Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Kenzo Sagreth
por Bizcocho Hoy a las 11:29 am

» Reencuentro: El amor de una madre [Privado Niris y Janna]
por Niris Hoy a las 9:41 am

» ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)
por Vanidad Ayer a las 8:49 pm

» Hyaku Monogatari
por Huli Miér Jun 20, 2018 7:16 pm

» De criminal a criminal [Privada]
por Bony Sandokan Miér Jun 20, 2018 5:35 am

» Los Que Se Niegan a Dormir [Campaña]
por Varen Tethras Mar Jun 19, 2018 4:30 am

» Sistema de corrección de partidas por pares
por Strindgaard Mar Jun 19, 2018 3:55 am

» Historias de un Enano [Cronología de Varen]
por Varen Tethras Lun Jun 18, 2018 2:32 am

» Aule vs Niobe
por Casandra Von Schuyler Dom Jun 17, 2018 11:44 pm

» Sangre, Perfume y Sueños Alados [Priv. Celeste]
por Celeste Shaw Dom Jun 17, 2018 11:43 pm




Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


Encuentro discordante [Privado Malina y Janna]

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ir abajo

Re: Encuentro discordante [Privado Malina y Janna]

Mensaje por Janna Tanya el Miér Jun 24, 2015 1:34 am

La conversación cada vez se tornaba más íntima y profunda, a medida que el tiempo se derramaba por el cuello del reloj de arena, infinitamente alimentado. Malina se sonrojaba con cierta facilidad, y eso me creaba una satisfacción floreciente en mi ánima, y ésta me obligaba a sonreír con júbilo, mientras permanecía apoyada sobre mis dos manos, escuchándole.

Sin duda, era un dato curioso el significado de su nombre, pero más me gustaba ver su atención aumentada por la conversación, mientras sus ojos violáceos me mostraban una visión más profunda de sí misma, a partir del momento en el que los abrió completamente. Y para más inri, pareció que la idea de aprender a pintar no le disgustaba, todo lo contrario. Y me alegraba ver que le hiciera feliz el interés ajeno por el aprendizaje. Y no sabía cuán tamaña era dicha alegría, ni mucho menos. Solo podía hacer intentos de imaginarla, aunque seguramente no llegaría a los niveles que ella había alcanzado.

Era extraño, pero a medida que iba hablando con ella, más relajada me sentía yo. Y si bien normalmente hablaba con confianza con la gente, aunque no la conociera en profundidad, esta muchacha transmitía una sensación de paz, máxime en el momento en el que pareció relajar sus tensos músculos, y se dispuso a hablar con menos barreras. Sin duda alguna, el haber hecho este viaje fue acertado.

Escuché su respuesta mordiéndome el labio, mientras me dejaba recostar sobre el respaldo de la silla, con las piernas levemente separadas,  y dejando reposar mis manos sobre las carnes de mi pecho, notando mis pulmones hincharse y deshincharse con cada respiración acompasada.

Era una pena que se dedicara tanto a dibujar hombres mayores, cuando podía dibujar bellas féminas y plasmarlas en un lienzo. El lienzo de su destino, donde plasmaría la gente que llegara a lo más profundo de su ser a partir de ahora.  Era encantadora en el estado en el que se encontraba ahora mismo Malina: nerviosa, sonrojada, avergonzada diría yo, pero sobre todo, interesada.

En cuanto terminó de hablar me volví a aproximar a la mesa, apoyando los codos sobre la mesa e inclinando la espalda hacia delante, y entonces una mano  siguió un imaginario trazzo por la mesa hacia delante, hasta que tomó la mano enfrentada a la mía, cubriendo su anverso por encima de los nudillos, a la vez que se cerró sobre la suya.

Ni por un momento lo dudéis. Me gustaría pasar un día, medio día, o lo que sea necesario para ello.

Añadí, firmemente, casi cortante de lo rápida que fui. Pero la sonrisa que mantenía antes en mis labios permanecía ahí, quizás aún mayor que hace unos instantes.

¿Y para qué quiero yo el retrato? Quiero poder ver cómo sois capaz de plasmarme. El cuadro resultante quiero que transmita belleza, erotismo, la esencia de una mujer. Estoy absolutamente segura de que sois capaz

Agregué acercándome más a ella. En aquel momento, acerqué mi otra mano, y tomó la sostenida por debajo, quedando rodeada por ambos lados. Era una mano cálida, suave, y agradable al tacto, y me alegraba tenerla entre mis dedos, siendo sus pequeños músculos dactilares masajeados por las yemas de mis dedos.

Quizás… Prefiráis un lugar privado para dicha entrevista ¿Qué opináis?


Ficha de Janna
Cronología de Janna

Diálogo ( #cc0000 ) - Narrativa - Pensamientos ( #ff9900 )


avatar
Janna Tanya

Mensajes : 163
Link a Ficha y Cronología : Janna
Diario de Janna

Nivel : 2
Experiencia : 600 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Re: Encuentro discordante [Privado Malina y Janna]

Mensaje por Malina el Dom Jul 19, 2015 12:37 am

En la Naturaleza, nada está nunca completamente claro.
Simone de Beauvoir. El segundo sexo


Claridad era lo que ostentaban sus palabras; sin embargo, la interpelada pintora había degustado de dicha lucidez recientemente, una sensación dulce, como la de su anterior brebaje, pero con un dejo de melancolía exquisita. No tardó en encontrar la calma. Se detenía por instantes para “absorber” aquellas respuestas, aquellas extrañas posiciones que tomaba, las mismas que le eran tan ajenas y distantes, “¿Cómo me vería, tomando una posición así”?; Extraña paz reinaba en aquel rincón perdido de la ciudad. Lewe, empezaba a sentir que el mundo se había detenido.

En aquel momento, asumió que era mediodía, puesto que un centenar de pasos se acercaban a la cafetería, y el aroma a hierba fresca no era lo único que inundaba el ambiente – No creo sea necesario un lugar privado –contestó, la absorta pelirrosa, con una voz apacible – sin pretenderlo ya ha comenzado- confesó, avergonzada de su imprudente labor. Cada acto, movimiento, insinuación; el delicado roce de sus dedos con los suyos, la habían sumido al tenebroso salón de las pretensiones. Sus pensamientos se deslizaban, pérfidos por su boca y sus orbes. En ese momento, su mirada, hizo el amago de amedrentar a su nueva musa.

Por lapsos, Malina trataba de empatizar con sus gestos, meditaba sobre el ritmo de su piel al sentarse de dicha forma, o el compás de su respirar al adoptar una pose tan… Relajada. Incluso la razón por la que deseaba el retrato le era distante y contradictorio – Entonces, el cuadro lo quiere, ¿para ver cómo pinto?- espetó con un aire de confusión en su labia. Eso despertó el eco de cien sombras caminando de puntillas en su cabeza. Evocó sin quererlo, los reproches de su familia y el peso de su linaje. A la par que simulaba un desafío no menor. Allí dentro, dos haces de luz acerada caían sobre un escenario polvoriento: el descuidado y abandonado sentido de la competencia.

“La esencia de una mujer…” Repetía en su interior, frunciendo el ceño, esas palabras despedían una melodía efímera y discordante, como el sonido de una cuerda mal afinada. Estaban sentadas frente a frente, mas la chica sentía que ella tenía algo más, algo de lo que carecía, o no se había percatado de tenerlo: la sintió sentada sobre un claro de luz, frente a filas de asientos vacíos que se fundían en la penumbra. El susurro de la ignominia arañaba sus sienes. “Qué complicada situación” espetaba, temblorosa. A vista y paciencia de los presentes, Malina juntaba sus manos sobre su vestido, haciendo el intento por descubrir la armonía de la joven pelirroja. “Ciertamente, ella es diferente a todo aquello que he tratado de pintar”.

