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Alabanzas, trifulcas y amores [ Zakha, Aulenor y Veronika]

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Alabanzas, trifulcas y amores [ Zakha, Aulenor y Veronika]

Mensaje por Veronika el Miér Jun 17, 2015 2:38 am

Mis andanzas no podían tener descanso, y por ello, mi paso por la ciudad de Baruk ‘Grund se veía obligado a ser efectuado. Una ciudad pequeña remota en las montañas, al norte de Noreth, aunque esta zona era un poco más hospitalaria que la de Thonomer, donde se acumulaban capas de nieve, frío, y desolación abrumadora. Al menos aquí la fauna se veía mucho más vivaracha, la flora más viva, más fuerte, más natural y sobre todo, más presente. Los cálidos rayos de sol se dejaban derramar como un caldero de agua cálida sobre mis hombros, cuya piel era la única al descubierto, junto a las manos y el rostro, mientras que el resto de mi cuerpo se mantenía cubierto por la cota de malla. Mi fiel escudero Jack me seguía los pasos de cerca, en un pesado silencio que yo deseaba que se cortara como un taco de mantequilla.

El recibimiento de la ciudad fue tranquilo, diría que casi nulo. Seguramente la hora del almuerzo ayudaba a que las cosas fueran de esta manera, pero en cualquier caso, no parecía haber casi nadie en los alrededores.

Fue entonces cuando fui sorprendida por un infante de escasa edad, que poseía uno de sus diminutos y delgaditos brazos de músculo débil y escaso, colgando sin agarre de ninguna clase. Descendí de mi fiel caballo con presteza frente al pequeño muchacho, agachándome para poder mirarle a los ojos a su altura.

Oh, pobre muchacho. ¿Cómo ha ocurrido? Dime ¿te puedo ayudar de alguna manera?¿Dónde está tu casa?

El niño se giró para mirar a la paladina, y no pudo evitar derramar un mar de lágrimas sobre sus mugrientos harapos desgastados. Veronika no sabía cómo actuar frente a esta situación. Nunca había consolado a nadie, no se le daba bien. Lo que mejor pudo hacer fue recoger al niño del suelo con uno de sus brazos, y retomar la montura con el niño sentado delante de ella, rodeado por ambos lados con los brazos de Veronika, que sujetaban las riendas con la firmeza de un percherón.

El niño pareció señalar un camino con su fino dedo, a través de calles que no parecían muy transitadas. Pero nuestra paladina no dudaba en internarse en esos lugares si con ello ayudaba a una pequeña criatura.

Finalmente llegó a un caserón en estado ruinoso, donde detuvo a su fuerte corcel de negras crines, y descendió con el crío entre sus brazos, agarrado más como si fuera un objeto que un niño. Depositó a éste en el suelo, y éste se fue a internar por la puerta de desgastada madera. Veronika entró tras él al ver que éste desaparecía, mientras que su escudero permaneció afuera observando lo que ocurría
Pero en el momento en el que penetró en el abandonado, frío e inhóspito edificio, la puerta se cerró, sin motivo aparente, y todo se sumió en una completa y fría oscuridad.

¿Qué hará nuestra protagonista?
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Llegada a Baruk ‘Grund

