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Infancia en el Valle de Rukyn

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Infancia en el Valle de Rukyn

Mensaje por Aulenor el Mar Jun 16, 2015 1:01 am

El Cazador solitario

__Ingus se deslizó en silencio por la espesura y agudizó el oído. No había nada salvo el susurro de las hojas de los árboles. Olisqueó entonces el aire, la brisa le traía un aroma familiar. Volvió entonces a escuchar, esta vez cerrando los ojos. Sí, ahí estaba. Era casi imperceptible, pero ahí estaba: el sonido de unas pequeñas pezuñas rascando contra el suelo. <<Jeje, te pillé amiguito...>> pensó. Abrió los ojos y tensó la cuerda de su arco, apuntando la flecha en una dirección muy concreta. No necesitaba ver a su presa para saber que estaba allí, a pesar de que el levísimo movimiento del follaje que había detectado podía deberse al viento. Pero él sabía leer las señales ocultas del bosque.
__Aguardó, inmóvil como una estatua y sin hacer ruido. Entonces, cuando el matorral se onduló de nuevo, soltó la cuerda. La flecha voló impecablemente hasta encontrar su blanco. Ingus oyó entonces el chillido del jabalí y se apresuró a cargar el arco de nuevo. Lo vio salir corriendo de entre los arbustos con la intención de arremeter contra él, furioso y loco de dolor. No era un ejemplar muy grande, apenas un jabato, tal y como había deducido mientras lo rastreaba. La flecha le había dado en el muslo derecho y no había bastado para matarlo, pero esto no desmotivo al cazador. Disparó su segunda flecha, acertándole en un punto vital. El jabalí aún dio un par de pasos más antes de desplomarse en el suelo, muerto.
__Ingus sonrió, no se caza un jabalí todos los días, esta noche cenaría como todo un señor. Procedió a pasarle una cuerda por las patas traseras y se lo cargó a la espalda, comenzando el camino de vuelta a su cabaña. La sonrisa en su rostro aún se mantenía: éste invierno había sido especialmente frio, pero ahora llegaba la primavera, el valle se volvía a llenar de vida y por ahora prometía.
__Tras una larga y pesada caminata por el bosque debido al peso del animal, por fin llegó a su humilde cabaña. Echa de madera, de unos 20 metros cuadrados, tenía poco más que un espetón en el medio que servía a la vez de brasero, una cama, una pequeña mesa con una silla y dos grandes baúles, con una letrina a unos metros fuera de ésta. La había construido el mismo hacia ya tres años, cuando decidió dejar Zheroker e instalarse por su cuenta en alguna región inhabitada de Daulin, lejos de todo el ruido y sobre todo de la gente que tanto le irritaba.
__El cazador dejó el cuerpo del jabato en la mesa y su equipo encima de uno de los baúles para tumbarse en la cama. Había llegado bastante pronto, podía permitirse una pequeña siesta antes de comenzar a preparar al animal para la cena. Se tapó los ojos con su capucha y se recostó preparado para dormir cuando su agudo oído percibió un sonido inusual.
__En un principio, no le dio mucha importancia, pero cuando volvió a oírlo le entró la curiosidad. Intentó determinar el animal que lo causaba, a veces le sonaba como un gato, otras más bien como una cobaya, y otras simplemente como ningún animal que conociera. Como el sonido no paraba de repetirse y la incertidumbre le estaba quitando el sueño decidió salir a buscar su procedencia. Volvió a equiparse con su arco y su carcaj y partió en la dirección de la provenía el sonido.
__Según se acercaba a la fuente del sonido, y éste aumentaba de volumen, su mente comenzó a asociarlo claramente con algo, pero el cazador lo descartó. No era posible que esa fuera su fuente, no en mitad de un valle perdido en las montañas. ¿Verdad? Pero, cuando al fin llegó al lugar de origen se encontró con que sus sospechan eran realidad:  lo que oía era el llanto de un bebé.