Considere un tanto, soez la forma de expresarme, pero, no comprendo bien la razón por la que quiere la pintura ¿A-Alguien me ha hablado de mí? – Lejos de proveer una vanidad en su cuestionamiento, lo que se percibía era un dejo de incomodidad abismal. Una vez más, la imagen de Hubert y sus obstáculos, se le vinieron a la mente, sin embargo, la posibilidad volvió a ser desechada, en cuanto recordó que ella ya estaba aquí mucho antes de la llegada de ambos. – Oh, olvide lo que he preguntado – sonrió a modo de disculpa, tomándose la sien izquierda con los dedos – Al parecer el viaje me ha dejado un poco paranoica – prosiguió, sin entender cómo es que termina confesando eso frente a una extraña.-

[***]

No era misterio que, si deseaba retratarla, lo primero que tenía que hacer era pensar en la cantidad de color rojo que iba a ocupar. “Rojo... Argh” Eso provocó una suerte de dualidad: por una parte, no le provocaba mayor disgusto mancharse las manos… Pero por otra, el recuerdo de la “cacería” de Darry’ Gor no la dejaba en paz y como el homicida que vuelve a la escena, su memoria, aún dibujaba la barbarie con detalles devastadores –Oh… – un quejido lastimero salió de los labios de la joven, quien no podía manifestar dicho tormento que la dejaba entre la espada y la pared. Cuando hubo terminado la tortura de pensar y recordar, y tras haber sacudido las últimas gotas de nerviosismo que recorrían su espalda con un recorrido gélido, se acomodó el flequillo y los pliegues del vestido, expresando en su rostro un esbozo de espanto al percibir sus manos frías y rojizas. Seguramente habrían sido figuraciones suyas, ya que no notaba aquella corriente fría propia de la cordillera. Aun así, algo le decía que debía tener cuidado. Suspiró para despejar su cabeza de esos fantasmas.

“Yo, necesito descansar. Olvidar. No, pensar. Demonios” Se repetía para sí, una vez más los clamores de su cuerpo impartían la prístina necesidad de cerrar los ojos y reposar. Hizo el intento de pensar en ella, su petición no dejaba de marcar una diferencia en las veces anteriores que había retratado a alguien. Se distendía en su interior el deseo de proseguir y pasaba los minutos disfrutando, soñando despierta en la mesa de la cafetería de aquella inmensa ciudad, esperando el milagro que se producía. Se estiró sobre la mesa, apoyando ambos codos, con disimulo y mirándola fijamente – A veces las imágenes “aparecen” y se quedan ahí, esperando impertérritas a que las plasme en un lienzo. La entrevista es, para ver cuánto se demora en aparecer -. A esa hora mágica, el delirio de la pelirrosa tomaba el punto máximo y se imbuía en soledad y silencio, elementos primordiales a la hora de pintar. Sin embargo, Janna ofrecía algo inusual, una oportunidad que abrazada la posibilidad del deseo y lo empírico – Si te pintase, ¿podrías quedarte conmigo?, no me vendría mal, cambiar la rutina.

La taza de la señora estaba vacía, y con ella el agotamiento anterior que hacía gala en sus ideas, que rozaban la paranoia. Sonaba el agua, corría por algún recipiente, y el tintineo del servicio anunciaba el fin de la hora de comer; los comensales gozaban de casi dos horas libres antes de regresar a sus labores. Con nostalgia, dio una mirada furtiva a aquellos que se retiraban, satisfechos y con una gran sonrisa, “la idea es que este tiempo debe estar dedicado al júbilo y a la distensión. No recuerdo haberme entregado a ninguna de esas nobles tareas en casa, ni un solo día de los que pasé allí” El llanto volvió a aflorar en los ojos y Lewe se enjugó las lágrimas con el dorso de la mano.

Cuando se extinguió el resonar del último acorde del diálogo mantenido por los comensales, todo quedó en silencio unos segundos, hasta que observó a Janna, otra vez. A medida que se iba acercando, extendiéndose en la mesa, una imagen volátil se le acunó en la mirada – A veces, no tiene idea de lo apremiante que puede ser este trabajo -.Y coincidió con la ignominia de su estirpe, “¿qué es?” se preguntó mientras se acercaba despacio, sutil en sus movimientos, procurando no alterarla con su actitud errática. No pudo resistir la tentación, y extendió la mano para llegar a mirarle la cara.

[***]

Embobada por las facciones de su rostro estaba, cuando escuchó un sonido a su espalda. Se volvió y presenció una visión robada de un sueño. Súbitamente el hechizo de la pintora se hizo trizas. Perpleja, Lewe dio cuenta de una duda. Una duda que adoptó silueta. Silueta que se alzó tras cruzar las puertas y caminó hacia ellas. Una cabellera negra y unos ojos encendidos como brasas brillaron para ella. Sólo acertó a ver dos inmensas manos blancas extendiéndose. Presa del desconcierto, se quedó quieta, con la mano deslizándose sin sentido por el cuello y busto de la joven pelirroja, tropezando con la bolsa de monedas en el camino.- Usted…- Escuchó recitar a la distancia. “Esencia de mujer ¿Cómo… Cómo plasmo yo eso?” La pregunta celestial se rompió con un gemido infernal. Recobró su postura aristocrática tomando asiento, sintiendo en sus yemas el roce de la piel contraria, y la visión de la misma, cruzó sus orbes como si la misma tuviera alas en los pies y el miedo ardiendo en cada poro de su cuerpo. No se detuvo ni un instante. Malina sentía que su ignominia corría y corría sin mirar atrás hasta que una punzada de dolor le taladró el costado y comprendió que apenas podía respirar, había quedado tan absorta que no se percató del estado del ostracismo al que había acudido. Para entonces estaba cubierta de sudor frío – Yo… Ah- exhaló, bajando la cabeza, mirando de reojo a su cliente – Creo que el viaje ha causado estragos en mí. Si tiene paciencia, pido un poco de tiempo para aclarar mis ideas. Debo admitir que, es la primera vez que alguien me pide esto y… -se sonrojó, a modo de disculpa- me es complicado reunir todas las piezas para pintarle.-

Nada resultó como esperaba. El silencio, roto tan solo por la ambigüedad de las palabras, parecía solidificarse ahora que no tenía toda la claridad mental para moverse libremente. En esos instantes, “pintar” implicaba más tiempo para las disputas, más tiempo para los ataques de su ignominia. Su aspecto interior parecía más pequeño y gris que de costumbre.- Sería… Sería interesante saber qué es lo que determina usted como “esencia de mujer” – esbozó con vergüenza, mostrando su falta de conocimiento- Claro, si es que lo desea. Podré entenderlo si no quiere- corroboró con rapidez, antes de que su comentario cayera en la malinterpretación.

avatar
Malina

Mensajes : 156
Link a Ficha y Cronología : Malina
Por ti, por mí, por nosotros

Nivel : 2
Experiencia : 585 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Re: Encuentro discordante [Privado Malina y Janna]

Mensaje por Janna Tanya el Jue Jul 23, 2015 2:05 pm

El disperso ruido de pisadas iban y venían de esta taberna con presteza, a ritmo de un caballo que galopaba por los caminos que llevaban a los confines del mundo. Mientras tanto, un susurro que escapaba de los labios de mi interlocutora se dejaba ir flotando hacia mí, tímido y suave, cual caricia de la brisa que acariciaba mi piel desnuda con timidez.

Su contestación no era sino placer para mis oidos, que se deleitaban con las emciones que transmitía el rostro de Malina, sus gestos faciales y corporales, y sobre todo, su tono tan afable y distendido que dominaba su voz.

