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Barro y sangre

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Barro y sangre

Mensaje por Vossnik el Sáb Oct 03, 2015 10:49 am


"Todo lo que puedes recordar cuenta todo lo que no puedes olvidar"


El mundo se detuvo aquél día. Cada vez que ésto sucedía, su vida daba un giro completo: el momento en el que supo de su esterilidad, el momento en el que encontró a Skabba, el momento en que ambos fueros desterrados...

El momento en el que la perdió...

Era una tarde nublada y fría en las rupestres proximidades de Phonterek. Un humilde pastor rodeado de sus ovejas conversaba con cierta incomodidad por su parte con un rátido de negro pelaje y ropas empapadas por las intermitentes lluvias. El barro cubría los bajos de su capa y había ensuciado sus piernas hasta las rodillas y manos. Parecía haber recorrido un largo camino sin apenas descanso, y todo por un rastro que perdió a mitad de ruta a causa del inestable tiempo. Sus ojos, de un tono verde lechoso, eran espejo de su cansancio, así como de su determinación y esperanza.

Aquellas granjas aisladas eran la población humana más cercana al lugar donde perdió la pista a su hija... y ese pastor acababa de decir que recordaba haber visto a alguien hace apenas un par de horas que encajaba con la descripción de Skabba.

Desde aquella respuesta  y tras saber en qué dirección se marchó la joven, Vossnik había dejado de prestar atención a las preguntas por parte del granjero. Algo dentro de él se estremeció, como si una garra atroz estrujara sus entrañas. Sintió cómo su corazón se aceleraba en sus latidos. Sus orejas se alzaron alertas y, antes de que el granjero ante él pudiera entender lo que ocurría, el rátido dio un salto y hundió sus zarpas palmeadas en el lodo para impulsarse y comenzar una carrera a cuatro patas a toda velocidad.

"Espérame... ¡por favor, espérame!"

Su mente no dejaba de repetir aquellas palabras. Si Vossnik fuera religioso, en ese instante estaría rezando a todos los dioses existentes con la esperanza de que alguno escuchara sus plegarias. ¿Cómo podían decir que, por mucho que se empeñara, Skabba no era su hija? Si aquello no era la preocupación de un auténtico padre, ¿qué era entonces? ¿No era el lazo que los unía lo bastante fuerte como para despejar toda duda?

No dejaba de recriminarse a sí mismo su decisión de prohibirle profundizar en la sociedad humana; la causa de la huida de la joven. Pero ¿tan culpable era? Tenía miedo. Miedo de que abandonase su lado y encontrara su lugar en aquella vida. Irónicamente, fue ese miedo lo que le alejó de ella.

El agotamiento no tardó en traicionarle a los pocos minutos, haciéndole precipitarse al empapado suelo. Ya apenas quedaba una sola parte de su cuerpo libre de lodo, pero lo peor era ser testigo de que, a pesar de que su mente estaba totalmente decidida a continuar, su cuerpo se negaba rotundamente a seguir a ese ritmo.

Pero no todo parecía en su contra. Poco después de levantarse, siguiendo el lodazal que antes podría haberse llamado sendero, descubrió a alguien en la distancia. Aquél fue el momento en el que el tiempo se detuvo completamente, en el que todo lo que tenía a su alrededor se convirtió en algo superfluo. Ni siquiera escuchaba la lluvia calándole hasta los huesos.

-¡SKABBA!

Gritó con todo el ímpetu del que podía hacer gala alguien de su tamaño, lo cual fue suficiente para que la joven en la distancia se volteara. Al comprobar que el rátido se acercaba a ella, comenzó a correr sin pensárselo dos veces. ¿Tan disgustada estaba con él que ni siquiera iba a detenerse por un segundo?

Siguió pidiéndole que se detuviera en la lengua de los rátidos, la cual ella conocía a la perfección. Llegó un punto en el que, al ver que no iba a dejarlo atrás por muy cansado que estuviera el roedor, desenvainó su espalda y le plantó cara. Al llegar ante ella, Vossnik se detuvo en seco.

-¿Quién te ha enviado a matarme, rata?-inquirió la joven, espada en ristre.- ¿Ha sido Humbad'ar? ¡Esos beneficios son míos por derecho!

Vossnik tuvo que esforzarse para no desplomarse sobre sus rodillas al contemplar la verdad. Aquella chica, pese al gran parecido, no era Skabba. La rata no respondió a esas preguntas, al menos inmediatamente. Continuaba mirándola a través de los agujeros de su capa, intentando recuperar el aliento. Había estado tan cerca...

-Te he confundido con otra persona.-murmuró, ésta vez en la lengua común.

La chica sin duda se encontraba sorprendida y escéptica al mismo tiempo. Envainó su espada, pues no juzgó que el rátido estuviera en condiciones para enfrentarse a ella si en verdad hubiese sido enviado por el tal Humbad'ar.

-Pues espero que la encuentres.-respondió la humana con un tono aún molesto.- Ahora sigue tu camino y yo seguiré el mío.

- Antes de irte, ¿podrías indicarme en qué dirección está Phonterek?

-¿Estás ciego?-la joven frunció el ceño y le dio la espalda, señalando la lejana silueta de la ciudad en el horizonte.- Phonterek está ahí mis...

No pudo terminar sus palabras. El filo de la daga del rátido hundiendose en su garganta se lo impedía. De un salto, el roedor se había encaramado a la joven y la había degollado con una rapidez propia de un experto asesino. El cuerpo sin vida se precipitó al suelo con él a su espalda. Sangre y barro era ahora los que manchaban sus manos.

Humbad'ar, un viejo conocido del mercado negro, sin duda le haría un buen descuento por eliminar a quien pensó que podría estafar a un estafador.

¿Matar a una joven por un descuento? Solo una rata sería capaz de caer tan bajo.
Spoiler:
Nota: Como comenté en mi ficha, no he querido describir a Skabba porque pensaba poner al personaje en Búsquedas y quiero dar libertad a quien coja la búsqueda de crearla como más le guste físicamente.


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Re: Barro y sangre

Mensaje por Mister Orange el Sáb Oct 03, 2015 12:27 pm

Interesante, ya demoraba ne ver el arte de los ratinos una vez mas. Su hijra esta aprobada y de paso, le debo de decir que no esta tan oxidado como pensaba. A aprobado con distinción, asi que, nuevamente, bienvenido al foro a rolear se a dicho.
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