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Gran Torneo De Blitkrieg

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Gran Torneo De Blitkrieg

Mensaje por Illua el Vie Jun 03, 2011 10:54 pm

El silencio en las llanuras de Thonomer... silencio hasta... que una explosión se escuchó, resonando entre los árboles y espantando a los pájaros cercanos... un árbol, partido por la mitad, en ambas partes, el borde, imperfecto e irregular, se hallaba calcinado, de allí había salido la explosión, Al lado, a apenas unos pocos metros, una mujer con ropas ligeras y cabello azulado se hallaba con una katana de considerable tamaño, desenvainada y en su zurda, su faz estaba seria, y su pose era de combate, sus celestes ojos miraban fijamente a un hombre a varios metros de ella, algo diferente, con una túnica marrón claro, piel morena y cabellos dorados, una mirada verde, en la que se podían apreciar ciertos brillos antinaturales, sus manos estaban extendidas en dirección al árbol, y de ellas salía un ligero humo, parecía tratarse de un mago, el artífice de la explosión.

-Oh Richmond... ya veo que esto era una patraña, no hay tal caza de esa Quimera... ¿Cierto? Era solo un truco para acabar con migo... ¿me equivoco?-Dijo la mujer negando con la cabeza, pero sin perder de vista al hombre, al parecer, llamado Richmond.

-¡La mujer nos salió lista! efectivamente, me han encargado la misión de liquidarte, Illua, y el mejor plan era ponerte una misión que no pudieses rechazar, un reto... Aunque el primer hechizo haya fallado... ¿Serás capaz de evitarlos todos? Has enfadado a varios mercenarios, se te conoce en muchas partes, Espadachina Azul... pero no serás capaz de acabar con migo.

-¿No te has planteado, que si les quito el trabajo a esos mercenarios es por algo? Pero está bien... muéstrame que tienes... yo te enseñaré que no hay que subestimarme... lastima que solo podrás memorizarlo unos segundos antes de expirar tu ultimo aliento...

Illua tomó su katana con las dos manos y se colocó en una posición defensiva, algo que para alguien que la conociese seria muy raro, precisamente ella no era de las que se mantenían a defenderse... pero... por otro lado deberían esperarse, el factor sorpresa era algo muy usado por la mujer...

Richmond pronuncio con velocidad unas cuantas palabras en una lengua perdida y de sus manos salio disparado un gran clavo de hielo, la espadachina permaneció en el sitio, contemplando el avance cada vez mas veloz del cuerno de hielo, y en el ultimo instante aflojó todo su cuerpo, cayendo hacia en suelo de rodillas, y el ataque pasó por encima de su cabeza, mientras ella se impulsaba en el punto mas bajo con sus piernas hacia delante, tomando una velocidad considerable, soltó la katana con la mano derecha, sujetándola únicamente con la zurda, mientras la derecha se dirigía a uno de sus costados, donde se pudo ver relucir algo durante un segundo, el mago, sorprendido chasqueó los dedos e inmediatamente un muro de llamas se alzó ante el, obligando a Illua a detenerse, pero lejos de rendirse se impulsó hacia un lado, justo cuando el muro de llamas explotaba, dando lugar a una llamarada, evitada por la rápida acción.

El mago se hecho hacia el lado contrario del que venia la mujer, evitando a tiempo un espadazo por los pelos, pero entonces una sonrisa maléfica apareció levemente en el rostro de la espadachina, y rápidamente lo comprendió, sentía una presión en el cuello, enrollado en la katana habían varios hilos de acero, que se enroscaban en su cuello, un movimiento de la espada, y los hilos se tensaron, dificultando la respiración del mago, el corte había sido una distracción, en realidad usaba la katana para lanzar los hilos detrás de el y atraparlo en el lazo letal.

Pero un suave movimiento de manos del mago, y los hilos se soltaron, regresando a Illua, y antes de que esta pudiese hacer nada, unos látigos de luz surgieron del suelo y la atraparon de manos y pies, posteriormente despojándola de toda arma. Solo quedó su libro colgando de un lado, Richmond se acercó a ella e intentó tomar el libro.

-Ah... muy buena habilidad... me sorprendes, Illua, íbamos a ser compañeros de misión si esto hubiese sido real... y... valla, no conocía esa habilidad tuya, eres muy buena, pero no eres rival para la magia... Ahora vamos a ver que tienes en ese libro, siempre me ha intrigado que escribirás...

