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Hyaku Monogatari

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Re: Hyaku Monogatari

Mensaje por Aulenor el Vie Mayo 27, 2016 5:48 am

__Huli se giró hacia Ron, Aulenor y Seeb con una mirada de inquietud.
__-Hay que encontrar un modo de que no se percaten de nuestra ausencia, pues si les decimos qué buscaremos, Magne querrá seguirnos.
__-Puedo distraerlos mientras salís.-respondió Ron mientras de reojo a la familia Niita-Y la verdad, prefiero quedarme a protegerlos que salir a un bosque lleno de espíritus.
__Tanto Huli como Aulenor pudieron distinguir cierto tono de miedo en la expresión del canino que éste intentaba camuflar sin mucho éxito. Estaba claro que la idea de enfrentarse a criaturas incorpóreas no le hacia la menor gracia, aunque sí que quería ayudar en lo posible.
__-Es una buena forma de que no nos sigan.-exclamó finalmente Aulenor-Ve.
__Tan pronto como el escamado le apoyó, Ron se dirigió hacia la puerta dónde hacia unos instante Reiko había sido atacado e intentó abrirla, acto que fue inmediatamente impedido por los miembros de la familia, y, dado el ímpetu con que el perro seguía intentándolo, les tuvo ocupado un buen rato.

__En cuanto Ron obtuvo la atención de los humanos, y los tres miembros restantes se apartaron lo suficiente de la vista de éstos, Huli comenzó a quitarse su yukata de flores con intención de transformarse para escapar.
__-Toma, sujétame esto por favor.-exclamó la chica lanzando su ropa hacia Aulenor.
__El escamado, quién estando más pendiente de ser sigiloso que de lo que hacían sus compañeros no se había percatado de  Huli desvistiéndose y recibió la prenda de improvisto, atrapándola por puro reflejo, y sin tiempo de procesar lo que estaba pasando. Se encontró de frente con la silueta de una chica desnuda que rápidamente se dispersó en una nube de la que salió una pequeña zorra blanca corriendo por el pasillo en dirección a la salida del templo.
__Sacudiendo la cabeza para volver a centrarse, Aulenor se ató la ropa de Huli al pecho en bandolera, le hizo una gesto a Seebs para que le siguiera,  y salió corriendo detrás de la zorra, sin tener que preocuparse ya mucho por el ruido debido al escándalo que estaba montando Ron.
__Sin embargo, al llegar al exterior del templo, se dirigió en dirección contraria a la que había ido la zorra, adentrándose un poco entre los árboles y después encaramándose a las ramas de estos de un salto y redirigirse hacia el encuentro con la chica. Se había asegurado de pisar más fuerte de lo normal en la tierra mojada, si alguien intentaba seguirles encontraría su rastro y seguiría la dirección errónea.
__Por desgracia al pensar esto en plena carrera y con prisas, Aulenor no contó con que le estaba siguiendo Seebs, y el pobre, al perder de vista a su compañero entre los árboles (que ya le llevaba algo de ventaja debió a la diferencia de zancada entre ambos) siguió el camino recto, para después guiarse por sus instintos. Cuando el escamado reparó en el woe y volvió a buscarle, este ya había desapareció entre la espesura, y el barullo del templo había cesado, con lo que no podía arriesgarse a llamarlo. Decidió que tendría que dejarlo solo y reunirse con Huli antes de perderla a ella también.

__Avanzó por la copa de los árboles hasta llegar cerca de dónde estimaba que debía de andar la zorra, en donde aterrizó. Fue la zorra quién lo encontró a él, apareciendo de entre los matorrales y volviendo a adoptar su forma humana al ver que el escamado había transportado su yukata con él.
__Aulenor se quedó embelesado un instante mirándola antes de devolverle la ropa. La verdad es que era la primera vez que veía a una mujer sin ropa, y las diferencias morfológicas le resultaban curiosas. Una vez la chica volvió a estar ataviada, y de explicar cómo se había extraviado con Seebs, decidieron seguir avanzando al interior del bosque con la intención de encontrar el templo antes del anochecer.


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Re: Hyaku Monogatari

Mensaje por Huli el Sáb Dic 10, 2016 12:24 am

Huli caminaba pocos pasos por delante de Aulenor, no por que supiera a dónde iba, sino por que trataba de encontrar el camino correcto. Al principio las cosas fueron silenciosa, pero Huli era hasta cierto punto curiosa e independientemente de su curiosidad si iba a trabajar junto a ese joven de escamas tenía que crear cierta "relación de supervivencia", pensó segundos antes de hablar, no solía ser ella quien abriera las charlas pero a juzgar por ambos parecía que el otro chico pertenecía al mismo tipo de personas que ella.

-¿Cuál habías dicho que era tu nombre?- Preguntó Huli mientras observaba a los ojos a Aulenor y esperó su respuesta.

-Aulenor... el tuyo es Kihuli ¿Cierto?-

-¿Kihuli?- La zorra blanca se quedó pasmada por un momento poco después entró en razón y negó con la cabeza. -Es Huli, pero algunos se dirigen a mi como "Kitsune".- Huli observó un poco detenidamente al chico de pies a cabeza. - Jamás había visto a alguien como tú, tu piel es como la de las serpientes.- Hizo una pausa y elevó la nariz para olfatear

-Si... yo ta'poco he visto a na'ie como yo.- Unos cuantos pasos marcaron las siguentes palabras del joven reptiliano. -Ta'poco había visto a na'ie que pudiera transformarse en zorro ¿Cómo es? ¿Qué se siente?-

Aulenor hablaba de una forma curiosa, Huli recordó esos momentos en los que vivía con "la abuela" y su hablar era algo similar, no eran tan diferentes después de todo y no se sentía con ganas de corregirlo.

-Pues, al principio es doloroso pero cuando nos acostumbramos.- Huli miró al cielo por un momento y finalmente suspiro. -Es algo que pocos de mi especie hacen, hay muchos como yo que pueden transformarse en distintos tipos de animales.- Hizo un respingo y miró hacía atrás, no se había percatado de que la otra criatura tan extraña similar a un gran insecto no se encontraba, quiso preguntar pero se limitó a quedarse callada  y continuar con el camino. - Tengo la idea de que a donde sea que debamos ir debería oler algo similar al templo de antes, incienso, terracota... terracota.- Por un momento la zorra blanca cerró los ojos y se quedó ensimismada descubriendo los olores del lugar. -Creo que es por acá.-

Los árboles de bambú se hacían más y más densas dejando los arbustos hasta atrás, el olor se sentía fresco y pareciera como si de poco a poco se estuvieran alejando de la aldea no sólo en cuanto a distancia, sino en un ámbito espiritual, el aire se sentía más limpio incluso su andar parecía ligero, Huli se quedó quieta por breves segundos y miró a su alrededor, después miró detrás, lo que hacía pocos segundos lograba divisar simplemente ya no se encontraba "¿Dónde estamos?" se preguntó para sus adentros, una parte de ella se sintió nerviosa pero aún así se dejó llevar por el inminente olor "terracota". Sin darse cuenta ambos se encontraban ahora en lo que parecía un jardín  muy bien colocado, había un río en medio con peces dorados en él.

Huli se detuvo y colocó su mano por un costado deteniendo a Aulenor a la par, miró todo lo que los rodeaba y pensó "Esto lo he visto con anterioridad...". Tal vez en sus sueños, tal vez en alguna pintura o simplemente lo había imaginado. Al centro de toda aquella belleza tan armoniosa había una pequeña construcción similar a la de los ancianos quizás tenía la mitad del tamaño que la otra.

-Eso es...- Susurró Huli, poco antes de que decidieran acercarse una voz se hizo presente, era la voz suave de una mujer, parecía tararear una canción, de aquella habitación una silueta se asomó, era una silueta femenina o al menos eso parecía, portaba un kimono blanco de lo más lujoso con vistas rojas, sus largos cabellos eran blancos y platinados como los de Huli pero hasta cierto punto los de aquella mujer parecían "brillar". Hasta ese momento ni Aulenor, ni Huli parecían haber entrado en el campo visual de la desconocida, ella parecía más centrada en el cuidado de su jardín y como si de magia se tratase en el instante mismo que aquella dama salía de su guarida muchas avecillas, insectos y demás animales que provenían del bosque comenzaron a entrar en su presencia, ella le sonreía y parecía hablar con todos... Huli giró el rostro hacía Aulenor, no decía anda pero su rostro decía a gritos "¿Y ahora qué hacemos?". Aquella anciana les había dicho que "ese" no era un lugar para humanos, pero esa mujer de ahí parecía ser humana, si, claro... al menos lo parecía. Huli estuvo a punto de hablar pero la voz de la muejr la interrumpió sin previo aviso.

-Los invitados nunca deben quedarse ahí esperando a que las cosas sucedan... todo siempre está preparado de antemano.-

Aquella mujer había estado esperando por ellos en todo momento.








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Re: Hyaku Monogatari

Mensaje por Huli el Lun Dic 26, 2016 4:33 pm

Los labios de aquella misteriosa mujer entonaban una canción suave y ligera, sus cuerpo estaba cubierto por un blanco y elegante kimono que se perdía con el color de su pálida piel, sus blancos cabellos largos caían al suelo con delicadeza. En esa parte del bosque los escasos ruidos rurales de la s personas habían desaparecido y sólo podía prestarse atención al vago sonido del viento y el canto de los ruiseñores. Incluso el sonido del agua parecía ser demasiado en comparación con el silencio que reinaba, fue entonces que aquella dulce voz cortó el tenue sonido casi audible.

-No se queden ahí parados, los invitados no deben esperar...-

La dama de blanco se dió entonces la vuelta, sólo para mostrar su tan delicado y jovial rostro, Huli fue la primera en acercarse se sentía de cierta manera atraída por aquella presencia y tan pronto lo hizo Huli, la mujer la imitó dejando en el suelo el recipiente con el que regaba las plantas.

