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Mensaje por Mayla Erulaëriel el Miér Jul 15, 2015 8:13 am

¡Gracias por la compra, querida, vuelve de nuevo, me encanta cuando vienes!
Le gritaba a la radiante niña  de cabellos rubios cenizos, que salia corriendo casi a toda velocidad a travez del gentio en el mercado de los elfos y con una sonrisa y agitando su mano izquierda la despedía mientras que ella se perdía entre la gente, esquivandola como todo un profesional, dando giros y pasos que pareciera como si flotara.
Cada vez que la veo siento un gran vacío, pobre niña... sin embargo me gusta hablar con ella cuando viene, aunque casi no dice nada... ¿por que sera?
Decia para si misma la señora al observarla tan ligera, pero tan vacía, mientras que para Mayla aquello se había convertido en un jage del oficio durante cincuenta años, solo se había convertido en costumbre y habito hacerlo así, antes resultaba divertido el tropesar con la gente tratando de esquivarla, ver sus caras de enojo o simplemente de confusión, pero ahora solo tomaba los caminos mas concurridos y llenos por deber y para mejorar su agilidad. La verdadera razón detrás de todo eso era que lo hacia como parte del entrenamiento de Vrëaunul, desde que había comenzado a practicar el primer día lo primero que hizo fue hacer eso, Vrëaunul se subió al tejado de la casa y le dijo que fuera a la punta del mercado que quedaba colina arriba, desde ahí el la vería, el reto era ser capaz de atravesar el mercado cargando la comida que le encargara, de forma rapida, eficaz y sin tropezar con nadie, muchas veces cayo al suelo, se torció alguna extremidad, la mitad de la comida rodó colina abajo y cosas por el estilo, si pasaba esto ultimo tenia que ir y encontrar todo lo que se le había caído, había veces en que no regresaba hasta después de caer la noche y para entonces Vrëaunul ya había cenado, cuando llegaba a casa el le decía algo como "Yo jamas dije que fuera facil". Aunque siempre la recibía con una sonrisa en el rostro.

Ya llegue abuelo, por favor baja de ahí, traje lo que me pediste
Dijo Mayla al techo de la casa en cuanto se paró frente a la puerta, entonces la cabeza de su abuelo se asomó desde arriba.
Oh si, ahora bajo, muchas gracias, en verdad que tenia ganas desde esas vallas desde la semana pasada
Dijo desde arriba el sabio y en cuanto Mayla entro en la casa y cerro la puerta detrás de si, escucho como Vrëaunul bajaba las escaleras que daban al tejado y se acercaba al comedor.
¿En verdad es necesario que haga lo mismo todos los días?
Preguntó la elfa mientras ponía la canasta repleta de frutas en la mesa y el viejo se acercaba a inspeccionar cada una, Vrëaunul la miro con una cara que decía que ya habían tenido esa conversación antes, pero Mayla solo se sento en la silla al pie de la mesa y lo miró mientras se ponía una mano en la mejilla.
Lo se, pero llevo años haciendo lo mismo aparte del entrenamiento con un tronco pesado como espada y el arco, solo disparo flechas hasta dar en el blanco y agito el palo de arriba abajo, primero con un brazo y luego con el otro

