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Pelajes y monedas

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Re: Pelajes y monedas

Mensaje por Xenagos el Mar Oct 06, 2015 10:07 pm

Xenagos esuchó lo que quedaría como el trato entre el mercader y él. Le parecía bien ya que era básicamente lo que el propuso, eso sí, sin poder tocar su querida flauta, silbar, cantar, tararear... A lo mejor no le parecía un viaje tan placentero.

- De acuerdo entonces.- Y se estrecharon la mano. Antes la elfa y el humano cerraron su acuerdo 
Ya sólo quedaba el hombretón misterioso el cúal pregunto algo referente con el pago. Una vez resuelto todos quedaron conformes.

-Ah, creo que aún no me he presentado. - Dijo el mercader antes de ponernos en marcha. - Mi nombre es Sibbald. Perdonad, que insita pero si no hay nada más que discutir preferiría que nos pusieramos en marcha lo antes posible.- 
Todos nos presentamos al igual que el mercader.
Cada uno cogió sus bártulos e iniciamos el viaje.

Mientras andábamos al cruce que conducía al camino del bosque y al camino que rodeaba al bosque, Xenagos intercambió un par de posadas con el mercader e intentó sacar un poco de conversación a Zeena, con poco éxito ya que se limitó a decir que estaba bien y poco más. Xenagos estaba algo decepcionado ya que el ambiente estaba algo tenso y ninguno parecía estar por la labor de charlar.

El bardo para matar el aburrimiento escuchaba a los pajaros cantar y miraba al bosque. No era muy frondoso pero era bastante verde y lleno de vida. No hacía tanto que había "salido" de su lugar de origen y todo le resultaba nostálgico, además llebava un tiempo sin pisar uno tan lleno de vida. El aire puro y el olor a verde le encantaba y Xenagos disfrutó de su paseo a falta de una buena conversación, la cuál tambien le hubiese gustado.

En unas dos horas llegaron a la división del camino. El camino que cruzaba el bosque parecía estar bien cuidado y no parecía que el bosque fuese más frondoso que lo que ya habían pasado al principio.

El comerciante que había estado montado en su montura todo el camino se bajó de ella y se giró para hablarnos.

-Creo que lo mejor es que alguien vaya delante escudriñando los alrededores en busca de emboscadas y los demás cubramos los flancos. - Dijo acariciando el cuello de la montura. - ¿Alguno tiene experiencia atravesando bosques? - Preguntó mirando a la elfa o al menos es lo que me pareció, aunque bajo esa máscara todo lo que se podía era intuir.

- Me temo que no tengo una buena orientación si no es pudiendo ver la posición del sol. Cubriré este flanco si no os importa. - Dijo Zeena y sacó su pistola.

- Yo podría ir delante, me he criado en el Bosque De Silvide que seguramente sea peor que este. He escapado de perros de caza, he cazado y he vivido. Si el "gigantón" no se cree capaz de hacerlo podría hacerlo yo. Aunque no quisiera quitarles el trabajo a tu escolta. - Dijo de forma burlona, mientras esperaba la respuesta del "gigantón" con una sonrisa picarona ya que podría ser su mejor baza en la retaguardia y a lo mejor podría negociar un trato más justo y acorde con su "posible" nueva posición dentro del grupo, la cuál pasaría de acompañante a escolta...


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Re: Pelajes y monedas

Mensaje por Anwed Kared el Vie Oct 09, 2015 1:08 pm

La duda sobre los términos que había pactado le inquietaban y por ello le había preguntado a aquel mercader. Siendo sinceros le había impactado aquella respuesta y además el trato era bastante bueno. Un 15% de las ganancias estaba bastante bien a lo que estaba acostumbrado e incluso si llegase a un 25% aún más.

- Vale, lo tengo todo aclarado y acepto como indiqué antes los términos. Creo que si vamos a trabajar todos juntos por lo menos saber cómo nos nombramos cada uno… Puedo llamaros como “eh tu” pero prefiero vuestro nombre. Sería descortés no indicar el mío. Soy Kared aunque de nombre soy Anwed, llamarme como mejor os plazca. - Hablando siempre cortésmente.

Una vez que había terminado de hablar esperó por las respuestas de los demás. No tardaron mucho para indicar sus nombres. Aquel mercader que está haciendo esa contrata había indicado que se llamaba Sibbald. Después se había presentado formalmente aquella muchacha que anteriormente el sátiro se había referido a ella, era Zeena. Y por último, estaba el sátiro que quería animar la fiesta, se había referido como el mismo como Xenagos.

Aquel mercader tenía bastante prisa por su partida e indicó a todos su marcha para no demorarse más. Empezaron a andar hacía aquel bosque que podría traerle problemas. Tardaron más o menos un par de horas hasta llegar a la bifurcación. Si cogían el camino más transitado, llegarían más tarde pero seguro. Pero aquí lo que primaba era la velocidad así que como era normal eligieron ir dentro de aquel bosque.

