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El genial, asombroso, poderoso, fascinante, inigualable e inimitable laberinto folklerien

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Re: El genial, asombroso, poderoso, fascinante, inigualable e inimitable laberinto folklerien

Mensaje por Bediam el Vie Jul 17, 2015 6:23 pm

Tras la desaparición de Nikochis, todos los seleccionados se pusieron a conversar, con el objetivo de forjar alguna alianza, pero sobretodo estudiando a los rivales.

Ante ellos se alzaba aquel intimidante bosque de zarzas, y una vez dentro, quién sabía que se encontrarían…

-Bueno, vamos allá –gruñó Bohr, dando el primer paso dentro del laberinto.

Erika, que parecía algo descolocada, no dudó en seguirlo al instante. El resto se miraron, inquietos, pero poco a poco fueron penetrando por el umbral de zarzas. Bediam tragó saliva, sin decidirse a entrar. Sabía que había setas allí dentro, lo presentía. Nikochis era muy capaz de hacer algo así.

-Así que ya conocías al folklerien de antes… ¿eh? –comentó alguien a su espalda.

El alquimista se giró, sobresaltado. Jor, el viejo elfo silvano, le miraba con una sonrisa educada.

-–confirmó, sin saber muy bien cómo reaccionar-. Desde hace algo más de un mes.

El elfo asintió, interesado.

-¿Y cómo os conocisteis?–preguntó- Si no es indiscreción.

Bediam fue a responder, pero alguien los interrumpió.

-Perdonad –dijo Erika con gesto serio-. ¿Podéis entrar? Estamos decidiendo que hacer.

El elfo musitó una disculpa y avanzó hacia el laberinto. Bediam tragó saliva y le siguió. Tras ellos entró aquel siniestro caballero frente al que Nikochis se había mostrado nervioso, Darkeray. Debía hablar con él, pues lo intrigaba… Pero ahora tenía otras cosas en la cabeza. Fueron ellos los que cerraron la comitiva… y cuando ya tenían el cuerpo entero dentro del muro de zarzas, nuevas plantas brotaron del suelo, bloqueando la salida. Estaban atrapados.

El alquimista miró hacia adelante, donde todo el grupo estaba reunido.

A su derecha, colgando de entre las zarzas, había un cartel de madera, muy parecido al que había visto cerca del monolito en la entrada al bosque.

¡Bienvenidos a mi laberinto! Más os vale estar preparados.”, rezaba el cartel.

Bohr tenía la mano introducida en una rendija en la que no había zarza y parecía tratar de alcanzar algo. Se había hecho heridas en el antebrazo por culpa de las espinas, pero no parecía importarle.

-Joder, no llego –maldijo, mientras sacaba el brazo.

Cuando se apartó, Bediam pudo ver que, a través de abertura, podía verse una llave de color rosado colgando de una rama que sobresalía.


-Igual solo nos la está enseñando, pero no hay que cogerla aún –razonó Nadia-. Una especie de anticipo de lo que nos espera.

Bohr se sacudió un poco el brazo y examinó su alrededor, decepcionado.

-Esperaba que hubiese monstruos aquí dentro –confesó.

-Tal vez los haya –replicó Nikoshias con voz seria.

La conversación no siguió.

-¿Y esa palanca? –preguntó Bediam, señalando el artefacto. Era azulada y despedía un brillo metálico. Pero estaba en medio del suelo y no parecía sujetar ninguna cadena… que se viese, claro.

-“Esas”, querrás decir –contestó Bohr, dándole un pequeño puntapié a algo.

El alquimista se acercó y pudo ver que, efectivamente, allí había otra palanca exactamente igual que la anterior.


-¿Qué creéis que hacen? –preguntó Erika, nerviosa.

-Solo hay una forma de averiguarlo  –respondió Bohr mientras se agachaba.

-¡Gragget, espera! –gritó Nikoshias, maldiciendo en su lengua.

La hunta corrió hacia el enorme vikhar y lo placó con sorprendente fuerza, alejándole del artefacto. Ambos rodaron por el suelo y chocaron contra el muro de espinas.

-¡Joder! –rugió el hombre, furioso- ¿¡Quieres que te mate!?

La joven se incorporó ágilmente.

-No, tú eres el que quieres matarnos –replicó ella con voz seca-. No sabes que hacen esas palancas, podrían ser una trampa.

Bohr fue a decir algo, pero Jor negó con la cabeza.

-No vamos a morir aquí –aseguró.

Las miradas se centraron en el elfo, que permanecía rezagado.

-¿Y tú qué sabes? –le espetó el vikhar.

El inmortal compuso una sonrisa, como si no se hubiese percatado del tono agresivo del humano.

-Se unas cuantas cosas sobre los folklerien –respondió, tranquilo-. Por ejemplo, sé que tienen un código de conducta muy estricto que les impide matar.

Aquello sorprendió al alquimista. ¿Cuánto sabía el elfo acerca de aquella misteriosa raza?

-Yo le vi hacer explotar los cuerpos de unos monstruos hace no demasiado –replicó Bediam, recordando la batalla contra las huestes del pastoscuro-. Te aseguro que los mató.

El elfo negó con la cabeza, convencido.

-No serían seres vivos –insistió-. Serían reanimados por magia oscura o autómatas.

El alquimista no estaba muy convencido, aunque bien podía ser cierto… Los demás tampoco las tenían todas consigo: más valía no arriesgarse.

-¿Y si exploramos un poco antes de tocar nada? –propuso Erika, conciliadora, mientras le tendía una mano al vikhar, aunque él la rechazó y se levantó por sí mismo.

-Me parece bien  –respondió Nikoshias al instante.

Bohr se sacudió la tierra y les miró, desafiante.

-Antes nos ha dicho que no somos un equipo, que es una competición –recordó-. Así que haré lo que me dé la gana.

Nadia sacó una flecha ágilmente y en un instante estaba apuntando al hombre.

-También yo haré lo que me dé la gana –siseó-. Y si no te estás quieto, igual te ensarto un ojo.

El vikhar se rió, desafiante.

-Más te vale matarme de un solo golpe -la amenazó-. Porque si fallas, te sacaré las tripas por la boca.

No hubo respuesta inmediata, pero la situación era muy tensa y nadie se animó a moverse.

-No podrías tocarme –aseguró ella al fin.

Bohr se cruzó de brazos, sonriente.

-¿Estás segura? –preguntó- No sé si te acuerdas de que está prohibido volar.

La divium bufó, irritada.

-¿Y si nos calmamos todos? –sugirió Erika, con las manos extendidas y tensa-. Yo estoy con Bohr, cada cual que haga lo que quiera.

-¿Pero no decías que exploráramos antes? –inquirió Nadia, que no parecía sentir mucho aprecio por la shike.

La mujer se encogió de hombros.

-Eso es lo que yo propongo –matizó-. Pero si alguien no está de acuerdo no tiene por qué hacerme caso.

La divium apretó los dientes y destensó el arco, aunque no se guardó la flecha.

-Danos unos minutos para que echemos un vistazo –pidió Nikoshias-. Luego haz lo que quieras.

Bohr dudó, pero al final se encogió de hombros.

-Un minuto –accedió-. Pero como alguien me vuelva a decir lo que tengo que hacer, lo lamentará.

No perdieron el tiempo, aunque lo cierto es que la exploración fue corta. A la izquierda de la entrada el camino estaba bloqueado por unos gruesos barrotes metálicos. Tras ellos, el camino giraba y quedaba fuera de su campo de visión.


Había otro cartel al lado del camino.

"¡Oh, el primer obstáculo y con él la primera pregunta! ¿Cómo sortearéis estos barrotes? Y más importante, ¿…debéis sortearlos?"

-¿Qué creéis que quiere decir ese cartel? –preguntó Erika, agitada.

-Supongo que trata de asustarnos –caviló Nikoshias.

Nadie objetó nada, aunque había otra alternativa que nadie quiso considerar.

Por el otro lado, el camino serpenteaba, alejándose de la entrada.


Cuando avanzaron por él, se toparon con una nueva verja bloqueando el camino, así como con otro cartel, con el mismo texto que el anterior.


-Aquí está el mismo cartel –apuntó Nadia.

-Puede que haya un camino correcto y otro que no lo sea –reflexionó Bediam-. A Nikochis le gusta juguetear con la mente de los demás y con sus decisiones.

La divium le miró seriamente.

-¿Entonces es verdad que ya le conocías de antes? –preguntó.

El alquimista asintió, aunque no dejó que la conversación prosperara. Aunque había acudido allí solo para cumplir su promesa hacia Nikochis, quería intentar ganar, así que debía guardarse toda la información útil para sí mismo. El zurrón folklerien que le había dado la última vez que se habían visto las caras era realmente útil. Fuese lo que fuese lo que quisiese dar como recompensa por aquello, seguro que merecía la pena y no estaba dispuesto a dejar pasar la oportunidad.

Transcurrió el minuto y todos volvieron a reunirse delante de las palancas, donde el vikhar les esperaba.

-¿Y bien? –inquirió, algo más relajado.

-No hay salida –reconoció Erika.

-Que hayamos visto –matizó la divium, más por llevar la contraria a la bella humana y el fornido guerrero que otra cosa.

Bohr sonrió, contento de llevar la razón. Sin esperar ninguna indicación, tiró de la palanca y ésta se desplazó hasta el otro extremo de la hendidura sin oponer apenas resistencia.

El suelo tembló un poco y Bediam se tensó, esperando lo peor… pero lo único que sucedió fue que los barrotes que bloqueaban el camino de la izquierda se deslizaron hacia el interior de la tierra, despejando el camino.


-De nada –comentó el vikhar, prepotente.

-Supongo que la otra palanca abre la otra puerta –razonó Erika.

-O igual eso es lo que quiere que creamos –objetó Nikoshias-. Yo opino que sigamos el camino que ya hemos abierto.

-Recuerdo que no somos un equipo –insistió Nadia-. Cada cual que haga lo que quiera.

Erika miró a Nadia algo molesta, aunque enseguida se relajó su expresión.

-Tampoco ha dicho que esté prohibido cooperar –puntualizó-. No sabemos lo que hay aquí dentro, me parece sensato hacer equipo por ahora.

La divium bufó, pero ni le dio a la otra palanca ni se embarcó por el nuevo camino.

-Bueno, yo me voy –resolvió el vikhar-. No necesito dos caminos.

-Te acompaño –respondió Erika.

El corpulento hombre se encogió de hombros mientras iniciaba su avance.

-Mientras no me estorbes… -gruñó, aunque se le veía contento de tener la atención de la bella joven.

-Yo también voy –dijo Nikoshias.

-No moveré un dedo por vosotros, que os quede claro –replicó el vikhar.

La divium escupió al suelo, frustrada.

-¿Quién te ha nombrado líder de nada? –se quejó.

-Ellas –contestó Bohr, arrogante-. Y ahora, si me disculpas, tengo un tesoro que ganar…

El hombre sobrepasó los barrotes que aún sobresalían ligeramente del suelo, seguido a unos pocos pasos de la shike.

Clic. El guerrero frunció el ceño y se detuvo, pues el ruido había sido claramente audible… Pero no tuvo tiempo de hacer nada más. Un sonido agudo rasgó el aire y un veloz destello azul impactó en el costado del vikhar, que se vio arrastrado y acabó empotrado contra la pared contraria. Sus brazos y piernas se balanceaban torpemente, pero él permanecía inmóvil.

Erika chilló y retrocedió, horrorizada. Nikoshias hizo un gesto extraño con las manos y se puso en guardia mientras volvía a maldecir en su lengua, aunque no reveló ningún arma.

-Es imposible –murmuró Jor, pálido-. Un folklerien nunca…

Una estruendosa risa explotó en todas partes. ¡Paf! Nikochis apareció ante ellos, en el camino que Bohr había tomado.

-¡No me puedo creer que haya caído en la primera trampa! –exclamó sin parar de reír-. No se puede ser más tonto.

Todos le contemplaron con gesto horrorizado.

-¡Lo has matado! –rugió Nadia mientras cargaba de nuevo una flecha y apuntaba al folklerien, aunque sin decidirse a disparar.

-Es imposible –repitió Jor, atónito-. No puede estar muerto.

Nikochis sonrió, encantado de tener toda aquella atención.

-El vejete tiene razón –admitió-. No está muerto.

-Pero… -murmuró Erika.

Nikochis se acercó a él y señaló una especie de masa difusa y azulada que sobresalía del costado del vikhar. Parecía hecha de gas, pero no se esparcía por todas partes como lo haría el humo.

-Esto es una lanza de alma –explicó-. No daña el cuerpo, pero atraviesa y retiene el espíritu. Mientras la tenga atravesada, es como si fuese un cuerpo vacío.

Jor avanzó hacia el folklerien, frenético.

-¿¡Estás loco!? –le espetó- Puedes causarle daños permanentes con eso.

Nikochis bufó, irritado.

-¿Y tú qué sabes? –replicó-. Podría haberlo matado y no lo he hecho. Hago lo que me da la gana, que para algo es mi laberinto.

El elfo fue a decir algo, pero al final permaneció callado. El folklerien lo interpretó como una victoria y sonrió, satisfecho.

-Bueno, uno menos –concluyó-. A ver cuánto duráis los demás.

¡Paf! Volvió a desaparecer. Erika se dejó caer al suelo, sin poder apartar la vista del cuerpo inerte de Bohr, que Nikochis había dejado allí. Parecía aterrorizada y necesitada de una mano amiga. Nikoshias había enmudecido. También Nadia parecía tensa y aún permanecía con el arco preparado. Jor respiraba con pesadez, alterado.

La hunta fue la primera en reponerse. Avanzó cautelosamente hasta donde se encontraba el vikhar y examinó la zona con calma. Frunció el ceño al ver algo en el suelo. De su bolsa sacó una gruesa manzana y la dejó caer unos pasos por delante de ella.

Clic.


Un nuevo rayo azulado salió despedido de la pared e impactó nuevamente en el cuerpo de Bohr, que se contorsionó de una forma extraña. Erika soltó un grito de horror y la divium pareció reponerse en ese preciso momento.

-¿¡Pero qué diablos haces?! –bramó, histérica.

Nikoshias se giró hacia ellas con ojos fríos.

-Hay un plato de presión en el suelo –informó con tono neutro-. Si él no hubiese sido tan estúpido, lo habría visto. Que sirva a todos de advertencia: puede que esto sea un juego para ese ser, pero nosotros debemos tomárnoslo en serio o lo lamentaremos.

El cuerpo de Bohr aún se bamboleaba entre las zarzas de forma hipnótica y con él acababa la primera iniciativa de avanzar.

El laberinto folklerien se había cobrado su primera víctima… pero no la última.
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Re: El genial, asombroso, poderoso, fascinante, inigualable e inimitable laberinto folklerien

Mensaje por Ruisu EvandHell el Dom Jul 19, 2015 9:10 pm

Los primeros en entrar al laberinto fueron los del grupo del musculitos… Grupo nada interesante salvo por el elfo anciano y el alquimista. –Es astuto…- Pensé, al verlos intercambiar palabras entre sí, pues el elfo era quien decía conocer mucho de la raza folklerin.
 
Darkeray y Youdar de inmediato se adelantaron a mi marcha. El caballero errante se mantenía bien separado del grupo pero siempre visible mientras que Youdar continúo tras el musculitos y Bediam, hasta llegar a un par de palancas en el suelo. Yo por mi parte me mantuve atento a todo, un par de metros atrás del grupo casi quedando de último.    
 
Al ver las palancas de inmediato se produjo un enfrentamiento, algo ridículo, entre musculitos y la chica elegida por tener un nombre igual a Niko. Al parecer musculitos quería jalar una de las palancas sin tener precaución mientras que, la chica, entendía lo peligroso que esto podía llegar a ser.
 
-¡Joder! Quieres que te mate!?- Gruño musculitos molesto.
 
-No sabes que hacen esas palancas, podrían ser una trampa.-
 
Inmediatamente puse mi mano sobre la daga, atento a cualquier estupidez de esos dos. La discusión pudo haberse extendido más si no fuera por la interacción del elfo. -No vamos a morir aquí – Dijo el orejas picudas con una extraña seguridad en sí mismo. -Se unas cuantas cosas sobre los folklerien. Por ejemplo, sé que tienen un código de conducta muy estricto que les impide matar.-
 
-¿Un código de conducta? Que información tan importante…- murmure para mí mismo mientras repasaba lo poco que sabía de Niko…
 
-Yo le vi hacer explotar los cuerpos de unos monstruos hace no demasiado.– Interrumpió Bediam confirmando sus lazos con el folklerien. - Te aseguro que los mató.-
 
-No serían seres vivos. Serían reanimados por magia oscura o autómatas.-
 
-¿Y si exploramos un poco antes de tocar nada? – Comento otra de las mujeres tendiéndole la mano a musculitos, aunque este gesto no fue aceptado. –Te duele el orgullo idiota… Eso lo sabes tú y lo sé yo.- pensé mientras reía al ver todo desde lejos.
 
-Antes nos ha dicho que no somos un equipo, que es una competición. Así que haré lo que me dé la gana.-
 
De inmediato la Diviums preparo su arco y tras apuntar a musculitos, le regalo una bonita amenaza. -También yo haré lo que me dé la gana. Y si no te estás quieto, igual te ensarto un ojo.-
 
Luego de esto comenzó otra aburrida discusión que no llevo a nada. -Para variar…- y solo demostró lo desorganizados que estaban todos. Dejaban en claro que ninguno quería una alianza por lo que le reste mucha importancia a sus palabras… Solo llamo mi atención la actitud de una chica quien parecía particularmente diferente al resto.
 