Mensaje por Aulenor el Miér Jun 17, 2015 10:24 pm

__Tras tres días caminando por las montañas, encontrándose solo con uno o dos viajeros humanos que no le dirigieron palabra alguna y haciendo paradas solo para cazar, comer, dormir y otras necesidades básicas, al fin avistó Baruk ‘Grund, una inmensa ciudad dorada de arenisca y mármol cuyos edificios llegaban a ser casi tan altos que las montañas circundantes.
__Aulenor quedó maravillado por la impresionante vista de la ciudad que tenía desde el camino por el que transitaba, que se encontraba algo más elevada que las murallas de ésta y permitían verla por completo. A pesar de que, tras leer sobre las ciudades en los libros que transportaba consigo Leif, se las había imaginado todo lo grandiosas y espectaculares que su imaginación había podido, la ciudad enana no se había quedado atrás frente a estas imaginaciones. Los ojos del nagar no paraban de echar chiribitas. Y una vez que superó la visión de la ciudad, se encontró con otra que le maravilló por igual: detrás de las grandes torres de roca, al fondo, donde acababan las montañas, se podía avistar la inmensidad del mar, que casi se confundía con el cielo.
__El joven continuó caminando, más aprisa que el resto del camino que había hecho hasta el momento, pero no por ello aprovechar cada momento para disfrutar del paisaje. No tardó mucho en llegar a un cruce de caminos dónde convergían todos los caminos provenientes del Este en una gran avenida pavimentada (el primer camino pavimentado que veía el nagar en su vida) que los dirigía hacia las puertas de la ciudad. En esta zona comenzaba a abundar más la gente, y, sobre todo, los carros de mercancías. Aulenor observaba con curiosidad a la gente a la vez que avanzaba tratando de pasar desapercibido, comenzaba a sentirse un poco intimidado al ver tal cantidad de criaturas juntas.
__La avenida le llevó hasta la puerta de la gran muralla de piedra de la ciudad, que parecía surgida alrededor de la ciudad en vez de erigida, ya que estaba construida de una sola tipo de piedra sin que se apreciara la unión entre las rocas que la componían. La singular puerta de ésta estaba rematada por un arco ornamentado con bajorrelieves.
__Ya en el interior del recinto, se alzaban las amplias viviendas de los ricos, con terrazas y balcones en los que se podían ver huertos, viñedos y plantas decorativas. El camino avanzaba por un puente, que cruzaba un canal por el que circulaban algunas barcas, hasta llegar a una pequeña plaza con una estatua en el medio. Había gente por todos lados, entrando y saliendo de la ciudad, en su mayoría enanos y humanos, aunque también había algunas otras razas.
__El pobre Aulenor, intentaba aguantar en las calles a pesar del gentío ya que su curiosidad le impulsaba a seguir mirando. Sin embargo, no duró mucho, y llego un momento en el que tuvo que irse corriendo hacia un callejón lateral poco transitado, para coger algo de aire. La sensación era muy distinta a como la había imaginada: no solo la cantidad de gente, si no todo el ruido, el bullicio, que generaban, además del olor. El aire aquí era distinto al de su valle: mucho más húmedo y pegajoso además la mezcla de olores llegaba a ser infernal, entre la gente, las mercancías y el humo que emanaba de las casas...
__Aun con todo esto, el joven quería enfrentarse a ello, sabía que si lo hacía encontraría la una buena recompensa por el esfuerzo. Tras descansar un poco y calmarse se dirigió otra vez hacia la calle principal, para volver a salir de ella en el siguiente cruce. Realmente no lo soportaba. Decidió seguir el itinerario de esa calle por una de las laterales, mucho menos transitadas, observando desde la distancia.
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Re: Alabanzas, trifulcas y amores [ Zakha, Aulenor y Veronika]

Mensaje por Youdar el Vie Jun 19, 2015 1:34 pm

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(Post de Invitado)

Barbudos enanos.
Hoscos y descarados.
Sus casas de roca.
A invitar al extraño toca.
Cerveza y festín.
Comida, manjares sin fin.
Brindad los cuernos.
El convite parecerá eterno.

Canción popular de las fiestas de Baruk´Grund. Anónimo.