__Allí, en mitad del bosque, yacía el cuerpo  totalmente exudado y sin vida de una mujer, si es que se le podía llamar mujer, ya que su piel estaba recubierta de escamas. Entre sus piernas, se hallaba un bebé, también escamado y con una cola de primate, llorando desconsoladamente. La fuente del sonido que había atraído a Ingus hasta aquí. Del vientre del niño salía un cordón que conectaba con la entrepierna de la mujer, dando la explicación a la situación.
__El humano no podía creer lo que veían sus ojos. ¿Cuantas posibilidades había de que le sucediera algo así? En un primer momento, su instinto le dijo que se alejase, que eso no podía ser real y que si lo era no tenía nada que ver con él. Pero el llanto del niño no cesaba y le hizo darse la vuelta de nuevo, no podía dejarlo a su suerte. Con resignación, aunque molesto, desenfundo su cuchillo mientras se acercaba al niño y cortó el cordón umbilical. Recogió al muchacho para llevarlo  a su cabaña. Para sorpresa de cazador, al cogerlo en brazos, éste se calló, lo que le sacó una sonrisa tonta al humano. Al llegar a la cabaña, lo depositó encima de su cama y se sentó en su silla mirándolo pensativo, la cría por su parte, parecía devolverle la mirada. Tras comprobar que permanecía tranquilo, decidió encender la lumbre, ya que le sonaba que los recién nacidos necesitaban calor. El bebé seguía mirando a su alrededor tranquilamente tratando de explorar su entorno.
__Después de cocinar y comerse el jabato que hacia cazado, comprobó que el niño se había quedado dormido. Y vio la oportunidad de hacer lo que le llevaba dando vueltas en la cabeza durante un buen rato. Abrió uno de sus baúles sacando una pala de él y se dirigió de nuevo al bosque a pesar de que quedaban escasos minutos para el ocaso. Llegó hasta donde había encontrado al niño y comenzó a cavar un nicho junto al cuerpo de la madre. Tras una hora volvió a su cabaña agotado tras un largo dia y se encontró de frente los dos grandes y amarillos ojos de la cría mirándole fijamente.
-¿Qué hago yo ahora contigo?-


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Capítulo 2

Mensaje por Aulenor el Mar Jun 16, 2015 1:05 am

Segundo Día

__Aun faltaba media hora para el amanecer pero un llanto desveló al cazador haciendo que se cayera de la silla dónde se había quedado dormido.
__-No puede ser... aun no ha ni amanecido...-exclamó molesto y adormecido mientras se reincorporaba y se dirigía hacia su cama donde se encontraba la cría, que no paraba de llorar cada vez más y más alto.
__-¡Ya! ¡Silencio! ¡Ya estoy despierto! ¡¿Qué quieres?!-le gritaba enfadado, lo que solo acrecentó los llantos del recién nacido.
__-*suspiro* No sé ni qué hacer... ¿Cómo voy a poder hacerme cargo de ti?-Observó de nuevo a la cría mientras se llevaba la mano a la garganta, aun la tenia seca-urg... necesito agua-hecho mano a su odre y comenzó a beber cuando se dio cuenta: ¡Lo que necesitaba era leche!
__-¡Claro! Eso tiene sentido... pero... no voy a conseguir leche de ninguna parte por aqui... ¿qué mas se le puede dar a un lactante?-pensó en voz alta, mientras el bebé seguía con su llanto-Muy bien, ¡espera aquí! ¡No te muevas!

