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Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth
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Zeena Samaha [completado]

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Zeena Samaha [completado]

Mensaje por Zeena Samaha el Miér Ago 12, 2015 3:19 pm

Datos basicos

Veterano en Noreth:  Si, pero quiero Hijra
Nombre de Personaje:  Zeena Samaha
Edad:  60 años vividos (140 años en total). Aparenta aproximadamente tener entre 18 y 20 años físicos.
Raza: Elfa silvana
Sexo:  Femenino

Lugar de origen: Erinimar


Pertenencias

  • 3 pistolas de mecha normales, fabricadas en madera, con percutor y cañón de acero. Las suele portar en un cinturón que lleva puesto para sujetar tanto las pistolas como los pantalones - 4,5kg en total
  • Sus ropajes, descritos abajo. - 3kg
  • Una brújula con tapa, fabricada en oro con la aguja de plata. - 0.5kg
  • Un sextante, instrumento que sirve para posicionarse en el mar - 1kg
  • Mapa de Noreth, que detalla las formas de las costas, con anotaciones acerca de sitios donde suelen abundar los glaciares, o las tormentas. - 100g
  • Un catalejo extensible fabricado en acero. - 0.6kg
  • Un par de gafas con las patillas hechas de oro, y un monóculo. - 500 g las gafas y 200 g el monóculo.
  • Un zurrón de piel, que a menudo suele llevar, portando la mayor parte de estos objetos cuando sale del barco. -  Capacidad para 6kg.
  • Un compás fabricado en oro. - 300 g
  • Barrilito de pólvora, que suele portar consigo, para cargar sus pistolas. Lo suele llevar dentro del bolso. - 1kg
  • Vástago para empujar la pólvora y las balas - 100g
  • 15 balas de pistola: Bolas de acero que se usan como munición para las pistolas - 30 g por bala.
  • "Pipa" femenina: Consiste en una larga varita que tiene un tubo hecho con rejilla metálica que se puede desenroscar, donde se introduce el tabaco. Luego se une a la varita, y se enciende el tabaco acercando la llama a la rejilla y al tabaco - 100 g
  • Pipa de metal, hecha en acero, larga, fina y pequeña. - 300g
  • 200 gramos de tabaco negro.
  • Dinero a espuertas, joyas y piedras preciosas.


Rasgos especiales


  • Dominio básico de pistola, mosquete, trabuco (escopeta), ballesta
  • Dominio básico de hidromancia.


Habilidades


  • - Nombre de la habilidad: Cambio de estado
    - Nivel:1
    - Puntos de evolución invertidos:0
    - Derivada de: Hidromancia
    - Clasificación de habilidad: Normal – De apoyo
    - Efecto: Zeena puede cambiar el estado del agua. Calentarla y pasar de agua a vapor, o hielo a agua, vapor a hielo, y viceversa. Esta habilidad solo puede usarse una vez cada 3 minutos. La cantidad de agua modificada será aquella que se encuentre en un área de 4 metros de diámetro, teniendo, como máximo, una altura de 3 metros.
    Es decir, la máxima capacidad de transformación es un cilindro de 2 metros de radio y 3 metros de altura.


  • - Nombre de la habilidad: Hidroquinesis
    - Nivel:1
    - Puntos de evolución invertidos:0
    - Derivada de: Hidromancia
    - Clasificación de habilidad: Normal – De apoyo/combativa
    - Efecto: Con sus poderes de control de agua, el PJ puede mover el agua sin tocarla. También puede darle formas al agua, moverla, moldearla, o usarla de proyectil. Esta habilidad puede usarse una vez cada tres turnos y podrá afectar, como máximo, a tres objetivos, siendo más potente cuantos menos objetivos alcance. Los objetivos deberán estar a, como mucho, siete metros del lanzador.


  • - Nombre de la habilidad: Puntería
    - Nivel: 1
    - Puntos de evolución invertidos: 0
    - Derivada de: Destreza
    - Clasificación de habilidad: Pasiva
    - Efecto: Permite mejorar la precisión de los proyectiles tanto mágicos, como los disparados por armas de fuego.



