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Llegando a ciudad esmeralda [El Gremio de la Pureza]

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Llegando a ciudad esmeralda [El Gremio de la Pureza]

Mensaje por Libaax Feher el Lun Sep 28, 2015 9:57 pm

Aun estaba cansado del largo viaje, ya hacia varios días que havia olvidado lo que era ver el sol sin tener arboles atravesando su vista. Se acariciaba el parche negro de su ojo izquierdo, sabiendo que esta de mero adorno, pues con abrir su ojo, cubierto o no, su maldición y pesadillas se vuelve realidad para cazarlo. Lleva al hombro el arma de su padre, que aun gotea algo de sangre de su ultima caza.

Apenas unos meses atrás estaba con monjes viajeros, hablando el idioma humano y aprendiendo la magia que se puede manifestar dentro de un ser vivo. Ahora esta buscando retomar su camino de venganza.

Había escuchado de ciudad esmeralda, los monjes hablaron de una ciudad brillante y verde, una joya enorme y luminosa en la tierra contaminada por tanta oscuridad. El chaman de su tribu también hablaba de ciudades de humanos y de otros seres, de razas extrañas como elfos y orcos. Nunca había visto otra raza aparte del humano y el los felinos, pensó que tal vez podría encontrarse nuevos compañeros.

Sus patas dejan marcas en el camino dorado que conduce a la ciudad, sucias y llenas de lodo por el camino tan largo a través de la jungla. Sin mas fuerza, deja caer su cuerpo sobre el camino amarillo suspirando lentamente.

No está seguro cuanto tiempo paso, pero siente jaloneos en su melena, al abrir los ojos, una pequeña cachorra lo mira con sus ojos bien abiertos. Ella da unos pasos hacia atrás, hasta chocar contra una caravana guiada por caballos y un ser parecido a la jovencita, pero con una capucha ocultando sus orejas caninas.

-Ustedes los felinos son unos holgazanes-dice el antropomorfos, jalando a la niña a su lado en el carro-deberías de buscar ayuda ¡Flojo!

Libaax se levanta con su ojo bien abierto, por un momento había perdido noción de donde estaba, pues ahora el camino se veía vivo, lleno de gente y razas desconocidas para él. Aunque el chaman de la tribu habría hablado de humanos, elfos y de otras razas de antropomorfos, como los woes, no sabría que existía tanta variedad. Las caravanas se amontonas cerca de ahí, en la entrada de la ciudad para ofrecer sus servicios y mercancías.

Camino al lado de los carros, limpiándose la tierra y mugre de su hocico blanco. Nota, con su ojo bueno, que en la caraba viene alguien cubierto en los velos del carro. Al tratar de verla de cerca un potente latigazo lo golpea contra su brazo, provocando un rugido de su parte.

-Tú, monstruos, bestia lo que seas, no te acerques a ella, es la buena para adivinar el futuro. No creo que le interese tu futuro.

Enojado, golpea el carro haciendo que el conducto, un hombre grande y corpulento se baje de un salto. Mira al león con autoridad, pero su tamaño no es comparable, sus ojos revelan preocupación y miedo.

-Que no se repita- dice dando un salto de regreso, aumentado la velocidad del carro.

Algunas cavabas lo han visto, carcajean un poco y continúan con su acceso a la ciudad. Libaax mira la mujer que iba en la caravana, tenia aroma a sangre de antropomorfo.


Última edición por Libaax Feher el Jue Oct 01, 2015 6:12 pm, editado 1 vez
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Re: Llegando a ciudad esmeralda [El Gremio de la Pureza]

Mensaje por Polvoso Von Lipwig el Mar Sep 29, 2015 1:51 am


Era un día como cualquiera a las afueras de Ciudad Esmeralda, un gentío se acumulaba desde temprano a sus puertas pretendiendo entrar y los mercados ambulantes se arremolinaban en torno al camino para tratar de vender sus mercancías a los viajeros antes de que la muchedumbre se dispersara dentro de las murallas, ya saben...a cualquier transacción dentro de los muros de la ciudad correspondía pagar una comisión al gremio... entre más ganaran fuera menos perderían dentro... aquello se convertía literalmente en una feroz batalla entre los mercaderes cuyo botín eran los Kulls en las bolsas ajenas.


Era un día como todos para todos, menos para Polvoso Von Lipwig... quien conducía su carro por primera vez en ese camino desde hacia años... recordar la última vez que pisó las losas amarillas le traía amargos recuerdos... pero el motivo de su regreso bien valía la pena, el camino le trajo rumores de una ejecución pública en fechas próximas.. "...Por fin van a colgar a esos sucios Sithe en la plaza de la policía, dos semanas... si... eso me dijo mi criado.... no me lo perdería por nada..." Aquella información  llegó a su oídos en una posada de Samrat, hacia una semana, ahora se encontraba a las puertas de Esmeralda ... "Será acaso alguien de mi familia quien ha sido condenado?" se preguntaba... "Se que madre me advirtió que no debía regresar... pero..."


