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[Evento: El Primer Paso de un Guerrero] Recuerdos Felices

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[Evento: El Primer Paso de un Guerrero] Recuerdos Felices

Mensaje por Lorgar Vel'Khan el Vie Abr 24, 2015 11:39 pm

Aun no me acostumbraba... Mis manos pequeñas sosteniendo aquel arco, definitivamente se sentían extrañas. Era mucho mejor que las espadas pesadas, sin importar cuanto mi padre dijera que me acostumbraría solo podía percibirlas como algo ajeno a mi cuerpo. No tenía ninguna queja con las dagas, por una extraña razón al sostenerlas me sentía en paz y por su ligereza, incluso un pequeño elfo como yo podía moverlas con total facilidad, sin contar que su forma me parecía atractiva. Hoy se supone que íbamos a salir de patrullaje por los alrededores de Dhuneden, a pesar de que mi corta edad normalmente me mantendría apartado de este tipo de labores por al menos unos 10 años más, gracias a la insistencia de mi padre logro colarme dentro de un pequeño grupo de escaramuza, podía ver en su rostro lo orgulloso que estaba al verme con mi ligera imitación de uniforme. Era una armadura de cuero sencilla, pero aun así se sentía como algo irreemplazable, como si fuera hecha única y exclusivamente para mí.  El día empezó temprano, sin tardar mucho salimos a la frontera a observar el movimiento de las razas circundantes, el reino tenía un trato amable con la mayoría aunque mi padre no aprobaba mucho que estos se acomodaran dentro de nuestro territorio, particularmente los orcos que no habían mostrado un gramo de amabilidad o diplomacia. Sus palabras resonaban fuerte en mi cabeza. "Los orcos son salvajes y estúpidos, el Rey es demasiado misericordioso al permitirle si quiera estar cerca de Dhuneden." En los libros aparecían como seres grandes y fuertes, por lo cual, me costaba imaginar que mi padre un guerrero de profesión, no les respetará en los más mínimo. El sol brillaba con majestuosidad, el paso de los caballos era lento y muchos de los hombres estaban perdidos en conversaciones triviales. Yo me aferraba a la silla de la montura con algo de temor, no deseaba caerme terminando lastimado. Era la primera vez que estaba sobre uno de estos animales, aun con un experto en las riendas debía admitir que me sentía nervioso. Así pasaron unas horas sin ningún tipo de señal inusual, aunque por mera costumbre los exploradores revisaban las señales en el suelo y otro tipo de marcas dejadas por el continuo paso de seres con o sin consciencia.

Con el sol en su cénit, nos dispusimos a comer. Me senté cerca de los soldados por sugerencia de mi padre, mientras todos estábamos esperando, un grito fuerte nos alertó, uno de los centinelas fue herido con una lanza, a lo cual un gran grupo de seres verdes y gigantes comenzó a correr en dirección a donde nos encontrábamos, siguiendo mis instintos más básicos corrí a ocultarme detrás de un árbol. No podía luchar, no estaba listo aún, recordaba mi entrenamiento y todos los consejos que me dieron pero el combate... El enfrentamiento en verdad me aterraba. Me senté cubriendo mi cabeza, esperando que todo terminara. El sonido de las cuchillas, los gritos y la carne siendo desgarrada resonaba con gran fuerza, no importaba cuanto me tapará los oídos, ese ruido aun resonaba dentro de mi cabeza, aferrándose a mis recuerdos de este momento. Tras unos minutos que parecieron horas, sentí como alguien tomaba mi hombro con fuerza, mi corazón se detuvo y trague saliva intentando obtener valor con el que levantar el rostro, pero pronto, una voz familiar y conocida me llamo por mi nombre. - Vreemd, E'sum, lenn a ven goth. (Vreemd, hijo, camina y ve a un enemigo). - Aun sintiendo mis piernas como lianas movidas por el viento, incapaces de mantenerse firmes por toda la tensión y nerviosismo vivido anteriormente, tembloroso salí de mi escondite para ver el resultado de la batalla. En el suelo, había armas junto a cadáveres, estos se habían manchado de tierra y sangre, a pesar de que los elfos no éramos particularmente diestros, nuestra agilidad y destreza nos permitía tomar ventaja de la batalla con diferentes movimientos. Aun así, la vista no era para nada placentera, tuve que aguantarme las ganas de vomitar, quizás por el respeto de no hacerlo sobre el cadáver de alguno de mi estirpe. Mi padre tomó mi rostro para levantarlo, pude ver a un orco herido, de rodillas. Su respiración era pesada, le costaba mantenerse consciente sin contar que ya no tenía arma. Mi padre con un tono de voz severo me dio una orden. - Glaeth a Shiruks Mor. (Armate y mata al orco.) - Fue algo que me hizo dudar... Matar aún era demasiado pronto para eso.

Los compañeros de mi padre, sin dudarlo comenzaron a dialogar con él, al principio con un tono de voz calmado pero poco a poco las palabras se transformaron en gritos. Algunos no estaban de acuerdo, otros creían que de esta forma sería un mejor soldado al crecer. Yo solo deseaba que hicieran silencio. Poco a poco mi mano tomo una flecha del carcaj, tome mi arco y lo levante para apuntar a la cara de aquel moribundo ser. Moviendo mi brazo hacía atrás, la tensión aumentaba en la cuerda. Podía sentir la brisa sobre mi piel, mi corazón latiendo descontroladamente y luego una voz susurrante en mi oído. - Lasz E'sum... Lasz... (Atácalo hijo... Atácalo...) - No quedaba de otra, si esto ponía fin a la discusión, yo... Yo lo haría. Mis dedos soltaron aquella flecha que salió disparada dando de lleno en el rostro del orco, este cayo pesadamente, soltando extraños resoplidos mientras la vida se escapa de su cuerpo. A penas podía comprender que hice, le quite la vida sí. Pero... De todas formas mi padre me daba palmadas en la espalda y otros de los que nos acompañaban aplaudían mi acción. ¿Estaba bien lo que hice? Levante mi arma para mirarla preguntándome si esto sería una cosa frecuente, la experiencia era completamente distinta a dispararle a un blanco pero supuse que estaba bien. Él estaba orgulloso y contento, eso significaba que yo hacía lo correcto por lo cual no debía preocuparme. Un padre siempre debe guiar a su hijo por el buen camino, entonces matar a los enemigos de Dhuneden era mi decisión... Mientras acariciaba mi cabello, me dijo que necesitábamos recoger los cadáveres de nuestros hermanos para marcharnos a la capital nuevamente. Moví mi cabeza de manera afirmativa, para comenzar a buscar de qué manera podía prestar ayuda.

Lorgar Vel'Khan

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