Habilidades menores

  • Navegación: Como buena pirata, Zeena conoce formas de orientarse mediante las estrellas, el sol y las lunas. Es capaz de conocer su posición y su rumbo en el mar.
  • Orientación: A Zeena se le da bien buscar un punto concreto en un mapa, y saber cómo llegar a él.
  • Grumete: La vida de Zeena en un barco le ha hecho aprender, por malas o por buenas, todas las tareas variadas que puede tener en un barco. Como son cocinar, limpiar el suelo, fregar platos, cargar cañones, manejar el timón, y saber cómo funcionan las velas del navío.
  • Lenguas: Zeena sable hablar, leer y escribir élfico y común, por herencia ambas cosas. No sabe hablar ni leer demoníaco, pero lo reconoce en cuanto lo oye.
  • Zeena sabe nadar y bucear con soltura.
  • Pesca: Zeena tiene el conocimiento de cómo pescar, aunque actualmente no disponga de herramientas para ello.
  • Trepar: Zeena tiene la capacidad de trepar por mástiles, cuerdas, árboles y otros elementos.


Estadísticas

Nivel 1

  • Resistencia 8
  • Fortaleza 8
  • Agilidad 12 + 2 =14
  • Destreza 12 + 2 = 14
  • Esencia 10 + 2 = 12
  • Espíritu 10
  • Velocidad 18
  • Resistencia al calor 7
  • Resistencia al frío 7
  • Oído 10
  • Vista 12
  • Olfato 7


Descripción física

  • Estatura: 1,60 metros de altura
  • Peso:  55 kg
  • Complexión: Delgada, aunque fibrada, por la cantidad de ejercicio que siempre ha tenido que hacer, a la hora de vivir en el barco. Tiene las piernas ligeramente delgadas, senos no precisamente grandes, y no muchas carnes en sus glúteos.
    No es una mujer impresionante en lo que a apariencia física se refiera, pero su apariencia puede resultar más infantil y mona a la gente.
  • Cabello: Largo y liso de color blanco, debido a su albinismo. Llega hasta la mitad de su espalda de longitud, y es muy espeso, aunque de cabellos finos. Adora llevarlo suelto, agitándose al viento.
  • Ojos:  Un ojo morado, cubierto por un parche y el otro rojo. Sus ojos destacan por ser relativamente grandes.
  • Piel: Muy muy blanca, aunque suave y tersa. Su piel es muy delicada y sensible, y cada cosa que se le haga, le deja marcas. Un agarre más fuerte de la cuenta, un arañazo, o un golpe, siempre le deja marca.
  • Ropa:

    • Una camisa blanca con chorreras en el cuello y en las mangas, adornada con unos botones hechos con piedras preciosas.
    • Pantalones negros pegados a la piel.
    • Unas botas de piel marrones.
    • Guantes negros adheridos a la piel, de gran movilidad.
    • Una chaqueta con adornos recargados
    • Un parche de cuero
    • Un sombrero tricornio con plumas rojas como adorno.


  • Otros:  Es albina, por lo que su piel, su pelo y sus ojos son de colores claros o poco comunes. Tiene que tener cuidado con el sol.

  • Imagen:
    Spoiler:



Descripción Psicológica


Zeena es una chica que pasó de una actitud dulce y vivaracha ante la vida, a ser fría y calculadora. La vida de la piratería, y su casi esclavización inicial le hizo tener que ver todo de una forma lejana, ajena a las emociones. O al menos lo más posible. Sólo ha sentido emociones por el capitán, aunque de forma lejana. Ante los ojos del resto, es una mujer fría, dura a la hora de hablar, y muy directa. No tiene escrúpulos en hacer lo que sea con tal de conseguir lo que quiere. Es difícil, pero cuando se le conoce, puede ser que tenga consideración, pero es muy desconfiada.

Además, Zeena tiene otros rasgos psicológicos, como es su falta de empatia, ya que actualmente no es capaz de entender cómo se sienten las personas, sólo sabe darles lo que quieren para poder ella recibir lo que quiere. Su frialdad también le ha enseñado a no desesperar ante las situaciones adversas.Tampoco le afecta el mal que pueda tener otra persona ajena a ella, debido a su falta de emociones cálidas. Por último pero no por ello menos importante tiene un gran hándicap a la hora de relacionarse con otras personas, y le cuesta mucho socializar. Es más, tampoco le gusta demasiado socializar.

