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Alzando el vuelo

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Alzando el vuelo

Mensaje por Elise Tale el Lun Abr 20, 2015 9:08 pm

Era a penas un polluelo que se decidía a abandonar el nido, tenía diecisiete años en ese entonces y acababa de salir del convento en el que se había criado. Por primera vez podía ver el mundo en toda su magnitud. un mundo mucho más grande, hermoso y terrible de lo que jamás habría pensado encerrada entre los altos muros del monasterio. Los primeros días la había guiado el mismo elfo que tantas veces había ido al que, hasta hacía poco tiempo, había sido su hogar, pero al momento de entrar al bosque, el hombre había tenido que seguir su propio camino. Ahora se encontraba sola, aturdida, y algo asustada, aunque lo cierto es que la calma del lugar la tranquilizaba un poco.

Era el primer día que pasaba en ese lugar. Era oscuro, frondoso y si no se encontraba en un claro a penas podía verse los pies. Los árboles eran inmensos, con unas copas enormes la luz casi no traspasaba sus hojas. La noche empezaba a caer sobre ella, así que decidió esperar hasta mañana, estaba claro que esa noche debería pasarla allí.

Cuando llegó a un claro comenzo a organizarse, comenzo a recoger piedras para hacer un circulo en el que puso palos, y hierbajos secos, finalmente, con el roce de un palo con la hirva seca, hizo un pequeño fuego y lo puso bajo los palos para encender el fuego. sopló un poco hasta que prendió la madera, ya solo le restaba esperar. Se colocó una capa sobre los hombros para que se le pasara el frío.

La joven estaba acostumbrada al silencio, pero solía ser un silencio calmo, tranquilo y pacífico que, a ciertas horas, se llenaba con rezos y oraciones, salmos y canciones. Allí en cambio, no había nadie que cantara o rezase. Era un silencio que la ponía nerviosa y que solo se veía roto por el crepitar de las llamas, que, porfin, se habían cogido a la madera. Elise intentaba contener la respiración, sus pequeñas alas se retraían por el miedo y se mordía el labio intentando no tener miedo.

De la nada se escuchó un movimiento de hojas, asustada, se giró tomando su arco y  una flecha de su carcaj, que había dejado a su lado al sentarse, y se puso de rodillas para poder apuntar. Al momento, un pájaro, un buho, salió de un árbol y se alejó de ella, la chica se sintió estúpida, el susto había hecho que se cayera para atrás, dió un suspiro riendose de si mima y dejó a un lado su arco y guardó la flecha en el carcaj. Ese suceso la había calmado un poco. Con un nuevo suspiro decidió que era momento de aligerar la tensión y tomó la lira entre sus manos. Con dedos expertos comenzó a acariciar las cuerdas sacando una melodía dulce y tranquila que aligeraba el corazón y calmaba el alma, incluso se animó a cantar en voz baja, susurrante, con su dulce y malódica voz. Era la canción de un aventurero, de un soñador, de un viajero sin rumbo y sin más destino que el horizonte.

Lo tenía claro, en cuanto amaneciese, iría a visitar a los elfos, quería ver su mundo. Ya más camalmada, dejó a un lado su intrumento, y se tumbó en el suelo con una sonrisa. El elfo le había dicho que ese bosque era seguro, y si el lo decía, ella le creía, así que podía estar en paz hasta el amanecer, cuando reiniciaría su aventura. Del bosque de Silvide a Erinimar, tardaría en llegar, pero, al fin y al cabo, el viaje es la auténtica aventura, y Elise estaba dispuesta a vivirla.

Al amanecer del día siguiente, despertó con los primeros rayos de sol, se removió, molesta, había pasado algo de frío esa noche, y la hierva se le había clabado en las piernas, le dolía la espalda del suelo duro. Se sentó en el suelo, estirandose, le dolía la espalda, alzó los brazós y extendió las alas sintiendo el crujir de huesos y músculos. Era duro dormir a la intemperie. La hoguera se había apagado durante la noche. Revisó sus pertenencias, estaba todo. Se alzó con un pequeño bostezo recogiendo sus cosas y empezó a caminar. Quería provar sus alas, pero le daba algo de miedo, nunca había volado en cielo abierto. Pero claro, era el momento de ptovar cosas.

Puso su mochila delante del pecho, y extendió las alas, para, al segundo comenzar a correr y a aletear, dobló los brazos cerrando los ojos con fuerza y pronto sintió que sus piernas dejaban de tocar el suelo. Sonrió con el logro y se atrevió a elevarse hasta pasar los árboles, ahora veía todo el bosque a sus pies. Emocionada por vivir aventuras, partió en direcciónal amanecer con un cielo azul despejado sin una sola nube, dejando su pasado a la espalda, y su sueños al frente. Ese era su momento, su hora de vivir y soñar, a partir de entonces, comenzaba su vida.
Elise Tale
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Re: Alzando el vuelo

Mensaje por Miss Style el Lun Abr 20, 2015 11:19 pm

Muy bien, querida. Aprobado este Hjira. Tened en cuenta tres detalles:

1. Luego de escribir, leed de nuevo lo escrito así encontraréis más de un detalle que por el afán se pasa.
2. Después de un punto siempre va mayúscula.
3. Que no se os dé siempre por tocar el arpa sin tener otros compañeros que os defiendan. Eso es como entonar un canto para revelar vuestra posición y como carnada a las fieras os asalten y se lleven hasta vuestra preciada virtud.

¡Bienvenida!
Miss Style
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