Se quejaba la pequeña elfa, que al fin y al cabo no era tan pequeña ya, además de que estaba exagerando un poco con lo del tronco, por que era una rama con forma de espada, Vrëaunul decía que si entrenaba con algo pesado antes de sujetar la espada verdadera seria mejor para ella y que ya vería a lo que se refería cuando por fin tomara la real. Vrëaunul suspiro, era cierto que ella llevaba preguntándole eso ya varios años, así que solo le dijo lo que llevaba contestándole todo ese tíempo.
Los grandes combatientes no se hacen en un día
Le dijo con paciencia, una paciencia que había aguantado durante 150 años ya, la elfa suspiro y hundió la cara entre sus manos, cansada, entonces Vrëaunul puso dos frutos frente a ella, una valla silvestre y una manzana.
Muy bien Mayla... dime, ¿cual de estas dos frutas te parece mas atractiva?
Le pregunto el sabio mientras se llevaba a la boca una pera y le daba el primer mordisco, soboreando su sabor dulce.
Mmmm... yo... no s...
Piensalo y cuando tengas una respuesta y me la digas, las puedes comer— la interrumpió el abuelo, Mayla estaba confundida al sabio, pero obedeció y volvió la vista a las frutas, analizándolas
La valla, abuelo
¿Y por que?
Bueno... me gusta su color, y por que es pequeña y cae rápido de su rama
Vrëaunul analizo su respuesta mientras mascaba otra mordida de la pera.
¿Bueno y por que no la otra? Es grande y poderosa y aunque no lo creas, si dejas caer las dos frutas al mismo tiempo, ninguna va a llegar al suelo antes que la otra
Dijo Vrëaunul, pero Mayla no sabia a donde quería llegar con todo eso, no le gustaba la manzana en cuestiones de las que el hablaba, sin embargo le encantaba su sabor
Bueno, puedes comertelas, te espero en la parte de atras, hoy el entrenamiento no lo harás sola
Le dijo mientras que tomaba tres frutas mas de la canasta y se iba hacia la parte trasera de la casa, la elfa lo miro curiosa hasta que desapareció de su vista y seguido de esto volvió la mirada a sus dos frutas, encogiéndose de hombros tomo la manzana con las dos manos como una niña pequeña y le dio un mordisco de deleite, mientras lo hacia pensaba en que tipo de entrenamiento hablaba Vrëaunul. De echo ahora que lo recordaba, el abuelo había estado un poco extraño últimamente, se reía solo y se levantaba en mitad de la noche, pero bueno, a lo mejor era por algo, después le preguntaría que pasaba, la elfa se termino la manzana y la valla, se levanto de la silla decidida y paso por todas las habitaciones hasta llegar al jardín trasero; la casa no era muy grande, solo tenia dos habitaciones, una cocina, un comedor, una sala aparte para las hiervas medicinales, otra sala para armas la cual antes era una especie de cuarto donde ponía las cosas rotas y madera, pero que se limpio desde el día en que Vrëaunul decidió entrenar a Mayla y el jardín trasero que quedaba a unos pasos del bosque.

Cuando Mayla salió al patio trasero, Vrëaunul la esperaba frente a la casa a un par de metros de la misma, la elfa se sorprendió de lo que sus ojos veían e instintivamente sabia que eso significaba una pelea, levantó la espada de madera del suelo, justo donde la había dejado el día anterior después de un ataque de desesperación, y la tomo con fuerza sosteniéndola con el brazo derecho, al parecer su abuelo no llevaba nada con que defenderse encima, lo miro a la expectativa, solo estaba de pie frente a ella y ya.
Abuelo, si yo tengo la espada de madera, ¿con que pelearas
Vrëaunul solo le sonrió.
Usare mis manos, no te preocupes, estaré bien
Le dijo este, pero por mas que lo pensaba Mayla no comprendía como iba a protegerse solo con sus manos, pero nuevamente lo obedeció y se puso en guardia.
Eso es, pero aun no ataques... conserva la calma y respira, eso es lo primero que tienes que hacer cuando tienes a un oponente frente a ti, lo siguiente es, buscar un punto débil, si este no está a la vista, la única forma de descubrirlo es atacando o dejando que el te ataque
Mayla seguía las instrucciones a cada paso, mientras mas respiraba, mas se sentía relajada, pero mientras mas veía a su abuelo notaba que este se estaba poniendo firme, aunque ocurrio algo que la dejo paralizada por un instante, los ojos de su abuelo ahora no parecían amables, era... como los ojos de un animal, fieroz, determinados...
Muy bien... y ahora... cuando cuente hasta tres, me atacaras, pero debes encontrar el tiempo preciso para hacerlo
Mayla asintió. El conteo término y la elfa se lanzó hacia el sabio sin pensarlo dos veces, dio una estocada vertical la cual no tuvo ningún efecto, pues Vrëaunul solo la esquivo moviendose hacia un lado, como un acto reflejo, dio una patada hacia la cara de su abuelo, quien le agarro la pierna y en ese mismo segundo la levantó mas allá de la cabeza de la elfa, haciéndole perder el control para que callera de espaldas en el suelo. Al estrellarse contra este Mayla se quejo fuertemente, pues había piedras y en ese momento solo llevaba una camisa de tela, que le peotegiera el torso.
Levantate, tenemos todo el día aún
Le dijo el viejo mientras que la miraba con ojos de satisfacción al ver a su nieta y discípula.

