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Evento: El primer paso de un guerrero... Exploración, huida y castigo... un deseo para el zorro

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Evento: El primer paso de un guerrero... Exploración, huida y castigo... un deseo para el zorro

Mensaje por Huli el Vie Mayo 01, 2015 6:41 am

Cuando Huli tenía tan sólo dos meses de edad, en su forma humana habría tenido quizás unos seis o siete años, era una cachorra juguetona, mordelona y muy traviesa a menudo su madre debía tomarla del lomo para que no escapara de la madriguera. Sus únicas preocupaciones eran comer, dormir y jugar en los matorrales y arbustos de los montes cercanos.

Sin duda alguna era un animalito muy curioso, de los tres hermanos  siempre fue Huli la que sonsacaba a los otros dos de tomar la iniciativa y “descubrir” el mundo. A la cachorra le gustaba escabullirse entre los campamentos de humanos pues las personas aledañas a los montes keybak cuidaban mucho de los animales y  nuestra protagonista no conocía la maldad, ella solo conocía le regocijo de vivir y divertirse, de sentir las caricias en la cabeza de chiquillos de su edad. Le encantaba morder a sus hermanos y salir huyendo de  a madriguera en cuanto la luz del Sol daba sus primeras apariciones matutinas.

En una ocasión, la curiosidad de los cachorros fue tanta que se vieron  sin querer perdidos en las llanuras de Keybak y como zorros sólo entre ellos podían entenderse.

-¿A dónde vamos ahora Huli?- Musitó el más pequeño de los hermanos

-Estamos perdidos, mamá nos va a regañar ¿Cómo vamos a regresar? Tú tuviste la culpa Huli-

-Yo no les dije que me siguieran… ustedes andaban detrás de mí, no es culpa mía perdernos todos juntos.-

Uno como humano sólo podría escucharlos gruñir y bufar, era tan curioso, tan tierno, tan divertido.

-Pero mamá nos dijo que regresáramos antes del atardecer ¿Huli?-

-Tranquilo Hye, ya sabremos como regresar, además nunca habíamos llegado hasta estos límites ¿Por qué no continuar?-

La Huli de antes no tenía nada en común con la Huli adolescente de ahora, la Huli de tres meses, no era la misma Huli de un año. Pues la Huli de antes sólo quería explorar el mundo sin medir los peligros, no estaba al tanto de ellos y para fortuna suya y de sus hermanos el destino no les había permitido conocer el peligro, al menos no por ahora. Por ahora lo que sucedía era una diminuta jauría de tres zorros cachorros circundando por Keybak, con aquel pelaje poco tupido, sus enormes ojos color ámbar  y el trastabillante andar  de sus patas, los tres caminaban por un claro que llevaba a un sendero y ese sendero conducía a un aldea de humanos.

-¡Huli, mira humanos!- Bramó uno de los cachorros, el hermanito menor y los tres cachorrines se juntaron tanto que se confundían con un solo animal, permanecían ocultos entre los arbustos y comenzaron a prestar atención a todo lo que ocurría en el mundo humano, pero los hombres y mujeres de ése lugar eran diferentes a los del templo en las montañas. Al menos sus modales, forma de hablar e incluso forma de caminar lo delataban.

-Que feo huelen…- Dijo el hermano mayor.

-Huelen como los zorrillos cuando están enojados.- Rio Huli y sus pequeños quejidos y chillidos se escucharon por los lugares cercanos… Fue entonces que un hombre se asomó entre los arbustos topándose con la sorpresa de los tres animalitos y grito -¡Zorros a la vista! ¡Pieles!- Los tres cachorros alarmados comenzaron a correr, a Jun, el hermanito menor lo habían atrapado, y éste mordió los dedos de su captor para poderse soltar, seguido a él Hye se trepaba en la pierna del hombre para morderle la pantorrilla y Huli saltó mordisqueándole la nariz cuando el humano se agachó.

Maldiciendo a los animales el hombre cayó al suelo  soltando a Jun y los cachorros salieron disparados corriendo uno detrás del otro, se habían dado cuenta de que los estaban persiguiendo pero… pero a pesar del peligro los animalitos estaban divirtiéndose.