- Así es. No hay mejor momento para un cuadro que el de su creación. El pintor hace alarde de sus habilidades, de su pasión a la hora de mostrar sus sensaciones al plasmar en el lienzo lo que está viendo -

Pero su mirada desprendía haces de emociones negativas, tenues, pero presentes. Su rostro parecía un torbellino de emociones que crecía y se mezclaba. No dejaba claro hasta qué punto sentía incomodidad… O sorpresa. Su expresión facial era cuanto menos críptica.

Pero parecía nerviosa. No dejaba de rozar sus manos con su vestido. Hasta que de repente se puso a hablar hacia mi de una forma un tanto extraña para lo que habíamos visto hasta ahora. Sí que estaba realmente nerviosa, y su forma de decir las cosas sonaba extraña. ¿por qué debía ser soez? No comprendía exactamente el por qué decía eso. Me había descolocado totalmente, y más aún cuando ella sólo quería que ignorase lo que acababa de decir.

Pero la cosa acabó por preocuparme en cuanto noté que sus facciones devengaban en la tristeza, poco a poco. ¿Por qué se arremolinaba a su alrededor estas emociones negativas?¿Qué estaría pasando ahora mismo por su cabeza? Mi cabeza era un torrente de pensamientos y sensaciones, intentando imaginar tan siquiera qué sería lo que pasaba por su ocupada cabeza.

Me sacó de mi mente voladora hacia los confines del universo, el gesto que tuvo Malina en cuanto se acercó hacia mí y se dispuso a mirarme fijamente, con lo que bajé de los cielos para llegar a miradas terrenales de sensualidad y belleza.

- Es una cosa plausible, y ciertamente interesante. Por supuesto, me quedaré contigo, Malina - Mis labios se ensancharon formando una gran sonrisa en cuanto terminé de hablar, viendo que Malina estaba deseosa de mi compañía. Tanto como yo lo estaba de la suya.

De repente, me sacó de mis pensamientos ver cómo la tristeza fluía a través de sus ojos, pero rápidamente hizo desaparecer todo resquicio de ella. Y entonces le vi acercarse hacia mí. Notaba la suavidad de sus manos tomarme de mi afilada barbilla, tomando mi mirada para hacer que me encontrase con la rosa esencia de las camelias presente en su atenta mirada.

Pero su rostro era una incógnita para mi. Miles de percepciones viajaban desde sus orbes de misterio hasta mi alma, que procuraba entender cada una de ellas. Pero en un momento, le invadió el terror, o eso pensaba, hasta que noté cómo sus frescas manos me acariciaban el cuello, y se deslizaban con fluidez hasta tomar mis senos, como si fueran algo frágil y que debía ser tocado con extremo cuidado. Por un lado mis ojos querían cerrarse, y tratar de exprimir al máximo la sensación que ella me brindaba, y mis manos agarrarse a los apoyabrazos de las sillas.

Quería notar mis músculos tensos, mi respiración agitarse, y mis sentidos centrarse en una sola cosa: Ella. Pero por otro lado, veía esta sensación de pánico que invadía su rostro, y me preocupaba, o incluso diría, casi asustaba. Mis ojos acabaron por cerrarse, pero estaba expectante de saber qué ocurría.

De repente, apenas alcancé a escuchar una palabra suya, justo cuando un gemido apagado acababa por escapárseme de entre mis labios. Y todo se deshizo, casi como si hubiera sido todo un alocado sueño de una mujer que fantaseaba. ¿Quizás estaba yo falta de sensaciones?¿Tal era mi sequía de placer que mi mente viajaba más allá de lo real?

En cuanto recobré la vista, y me fijé al frente, Malina tomaba asiento con presteza, y no podía descentrar su mirada de mi cuerpo, y la intensidad de su mirada aumentaba. De sólo verá, notaba cómo mi respiración se aceleraba. ¿Cómo una mirada, un intercambio de pareceres, o un simple roce, podía causar sensaciones tan disparatadas?

Mi interlocutora dejaba escapar jadeos intensos, a la vez que evitaba observarme tan directamente como hasta ahora había hecho. Sin duda esto me preocupaba, y tendría que hablar de ello con ella. Pero por otro lado, no iba a dejar escapar a esta mujer. Una mujer tan intensa, tan sincera en sensaciones. Y lo que más me gustaba de ella, es que ella misma, su persona, era un lienzo en blanco para una historia donde pudiéramos desencadenar nuevas emociones y sensaciones. Una historia que entrelazaría y enredaría nuestros destinos, pasados y presentes. Quién sabe si también sería un lazo entre las ánimas que guardábamos en el interior de nuestro más puro ser.

Su sonrojo era mi gozo, y me tomé unos segundos para pensar en cómo iba a responderle a todo esto, mientras notaba que ella se retorcía en la vergüenza y en el reparo del desconocimiento.

- Hmm… Ciertamente, sería interesante. Pero ese conocimiento no te lo puedo mostrar aquí -

Repuse mientras entre mis labios se ensanchaba una sonrisa. No pude evitar morderme la lengua, dado que mi mente viajaba más allá de lo socialmente aceptado en estos momentos, y quería tomarme un respiro. Mi líbido estaba creciente desde hacía unos momentos. Era como encender un mecanismo, dejar caer un objeto, o como el sonido de una explosión lejana. Una vez que empezaba, era totalmente imparable.

- Por cierto, no dudes en tutearme. Siéntete en confianza conmigo, ¿de acuerdo? -

Me recosté en el asiento, con los brazos apoyados sobre los reposabrazos, y las piernas extendidas, sin reparo. Trataba de transmitir seguridad y relajación con mi postura, tratando de que ella también se relajara.

-
Iremos por partes. Antes de nada, pagaremos a nuestra mesera para que pueda marcharse con la tranquilidad de haber cobrado por sus servicios.  Y en segundo lugar… Buscaremos una posada, donde podamos pasar unas horas en total privacidad. Tú ya me entiendes ¿verdad? -


No pude sino relamerme los labios en el momento que cruzó por mi depravada mente los pensamientos de su suave piel desnuda frente a mis ojos.

Y luego me gustaría hablar de algo contigo. Pero como sé que eres una chica nerviosa, ahora no lo sacaré

- ¿Te parece bien? - Repuse levantando la mirada hacia mi interlocutora, observando frente a frente, a sus ojos. Mi mirada desprendía chispas fogosas de las llamas que se habían encendido dentro de mi, y no sólo evocaba calor. También evocaba la intensidad de la pasión que empezaba a desbordar mi mente.

Tras escuchar su respuesta, exclamé.

- Excelente -

Me levanté de mi asiento, tomando aire en mi pecho, notando cómo este se hinchaba. Podía oír la tela de la ropa quejarse al tensarse con una respiración tan profunda. Y mientras tanto, me acercaba con paso delicado, irritantemente lento, posando a su vez un brazo sobre mi cintura. Me detuve a su lado, y le tendí las manos, acercándolas a su costado. Tomé sus brazos con firmeza, y me retiré levemente, invitándole a levantarse.

- Vamos, pediré una habitación en esta posada, si gustas -

Induje a la muchacha de cabellos rosados a seguirme al interior, manteniendole sostenida por un brazo. Pedí un cuarto de una calidad decente a la posadera que anteriormente nos trató en la mesa, y sin pudor, saqué mi bolsa de monedas, y dejé caer unas cuantas sobre el mostrador, pagando así tanto el cuarto como las consumiciones anteriores en la terraza.

Entramos en la habitación, y cuando ella pasó, cerré la puerta, apoyándome en ésta. Esperando su reacción. Alguna pregunta que ella tuviera.

