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Bufones y payasos (+18)

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Bufones y payasos (+18)

Mensaje por Zahka el Sáb Mayo 30, 2015 8:43 pm

- ¡Dale su merecido, Zahka! – Insinuaba Izquierdo, la marioneta de labios reales.

- ¡Róbale el barco! ¡Ábrele el ano, Zahka! – Incitaba Derecho, la del sombrero.

- Siempre con los anos, tú no cambias, Derecho – le dijo el zurdo.

- Pero no puedes negar que siempre gritan cuando las dagas entran por ahí, Izquierdo – le contestó, mientras se movía bruscamente en el brazo del titiritero – Aún recuerdo la última vez, cuando aquellas almorranas acabaron por los suelos…

- Fue un buen momento… Sobre todo cuando Zahka usó su escroto como globo... – Se oyeron pasos al otro lado de la esquina – ¡Calla, calla, mira, mira, Derecho!– ordenó en susurros.

La oscuridad de la noche aún escondía muchos detalles a la vista de los incautos y para desgracia de Pato Zamudio, que caminaba medio tajado, Zahka se encontraba entre esas cosas que no se apreciaban con facilidad. Iba dando tumbos, de un lado a otro, murmurando maliciosamente contra la última mujer que le había rechazado en el bar. A pesar de la embriaguez y su inestabilidad al andar era sorprendente ver como no se caía al agua, pues caminaba por el borde del muelle, tratando de localizar su pequeña embarcación: de apenas cuatro metros de largo, de madera algo vieja, una vela la impulsaba cuando había viento y hasta 4 remos, dos a cada lado, le permitían ser movida manualmente en días tranquilos. Un timón de dirección en la popa permitía redirigir el rumbo de aquella barca. En la proa, disponía tanto de ancla como de un saliente al que amarrar las cuerdas al hacer noray. Hacia el centro, una pequeña zona equipada con una parrilla y un par de utensilios de metal hacían de cocina; y en el suelo de madera, una trampilla hacía de entrada al interior de la barca, un espacio de un metro y medio de altura que hacía de bodega y dormitorio a partes iguales. Toneles de agua, ron, pan duro y pescado en salazón, una mesa pequeña anclada al suelo en la que se encontraban los materiales para navegación (entre ellos, una brújula rudimentaria y dos mapas de Noreth: uno marítimo y otro de tierra firme) y una cama de paja era todo lo que había allí abajo, contando claro con su respectiva iluminación: un par de lámparas de aceite y un par de botes de este combustible tirados por los suelos.

Aquel pobre hombrecillo con la porte del típico borracho endeble, falto de la mayoría de dientes, con éstos plagados de sarro y encías sangrantes por el escorbuto, tuvo la mala idea de llamar payaso al mestizo cuando estaba en medio de uno de sus cantes de psicoflamenco. – “¡Vamo’ allá, flamenco!” (“En marcha”) – les susurró el demonio a sus muñecos antes de guardarlos y emprender el seguimiento sigiloso de su víctima. Parecía su sombra: no se despegaba de él pero era imperceptible, como si fuese algo que estaba pero no tuviera la más mínima importancia… Y fue así hasta que pasado un rato llegaron al bote. Zahka no iba a apuñalarle y nada más – “No va a zufrí ná er quillo ehte...” (“No va a sufrir nada el tipo éste…”) – pensó sarcástica y jocosamente, dejando resonar una de sus risas dentro de su propio cráneo.  Su estilo no era ese, él debía hacerle sufrir, vengarse de la burla que se atrevió a dedicarle, conseguir que sus últimos instantes u horas de vida fuesen las peores que recordase. Nadie le llamaba payaso y se iba impune. Bueno, sí. Quizás Porrazo, pero porque su relación con él era distinta; quizás los hermanos Grrongol, pero porque ellos eran los putísimos amos; tal vez, cualquiera al que no pudiese matar… Es decir, los únicos que no se libraban eran aquellos contra los que tenía alguna oportunidad.


Última edición por Zahka el Dom Jun 21, 2015 4:46 am, editado 2 veces


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Re: Bufones y payasos (+18)

Mensaje por Zahka el Sáb Mayo 30, 2015 8:44 pm

De pronto, Pato Zamudio se paró en seco y se bajó los pantalones. Con su virilidad al aire y una mano a la cintura, comenzó a dibujar ceros en el agua. El sonido del chocar de las gotas retumbaba en el silencio, así como la risa jocosa de Zahka. Zamudio, sumamente alterado miró en todas direcciones tratando de encontrarle inútilmente. Aún con su chorro sin interrumpir y poniendo todo su empeño en acabar, echó el guante a la cintura de sus pantalones y comenzó a tirar hacia arriba como le era posible.

- ¿K’hase cacho guarro? (¿Qué haces so guarro?) – le dijo el demonio, entre carcajadas maquiavélicas – Quillo, te va meá tó, cojone, perate, que yo t’ayudo (Chiquillo, te vas a mear todo, espera, que yo te ayudo) – continuó, sorprendiéndole por su izquierda con un golpe del mango de su Pam en la sien.

