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El despertar de la justicia

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El despertar de la justicia

Mensaje por Evelyn Blake el Dom Ago 16, 2015 1:10 pm

Mmmmm un poco más gimoteo Evelyn medio dormida. No quería despertarse aún, era muy temprano. Espera. ¿Quién le estaba tocando la cola? ¿PORQUE le estaban tocando la cola? Levanto la cabeza y miro a lado y lado con sus ojos legañosos. Había dormido encima de un árbol, como hacia últimamente al estar tan cerca de la ciudad y, al hacer calor, no había necesitado su capa. El causante de su desvelo era una pequeña ardilla marrón que parecía insistir en el acto de enterrar una nuez en una de sus colas.

Quita Ni caso Shhh shhh la miro, durante unos instantes, y siguió a lo suyo. Estúpido roedor. Evelyn se limitó a mover otra de sus otras colas y darle un suave golpecito en la cara. Ver como su refugio se movía basto para que el pobre roedor saliera por patas asustado. EH, te olvidas tu nuez. Pero ya se había perdido en la espesura del bosque. Con un suspiro, la dejo en la rama. Eso empezaba a pasar con demasiada frecuencia. Tenía que aprender ardill-¿es?¿Ardillil?

La peliblanca bajo grácilmente al suelo, con un bonito salto, se cacheo para comprobar que lo llevaba todo y se olisqueo. No olía mal, pero se daría un baño igualmente. Eso sí, lo primero era comer. Se abrocho su capa, pero sin llegar a ponerse la capucha. Aunque no hacía un calor asfixiante, se estaba lo suficientemente bien al sol como para no ir tan tapado, una figura encapuchada habría levantado sospechas, así solo parecía una viajera, una muy bonita, de manera que se revolvió el pelo con aire experto, para ocultar sus orejas y entro en la ciudad.

Era pequeña, vulgar, y sucia, lo que la hacía bastante normal según lo que había visto. Casi sin fijarse, choco con un hombre que vestía unos bonitos ropajes rojos. Este se giró, dispuesto a insultar al que hubiera cometido semejante ofensa, solo para encontrarse a una bonita chica que agachaba la cabeza en señal de disculpa, haciendo casi una reverencia.

Perdone. Dijo con su mejor voz temblorosa, mientras unos mechones le caían hacia delante. Lo siento mucho. Además de exagerar el aparente arrepentimiento, así no le veía la cara, lo que haría que pudiera quedarse más tiempo antes de que la identificaran.

Errr… bueno, supongo que no pasa nada. El enfado solía pasárseles en cuando la veían, y si no, la idea de gritarle a una chica llorosa en plena calle hacia desistir al resto. Iba preparada para el escaso porcentaje al que eso les daba igual. El hombre siguió su camino, alegre de haber tocado mujer sin tener que pagar y ella siguió el suyo aún más alegre, puesto que la tintineante bolsa de monedas que tenía en la mano decía otra cosa. Idiota.

Mientras seguía su camino, pensando en alargar la mano hacia los monederos de la gente que parecía poder permitírselo, la de ojos carmesíes paro de golpe. Veía a un par de niños en un callejón oscuro, llorosos, desharrapados, famélicos. Los miro y luego bajo la vista hacia ella, momento en el que su estómago emitió un oportuno gruñido. Volvió a mirar a esos críos. Owww venga ya, tengo hambre… Pero esos pobres chicos… Suspiro. Maldita sea.

Eh, chavales. Sus miradas se levantaron, temerosas, si la hubieran reconocido, ya estarían corriendo. Los lugareños no debían llamarlos para cosas más agradables que una paliza. Una bolsa cruzo el aire en una parábola hasta llegar a las manos de uno de los niños. Más vale que os dure, no estaré siempre para sacaros las castañas del fuego. Salvo unas cinco monedas que acababa de sacar, la bolsa estaba llena, muy llena, podían comer como reyes un mes entero. Ahora que se fijaba mejor, eran un niño y una niña más pequeña. Cómprate una ropa decente y busca un trabajo de aprendiz, tienes que cuidar de tu hermanita. Sus pensamientos se desviaron hacia Kal, y no pudo evitar que le brotaran lágrimas. Se marchó de la escena sin ni siquiera escuchar la respuesta de los críos.

Ya eres una adulta, no puedes dejar que algo tan viejo te afecte. Pero sigues usando su apellido ¿Verdad? Si hubiera sido otra persona, le habría atizado, pero no podía pegarse a ella misma, dolía bastante. Con una recién comprada fruta, lo único que podía permitirse con cinco monedas, siguió caminando. ¿Había robado al único rico en toda la maldita ciudad o qué? Cuando ya iba por el último mordisco, un ruido llego a sus delicados oídos. Aparto los mechones de pelo para oír mejor. Gritos, de niña. Y gruñidos de hombre. Cruzo un par de callejones hasta llegar al origen del ruido. Dos hombres, calvos, musculosos, con ropas de cuero aun en peor estado que las suyas. Una pequeña niña, adolescente más bien. Y un carro con barrotes. No hacía falta ser un lince, esclavistas. Peligro, tenía que huir.