- Dime una cosa, Malina. ¿Cómo te sientes ahora mismo? - Repuse dejando caer todo el peso de mi espalda sobre la puerta de madera, mientras echaba la llave, para que no nos molestase nadie en este encuentro entre sendas féminas. La sala empezaba a cargarse de un tenue, pero creciente, calor que iba invadiendo mis carnes, pero no tan creciente como era la sensibilidad de mi piel. Notaba mi pecho apretarse, como si una mano invisible lo rodeara y lo presionara contra mis costillas. Mi respiración no era tan fácil como antes, pero trataba de ocultar este grado de “intranquilidad” que tenía.


Ficha de Janna
Cronología de Janna

Diálogo ( #cc0000 ) - Narrativa - Pensamientos ( #ff9900 )


avatar
Janna Tanya

Mensajes : 163
Link a Ficha y Cronología : Janna
Diario de Janna

Nivel : 2
Experiencia : 600 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Re: Encuentro discordante [Privado Malina y Janna]

Mensaje por Malina el Dom Ago 30, 2015 3:00 am

Sus miradas se encontraban brevemente; en ese devenir suspicaz, Malina, escuchaba, atentamente, las frases proferidas por su interpelada, y ahora musa. Su voz no hacía más que incrementar aquella grata impresión de estar con alguien familiar. Era cálida y envolvente, con una extraña musicalidad que invitaba a relajarse. “Relajarse”, pensó. Furtivas ideas cruzaban su estructurada mente, la conciencia le daba vueltas, danzaba con febril encanto; se escuchó a sí misma respirar entrecortado. Jadear, era la palabra indicada ¿qué le estaba sucediendo? Su cuerpo se hallaba a millas de su alma, quien fruncía el ceño, espetaba en impulsos vertiginosos por intentar acercarse más… Y sin embargo su cuerpo, rígido, estupefacto y pálido ya no se lo permitía. Vio su mano: no tenía su anillo de boda y tampoco lo tuvo. Extrañó por vez primera que la forma del objeto no haya rodeado su dedo, para recordarle los sagrados sacramentos que le imponía su relación.

A medida que su voz paseaba por sus oídos, Malina dibujaba en su memoria, los rostros de aquellos que conformaban su círculo más íntimo: pensó en Alex y en Elena, sus criados más jóvenes y cercanos, en los amigos de la familia, en su familia per sé, incluso, la atiborrada imagen de Hubert tomó un espacio no menor en aquella vorágine de memorias dispuestas a recobrarle el fugaz sentido de la responsabilidad y las buenas costumbres. Y por un instante decidió no arriesgarse, aferrarse a los viejos y metódicos retratos le parecieron una idea sana y segura. No obstante, aquel endemoniado sentido salvaje que le caracterizaba barrió la duda con la fuerza de un huracán para sembrar en ella una esperanza débil, pero reconfortante. Ahí estaba de nuevo, cantándole al oído, la singular melodía de las ausencias, un vacío inescrupuloso pero necesario, porque le hacía pensar en su camino autoimpuesto, contrastando dramáticamente con aquel que aquella voz le seducía a seguir.

Quiso retomar un poco de su cordura y miró a su alrededor. Vio ilusiones, alegrías, paz, confianza, amistad, risas, también preocupaciones, pero sobre todo satisfacción. La gente al pasar mostraba esa utópica dicha, que hacía alarde en las reuniones familiares, cuando era invitada, y los protagonistas relataban sus experiencias. Pero también era egoísta, puesto que ella nunca compartía sus percepciones y atributos al pintar. Ni a Hubert ni a sus parientes más cercanos. Arrebatada de natural egoísmo, Malina solo deseaba una cosa: pintar a esta mujer, fuera como fuera. Aquel instinto desgarrador de dejarse llevar por aquel frenesí de pinturas, absorbía sus manos, y sus ojos, imbuidos en una estrepitosa y torpe sensación de sed, convertían a Janna, en un curioso oasis, que en vez de ofrecer agua, traía fuego. Fuego abrasador y divino. Curiosamente inalcanzable… Salvo si estiraba sus manos. La proximidad de aquella mujer hermosa que sentía sin mirarla, el roce de su falda que crujía a cada uno de sus movimientos, el sopor vertiginoso del incesante ruido, la languidez del cansancio, la misteriosa embriaguez de tarde, que pesaba de una manera tan particular sobre el espíritu, comenzaron a influir en su imaginación, ya sobreexcitada extrañamente.

[***]

“Malina Lewe…” El nombre causaba un bastardo estupor, como si el diablo trinara sobre sus oídos.

“Creo que la odio” pensó con fiereza. Manifestó toda esa gallardía aristocrática en aquel arrebatador sentimiento. Perfiló todo lo que sentía en ella, y la “mejoró”, avivó sus colores y la tornó una suerte de fiera rojiza, dispuesta a atacar. Y ella de malva rosa, figuraba sentada a una distancia prudente, esperando pacientemente, musitar palabras a su oído, cayendo delicadamente sobre su cuello…

Se sobresaltó, apabullada y sonrojada al verla sentada tan, “cómoda”; Comprendía, mientras la escrutaba, que la determinación de triunfar en sus metas no era más que la esperanza de alejar de sí, esa apatía extraña y oscura. Asombrosamente descubría que se había sentido sola a pesar del cariño, del apoyo, de la fortuna. Y, tal vez, por mucho que lograra triunfar en la vida, por mucho que llegara a conseguir, jamás sería del todo feliz. Porque los años no pueden dejar de enseñarte cosas. Cosas que, a veces las aleja la estirpe. Supuso también, que aquella iracunda imagen hiciera que todo eso, que se había trazado a base de situaciones concretas y conocidas, se viera amenazado, no permitiría que se esfumara. Sin embargo, y, siendo por completo sincera conmigo misma, debía reconocer que, a pesar de todo, siempre le había acompañado un halo de tristeza. Era como si le faltara algo, como si su vida estuviera incompleta. Cada vez estaba más segura de que la clave podía estar en ésta mujer.

No le pareció extraño su irracional conducta de pagar todo ella. Tal vez en el fondo sí, pero ya Malina, la que se comportaba pulcra socialmente no estaba, quizás sí en cuerpo, pero en alma, había comenzado a menoscabar en sus ausencias y vacíos, “No me puede enseñar aquello aquí”, frunció el ceño.

“Empiria, Malina. Empiria” la maldita voz haciendo mella en su cabeza, mientras las manos ajenas se deslizaban en su brazo, con singular apremio. Embobada le observó, con un halo de curiosidad - ¿ha tenido la sensación, de sentirse, “alejada”?-lanzó al aire, sin pretender ser oída, sino como un método para quitarse aquel trino diabólico del sub consciente.

“Me pide confianza” refutó confundida y alejada del entorno, sintiendo sus pies desplazarse por las escaleras hacia una habitación, ¿tan patente era su cansancio? ¿Tan evidente era que no la comprendía? Janna, hablaba en un dialecto extraño para Lewe. Estaba despierta, sin embargo, presta a escucharla, pero sus ideas iban poco a poco tomando esa forma extravagante de los ensueños de la mañana, historias sin principio ni fin, cuyos eslabones de oro se quebraban con un rayo de enojosa claridad y vuelven a soldarse apenas se corren las cortinas del lecho.

[***]

La vista se le fatigaba de ver pasar, eterna, monótona y oscura como un mar de asfalto, la línea de los edificios, que ya se alzaba, ya se deprimía, imitando el movimiento de las olas. De cuando en cuando dejaba caer la cabeza, rompía el hilo de las historias extraordinarias que iba fingiendo en la mente y entornaba los ojos; pero apenas los volvía a abrir encontraba siempre delante de ellos a aquella mujer, y tornaba a mirar por otros lados, sonrojada; y tornaba a soñar imposibles, pero cada vez más ininteligibles.