Baruk´Grund, hogar, o al menos lo había sido para él durante ochenta años, sin embargo, ahora que estaba de vuelta, Youdar no sentía que estuviese regresando a casa, si no que, como el pájaro que alza el vuelo ante la mirada de un depredador, tan solo huía del futuro. Había bajado de su destartalada coca y, según puso un pie en tierra firme, no pudo evitar pensar todo lo que había ocurrido desde la última vez que se fue de allí.
Había sobrevivido a un enfrentamiento con una de las criaturas más terribles de los océanos de Noreth, había visto con sus propios ojos una ciudad que ni los más borrachos creían que existiera, había luchado con lores vampiros, djinnes de arcilla y criaturas rescatadas de los planos más oscuros que rodeaban al mundo, y, sobretodo, había podido sufrir los estragos de la guerra, tanto físicos como psicológicos.
Lo peor de todo, lo que había obligado al enano a volver al hogar, no sabía si para verlo por última vez, era que su destino parecía marcado. Ya no era un cazador, libre para ir y venir, luchando heroicamente por librar a las ciudades del mal que las acaecía. Era un soldado, aquella era su misión, luchar en una guerra por siempre, sin posibilidad de paz o redención para si mismo, si no, simplemente, esperando el día que se esperara de él un sacrificio mayor que cualquier otro, ganándose, finalmente, un descanso en los salones de Karzún. Pero, ¿podría acompañarlo Pelos a aquel último viaje?
Junto a él, el animal caminaba, aparentemente tranquilo y feliz. Desde que estaba con Youdar, Baruk´Grund era el único lugar que había visto por segunda vez y, tras vivir a regañadientes tantos viajes a lo desconocido, el regreso a un sitio en el que ya había estado antes parecía relajar al felino.
El enano saludó a unos cuantos conocidos, algunos viejos clientes de su padre, pero, realmente, toda la gente a la que apreciaba en la ciudad ahora no se encontraba en ella, así que caminó ligero, sin apenas detenerse a conversar. Acabó por llegar a su hogar, una modesta vivienda de madera, en las cercanías del puerto. La cerradura parecía haberse oxidado del desuso, pero la pudo abrir sin problemas.
-Hogar, Pelos- entrando en su vivienda, suspiró amargamente- No te acostumbres mucho a él. Quien sabe cuando podría venir alguno de esos “hijos del destino” en nuestra busca- el gato, en lugar de inspeccionar el lugar, como había hecho la primera vez que Youdar le había llevado a él, lo miró fijamente.
-Miau- tras tanto tiempo juntos, no había dudas para el antiguo cazador. El animal pedía comida.
-Vamos a tener que ir al mercado, pequeño- se quitó el cinturón, donde llevaba la espada, y lo dejó arrinconado en la casa. Allí no había necesidad de ir armado, así que también dejó sobre la mesa su escudo y su hacha, la cual estaba bastante oxidada- A ver que preparo yo para que comas hoy caliente, que después de tanto tiempo tomando pescado, apetece un poco de carnaca.
-Muah- el animal se quejó, como si su amo olvidase algo.
-¡Y cerveza!
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El complicado sistema financiero...

Mensaje por Aulenor el Vie Jun 19, 2015 9:19 pm

__Aulenor había seguido el tránsito de la ciudad hasta una gigantesca plaza donde se reunía la gente alrededor de unas casetas de madera y tela llenas de comida, piedras, armas, ropas y miles de cosas más que el nagar no supo identificar. Era el Gran Mercado. Aunque en esta zona la cantidad de gente era mayor que en ninguna otra era la más interesante que había visto hasta ahora. No le quedaba otra: tenía que meterse entre la multitud a observar. Si seguía escondiéndose todo el viaje sería en vano y sus esperanzas de descubrir las maravillas del mundo exterior desaparecerían para siempre.
__Así pues, el joven se armó de valor y tras tomar una gran bocanada de aire se internó entre la multitud. Llego primero a una zona repleta de puestos de comida y al principio pensó que el propósito del lugar era una demostración de quién podía conseguir más, a modo de demostración para ser el "cazador de la manada”. Esta hipótesis fue rápidamente descartada al observar que la gente cogía la comida de los puestos y se la llevaba, entonces supuso que era donde se distribuía el alimento a toda la ciudad, lo cuál le pareció una buena idea.
__Siguió merodeando por entre los puestos observando la mercancía que ofrecían y a la gente del mercado, pero intentando evitar las zonas donde mayor era la aglomeración. No tardó mucho en comenzar a sentir hambre ante tal cantidad de comida, y con ello, a preguntarse si podría coger alimentos de los puestos a pesar de no ser de la ciudad. Se acercó entonces a una de los enanos que custodiaban la comida y le pregunto:
-Hola, ¿P'edo coger comida aunque no soy de esta ciudad?
El enano, le miró de arriba a abajo un par de decir extrañado y entonces le respondió- Mientras pagues por ello, por mi como si provienes del foso negro
-¿Pagar?-respondió el muchacho extrañado
-Pues claro, ¿o acaso lo que me preguntas es que si te voy a dar comida gratis?-exclamó el enano algo irritado
-No sé lo que es...-respondió con simpleza el chico
Ante la sincera expresión del chico, el enano le volvió a mirar de arriba a abajo, aun mas extrañado que antes y luego exclamo- ¿De qué extraña cueva sales? ¡Pagar! yo te doy la comida y tú me das kulls a cambio-le enseño una moneda para que entendiera
-¿Kulls?-exclamó observando la moneda con curiosidad-¿Y dónde consigo esas piedras?
-Pues de muchas formas pero todas se resumen en una: ¡trabajando!-sentenció el enano molesto-Y ahora deja de molestarme, me reclaman mis clientes de verdad
__El enano se dirigió a atender a una señora que le hacía señas desde el otro lado del puesto. Aulenor, que seguía con preguntas, esperó un poco a que el enano acabase. Pero cuando acabó con la señora, siguió con otro cliente ignorando completamente al joven escamado, quién después de un rato, decidió marcharse, buscando la salida de la plaza, ya que comenzaba a sentirse agobiado por la gente de nuevo.