Mientras giraba sobre sus talones, un pensamiento cruzo su mente, aunque se trataba más bien de un recuerdo. “Ayudar a los necesitados siempre es la opción correcta” Cállate Kal, me abandonaste, como a un trapo viejo, no eres mejor que ellos. Las lágrimas brotaron, otra vez. “Es la obligación de los fuertes proteger a los débiles” Imbécil, no soy fuerte, me mataran, como a papa. “Entonces… ¿Por qué entrenas cada noche? ¿Para huir… o proteger?” Kal nunca había dicho eso, y sin embargo, sonó tan claro y nítido en su mente, con ese tonito burlón que la sacaba de quicio, especialmente cuando tenía razón. Capullo. La mujer zorruna volvió a girar sobre sus talones. Se desabrocho la capa, solo le estorbaría. Luego se peinó, su oído era su aliado, al igual que sus colas, que se extendieron a los lados, para darle el máximo equilibrio posible. Finalmente, desenvaino, momento en el que esos dos hombres se percataron de su existencia.

Vaya vaya, una damisela quiere hacerse la heroína ¿eh? Pues aún tenemos sitio en el carro.

Oye Larry, mírala bien, ¿Has visto todas esas colas?

Fran… Un zorro mujer, tan bonita y con tantas colas…SEREMOS RICOS, ¡A por ella!

Hasta ese momento, se había plantado por orgullo, porque era lo correcto, pero después de ese despreciable discurso, no era justicia lo que corría por sus venas.

Era fuego, crepitante, rojo como la sangre, y lo más importante…

Intenso como el fulgor de mil soles.

La peliblanca cargo, rodando por ese sucio suelo y lanzando una estocada al estómago de ese tal Fran, para luego saltar hacia atrás, evitando el golpe. Garrotes. Burdos, primitivos, no iba a dejarse golpear por algo tan inferior, por alguien tan inferior.

“Se el viento”


Aterrizo con un solo pie, derrapando por el impulso y cuando coloco el otro sobre el suelo, cargo, hundiendo la punta de su hoja en Larry, haciéndole un segundo ombligo. Luego giro sobre sí misma, espada incluida, convirtiendo un pinchazo en un tajo horriblemente feo. Avanzo un paso y dio un talonazo en la rodilla de su rival, haciendo que cayera sobre sí mismo.

Puta.

Lo siento, no te me puedes permitir. Sonrió y se movió a la derecha, evitando un garrotazo del que seguía de pie. ¿Con ambas manos? Aprovecho la apertura y descargo una lluvia de golpes. Uno, dos, tres, hasta siete. Ya estaba muerto mucho antes de que el último golpe le desgarrara el corazón.

Y de repente, algo la derribo. Fran… la herida de ese paleto no era tan grave como había pensado. Intento apuñalarlo, pero tenía agarrado sus brazos. Mierda.

Ahora no eres tan valiente ¿eh? Mierdamierdamierda Se retorció, pero no sirvió de nada. Uno y medio, nada mal, pero hasta aquí había llegado. Te lo dije Kal, como papa. Cerró los ojos, resignada. AUvolvió a abrirlos, la conejita había cogido un ¿jarrón? y se lo había estampado en la cabeza. La distracción basto para liberar su brazo izquierdo, estamparle un puñetazo en la cara y soltar su otro brazo, rebanándole el cuello, haciendo que se empapara de sangre de arriba abajo.

Qué asco. Escupió un poco de sangre. Ahora sí que necesitaba ese baño.


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Evelyn Blake
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Re: El despertar de la justicia

Mensaje por Guardián de los Textos el Dom Ago 16, 2015 5:32 pm

Interesante relato, aunque tiene mucho que pulir en su técnica narrativa. Intentaré darle unos consejos.

·Utilice los guiones para separar diálogos. Ejemplo:

Mmmmm un poco más gimoteo Evelyn medio dormida. > Así lo puso usted.

-Mmmmm, un poco más- gimoteó Evelyn, medio dormida. > Así quedaría más correcto. Como puede ver, tal y como yo se lo he puesto los colores son una ayuda, pero no indispensables.

·Veo que escribe valiéndose de un corrector ortográfico, no se si el del propio foro o microsoft word. El problema de los correctores es que no marcan como errónea una palabra cuando esta queda bien escrita con otro significado. Ejemplo:

Levanto la cabeza y miro a lado y lado con sus ojos legañosos. > Así lo escribió usted. Fíjese en que la primera palabra no lleva acento, esto pasa porque existe, pero no es la palabra que usted quiere usar. "Yo levanto mucho peso".

Levantó la cabeza y... > Piense en que palabras llevan acento y cuales no, sobretodo, por su forma de narrar, recuerde que la mayoría de formas verbales en tercera persona y pasado lo llevan: levantó, soñó, pensó, etc.

·Las comas. Las comas son, posiblemente, lo más complicado a la hora de tener una buena ortografía, porque nunca tienes claro del todo donde ponerlas. Simplemente procure ir viendo donde quedaría bien una pausa en las oraciones.

Creo que, por el momento, con que intente mejorar en esos aspectos sería un muy buen paso. Aún así y, como dije, ha sido un relato entretenido. No pierda la ilusión y verá como mejora muy rápido.

Procedo a darle color, suerte con sus aventuras en Noreth.
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