-¡Ni se te ocurra tocarlo!

-¿O que?-Dijo tomándolo, pero mirando la cadena que aun lo sujetaba a Illua.

-O esto...

De pronto una luz apareció entre ambos... parpadeó dos veces y ambos sintieron como si hubiesen absorbido algo de ellos, los látigos se deshicieron en un montón de fragmentos y la esfera los absorbió, volviéndose negra al momento, el mago retrocedió asustado, y movió sus manos, en un claro intento de lanzar un conjuro, que no salía. Era el Plegar Esencia de Illua... había hecho desaparecer el poder mágico de la zona, y los látigos, alimentados por este poder, habían desaparecido, dejándola libre, y a ambos sin posibilidad de usar poderes, pero Illua tenia sus armas.

Recogió a Sakura del suelo y la colocó en el cuello de Richmond.

-¿Como... has hecho eso?

-Ya te dije que no me subestimases... por estas cosas os quito el trabajo... y ahora muere, basura...

Con un simple movimiento de muñeca atravesó la garganta del mago con la espada y un momento después, con un giro le partió el cuello y parte de la mandíbula, sacó su arma del cuerpo y la limpio de un brusco movimiento, como la técnica de esgrima requería.

[...]

Tras aquella pelea con el mago, haberle despojado de sus pertenencias y haberlas vendido, se encontraba en la una taberna a unos minutos, sentada en un taburete en la barra de la taberna, bebiendo tranquilamente un vaso de Zumo de Multifrutas, con las piernas cruzadas mirando a la nada, pensando en muchas cosas, y en que hacer ahora, tras un breve descanso quería tener una misión de verdad, no acabar con la existencia de un incompetente que la quería eliminar... cuantos no lo habrían intentado ya, y... aun estaba allí, viva.

El tabernero de pronto se quedó mirándola, y rebuscó en una caja de madera de tamaño mediano, un metro de largo y medio de alto, y extrajo una carta que puso sobre la mesa ante ella.

-Supongo que seréis la Espadachina... tomad esta carta...

La mujer la leyó, si, parecía estar dirigida a ella, y le pedía un cliente reunirse con ella en las llanuras de nuevo, suspiró... parecía tratarse de otra trampa, pero no estaba segura, tal vez fuese real, y de todas formas... si alguien quería suicidarse... ¿Quien era ella para negarle esa muerte que tanto parecía ansiar si quería acabar con su vida?
Terminó de beber su zumo y suspiró de nuevo, saliendo por la puerta de la taberna, era hora de ver que querían...

[...]

Repentinamente se despertó, se hallaba en una especie de celda de piedra y barrotes de metal era mediana a grande, no muy lujosa, pero no era sucia, estaba sola en la celda, aunque en las otras habían mas personas... no... no recordaba que había pasado, solo fue al prado, donde decía la carta y después... estaba allí... era muy raro...

Podía oírse algo en el ambiente, gritos... pero no de terror, mas bien gritos de impaciencia, de una multitud, como en los anfiteatros y similares... era extraño... no sabia que sucedía... Pero... lo tenia todo, sus armas estaban con ella. Se levantó extrañada... Si la habían encerrado ¿por que les dejaban sus armas? No tenia lógica ninguna, pero no tardaría en descubrir que pasaba.

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Off: Ok, participantes míos, el modo de llegar al escenario de Blitzkrieg es.. vuestro, podéis estar en una taberna y unos hombres os secuestran, podéis estar en un castillo, abrir una puerta y de repente hallaros en la celda, podéis caeros por un precipicio y al despertar estar en la celda, lo que queráis, pero cuanto mas original sea mejor, tampoco es cosa de copiar lo que puse (Que no es excesivamente original, pero bueno xD)

Tienen hasta el próximo viernes... suerte... y por el momento los equipos quedan como estaban, el plazo máximo para que los cambie será cuando entremos al campo (Posiblemente en el próximo turno o pocos más)
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Re: Gran Torneo De Blitkrieg

Mensaje por Astarthea el Sáb Jun 04, 2011 10:26 pm

Me acerqué a la ventana de mi habitación, en la segunda planta de aquella enorme y vacía casa. Vacía por la ausencia de tanta gente que antes sí la había habitado, ahora sólo éramos dos y unos pocos sirvientes, los justos para mi padre y para mí, quizá unos cinco o seis, no necesitábamos más. Incluso yo me hubiese apañado con menos, muchos menos, pero mi padre se negaba y yo le dejé hacer, él era el hombre de la casa y quien debía tomar las decisiones.