Última edición por Aulenor el Mar Dic 01, 2015 8:06 pm, editado 2 veces
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Re: Alabanzas, trifulcas y amores [ Zakha, Aulenor y Veronika]

Mensaje por Zahka el Sáb Jun 20, 2015 2:07 am

- ¡Por la izquierda, Zahka! – se decía el demonio con la voz de su marioneta izquierda.

- ¡La izquierda es para tontos, mejor la derecha, Zahka! – seguía hablándose él mismo, con la voz de la otra.

Trataba de elegir el canal a seguir, camino de aquella ciudad que figuraba en el mapa. Una que ni por asomo el mestizo se hubiera imaginado de aquella manera. Frente a la humildad de sus tierras, esa fortaleza le hacía sentir pequeño, pero no por ello incómodo ni amedrentado. Había oído historias sobre los buenos barcos de guerra que salían de allí y tal vez un par de reformas para el suyo no le vendrían mal; además, quién sabía si por fortuna podría encontrar a un nuevo tripulante que reuniese las características necesarias para montar en su navío. No en El Cabrón Rojo, sino el mayor, del que se separó al partir por su cuenta.

Anochecía en su llegada a lo que podía considerarse tanto muelle como entrada a la urbe. Sería la primera ciudad distinta de Vandalucia que pisase solo en años. Su desconocimiento de la misma le incitó a tomar las medidas necesarias, pues el trato a los de su raza no era agradable en ningún lado, que él supiera. Menos aún si se trataba de un pirata. Debía encontrar una forma de pasar desapercibido, y desde luego su llamativo traje no le serviría para ello. Debería esperar oculto en su bodega antes de pasear entre aquellos muros de piedra durante la oscuridad de la noche.

-/ /-

El cuerpo inerte y desnudo del joven humano al que Zahka echó el guante se encontraba flotando en uno de los canales internos de la ciudad. El ruido del cadáver chocando con el agua pudo haber llamado la atención de alguien, por lo que echó a correr silenciosamente con la vestimenta de aquel individuo aún en las manos.

- ¿Ya te decidiste a cubrirte entero de una vez, maldita abominación que engendré con desgana? – le preguntó la voz de la Duquesa en susurro mientras el demonio se tapaba por completo usando la capa con capucha que arrebató a su víctima. De un porrazo suave en el morral le hizo saber que se callara, para asegurar el mantenerse oculto.

Pegado a las paredes de los callejones más oscuros y vacíos, llegó hasta su embarcación, preparado para descansar hasta el amanecer. Caminar por la noche no solía traer nada interesante con ello y solo lograba despertar más sospechas entre los pocos que le divisasen.

-/ /-

- Cacho’l hambre que tengo (Menudo hambre…) – se dijo, aún en la bodega de su barco. Llevaba algún tiempo alimentándose de pescado y pan duro y deseaba probar otra cosa. Su bolsa de tesoros estaba repleta y sus ganas de alcohol y carne afloraban como si hubiera llegado la primavera.

Puso rumbo por entre las calles de aquella ciudadela, en la que la vida abundaba al contrario que cuando relucía la luna. Aunque quizás su vestimenta superficial no fuera la más corriente, parecía que la gente le prestaba menos atención que con su traje de siempre. Las herrerías surgían en cada esquina y quiso darles algún cuidado a sus dagas.

Mientras el herrero las trataba, echó un vistazo a su entorno. Los enanos de la zona parecían llegar cargados de comida de una de las vías y en cuanto Pim y Pam estuvieron de vuelta con él y hubo dejado una comisión al encargado de ponerlas al día, se dirigió por aquella carretera pavimentada.

- Bonito merca’o – expresó a viva voz,  observando la cantidad de puestos a su alrededor, siendo incapaz de contener una de sus risas al ver a un chico con cola de mono en uno de ellos, haciéndola bajar en intensidad con su antebrazo.
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Re: Alabanzas, trifulcas y amores [ Zakha, Aulenor y Veronika]

Mensaje por Veronika el Sáb Jun 27, 2015 3:46 pm

El tiempo pareció querer hacer una pausa en el momento en que todo se hizo una densa oscuridad.  Se pudieron oír los gritos de Daniels, intentando hacerse llegar hasta mí, pero por mucho que golpeara aquella puerta, parecía ser inútil.