Que cómo me siento ahora mismo… - dijo en voz alta, una vez escuchó el sonido de la puerta cerrarse, sin vuelta atrás. Acercó una mano a su rostro, tanteando sus mejillas- es irrevocable mi necesidad de huir. Pero no quiero. – escuchaba su respirar, y su ropa distenderse con sus movimientos. Apenada y sonrojada, le miraba con un dejo de inocencia, acompasada por el desconocimiento y sus inquietudes extramaritales.- Pero si la pregunta va a por mi aspecto, me siento bien. Gracias- haciendo uso de su condescendencia.-

“¿Se puede actuar más hipócrita?”

“Pues no… No lo sé ¿Lo estoy siendo?”

“Un poco. Dime algo, Lewe”
-aquella funesta voz obligaba a Malina a mirar a Janna estática – “¿Se puede vivir de la pintura? ¿Solo porque sí?”

“No. No creo. Yo pinto porque…”

“Porque…”
y el tintineo se tornaba alegre y sumiso a medida que se volvía más sincera consigo misma.

“Porque yo pinto para ser feliz”. Esa era la verdadera meta: la felicidad plena y absoluta. Y ella la deseaba por encima de todo. Haría lo que fuera con tal de conseguirla, barrería cualquier obstáculo por muy intrincado que fuera o, por muy lejos que estuviera, viajaría hasta el fin del mundo o hasta la más ignota de sus memorias e intrincados recuerdos. Cualquier cosa con tal de transformar el gris de su existencia en un arcoíris de colores. Ya era hora de que el corazón comenzara a latir y aquí, en estas cuatro paredes, tuvo la certeza de que su vida aparentemente perfecta iba a cambiar. No podía ser de otro modo.
avatar
Malina

Mensajes : 156
Link a Ficha y Cronología : Malina
Por ti, por mí, por nosotros

Nivel : 2
Experiencia : 585 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Re: Encuentro discordante [Privado Malina y Janna]

Mensaje por Janna Tanya el Lun Ago 31, 2015 10:17 pm

Hubo unos segundos de inquietante silencio, hasta que vi que Malina se daba la vuelta con parsimonia, lanzándome una mirada que penetraba en mi ser. Para mí no hacía más que crea una imagen adorable de ella, tierna y frágil. Aun con todo eso, se acercó a mi y me tomó la mejilla. Su mano estaba cálida, ligeramente húmeda, seguramente por el nerviosismo.

No podía dejar de observar sus orbes rosadas que tenía por ojos, que no hacían sino llenarme de calidez. Parecía tan inocente en este momento, que en cierto modo, me daba lástima “pervertirle”, pero ¿qué hay más bonito que el cuerpo de una fémina sin nada que lo oculte ni ofusque?

La cosa era ¿ella pensaría lo mismo que yo?

– La pregunta no iba precisamente por tu aspecto, querida. Pero me alegro que te sientas bien

Repuse mientras me quedaba observándole a los ojos. Su mirada parecía estar penetrando al interior de mi ser, en un estado de petrificación que le dejaba sin poder siquiera moverse.

Durante unos minutos que parecieron eternos, estuve observándole de cerca, dudando en qué debía hacer en aquel momento. Sus labios delgados y finos parecían querer brillar para mí. Podía ver que estaban ligeramente humedecidos, y tenían un color tan vivo que no hacía más que darme más apetencia de probar su sabor.

Lentamente acerqué mis brazos al contorno de su cuerpo, para depositar mis manos sobre los lumbares de Malina, y así atraerle lentamente hacia mí. Notaba cómo mi pelvis hacía contacto con su barriga, cálida y agradable al tacto.

Notaba su pecho provocándome una pequeña presión sobre el mío, que crecía a medida que me aproximaba a ella.

Mis labios estaban entre abiertos, exhalando un hálito cálido suavemente sobre su cuello. Mi cuerpo entero estaba caldeado, y notaba cómo mi corazón quería latir más deprisa y más fuerte, casi como si quisiera salirse de su cavidad, y encontrarse con Malina frente a frente.

Notaba cómo mis músculos se mantenían tensos, expectantes ante mis movimientos, y más aún los de mi compañera que tenía justo enfrente.

Apenas un susurro escapaba entre mis labios cuando quería dirigirme a la musa que tenía frent a mis ojos.

- Malina… Discúlpame por lo que voy a hacer

En cierto modo me hacía sentir culpable robarle la inocencia a Malina, pero por otro lado, dicha inocencia era la que más me impulsaba a quitársela.

Una de mis manos se deslizó lentamente hasta sus glúteos, que fueron atrapados entre mis dedos. Su carne rebosaba alrededor de éstos, y notaba cómo sus músculos internos estaban prietos y duros como piedras. Mientras tanto, la otra sujetó la nuca de Malina, introduciendo los dedos entre sus cabellos

Mientras tanto, lentamente acercaba mi rostro al suyo, notando ahora cómo expulsaba suaves suspiros por mi nariz. Ésta pasó por encima de sus cabellos, donde pude apreciar el suave olor a frutas que colmaba su piel rebosante de energía y frescor.

Mis ojos acabaron por quedar frente a los suyos, mientras que nuestras narices se tocaban por la punta, presionándose levemente. Su hipnótica mirada me provocaba que me perdiera en un mar rosado, donde mi alma parecía sentirse totalmente acogida y querida. Notaba cómo sus labios expulsaban un hálito cálido, que impactaba a su vez sobre los míos. No pude sino relamer el labio superior con la punta de mi lengua, poco antes de acercarlos hasta los suyos.

Mis párpados se entornaron levemente, mientras que los cálidos labios que besaba eran colmados de caricias por los míos. Notaba mi rostro ardiente, como si una llama se hubiera encendido en el interior de mi ser. Aquel beso sólo lo aceleraba, y para evitar volverme una loca adicta, deshice el beso a lo que pudo parecer apenas unos segundos, cuando fue casi un minuto.

Entonces me quedé mirándole a los ojos con una media sonrisa en mis labios, que dejaba ver mis dientes, con un deje pícaro, todo esto sin dejar de sujetarle los glúteos con la mano, mientras que soltaba su nuca suavemente.

Ladeé la cabeza levemente, expectante de una reacción por su parte.


Ficha de Janna
Cronología de Janna

Diálogo ( #cc0000 ) - Narrativa - Pensamientos ( #ff9900 )


avatar
Janna Tanya

Mensajes : 163
Link a Ficha y Cronología : Janna
Diario de Janna

Nivel : 2
Experiencia : 600 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Re: Encuentro discordante [Privado Malina y Janna]

Mensaje por Malina el Dom Oct 04, 2015 12:59 am

No era necesario inmiscuirse en los recodos de la habitación, para darse cuenta de lo que podría estar ocurriendo; la mujer que dio la entrada al lugar lo entendía. Y por lo mismo, Malina asumió que no fue dificultoso ni estrafalario inferir. Janna, no tenía el aspecto de ser una criada, ni mucho menos una “amiga”, allí, Lewe, tuvo un giro inesperado y abrió los ojos de par en par – Claro que sé que la respuesta que te di no iba relacionado con lo que me habías preguntado. Pero no sé de qué forma establecer algo coherente, en estos momentos, ni en este lugar.- con una escuálida sonrisa, concluyó.