La noche parecía presentarse apacible. Las estrellas brillaban en el firmamento, aunque aún faltaba para que oscureciese del todo, formando extraños dibujos si usabas la imaginación, algún día estudiaría astronomía. En aquel momento sabía muy poco sobre ella, pero algún día enterraría mi nariz en todos esos libros que había en la biblioteca de casa y aprendería sobre ella.

No había viento fuerte, simplemente una brisa que, cuando entraba por la ventana abierta acariciaba mi pelo y lo llevaba hacia atrás, dejando ver mis orejas picudas, esa herencia de mi madre que tantos problemas me había dado en el pasado.
Aquella noche dejaría la ventana abierta, los cobertores de mi cama serían suficientes para resguardarme del frío que pudiese sentir durante mi sueño. Pero no me iría a la cama aún.

Me alejé de la ventana y me acerqué a la mesita de té que había en mi habitación para coger aquel libro que siempre iba conmigo a donde yo fuese y salí hacia el pasillo. Lo recorrí hasta la gran escalera y bajé a la primera planta. Salí al jardín y lo atravesé hasta salir de él. Me detuve frente al bosque que era la linde de las tierras de mi padre, mis tierras. Aún había suficiente luz como para leer un rato en la tranquilidad y en el silencio del bosque, y así lo hice.
Caminé hasta un pequeño claro que no estaba demasiado alejado de la casa, me gustaba aquel lugar. Me senté bajo uno de los árboles y apoyé mi espalda en ella, doble las rodillas hacia arriba y apoyé en ellas el libro. Lo abrí por la página que dejé el día anterior marcada y comencé a leer.

No tardé mucho en sentir un ligero sopor, pero moví la cabeza suavemente a uno y otro lado y traté de desadormecerme. No es que el libro me resultase aburrido, todo lo contrario, pero aquel día me había despertado demasiado temprano.
Las letras del libro comenzaron a moverse ante mis ojos, nublándose lentamente poco después. Sentí mis párpados pesados y comencé a cerrar los ojos, no quería dormirme, pero tenía tanto sueño. “Bueno…sólo un poco…” pensé. Sí, sólo iba a dormir un poco, de todos modos allí estaría incómoda y no podría dormir mucho.

Me desperecé ligeramente, estirando mi espalda y un poco mis brazos aún con los ojos cerrados. Sentí la pared fría a mi espalda y suspiré profundamente pensando que había sido un sueño corto, pero muy reparador. Un momento…pared fría…aquello no era el bosque.
Abrí los ojos al momento, violentamente. Y aún más violentamente, tanto que el libro aún en mis rodillas cayó al suelo con un apagado golpe sordo, me puse en pie.

-¿Dónde estoy? – Pregunté asustada mientras miraba a mi alrededor, estaba en una celda. Me acerqué a los barrotes frente a mí y me agarré a ellos, acerqué mi rostro y traté de ver algo…o a alguien. Nada…no había nadie.

-¿Alguien me oye? – Pregunté de nuevo.

-Es tu culpa….- Dijo una voz en mi cabeza

-¡Oh! Cállate, ¿Cómo va a ser culpa mía? Sabes perfectamente lo que pasó. No voy a contártelo como si fueses tonta.

-Es tu culpa…- repitió de nuevo

-Cállate te digo. ¿Quieres salir? Pues no me da la gana.

-Déjame salir…

-¡No! – grité a la voz de mi cabeza. Poco después no pude más que llevar mis manos a mis sienes, comenzaba a dolerme violentamente, ella quería salir, y yo no podía resistirme, aquella situación me sobrepasaba.

-Por fin, niña tonta. Si me dejases a mí, estas cosas no pasarían.

-¡Cállate!

- Vamos, vamos, no te enfades. – Reí sádicamente, por fin estaba fuera y aquella niña estúpida estaba dentro. Como odiaba estar encerrada, sin poder hablar, sin poder moverme, únicamente viendo a través de sus ojos tímidos.


