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El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

Mensaje por Niris el Miér Jun 03, 2015 8:19 am

No supe cuánto tiempo estuve gritando para que alguien llegara, pero pronto me encontré con Janna a mi lado que procedió a rescatar a la joven que se encontraba perdida en el mar... aun que estaba empezando a pensar que nosotros no estábamos mucho mejor. Después de varias dificultades Janna logro traerla al barco donde prácticamente estaba desfalleciendo, no podía imaginarme cuanto tiempo había pasado en el agua. Aunque no podía hacer mucho, intente ayudarle un poco con el peso de la naufraga para llevarla a un lugar donde pudiera descansar.

Una vez que le dejaron mantas y algo de ropa me quede observando a Janna, todo por un momento parecía tan tranquilo pero mis nervios estaban completamente alterados y en aquel primer momento de paz desde el motín caí de rodillas al suelo mientras empezaba a llorar. Sabía que ya había pasado pero seguía completamente aterrada, mis piernas parecían ser de jalea y no podía ver. Necesitaba un poco de consuelo y me abrace de la pierna de mi protectora buscando un perdido sentido de protección.

Todo estuvo bien por unos momentos pero luego se sintió algo que sacudió toda la nave. -¡Pyon!- Un sonido realmente estruendoso cruzaba el casco del barco mientras la madera crujía y se quejaba. Puse las manos en la base de mis orejas esperando que el no escuchar lo que sucedía de alguna manera hiciera que todo desapareciera pero los golpes no solo continuaba, sentía que cada vez golpeaban con una mayor fuerza que luego fueron seguidos por algo que solo podía suponer que eran una especie de gritos monstruosos.

Algo paso que se sintió un gran golpe en la nave arrojándome contra la puerta de la habitación de la naufraga para verla tirada en el suelo. Me acerque a ella y note un chipote en su cabeza de algún golpe que había sufrido con los movimientos del barco. -¡haaa!- La madera estaba quejándose y aunque no lo veía, podía escuchar el agua entrar al barco mientras la madera seguía crujiendo por el daño sufrido. Janna llego a donde me encontraba y me ayudo a cargar a la joven de nuevo, los planes habían cambiado y no sabía si el barco estaría bien. Pero Youdar me había dicho que si había una emergencia, llevara a la gente a cubierta.

Off: Perdón lo corto del post, pero no se me ocurría como continuar y no quería seguir atrasando las cosas. Cualquier cosa, me avisan.
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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

Mensaje por Janna Tanya el Lun Jun 15, 2015 4:18 am

Fue depositar a la náufraga en mi cuarto, y salir fuera, y me vi con Niris entre lágrimas, de rodillas en el suelo, aterrorizada por los eventos que acababan de ocurrir. Me agaché para estar a su altura, y centré mi mirada de ojos amarillos sobre su rostro enrojecido por las lágrimas de la mar salada.
La pobre Niris tuvo que haberlo pasado mal varias veces desde que está con nosotros, y no es para menos, y no pude sino sentirme culpable por ello. ¿Quién me mandaría a mí tener que sacarle a la libertad cuando dicha libertad es peor que el encierro en sí mismo? Esperaba que ella no pensara lo mismo, y que fuera feliz con nosotros, aunque pasara por algunas penurias.

Mientras se sucedían todos estos pensamientos, no pude sino atraerla hacia mí, como una madre hace con su bebé, y acunarla sobre mi pecho, mientras le acariciara el cuero cabelludo con las yemas de mis dedos humedecidos por el agua de mar.

Pero de repente, un vaivén se sucedió, un azote proveniente de la mar, que nos lanzó en direcciones opuestas. La madera crujía con los ángulos forzados a los que se le había sometido, y el barco aún se meneaba de un lado a otro, provocándome que me deslizase por la cubierta sin ton ni son hasta que ésta se hubo estabilizado. Los vaivenes me producían no sólo unas fuertes náuseas y dolores de cabeza, sino que me habían hecho perder el norte, el sur, y todos los sentidos de la vida. Sin saber qué había pasado, me levanté con dificultad, mientras los vaivenes amainaban, en busca de Niris y la náufraga, hasta que finalmente encontré a Niris y a la muchacha, y la llevamos de nuevo a nuestro camarote con presteza.

Iba a ir hacia la cubierta nada más hacerlo, pero los vaivenes volvieron, más fuertes que antes. Tuvo que pasar un buen rato para que éstos se detuvieran y nos dejasen movernos con calma.


Cuando el barco se posó en la mar como un pétalo de cerezo sobre la tierra al caer, hubo un breve silencio vacío, sucedido por unos gritos eufóricos exagerados. Salí a cubierta a observar lo ocurrido, y el paisaje que quedó fue totalmente desolador. El barco estaba hecho trizas, aunque no quedaba ya ningún cuerpo de marinero insurrecto, solo los rastros carmesíes de su sangre esparcida por la madera.

¿Qué nos deparaba el destino ahora?


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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

Mensaje por Youdar el Miér Jun 17, 2015 11:45 pm

Resguardados en la bodega, pudieron sentir como el barco se inclinaba hacia la proa, como si el peso del Custodio quisiese arrastrarlos hacia la muerte, negándose a partir hacia las tinieblas en soledad. Durante unos segundos, que parecieron ser eternos, Youdar contuvo la respiración, aferrándose con igual fuerza a un pilar de madera y a Pelos, procurando que aquel suelo empinado no les hiciese rodar hacia la otra punta de la bodega. Sin embargo, antes de lo que pudieron pensar, El Mercante Anciano recuperó la horizontalidad, no sin antes emitir un lastimero crujido, como si la propia alma del barco suspirara porque su tormento finalizara, pero aquello no parecía estar por pasar. La mar comenzó a zarandear al navío, que aún tenía las velas desplegadas, con fuerza, y Youdar tomó una decisión. No iba a permitir que, ahora que estaban tan cerca, fuese una de las olas del Triangulo de Noreth lo que acabase con su avetura.
-Cuidad de Pelos- dijo, poniendo al animal en el suelo y acariciándolo, antes de marcharse, confiando en que Ruisu y Brom lo mantuviesen a salvo.
Corrió hacia la proa y, haciendo caso omiso de la cantidad de heridas que aún sentía recientes, esperó que, al menos, no hubiese rastro alguno del Custodio, pero lo que vio le sobrecogió por completo. En el agua, flotando, el cadáver del gigantesco monstruo se estaba descomponiendo, vertiendo sangre y tinta por igual, pero no era aquello lo más extraño; lo que realmente asustó al enano, tan acostumbrado a ver cosas realmente fuera de lo común, fue que, en los lugares en los cuales se iba deshaciendo la criatura, pequeños remolinos de corriente marina se elevaban, como si el agua se estuviese esculpiendo con el aire.
Youdar se dio la vuelta, encaminándose hacia el timón, pero, para cuando hubo llegado a él, aquellos torbellinos rodeaban por completo al Mercante Anciano. Con fuerza, el enano tomó el timón, que giraba descontroladamente, e hizo cuanto pudo por enderezar el barco. Las corrientes de tinta y sangre, ante él, no solo habían creado un túnel de furiosa agua, sino que, en el mar, dejaban hueco entre las aguas, toda una invitación al desastre.
-¡Inbare! ¿Y si es la entrada a Landemar?- se dijo Youdar a si mismo, sin molestarse en bajar la voz. Tanto daba si no lo era, pues el agua solo le marcaba dos caminos posibles, el de intentar traspasar la cúpula que se había formado sobre él, que parecía encaminado al naufragio, o el de seguir aquella especie de invitación submarina- ¡Que sea lo que Karzún quiera!
No falto de pericia, el enano logró guiar, con cuidado, al barco hacia aquel extraño pasadizo submarino, rodeado de las furiosas corrientes. El navío adquirió una gran velocidad, como si cayera por una cascada. Youdar, pese a que no soltaba el timón, se quedó con la boca abierta. Se encontraba en una burbuja submarina, que se extendía a lo largo de kilómetros, al parecer, y rodeado por todo un espectáculo de luces, formado por aquellas corrientes de agua, sangre y tinta. El azul, el rojo y el negro giraban furiosos rodeando al navío y, en ocasiones, el enano tuvo que rectificar el rumbo, para no acabar saliéndose de aquel túnel que para ellos se abría, pues el agua sobre la que surcaba El Mercante no parecía ser distinta de un riachuelo, sumamente estrecho, y no quería imaginar que pasaría si se salía de él. Tardó unos minutos en acostumbrarse a aquello, pero, según lo hizo se dio cuenta de que estaba feliz, eufórico, se sentía capaz de cualquier cosa. Iba directo a Landemar. Sin poder contenerse, rió a carcajada limpia de un modo demencial.
-¡Venid a ver esto! ¡No podéis perdéroslo! ¡Es lo más mágico que he visto nunca!- gritó hacia las bodegas. Debía compartir aquello con Pelos, y también celebrarlo con Ruisu. Lo estaban logrando, se estaban introduciendo en las profundidades de los océanos de Noreth.
El enano vio salir a Ruisu y a Brom de la bodega, con Pelos tras ellos. En cuanto el mercenario llegó a su lado, Youdar lo tomó del brazo, zarandeándoselo con entusiasmo.
-¿Ves eso, Ruisu? ¿Lo ves? ¡Vamos a Landemar!- no podía ocultar su felicidad, nada podría haberle arruinado aquel momento. Incluso había olvidado por completo lo malherido que estaba.
-¡Si, Youdar!, ¡Tenías razón sobre Landemar!- dijo el asesino, pero, tras unos segundos, pareció dejarse vencer por la impresión que causaba aquel túnel-¡¡¡Youdar, el timón!!!
Haciendo caso al mercenario, y sin dejar de sonreir, el enano llamó a Pelos, que se acomodó entre sus pies, y empezó a entonar bien alto la balada que lo había conducido allí.

“Isla perdida, en la mar hundida.
¡Landemar!
Leyenda enana, por marinos cantada.
¡Landemar!
En mitad del mar, a pie llegarás.
¡Landemar!
De su húmedo baldío, se huye en navío.
¡Landemar!, ¡Landemar!, ¡Oh, Landemar!

Zona maldita, su nombre es temido.
¡Landemar!
Triángulo llamada, en Noreth hallada.
¡Landemar!
Sucesos extraños, barcos bocabajo.
¡Landemar!
De tamaño colosal, te devorará.
¡El Leviatán!, ¡El Leviatán!

El Custodio celoso, atacará sin pensar.
¡Landemar!
No cejará en proteger la ciudad.
¡Landemar!
El último obstáculo se haya en tu camino.
¡Landemar!
Sobrevívelo y saldrás bendecido.
¡Landemar!, ¡Landemar!, ¡Oh, Landemar!

Perdidos estamos, hemos fenecido.
¡Landemar!
Ojalá más suerte halles en tu camino.
¡Landemar!
Si tienes éxito se abrirá el torbellino.
¡Landemar!
Otros cantarán que fue de tu destino.
¡Landemar!, ¡Landemar!, ¡Oh!
¡Landemar!, ¡Landemar!, ¡Oh, Landemar!”

