Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Junglas de Lustria
por Strindgaard Dom Mayo 19, 2019 5:37 am

» [Campaña] Historias de La Tetera de la Señora Freona (Parte 1)
por Amelie Winter Dom Mayo 19, 2019 1:40 am

» Un Dios entre Nosotros.
por Azura Vie Mayo 17, 2019 9:05 pm

» [Priv. Karasu y Dahana] Hierbas Quemadas
por Karasu Vie Mayo 17, 2019 3:34 pm

» Noche de Muerte [Campaña]
por Strindgaard Vie Mayo 17, 2019 12:18 pm

» [Reclutamiento y OFF] Historias de La Tetera de la Señora Freona (Parte 1)
por Rimbaud Vie Mayo 17, 2019 3:54 am

» Encuentro desafortunado
por Shirei Jue Mayo 16, 2019 3:23 am

» Reglas de Noreth
por Adorno Azurbanipal Dom Mayo 12, 2019 3:03 am

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
por Margaret Orgaafia Sáb Mayo 11, 2019 4:59 pm

» Nas~
por Alegorn Vie Mayo 10, 2019 1:53 am



Una nueva vida H8SDUFN
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones
Una nueva vida SiUh6o7
Una nueva vida KRfbrcG
Una nueva vida 9fBXn98

Una nueva vida

Ir abajo

Una nueva vida Empty Una nueva vida

Mensaje por Veronika el Sáb Mar 28, 2015 7:36 pm

Partimos al alba del día siguiente de habernos conocido Jack y yo, tomando el camino que unía los pueblos con la ciudad principal, en dirección sur. Montaba en mi caballo de negro pelaje, mientras que Jack iba subido en su asno plateado, cargando con el equipamiento en alforjas que llevaba el asno. Yo sólo llevaba la cota de malla, las dos espadas enfundadas a ambos costados del caballo, y el escudo a mi espalda. Llevaba la toga por encima de la cota de malla, marcando así quién era.
El camino fue tranquilo y sosegado, incluso diría en demasía, pues en aquel momento no nos dirigíamos la palabra a no ser que fuera para señalar qué dirección tomar en caso de bifurcación. Pero por otro lado, yo estaba muy nerviosa. Estaba pensando en mi destino, en lo que debía hacer de ahora en adelante. Mi deber ahora era profesar los ideales de Helios y Selene, y ayudar a la gente en la medida de lo posible.
A medida que avanzamos por el camino, fuimos dejando atrás poblaciones. Al principio en algunas nos reconocían, pero cada vez resultábamos más desconocidos por nuestro aspecto, y las poblaciones eran cada vez más pequeñas y rurales, y más y más aisladas, hasta que finalmente, nos acercábamos a los bosques de Sílvide, donde ya no había más población. Por aquel entonces, estaba anocheciendo, y se podía ver la gran Meistic colocarse en su lugar privilegiado, mostrándose en su total plenitud, mientras a ambos lados de Meistic se podían observar parcialmente la Luna Roja y parcialmente la Luna Blanca.
Era Luna llena, y debía cumplir con mi ritual, el primero que haría. Me ponía nerviosa sólo de pensar en cómo debía hacerlo, y si lo haría correctamente, pero eso no me amedrentaba para nada.

El sol cayó al otro lado del horizonte, dejándonos a oscuras en el bosque. Pero un tenue brillo azul en la arboleda me llamaba la atención.
Jack me seguía mientras yo avanzaba hacia la tenue luminiscencia, hasta que tras atravesar la espesa arboleda, pude observar que se trataba del reflejo de la Luna en el agua de un lago, que estaba rodeado por el bosque, y en el cual había un pequeño islote con un árbol muy grande en él.
Desmonté a Fyodor, mi caballo, y observé a Jack por un momento. Crucé los brazos, con expresión seria, para así ocultar el nerviosismo, y me dirigí a éste hombre, que aún estaba subido a su asno.