-¿Y si nos calmamos todos? – Sugirió la chica que había ofrecido su mano en ayuda a Musculitos. Y que por alguna razón se me hacía familiar.- Yo estoy con Bohr, cada cual que haga lo que quiera.-
 
-¿Pero no decías que exploráramos antes? –
 
-Eso es lo que yo propongo. Pero si alguien no está de acuerdo no tiene por qué hacerme caso.-
 
-Danos unos minutos para que echemos un vistazo. Luego haz lo que quieras.- Exclamo Nikoshias tratando de calmar a musculitos.
 
-Un minuto. Pero como alguien me vuelva a decir lo que tengo que hacer, lo lamentará.-
 
En ese momento el grupo comenzó a moverse, y quedamos solo musculitos, Youdar y yo junto a las palancas. Solo teníamos ubicados dos caminos, uno de ellos podía verse desde nuestra posición y estaba bloqueado por unos barrotes de metal. El otro camino fue el que tomaron los otros para explorar.
 
-Yo estoy con él, si no le damos a las palancas seguro que no nos deja seguir.- Me dijo Youdar en el idioma de su raza, dando rienda a mis temores sobre el estilo de actuar de los Enanos. –Las palancas son solo una opción… Mira esa llave, dudo que este solo de muestra.- Dije, usando su mismo idioma.
 
-Apenas me había fijado en ella- Comento mientras intentaba pararse sobre las puntas de sus pies para llegar a verla. - ¿Vas a intentar cogerla?-
 
-No lo sé… Es raro que deje eso a la vista.-
 
-Desde luego, no quiere que yo la obtenga- Dijo Youdar, dando una especie de bufido
 
-A duras penas soy capaz de verla.-
 
Mire detenidamente la llave de color rosa y pude notar que estaba sujeta a una zarza, que hacia una curva como de garfio y pasaba por un orificio de la llave.
 
–¿Qué coño miras?- Dijo musculitos con un tono agresivo de voz, tal vez pensando que a quien observaba era a él.  
 
-No me des importancia, seguro que tú ganaras este reto.- conteste ignorándolo mientras examinaba las dos palancas sin tocarlas.
 
No pasaron ni cinco minutos cuando vi como el grupo regresaba ante nosotros. -¿Y bien? – Dijo musculitos apenas los vio llegar.
 
-No hay salida –
 
-Que hayamos visto – Acoto la Diviums.
 
Y fue cuando, sin esperar nada, ni avisar, el musculitos decidió tirar de la palanca. Inmediatamente el suelo comenzó a temblar y algunos se pusieron nerviosos. Al mirar los barrotes que bloqueaban el primer camino pudimos ver que estos lentamente bajaban, abriendo paso y clavándose en el suelo.
 
-De nada. –
 
-Supongo que la otra palanca abre la otra puerta –
 
-O igual eso es lo que quiere que creamos. Yo opino que sigamos el camino que ya hemos abierto.-
 
-Recuerdo que no somos un equipo. Cada cual que haga lo que quiera.-
 
-¿Mas discusiones sin sentido? Por esto, aun prefiero trabajos en solitario… O con amigos y metas en común.- murmure mientras esperaba la resolución del conflicto.
 
-Tampoco ha dicho que esté prohibido cooperar. No sabemos lo que hay aquí dentro, me parece sensato hacer equipo por ahora.- Eso quería escuchar, me comenzaba a gustar más y más la actitud de esa chica.
 
-Bueno, yo me voy. No necesito dos caminos.- ¿Porque sabía que diría algo como eso? La personalidad de musculitos era de esas personas acostumbradas a ganar por la fuerza y con estupidez. Nada imprescindible sin duda alguna…
 
El grupo se separó en este punto. El caballero errante regreso al segundo camino y se perdió de mi vista, Youdar se quedó conmigo junto a las palancas, y el resto continuo por el camino que acababa de abrirse. Con musculitos en el frente, creyendo ser el líder y presumiéndolo con descaro.
 
Al fin solos, y viendo que todos habían ignorado la llave rosada, decidí acercarme a la apertura para intentar ser yo el que la obtuviera. –Vamos…Sé que no estas por casualidad.- Pensé, mientras trataba de calcular la distancia entre yo y mi objetivo. Luego de ver detenidamente el agujero, decidí usar mi arco para ganar unos centímetros  de margen, pero aun así, me fue imposible tomarla.
 
Lo lejos que estaba la llave me dificultaba mucho maniobrar y, tratando de no recibir heridas de las zarzas se hacía todo aún más difícil. Mientras retiraba mi brazo de la apertura pude escuchar al caballero errante a lo lejos. Según sus palabras, había encontrado alguna clase de botón en el segundo camino. –No esperaba menos de ti…-
 
Me puse de pie nuevamente y respire muy profundo. Me quede un par de minutos en silencio mientras veía como el elfo caminaba a donde estaba Darkarey. –Ese tipo quiere estar en todos lados…- pensé al mirarlo regresar de nuevo al camino donde estaba el grupo grande. Escuchamos entonces un grito.
 
Darkarey inmediatamente cruzo frente a mí corriendo hacia el sitio del cual procedía ese alarido, Youdar se puso alerta de inmediato y lo siguió casi al instante. Cosa que, por prudencia decidí imitar. Al ver de donde procedían esos gritos nos encontramos con una imagen escalofriante. – Bueno… duro menos de lo que pensé.- murmure para mí mismo, al ver que musculitos se encontraba clavado en uno de los muros. - Un folklerien nunca…- dijo el elfo espantado.
 
Y sin dar un segundo de tregua, nuestro anfitrión apareció con una explosión de humo.
 
-¡No me puedo creer que haya caído en la primera trampa! No se puede ser más tonto.-
 
-¡Lo has matado! –
 
-Es imposible. No puede estar muerto.-
 
Una sonrisa preocupante se apodero del rostro de Nikoshis quien parecía complacido por las reacciones obtenidas. -El vejete tiene razón, No está muerto.-
 
En el pecho de musculitos podía verse sobresaliendo una especie de lanza o espiga azulada. A la cual Niko señalo mientras proseguía con su “juego” -Esto es una lanza de alma. No daña el cuerpo, pero atraviesa y retiene el espíritu. Mientras la tenga atravesada, es como si fuese un cuerpo vacío.-
 
-¿¡Estás loco!? Puedes causarle daños permanentes con eso.-
 
-¿Y tú qué sabes? Podría haberlo matado y no lo he hecho. Hago lo que me da la gana, que para algo es mi laberinto. –
 
-Bueno, uno menos. A ver cuánto duráis los demás.- Y casi al instante de terminar sus palabras desapareció de la misma forma acostumbrada.
 
La chica a la cual había venido observando con interés parecía ser la más afecta e inmediatamente se dejó caer al suelo. La divims se quedó congelada en su sitio, aun con el arco tenso y una expresión entretenida en el rosto…  Para sorpresa solo una de ellas decidió examinar la escena y tras usar una manzana como cebo logro activar de nuevo la trampa. Pudo escucharse un Clic y luego de eso, una nueva lanza impacto en el cuerpo inerte de musculitos.
 
-¿¡Pero qué diablos haces?! –
 
-Hay un plato de presión en el suelo. Si él no hubiese sido tan estúpido, lo habría visto. Que sirva a todos de advertencia: puede que esto sea un juego para ese ser, pero nosotros debemos tomárnoslo en serio o lo lamentaremos.-
 
-Sé que más de uno por aquí ya tenía eso en mente desde antes de entrar…- Le comente a Youdar usando nuevamente el idioma de los enanos.
 
Con eso quedaba clara la situación, solo me quedaba confirmar algunas sospechas y mover mis propias fichas en lo que ya consideraba un interesante juego. Di entonces unos pasos atrás, regresando al cuarto de las palancas, para hacer mi primer movimiento.
 
-Señor Nikochis ¿podría responderme un par de preguntas? Disculpe si le hago perder el tiempo pero creo que es importante.- Exclame mirando a todas direcciones. Pasaron unos pocos minutos de silencio hasta que, una vez más, apareció con una explosión, muy sonriente y con emoción aun en el rostro.
 
Todos parecían recobrar los nervios y pudo sentirse la conmoción por su aparición frente a mí. La divium inmediatamente escupió al suelo, mostrándole su desprecio. Quen derribara a musculitos mientras estaba consiente levanto la guardia. El elfo no dio ningún movimiento y la chica que estaba desmoralizada se quedó muda en el suelo.
 
-Aquí estoy -anuncia-. ¿Ya estás perdido?-
 
-Pues un poco señor Nico… ¿No le molesta que acorte su nombre? Se me hace más fácil recordar de esa forma.-
 
-Mientras mantengas el "señor", te permito acortar mi nombre. Tienes que tratarme con respeto.-
 
-No mereces ningún respeto - Interrumpió la Divium con una mirada de ira en su rostro. Nikochis le dedico la misma mirada fulminante que había usado anteriormente pero luego solo decidió no hacerle caso.
 
-Bueno señor Niko es grato saber su opinión de esto.- mostré una sonrisa calmada. Tenía que ver si lo que había pasado con el elfo podía ser emulado. – ¿Podría preguntaros que fue lo que hizo en mi mente? Desde mi ignorancia me es difícil no preocuparme por ello…-
 
-Ah, fue una verdadera sorpresa... –murmura. - Pues leer tu mente, atolondrado. Tenía que ver quienes ibais a resultar interesantes y eso solo lo podía saber si averiguaba como sois.- Una revelación interesante que dejo escapar para el dominio público. Supongo que no era vital para el, esconder esto, pero para mí era un alivio saberlo.
 
-Sus habilidades me dejan sorprendido señor Niko…- Dije de forma honesta pues poderoso era, y eso ya lo tenía claro. -Cumple sin duda con los títulos con los que se presenta.- Desvié la mirada para observar las reacciones que estaba ocasionando esta pequeña conversación.
 
–Ahora… Puedo suponer que nos tiene preparado un maravilloso desafío a cada esquina. Seria molesto de mi parte ocupar más su tiempo así que gracias por todo.- Me quede en silencio pensando en la mejor forma de desviar un poco la atención de mis verdaderas intenciones tras todo esto. Y antes que el duendecillo se marchase termine con mis preguntas. –¿Cuál de esas chicas le parece más agradable a la vista?-
 
Nikochis se hincha de orgullo y se pone a sonreír tontamente, muy contento. -Sí, tienes toda la razón - asegura. -Mi tiempo es muy valioso, tengo que supervisar este fantástico laberinto.- A la pregunta de qué chica es mejor...- Nikochis arrugo la nariz dando a entender lo que con sus palabras afirmaba. -Ninguna, por supuesto. Son horrorosas. Donde se ponga una buena feérica, que se quiten las demás.- Dicho esto, hace una despedida con la mano y desaparece con una explosión de humo.
 
- ¿No te parece interesante Youdar?- comente riendo, más para que los otros me escucharan que para él. E ignorando a todos los que estaban alrededor, decidí acercarme a la señorita que estaba en el suelo.
 
Con mi mano extendida para ayudarle a levantarse le dije en un tono suave. - No se preocupe es solo un juego.-
 
-Gracias -murmura con los ojos vidriosos mientras intenta ponerse de pie, con una sonrisa que parecía un poco forzada.
 
-El ganador no será el más rápido señorita… Sera quien se adapte mejor al juego.- susurre mientras ella se ponía de pie frente a mí.
 
-¿Desea acompañarme la primera parte del camino? Me sentiría mal si la dejase aquí en su estado…-
 
-Os lo agradezco profundamente –responde dando paso a una verdadera sonrisa.- Es agradable ver que no todos tienen el corazón tan negro como ese ser...-
 
- El señor Niko es sin duda interesante…- repetí nuevamente. -Pero a la vista, no soy el único que intenta ayudar a alguien.- Comente con cierta sorpresa por ver al antropomorfo intentando rescatar a musculitos. – Te comento que pasearemos con un amigo y su gato. Él es amigable, muy leal y a Youdar lo conozco desde hace un tiempo ya.-



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Re: El genial, asombroso, poderoso, fascinante, inigualable e inimitable laberinto folklerien

Mensaje por Aulenor el Lun Jul 20, 2015 5:49 pm

__Una vez que el primero dio el primer paso en el laberinto el resto de participantes le imitaron antes de que pasarán dos minutos. No parecía haber mucho camino por el momento: un camino bloqueado por una reja a la izquierda de la entrada y con un texto enigmático a su lado; una zona más amplia con 2 palancas y desde la que se podía ver una llave entre las zarzas, y a la izquierda de esta zona otro camino.
__La gente se había parado en la zona de las palancas, discutiendo sobre si hacer uso de ellas o no. Aulenor no intervino, se quedó observando detrás de los demás. Algo había cambiado en el ambiente nada más entrar al laberinto. No tenía la misma sensación que cuando estaba en el claro, este no era un sitio que pudiera explorar tranquilo, había algo distinto y este hecho le tenía inquietado.

-Danos unos minutos para que echemos un vistazo. Luego haz lo que quieras.
-Un minuto. Pero como alguien me vuelva a decir lo que tengo que hacer, lo lamentará.
__Con estas palabras, la mayor parte del grupo se desplegó para explorar los posibles caminos. El nagar, que seguía inquieto aprovecho para dirigirse hacia el camino que salía a la izquierda de la zona de las palancas, por el que ya habían ido el alquimista y la divium. Basto con girar la esquina para encontrarse con otra verja bloqueando el camino. Esta doble, con el mismo cartel que citaba el mismo texto enigmático que el anterior "¡Oh, el primer obstáculo y con él la primera pregunta! ¿Cómo sortearéis estos barrotes? Y más importante, ¿…debéis sortearlos?"
-Puede que haya un camino correcto y otro que no lo sea. A Nikochis le gusta juguetear con la mente de los demás y con sus decisiones.-indicó el alquimista.
__Tras unos instantes, los dos se dieron la vuelta y regresaron con el grupo, Aulenor se quedó parado delante de la verja, agachándose para pensar, mordiéndose una uña. Entre la primera verja y la segunda se podía ver una especie de botón, y más allá de la segunda, había una puerta y otro cartel a la izquierda, mientras que a la derecha seguía el camino. Mientras más observaba más invadía un único pensamiento la mente del escamado: conejos.
__Mientras éste seguía inmerso en sus pensamientos, el caballero de la armadura negra llego hasta la reja y comenzó a observar meditabundo.
-Damas, caballeros, lamento si les interrumpo mas, al otro lado de estos barrotes hay un botón, es peligroso pulsarlo sin duda, pero si me pudieran prestar un objeto para alcanzarlo, como el bastón que porta el sabio elfo, yo seré quien corra el riesgo-pidió al resto del grupo alzando la voz.
__El elfo no tardó en asomar la cabeza por la esquina para contestar:
-Lamento no poder ayudarte- tras lo cual volvió a desaparecer tras el muro

__Se escuchó entonces un grito de mujer proveniente de donde estaba el grupo grande. El caballero salió corriendo buscando el origen del grito. Aulenor salió de su trance y comenzó se dirigió hacia allí también, no demasiado rápido, pero tampoco lento. Al llegar al sitio donde estaba la primera reja pudo ver a todo el grupo apiñado en la esquina viendo aterrados el cuerpo de Bohr, el humano musculoso. Nikochis había aparecido y no paraba de reírse señalando hacia el vikhar.
-El vejete tiene razón. No está muerto.- oyó decir al folklorien.
-Pero… -murmuró una de las chicas humanas.
-Esto es una lanza de alma–eexplicó señalando una especie de dardo azulado que tenía Bohr clavado en el costado.- No daña el cuerpo, pero atraviesa y retiene el espíritu. Mientras la tenga atravesada, es como si fuese un cuerpo vacío.
-¿¡Estás loco!?– gritó el elfo- Puedes causarle daños permanentes con eso.
-¿Y tú qué sabes?– respondió Nikochis irritado- Podría haberlo matado y no lo he hecho. Hago lo que me da la gana, que para algo es mi laberinto.
-Bueno, uno menos.– exclamó tras un instante de silencio- A ver cuánto duráis los demás.

__Mientras la otra humana, llamada Nikoshias, comprobaba la trampa en la que había caído Bohr, Aulenor llegaba a la respuesta al misterio en el que su mente había estado trabajando desde el momento que piso el laberinto y comenzó a sentir ese ambiente. Ahora mismo eran como conejos atrapados en una trampa como las que él había usado para cazar, y si no actuaba en consecuencia podría perecer allí mismo. Obviamente todos los demás ya se habían dado cuenta de este hecho, algunos de ellos mucho antes de entrar en el laberinto. La expresión de sus caras lo dejaba claro. El escamado no podía seguir actuando tan despreocupadamente como hasta ahora, eso estaba claro. Ni aunque quisiera no podría ya. Su mente había entrado en el estado de concentración que el nagar solo alcanzaba en las cacerías o cuando su vida o la de su hermano corrían peligro.