Al poco de terminar la coplilla, pareció como si el riachuelo submarino que los guiaba se hiciese mucho más ancho, y sus aguas más calmadas. Segundos después, el furioso túnel de sangre y tinta dio paso a una caverna sumergida, en la que el barco cupo sin problemas. Ahora El Mercante Anciano avanzaba muy lentamente, pero, ante ellos, una lejana luz de un tono azul verdoso se iba haciendo más y más fuerte.
-Es un faro- le dijo Youdar a su gato- Pelos, ¿puedes creerlo? Landemar tiene un faro, estamos llegando al puerto de la ciudad.
Al cabo de unos minutos, como había vaticinado el enano, pasaron junto a un gigantesco faro, cuya llama no lucía era común, si no que lucía los colores de las profundidades marinas. Poco después, la calmada corriente les llevó a un puerto, en el que se encontraban multitud de embarcaciones naufragadas, y también otras que parecía hacer siglos que no se movían de allí.
-Los barcos de los nativos de este lugar- Youdar estaba impresionado, pues no imaginaba encontrar aquello- Esperando una marea alta que no importa si llega, pues hacia ningún sitio pueden zarpar- el gato se subió a su hombro, para contemplar mejor todo.
Instantes más tarde, el puerto de la Ciudad Sumergida se presentó por completo ante ellos, pudiendo apreciarlo en todo su esplendor. Era un puerto totalmente construido en piedra, con grandes túneles donde dejar amarrados los barcos, cuyo tamaño parecía descomunal en aquella zona, como si estuviese reservado a los más ricos comerciantes. Entre ellos, El Mercante Anciano desentonaba tanto que ni subiéndose al mástil podrían alcanzar tierra firme, pues esta estaba situada muy por encima de la rampa de una coca de tan diminuto tamaño. Buscaron otro lugar donde desembarcar, y comenzaron a rodear la ciudad. Desde ahí pudieron apreciar el sistema por el cual se mantenía intacta. Una gigantesca cúpula, en apariencia formada por la misma magia que el túnel que les había llevado allí, cubría la ciudad por completo.
Finalmente encontraron un embarcadero más modesto, construido con madera de puro ébano, y en él amarraron el navío. Sin embargo, no debía ser muy común que los barcos de ningún tipo anduviesen recorriendo el perímetro de la ciudad, pues, según fueron a poner un pie en tierra, se dieron cuenta de que al menos cincuenta personas estaban esperándolos.
-Eh… un… saludos- dijo Youdar, poniendo, con calma, un pie fuera del barco. Un hombre, rollizo y con rostro bonachón, fue el primero en hablar.
-¿A qué estáis esperando?- no parecía que hablase hacia ellos, si no hacia sus compatriotas. Desde aquella distancia, el enano se fijó en que, a primera vista, los ciudadanos de las profundidades eran similares a elfos, pero sus pieles tenían el tono tostado y rojizo del bronce, mientras que sus cabellos mostraban colores fríos, acordes al entorno, como el azul o el púrpura- Esta gente viene malherida, demostrémosles la legendaria hospitalidad de Landemar.
Según el hombre terminó de dar la orden, dos jóvenes mujeres se acercaron al barco. Una de ellas tomó a Youdar por los hombros.
-Seguidme, por favor- dijo la chica.
-Esto, si, claro, un honor estar ser tan bien recibidos- el enano no sabía muy bien como reaccionar. Si esperaba algún buen recibimiento, sin duda no era como aquel.
-Perdonad a mis conciudadanos, buen señor. No estamos acostumbrados a las visitas-dijo el hombre rollizo, quien parecía estar al mando allí- Mi nombre es Raymaud, condestable de la ciudad. Bienvenidos a Landemar.



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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

Mensaje por Ruisu EvandHell el Mar Jun 23, 2015 7:34 pm

-¿Ves eso, Ruisu? ¿Lo ves? ¡Vamos a Landemar!- Grito Youdar mientras sacudía mi brazo de un lado a otro. 


Frente a mí, una imagen que se quedaría en mi mente por el resto de la vida, era como si el mar se deformara a nuestro alrededor y creara un camino directo a nuestro destino. El agua, presentaba tonos rojizos y fuertes cambios a negro y azul producto de la mescolanza entre la sangre, la tinta que dejo la bestia al morir y el mar.

-¡Si, Youdar Tenías razón sobre Landemar!- Respondí sorprendido, aún no había superado la impresión que había dejado ver a la criatura emerger del mar y ahora una imagen aún más asombrosa me dejaba sin palabras. Un pequeño escalofrió subió por mi espalda al pensar que faltaba ya poco para llegar a la mítica ciudad, la emoción que sentía estaba presente en mi rostro pero desapareció súbitamente al ver que Youdar, embobado por la escena, había soltado el timón. -¡¡¡Youdar, el timón!!!- Grite nervioso. Muy tonto fuera sido nadar tanto para morir en la orilla.    



-Increíble capitán nos ha tocado… Aun cuando todos se burlaban de él y a pesar de todos los problemas que tuvimos fue capaz de traernos a Landemar.- Pensaba mientras el enano entonaba una canción que lamente no conocer, pues quería acompañarlo en su canto.


Luego de algunos minutos, el túnel de agua se abrió para dejarnos dentro de un río subterráneo. Era una suerte que el barco fuera pequeño pues sin ningún problema nuestro capitán pudo sortear en las turbias aguas a pesar de la oscuridad del camino. Lentamente el barco fue navegando sin emitir ningún sonido hasta que salimos de la cueva y ante nosotros la gran ciudad se hizo visible.


Inmediatamente estallo la alegría, Youdar comenzó a hablar emocionado con su gato, le relataba cada cosa que él veía, cosas que todos incluyendo Pelos podíamos ver. –Supongo que es la emoción…- susurro Braum riendo por las acciones del capitán.


Pasamos junto a un faro brillante cuya luz verde despertó mi curiosidad. A decir verdad, todo cuando mirábamos era curioso, desde nuestro barco podíamos ver casas y construcciones extremadamente altas, con diferentes tonos de azul, verde y dorado la ciudad adornaba sus construcciones con materiales preciosos y de esa forma demostraba su extensa riqueza, las construcciones estrictamente alineadas y con grandes pilares llamaban la atención por su singular orden, en otras ciudades de Noreth era común ver diversos tipos de construcción en una misma calle, diferentes colores de casas y tamaños que demostraban en algún sentido la independencia y el estatus social de sus dueños, cosa que en Landemar parecía no existir pues todas las estructuras mantenían un mismo estilo.
::Landemar:::


Adornos de oro y piedras preciosas adornaban las casas, riquezas por las cuales habíamos viajado, pero que ya no tenían lugar en mi mente pues la emoción de lo desconocido se había apoderado de mi. Vimos un largo puerto repleto de barcos extraños y coloridos, barcos gigantes que parecían estar abandonados, se podían ver algas creciendo bajo ellos lo que hacia intuir que llevaban años sin moverse. 


Por un buen rato nos vimos obligados a rodear la ciudad pues no encontrábamos un sitio donde echar amarres. Todos los espacios en el puerto estaban ocupados o simplemente no eran adecuados para desembarcar con ese humilde barco.


Mientras rodeábamos la ciudad pude ver que la gente salía de sus casas y algunos incluso corrían por la orilla tratando de seguir el barco. Los niños parecían emocionados, algunas personas simplemente no podían creer que anduviéramos navegando por sus aguas, los rostros de los Landemarienses eran un poema muy divertido de leer. Tal vez era la apariencia destruida y antigua de la embarcación o simplemente no esperaban ver nunca visitas de ningún tipo, los Landemarienses como había decidido llamarlos, demostraban diferentes reacciones al vernos pasar, incluso algunos parecían saludar desde lejos. Lo incomodo fue cuando al fin encontramos un sitio donde desembarcar, inmediatamente nos vimos rodeados por una gran cantidad de personas.


Era imposible contarlos pues seguían llegando sin parar. Los Landemarienses se acumulaban en el puerto, ansiosos y curiosos por lo que traía consigo el barco. Esa escena me ponía un poco nervioso pues no sabía que esperar de tan amable recibimiento, mire a mis compañeros y note que Youdar parecía estar aún más nervioso que yo.


Pero aun así, él fue el primero en bajar e inmediatamente fue recibido por un hombre alto y con el pelo azul. Al parecer este hombre era alguna clase de líder entre los nativos y fue el escogido para darnos la bienvenida. El sujeto para sorpresa de todos hablaba nuestro idioma y con una sonrisa en el rostro le ordenó a sus compañeros darnos “la mejor de las bienvenidas” dos mujeres dieron el paso adelante y se acercaron a Youdar para tomarlo por los hombros. 


-Seguidme, por favor- dijo una de ellas mientras la segunda chica junto a algunos hombres miraban desde lejos el barco.   


-Mi nombre es Raymaud, condestable de la ciudad. Bienvenidos a Landemar.- Dijo quien parecía ser el líder, bueno… con esas palabras no habían dudas que tenía cierto poder y era el, quien se encargaría de la bienvenida. Algunas personas comenzaron a empujarse para acercarse, querían ver y tocar el barco al igual que a nosotros, la situación parecía estar a punto de salirse de control pero Raymaud mantenía a la gente a raya. –Por favor los médicos tienen que atender a estas personas, abran paso para que los atiendan como es debido.- Dijo, pero quienes pasaron entre la multitud fueron un grupo grande de soldados, los cuales cubrieron toda ruta de entrada a la ciudad.


Los soldados, armados con grandes lanzas y armaduras doradas, crearon un muro humano entre la multitud de personas y nosotros. Inmediatamente la gente comenzó a quejarse y la situación se tornó un poco confusa. Incluso Raymaud parecía sorprendido por la acción de la milicia que, por alguna razón, no respondían a las preguntas que hacían sus propios ciudadanos.


En medio de la confusión, el sonido de un montón de trompetas se apodero de la atención de todos los que estábamos en el puerto. Un puñado de soldados comenzaron a abrirse paso entre la multitud portando estandartes coloridos y armaduras muy diferentes a las que ya habíamos visto, ese grupo de soldados escoltaban a un grupo de personas que, a primera vista resaltaban por lo ostentoso de su vestimenta.


-Primeramente quiero darles la bienvenida a los enviados de las ciudades del exterior, es un honor recibirlos en nuestro amado país y darles el mejor de los tratos.- Dijo un hombre tras el grupo de soldados.  


–Mi nombre es Lucyo Sylney concejal de la buena ciudadanía y las relaciones exteriores. Además de ser la cabeza de la familia Sylney, he sido enviado por el alto consejo para recibir a los excelentísimos embajadores de las ciudades exteriores.- Sylney nos miraba de arriba abajo a la vez examinaba el barco con una fría mirada y una sonrisa digna de un petulante miembro de la realeza.
Lucyo Sylney:

-He de suponer que usted es quien comanda el navío y por ende, quien está a cargo de la visita.- Dijo clavando fijamente la mirada en Youdar. Era sorprendente que esta persona descubriera con tanta facilidad quien era el capitán en el barco.


Al principio, Youdar parecía desorientado. Pero tras la última frase el enano dejo escapar una sonrisa pícara y se puso rojo como un tomate. –Que estás pensando Youdar…- me pregunte a mí mismo mientras miraba como los ojos del capitán se iluminaban.


-Sí, soy You... El barón Youdar Hanton, caa... Almirante del Mercante Anciano, y yo lidero la comitiva. Este es mi ministro- Youdar miro de un lado a otro en silencio y luego me dio una palmada en el brazo - Mi ministro de cámara, Ruisu… Ruisu Tomson.-


-Hoo, encantado estoy de conocerle barón Hanton.- Respondió el noble estirando su mano para saludar al enano.


Yo por otra parte me mantenía frió por la ocurrencia del capitán. – ¿Qué demonios crees que haces Youdar, y que diablos es un ministro de cámara?- Pensé, mientras miraba como el noble, luego de darle un apretón de mano al enano dirigía el saludo a mi persona.  


-El gusto es mío…- Respondí mientras me ponía la capucha y correspondía el saludo.


-Lo mismo digo, concejal Sylney- En ese momento note como Youdar levanto el rostro y saco pecho, parecía emocionado por su papel y era obvio que algún plan malvado tenia entre manos. -Déjeme que le presente al resto de mi comitiva. Ahí tiene a Braum, el supervisor de defensa. Esa es Janna, asesora de etiqueta. Niris, representante de la familia del marqués de Belmont, quien financió nuestra expedición. Y, por último, la joven... Preich que sufrió un desmayo durante la travesía, ella es nuestra escriba, preservando en papel todo lo referente al viaje que nos trajo a tan magnifica ciudad- Ninguno entendía del todo lo que estaba haciendo Youdar pero, en esa situación, no podíamos simplemente llevarle la contraria, no sabíamos cómo podrían responder los Landemarienses.


