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Boda de Riesgo

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Boda de Riesgo

Mensaje por Elerenthor el Lun Sep 21, 2015 11:47 pm

···Boda de Riesgo···




El hermoso pueblo de Nijo, lugar situado en la costa meridional de Taimoshi conocido más como "La caída del pétalo".
La única entrada al pueblo se realiza por el norte, pasando por tori que marca el principio del pueblo, para luego encontrar una larga y algo inclinada escalinata que llega a los primeros edificios: una posada para el viajero y un pequeño edificio noble que pertenece al señor del lugar. Tras eso, la colina se ve salpicada de edificios de hermosa construcción tintados en rojo, verde y ocre que pertenecen a los habitantes de ese lugar, la mayoría nobles y siervos que tienen sus palacetes y construcciones a modo de estancias de retiro y una multitud de pequeñas plazas decoradas con una fuente de hermosa manufactura y esmaltada en suaves colores.  Toda esta sensación de belleza y colorido se fusiona completamente con la continua caída de los pétalos de cerezo y flores que custodian lo alto de la colina y todos los caminos del pueblo.

Y al final del todo, tras la larga escalinata que atraviesa el pueblo en un viaje por multitud de aromas florales, se llega a la playa interior de las arenas rosas, lugar donde terminan por caer todos los pétalos haciendo que tanto las calmadas aguas como la pequeñas piedras del lugar hayan tomado una tonalidad salmón, como si de un baño de sales y pétalos natural se tratase. Y es en esta playa donde se encuentra la capilla de la divinidad guardiana de la aldea; Asami, la belleza de un amanecer espléndido tras una sosegada noche de hermosa luna, divinidad protectora de los encuentros y el amor verdadero, y cuya leyenda rural dice que aquel que emerja de las aguas con un pétalo en los labios por casualidad enfrente de la capilla encontrará a su amor verdadero en las próximas siete semanas pero a los sietes meses un duro suceso los pondrá a prueba y si afianza sus lazos vivirán juntos eternamente, pero si fallan en este cometido, quedarán castigados durante siete mil setecientas setenta y siete encarnaciones.

En éste preciso lugar, fue donde cinco años atrás Suzumi Yao-Genni Sibushi Kodama y Chiko Yao-Genni Goro firmaron su amor y votos, en la tercera cita solitaria al amanecer de un hermoso día de primavera, bajo una lluvia de pétalos de cerezo, una alegría que después sería un quebradero de cabeza para la joven Suzumi, quién tras viajar y ausentarse durante largos años encontraría una nueva pareja con quién compartir su vida. Y en este preciso lugar es donde es justo donde se celebrará la boda entre Suzumi y su antigua pareja con la que realizo los votos, una inesperada sorpresa que le ha hecho tomar una fría decisión a Suzumi.

Si bien, ella solo regresaba para anunciar que había encontrado una nueva pareja, con quién esperaba vivir el resto de su vida y de quién espera un hijo, aunque por suerte, todavía no es algo perceptible, al llegar a su hogar se encontró con que sus padres el señor y la señora Kodama, habían puesto y organizado todo para que se casase la siguiente semana de llegar, justo el mismo día en que se firmaron los votos. Ésto no hubiese sido ningún problema, si no fuera por que su hermano menor, ha llevado a la ruina y desgracia a la familia con su vicio por el juego, las mujeres y una mala gestión de los bienes de la familia, lo cual provoca que una boda con éxito solucione todos estos problemas económicos ante el poderío de la familia Godo, la cual cuenta con terrenos, gremios y negocios por todo Taimoshi y parte del resto del mundo y la convierten en un partido muy deseado por muchos.

Por ello ingenio un plan los días previos a la boda, se casaría con Chiko, dando los tres sorbos de sake y el si quiero, y en ese momento un grupo de embozados la raptarían, para así poder ella escapar. El único problema era que ese grupo debía ser viajeros, aventureros que quisieran aceptar esa propuesta, y no podía conocerlos pues tenía que aparentar normalidad y tranquilidad, por eso, la noche de ocho días atrás, Suzumi doblo tres papeles haciendo pajaritos de papiroflexia, y los roció con esencia de lavanda y arenilla mágica haciendo que cobraran vida y aletearan, tras eso los soplo y éstos avanzaron en búsqueda de unos posibles candidatos.