Fobia(s): Volverse a congelar y ver que el mundo haya cambiado vastamente después de despertar. Y a pesar de su actitud, tiene fobia a los espacios cerrados y oscuros, porque para ella es como una prisión.

Aspiraciones: Controlar sus poderes de agua, y poder practicarlo más abiertamente. Ganarse el respeto de la tripulación. Ser capitana, y dedicarse a la piratería de forma intensa y totalmente dedicada.






HISTORIA



Zeena nació en un aldea de elfos silvanos, en medio de los vastos bosques de Erinimar. Ésta se construyó en el interior del tronco de un árbol, lo que ayudaba a sus habitantes a mantener una temperatura siempre adecuada. Por su parte, los elfos cuidaban del árbol como si fuera su propia madre.

Era una niña de piel relativamente morena, de cabellos lacios castaños, y ojos azules. Una niña siempre alegre, y siempre feliz. Adoraba ir al bosque, y pasar su tiempo entre los animalillos que lo poblaban, siempre entre plumas de bellas aves y suave pelaje de otros.

A la edad de 5 años, descubrió que tenía la capacidad de influir sobre el agua. Manejarla a placer, moverla, calentarla, e incluso moldearla y darle forma. Todo ocurrió en cuanto, en una ocasión, jugando junto al río, perdió equilibrio de su pie y cayó al agua. Y mientras las bravas aguas llevaban a Zeena río abajo, todo se detuvo. Podía respirar, bajo el agua. ¿Podía respirar bajo el agua?

Una burbuja se creó a su alrededor, sin saber ni cómo. Producto de la histeria y del terror a morir ahogada, probablemente.

Entonces pudo salir del agua, agarrándose a un borde, y descubrió acto seguido, que estaba seca. No tenía siquiera el pelo mojado.

Su padre, emocionado por el descubrimiento de su habilidad, empezó a llevarse a su hija a pescar en los vastos océanos, sobre su pequeña barca de madera. Sería un buen lugar para aprender a controlarlo, y además, podría enseñarle otras cosas, como pescar y a orientarse en el agua. Entre ellos dos se fue creando una estrecha relación, que se fue viendo reforzada por las situaciones que pasaban juntos en el día a día. Aunque una cosa extraña pudo ver este hombre, y es que uno de sus dos ojos se fue empezando a colorear de un tono morado, que con el tiempo se fue intensificando.

Los años fueron sucediéndose, uno a uno, y Zeena se estaba convirtiendo en una mujer. Pero en una mujer que disfrutaba de hacer tareas muy masculinas, como ir de pesca, navegar por los mares, e incluso, cuando iban al bosque, aprender a poner trampas para cazar animalitos. Aunque éste era un conocimiento bastante escaso por su parte, enriquecía su relación con su padre.

Pero una noche, a la edad de 40 años, todo cambió. Era durante una noche fría de invierno. El árbol bajo el cual vivía la aldea estaba cubierto de una espesa capa de nieve, que adornaba sus ramas, y las faldas de su tronco con su manto blanco inmaculado.

Zeena dormía en su cama, ajena a todo lo que aconteciera en el exterior. Pero se despertó de repente, alertada por unos gritos.

Saliendo de su reciente nuevo cuarto, fue a encontrarse que toda su colonia estaba congelada. El hielo cubría toda la madera, pareciendo todo como un palacio de cristal gélido. Asustada y ,sufriendo temblores en las piernas que casi me impedían andar, del espantoso frío que cubría por vez primera el interior del tronco, caminaba por los pasillos, temiéndome encontrarme con lo peor, mientras buscaba a sus padres. La puerta de dicho cuarto estaba cubierta por el hielo, totalmente atascada.