-Puedo ver que han pasado por grandes inconvenientes para llegar hasta aquí… me gustaría conocer la historia tras su viaje y ser su guía en nuestra ciudad.- Lucyo, ordeno que trajeran un carromato e indico a sus soldados que apartaran a la gente y nos abrieran paso.


– Claro… primero tienen que descansar y atender esas heridas.-


Rápidamente el noble llamo a Raymaud y le recrimino la tardanza de los curanderos. En ese momento quien fuera el primero en recibirnos, solo bajo la mirada y acepto la culpa por la “ineficiente” labor. Al ver eso pensé que era algo normal, pues es común ver en Noreth como los nobles se creen superiores a los demás y no esperaba que en Landemar fuera diferente, Pero por alguna razón a Youdar le ofendió el maltrato de Lucyo hacia Raymaud e inmediatamente interrumpió al petulante concejal.    


–Me encantaría acompañarlo concejal Sylney pero el señor Raymaud fue el hombre que nos mostró cordialidad primeramente, así que me gustaría contar también con su presencia.-   


- Pero… ¡Bueno! Tiene toda la razón barón Hanton- El concejal, aun que parecía sorprendido no dejo que la situación se le saliera de las manos y con un tono suave de voz le pidió a Raymaud que llamara a los médicos. Al llegar, revisaron rápidamente las heridas que teníamos y dijeron que tendrían que atender de emergencia a “Preich” según ellos la chica tenia síntomas de deshidratación y quemaduras graves por el sol. –Creo que los médicos pueden darles a ustedes los primeros auxilios mientras estamos camino al centro de salud. Por otro lado… me informan que a la señorita Preich la atenderán en el propio barco hasta que lleguen algunos especialistas. Espero que esto no sea un inconveniente barón Hanton, miembros de la excelentísima comitiva…-


-Para nada. Tan solo nos preocupa su salud, y en el barco no podría recibir la atención adecuada.-


-Muy bien, tenemos una agenda un poco apretada para ustedes pero estoy seguro que estarán acostumbrados a toda esta atención, primero tenemos que ir al centro de salud, luego pasaremos la tarde en la biblioteca nacional… Algunos estudiosos quieren saber cómo fue posible su entrada a la ciudad además de conocer lo más posible sobre el mundo exterior, y por último la gran cena en el castillo junto al alto consejo y algunos representantes de las grandes familias.-  

-Hemos llegado algo agotados, pero no nos gustaría faltar a ninguno de esos compromisos. Ya habrá tiempo para descansar en la noche, imagino.- Respondió Youdar con total seguridad, así iniciaba nuestra “agenda de trabajo” en Landemar, solo escuchar la agenda que tenia preparada el noble fastidioso me cansaba enormemente pero al menos podríamos tratar nuestras heridas en la primera parada.  



-I Walk through the valley of the Shadow of death-
-And i feel safe.- 
-Because i know i'll kill my enemies when they come.-


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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

Mensaje por Niris el Mar Jun 30, 2015 9:49 am

No supe lo que sucedió, el barco se había estremecido y luego sentí que estábamos cayendo, aquel sentimiento me revolvió el estómago al punto de que termine vomitando lo poco que había estado comiendo los últimos días en el suelo, pero una vez que todo término todo volvió a ser calma. Me sentía enferma, estresada, hambrienta, temerosa, sucia... pero al ver la extraña tierra al fin no pude sonreír un poco. No pensé que volvería a ver tierra nunca... aunque el lugar se veía extraño, aunque la verdad no conocía muchos lugares pero parecía muy bonito y brillante.

Tenía tantas ganas de saltar a la tierra firme y girar en el suelo hasta que empecé a ver como gente se empezaba a reunir... observándonos, aquello me asustaba y me ponía nerviosa por lo que busque a Janna que ya había subido a cubierta y me puse detrás de ella mientras señalaba a la gente. -¡hum!- Bajamos del barco, no tenía mucha opción y la gente empezó a rodearnos, estaba tan nerviosa que sentía que estaba a punto de llorar, para luego empezar a ser acariciada en la cabeza por Janna, tratando de calmarme un poco.

Pronto llego un carruaje que nos llevaría a algún lugar donde pudieran atender nuestras heridas, no entendía del todo lo que pasaba pero sin duda todos necesitaban una buena noche de descanso. El camino no duro demasiado y llegamos a un lugar donde gente extraña empezó a revisarnos, mire a Janna y Youdar con miedo esperando algo que me dijera que era lo que debía de hacer cuando Youdar se acercó a donde estaba. -No te preocupes todo estará bien, haz sido muy valiente.- Aquello me hizo sentir un poco mejor y me deje atender por los curanderos, estaba esperando que sacaran curitas o medicamentos pero en lugar de eso simplemente una luz azulada salió de sus manos... y me sentía mejor.

No pude evitar abrazar a la persona que me había curado quien quedo extrañada por mi repentino cambio de comportamiento mientras que las dos personas que nos guiaban empezaron a discutir un poco. -Me alegra ver que ya se encuentran mejor de salud, seguro que están llenos de curiosidad por conocer nuestra tierra así como el conocer de parte de ustedes lo que puedan contarnos de la superficie.- La verdad me encontraba bastante cansada y no me interesaba aquello, me dio una sensación similar a cuando mi amo tenia visitas y me presentaba ante todos para presumirme. Entonces interrumpió la otra persona. -Concejal Sylney, deberías ser más considerado con nuestros invitados, solo mira cómo se encontraban, el mal estado de sus ropas y seguro están cansados y con hambre, estoy seguro que puedes esperar un día para que puedan presenciar todo una vez que estén descansados. Si me permite Barón Hanton, les invito a quedarse en mi hogar el día de hoy para que descansen, así como procurarles ropas adecuadas a sus posiciones, seguro que el Concejal también pueda acompañarnos y pueda compartir para nosotros las historias que tenga que contar.- Lucyo observo a Raymaud con recelo, no se veía muy animado con la idea pero termino aceptando, después de todo no sería lo mejor que dudaran de su puesto al no tratar de la mejor manera posible a los extranjeros. Por mi parte me gustaba la idea, si algo extrañaba de estar en casa era poder darme un buen baño así que me puse junto a Youdar y asentí con la cabeza mientras le jalaba la manga.

El viaje en la carreta fue relativamente rápido, la casa del condestable era simplemente enorme y adornada, resaltando un poco de entre las casas alrededor. La servidumbre llego pronto y nos separaron a Janna y a mí de los demás para llevarnos a un lugar donde pudiéramos darnos un baño. Estaba un poco nerviosa de estar en un lugar desconocido, el baño era grande y tenía una gran piscina, toque el agua con mi pie para darme cuenta que estaba tibia y me arroje al agua contenta de darme un baño al fin. Recuerdo que Janna rio un poco al verme y me ayudo a lavarme el cabello mientras hice lo mismo por ella.

Mi cabello se sentía más suave que nunca he incluso sentía que escuchaba mejor después de poder limpiarme bien las orejas. Una vez que terminamos el baño, algunas señoras nos esperaban a mí y a Janna con gran cantidad de prensas diferentes. -El señor Raymaud desee que estén presentables para la cena de hoy, además recibirá de invitado al Concejal Lucyo Sylney. Escojan lo que crean apropiado para esta noche.- Observe a Janna esperando que me ayudara a escoger algo de ropa mientras recordaba los viejos trapos que habían sido mi vestido cuando me adoptaron.

Una vez que escogimos la ropa y las señoras que trabajaban hay nos ayudaron a arreglarnos para la ocasión, nos llevaron a una mesa donde se encontraban ya todos los demás. Me encontraba nerviosa pero era gracioso ver como se veían ahora los demás, en ropas tan diferentes de las que les veía en el barco, simplemente no pude evitar soltar una risita mientras que el Concejal y el Condestable esperaba que nos sentáramos a la mesa.

Quería que esto terminara ya, tenía sueño y si no me dejaban dormir, estaba casi segura que me dormiría en la mesa.

Off: Desvié un poco la trama planeada pero sentía que así era más natural, si gustan pueden rolear lo que suceda entre los trayectos a con los curanderos y a la casa del concejal y la parte donde nos "ponen presentables" así como la escena de la cena. Por otra parte, por mí no hay problema si dicen que mi personaje se duerme a media cena. XDu

P.D.: Si algo no les gusta, me dicen y lo cambio.
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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

Mensaje por Janna Tanya el Miér Jul 08, 2015 2:25 pm

Todo sucedió con una velocidad vertiginosa. Nada más intenté salir a cubierta, el barco se inclinó, y ya no en un vaivén, sino de forma permanente, mientras que parecía es Mi cuerpo se deslizó por los tablones de madera hasta llegar a la pared que rodeaba a la puerta que daba al exterior, y me quedé allí, agazapada y acurrucada. Nunca había tenido tanto miedo como ahora. ¿Y si este era el fin? ¿Nos estábamos hundiendo?

DE repente, todo volvió a la calma una vez más, aunque notaba que caíamos, pero muy muy suavemente. La cubierta se había manchado de un líquido de tonos extraños y oscuros. “Pobre Niris. Lo ha de estar pasando fatal”.

Traté de levantarme, y me vi a mí misma sucia, con olor a salitre, sudor e incluso sangre. Con ropa desgarrada por los movimientos bruscos. Y estaba agotada, y nerviosa. Empezaba a cogerle miedo al mar con todo esto, y no podía remediarlo.


Pero al final, todo se sumió en la armonía. El barco se volvió a poner en plano. Ya sólo se deslizaba sobre las aguas con suavidad, como si de una hoja se tratara, que flotaba sobre un plato de agua sumido en la tierra.

Salí a cubierta del barco, con pasos dudosos y con las piernas temblando de miedo.

Y lo que vi me dejó de piedra.

Landemar. Era real. Podía ver edificios hechos en piedra clara, engarzados con piedras preciosas, y metales de aspecto elegante, y caro. Había mucha gente andando por la orilla, junto a la cual nuestro navío flotaba y avanzaba hacia un sitio donde desembarcar y amarrar.

¿Todo esto era real?¿O estábamos muertos?

Pero debía ser real. Esa gente se dirigió hacia nosotros, y una comitiva nos vino a buscar y a saludar. Y Youdar nos puso cargos de importancia. ¿Asesora de etiqueta? Curioso cargo.

Rápidamente hubo dos mujeres de buen ver que fueron a ayudar a Youdar, y otras enfermeras entraron en el barco en busca de la náufraga.

Niris salió a cubierta, y nos encaminamos hacia fuera. Nos llevaron, dentro de un carruaje, a ¿”un centro de salud”?. Todo era bastante confuso. Allí, una mujer nos acompañó a una sala, donde Niris, intimidada, nos miraba a mi y a Youdar. Y sin tocarle siquiera, impusieron las manos sobre las heridas de Niris. No sé el resultado, pero a mí me llevaron a una sala aparte, donde otra mujer me revisó, después de que me desvistiera para que pudiera observar mis magulladuras. Aunque sólo eran eso, magulladuras, moratones, cardenales, y contusiones. Nada que no se pudiera pasar bien. Y para mi sorpresa, ni siquiera tuvo que tocarme. Me sentía mejor solo con el hecho de que esa mujer me mirara, con ojos que parecían tener el color de las violetas. ¿Qué sería todo eso?


Me volví a poner mis andrajos, y volví junto a mis compañeros, mientras el llamado Concejal Sylney nos ofrecía un paseo. Pero yo estaba harta. Necesitaba dormir y descansar apropiadamente. ¡Y por fin en tierra!
Suerte que saltó en nuestra ayuda el otro hombre, instándonos a ir a su casa, y yo, deseosa, no dudé en asentir con energía, con las pocas que me quedaban.