__Aulenor comenzó a abrirse paso entre la gente hasta llegar al frente, donde se encontraba clavado Bohr. Observó el cuerpo unos instantes así como las dos "lanzas de alma" que tenía clavadas. Retiró un guante de cuero de la mano derecha de Bohr y se lo colocó en la suya, preparándose para intentar quitarle ese dardo azul. El enfrentamiento era injusto y cuantos menos individuos hubiera en su bando menos posibilidades salir tendría, tenía que ayudar a todos los demás. Aparte, su cuerpo le pedía que le ayudase, realmente no quería que nadie pereciera allí.
__Al intentar agarrar la lanza comenzó a sentir un hormigueo extraño en los dedos, cómo si perdiera sensibilidad. En un primer reflejo aparto la mano. El guante no le serviría como protección como él había pensado. Miró a su alrededor buscando ayuda, la mayoría de la gente se había vuelto a desplegar, a su lado solo quedaban Nikoshias; Jor; Ruisu y Erika que se marchaban hacia la zona amplia de las palancas, y Darkey que parecía estar de paso.
-Escucha- le dijo a la hunta- Voy a intentar retirarle la lanza. Por favor, retirarme si ca'o inconsciente o algo
__La joven, asintió con la cabeza en respuesta y estuvo pendiente de los movimientos del escamado, que de nuevo se dispuso a agarrar el dardo mágico que atravesaba al vikhar. Por desgracia, el arma estaba compuesto de magia pura y los dedos de Aulenor la atravesaban, mientras el efecto anestésico se extendía rápidamente por el brazo de éste, llegándole hasta el codo e inutilizándole el brazo derecho, que calló insensible, como dormido.
__Tras un pequeño rugido debido a la molesta sensación de perder el brazo diestro, Aulenor probó otra hipótesis, empujó a un lado el cuerpo de Bohr para comprobar si la lanza le atravesaría a él también quedándose estática en el lugar exacto donde se encontraba, o si de verdad estaba clavada. Por desgracia, la lanza retenía el cuerpo del humano, efectivamente estaba clavada.
-¡Nikochis!- llamó el escamado mirando al cielo- ¡¿Nikochis p'odes venir por favor?!
__ Con una humareda, volvió a aparecer espectacularmente el folklorien.
-¿Qué quieres?-pregunto sonriendo
-¿Hay alguna forma de quitarle la lanza de alma?-respondió Aulenor
-Quien sabe... -murmuró mientras le observaba con una sonría picara.-Ves con cuidado, no te vayas a quedar igual que él, ¿eh?- le advirtió al ver que te tenía el brazo dormido.
-¡Vamos! Aun podrías divertirte un poco con él. Yo no sé tanto como tú, enséñame.- insistió Aulenor.
-Hay que ver cuanta incultura... - se quejó con aire de superioridad tras un suspiro sobreactuado-A ver, una lanza de alma es magia condensada. No puedes cogerla, igual que no puedes coger el humo que escapa de una hoguera. ¿Entiendes lo que te digo?
-Pero habrá alguna forma de moverla...-insistió
-Oh, por supuesto- aseguró- Pero no están a tu alcance.
-¿Podría un mago disipar esa magia?- intervino Nikoshias
-Puede...- le contesto Nikochis haciéndose el misterioso.
-Um...-Aulenor miró a su alrededor buscando alguna alternativa, después prosiguió-¿Y un folklorien... con sus grandes poderes, podería hacerlas tangibles? Quiero decir... al fin y al cabo es cambiar la naturaleza del objeto, no creo que este a su alcance la verdad...
-¿Crees que no podría?-espetó- Claro que podría, nada sería más fácil.
__El Folklorien apuntó con su mano había el vikhar dispuesto a materializar la lanza de alma cuando Jor, el elfo silvano, le detuvo interviniendo alterado:
-¡No, no lo hagas!- los otros tres le miraron sorprendidos-Si materializas la magia, lo harás en el interior del cuerpo del hombre. ¡Lo matarás!
-¡Claro! Antes habría que sacarlas...- intervino de nuevo Aulenor contento de que el elfo hubiese evitado un error que había sido suyo.
-Yo...-exclamó Nikochis con el rostro turbado, sin que le pudieran salir más palabras.
__Aulenor y Nikoshias le miraron sorprendidos, nunca hubieran esperado ver esa expresión en el duende. Jor por su parte le miraba inquisitivamente. Nikochis no pudo si no desviar su mirada, abochornado. ¡Paf! Con un único sonido las lanzas de alma que retenían el cuerpo de Bohr y Nikochis desaparecieron, esta vez sin ningún adorno escénico. Nikoshias y Aulenor se apresuraron a sujetar el inmenso cuerpo del vikhar para evitar que se estrellase contra el suelo. Tras recostarle en el suelo, Nikoshias se dispuso a revisar si tenía alguna herida. Aulenor por su parte se volvió hacia donde hace un instante estado Nikochis.
-Parecía afectado...- exclamó
-Ha estado a punto de matar al vikhar- respondió razonando Jor- Es normal que esté afectado.
-Bohr parece estar bien. No tiene ninguna herida. Sin embargo no despierta.- indicó el joven.
-Vo' a quedarme aquí con él por lo menos hasta que recupere la movilidad en el brazo- dijo Aulenor mientras se pasaba la mano izquierda por el brazo intentando sentir algo.- Podéis seguir si querés, tranquilos. Yo me encargo.


Última edición por Aulenor el Mar Jul 21, 2015 1:04 pm, editado 1 vez


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Re: El genial, asombroso, poderoso, fascinante, inigualable e inimitable laberinto folklerien

Mensaje por Youdar el Lun Jul 20, 2015 7:44 pm



-¿Acaso no vamos a entrar todos a la vez?- preguntó Youdar, atónito al ver como Ruisu se alejaba a hablar con el caballero nigromante- Pues parece que no, Pelos- miró primero al gato y después al interior del laberinto- Sea- acabó por decir, adentrándose entre las zarzas, con Pelos a su lado.

-Bueno, vamos allá- resopló Bohr, el vikhar bocazas, a sus espaldas. Adelantó a Youdar de dos grandes zancadas, colocándose en cabeza en la misma entrada del laberinto. “Ni que fuera a quitarte el sitio”, pensó el enano, resignándose a seguir los pasos del otro.

Nadia y la humana cuyo nombre se parecía al del folklerien, la tal Nikoshias, fueron las que entraron a continuación. Youdar miró atrás, y vio que Aulenor, Bediam, el elfo Jor, Erika, Darkeray y, por último, Ruisu, también se habían internado en las zarzas. Según este último puso un pie dentro de la creación de Nikochis, las ramas y brotes cubrieron la entrada, dejándolos atrapados.

-En menuda nos has metido, Pelos- se quejó Youdar, continuando la marcha tras Bohr, aunque apenas veía lo que tenía en frente con las gruesas espaldas del vikhar delante- Este sitio ya solo tiene una salida, y no es la que acabamos de dejar atrás.

-¡Miau!- protestó el gato, recordándole que gracias a él no había tenido que sufrir la ira del folklerien.

-Si, si, ya lo se- le respondió mientras Bohr detenía la marcha- ¿Te recuerdo acaso yo a ti las veces que te salvo?

-Joder, no llego- gruía el vikhar mientras trataba de alcanzar algo entre las zarzas, interrumpiendo su discusión, aunque Youdar estuvo seguro de que el gato lanzó un último maullido, llenándose de razón. “¿Qué está tratando de alcanzar?”, se preguntó, fijándose en lo que hacía Bohr, pero, con su altura, era incapaz de ver hacia que estiraba su mano.

-Igual solo nos la está enseñando, pero no hay que cogerla aún -observó Nadia. “¿Qué es lo que os enseña ese degenerado, y por qué no quiere que yo sea capaz de verlo?”, se preguntó el enano, cruzándose de brazos, indignado a pesar de que no le pillaba de sorpresa que Nikochis no hubiese preparado una competición justa- Una especie de anticipo de lo que nos espera- terminó la divium.

-Esperaba que hubiese monstruos aquí dentro - se lamentó Bohr, sacando el brazo de donde lo tenía metido, pareciendo desilusionado con el laberinto. “Este borrego me cae bien, es de los míos. Si yo hubiese creído que aquí habría monstruos hubiese entrado sin pensar”. Youdar reflexionaba sobre la situación, evaluando a sus nuevos compañeros.

-Tal vez los haya -divagó la hunta Nikoshias con seriedad, contestando al comentario de Bohr sobre los monstruos, pero nadie más pareció dispuesto a seguir con el tema. Youdar, por su parte, se había fijado en un par de objetos que había situados a ras del terreno, aunque no fue el único en hacerlo.

-¿Y esa palanca?- preguntó Bediam, señalando uno de los artefactos, de aspecto metálico y color azul.

-“Esas”, querrás decir- le corrigió Bohr, pateando la segunda palanca, que el alquimista no era capaz de ver desde donde estaba. A Youdar le intrigaban mucho, pues, a pesar de que por la sangre le corrían, sobre todo, la madera y el mar, como enano que era sentía una gran fascinación por cualquier tipo de mecanismo tecnológico.

-¿Qué creéis que hacen?- preguntó Erika. “Seguro que decorar no, muchacha”, opinaba Youdar, aunque entendía el nerviosismo con el que la mujer había preguntado.

-Solo hay una forma de averiguarlo- respondió Bohr a la chica, mientras se agachaba con la intención de accionar una de las palancas.

-¡Gragget, Espera! –gritó Nikoshias al hombre, lanzándose sobre él, haciendo que ambos acabaran por chocar contra el muro de espinas. “¿En qué estás pensando? Si no se le da no sabe”, Youdar lamentó que los miedos de la humana hubiesen frenado su avance, pero, aún así, se llevó la mano hacia el puño de la espada, por si Bohr intentaba atacarla. Por suerte parecía que el vikhar solo estaba furioso y contrariado.

-¡Joder!- rugió, aun desde el suelo- ¿¡Quieres que te mate!?

-No, tú eres el que quieres matarnos –replicó Nikoshias, ya en pie y aún terca en su argumento- No sabes que hacen esas palancas, podrían ser una trampa- Youdar intentó hablar, mostrándose de acuerdo con Bohr, quien también parecía que tenía algo que decir, sin embargo, fue el elfo Jor quien habló en primer lugar.

-No vamos a morir aquí –aseguró, atrayendo todas las miradas, aunque, desde donde estaba, al dirigir la vista hacia él, Youdar solo fue capaz de ver el trasero de Bediam.

-Supongo que debe ser mejor que solo ver botas- se quejó, mirando a Pelos, quien, a sus pies, también miraba hacia donde se hallaba el elfo.

-¿Y tú qué sabes?- le espetó Bohr a Jor, sacándole a este una enigmática sonrisa, aunque Youdar no fue capaz de apreciar ese detalle.

-Se unas cuantas cosas sobre los folklerien- respondió, tranquilo, el elfo- Por ejemplo, sé que tienen un código de conducta muy estricto que les impide matar.

-Yo le vi hacer explotar los cuerpos de unos monstruos hace no demasiado- le replicó Bediam- Te aseguro que los mató- pese a la rotundidad del alquimista, el elfo negó con la cabeza.

-No serían seres vivos. Serían reanimados por magia oscura o autómatas- sentenció Jor. Youdar se quedó pensativo ante el intercambio de opiniones. Él no había estado junto a Bediam durante toda la batalla de Darry´gor, así que no sabía si se refería a los mismos muertos vivientes que él y Lüdriëlh habían combatido codo con codo o, por el contrario, se refería a alguna otra de las muchas criaturas que seguían a Barbatos. Fuera como fuese, no estaba dispuesto a confiar su seguridad a una superchería de elfo del bosque.

Después de aquello, el grupo comenzó a discutir. Nikoshias quería explorar antes de accionar nada, Bohr gritaba a todo el mundo que dejara de darle ordenes, Nadie parecía dispuesta a clavarle una flecha a cualquiera que tuviese un poco de iniciativa y, por último, Erika trataba de mantener la paz entre todos. Los demás, al igual que Youdar, se mantuvieron como meros espectadores de la pelea, aunque el enano no sabía si, como él, todos pensarían que la actitud de las tres mujeres era algo infantil. No le había gustado que el vikhar lo adelantase de malos modos a la entrada del laberinto, pero debía admitir que un hombre como aquel era lo que hacía falta para plantarles cara a tiranos como Nikochis.

-Danos unos minutos para que echemos un vistazo- acabó suplicándole Nikoshias- Luego haz lo que quieras.

-Un minuto- concedió Bohr- Pero como alguien me vuelva a decir lo que tengo que hacer, lo lamentará.

-Yo estoy con él- dijo, en idioma enano, Youdar, impaciente y cruzado de brazos, a Ruisu, quien, mientras las mujeres exploraban, había avanzado hasta donde se encontraban él y Pelos- Si no le damos a las palancas seguro que no nos deja seguir.

-Las palancas son solo una opción- observó el encapuchado- Mira esa llave, dudo que este solo de muestra- Ruisu miraba a través del agujero por el que Bohr había estado metiendo el brazo.

-Apenas me había fijado en ella- mintió Youdar, quien, ni poniéndose de puntillas era capaz de ver la llave. Al menos ahora había un misterio menos para él, pues se había sentido en desventaja al no poder adivinar qué se escondía tras las zarzas- ¿Vas a intentar cogerla?

-No lo se- dijo Ruisu, reflexivo- Es raro que deje eso a la vista.

-Desde luego, no quiere que yo la obtenga- gruñó Youdar, lanzando un quejido al tratar alzarse de nuevo- A duras penas soy capaz de verla- protestó, quedándose al lado del encapuchado mientras este trataba, en vano, de alcanzar la llave.

Erika, Nadia y Nikoshias volvieron, reconociendo que, como Bohr decía, no había salida posible, pues, pese a existir dos caminos posibles, ambos estaban bloqueados por firmes barrotes de metálicos.

Sin dudarlo, el vikhar jaló de la palanca que tenía más cerca, haciendo que se escuchara un rugido. Por un segundo, todos se pusieron en tensión, esperando algo dañino, pero el rugido solo fue el resultado del descenso de los barrotes que bloqueaban uno de los caminos- De nada- dijo el vikhar con prepotencia. “Karzún, llévame pronto”, pensó Youdar, lamentándose de que aquel bocazas estúpido fuese el más sensato de entre los que allí se encontraban.

Youdar hizo el intento de caminar hacia la salida abierta, sin embargo, parecía que las tres mujeres tenían algo por lo que protestar de nuevo, incluso ahora que había un camino por donde ir. Fueron otro par de minutos echados a perder, hasta que, como la vez anterior, Bohr optó por lo más sensato, dejando que, si querían, Nikoshias, Nadia y Erika siguiesen discutiendo- Y ahora, si me disculpas- le dijo el vikhar a Nadia, que era la que más se había opuesto a él-, tengo un tesoro que ganar.

-¡Por todos los dioses!- exclamó Youdar, horrorizado, al igual que el resto, cuando vieron que, tras dar unos cuantos pasos por el nuevo camino, el cuerpo de Bohr resultaba empalado por una lanza que había surgido de entre las zarzas- Para uno bueno que había- se lamentó el enano, sin poder apartar la mirada del vikhar, que se había quedado clavado en uno de los muros del laberinto.

-¡No me puedo creer que haya caído en la primera trampa!- ¡paf! Nikochis había aparecido, desternillándose de risa, burlándose del destino de Bohr- No se puede ser más tonto

-¡Lo has matado! -exclamó Nadia, apuntando a Nikochis con su arco.

-Es imposible- murmuró Jor, atónito- No puede estar muerto.

-El vejete tiene razón- admitió Nikochis, sin parar de sonreir- No está muerto. Esto es una lanza de alma- dijo, señalando hacia el arma que había atravesado el cuerpo de Bohr, la cual parecía estar hecha de gas. A Youdar le recordó a la nube tóxica del Reilgán, y se alejó de allí, comenzando a toser, aunque aún procuraba prestar atención al folklreien- No daña el cuerpo, pero atraviesa y retiene el espíritu. Mientras la tenga atravesada, es como si fuese un cuerpo vacío- el enano se rehízo, intercambiando una mirada con Pelos. Se acababa de dar cuenta de que, en aquel laberinto, lo importante no iba a ser ganar. Lo importante iba a ser no perder, pues, tomando el ejemplo de Bohr, fallar las pruebas podría traer castigos incluso peores que la propia muerte, y Pelos y él no había sobrevivido a Landemar y la Gran Cacería para acabar perdiendo sus almas en un estúpido juego- Bueno, uno menos- acabó diciendo Nikochis- A ver cuanto duráis los demás- les retó, desapareciendo de nuevo, sin borrar su sonrisa.

Youdar se estiró, contemplando la horrible escena. Bohr seguía clavado a la pared, como un aviso a todo el que, como él, se burlase del peligro que podía suponer el laberinto- ¿¡Pero qué diablos haces?!- gritó Nadia. Youdar no vio a quien iba dirigida su exclamación, pero si pudo ver el cuerpo del vikhar estremecerse al ser empalado, de nuevo, en el mismo lugar.

-Hay un plato de presión en el suelo- explicó Nikoshias, que era a quien Nadia gritaba- Si él no hubiese sido tan estúpido, lo habría visto. Que sirva a todos de advertencia: puede que esto sea un juego para ese ser, pero nosotros debemos tomárnoslo en serio o lo lamentaremos- “al menos se van dando cuenta”, pensó Youdar, aunque recordó que, minutos antes, era él quien quería entrar por el camino sin miramientos. De no haber sido porque había un miembro del grupo aún más impetuoso, ahora sería su cuerpo el que estuviera empalado en las zarzas, desprovisto de alma.

-Sé que más de uno por aquí ya tenía eso en mente desde antes de entrar…- comentó Ruisu en idioma khezalid. Youdar, perdido en sus propios miedos, no le contestó. Su especialidad no era pensar, era actuar. Pensar siempre se le había dado mejor a aquellos que le rodeaban; a Kadín, a Perik, a Bediam, incluso a Ruisu. Él solo era el bobo que se lanzaba sin pensar hacia las nubes tóxicas, hacia los lores vampiro. Él era el estúpido que atacaba a los monstruos legendarios empalándolos en la vela cebadera de su barco, sin importarle demasiado las consecuencias, consciente de que, de morir así, Karzún lo recibiría como a un valiente.