El borracho, aturdido, se tambaleó amenazando con caer al agua, mojándose sus pies descalzos con el último rastro de su orina. Un empujón de Zahka fue suficiente para mandarle de bruces al bote, siguiéndole con un salto y aterrizando en la espalda de éste antes de agarrarle del cabello y girarle bruscamente.

- Amo a vé, tío lihto. Er bufón zabe que tú te cree mu chulo, pero pa ezo he ehtao ehperandote, ¿zabe? (Veamos, tipo listo. El bufón sabe que te crees muy bueno, pero para eso te he estado esperando, ¿sabes?) – le comunicó mientras le pisoteaba con fuerza cada una de sus manos, rompiéndole los huesos a la vez que el humano se quejaba. Sin nadie cerca a esas horas, los gritos no podían alertar a nadie y las risas del bufón no se cortaban un pelo en alzarse. – Te vy’nceñá lo k’hasen loh bufone con lo payazo (Te voy a enseñar lo que hacen los bufones con los payasos) – le dijo mientras procedía a tomar una de las cuerdas que había por la embarcación para atarle.

- ¡Eso, payaso! – dejó escapar el psicótico con la voz de Izquierdo, mientras anudaba.

- ¡Uy, lo que te ha dicho, Zahka! Si yo fuese tú, le pegaba. – le tocó el turno a Derecho.

- Parese sé que tenemo un motín en er morrá… (Parece ser que tenemos un motín en el morral…) - exclamó con seriedad el demonio, mirando hacia su bolso.

- ¡Esto no es lo que parece, Zahka! – clamaba la voz del pobre calcetín – ¡Es el puto Derecho, siempre metiendo mierda!

- ¡Mira, Zahka, te ha dicho mierda! – provocaba la voz del otro.

- Ehto no puede sé acín… T’ha portao un güebo de má, Ihquierdo (Esto no puede ser así… Te has portado muy mal, Izquierdo) – respondía el mestizo mientras negaba con la cabeza y chasqueaba la lengua – Amo a tené que darte una lecsión de lah güena… (Vamos a tener que darte una lección de las buenas…)

- ¡No, Zahka, escúchame, te lo suplico! ¡Yo no te he dicho nada de eso, sabes que jamás te jodería! – seguía llorando aquella voz mientras el demonio le sacaba de la bolsa y se lo equipaba en la izquierda.

- ¡Por Krik y Krak! ¿Escuchaste eso, Zahka? Te ha dicho que no te jodería… Si no te quiere follar, ¿eso no es como llamarte feo? –  continuó la segunda vocecilla.

- ¿Con que ezah tenemoh? (¿Con que esas tenemos?) – le preguntó el amo y señor de aquellos muñecos – Po amo a vé ci prefiere otrah cozah, Ihquierdo. A vé como de atrahtivo é er ceñorito Zamudio pa tuh labio (Pues vamos a ver si prefieres otras cosas, Izquierdo. A ver como de atractivo es el señorito Zamudio para tus labios) – Y de nuevo, una risa psicótica salió a la oscuridad, que ya permitía ver algo.


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Re: Bufones y payasos (+18)

Mensaje por Zahka el Dom Mayo 31, 2015 2:02 pm

Zamudio yacía en el suelo con los brazos atados tras la cabeza y la cuerda rodeándole la frente. En las piernas, la cuerda le amarraba los tobillos y sus pantalones continuaban caídos. Cantando, Zahka le dedicó una canción de psicoflamenco mientras el llanto de Izquierdo surgía de cuando en cuando desde su mano.

Ojú, lo que te va a dolé, (“Ojú”, lo que te va a doler,)
Ojú, lo que vy a rompé, (“Ojú”, lo que te voy a romper,)
Ojú, cómo te va’zangrá, (“Ojú”, como te va a sangrar,)
Ojú, de la palisa que te vy dá. (“Ojú”, de la paliza que te voy a dar.)

Entre versos, el taconeo frenético típico de ese estilo musical azotaba el suelo de la barca, rompiendo, entre el paso del segundo al tercero y al final del cante, ambas de las rodillas del humano. Al acabar, con la mayor brusquedad acompañando sus actos, colocó los pies del torturado a la altura de sus nalgas, bajo el peso de los cuádriceps. Pato Zamudio no paraba de gritar de dolor, Izquierdo no dejaba de lamentarse y el mismo Zahka no contenía sus depravadas risas.

- Güeno, Ihquierdo, parese sé que ya va ciendo tu hora. Amo a vé qué é lo que prefiere… (Bueno, Izquierdo, parece que ya va siendo tu hora. Vamos a ver qué es lo que prefieres…) – dijo entre carcajadas mirando a su muñeco, mostrando su mayor sonrisa.

- ¡ZAHKA, ESCÚCHAME, TE LO RUEGO, YO N…! – gritó el muñeco antes de que sus palabras fuesen cortadas, oyéndose nada más que sus nulos intentos por gesticular palabras mientras el titiritero le obligaba a juntar sus labios reales con el glande del flácido miembro de Zamudio.