Mayla se puso de pié, tenia que encontrar la debilidad de su abuelo, y ser mucho mas rápida, debía mejorar para convertirse en una guerrera. Con estos pensamientos en mente, Mayla pasó todo el día tratando de encontrar la debilidad de su abuelo, sin embargo, falló una y otra vez, calló al suelo constantemente y cuando llegó el alba casi no podía ponerse de pie, tenia moretones por todos lados, estaba envuelta en sudor y los callos de sus manos debido a los alos de entrenamiento ardían por agarrar fuertemente la madera.
¿Estas cansada?
Pregunto Vrëaunul con un bostezo, cosa que hizo que Mayla se desesperara mas de lo que ya estaba, se sentía impotente y las lágrimas casi se le salian de los ojos, agarro la espada de madera con fuerza y se puso de pie para lanzar otra estocada vertical, pero esta vez, tuvo una idea, que tal si su punto débil eran los pies... Como un rayo se agacho e hizo una barrida a los pies, esto tomo a Vrëaunul desprevenido, sin embargo reacciono a tiempo y solo dio unos pasos hacia atras.
Valla, por fin vas mejorando... pero... ahora que has echo este avance... ¿que te parece si lo dejamos por hoy?
Dijo su abuelo deshaciéndose de toda defenza, a lo que Mayla reclamó.
¡Pero abuelo, quiero seguir!...
¡No seas necia! Te tiemblan las extremidades y las manos te sangran
Exclamo Vrëaunul, quien se encaminaba ya hacia dentro de la casa, cuando este salió de la vista de Mayla, calló de rodillas al piso y soltó la espada de madera para poder mirarse las manos, estas estaban despellejadas y sus dedos sangraban, no podía llorar, sabia que era el camino que había trazado y debía seguirlo sin arrepentirse. Se puso de pie y dio media vuelta para entrar a la casa, cuando dio el primer paso confirmo lo que había dicho Vrëaunul, las piernas le temblaban, al segundo paso sintió un dolor punzante, y al tercero casi no podía seguir en pie, aquello era mas duro que los entrenamientos de velocidad en las calles, a fin de cuenta desarrolló maña para aquello. Término por entrar a la casa, de la cocina venia un olor agridulce, a flores y a té, además de carne seca.

Desde la cocina se escucho la voz de Vrëaunul  —Ve y date un baño en lo que termino de hacer te, te sentara bien después del entrenamiento—  Mayla asintió y pronuncio un casi inaudible "está bien" que dudo que su abuelo hubiera escuchado.
Mayla se dirigió al cuarto de baño, en el que no había mas que un banco de madera barnizado y bien limpio, a su lado un cuenco con hiervas de Eucalipto amarradas con hilo de bambú, un gran barril sin tapa que contenía agua fresca y una cubeta de madera, de echo esa misma mañana, ella misma había llenado aquel barril antes de irse a por fruta, Mayla se desnudó completamente  y tomo asiento en el banco después de llenar un cubo con agua, enseguida se echó el cubetazo de agua fría encima, se sentía fresco, la rubia soltó un aliento de frescura en cuanto termino de correr el agua por su espalda, tomo el eucalipto del cuenco y comenzó a lavarse el cuerpo, viendo con los últimos rayos de sol todos los moretones y rasguños, en todos los años de entrenamiento nunca había tenido una pelea, solo entrenaba bajo la supervisión de su abuelo, haciendo poses y practicando su agilidad, pero este fue tecnicamente su primer combate.