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Re: Gran Torneo De Blitkrieg

Mensaje por Zephyrae el Miér Jun 08, 2011 10:27 pm

Fragmento del diario de Zephyrae
Estan los hombres condenados a hallarse en guerra eternamente o el estado en el que hoy se encuentran es solo un paso en el camino a liberar lo más noble de su ser. Eso es algo que desearía creer mas he visto su afán por la competencia, su anhelo de la victoria que les nubla la vista y hace que en ocasiones le busquen sin importar si al final realmente el costo sea mayor a lo obtenido. El anhelo de la batalla y del triunfo es gigantesco y pocas veces lo he visto más claro que en los grandes juegos, los gritos de la multitud cual gigantesca bestia de miles de cabeza, bestia hambrienta de la sangre de la competencia, de consumir a los perdedores y alzar cual campeones a quienes han vencido. Si en algo hemos de temer a la humanidad en los Reinos de mi gente he de creer que es a esta bestia que todo lo consume con tal de salir victoriosa.

Charlotte, bella e intrépida Charlotte. Con la sonrisa que me desarma y los besos que me hacen hervir la sangre. Bribona profesional en la majestuosa ciudad de Phonterek y posiblemente la mujer que más rápido ha hecho latir mi corazón.

Mientras la elevo con mi magia de aire al vacío balcón de la Mansión de la familia Rocherd puedo disfrutar la vista de sus largas y hermosas piernas mientras el viento alza la falda de su negro vestido de noche. Posible habría sido primero subir y después elevarla mas un crimen mayor que el que pretendemos habría sido perder la ocasión de observar de esta manera su ascenso. Aunque por desgracia no puedo distraerme cuanto quisiera pues si no me mantengo concentrado el viento despeinaría su cabello y estoy seguro me mataría tras la hora que ha dedicado a embellecerlo.

Ya con ella en el balcón es momento de subir. Regresando a mi tamaño de Silfo e invocando mis alas alzo el vuelo para encontrarme con ella. Su piel clara en contraste con su negra cabellera se ven maravillosamente junto a su largo vestido negro. Su actitud cambia desde que estamos en el balcón y tras una rápida sonrisa adopta la rígida actitud de una aristócrata de la ciudad al tiempo que vuelo hasta el interior de su falda.

Nuestra misión consiste en un valioso collar que se encuentra en esta mansión. Tengo que entrar así pues las alarmas del lugar detectarían mi magia mas es costumbre que en las fiestas los invitados porten objetos mágicos así que ella no sería revisada. Procuro seguir sus pasos sin ser aplastado o estorbarle. Le escucho hablar con varios de los invitados a la fiesta mintiendo con un descaro impresionante.

Al llegar a su objetivo, Maeron Rocherd, señor de la familia, Vizconde de Phonterek y viudo desde hace varios años empieza el plan. No dudo que sea capaz de seducirlo pero para acelerar las cosas hemos acordado usar mi Encanto Feérico para aumentar su confianza y poco a poco su deseo. Debo contener la risa ante el absurdo de escucharla seducir a este hombre con la ayuda de mi magia.

Con hábiles gestos y sabias palabras no pasa mucho antes de que el acaudalado Maeron sucumba ante los encantos de Charlotte. Ni para que esta lo guíe a sugerir una mayor intimidad. A partir de ahí es cosa de mencionar la fama de ostentosa de la habitación principal dándole el pretexto perfecto de mostrársela a solas para cumplir con los deseos que en el hemos despertado.

Es mucho más difícil mantenerme entre sus piernas al tiempo que ella es acelerada por la ansiosa mano del caballero. Escucho a los guardias abrir paso y permitirnos entrada a la resguardada habitación, vigilada a toda hora, cosa que ha obligado a este extraño plan. Los guardias del interior de la habitación la abandonan también ante las órdenes de su señor.
Maeron no pierde momento de tomar a Charlotte en sus brazos, instante mismo en que he de aprovechar para buscar resguardo en la habitación, oculto fuera de las faldas de la bella bribona.

Busco nuestro objetivo desde mi escondite tras uno de las cortinas de la habitación. Maeron no tiene atención para nada que no sea Charlotte en estos momentos. El collar de diamantes grabado con runas antiguas que fue posesión de su esposa se encuentra en el bello busto que mando a forjar de ella en su juventud. A la espalda de Maeron paso sin ruido en dirección al busto.

A continuación llega el momento que hemos aguardado. La distracción de Maeron ha de ser absoluta si hemos de mantener la sonrisa de la fortuna en nuestra empresa. Charlotte aleja levemente al Vizconde antes de empezar a remover su vestido, lentamente al ritmo de la música que llega a nosotros de la fiesta y asegurando con su sensual danza las miradas que es su papel atrapar.