Por qué...-susurró Mali, en un intento por mantenerse en la realidad, antes de abstraerse mientras meditaba las acciones de Janna. De forma descontrolada, sus movimientos, llevaban a corroborar los hechos pretéritos con Hubert, y el pesar de los recuerdos y las sensaciones comenzaron a retumbar en sus sienes - Por qué de un momento a otro pusiste ese rostro tan vacilante-"como si una nube le hubiera cubierto la cara", observaba a la chica con seriedad, despertando en ella la inusitada necesidad de saber, la pretérita necesidad de conocer un poco más. - Uhm...- musitó, luego de aquel embobado beso, intentando desviar el tema de su curiosidad, acallando violentamente el incoloro recuerdo de Hubert junto a ella, simulando los mismos eventos, una y otra vez, irrevocables en su insistencia, y se percató de la torpeza suya al hablarle con tal descaro "¿cómo?" Si miraba en perspectiva, ciertamente, ella misma se sentía fuera de lugar; y ella con sus costumbres tan mecánicas, "debe ser eso", y suspiró, notándose la incomodidad.

Meditó sobre sus palabras - nunca había recibido un beso. Así, improvisado. Repentino-sonriendo, pero manteniendo a raya alguno esbozo de sentimentalismo, sintiendo el peso de los dedos ajenos sobre su cuerpo- me apabulla, Janna- prosiguió, confundida, alejada de su voz- el verla así, solo por estar así, conmigo- Incluso ella misma se sorprendía de lo mucho que articulaba palabra, tal vez el día le estaba afectando, o es que el hecho per sé le dejaba explayara con soltura, pero era amena, relativamente amena en comparación a otras veces- No comprendo muy bien lo que pretende… Pero por cosas como ésta, solo me hace pensar una cosa: ¿De verdad, sus emociones son tan intensas que se desborda con lo primero que ve? Su irracionalidad…- alzando los hombros, dándole a su comentario un acento mucho mas liviano y alejando sus brazos despacio- Me hace pensar en que, no parece un humano- abrió los ojos de par en par, "tampoco es para que te vuelvas un cristal de sinceridad...", le reprochó aquella salvaje voz- espero no malentienda mi comentario- Lewe, contuvo la respiración para no tener que aspirar aquel aroma tan empalagoso- Simplemente me refiero a que, ni siquiera mi querido esposo Hubert, ha logrado abstraerme de forma tan repentina como lo ha hecho usted.- suspiró y agachó la cabeza- lo siento, siento que estoy armando un espectáculo-se disculpó mirando al suelo, dando un repentino salto hacia atrás, sosteniendo sus brazos alrededor de su cintura.

Sin embargo, a pesar de las "muchas" frases que soltó, no dejaba de sentirse cómplice en el cómodo silencio que armaba luego de hablar: no podía evitar pensar en la última pregunta de Janna, o más bien el qué debería responder. A pesar de que tenía la oportunidad. Fue en una de esas miradas en las que se encontró con los inquisidores ojos de la pelirroja, quien no dudó un segundo en fusilarle, terminando de disolver todo el ambiente tenso.- ¿Era esto, lo que no podías enseñarme allá afuera? – consultó con perpleja ignorancia, recordando sus votos matrimoniales, sonrojándose.

- Necesito, salir de aquí…-exclamó por lo bajo, cayendo en una exasperada desesperación. Fijó sus orbes una vez más en Janna Y cayó en cuenta de los ínfimo y a la vez estrepitoso hecho. Una vorágine de sensaciones confusas y turbias empalidecieron el rostro de la Joven, quien lejos de sentirse denostada y aminorada, degustó una sensación de goce indescriptible. Una alegría correspondida y resuelta, sin embargo, lejos estaba de esbozar una sonrisa.- Entonces, si esto era lo que ibas a enseñarme- pronunció con dejo aristocrático, señalando su rostro, comenzó a acercarse despacio, tomando el rostro ajeno y cerrando sus brazos alrededor de su cuello- vas a tener que repetir parte de la lección- reprochó con seriedad, tornando su rostro sereno, terminando la orden con un beso, ahora controlado y perenne, escrutando en la piel de la susodicha hasta el último recodo que sus ininteligibles labios podían reconocer.
avatar
Malina

Mensajes : 156
Link a Ficha y Cronología : Malina
Por ti, por mí, por nosotros

Nivel : 2
Experiencia : 585 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Re: Encuentro discordante [Privado Malina y Janna]

Mensaje por Janna Tanya el Mar Oct 20, 2015 12:13 am

Malina parecía al principio desorientada por lo que estaba ocurriendo, o eso me dio a entender su forma de responderme poco antes de hablar una vez antes de interferir entre sus labios.

Sin embargo, parecía tan meditabunda… De la misma forma que si estuviera intentando hacer memoria de algo.  Su mirada iba tornándose seria a medida que se sucedían mis acciones, lo cual me ponía extraña, aunque al final acabara haciendo todo, de todos modos.

De repente parece que su rostro se apagó después de besarle sus finos y rosados labios, y mostró una aparente frialdad, o más bien diría, ausencia emocional, que me asustaba. Parecía incomodada por la situación. O eso parecía cuando hablaba que nunca había recibido un beso.

Notaba mi corazón palpitar con locura, pero era consciente de que quizás le estaba molestado, así que aparté los dedos de sus glúteos, y simplemente, los dejé apoyar en su espalda, aunque poco a poco le quitaba fuerza, hasta dejarlas caer a mis costados.

Cada palabra suya me hacía caer más desesperadamente. ¿Tan irracional era?¿Tan intensa que no podía parar lo que quería hacer?

Pero en cierto modo es así. No soy humana. Soy lo que soy: una súcubo que vive de la energía de otros seres vivos.

No, no te disculpes… En cierto modo, me… deprimía lo que estabas diciendo, pero creo que empiezo a entender lo que estás diciendo ahora.

Pero de repente, nos quedamos mirándonos mutuamente a los ojos, donde me pude perder en el océano rosado que llevaba al interior de su alma, pero mientras mi mente vaga más allá de mi cabeza, su voz suave me devolvió a la realidad.

Sí.. Aunque no sólo...

El silencio se hizo por lo que pude oir que estaba diciendo que quería irse. Me daba vueltas la cabeza. Era un vaivén continuo, que se detuvo en cuanto poco después de decir algo que no terminé a entender, se acercó a mi con una peligrosa lentitud, hasta tomar mi rostro, y rodear mi cuello con los brazos. Y para mi sorpresa, me besó de nuevo, en un beso largo y suave, notando cómo sus labios buscaban cada rincón de mis labios, deslizándose suavemente. No pude evitar agarrar su nuca con los dedos, y volver a sostener su espalda con la otra mano, atrayéndole por la cintura hacia mí.

El tiempo parecía pasar muy deprisa, o haberse detenido, no lo tenía muy claro, pero después de lo que pareció ser poco tiempo, separamos nuestros labios y le miré a los ojos intensamente, muy cerca, casi tocando nuestras narices.


Esbocé una sonrisa pícara. Notaba mi piel erizarse por el contacto de nuestras pieles, a la vez que se caldeaba mi cuerpo como si tuviera brasas ardientes en el interior de mi pecho.

Creo que puedo hacerlo algo mejor

Sin soltarle la espalda, me arrimé a ella, presionando mi cuerpo contra el suyo más aún. Notaba su pecho presionar mi bajopecho. Mi piel reaccionó con un leve respingo, como toda respuesta.

Ascendí mis manos hasta sus hombros desnudos, donde apoyé las yemas de mis dedos suavemente primero, presionándolos después como si fuera a amasarlos. Pero no iba a masajearle los hombros, no.

Mis manos querían deslizarse por debajo de su vestido, y tocar la piel desnuda de su espalda, rozándola con las uñas, como si estuviera tratando de rozarle la espalda con una pluma.

Su piel estaba cálida, casi diría ardiente. Y yo estaba deseosa de tocarla más directamente.