Había que indicar que Anwed se sentía bastante tranquilo en aquel lugar. Prefería mucho antes la vida en un bosque que en un pueblo. Cuanto más se adentraba en aquel lugar más calmado estaba. Se sentía como si estuviese otra vez en casa, aunque realmente ese bosque no lo conocía realmente. Nada más oler aquella tierra, sentir el aire mecía aquellas hojas y escuchar el silbido de ese mismo aire, le inundaba una sensación de tranquilidad, ese era su lugar.

El silencio se había roto por Sibbald, había indicado que haya fuese adelante para escudriñar los alrededores y los demás en los flancos. Se quedó escuchando como aquella joven le indicaba que su orientación era nula y después el sátiro ofreciéndose.

- Es un placer Xenagos que te ofrezcas, pero este es mi trabajo. Si me disculpas me adelantaré yo.- Después se giró para todo el grupo y para Sibbald. – Me adelantaré para rastrear algún enemigo y vuelvo enseguida. –

Tras decir eso y sin dejar tiempo de respuesta alguna, empezó su marcha hacia adelante. Sus pasos cada vez eran más rápidos hasta terminar corriendo. Su halcón interior necesitaba salir, le estaba pidiendo a gritos su liberación. Una vez que los había pasado y no podían verlo se transformó de inmediato. Una vez que levanto el vuelo realizo un graznido que podría escucharse a kilómetros.

Sobrevoló aquel lugar sin alejarse donde estaba el grupo. Su misión principal era inspeccionar el terreno por peligro y además conocerse al dedo todo el bosque. Cada cierto tiempo pasaba volando justo por el lado de aquel grupo para ver cómo iba la marcha. Lo gracioso para él era ver las caras por ver un ave como él cerca de ellos, sin saber que era él.

Ya una vez que había visto suficiente fue directamente hacía tierra para volver a su forma humana y volver hacía el lugar donde ellos estaban. Se sentía bastante eufórico y además más animado. Llegó hacia aquel grupo y les informó que no había peligro de momento, después de eso se quedó por delante para revisar.






Ω El halcón fue el primero en planear en las alturas para saludar al sol, y sus agudos chillidos resonaron en las paredes de roca y en los barrancos, en los ásperos despeñaderos entre los que corría espumante. Ω
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Re: Pelajes y monedas

Mensaje por Sibbald Kaba el Dom Oct 11, 2015 1:01 pm

La primera en hablar fue Zeena, la marinera del ojo escarlata, que tuvo que rechazar la posición delantera. Es lógico pensar que alguien con visibilidad reducida no sea la persona más indicada para el trabajo de reconocer el terreno en busca de peligros.

La joven se colocó junto al flanco derecho de Sibbald con el fin de darle mejor uso a su ojo bueno. Su arma elegida fue una pistola de pedernal, que sujetaba apuntando con el cañón hacia el cielo con reconfortante confianza. El mercader asintió, aceptando su posición.

-Bien, entonces yo me encargaré de asegurar este lado -dijo simplemente, descansando su mano sobre la cintura, lista para desenfundar una de las armas que llevaba bajo la túnica, amarradas al fajín.

Priya, por su parte, emitió un gruñido y alargó el cuello hasta la joven, mirando el arma que empuñaba con inocente curiosidad. Pero pronto su atención se centró por completo en el tricornio (como no podía ser de otra forma…), al que trató de dar un pequeño mordisco en una de sus alas.

¡...!

Sib se percató y tiró suavemente de las riendas del animal para que dirigiera su vista al frente, lo que resultó en un refunfuño de protesta por su parte. “Este bicho no va a cambiar nunca”, pensó, y levantó una mano con la cabeza gacha para disculparse con la marinera.

El siguiente en pronunciarse fue el hombre con patas de cabra. Aseguró ser capaz de desenvolverse en un entorno como este sin demasiados problemas, pero dejó caer que si lo hacía estaría poniendo en duda su rol como invitado y acaparando el trabajo de sus escoltas. El mercader no pudo contener una risa entre dientes, viéndose a sí mismo reflejado en el sátiro. Xenagos realmente parecía dispuesto a intentar sacar algún beneficio de aquella situación.

Antes de que Sibbald le respondiera, el hombre que se había hecho llamar Anwed se adelantó a aceptar la posición de explorador, ahorrándole la molestia de negarle al antropomorfo una parte del pastel.

-Vé con cautela, Kared -dijo casi de forma instantánea, y llamándolo por su apellido. Hubiera esperado que simplemente ocupara la posición delantera y que el grupo fuera avanzando de forma segura, en lugar de adentrarse en el bosque en solitario. Pero el tono de su voz había sido igual al de Zeena cuando le había dicho que no la juzgara por su aspecto, ocultaba una confianza y una seguridad que no podían ponerse en duda.