INARI:

-Mírate nada más... hacía tanto tiempo que no veía  a uno de los tuyos en dos piernas.- Sonrió y extendió su mano hacía la dirección de Aulenor invitándole a pasar.  La mujer tenía ciertas peculiaridades, se parecía un poco a Huli, pero era más alta, y también mayor. Sus largos cabellos platinados estaban atados en una cinta a la altura de la coronilla, y sólo dos mechones le caían por enfrente adornados con listones de color rojo, sus ojos eran rasgados peor amplios con un intenso color ámbar, parecían felinos y con un brillo poco común, sus orejas asimilaban mucho a las de los elfos y los rasgos de su rostro eran tan finos que realmente parecía una muñeca de porcelana. -Hacía tiempo que los esperaba, incluso había temido que no viniera nadie por el tiempo de espera, esos humanos hacen mucho escándalo por algo tan simple, les dije "Escoged a unos cuantos y traerlos" Ah... pero no, tenían que traerlos por todo Keybak, llevarlos con los ancianos y...-

Pero antes de que la mujer continuara Huli le interrumpió.

-Disculpe... ¿Es usted Inari?-

La mujer entro en duda, se había quedado sorprendida, se miró a sí misma y luego volvió a ver a los antropomorfos, en su rostro se denotaba un aire despistado, cierta incredulidad y algo de nerviosismo.

-Oh... por mis colegas ¡Me he olvidado de presentarme! ¿A dónde se han ido  mis modales? Son estos humanos que con sus plegarias me han consumido la paciencia.- Hizo un ademán llevándose la mano diestra a la frente. -Yo soy Inari, diosa del campo, la fertilidad, el matrimonio, patrona de las embarazadas y parteras, entidad benévola y bendita, protectora de los malos sueños,, guardiana del bosque y jefa omnipotente de los zorros entre otras cosas... cada año estos humanos me cargan más y más tareas...- Pronto Inari se dió cuenta de lo mucho que hablaba, Huli realmente estaba sorprendida, había escuchado hablar muchas veces de Inari y se la imaginaba d e otra manera. La mujer postrada ante ellos parecía más humana que algunas mujeres de la aldea incluso. -¡Ay pero qué cosas! Pasen muchachos, pasen que los árboles tienen orejas y ojos.- Exclamó finalmente enfocando su vista entre los bambúes, una pequeña brisa se hizo presente, parecía haber "algo" oculto entre las ramas.

Hasta ahora, Huli no había dicho nada más que preguntar por el nombre de Inari, giró su cabeza a Aulenor y en voz baja dijo. -No creí que los dioses fueran tan humanos...- El joven de piel escamosa se limitó a encoger los hombros con un aire curioso a pesar de todo ello mostraba respeto hacía Inari, pues fuera como fuera ella era una deidad.

Por su parte Huli había decidido seguir a Inari y observó a Aulenor con cierta duda, Inari volvió a insistir con una sonrisa en sus labios mientras los esperaba al pie del puente y con cierto suspiro Huli se adelantó a cruzarlo no sin antes detenerse por breves segundos admirando a los peces dorados en el riachuelo, avanzó hasta la entrada del pequeño templo mirando continuamente detrás de ella, de cierta manera tenía "miedo" de que por alguna razón Aulenor ya no la estuviera siguiendo.

A simple vista el lugar parecía sólo una pequeña construcción quizás de 4x4 mt, pero al entrar la amplitud del lugar y su arquitectura habían cambiado, parecía ser mucho más grande como si el espacio se hubiese duplicado. Huli frunció el ceño e incluso retrocedió algo incrédula para prestar mera atención al edificio, pensó ser la única pero al percatarse de que Aulenor también parecía sorprendido se sintió más tranquila. Ambos observaron la construcción por afuera desde lo bajo hasta lo alto y volvieron a entrar mirando todo a su alrededor. Huli realmente se mostraba confusa, Aulenor por su parte parecía maravillado.

Inari desapareció por un momento en otra habitación y apareció de la nada detrás de Huli y Aulenor con una pequeña bandeja en la cual llevaba una vajilla de porcelana. -¿Algo de té para amenizar nuestra conversación?- Colocó la bandeja en una pequeña mesita ubicada a la mitad de la primer habitación y la vajilla comenzó a moverse por sí sola sirviendo el té, mientras Inari prendía unos cuantos inciensos y comenzó a hablar. -Estoy completamente segura de que esos viejos no resolvieron ninguna de sus dudas, nunca lo hacen a decir verdad no saben nada.- Hizo una pausa para cerrar las puertas del templo con un ademán. -Si no fuera por que amo a esos humanos ya me hubiera largado de aquí, además no puedo dejar solos a mis pequeños zorros.- Pareció entonces darse cuenta de que estaba "hablando de mas", miró a los presentes con cierto nerviosismo y suspiró. -Por favor, ningún comentario sobre esto, Ao Andon ya está lo suficientemente molesta...-

Fue entonces que el té terminó de servirse, Inari colocó una taza de té primero frente a Huli y después hacia Aulenor al mismo tiempo que los invitaba a beberlo acompañado de pan de arroz, mientras ella se sentaba delante acomodando su kimono para después dar un sorbo al té. -Bueno, ahora ¿Qué fue lo que esos viejos no resolvieron de sus preguntas? Soy toda oídos.- Inari señaló sus orejas una pequeña estela de humo se hizo presente es su cabeza con un curioso "poof"  al momento que unas largas orejas de zorro aparecian en los cabellos de Inari para desaparecer breves segundos después

Huli fue la primera en preguntar después de observar a Aulenor. -Usted sabe ¿Qué fue lo que pasó exactamente?-

Inari suspiró y observó al techo le dió un sorbo a la taza de té y con el humo de este comenzó a simular figuras. -Los aldeanos tienen una "mala costumbre" una tradición... no es la primera vez que sucede. Verán... hace mucho tiempo mi hermana y yo solíamos llevarnos bien pero a ella no le gustaba para nada lo "aburrido" que solían ser los humanos de aquí, siempre decía que hacía falta algo de acción, por otro lado a mi me gustaba observarlos día a día en sus labores. Un día Ao Andon decidió...-

Huli se atrevió a interrumpir levantando la mano, Inari le cedió la palabra. -Disculpe...¿Ao Andon es su hermana?-

Inari asintió con la cabeza. -Es mi hermana menor... Ahh... bueno, llegamos a un acuerdo, ella quería tener más control sobre los humanos, pero siempre que se lo permitía terminaba por hacer un caos, Ao Andon prefería ver como los humanos se liaban con las "travesuras" que ella hacía... entonces decidí castigarla manteniéndola cautiva en una lámpara pero eso la enojó tanto que volvió la aldea en un mundo de oscuridad imparable. convirtió a los humanos en criaturas anormales y aterradoras y por eso "Canto del Ruiseñor" quedó en completa soledad y sus aldeanos con el miedo a los forasteros.- Se detuvo, miró hacía la circular ventana que se encontraba detrás de ella y suspiró. -Ahora que lo pienso nadie sabe el por qué los aldeanos son tan huraños y la aldea tan difícil de encontrar, ni si quiera se encuentra en los mapas de Noreth....-

Mientras contaba la historia Inari hacía las formas con el humo del té caliente, aparentemente Ao Andon se había enojado mucho y sólo se veían las siluetas transformarse en extrañas criaturas, algunas de ellas similares a las que Huli y Aulenor habían visto con anterioridad.

-¿Qué pasó después?- Preguntó Huli con timidez.

-Bueno... No soy una deidad bélica, así que traté de arreglar las cosas con Ao Andon de manera diplomática, llegando a un acuerdo, yo le permitiría "divertirse" con los humanos mediante un juego que ella misma creo. Decidió llamarlo "Hyaku Monogatari" en un antiguo idioma significa "Historia narrada", Ao puso todas las reglas por que yo le di el permiso para hacerlo también.- Dejó al taza de té para levantarse e ir por una pequeña lámpara de aceite, la prendió y el color de la luz que desprendía era de color azul brillante. -Esta es la lámpara donde ella yació alguna vez.- Colocó la lámpara a la altura de su rostro de manera que la brillante luz azul cubriera su rostro de manera sobrenatural. -En una pequeña habitación 100 personas entre hombres, mujeres y niños se reúnen para narrar cada uno una historia de terror salida de sus propias ideas, esto el gustaba mucho a Ao, cada una de esas personas lleva consigo una lámpara similar a esta y conforme cuentan las historias apagan uno a uno su lámpara. Si llegan a la historia número 100 Ao tiene permitido salir y divertirse esa noche hasta que alguien resuelva "El acertijo". Los aldeanos piensan que los monstruos aparecieron por que contaron la historia número 100 y estos mismos devoraron a sus familiares... pero no es así.- Giró la lámpara, parecía estar rota. -Esta es la casa de Ao, es "su" lámpara... Ao encerró el alma de esos humanos aquí dentro y transformó sus cuerpos en aberraciones que salieron de su propia creación, los llama "youkais". Es por eso que no pueden matarlas, si las matan la persona morirá y su alma quedará penando para siempre hasta realmente convertirse en un pueblo fantasma.-

Hasta ahora ninguno de los dos habían tocado el té o si quiera el pan de arroz, Huli se mostraba preocupada y empática ante la preocupación de Inari por los aldeanos y a la vez por su hermana, fue en ese momento que Aulenor había decidido preguntar algunas cosas.

