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Mensaje por Luxon Vildelgers el Vie Jul 17, 2015 8:25 am

Carta de Luxon ha Aunor V.


Camarada cuyos estudios sigo tan fielmente y que, por más que trato de contactar veo tristemente como mis intentos son inútiles. Tu último libro ha sembrado en mí las semillas con las que crecen mis esperanzas.


Me fascinan cada uno de tus estudios sobre plantas endémicas y su indudable potencial para la medicina, sin duda alguna eres una luz de conocimiento entre este mar de oscura ignorancia y por ello, te agradezco inmensamente. Como ya te dije en mi carta pasada, mis padres aun no muestran mejoría… Los médicos a los cuales he consultado son completamente inútiles cuyas mentes están encadenadas a creencias absurdas. ¿Puedes creer que culpan por el mal de mis padres a ofensas a los dioses? Al menos de esto, nos podemos reír, pues es todo lo que queda.


Hoy parto a esa isla que mencionas en el capítulo 35. Voy en búsqueda del “árbol de drago” pues he quedado atónito por todo lo que comentas sobre él y siento el deber de investigar y probar por mi cuenta con tan increíble hallazgo.
No espero que contestes estas cartas… Yo mejor que nadie sé cómo es la vida de un hombre ocupado. Pero espero tu siguiente libro el mismo día de siempre… Alguna vez tienes que pasarte por Nanda, es una hermosa ciudad y pienso que sin duda alguna amarías su clima, arquitectura y paro ya de contar.


Sin más que decir solo me queda desearte lo mejor y agradecerte una vez más por los libros. Atentamente: Luxon Vildergers, el primero de su nombre.
 
Luxon se encontraba solo en su recamara. Había pasado toda la mañana escribiendo una y otra vez una carta para alguien a quien siquiera sabía si existía, pero sentía el deseo y la obligación de agradecer cada vez que aplicaba sus estudios, pues fue por él y solo por el que había encontrado el amor en la medicina. Un maestro anónimo, una figura inimaginable que llenaba de orgullo y admiración al joven noble y que, como si de un niño se tratase, idolatraba por encontrar en él lo mas cercano a  un héroe.


Mientras pasaban las horas e incontables hojas eran destruidas por no ser suficientemente pulcras, suficientemente perfectas. En los muelles de la ciudad un barco privado era preparado para un viaje. – ¡Rápido! No tardara en llegar el señor Vildelgers para partir. Y el espera que todo esté listo a su llegada.- Gritaba uno de los capitanes de la guardia de Nanda. Un hombre alto y esbelto que estaba encargado de la seguridad de la familia. Y que, con un fuerte tono de voz, no dudaba en hacer notar su posición de mando y liderar todas las preparaciones para el viaje del noble.


-¡Hey tu! ¿Qué crees que haces? Ponte a cargar esas cajas y metete la camisa por dentro, ya sabes que odia ese comportamiento.-


- A la orden capitán Jeins.- gritaban nerviosos todos los soldados mientras corrían de un lado a otro del muelle cargando previsiones,  y siguiendo cuanta orden escucharan de su capitán.


Las personas por su parte miraban curiosas las labores de la guardia mientras se preguntaban a que se debía tanto alboroto. Algunos murmuraban alejados de los oídos de los soldados mientras que otros viendo las velas moradas del barco podían intuir que tenía algo que ver con los Vildelgers…


-¿El señor Luxon abandona la ciudad de nuevo?- Pregunto sorprendido uno de los mayordomos del castillo mientras subía las escaleras con una bandeja llena de frutas para su señor. –Según dicen esta vez el viaje será a una isla cercana a la costa, algo sobre sus estudios.- comento una mucama que seguía de cerca al mayordomo con unas sábanas limpias en las manos.


-Pero si acaba de llegar… ¡Que estará pensando ese muchacho!-


-Eso mismo preguntamos todos.- dijo la joven mucama mientras dejaba escapar un respiro teñido de tristeza. – Y teniendo a sus padres en ese estado… A veces me da tanta tristeza el joven amo.-  


-A todos… Pero recuerda que no le gusta que le digan amo. Sé que eres nueva pero tienes que tener eso siempre presente.- Dijo el mayordomo justo al terminar de subir las escaleras y tras una corta caminata se paró frente a la puerta de la habitación en la que Luxon se encontraban. –¡Muy bien! Ya sabes, nada de amo o mi señor… No menciones lo de sus padres y no cometas ninguna impertinencia. ¡Entras tiendes las sabanas y sales! No tienes por qué darle conversaciones innecesarias y tampoco esperes a que él te pida algo.-