Éstos pajarillos de no más de una pulgada de tamaño surcaron los cielos del puerto de Taimoshi, como si fueran halcones que acechaban a su presa, giraban por encima de las tejas de los edificios y embarcaciones más altas y así estuvieron dos días, hasta que finalmente encontraron a sus presas y cuando estás se encontraban en el momento más íntimo y solitario posible, se lanzaron contra ellas chocando y al ser recogidos y observados, empezaron a silbar contando una historia con un acento y pronunciación algo extraño y que requería varias escuchas para poder entenderse claramente.

-Buenas señor viajant... viajante... viajero, ayuda, señora Suzumi, raptarla para salvarla, ella tener que casarse con hombre no querer, tener que raptarla para salvarla, raptarla para salvarla -Llegados este momento los pájaros de papel empezaban a arrugarse y contorsionarse de forma extraña, para después abrirse totalmente liso con una carta escrita en el verdadero idioma natal del receptor y una excelente caligrafía en tinta de cerezo.

"Buenas, no me conocéis, soy Suzumi Kodoma, la hija de unos comerciantes de aquí, sin embargo os solicito mi ayuda, he de casarme con un hombre con él que no puedo casarme, pero no puedo avergonzar a mi familia, por ello, pido, que me raptéis, en el momento en que tome el tercer sorbo de la taza y diga el si quiero, saltad, tomadme prisionera y sacadme de este país, confío en vosotros y en ello. La ceremonia será en el pueblo de Nijo a un día a píe desde aquí, no puedo estimar cuanto tardaron mis pájaros en crearos, solo espero que aún haya tiempo.
Gracias, Atte. Suzumi."

Tras leer la carta, la tinta de cerezo desaparece dejando un simple papel en blanco.


●  ●  ●


Antes dabas mucho asco. ¡Ahora das incluso mas!

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Re: Boda de Riesgo

Mensaje por Xenagos el Miér Sep 23, 2015 9:44 pm

"Una boda... allí seguro que podría aprender nuevas canciones y el dinero que ofrecen es generoso". Pensó Xenagos mientras estaba acostado en el carromato. Llevaba ya 7 días con la caravana, desde que salieron de Keybak donde le propusieron venir a cantar y tocar en la boda de un noble de Nijo.
Xenagos volvía a Geanostrum, le gustaba su ambiente frío, pero le gustaba mas su precioso bosque de Silvide, del que no se pudo despedir adecuadamente. Algún día volvería.
Xenagos salió de sus pensamientos, se incorporó, sacó su flauta y practicó la nueva canción nupcial que había aprendido. No tenía ninguna de esa clase en su repertorio y estaba contento de poder unirla en un futuro al libro[size=57].[/size]


Mientras tocaba, un... ¿pájaro? ¿de papel? Aterrizó en su cabeza.
"¿Pero que es esto?" se preguntó a si mismo.
De repente el pajaro de papel empezo ha hablar. Xenagos dió un respingo y casi tiró el pajarillo al suelo. Pero en seguida se recompuso, se puso a escuchar lo que decía.
-Raptarla para salvarla, ella tener que casarse con hombre no querer. El pajarillo hablaba un poco tartamudo pero lo entendía. Una vez que terminó el pajarillo se desplegó y Xenagos leyó la carta atentamente. Aunque memorizó la carta se puso a releerla pero todo quedó en un intento, ya que la tinta se borro y la carta quedó en blanco. Xenagos estaba boquiabierto y fascinado por igual. Un pájaro de papel que hablaba y la tinta desaparecía, solo podía ser magia. 
- Que divertido!. Dijo con una gran sonrisa
-Suzumi Kodama... Susurró. Le sonaba mucho el nombre. Al cabo de un momento creyó recordar para quién iba a tocar en la boda.
-Oye Godoteo ¿a la boda de quién vamos?. Preguntó Xenagos al conductor del carro en el que se encontraba.
-Pues.. Chiko Goro y Suzumi Sibushi Kodama. Dijo el conductor.- ¿Porqué lo preguntas?
Xenagos quedó callado pensando en la coincidencia o en el destino de lo que le estaba ocurriendo.
-Quería sacar una pequeña poesía cambiando los nombres de los novios por otros de otras poesías. Dijo mintiendo el Bardo. - ¿Qué queda para llegar?
-Medio día. A la tarde estaremos subiendo la cuesta que hay para llegar al pueblo y a la noche, descargaremos todo, tambien tendré que darte una invitación para la boda y presentarte a los encargados de los preparativos paradecirles que eres el encargado de tocar. A partir de ahí tienes que hacer tu magia con tu música para que no te echen de una patada. Dijo riendose al finalizar su última frase.
- Eso no será un problema. Dijo aparentando estar animado pero agradeció que no le viera la cara el conductor.
Xenagos se tiró todo el camino pensando en la propuesta. Estaba un poco confundido, pero tenía un sentimiento de que esa chica estaba presa y eso le daba mucha pena y cada vez su sentimiento le tiraba más a ayudarla. La caravana empezo a subir la cuesta hacia el pueblo. Xenagos miró a lo lejos y el cielo estaba cubierto por pétalos de los muchos cerezos que había por la zona. Mirando la preciosa estampa decidió que la ayudaría, al menos ya sabía como podía entrar.
A medida que se acercaban al pueblo había mas gente, ya era casi de noche, y Xenagos no quería llamar tanto la atención como otras veces que siempre montaba una algarabía. Su nueva mision, le hizo ser más precavido o al menos lo intententaría. Ya tocaría y luciría delante de los preparadores de la fiesta.
-Shooo. Escuchó decir al conductor. -Ya hemos llegado Bardo, mucha suerte.
-Gracias Godoteo. Le dijo amablemente. Xenagos sabía que la iba a necesitar.