Intenté patearla, sin miramientos, pero mi fuerza física brillaba por su ausencia. Y el pánico me hizo olvidar que podía haber deshecho el hielo, si me hubiera tranquilizado. A mi alrededor, el aire gélido se empezaba a solidificar, y formaba una nube que se extendía y cubría los pasillos por ambos lados. La puerta se quebró, partida en astillas, al estallar la humedad de su interior en congelación, y dejó entrever una visión desoladora. Todo el cuarto estaba congelado, y los padres de Zeena, atravesados por pilares de hielo y cubiertos por una cúpula pequeña transparente. Las rodillas de Zeena cayeron al suelo, dejando sonar un crujido al golpearse tan fuertemente con el suelo, mientras que las lágrimas fluían con furia, cayendo por las mejillas de la muchacha, hasta precipitarse hasta el suelo por los afilados bordes de su barbilla, y convertirse en cuentas de hielo al poco tiempo de precipitarse.
Imposible de creer lo que había pasado, salió corriendo de aquella estancia, al exterior, bajo las inclemencias del tiempo. Y siguió corriendo y corriendo, hasta llegar a las aguas del bravo río que, ahora, parecía moverse con una extrema lentitud y parsimonia, por las bajas temperaturas que lo rodeaban.
Y sin poder remediarlo, Zeena exhaló un grito de furia, de dolor, de frustración, del cual se hizo eco por el gélido bosque. Su ojo morado brillaba como si tuviera luz propia, y los cabellos de Zeena revoloteaban como si el viento le azotara con violencia. Mientras gritaba, varias columnas de hielo crecieron a su alrededor hasta cubrirle, de estalactitas y estalagmitas, creando una jaula transparente que le encerraba. Y la jaula cayó a las aguas del río, mientras Zeena seguía llorando y congelándose, hasta quedar criogenizada. Su organismo se detuvo en aquel instante, tanto su crecimiento como su estado.

--------------------------------------------

El paso del tiempo encerrada en el hielo le dañó algunas células de su cuerpo, por lo que poco a poco fue perdiendo el color en la piel, en los ojos y en el pelo, hasta quedarse con la piel de un blanco lechoso, al igual que el pelo, y el ojo “sano” se destiñó, dejando un color grisáceo-azulado-rojizo, que varía de color según el momento.

Y aquel trozo de hielo se fue, flotando, por las aguas del mar, hacia las zonas más frías.

Pasaron unos 80 años, antes de que aquel bloque de hielo flotara hacia aguas más cálidas, hasta que finalmente empezó a descongelarse, poco a poco.

Por el camino, un barco se topó con aquel pequeño iceberg, y sus tripulantes, extrañados por la naturaleza de un bloque de hielo en medio del mar, así que lo amarraron y lo izaron a la cubierta.

El bloque de hielo se fue descongelando al sol, hasta que dejó ver el cuerpo blanquecino y gélido de la chica, que fue calentándose a medida que el sol le iba ofreciendo su caricia cálida.


Las ropas de Zeena se quedaron rajadas y estropeadas, quebradizas por el cambio tan brusco de temperatura, y su cuerpo estaba empapado. Pero finalmente, Zeena abrió los ojos. Notaba que la luz ahora le resultaba muy molesta, y que el calor del sol le afectaba en exceso. Se senté en el suelo, y bajó la mirada para verse a sí misma. Su ropa se desintegraba con la mirada, y su piel estaba extremadamente blanca, así como sus cabellos. Se sorprendió de forma ingrata de verse así, pero ¿qué podía hacer por cambiarlo? Estaba así, y no sabía ni cómo, así que tampoco sabía si se podía cambiar.

------------------------

Al sentarme, noté mis piernas temblar, y la mirada oscurecerse. Apenas veía nada, y me costaba respirar apropiadamente. Pero con algo de tranquilidad, intenté acostumbrarme a respirar aire nuevamente, mientras mantuve los ojos cerrados unos segundos.

Pero advertí, cuando pude abrir los ojos y mirar a mi alrededor, que estaba sobre una cubierta de madera… y rodeada de gente desconocida.

Me asusté. ¿Qué querrían de mí? ¿Por qué estaba yo aquí?¿Quiénes eran?

Me entró dolor de cabeza, y temblaba y castañeteaban mis dientes. Un hombre vino con una manta, y me la echó por encima, pero aparte de eso, nadie más hizo nada por mi, hasta que un par de botas negras se acercaban por la cubierta, marcando el paso con tranquilidad y lentitud.

-  Oh, veo que tenemos a una linda muchacha en nuestro barco. Dime, joven ¿Estás bien?