__Según salia por la puerta, pudo ver como los primeros rayos del amanecer comenzaban a vislumbrarse entre las cumbres heladas. No tardó mas de cinco minuto en llegar hasta un pequeño claro en el bosque en cuyo centro crecía un pequeño naranjo. A pesar de que ya estaba entrada la primavera, el árbol aun conservaba algunos frutos que no habían caído ni habían sido diezmados por los pájaros. Oyendo todavía el llanto de la cria, el cazador guardó dos de estos frutos en su zurrón y comenzó su camino de vuelta tan rápido como pudo. <<Si sigue así, no tardaré en tener en mi puerta a la marea verde pidiendo explicaciones...>>
__Antes de que Ingus pudiera soltar el <<¡Callate! ¡Ya te traigo lo que quieres!>> que le pedía el cuerpo, los gritos del niño pararon de golpe al notar de nuevo al cazador en la sala, lo que hizo que el humano tuviera que guardarse el grito para él y lo reemplazase por una sonrisa.
__Ingus sacó un cuenco de madera, la única pieza de vajilla que tenia, de uno de sus baúles y comenzó a exprimir el zumo de las naranjas cómo pudo, para luego dárselo con cuidado al recién nacido, que, aunque al principio lo rechazó, acabó por bebérselo. Cuando hubo acabado, la cría se quedó de nuevo calmada mirando a su cuidador mientras esté se volvió a sentar en su silla con la intención de dormirse de nuevo, pero inocente y tranquila mirada del niño acabó por cautivarlo, el cazador no consiguió cerrar los ojos, siguiendo devolviendo la mirada a la criatura.


__Pasó el resto del día preparándose para el dia siguiente y cuidando del crío. Coció lo que le quedaba del jabato del día anterior, limpió una "regalito" viscoso de color verde oscuro que le dejaron en la cama, recargó su odre de agua, durmió cuanto pudo y repitió el procesó de las naranjas a la noche.
__Al día siguiente, tras volver darle zumo de naranja al crío, dejando al frutal sin ninguna fruta más, y   tras asegurarse de que se durmiera, partió raudo hacia la cima de una de las montañas que daban forma al valle. Tardó tres horas en alcanzar la cumbre y media mas en encontrar el un rastró reciente, pero finalmente pudo distinguir su objetivo.
__Un rebaño de cabras montesas pastaban tranquilamente entre las cumbres bajo la atenta mirada del macho alfa. Debido a la falta de arbusto, el cazador lo tuvo difícil para acercarse sin ser detectado, pero se fue deslizando rápida pero pacientemente entre las rocas hasta estar a un metro escaso de una pareja de hembras. Lenta y cuidadosamente fue sacando unas boleadoras de su zurrón y cuando estuvó listo, las lanzó hacia las patas de la pareja de cabras acertando en su objetivo y haciendolas caer. El resto de la manada huyo brincando entre los peñones.
__Ingus sacó rápidamente una cuerda y ató con ella las cabezas de las cabras para luego liberarlas del enredó de sus piernas. Tras comprobar que ambos animales estaban asegurados comenzó el descenso.
__Ya había pasado el mediodía y el cazador hacia parado a media altura para almorzar un trozo del jabato cuando de nuevo, comenzó a oir el llanto del lantacte que retumbaba por todo el valle provocando una desbandada general de todos los pájaros de la zona. Guardando apresurad amente el jamón y recogiendo de nuevo a las cabras continuó su descenso tan raudo como le fue posible.
__Tras llegar de nuevo a su hogar y atar a los animales a un árbol cercano, entró en la cabaña. El niño seguía llorando desconsoladamente, los rastros de un vomito naranja se extendía desde la boca del noche por la cama del cazador.
__-¡Hey 'nano! ¿Sigues vivo?-exclamó con una sonrisa en su cara, intentando consolarlo-Ya verás lo que te he traído. He tenido que subir todo el monte Lenor para conseguirlo... -cogió al crío en brazos y el bebé fue poco a poco cesando su llanto-Si... mas te vale que me lo agradezcas como si te hubiera conseguido oro... Um... podria ser un buen nombre... Oro de Lenor... Aulenor... Aulenor Abe... No suena mal...


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Capítulo Extra

Mensaje por Aulenor el Jue Jun 18, 2015 3:33 am

Cuentos de cuna

__-¡Muy bien lagartija! Hora de dormir-

__El cazador levanto al infante que gateaba por el suelo y lo colocó en la cama, sin embargo el chico no estaba muy por la lavor de dormirse, y zarandeaba sus brazos mientras repetia <<¡Quento! ¡Ke-ento!>>. Ingus acabó de quitarse la ropa de caza, quedándose solo en pantalón, y se metió en la cama con el crió.