- Ujúy, te guhta poco a ti ehto, ¿eh, Ihquierdo? (“Uy”, te gusta poco a ti esto, ¿eh, Izquierdo?) – se burlaba sarcásticamente el bufón mientras los labios del muñeco se aferraban al pene, dejando que la suavidad de aquellos carnosos le hicieran quedar erecto.

- ¡Desviado! – surgía una nueva voz.

- Cúchame, amá, ¡a callá, em, a callá o te cahtigo a ti también! (Escúchame, mamá, ¡a callar o te castigo a ti también!) – reprochaba Zahka con la mirada puesta de nuevo en el morral, sin interrumpir sus acciones.

- ¡Tonto, deforme y maricón! ¡Me salió fino el niño, vaya! – volvía a escena la Duquesa de Alba.

- Amá, ¿qué te tengo disho de desí ezah coza cuando toy con amigo’ o torturando? Te va a cagá, tú verá... (Mamá, ¿qué te tengo dicho de decir esas cosas cuando estoy con amigos o torturando? Te vas a cagar, tú veras…) – le amenazaba de nuevo el hijo.

Con el pene ya totalmente erecto e Izquierdo aún llorando, el demonio lo enrolló sobre sí mismo y lo metió en la boca del borracho para amortiguar los gritos e interrumpir así las quejas del muñeco. – Quillo, no llore má que ara viene lo güeno (Chiquillo, no llores más que ahora viene lo bueno) – determinó, entre risas, y giró al hombrecillo, colocándole sobre el pecho. A patadas contra sus piernas las dejó en la postura adecuada para poner su culo en pompa. Buscó a su amada madre, o los restos que quedaban de ella y hacían de marioneta más bien, y entre una cara de salvaje y diablo, la forzó a entrar en el ano de aquel tipo, que lloraba y gritaba, pero al que nadie podía oír aún pues todavía seguía amaneciendo.

- Ira que te lo dije, amá, que te ibah a cagá (Mira que te lo dije, mamá, que te ibas a cagar) – y volvía a reír el mestizo, con sus ojos cada vez más iluminados para la otra persona.


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Re: Bufones y payasos (+18)

Mensaje por Zahka el Lun Jun 01, 2015 3:04 am

“Achili…¡PUM, PUM, PUM!” – cantaba con fuerza Zahka mientras le administraba tres patadas en los cojones al ritmo de la letra. – Quillo, ¿t’ha fijao en que ehto ara parece una palanca? (“Chiquillo, ¿te has fijado en que esto ahora parece una palanca?”) – preguntó retóricamente, señalando a la muñeca que empalaba su culo. Usando ambas de sus manos agarró las “piernas” de la marioneta y empezó a efectuar movimientos circulares. El ano de Zamudio se dilataba con cada movimiento, sangrando; el pobre hombre estiraba el cuello de dolor, contrayendo cada músculo de su cuerpo y soltando gritos ahogados por Izquierdo. Entre risas, el mestizo llevó a la izquierda a la Duquesa hasta que el cuerpo del hombre terminó volteándose.

Quillo, ere un zalio d’ezo. ¿K’hase emparmao toavía? (“Chiquillo, eres un salido de esos. ¿Qué haces empalmado todavía?”) – volvía a preguntar mientras se ponía de cuclillas junto a Pato. – Po me ta’ntrando una duda. Tú zabe lo que disen: lo mejón der pollo azao é er pellejo. ¿Y er de la polla cruda qué? (“Pues me está entrando una duda. Sabes lo que dicen: lo mejor del pollo asado es el pellejo. ¿Y el de la polla cruda qué?”) – continuó Zahka. Sacando una de sus dagas, Pam, y devolviendo a Izquierdo a su lugar en la mano izquierda, continuó con lo suyo.

- ¿Ya no dise ná, Ihquierdo? ¿T’ha comío la polla der pato? (“¿Ya no dices nada, Izquierdo? ¿Te has comido la polla del Pato?”) – cuestionaba el demonio a su marioneta, mirándose a la zurda.

- ¡Me cago en tu puta madre, Zahka! – contestó el calcetín, tras lo que se oyó un intento por hablar de la Duquesa y una de esas carcajadas del titiritero – Y se dice: ¿te ha comido la lengua el gato? ¡Pedazo de burro!

- Quillo, amo por parte: en primé luga, mi mare ya ta un montón de cagá ahí dentro. En cegundo lugá, me d’iguá que la dehcriba. Y por úrtimo: ¿tú no cerá mazoca d’ezo, no? Me parese que tú quiere probá er pellejo de polla también (“Chiquillo, vamos por partes: en primer lugar, mi madre ya está un montón de cagada ahí dentro. En segundo lugar, me da igual que la describas. Y por último: ¿tú no serás masoquista de esos, no? Me parece que quieres probar el pellejo de polla también”).

Entre sollozos, Izquierdo fue el encargado de sujetar la carne del pene de Zamudio mientras la daga la separaba del individuo. Los chillidos del hombre eran desgarradores, pero para Zahka eso sólo era señal de que estaba haciendo bien su trabajo. Haciendo esfuerzos con sus abdominales y cadera Pato trataba de prevenir las tajadas de Pam, sin embargo, con esto solo conseguía hacer el proceso mucho más doloroso.