En este momento crezco a mi tamaño humano, sacando de mi bolsa la réplica del collar. En silencio la sustituyo asegurándome de no girar la vista a Charlotte y quedar atrapado en el embrujo que es su bello cuerpo. Regreso a mi propia talla con el collar encogido guardado entre mis pertenencias. Y el vizconde no ha apartado sus ojos del sensual cuerpo de mi compañera.

Ella ya desnuda lo empuja a la cama dándome la oportunidad de esconderme en su vestido tirado en el suelo desde hace unos momentos y nuevamente es momento de que empiece a mostrar sus grandes talentos como actriz. El llanto no se hace esperar ni el darle la espalda al Vizconde. Mi deber en este momento es apagar su deseo y aumentar su anhelo protector.

Charlotte en pleno llanto dice que es incapaz de continuar con esto, aun ama a su esposo sin importar lo herida que se encuentra por su traición, creyo ser capaz de vengarse de él con un hombre poderoso como el Vizconde a quien no pudiera tocar pero se equivocó. Maeron movido por los nuevos sentimientos trata de reconfortarla a la vez que ella vuelve a vestirse conmigo bajo la falda. Dice que debe retirarse pronto y ruega al hombre que conserve este encuentro como un secreto. Tras ello partimos.

Con un poco de llanto aun en el rostro nadie se extraña por de la bella dama que abandona la fiesta con prisa. A suficiente distancia recupero mi tamaño y nos besamos en festejo de nuestro éxito.

Esa noche la pasión nos acompaña en nuestra pequeña fiesta personal, el collar hermoso en el cuello de esta atrevida dama se mantiene ahí mientras desnudos permitimos que nuestros cuerpos se disfruten a plenitud.

Tras algunas horas, mientras descansamos, Charlotte se levanta grácilmente en busca de una botella de vino me sirve y tomo, es común al estar juntos disfrutar la bebida y más el platicar y contarnos relatos del mundo.

-Ese cambio de tamaño ha sido algo estupendo mi no tan pequeño Silfo.- Me dice dejando los juegos de palabras flotar en el aire. –Pero dime, al dormir hay algo que hagas para conservar tu tamaño o simplemente te quedas en la última forma que tuvieras. A fin de cuenta sé que ahí sigues pues bien que he disfrutado abrazarte al dormir Zeph.

Es raro que pregunte de mis habilidades mas confiado respondo. – Tan solo en vigilia cambio mi tamaño deseable ángel de pasión. Siempre conservo la forma en que he caído dormido.

Tras oír esto sonríe y noto sorprendido que deja su copa a un lado sin haberle dado un solo trago. Por primera vez noto el extraño sabor del vino mas antes de que de mi boca articule palabra alguna el soporífico efecto de la bebida me abruma y envía al reino de los sueños.

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Despierto sin saber el tiempo o el lugar y al volver la conciencia a mí me hallo en un vacío cuarto, barrotes en puertas y ventanas le vuelven una celda. Al levantarme puedo sentir algo contra mi pecho, reviso y bajo mis ropas encuentro una misiva impregnada del perfume de la traviesa ladrona.

“Dulce Silfo de mis sueños. He gozado tu compañía cual pocas cosas en estas semanas, pero ya con el collar en mis manos lo que sigue debo de hacerlo sola. Te he enviado lejos en lo que atiendo mis negocios pero no te preocupes demasiado, siempre hablas de tus anhelos de aventuras y te he enviado a una. Sé que estarás bien y podrás sobrevivir al gran juego.

Si algún día el viento del destino del que tanto hablas vuelve a traerte a Phonterek asegurate de visitarme y trae esa linda sonrisa tuya contigo.
-Besos Charlotte”


Rió pues algo como esto es parte de lo que lea hace tan atractiva y claramente no queda más que reír ante un momento como este. A mí alrededor se alza el ruido de gente, muchos de ellos en diversos gritos creando un impresionante estruendo.