__-Esta bien, te contaré un cuento... Veamos... um... ¡Ya sé!

__Está es la historia de dos hermanos, hijos de un gran cazador.
__Ambos llevaban toda su vida compitiendo entre ellos sobre cuál era el mejor de los dos.
__Y por si no se peleaban ya bastante, su padre tenia no paraba de ponerles pruebas en las que se enfrentaban  los dos porque, según decía él:

__"La vida es una sucesión de enfrentamientos y tienes que estar acostumbrado tanto a la victoria como a la derrota"

__En fin, que un día el padre decidió ponerles la prueba definitiva; envió a los dos hermanos a las montañas y les dio 2 dias para cazar a un animal. El que trajera el más grande, se quedaría con el titulo y la herencia de la familia.
__Así pues, sin pensárselo dos veces los dos hermanos se lanzaron a las montañas, deseosos de ganar de una vez por todas al otro.
__El hermano mayor, que era el más prudente de los dos decidió no arriesgarse demasiado y cazar al animal más grande que sabia que podía cazar: Un gran oso. Rastreó al animal, preparó sus trampas y antes de que acabase el día ya había cazado a su presa, un oso tan grande como puedas imaginarlo. Era un ejemplar magnifico. El hermano estaba seguro de que con él ganaría la competición. Así pues, comenzó a bajar al animal.
__El hermano pequeño, por su parte, mucho más ambicioso que su hermano, dicidió que su presa sería el animal más grande que conocía de aquellas montañas: el wyvern. Así pues, siguió la pista del animal hasta su caverna y allí preparó sus trampas. Sin embargo, los wyverns no son para nada estúpidos, y vez de caer en las trampas del hermano pequeño, le tendió él mismo emboscada a éste.

__Los sonidos de la lucha entre el hermano pequeño y el wyvern resonarón por toda la montaña, y el hermano mayor, al oírlos, dejó a su oso y se fue en busca de su hermano "¡¡Si el caza ese wyvern, mi oso no tendrá nada que hacer!!"
__Al llegar al luchar de la pelea, se encontró a su hermano acorralada por la bestia, con su arco fuera de su alcance y a punto de ser devorado, el mayor se olvidó por completo de la competición: ¡tenia que ayudarlo!
__Cargó rápidamente su arco y disparó 3 flechas seguidas a la cabeza de la bestia. "¡¡Aquí bastardo!! ¡Deja a mi hermano y sígueme a mi!" Por suerte el wyvern le hizó caso y comenzó a seguirlo por el bosque.
__El hermano pequeño estaba salvado. Pero éste al ver que su hermano le salvaba, creó que lo que estaba haciendo era quitarle la presa para ganar él. Así que recogió su arco del suelo, y furioso siguió a la bestia.
__El wyvern seguía siendo demasiado fuerte para el mayor, y cuando el pequeño, consiguió alcanzarlos, la bestia ya había mordido su hermano, quién se encontraba en su situación casi tan precaria como había encontrado antes al pequeño.
__La visión de su hermano indefenso, tuvo el mismo efecto en el pequeño que el que tuvo en el mayor. Así, disparó su arco tambien para distraer al wyvern y darle a su hermano la oportunidad de escapar.
__Sin embargo, el mayor no quería volver a dejar que la bestia atacará de nuevo al menor, y comenzó a disparar también. Y así, recibiendo ataques desesperados desde ambos lados, sin saber a quién atacar y con los hermanos protegiéndose el uno al otro, consiguieron dar muerte al gran wyvern.

__Cuando volvieron con su padre, le llevaron solo un cadáver, el del wyvern que habían cazado juntos. La herencia no se dividió. Ya que desde ese dia, los hermanos trabajarían juntos...-Ingus hizo una pausa, una sentimiento melancólico le recorrió de pies a cazaba-...para siempre.

