Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Junglas de Lustria
por Strindgaard Dom Mayo 19, 2019 5:37 am

» [Campaña] Historias de La Tetera de la Señora Freona (Parte 1)
por Amelie Winter Dom Mayo 19, 2019 1:40 am

» Un Dios entre Nosotros.
por Azura Vie Mayo 17, 2019 9:05 pm

» [Priv. Karasu y Dahana] Hierbas Quemadas
por Karasu Vie Mayo 17, 2019 3:34 pm

» Noche de Muerte [Campaña]
por Strindgaard Vie Mayo 17, 2019 12:18 pm

» [Reclutamiento y OFF] Historias de La Tetera de la Señora Freona (Parte 1)
por Rimbaud Vie Mayo 17, 2019 3:54 am

» Encuentro desafortunado
por Shirei Jue Mayo 16, 2019 3:23 am

» Reglas de Noreth
por Adorno Azurbanipal Dom Mayo 12, 2019 3:03 am

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
por Margaret Orgaafia Sáb Mayo 11, 2019 4:59 pm

» Nas~
por Alegorn Vie Mayo 10, 2019 1:53 am



El amor de una mujer. H8SDUFN
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones
El amor de una mujer. SiUh6o7
El amor de una mujer. KRfbrcG
El amor de una mujer. 9fBXn98

El amor de una mujer.

Ir abajo

El amor de una mujer. Empty El amor de una mujer.

Mensaje por Ron el Jue Mayo 07, 2015 12:02 am

Ese pobre necio seguía tratando de atravesar mi armadura de cuero con sus fauces, ejerciendo tanta presión sobre mi cuello como le permitían sus fuerzas. El instinto le llevaba a realizar esa acción repetidas veces mientras yo mordía en los puntos que él tenía sin cubrir, acabando en una disputa sangrienta de la que yo salí victorioso sin apenas un par de rasguños leves que fuesen a tardar más de unos minutos en sanar. Aquel perro estaba entrenado, se notaba, era uno de esos que atacaban sin más razón que el porque sí. Ahora sin embargo yacía inmóvil con su abdomen abierto, una imagen un tanto desagradable para gente con el estómago frágil. Habría sido una pena desaprovechar la oportunidad, por lo que me alimenté de sus restos y continué mi camino.

Desde la lejanía podía percibir los sonidos de multitud de pisadas inquietas, sin embargo, el viento que me seguía también barría los posibles olores que en otra situación pudiese haber recogido, por lo que decidí encaminarme hacia allí y observar la escena. Eran humanos, varones principalmente, todos moviéndose de aquí para allá en una pequeña aldea, armándose, preparándose aparentemente para partir. Uno de ellos cargado de ornamentos lujosos daba órdenes al resto, desesperado por que se diesen prisa en su cumplimiento. No me interesaba nada el acercarme a ellos, no me apetecía trabajar sin motivo y me temía que aquel perro que hube matado anteriormente estuviese ligado a ellos. No tardaría el azar en hacerme la puñeta:

- ¡Al fin está de vuelta ese maldito saco de pulgas! ¡Agárrenlo y dense prisa antes de que se pierda el rastro! – exigió el mandón en cuanto sus ojos se me cruzaron.

Me inspiraban desprecio. No habían sido capaces de distinguirme del ya muerto, que debía de ser tan sólo un peón. No le culpaba por atacarme después de ver con quienes había convivido pero tampoco me arrepentía de haberme defendido hasta ese extremo; a fin de cuentas, no era el primer inocente con el que acababa.

Una fémina, ataviada con una ligera armadura de cuero y provista de arco y dagas, y por lo que captaba mi olfato, también algunos venenos, fue la encargada de capturarme. No tuvo que hacer mucho más que silbarme para que, como un perrito faldero, me aproximase a ella: era tremendamente bella, no podía perder la oportunidad de olfatearle allá donde pudiera y así lo hice, mientras en lugar de molestarse, ella me daba palmaditas entre las orejas.

- ¡¿Pero qué haces perdiendo el tiempo maldita estúpida?! – se dirigió a ella el mandón, groseramente y farfullando – Entrego una bolsa repleta de kulls, ¿y qué me mandan? ¡Tres mujeres inútiles! Se creen que pueden hacer el trabajo de un hombre y no valen para más que meterse un buen p…

La mujer cambió su faz por completo por apenas un instante, convirtiendo su expresión en algo que claramente decía “sigue hablando, que ya veremos que ocurre”; una mezcla entre una mirada de asesina y una sonrisa arrogante. Sin duda no solo era hermosa, tenía carácter y parecía ser una mercenaria… ¿Podría ser una gran incorporación para mi harén o aquella que andaba buscando? Fuese como fuere, estaba perdido en su fragancia y curvas y ya estaba metido en el ajo, por lo que conservar mi tapadera era primordial. Así pues, tendría que actuar como un buen olfateador siguiendo el mandato de aquellas tres mujeres, buscando la esencia de una dama entre aquel ambiente lleno de olores.

