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“Evento El primer paso de un guerrero: Ratas y Excremento”

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“Evento El primer paso de un guerrero: Ratas y Excremento”

Mensaje por Zyrxog el Jue Abr 30, 2015 10:35 pm

Y entre fango y suciedad, yo viví… alimentándome de lo que más abundaban… las ratas.
 
Memorias de un Pulpo Filósofo.
 
No todas las infancias son iguales y no todas las vidas inician de la misma manera. Mientras algunos son recibidos con besos y caricias, con un seno caliente y leche materna, otros son arrojados a la fría inmundicia, para que mueran en el más terrible olvido. ¿Pero qué sucede si no mueren?  El pulpo, la bestia, la abominación, como muchos le han llamado, inicio su vida siendo despreciado por su apariencia y origen. Fruto de una simple violación, de un abuso carnal, no fue amado… y nunca lo seria, siendo un sentimiento que jamás experimentaría, ni tampoco tendría interés en sentirlo en su larga vida.
 
Podemos contar como fue su primer día, sintiendo la fría agua inmunda, el aroma a excremento, a putrefacción y muerte, o quizás sus primeros pasos fuera de las alcantarillas, para azotar a los vivos, como él había sido azotado, por la indiferencia, por el temor y el desprecio.
 
Adelantémonos un tiempo, cuando los niños comienzan a ver el mundo de otra forma, cuando la niñez está en su cenit y todo es juegos y diversión. Ahora dirijamos la mirada a ese foso donde los desperdicios son arrojados. Donde los cadáveres de animales, vísceras y niños no deseados, son lanzados, como si fuera un foso negro y lo es. En aquella ciudad ya sin nombre, olvidada de la mano de la luz, una bestia reptaba entre aguas de horribles olores, y consistencia como la sangre. Sus tentáculos se deslizaban, rodeando los trozos de desperdicios, infestados de gusanos y arrojándolos lejos, su estomago pedía algo más suculento, algo mas tibio y grasoso.
 
En ese lugar, nada vivía, o mejor dicho, nada podría vivir, a excepción de tres individuos. Las ratas, que pululaban y habían hecho de los incontables laberintos, su reino y territorio, los gusanos que se retorcían entre la inmundicia y aquello… aquello que no había tenido nombre ni jamás había sido nombrado como “alguien” y no como “algo”.  Una rata, una bien alimentada, roía lo que antes había sido un trozo de feto, los cuales muchas veces abundaban, siendo abortos o simples niños no deseados o amados. Las ratas desaparecían cualquier rastro, devorando poco a poco lo que caía desde el cielo, como pequeños tesoros, como si una mano generosa les amara y les ofreciera el más suculento manjar de la creación.  Entre sus sucias manos, el hueso aparecía, y era roído y roído,  saboreando el delicioso bocado. Pero tras de sí, algo se deslizaba bajo las negras aguas y como si fuera un temible depredados, uno de los tentáculos surgió desde el agua, atrapando el rechoncho cuerpo del animal y arrastrándolo al agua. Chillidos, mordiscos, chapoteos inútiles, mientras los tentáculos apretaban y se enroscaban en el cuerpo, presionando, apretando, cual serpiente de la superficie. La rata no podía hacer nada, mientras era ahogada bajo las aguas. Minutos después, el ser se deslizaba sobre un montículo de basura, bajo la poca luz que se filtraba desde lo alto. Se deslizaba, como si no tuviera más mente que la animal, arrastrando tras de si, a su suculento bocado. La rata estaba muerta, era verdad, estaba asquerosa, no había duda, pero tenía hambre y con voracidad, atrapo el cuerpo hinchado del animal, royendo su pequeña y diminuta cabeza.
 
Así eran los días de ese ser, así  era su infancia, cuando debía de jugar y divertirse, crecer como un individuo más de la sociedad, el sobrevivía, devorando las ratas y nadando entre desechos y aguas pútridas.  Que bella niñez, que bella juventud, cosa que para el pulpoide, poca importancia tenia, y carecía de cualquier valor realmente… ya que si todo hubiera seguido así, jamás hubiera surgido como lo es actualmente.
 
Es extraño mencionar una infancia de esta índole, una que cada día era idéntico al anterior, atrapando a esos pequeños animales y devorando sus miserables e inútiles cerebros, intentando saciar el hambre que poco a poco le consumía y convertía esa pequeña chispa de inteligencia, en simple instinto animal, brutal e insaciable.
 

Pero las estrellas pocas veces se alinean y cuando lo hacen, bendicen a algunos seres despreciables, como dioses olvidados y rencorosos, que solo desean ver todo arder y sufrir. Fuera la fortuna, designios divinos o el deseo in frenable de la violencia y envidia humana, fue que un obsequio se le entrego a la bestia. Un nuevo bocado cayo a su campo de caza, no era una rata, tampoco era un gato, era algo más grande. Por primera vez, sentía que esa hambre crecía y crecía, sentía que le quemaba sus entrañas y nublaba su mente y dejaba que solo sus instintos le guiaran. Como una bestia, sus tentáculos treparon el cuerpo de ese ser… era el primero de muchos y aun no lo sabía. Sus apéndices tocaron la piel, sintieron el cálido aliento que no era parecido a los demás, su mirada, acostumbrada a la oscuridad, apenas pudo percibir el miedo en esos ojos, antes de que vorazmente se lanzara a su rostro. Carne, caliente sangre y hueso, esos sabores los conocía, los había probado infinidad de veces, pero ese otro bocado, no… ese bocado era distinto, completamente distinto, era ambrosia, era néctar de los dioses. Con voracidad, con salvajismo, consumió aquella delicia, la cual vertía en su mente, recuerdo, palabras y lugares…  vertía odio, vertía desesperación, l venganza y las risas de aquellos que habían intentado acabar con una vida, todo aquello se plasmo en su mente, en su cerebro, en su forma de ser, y con ello, el primer paso para moldear a un azote de lo vivo y lo existente, comenzó.




Patetico  Invitado no eres mas que un inferior ... una alimaña que deberia de pisar con mi pie


I Eat Your Brain Muajaja




Llevo varios cadaveres a mis espaldas: Rue, Elena, Aleria, Jack Cross, Erik, Fayt Reeden, Malblung Anwarünya, Lairë Tinúviel, Naerys, Björki Gotriksson, Sheoldred, Silence, Ferenec, Iosif, Tuxy, Light Yagami, Vanegan, Jarko, Hans Stoker ... quizas el proximo seas tu Invitado
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Zyrxog
Señor de la Muerte y Putrefacción

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