Una acalorada discusión entre un cochero y un Antropomorfo Felino.. más bien Leonino.. llamó su atención.. "Pero.. que se piensa ese cochero, ponerse a discutir en ese tono con una bestia de ese tamaño" pensó,..Polvoso gritó sobre el ruido de los coches "Hey tu! Cochero mueve esas ruedas o quítate del camino, habemos quienes queremos entrar antes de la hora de la comida, a un lado!! , antes de que terminara su  frase el cochero ya estaba de regreso en su asiento y varios de alrededor se burlaban y lo señalaban,  al parecer había emprendido la huida apenas se dió cuenta de con quien se estaba metiendo.

Al avanzar con su carro Polvoso se acercó hacia el forastero,  Sin duda que este no es de aquí, un extranjero más siguiendo la leyenda  de Ciudad Esmeralda con ilusión...y con lo primero que se  encuentra es con lo más mundano y ordinario que le dan la bienvenida... pues bien así aprenderá... el mundo no son hadas, duviums, ni elfos saltarines...
Al pasar a su lado un objeto lo hizo abrir sus ojos... un collar tan bellamente labrado como no lo había visto antes... unas brillantes gemas azul celeste alcanzaban a reflejarse debajo de todo ese lodo y mugre... "Será...? Eso si que se ve interesante...bien valdría la pena probar"...acercó a sus mulas a la orilla, donde con su voz más amable lo saludó "Hey hola Señor, Señor León buen día, Estupefacto Relumbrón, Mercader y amigo a sus órdenes! No es usted de por aquí verdad? Esta chusma ni tiene educación, abrasase visto!  Hay algo que podría hacer por usted?


Última edición por Polvoso Von Lipwig el Mar Sep 29, 2015 2:46 pm, editado 3 veces




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Re: Llegando a ciudad esmeralda [El Gremio de la Pureza]

Mensaje por Veronika el Mar Sep 29, 2015 1:46 pm

A veces pensaba que necesitaba un poco de pausa de tanto viaje, pues andaba de un lugar a otro, aparentemente sin ton ni son. Y empezaba a estar un poco cansada de eso. Quería un poco de tiempo de descanso en una ciudad, poder comer a gusto una comida decente, dormir en una cama mullida, y pasear por la calle sin tener que estar ataviada de todo mi equipo, al menos por un rato.

Y la Ciudad Esmeralda estaba de camino, y era un lugar perfecto para eso. Así que nos desviamos de nuestro viaje hacia el norte, y nos volvimos hacia el oeste, en busca de la tan legendaria ciudad de brillantes colores verdosos que, sin lugar a dudas, era única en el mundo.

Una gigantesca piedra verde emergía ante Jack y yo mientras avanzábamos por el camino que, a medida que nos acercábamos, estaba más abarrotado de gente de diversas índoles. Carros de comerciantes, gente caminando, o gente montando a caballo con ropajes más o menos caros.

Por nuestra parte, Daniels y yo estabamos deseando descabalgar a nuestras monturas, y detenernos en una posada, para distendirnos un rato y dejar volar nuestras mentes en el mar de la calma y la paz mental.

Sin embargo, el deber siempre está a la orden del día, y eso parecía ser ahora mismo también en cuanto escuché un golpe sordo sobre madera, y unos improperios provinientes de un carro no mucho más lejos.

Azucé al caballo, tratando de acercarme, pero en cuanto llegué, el carromato ya se había alejado de allí. Por una parte, quizás debía seguirlo y reprocharle su acción, pero había mucha gente y no quería alterar el orden público. A un lado se encontraba un enorme ser de aspecto felino y cazador, que de pie, incluso subida en el caballo, llegaba hasta más alto que yo, lo cual en cierto modo, me intimidaba.

Mantuve la boca cerrada, y en cuanto llegó Daniels, éste cesó toda palabra. Otro mercader estaba hablando con él, así que no deseaba interrumpir. Pero no me iba a alejar de ellos tampoco. Prefería mantenerme cerca para procurar ayuda si alguno lo requería.

Disculpadme. No quiero ser una entrometida, pero Alcé la voz, pasando por el otro lado del antropomorfo, deteniéndose el caballo al lado de éste y del carro del comerciante.