Pon música en tu vida!

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Re: Boda de Riesgo

Mensaje por Zeena Samaha el Miér Sep 23, 2015 10:31 pm

El bravo océano después de un periodo en el que no daba tregua, decidió darse unas vacaciones y permitirnos a la tripulación, a mi capitán y a mí un pequeño descanso. Las aguas se mantenían planas como un plato, lo que mantenía el barco estable y recto en rumbo. Ni siquiera el choque del agua con el casco hacía brivar la copa de cristal que mantenía colocada en una mesa, llena de un carmesí vino dulce, mientras escribía en el cuaderno de bitácora lo calmo que estaba el mar a día de hoy.

Sin embargo, por el ojo de buey del camarote, que lo tenía abierto para disfrutar del fresco olor a salitre que penetraba desde fuera, entró algo parecido a una figura de papel que chocó con mi sien, y al rebotar, se detuvo en el borde de la copa, posándose delicadamente. Unas ininteligibles palabras se emitían desde el papel, lo cual me dejó anonadada. Rayos y centellas ¿cómo un trozo de celulosa hablaba?

Entonces el papel se desplegó y cayó en mis manos deslizándose por el aire, hasta quedar sujeto entre mis dedos. Era una carta de auxilio, donde me pedía a mí ayuda con una especie de... "rescate".

Hoy íbamos a amarrar en Taimoshi, y el poblado de Nijo no estaba muy lejos. Así que no tenía nada que perder, más que el tiempo, y de eso bien sabía el mundo que me sobraba.

Poco después de leerla la tinta se diluyó en el papel, quedándose en blanco. Dejé el papel sobre la mesa, y me bebí la copa de un largo sorbo, de un tirón.

Cerca del mediodia, uno de los laterales del barco arribó a uno de los múltiples muelles de la ciudad, y mientras los marineros ataban los cabos para asegurar el navío, me acerqué a la borda y salté desde ella para caer en el muelle. No tenía muchas ganas de esperar, y por alguna razón, me emocionaba la idea de tener que raptar a una muchacha.

Avisé previamente al capitán de que estaría fuera unos 3 días, y mi capitán no tuvo problema en añadir que estarían reponiendo provisiones y haciendo un descanso de navegación durante una semana. A ojos de los ciudadanos, podíamos ser ciudadanos poco convencionales, pero legales.

En la carta indicaba que llegaría en un día a pie, así que no podía perder el tiempo, y partí hacia allí, con apenas unos víveres en mi bolso.

Y mejor que ir a pie... Era contratar a alguien que me llevara allí. Aunque me sobrara el tiempo, no estaba muy acostumbrada a la supervivencia en tierra, y si podía evitarla, mejor.

En la taberna del puerto pregunté a la dueña del lugar si sabía de alguien que pudiera llevarme hasta allí, a lo que respondió  amable, pero de forma algo rústica, que hablara con un hombre que estaba sentado en una esquina, bebiendo alguna clase de bebida "espiritual" fuerte, ya que estaba con la mirada algo perdida en el techo.

Me acerqué al hombre con paso decidido, y éste apenas reaccionó en cuanto me vió.

Caballero, me gustaría que me llevara al poblado de Nijo. Le puedo pagar apropiadamente

El hombre apenas respondió con un suspiro, sonriendo para sí.

Jeje... no me digas que eres alguna pelandrusca que va a aprovecharse de la buena voluntad de algún ricacho.