- Jack, necesito que te quedes aquí y vigiles ¿de acuerdo? No te muevas de aquí.-

Repuse con seriedad. Tomé mi escudo, y se lo di en mano a Jack, y sin esperar una respuesta, dejé a Fyodor junto a él, y fui rodeando el lago, en busca de alguna orilla fácilmente accesible, que encontré no muy lejos.

Jack al principio estaba sorprendido porque le diese una orden así, pero en principio se dispuso a obedecer.
Mientras tanto, ya en la orilla, me acerqué al tronco de un árbol, y dando la espalda al lago, me desvestí la toga blanca, que dejé colgada en una rama, y acto seguido me retiré la cota de malla, y la dejé junto a la toga. Tomé aire profundamente, mientras cerraba los ojos, tratando de relajarme. Tras unos segundos, me desabotoné el chaleco sin mangas que llevaba, y lo dejé en la rama. Puse nerviosa mis manos en los botones de mi camisola, y también me la quité. Tan sólo me quedé con un corsé de tela recia, que me mantenía el pecho sujeto y prieto. Me deshile los lazos del corsé, y aflojé los cordones hasta que por fin pude quitármelo,  y suspiré de alivio.
Cada vez que me lo quitaba resultaba un alivio importante para mí, porque notaba libertad, incluso diría placer. Ya por fin, me deshice de mis pantalones y mi ropa interior, y me quedé tal y como me trajeron al mundo, sin ropa alguna. Me solté el cabello, y dejé la cuerda con el cual me lo ataba también junto a la ropa. Me puse frente al lago, observando con detenimiento el agua mecerse en la orilla, hacia fuera y hacia dentro, mientras la luz de la Luna azul bañaba mi piel. Sentía mi piel erizarse por la suave brisa que me acariciaba como si fuera una mano. En cierto modo, era como si mi mente volara, por alguna razón. ¿Tal vez  todo esto era parte del ritual? Metí un pie en el agua, y notaba su frescor invadir en mi sangre.

Mientras tanto, Jack había decidido que estaba tardando demasiado, y no era consciente de lo que ocurría, puesto que él no se enteró del momento en el que me comunicaron cómo debía realizar mis rituales a los dioses.
Oí una rama crujir no muy lejos de mí, y giré la cabeza, en busca del origen del sonido. Y encontré a Jack, junto al árbol, observándome con una mirada mezcla de pánico, sorpresa y agrado, totalmente quieto al darse cuenta de que había hecho ruido.
Por un momento, me recorrió la mente una intensa intención de ir a atizarle la cara por haberme desobedecido, y por haber venido a huronear en mis asuntos. Pero mantuve la cabeza fría. No, ahora estaba haciendo mi primer ritual. No podía detenerlo así como así. ¿Quién sabe si la Diosa se enfadaría? No debía molestarle así, menos aun siendo el primer ritual. Aun así, suerte tenía de que hoy no era Luna Roja. En días como ése, tendría que tener más cuidado que nunca.

Fruncí el ceño al mirar a Jack a los ojos, pero me di la vuelta, dándole la espalda, y proseguí con mi ritual. Avancé con paso lento hacia el interior del lago, sumiéndose primero mis piernas y mis caderas en el agua, hasta finalmente cubrirme el agua hasta el cuello. Me agaché, y mi cabello se sumió también en el agua. Saqué la cabeza suavemente de su fresco y suave abrazo, dejando que mi cabello cubriese mi espalda como una cortina. Acaricié mi piel con las yemas de los dedos, y también mi cabello, tratando de dejarlo lo más limpio posible, a pesar de que había olvidado comprar jabón en algún pueblo. Ya me acordaré en la próxima vez.

Salí casi completamente del agua, a excepción de las caderas, y me volví hacia la orilla. Y allí estaba Jack, todavía observándome, esta vez con menos pánico que antes. Al darme cuenta de qué miraba, interpuse un brazo tapando mi pecho, y sosteniendo el otro con la mano, y salí del agua, iracunda.

Con paso rápido, pero sin correr, me acerqué a él, y le propiné un puñetazo en una de sus mejillas, lo que acabó provocando que volviera la cara hacia otro lado, por el golpe.