Intenté esforzarme en atisbar algo en la penumbra, y al fondo de lo que parecía ser este cuarto se dejaba ver un fino haz de luz que se inmiscuía en la sala a través de la rendija de una puerta. Con decisión, apoyé el pie engrebado sobre los escombros que yacían en el suelo y avancé hacia la puerta. Para mi sorpresa, cuando la alcancé, esa puerta se podía abrir sin problema alguno. Y en su interior se podía ver una sala vacía, a excepción de una lámpara de aceite que se mantenía oscilando de una cadena colgada al techo. Seguramente alguien la habría encendido hacía poco, pero era extraño, pues esa sala sólo tenía dicha lámpara, una mesa podrida en una esquina, y otra puerta sin picaporte. Fui a intentar abrirla empujándola, pero nada. Decidida a continuar explorando aquellas ruinas,  y buscar al crío, retrocedí unos pasos para tomar carrerilla, y arremetí contra la puerta con el hombro y mi costado. La puerta crujió pero no cayó, hasta que tras otras dos cargas más, se abrió de golpe y cayó al suelo, descolgada de sus bisagras y su cierre, dejando una nube de polvo tras de sí.

Cuando tras la neblinosa cortina de polvo se posó en la mohosa roca que cubría el suelo de la casa, pude observar que esta sala estaba llena de objetos viejos: un estante al fondo, lleno de una pila de libros cuyos títulos eran totalmente irreconocibles, también una mecedora sin sitio donde poder posar las posaderas, y una mesa colocada en el centro del cuarto. Pero este cuarto no tenía ventanas, ni puertas. Nada

“Es imposible que el niño se haya desvanecido ¿verdad?”
Busqué en la sala alguna puerta oculta. Detrás de la estantería solo había piedras enmohecidas, y nada más.

“Todo está muy húmedo. Es verdad que el sol no llega, pero…”
Aparté la mecedora de una patada, y nada tampoco. Entonces me erguí, pensativa, mientras miraba hacia el techo
“¿Qué me queda por mirar?”

Me agaché y miré bajo la mesa, en busca de algo que no sabía qué podría ser. Pero entonces lo vi. Un tablero de madera en lugar de tanta piedra, y este no estaba cubierto por moho, como el resto de cosas.

Tomé el tablero entre mis manos y lo levanté, dejándolo a un lado. Y ante mí se aparecieron unas escaleras hechas en piedra, tan húmedas que estaban chorreantes de aguas coloreadas de un sospechoso color verdoso. No tenía elección, así que descendí por aquellas escaleras internándome en lo desconocido… O no tan desconocido, porque cuando llegué al fondo de las escaleras me di cuenta de dónde estaba: Las alcantarillas de la ciudad. Un sinfín de 4 túneles en los 4 puntos cardinales se extendían ante mí, con leve iluminación por parte de alguna llama en la lejanía. Decidí explorar las cloacas, ya que estaba en ellas, en busca del niño perdido

OFF Estoy haciendo una aventura paralela casi casi, pero está siendo parte de la historia, ya se conectará pronto.
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Re: Alabanzas, trifulcas y amores [ Zakha, Aulenor y Veronika]

Mensaje por Youdar el Lun Jun 29, 2015 11:16 am

--

(Post de Invitado)

Cordero asado, un guiso y un estofado.
Sed todos bienvenidos
al banquete del enano.
Cerveza, hidromiel y nata escarchada.
Disfruta de la cata,
en el banquete del enano.

Grylswo, trovador de Baruk´Grund.



De camino al mercado, Youdar pudo observar como la ciudad apenas había cambiado en su ausencia. Los enanos eran constructores mañosos, y cuando un lugar se edificaba, era con la intención de que durase por siempre; de ahí que los dichos populares indicaran que, si visitabas una ciudad de los hijos de la roca y volvías cien años después, lo único distinto en tu visita iba a ser las caras que encontrases.
Y, desde luego, Baruk´Grund no era una excepción, pues las esperanzas de Youdar de hacer una visita rápida al mercado se esfumaron en cuanto pudo comprobar lo lleno de gente que estaba, algo que, por otro lado, siempre era habitual en aquel lugar, incluso cuando caía la noche.
-Bueno, Pelos, tu esto ya lo conoces- el enano miró hacia el suelo, donde instantes después apareció su gato, con una rama de olivo en la boca, relamiéndose ante la posibilidad de degustar unas buenas aceitunas- ¡Devuelve eso!
-¡Hijo de mil padres! ¡Me ha robado!- ante los gritos, Youdar solo pudo agacharse y tirar de la presa que el felino había capturado, pero el animal no parecía muy dispuesto a soltar aquel manjar.
-¡Suel…ta…looooo!- al final no le quedó mas remedio que devolverle la rama al tendero partida en dos.
-Controla a esa mala bestia- fue todo lo que el mercader dijo a Youdar. Con ganas renovadas de volver a casa cuanto antes, se internó en el mercado. No le extrañaba lo que había hecho Pelos, pues llevaban mucho sin disfrutar de una buena comida.
-//-