-Bueno señor Harol entiendo.-


Y dicho eso el mayordomo abrió la puerta de un empujón. Sin decir palabras cada sirviente tomo caminos separados en la habitación, mientras la mucama tendía la cama el mayordomo se dispuso dejar la bandeja de fruta en la mesa y abrir las cortinas. – ¡Harol! Justo te estaba esperando.- Luxon tomo la carta entre sus manos y se levantó rápidamente de la silla para mostrársela al mayordomo. –¿Qué te parece, Crees que le agrade?-


- De caligrafía perfecta señor Luxon una hermosa carta sin duda.-


-¿De verdad?- Dio algunos pasos rápidos hasta llegar a la gran cama en el centro de su habitación. – ¿Qué le parece a usted señorita?- pregunto ansioso mientras mostraba entre sus manos el blanco papel. 


-Pues… mi señor es una muy linda carta…- la joven mucama evitaba mirarlo a ojos y poco a poco tornaba su rostro de un color rojo por los nervios. Mientras tanto Harol permanecía en silencio tras de Luxon con su mano en el rostro por el desliz de su compañera.


El joven Luxon se quedó en silencio por unos segundos, giro el papel para verlo una vez más y comenzó a caminar de espaldas hasta llegar a la mesa. – Tienen razón… Creo que está bien de esta forma.- luego de eso tomo una manzana de la bandeja y se acercó a la mucama nuevamente. – ¡Toma! Para los nervios…- Comento dejando escapar una sonrisa que dejo atónita a la chica. – ¡Bueno me tengo que ir! Pueden comerse ustedes esa fruta si gustan…- se acercó nuevamente al escritorio y tras abrir una gaveta, dejo caer en ella la carta en la que había estado trabajando. – ¡Comeré algo en el muelle así que no se preocupen!- dijo en voz alta mientras salía corriendo de la habitación, dejando tras de sí a una mucama confundida y el mayordomo riendo. –Ya te acostumbraras…- dijo este último mientras tomaba una de las manzanas y le daba un mordisco.


//=//


La llegada al muelle tardo apenas unos minutos, la cercanía del castillo Vildelgers y el camino despejado por los 
guardias fueron de gran ayuda. Y al bajar del carromato un pasillo fue hecho por los soldados fieles a la ciudad, el joven Luxon dio los últimos pasos hacia el barco, inflo el pecho y levanto la frente mientras pasada entre cada uno de los soldados a los cuales justo tras dejarlos atrás se incorporaban a la escolta del noble.


-Mi señor es un placer verle por aquí… Espero este complacido con los preparativos.- Dijo inmediatamente el capitán al ver a Luxon acercarse. –Muy complacido. Era fácil el trabajo así que no esperaba menos de ustedes…-


-Tenemos a su servicio una tropa de veinte hombres, todos juraron lealtad a la ciudad y darán su vida si fuese necesario por la nobleza.-


- ¿Veinte? ¿Por un paseo que no demorara ni medio día?-


- Yo diría que es muy poco mi señor… Teniendo en cuenta que la isla que visitaremos posee fama de ser cuando menos peligrosa…-


- ¡La fama se la da cualquiera!- E inmediatamente comenzó a subir por la rampa del barco. Pues no dejaría que ningún comentario frustrara su viaje, el sonido de la marcha de los soldados sobre la madera inmediatamente acallo toda respuesta del Capitán quien no le quedo de otra más que acompañarlo en silencio.


Tras dos horas de un movido, aburrido y fatigante viaje. Llegaron a una pequeña isla, tan pequeña que solo era representada con un par de puntos en los mapas o en los casos de cartógrafos más flojos simplemente no eran marcados.
 
Luxon miraba con emoción las hojas de su libro. “Lo que ocultan los bosques.” Mientras se escuchaba en todo el barco el grito de tierra firme. Frente a él, se encontraban unas islas a las que “Aunor V” había dedicado un capítulo entero y en el que nombraba tres plantas sorprendentes para cualquier curandero o chaman.



  •  Arbol de drago: Cuya resina tenía el poder de evitar infecciones, aliviar el dolor, parar el sangrado e incluso ayudar a sanar heridas abiertas en tiempos sorprendentes por su rapidez. Todo esto en una sola planta, algo sublime sin duda alguna.