-¡Eres un degenerado!¡Y un desobediente!¡¿Cómo te atreves, tan siquiera, de saltarte una petición?!¡Qué digo petición, una ORDEN DIRECTA! ¡Y más aún ver, sin mi permiso, mi cuerpo desnudo, y no sólo eso,  no sólo lo ves por accidente, sino que encima te quedas a ver más!-

Le di una torta con la mano, esta vez en la otra mejilla, tan fuerte que los cinco dedos quedaron marcados en su piel.

Jack no supo ni qué decir ni qué hacer. Parecía afligido por mi rabia, y tras unos segundos de indecisión, se fue al otro lado del árbol, con una mano en cada mejilla, dolorido.
Respiré hondo, tratando de calmarme, y me volví hacia el lago y la Luna.

Vamos, respira. No puedes enfadarte tanto. Además, es posible que sólo haya venido estando preocupado por mí

Mi ira se calmó de golpe, y en el fondo sentía algo de pena por él. Quizás había prejuzgado la situación. Pero debía mantenerme firme. Él había hecho algo que no debía hacer, y lo sabía, y no había nada que pudiera evitar ese hecho.

Tras quitarme el agua chorreante de mi piel, me puse la ropa interior y los pantalones, y me superpuse el corset.

Entonces me di la vuelta y miré hacia Jack, a quien se le veía la mitad del cuerpo, apoyado en el tronco.

- Jack… Ven aquí, por favor. Necesito que me ayudes un momento…- Le di la espalda a Jack, esperando que se acercara. No le iba a reprochar nada, pero debía saber que no debía repetirlo.

Jack se acercó temeroso, con la cabeza gacha, pero levantó la cabeza hacia la musculatura de la espalda de Veronika, al darse cuenta de que le daba la espalda, y así evitar mirarle los glúteos.

-¿Sí, Vero… digo, señora?-

Necesito que ates los cordones de mi corsé. Átalos fuerte ¿Vale?

Jack tragó saliva, no quería hacerle enfadar otra vez, pero se acercó con cuidado, y tomó los cordones del corset de Veronika. Los estiró para que quedaran tensos, rozando sin querer la piel con los nudillos, con lo cual se puso más nervioso. Entonces apretó el corset, e hizo un nudo con los cordones en la parte superior, y un lazo simple para poder quitárselo.

Jack se retiró con cuidado, y murmuró, casi para sí.

- Ya he acabado, mi señora-

Me di la vuelta, y me acerqué a él, esta vez con expresión más relajada. Levanté la mano, a lo cual Jack respondió encogiéndose, y le di una palmada en la espalda, suave y reconfortante.

- Gracias, y bien hecho Jack. No quería sobrepasarme contigo, pero no repitas lo de hoy. Aunque te agradezco que te preocupases por mí y vinieras a buscarme. No por esto dejes de preocuparte por mi ¿De acuerdo?

Jack simplemente asintió, mucho más aliviado que antes, y se marchó hacia donde se encontraban el caballo y el asno esperando,
Terminé de ponerme la ropa normal, y me llevé la cota de malla en mano. Habría que buscar un lugar donde descansar y pasar la noche, y para eso no necesitaba la cota de malla puesta.


Ficha de Veronika
Andanzas de Veronika
Diálogos de Veronika ( slategrey )    -  Diálogos de Jack (#339900 ) - Pensamientos ( #3399ff )
Veronika
Veronika

Mensajes : 86
Link a Ficha y Cronología : Veronika
Andanzas y Pericias de Veronika

Nivel : 1
Experiencia : 50 / 500

Volver arriba Ir abajo

Una nueva vida Empty Re: Una nueva vida

Mensaje por Miss Style el Sáb Mar 28, 2015 8:31 pm

Lindo Hjira y os recomiendo tenerlo en cuenta para vuestra cronología, pues es ahora tenemos más claro todos el inicio de la relación entre ese vasallo y su Señora, como también las prioridades de la paladina y su compromiso con su fe.
Miss Style
Miss Style

Mensajes : 395
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.