__Y es que así acaban todos los cuentos ¿no?
__Ingus se recostó de nuevo mirando al pequeño escamado que había caído rendido a mitad de la historia, y ahora dormía apaciblemente. Una sonrisa se dibujó en la cara del cazador.
Supongo que el final verdadero no es tan malo después de todo...


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Capítulo 3

Mensaje por Aulenor el Lun Jun 22, 2015 2:33 am

Técnicas de Supervivencia de Rukyn


__Y así, poco a poco, paso el tiempo y sorprendentemente, Ingus consiguió adaptar su estilo de vida y cuidar del pequeño nagar que poco a poco fue creciendo. Ingus tenia que cazar mayor cantidad en menos tiempo todos los dias para poder atender las necesidades del crío, así pues, fue cambiando su estilo de caza directa por trampas. Ademas capturó algunos animales más, como las cabras, para tener alimentos asegurados, a los que tuvo que construir cercas y refugios. También intentó plantar algún frutal junto a la cabaña y cada vez recurría mas a la pesca y al cangrejeo, ya que al tener la cabaña al lado del rió, podía vigilar al crío mientras conseguía alimento.
__Pasaron los meses, convirtiéndose en años y el joven Aulenor aprendió a hablar y caminar. Y así, un buen día, Ingus decidió de era hora de qué enseñará a su hijo cómo es realmente la vida en el bosque.
__-Aule! Despierta lagartija, que hoy te vienes conmigo!-le despertó
__-¿ugm? uuuum... tengo sueño-respondió éste sin abrigandose aun mas con las pieles de la cama.
__-Jeje! Ahi no te vas a escapar!-respondió el cazador sonriente, agarrándole de los piel y alzándolo poniendo boca abajo y agitándolo-He dicho que hoy te vienes conmigo a aprender a cazar! ¿Alguna objeción?
__-¡Ah-ah-ah-ah-ah! Va-aale! Va-ale-e! Pero so-o-oltame-e!
__-Venga, ayúdame a ordeñar a las cabras y después te llevó a enseñarte las trampas. Se te acabo vivir tan bien, a partir de hoy te vas a ganar el almuerzo