Nada más llegamos, nos llevaron a Niris y a mí a una estancia aparte, a una enoooorme bañera que despedía vapores cálidos. Más que bañera, parecía una piscina de agua caliente. Y juntas nos dispusimos a ayudarnos a lavar nuestros cabellos, tras lo cual, me dejé llevar flotando, desnuda, sobre la superficie del agua, suspirando relajada. Por fin tenía un descanso de barco. Por fin pude bañarme tras tanto tiempo sin hacerlo a gusto. Y por fin, me sentía limpia, tanto por dentro como por fuera.

Tras eso, nos instaron a ponernos ropajes, que al parecer, parecían bastante costosos, dado su aspecto. Elegí para Niris un vestido largo de manga corta, con un escote de espalda descubierta hasta la mitad de las costillas, de un precioso color granate, y con volantes que se dejaban caer hasta cubrir sus rodillas. También le pusieron zapatos a juego, y un tocado en el pelo, negro como el azabache de sus ojos.

Yo por mi parte, obtuve un vestido largo, que alcanzaba hasta los tobillos, con un amplio escote tanto en la espalda como sobre mi pecho. Me aderezaron el pelo con un moño muy elaborado, y me pusieron una flor sobre una de mis orejas, enganchada con el pelo. El vestido estaba tintado de un color verdoso claro, como las esmeraldas que cubrían una gran parte de los edificios de la zona, y tenía un corte lateral que dejaba enseñar desde el tobillo de una pierna hasta el muslo. Me sentía yo misma otra vez, segura de mi presencia, y de mi aspecto.


Nos condujeron a un gran comedor, donde había una enorme mesa de mármol en su centro, cuyas patas estaban hechas de plata tallada. Además, en las paredes, había cuadros con marcos dorados, en cuyos dibujos se representaba un posible pasado de la ciudad, flotando sobre las aguas. También nos pusieron una vajilla de un material que parecía porcelana, pero parecía más flexible, y menos frágil, con decoraciones de flores y peces.

Para mi sorpresa, también vi con un aspecto muy diferente a Youdar y al encapuchado, que ahora no andaba así. Parecían hombres elegantes, de buen porte, y hasta diría atractivos. Afeitados y bien vestidos cambian mucho, por lo que parece.

Tomé asiento en un lateral de la mesa, junto a Niris y Youdar, mientras que frente a nosotros tomaron asiento el Concejal y el Condestable, que nos observaban con muy buenos ojos. Relajados, nos dispusimos a comer con ellos, los platos que nos fueron trayendo, que sin duda, eran cuanto menos extravagantes. Pescado con mermelada. Carne con miel. Jamás había comido estas cosas, y menos así.

Andamos deseosos de conocer más vuestra historia, pero supongo que no estaréis por la labor de contarnos muchas cosas justo ahora de vuestro pasado y presente. Así que sólo os deseo que disfruteis de la cena

La cena discurrió con calma, con apenas conversaciones esporádicas que ni yo siquiera recuerdo, dado mi cansancio. Estaba deseando acabar de comer y poder dormir tranquila.
Tras la cena, nos llevaron a cuartos independientes, en los que había enormes camas, una por cuarto, dispuestas sólo para nuestro uso exclusivo. La decoración era muy similar al del resto de la casa. Una sirvienta me trajo hasta aquí un camisón verde aguamarina, de tirantes, decorado con múltiples flores azules en ella.. Yo, ni corta ni perezosa, me desnudé, y me quedé en ropa interior, también quitándome el sujetador hecho con telas de seda que antes me trajeron, para mi sorpresa, y me postré en el colchón, boca abajo, abrazando la extremadamente suave y blanda almohada, y traté de conciliar el sueño. Los próximos días serían largos, y estarían llenos de sed de conocer más, así que debía descansar.


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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

Mensaje por Youdar el Jue Jul 16, 2015 4:41 pm



“Lucyo Sylney”:

“Raymaud Gocesga”:

-Siento lo de antes, Ruisu- se disculpó Youdar mientras se metía en el pequeño lago artificial al que las sirvientas de Raymaud les habían llevado a Braum, Ruisu y él para que se asearan- Nos recibieron bien porque nos tomaron por altos dignatarios y temí lo que pudiera pasar si descubrían que solo veníamos en busca de oro- descubrió unos frasquitos con perfume y aprovechó para dar buen olor a su barba y su cabello, algo que no había podido hacer desde hacía años- Esta claro que esta gente vive demasiado bien, viendo la casa del condestable. Si logramos hacer nuestro papel podremos volver a la superficie con las manos llenas de tesoros- se sumergió en el agua para aclararse- Ninguno de sus barcos cabría por el torbellino que formó el Custodio, ya sabes, el monstruo aquel, no existe riesgo de que nos sigan cuando nos vayamos- el enano se puso en pie, saliendo del agua- Bonitas ropas, dignas del barón y su comitiva- sonrió mientras tomaba la fina tela que les habían dejado al mercenario y a él, las cuales parecían haber sido diseñadas a medida de ellos. Aquel lugar no dejaba de sorprenderle.

“Ropas de Landemar”:

No podía negar que, tras un viaje tan tenso y sufrido, estaba disfrutando de la recompensa que había resultado ser Landemar, sin embargo, y pese a lo que le había dicho a Ruisu, no olvidaba que su viaje nada tenía que ver con la gloria o el oro. La luminosa ciudad sumergida guardaba secretos aún más profundos que ella misma, lo sabía, debía ser cierto. De camino a la casa de Raymaud Gocesga se había percatado de que, además del puerto, había otra zona oscura y apenas habitada en la opulenta ciudad, como si su gente hiciese por no ver que estaba allí. Algo en sus huesos le decía que visitara aquel lugar e iba a necesitar ser ingenioso durante la cena para que lo llevaran allí al día siguiente, sobretodo cuando parecía que su agenda estaba tan apretada.

Pelos lo esperaba cerca del salón, pues, más terco aun que su amo, el gato se había negado a entrar a darse un baño, sin embargo, y como era habitual en él, el pequeño bribón se había salido con la suya, y una de las ayudantes del condestable le había cepillado meticulosamente, haciendo que ahora presentara un aspecto pulcro y digno- Así se te nota más lo delgado que estás- refunfuñó Youdar, quien, como siempre, permanecía ciego ante los exagerados niveles de obesidad de su compañero.

-//-

-Y, dígame, barón Hanton ¿Cómo surgió la idea de este viaje?- preguntó Raymaud, mientras, sentados a la mesa, aguardaban a que sus ayudantes trajesen el primer plato.

-Todo fue cosa de Necross, ya saben, el marqués de Belmont- respondió Youdar, metido en su papel- Él y yo nos conocimos hace poco, y quedó cautivado por los cantares que conoce mi familia sobre su legendaria ciudad- se detuvo mientras les servían el primer plato, un caldo a base de un tipo de alga que él desconocía- Tan solo los Hanton creíamos en su existencia, llegando a ser tomados por locos. Sin embargo, el marqués tuvo fe en la empresa desde el principio, sabedor de que Landemar era el único lugar de Noreth con el que no tenía tratos comerciales- mientras inventaba la historia, pensó que, cuanto menos se alejara de la realidad, más fácil le sería no caer en contradicciones que pudieran comprometer su falsa identidad en el futuro.

-Todo un emprendedor su marqués- observó Lucyo Sylney, cuyos ojos parecían brillar de ambición, apenas prestando atención a la comida- Decidme, ¿contáis con permiso para hablar en su nombre? Yo también me considero un emprendedor, Youdar, y sería un auténtico honor poder firmar algunas exclusividades mercantiles con los Belmont. Los tratos siempre salen mejor entre hombres civilizados.

-De idéntica opinión es el marqués, con cuya voz yo hablo, no os quepa duda- no lo había ido buscando de ese modo, pero parecía el momento de aprovechar la ansiedad de Sylney para obtener lo que deseaba- Sin embargo, me consta de que nuestro benefactor se sentiría decepcionado si no obtuviese un detallado relato de cómo es tan mítica ciudad. Decidme, ¿cuales son los lugares más emblemáticos de vuestra comunidad?

-Mañana será un día muy emocionante, barón- comenzó a decir Raymaud, quien parecía mirar con recelo a Lucyo- Está la biblioteca, una de nuestras joyas, y también el foro, donde nos reunimos todos los ciudadanos en asamblea. Y, por supuesto, el Gran Consejo, donde los concejales organizan los preparativos para los festejos que solemos tener- paró de comer para dirigir su mano hacia Sylney- Lucyo en persona está organizando vuestro recibimiento ante nuestros altos dignatarios, barón.

-De camino hacia su casa, condestable Raymaud, vi una extraña y monumental construcción, una torre tan alta que parecía tocar, en su cúspide, la burbuja que separa el océano de la ciudad ¿Se trata del Gran Consejo?- sin saber si lo habría logrado, procuró sonar inocente, como el que charla sobre un tema trivial.

-Nosotros no la llamamos burbuja, barón, lo llamamos cielo- dijo Raymaud, tras soltar una carcajada- Y no, ese lugar no es el consejo. Se trata de los cuarteles de la ciudad, donde se entrenan nuestras tropas.

-Un lugar aburrido, si queréis mi opinión- puntualizó Lucyo, quien, finalmente, había comenzado a comer.

-Os creo, concejal, más no puedo evitar sentirme en la obligación de visitarlo- era el momento, su explicación debía sonar creíble- La guardia hizo un gran trabajo al proteger al pueblo de unos invasores, solo para, a continuación, ser reprendidos por su falta de decoro con los visitantes. Me gustaría ir a presentarles una disculpa por el modo tan brusco con el que se produjo nuestra llegada y, sobre todo, por los posibles problemas que haya podido traerles.

-Realmente sois hombre de bien, barón Hanton- dijo Raymaud, aunque su mirada estaba cargada de suspicacia- Muchos son los lugares que debe visitar su comitiva, y no hay tiempo para que usted haga presencia en todos ellos. Sin embargo, mientras el concejal prepara su recibimiento por todo lo alto, creo que yo podría hacerle pasar revisión a nuestras tropas, para que cumpla con el llamado del honor- Lucyo apenas volvió a levantar la vista del plato, desinteresado por los asuntos ajenos a los negocios con el supuesto marqués. Agradecido con Raymaud, Youdar tampoco habló mucho después de aquello, ansioso porque llegara el día siguiente. ¿Qué estarían pensando sus compañeros sobre la conversación que había tenido lugar?

-//-

“Los Cuarteles”:

-¿Podemos entrar?- preguntó Youdar a Raymaud tras “presentar sus disculpas” ante los pocos soldados que allí se entrenaban. Los landemarienses podrían jurar lo que fuera, pero aquel lugar alejado del resto de la ciudad no era un cuartel, a no ser que los guardias fueran los únicos habitantes submarinos con gusto por el moho y el descuido.

-No podéis evitar sentir fascinación por él, ¿cierto?- lejos de Sylney, Raymaud parecía haber dejado atrás su actitud formal, y comenzaba a tratar a Youdar con confianza- ¿Os importaría entrar solo?- Youdar le echó una mirada de sorpresa- Podéis ir tranquilo, no hay nada que temer dentro. Simplemente… no nos gusta este sitio, quizá vos no lo sintáis, pero a nosotros nos altera la mente estar cerca.

-Así que no son unos cuarteles- observó Youdar en voz alta.

-Igual que vos no sois un noble, amigo- le miró asustado, sin saber si confesar la mentira u ofenderse defendiéndola, pero Raymaud no le dejó hablar- No tenéis nada que decir, entiendo la forma en que reaccionaste. Otros puede que solo tengan un interés mercantil en vuestra presencia, Youdar, pero yo, desde lo más profundo de mi ser, llevo siglos deseando que llegaran extraños a Landemar, y poco voy a juzgar el motivo que les llevo a venir, porque lo que me importa, es que han venido- se dio la vuelta, dirigiéndose hacia el pequeño grupo de soldados- En unos minutos iré a buscaros, aprovechad para hallar el motivo de vuestra fascinación, amigo.