-¿'Tonces el problema es que... "Aondone" esta jugando más tiempo del permitido? ¿Y cómo devolvemo' a la gente a su cuerpo?-

Ante la pregunta de Aulenor Inari asintió y además habló. -Si, pero no sólo se atrevió a tomar más tiempo, sino que está jugando con la vida de las personas. La única manera de regresar todo a la normalidad es liberar el cuerpo de las personas o meter a Ao a su lámpara pero debido a la cantidad de almas que absorbió su poder es ahora mayor que el mío... es decir que mientras menos cantidad de almas haya aquí dentro menos poder tendrá Ao.-

Inari dejó la habitación por un momento para dirigirse a otra continua, la lámpara quedó frente a Alenor y Huli quien se acercó un poco a ella y la olfateó, escuchó el murmullo de lo que parecía una congregación de personas y se sorprendió apoyó un poco la cabeza sobre la mesita y entrecerró los ojos, entonces hizo otra pregunta. -¿Quién es Oichi?-

Inari asomó sólo la cabeza y algo sorprendida desvió la mirada pensativa. -Bueno... espera un momento- Parecía estar buscando algo, a menudo se escuchaba su voz preguntándose a sí misma "¿Dónde estarán?". Minutos después apareció frente a sus invitados de nuevo con un largo bulto en los brazos, hizo al lámpara a un lado y lo colocó en la mesita. -Oichi contó al historia número cien, así que Ao tomó el cuerpo del niño para "cobrar vida".-

-¿Oichi está aquí adentro?- Preguntó Huli señalando la lámpara.

-No, el alma de Oichi es tan pequeña y pura que no podía ser encerrada aquí, el pobre niño está teniendo una pelea con mi hermana... pero no pueden hacer nada por él hasta que "regulen" su poder con el mío...- Inari abrió el bulto que llevaba, era un montón de cosas hechas de madera, pero no eran "comunes" al estar cerca de Inari esas cosas brillaban. -Esto es madera de Bonsai anciano... sólo brillan al estar cerca de una deidad o algo que les pertenezca, con ello sabrán si un youkai ronda cerca de ustedes. Observó a Huli y a pesar de que no llevaba su arco en ese momento, Inari recordaba bien que ella era una arquera. -Huli, sé lo mucho que amas tu arco, así que sólo puedo ofrecerte esto... son flechas de bambú, no hacen el más mínimo daño fñisico a menos que haya un ente maligno en ti, o tú mismo seas un ente maligno... en pocas palabras sólo puedes usarlas con seres demoniacos o del inframundo, te ayudarán por el momento.-

Inari giró la mirada hacia Aulenor y parecía inspeccionarlo por un momento, no vio armas en él y elevó las cejas pensativamente. -Para ti... creo que esto te servirá.- Mostró una espada de madera algo curvada. -Es una katana de entrenamiento, no le hace daño mortal a nadie a menos que sepas cómo y donde golpear... bastará un tajo a la criatura con esta arma para liberar el cuerpo.- Volvió a guardar el bulto después de ceder el arma al antropomorfo, aún había algunas cosas dentro de ella. - Una vez que sus poderes igualen a los míos me será más fácil regresarla a la lámpara, cuando haya hecho eso la repararé y la mantendré cautiva nuevamente, pero por ahora...- Hizo un ademán con las manos y poco a poco apareció una caja parecía de cristal con las uniones de cada cara recubiertas por placas de madera unidas. Dentro de ella depositó la lámpara y la cedió a Huli. -Deben cuidar esto con su vida, como lo dije, son las almas de esos aldeanos, una vez que uno de ustedes se deshaga del demonio que posesiona su cuerpo, deberán abrir la caja para que el alma de esa persona pueda reunirse con él, no se preocupen por lo demás yo guiaré a estas almas.-

Huli tomó la caja y la observó con cierto aire de tristeza. Giró su rostro hacia Aulenor y miró nuevamente a Inari. -¿Por qué nosotros?- Preguntó Huli como si no quisiera saber la respuesta.

-Por que son desconocidos para estas criaturas y de cierta manera les temen, ustedes no son humanos y esto es una ventaja para mí.- Se levantó de su lugar y abrió la puerta del templo guiándolos con el brazo hacía afuera. -Huli... Aulenor, mucho cuidado con la lámpara, no dejen que ningún aldeano la tome, de hecho sería mucho mejor que se apartaran de ellos. Los youkais sólo salen por las noches y en las noches los aldeanos no se atreven si quiera a asomar las cabezas por encima de sus sábanas.-

-Pero... yo debo ir por "Hyejun"- Susurró Huli con cierto nerviosismo.

-Huli preciosa ¿Te molestaría si mis niños zorrunos van por tu arco y te lo traen? ¿Lo has dejado en la casa de la familia Niita cierto?-

-Es que...- A Huli no le gustaba que nadie tocara su yumi sin embargo  comprendió la situación y asintió con la cabeza.-Está bien...-

-Pronto anochecerá, será mejor que se apresuren a encontrar un buen lugar donde dormir, yo sabré donde encontrarlos...-

Huli observó hacia la ventana, aún había luz diurna ¿anochecer? el cielo aún brillaba y los ruiseñores realmente cantaban. -Pero si aún es de día y...- Hasta ese momento  Huli le daba la espalda a Inari y de hecho ella se había mantenido detrás de ambos jóvenes, pero justo después de sus últimas palabras Huli giró el rostro e Inari ya no estaba. -¿Inari? El templo...- Lo único que quedaba era el hermoso jardín con el puente y los peces dorados, donde segundos antes había estado el templo sólo se alzaba en alto la estatua de un zorro blanco con un collar de tela color rojo. Huli giró el rostro hacía todos lados buscando algún indicio de la diosa pero no lo hubo, retrocedió algunos pasos con cierta inseguridad. -Salgamos de aquí. -Suspiró algo asustada observando las flechas que la diosa le había dado, eran 15 delgadas flechas de bambú que amenazaban con romperse, Huli se adelantó nuevamente a cruzar el puente, quería regresar por el mismo camino por el que habían llegado.

Una vez cruzaron el camino pedregoso que llevaba hasta esa zona tupida de bambúes ambos se percataron de una cosa, la luz del día había desaparecido... era como si esos escasos minutos que estuvieron con Inari se hubiesen transformado en horas cruzando "la cerca" de aquel jardín.

-El Sol... ya no está.- Susurró Huli mientras observaba el escaso brillo de las tres lunas en el cielo con un aire de nerviosismo. -Y... ¿Por dónde comenzamos? Pregunto Huli a Aulenor con una mueca de preocupación.








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Re: Hyaku Monogatari

Mensaje por Aulenor el Lun Ene 23, 2017 12:13 am

__Sorprendido e ilusionado por la espada que le acaba de entregar una diosa, Aulenor estuvo demasiado ocupado inspeccionando minuciosamente cada detalle de la katana que ni se enteró de cuando desapareció Inari. No fue hasta que Huli se levantó para salir que se percató de la ausencia.
__-Salgamos de aquí-dijo Huli asustada, cogiendo las flechas que acababa de recibir y dirigiéndose hacia el puente del jardín.
__Aulenor recogió su nueva katana y la lámpara que les había dado Inari y la siguió. No se percató de los cambios en el lugar, ni de que se hacía de noche, estaba inmerso en sus pensamientos, asimilando todo lo que acababa de pasar.
__-Y... ¿Por dónde comenzamos?-preguntó Huli una vez fuera del jardín, preocupada, devolviendo al escamado a la realidad.
__-Si hay que derrotar a todos los sere'... 'Pongo que lo mejor es empezar por la montania e ir bajando hacia el pueblo...-contestó el chico tras meditar un momento.
__Huli suspiró y asintió con la cabeza.
__-Si... ya estamos aquí también supongo que será lo mejor.-dijo mirando a su alrededor, hacia arriba y hacia abajo sabiendo que estaban desarmados. Comenzó a olfatear al aire buscando algún indicio que les llevara más cerca de las faldas de la montaña. -Si mi nariz no falla el pueblo está hacía allá... entonces.- Hizo un ademán y después se quedó pensando por algunos segundos con el ceño fruncido. -Creo... que es para allá- Entonces señaló al lado contrario.
__Comenzaron a caminar en aquella dirección, lentamente, en silencio, mientras iba oscureciendo más y más. Huli delante y Aulenor detrás,  parecía que ambos aun reflexionaban sobre lo que acababa de pasar, pero por la expresión de sus rostros, lo hacían de forma diferente.
__El escamado, no podía dejar de comparar el encuentro con las historias que había leído en los libros de Leif, de cómo un héroe es elegido por un dios que le da alguna clase de regalo para vencer a algún mal. ¿Estaba realmente viviendo esa situación? No se lo podía creer. Cuando empezó su viaje solo quería visitar el mundo, ver los distintos países, vivir esa clase de vida de la que le había hablado el enano, pero respecto a esos héroes... Realmente no esperaba encontrarse a ninguno, y en tal caso, en su mente solo se había dibujado la posibilidad de conocer a uno, no de convertirse en ello. ¿Realmente podría ser cómo esas personas de las historias? ¿Esos semidioses?
__-Huli-llamo, parando la marcha un instante-'Tonces... ¿¡Se supone que tenemos una misión divina!? ¿Vamos a ser los héroes que salvaran el pueblo?
__La joven lo miro girando su cabeza hacía un lado, extrañada. Aunque el tono de voz que Aulenor había utilizado para la última pregunta, la emoción en el rostro del chico, le provocaba una cierta sonrisa, la incertidumbre de no saber lo que pasaría le seguía preocupando demasiado.
__-¿Héroes?... Héroes...-La pregunta había sido hecha en voz alta, pero la segunda ocasión fue un susurro casi silencioso.
__La cambiaformas se quedó un momento pensando sobre ello antes de responder.
__-Seremos héroes.-afirmo finalmente, volviendo a reanudar la marcha mientras seguía cavilando la idea en su mente, imaginando el futuro y cómo sería si ellos llegasen a triunfar.-Al menos no lo hacemos solos, será mejor no separarnos para nada.