__Y así fue, después de ordeñar a las cabras y desayunar, Ingus comenzó a enseñarle las trampas que tenia por el bosque, ya que Aulenor aun era demasiado pequeño para enseñarle con armas.
__Primero le mostró las mas fáciles de usar: las de los cangrejos, que consistía simplemente en una red con un trozo de carne atada en el centro y anclada fuera del rió con una cuerda, que al tirar de ella, hiciera que la red formará una jaula donde los cangrejos que se habían acercado a comer la carne quedaban atrapados.
__Después pasaron a la de los conejos, que consistía en taponar todos las entradas a la hura menos una y en ésta entrada poner la trampa para que cuando pasará el conejo quedará colgado.
__Con mostrar estas dos, ya cubrieron toda la mañana, e Ingus decidió aprovechar los conejos que han recogido y almorzar en medio del bosque, así le podría enseñar al pequeño nagar a encender un fuego de paso. Ingus se fue a buscar ramas para la hoguera mientras Aulenor se quedó con las bolsas colocando las piedras que delimitarían la hoguera. El crió llevaba la mitad colocada, cuando oyó un crujido detrás que le llamó la atención. Al darse la vuelta y ver a los ojos rojos que le observaba se cayó temblando del miedo.
__Un gigantesco wyvern le observaba en silencio. Estaba cubierto de un pelaje azulado oscuro con escamas grisáceas, con orejas puntiagudas con zonas rojizas que llegan hasta sus pequeños ojos amarillo, que ahora se tornaban de un rojo brillante, que se posición encima de un fuerte y corto pico ganchudo con dientes, cuyas alas, que serian a la vez de patas armadas con finas garras, están armadas con una especie de cuchillas muy duras, y que poseía una larga cola similar a un látigo está recubierta con afiladas escamas retráctiles.
__El pequeño nagar se había quedado congelado del terror, y no conseguía ni alzar la voz para pedir auxilio mientras el wyvern se acercaba lentamente hacia él, mirándole fijamente. Cuando estaba a un palmo de distancia, el animal le olisqueó un poco y luego cogió 2 conejo de la bolsa y desapareció agilmente entre los arboles. Poco después volvió Ingus cargando con la madera, sonriente.
__-Bueno, ¿ya has acabado con...-paró cuando el crío se la lanzó a abrazar completamente asustado-¡hey! ¡Aule, tranquilo! Dime, ¿Qué ha pasado?-preguntó con un tono cariñoso y preocupado.
__-Había... había un mo'stro! Gigantesco! Negro! se me acercó y se me ha llevado un conejo...
__-¿Un monstruo gigante negro? ¿Aria a estado por aquí? Me tenia preocupado, hacia unos meses que no la veía...
__-¿Aria?
__-Si Aria, ven, te la voy a presentar. Coge unos conejos más
__-¡NO!-gritó el crío asustado apretando con fuerza el brazo del cazador
__-¡Hey!-dijo mientras se agachaba al nivel del niño-Tranquilo, estas conmigo. No te va a pasar nada. ¿Eres un valiente o no lo eres?
__-Si... pero...
__-Venga, ven. Si ya la has visto, no hace nada, solo hay que darle de comer.
__Rastrearon al wyvern hasta una cueva que parecía meterse hondo en las raíces de la montaña. Ingus silbó en la entrada y después empujo a Aulenor dentro con los 2 conejos de la mano. Apareció entonces la wyvern acompañada de su cría y rodeando al muchacho, cogió los conejos y regresó al interior de la cueva. La cría por su parte, le olisqueó un poco y después siguió a su madre al interior. Tras hacer esto, volvieron al lugar donde habian estado preparando la comida.
__Mientras Aulenor intentaba prender el fuego con la ayuda de una piedra y el brazal de Ingus, el cazador despellejaba los dos conejos que les quedaban.
__-Asi que por eso habia desaparecido-comenzó a hablar en voz alta-Ha tenido una cría.
__-Pero, ¿Qué son?-preguntó el muchacho
__-Son wyverns. Cuando llegué a este valle, Aria intentó comerme un par de veces, pero conseguí escapada, incluso llegué a herirla... Mas tarde, comencé a dejarle algún conejo de vez en cuando delante de la cueva, como símbolo de paz, y ya ves. Funcionó. Ahora le he puesto nombre y nos respetamos entre nosotros. Eso es lo que tienes que hacer tú si no quieres que te haga nada, ganártela poco a poco.
__Tras un ultimo intento, Aulenor consiguió prender el fuego por primera vez, sonrió hacia Ingus orgullosó de su logro
__-¡Hey! ¡Genial chico! ¡Lo has dominado muy rápido! Llegarás lejos así