- “¡Ihquierdo, dale con la lengua en tó la campanilla!” – y miraba al muñeco, que tenía el prepucio colgando de sus labios.

- ¡PARA, PARA! – Le suplicaba el torturado.

- Míralo, Zahka… ¡Tratando de darte órdenes! – entraba a joder Derecho.

- “A tomá por culo tó” – exclamó enfadado Zahka, y dándole un puñetazo en la boca se cercioró de introducirle toda la piel dentro junto con los dientes que se le partieron en el golpe. Mantuvo el puño allí, asegurándose de que no escupiese nada mientras aquel luchaba por respirar. Con la otra mano le obstruyó las fosas nasales, activando así el acto reflejo de tragar de la víctima cuando le apartó la zurda de los labios.

- ¡HIJO DE PUTA! – exclamó tras recuperarse de la casi asfixia al engullir.

- Ojú, no tái pesao hoy ni ná con el ofisio de mi mare… Con lo que te tá hasiendo dihfrutá la guarra eza y tú no para de ezigirle má… (“Ojú, no estáis pesados hoy ni nada con el oficio de mi madre… Con lo que te está haciendo disfrutar la guarra esa y tú no paras de exigirle más…”) – dijo entre carcajadas mientras hacía sonar la voz de la marioneta que todavía permanecía reconociendo el tracto anal de ese sujeto y limpiaba a Izquierdo con el agua de su cantimplora antes de guardarlo en su morral. Zamudio continuaba con sus insultos… – ¿Cómo? ¿Qué quiere otra cozita p’acompañá er pellejito? ¡Ezo tá hecho, quillo! (“¿Qué quieres otra cosita para acompañar el pellejito? ¡Eso está hecho, chiquillo!”).


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Re: Bufones y payasos (+18)

Mensaje por Zahka el Mar Jun 02, 2015 2:09 am

¿Tú zabe cómo ce corta er jamón, quillo? (¿Tú sabes cómo se corta el jamón, chiquillo?) – dijo el mestizo mientras sacaba a Pim y la afilaba contra Pam. Entre alaridos de dolor, aquel hombre le escupía toda clase de insultos. – En verdá, yo na má que lo he vihto en la cosina, pero ara amo a vé ci con la pisha zale iguá (En verdad, yo nada más que lo he visto en la cocina, pero vamos a ver si con la picha sale igual).
Con la daga izquierda, Pim, haciendo de base para el sangrante pene de Zamudio, lo levantó hasta ponerlo en diagonal. Con la derecha, Pam, comenzó a dar cortes bruscos, tratando de perfilar lo mínimo posible la carne de aquel miembro cada vez más esponjo. Pato se agitaba con fuerza – Quillo, cármate que va a perdé la cabesa (Chiquillo, cálmate que vas a perder la cabeza) - tanta fuerza que en uno de los tajos al bufón le falló la puntería y el glande acabó rebanado – Ira que te lo dije (Mira que te lo dije) – reía con fuerza mientras el otro lloraba a la vez que se desangraba. – M’aburrí ya (Me aburrí ya) – cercioró, y de unos últimos cortes le deshizo de su virilidad. Dejó entonces a sus afiladas amigas en el suelo para recoger todas las tiras de polla y el resto del tronco con ambas manos, presionándolos, tratando de crear una bola que iría a parar a la boca del chillón – Zoy un artihta de la cosina. Había cuchao hablá der rabo-toro pero nunca der rabo-pato. Ere un afortunao, tás probando er primé plato de la gahtronomía vandalusa (Soy un artista de la cocina. Había escuchado hablar del rabo de toro pero nunca del rabo de pato. Eres un afortunado, estás probando el primer plato de la gastronomía vandaluza) – soltaba entre carcajadas el demonio – En verdá er merito é de mi mare, que ma cervío d’inspirasión por la dedicasión en zu trabajo, y de Ihquierdo, aunque lo zuyo cea por afisión (En verdad el mérito es de mi madre, que me ha servido de inspiración por la dedicación en su trabajo, y de Izquierdo, aunque lo suyo sea por afición) – continuaba, riendo.

Y ara te vy’nceñá la úrtima moda (Y ahora te voy a enseñar la última moda) – le hizo saber, mientras recogía el escroto y lo vaciaba. Rescató entonces el glande, otorgándole un sombrero hecho con la misma bolsa escrotal y ante los ojos de aquel hombre empezó a apretarlo mientras con una voz aguda hablaba por él.

- ¡O sea, Patito, yo nací fabuloso! – decía, con mucha pluma – Suerte que las mujeres lo saben apreciar y nunca te dejaron ocultar esta belleza en sus cuevas.

Los párpados del desgraciado parecían venirse abajo; su rostro denotaba náuseas, que no tardaron en llegar, dejando sobre su torso un charco de vómitos junto con la bola de carne que tenía en la boca.