En uno de los puestos, la impaciencia se adueñaba del enano. No solo llevaba esperando un buen rato, si no que, cuando parecía que ya iba a ser su turno, un extraño antropomorfo, aparentemente un reptil, parecía empeñado en agotar la paciencia del tendero. “De verdad que hay días que mejor no levantarse de la cama”, pensó Youdar, mientras ponía atención a la conversación. Parecía que el reptil no sabía nada sobre las monedas de uso común en Noreth. Sintiendo un arrebato de compasión, el antiguo cazador decidió intervenir.
-Chico, ¿nunca has visto un kull?- preguntó con amabilidad, indicándole al otro que pretendía ayudarle. Tenía toda la pinta de ser un nagar, aquella variedad de antropomorfos más parecida a los humanos.
-Nunca- al hablar, Youdar se dio cuenta de que el reptil, cuya piel cubierta de escamas le había dificultado calcular su edad, era bastante joven, tan solo un muchacho para los estándares de su raza.
-Entonces nunca has probado un banquete como Karzún manda, porque esos no son gratis- no sabía bien porque había contestado eso, ni porque, de repente, sentía ganas de compartir su mesa con alguien. Quizá era porque, sin Perik y Kadín allí, no sentía que aquel lugar fuese del todo su hogar, y prefería compartir mesa con un desconocido que con cualquiera de sus vecinos.
-¿Banquete...? He probado cangrejos, conejos, cabras, osos y renos, pero no, nunca un banquete...- la respuesta del joven le confirmó a Youdar que tan solo acababa de comenzar a salir al mundo.
-Banquete no es un animal, muchacho, banquete es toda una comida a lo grande. No se de donde habrás salido, pero en Baruk´Grund no harás mucho sin kulls. Me llamo Youdar, y hoy puedes comer en mi casa. Acabo de volver de un largo viaje y pensaba darme un buen homenaje, supongo que es mejor que me lo de acompañado.
-Po enga, 'amono flamenco, que la tripa ruge y el hambre urge- volviéndose hacia quien había hablado, Youdar se preguntó como no lo había visto antes. Iba vestido de rojo fuerte de pies a cabeza, con una máscara de bufón, y tenía un aspecto bastante chocante, al menos al lado del antropomorfo. Parecía tratarse de un humano, aunque, así vestido, podría incluso ser un elfo, o hasta otro antropomorfo cuyo aspecto le obligase a cubrirse de ese modo. Solo una cosa tenía clara Youdar, y era que aquel segundo invitado no era enano.
-¡Oh! ¡Muchas gracias! Yo me llamo Aulenor- dijo el reptil, presentándose con timidez y eduación.
-Lo nombre' no emborrachan, yo zoy Zahka; ehcuchen como mi tripa canta-el bufón se señalaba la barriga, urgiéndoles a que se dieran prisa. No le agradaba a Youdar tanto como su escamoso compañero, pero ya no podía negarle su hospitalidad.
-Pues dejadme que compre un buen cordero, que es lo único que me falta, y vais a saber lo que es comer bien- acabó por decir el enano, pensando que, al menos, no tendría que esperar solo en el puesto.
Poco después emprendieron el camino de regreso, entrando en la modesta casa portuaria de Youdar. Al entrar, un tablón del suelo crujió, dándoles la bienvenida.
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Re: Alabanzas, trifulcas y amores [ Zakha, Aulenor y Veronika]

Mensaje por Zahka el Vie Jul 03, 2015 6:07 pm

"Con el bum,bum,bum,
de este forja'or,
dejaré tus dagas
pa' rajá' de tó' "

- Canción de Herrelo Ratino,
conocido de Zahka.
Aquel ser era interesante. De acuerdo con sus planes, o los de los hermanos Grrongol más bien, si es que éstos tenían alguno, debía encontrar tripulantes excéntricos. Un mono con escamas vendría genial para pasar el día en la cofa del mástil mayor, atento a lo que pudieran capturar. Se acercó con disimulo para darse cuenta de que no estaba solo; un medio hombre estaba junto al deformado.