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Capítulo 4

Mensaje por Aulenor el Jue Jul 02, 2015 6:34 pm

Orcos


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Capítulo 5

Mensaje por Aulenor el Lun Jul 06, 2015 1:15 am

Visita

__Era mediodía, el cazador había intentado comenzar a enseñar al pequeño a usar el arco, pero tras espantar a medio valle y perder la mitad de las flechas acepto que era demasiado pronto para enseñarle el uso de un arma que requería tanta destreza. Habían pasado toda la mañana fuera y ahora emprendían el camino de vuelta hacia la cabaña. A pesar de todo, con el tiro de muestra, Ingus había abatido a un pequeño venado, que era la pieza que cargaba ahora sobre sus hombres y seguramente, lo que comerían ese día.
__Sin embargo, al llegar a la cabaña descubrieron algo completamente inusual. Delante de la casa, junto a la puerta, tumbado pero apoyado en la pared de madera, había un hombre. Estaba cubierto por una capa grisácea que le cubría de pies a cabeza, decorada con la silueta de un dragón azul oscuro en la espalda. A su lado tenia un macuto, un arco y un carcaj con flechas.
__-No puede ser...-musitó Ingus al verlo.
__A pesar de decirlo tan bajo, el hombre debió de oírle, ya que se alzo levemente y exclamó con una voz seca:
__-¿Tanto mal te ha hecho la soledad que ya no crees ni tus propios ojos?
__Dicho esto, el hombre se reincorporó mientras Ingus dejaba el venado en el suelo, encomendando a Aulenor su cuidado con un gesto. Después se acercó al tipo de la capa hasta que estuvieron uno enfrente del otro cara a cara. Cruzando miradas desafiantes durante unos segundos, antes de hablar.
__-¿Qué haces aquí Iskander? Ya te lo deje claro la ultima vez. No voy a volver-advirtió Ingus con voz severa.
__-¿Esta es la bienvenida apropiada para tu hermano? No estoy aquí por eso Ingus. Me gustaría que volvieras a Levante si, pero ya que no lo harás. Como has dicho lo dejaste claro.-se pasó una mano por una pequeña cicatriz en la oreja-No, no vengo por eso. Vengo porque no quiero dejar las cosas así entre nosotros.
__-Eso no pareció importarte la ultima vez. Solo querías que me quedará para mantener la posición de la familia en el gremio. Igual que padre.
__-Padre a muerto.-respondió cortante el hombre de la capa, como si tratase de imponer respeto. Ingus se altero notablemente, apartando la mirada, vacilante.
__-¿Cuanto hace que...- el tono cambió. Había tratando de mantenerlo severo, pero se entrevia la aflición en la voz.
__-Hace un mes. Partí hacia aquí tras el funeral. Este sitio es difícil de encontrar.-guardó silencio durante unos momento para darle tiempo a Ingus de asimilase.-La ultima conversación que tuvo contigo fue una pelea. No quería que me pasase lo mismo. Por eso he venido. ¿Puedes concederme ese favor, o tan grande fue la falta que te hice?
__-No, no lo fue en absoluto.-diciendo esto, Ingus tragó saliva y luego se acercó para abrazar al otro sujeto-Bienvenido hermano. Me alegro mucho de verte.-dijo con voz temblorosa.
__-Y yo a ti hermano-respondió devolviendo el abrazo.-y yo a ti.- Fue entonces cuando se percató de la presencia Aulenor-Ingus... ¿Qué es esa cosa?
__-Ése-dijo Ingus disgustado por la actitud de su hermano-Es Aulenor, mi hijo adoptivo.
__-¿¡Tú qué!?-la cara de sorpresa de Iskander, fue digna de un diccionario.
__-Aule, éste es mi hermano Iskander, tu tío.-le explicó al muchacho ignorando al cazador
__-Ho... hola-respondió el pequeño sin saber cómo actuar, escondiendose detras de su padre. Era la primera vez en su vida que veía a otra persona distinta de Ingus y éste parecía bastante malhumorado.
__Iskander fue a decir algo, pero Ingus le cortó antes de que pudiera hablar.
__-Íbamos a comer ahora, supongo que tú también estarás hambriento. Nos pondremos al día mientras preparamos el venado. ¿Me ayudais?
__Y así fue, Ingus comenzó a despellejar al animal mientras Iskander preparaba un espetón con madera y Aulenor  encendía la hoguera. No tardaron mucho en estar sentado alrededor del fuego mientras el ciervo se asaba.
__-Entonces... ¿hijo adoptivo?-preguntó Iskander con cautela.
__-Si, el mejor hijo que se puede desear, ¿verdad lagartija?-respondió dirigiéndose al muchacho-Anda trae un poco más de leña.-espero a que el escamado desapareciera de la vista vista siguiendo la orden antes de voler a hablar, y un poco más despues eso paraestar seguro-Encontré a su madre muerta en mitad del bosque, acababa de dar a luz. No podía dejarlo a su suerte.
__-Pero... ¿Qué es? Nunca había visto a un ser semejante
__-Bueno, supongo que alguna clase de antropomorfo, algún nagar. No estoy seguro, yo tampoco había visto a nadie de su especie. Pero es un buen chico.-la ultima frase le dibujo una sonrisa en la cara
__-¡Vaya! Quién lo iba a decir, mi hermanito un padrazo.
__-Supongo que es cosa de la edad... y hablando de eso, ¿Qué tal con Ziio? ¿Tuvisteis un hijo al final?
__-Dos de echo. Mellizos. Se llaman Héctor y Rathia. Tienen ahora ocho años
__-¿Y después dices de mi? Mira quién habla. El padre del año.
__-¿Con esto vale?-preguntó Aulenor apareciendo de entre la maleza con 3 troncos en los brazos
__-Si claro, ven siéntate.-le respondió Ingus mientras daba la vuelta al venado.
__-¿Y cómo va el gremio?
__-Como siempre, ya sabes, alguna misión por aquí, algún rastreó por allá, entrenar a los cazadores... Poca cosa.
__-¿Y con la muerte de padre?-esta vez el que preguntaba con precaución era él
__-Bueno...-dijo en un tono más serio-Como te podrás imaginar, los Abes hemos perdido nuestro representante en el consejo. Tú y yo somos rango 3...
__-Yo ya no-le corrigió Ingus
__-Vale, yo soy rango 3 y tú si quisieras volver...-Ingus fue a contestar de nuevo, pero termino soltando un suspiro y dejo a su hermano continuar.-y los dragones y dracos no es algo para tomarse a la ligera. Intento buscar una misión. Cada vez hay más dragones rojos jóvenes atacando la costa, aun no sabemos de dónde. Pero no creo que me lo asignen. Todos saben que cazábamos coordinados, sin el otro no somos gran cosa.
__-Lo siento hermano, pero no puedo volver. Allí todo me recuerda a ella...
__-Lo sé. Perdona por sacar el tema.
__-Confió en tus capacidades hermano, siempre fuiste el más fuerte de los dos. Podrás contra un dragón.
__-Ya ésta hecho-interrumpió la conversación el muchacho relamiendose y tragando saliva.
__-Bueno, si la lagartija lo dice será verdad. Tiene mejor ojo que yo para estas cosas