-Gracias, amigo- dijo, casi mudo, Youdar a Raymaud. Quizá se hubiese mostrado receloso con el condestable pero, para él, le resultaba un alivio saber que ya no estaba engañando a su anfitrión y que este los aceptaba por lo que eran, no por lo que fingían ser. Recordando que disponía de poco tiempo, se adentró en la gigantesca torre.

El recibidor del lugar parecía estar decorado como si, realmente, esa torre tuviese el uso de unos cuarteles, con un par de cuadros de soldados y un maniquí de madera con el que practicar, sin embargo, según puso un pie en la escalera que llevaba a los niveles superiores, se pudo apreciar que solo a esa sala se la estaba dando un uso, porque el polvo y el abandono eran lo único que se apreciaba en el resto de la torre. Estaba claro que aquella decoración del recibidor no se había montado exclusivamente para su visita, con lo que, por primera vez, Youdar encontró una prueba verdadera de que los mandatarios de Landemar le escondían algo a su propio pueblo. ¿Sería aquel el lugar que él estaba buscando? ¿Estaría su padre, o lo que quedara de él, reposando allí?

“A nosotros nos altera la mente”, las palabras de Raymaud acudieron a su cabeza y, al recordarlas, comenzó a escuchar un murmullo que parecía surgir de las rocosas paredes- Tú también las oyes- dijo alguien, de repente, asustando al enano, que creía estar solo. Dirigiendo su mirada hacia el lugar desde donde le habían hablado, descubrió a una joven landemariense, cuyo aspecto descuidado parecía ir a juego con el resto de la torre- Él está aquí, aquel al que buscas. Pero solo podrás ayudarle si nos ayudas a nosotros.

-¿Tú sabes a quien busc…?- comenzó a preguntar, pero nuevamente fue sorprendido.

-¡Zayrinne! ¿Qué estás haciendo aquí?- Raymaud había entrado en la estancia y parecía molesto con la chica de nombre Zayrinne- Sabes que este lugar no es bueno para ti- fue hasta la chica, tomándola por los hombros, con firmeza pero de un modo delicado, sin ninguna intención de dañarla- Perdonadme, amigo, será mejor que nos vayamos. El consejo aguarda- comenzó a caminar, llevándose a la joven afuera. Esta se mostró sumisa y cabizbaja, pero, al pasar al lado de Youdar, se giró hacia él bruscamente, tomándolo de las manos.

“Zayrinne Desoca”:

-Él ya lo sabe, ¿Acaso no lo ves?- miraba hacia Pelos, como si de repente su presencia fuera trascendental para ella. Raymaud hizo algo más de fuerza, consiguiendo que Zayrinne volviera a caminar- Si nos ayudas te ayudas, hijo de Yeidrax- gritó, mientras el condestable la hacía bajar por las escaleras.

Youdar no fue capaz de acompañarles hasta pasados unos minutos. Se sentía incapaz de moverse ¿Cómo podía saber Zayrinne el nombre de su padre? Se observó las manos, dándose cuenta de que no las tenía vacías. En ellas había una especie de amuleto, una joya grisácea, acompañada de una pequeña nota.

“Esta joya se iluminará cuando haya espectros cerca. No eres tú quien más necesita de un aviso”

-Miau- le llamó Pelos, buscando sacarle de su ensimismamiento. Ambos abandonaron la torre, pero Youdar no podía dejar de pensar en que, según había observado el amuleto en la mano, le había parecido escuchar una voz muy familiar clamar desde su propio interior en busca de auxilio.

“Colores”:
Raymaud=OrangeRed
Lucyo=Cyan
Zayrinne=DimGray
“OFF”:
No es que Raymaud sepa la magia que oculta Landemar, es que él es un aventurero de corazón y todo un estudioso de la cultura de la superficie, así que se siente identificado con la curiosidad que tiene el enano en conocer el templo.



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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

Mensaje por Ruisu EvandHell el Vie Jul 24, 2015 2:16 am

El recibimiento de los Landemarienses, por sorpresa, había sido muy bueno. Era una suerte que Youdar reaccionara a tiempo y supiera afrontar la situación inesperada, pues al menos yo, no tenía idea de que esa ciudad tuviera tanta vida.
 
Luego de bajar del barco nos tocó viajar en un carromato hasta la casa del “Condestable” un hombre regordete que sería nuestro principal anfitrión en la ciudad. Nos bañamos y preparamos para una cena muy lujosa. La primera que había tenido en toda mi vida, habían tantos cubiertos que pensé que estaba en una armería y no en la mesa. Y las comidas, tantos colores y sabores que me dedique toda la cena a probar cuanto vieran mis ojos.
 
Durante la cena pude escuchar las conversaciones entre el capitán y los nobles Landemarienses pero, ¿Quién le prestaría atención a tanta habladuría teniendo manjares que escapaban a la imaginación? No tengan dudas, pues yo ignore cada palabra aburrida, y solo me concentre en la comida y las risas de las mucamas a mi espalda.
 
Terminada la cena y con el cansancio controlando mi cuerpo, me fui arrastrando los pies hasta la cama. –Espero poder despertar mañana…- me dije a mis mismo, mientras me tiraba de lleno en la cama, sin siquiera quitarme las botas, y cual oso me dormí de inmediato.
 
Solo desperté una vez en medio de la noche y la razón fue un sueño extraño por decir poco.
 
//=//
 
Al día siguiente lo primero que escuche fue la puerta de mi habitación abriéndose. Inmediatamente saque mi daga de la bota y me pare tras la puerta para esperar a quien entrara. -Lo siento, ¿lo he asustado ministro de cámara Ruisu?- Dijo una sirvienta al verme.
 
-No… Y si quiere solo dígame Ruisu.-
 
-No podría señor ministro. Una persona de su estatus no puede aceptar que la servidumbre lo llame de esa forma.-
 
-Bueno señorita… ¿Dejémoslo en un empate quiere? Dígame Señor Ruisu y listo.-
 
-Bueno… Señor Ruisu. He venido a cambiar las sabanas y traerle su ropa limpia.-
 
-Muchas gracias señorita. ¿Sabe si mis compañeros ya despertaron?-
 
-El señor Hanton salió muy temprano con el Amo Raymaud. El resto de la comitiva aun duerme plácidamente.-
 
-¡Maldita sea capitán! ¿Qué diablos planeas?- Murmure mientras la señorita comenzaba a cambiar las sabanas. 

–¿Dijo algo mi señor?- pregunto la sirvienta sin mirarme a los ojos. Algo que evitaba desde que entro a la habitación y que supuse era otra de las normas fastidiosas de etiqueta.
 
-Nada, gracias por todo señorita.- 
 
-¿Desea algo más señor Ruisu?-
 
-Sí... Supongo que tendré que cumplir con parte del itinerario de ese noble extraño…-
 
-El concejal Sylney dejo un mensaje diciendo que estaría con el consejo. Al parecer no podrá acompañarlos en su recorrido,  pero dejo algunos encargados abajo.-
 
-¿Encargados? ¿De qué clase de gente hablamos señorita?-
 
-Pues, el señor Hanton le dijo a su encargado en seguridad que los revisara… Esta un representante del circulo de los sabios que opera en el consejo… Y algunos guardias de la ciudad que los escoltaran para mayor seguridad.-
 
-Más nobles y guardias…-
 
-Sí, señor Ruisu. ¿Desea algo más?-
 
-Pues… Nada más señorita. Muchas gracias por su buen trabajo.- Pude ver como sus mejillas se enrojecían por mis palabras, algo curioso que me causo una sonrisa. –Bueno, es hora de afrontar el día.- Espere a que la señorita saliera y me vestí con mi ropa habitual. –Un olor agradable y una suavidad impresionantes… Si me acostumbro a estos tratos me será más doloroso irme de la ciudad.-
 
Ya preparado para mi día, me dispuse a bajar las escaleras de la gran casa en la que estábamos. Y apenas baje el último escalón vi frente a mí un montón de soldados y personas extrañas. –¡¡MIIIO, ESTE LO AGARRO YO!!- grito una mujer lanzándose contra mí de un brinco. Parecía que todos estaban esperando en la planta baja a emboscarnos por razones desconocidas, y para mi mala suerte, yo había sido el primero en bajar.
 
La mujer me tomo del brazo y comenzó a caminar hacia la puerta mientras ignoraba las quejas de todas las demás personas. –Mi nombre es Anaish Roselt y soy la presidenta de la biblioteca nacional, heredera de la familia Roselt y miembro del consejo. Tú vienes con nosotros, tenemos un montón de preguntas y muy poco tiempo.- Dijo la chica mientras me jaloneaba de un brazo y me sacaba de la casa.
 
-No tengo ningún problema en ir con usted señorita Roselt pero si tengo problemas con que me arranquen el brazo.- La mujer me soltó inmediatamente pero siguió caminando a paso veloz hasta un carromato que esperaba a las afueras de la residencia. –Apúrese señor Ruisu. No tenemos todo el día.-
 
Al subir al carromato, pude ver casi al instante a la mucama que me había ayudado en la habitación. Ella estaba vestida de forma diferente y tenía un libro en blanco y un lápiz a la mano. –Lo siento por lo de antes señor Ruisu… Queríamos asegurarnos de poder entrevistar a un miembro de la comitiva y tuvimos que usar algunos métodos poco ortodoxos-
 
-Espera… ¿Qué? No sé por qué, no puedo juzgarlas por engañar a sus compañeros…-
 
Anaish se montó rápidamente en el carromato y cerró la puerta a su espalda. – Ella es mi asistente, Glorial Menuet.-
 
-Muchos nombres que no recordare… Encantado, señoritas.-
 
-Es de vital importancia aprovechar el tiempo. ¡Glorial ponte a escribir! ¿Señor ministro que cargo ostenta usted?- Una voz muy autoritaria para una chica noble, no podía evitar sentirme un poco intimidado por su actitud tan desbordante. –Buueno… Yo soy el ministro de cámara.-
 
-Anotando.-
 
-¿Puede explícanos los deberes de alguien con su título?-
 
-¿Explicar? Si, si bueno… Yo soy el que representa a los nobles frente a la cámara.-
 
-¿La cámara del consejo de gobierno?-
 
-¡Si esa misma! Es que vengo de una ciudad donde no existen reyes. En su lugar tenemos a ministros y concejales al igual que ustedes.-
 
-¿Quiere decir que existen ciudades con gobiernos diferentes?-
 
El carromato comenzó a moverse y por las cortinas, no pude ver nuestro camino. Podía intuir que iríamos a la biblioteca pero no sabía si lo que encontraría en ella era mejor o peor a lo que estaba pasando en ese momento. –Todo tipo de ciudades y todo tipo de gobiernos señorita. Algunas las dirigen reyes, otras las dirigen reinas y está mi ciudad que es dirigida por consenso.-
 
-¿Y cómo son las relaciones entre esas ciudades?-
 
-Pues las que conozco se llevan bien.-
 
-¿Qué quiere decir con eso?-
 
-Pues que… Vivimos en relativa paz y mantenemos buenas relaciones con las otras naciones.-
 
-Escuchamos que ustedes poseen formas muy diversas… Tienen una niña con orejas y el barón Hanton es muchísimo más pequeño que usted. ¿A qué se debe esto Ministro de cámara?-
 
-Bueno en Noreth, (Que es como llamamos a el mundo del que venimos.) existen diversas razas. Youd.. El Barón Hanton es un “Enano”, la pequeña es una antropomorfa según tengo entendido… Y yo soy un simple humano.- Puse las manos sobre mis rodillas mientras miraba como la asistente tomaba nota de cada palabra que decíamos.
 