Repuso una voz áspera, cargada con el paso del tiempo y la experiencia. Levanté la vista lentamente, y con dificultad pude observar a mi interlocutor. Se trataba de un hombre de cabellos canosos, que llegaba su longitud hasta sus hombros. Llevaba un sombrero ancho negro, con un manojo de plumas enganchadas en su parte alta, de vivos colores rojizos y verdes.

Intenté responderle, pero a pesar de que mi boca estaba abierta, apenas podía emitir un casi mudo suspiro.

-  Hmm… Veo que no puedes hablar. Soy un pirata, pero no puedo ignorar a las muchachas en apuros. Aunque… Todo tiene un precio… ¡Lleváosla a mi camarote! Dadle de comer y traedle algunas mantas. Procurad que esté cómoda.-

El pirata sonrió para sí mismo, y se marchó hacia sus quehaceres.

Me ayudaron a levantarme, y apoyándome en los hombros de un fornido muchacho, me encaminé hacia una estancia oscura y fresca, tenuemente iluminada por un candil de aceite, que dejaba entrever la escasa decoración del camarote. Un mapa colgado de dos alcayatas en la pared, un camastro pulcramente cuidado, y un escritorio de madera con una silla frente a él. No me pude fijar en mucho, porque acto seguido, me dejé caer en el camastro, y el hombre se marchó, sumiéndome en una oscuridad sólo rota por la débil iluminación.

-----

- Despierta. Va siendo hora de que dejes de ser la bella durmiente, y empieces a devolver el favor de acogerte.-

Mis ojos se abrieron para encontrarme el rostro del capitán ante mis ojos, a un palmo de distancia.

Me levanté de la cama de golpe, entre impresionada y asustada, mientras que el capitán estaba frente a mí, observándome de arriba abajo.

- Hmm… Hace tiempo que no he tenido a una mujer en mi proximidad. Te daré dos opciones.-

El pirata se paseó por el camarote, con las manos puestas tras su espalda, dejando que su capa ondease con cada paso, y las plumas de su sombrero botaran. Su rostro, curtido por el paso de los años y la agresividad del agua salada, observaba cada ápice de mi cuerpo, casi como si estuviera viendo a través de mis ropas demacradas.

- Puedes ser mi barragana, con lo que recibirás trato de favor. O, puedes ser una grumete. Trabajarías limpiando la cubierta, como ayudante de cocina, y todo desde lo más bajo, y quizás aspires algún día a escalar posiciones. Aunque no te esperes mucho. Dormirías en los camarotes de mis hombres. No creo que te gustase mucho la idea - Añadió aquel hombre, esbozando una sonrisa que mostraba unos dientes de oro.

El pirata se detuvo ante mi, inclinándose hasta dejar su rostro a escasas pulgadas de mi nariz. Me dejó mis fosas nasales inundada de un pestilente olor a algo alcohólico y embriagante, pero no tenía ni la menor idea de qué podría ser.

- Es un buen trato ¿verdad? Todo por salvarte la vida, y por mantenerte con ella, claro. Eso sí…-

El pirata pasó por el lado, y cogió una manzana de un cajón de su escritorio. Tomó su daga, y observó la manzana con aparente interés

- Si decides traicionarme, o escapar… Bueno…-

Cogió la manzana y la lanzó hacia la pared, y acto seguido, tiró su daga hacia la manzana, y ésta atravesó su piel, quedando clavada en la pared, con la manzana ensartada por la mitad.

- Quién sabe lo que podría pasar, jajajaja.-

El hombre se giró hacia mí y se dispuso a escasos centímetros de mi rostro, con los brazos en jarras, mientras yo me pegaba a la pared, asustada y dudosa. ¿Qué podía hacer? Si aceptaba ser grumete… Quizás acabaría violada por sus marineros. No sería nada agradable. Si aceptaba ser su concubina, por quien sería violada sería solo por él. Puestos a decidir… Lo mejor dentro de lo malo, supongo.

- No puedo negarme a escoger algo ¿verdad? -  Repuse bajando la mirada hacia la punta de mis pies desnudos, algo coloreados de un tono morado, por el escaso movimiento de mi sangre en estos momentos.

El pirata se acercó hasta mí, poniendo una mano junto a mi cabeza, apoyada en la pared, y clavó su mirada en mi ojos rojo y morado, entonando una voz susurrante y aterciopelada.