Pero ya no era un cazador, no era un guerrero sin más. Era un soldado, y, sobre todo lo demás, lo que define a un soldado es su misión. Él no podía morir allí, no con todo lo que aun quedaba por hacer. Dejó a Ruisu allí, llamando a Nikochis y tratando de dar algo de consuelo a la pobre Erika, mientras él volvía hacia la zona de las palancas. Había un segundo camino, eso habían dicho las mujeres cuando había ido a explorar y, si lograba abrirlo, aumentarían las posibilidades de que, al menos, uno de ellos lograra la victoria. Pensó que esa debía ser su baza contra el folklerien, pues, haciendo caso a sus palabras, Nikochis solo necesitaba un vencedor y, en ese caso, ellos también necesitarían solo uno. Lo único que haría falta era sobrevivir hasta que el juego terminara, y podrían irse por donde habían venido. O, al menos, eso esperaba que ocurriese.

En su caminar se cruzó con el elfo silvano- Jor era vuestro nombre, ¿cierto?- le preguntó mientras avanzaba hacia las palancas.

-Así es, amigo. No recuerdo el vuestro, por desgracia- se lamentó. Youdar se detuvo al lado de la palanca que no había sido accionada, girando su rostro hacia Jor.

-Youdar, hijo de Yeidrax- se presentó- Deberíais tener cuidado, no vaya a pasar algo malo- le advirtió mientras ponía su mano sobre la palanca.

Jor negó con la cabeza- No me esperaba lo que ha pasado con ese humano- confesó- Ya no se que pensar de Nikochis- Youdar se percató de que, tras el elfo, Bediam escuchaba su conversación.

-Yo tampoco se que pensar de él- bufó Youdar, apartando a Pelos con el pie para que no estuviese muy cerca de él- Lo cierto es que si estoy vivo es gracias a él, pero, si estuve a punto de morir, también pudo ser por culpa suya.

-¿Qué es lo que pasó?- preguntó Jor con curiosidad.

-Es una larga historia- gruñó Youdar, evadiendo la pregunta, y, sin más miramientos, accionó la palanca- Rezad a Luminaris, Jor- dijo el enano, consciente de que cuantos más dioses los ayudasen mejor. Contuvo la respiración y, al ver que a ellos no les había ocurrido nada, agudizó el oído, tratando de escuchar en la distancia.

-Bueno, nadie ha resultado herido- dijo Jor en un murmullo apenas audible. Youdar iba a preguntarle a Bediam, pero este se había alejado, como si buscara algo. En busca de respuestas, el enano preguntó a la única otra persona que tenía cerca

-Darkeray, caballero- llamó a aquel ser que, pese a sus exquisitos modales, nunca podría simpatizarle, dada su naturaleza de no muerto- ¿Has notado que algo cambiara?

-Lamento tener que responderle que no, maese enano, nada extraño ha ocurrido- respondió el caballero nigromante, girándose hacia él.

-Estas palancas…- comenzó a maldecir Youdar, resoplando- Este sitio es todo un peligro.

Darkeray asintió con la cabeza- Ciertamente, maese enano, tengamos la esperanza de que sólo sea un entretenimiento para él, y no una trampa para nosotros.

-Karzún te oiga- rogó Youdar, aunque, al momento, se dio cuenta de que Ruisu se había perdido de su campo de visión- Mejor no demorarse. Suerte, Darkeray.

- Para vos, maese enano. Que la fortuna guíe vuestros pasos- sentenció, solemne, el caballero. Youdar se dispuso a correr en busca del encapuchado, cuando la voz de Bediam lo llamó desde el otro lado del laberinto.

-¡Has abierto el segundo camino, Youdar!- gritó el alquimista.

-¿De verdad?- se sorprendió el enano, viendo que, al menos, había hecho algo bien- Eh, ¡Ruisu! Vuelve, rápido.




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Re: El genial, asombroso, poderoso, fascinante, inigualable e inimitable laberinto folklerien

Mensaje por Darkeray el Miér Jul 22, 2015 2:16 am

“¡Bienvenidos a mi laberinto! Más os vale estar preparados.” -rezaba un cartel de madera colgado entre las zarzas del laberinto, similar en aspecto al que se hallaba en aquella torre de piedra-.

Darkeray miró a sus espaldas una vez más, recordando el lugar donde hacía unos instantes había estado la entrada a aquella trampa circense

-Bueno... Supongo que ya no hay vuelta atrás

-Vamos... Deja de quejarte y mueve el trasero, te recuerdo que no podemos quedar los últimos

-No tengas tanta prisa, este laberinto está lleno de trampas, si no vamos, quiero decir... Si no voy con cuidado, podría acabar muy... Muy mal

-Pues con cautela, mueve el trasero

-Que impaciente eres...

-Joder, no llego -dijo de pronto aquel vikhar fornido-

-¿”No llego”? ¿A qué?

El Caballero pudo ver una especie de llave rosada que colgaba en un hueco de la pared

-Um... Demasiado... Fácil...

-Igual solo nos la está enseñando, pero no hay que cogerla aún. Una especie de anticipo de lo que nos espera -concluyó la joven divium-

-Pudiera ser señorita... Pudiera ser....

-Esperaba que hubiese monstruos aquí dentro -dijo el vikhar mientras se sacudía su brazo, magullado por las zarzas

-Tal vez los haya –comentó la hunta

-No estaría mal...

-No empieces ya, si se puede evitar, no habrá derramamiento de sangre

-Otra vez con esa absurda idiotez tuya, ojalá te devore algún monstruo de aquí

-Ojalá...

-¿Y esa palanca?–dijo de pronto el joven alquimista señalando una palanca azul en el suelo-

-“Esas”, querrás decir -corrigió el vikhar dándole pataditas a algo oculto por la pared

Darkeray se inclinó un poco para comprobar como otra palanca, muy parecida en características a su vecina, aparecía en su campo de visión

-Dos palancas y una llave

-Sí, y que haya tantas “llaves” a posibles puertas me hace pensar que alguna de ellas es una trampa

-¿Qué creéis que hacen? -preguntó con voz temblorosa la shike-

-Solo hay una forma de averiguarlo -contestó enérgico y resuelto el vikhar

-Ese insensato no piensa nada de lo que hace

-Déjalo, al menos si hay una trampa nos la quitará de en medio

-¿No te caía bien, engendro?

-¿Y qué quieres? ¿Qué le invite a hidromiel en una taberna?

-No, te aseguro que no

-Pues entonces es una herramienta para mi... Esto... Nuestros objetivos

-Ya, claro...

-¡Gragget, espera!–exclamó de pronto la hunta mientras corría hacia el vikhar y le embestía, tirándolo al suelo y estrellándose ambos contra las zarzas

-¡Joder!¿¡Quieres que te mate!?

-Adelante cabeza hueca, hazlo...

-Sádico...

-No, tú eres el que quieres matarnos. No sabes que hacen esas palancas, podrían ser una trampa -se defendió la joven mientras se levantaba de golpe

-No vamos a morir aquí -intervino de pronto el elfo-

El Caballero se giró hacia el nuevo locutor en la conversación-

-¿No? ¿Y cómo es eso?

-Buena pregunta engendro

-¿Y tú qué sabes? -dijo groseramente el vikhar-

-Eso... Tírale de la lengua

El elfo sonrió y contestó con parsimonia

-Sé unas cuantas cosas sobre los folklerien. Por ejemplo, sé que tienen un código de conducta muy estricto que les impide matar.

-¿¡Cómooooo!?

-Cállate y escucha

-Yo le vi hacer explotar los cuerpos de unos monstruos hace no demasiado–protestó el alquimista- Te aseguro que los mató.

-No serían seres vivos. Serían reanimados por magia oscura o autómatas -respondió el elfo mientras negaba con la cabeza

-¿Y si exploramos un poco antes de tocar nada? -dijo la shike mientras le ofrecía su mano al vikhar para levantarse, mano que fue rechazada-

-Me parece bien-opinó la joven hunta

-Antes nos ha dicho que no somos un equipo, que es una competición.  Así que haré lo que me dé la gana -replicó desafiante y hosco el vikhar-

-Bien dicho cabeza hueca, ¿Has oído Caballero? Deberías aprender algo de él

-...

-¿Caballero? ¿¡Me estás escuchando!?

-Déjame en paz, estoy pensando

-Amargado

-He dicho que silencio

-Bah

De pronto, la joven divium extrajo una flecha, la colocó en su arco y tenso la cuerda mientras apuntaba al fornido vikhar

-También yo haré lo que me dé la gana. Y si no te estás quieto, igual te ensarto un ojo -siseó como una serpiente lista para atacar

-Más te vale matarme de un solo golpe -dijo el vikhar, retándola con su tono y su risa- Porque si fallas, te sacaré las tripas por la boca.

-Al fin algo de espectáculo, vamos pequeños, luchad sin piedad. ¡Caballero, presta atención, a ver si aprendes algo de ellos dos!

-...

-Caballero ¿Estás atento?

-Shhh

-Vete al cuerno

-No podrías tocarme -contestó tras unos lentos y tensos segundos la divium

-¿Estás segura? No sé si te acuerdas de que está prohibido volar -le recordó el vikhar-

La joven divium le contestó con un bufido de rabia. Sin embargo, antes de que alguno de los dos diese el paso, la shike exclamó con las manos extendidas y visiblemente nerviosa:

-¿Y si nos calmamos todos? Yo estoy con Bohr, cada cual que haga lo que quiera.

-Otra aguafiestas... Mira Caballero, ahí tienes a tu esposa perfecta

-SHHHHHHHHHH

-Bah

-¿Pero no decías que exploráramos antes? -preguntó la divium-

-Eso es lo que yo propongo -contestó la shike encogiéndose de hombros- Pero si alguien no está de acuerdo no tiene por qué hacerme caso.

El ambiente se relajó un poco, la divium dejó de apuntar con el arco al humano pero mantuvo la flecha en ristre

-Danos unos minutos para que echemos un vistazo. Luego haz lo que quieras -propuso la hunta-

El vikhar reflexionó unos instantes para luego responder:

-Un minuto. Pero como alguien me vuelva a decir lo que tengo que hacer, lo lamentará.

El grupo comenzó a dispersarse por el resto de caminos posibles, el Caballero permaneció estático, sumido en sus pensamientos, Youdar y Ruisu comenzaron a hablar otra vez en aquella lengua desconocida, el vikhar permaneció a la espera junto a las palancas.

-Bah, vaya aburrimiento... ¡Caballero! ¿Has terminado? Esta gente se mueve, y no me gustaría ser el último salir de aquí

-...

-¿¡Pero se puede saber qué demonios te pasa!?

-Estoy pensando

-Eso ya los has dicho idiota, ¿En qué piensas?

-En lo que dijo el elfo, lo de que los folklorien no matan

-¿Esa tontería te tiene tan ocupado? ¿En serio? Para mí que ese elfo es un sabihondo sin ningún tipo de conocimiento

-Hum... No estés tan seguro, supo ganarse la entrada al laberinto usando el ego de la criatura, pero sea eso cierto o no, hay algo que me preocupa y me afecta... Mucho

-¿El qué?

-El joven alquimista dijo que Nikochis hizo explotar unos seres... Y el elfo afirmó que no podía ser, que probablemente eran criaturas reanimadas por magia oscura o autómatas...

-Bien, veo que sabes repetir lo que se ha dicho, ¿Y?

-Piensa un poco, analiza la información

-No me apetece

-¡Hazlo!

-Dios, ¡Vale! A ver, tanto una posibilidad como la otra supone que Nikochis mata, lo único que varía es a lo que sí y a lo que no

-Bien, ¿Pero que sería capaz de matar en ambos casos?

-Criaturas reanimadas por magia oscura o autómatas

-Bien, y ahora piensa esto: ¿Qué soy yo?

-Pues eres un... Oh

-Eso es... Oh

-P-p-p-pero el sólo quiere entretenerse a nuestra costa ¿¡Verdad!?

-Te noto nervioso engendro...

-¡¡¡Cállate y contesta!!!

-Supuestamente sí, pero recuerda lo que nos dijo, un paso en falso y nos echa

-Eso no me importa

-Ya, pero “echarnos” no supone que sea de una pieza, además, técnicamente no hay nada que le impida destruirme

-Esto no me gusta....

-Veo que al fin te das cuenta, debemos ir con cuidado

-Eso está hecho, necesito... Quiero decir... Necesitamos salir de aquí

-Mantén la calma, de momento esperemos a que vuelvan los demás

-Vale

Para cuando Darkeray volvió a la realidad, Ruisu estaba examinando a conciencia la llave rosada e incluso intentó cogerla, pero no fue capaz, Youdar observaba también la labor de Ruisu. Unos minutos después, el grupo regresó, y el Caballero comenzó a avanzar hacia el camino que ellos dejaban atrás

-¿Pero qué haces? ¿No quieres saber la información que traen?

-Sí, pero si quiero tener la oportunidad de observar todo en tranquilidad y sólo, no habrá mejor momento...

-¿Estás seguro?

-Estoy seguro

Darkeray continuó avanzando hasta encontrarse con una bifurcación, a su izquierda y a lo lejos unos barrotes bloqueaban su camino, a su derecha, el camino continuaba serpenteante

-Hum...

-¿Y ahora qué, Caballero?

-¿Tú que dices: Izquierda o derecha?

-¿En serio? Pues... Izquierda

-Está bien

El Caballero giró hacia la derecha y se adentró por el camino serpenteante

-¿Se puede saber qué haces?

-Seguir el camino

-¿Entonces para qué cojones se supone que me preguntas?

-Esa lengua, malhablado

-Responde

-Me has ayudado a elegir

-Gilipollas

-Esa lengua engendro, esa lengua...

En el otro lado del camino, el joven nagar estaba agachado en el suelo, mordiéndose una uña mientras observaba unos barrotes que, al igual que la otra opción, bloqueaban el camino, dos filas de barrotes para ser exactos; en la pared, un cartel rezaba: "¡Oh, el primer obstáculo y con él la primera pregunta! ¿Cómo sortearéis estos barrotes? Y más importante, ¿…debéis sortearlos?"

-Otro de sus jueguecitos mentales, que harto estoy de ellos

-Ya... -contestó el Caballero mientras examinaba al otro lado de la verja-

-No me estás haciendo caso ¿Verdad?

-Exacto...

Darkeray continuó con sus pesquisas,  y descubrió una especie de botón entre las dos filas de barrotes, a la derecha un sendero continuaba, pero lamentablemente era imposible ver que había más allá del recodo

-Juraría que algo se está moviendo en el suelo...

-¿El qué?

-No estoy seguro...

-Bueno, pues... ¿Y ahora qué?

-Creo que...

Un leve temblor lejano interrumpió la frase del Caballero

-¿Qué demonios pasa? ¿Una trampa?

-No lo sé

-¿Qué hacemos?

-Debemos intentar pulsar ese interruptor, quizá nos abra las puertas

-¿Y si no?

-Hay que arriesgarse

-¿Y tú crees que la armadura te dejará alcanzarlo?¿O puedes, para empezar, alcanzarlo?

-No lo sé, pero se me ocurre...

-¿Qué?

-El elfo lleva un bastón, podría usarlo para pulsar el interruptor.

-¿Y qué te hace pensar que te lo dará?

-Nada, pero debo intentarlo

-Tú mismo

El Caballero inspiró hondo y exclamó en voz alta:

-Damas, caballeros, lamento si les interrumpo mas, al otro lado de estos barrotes hay un botón, es peligroso pulsarlo sin duda, pero si me pudieran prestar un objeto para alcanzarlo, como el bastón que porta el sabio elfo, yo seré quien corra el riesgo

Transcurridos unos segundos, el elfo apareció raudo por una esquina, sin embargo, en cuanto vio a Darkeray, su rostro se tornó severo y hosco, pero manteniendo su tranquilidad característica, contestó:

-Lamento no poder ayudarte- y retrocedió hasta desaparecer-

-Maldito elfo, ojalá sea el primero en caer en una trampa

-No he de juzgarlo por su decisión pero... -miró a los barrotes- ¿Qué puedo hacer ahora?

-No sabría decir...

Unos gritos lejanos llamaron la atención del Caballero

-¿Y ahora qué ocurre?

-Buena pregunta

-¿Vamos?

Darkeray miró por un momento al interruptor y contestó: -Vamos

A paso ligero, el Caballero dejó atrás al joven Aulenor, que poco tardó en seguir sus pasos hacia el alboroto, para cuando llegó, aquel fornido vikhar, estaba tieso en una pared, babeante, una especie de masa azulada estaba clavada en su costado. Darkeray tuvo la tentación de preguntar que había sucedido, pero antes de poder siquiera articular una palabra, el conocido sonido de una explosión acompañada de una risa, hizo aparecer de la nada a aquel folklerien

-¡No me puedo creer que haya caído en la primera trampa! No se puede ser más tonto -declaró entre risas-

-Así que eso es lo que esperaba al otro lado de la verja

-¿La verja? ¡La verja! ¡Cierto! ¡Aquí había una verja!

-Ese sería posiblemente el temblor de antes...

-¡Lo has matado!–exclamó la divium

-Oh no... En tal caso, Caballero, me temo que hemos contrastado nuestras teorías

-Sí, desgraciadamente

-Es imposible. No puede estar muerto -intervino el elfo anciano, visiblemente impactado por ver sus teorías y suposiciones deshechas-

Nikochis sonrió y reveló la verdad:

-El vejete tiene razón. No está muerto.

-¿¡Cómo!?

-Shhh, escucha

-Pero… -dejó escapar la shike por lo bajo-.

-Esto es una lanza de alma -dijo señalando aquel extraño objeto azulado- No daña el cuerpo, pero atraviesa y retiene el espíritu. Mientras la tenga atravesada, es como si fuese un cuerpo vacío.