- ¡DESPRECIA TU ARTE, ZAHKA, LO DESPRECIA! – metía mierda Derecho desde el morral.

- Ya tá, ara cí que ma jartao (Ya está, ahora sí que me ha hartado) – se expresó el demonio, tomando ambas de sus dagas y usándolas para abrir la boca del amarrado. Con movimientos bruscos de éstas, usándolas como tenazas, cortó la lengua de aquel tipo y la echó fuera, dejándole una gran multitud de heridas en los labios. – Ehto me lo guardo pa prepará lengua-pato, que la de toro tá mu vihta (Esto me lo guardo para preparar lengua de pato, que la de toro está muy vista) – se burlaba, antes de clavar ambas de sus dagas en los globos oculares de aquel que parecía desfallecer. – “¡PIM-PAM, TOMA LACACITO!”  – gritó y rio, mientras que algunos sesos salpicaban el suelo por el otro lado de la cabeza, por donde salían las gemelas de acero.

El suelo de madera estaba empapado en rojo, los primeros rayos del sol asomaban la cabeza y la sonrisa de Zahka se desvaneció instantáneamente en una seriedad absoluta pero poco duradera, pues al sacar las dagas de su cabeza y soltar tristemente – Zamudio zamurío… (Zamudio “se ha murido”…) – comenzó a reírse como el psicótico enfermizo que era, “taconeando” sobre el cráneo de aquel, asegurándose de que todo su contenido se esparciese por el tablado…


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Re: Bufones y payasos (+18)

Mensaje por Zahka el Dom Jun 14, 2015 6:56 am

Rescató a la Duquesa del culo del cadáver antes de atarlo en la proa a modo de mascarón. Usando la cuerda del ancla, se colgó por el lateral de la embarcación para limpiar sus pertenencias en el mar, y mientras lo hacía, las voces de un par de individuos rompieron el silencio matutino.

- No veas la que ha montado el puto oso en el bar – decía una de las voces.

- A mí me ha tirado los trastos como diez veces el condenado – contestaba la otra.

- El disfrazado no, joder, el grande, el de verdad.

- No te lo voy a negar, entre ése mascando un brazo o el tiburón rosa tratando de meter rabo… Prefería al peludo – casi reía contándolo. - ¿Pero quiénes eran esos tipos?

- Corren rumores de que se trata de una tripulación nueva y que sus altos cargos solían vivir aquí de niños. Sea como sea, son una tripulación muy extravagante sin duda. Aunque a todos nos vendría bien tener a un “drogamante” de esos en el barco, ¿no crees? – dejaba escapar entre carcajadas.

- Hombre… Lo que nos vendría bien tener sería una tipeja como la que les acompañaba. ¿No viste que cuerpazo?

- Camarada, por experiencia te digo que nombrarla para hablar de esa forma nunca trae nada bueno en esta isla – expresaba con seriedad.

- Espera… ¿Esa era la famosa Tina? ¿La amante de los barcos? – decía entre sorprendido y asustado.

- Y de los explosivos. Pero te insisto en que dejes de nombrarla, es pájaro de mal agüero. ¿O no recuerdas de quién era el brazo que masticaba el puto oso?

- Pero ahora no hay nadie que pueda escucharnos, a menos que los peces cuenten – se burlaba entre resoplidos.

- Déjalo antes de que sea tarde – insistía.

- ¡Qué cagado estás hecho! – exclamó, antes de comenzar a gritar - ¡EH, PECES! ¡QUÉ BUENA QUE ESTÁ LA PIRADA DE TINA! ¡LE METÍA TODO EL…!

Una explosión ensordecedora, aún a pesar de venir desde la lejanía, interrumpió las palabras de aquel individuo. Zahka, aprovechando el ruido y la sorpresa de aquellos dos, que se giraron a observar, trepó velozmente y saltó al muelle, ocultándose tras ellos.

- ¡TE LO ADVERTÍ, JODER! – gritaba asustado sin apartar la mirada de la humareda que surgía de la población - ¡Ya está, ya estamos malditos por tu culpa!

- ¡Eres un exagerado! Explosiones como esas son habituales aquí, no me vengas con tonterías – bufaba el segundo, casi en broma, mientras le golpeaba la espalda con su palma para restar importancia a lo ocurrido – Observa…

- ¡CALLA!

- ¡LOCA PIRADA! ¡CABEZA ESTROPEADA, DE TETAS DESAMUEBLADA Y CULO…!

- ¿Qué paza con er culo mi’rmana? (¿Qué pasa con el culo de mi hermana?) – Le cortó Zahka, mientras le hundía ambas de sus dagas en el lumbago, a ambos lados de la vértebra.


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Re: Bufones y payasos (+18)

Mensaje por Zahka el Dom Jun 14, 2015 7:01 am

- ¡HIJO DE PUTA! – le gritó la víctima, mientras caía de rodillas y se desangraba dolorosamente.

- ¡MAL PARTO! – le insultó su acompañante mientras Zahka se desternillaba de risa.