- Si te he dado a elegir, es porque me siento caballero. Un pirata común te habría cogido por los pies, te hubiera atado a la cama, y hubiera hecho contigo lo que hubiese querido hasta dejarte como un juguete roto. Y luego se lo cedería a sus hombres, hasta que acabe tan mal que solo sirva de carnaza para los tiburones. ¿Entiendes lo que te digo? Así que más te vale agradecer que haya sido yo quien te encontrase. -

Evité mantenerle la mirada, y respondí en un murmullo inaudible

- ¿Qué has dicho? Quiero oirte mejor, muchacha.-
-Acepto… ser su concubina-
El pirata se separó de mí y enarcó una sonrisa brillante.
- Sabía que no eras una chica tonta. Desnúdate.

Mis ojos se abrieron como platos. No estaba preparada para esto.
- ¿Cómo?¿Ahora?

El pirata me devolvió una mirada ardiente, tal que ni siquiera pude responderle.Así que le obedecí con presteza, y me deshice de mis andrajos, que acabaron tirados por el suelo, convertidos en trocitos de piel.

Acababa de echar un vistazo a mi cuerpo por primera vez en lo que yo creía mucho tiempo, y lo vi bastante cambiado de tal y como lo recordaba. Tenía la piel blanca como la nieve, y todo mi vello corporal era blanco, casi translúcido. Lo único que era diferente a tal monocromático cuerpo era el rosado de mis areolas y pezones.

El pirata se relamía con solo mirarme, y me ordenó con un movimiento de su mano, que me echara en la cama, a lo que respondí con presteza, dejándome caer boca arriba sobre el camastro, dejando mis cabellos repartirse desordenados en torno a mi cabeza. Notaba mi cuerpo temblar, y mi piel erizarse y ponerse de gallina. Mis músculos estaban duros cuales rocas, por la tensión inusitada que tenía en mi cuerpo.

No me puedo creer… Que vaya a tener mi primera vez con este hombre repugnante y despreciable…

Todo se sumió en la oscuridad en cuanto aquel hombre se abalanzó sobre mi, desnudo, y mi cuerpo se inundó de múltiples sensaciones que se debatían entre el dolor, el asco, la tristeza, la ira, y curiosamente, el placer.

-------------------------

Al día siguiente, el capitán me ordenó que esperase en su camarote, y que no saliera bajo ningún concepto hasta que él volviera. Bueno, había que tener en cuenta que ya no tenía ropa que ponerme, y supongo que el capitán no querría “compartir su botín” con sus hombres. O que me violaran en masa, lo cual es entendible si quería mantener a su concubina en buen estado.

Pasaron los minutos, y las horas, y yo seguía sumida en la penumbra, desnuda sobre la sábana del camastro, observando el techo de madera con la mirada perdida. A pesar de todo lo ocurrido, a pesar de que estaba asustada e iracunda, las últimas horas de la noche anterior tuvieron algo de morbo. ¿Por qué me sentía así? ¿Cómo podía haberme gustado todo eso?

Sumida en mis pensamientos, ni siquiera me di cuenta cuando vi entrar al capitán con ropajes de marinero de alto rango. Una camisa blanca con chorreras en el cuello y en las mangas, adornada con unos botones hechos con piedras preciosas. También me entregó unos pantalones negros que estaban lo suficientemente justos para que se me pegaran a la piel, y unas botas de piel marrones. Además de unos guantes negros,una chaqueta con adornos recargados, un parche de cuero y un sombrero tricornio con plumas rojas como adorno. Era bastante consciente de que no podía recibir la luz del sol, así que se aseguró de darme ropajes que pudieran cubrir mi piel de su luz. También me dio algo de ropa interior, aunque no tenía nada parecido a un sujetador, así que siempre notaba el roce de mi piel con la camisa, ligeramente presionada a mi cuerpo.

Me probé mis nuevos ropajes, y me sentaban como un guante. Y mi ojo morado estaba tapado por el parche, por lo cual no llamaría la atención. Maravillada con ellos, le agradecí al capitán su amabilidad. A lo que él respondió.