-¿¡Estás loco!? Puedes causarle daños permanentes con eso -exclamó el elfo dando un paso al frente-

-¿Y tú qué sabes? Podría haberlo matado y no lo he hecho. Hago lo que me da la gana, que para algo es mi laberinto.

-Parece un niño protestando por estar castigado

-Shhhh

-Bueno, -comenzó a decir al ver que nadie quería intervenir- uno menos. A ver cuánto duráis los demás -acto seguido, se esfumó en una explosión

Todos en general manifestaron nerviosismo o miedo: Aquella criatura, incluso jugando, era realmente peligrosa. Tras unos segundos, un clic sonó en el suelo, y otro objeto azul voló rápidamente por el aire, añadiéndose al que reposaba en el costado del vikhar. Darkeray se acercó un poco más y pudo ver como aquella mujer hunta había dejado caer una manzana sobre un disco resaltado en el suelo

-Una placa de presión.... Simple, pero efectivo...

-¿¡Pero qué diablos haces?!–gritó exageradamente alto la joven divium-

-Hay un plato de presión en el suelo. Si él no hubiese sido tan estúpido, lo habría visto. Que sirva a todos de advertencia: puede que esto sea un juego para ese ser, pero nosotros debemos tomárnoslo en serio o lo lamentaremos -respondió con seguridad la hunta-.

El arquero le comentó algo a Youdar en aquella lengua una vez más, acto seguido, Ruisu desapareció en dirección a las palancas azuladas. Darkeray se echó a un lado del camino dejando espacio para que se pudiera pasar, él por su parte, se quedó a observar como el joven nagar, Aulenor, intentaba retirar aquellas “lanzas” del cuerpo del vikhar.

-Bueno, ¿Qué hacemos?

-De momento esperar, los ánimos están muy crispados, necesitaremos un momento para reanudar la marcha

-Escucha.Voy a intentar retirarle la lanza. Por favor, retirarme si ca'o inconsciente o algo -pidió Aulenor a la hunta que aún permanecía allí-

-¿Y tienes alguna idea?

-No, ninguna de momento, esto está torciéndose bastante más de lo esperado

-¿Más de lo esperado?

-Apenas hemos avanzado y ya hemos perdido a uno, a este ritmo no llegaremos ni a la mitad del laberinto.

-Qué negativo eres...

-Además... Aunque se le pueda extraer esa cosa dudo que pueda recuperarse para seguir, y si lo hace, no creo que Nikochis le deje continuar

-¿Y eso?

-Técnicamente ha sido “eliminado”

Un pequeño rugido interrumpió la charla mental, el joven nagar sujetaba su brazo derecho, caído, como si no tuviese fuerza ni voluntad para poder levantarse

-¿Qué le ha pasado?

-Creo que ha sido la lanza, es mágica, y al intentar tocarla....

-Entiendo, y digo yo... ¿Por qué no le echas una mano?

-Te noto muy amable de repente engendro

-Ese folklerien es peligroso, si perdemos a demasiada gente antes de llegar al final estaremos muy en desventaja, toda ayuda es poca

-Vaya... No sabía yo de esa faceta tuya

-No somos amigos, ni siquiera aliados, pero ahora mismo no tenemos más remedio

-Ya veo... Me alegra saber que no todo en ti es sangre y ganas de matar

-No te acostumbres Caballero, vete a echarle una mano

-Voy...

Darkeray se acercó dispuesto a ayudar al joven nagar, pero antes de poder hacer nada, Aulenor exclamó:

-¡Nikochis! ¡¿Nikochis p'odes venir por favor?!

Otra explosión y otra humareda hizo aparecer a aquella criatura

-Retrocede despacio a tu sitio, no llames su atención

-Lo sé, lo sé

-¿Qué quieres?-dijo al fin Nikochis-.

-¿Hay alguna forma de quitarle la lanza de alma?

-Quien sabe...Ves con cuidado, no te vayas a quedar igual que él, ¿eh? -dijo con cierta malicia el folklerien echando una mirada al brazo del nagar-

-¡Vamos! Aun podrías divertirte un poco con él. Yo no sé tanto como tú, enséñame.

-Lo está haciendo muy bien...

-Hay que ver cuanta incultura... A ver, una lanza de alma es magia condensada. No puedes cogerla, igual que no puedes coger el humo que escapa de una hoguera. ¿Entiendes lo que te digo?

-Pero habrá alguna forma de moverla..

-Oh, por supuesto. Pero no están a tu alcance.

-¿Podría un mago disipar esa magia? -intervino de pronto la hunta-

-Puede...

-Um...¿Y un folklorien... con sus grandes poderes, podería hacerlas tangibles? Quiero decir... al fin y al cabo es cambiar la naturaleza del objeto, no creo que este a su alcance la verdad...

-¿Crees que no podría? Claro que podría, nada sería más fácil.

-Chico listo, ya ha picado

De pronto el elfo apareció, muy alterado, y declaró a gritos:

-¡No, no lo hagas! Si materializas la magia, lo harás en el interior del cuerpo del hombre. ¡Lo matarás!

-¡Claro! Antes habría que sacarlas...

-Yo...-murmuró afectado el folklerien-

-¿No me digas que no lo sabía?

Una pequeña explosión sonó, las lanzas y el hombrecillo verde desaparecieron al instante, hunta y nagar corrieron junto al vikhar para sostenerlo antes de que cayera desplomado al suelo

-Parecía afectado...- exclamó Aulenor

-Cierto, terriblemente afectado de hecho

-Ha estado a punto de matar al vikhar. Es normal que esté afectado -contestó el elfo-

-Bohr parece estar bien. No tiene ninguna herida. Sin embargo no despierta. Vo' a quedarme aquí con él por lo menos hasta que recupere la movilidad en el brazo. Podéis seguir si querés, tranquilos. Yo me encargo.

El elfo se alejó, dejando a la joven hunta revisando al humano, junto a Aulenor.

-Definitivamente es un joven muy valiente

-Bueno, no está mal, aunque personalmente dado el estado en el que está ese humano, lo dejaría atrás

-¿No querías salvarlo?

-Sí, pero no se va a recuperar a tiempo, no podemos esperarlo

-Que rápido cambias de parecer

-Es supervivencia, Caballero

-Me parece increíble que seas tú el que ahora me intente dar lecciones

-¡Ja! Yo nos sacaré de este laberinto

-Ya claro, lo que tú digas, deja de regodearte, tenemos una visita

-¿El enano? ¿Y ahora qué quiere?

-Darkeray, caballero ¿Has notado que algo cambiara?

-¿”Que algo cambiara”? ¿Qué habrá tocado?

-Lamento tener que responderle que no, maese enano, nada extraño ha ocurrido -contestó solemne el Caballero-

-Estas palancas… Este sitio es todo un peligro -dijo airado y resoplando el enano-

-De modo que le ha dado a una de las palancas...

-Ciertamente, maese enano, tengamos la esperanza de que sólo sea un entretenimiento para él, y no una trampa para nosotros.

-Karzún te oiga -el enano miró a su alrededor, como buscando a algo o a alguien, acto seguido, simplemente se despidió diciendo- Mejor no demorarse. Suerte, Darkeray.

-Para vos, maese enano. Que la fortuna guíe vuestros pasos

-Aunque sean esos pasos tan pequeños

-No empieces engendro

-Aburrido

Youdar se dispuso a correr, pero antes de dar un paso, un grito resonó a lo lejos, era la voz del joven alquimista:

-¡Has abierto el segundo camino, Youdar!

-¿De verdad? Eh, ¡Ruisu! Vuelve, rápido -declaró sorprendido y a gritos el enano-

-Caballero... Entonces aquel interruptor...

-¡Es cierto!

-Joven alquimista, ¿Tendríais la bondad de decirme si aquel interruptor que antes he mencionado, está ahora al alcance de nuestras manos? -gritó el Caballero esperando ser oído-

-¿Interruptor? -dijo extrañada la voz del otro lado- No he visto ningún interruptor.

-¿¡Cómo!?

-¿¡Quéeeeee!?
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Re: El genial, asombroso, poderoso, fascinante, inigualable e inimitable laberinto folklerien

Mensaje por Bediam el Miér Jul 22, 2015 10:19 am

El ambiente estaba caldeado. La atención de todos seguía concentrada en el cuerpo inerte del vikhar, pero las reacciones a este fueron muy diversas, pues cada cual estaba hecho de una pasta distinta.

Ruisu se repuso rápido y, tras volver a la zona de las palancas, llamó a Nikochis. El joven mercenario fue astuto y consiguió mediante halagos que el folklerien revelase que, efectivamente, les había leído la mente y que había elegido a aquellos que había considerado interesantes. La mirada del alquimista resbaló hasta Erika, la shike que permanecía en el suelo, consternada. ¿Qué habría visto en ella? La había elegido después de comentar que necesitaba mujeres, tal vez fue solo por descarte…

La reacción de Aulenor fue muy distinta. Sin pensárselo dos veces, se fue directo a socorrer a Bohr, bajo el ojo vigilante de la hunta. Bediam sentía curiosidad por las lanzas de alma que atravesaban el cuerpo del vikhar. Hasta ahora, y a pesar de todo el poder que Nikochis había demostrado, su habilidad parecía reducirse a manipular la materia… Pero aquello era magia. Era un lego en la materia, pero estaba claro que aquel hechizo era realmente avanzado. ¿Acaso no tenía límite el poder del folklerien? El antropomorfo trató de agarrar la lanza, protegido con un guante que le sustrajo al vikhar, pero al parecer no fue una buena idea, pues su brazo le cayó inerte a un costado.

El suelo retumbó y Bediam se giró, sobresaltado. Youdar había activado la segunda palanca. El alquimista sonrió: el enano seguía igual que siempre, no lo paralizaba el miedo ni lo que pudiese pasar. Si tenía que hacer algo, pues lo hacía. Era una actitud muy valiente, pero no llegaría a anciano con ella.

-¿Qué ha sido eso? –susurró la divium, que apenas se había movido, aun con el arco preparado.

Bediam la ignoró. Ruisu había ayudado a Erika a levantarse y ella parecía algo más recuperada. También pasó junto a ellos sin detenerse. El elfo se mantenía atento al intento de rescate de Bohr, así que tampoco le dijo nada. Se dirigió al segundo camino, al que estaba a la derecha de la entrada, pues era el único lugar que quedaba fuera de la visión del grupo, y tal vez allí algo había cambiado. El elfo gritó algo, pero el alquimista no fue capaz de escucharlo. A punto estuvo de dar media vuelta para comprobar que pasaba, pero algo llamó su atención… ¡La segunda reja, la que bloqueaba ese camino, había descendido!

 

No sobresalía más de un palmo de suelo, el camino estaba desbloqueado. Cada palanca revelaba un camino… ¿Tal vez Nikochis no era tan malo, después de todo? Dos palancas, dos caminos. Sin trucos… O eso parecía.

Sin pensárselo dos veces, corrió de nuevo hasta donde los otros pudieran oírle.

-¡Has abierto el segundo camino, Youdar!- gritó, emocionado.

El enano le miró, sorprendido.

-¿De verdad? –preguntó.

Bediam asintió, recuperando la sonrisa. El enano se giró hacia una zona fuera de su campo de visión.

-Eh, ¡Ruisu! –gritó-. Vuelve, rápido.

Al alquimista se le cayó el alma a los pies. Había asumido que, por ser ambos miembros de la Buena Leña, harían equipo… Pero ahora resultaba evidente que el enano tenía otros planes. Si Youdar decidía ir con Ruisu y Erika, no tenía intención de unirse a ellos, el grupo sería demasiado numeroso y en su opinión supondría un impedimento más que una ventaja.

Darkeray, desde su posición, le preguntó con un tono suficientemente alto por un botón. ¿De qué hablaba? Él no había visto ningún botón y así se lo hizo saber, aunque también era cierto que no se había acercado a los barrotes y no había examinado aquella zona con calma.

Siguió avanzando hasta volver al principio, y se sorprendió de ver a Bohr liberado e inconsciente en el suelo. ¿Qué diablos había pasado…? Con él estaban Nikoshias, Jor y Aulenor. El nagar estaba acuclillado a su lado, parecía resuelto a quedarse con él hasta que se recuperara, si es que lohacía. Seguía con el brazo inutilizado… ¿Podría volver a usarlo alguna vez? Recordaba que Nikochis había dicho que mientras la lanza siguiese en el cuerpo del vikhar, era como si no tuviese alma… Pero ahora ya no la tenía dentro, ni Aulenor tampoco. ¿Por qué no volvían en sí?

Nikoshias no parecía tener ganas de quedarse a descubrirlo, se dio media vuelta y avanzó por el camino que había sido la perdición de Bohr. Pero ella avanzó con cautela, lentamente, fijándose en las paredes y el suelo. Al llegar a donde había dejado la manzana, pisó con extrema lentitud y… ¡Nada! Consiguió superar la zona. Ya había avanzado más que nadie. El alquimista abrió la boca, sorprendido.

La hunta les miró, satisfecha… Y siguió avanzando con pasos muy medidos, doblando un recodo y desapareciendo de la vista de todos.

Ahora quedaban allí Nadia, Darkeray, Jor, Aulenor y él. El Caballero Errante no parecía muy propenso a formar equipo, y lo cierto era que a Bediam le daba escalofríos, así que, si tenía otro remedio, no formaría equipo con él. Tenía un par de preguntas que hacerle, pero podían esperar. Aulenor quería quedarse con Bohr, así que también descartado.

-Yo no voy a pasar por ahí –aseguró la divium-. Está claro que no es el camino correcto.

-Eso no lo sabes –objetó el alquimista-. Nikoshias ha conseguido pasar.

-Pues bien por ella –bufó Nadia-. Yo me voy con el otro grupo.

Bediam frunció el ceño: Nadia descartada. Si Youdar iba por el otro camino, mejor sería ir por el de Nikoshias, que parecía menos transitado. Miró a Jor, que seguía tranquilo. Solo quedaba él. Al ver que le observaba, sonrió.

-Antes nos han interrumpido –comentó, educado-. Me ibas a contar cómo os conocisteis Nikochis y tú.

-Es una larga historia –le advirtió el alquimista.

El elfo se encogió de hombros.

-Me la puedes contar mientras avanzamos –propuso.

La idea de no ir completamente atento al camino le pareció horrorosa, pero el elfo le estaba proponiendo ir juntos y aceptó de buen grado, pues cuatro ojos ven más que dos. Ambos avanzaron por el camino con cautela, fijándose en donde estaba la manzana para localizar la trampa.

-Hace algo más de un mes, recibí una extraña carta, que apareció misteriosamente en mi casa –le explicó-. Era una carta que me convocaba a un pueblo en la Cordillera de Daulin, pues se estaba organizando allí una cacería de monstruos…

-¿Una carta misteriosa que apareció de la nada? –repitió Jor, irónico-. No sé de qué me suena…

El alquimista sonrió, consciente de que en esta ocasión había sido igual. Llegaron hasta la manzana. Bediam observó atentamente el terreno, y distinguió una zona que parecía algo más elevada. Se acuclilló y entonces se dio cuenta que, efectivamente, era un plato de presión, camuflado con la misma tierra que cubría todo el lugar, lo que dificultaba su localización. Eso era lo que había pisado Bohr: no debía cometer el mismo error. Con pasos muy cuidados, avanzó sin pisar la zona elevada, conteniendo el aliento. Ninguna lanza de alma lo ensartó contra la pared y se alegró sinceramente. El elfo pasó detrás de él, también con cuidado, y ambos se encontraron más allá de la trampa.

-¿Y acudiste a la cacería? –insistió Jor, al superar el peligro inmediato.

Bediam asintió, mientras avanzaba lentamente.

-–le confirmó-. No estaba muy convencido, pero la carta me informaba de que existía la posibilidad de conseguir materiales raros, así que fui al pueblo, Darry’Gor. Pero resultó que…

El camino giraba hacia la derecha, así que el alquimista dobló la esquina y se quedó callado. Nikoshias estaba allí parada, mirando al frente. Parecía tensa.


-¿Qué pasa? –preguntó el elfo a su espalda.

Bediam siguió la mirada de la hunta… Y palideció. Dio un salto atrás y se chocó contra el muro de zarzas, que se le engancharon en la ropa y le hicieron heridas en las manos y las piernas.

-No no no no no no –gimió.

El elfo, preocupado, dobló el camino y observó aquello que tanto había impresionado a Bediam y que había detenido el avance de Nikoshias. Su gesto se ensombreció y un destello de odio se mostró por un instante, antes de quedar de nuevo oculto bajo su permanente calma.

-Qué el Viejo Árbol te ayude, Nikochis –masculló con frialdad-. Te has condenado.
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Re: El genial, asombroso, poderoso, fascinante, inigualable e inimitable laberinto folklerien

Mensaje por Darkeray el Dom Jul 26, 2015 4:04 pm

-¡Ese alquimista relamido debe estar mintiendo! ¡Quiere ir por ese camino e impedir que salgamos de aquí!

-Relájate...

-¡No me quiero relajar! ¡Ese folklerien puede matarnos y esto está cubierto de trampas! ¡El cabeza hueca ha sido eliminado! ¡El interruptor ha desaparecido sin más! ¿¡De verdad pretendes que me relaje!?

-¡Silencio!

-¡¡¡LA CULPA ES TUYA, TÚ Y TU MALDITA BÚSQUEDA DE UNA CURA!!!

-¡¡¡CÁLLATE DE UNA VEZ ENGENDRO!!! ¡¡¡TRANQUILÍZATE!!!-

-¡¡¡NUNCA DEBISTE VENIR AQUÍ!!!