- Chico, ¿nunca has visto un kull? – preguntó el enano, que de conocer al nagar, no pareciera hacerlo demasiado bien.

- Nunca – contestó el primate. “¿Un retraza’o?” – pensó Zahka al oírle. Sus ideas se hallaban entremezcladas: por un lado, que fuese de esa manera le facilitaría convencerle para irse con él y el manipularlo a posteriori, pero por el contrario, ¿y si no servía para el mar? Era odioso entrenar a los nuevos grumetes.

- Entonces nunca has probado un banquete como Karzún manda, porque esos no son gratis – le respondió el otro. “¿Un banquete? E’to pinta bien…” – volvió a decirse a sus adentros el demonio, que pegó un poco más el oído a la conversación; una buena comilona le vendría mejor que aquel tripulante.

- ¿Banquete...? He probado cangrejos, conejos, cabras, osos y renos, pero no, nunca un banquete… - expresó inocentemente el joven reptil. “E’te tío é’ mu’ tonto, definitivamente” – Zahka se encontraba con ganas de burlarse de él, pero para ello tendría que hacerlo a lo grande, como él mismo y no con esa tapadera. Se descubrió, mostrándose como el arlequín que era.

- Banquete no es un animal, muchacho, banquete es toda una comida a lo grande. No sé de donde habrás salido, pero en Baruk´Grund no harás mucho sin kulls. Me llamo Youdar, y hoy puedes comer en mi casa. Acabo de volver de un largo viaje y pensaba darme un buen homenaje, supongo que es mejor que me lo de acompañado. – Le contestó el mediano antes incluso de que el mestizo tuviese tiempo de mofarse.

La idea de poder comer de gratis reemplazó a la anterior, como solía ocurrir en la inestable mente del rojizo de piel.- Po ‘enga, 'amono flamenco, que la tripa ruge y el hambre urge - soltó, como si les conociese de toda la vida, como si hubiese estado allí hablando con ellos en todo momento; los bufones y su puta forma de presentarse ante los demás. El respeto y la educación eran para los cuerdos.

- ¡Oh! ¡Muchas gracias! Yo me llamo Aulenor – se presentó el nagar, posiblemente emocionado.

- Lo nombre' no emborrachan, yo zoy Zahka, e’cuchen como mi tripa canta – los cortó de inmediato el bufón, presentándose a su manera, tal vez no la mejor, pero sí la más adecuada para apresurarles; quería comer y beber.

- Pues dejadme que compre un buen cordero, que es lo único que me falta, y vais a saber lo que es comer bien – respondió el bajito. Nadie podía negarse al acompañamiento de un arlequín; sabían como animar una fiesta, sin duda… O al menos los normales.

“Po ya ‘engo pa jamá” (Pues ya tengo para jamar) – pensó nuevamente, siguiendo al anfitrión. Sin embargo, al rato, antes de entrar en su casa, su máscara comenzó a brillar levemente con ese color azul espectral de siempre: Krik y Krak se querían comunicar con él y no podía hacerles esperar. Tal vez fuesen a darle alguna lección mental sobre educación a la mesa, o quizás quisieran unirse al convite; un lagarto a la hoguera, un gato a la brasa o un enano ahumado siempre eran buenos para el paladar.
Del morral del adalid salieron sus dos muñecos, Izquierdo, el de los labios reales, y Derecho, el del sombrero, rodeados por el mismo aura que la máscara. Flotando, se situaron en las manos de su dueño y comenzaron a hablar, pero no de la manera en que lo hacían siempre; Zahka no tenía nada que ver con ello, tenían a dos espíritus de comensales. Si el arlequín era un cara dura, mayor jeta tenían estos dos.