En un arrebato de miedo y furia, el hombre que se mantenía en pie trató de golpear al mestizo, que se desvaneció. Aún más asustado que antes, con una pesada confusión sobre lo que acababa de ocurrir, el humano se quedó patidifuso mirando al frente, con su puño aún en alto. - ¿Me tá buhcando? (¿Me estás buscando?) – Le sorprendió el recién materializado Zahka a su espalda.  Con sus dos dagas, antes de que aquel tuviese tiempo siquiera de voltearse, le apuñaló bajo las costillas y haciendo uso de cuanta fuerza disponía en sus brazos, le rasgó hacia abajo. Propinándole una patada en pleno lumbago, lo despegó de sus gemelas y lo tiró al suelo junto a su igual.

- ¡Qué bonito cuadro ha hecho mi niñito para su mamá! – exclamaba la Duquesa, que acababa de salir de su sitio en el morral.

- ¿T’ha gustao, amaíta? (¿Te ha gustado, mamaíta?) – cuestionaba ilusionado el demonio a su muñeca, con una voz, dentro de lo irritante de la misma, de un tono casi cariñoso.

- ¿Qué coño me va a gustar, imbécil? – le reprochaba vociferando - ¡No les hiciste ningún dibujo hermoso en la piel antes de matarlos!

- Tiene rasón, amá… (Tienes razón, mamá…) – expresaba tristemente el psicótico – Po ná, ¡habrá que hasé que sus úrtimo momento cean mu artístico! (Pues nada, ¡habrá que hacer que sus últimos momentos sean muy artísticos!)

- ¡ME CAGO EN LA PUTA! – dejaba escapar entre alaridos de dolor uno de aquellos.

- ¡Quillo, tú con mi mae no te meta! (¡Tú con mi madre no te metas!) – le decía con enfado, protegiendo a su de pronto amada madre. De un puntapié en la barbilla le rompió el cuello, acabando con él.

El otro, que aún seguía con vida pero algo debilitado tras aquellas aperturas a ambos lados de la columna, se intentó reincorporar sobre sus rodillas; sin embargo el demonio le hizo probar el suelo, poniendo el pie contra su nuca y estampándole. – Amá, que a ehtos no ce le pueden pintá bien. Ce mueven un güevo, ofú (Mamá, que a estos no se le pueden pintar bien. Se mueven mucho, “ofú”. )– rechistó, mientras le atravesaba la nuca con Pim. Arrodillado a su lado, le rompió la camisa y comenzó a tatuarle uno de sus dibujos en la piel de la espalda. A simple vista, parecía un niño tomando de la mano a su madre; ambos con una cabeza colgando de las otras dos. Las recién abiertas heridas seguían sangrando levemente. Tras limpiar el rastro grueso, presionó brevemente la piel para que un ligero hilo saliese de nuevo y puso una de las páginas de su cuaderno contra la tinta rojiza, plasmando otro dibujo para su galería.

- ¡Zahka! – le llamó la atención una voz de hombre afeminado en la lejanía - ¿A ellos sí le haces masajes y a nosotros no?

- ¡Qué súper mega fuerte! ¡O sea! – dijo el otro que le acompañaba.

- ¡Menudo capitán! ¿Así tratas a tu fabulosa tripulación? – volvía a quejarse el primero, que parecía llevar un disfraz de oso panda.

- ¿¡ZAHKA, HACES UNA FIESTA DEL TÉ Y NO ME INVITAS?! – gritó tras una risa alegre un tercero que iba con ellos, con un peinado a lo afro muy particular.

- ¡A Míster-Miss Yagger nos vamos a tener que quejar! – repetía el segundo, que llevaba mucho maquillaje y andaba torpemente.



Última edición por Zahka el Dom Jun 14, 2015 7:22 am, editado 1 vez


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Re: Bufones y payasos (+18)

Mensaje por Zahka el Dom Jun 14, 2015 7:02 am

- Partía maricone, ¿ande tá Tina? (Panda de maricones, ¿dónde está Tina?) – Les cortó bruscamente mientras los tres sujetos se acercaban dando saltitos.

- ¡Ay, guapetón! ¿Es que nosotros no te importamos? – le preguntó Okama, el de los labios pintados.

- ¿Acaban de hacer “kabum” y no nos preguntas ni cómo estamos? – le tocaba el turno a Pochi, el panda.

- ¿Querei irce ar carajo y desirme ezo ya? (¿Queréis iros al carajo y decirme eso ya?) – Volvió a interrumpirles Zahka, algo malhumorado. A lo que el del pelo afro respondió con una estruendosa carcajada.

- ¡Aquí huele a estrés! – continuó – Pues ya conocéis quien soy y también mi eslogan: ¡Jonathan McFinnegan!

- ¡Si la vida te hace “tris-trás”! – le siguieron los otros dos - ¡Y el culo te duele un hartar!

- ¡Un tratamiento de calidad el drogamante te puede dar! – volvió a escena el cabelludo, que sacó un surtido completo de distintas drogas que él mismo preparaba de su chaqueta.