Tan solo un par de horas fueron necesarias para que entendiese todo lo que había ocurrido allí gracias a los comentarios que de cuando en cuando salían a bailar con el aire. Aquella a la que seguía el rastro era la hija del mandón, que resultó ser el gobernador de aquel pueblucho. Se había esfumado de la noche a la mañana, aparentemente secuestrada, y su padre había pagado una ingente cantidad de dinero a cambio de que la encontrasen y devolviesen viva. Todos los varones que nos seguían eran mercenarios, de esos que al igual que los del clan al que solía pertenecer, se perdían por el alcohol, las mujeres y otros placeres asequibles fácilmente con dinero. Encontrar a una secuestrada era un trabajo tranquilo pero complicado, por suerte, contaban con mi olfato y aquellas huidizas presas parecían ir a pie. ¿Cómo conseguían avanzar tan rápido entonces? ¿La llevaba en hombros como si se tratase de una piel?

Pronto llegó la noche e iba siendo hora de descansar; o eso creía, antes de que mis damiselas comenzasen a sacar botellas de aguardiente y a festejar lujuriosamente con aquellos que venían tras nosotros. Actuaban como unas fulanas, emborrachándoles y toqueteándoles aquí y allá. En mi mente, mientras esto ocurría, solo había pensamientos negativos. Trataba de contener mi furia ante la idea de que otros tocasen a mis damiselas, pues éstas me habían reprochado mi actitud las últimas diez veces que mostré mis caninos a aquellos hombres. De no haber sido así, alguno habría terminado el día sin dedos…o sin vida.

Uno a uno, todos comenzaron a dormirse. ¿Dormirse? Eso pensé hasta que me percaté de que ninguno respiraba. Estaban muertos. Aquellas mujeres, aprovechándose de su apariencia y las debilidades de los hombres, los habían envenenado: Sólo necesitaban una tapadera y hacer tiempo hasta que el veneno surgiese efecto. ¿Pero por qué? ¿Y por qué me habían dejado a mí con vida? ¿Sólo por ser un perro bonito?

- Esta vez ha sido más divertido.

- ¿Qué ha tenido de divertido?

- ¿De verdad no te lo ha parecido, Melany? No sólo teníamos que matarles, ahora si queremos el dinero importante tenemos que encontrar al verdadero patrono. ¿No crees que es excitante?

- Me parece arriesgado. Deberíamos haber seguido el camino fácil, como siempre.

- Vamos, vamos... No seas aburrida…

- No es ser aburrida, es ser precavida. ¿Qué te asegura que el perro va a ser capaz de rastrearles hasta el final? Esto podría ser una pérdida de tiempo y también de dinero…

- ¿Pero por qué te preocupas tanto? Ya hemos recibido más que suficiente del primer engaño, tómatelo como si fuese un juego con recompensa extra.

- Callaos ya las dos y dormid, en dos horas seguiremos buscando. Es cierto, es un juego, Marisa, pero también me aseguré de no perder el tiempo si lo perdíamos.

- ¿Qué quieres decir, Mery?

- Que te he tenido engañada para que te animases a hacer el trabajo, solo te di parte de la información: En realidad nos estará esperando en una aldea cercana, únicamente necesitamos que el perro nos diga en cual.

- Con ganas te golpearía, pero ya sabes cómo me fascina tu forma de actuar…

Continuaron hablando durante un rato en el que discutieron que harían con el dinero y conmigo. ¿De verdad se pensaban que me iba a quedar con ellas? No me interesaban. Ya conocía muy bien la actitud de las de su categoría, nuestra categoría, y no me agradaba, por muy buen cuerpo y esencia a sexo que tuviesen. Yo, en mi mente humana, quería algo distinto…

Aún de noche, seguimos las indicaciones del perfume de la rehén hasta llegar a una posada en un poblado algo lejano, cuando el cielo ya se tornaba naranja. El desenlace era tal y como me lo esperaba: Aquella chica estaba cansada del trato de su padre, no quería casarse con quien le habían asignado y decidió irse con aquel chico, que ahora sería su prometido y que era quien había contratado a estas asesinas.

Sin nada más que hacer allí decidí volver a partir, alejándome de aquellas mujeres a las que poco les importó mi ausencia. Mientras dos de ellas distraían a los hombres y la otra les saqueaba diestramente, yo eché el último vistazo a sus cuerpos, lamentando no poder volver a meter mi hocico entre el olor de esas piernas, pero ansioso por encontrar a otras que pudieran satisfacerme en lo que yo realmente quería.


Ficha del personaje

NOTA: Para cualquier cosa, mandad MP a Zahka.
Ron
Ron

Mensajes : 19
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

El amor de una mujer. Empty Re: El amor de una mujer.

Mensaje por Turbulencia el Jue Mayo 07, 2015 7:04 am

Perfect!!! Entonces Ron, procederemos a darte color de cambiaformas Wink
Turbulencia
Turbulencia

Mensajes : 355
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.