__Siguieron avanzando por el bosque. Ya no había luz alguna, ni siquiera la de las estrellas o las lunas, y el único sonido que se oía era el del viento moviendo las ramas de los árboles y el de los pasos de los dos compañeros. Debían de estar ya cerca de la falda de la montaña, ya que el terreno cada vez se hacía más vertical.
__La presión en el ambiente iba en aumento. No solo era la falta de ruido y la oscuridad, era la turbación por los acontecimientos recientes y la posibilidad cada vez más inminente de encontrarse con uno de estos "yokais". Huli, quién iba dirigiendo la marcha, parecía más nerviosa que el nagar. No sólo era más consciente de lo que estaba pasando, sino que además seguía desarmada, y la tardanza de los prometidos animales le preocupaba. Por un momento Huli se detuvo, se llevó ambas manos al pecho y suspiro mirando al suelo y posteriormente al joven nagar.
__-No estoy acostumbrada a estar sin él... Hyejun es importante para mí-exclamó de pronto, sin darle pista a alguna a Aulenor sobre lo que hablaba aparte de estrujar con la mano las flechas que acababa de recibir, cosa que él escamado no podía ver.
__Sin embargo, antes de que éste pudiera responder nada, lo inevitable paso. Comenzó con un rayo que cayó de ninguna parte, iluminando el bosque el instante suficiente para que los jóvenes visualizarán lo que parecía la silueta de la cabeza de un caballo colgando de un árbol, justo delante suyo. En ese instante, se oyó un ruido sordo, que ambos atribuyeron a esa cabeza cayendo al suelo, y luego un grito infernal.
(Sagari)

(Raiju)
__Después, un sonido eléctrico precedió a una pequeña luz azul que iluminó levemente el lugar, procedente de una pequeña alimaña naranja que gruñía amenazante a la pareja.
__Aulenor se apresuró a colocarse delante de su compañera, empuñando la katana de madera, preparado para combatir a los dos seres y liberar a quién quiera que fuera que se hubiera transformado en ellos.
__-Qué'ate detrás mío, yo me encargo de estos dos.-le dijo a Huli, envalentonado, mientras le lanzaba la lámpara a los brazos.


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Re: Hyaku Monogatari

Mensaje por Huli el Jue Abr 27, 2017 9:16 pm

El silencio era incluso algo "aturdible" aun que si Huli ppensaba bien las cosas realmente no había un silencio absoluto, en alguna parte del bosque si es que no era en la aldea, algún lamento moribundo rondaba en las lejanías. Ella iba delante de Aulenor guiándose por su olfato y en parte por su oído, mientras avanzaba alcanzó a escuchar un extraño sonido un tanto "zigzagueante" era algo que jamás en su vida había escuchado, o tal vez sí pero no de esa manera. Había sido como un estruendo, similar al de esas lluvias tormentosas con destellos relampagueantes en el cielo. Se detuvo en seco algo confundida pues el sonido no le permitía concentrarse.

Segundos después una centelleante criatura hizo acto de presencia acompañada de un alarido espeluznante. No había sido la criatura, sino el grito lo que provocó en Huli una especie de desesperación, fue la voz de Aulenor lo que logró sacarla de ese estado de pánico y sin pensarlo dos veces y por reflejo, Huli atrapó la lámpara con la mano diestra, mientras que con la zurda se impulsaba hacía atrás apartándose de la situación por el miedo. Aulenor dio la cara contra una extraño animal similar a una comadreja que centelleaba furiosamente entre los árboles. -¿Q-Qué… Qué es eso…?- Susurró Huli sólo para sus adentros y sin darse cuenta había topado de espaldas contra el tronco de un árbol, un súbito escalofrío le recorrió la piel y un espantoso grito hizo frente de la nada .

Huli elevó la cabeza y una grotesca aparición se le hizo presente erizándole el vello del cuerpo en un horripilante sentimiento… Lo que había frente a ella colgando de los árboles era la repugnante cabeza de lo que probablemente antes había sido un caballo. Colgaba de una rama del cuello, el cual parecía una retorcida tripa babosa y putrefacta. –Eso… e-e-so A-a-au…- Huli comenzó a hiperventilar y sin aviso alguno soltó un ensordecedor grito que hizo volar a cuantas aves se encontraran, la criatura frente a Aulenor también había quitado la vista del joven para elevar las orejas y observar a la chica, fue aquí que el reptiliano aprovechó para saltar sobre aquella grotesca cabeza equina en auxilio de Huli, pero antes de que pudiera hacerlo la centelleante alimaña se abalanzó sobre él en un ataque seguro.

Por breves momentos, quizás durante su grito o tal vez después de él Huli logró escuchar un susurro proveniente de aquella repulsiva cabeza –“Ayúdame…-“-Fueron tal vez tres o cinco segundos que le parecieron a la cambiaformas una eternidad. Para cuando logró regresar en sí movió la cabeza de un lado a otro y abrazó la lámpara con ambas manos.

Ese justo momento en el que la criatura centelleante se ocupaba de Aulenor, fue el tiempo en el que los blancos zorros de Inari aprovecharon para hacer acto de presencia. Era un grupo de cinco animalitos, todos ellos de un blanco y níveo pelaje, estaban siendo liderados por uno en particular el cuál destacaba por algunas marcas y aspectos en el pelaje de su rostro que los demás no presentaban. El líder de la manada se abrió paso entre los miembros de su jauría los cuales se presentaron primero para hacerle frente a lo que parecía una deslumbrante comadreja haciéndola enfurecer mas, sin embargo esos escasos segundos fueron más que suficientes para que el zorro blanco le entregara su yumi a Huli y saliera corriendo del lugar sin aviso alguno.

Lo sucedido había logrado hacer a Huli entrar en razón completamente, tan rápido como pudo se incorporó atándose la lámpara a la cintura con el obi-jime de su yukata, el grito de aquella espantosa criatura colgante se hizo presente y Huli sin pensarlo dos veces tomó una flecha y trató de clavarla con la pura fuerza de sus brazos, pues la distancia que necesitaba para tirar de su yumi era de largo alcance y no tenía tiempo ahora de salir corriendo para hacerlo.

Apenas la punta del yumi rozó la piel de aquel bicho un alarido desgarrador brotó de su garganta… sin embargo la flecha necesitaba adentrarse en el ser y Huli muy apenas había logrado pasar probablemente la epidermis del enemigo (si es que eso realmente tenía una epidermis…). –No puedo… no desde aquí.- Pensó Huli observando el rasguño que muy apenas había logrado hacer en la criatura. Las manos le sudaban y por ello la vara de las flechas resbalaba sin poder mantener la fuerza. “–Sólo es un humano… lo que estoy viendo no es mas que una ilusión creada por la noche… sólo es un humano-“ Se dijo a sí misma en su cabeza y trepó el árbol para poder estar frente a frente con la criatura. Desde ese punto podía observar a Aulenor en su enfrentamiento con esa especie roedor relampagueante, pero sus pensamientos se cruzaron con la grotesca vista de aquella cabeza equina, por un instante sintió asco, temor y no estaba segura de lo que hacía, tomó de nuevo la flecha con ambas manos deteniendo la fricción con la tela de las mangas de su yukata, elevó las manos por encima de su cabeza y volvió a repetir. –Sólo es una visión, sólo es una visión…- Tomó fuerzas y antes de que la criatura le arrebatara la lámpara, Huli dejó caer sus brazos con la flecha bien plantada en ellos, clavándola en el ojo diestro de la cabeza equina.

La criatura soltó un alarido y Huli resbaló cayendo de espaldas contra el suelo, no había sido una caída de mas de dos metros sobre suelo pastoso y tierra blanda, por lo que el daño no había sido más que el golpe y probablemente uno que otro rasguño. Desde el suelo Huli observó como aquella criatura se desintegraba dentro de una burbuja luminiscente para instantes después dejar caer al suelo el cuerpo inconsciente de una joven tal vez de unos 20 años de edad.

Con el dolor de su espalda Huli trató de incorporarse teniendo la necesidad de detenerse poco a poco hasta que su columna lograra acostumbrarse, se acercó a rastras hacia el cuerpo de lo que parecía ser una humana y giró su mirada hacía Aulenor, al cual le había perdido las acciones ante la presencia de la cabeza colgante.