-¿¡Y QUIÉN DEMONIOS INSISTIÓ TANTO EN QUE VINIERA!? ¿¡QUIÉN ME CONVENCIÓ!? ¿¡EH!?

-¡¿Y POR QUÉ ME HICISTE CASO?! ¡¡¡NUNCA LO HACES!!!

-¡¡¡MIS DISCULPAS POR ESTAR TAN DESESPERADO POR SALVARME DE ESTA CONDENA!!!

-¡¡¡ERES UN SIMPLÓN QUE NO SABE HACER MÁS QUE LLORAR, SI ME HUBIERAS HECHO CASO, AHORA PODRÍAMOS SER TEMIDOS EN TODO NORETH!!!

-¡¡¡ANTES SUFRIR ETERNAMENTE ESTE TORMENTO A CUMPLIR TUS DESEOS, ENGENDRO!!!! ¡¡¡NO PIENSO CAUSAR MÁS DAÑOS EN UN MUNDO QUE NO ES MÍO!!!

-¡¡¡TÚ Y TUS LAMENTOS!!! ¡¡¡NO SABES HACER OTRA COSA QUE DEPRIMIRTE EN EL MEDIO DE UN BOSQUE DE MIERDA!!!

-¡¡¡ESTE NO ES MI TIEMPO!!! ¡¡¡YO DEBERÍA HABER MUERTO HACE SIGLOS Y ESTAR ARDIENDO EN LAS PROFUNDIDADES DEL AVERNO!!!

-¡¿REALMENTE CREES QUE ERES LA PEOR PERSONA DE NORETH POR MATAR A UNOS POCOS CIENTOS DE MILES?!

-¡¡¡CÁLLATE!!!

-¡¡¡ERES UN NIÑO ASUSTADO Y RIDÍCULO!!! ¡¡¡Y PARA TUS PADRES, PARA TU LINAJE Y PARA TUS COMPAÑEROS CAÍDOS...!!!

-Ni se te ocurra...

-Eres... Una... Deshonra... -dijo arrastrando lentamente cada palabra-

-Déjame...

-Deshonra

-Cállate

-¿O qué...? ¿Deshonra?

-Está bien, tú lo has querido

-¿Qué vas a hacer? ¿Golpearme en la cara? ¿Romperme algo? Te recuerdo que no existo más que en tu cabeza

-...

-¿No me oyes... Deshonra?

-...

-¿¡Deshonra!?

-...

-¡¡¡DESHONRA!!!

El Caballero inspiró profundamente intentando relajarse, acto seguido, solo murmuró algo más en la bóveda de diamantes (mente):

-No conseguirás que pierda el control de nuevo, y menos aquí, de mi no recibirás palabra alguna, nunca jamás...

-¿¡Ese es tu gran castigo!? ¡Oh por favor noooo, es demasiado terriiiible, te lo suplico, no lo hagas!-dijo el Bufón con un tono sarcástico-

-...

-¿Así que quieres jugar eh? Pues no pienses que te lo pondré fácil, no me pienso callar ¡Te haré la vida imposible!

-...

-Muy bien... Juguemos...

Darkeray ignoró al Bufón que gritaba y vociferaba en su cabeza, tomó aire una vez más, y se dirigió con parsimonia hacia los barrotes que el enano había desbloqueado, tenía que comprobar qué había cambiado allí. En su camino se cruzó con el alquimista, que avanzaba en dirección opuesta.

Para cuando llegó, ante él se erguían aún unos barrotes que impedían el paso, y a su izquierda, otra vez aquel interruptor, ahora al alcance de la mano de cualquiera que tuviera el valor para pulsarlo, ¿Por qué había mentido entonces el alquimista? ¿Sería intencionado o simplemente no había reparado en él? Darkeray no le dio más relevancia a aquello y centró su atención en aquel botón, barajó dos opciones para actuar, pero ninguna le acababa de convencer: podía pulsar el interruptor, pero de ser una trampa, estaría expuesto y a merced de la protección que le pudiese ofrecer su armadura, por otro lado, si no se arriesgaba a pulsarlo, la otra opción era volver e ir por el camino de la izquierda, pero si aquel botón era beneficioso, podría perder la oportunidad de obtener una pequeña ventaja. Indecisión, indecisión era lo que poblaba su mente y atenazaba su cuerpo.

-¡¡¡...ERES UN COBARDE, UNA DESHONRA, UN ALFEÑIQUE, UN NIÑO ASUSTADO, UN IDIOTA, UN...!!!

Pensó, meditó unos segundos, barajó ambas opciones, expuso los pros y los contras de cada una, una y otra y otra vez hasta que, finalmente, una tercera vía apareció en su cabeza, miró la vaina de Toska, si pudiera emplearla para pulsar desde lejos el botón, podría tener más distancia para evitar la trampa, de haberla

-¡ERES RETRASADO, NO LA USASTE ANTES, PODRÍAS HABERLA USADO, AHORA LOS DEMÁS SABEN DE ESTA OTRA VÍA!

El Bufón tenía razón, Darkeray no se había planteado usar su espada en lugar del bastón de aquel elfo, podría haber funcionado. Pero ahora ya no importaba, los errores del pasado no desaparecen sin más, no se borran, no se pueden corregir, el Caballero lo sabía muy bien, simplemente decidió olvidarse de lo ocurrido y centrarse en el presente; tomó a Toska de su vaina, el sonido metálico vibró durante unos segundos, Darkeray se tomó su tiempo mientras veía brillar el filo de la espada, tantas vidas arrebatadas por aquella espada, aquella maldita y oscura espada familiar, debería haberla abandonado hace tiempo, pero nunca se decidía a hacerlo, el último vestigio del efímero y escaso cariño de sus padres, demasiados recuerdos positivos que podrían quedar abandonados y enterrados en el barro... Recuerdos alegres encerrados en un objeto metálico de muerte, que sarcástica es la vida...

-¡PUÑETERO MELANCÓLICO, NO TE MERECES NI TU LINAJE NI TU FAMILIA, ERES UNA DESHONRA!

El Caballero decidió abandonar aquellos pensamientos, una vez más, se estaba sumergiendo en el pasado, y ahora estaba en el presente, en un laberinto de zarzas controlado por un ser que le odiaba y que no dudaría en acabar con él si cometía cualquier afrenta, no debía, no PODÍA, distraerse con el pasado. Alargó el brazo, pulsó con su espada aquel botón, y retrocedió hasta el recodo del camino para ponerse a cubierto; el suelo tembló bajo sus pies, la segunda fila de barrotes se hundió en el suelo y desapareció, Darkeray respiró tranquilo, había abierto por fin el camino, pero la euforia duró poco, tras unos pocos segundos, los barrotes ascendieron una vez más y bloquearon el camino. El Caballero maldijo por lo bajo, aquella cautela sólo le había servido para perder el tiempo...

-Pareces asustado -dijo una voz a sus espaldas-

Darkeray se volvió sobresaltado, la joven divium le miraba con expresión divertida, parecía haberse recobrado de la experiencia con el vikhar.

-No he de negarlo señorita, sobradamente ha quedado demostrado que esa criatura no nos ofrecerá tregua, aunque no sea... Letal-contestó el Caballero tras hacer la correspondiente y educada reverencia-

-¡ESA ZORRA TE HA SEGUIDO EN SILENCIO!

La joven se acercó con curiosidad a su posición y detuvo su mirada en aquel interruptor, en su mirada brillaban la curiosidad y las ansias de pulsarlo:

-¿Éste es el dichoso botón del que hablabas antes?-preguntó-

Darkeray dudó por un instante si contestar a aquella desconocida ¿Debía compartir lo que había descubierto? Podría mentirle y decir que no hacía nada y que el camino permanecía bloqueado, pero si ella lo comprobaba y descubría que le había mentido, podría perder su favor o mucho peor, ganarse a otro enemigo además de Nikochis, además era una dama, su honor, marchito hace ya tiempo, clamaba por ayudar a las féminas:

-Ciertamente señorita, y aparentemente abrirá la segunda verja que bloquea el paso mas, sólo temporalmente, transcurridos unos segundos, el camino volverá a cerrarse para nosotros -contestó finalmente el Caballero-

La joven lo miró directamente durante largos segundos ¿Estaría meditando la veracidad de sus palabras? El Caballero estaba seguro de ello, no había nada en su favor para que alguien confiara plenamente en él, para los demás solo era una figura embutida en una siniestra armadura que había conseguido intimidar al folklerien, nada más. La joven divium finalmente se decidió a pulsar el botón, los barrotes se enterraron en el suelo para volver a erguirse una vez más transcurridos unos segundos. La divium meditó unos segundos y pulsó otra vez el botón, pero esta vez, lo mantuvo presionado, los barrotes se hundieron en el suelo y permanecieron allí, al parecer, a menos que se dejara de pulsar el botón, no volverían a bloquear el camino

-¿Qué te parece si pasas a ver que hay? Yo la mantengo abierta, no te preocupes -propuso la mujer-

-¡ESA MALDITA ZORRA! ¡¿NO VES QUE QUIERE QUE PASES TÚ PRIMERO PARA EVITARSE LAS POSIBLES TRAMPAS?!

Darkeray se planteó la situación, aquella divium era astuta sin duda, y si él fuese tan ciego como para no verlo, simplemente le haría caso, pero no lo era, por otro lado, debía complacer a la dama, era su deber como caballero. Dudando cómo debía actuar, tanteó a la joven diciendo:

-Agradezco tal favor señorita, pero me preocupa lo que pueda haber al otro lado, allí fueron lanzas de alma, y aquí pudiera haber algo peor... -dejó pasar unos segundos para que el mensaje calase en la mujer, acto seguido, para darle tranquilidad, añadió- Aunque también soy consciente de que debemos avanzar...

Nadia se encogió de hombros y simplemente comentó:

-Tarde o temprano habrá que pasar. Habrá que arriesgarse.

-¿¡LO VES!? ¿¡QUÉ TE HABÍA DICHO!?

Una vez más el Caballero coincidía con el Bufón, aunque no se lo quisiese decir abiertamente, pues su castigo era no recibir conversación, pero indudablemente tenía razón, aquel comentario suelto no era más que una invitación para que él entrase y una manifestación sibilina de que ella no iría primero, debía ser él, o ella no avanzaría. Darkeray se decidió por avanzar, no había visto nada extraño a través de los barrotes, lo único reseñable era aquello que se movía en el lado derecho del nuevo espacio, deseó que fuera algo con lo que poder lidiar; por otro lado, si ahora cumplía con el deseo de la joven divium, más adelante podría pedirle que le devolviera el favor yendo por delante ella.

-¡ESOOO, ADELANTE RETRASADO MENTAL, HAZ LO QUE TE MANDAN, ES LO QUE HACÍAS SIEMPRE, SEGUIR ÓRDENES Y PETICIONES COMO UN PERRITO FALDERO, NO TIENES CRITERIO PROPIO NI VOLUNTAD!

Dio unos cuantos pasos intentando ser lo más sigiloso posible, y se quedó justo en la esquina, sin llegar a entrar en el nuevo espacio, antes, debía echar un vistazo, se asomó lentamente por el borde, intentando ver que era aquello que se movía en el suelo.

Ante sus ojos, decenas de hojas diminutas y con patas igual de pequeñas, se arremolinaban en el suelo buscando algo que estaba al fondo de uno de los dos nuevos caminos de la derecha que se abrían para continuar, eso si no se contaba la puerta maciza y pesada situada en el lado izquierdo de la sala, Darkeray recordó haber visto a aquellas diminutas criaturas en alguno de los libros de la biblioteca familiar, si tenía tiempo debía volver a la vieja mansión para recuperar algunos de ellos, pero siempre le producía escalofríos volver a su ruinoso hogar, aquel que había habitado cuando aún estaba... Vivo...

Aquellas criaturas, si no recordaba mal, se denominaban Voluntad de Physis, hojas caídas de un tipo de árbol muy concreto que habían cobrado vida mediante algún tipo de magia de reanimación, si salían de su bosque, fallecían. Si llegaba al final del laberinto debía profundizar acerca de aquellas criaturas, podrían ser la clave de una cura para su mal...

-Señorita, creo que en principio no existe peligro, déjeme sujetar a mi la puerta, echad vos un vistazo, quizá descubráis algo que se me escapa -dijo el Caballero tras volverse hacia la divium, que permanecía atenta a lo que él hacía-

-Pasa tú primero. Yo te sigo -contestó ella cautelosa sin abandonar su posición-

-¡¡¡ZORRA APROVECHADA!!!

Darkeray inspiró hondo, se esperaba aquella respuesta, si quería que la joven avanzase, tenía que dar el primer paso, sí o sí, de modo que tomó aire y dio un paso dentro de aquel nuevo lugar

-¡¡¡GILIPOLLAS!!!

La imagen de él tendido en el suelo, herido de muerte, relampagueó en su mente, que comenzó a fantasear con la joven divium arrodillada a su lado y llorando su pérdida, confesándole su amor, oculto por la vergüenza, y él correspondiéndola, diciendo que también él no se lo había dicho por miedo a su rechazo. Darkeray sacudió de su cabeza aquellas fantasías ¿En qué demonios estaba pensando? ¿Aquel Bufón estaría jugando con su mente?

-¡ESTÚPIDO LUJURIOSO!

El Caballero rechazó los sentimientos de culpa, aquello no había sido el reflejo de un deseo suyo, aquella mujer no despertaba en él ningún tipo de interés

-¿Qué ves? -preguntó la divium despertando al Caballero de sus pensamientos, no se había movido de su sitio-

Darkeray no se volvió para mirarla, simplemente comentó en voz baja, evitando captar la atención de las criaturas de las que no apartaba su mirada:

-Extrañas criaturas señorita, pequeños seres en forma de hoja que si mal no recuerdo se llamaban Voluntad de Physis

-¿Son peligrosos? -preguntó intranquila la joven-

Darkeray meditó su respuesta y le dijo:

-No puedo asegurároslo completamente, mas creo que no, son criaturas pacíficas, pero tampoco debemos molestarlas, pues son parte del bosque

La joven divium respiró aliviada, o al menos más tranquila, acto seguido soltó el botón y corrió hacia el Caballero, los barrotes se irguieron tras ellos, bloqueando el paso y la opción de retroceder:

-Bueno, más nos vale que este sea el camino correcto -murmuró mirando los barrotes- Ya no hay salida

Darkeray también miró a sus espaldas, contemplando por última vez aquel camino al que ya no podrían regresar, y susurró:

-Sea pues señorita, esperemos no haber errado en nuestra decisión

La joven divium cogió su arco, y tras prepararlo para poder usarlo si fuese preciso, simplemente dejó escapar una palabra:

-Esperemos...

-¡¡¡CABALLERO, ESCÚCHAME, NO TE JUNTES CON ELLA, ES UNA MENTIROSA Y UNA MANIPULADORA!!!

-Silencio engendro... Silencio... -susurró pausadamente el Caballero en la bóveda de diamantes-
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Re: El genial, asombroso, poderoso, fascinante, inigualable e inimitable laberinto folklerien

Mensaje por Youdar el Mar Jul 28, 2015 10:56 pm

-Él es mi compañero, Youdar. Es de fiar y un gran guerrero- lo presentó Ruisu, que había acudido presto a su llamada- Youdar, ella es la señorita Erika. Nos acompañará un rato.

-Ya nos conocemos, Ruisu-respondió el enano, pero, igualmente, hizo una leve reverencia hacia la humana- Que se quede lo que desee, no tengo problema. Escucha-comenzó a explicar-, he tirado de la otra palanca, y he abierto un segundo camino. ¿Que opináis?

-Eso es... Peligroso...- reflexionó el mercenario- Genial pero peligroso.... No podemos actuar sin pensarlo dos veces Youdar.

-Solo hay que resistir hasta que uno salga- opinó Youdar, dándose la vuelta, aunque no llegó a avanzar hacia el nuevo camino- Solo espero que más adelante no necesitemos esa llave.

-Sigo pensando que es raro el dejarla a la vista...- meditó Ruisu. Youdar se giró y vio que el mercenario miraba hacia la llave y, a continuación, bajaba su mirada- Youdar... ¿Pelos es capaz de traer objetos si se lo pides?

-Solo si a él le apetece- gruñó el enano- Pero no tendría forma de volver, no sin salir herido-añadió, viendo lo que el mercenario pretendía- ¡Espera! tu capa y- Youdar se tironeó de su propia ropa- mi coraza. ¿Y si cubrimos los espinos con ellas?

Ruisu se puso la mano sobre la boca, en claro gesto meditativo. Al cabo de unos segundos, acabó por decir- Si... Podría resultar- se quitó la capa, dándosela al enano- Es una buena idea.

Youdar temía por la seguridad de su mascota, sin embargo era consciente de que, para Nikochis, era él, Pelos, quien realmente participaba en su estúpida prueba, y conocía lo suficiente al folklerien como para saber que, si Pelos no hacía algo por si mismo, él le empujaría a tomar parte de alguna de las pruebas que escondía su laberinto. Era preferible que el enano hiciese lo posible por mantener al animal como un igual al resto de participantes, antes de que Nikochis interviniera en pos del entretenimiento.

-Pelos- llamó Youdar al gato, mientras, con algo de dificultad, trataba de quitarse la coraza de anillas- Vas a tener que traernos esa llave, ¿entiendes, amigo?- haciendo oídos sordos, el gato comenzó a caminar en dirección contraria al su amo, sin embargo, este le cogió en brazos antes de que se alejara- Estás juguetón, eh- dijo Youdar, riendo, mientras Pelos, con las garras traseras, le arañaba las manos, haciéndole unas pocas heridas-¿Está la llave en el suelo?- preguntó a Ruisu, quien asintió. Se puso a Pelos en uno de sus brazos, tomando con la mano libre la capa del mercenario y su cota, tendiéndole ambas al encapuchado- Toma, cúbrelo con cuidado, que no queden zarzas sueltas.