¿Os importa si os acompaño hasta la ciudad? Me ha parecido muy injusto lo que acabo de ver, y me gustaría poder ayudar



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Re: Llegando a ciudad esmeralda [El Gremio de la Pureza]

Mensaje por Libaax Feher el Miér Sep 30, 2015 12:25 am

Su desconcierto es evidente, moviendo sus orejas de un sentido a otro, mientras ve alejarse al sujeto a toda prisa, con destino a la puerta de la ciudad. Los mercaderes se están preparando para abrir el mercado del día de hoy, como todas las mañanas, abarrotando la entrada de la ciudad haciendo que el acceso sea imposible para alguien tan grande como el, por lo que prefirió esperar a que la muchedumbre se despeje. Suficiente tiempo para que un humano se acercase a el.

-¡Hey hola Señor, Señor León buen día, Estupefacto Relumbrón, Mercader y amigo a sus órdenes! No es usted de por aquí ¿Verdad? ¡Esta chusma ni tiene educación, abrasase visto!  ¿Hay algo que podría hacer por usted?

Se le quedo viéndole unos segundo, si bien había aprendido lenguaje humano, el sujeto hablaba como si su vida corriera a velocidad acelerada y si respira entre palabras su corazón se detendría.

-¿Abrasase visto?-dijo Libaax con duda de la jerga, ajena a los monjes de Samrat.

Los monjes le habían informado que eran una antigua orden que busca eliminar el mal y que ahora han partido de su lugar para encontrar nuevas maneras de acabarlo y librar la tierra de Noreth del gran foso negro que la está devorando, Libaax supuso que hablaron en sentido figurativo.

-Lo siento, no entiendo muy bien a que se refiere con todo lo que dice, no soy de por aquí, efectivamente-le contesta con duda, sintiendo de golpe la multitud de aromas que emanan de el y de su carro.

Preguntándose si debería de preguntarle acerca de la adivina, pues si es un mercader de la ciudad, debe de saber acerca de ella. Antes de que pueda formular la siguiente pregunta, una mujer humana aparece en la conversación.

-Disculpadme. No quiero ser una entrometida, pero ¿Os importa si os acompaño hasta la ciudad? Me ha parecido muy injusto lo que acabo de ver, y me gustaría poder ayudar- dice la joven humana.

El aroma de la mujer también es una mezcla de varios territorios, de viajes y de algo exótico para Libaax que aun está descubriendo el mundo que le rodea y su misión en el.
Los únicos humanos con los que había compartido algo habría sido aquellos que lo entrenaron en usar la magia que, hasta el momento, no ha probado en su arma.

“Pero no soy un ser violento” se dice para si mismo “probar mi arma será casi una tarea imposible en aquella ciudad. Además, me estoy despegando de mi objetivo original, encontrar al dragón” Suspiro sacando aire caliente de su hocico y se rasco la oreja, asemejándose bastante al gato gigante que es.

-Buen día tenga, señorita-dice con un educación, pues así le enseñaron a dirigirse a la mujer, incluso a la de otra especie-No cree que este hombre y yo somos amigos, sólo me ha visto armar un alboroto. Disculpe las molestias.

Su voz sonó algo amarga incluso para sí mismo, pero tenía que encontrar el carruaje y a esa mujer, una asesina de antropomorfos en un lugar tan civilizado, según los humanos, lo hizo sentir la necesidad de encontrar los porqués.
Al busca el carruaje de nuevo, había desaparecido, seguramente dentro de la ciudad. Miro a los dos humanos a su lado, acaricio su parche negro y opto por sonreír.

-Tendrían que acompañarme a mí, yo soy el que no conoce la ciudad-dijo con su mejor sonrisa fingida.
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Re: Llegando a ciudad esmeralda [El Gremio de la Pureza]

Mensaje por Polvoso Von Lipwig el Miér Sep 30, 2015 5:17 pm

Polvoso apenas escuchó un murmullo y después el Viajero en voz alta dijo:

Lo siento, no entiendo muy bien a que se refiere con todo lo que dice, no soy de por aquí, efectivamente

Se dio cuenta muy pronto que su aproximación no había  sido la más adecuada, acostumbrado a sus discursos de merolico de mercado, era normal confundir a su audiencia y distraerla con su palabrería,  pero en este caso lo que había provocado es que el Antropomorfo se mostrara cauto y confuso, además para empeorar el asunto le parecía que durante su  presentación había escupido una semilla de girasol, lo que solo había empeorado su dicción,  Apenado, trató de retomar la conversación cuando escucho que dos jinetes se aproximaban a ellos, al parecer él no era al único al que la situación le había llamado la atención.