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Re: Hyaku Monogatari

Mensaje por Aulenor el Dom Abr 30, 2017 7:30 pm

__Huli chilló, atrayendo la atención de ambas criaturas. La cabeza de caballo comenzó a "alargar su cuello" hacía la chica, mientras la alimaña parecía querer flanquear al escamado para atacarla también.
__Aulenor tenía que proteger a Huli, lo sabía. La  joven estaba asustada y desarmada, además, ya había dicho que iba a hacerlo. Así pues, en cuanto consideró que la cabeza de caballo se había acercado demasiado, Aulenor saltó hacia la criatura tratando de golpearla con la katana, pero a la vez calculando estar entre la alimaña eléctrica y la chica.
__El resultado, obviamente, no fue tan bien como había imaginado el escamado, ya que la alimaña eléctrica salto sobre él a su vez, lo que obligo a Aulenor a usar la espada para protegerse a sí mismo. Al menos había hecho retroceder un poco a la cabeza de caballo, esperaba que eso le diera a Huli una oportunidad en lo que se encargaba del otro.
__Redirigió la katana justo a tiempo para parar un mordisco de la pequeño bestia, pero por desgracia, la madera sagrada no pudo protegerle contra el ataque eléctrica que la criatura descargo directa sobre todo su cuerpo, aun en el aire. Aulenor cayó al suelo chamuscado y dolorido. Y de llegar a no tener escamas, probablemente habría muerto allí mismo;  el animal le  arañaraba el pecho insistentemente con sus afiladas uñas.
__De alguna forma consiguió no desfallecer ante la electricidad y con gran esfuerzo lanzo a la alimaña contra un árbol impulsandola con la katana, a la cuál aún seguía mordiendo. El escamado se levantó rugiendo de dolor,  tembloroso, le ardía todo el cuerpo. Le había devuelto a la realidad: Esto no es ningún cuento, mata o morirás.
__Un destello aviso de un nuevo ataque de la alimaña, y Aulenor salto justo a tiempo para protegerse tras un árbol. Cayendo al suelo otra vez y teniendo que esforzarse de nuevo por volver a levantarse, le seguía temblando todo el cuerpo del calambrazo. Aprovechando la luz, dirigió su vista hacia Huli y el caballo, estaba rodeada de unos zorros blancos y tenía su arco, ya no tenía que preocuparse por ella, eso era bueno.
__En cuanto la luz desapareció y mientras la figura de la criatura aun brillaba tenuemente indicando su posición, Aulenor se escabulló rodeando el árbol y golpeó a la alimaña en el costado, mandándola a volar de nuevo contra otro tronco. Sin embargo el raiju pareció frenar su impulso en el aire y al llegar al tronco estaba prácticamente parado, impulsándose directamente hacia la cabeza del nagar quién recibió un buen mordisco en la oreja antes de conseguir quitarse a la alimaña de encima.
__Pero al fin quedaron frente a frente, rodeándose mutuamente como buenos depredadores, buscando una abertura para atacar. Ambos rugiendo amenazantemente; el raiju chispeando, proporcionaban luz, pero obligaba a Aulenor a apartar la mirada y entonces atacó. La criatura se lanzó sobre el escamado preparado para clavar zarpas y colmillos, Aulenor solo tuvo que rodar para zafarse y luego dar un tajo por encima suyo. La katana cortó la tripa de la criatura en una herida que comenzó a brillar con una luz blanca cada vez más resplandeciente hasta que ya no se veía nada más. Cuando la luz remitió, un marhe joven, de unos trece o catorce años estaba tirando inconsciente en el lugar dónde cayó la criatura.

__Tras comprobar que había ganado, miró rapidamente en la dirección de Huli parecía que lo había logrado también, ya que otro cuerpo se encontraba a sus pies. Se dejó caer en el suelo, aun le dolia y temblaba todo el cuerpo, de verdad esperaba que ninguna otra de las cien criaturas...
__-Cien...-Aulenor levanto su temblorosa mano por encima de la cabeza y trato de contar. No estaba seguro de cuántos eran cien pero cada vez sonaba a más.
__Respiró profundamente y lentamente una vez para calmarse y coger fuerzas. Luego se dispuso a levantarse y fue entonces cuando lo oyó.
__-Deberías tener más cuidado-fue un murmulló justo detrás de su oreja-Con permiso.
__Lo ultimo que hizo el nagar fue tratar de girarse, pero antes de conseguir siquiera ver si tenia algo detrás su cuerpo ya no le respondía y poco a poco su vista se fue nublando, seguida por su mente hasta que ya no supo si estaba despierto, dormido o muerto.


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Re: Hyaku Monogatari

Mensaje por Huli el Sáb Jun 17, 2017 9:36 am

Desde la huida de los licántropos, Huli no había querido recordar lo que era sentir “ese tipo de dolor” respiró profundo y se quedó encorvada por breves segundos antes de incorporarse, al ir irguiendo su espalda, pudo notar una especie de tirón o torcedura que le hizo más dolorosa tan sencilla acción. Quería verificar que las humanos poseidos estuviesen bien, sin embargo parecían estar simplemente durmiendo. Al elevar el rostro para olfatearlos y asegurarse de su buen estado, percatose entonces de la ausencia de Aulenor.

-A-Aulenor…¿Aulenor?-

Susurró despacio girando el rostro lo más rápido que el golpe se lo permitía. Al encontrarse con el joven antropomorfo y poco antes de dirigirse hacía él, la kitsune notó algo extraño.  A simple vista Aulenor parecía haber estado sentado, pero un fulgor purpúreo se deslizó alrededor de él, acto seguido el cuerpo del muchacho pareció incómodo, sus brazos daban la impresión de quebrarse, su espalda se arqueaba violentamente hacia adentro y hacía afuera como si sufriera de un agudo dolor que ni si quiera le permitiera estar recostado.
Tan pronto como sus pies le respondieron, Huli se dirigió hacia Aulenor tomándolo por la espalda, dándose cuenta de que a pesar de sus escamas el muchacho se sentía hirviendo.

-¡Aulenor! Estas hirviendo y…-

Trató entonces de encontrarse con los ojos del muchacho y al prestarles toda su atención pudo ver un color rojizo que se formada desde adentro… sí, era un rojo fuego que amenazaba con provenir de las entrañas de Aulenor, fue entonces que Huli penso lo que menos deseaba y que por desgracia era cierto, el joven antropomorfo parecía haber sido poseído por una de esas nocturnas criaturas sibilantes. Tomó su arco alejándose unos cuantos metros de su compañero completamente confusa, por fuera trataba d emantener la calma, pero por dentro su cuerpo estaba gritando desgarradoramente ¿Por qué su compañero? ¿Por qué en ese momento? Y lo que más le inquietaba ¿Qué clase de demonio aberrante se había tomado al libertad de entrar en el cuerpo de la única persona en la que podía confiar?

Cuando finalmente su respiración logró tranquilizarse, la cambiaformas elevó el arco cargado mientras preguntaba. -¿Quién eres?- y dejó el silencio cediendo la respuesta a la otra persona.

-La peor pesadilla de muchos como tú…- De pronto, el cuerpo de Aulenor se elevó dejando ver poco a poco la larga cola de una serpiente, Huli fue testigo de cómo el Nagar cambiaba de forma contra su voluntad, de sus manos surgieron filosas garras y sus cabellos comenzaron a crecer deliberadamente, su boca mostraba una larga lengua viperina y los pies del muchacho desaparecieron para dar lugar a una larga cola de serpiente, la cual se extendió más de dos metros sobre el suelo apoyándose en sus poderosos músculos. –Mi nombre es Honnari Hannya, lamento decirte que no pasarán de los dos…- Una malévola carcajada surgió de los labios de lo que aún muy dentro era Aulenor. Sus labios mostraron poco a poco unos afilados colmillos similares a los de un jabalí de talla grande. Huli no pudo evitar soltar un alarido y comenzó a correr por el bosque en busca de un refugio, tenía miedo, esa cosa detrás de sus espaldas era enorme y al pasar entre los árboles los quebraba con la mayor facilidad posible.



-¡Inari… INARI! ¡Ayúdame Inari…!- Gritó desesperada aferrándose a la lámpara. No pudo evitar llorar estando aún agitada.

-Estés donde esté te voy a encontrar… voy a devorarte viva y a tu amigo me lo comeré empezando por sus entrañas. Y aquella malévola carcajada volvió a escucharse como sonido de ultratumba.

-No puedo… no puedo con eso… Lo siento Inari yo…-

Pero antes de continuar con su rendimiento una pequeña figura apreció debajo de ella, era el mismo niño que había visto en un principio, el pequeño con el paraguas roto en la cabeza. –Ven conmigo…- Y al decir eso tomó la mano de Huli para obligarla a correr, inmediatamente gotas de lluvia comenzaron a precipitarse una tras otra cada vez con mayor fuerza y aceleración, junto al chiquillo hizo acto de presencia otra muchacha, lucía algo harapienta y desaliñada, sin embargo todo su cuerpo estaba empapado como si hubiese permanecido horas antes en la lluvia. -¿Qui-quienes son ustedes?-

-Amefurikozou…- susurró el niño sin voltear a ver a Huli, a decir verdad no estaba segura de que hubiese sido el niño quien habló-

-Nure Onago- Habló más quedamente la chica quien ante su sagacidad le hizo saber a Huli que no tocaba el suelo, la muchacha parecía “transportarse con la lluvia” de manera delicada. Al percatarse de que la cambiaformas la observaba, Nure Onago pareció “reflejar” poco a poco el cuerpo de Huli en ella misma hasta quedar transformada. Huli dio un respingo tropezando ante la sorpresa, Amefurikozou la levantó de prisa obligándola a seguir corriendo y sin decir nada, la muchacha de agua le sonrió de forma benévola para apartarse de ellos y girar en retorno como si fuese a encontrarse con Honnari.

-¿Qué… qué hace? No, no vayas no!!...- Pero el niño del raído paraguas tiró de su brazo con brusquedad señalándole algo al frente, parecía ser un campo abierto al cual Huli no supo por que se dirigían. Hasta ese momento se preguntaba si Aulenor se mantenía luchando internamente, deseaba que así fueran las cosas, deseaba con lo mas profundo de su corazón que el Nagar siguiera de su lado. –Por favor Inari… protege a Aulenor.-

La lluvia no parecía amenizar, y al contrario se presentaba más y más fuerte, por largos minutos no escuchó nada, ni la voz de Honnari, ni si quiera vió a la muchacha de lluvia. Amefurikozou se detuvo en seco mirando hacia atrás con atención, sosteniendo su lámpara de aceite, instantes después, señaló la lámpara con el ligero fulgor azul de Huli, ella la observó y extrañamente a pesar de haber cruzado gran parte del bosque con aquella lluvia, la lámpara estaba intacta.  El lugar en el que se encontraban era un amplio claro que dejaba ver el brillo vago de la luna escondida entre aquellas nubes repletas de agua. -¿Por qué me has traído aquí…?- Preguntó Huli dudosa al chiquillo, quien sin mostrar palabra alguna señaló pues el yumi de la cambiaformas, segundos después un blanco zorro de níveo pelaje apareció detrás de ella.