En cuánto termino de frotarse el eucalipto se echo otro cubetazo de agua encima, aunque se sentía mas liviana y fresca, tenia un punzante dolor en las piernas y brazos, también le ardían las manos y la espalda, cuando estuvo seca, se propuso bestirse para cenar y echarse a dormir, en su cuarto se puso el camisón y se trensó el cabello, y mientras se lo trensaba, pensaba en que ella era muy rara, no era como las demas elfas, ya que solo usaba pantalones y camisa, lo mas femenino que tenía era aquel camison de tela común para dormir, pero se alejo de esos pensamientos rapidamte y para olvidar el dolor de sus callosas manos, comenzó a tararear una canción vieja que le había oído a su abuelo hacia unos pocos años:
Under the spell of full November moon
Light on the broom, frost in my room
In through a window came a ghost I knew

She paid me a visit while I was in my bed
Sleepy, she said, "Sleep as though dead
For in the morning you are called"
Is what she said

To the high desert, war is raging
You must go to the battlefield
And follow the cry of men rampaging
And gather the ones that won't heal

Down through a cloud of smoke to the promised land
Many are dead, river runs red
For my god and for my king is what he said

Oh, I came down to my knees
With my lips to his ear, my hand to his chest
His wounded breast
For my god and for my king, I will not rest
the kingdom:
]

El tarareo se convirtió en un canto bajo, y este por fin en una tonada melódica que salia de su boca naturalmente, aunque solo la había escuchado una vez, se acordaba perfectamente de la melodía y la letra, por el rabillo del ojo vio a su abuelo parado en la entrada de su habitación, moviendo los labios, repitiendo la letra de la canción, con los ojos bien abiertos, Mayla se calló al instante y observó a su abuelo, de nuevo estaba raro, lo que le extrañó mas fue su siguiente tono de voz.
¿Donde has escuchado esa tonada? ¡DIME DONDE!— gritó Vrëaunul, tenia los ojos desorbitados y la respiración agitada.
Vrëaunul, fuera de si se lanzo hacia su nieta, tomándola por el cuello, Mayla calló hacia atrás en su cama, su abuelo le apretaba con fuerza el cuello, no sabía que hacer, solo podía poner las manos sobre las de su abuelo intentando con fuerza apartarlo de ella, le daba fuertes golpes en los brazos, pero Vrëaunul no dejaba de apretar su cuello, cada vez mas fuerte. —¡DIME, DONDE HAS OIDO ESO!— gritaba fuertemente, la elfa no sabia que pensar.
De... ti... a-abuelo... sueltame... me las...timas— entre arcadas y arcadas logro pronunciar palabra —¡Eso no es verdad Nadie la conoce mas que yo! ¡nadie!
Mayla intento mover los pies para apartarlo de una patada, pero no tuvo oportunidad, no podía moverlos, su abuelo las inmovilizaba con las suyas. En un intento desesperado, la elfa intentó dar un golpe en su cara, pero las fuerzas se le iban, aunque logro darle un manotazo en la mejilla y seguido de esto un arañazo, en la mejilla de su protector quedaron grabados cuatro rasguños rojos. Mayla soltaba lágrimas de desesperación como una cascada, no podía contenerlas al igual que no podía respirar
Cuando sentía que las fuerzas desaparecían por completo, las manos de su abuelo ya no apretaban tan fuertemente y fueron cediendo hasta que ya no tenían presión, su abuelo la miro perplejo y con lágrimas en los ojos mientras que Mayla tosía y lo miraba confundida.
Vrëaunul salio de la habitación tambaleándose. Después de calmarse, la elfa no consiguió comer nada y menos conciliar el sueño, pensó toda la noche en ese suceso, su abuelo estaba violento, pero lo que mas le extrañaba era su reacción después de eso, estaba llorando, como si fuera dos personas totalmente diferentes.