Disculpadme. No quiero ser una entrometida, pero ¿Os importa si os acompaño hasta la ciudad? Me ha parecido muy injusto lo que acabo de ver, y me gustaría poder ayudar


Polvoso miró y miró otra vez, pestañeó y perdió el hilo antes de poder articular palabra, quien hablaba era claramente un “Caballero”, pero la voz no correspondía con el cuadro completo:  su Armadura, el espadón que portaba, su chambelán que lo seguía cual su sombra y aquello de "Me ha parecido muy injusto lo que acabo de ver, y me gustaría poder ayudar" , evidenciaba que se trataba de uno de esos que su objetivo en la vida era rescatar Damiselas en apuros…. Aunque esta “damisela” portara un hacha más alta que su caballo y que bien se podría comer de desayuno a mis queridas mulas.

- Buen día tenga, señorita No cree que este hombre y yo somos amigos, sólo me ha visto armar un alboroto. Disculpe las molestias.

Mientras entablaban conversación Polvoso pensó que si continuaba en su intención de poner sus manos sobre aquel collar, a partir de ese momento tenía que ir con cuidado, si de por si era difícil tratar con “hombres” justicieros, aún más difícil sería tener cerca a una mujer defensora de Cachorros desvalidos.

Notó que el Antropomorfo buscaba algo con la mirada con rumbo hacía la entrada a la ciudad, para voltear de nuevo cambiando en algo su expresión, un poco más relajada.

Tendrían que acompañarme a mí, yo soy el que no conoce la ciudad-

Polvoso bajó de su carro  sin soltar las riendas de sus mulas y se acercó  a unos pasos para hablarle al viajero,

- Señor León, antes que nada le ofrezco mis disculpas si me precipité al hablar tan “precipitadamente”, si me permite la redundancia, mi intención no era otra que la de ponerme a sus órdenes en caso de que necesitara algún servicio, todos somos viajeros en este camino y es de buen “ser” ayudarnos los unos a los otros.

Volteando ahora hacia la mujer y su escudero, se dirigió a ellos, precedido de una educada reverencia:

- Mi señora, le saludo a usted y al joven escudero que la acompaña, deseo que su Dios y la buenaventura los guarden, me permito presentarme, Estupefacto Relumbrón, mercader y amigo a su servicio.

Dando un paso atrás para poder dirigir su vista a los tres y abriendo los brazos continuó:

- Pareciera ser mis amigos, que el destino ha tirado de sus hilos de tal manera que henos aquí en este preciso punto del camino,  la causa, si bien, no fue la más afortunada, se transforma ahora en una feliz coincidencia, sería entonces que entremos todos juntos, como en aquellos viejos cuentos a los dominios de la reina Ozma.

Caminó y se acercó junto al viajero tomándolo por un brazo y señalando hacia la ciudad:

- Mi amigo, os juro que solo con poner tus pies dentro de Esmeralda, sentirás que la magia que fluye en sus calles te erizará los cabellos de manera sobrecogedora, todo es tan limpio y brillante que tus ojos no volverán a ver la luz de la misma manera, no hay en sus mercados  artículos que no se puedan comprar o servicio que no se pueda contratar, los mejores de cada profesión, cazadores,  pitonisas, alquimistas y juglares, todos han estado en Esmeralda alguna vez en su vida.

Dirigiéndose de vuelta hacia su carro, acarició la crin de una de sus mulas y siguió:

Una cuarto privado con cama mullida y un baño calentito es un lujo que no todos podemos pagar, pero amigos,  si su bolsillo lo permite, les puedo mostrar una  posada limpia y segura donde poder hospedarse en su visita a Esmeralda, ahora bien Sr. León si un guía es lo que necesita cuente conmigo.

Bajando el ritmo de su voz siguió:

- Solo sería menester, para tal fin, que me comparta  cuáles son sus preferencias, sus gustos quizá, de manera que pueda llevarlo a los lugares que sean más apropiados para sus intereses.

Haciendo una pausa, terminó su discurso

- Ustedes me disculparán, no he querido agobiarlos con tanta palabrería, es un mal que aqueja a los de mi profesión, una vez hemos empezado a hablar, la boca no nos para ni  para respirar y a veces olvidamos nuestros modales,  ni siquiera les he dado oportunidad de presentarse, Sr. León, mi Señora,  ¿Como debería dirigirme a ustedes?


Última edición por Polvoso Von Lipwig el Jue Oct 01, 2015 1:50 pm, editado 3 veces




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Re: Llegando a ciudad esmeralda [El Gremio de la Pureza]

Mensaje por Veronika el Jue Oct 01, 2015 12:25 am

Para mi sorpresa, aquel ser gigantesco se giró hacia mí, y se dirigió a hablarme con mucha educación.

No se preocupe. No es molestia alguna. Al contrario, me gusta ayudar a la gente


Nos dedicó al mercader y a mi una mirada, y tras tocar su parche con, me dedicó una sonrisa, lo cual me resultó raro, y ciertamente sorprendente, de una criatura que parecía tan fiera y dura.

