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El mito del Go'or

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El mito del Go'or

Mensaje por Guardián de los Textos el Vie Jul 17, 2015 1:14 pm

El mito del Go'or

Por Bediam
Editada y adaptada por Libro parlante



Zona donde la leyenda tiene lugar: Ujesh-Varsha

Lugar donde se cuenta y gente que la conoce: Originariamente en las ciudades de Valashia, pero se ha ido extendiendo por todo Thargund, incluso más allá. Es una leyenda muy popular en las tabernas y es de las favoritas de los cuentacuentos.


Venid niños, sentaos, pues os voy a contar una historia, la más grande, la más triste, la más terrible de todas ellas. Es la historia del Go'or, es la historia de Xerxes y es la historia de por qué no habéis oído hablar de ninguno de los dos.

Antes de empezar, sin embargo, os advierto que existe una condición que todos debéis cumplir. Es un pacto inquebrantable que vosotros, pequeñas almas rebosantes de vida, debéis sellar con este anciano. Yo me comprometo a contar la historia tal cual la escuché la primera vez, cuando era tan joven como vosotros, de los labios de un anciano, sin cambiar una palabra. Vosotros, a cambio, debéis prometer callar y escuchar, pero eso es solo la parta más pequeña del juramento. Es condición necesaria para escuchar esta historia que, cuando lleguéis a mi edad, cuando ya apenas os quede pelo, cuando se os caigan los dientes, cuando os falle la vista y os duelan los huesos, entonces y solo entonces os sentaréis tal como yo me estoy sentando y repetiréis mis palabras a todos los niños lo bastante valientes para oírlas, las repetiréis sin cambiar una sola de ellas.

Solo así cumpliréis el juramento que hoy vais a hacerme, y solo así podréis morir en paz. Solo así cumplo yo este mismo juramento, que hice muchos, muchos años atrás.

Ésta es la única forma de combatir al olvido, continuando la cadena de juramentos, que tuvo un principio, pero no tendrá final.

La historia comienza hace mucho, mucho tiempo. Mucho antes de que los primeros hombres abrieran los ojos, antes de los elfos, los enanos y los orcos. Esta historia empieza por el principio, con la semilla del Zuìè Shù, el Gran Árbol, como no podía ser de otro modo.

Cuando el Gran Árbol no era más que un brote, moraban por este mundo, que ni siquiera era Noreth, terribles seres. Eran las Primeras Criaturas. No nacieron de sus frutos, como hicimos todos nosotros, no. Existían de mucho antes, de un pasado tan remoto que incluso a los propios dioses les cuesta hacer memoria. No había dos Primeras Criaturas iguales, y todas ellas eran temibles, tan terribles que incluso un dragón huiría con el rabo entre las piernas si se topara con una. Esos seres no tenían apenas mente y vagaban por el mundo sin más, apenas conscientes unas de otras.

Pero todo cambió cuando el Zuìè Shù creció, hundiendo sus raíces en la tierra y esculpiendo montañas y laderas. De sus ramas brotaron los más sabrosos de los frutos, y las Primeras Criaturas, incluso con su escaso entendimiento, supieron que debían comerlos. Y así lo hicieron, todas y cada una de las criaturas comieron los frutos del Gran Árbol. Y así ganaron entendimiento… Y así empezaron a odiarse. Los frutos fueron su maldición, y empezó la mayor guerra que ha conocido este mundo, que duró tanto y fue tan cruel que todos los seres que habitaban el mundo murieron en ella…

Bueno, todos no.

Todos menos uno.

Solo una Primera Criatura sobrevivió a la Primera Guerra. Ya adivináis su nombre, os viene a los labios sin esfuerzo. El Go'or. Fue la criatura más feroz y la que más de sus hermanos mató. Fue la más cruel, la más traicionera y la más fuerte. Aun así no fue una batalla fácil, y acabó muy malherido.

Sin embargo, a pesar de toda su fuerza, el poderoso Go'or era cobarde y tenía miedo del Gran Árbol, así que, en cuanto terminó la guerra, se escondió bajo sus raíces, muy hondo bajo tierra, y permaneció allí, acurrucado y asustado, lamiéndose las heridas y suplicando que el Gran Árbol no le encontrara.

Cuando el Zuìè Shù miró al mundo, solo vio muerte y la pena nubló su entendimiento. Decidió crear él mismo vida para compensar sus actos, y con parte de sus raíces, sus hojas y sus frutos creó a todas las razas. A los humanos, primero. Luego a los elfos, los enanos, los divium, los orcos y al resto de criaturas. Somos las Segundas Criaturas, los hijos del Zuìè Shù.

Ya había enmendado su error, y el Gran Árbol decidió ceder el espacio que ocupaba a sus criaturas, así que poco a poco se fue hundiendo en la tierra.

Aún entonces, cuando el Zuìè Shù desapareció, cuando sus raíces dejaron de poblar la tierra y sus ramas de oscurecer el cielo; el Go'or no se atrevió a salir de su escondite. Tardó aún mucho tiempo en volver a la superficie, así de cobarde era.

Y, ¡oh! No pudo ser mayor su sorpresa al ver de nuevo el mundo repleto de vida. Y no fue para él una noticia agradable, pues supo de un vistazo que eran todos hijos del Zuìè Shù. Y el Go'or odiaba al Gran Árbol por haberles dado el entendimiento y por haber provocado la extinción de sus hermanos.

Así que decidió vengarse.

Todos sabéis, pequeños, que el Gran Árbol brotó aquí, en Thargund. Y también fue de aquí de donde emergió el Go'or. Por aquel entonces, los humanos aún nos estábamos asentando en Ujesh-Varsha. El triunvirato de Nalini aún no existía, y no fue allí a donde el Go'or fue, no.

Fue a Valashia. Por aquel entonces había allí cinco ciudades y no cuatro. La más grande de todas ellas era Xerxes y fue esa la que el Go'or atacó. Tal era su ira, tal fue su virulencia, que no solo la ciudad desapareció: todo a su alrededor quedó convertido en desierto muerto, por siempre y para siempre; tal fue la fuerza y el odio del Go'or.

Y solo entonces, cuando la última alma de Xerxes se apagó, se dio cuenta la última de las Primeras Criaturas de lo cansado que estaba. Llevaba una eternidad escondido en la oscuridad, sin atreverse a moverse ni a dormirse, por temor a ser descubierto. Y antes de eso, llevaba otra eternidad luchando.

Así que decidió que su venganza podía esperar y allí mismo, en medio del desierto que él mismo había creado, bajo las ruinas de Xerxes, se enterró y se durmió.

Y a día de hoy sigue dormido bajo el desierto, recuperando sus fuerzas, dispuesto a acabar con todos y cada uno de los hijos del Gran Árbol en cuanto despierte.

Y ésta, niños, es la historia del Go'or, la última de las Primeras Criaturas.

Rezad a los dioses para que su sueño sea apacible y largo
”.
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Guardián de los Textos

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