-Y creo que le dije a la señorita Glorial que lo dejaríamos solo en señor…-
 
-Bueno señor Ruisu. ¿Cuánta razas existen en Noreth?-
 
-Qué se yo… Un montón.-
 
La señorita Anaish frunció el ceño mostrando su descontento con mi respuesta pero prosiguió con la “entrevista” –¿Todas viven en paz?-
 
-No, la mayoría viven en paz pero siempre hay prejuicios… Los demonios por ejemplo, son muy odiados por su historia sangrienta.- Los ojos de ambas mujeres se iluminaron mientras seguían de cerca mis palabras. –Incluso entre humanos tenemos conflictos por las tierras o demás estupideces…-
 
-¿No existen conflictos en Landemar?- Era mi turno de contra atacar.
 
-Por supuesto que no, nuestra ciudad ha vivido en paz por cientos de años. Desde antes de sumergirse entre las olas.-
 
-¿Quiere decir que en algún momento estuvieron en la superficie?-
 
-Pues…- Ambas apartaron la mirada y parecían estar distraídas o nerviosas. –De ese periodo solo tenemos registros incompletos… Mi familia y muchas otras han tratado por siglos de encontrar más información de eso pero… Al parecer, todo cuanto sabíamos de ese periodo quedo destruido o extraviado.-
 
-¿Qué quiere decir con eso? Tendría que ser fácil para ustedes conocer su propia historia.- Había conseguido una debilidad y tenía que aprovecharla para evitar que ellas me hicieran más preguntas. –Pues, existen muchas zonas que están prohibidas para los ciudadanos comunes… Con solo acercarnos sentimos grandes malestares, los que se han adentrado demasiado simplemente no pueden regresar… Por eso el concejo ha prohibido entrar a todos esos sitios.-
 
-¿De que clase de sitios estamos hablando señorita?- La asistente dejo de escribir y bajo la libreta mientras esperaba a la respuesta de Anaish. –Templos sagrados, algunos castillos de antiguas familias nobles y otras zonas de la ciudad como los cuarteles.-
 
-¿Y solo ustedes tienen esos malestares?-
 
-Sí, los animales no parecen afectados.-
 
En mi mente solo podía pensar en una cosa. La oportunidad de explorar en solitario y las riquezas que podría sacar sin ser visto. –Se me ocurre algo pero… Mejor olvídelo es algo tonto.-
 
-Que se le ocurre señor Ruisu, algo que venga de usted no puede ser tonto.-
 
-Bueno, ¿que les parece si yo doy un vistazo por ustedes? Podría encontrar solo ver lo que pueda y luego contarles para que ustedes me indiquen que requieren.-
 
-Usted es un ministro de cámara, pensé que su trabajo era lejos del campo de trabajo y más metido en papeles y documentos…-
 
-En mis ratos libres disfruto de explorar ruinas antiguas.- Dije de forma irónica y dejando escapar una risa nerviosa. –Anaish esto podría ser importante. Es una oportunidad que tal vez no se repita nunca más…-
 
-¡Calla, Glorial estoy pensando!-
 
-¿Que tienes que pensar? Tienes a un miembro vital de la comitiva de la superficie ofreciendo ser tu empleado para esta investigación… Mira, parte de mi trabajo es recoger la mayor información posible para el señor Belmont, por eso tengo que conocer a tu gente y ver su hermosa ciudad.-
 
-Ni siquiera le conozco señor Ruisu.-
 
-Di que sí Anaish, no hemos avanzado en la investigación en años.-
 
Ya había convencido a una de ellas, sin mayor esfuerzo, pero quien tenía la última palabra no parecía del todo de acuerdo. Anaish se quedó en silencio por más o menos diez minutos y sin dar explicaciones, le ordeno al conductor del carromato detenerse.
 
-El resto del recorrido lo daremos a pie. Adelántese y espere en la biblioteca.- Pude escucharla que le dijo al conductor.
 
-Siiiii, Anaish por eso eres quien eres.-
 
-Bueno… Espero nadie sepa de esto.-
 
Nos bajamos del carromato y efectivamente, el conductor siguió su curso. –Estamos en la parte comercial… Creo que el sitio más cercano es el templo de los antiguos.-
 
-Bueno señoritas, guíenme.-
 
Y eso pasó, caminamos entre un montón de puestos de ventas. Todos situados a ambos lados del camino y seguidos uno tras otro. Parecía un río multicolor lleno de olores extraños y cosas interesantes. Mientras caminaba, la señorita Glorial tomo mi capucha con su mano y me la puso tapando por completo mi rostro. –No queremos que sepan por donde te mueves, estaremos rodeados de curiosos si eso pasa.- y tal como me puso la capucha comencé a ir casi a ciegas a su lado.
 
-Señor Ruisu, me cuesta creer que sea usted un noble. No es que lo insulte es solo que tiene un aire muy humilde y es fácil de tratar.- Esto podía significar que sospechaban o solo eran palabras sin más… Era curioso como todo había salido al llegar a Landemar. De un momento a otro nosotros éramos “personas importantes” y nuestro único mérito era creer en las palabras de Youdar, no es que me sintiera culpable por mentirles es solo que me hacía pensar en todas esas veces que fui yo el que miraba desde abajo a los nobles, a las personas importantes y a quienes tenían el dinero.
 
No podía acostumbrarme a ello, simplemente no estaba en mis venas. –Yo estoy en el eslabón más bajo de poder en Noreth. No tengo tierras, no tengo hogar, no tengo familia. Solo soy un mercenario más que no siente su pulso temblar al matar. Un ex esclavo, solo eso.- Quería decirles, pero no podía. No sabía cómo, con pocas personas podía hablar de ese tema y estaba claro que ellas no estaban en mi lista. Mientras seguía caminando escuche a una señora ofreciendo dulces en su tienda. –¡Esperen!- Dije en voz baja parándome en seco. Saque un par de monedas de oro y me acerque a las señoritas que me acompañaban. –Quisiera comprar algo…-
 
-¿Ahora?-
 
-Claro… No creo poder pasear por este lugar de nuevo.-
 
-La verdad es que no tenemos tiempo.-
 
-Solo son un par de dulces…-
 
-Bueno, Rápido entonces.-
 
Me acerque a la tienda de la anciana y pude ver un montón de bocadillos pequeños repartidos por la mesa. –Hoo buen señor ¿Qué desea? ¿Ve algo de su agrado?-
 
La verdad es que todo lo que podía ver lucia completamente extraño. Colores extravagantes y formas raras es todo lo que veía. –Me gustaría un sabor dulce y suave para una niña…-
 
-Estos señor, estos son los sabores más dulces de la tienda.- Dijo la señora mientras señalaba un montón de chucherías. –La verdad es que…-
 
-¡Toma este!- Dijo Anaish señalando un dulce naranja y brillante. –¿Ese? ¿Qué tiene de especial?-
 
-Solo tómalo quiere, es el que yo compraría…-
 
-Bueno entonces me llevo lo que pueda comprar con esta moneda.- Mostré una de las monedas de oro entre mis dedos pero inmediatamente Glorial me dio un golpe y me tomo de la mano, ocultando la moneda. –¿Qué haces? ¿Le pagaras con monedas de tu país?- murmuro mientras sacaba ella misma algo de dinero y pagaba mi deuda comprando una bolsa pequeña llena de dulces.
 
–Además, quiero que me de esos de la esquina. – Dijo Glorial mientras recibía en sus manos lo que había comprado.
 
-Gracias… ¿Se lo puedo pagar a usted en monedas de mi país?-
 
-No hace falta, tómalo como un regalo de tus anfitriones. Ahora, quiero que pruebes este.- Puso sobre mi mano una esfera pequeña y azulada. La vi por unos segundos y sin pensarlo mucho simplemente la introduje en mi boca. No podía rechazar la hospitalidad de ellas, eso sería sospechoso y aún tenía un plan que cumplir. Al ponerlo sobre mi lengua note un sabor familiar… Parecía ser café y chocolate, aunque un poco más amargo. –¿Te gusta?-
 
-Está muy bueno…- Comente mientras me comía el dulce.
 
-Tenías cara de gustarte esos sabores. jejeje.-
 
La señorita Glorial compartió algunos dulces más con Anaish y seguimos nuestra caminata hacia el templo.
 
Mientras más caminábamos pude notar que poco a poco había menos gente en la calle, las casas parecían un poco más descuidadas y algunas plantas crecían sobre ellas.
 
–Bueno señor Ruisu. Hasta aquí podemos acompañarlo…-
 
-Tienes que caminar unos cien pasos en línea recta y luego girar a la derecha. Desde ese punto solo camina unos metros más hasta que veas el templo. ¿Lo tienes?-
 
-Si.-
 
-Solo quiero que observes todo, Si ves algún libro o documento trata de traerlo con sumo cuidado.- 
 
-Quería preguntártelo antes… ¿El arco es ornamental o funciona?-
 
-¿De que sirve tener un arco de adorno?- Respondí riendo. 
 
-No sé qué costumbres extrañas tengan en la superficie…-
 
-Si señorita, es completamente real y usable. Las flechas también…-
 
-Bueno basta de charlas y al trabajo.- Dijo Anaish dándome un empujón por la espalda.
 
Mientras caminaba parecía que me metía en un pueblo fantasma.  Todo lucia abandonado y el sonido de la ciudad se hacía cada vez más distante, -Por ahora no siento nada extraño.- Murmure mientras seguía caminando lentamente.
 
-Cien pasos recto y luego a la derecha.- Repetía una y otra vez en mi mente mientras seguía mi rumbo a lo desconocido. A mi espalda había dejado a la señorita Anaish y Glorial. Quienes decían no poder ir mas allá por las molestias que sentían los de su raza, además, estaba prohibido entrar a estos lugares. ¿Qué tiene de extraño este sitio? Todo lucia igual, no sentía nada raro mientras caminaba, solo el silencio, aunque eso era agradable. ¿Acaso es culpa de alguna magia?
 
Sí, siempre la magia tiene la culpa… Estaba en una ciudad perdida bajo el mar y entramos en ella por un remolino extraño que surgió luego de matar a un demonio marino. ¡Malestares mágicos no eran nada raro!
 
Intente mientras me acercaba al templo, tomar alguna de las joyas que estaban incrustadas en las paredes y pilares de las casas. Pero, todos mis intentos fueron inútiles así que desistí. Me metí en un par de estructuras y solo pude encontrar algunas joyas pequeñas, de oro y plata. –Al menos esto cubre la mitad del viaje.- 
 
Al completar los cien pasos, contados, y hacer el giro a la izquierda encontré, al final de mi recorrido, el templo del cual hablaban. –Combina con esta parte de la ciudad.- Dije al verlo tan descuidado como las calles por las que había estado caminando.
 
Lo primero que note al entrar fueron algunas grandes estatuas repartidas por diversas habitaciones, estatuas que supuse figuraban a los dioses, pero que no reconocí en ningún momento. Solo podía escuchas el eco de mis pasos mientras investigaba cada lugar, el olor era una mezcla entre agua estancada y plantas putrefactas. Algo que me obligo a cubrirme la nariz en más de una ocasión. Llegue entonces a una gran biblioteca, una suerte pues podría tomar los libros suficientes para darles a las señoritas y aún tenía algo de tiempo para investigar un poco más.
 
Biblioteca:
Algunos de los libros estaban escritos en un lenguaje desconocido, otros en algo similar a mi idioma e incluso pude reconocer algunas palabras del khezalid y el elfico. No es que conociera el idioma elfico pero pude notar un estilo similar al que ellos utilizan.
 
Tome entonces varios libros grandes en esa lengua extraña. Era posible que fuera Landemariense así que no perdería el tiempo en llevar escritos en otras lenguas. Además, guarde algunos pergaminos y papeles sueltos que vi por el suelo.
 
Seguí caminando por los pasillos, pasando de largo entre las habitaciones sin ver nada interesante. Y justo cuando estaba por dar media vuelta y regresar, pude ver una especie de altar de piedra.
 