No me resultaría ningún problema en acompañarle para ayudarle a conocer la ciudad, o lo que fuera.

Pero por el otro lado, el mercader parecía mucho más suelto de la lengua. Hablaba mucho, y parecía muy afable. Pero sí, hablaba mucho mucho. Y parecía que actuaba de forma forzada. O tal vez no.

Tras verle inclinarse ante mi y Jack, asentí con la cabeza, en señal de respeto.

Tampoco es necesario inclinarse, buen señor, jejeje

Repuse con una sonrisa más natural de la que pensaba que me iba a salir. Pero de nuevo, el hombre hablaba más acelerado de la cuenta. Aunque no le faltaba razón en que quizás podríamos entrar juntos. Haría de buena protectora… O más bien, el felino gigante nos protegería a nosotros.

Me parece correcto. Os acompañaremos sin problema alguno. Así podría ser más entretenido para todos

Pero poco después me mantuve en silencio, mirando a Jack a los ojos, quien seguramente estaba pensando lo mismo que yo acerca de este hombre. Hablaba de posadas, de lo “sobrenatural” que era la ciudad, y un poco de todo, hasta que al final se dedicó a preguntarnos nuestros nombres.

Agité mis cabellos con la mano a un lado, antes de dirigirme a ambos con serenidad.

Mi nombre es Veronika Vozkonovich, y este hombretón de aquí a mi lado se llama Jack Daniels. ¿Y vosotros dos sois, caballeros?

Pregunté, mayormente interesada en el felino gigante que tenía al lado, pues parecía extranjero, y jamás en mi vida había conocido a un ser así.

Después de esto iríamos al interior de la ciudad, seguramente, a buscar aquel carruaje que marchó a alta velocidad. ¿Habría alguien entre aquellas sábanas?¿De quién se trataría?


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Re: Llegando a ciudad esmeralda [El Gremio de la Pureza]

Mensaje por Libaax Feher el Vie Oct 02, 2015 10:17 pm

Ciudad Esmeralda, tan bella y misteriosa como siempre. Si supiera la Gran Ozma que aquellos que dejo a cargo de gobernar no son más que unos inútiles, no podría siquiera imaginar lo que las calles ocultan.

La mujer pensaba para si misma, recordando su encuentro con el monstruo, como ella lo considera. Una criatura blanca de melena frondosa y pelo por todo el cuerpo, un pecado a la creación de los dioses y de todo lo que alguna vez fue visto como bueno. Para ella, el antropomorfo y todas sus vertientes son el peor error humano.

-Casi me ve a la cara, inútil, casi lo miro a los ojos-le susurra al cochero al otro lado de la pared-Si vuelves a fallarme, te llevare a la tumba, donde perteneces.

El hombre trago saliva, aunque fornido, el sujeto le tenía tanto miedo a su ama que rara vez se atrevía si acaso verle el rostro, pero ahora más que nunca teme por su vida, es la primera vez que le da la espalda a una criatura como la que vio hace un momento. En su ojo sintió algo, una esencia más fuerte de lo que él jamás había imaginado y le temió.

-Si mi señora, no volverá a repetirse-le contestas limpiándose el sudor de calva cabeza.

Las caravanas están llegando a sus respectivos lugares para montar sus puestos de venta. El aroma a carne fresca, especias, metales preciosos, tierras exóticas y una variedad de otros se mezclan en el aire. El cochero se a detenido enfrente de un edificio color morado, con una puerta de cristal negro que dice cerrado. La mujer extiende su mano fuera del coche, una mano morena como la arena decorada con anillos de oro y jade, como un rayo, el hombre salta a la calle y la ayuda a bajar.
La señorita lleva su rostro cubierto a excepción de sus ojos celestes y la zona a su alrededor. Bajo el velo de color rosa puede distinguirse una larga cabellera negra que cae hasta su cintura delgada. Su largo vestido rojo se arrastra ligeramente sobre el suelo pavimentado de amarillo. Ella entra sola al establecimiento, mientras el cochero comienza formar un toldo frente a la puerta.

Al llegar adentro, en total oscuridad, ella camina al último cuarto del lugar, cierra la puerta a su espalda y de entre sus mangas saca un frasco del tamaño de su puño, en el un colmillo de serpiente, aun con algo de carne pegado a él.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Libaax cree que no tiene opción más que continuar su camino hacia la ciudad, el olor a sangre lo ha , de alguna manera, hecho olvidar su misión original, encontrar al dragón que mato a su aldea completa y le maldijo su ojo izquierdo. Lanza una mirada curiosa a los tres humanos y sigue sin entender muy bien lo que dice el primero. Su nombre, tan extraño como el de todos los humanos, cree que deberían de llamarse carne y hueso, seria más fácil.