-Huli tonta, tu arma es de largo alcance, no podrás luchar en un lugar tan cerrado como el bosque, Nure Onago ha hecho el favor de perder a Honnari y darte tiempo para que te prepares.- Aquel zorro blanco de nueve colas, era sin duda Inari, quien permaneciendo sentada bostezó con la mayor tranquilidad posible. -Mis niños están haciendo la labor de buscar a los yokais más débiles y lograr traerlos aquí… tendrás mucho espacio para desenfundar tu yumi pequeña, verás que “100” no es una cantidad tan elevada, éste niño estará ayudándote… por cierto desea pedirte disculpas por asustarte ante tu llegada.-

Huli escuchó las palabras de Inari un tanto nerviosa, y sin haber prestado atención del todo a la última parte, replicó. –Inari… nunca nos dijiste que esas cosas podían poseernos ¡Aulenor está!...-

-Eh sh sh sh sh sh… tu amigo está bien, Estas cosas no pueden tolerar estar tanto tiempo en un cuerpo “no humano”, y menos como el de ustedes, necesitan malicia, avaricia y demás cosas para quedarse con un cuerpo, Aulenor debe estar combatiendo muy bien esa posesión ¡Pero! En caso de que no logre soltarse a tiempo, he de advertirte que para nada del mundo te acerques a esa mujer.-

-¿Mujer…?-

-Honnari es una mujer por difícil que parezca de creer, sus celos, rabia y enojo la transformaron en eso, fiel sirviente de mi hermana por cierto.Todos tus ataques deberán ser lejanos, jamás permitas que esté a más de cuatro metros cerca de ti...- Hizo una pausa observando a Huli quien se mostraba completamente asustada. –Pequeña… estarás bien, éste claro es tu fuerte, no debí enviarlos solos, así que de aquí en adelante estaré con ustedes hasta donde pueda.-








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Re: Hyaku Monogatari

Mensaje por Aulenor el Vie Jun 23, 2017 2:41 am

__Es difícil expresar lo que estaba experimentando Aulenor en aquel momento. Su cuerpo había dejado de ser suyo, pero su mente aún se encontraba en su interior. Era como si estuviera dormido, pero no estaba soñando. No, más bien era como si estuviera drogado... No, tampoco es una buena metáfora, no es como si no se enterase de lo que ocurría a su alrededor, simplemente era incapaz de interpretarlo. Desde luego es difícil de explicar.
__Él estaba ahí, pero a la vez no estaba. Podía oír, pero no escuchar; los sonidos que le llegaban apenas eran murmullos. Podía ver, pero no enfocar; su visión estaba completamente nublada. Podía oler, pero no procesar qué producía ese olor. Podía sentir, pero ni siquiera diferencia si lo que sentirá era dolor o placer.
__También podía pensar, pero si lo hacía mediante diálogos internos, varias voces se escuchan en su cabeza, superponiéndose unas a otras, sin que se pudiera discernir qué decía cada una de ellas. Si lo hacía mediante imágenes, se formaban a su vez varias que se superponían unas a otras, de forma que tampoco era distinguible.
__Era un extraño trance de impotencia.

__El primer atisbo de realidad que consiguió distinguir fue cómo un pinchazo de dolor en el coxis. Poco después, consiguió darse cuenta de que ya no sentía ni las piernas ni la cola; o más bien, si las sentía, pero no como piernas y cola, sino como algo distinto. La incapacidad para comprender se fue aclarando muy lentamente. Por ejemplo, seguía sin entender los susurros, pero comenzó a apreciar  que los producía una voz conocida; la voz de aquella chica a la que estaba acompañando... ¿Cómo se llamaba?¡Sí! La voz de Huli.
__Después de aquello, no tardó mucho en conseguir separar unas voces en sus pensamientos.

-¡Silencio! ¡Este cuerpo es mío ahora! ¡Encontraré a esa zorra blanca y la devoraré! ¿¡Dónde se ha metido!?-
-¿Qué...? ¿Qué es lo que está pasando? ¿Qué es esto? ¿Por qué no veo? Tengo que abrir los ojos... Tengo que despertar-
-¡Ayuda! Por favor... Que alguien me ayude. Solo quiero que se acabe esta pesadilla. ¡Por favor! Alguien...-

__Una de aquellas voces, la que más se imponía, era un grito furioso; la segunda era un afligido sollozo, una súplica, casi ni se le oía; el tercero por otra parte era su propia voz. No le hizo realmente falta razonar para saber a qué pensamiento debía seguir.

__Se enfocó en su visión, era muy borrosa, como cuando vas recuperando la vista tras perderla momentáneamente por realizar un movimiento brusco al levantarte. Pero paulatinamente fue distinguiendo formas. Parecía estar distinguiendo a algo por el oscuro bosque, aunque todo se sentía raro. Sus pestañeo, aunque los sentía en los parpados, eran ajenos; la forma de moverse no era propia de él, ni siquiera parecía posible; su altura no era la adecuada y desde luego aquellas manos huesudas, alargadas, verdosas y no escamadas no eran las suyas.
__De pronto, una chica se cruzó en el camino que seguía el cuerpo del nagar y acto seguido, cambió la dirección de la marcha para perseguirla. Aquella chica era exactamente igual que Huli, salvo que tenía el cabello oscuro y estaba completamente empapada

-¡¡Ahí estas!! ¡No te escaparas!-
_
-¿La estoy persiguiendo? ¿Pero por qué?-
_
-No por favor, otra vez no. ¡Ayuda!-

__Durante la persecución, el nagar pudo notar más diferencias que denotaban que aquella chica no era Huli; como la forma de moverse, la falta de miedo en su rostro y la expresión de éste, así como sus ojos. Sin embargo, esos detalles no eran ajenos, le resultaban familiares, muy recientes. Aunque con el embotamiento de su cabeza, difícilmente era capaz de hallar su origen.
__Sea como fuese, la distancia entre él y la joven se iba reduciendo cada vez más y más. La voz colérica y gritona de su cabeza se iba haciendo más fuerte e impaciente. Y así, la criatura que era ahora el nagar no tardó en alcanzar a la joven. En un extraño movimiento se balanceó con los brazos y saltó; golpeando las piernas de la joven, haciéndola caer y revelando a Aulenor que la parte inferior de su cuerpo se había transformado en una larga, fuerte y ofídica cola.
__Acercándose al lugar de aterrizaje de la joven, su mirada se clavó en el cuello de esta mientras su brazo derecho se estiraba preparado para lanzar un zarpazo mortal.

-¡¡MUERE!!-
_
-¡¡NO!!-
_
-¡NO OTRA VEZ!-

__El cuerpo de la criatura se quedó congelado durante un instante. El tiempo suficiente para que la chica consiguiera apartarse, levantarse y volver a echar a correr. Aulenor no tuvo tiempo de sentir alivio al ver que la había salvado, ya que una dolorosa sensación, parecida a los calambrazos de aquella alimaña eléctrica pero para nada igual a ellos le estremeció. No el cuerpo, sino directamente la mente. Nublándole de nuevo la visión y embotando de nuevo sus sentidos.

-¡¡Conoce tu lugar, Mortal!!-
___
-...no...-
_
-¡Maldito!-
-...por favor...-
-Tus intentos son fútiles ¡Os devoraré a los dos!-
-¡No dejaré que mates a nadie!-
-...que se acabe esta pesadilla...-

__La persecución se reanudó mientras la mente de Aulenor trataba de recuperar el poco control que había conseguido sobre su cuerpo. Para cuando pudo volver a ver, la persecución estaba llegando a un claro en el bosque; y según la criatura que ahora era Aulenor entró en este, la chica saltó fundiéndose con un charco al aterrizar.

-¿¡Pero qué!?-
_
-¿eh?-
_
-socorro-

__Una flecha pasó zumbando junto al oído de la criatura, quién fijo la vista al otro lado del lado, allí de dónde provenía el disparo, allí donde se encontraba la verdadera Huli, la de pelo blanco. En el rostro de la serpiente se dibujó una maliciosa sonrisa mientras iniciaba la marcha hacía su objetivo, pero un nuevo disparó de la cambiaformas le obligó a frenar en seco y retroceder para no ser alcanzado.

__-¿¡Con qué esas tenemos!? ¿¡Quieres jugar a distancia!?-bramó la voz de la criatura mientras Aulenor sentía como vibraban sus cuerdas vocales-¡Muy bien! ¡Probemos el regalito que trae consigo este cuerpo!

__La criatura arqueó un brazo cómo si lanzase algo y un río de tierra del claro se levantó y fue lanzado hacia Huli, quién a duras penas consiguió esquivar el ataque justo a tiempo. La criatura rio y así comenzó el combate, una lanzando rocas mientras la otra respondía con flechas y ambas trataban de esquivar.

-¡¡Este poder es genial!! ¡No podía haber tomado un cuerpo mejor!-
_
-¡Déjala en paz!-
_
-¿cuándo se acabará este tormento?-

__La serpiente se escurrió por el suelo mojado esquivando la séptima flecha que Huli lanzaba en aquel enfrentamiento y con ambas manos lanzó dos rocas en secuencia. La cambiaformas vio venir la primera y se volvió a mover para esquivar el golpe, pero esto le colocó justo en la trayectoria de la segunda. Fue en ese momento que la mente del escamado por acto reflejó consiguió mover el brazo derecho de la criatura, obligando a la roca girar de nuevo contra el suelo y salvando a su compañero del golpe.