Sonrío al ver los barrotes en las ventanas, sus últimas palabras tuvieron por objeto el que pudiera escapar en caso de requerirlo, el cariño y la lealtad no siempre viajan juntos pero es bello saber que en algo la bella Charlotte se preocupa de mi bienestar. Mas aun no es tiempo de huir, no sin antes saber a que me han traído y de que trata este juego que me menciona.
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Re: Gran Torneo De Blitkrieg

Mensaje por Björki Gotriksson el Jue Jun 09, 2011 4:33 pm

-Baruk Khazâd! Khazhâd ai-mênu!-

El gritó resonó por todo el paso pedregoso mientras mis camaradas y yo salíamos de la oscuridad del túnel. Todos los enanos soltamos el grito a la vez, surgiendo de las sombras armados con hachas y martillos, cubiertos por pesadas armaduras. Los orcos soltaron rugidos de desafío, tan animados como nosotros por la batalla, mientras los goblins chillaban y se apresuraban a tomar los arcos y lanzas, soltando chillidos de miedo. El silbido grave de las ballestas y las detonaciones de los arcabuces enanos, y el sonido agudo que soltaban las cuerdas de los arcos goblins al ser disparados llenaron el aire, coreados por gritos de dolor y de odio de ambos bandos. Una flecha rebotó contra mi hombrera, y otra se quedó clavada en mi cantimplora, mientras yo corría en primera fila, con el hacha preparada, recortando distancias en la caverna, ténuemente iluminada por hongos fosforecentes. Delante de mí se alzaba un imponente orco vestido con una armadura de cuero de jabalí. Le vi. Él me vió.

Al cabo de unos instantes, la línea de batalla ya se había encontrado. Por doquier, orcos y enanos se enzarzaban en igualados duelos, mientras los goblins trataban de cubrir a sus camaradas de forma inútil, al no poder penetrar nuestras armaduras. Los pielesverdes luchaban con coraje, y nosotros con nuestra determinación, fuerte como el acero. Sin embargo, apenas entrar en batalla todo aquello había dejado de importarme. Delante de mí, se alzaba mi rival, el orco con piel de jabalí. Sonreía de medio lado, gruñendo guturalmente. Medía al menos el doble que yo, y tenía una constitución semejante a la mía.

El primer ataque fue suyo. Su garrote se alzó, y soltando un rugido lo descargó contra mi cabeza. Por suerte, alcé el hacha justo a tiempo, bloqueando el ataque. Saltaron chispas debido al roce del mango metálico de mi hacha con los pinchos de acero de su arma. De un movimiento más o menos rápido, aparté su garrote y, alzando los brazos, le propiné un golpe con la cabeza del arma en el torso. El orco retrocedió unos pasos, soltando un gruñido de furia. Lejos de dañarle, sólo le había enfurecido más. El siguiente ataque fue mío, lanzando un barrido con la intención de cortarle las piernas. Sin embargo, el pielverde era más ágil de lo que creía, y de un salto hacia atrás evitó mi ataque, para luego contestarlo con un garrotazo. Gracias a mi armadura y mi constitución pude resistirlo, aunque me abolló la coraza en algunos sitios, y me rompió una costilla.

Me arrodillé en el suelo un instante, soltando un rugido de dolor, para seguidamente alzarme y cargar con el mango del hacha por delante contra sus piernas. El orco cayó hacia atrás, soltando un bufido de odio. Aproveché entonces para subirme encima de él, y descargué un golpe contra su pecho. Sin embargo, logró reponerse a tiempo para sacudirme un golpe con su grueso antebrazo, aunque no consiguió evitar que le hiciera un corte muy profundo en el pectoral. Se levantó rápidamente, llevándose una mano a la herida, mientras con la otra seguía agarrando el garrote. Rió y me dijo, tras golpear al suelo con su maza:

-Erez bueno, tapón. Al final me vaz a durar máz de lo ke me penzaba. Ezo ez divertido, jur jur jur... ¡Vamoz! ¡¡¡VAMOZ!!! ¡¡¡ATAKAME!!!-

Finalizó su monólogo gritando y rugiendo, mientras se lanzaba a por mí. Yo contesté, gritando también e ignorando el dolor de mi costilla. Rápidamente nos enzarzamos en una lluvia de golpes y contragolpes. Sus barridos y aplastamientos eran bloqueados por mi gran hacha, y mis letales hachazos eran bloqueados por su gran garrote. A nuestro alrededor, la batalla estaba decantándose en favor de los enanos, pues si bien los orcos eran rivales muy duros y los goblins muy astutos, nuestro mejor equipo, nuestra mayor destreza con las armas, y nuestro ataque por sorpresa habían sido decisivos para proporcionarnos la victoria.