-Mi nombre es Libaax-dice con autoridad, tratando de pensar encontrar el carruaje de hace un momento-Gracias por el ofrecimiento, Relumbrón, pero no vengo a descansar a este lugar. Veras-mira a los otros dos humanos- Verán, soy sólo un viajero que esta aquí de paso, me han dicho que existe un sobreviviente de mi tribu en la ciudad y quisiera encontrarlo por mi mismo, necesitare un guía y que mejor que humanos, ya que no creo que sea bien visto un antropomorfo por aquí. Aunque acabo de ver a un curioso amigo que aparentaba un canino.

La multitud en la entrada a disminuido considerablemente, pero el ajetreo se sigue escuchando, ahora sólo adentro de la ciudad. “¿Por qué hay tanta gente? Algún festival del que no tenga conocimiento” Creí firmemente que no sería un día cualquiera.

-Vamos, pues, seamos compañía mutua hasta que encuentre a mi pariente-dice, procurando no decir más o su mentira se revelaría, nadie sobrevivió aquella noche

Del otro lado de la calle y sin que pudiera ser visto o escuchado, un hombre los mira con impaciencia. En sus manos lleva un dije de plata, con la forma de una flecha, en su centro, un liquido morado se mueve en desesperación, como si quisiera escapar. El hombre tiene su rostro tapado, pero sus ojos, como el liquido que lleva entre sus dedos, es de un color morado intenso, raro en humanos con la piel de un color oscuro como la suya. Sonrié dando la espalda, desapareciendo por la multitud que se sigue dicipando
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Re: Llegando a ciudad esmeralda [El Gremio de la Pureza]

Mensaje por Vossnik el Sáb Oct 03, 2015 7:02 pm

En aquél bullicioso día de mercado, nadie parecía percatarse del escurridizo roedor encapuchado de negro pelaje que recorría la calle principal. Con la naturalidad de quien da un puntapie a una piedrecilla del camino, su mano se alargó hábilmente hasta una bolsa de monedas ajena sin que éstas tintinearan siquiera. Sin inmutarse, caminó a uno de los puestos cercanos, siguiendo un olor que había llamado poderosamente su atención.

Se trataba de un queso curado que, debido al calor, empezaba a sudar y eso potenciaba aún más su delicioso aroma, irresistible para un rátido hambriento. Tuvo que llamar la atención del tendero y alzar una mano para que viera su cabeza encapuchada al otro lado de los quesos.

-Un cuarto de ese queso, por favor.-pidió con toda la amabilidad del mundo.- ¿Los cura usted mismo?

-¡Desde luego!-dijo el orgulloso tendero.- Elaborados con la mejor leche de cabra y vaca de las granjas de la región.-explicó el portentoso hombre mientras cortaba el producto.- Mi familia lleva en el negocio generaciones. Serán siete kulls de bronce.

El astuto roedor sacó una pieza de oro de la bolsa que acababa de agenciarse.

-Considérelo una inversión en su negocio.

Los ojos del tendero se abrieron como platos de la sorpresa. Inclinó la cabeza agradecido y le entregó el pedido a la rata.

-¡Muchas gracias, señor! ¡Para que luego las malas lenguas insinúen cosas sobre los rátidos!

Y con aquél artrero movimiento, Vossnik acababa de ganar un pequeño aliado en la ciudad Esmeralda que extendería el rumor sobre su buen hacer y podría servirle para salir de algún problema imprevisto.

Tras vaciar el resto de la bolsa de kulls robada en la propia, se deshizo de ella y continuó su camino mientras se deleitaba royendo el delicioso queso, dejando que el sabor impregnase su paladar. No olvidaba, sin embargo, cuál era el motivo de su visita a la Ciudad Esmeralda: Skabba dijo en una ocasión que era una de las ciudades que más deseaba visitar y, conociéndola, tal vez se hubiera dirigido hasta allí de cabeza. En cualquier caso, era su mejor opción después de haber perdido su rastro.

Al girar la esquina percibió un olor que le hizo detenerse y guardar las distancias con cautela, escurriéndose hasta un callejón cercano. Olía a sangre, pero no una cualquiera: pertenecía a un antropomorfo. Sus orejas se erizaron, atentas a la conversación que tenía lugar en el carro del que provenía el olor, que pasó por la calle para detenerse frente a un edificio clausurado. Del vehículo bajó una dama que, por sus ropajes, parecía extranjera. Los perspicaces ojos de Vossnik descubrieron un bulto entre las mangas de la mujer, señal de que ocultaba algo en ellas.