- A partir de ahora, deberás acompañarme todo el día. Te voy a enseñar a navegar, a luchar, a defenderte, y a obedecerme. Confío en tu criterio de saber lo que haces, no creas que esto de enseñarte todo es gratuito. Tendrás que seguir conmigo tal y como has estado ayer, pero quiero que no seas una simple esclava sexual.

Tuve que evitar usar mis poderes de hielo, porque no podía levantar sospechas de que yo podía hacer magia, o quizás perdiera el poco respeto que ahora había conseguido. Así que mi práctica con ella fue descendiendo, aunque por supuesto, no olvidaba nada de lo sabido.

El tiempo fue sucediéndose, y las enseñanzas del capitán cada vez eran más cualificadas, a la vez que su forma de tratarme se iba volviendo más sofisticada. El pirata se estaba haciendo viejo, y estaba claro que necesitaba a un sucesor, porque no podría dejar todo esto en manos de cualquiera. Extrañamente, en estos 20 años, me empezó a coger algo de cariño. Como que ya no era sólo un trozo de carne que poder fornicar. Sino alguien a quien poderle enseñar todo lo que sabe, y quizás, delegar en mi. Todo esto era una teoría, pero a medida que iba aprendiendo otras cosas, como era disparar con una pistola de mecha, a manejar el timón del barco, o a saber ordenar a la tripulación qué hacer en caso de tormenta, me parecía más así.

Con ello, mi actitud fue cambiando ante los demás. Tuve que volverme más fría y más meticulosa, para poder estar siempre a la altura. No me podía permitir errores, porque podría acabar relegada de mi posible futuro puesto. Aunque no tenía ni idea de qué podría acabar siendo. Aun con todo, empezaba a cogerle algo de cariño al capitán, pues aunque me hubiera usado, me había brindado una oportunidad, cuando podría haberme matado.

El tiempo me empezó a dar la razón, y estos 20 años a su lado, aprendiendo y siguiendo todas sus órdenes, me han brindado la oportunidad de ser la segunda al mando del barco. El capitán tenía ya canosas barbas y cabellos, y a pesar de que mantiene un buen aspecto físico para su edad, ya no se mueve como antes. Aun así, sigue teniendo la tripulación por el liderazgo de éste. De lo contrario, probablemente ya hubiera muerto, y alguien le habría quitado por la fuerza el control del barco. La ley del más fuerte, es a fin de cuentas, lo que más impera en el mundo de la piratería.


Última edición por Zeena Samaha el Sáb Ago 15, 2015 12:20 pm, editado 4 veces
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Re: Zeena Samaha [completado]

Mensaje por Zeena Samaha el Jue Ago 13, 2015 1:14 pm

Ficha completada, por fin


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Re: Zeena Samaha [completado]

Mensaje por Guardián de los Textos el Jue Ago 13, 2015 5:11 pm

Yo tomaré su ficha, tenga paciencia.
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Re: Zeena Samaha [completado]

Mensaje por Guardián de los Textos el Jue Ago 13, 2015 6:01 pm

Empecemos:

Pertenencias. Le falta el peso de todas las pertenencias, intentaré ayudarle.

3 pistolas > 1,5 kg cada una

Ropa > viendo el conjunto que lleva, unos 3 kg aproximados estarían bien.

Una brújula con tapa, fabricada en oro con la aguja de plata > 0,4 kg

Un sextante, instrumento que sirve para posicionarse en el mar> 1 kg

Un catalejo extensible fabricado en acero > 0,6 kg

Un zurrón de piel, que a menudo suele llevar, portando la mayor parte de estos objetos cuando sale del barco > ¿capacidad para 5 kg?

RASGOS

Como sabe, estamos intentando eliminar cualquier tipo de lore o interpretación de rasgos y habilidades. Rebautice su segundo rasgo como:

Dominio básico de la hidromancia.

HABILIDADES

Su habilidad de cambio de estado, aunque no sea de ataque, es una habilidad activa, así que debe regirse por las normas de habilidades que fueron publicadas hace poco tiempo. Basandonos en esto:

Cambio de estado: Zeena puede cambiar el estado del agua. Calentarla y pasar de agua a vapor, o hielo a agua, vapor a hielo, y viceversa. Esta habilidad solo puede usarse una vez cada tres turnos (turno si, turno no, turno no, turno si). La cantidad de agua modificada será aquella que se encuentre en un área de 4 metros de diámetro, teniendo, como máximo, una altura de 3 metros.