A la mañana siguiente, después de cambiarse no encontró a Vrëaunul por ningún lugar de la casa, lo busco en todas partes, menos en su habitación, lo llamó varias veces, pero no hubo respuesta, cuando abrió la puerta de su cuarto lo encontró sentado frente a su mesa con los brazos a los lados y la cabeza recargada en el espaldar de la silla, atravesó el cuarto hasta llegar a el, estaba dormido, y aunque tenia los ojos cerrados, se le notaban hinchados, Mayla movió un poco su hombro para despertarlo
Abuelo— lo llamó — Despierta, ya es hora de levantarse.
Vrëaunul abrió los ojos poco después de esto y se frotó la cara, la miro y su semblante se entristeció.
Siento que hayas tenido que ver eso anoche, perdoname, yo... yo no quería...— la voz del sabio se quebró a cada palabra hasta convertirse en llanto.
Ya todo esta bien... no te preocupe— trato de decirle y parecer sincera pero su abuelo la interrumpió —No, no esta bien, he vivido tantos años que mi cordura esta desapareciendo poco a poco

Dijo Vrëaunul, cuando ya comenzaba a calmarse un poco —Aunque la vida de un elfo es longeva y duradera, el ciclo también nos afecta, a mi edad comenzamos a perder la cordura—decía el sabio, Mayla no era tonta, por supuesto que sabia que las cosas tenían un final pero, no pensaba que fuera real que eso le pasara a los elfos en algún momento...
Ninguna mente dura para siempre, querida— seguía diciendo.
Mayla lo observaba, se veía cansado y las arrugas se le marcaban cada día mas, su barba se comenzaba a tornar cada vez mas blanca a sus 700 años. A la elfa le dolía verlo así y comenzaba a pensar que en vez de entrenar como lo estuvo haciendo, debería comenzar a cuidar de su abuelo y estar con el hasta el día de su muerte. Su semblante se entristeció, pero al ver esto Vrëaunul supo lo que estaba pensando y se levanto de golpe.
No, tienes que seguir tu camino como yo seguí el mio en su momento, no dejes que un viejo como yo sea una carga para ti, no puedes quedarte aquí para siempre, tienes que salir y descubrir cosas nuevas, experimentar todo lo que te he enseñado con tus propios ojos y manos... te iras en cuanto acabes tu entrenamiento Mayla, forjate una vida mas allá de la que ya tienes, se alguien — le dijo, con voz ya firme y decidida.

Aquello la tomo por sorpresa y le alegro que dijera todo eso, Mayla se lanzo hacia el para darle un abrazo fuerte —Nunca seras una carga, tu eres el único que ha cuidado de mi, padre...— la ultima palabra salio de su boca sin pensarlo, pero no se retracto de ella, Vrëaunul correspondió el abrazo y en cuando escucho aquella palabra su abrazo se fundió con fuerza y duró unos minutos mas de lo planeado.

Después de esa ronda de demostración de cariño, los dos se sentaron a desayunar, hablando de que Vrëaunul no sabía cuando el ataque demencial volvería a ocurrir, por lo que deberían apurarse y entrenar todo lo que pudieran, además de que como no había podido conciliar el sueño en toda la noche, hizo otra espada de madera. Terminando el desayuno Vrëaunul vendó las manos de su nieta y puso hierbas debajo de las vendas para que no lastimara tanto cuando tomara la madera entre las manos. Después de todo aquello los dos salieron al patio trasero, se pusieron en guardia.
Antes de comenzar, te diré una cosa, ayer lograste un pequeño progreso, pero no basta, debes atacarme como si el que no estuviera frente a ti fuera yo, si no atacas para matar, todo esto no tendrá efecto...

Vrëaunul dijo eso, pero como se suponía que la elfa atacaría para matar a alguien que la había salvado de bebé, ¿como?. El sabio tomo con firmeza su espada de madera, y le lanzo una estocada de frente a la elfa, quien la esquivo como si de gente de mercado se tratara, tuvo la idea de meterse en la defensa de su abuelo, pero este no dejaba ningún hueco abierto, sin embargo aun así, entro de frente con un giro por la espalda y trato de asestar una patada a la espalda, Vrëaunul, previó aquello, por lo que se agacho e hizo un barrido a los pies de Mayla, esta saltó y en el mismo momento en que Vrëaunul se iba poniendo de pie trato de dar una estocada de frente solo con el brazo derecho, pero el sabio la esquivo haciéndola chocar con su propia espada de madera, los dos sostenían sus espadas con los dos brazos.