Así que llevé las manos a los lazos de su vestido, e hice el amago de desatarlos, no fuera que ella quisiera evitarlo. Lo cual no me haría sino excitar más de lo que ya estaba.

Mis ojos en el proceso seguían observando su rostro, esperando sus reacciones. Ver cualquier gesto suyo me hacía querer morderme el labio de sólo pensarlo.


Ficha de Janna
Cronología de Janna

Diálogo ( #cc0000 ) - Narrativa - Pensamientos ( #ff9900 )


avatar
Janna Tanya

Mensajes : 163
Link a Ficha y Cronología : Janna
Diario de Janna

Nivel : 2
Experiencia : 600 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Re: Encuentro discordante [Privado Malina y Janna]

Mensaje por Malina el Lun Mayo 30, 2016 12:52 am

Spoiler:
Después de tantos meses. PERO TANTOS MESES. por fin pude retomar este tema <3 Perdona la demora.

Las mujeres fieras de todas las edades y especialmente las jóvenes experimentan un enorme impulso de resarcirse de las largas hambrunas y los largos exilios. Corren peligro por culpa de su excesivo y temerario afán de acercarse a unas personas y alcanzar unos objetivos que no son alimenticios ni sólidos ni duraderos.


Las jóvenes…- Musitaba para sus adentros, la misma mujer que sabía bien cuántos años corrían por su cuerpo. En lugar de liberarse de la obsesión, la palabra “esposo” y su nombre, se convirtieron en un juego y le recitaba a la pelirroja una lista de las cosas más notables que ambos habían logrado realizar, con sus manos quietas y sus labios cerrados. En su insulza timidez, su silencio se volvió cómplice, y las manos ajenas solo lograron que esa sepulcral mudez fuera una sensación prístina e íntima.

Fue ahí, cuando Malina se detuvo por un instante, no solamente para tomar aliento antes de intentar describir lo que sucedía a continuación con su compañera, sino porque al rememorar aquellos acontecimientos vio, con total claridad cómo las palabras pronunciadas y los actos llevados a cabo en aquel pequeño dormitorio la cambiaron, tan crudo y doloroso, a la par que delicado y perenne. Como si de una premonición se tratase, una liberación poco elaborada y rozando lo socialmente “vulgar”.

- Yo siempre- dijo, sin sentir su voz trascender- había sido una criatura de poca trascendencia. He vivido sin llamar la atención salvo por mis retratos y mi posición social- “excepto, tal vez, por lo de mis intenciones escurridizas” pensó para sí, aferrándose a su voz lisonjera -, pero de repente estoy aquí, tomando la determinación de que no moriría del mismo modo… “Morir” en un sentido metafórico. Claro – resumió, sintiendo despojar la tela de sus hombros, ruborizándose.

Cualquiera que sea el lugar donde viven o el momento en el que viven, siempre hay jaulas esperando; unas vidas demasiado pequeñas hacia las cuales las mujeres se pueden sentir atraídas o empujadas.


La forma del “mundo” cambió en aquel preciso lugar y en aquel preciso momento. Su cuerpo, la piel que lo cubría, las telas que la adornaban…Siempre le había parecido una especie de palacio al que no tendría nunca el placer de entrar, sin permiso de “otro”, Hubert, ya que se había tachado de “propiedad” cuando todavía estaba en el vientre de la madre. Pues estaba equivocada, ¡Errada! Y un fino apretón contra los brazos de la pelirroja la despertó de un sobresalto de la comodidad de su abrazo. Para ese momento, Malina y sus pinturas se desdibujaron en una gama de colores que describían, paulatinamente y en complicidad con su mirada, un palacio. Su palacio.

“Cada parte de mi cuerpo es una habitación. Con pertenencias y maravillas que solo yo podría recitar y enumerar” pensaba con ingenuidad mientras sentía que se le nublaba el juicio. El éxtasis que sentía era diferente al que le provocaba pintar. Esta revelación sobrevino en el breve espacio de tiempo que transcurrió entre la desaparición de las prendas de la pelirrosa y la llegada de sus manos, libres de pinceles, al ropaje de la pelirroja, haciendo el amago de despojarlo. Incluso ahora, después de haber pensado en incontables ocasiones en lo que acontecía, todavía no estaba segura del porqué.

Tal vez fue el hecho de haber escapado de la muerte, primero en la Cordillera de Daulin, luego del ataque furtivo de su creativa necesidad de pintar cosas menos comunes… Y en ese momento se encaraba de nuevo con ella (que era tan distante a lo que manejaba y conocía. Tan vívida que le espantaba plasmarla en un lienzo barato), lo cual le proporcionó la libertad para ver su vida claramente por una vez.

- Soy un palacio - le dijo sonriente – y este palacio necesita conocer a quien ose indagar – altanera, Malina tomó control de sus nebuloso juicio y la empujó contra la puerta, aumentando con más tesón el impulso de sus besos. Jugando con más libertad con su lengua, degustando la suavidad de la piel ajena con inusual lujuria.

Como si sus palabras la hubiesen despertado, el ardiente brillo se apoderó de todo, el mundo entero se apaciguó durante unos segundos y vio en conjunto ante ella con una claridad que el mismísimo Creador habría envidiado. A medida que asumía perder el juicio con Janna, lo veía todo: cielo, árboles, hierba, flores, sangre, pinceles, pintura y muchedumbre; una preciosa visión desde las ventanas de sus ojos. Y además de contemplar el panorama que se extendía ante ella, como un absoluto glorioso, también veía cada insignificante detalle de un modo tan claro que podría haber pintado un cuadro de todo aquello.

Y cada parte de aquel conjunto era hermoso: cada hoja, perfecta o mordisqueada; cada flor, ya estuviese inmaculada o aplastada; cada brillante mancha de pintura en la piel de la pelirroja y cada pestaña de sus místicos ojos. Esa recién despertada mirada no hacía distinciones; todo era exquisito y perfecto en sí mismo.

Janna, pasó a ser esa perfecta armonía de lo bello, lo vívido y real de los colores. Esa inspiración fútil, refugiada en una exótica sensación que iba despertando a medida que tenía más y más cercanía. Y sin embargo, los movimientos torpes y mecánicos de la pintora no hacían más que exacerbar su ignorancia.

avatar
Malina

Mensajes : 156
Link a Ficha y Cronología : Malina
Por ti, por mí, por nosotros

Nivel : 2
Experiencia : 585 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Re: Encuentro discordante [Privado Malina y Janna]

Mensaje por Janna Tanya el Sáb Jul 23, 2016 3:59 pm

Era un delicado sonido el que escapaba de sus labios, tan suave y monótono que pareciera que quien lo dijera estuviera mucho más lejos, pero también se encontraba en un estado más solemne y concentrado. Una mujer que se alejaba de lo terrenal para adentrarse en lo abstracto. Y aun con eso, seguía estando frente a mí, con mis brazos rodeando su delicada espalda, mientras mis dedos deslizaban los lazos que mantenían su vestido cerrado y bien colocado en su espalda.

El suave susurro de la tela rozando mientras se deshacían los nudos se mezclaban con los suspiros de Malina. Un concierto sin igual para una mujer del populacho, una villana sin más razón de existencia que el placer por el placer.

Sus palabras eran una contraposición, una contradicción en sí misma con su propio ser. Nadie tenía derecho a quitarse importancia, y ella en esta posición estaba siendo la menos indicada para ello.

Mis labios se quisieron acercar a las comisuras de los ajenos, tentadores, incitando a que se acercase a probar su suave sabor y textura.