- ¡Krik! - dijo el de la izquierda, dando besitos al aire.
- ¡Krak! - se presentó el otro.
- ¡Nos invitamos porque queremos! - volvió a repetir el primero, Krik.
- ¡Y aunque tengáis algún problema no nos iremos! - terminó la frase el segundo, Krak.
- Exluyendo vuesta existencia... ¿Lo tenéis? - pasearon la mirada entre los presentes, esperando alguna respuesta. Zahka, solo podía contemplar a sus manos con una sonrisa de oreja a oreja debido a la emoción del momento.
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El hogar del Enano

Mensaje por Aulenor el Dom Jul 05, 2015 10:57 pm

__El enano los dirigió hasta un barrió cercano al puerto, donde el olor a mar y al pescado que traían los pesqueros sustituían a los del gente del mercado. Se notaba la diferencia de clases entre esta zona y por la que había entrado Aulenor, aquí las casas eran más austeras y simples, sin demasiados adornos y con más madera.
__Youdar se detuvo en una de las puertas de estas casas, sacando una pequeña llave de metal para abrirla mientras el joven nagar observaba la acción con curiosidad. La puerta se abrió ante el enano quién atravesó el umbral mientras invitaba a los demás.
-Poneos cómodo, en un rato estará todo listo.-exclamó el enano señalándoles la mesa y dirigiéndose hacia la cocina.
-¿Qu'eres ayuda?-preguntó el nagar
-Oh no! ¿Qué clase de anfitrión seria entonces? Relajaos, estáis en vuestra casa-respondiendo saliendo de la sala.
__Zahka se había quedado delante de la puerta de la casa con sus dos marionetas y Aulenor entró contemplando cada detalle de la estancia absorto de todo lo demás. De alguna forma la estancia le traía lejanos recuerdos de cuando vivía con Ingus en aquella cabaña del bosque, hacía más de 12 años.
- Tira para adentro, Bufón, que éste no se ve muy espabilado.- se oyó una voz en el porche.
- Eso, bufón, vámonos, que tenemos que contarte algunas cosillas dentro.- respondió otra.
__Y mientras el gato rodeaba al escamado mirándole despectivamente y apoderándose de un asiento con un gran salto, el arlequín entró en la estancia sin siquiera cerrar la puerta tras de si y tomó otro asiento. Tenía en las manos 2 pequeñas marionetas con las que parecía conversar con ellas sobre algo de una isla y una conquista, y que se diera prisa.
__Aulenor no se enteró de nada, estaba observando con detalle cada uno de los objetos que el enano tenía en su casa y jugueteando un poco con algunos de ellos. Así pasaron el rato y sin mucho tardar, el enano apareció con los primeros platos en la mesa. Un gran queso, tres jarras de cerveza llenas a reventar, el cordero asado, una fuente de boquerones y cuatro filetes de atún.


Última edición por Aulenor el Mar Dic 01, 2015 8:07 pm, editado 2 veces
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Re: Alabanzas, trifulcas y amores [ Zakha, Aulenor y Veronika]

Mensaje por Veronika el Miér Jul 08, 2015 12:39 pm

Jack se encontraba al otro lado de la puerta, junto a su fiel asno y el caballo de Veronika, esperando a que su ama saliera sana y salva de aquella ruinosa propiedad. Pero al ver que el tiempo pasaba y no salía, quiso acercarse a la puerta, a intentar abrirla, pero fue totalmente en vano, pues parecía atascada con algo. Trató de patear la puerta, pero igualmente, fue en vano. Aquella puerta no iba a ceder así como así.

El pánico hizo mella en su ser, y con presteza, montó en su fiel asno, y trató de ir hacia la ciudad, en búsqueda de algún gremio, o gente conocedora del lugar que pudiera ayudarle.

Así que marchó a la plaza central de la ciudad, donde millares de enanos se concentraban a diestro y siniestro. Allí también había un enorme mercado, lleno de miles de productos de orígenes distintos, y gente proviniente de muchas alcurnias y lugares diferentes. O eso parecía, por el aspecto que lucía cada uno. En la plaza, Jack se acercó a un carnicero que tenía filetes expuestos debajo de unas urnas de cristal de diferentes animales, y le preguntó si conocería a algún aventurero, que sepa un poco de la geografía del lugar. El carnicero, sin dudarlo, se refirió a un gran aventurero. Youdar se llamaba. Estaría seguro de que podría ayudarle en su problema, y le indicó dónde se encontraría su casa.

Entonces Jack sin dudarlo, se encaminó hacia allí, pues era la única cosa que le prometía tan siquiera un mínimo de ayuda. Aunque quizás se equivocaba.

Paseando por la calle, se encontró ya por la zona donde debía estar su casa, una puerta abierta, detrás de la cual se podía ver a un joven vestido con ropa de colorines. Jack desmontó de su asno, y llevando las riendas de ambos animales, se acercó a la puerta y golpeó con los nudillos.

¿Hola?¿Es esta la casa de Youdar, el conocido aventurero?
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Re: Alabanzas, trifulcas y amores [ Zakha, Aulenor y Veronika]

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