El hombre encapuchado se sumergió en la frondosidad del bosque, desapareciendo de la vista a los pocos segundos.

Pasaron unos minutos hasta que el enorme individuo regresó. En ese tiempo los tres miembros restantes del grupo no intercambiaron demasiados argumentos, debían estar alerta por si escuchaban alguna señal de su compañero. Su partida, sin embargo, vino acompañada de la salida de caza matutina de un halcón, que sobrevolaba constantemente la zona buscando alguna alimaña para llevarse al buche. Sibbald lo contempló durante unos segundos admirando como danzaba y dibujaba surcos en el aire.

Cuando Kared regresó, les aseguró que no había peligro en las proximidades. Aunque Sibbald sentía curiosidad por conocer el método de rastreo que había usado para estar seguro en tan poco tiempo, prefirió guardarse su opinión y aceptar sus palabras.

-Muy bien entonces, emprendamos la marcha -dijo con un suspiro, asintiendo a Kared para que abriera camino y afianzando las riendas de la camella en su mano derecha para asegurar que siguiera sus pasos- Amigo bardo -se volvió hacía el sátiro- tu puedes caminar por donde quieras, pero mantén ojo avizor, tanto por tu seguridad como por la del grupo -le sugirió con un tono amigable sacado de su repertorio de comerciante.

La disposición adoptada por el grupo parecía haber sido la más idónea. Con alguien tan capaz de divisar el peligro en el frente y dos pistoleros cubriendo los flancos, la defensa que habían formado era sin duda la más efectiva. Si Xenagos ponía de su parte en observar los alrededores, entonces supondría un pequeño extra de seguridad.



Tras caminar durante un buen rato, sin encontrarse ningún tipo de problema, tal y como había afirmado el hombre encapuchado, el grupo se topa con algo. Hay pequeños objetos desperdigados por el suelo; prendas, alhajas de poco valor, algo de trigo esparcido entre los matorrales, bolsas de tela vacías, incluso la rueda rota de un carro… No parecen estar dispuestos en ningún orden concreto.

A Sibbald la escena se le antojaba familiar. El ataque de bandidos suele dejar restos de este tipo, pero faltaba un ingrediente más para completar aquella imagen...

No había ni rastro de cadáveres.




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Re: Pelajes y monedas

Mensaje por Zeena Samaha el Jue Oct 15, 2015 4:45 pm

El hombre misterioso de grandes miras acabó por presentarse como Anwed. Un nombre claro y conciso, y muy fácil de recordar. Aunque ya de por sí era fácil de recondar a ese hombre, solo por su presencia. Allí donde iba, hacía mella en las memorias de todos.

Antes siquiera de que nadie añadiera nada más, Xenagos hizo amago de querer encabezar la comitiva y así apropiarse de quizás un dinero bastante interesante para su bolsa de monedas.

Sin embargo Anwed no le permitió tomarse esa libertad, y antes siquiera de que Xenagos añadiera nada, él ya se había internado en la espesura de frondosos y esbeltos troncos que se encontraban ante nuestros ojos.

Mientras tanto, me quedé pensando en la persona de Sibbald, cuando me detuve a su lado. ¿Qué clase de hombre ocultaba su cara de aquella manera? Sólo alguien que no deseaba ser visto, por alguna razón. Dudaba ampliamente que fuera por algún tema práctico. Eso significaba que... Algo tenía que ocultar ¿Tal vez?

Aun con eso, la idea de ocultar mi ojo violeta era similar. Tenía miedo a ser señalada y objeto de burlas. Y a liberar esa parte de mi. No podía quitarme el parche.

No puedo hacer eso...

Pero de repente volví a la realidad en cuanto oí a Anwed volviendo apresurado junto a nuestro grupo, asumiendo que el lugar era seguro y estaba libre de peligro. No sabía si había pasado mucho tiempo, o él había sido muy rápido. En cualquier caso es mejor, así podríamos seguir nuestra marcha y dejaría de enredar mis ideas en los confines de mi cabeza

Avanzamos un rato en el cual trataba de evitar pensar en todo el tema anterior, y centrarme en lo que teníamos ante nosotros, hasta que nos detuvimos en los uqe parecían los restos de un asalto a una caravana. Despojos de objetos rotos, dispuestos de cualquier manera, caían entre los matorrales y en medio del camino.

Me adelanté unos pasos de Sibbald, y oteé a un lado y a otro por si podía ver algo fuera de lo normal.

Y realmente lo que estaba fuera de lo normal era lo que no podía ver. ¿Cómo es que no había cuerpos?