-Corran ¡Más rápido o nos convertirán en zapatos de humano!-

-En zapatos no… ¡En abrigos seguro que si! ¡Corre Jun, corre!-

El más pequeño se iba quedando atrás y los animalitos zigzagueaban por el terreno para que  no los atraparan. Huli se detuvo y con sus pequeñas patitas traseras echó tierra al hombre más cercano, éste tropezó haciendo que los demás tropezaran detrás de él y creando una carambola humana. Cuando todo esto ocurrió, los tres zorritos siguieron corriendo lo más rápido y lejos que sus patas les permitieron y cuando se detuvieron, tomaron aire, se relajaron y comenzaron a reir a carcajada abierta recordando lo que había sucedido.

-¿Vieron cómo cayeron todos de golpe?-

-Había un hombre enorme, enorme que seguro cayó encima de todos los demás ¡Les ha de haber sacado las tripas y los aplastó!-

-¿Vieron sus caras cuando no nos pudieron atrapar?-

Ellos reían y reían pero… pero de pronto un rugido los sacó de su felicidad.

-Huli ¿Tienes hambre?-

-Mi panza no fue…-

-La mía tampoco…-

Y cuando giraron sus rostros, un enorme jabalí bufaba y gruñía detrás de ellos…

-¡MAMÁ!-

Gritaron los tres al unísono comenzando a correr de nuevo, zigzagueando por los arbustos, brincando de rama en rama, metiéndose entre las raíces. Su olfato los guiaba hasta el hogar de su madre.

-¡Sabrosos zorritos, me los voy a comer!- Bufó el jabalí para asustarlos, pues los cachorros se habían metido en sus terrenos y era bien sabido que eso no le gustaba para nada a los jabalíes…

-Pero los jabalíes no comen carne… ¿O si?- Preguntó Jun mientras corría y los tres animalitos volvieron a gritar imaginándose que si comían carne de zorro… y que quizás fuera la favorita de los jabalíes.

-¡MAMÁ!... ¡MAMAAAAAAA!-  Resonaba por todo el bosque la diminuta y aguda voz de los zorritos, y cuando todas las familias los escucharon salieron a la defensiva, madres y padres… y se colocaron delante de los matorrales para ver lo que sucedían.

-Pero miren nada más, de nuevo los cachorros de Lin ¿Cuándo aprenderán esos niños?- Se lamentaba una zorra con carácter desairado y un tanto despreocupado.- ¡Lin…! ¡LIIIN! Tus cachorros se han metido en problemas otra vez.- El animalito había cruzado rápido unos cuantos matorrales dirigiéndose a una madriguera, pero esta estaba vacía, pues Lin ya había ido a buscar a su hijos con anterioridad sin haber dado con ellos.  Y cuando todo el alboroto comenzó, el pequeño grupo de zorros logró ahuyentar al furioso jabalí… pero claro, una regaliza segura esperaba a Jun, a Hye y a Huli en casa…

Cuando mamá zorra miró a sus  cachorros suspiró bajando la cabeza y se lamentó, los tres animalitos escondieron sus colas entre las patas y sus cabezas se inclinaron intentando esconderse uno detrás de otro.

-Huli tuvo la culpa mamá, nos dijo que fuéramso al otro lado y…-

-Yo no hice nada, no es cierto, sólo estábamos de paseo y…-

-Huli…- Dijo mamá con una pata cruzada detrás de la otra, mamá estaba molesta…- Huli ¿Cuántas veces te he de decir que no pueden andar solos lejos de los territorios? Hay muchos humanos que sólo buscan cazarnos para vendernos o quitarnos las pieles, deberían de dar las gracias a los monjes, somos afortunados al vivir de éste lado y ustedes buscan problemas en las otras aldeas de la región.

-Pero mamá…-

-Huli, sé que quieres explorar el mundo, también sé lo mucho que te fascinan los humanos y sus costumbres y todo lo que hacen, pero entiende pequeña, somos zorros, somos animales y nunca seremos más que eso… estamos aquí para vivir en paz en la naturaleza dentro de nuestros territorios ¿Cuándo aprenderás tu posición?-

Huli se lamentaba, pues ella deseaba poder andar entre los humanos y conocer todo sobre ellos. Esa noche, después del castigo que Lin les había impuesto… Huli se acercó a la entrada de la madriguera, vio las estrellas brillar y a la más esplendorosa, la más brillante le hizo una seña, ella no supo por qué, pero cerró los ojos, se acurrucó metiendo las patas en su vientre y pensó “Desearía poder convertirme algún día en un humano…”








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Huli

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