Es decir, la máxima capacidad de transformación es un cilindro de 2 metros de radio y 3 metros de altura.

Hidroquinesis: debo denegarle esta habilidad. Debe elegir: agua, vapor o hielo, las tres cosas juntas con una misma habilidad no. Del mismo modo, como parece ser una habilidad de ataque multiple, usted debe ceñirse a los criterios de estas habilidades.

Hidroquinesis: Con sus poderes de control de agua, el PJ puede mover el agua sin tocarla. También puede darle formas al agua, moverla, moldearla, o usarla de proyectil. Esta habilidad puede usarse una vez cada tres turnos y podrá afectar, como máximo, a tres objetivos, siendo más potente cuantos menos objetivos alcance. Los objetivos deberán estar a, como mucho, siete metros del lanzador.

HABILIDADES MENORES

Estos apartados, realmente, serían parte de la psicología, pues no son conocimientos del personaje si no partes de su caracter.

Falta de empatía: Zeena actualmente no es capaz de entender cómo se sienten las personas, sólo sabe darles lo que quieren para poder ella recibir lo que quiere.
Nervios de acero: Vivir en un barco le ha enseñado por las malas que cuando hay una situación de peligro, hay que mantener la calma. Zeena no desespera con facilidad ante las situaciones adversas.
Frialdad: A Zeena no le afecta el mal que pueda tener otra persona ajena a ella, debido a su falta de emociones cálidas.
Antisocial: Zeena tiene un gran hándicap a la hora de relacionarse con otras personas, y le cuesta mucho socializar. Es más, tampoco le gusta demasiado socializar.

PSICOLOGÍA

Añada los puntos que había puesto en menores a psicología, creo que con eso su psicología quedará mucho más extensa y completa.

Fobia: lamentablemente, debo denegarle ambas fobias. La primera porque dudo que alguna persona no tema eso. La segunda, la de volver a ser congelada, me cuesta aceptarsela cuando su personaje va a estar controlando hielo. Puede dejar ambas fobias, pero deberá añadir una más, una que pueda suponer un reto on-rol para el personaje, una más común, ya sabe, miedo a las arañas, a las alturas, a las multitudes, los espacios cerrados, etc.

Hay otro motivo por el que no puedo aceptarle esta última fobia, y es que usted es pirata. Viaja con hombres todo el tiempo... si temiera las atrocidades que estos pueden cometer, los evitaría. Por eso debo pedirle que añada una fobia más.

HISTORIA

Una historia interesante, se hace algo confusa por los cambios de narrador, pero interesante.

Avisadme cuando hagáis los cambios dichos.
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Re: Zeena Samaha [completado]

Mensaje por Zeena Samaha el Sáb Ago 15, 2015 12:21 pm

Ya he hecho los cambios además de añadir tabaco s las pertenencias. Sería absurdo tener pipa y no tabaco, jejeje. (Pd: editar la ficha desde el móvil es un infierno)


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Re: Zeena Samaha [completado]

Mensaje por Guardián de los Textos el Sáb Ago 15, 2015 5:33 pm

Todo correcto, procedo a asignarle hijra.

Usted ya se ha acomodado a su vida de concuvina, pero, como bien dice en la historia, su capitán está envejeciendo, ya que él no cuenta con la larga vida de los elfos. Quiero que narre un pequeño episodio en alta mar, cuando el capitán, a causa de unas fiebres, pareció que podía llegar a morir. ¿Que hizo su personaje? ¿Trató de ocultar la debilidad del capitán? ¿Empezó a hacer cávalas para hacerse con el control del barco en caso de que muriera? Y, cuando el capitán acabó por sanar, ¿Que pasó? ¿Sintió alivio o maldijo a los dioses por no llevárselo consigo?

Buena suerte.
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Re: Zeena Samaha [completado]

Mensaje por Zeena Samaha el Vie Ago 28, 2015 5:38 am

Hale, ya está aquí mi Hijra

http://www.cuentosdenoreth.net/t5971-dias-de-inflexion#65339

Esperemos que sea de su agrado


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Re: Zeena Samaha [completado]

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