Mayla retrocedió dos pasos para quitárselo de encima, pero fue una mala decisión por que en cuanto hizo esto, su abuelo se volvió mas feroz, la ataco con una estocada vertical, que la hizo retroceder unos pasos más, y luego una vez más, su abuelo dio una estocada de frente, en ese momento la elfa pensó en él como un atacante real, no era su abuelo...
Mayla dio un salto y se coloco sobre la espada, parada en ella con un solo pie, pero Vrëaunul soltó una carcajada, una carcajada maniática, de nuevo tenia los ojos desorbitados y se reía como si no fuera la persona que era, ese momento estaba pasando, era igual que la noche anterior, Vrëaunul retiro la espada y Mayla cayó al piso, pero de nuevo venia otro ataque, una estocada vertical a toda velocidad y ella aun no se ponía de pie, así que estando con las rodillas en el suelo coloco su espada horizontalmente y frenó el golpe que le lanzaba su abuelo, pero este no paraba de arremetir estocadas verticales contra ella, tanto fue así, que pensó que la espada de madera se partiría en dos... el abuelo se había vuelto mas furioso que antes y ahora los ataque eran todos seguidos, no tenia escapatoria, sin embargo a la elfa todavía le quedaban los lados, en cuanto su abuelo levanto la espada para dar otros golpe esta dio una rodada a la izquierda, se levanto rápidamente y corrió hacia la espalda de su oponente, con una mano apoyada en su hombro, saltó sobre este mientras que ponía una pierna en su hombro y la otra en su espalda baja, con ayuda de su propio peso hizo que su abuelo girara hacia el suelo y callera al piso boca arriba, y aunque una de sus piernas quedo bajo la espalda de este, el de arriba todavía quedaba libre por lo que intento asestar una patada directo a la cara desde arriba, pero esta se vio bloqueada por la espada de su abuelo.

Mayla intento poner mas fuerza en la patada, pero su oponente se levanto apricionandola en el suelo mientras que trataba de aplastar su cuello con la espada de Mayla quien estaba cubriendo el mismo golpe, pero su fuerza fallaba, intento de nuevo usar los pies, metió las piernas por debajo de las de su abuelo, las pego a su pecho y dio a su abuelo una patada en el estomago, lanzándolo hacia atrás, aunque este saltó en ese mismo instante y cayó de pié. La elfa recuperó la compostura rápidamente pues venia otro ataque, su oponente, estando ser ca de ella, intento darle un puñetazo a la cara, pero esta lo izquivo moviéndose a la derecha como en un entrenamiento en las calles, esta vez si vio un hueco en su defensa, tomo la espada con las dos manos, y con un grito por fin logro dar un golpe con la espada de madera en el hombro de su abuelo...

Vrëaunul cayó al piso, aturdido, levanto la vista y miro a la elfa que tenia frente a el, quien estaba jadeando y todavía con la espada empuñada, al ver sus facciones, estas claramente expresaban que ni ella misma se podía creer lo que había echo. Pero por otro lado, sabia que no había logrado mucho, por que en el mismo momento en que esquivo el puñetazo, la espada de su abuelo había rozado su cadera...
¡Oye! ¿no te avergüenza pegarle a un anciano?— dijo Vrëaunul con total sarcasmo, pero al mismo tiempo pensado en que cada vez estaba mas lista para irse a ver el mundo...
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Todos cumplimos un ciclo de vida  Empty Re: Todos cumplimos un ciclo de vida

Mensaje por Guardián de los Textos el Miér Jul 15, 2015 9:23 am

Excelente hijra. Recuerde usar un corrector ortográfico (microsoft word, por ejemplo) para preparar sus post. Es el único consejo que veo necesario darle.

Procedo a dar color, suerte en Noreth, Mayla.
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