-¡Malnacido! ¡Esta es la última vez que te interpones entre mí y mi presa!-
_
-¡Ya te lo he dicho! No te dejaré que la toques-
_
-...que se acabe...-

__El cuerpo de la criatura volvió a quedar petrificado por el conflicto interno mientras ese extraño dolor electrizando sacudía la mente del nagar privándole del control. Fue en ese momento, mientras la Honnari tenía la guardia baja y Huli volvía a tensar su yumi que la chica mojada reapareció, sujetando por detrás a la criatura y privándola de la oportunidad de escapar. La flecha de madera sagrada voló atravesando el claro y se clavó en la pecho de la criatura que comenzó a brillar.
__La luz se fue extendiendo desde la herida hasta que todo el cuerpo de la serpiente se convirtió en una bola de fuego y entonces dos cuerpos cayeron al suelo; uno con escamas, otro sin ellas.


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Re: Hyaku Monogatari

Mensaje por Huli el Vie Abr 06, 2018 4:26 am

Huli corrió tanto como sus piernas se lo permitieron hasta llegar al campo abierto al cual el chiquillo le había guiado. Escuchó pues las palabras de Inari y con ellas comprendió la idea del por qué se encontraban en ese lugar. se sintió algo tonta al no haberlo comprendido por su propia voluntad y quiso desistir... pero no frente a Inari, y mas aún no sabiendo que la vida de su compañero estaba en juego. Observó con suma atención tan rápido como sus ojos se lo permitieron el sitio, supuso que la otra chica debía distraer a aquella reptiliana criatura y quiso pensar que tendría el tiempo suficiente como para colocarse en posición.

No tenía idea de donde fuese a salir la criatura así que apresurose a colocar su yumi en posición de ataque y aguzar la vista y el oído. Aun estando en posición algunas palabras salieron de sus labios... -Inari, no estoy segura de esto yo...- Pero Inari la calló sin un grito, mas bien como palabras de aliento. -¡Huli... todo saldrá bien, yo estoy contigo y por ende no estarás sola!-. Algo aturdida, pero calmada ante las palabras de Inari, Huli asintió con la cabeza y volvió su vista al campo abierto, segundos después, la horripilante criatura hizo acto de presencia y Huli tan rápido como pudo tensó el brazo lanzando la primera flecha, pero esta fue esquivada por la mujer serpiente.

Huli elevó el rostro para fruncir el ceño ante su mala suerte, la criatura sonrió malevolamente mientras la cambiaformas se mostraba algo sorprendida, fue entonces que la Honnari elevó el brazo como si algo en el portara, pero para sorpresa de Huli la tierra pareció moverse sola, fue como si un latigazo de tierra se extendiera contra ella. Apenas y sus reflejos zorrunos le dieron tiempo de escapar de aquel ataque. -Pero...¿Qué fue eso? ¡La tierra se movió! se movió... ¿Sola?-

¿Acaso la tierra se movia a favor de la reptiliana criatura? o... "regalito que trae este cuerpo" ¿A qué cuerpo se refería?, Huli se percató del hecho de no tener tiempo de pensar en esas cosas, volvió a tensar el brazo y disparó una nueva flecha, pero la Honnari parecía tener gran velocidad en comparación con sus flechas. Una tras otra, Huli había perdido la cuenta de la cantidad de flechas que había usado, ¿Cinco? ¿Seis? ¿Siete?, no tenía tiempo para contarlas... se había dado cuenta de que los zorros de Inari recogían una a una las flechas tiradas, eso la reconfortó algo y el hecho de no poder darle a su contrincante de poco en poco le colmaba la larga paciencia que tenía.

-¡No logro darle... se mueve muy rápido!- Gritó desesperada, momento en el que la Honnari elevó sus brazos simultáneamente, dos enormes trozos de tierra rocosa se abalanzaron hacía Huli, la cambiaformas logró esquivar la primera, sin embargo no se dió cuenta de que en su esquive se dirigió a la trayectoria de la segunda. Vió pasar el tiempo muy lento y pensó que ese sería un gran golpe ¿Podría ser su fin? ¿Se saldría de éste lío? El miedo que se le infundió no le permitió mover sus piernas y a poca distancia de que aquel montículo de tierra rocosa le diera de lleno, ésta pareció tener voluntad propia y cambió su trayectoria.  Huli frunció el ceño algo confundida y la  voz de Inari la sacó de su confusión.

-¡Lo sabía! Aulenor está combatiendo en su interior contra la Honnari. ¡Huli, aprovecha estos momentos, ella está confundida y es el mejor momento para atacar!.-

Pero no sólo Inari estaba de su parte, la chica de momentos anteriores, esa que parecía movere con la lluvia reapareció, y en esta ocasión tomaba a la Honnari por detrás, la confusión de esta ante su batalla interna y la presencia de la chica lluvia le dieron a Huli el momento perfecto para atacar. "Es ahora o nunca..." pensó Huli para sus adentros y tensando el brazo con la mayor fuerza posible, dejó escapar la flecha en dirección a la Honnari. La flecha dio en el blanco y un inminente fuego apareció, éste se fue acrecentando hasta cubrir todo el cuerpo de la reptiliana, instantes después una gran bola de fuego fulminó a la criatura dejando a la vista a Aulenor  y el cuerpo inconsciente de una mujer humana.

Tan pronto el cuerpo de Aulenor mostró signos de vitalidad, Huli se dirigió hacía él ayudándolo a incorporarse. –¡Aulenor! ¿Estás bien? ¿Cómo te sientes…?- A pesar de que Huli no solía ser de las que hicieran tantas preguntas, sentía que la ocasión lo ameritaba, pues acababa de dispararle a su compañero y no estaba del todo segura de haberle causado o no daño alguno.

- No mu' b'en. Aun... Todo gira – Dijo Aulenor mientras tocaba su pecho, justo donde Huli le había dado el golpe- Y aun duele

-Perdón, es que no tenía otra opción- Respondió Huli manteniéndose de rodillas junto a Aulenor y las manos entrelazadas.

- Gracia'- prosiguió Aulenor mirando a los ojos de la cambiaformes sentidamente

-Buscaremos un refugio para descansar, lo necesitas.-

Inari se acerca a Aulenor con una mirada benévola y sonriente. -Fuiste muy valiente al enfrentarla.-

- Era como si no viera nada. Oía voces- Llevó sus manos a la cabeza, algo atolondrado.

Inari aún en su forma zorruna, tocó la cabeza de Aulenor con su pata diestra. -Lo sé, lo sé, no es fácil ni correcto tener dos entidades en un sólo cuerpo- Al tocar la cabeza de Aule, éste sintiose mas relajado, como si el dolor, el mareo y el malestar de su cabeza desaparecieran.
Aulenor hizo una reverencia a la zorra blanca, en plan ceremonial pero algo torpe. Luego miraó a Huli otra vez, miró el arco, miró su propia espada y dijo -¿Cien? ¿Cómo lo haremos?-
Huli se encogió de hombros con el ceño algo preocupado y giró su mirada hacia Inari. -No podemos nosotros solos contra cien, Inari...-

Inari pensativa asintió con la cabeza mirándolos a ambos no del todo preocupada. -Bueno, pues, lo único que se me ocurre es tratar de reunirlos a todos en un lugar y... existen antiguos conjuros que pueden servir para exorcizar casas... y con ello los espíritus que en ella se encuentren, pero… no funcionan en campo abierto.  Si fuera posible reunirlos en la misma casa donde se contaban las historias... todo sería más fácil-
Mientras Huli la escuchaba, dió  un respingo como si r hubiese recordado  algo, al ver el cuerpo de la mujer inconsciente, supo de inmediato de qué se trataba. -Ahora que lo recuerdo... ¡las dos personas de hace unos momentos se quedaron solas en el bosque!.- Dijo con un todo de alarma mordiéndose los labios con preocupación. –No creo que sea buena idea separarnos, deberíamos ir juntos por ellos, y entonces buscar un lugar seguro donde dejarlos y pasar nosotros lo que resta de la noche.- Dijo finalmente Huli, levantándose y abrazando su yumi, en realidad ella no deseaba estar sola, no en ese lugar y no con lo que había visto estas últimas horas.

Inari asintió con la cabeza, dando a entender que la idea de Huli era correcta. -No pienso dejarlos solos ni una vez más, éstos jóvenes zorros nos ayudaran a reunir a las personas en un lugar... y conozco el lugar perfecto, hay una vieja choza abandonada poco mas cercanos a la falda de ésta montaña, no está muy lejos, y nadie la visita ya, solía ser un pequeño templo de adoración, pero desde que todo esto ocurrió, nadie sale, y nadie ora en ese lugar.- Finalizó Inari un tanto cabizbaja.








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Re: Hyaku Monogatari

Mensaje por Aulenor el Sáb Abr 21, 2018 3:50 am

__El suelo estaba mojado y prácticamente no había más de dos matojos de hierba en el lugar dónde había caído. Estaba literalmente en un charco de barro y se sentía realmente bien. Aun le dolía todo el cuerpo y sus sentidos estaban embotados, pero volvía a ser él, y el frío era reconfortante.
__Pronto, unas suaves manos se posarón sobre él, agarrandolo del hombre y tratando de levantarlo.

__-¡Aulenor! ¿Estás bien? ¿Cómo te sientes…?

__Allí estaba Huli, ahora podía verla y oírla claramente, realmente parecía asustada. El nagar se dejó levantar, incorporándose y sentándose. Estaba mareado, y ademas al moverse comprobó que el único dolor que se agravaba con el movimiento era el del pecho.
__Su compañera aun le observaba, esperando una respuesta. tuve que carraspear antes, su boca se sentía seca y sabia a barro.

__-No mu' b'en. Aun...-Su voz era apenas un hilo. Carraspeó, su boca se sentía seca y sabia a barro-Aun todo gira-un pinchazo de dolor le invadió el pecho al hablar, se llevó la mano a él- Y aun duele.