-¡Perfecto! esta todo cubierto y ya solo falta la magia de Pelos- anunció Ruisu tras unos minutos de concienzudo trabajo. Youdar elevó los brazos para pasarle al gato, quien, de un modo poco amigable, bufó al mercenario- Pelos si no podemos salir del laberinto no podrás comer jamón nunca mas... ¿No quieres eso o si?- la negociación pareció surtir efecto pues, tras un nuevo bufido, Pelos se dejó coger por él. Con cuidado pero sin demorarse, Ruisu pasó al gato por el hueco que llevaba hacia la llave, ante las atentas miradas de Erika y Youdar-¡Esto esta muy bien! Ahora solo falta saber para qué es esta llave...

-¿La tiene? ¿Está bien?- preguntó, impaciente y preocupado, el enano, que era incapaz de ver que ocurría con su mascota.

-Si, y si- respondió el mercenario, cogiendo de nuevo a Pelos y haciéndolo regresar a través del agujero. Al volver a tener las patas sobre la hierba, el gato soltó la llave, la cual llevaba en la boca, en el suelo, y se alejó de todos ellos, confiando en que le dejaran tranquilo-Bien, ahora... ¿Por donde iremos?- preguntó Ruisu mientras se agachaba a por la llave.

-Casi todos han ido por el camino que abrió Bohr- observó Youdar, agachando la cabeza en un breve gesto de respeto hacia el mencionado vikhar- Vayamos por el otro, así será más fácil que alguno logremos acabar con esto.

-¿Que opina usted señorita Erika?- preguntó Ruisu a la chica humana, la cual se mostró de acuerdo con Youdar-Bueno yo opino lo mismo. Pero, tenemos que ir con cuidado...

-Tienes razón. Yo iré delante- decidió Youdar, caminando el primero. El enano se tenía por alguien cauteloso, al menos, todo lo cauteloso que se puede ser sin llegar a ser cobarde. El camino serpenteaba, llevándoles ante una reja que, como Bediam había anunciado, tenía los barrotes bajados. Más adelante se encontraba otra igual, aunque esta sí les impedía el paso y, cerca, un pequeño interruptor asomaba en la pared.

Por sorpresa, Ruisu se adelantó rápidamente, parándose él ante el interruptor, ocupando el sitio del enano- ¡Espera solo un momento!- pidió- Revisemos antes de darle al botón...

-Ya... si, cautela. Pelos, retrocede- siguió Youdar las instrucciones de Ruisu. No quería reconocerlo, pero empezaba a estar cansado de tanta precaución- ¿Alguna trampa?- preguntó al humano, que observaba con cuidado a su alrededor.

-Pues... no veo nada extraño- comentó Ruisu mientras observaba el suelo y las paredes. Finalmente, al igual que el enano, se plantó frente al botón- Y esto tampoco tiene nada raro... Pero no sabemos que puede activar.

Pues la puerta, encapuchado, está claro. Si este hubiese sido el capitán a día de hoy seguiríamos camino de Landemar”, pensó Youdar- ¿Le doy?- preguntó, con tono cansado e impaciente. Pelos, que parecía pensar como él, se acostó a su lado, aburrido.

-¡No! espera... es mejor prevenir- Ruisu les hizo señales para que se alejaran unos pasos. Youdar le dio un toquecito al gato en el lomo para que se moviera y este, mirándole con cara de pocos amigos, se puso en pie, siguiéndole.

-No olvides que esto es por tu culpa, pequeño rufián- reprochó Youdar al gato, mientras observaba a Ruisu. Éste, tras comprobar que todos se habían alejado, utilizó su arco para pulsar el interruptor desde una distancia considerable. Según el encapuchado hubo presionado el botón, la reja que les impedía el paso se bajó- Se ha abierto, Ruisu, genial- exclamó Youdar. En lugar de regodearse sabiendo que tenía razón, recordó la insistencia del mercenario en mostrar cautela- ¿A ti no te ha ocurrido nada, verdad?

Sin apenas moverse, Ruisu se observó de pies a cabeza- No... Supongo que solo era para abrir...- el humano se giró hacia ellos, dispuesto a seguir imponiendo orden entre ellos-Bueno, tenemos que organizarnos un poco. Yo voy adelante atento a las trampas, Youdar me sigue para estar atento a enemigos y Erika se mantendrá con Pelos en la retaguardia para apoyarnos- tras eso, mirando hacia abajo, añadió-¡Pelos! Sabes como es Youdar... Tu mantelo vigilado- “¿Cómo soy? Inbare, ¿cómo se supone que soy?

-Si, mejor que Pelos vaya detrás- aceptó Youdar, prefiriendo no hacer ningún comentario en alto sobre lo dicho por Ruisu. Según se giró para emprender la marcha, la reja se elevó de nuevo, impidiéndoles el paso- ¡Maldición!

-Esto no puede...- musitó Ruisu, presionando de nuevo el botón, provocando la apertura de la puerta- No me digas que...- comenzó a decir, aunque todos parecían saber que es lo que iba a expresar el mercenario.

-¡Mantenlo así! Corred- les apuró Youdar- No te quedes atrás, Pelos- en cuanto todos hubieron pasado por la reja, casi chocando con dos figuras que allí estaban, Ruisu se dio prisa y, antes de que el mecanismo volviese a dejarlo encerrado, se unió a ellos.

-¡Lo logramos!- celebró emocionado el encapuchado- Bueno, si que tenemos que hacer equipos para pasar estas cosas- reconoció, observando la compuerta que, de nuevo, había vuelto a cerrarse.

-Parece que si, Ruisu- se mostró de acuerdo Youdar. Se fijó en que quienes allí estaban eran Nadia y Darkeray y que, absortos, observaban algo que él no lograba a ver, pues la espalda del caballero nigromante bloqueaba su campo de visión.

-Es la primera vez que me enfrento a una misión como esta...- confesó Ruisu al enano, tomándolo completamente desprevenido. Parecía que Youdar no era el único que había cambiado desde su último encuentro pues, en más de un año juntos, el mercenario jamás había iniciado conversación alguna que incluyera hablar de su pasado.

-¿Tu primera vez? Pensé que llevarías haciendo cosas extrañas desde siempre- le dijo Youdar, que siempre había tenido esa imagen de él.

-Mis trabajos suelen ser de matar gente o cuidar de que no los maten...- aclaró Ruisu.

-Sencillo, eh- observó Youdar, sonriendo, aunque con un sentimiento de melancolía- Sin muchas preguntas, solo cumplir una misión. Durante mucho tiempo mi vida no fue así, pero ahora parece que estoy también esa misma senda.

-¿Como era tu vida antes capitán?

-Me pasé treinta años navegando con mi padre, eliminando espectros en alta mar- relató Youdar- ¿Recuerdas a Marcin? A veces también íbamos con él y otros cazadores por tierra firme. Todo era una gran aventura, sin duda- “buenos tiempos, antes de Nikochis, antes de Ananke... antes del nigromante”, pensó, preguntándose si debería confesarle a Ruisu lo que había ocurrido en Landemar, cuando logró romper la maldición sobre su padre, creando, sin saberlo, una sobre si mismo.

-Suena a una buena vida...- comentó Ruisu, tras lo cual se quedó pensando en silencio. Al cabo de unos segundos, como si hubiese hallado la determinación como para hablar, dijo- Yo... yo fui vendido por mi familia a un grupo de mercenarios. Desde ese momento mi vida se transformo en esto.

-Nadie debería vender a las personas- torpemente, el enano dio unas palmaditas en la espalda del encapuchado. Nunca había imaginado que tal historia se ocultase tras la fría pose del humano- Pero ningún gobernante debería tampoco permitir que el hambre llegue a las familias para que deban tomar tales medidas- añadió, no solo porque fuese algo en lo que creía, si no por precaución, pues desconocía los sentimientos que Ruisu pudiese guardar hacia su familia o hacia quienes lo acogieron.

-Supongo...- el hombre parecía incómodo y, buscando cambiar de tema, miró hacia Erika- ¿Y usted señorita? ¿Que clase de vida tiene fuera de este laberinto?- sin embargo, Youdar apenas puso atención a la respuesta de la mujer, pues algo a su lado había acaparado toda su atención. Tenía una puerta a escasos palmos y, lo más importante, una cerradura la acompañaba. El enano recordó, entonces, que era Ruisu quien portaba la llave que Pelos había conseguido. De todos modos, esperaba que el nigromante se alejara antes de sugerir usar la llave, pues no le gustaba la idea de compartir camino con él- ¡Hey! caballero, veo que tenemos algo raro en frente- le dijo Ruisu a Darkeray. Youdar desvió por completo su atención y, dejando que su curiosidad venciese a su honor, se asomó por entre las piernas del caballero. A su lado, Pelos olisqueó su barba, haciendo caso omiso a sus preocupaciones.

-¿Qué cuernos son esas cosas?- preguntó, atónito ante lo que veía, recobrando una postura normal. Parecía como si, al frente de ellos, cientos de hojas caminaran sobre pequeñas patas, yendo de un sitio a otro del lugar del laberinto en el que se encontraban.

-Criaturas de este bosque, Voluntad de Physis las llaman, inofensivas si la memoria no me traiciona, mas aconsejo no molestarlas- informó Darkeray, con su habitual formalidad.

-No molestar a las hojas- se repitió Youdar a sí mismo, aunque en voz alta- Difícil tarea para unos torpes pies- comentó, preguntándose si sus habilidades de rastreador serían suficiente como para no enojar a las hojas, si es que tal cosa fuera posible.

-No he de juzgar a aquellos que las incordien por accidente, pero extreme las precauciones maese enano, del tal Nikochis no debemos esperar nada inofensivo, y estas dóciles criaturas no encajan en este lugar- le advirtió Darkeray, en apariencia bastante molesto con él.

Youdar calló un gruñido, clamando a la divina paciencia de Karzún para no golpear a Darkeray- Nada encaja en este lugar, caballero- le dijo, aunque más que en las hojas o en las trampas, pensaba en que solo un lugar demente llevaría a un enano a tener que soportar que fuese un no muerto quien le diese consejo.

-Si... Bueno...- intervino Ruisu, que parecía haber detectado la brusquedad de las palabras de Youdar, así como la molestia en la voz de Darkeray- ¿Que tal si nos aseguramos de que no tenga trampas este lugar?

-Coincido con vos, joven arquero- dijo Darkeray.

-Adelante- secundó Youdar, aunque él no tenía intención de mover un pie. El exceso de cautela de los demás era exasperante para él, como si no tuviese bastante con tener que estar allí perdiendo el tiempo.

-Si me permitieran expresar mi opinión, deberíamos dejar que Ruisu se adelante, pues es un joven ágil en movimientos y rápido de reflejos- sugirió Darkeray, quien, tras callar unos segundos, añadió- No conozco a nadie más fiable para evitar las posibles trampas.

-Coincido con el caballero- mintió Youdar- Yo quiero observar bien esta puerta- se excusó, mientras Ruisu comenzaba a explorar el lugar. Erika, Nadia y Darkeray permanecieron inmóviles a su lado.

-Pues aquí tenemos más carteles- les anunció Ruisu- No parece que existan trampas por aquí- terminó por decir, haciendo que Youdar pusiese los ojos en blanco al escucharle.

-Me parece maese enano, que no he errado acerca de esas pequeñas criaturas, temía por la vida del joven arquero- le confesó Darkeray. Pensando que debía de parecer estúpido, Youdar dejó de observar la puerta y se giró hacia él.

-Suerte contar con tus conocimientos- dijo, buscando reducir tensiones con el caballero. Fijó su mirada en Ruisu, que parecía haberse detenido frente a una especie de pedestal.

-Aquí dice que es una prueba individual...- comentó el encapuchado. Ante el silencio de los demás, Ruisu procedió a subirse al pedestal, dispuesto a enfrentarse a esa prueba. Youdar le observó complacido, pues por fin se denotaba algo de iniciativa se apreciaba en el humano.

-¡Ruisu!- exclamó un instante después. El mercenario, según había puesto ambos pies en el pedestal, había caído inconsciente.

-¿¡Ruisu!? ¿¡Os encontráis bien!?- dijo, a su lado, Darkeray.

Me las vas a pagar, Nikochis”.



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Re: El genial, asombroso, poderoso, fascinante, inigualable e inimitable laberinto folklerien

Mensaje por Ruisu EvandHell el Miér Jul 29, 2015 11:19 pm

Luego de todo lo sucedido con musculitos y las palabras que nos había dirigido nuestro extraño anfitrión solo quedaba una cosa por hacer, teníamos que comenzar a movernos, mover fichas y ver como se desarrollaba el juego. Un plan simple era solo ir del punto A al punto B, esquivar trampas y tratar de pasar todo lo más rápido posible.
 
¿Eso quería Nikoshis? Claro que no… Más de una vez nos dejó en claro que el buscaba diversión, entretenimiento, un buen rato. Algo que me dejaba una pequeña duda en mente, ¿Puedo ganar aunque no de espectáculo? ¿Se puede ir por este laberinto sin cumplir con las expectativas del folklerien?
 
Los llamados de Youdar me habían empujado a regresar hasta las palancas, presente a mis dos nuevos compañeros y me entere que ya se conocían de antes. –Bueno Youdar vas un paso adelante… - he tirado de la otra palanca, y he abierto un segundo camino. ¿Qué opináis? –
 
¿Qué opino? Pues muy simple -Eso es... Peligroso...- Muy peligroso Youdar, parece que no entiendes del todo que está pasando en este laberinto. La prioridad de Niko es el entretenimiento propio, el nuestro es salir vivos y ganar el premio. Cuando esas prioridades choquen entre ellas, nosotros somos quienes saldremos perjudicados. -Genial pero peligroso.... No podemos actuar sin pensarlo dos veces Youdar.- Saliste de Mirrizbak en un barco que se mantenía a flote por suerte, sobrevivimos al motín por actuar con inteligencia, y cuando nos enfrentamos al demonio marino de Landemar no fue embestirlo con el barco lo que lo mato. ¿Cómo crees que se ve eso?
 
-Solo hay que resistir hasta que uno salga.-
 
-Si…- Murmure mientras pensaba en cual sería mi siguiente movimiento.
 
-Solo espero que más adelante no necesitemos esa llave.-
 
¡La llave! Había olvidado lo extraño que era el verla, teníamos que tomarla, en algún momento sería útil, al menos eso sospechaba. Estábamos frente al agujero y recordando mi inútil intento de tomarla una idea surgió entre ambos, yo me encargue de tumbar la llave usando mi arco. Algunos rasguños y heridas sin importancia me gane haciendo esa acción, Youdar aporto su peto y con él y mi capa pudimos cubrir las zarzas del agujero para que Pelos hiciese el resto.
 
Aprendí en Landemar lo entrenado que estaba ese gato, aunque parecía inútil la mayoría del tiempo, en ese momento demostró su valía recuperando para nosotros la llave. Eso fue un alivio, nosotros teníamos una llave (No sabíamos si era necesaria pero de eso nos encargaríamos luego.) Eso nos regalaba una pequeña ventaja.
 
Ya con la llave solo una pregunta quedaba por hacer. -Bien, ahora... ¿Por dónde iremos?-
 
-Casi todos han ido por el camino que abrió Bohr.- Youdar dio una pausa para mostrar respeto por musculitos. Algo ridículo a mi parecer. - Vayamos por el otro, así será más fácil que alguno logremos acabar con esto.-
 
-¿Que opina usted señorita Erika?-

-Iré donde tú vayas. – asegura. -Pero tiene razón el enano en que cada grupo vaya por un camino...-
 
-Bueno yo opino lo mismo. Pero, tenemos que ir con cuidado...-
 
-Tienes razón. Yo iré delante- Eso dijo Youdar antes adelantarse y caminar por el camino serpenteante. Sus palabras me recordaron a la actitud de Bohr, ¿Acaso Youdar no había aprendido de esa trampa? Sé que Youdar es confiable pero eso no quita que sea un poco impulsivo.
 
Luego de pasar por los dos giros del camino nos encontramos con dos rejas, la primera estaba abajo. Supongo que esa fue la que abrió Youdar con la palanca. La segunda, aun arriba y bloqueando el camino, cuando estábamos a unos cinco pasos de la reja pude ver a lo lejos un botón que resaltaba en el lugar. -Conociendo a Youdar al ver el botón simplemente lo apretara sin pensarlo…- Decidí entonces adelantarme a Youdar, me pare frente al botón y lo convencí de que teníamos que revisar el lugar.
 
-Ya... si, cautela. Pelos, retrocede- No me convencía esa respuesta pero tenía cosas que hacer, le di una mirada al suelo tratando de ver alguna pequeña perturbación del terreno. Mire los muros de Zarzas y luego el botón frente a nosotros. -¿Alguna trampa?- Pregunto Youdar demostrando su impaciencia. -Pues... no veo nada extraño.- revise nuevamente el botón. -Y esto tampoco tiene nada raro... Pero no sabemos que puede activar.-
 
-¿Le doy?-
 
-Youdar cavar tumbas de enanos es fácil, eso te lo aseguro.- Pensé. -¡No! espera... es mejor prevenir-
 
Les pedí que retrocedieran y usando una vez más mi arco, desde una distancia prudente, presione el botón. Luego de activarlo descubrí que solo era para abrir la reja. -No puede ser tan simple…- murmure.
 
-Se ha abierto, Ruisu, genial- Dijo Youdar al ver el lento bajar de la reja.
 