Vio cómo entraba al edificio, pero el cochero bloqueó la puerta. Al roedor le podía la curiosidad, por lo que asomó la cabeza con cautela por la ventana de la habitación en la que la mujer se había encerrado, en un lateral del edificio. Contempló cómo extraía el objeto que tan celosamente ocultaba entre sus mangas, descubriendo que se trataba de un colmillo demasiado grande como para pertenecer a una serpiente normal. ¿Pertenecería quizás a un antropomorfo?

Vossnik no quería entrometerse en esos asuntos. Tenía cosas más importantes que hacer, por lo que trataría de marcharse sin levantar atenciones indeseadas.


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Re: Llegando a ciudad esmeralda [El Gremio de la Pureza]

Mensaje por Polvoso Von Lipwig el Lun Oct 05, 2015 3:43 pm

Parecía que al fin las cosas comenzaban a caminar, pero no en el sentido que Polvoso esperaba, la noticia de los motivos de Libbax y de sus intenciones de que no se quedaría en la ciudad tampoco facilitarían su tarea pues en vez de poder llevarlos a lugares donde se le facilitaría robar el collar, en vez de eso se la pasaría el día de guía de turistas , - Ya veremos , no hay que ser tan pesimistas  - pensó Polvoso,

- Oh Sr. Libbax es una pena que no pueda quedarse a pernoctar en Esmeralda, los siguientes días seguro que habrá verbena y jolgorio en las calles, aunque el motivo de tal evento no es precisamente algo digamos... "ordinario" y es que ¿Sabe?, no todas las semanas hay ejecuciones públicas .

Dirigiéndose ahora a los tres compañeros:

- Imagínense ustedes el espectáculo, una veintena de pobres desgraciados, cuyo destino pende de lo alto del cadalso, para el inicio de la próxima semana todos ellos decorarán las almenas de la plaza de la policía, como si de pendones de fiesta se tratara.

Los pensamientos de Polvoso lo llevaron de regreso justamente al lugar donde había empezado su jornada, tenia la imperiosa necesidad de eliminar la incertidumbre de si era posible que aquellos "Shike"que serían ejecutados, eran parte de su familia o serían solo otros mas que compartirían el destino de los suyos.

La calle principal de Esmeralda los llevaba desde sus puertas, atravesando las barriadas mas externas hacía la plaza del mercado, realmente la ruta era sencilla,  solo se tenía que seguir a la caravana de carros y mulas de carga de la cual ellos ya formaban parte de la retaguardia,  conforme avanzaban el paso se hacía lento y apretado, los locatarios abrían sus locales sobre las banquetas obligando a los transeúntes a caminar sobre la calle, al lado, entre , debajo y algunos hasta arriba de los carros, la situación empezaba a afectar a Polvoso, detestaba estas aglomeraciones,y desde su posición en el asiento del carro no se veía que la cosa fuera a mejorar. - No, esto no es buena idea, con todo esto no habría forma.. me quedaría atrapado como alimaña en un frasco Pensó, sus manos empezaron a temblar levemente y el sudor perlaba su frente, súbitamente detuvo el carro y procurando controlar su nerviosismo hablo:.

- Amigos , como podrán ver en estos momentos mi carro y mis viejas mulas no hacen mas que entorpecer nuestro camino, si me permiten, conozco aquí muy cerca un corral y establo donde encargar mis asuntos y en un santiamén estaré de vuelta con ustedes, de cualquier manera con tal aglomeración no podría instalarme, ya buscaré mas tarde si puedo abrir mi tienda en una calle menos saturada, pero por favor no aguarden por mi, adelántense y ya yo los alcanzaré, de cualquier manera  para nuestro amigo el Sr. Libbax no es fácil  pasar desapercibido, vayan vayan no tengan cuidado, en un momento estaré con ustedes o dejo de llamarme Estupefacto Relumbrón!

Con no pocas dificultades, Polvoso dio vuelta al carro,  y se internó en una se las calles laterales, avanzó un poco mas entre las estrechas calles, y encontró el lugar que buscaba donde podría encargar su carro y sus animales mientras que se encargaba de sus asuntos.

En una ciudad como Esmeralda, donde no había tal cosa como un "callejón oscuro" era difícil caminar sin ser visto, así que lo mas prudente era caminar y asegurarse de ser visto, tal como lo hacía cualquier persona normal,  como cualquier otro transeúnte lo haría, dado el tiempo que había perdido, decidió cortar camino y salir mas adelante en la calle principal, casi llegando a la plaza, seguro así que le daría tiempo de parar oreja y averiguar algo acerca de las ejecuciones, así como del chismorreo local y hacerse de algo de dinero extra patrocinado por los amables Esmeraldinos. Así pues al llegar a la boca calle antes de salir  y mezclarse con la gente , llamó su atención una pequeña figura que mantenía una conversación con un quesero, alcanzó a ver sus manecitas saliendo debajo de su túnica que intercambiaban monedas por comida, aunque no pudo oír nada de lo que conversaban, . - Vaya  púes,  primero un León  que mueve sus orejas cual gato de trastienda y ahora una rata con su queso, solo falta el perro que salga correteando y moviendo alegremente la cola,  Decidió seguir un poco mas a la pequeña figura y la vio detenerse de improviso y mirar con atención lo que pasaba a la vuelta de la esquina, Polvoso se separó un poco alejándose del Rátido para poder observar desde un punto de vista distinto.