__-Perdón, es que no tenía otra opción...-dijo la cambiaformas con voz temblorosa.

__-Gracia'-le cortó le corto Aulenor, mirandole directamente a los ojos con toda la convicción que pudo reunir. No quería que ella se sintiera culpable, era quién le había salvado.

__Buscaremos un refugio para descansar, lo necesitas.

__El escamado asintió, realmente necesitaba descansar. Desde detrás de la joven, apareció un pequeño zorro blanco. Mas que blanco, brillante, su presencia contrastaba con la noche. Se acercó hasta él con sonriendo, y entonces comenzó a hablar, su voz era brillante y femenina, era sin duda la voz de Inari.

__-Fuiste muy valiente al enfrentarla.

__-Era como si no viera nada. Oía voces.

__El solo recordarlo aumentaba el mareo que aun sentía el nagar. La zorra blanca se subió sobre las piernas de éste.
__-Lo sé, lo sé, no es fácil ni correcto tener dos entidades en un sólo cuerpo-dijo.
__Y Alzando la pata derecha le toco la cabeza. Una sensación reconfortante se fue extendiendo al simple contacto con la diosa, como si la cabeza se le desembotara, los músculos se relajaran y el dolor disminuyera. Aulenor soltó un fuerte suspiro de alivio mientras el efecto se extendía por su cuerpo.
__Una vez la diosa se bajo, el joven trato de hacer una reverencia lo más respetuosamente que pudo, que por desgracia no fue mucho.

__Unos instantes de silencioso sobrevieron a la escena. Habian conseguido vencer a los tres primeros espíritus, pero aun quedaban muchos, demasiados. Si cada pelea con cada uno de las cien criaturas era igual que esta, no lo conseguirían, era demasiado abrumador.
__Hasta este momento, Aulenor creía que no había posibilidad alguna de fallar. Estaba en una misión divina, una diosa en persona le apoyaba y los heroes de las historias siempre vencían al enemigo, cien monstruos no eran nada para cualquiera de ellos. Pero ahora, después de haber recibido las descargas electricas del Raiju, despues de casi haber perdido su cuerpo frente a la Honnari, de casi herir a Huli... Ya no se sentía tan heroico. Ya no se creía capaz de vencer a cien espiritus en una sola noche. Ni siquiera con la ayuda de Inari.

__-¿Cien? ¿Cómo lo haremos?-musitó cabizcajo, recogiendo su arma del suelo.

__Huli se encogió de hombres con una mirada preocupada. Probablemente ella hubiera sido consciente desde el comiendo de que la tarea no sería tan sencilla, pero aun así habia aceptado la tarea de llevarla acabo. La chica dirigió su mirada hacia la diosa y con la voz de quién busca consejo exclamó:

__No podemos nosotros solos contra cien, Inari...

__La diosa asintió con la cabeza, y con esa voz sosegada y dulce respondio:

__-Bueno, pues, lo único que se me ocurre es tratar de reunirlos a todos en un lugar y... existen antiguos conjuros que pueden servir para exorcizar casas... y con ello los espíritus que en ella se encuentren, pero… no funcionan en campo abierto.  Si fuera posible reunirlos en la misma casa donde se contaban las historias... todo sería más fácil-casi no se noto que se estaba inventando la idea sobre la marcha.

__A mitad de la explicación de la zorra blanca, Huli dió un respingo, como si de pronto hubiera recordado algo. Aun así, espero a que Inari acabará de hablar antes de interrumpir con preocupación.

__Ahora que lo recuerdo... ¡las dos personas de hace unos momentos se quedaron solas en el bosque! No creo que sea buena idea separarnos, deberíamos ir juntos por ellos, y entonces buscar un lugar seguro donde dejarlos y pasar nosotros lo que resta de la noche.

__La cambiaforma se levanto, recogiendo y abrazando su gigantesco arco; mirando a sus compañeros indecisa de si echar a andar o no. Aulenor e Inari asintieron y se alzaron a su vez.

__-No pienso dejarlos solos ni una vez más, éstos jóvenes zorros nos ayudaran a reunir a las personas en un lugar... y conozco el lugar perfecto, hay una vieja choza abandonada poco mas cercanos a la falda de ésta montaña, no está muy lejos, y nadie la visita ya, solía ser un pequeño templo de adoración, pero desde que todo esto ocurrió, nadie sale, y nadie ora en ese lugar.

__Tras asentir de nuevo, ambos compañeros partieron en dirección a donde tuvieron su ultimo encuentro, guiamos por dos de los heraldo de la diosa. Quedarían dos o tres horas para el amanecer y el bosque aun estaba oscuro, húmedo y, sobre todo, frío. Avanzaron despacio, cosa que Aulenor agradeció, ya que a pesar de la ayuda de Inari, seguía algo magullado; pero cosa que también hizo que el silencio y la distancia se notarán aun más.

__-¿Tú estás b'en? -preguntó el nagar a mitad de la marcha.

__Me duele la espalda.-respondió Huli llevándose la mano diestra al cuello-Nunca había caído de esa forma, es más doloroso caer como humana.

__-Si caes diez veces más, acabas acostumbrado.

__De pronto, Aulenor se paró en seco. Parecía mirar fijamente algo en la oscuridad bajo los árboles. Para cuando Huli se dió cuenta de que su compañero se había detenido y se detuvo también extrañada, éste echó a correr.

__-Perdon, Huli. Ahora v'olvo.-exclamó mientras desaparecía entre el follaje.-¡No te preocupes! ¡V'olvo rápido!

__Estaba seguro, acababa de verla. Una chica, calada de pies a cabeza caminando entre los árboles. ¿Era Lluvia? Esta casi seguro de que era Lluvia. No la había visto desde la noche anterior cuando se separaron al saltar a la casa. ¿Estaría bien? ¿Qué hacía sola en aquel bosque? No podía dejarla por allí, no en aquel lugar lleno de criaturas malignas. Le había prometido que la ayudaría.
__Pronto llegó al punto donde la divisó y continuó en la dirección hacia la que la había visto perderse entre la espesura. Avanzó por entre la maleza, separando con las manos las paredes de hiedra que se extendían como un tapiz de unos en otros robles. Acabó llegando hasta una especie de claro en un pequeño rellano donde se había acumulado un gran charco. En el centro se encontraba ella.

__-Lluvia

__Al ver al chico en el claro, una sonrisa cada vez mas amplia se fue dibujando en el rostro de la joven, a la vez que se acercaba lentamente a éste, moviendo nerviosamente las manos, como si no supiera lo qué hacer con ellas. Cuando ambos estuvieron a solo unos pasos el uno del otro, acabo saltando a los brazos del nagar.

__-Yo tamb'én me alegro de verte, Lluvia. ¡S'egues calada!

__La joven se apartó ligeramente, dejando suficiente espacio para mirarse cara a cara, pero sin perder el contacto con las manos. Tenía la misma sonrisa tímida de la primera vez que se encontraron, puede que algo más alegre. Sus ojos parecían centellear de felicidad.

__-¿'Tas b'en? ¿Qué haces aquí? Sé que te deje sola, y lo s'ento pero es peligroso estar aquí. Hay monstruos y...

__A la chica no parecido turbarle la preocupación de Aulenor, seguía sonriendo. Es más, pareció alegrarle, ya que volvió a abrazarlo aun más fuerte que antes, interrumpiendo al joven en su discurso y dejandole sin saber cómo reaccionar.

__-Yo... eh... No te pr'ocupes. Te llevaré a un lugar seguro, ¿vale? Ven, sígueme.

__Todo el brazo de la chica y se dio la vuelta dispuesto a irse por donde había venido si conseguía acordarse del camino, pero en la oscuridad todo ese bosque parecía el mismo sitio. Ver la apareció un zorro blanco entre la maleza le reconforto bastante. Pero entonces el animal comenzó a hablar con la voz de la diosa.

__-Aulenor, tonto. Ella es una de los youkais de Ao.

__-No, Inari, ésta es Lluvia. La conocí justo antes de llegar al pueblo. Ella no ha hecho daño a nadie.

__-Es una Nure Onago. ¿No te has dado cuenta de que el agua surge de ella? ¿La has visto alguna vez de día? Puede ella que no te haya hecho daño, que te haya ayudado incluso, pero eso no significa que no lo pueda hacer a otros. Ademas sigue teniendo a una persona atrapada en su interior y su existencia fortalece a mi hermana. Debes liberarla.

__-Pero... -la youkai se encontraba en su espalda, abrazada y medio escondida detrás de él, la aparición del zorro divino había cambiado la sonrisa de su cara por una expresión de pavor. -Yo... -No, era imposible reconocer ninguna clase de monstruo en su compañera, era una chica indefensa. estaba claro que Inari se equivocaba, aunque fuera una diosa aunque... No, no podía hacerle daño a Lluvia, ¿cómo iba a hacerle daño?-Yo prometí ayudarla, Inari. No puedo hacerle eso. ¡Ella no es peligrosa, no es ningún monstruo!

__-Ella no existe, Aulenor. Es una invención de Ao. Aunque la dejases marchar seguiría desapareciendo cuando sellemos de nuevo. Y mientras exista, mi hermana será mas fuerte. Debes liberar ese cuerpo.

__Lluvia no espero a que el escamado respondiera. Se despegó de la espalda del joven y desapareció, fundiéndose con el charco antes de qué este pudiera siquiera mirar a su espalda.

__-¡Lluvia espera! No... no iba a hacerte daño...

__-Se escondió. Volvamos, Aulenor, Huli nos espera, hay que recoger a esas personas y además seguro que volverá. Parece que te ha escogido como objetivo de su maldición, siempre volverá contigo. La proxima vez deberias planteartelo mejor. No estas salvando a nadie dejándola en ese estado. Tú más que nadie deberías saber por lo que esta pasando la persona atrapado dentro de ella.


Fin del comunicado
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