  •  Flor del sueño: Cuyos pétalos hervidos en agua podían aliviar dolores musculares e incluso dormir a bestias de gran tamaño.




  •  Verde silvestre: Una planta de la cual no habían descripciones y cuya función sería la de “despertar la fuerza dormida de los guerreros” algo como el estado berserker del que presumen los orcos y demás bestias brutas.



En el libro señalaban varias localizaciones en las que encontrar esas plantas, pero la más cercana a Nanda eran ese par de islas diminutas, tan pequeñas que no poseía un nombre oficial. Algunos pescadores la nombraban como Nirak y Sarehs las pequeñas hermanas del mar profundo. Era una lástima y una dicha que entre sus tierras no existiera nada que invitara a los colonos, pues solas en el mar, permanecían aisladas de todo rastro de civilización.


-¡Todos a tierra! quiero que formen un perímetro y monten el campamento de inmediato.-Grito el capitán mientras las balsas recorrían sus últimos metros antes de tocar la playa. – No sabemos cuánto tiempo estaremos aquí así que manos a la obra.-


Luxon llego de último a la costa y se encontró con cada una de las descripciones que aparecían en su libro. – ¡Capitán! Puede quedarse con esos diez hombres alistando el campamento.- señalo a uno de los soldados y con un tono de voz severo le pidió que se acercara. –¿Soldado cuál es tu nombre?- Pregunto Luxon viendo al guardia a los ojos. –Kevyn mi señor.-


-Muy bien Kevyn desde ahora y hasta que regresemos al barco serás mi asistente personal.-


-Deja esa espada a un lado y ese escudo… Toma una pala y sígueme. Necesito otros nueve hombres.- exclamo orgulloso.


-¡Tu!- dijo señalando a uno de los soldados que se encontraba recogiendo leña. -¡El!- dijo a un segundo hombre mientras caminaba entre los soldados. -¡Ustedes!- culmino señalando a los últimos seis soldados que integrarían su equipo.


–¡Muy bien esto es lo que buscamos!- levanto el libro para que todos lo pudieran ver mientras señalaba con su dedo índice los dibujos de los dos primeros ejemplares que habían en la lista.
Dibujo del árbol.:
Lo que esconden los bosques Tomo I 2



-¿Un árbol y una extraña flor?- murmuraron algunos de los soldados al ver el libro.


- No es un árbol cualquiera y no es una flor común…Aun que por hoy es solo el arbol.- Bajo el libro y lo guardo en su bolso para investigaciones. –No perderé el tiempo en explicarles su valor para la medicina, solo les pediré que me ayuden con esta búsqueda.-


Los soldados aunque no parecían convencidos comenzaron a buscar por toda la isla mientras que Luxon con su asistente temporal decidieron subir caminando a una pequeña loma que podía verse a lo lejos. –Desde ese lujar tendremos la vista completa de la isla.-


Pasaron un par de horas para llegar hasta la cima de la loma pues la distancia entre ellos y su destino resulto mayor de lo esperado. Y para mala noticia ninguno de los soldados habían encontrado lo que buscaban, incluso el Capitán tras montar el campamento había decidido incluirse en la búsqueda junto con los diez soldados que le ayudaban. Pero esto seguía siendo inútil pues aun que eran muchas personas ninguno encontró el árbol.


Ya sobre la única elevación del terreno, Luxon y Kevyn comenzaron su inspección visual de la isla. – ¿Mi señor no es aquel árbol el que busca?-


-No Kevyn ese no es.-


-¿Y ese que puedo ver entre los matorrales?-


-Lamentablemente no…-


-¿Y qué me dice de ese?-


-Ese no…Espera ¡¡ES ESE!!- Grito Luxon al percatarse de las similitudes entre el dibujo y el árbol que señalaba su asistente. –¡Corre tenemos que ir en este instante hasta el!-


-Mi señor… El árbol no se moverá a ningún lado.-


-Si comprendieras la magnitud de nuestro hallazgo estarías tan motivado como yo joven soldado.- Comento el noble mientras comenzaba una carrera colina abajo.


Los soldados al ver a su señor correr hacia ellos inmediatamente desenfundaron sus espadas pensando que del peligro se trataba, pero esto lo ignoro completamente Luxon quien pasó de largo y siguió corriendo hasta internarse en el pequeño bosque de la isla, en busca del árbol de drago. –¿Y ustedes que están esperando? ¡Síganlo!- ordeno el capitán al perder de vista al noble entre los árboles.