Y ahí estaba... el mismo carro con el que Libbax había tenido el altercado esa mañana, detenido a las afueras de un viejo edificio, algo pasaba detrás de éste, pero no le sería posible averiguar que era, sin salir a descubierto, - De cualquier manera será mejor regresar a buscar a esos dos, aún así... el mismo carro dos veces en el mismo día teniendo algo que ver con Antropomorfos... curioso.

Regresó sobre sus pasos a la calle por donde había divisado al roedor y de ahí torció para buscar otra salida hacia la plaza donde desembocaba la calle principal, aprovechó para comprar unas cuantas manzanas que se le antojó que podría dar uso mas adelante, así comiéndose una,  subió a los escalones de la fuente para ganar un poco de altura y si, ahí a menos de 50 metros divisó al gran felino,  -Los esperaré aquí , mientras seguro podré enterarme de algo.




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Re: Llegando a ciudad esmeralda [El Gremio de la Pureza]

Mensaje por Veronika el Jue Oct 08, 2015 12:00 pm

El gigante aclamaba ser un viajero perdido entre los caminos de Noreth, buscando a un familiar suyo en tan noble y legendaria ciudad como sería ésta.

Sin duda alguna, sería fácil de encontrar, si estuviera entre la muchedumbre, pero desde luego no parece ser el caso.

Aventurándonos a las calles del interior de la ciudadela, la gente se fue aglomerando y apiñando hasta que apenas nuestras bestias podían avanzar por la calle. Hasta que en un momento concreto, el mercader anunció su incomodidad con el gentío, y se marchó con su carro a aparcarlo debidamente. Me volví hacia Jack, y tras dedicarle una mirada aprobadora, me bajé de mi corcel, dejándome caer desde lo alto, causando un estruendo de roces y golpes metálicos.

Jack, por favor. Hazte cargo del caballo en alguna cuadra, y estáte con ellos. Si te necesito te iré a buscar. ¿De acuerdo?

Jack asintió en silencio, recordando aquella primera vez que desobedeció una orden, y, tomando las riendas del caballo con una mano, se marchó con su asno hacia algún establo más cerca de las puertas de la ciudad.

Ahora sólo estábamos el felino gigante y yo. Me volví hacia éste y sonreí para mí.

No os preocupeis. No conozco la ciudad, pero le puedo asegurar que nadie va a ir en su contra...

Aunque añadí en un murmuro, casi para mí más que para él

Aunque claro... No creo que quien intimide en este caso sea yo

Me crucé de brazos y me dispuse a su lado. Y ahí, inmediatamente, me di cuenta de lo realmente enorme que era. Mi cara le llegaba al ombligo, y estaba completamente estirada. En cierto modo, me producía un importante respeto. Aunque dentro de lo que cabe, y siendo tan alto, no parecía tan ancho como podría ser. Parecía... un peso ligero, diría.

A fin de cuentas es un felino, supongo

Diría que el primer sitio donde podríamos probar es yendo al mercado. Si es de su especie, será un individuo llamativo, y los mercaderes de la plaza central de la ciudad seguro que le han visto en algún momento. Vamos

Al frente la calle se iba ensanchando, seguramente para dar a una plaza enorme, dada la magnitud de esta calle, y sin paciencia alguna, avancé hacia delante, mano en la espalda, y agitando al ritmo de mis pasos el otro brazo, esperando que Libaax me siguiera. A veces era un poco incordio caminar con la armadura, pero daba una ventaja clara en las ciudades: Todo el mundo reconocía tu posición, de una u otra forma. No siempre era una característica buena, pero con los villanos de la mayor parte de Noreth indicaba que podían confiar en mi, de alguna manera.

Seguramente una gran parte del gentío se giraría hacia mí al oir mis pasos estruendosos, pero retrocederían al ver al gigantón. Era natural, sin duda hacíamos una pareja bastante extraña y mórbida.

Una vez llegados a la plaza, traté de buscar a mi alrededor algún mercader de alimentos, que era más probable que hubiera visto al gigante que cualquier otro. Todo el mundo necesita comer, y más siendo un ser tan enorme.


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