-¿A ti no te ha ocurrido nada, verdad?- Pregunto Youdar, pequeña pregunta que me dejo recordando las pocas personas que se preocupaban de esa forma…
 
Tras comprobar rápidamente que no tuviera una estaca azul clavada o algo peor, llego el momento de organizarnos un poco. El esquema era simple, todos nos mantendríamos al menos un paso tras el otro. De esa forma si activamos una trampa siempre estaría alguien para auxiliarnos. Si tocaba luchar pues Youdar y yo éramos los indicados.
 
Mientras indicaba las posiciones de cada uno, un sonido interrumpió mis palabras. Y tras ese sonido, estaba la subida nuevamente de la reja. –Sabía que no podía ser tan simple. – Presione nuevamente el botón y vi cómo una vez más el camino era despejado, dando a entender que al menos una persona se tenía que mantener presionando el botón para poder pasar. Tras entender esto mantuve el botón presionado para que mi grupo pasara y me apure a pasar por mi cuenta, usando mi arco nuevamente para ganar un metro de ventaja.
 
Pasamos las dos rejas y nos encontramos con Darkeray y la Diviums. –Bien una buena sorpresa.- salude nuevamente al caballero y notamos casi al instante el nuevo reto que teníamos. Frente a nosotros, una maraña de criaturas extrañas con forma de hojas caminaba de un lado a otro, con sus pequeñas patas como si de arañas se tratase.
 
-Es la primera vez que me enfrento a una misión como esta...-Dije sin pensarlo, casi como un impulso por la emoción de sortear el obstáculo.
 
-¿Tu primera vez? Pensé que llevarías haciendo cosas extrañas desde siempre.- Comento Youdar al escuchar mis palabras.
 
-Mis trabajos suelen ser de matar gente o cuidar de que no los maten...- En eso se basaba mi vida desde la infancia. Desde cazar hechiceros en los bosques hasta matar licántropos en Thonomer. Asesinos, criminales, nobles y soldados; Diviums, humanos, enanos, orcos y elfos… Da igual siempre que paguen lo justo.
 
-Sencillo, eh.  Sin muchas preguntas, solo cumplir una misión. Durante mucho tiempo mi vida no fue así, pero ahora parece que estoy también esa misma senda.-
 
-¿Cómo era tu vida antes capitán?- Poco habíamos hablado sobre nuestro pasado, por decisión mutua creo…
 
-Me pasé treinta años navegando con mi padre, eliminando espectros en alta mar.  ¿Recuerdas a Marcin? A veces también íbamos con él y otros cazadores por tierra firme. Todo era una gran aventura, sin duda-
 
-Suena a una buena vida...- Al menos él tenía un camino que seguir, recordé entonces mis primeros años de vida, esas noches frías en las que se tenía que salir a buscar leña si quería despertar al día siguiente. ¿Familia? Creo que no conocí nada como eso, quienes tenían esos títulos me vendieron como si fuera mercancía a un grupo de “criminales” Y de esa forma fue que me convertí en mercenario. Pero, como si fuera una burla a todo lo que se puede considerar bueno o malo, me adapte y termine apreciando mi nueva vida.
 
-Yo... yo fui vendido por mi familia a un grupo de mercenarios. Desde ese momento mi vida se transformó en esto.- Dije nuevamente por impulso más que por otra razón. No quería hablar de mi pasado, no quería recordar nada.
 
-Nadie debería vender a las personas. Pero ningún gobernante debería tampoco permitir que el hambre llegue a las familias para que deban tomar tales medidas.-
 
-Deberías solo matarlos a todos…- ¿Por qué recordaba todo esto? Rápidamente pasaban imágenes por mi mente de todo lo que me había pasado hasta llegar a este punto. Como eso que dicen que sucede justo antes de morir, eso de que pasa tu vida frente a tus ojos en cuestión de segundos. Palabras sueltas pasaban por mi mente, conversaciones con personas de mi pasado.
 
Youdar me había dado una palmada en el hombro y yo no la note hasta que el quito su mano. -Supongo...- Quería cambiar el tema, tenía que hacerlo. - ¿Y usted señorita? ¿Qué clase de vida tiene fuera de este laberinto?-

-Formo parte de un grupo de artistas ambulantes – Murmura.  -Soy... bailarina.- Parecía nerviosa o avergonzada. Quise preguntar sobre sus razones para entrar al laberinto. ¿Por qué una bailarina se metía en problemas como estos? Ya tendría tiempo de preguntar…
 
-¡Hey! caballero, veo que tenemos algo raro en frente-
 
-¿Qué cuernos son esas cosas?- 
 
-Criaturas de este bosque, Voluntad de Physis las llaman, inofensivas si la memoria no me traiciona, más aconsejo no molestarlas-
 
-¿Voluntad de Physis?-
 
Entre Youdar y Darkeray de un momento a otro se calentó la situación, no tengo idea de porqué pero no podía permitir más peleas estúpidas, ya habíamos tenido muchas en ese día y simplemente estaba fastidiado de ellas. -Si... Bueno... ¿Qué tal si nos aseguramos de que no tenga trampas este lugar?- Solo eso faltaba, que estos dos pelearan y luego activaran una trampa. Con mi suerte la trampa me afectaría a mí y no a ellos.
 
Pase unos minutos revisando la habitación, lo único extraño eran esas criaturas en el suelo. Mis movimientos por la habitación no crearon ninguna reacción en las criaturas, parecían inofensivas tal y como había dicho Darkeray.
 
A nuestra derecha pude ver un pequeño espacio entre las zarzas, en ese lugar había un pedestal pequeño y un cartel sobre él. "Súbete al pedestal y te verás con un desafío individual, del que tal vez saques algo realmente… importante" decía este.

 
Al caminar un poco más en esa dirección, encontré otra habitación, a la izquierda. En ella un nuevo cartel y algo azul extraño había al fondo de esta. El cartel decía "Vaya, vaya. ¿Qué será esa extraña marca en la pared? Tal vez deberías... tocarla." Algunas de esas criaturas se agrupaban en esa habitación, parecía que la cosa azul las atraía.


Sin más que hacer y tras pensarlo un rato, decidí aceptar este “reto individual” me pare sobre el pedestal e inmediatamente luego de parpadear me vi flotando en un espacio completamente oscuro, en el cual solo podía ver a Nikoshis frente a mí. -¡Vale, el primer reto! – Dijo, emocionado al verme.  
 
-¿Tu primera experiencia en un mundo mental, eh?-
 
-Aquí las leyes de la naturaleza no se aplican -sigue-. Aquí pasa lo que yo quiero que pase.-
 
-Comprendo... Iniciemos señor Niko.-



-I Walk through the valley of the Shadow of death-
-And i feel safe.- 
-Because i know i'll kill my enemies when they come.-


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Ruisu EvandHell

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Re: El genial, asombroso, poderoso, fascinante, inigualable e inimitable laberinto folklerien

Mensaje por Aulenor el Miér Jul 29, 2015 11:20 pm

Bediam escribió:
Bediam siguió la mirada de la hunta… Y palideció. Dio un salto atrás y se chocó contra el muro de zarzas, que se le engancharon en la ropa y le hicieron heridas en las manos y las piernas.

-No no no no no no –gimió.

El elfo, preocupado, dobló el camino y observó aquello que tanto había impresionado a Bediam y que había detenido el avance de Nikoshias. Su gesto se ensombreció y un destello de odio se mostró por un instante, antes de quedar de nuevo oculto bajo su permanente calma.

-Qué el Viejo Árbol te ayude, Nikochis –masculló con frialdad-. Te has condenado.

__Aulenor seguía sentado en el suelo junto a Bohr, moviéndose el brazo derecho con el izquierdo intentando sentir algo. Cuando vio como Bediam se chocaba contra las zarzas con una indescriptible cara de pánico, no pudo sino levantarse para descubrir qué causaba esa reacción.
-¿Qué ocurre?-preguntó en voz alta mientras flanqueaba la placa de presión.
-Hay algo ahí delante que no debería estar en este bosque-le respondió el elfo.
-¿Algo que no debería estar en el bosque?-exclamó extrañado ante la respuesta del elfo, mientras llegaba a la esquina
-Algo que ni siquiera debería existir-afirmó el anciano asintiendo

__El escamado se asomó a la esquina para encontrarse con una seta marrón, de medio metro de alto, con el sombrero alargado pero ancho como el tronco de un árbol. Se balanceaba ligeramente hacia los lados rítmicamente. A su alrededor había suficiente hueco para rodearla sin tocarla, aunque sus hifas sobresalían del suelo y cubrían una buena parte de esta, siendo algunas tan gruesas como raíces de árboles centenarios.
-¿Una seta?-exclamó el joven con una mueca de incomprensión
-Es una seta bailarina -explicó Jor con voz seria- Solo hay un lugar donde éstas cosas crezcan, y no es en Physis... Es en Storgronne.
-¿De Storgronne?-se horrorizó Bediam a sus espaldas mientras, pegado a la pared se movia lentamente para perder el contacto visual con el hongo.
-Bueno... ¿Storgronne era el bosque al Este de aquí no? No me parece tan especial... supongo Nikochis que se habrá podido pegar un pequeño viaje...-respondió sin entender aun el porqué de la reacción
-Storgronne es un bosque muy distinto a éste -comentó Nikoshias mirando a Aulenor sorprendida-Las criaturas que viven allí son peligrosas.
-No solo peligrosas -matizó Jor- Son malignas. Crueles.
-¿Malignas?-preguntó Bediam mientras seguía retrocediendo, pálido.
__El Anciano asintió.
-Tras la Profanación, el bosque quedó imbuido por el odio y el caos-les explicó-Todos los seres que sobrevivieron se vieron afectados por esa energía y ahora son criaturas de pesadilla. Éste no es ni de lejos el peor de todos, pero hay que proceder con mucho cuidado.
-¿Y qué hace exactamente esa cosa?-preguntó el chica, cautelosa.
-Se mueve de ese modo para atraer a otras criaturas, para que se acerquen-respondió el elfo-Tiene una especie de apéndices parecidos a raíces que extiende por todo su alrededor. Cuando alguien pisa uno, la seta empieza a agitarse y libera sus esporas, que quedan adheridas a su piel, o las respira y pasan a su interior. Si no te las quitas inmediatamente se te hunden en la carne y se alimentan de ti para crecer y convertirse en nuevas setas.

__Al escuchar ésto, el alquimista sufrió un ataque de ansiedad. Comenzó a respirar entrecortadamente, con los ojos fuera de las órbitas, y acto seguido echó a correr.
-¡Espera!-chilló Nikoshias mientras salía corriendo tras de él, placándolo en el acto.
__Ambos cayeron al suelo con el choque, golpeando el alquimista la placa de presión con el brazo. Una nueva lanza de alma silbó por el aire y se clavó en la pared de espino. Sin prestar atención alguna a la trampa, Bediam se quitó de encima a la hunta y siguió su camino gateando, temblando de miedo.
-¡¿Estás loco!!-le increpó ésta.
-Déjalo-le dijo el elfo viendo el estado de shock del alquimista-Es el más sensato de los cuatro.

__Aulenor había estado observando el comportamiento de Bediam, pero se mantenía frio, pensativo.
-Vamos, que para pasar por aquí, o vas escalando por las zarzas o acabas seta...-exclamó-Pues creo que la decisión está tomada. Yo me vuelvo.-y dicho esto comenzó a deshacer el camino hasta donde estaban Bohr y Bediam.
-Hay un modo de pasar-Aseguró el anciano-Si consigues no pisar ninguna de las raíces de la seta, no te detectará. Normalmente entre el follaje son difíciles de ver, pero aquí el suelo es de tierra.
-¿Y qué hacemos si nos dan las esporas?-preguntó la chica
--Lo primero, dejar de respirar. Si te entran dentro de los pulmones, te espera un cruel destino.-le aconsejó mientras ella asentía a cada frase-Y... correr. Cuando estés lejos de su alcance, sacudirte bien todo el cuerpo y rezar para que se te hayan quedado pocas.
__Cuando el escamado pasó de nuevo la trampa, se agachó junto a Bediam, preocupado por el humano. Éste, aun respirando con dificultad, agarró del hombro al chico, acercándole a su cara, y con autentico terror en sus ojos comenzó a hablar:
-Yo... no puedo hacerlo.-le asegura-No puedo.
-Tranquilo, hay otros caminos, no tienes que ir por éste.-respondió el nagar dándole una palmada en la espalda. El alquimista no pareció quedar convencido con la respuesta, le seguía mirando con los ojos llorosos y muy abiertos-Aunque, tal y como estas ahora... creo que no deberías ir por ninguno. Espera aquí un poco y tranquilizarte
-Maldito Nikochis, sabía que lo haría-se lamentó sin prestar atención a las palabras del nagar-Es la segunda vez que me hace esto.
__Viendo la futilidad de sus intentos de calmar al hombre, Aulenor se acercó al cuerpo de Bohr, que aún permanecía tirado en el suelo para comprobar su estado.
-¿Te puso una seta asesina delante cuando te lo encontraste la otra vez?-preguntó intentando que el alquimista no perdiera por completo el contacto con la realidad
-En cuanto se metió en mi mente y descubrió mi... debilidad, la explotó-recordó en voz alta el alquimista con tono sombrío. Aulenor no supo si en verdad le estaba contestando o seguía su delirio-Me sumergió en un mundo mental en el que solo había setas. Casi me volví loco. Pero ahora ha ido un paso más allá. Esas cosas son peligrosas de verdad.
__Tras decir ésto, Bediam soltó un gemido. Aulenor, se acercó de nuevo a él preocupado, agarrando su hombro como símbolo de apoyo.
-Vale, Bediam, tranquilo. Seguro que Nikochis no ha puesto setas en todos los caminos. Evitaremos las setas, ¿verdad Nikoshias?-dijo haciéndole un gesto a la chica para que le siguiera la corriente.
-Yo voy a cruzar -aseguró la chica-Si ha puesto tantas trampas en este camino, debe ser el correcto. Acompáñame, elfo -se giró hacia éste-Sabes mucho sobre las criaturas del bosque, estoy seguro de que podemos beneficiarnos el uno del otro.
-El nagar tiene razón.-respondió negando con la cabeza-No dejaremos al chico atrás.

__Nikoshias soltó un pequeño resoplido de desaprobación y después desapareció de la vista de los demás. Con cautela, mirando siempre muy bien al suelo con desconfianza, pero con paso firme, flanqueó la seta evitando tocar cualquiera de sus hifas. Al poco tiempo, ya estaba al otro lado.
-¿Veis? No es para tanto
-Los obstáculos no son igual de complicados para todos, humana.-Le reprendió el elfo.
-¿Hacia dónde se dirige el camino, hunta?-preguntó Aulenor desde el otro lado de las espinas alzando la voz.
__Al parecer no lo suficientemente alto, ya que Jor tuvo que retransmitir su preguntá y pasados unos segundos le llegó la respuesta:
-Dice que hay dos caminos. Pero ambos se desvían y no ve que hay más allá.
-Bueno... ¡TEN CUIDADO! ¡SUERTE!-exclamó intentando alzar aún más la voz. Después se dirigió los dos compañeros que le quedaban-Voy a mover el cuerpo de Bohr hacia las palancas, ¿me podéis ayudar a cargarlo?

__Bediam pareció reacción al fin, levantándose y acercándose al cuerpo del vikhar para ayudar a Aulenor con su peso. Lo levantaron entre los dos y se lo llevaron hasta la primera palanca, apoyando su espalda contra ésta, de modo que no cayera al suelo. Jor les siguió de cerca, cruzando con cuidado de nuevo la placa de presión.
-Lamento que tengáis que cambiar de camino por mí-se disculpó el alquimista-No os echaría en cara que me dejaseis atrás.
__Antes de que ninguno de los dos pudiera contestarle, una voz femenina proveniente del hueco por dónde antes se podía ver la llave morada. Allí, al otro lado del muro de zarzas, se encontraba Nikoshias.
-¡Vaya! Volvemos a vernos.
-¿Ahí conducía uno de los caminos?-preguntó el elfo
__La chica asintió. Aulenor miró extrañado al elfo: ¿Por qué hacia esa pregunta? ¡Claro que uno de los caminos conducía ahí. Si como les había dicho la chica anteriormente los dos caminos se desviaban, por narices uno tenía que pasar por el otro lado de esa pared. ¿Acaso no tenía sentido de la orientación? La cuestión es si podían sacar ventaja de tener un miembro al otro lado del muro. Pensó para sí mismo.
-Um... ¿Creéis que podríamos cortar estas zarzas y hacer un camino?
-No creo que Nikochis lo consintiera-respondió negando con la cabeza.
-Eso suponía...-exclamó meditabundo-Nikoshias ¿El camino que tienes enfrente gira hacia la derecha?
-Este es el final de uno de los caminos, el que iba hacia la derecha. El otro, el de la izquierda, aún no lo he explorado.
-Ya veo...

__Aulenor se retiró del hueco, pensativo, acercándose a la ubicación de Bediam y Bohr. La chica les miró durante unos segundos y luego dijo:
-Elfo, ¿hay alguna forma de evitar que la seta lance sus esporas?
-La única forma es no pisar las raíces.-respondió Jor tras meditar la respuesta.
-¿Y no hay nada más que se pueda hacer para inutilizarla?-insistía ésta.
-Podrías cubrirla con una tela gruesa-respondió, no muy convencido-Lanzaría sus esporas, pero lo más probables que la mayoría quedasen atrapadas bajo el tejido, aunque no puedo asegurar que no hubiese daños.
__Bediam rebuscó en su zurrón, y tras unos instantes, sacó de él una tela gruesa bastante sucia.
-¿Algo como esto?


Fin del comunicado
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