__Ingus sacó su cuchillo y comenzó a cortar el venado por la pierna, repartiendo la primera ración. En cuando el muchacho recibió su trozo comenzó a devorar como si no hubiera comido en dias. Por el contrarió, el invitado clavó su trozo de carne de un palo y comenzó a buscar en su macuto, hasta sacar un pequeño tronco. Éste tenia una tapadera que al quitarle dejo ver qué estaba hueco por dentro y que en su interior se hallaba un hurón.
__El animalillo salió del trozo mirando a su dueño como con duda, éste le devolvía la mirada sonriente mientras arrancaba un pequeño trozo de carne de su ración y se la entregaba.
__-¡Hey! ¡Has traído a Kerry y todo!-exclamó Ingus al ver al animal
__-¡Por supuesto que si! No hay mejor compañero de viaje
__-¿Qué es?-preguntó Aulenor que nunca habia visto uno
__-Es un hurón
__-Y un cazador de pleno derecho del Gremio. Nivel conejo, pero es el mejor cazandolos
__-¿De verdad?
__-Por supuesto. ¡Hey! Tenemos que enseñarle a Aulenor cómo caza Kerry
__-Claro, como querais

__Acabarón de comer y ambos hermanos se quedarón hablando, poniendo al dia durante una o dos horas. Más tarde se dirigieron a buscar una hura de conejo para enseñarle a Aulenor a hurón en acción. Primero tapaban todas las salidas de la madriguera menos dos. Luego, colocaban una red en una y en la otra metían a Kerry. Lo conejos no tardaban en salir huyendo por la salida con la red cayendo en las manos de los cazadores. Era una perfecta trampa.
__Iskander estuvo viviendo con ellos en el valle durante toda una semana. Acabo abriendo y Aulenor pudo ver un lado de Ingus que nunca antes habia visto, asi como conocer que habia más personas en el mundo exterior, es más que tenia familia. Al amanecer del octavo día, el cazador partió, prometiendo intentar no perder el contacto y volver cuando sus negociones se lo permitieran.


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Re: Infancia en el Valle de Rukyn

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