- Hmm… La experiencia me dice que me tienes aquí, con toda mi atención volcada sobre ti. Creo que esto es una muestra de que las cosas pueden derivar hacia otras direcciones

Expuse deslizando una delicada sonrisa, absorbiendo los colores de su rostro y cabello. La esencia de su ser. El olor de su piel y de su denso pelo eran los perfumes que me llevaban hacia los campos floridos de las praderas de Physis

Mezclaba su color y su naturalidad con el lado enigmático que se ocultaba tras sus abstracciones.

Unas abstracciones que se convertían en la atracción que le llevó a empotrarme contra la puerta, a deleitarme con sus labios, a juguetear con su lengua, y a sacar la reciprocidad desde lo profundo de mi ser. Una llama ardía intensa en el interior de mi cuerpo, y me arrastraba a dejar de pensar. A sentir sus manos alrededor de mi cuerpo.

A arder como si ambas fuéramos antorchas que se contagiaban sus chispas la una a la otra y hacían crecer sus llamas mutuamente, a lo largo de la madera desnuda.

Mi piel ardía, únicamente refrescada por las caricias de sus manos por mi espalda desnuda, y el roce de los tirantes de mi vestido deslizándose por mis hombros con fluidez.

Ante mí tenía la imagen de la inocencia y la inmaculada cara de la belleza. Su piel rosada se iba descubriendo a medida que sus ropajes querían retirarse de su cuerpo.

Mis manos no podían evitar tocar su espalda. Quería fundirme con su piel, con su olor, y con su esencia embriagante.

Quería sentir esa dicha en toda su expresión.

El lado maternal de mi cuerpo quedó descubierto cuando mis senos quedaron a la vista de Malina, cuando el vestido se deslizó hacia el suelo, impertérrito. Quería aferrarle, mantenerle cerca de mí y elevarle hacia los placeres que estaban por venir. Sacarle la feminidad por el lado sensible.

Sentirse dichosa.


Ficha de Janna
Cronología de Janna

Diálogo ( #cc0000 ) - Narrativa - Pensamientos ( #ff9900 )


avatar
Janna Tanya

Mensajes : 163
Link a Ficha y Cronología : Janna
Diario de Janna

Nivel : 2
Experiencia : 600 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Re: Encuentro discordante [Privado Malina y Janna]

Mensaje por Malina el Dom Ene 01, 2017 9:02 pm

Spoiler:
eBe  y Malina lo hace otra vez, con su irremediable atraso en los roles.

Amor de lo ignoto, jugo de la antigua manzana,
Ancestral perdición de la mujer y el hombre,
¡Oh curiosidad! Siempre les harás
Desertar como hacen los pájaros, esos ingratos,
Del techo que han perfumado los ataúdes de sus padres,
Hacia un lejano espejismo y cielos menos propicios
XX, A una malabaresa, Charles Baudelaire, Las flores del mal.


A menudo le llamaba la atención la ironía de su vida: Cómo era capaz de crear belleza con los dedos y los ojos al tiempo que, en todo lo demás, sólo era capaz de generar fealdad y destrucción. De ahí que su última acción consista en esconder sus cuadros y servir sin reparo a las instrucciones de la primera familia Lewe. Con el fin de darle a su vida un poco de coherencia. “Es mejor ser coherente y sólo dejar tras de mí suciedad, que dar la impresión de ser una persona más compleja de lo que en realidad merezco” solía pensar mientras ejecutaba órdenes, instruía a los suyos y obedecía su matrimonio de papel, donde lo último que había allí era amor; algo así como una amistad forjada con un anillo y un contrato, más allá de eso, nada. Tristeza. Tristeza en el alma, culpa en el corazón… Deseo en la piel. Si su función de hembra no bastaba para definir a la mujer, si rehusaba también explicarla por “el eterno femenino” y si, no obstante, admitimos que, aunque sea a título provisional, hay mujeres en la Tierra, tendremos que plantearnos la pregunta: ¿qué es una mujer?

En el fondo, se consideraba alguien bastante simple. Lo único que siempre deseó de verdad era borrar unos meses y sucesos de su vida. No creo que  fuera mucho pedir.  Pero tal vez merecía lo que le estaba sucediendo: Janna, era la misma definición de “mujer” que siempre alejaba hasta el cansancio. Tal vez se había hecho culpable de algo terrible en otra vida anterior, algo por lo que debía pagar en ésta. Y no es que tuviese la menor importancia, en realidad. Pero, de ser así, habría sido un alivio saber qué estaba pagando; pese a que la historia se lo machacaba una y otra vez: en los estrafalarios ojos, el prístino y fantástico color de cabello, la inmaculada delicadeza de su piel… En fin, alguien naturalmente opuesto al sacrificado trabajo de un artista, donde la mugre y la pintura se te agolpaban en la piel y el olor de las esencias se volvía el perfume de la plebe. ¿Por qué se hacen uno las cosas en un momento determinado y no en otro?

La pelirroja,  se comportaba distinta a lo que se imaginaba: una mujer siempre fue un ser inalcanzable, un ser en cuya superficie resultaba imposible provocar el menor rasguño. Y sin embargo, se encontraba frente a ella: la imagen de mujer proyectada se acercaba rauda y sagaz, como un predador sobre ella, dibujando sus curvas con delicadeza, mientras sus dedos la atacaban fríamente, deshaciéndose de su vestido. En aquel momento, ninguna de las ameritaba telas que cubriesen las “vergüenzas” que tanto tapujo y pudor provocaban; la armonía perversa de su respiración se volvía éxtasis en la piel de la pelirrosa, quien paulatinamente se desconocía mientras tenía atisbos de delirios mientras los dedos ajenos le recorrían la espalda.

Alma curiosa que sufres
Y vas buscando tu paraíso
¡Compadéceme! O sino… ¡Te maldigo!
Epígrafe para un libro condenado, Las flores del mal, Charles Baudelaire.


Malina se acercó a Janna; su sola figura le causaba una extraña sensación de “candidez”, tomó su rostro y  le besó con dulzura, algo inexplicable y diferente era el tacto que le evocaba, en contraste a la tosca tez de piel de Hubert. Despacio, casi de forma imperceptible se vio envuelta en un irremediable olvido: Se olvidó del anillo que potaba, del matrimonio, incluso de su nombre. Por un momento, en ese beso se vio fundida en ella. Se dejó llevar.

Su habitual delicadeza se vio despojada de su trono, amenizando con una inusual osadía: con movimientos torpes pero decididos se aferró a su cintura, recorriendo su tibia piel. Se había vuelto fuego en su palma: poco a poco se sentía resurgir bajo las llamas de esa extraña mujer. Entre suaves jadeos y pequeños besos, Malina empezó a recorrer el cuello de la mujer. Su voz no hacía más que incrementar aquella grata impresión de estar con alguien familiar. Era cálida y envolvente, con una extraña musicalidad que invitaba a relajarse.

Y, por primera vez, empezó a creer que quizá esta era la oportunidad, que estos eventos eran parte de su destino. Esa era la verdadera meta: la felicidad plena y absoluta, esa misma sensación que la embebía en la cordillera de Daulin. Y ella la deseaba por encima de todo. Haría lo que fuera con tal de conseguirla, barrería cualquier obstáculo por muy intrincado que fuera o, por muy lejos que estuviera, viajaría hasta el fin del mundo o hasta la más ignota de sus vidas. Cualquier cosa con tal de transformar el gris de mi existencia en un arcoíris de colores. Ya era hora de que su corazón comenzara a latir y tenía la certeza de que su vida aparentemente perfecta iba a cambiar. No podía ser de otro modo.
avatar
Malina

Mensajes : 156
Link a Ficha y Cronología : Malina
Por ti, por mí, por nosotros

Nivel : 2
Experiencia : 585 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Re: Encuentro discordante [Privado Malina y Janna]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.