Los soldados comenzaron a correr frenéticamente siguiendo a Luxon quien con una gran habilidad esquivo los árboles que encontraba a su paso. Al llegar a su destino se encontró por primera vez frente al preciado espécimen. –Que hermoso eres…- murmuro al ver el árbol en estado natural. –Es justo como lo describió.-


-¡Kevyn! Hazle un corte en el tronco.-


-Mi señor me dijo que dejara mi espada.-


-¡Kevyn! ¿Qué clase de asistente eres si no estás preparado para lo que te pido?- Exclamo Luxon mientras miraba como poco a poco llegaban los soldados a donde él estaba. –Alguno que le dé un buen corte al troco.- ordeno, y de inmediato un soldado dio un paso al frente, con espada en mano, dio un buen golpe a la madera del árbol de la cual inmediatamente comenzó a salir una resina roja y brillante. 
Corte en el árbol:
Lo que esconden los bosques Tomo I Sangre-de-drago

Luxon se acercó al árbol y pasó sus dedos sobre la herida de la madera para recoger una pequeña muestra.
Le pidió a Kevyn que sacara su libro y buscara la página en la cual hablaba del árbol de drago. –Mmm… sí parece ser esta la resina que describe.- acto seguido limpio sus dedos en el uniforme de su asistente y tomo un pequeño frasco de cristal de su maletín. –Ustedes busquen un ejemplar más pequeño. Tenemos que llevarnos uno de estos árboles a la ciudad.-


La orden fue repetida al instante por el capitán y de inmediato comenzó la búsqueda de un árbol de drago más joven. Tras encontrarlo comenzaron con el cuidadoso trasplante del suelo de la isla a una gran caja previamente preparada y ya en la caja al barco.


-El clima de Nanda es similar así que no tiene por qué morir… Quiero que se aseguren de llenar al menos una caja con tierra de esta isla, no quiero sorpresas.- comento nervioso Luxon al ver como los soldados cargaban con el preciado equipaje. Fueron necesarios cinco hombres y la supervisión intensa de Luxon y el capitán para subir a bordo al nuevo tripulante. Y luego de celebrar con una pequeña comida en el barco pudieron regresar a la Primera de las Nalini.



Al llegar a la ciudad Luxon mando a traer una carreta especialmente para el árbol y la misión de los soldados no termino hasta que ubicaron al espécimen en el jardín del castillo Vildelgers. Cumplida la tarea regresaron a sus labores habituales, y ya de regreso en casa, el noble fue directamente a su habitación a revisar la carta que había escrito en la mañana. Al abrir el cajón de su escritorio una sonrisa de satisfacción se apodero de su rostro. -¡Veo que ya no está...!- dijo mientras caminaba hasta la ventana y veía desde lo alto de su habitación el “pequeño” árbol nuevo resaltaba en su jardín. 
Luxon Vildelgers
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Lo que esconden los bosques Tomo I Empty Re: Lo que esconden los bosques Tomo I

Mensaje por Miss Style el Vie Jul 17, 2015 1:46 pm



Pero luego de tres días, las hojas del glorioso árbol comenzaron a colorearse de un tono naranja similar al atardecer de la costa en primavera. Sus ramas, cada vez más débiles, empezaron a dejar caer su frondoso vestido y el tronco, la columna fuerte y erguida de aquel portentoso árbol, capaz de hacer milagros y otorgar salud y bienestar, irremediablemente moría; a cada nuevo corte denotaba menos resina, como si desde adentro el drago se secara.

-No pertenece a esta tierra, mi señor- comunicó el jardinero de la inmensa propiedad Vildegers: -Me temo que, si no encontramos una manera de saber cómo mantenerlo en las mismas condiciones de la isla, siempre obtendremos el mismo resultado y perecerá.

El servidor conocía la testarudez de su Señor y aunque las noticias eran malas, él sabía que el chico veía en ello el reto por hacerse a buenos suministros. Sin embargo, el hallazgo del drago por el momento solo se quedaba en ello. Ya vendría el día en que descubrirían el secreto para que un nuevo drago echara raíces en el continente.

Y como bien lo vaticinara el anciano jardinero, a los 8 días el árbol fue removido de la propiedad, seco y sin vida.



Excelente hjira médico. ¡Enhorabuena! Cierro este tema y ahí os dejo el reto para vuestras aventuras: tratad de que vuestras especies vegetales puedan ser cultivadas en la propiedad. Cierro este tema, leo la ficha de nuevo y procedo a daros color.
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