No dudé ni un instante en darle un tortazo en la mejilla a aquel hombre. Si bien he hecho algo parecido, lo hice por necesidad. No iba a permitir ese tipo de comentarios hacia mí.

¿Cómo se trata a una señorita, caballero?

El hombre se puso recto en el taburete, frotándose la mejilla golpeada con la mano. Estuvo a punto de sacar su arma, pero era consciente de que yo también llevaba armas encima, y del sitio donde estábamos, así que se contuvo.

Más te vale que la suma sea interesante, porque si no te partiré la cara

Fruncí el ceño, y solté una bolsita de monedas de plata, que podría contener unas 10 monedas.

Espero que sea suficiente

El conductor del carro me llevó hasta su coche acto seguido, y aunque aún estaba algo "contento", se mantuvo lo suficientemente sereno como para poder montar en el carro y conducir a su par de bueyes hacia el poblado, al que lelgaríamos en unas horas.


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Re: Boda de Riesgo

Mensaje por Elodin el Jue Sep 24, 2015 7:26 pm

Los días pasaban y el objetivo del día a día se hacía cada vez más difuso. ¿Abandoné a mi troupe para tratar de dejar atrás la verguenza o para ganar el dinero qué debía? Mi objetivo se desvanecía en la neblina del pasado, fuera cual fuere la causa -supongo que fueron ambas- no podía hacer nada. El dinero parecía quemarme en la manos, se me escapaba de los bolsillos como lo haría el grano de un saco roto. Al principio no había creído el mal de ojo de aquel mago, pero su efectos eran visibles. Antes de saldar deudas tendría que deshacerse de aquel peso muerto en su espalda. Necesitaría buscar un mago dispuesto a hacer una disquisición sobre aquel maleficio.

Durante mis viajes, había escuchado maravillas sobre una isla situada en el Archipiélago de Geanostrum, Thaimoshi. "Un pequeño paraíso en un lugar frío", habían dicho. "Con mucha nobleza y, quizás, la oportunidad de hacer dinero." Habían añadido después. Decidí que merecía la pena probar suerte.

A pesar de que en el puerto calaba hondo el frío natural de Thonomer este se debilitaba al alejarse de la costa, algo sorprendente que hacía de aquella isla un lugar único e impresionante en Noreth. El primer día el mar estaba algo revuelto y el barco demoró más de lo esperado en llegar a tierra firme. Agradecí poder situarme sobre algo estable cuando al fin tuve las calles empedradas del puerto bajo mis pies. Encontrar una posada fue cosa fácil y el giro de acontecimientos se dio cuando al abrir las ventanas al día siguiente para dar la bienvenida a un nuevo día un pequeño papel fue a para a mi barba. Estuvo allí unos segundo antes de que me encontrara en disposición de reaccionar, lo agarré con la mano esperando ver en la calle al autor de aquella broma, pero una voz entrecortada sonó desde mi mano:

-Buenas señor viajant... viajante... viajero, ayuda, señora Suzumi, raptarla para salvarla, ella tener que casarse con hombre no querer, tener que raptarla para salvarla, raptarla para salvarla.

Como habían logrado que aquel papel hablase estaba fuera de mi alcance.  El papel se convulsionó hasta abrirse y dejar una carta perfectamente legible en la palma de mi mano. Una vez cumplió con su cometido la tinta se desvaneció como si nunca hubiera existido.Guardé el papel en uno de mis bolsillos. Habría que ser de piedra para no acudir al llamado.

El rumbo que toma la vida en cada momento me hace plantearme, a veces, si no está todo ya escrito en el diario de algún dios o si son los caprichos de mi diosa Fortuna -que hace tiempo parecía haberme dado la espalda. -los que guían el mundo. Quizás quién había construido aquel artefacto podría ponerme sobre la pista de una manera de encontrar mi suerte de nuevo.

Preguntar por Suzumi fue cosa fácil, era un evento esperado en la isla, que curioso.Un amable comerciante de telas se dirigía precisamente hacia allí con motivo de la boda y no le molestó algo de compañía durante la travesía hasta Nijo. El camino era un lugar hermoso, el paisaje rosado era una delicia a la vista, el olor dulzón de los árboles en flor y el efecto hipnótico de la caída de las flores hacía que fuera un sitio agradable por el que viajar.

Esperaba no llegar tarde al secuestro.


"Hoy no es un día de suma cero, hoy todos perdemos." -John Nash

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Re: Boda de Riesgo

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