Me volví hacia Sibbald de nuevo, y con la voz susurrante, me dirigí al grupo.

Aquí hay algo raro... Tratad de no hablar alto, y vayamos todos juntos...Espero que no sea lo que pienso

No se tratarían de... caníbales ¿Verdad?


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Re: Pelajes y monedas

Mensaje por Xenagos el Lun Oct 19, 2015 9:57 pm

Xenagos que había propuesto ir en la vanguardia dada su experiencia en el campo y de la cuál intentaba sacar algo de dinero de provecho... Fue truncada por Anwed o el gigantón como el sátiro le llamaba. Anwed se ofreció de hacer el la exploración y diciendo con total amabilidad que Xenagos no debería hacer su trabajo.

Xenagos aceptó de buena manera que él se hiciera cargo y se fue al carro mientras todos los demás ocupaban sus posiciones.

Anwed se fue a explorar nada más ofrecerse y desapareció entre la maleza. Mientras todos se preparaban.

Xenagos preparó su arco y sus flechas ante lo que pudiera suceder. Una vez listo todo esperó a que Anwed regresara y se entre tuvo escuchando el cantar de los pajarillos cosa que le alegró y animó ya que el no debía.

De repente los pájaros callaron y poco se escuchó algo que sorprendió a Xenagos ya que era muy raro esa actitud, sólo podía significar una cosa, que algo en el bosque los había asustado. De entre las ramas Xenagos pudo ver a lo alto un ave que volaba en círculos... Al bardo le pareció un halcón y no estaba muy seguro ya que era muy raro ver halcones en bosques frondosos como aquel. 

El ave seguía volando en círculos observando e intentando cazar lo más seguro. El ave fue perdiéndose y Xenagos ya no lo pudo ver. Casi al rato de desaparecer el ave Anwed apareció y dijo que no había nada por los alrededores.

Xenagos estaba fascinado ante tal rapidez y al.mismo momento desconfiado ya que es muy difícil inspeccionar un bosque en tan poco tiempo. Aún que intrigado, Xenagos no dijo nada. Anwed hizo señas de que nos pusiéramos en marcha.

El sátiro que no se fíaba de la rapidez del gigantón empezó a fijarse más en su entorno. La falta de movimiento de animales en el bosque podría indicarle si algo podía estar cerca. Algo peligroso.

Mientras el viaje iba en casi total silencio el grupo se topó con lo que le antojaba al bardo como restos de una caravana. Todos fueron a ver los restos del asalto. Cada uno propuso una vaga idea de lo que le parecía. Xenagos pensó más bien en secuestradores. Pero todos coincidían en algo... No había ni un sólo cuerpo, sólo salgre seca.


 Había que ponerse en marcha rápido y en silencio. Se escuchaban los cantos alegres de los pájaros, buena señal para Xenagos.


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Re: Pelajes y monedas

Mensaje por Anwed Kared el Mar Oct 20, 2015 5:22 pm

Aquella marcha que estaban realizando estaba pasando a ser bastante tranquila, en un principio parecía contener algún peligro pero no había nada. Se quedó por delante de aquella comitiva vigilando todo lo que estaba sucediendo y observando por si veía algún movimiento sea animal o humano. Mientras que iba andando por aquel bosque por su cabeza iban pasando varios pensamientos. Lo que sí era cierto es que este grupo era muy silencioso y no decían nada.

-Es cierto que hay que ir en silencio, pero parece que se ha muerto alguien. Sibbald ¿has tomado alguna vez este camino? – El joven metamorfo le preguntó para sacar conversación e ir conociendo algo a sus compañeros. Si era cierto que intentó que su voz fuese baja para que nadie lo escuche que no fuese ellos y algo fuerte para que Sibbald lo escuchase.

La marcha nunca la abandonó y siempre estuvo andando y fijándose por todos los lados para ver alguna novedad o cambio.  Al poco tiempo llegaron a una zona donde se empezaron a ver diferentes restos como si fuese de un viaje de otras personas. Habían de todo tipo de objetos pero había algo raro… Estaba todo destrozado pero no había ningún cuerpo.

- Chicos estén juntos, no se separen mucho. Creo que tenemos aquí unos bandidos un tanto extraños. Puede ser que seamos emboscados e intenten llevarse prisioneros. Lo mejor es dejar todo como está y seguir nuestro camino.

Se separó un poco de grupo y cerrando los ojos intento escuchar algún tipo de ruido o señal. Después abrió los e intentó ayudarse por algún movimiento extraño, algún sonido de animal… Estuvo alerta para ver lo que estaba ocurriendo.


Ω El halcón fue el primero en planear en las alturas para saludar al sol, y sus agudos chillidos resonaron en las paredes de roca y en los barrancos, en los ásperos despeñaderos entre los que corría espumante. Ω
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Re: Pelajes y monedas

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