La habitación era muy diferente a todas las otras. Por lo poco que había paseado por el templo había llegado a la conclusión de que eran muchos templos unidos por corredores y pasillos, o un templo en el que se adoraban muchos dioses diferentes. Entre a la habitación y de inmediato, un escalofrió subió por mi espalda, el sonido de mis pasos me acompañaba mientras me acercaba lentamente hasta el altar de roca.
 
Habitación del Altar.:
El ambiente se sentía tenso, como si la propia habitación me obligara a abandonarla, mire el suelo y una capa de polvo era vocera de que nadie más había entrado en esa habitación quizás en años. Las paredes no tenían adornos, y eran simples a la vista, el altar poseía algunos dibujos y escritos en esa lengua que para mí era desconocida.
 
Al ver más de cerca la piedra del altar pude darme cuenta de que se trataba, una mancha de un color muy oscuro me hacía sospechar de la clase de habitación que era, y al ser llamado por el brillo de algo en el suelo quede convencido de mi sospecha. –Es un pedestal de sacrificios…- dije sorprendido al ver que una daga era la que producía el brillo.
 
Daga Ceremonial:
Al tocar el metal pude sentir de nuevo el escalofrió, acompañado de un olor dulce y silvestre, un olor como el perfume de las rosas, mire en todas direcciones buscando de donde provenía ese aroma. Pero rápidamente desapareció de la habitación, tome entonces la daga y la guarde, pase mis dedos sobre el altar y di un último vistazo a la habitación. ¿Cuántas vidas habrían encontrado su final entre esas cuatro paredes?
 
Era imposible de saberlo, camine entonces a la puerta de la habitación y al dar un paso fuera de ella pude sentir un temblor bajo mis pies. Comencé a caminar más rápido para salir del templo y mientras más me alejaba de la puerta más fuerte fue el movimiento terrestre. –La he jodido.- dije para mí mismo antes de comenzar a correr fuera del templo.
 
Pero, recorridos unos metros el movimiento telúrico se detuvo tan repentinamente como inicio. Al encontrarme de frente con Anaish y Glorial una mezcla entre pánico y emoción vi en sus rostros.
 
-¡Mira todos esos libros! Te dije que era buena idea Anaish.-
 
-¿Qué fue lo que paso? No me digas que el temblor fue por tu culpa…-
 
-Yo solo entre tome los libros y regrese con ustedes. No tengo ni idea de que paso.-


Las mujeres tomaron cada una un par de libros y por temor a alguna réplica del temblor me dijeron que fuéramos hasta el concejo. –¡Estos libros son fantásticos señor Ruisu! Están escritos en nuestra lengua antigua. Ya casi no existen libros escritos así.-
 
-Ya tendremos tiempo para estudiarlos, por ahora solo concéntrate en caminar rápido.-
 

-Bueno, yo solo cumplí con mi labor.- dije nervioso por no saber que nos esperaba o que había causado eso.



-I Walk through the valley of the Shadow of death-
-And i feel safe.- 
-Because i know i'll kill my enemies when they come.-


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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

Mensaje por Niris el Jue Jul 30, 2015 11:10 am

Los platillos eran diferentes a todo lo que había probado antes, aunque había varios alimentos que no eran de mi gusto pero los que sí lo eran resultaron bastante buenos. La plática era particularmente aburrida, en especial por que no se estaban dirigiendo a mí, pero aun así trate de mantenerme algo atento por el asunto de la mentira que había dado Youdar, no terminaba de entender cuál era mi papel en todo esto pero el cansancio era la idea que más predominaba en mi cabeza.

Terminamos la cena y fuimos dirigidos todos a nuestras respectivas habitaciones, probablemente el cansancio era obvio en todos nosotros que habíamos estado en el mar tanto tiempo. Me ofrecieron algo de ropa para dormir y me la puse una vez que me dejaron sola en la habitación. Era curioso, hacía mucho tiempo que simplemente no tenía una habitación para mi sola, pero algo me hacía sentir incomoda, simplemente me daba un poco de miedo estar sola y prefería hacerle compañía a más, así que después de pensarlo un poco salí de mi habitación y entre a la habitación de Janna y me acomode en la cama a un lado de ella esperando que no le incomodara.

En la mañana nos despertaron a mí y a Janna un par de señoritas mientras mencionaban que nuestros anfitriones habían preparado un día bastante ocupado para todos. Hice una señal con un trozo de tela de limpiarme el cuerpo para dar a entender que deseaba darme otro baño, me miraron algo extrañadas por no hablar pero asintieron nerviosas mientras mencionaban que prepararían el baño a lo que asentí contenta con la cabeza, eso las relajo un poco.

Era extraño que me trataran así, era hasta gracioso que me trataran como si fuera su ama en lugar de tratarme como mascota, este lugar sin duda era completamente diferente de lo que conocía. Aun que a mi gusto le faltaba mucho verde y no parecía haber bosques más halla de pequeños parques. Una vez que tome un baño, bajamos para almorzar encontrándonos con Braum quien se encontraba de buen humor, probablemente estaba tan hambriento de comodidad como todos los demás aun que se me hizo raro no ver a Youdar ni el otro. -Me alegra que ya estén aquí para almorzar, mi nombre es Alqua la jefa de sirvientas y se me ha encomendado encargarme de sus atenciones así como dar el orden del día, tanto el Barón Youdar como su Ministro de Cámara han partido ya y esperan poder reunirse en la tarde con ustedes. El señor Lucyo Sylney les espera en el foro de la ciudad para presentarles ante la comunidad, aprecien nuestra cultura y compartir la vuestra. El señor Raymaud ha salido antes junto con el Barón Youdar pero ha preparado el transporte para ustedes tres y estarán acompañados de una comitiva de guardias por su seguridad.- Un ademan de manos y los alimentos para nosotras llegaron a la mesa.

La señorita desvió la mirada a Braum que me imagino ya llevaba tiempo atendiéndole, se había mostrado bastante seria al dar el orden del día pero se mostró un poco más relajada cuando su atención se dirigió a él. -Seguro que ha hecho un excelente trabajo como Supervisor de defensa, por lo que escuche, su viaje estuvo llena de innumerables peligros.- Yo asentí alegre a ello al recordar cómo nos había ayudado durante el motín haciendo que ambos sonrieran. -Espero no le moleste mi atrevimiento pero pienso que nuestros trabajos en el fondo no son tan diferentes, trabajando para los nobles para asegurarse que sus necesidades sean cubiertas, aunque quizás no se pueda comparar lo que seguramente ha hecho contra algunas intrigas.- Era agradable que deseara unirse a la conversación.

Janna y yo comimos mientras Braum un poco más alegre se puso a relatar, de forma un poco cambiada, las aventuras y desventuras que había tenido durante el viaje mientras la señorita se veía que disfrutaba bastante de los relatos del marinero agregando que si había llegado hasta donde se encontraba en estos momentos, era gracias a siempre hacer lo correcto y el valor de aventurarse en el indomable mar por cumplir su deber. La verdad no pude evitar aplaudir cuando termino su relato ya que había resultado bastante entretenido. Pero en cuanto terminamos la comida Alqua volvió a ponerse en un semblante más serio. -Bueno, el transporte está listo, les sugiero que partan pronto ya que la gente les espera, pero eso no les impide detenerse y observar nuestra ciudad.- Sin otra idea de que hacer le seguimos hasta el carruaje.

El viaje fue algo lento mientras la gente que nos transportaba no podía evitar mirarnos para terminar intercambiando algunas cuantas palabras con Braum y Janna, sin duda emocionados por conocer a las celebridades del momento aunque notaban que me sentía un poco intimidada por ellos y concentraban sus energías en los demás. Terminamos llegando al foro donde había bastante gente esperándonos, aquella situación me aterraba pero supongo que no tenía manera de librarme de aquello. Así que simplemente me mantuve detrás de Janna mientras observaba a la gente conmocionarse en aquel salón que tenía la apariencia de una luna creciente. Nos dieron un asiento casi al frente para luego hacer entrar a un grupo de niños para presentar una obra.

La obra era relativamente simple, tratando sobre las cosas que le agradaba a la gente del lugar, aunque me gustaban las voces de los niños que habían cantado al grado de sonreír un poco y una vez terminada la función dar unos aplausos. Pero después de ello nos hicieron pasar al frente lo cual me empezó a poner bastante nerviosa. -Bueno, eso es una pequeña muestra de Landemar que esperamos que haya sido del gusto de la joven representante de la familia Belmont y sus comitiva. El pueblo está ansioso por conocer sobre ustedes, lo han de saber ya pero hacía mucho tiempo que nadie visitaba nuestras tierras y el hecho de su visita es un evento sobresaliente para nuestra tranquila población.- El ruido que había era bastante lo cual me hacía sentir especialmente incomoda, pero no podía dejar que algo malo pasara por mi culpa.

Era extraño tener la mayoría de la atención puesta sobre mí, no solo porque pensaban que era importante si no que mi aspecto visual les parecía completamente exótico, por no decir llamativo y adorable. Pronto empezaron las preguntas hacia nosotros empezando conmigo, un joven se levantó de su asiento y con una señal se le dio la palabra para preguntarle a alguno de nosotros o en este caso a mi alguna pregunta. -Señorita Niris ¿Tiene pareja? Porque seguro que nuestro público está deseando saber si tan linda señorita estará ocupada.- Espera no tener que responder algo pero aquella pregunta simplemente me había dejado completamente sonrojada para luego negar con la cabeza efusivamente. -Valla, valla, seguro que varios del público, por decir su servidor, se preguntaran si habrá oportunidad de tener la oportunidad de conocerle mejor.- Tome un poco nerviosa la mano de Janna quien contesto en mi lugar. -La señorita no busca por ahora tratos de ese tipo, está aquí para conocer su cultura y como parte de su formación para tratar con otras culturas ¿No es cierto pequeña?- Apretó mi mano sonriendo y asentí con la cabeza un poco más tranquila.

Después de aquello fueron un par de preguntas a Janna, acerca de su trabajo como asesora de etiqueta, explicando que su deber era instruirme para crecer como una señorita de sociedad para luego explicar que no permitiría que yo tuviera una cita, otras preguntas surgieron como su experiencia profesional y el tiempo que tenía trabajando conmigo. Luego de eso continuaron un par de preguntas a su vez para Braum sobre los peligros que tuvimos durante el viaje así como describir algunas escenas de combate marinera.

Las preguntas volvieron a mi pasándole la voz a un niño de los que habían cantado que de inmediato mostro emoción al tener la palabra. -¡Que orejas tan adorables! Cuéntenos... ¿De dónde viene todos tienen orejas como estas?- Me quede un momento pensando pero termine negando con la cabeza, aun así parecía que la respuesta no satisfacía a la gente teniendo que hablar por mí de nuevo. -La familia de Niris no es tan común en las tierras humanas pero su familia al ser amiga cercana de la familia Belmont le ha escogido para representarle sabiendo que ella es realmente especial.- Seguido de eso me dio un cariñoso abrazo a lo cual sonreí para luego continuar su discurso. -La señorita ha sido instruida en el idioma común pero aun que lo entiende, no quisiera avergonzarles con su mala pronunciación por lo cual se ha compartido de forma tan tímida.- Aun así quería hacer algo para mantener a la gente contenta y tome un paso al frente para hacerle una señal al niño de que se acercara hasta estar al frente de mi para luego agacharme y acariciar con la mano una de mis orejitas. -¿Las puedo tocar?- El niño se veía emocionado así que con una sonrisa y afirman con la cabeza acepte por lo cual se acercó a tocarlas, un momento más tarde todos los niños se acercaron a mí para también tocarlas y aun que era un poco natural para mí, esperaba que los demás no lo notaran raro, aunque era un momento agradable ya que siempre me habían agradado los niños y era una de las pocas cosas que casi no me llegaban a asustar.