- Finne, que yo lo que nesesito é otra coza ahora (Finne, que yo lo que necesito es otra cosa ahora) – le dijo, rechazando todo lo que le ofrecía con la mano, desde el cigarro que desprendía un fuerte olor a hierba, hasta un frasco de una bebida que olía a una fuerte mezcla de alcoholes.

- ¡Uy, gachón! Tú lo que quieres es darle mandanga de la buena a tu hermanita – le insinuaba el de los labios pintados.

-¡¿Pero qué tiene ella que no tengamos nosotros?! – cuestionaba indignado el oso, mientras el demonio se sacaba los calcetines del morral.

- ¡Un agujero más, y tetas! – les contestaba Izquierdo.

- Y un cerebro que funciona bien, eso está claro – les jodía Derecho, como acostumbraba.

- ¿Nos está llamando locas? – se dirigía el Pochi a Okama, antes de mirarse ambos con el muñeco.

- ¡Pues pa’ loca tú, calva! – le respondía el maquillado a la marioneta, agachándose y besándole sobre las hendiduras nasales que tenía pintadas con carboncillo.

- ¡ME HA INFECTADO, ME HA INFECTADO! – gritaba desesperado la marioneta de la mano derecha.

- ¡NO TE VUELVAS A ACERCAR A MÍ, DERECHO, AHORA TE CONVERTIRÁS EN UNO DE ELLOS! – exclamaba el otro.

- ¿PERO TÚ QUE COÑO LADRAS? ¡PRECISAMENTE AL BESAPOLLAS ME IBA A ACERCAR SI LO QUE INTENTO ES CURARME! – vociferaba sarcásticamente aquel.

Ambas marionetas comenzaron a golpearse “al cabezazo” entre ellas, mientras los otros tres que contemplaban el espectáculo que acababa de montar Zahka sin siquiera planteárselo se partían de la risa y se fumaban una de las sustancias que aquel drogamante les había ofrecido en el transcurso de la charla. - Bueno, capitán, deja que sea el Finne el que te cuente lo que ha pasado mientras tú te divertías por aquí – le decía Jonathan mientras el titiritero dejaba su juego y le prestaba total atención. Pues en ese momento, su hermana le era de suma importancia.


Última edición por Zahka el Dom Jun 14, 2015 8:03 am, editado 3 veces


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Re: Bufones y payasos (+18)

Mensaje por Zahka el Dom Jun 14, 2015 7:05 am

Jonathan, al que se le empezó a caer la piel a cachos, quedó enmudecido hasta quedar totalmente en los huesos. Zahka le chasqueaba los dedos frente a la cara constantemente, hasta que ambos de los ojos de aquel individuo rodaron por los suelos. – Discúlpenme, caballeros, ya saben ustedes de lo que me tocó como maldición… – Volvía a hablar, ahora un esquelético y refinado McFinnegan, mientras sacaba una taza de esas que usualmente se llenan con té de su bolso y la llenaba con un líquido que rezumaba humo, quizás porque estuviera caliente, o quizás porque su sabor fuera tan fuerte que incluso el aire quería probarlo – O bendición, según se mire.

- Quillo, decembucha ya, güecitos (Chiquillo, desembucha ya, huesitos) – le apremiaba el demonio.

- Estábamos nosotros en la taberna, tomando y riendo, como viene siendo lo usual – comenzó a relatar, mientras paraba de cuando en cuando para dar un leve sorbo a su bebida – cuando Antonia Enriqueta se acercó a quejarse. ¿De qué? Te preguntarás… De los hermanos mascachapas, cómo no.

- ¿K’han hecho ara los desgrasiaos esos? (¿Qué han hecho ahora los desgraciados esos?) – preguntó, con una voz que denotaba asco y odio hacia aquellos individuos.

- Paciencia, majestuoso capitán. – continuó el narrador con total serenidad, mientras que con cada buche que daba a la porcelana parecía aparecérsele algo de carne en aquellos huesos – Resulta que mientras el resto nos divertíamos, ellos se dedicaban a infiltrarse en la parte de atrás del bar. Querían colocar uno de los explosivos de tu amada hermanita y volar el local con todos nosotros dentro.

- ¡¿Z’han cargao er bareto?! (¡¿Se han cargado el bareto?!) – exclamó, con los nervios a flor de piel.

- ¡Ay, mariquita! Te preocupas más de la casa del beber que de nosotros… - intervino Okama, con una desilusión fingida.

- Relax, mi señor – siguió el esqueleto, que llenaba nuevamente su taza – Recuerda que esos no sirven para más que recibir golpes. Porrazo y Tina los descubrieron tratando de usar el pedernal para prender la mecha. Por supuesto, son unos imbéciles y no sabían cómo hacerlo: Se golpeaban mutuamente con ello, armando mucho jaleo. Es por eso que los descubrieron.

- ¿Entonse k’ha sio lo k’ha volao? (¿Entonces qué ha sido lo que ha volado?) – cuestionó Zahka, más relajado, entre risas maliciosas.

- Tranquilidad, camarada – prosiguió, con los huesos ya cubiertos por tendones sueltos – Tu hermano los golpeó uno contra al otro mientras los llevaban hasta las cercanías de la casa de Rahoya Eltihera. Los desgarró, los aplastó… Ya sabes cómo es, les dio amor a su manera. Tina dejó lista una buena cantidad de sus “dinaTina’s” pegadas al borde la cabaña. Bañamos en alcohol inflamable a los mascachapas, les prendimos fuego y tu hermano los lanzó contra explosivos.

- Quillo, ehte hermano mío no aprende. Con la ehplosione no ce le’ ehcucha gritá de lejo… (Este hermano mío no aprende. Con las explosiones no se les escucha gritar de lejos…) – se lamentó mientras negaba con la cabeza.

- Da gusto tener a dos mequetrefes así para desahogarse a ratos – dijo Pochi.

- Desde luego, Krik y Krak nos hicieron un gran favor haciéndolos indestructibles. Aunque… Algo bueno debían de tener los pobres inútiles, ya que no están más que constituidos por defectos – pensó Okama en voz alta.

- Si lo pensáis bien, no es más que otro defecto. – filosofó McFinnegan, entre tragos – Están condenados a sufrir sin poder morir ni ser destruidos a menos que el capitán se lo pida expresamente a Krik y Krak, o toda la tripulación muera. Es algo tan poderoso como lamentable en su caso, pues serán unos mierdas por toda la eternidad con una habilidad que no les traerá más que penurias.


Última edición por Zahka el Dom Jun 14, 2015 7:43 am, editado 1 vez


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Re: Bufones y payasos (+18)

Mensaje por Zahka el Dom Jun 14, 2015 7:07 am

- ¡Zi eh que Krik y Krak zon los puto amo! (¡Si es que son los putos amos!) – declaró con una usitada emoción. Se quitó su máscara, que de pronto comenzó a iluminarse tenuemente con el mismo color que desprendían normalmente los ojos del mestizo para quien los mirase a través de ésta. De la nada salieron dos pequeñas figuras, elevándose a más de metro y medio del suelo. Los hermanos Grrongol. Dando una vuelta sobre sí mismos, observando a quienes los rodeaban, causaron una ola de reverencias por parte del grupo.

- Creo que nos han llamado, Krak – dijo el primero de ellos.

- ¿No habíamos venido a divertirnos porque sí, Krik? – respondió el gemelo.

- ¡Cállate, idiota, qué nos estropeas la entrada, Krak! – dijo con indignación, golpeándole repetidas veces.

- ¡Si es que no te expresas con propiedad, Krik! – se sinceró, devolviéndole los golpes en una pelea ridícula a la vista. Parecían las marionetas del propio demonio en plena disputa.

- ¡Al caso, qué nos olvidamos, Krak! – le apremió, mientras le esquivaba los golpes al segundo, que los soltaba con los ojos cerrados.

- ¡Ah, sí, sí, Krik! – le dio la razón con entusiasmo, mientras ambos se tornaban a mirar a su adalid.

- ¡Tina te dejó un barco, Bufón! – habló primero Krik.

- ¡Pero sin querer lo hemos hundido al tirar una bola de cañón en el centro, Bufón! – le mintió Krak.

- ¡Queríamos asegurarnos de que estuvieras a salvo dentro, Bufón! – siguió con el engaño su hermano.

- ¡Y por eso le dimos con la bola desde abajo, Bufón! – dijo inocentemente Krak.

- ¡No te cansas de ser tan estúpido, Krak! – protestó Krik, iniciando una nueva guerra de manitas.

- ¡Al grano, al grano, Krik! – le recordó, mientras continuaba atinándole.

- ¡Qué te vamos a modificar nosotros ese bote que encontraste antes, Bufón! – dijo Krik sin parar de azotar a su hermano.

- ¡Y te vas a ir de viaje, como te dijimos, Bufón! – le ordenó Krak, que ahora mordía los brazos de su gemelo con sus afiladas dagas.

- ¡Encuentra más gente, más locos, más diversión, Bufón! – terminó el otro, y tras eso, ambos se desvanecieron de la misma manera en que aparecieron: repentinamente.

Al apartar la mirada del punto donde hasta hace un momento había una guerra por ver quién era el mejor depredador, pudieron observar el barco que aquellos dos le habían preparado al mestizo, en el lugar donde antes residía el barco de Pato Zamudio. Para sorpresa de todos, los dos cadáveres se habían esfumado con la ida de los espíritus, que los tomaron como tributo. El que hacía de mascarón, sin embargo, había sido alterado y ahora permanecía en el mismo lugar, pero tallado en madera y pareciendo ser devorado por la representación de los Grrongol.

Tras comprobar su nuevo navío, al que llamó “El Cabrón Rojo”, y cargarse de todo lo que debía, emprendió rumbo a mar abierto. Esta vez solo, sin ningún miembro de la inusual y alocada tripulación a bordo.

- ¡Desirle adió a mih hermano, afeminaos! (Decidles adiós a mis hermanos, afeminados!) - Se despidió Zahka, quién sabe hasta cuando.



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Re: Bufones y payasos (+18)

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