Después de un rato la gente trato de poner algo de orden diciéndoles a los niños que ya era suficiente, los mayores al parecer querían hacer más preguntas pero entonces un gran temblor conmociono a todos repentinamente. ¿Que había sido aquello?
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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

Mensaje por Janna Tanya el Lun Ago 03, 2015 3:48 pm

En cuanto la extrañamente parecida al sol luz de la mañana se derramó sobre mi rostro, abrí mis párpados lentamente. Había descansado mejor de lo que esperaba, aunque notaba un bulto entre mis pechos, y algo suave y cálido acariciando mi piel desnuda. Bajé la vista para darme cuenta de que allí estaba Niris, con su cabeza usando mis senos como almohada, y en una postura que se amoldase a mi cuerpo, con timidez. No pude evitar tener que arroparle y rodearle la cintura con los brazos, enarcando una sonrisa para mí mísma.

Ahww... mi niña. Veo que no has podido dormir solita. Echabas de menos a mamá ¿verdad?

Pasado no mucho tiempo, la puerta se abrió, dejando ver cómo dos muchachas de apariencia joven y casta, entraban al interior de la sala. Llevaban vestidos azules con volantes y un delantal blanco por encima. Hicieron el esfuerzo de venir a despertarnos, tocándonos suavemente los hombros a nosotras dos, aunque la que estuvo encargada de hacer lo propio conmigo parecía ciertamente avergonzada. Desentrelacé los dedos de las manos y estiré los brazos, colocándome boca arriba, con lo que la muchacha simplemente se giró y se tapó los ojos, con las mejillas teñidas de un color intenso carmesí.

- Oh, por los dioses, lo siento mucho, Señorita Janna... No pretendía..-
Mientras tanto, Niris estaba haciendo señas a la otra sirvienta, que parecía más despreocupada. Probablemente haya visto ya mucho, y esté curada de espanto.

Me levanté de la cama y me dispuse frente a la muchacha, tomando su rostro con la palma de mi mano, por la barbilla, obligándole a que me mirase a la cara.

- Shhhh...- Chisté suavemente, mientras esbozaba una sonrisa cálida frente a la mujer. - Tranquila. No me voy a escandalizar porque veas mi cuerpo desnudo. ¿Qué ibas a ver que no tuvieras tú? No veo el problema.

Observé por el rabillo del ojo que Niris y la otra sirvienta se marchaban, así que me quedé con ésta otra, en privado, con la puerta cerrada. Jejeje... Perfecto

Con un par de pasos, me acerqué hasta ella, apoyando mis pezones sobre su pecho cubierto de finos telajes de seda, y le miré a los ojos. - Hmmm... Ya que eres una sirvienta ¿podrías hacerme un favor?-
La sirvienta parecía temblar frente a mí, e intentaba evitar mi mirada, pero yo siempre estaba en busca de la suya.

- C-claro... Es mi trabajo-

- Muy bien- Acerqué lentamente mis labios junto a uno de sus oídos, mientras más superficie de mi piel se ponía en contacto con su cuerpo. Entonces, susurré con un tono aterciopelado. - Quédate quietecita-

Acto seguido, le di un mordisco en la oreja, sin apretar en demasía los dientes alrededor de su lóbulo. La chica pareció temblar como un flan y se agarró a mi espalda, clavando las yemas de sus dedos en mi piel. Casi diría que arañándome. Su aliento escapó con una exhalación junto a mi oído, y noté mi piel estremecerse por ello.

Bajé mis labios por el borde de su mandíbula, hasta que llegué a la suave y apetecible piel de su cuello. Aspiré suavemente su aroma, que inundó mis sentidos con su natural olor a frutas.

Acerqué mis labios a su cuello, y mostré a mis dientes el manjar que tenía frente a ellos. Y en cuanto las puntas de mis colmillos acariciaron su piel, acabé simplemente por darle un beso en el cuello, un beso intenso en el que mi lengua deseaba su contacto intensamente, saborear la piel de su cuello.
La chica simplemente se agarraba más fuerte, y emitió un gemido débil y apagado, mientrsa notaba que todo su cuerpo temblaba. Ya casi parecía dejarse llevar por la situación. Como que ya no le importase su vergüenza y quisiera dejarse llevar por mis encantos. Pero en cuanto acabé aquel beso, me separé de ella, y le miré a los ojos.

- Quizás continuemos esto en otro momento. Por ahora está bien ¿verdad? Así te vas acostumbrando un poco a otras cosas que quizás no conocías, jejeje-

Solté a la muchacha, y me dispuse a vestirme, aunque ella estuviera al lado. Me volví a poner el vestido verde de la noche anterior, dejando caer mi cabello suelto por mi espalda, cual cortina.

Me encaminé hacia la puerta, y me despedí de la muchacha con un movimiento de la mano, dedicándole una sonrisa, mientras me relamía.

Ya en el comedor, me encontré con Niris, bien vestida y bañada. Allí también apareció otra sirvienta, que parecía más mayor que el resto, y nos informó un poco de la situación, tras lo cual, nos trajeron la comida.

Mientras Niris y yo degustábamos nuestro menú, Braum parecía dispuesto a tener una conversación de hombre a mujer con aquella mujer, así que para darle privacidad, me mantuve callada y concentrada en mi comida. Que fuera una súcubo no me quitaba que fuera respetuosa con otras personas que quisieran mantener su privacidad.

......

Pasada la comida, nos indicaron a Niris y a mi que fuéramos hacia el foro con el carruaje. Esbocé una ancha sonrisa hacia la mujer, y nos marchamos ambas hacia el majestuoso vehículo tirado por caballos.

El camino fue lento y acompasado, aunque el cochero hacía la situación amena.

- Así que de la superficie ¿eh? Qué emocionante. Hace muchos siglos que nadie nos visita. ¿Y cómo es la superficie?
- No sabría describirlo- Repuse con una sonrisa en los labios .- No al menos con una precisión absoluta. Pero le puedo decir que no hay techo, que el aire es puro y limpio, y que hay mucha vegetación, muchas culturas, y un vasto mar que explorar.

Eso suena totalmente increible. Me gustaría poder verlo con mis propios ojos alguna vez

Acto seguido, el coche se detuvo frente a un gran edicifio circular construido con piedra blanca, y un arco de mármol a la entrada, decorado con florituras de flores y formas en relieve.

Salí del coche, con Braum a un lado, y Niris detrás de mí. Tímida, como siempre.
Ay, pobre Niris. Si es que tiene un corazón de melón

Entramos en el edificio, y nos colocaron en unos asientos frente a un escenario, donde observamos una representación pequeña de la cultura de Landemar, con niños como protagonistas. Parecían todos encantadores, criados en un entorno social benévolo. No era de extrañar, dadas las circustancias y contextos de éstos. Y al final de la obra, nos llevaron al escenario. Niris estaba en casi todo momento detrás de mí, asustada, pero yo trataba de reconfortarle acariciándole la espalda con la mano.
Le hicieron una pregunta a Niris acerca de su soltería, y reí para mí misma, antes de notar que Niris tomaba mi mano, nerviosa. Entonces me recompuse un poco más seriamente, y le di un suave apretón suavemente.

- La señorita no busca por ahora tratos de ese tipo. Está aquí para conocer su cultura y como parte de su formación para tratar con otras culturas ¿No es cierto, pequeña?-

Poco después, se dirigieron a mi con otra pregunta curiosa.

Así que es Asesora de etiqueta ¿verdad?¿En qué consiste dicho trabajo?

Solté suavemente la mano de Niris, aunque no le dejé de tocar la espalda, y poniéndome recta e inspirando aire profundamente, lancé una mirada amable hacia el público.
- Muy sencillo. Mi deber es enseñar a la señorita a comportarse en sociedad. Evidentemente, Niris no está lista para enzarzarse en los hilos de una cita con alguien, así que evadíos de esa idea, jejeje. Al menos por ahora

¿Cómo ha sido su experiencia profesional hasta ahora?¿Cuánto tiempo lleva trabajando con Niris?

Esa pregunta me trajo recuerdos de antes de conocer a Niris, y mi mente voló hacia el pasado a una velocidad vertiginosa, viendo cómo se sucedían las escenas, una tras otra, cada vez más deprisa, como si el tiempo simplemente acelerara, hasta que acabé por recordar mi "iniciación" en El Pozo, cuando tenía una corta edad, en aquella sala llena de gente.

Parece ser que mi inmersión mental dejó en silencio al foro durante unos segundos, hasta que volví en mí misma, viendo cómo las caras de los espectadores mostraban ansia por conocer la respuesta.

- Digamos que antes de conocer a la señorita Niris, vagaba de un lado a otro, viajando, y haciendo trabajos variados a la gente. Pero ahora tengo algo estable, y una gran responsabilidad, que es cuidarle. Llevo trabajando para ello durante unos 6 meses, y seguiré con ello duramente.

La gente asintió complacida con la respuesta, y rápidamente se lanzaron a preguntarle a Braum acerca de lo ocurrido en nuestro viaje, a lo que el marinero respondía con orgullo.

Luego Niris también recibió otra pregunta acerca de sus orejas, a lo cual, tras una negativa tímida de Niris, tuve que responder en su lugar.
- La familia de Niris no es tan común en las tierras humanas pero su familia al ser amiga cercana de la familia Belmont le ha escogido para representarle sabiendo que ella es realmente especial.- Acto seguido me acerqué a Niris para darle un cariñoso abrazo a lo cual ella respondió sonriendo. Le mantuve un brazo sobre el hombro, y miré al frente, continuando mi discurso. - La señorita ha sido instruida en el idioma común pero aunque lo entiende, no quisiera avergonzarles con su mala pronunciación,  por lo cual se ha comportado de forma tan tímida.-

Aun con eso, Niris se acercó al borde del escenario y se agachó, indicanod que le acariciaran las orejas. Los niños, encantados con la idea, volaron hacia ella, tocándolas con impresión y sorpresa.

Yo estaba sumida en mis pensamientos, tratando de recordar cosas del pasado, hasta que de repente, un temblor inundó el foro, aunque duró unos escasos segundos. Volví en mí, algo conmocionada, pero no había nada raro, excepto niños y gente asustada. Por suerte, no había daños ni heridos.

Me acerqué hasta Niris y le abracé contra mi pecho, preocupada por ella.

- ¿Estás bien, Niris? Repuse en un suave susurro junto al oido. Pero vi que no tenía daños de ninguna clase, así que me levanté lentamente y le miré a los ojos.
- Me alegro de que no te haya pasado nada. - Levanté la mirada hacia el resto de espectadores, que parecían estar nerviosos, mirando a un lado y a otro.

- Mantened la calma. Si no ha sucedido nada, es que probablemente no sea grave. Salgamos tranquilamente del foro, sin prisas de ninguna clase

Sostuve de la mano a Niris, y Braum se mantuvo a mi lado, siguiéndome de cerca, mientras nos dirigíamos hacia la calle a través del arco.
Una vez allí, y mientras la marabunta de gente se dispersaba por la ciudad, me giré hacia Braum y Niris.

-  Me siento preocupada por Youdar y el encapuchado, pero la verdad es que no sabría por dónde empezar a buscar. Supongo que es mejor seguir con nuestras cosas y volver luego a la casa a esperarles. -

Braum se mostraba amable, como siempre, y pareció querer animarme con su respuesta.

- ¡Tranquila, Janna! Verás como no es nada. Ya hemos pasado por cosas peores ¿no?-

Saqué una sonrisa un poco débil, asintiendo despacio.

- Sí, tienes razón. Mejor será volver a la casa, y ya está. Subamos al carruaje -

Montamos los 3 en el carruaje, de vuelta a la mansión, con nuestro particular cochero.
La calle estaba vacía, extrañamente. Quizás la gente se asustó un poco más de la cuenta ¿Qué estaría pasando?


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Janna Tanya

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Re: El Triángulo de Noreth (Privado)[Youdar, Necross, Ruisu, Alanna, Niris y Janna]

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