En un despiste, el orco logró sacudirme un segundo garrotazo, haciéndome caer unos cuantos metros hacia atrás, chocando contra una estalactita. Afortunadamente mi capacidad física había logrado evitar una desgracia, aunque mis heridas eran considerablemente duras. Sin embargo, el orco cometió una grave equivocación. Pensó que mis heridas eran demasiado graves como para que pudiera reaccionar a tiempo. Alzó el garrote y me atacó, con la intención de aplastarme. Sin embargo, rodé hacia un lado, levantándome pesadamente cuando el garrote se incrustó contra una roca, quedando clavado.

Los gritos de frustración del orco me hicieron sonreír. Descargué un pesado hachazo contra su brazo izquierdo, amputándoselo a la altura del codo. El pielverde, lejos de tener miedo, soltó un rugido bestial, y agarrando con la mano que le quedaba el miembro amputado, me atacó con él, pero tras agacharme y esquivar el ataque, lancé un ataque ascendiente, amputándole el derecho a la altura del sobaco. Lo siguiente que intentó hacer el orco fue patearme, pero agarrando cerca de la cabeza a mi arma con una mano, y con la otra agarrando su pie, le clavé el hacha en la ingle. El pielverde soltó un nuevo grito de dolor y furia, cayendo al suelo. La vida se le escapaba por la cercenada arteria femoral, pero no se rendía. Sin perder tiempo, me subí a su torso. El orco respiraba pesadamente, mirándome con furia y orgullo a la vez. Alcé el hacha, y le dije, sonriendo ferozmente:

-Has sido un digno rival, orco.-

-Tú también haz zido un digno rival. Y al final haz zido mejor que yo. ¡Haz lo ke tengaz ke hacer!-

Acto seguido, y tras dedicarme sus últimas palabras, dejé caer el hacha sobre su cabeza. Su muerte fue inmediata. Tras unos instantes de forcejeo, logré desclavar mi arma de su cráneo. A mi alrededor, gritos victoriosos de mis camaradas, mientras los pielesverdes se retiraban. Y entonces caí inconsciente por las heridas.


Putas gotas. Una gota de agua de la celda donde me habían metido cayó sobre mi cara. Me desperté, aún con las imágenes de una de mis numerosas batallas antes de convertirme en matador frescas en la mente. Me incorporé, llevándome una mano a la cabeza. Me dolía bastante, como si me hubiera pillado la noche anterior un ciego tremendo. Aunque cuando palpé me di cuenta de que lo que había sido tremendo era el porrazo que me habían pegado en la cabeza.

¿Qué pasó? No mucho. Como siempre, algún imbécil me derramó la cerveza por encima. Empecé a pelearme, partiendo dientes, quitando carnés de padre, reventando idiotas a leches hasta que se me acercó un bárbaro humano especialmente grande y me pegó un golpe en la cabeza con un palo de hierro grande como la tranca de un caballo. Logró noquearme, y a partir de ahí, ni puta idea de lo que habían hecho conmigo. Hasta ahora.

Cuando miré a mi alrededor, suspiré pesadamente. Estaba en una especie de jaula, igual a todas las que había visitado en mis viajes turísticos por los follones de Noreth, aunque en ella pude apreciar dos diferencias notorias que me hicieron alzar la ceja del ojo que me quedaba. La primera era el griterío. ¿Gritos de júbilo? ¿Dónde coño estaba? ¿En una cárcel para emos y suicidas que esperaban impacientes a que una dominatrix con rasgos orcoides vestida con un tanga de malla y un sujetador con pinchos en los pezones les torturara sexualmente para luego darles muerte a base de kiki? Porque al menos yo no daría gritos de alegría, estando en una cárcel encerrado y esperando Karzun sabe qué demonios. A mí si me matan que me den oportunidad de defenderme...

-¡Hostia, prremio gordo! ¡O han contrratado a becarrios de secuestrrador o algún gracioso me querría prroponer un contrrato y no tenía ni idea de cómo pedírmelo!-

¡Me habían encerrado con mi hacha! Ahí estaba la segunda diferencia. O mis secuestradores eran unos amateurs contratados en un puticlub de alguna esquina, o definitivamente el estado humano en el que me hallaba me había buscado trabajo sin apuntarme en la oficina de desempleo del señor feudal y creían que no aceptaría. Solté una ligera carcajada, y tras agarrar mi hacha con ambas manos, empecé a pasear el filo contra los barrotes, haciendo ruido, mientras iba diciendo:

-¡Eh! ¡Humanos, orcos, diablillas rosas o lo que sea que haya por aquí! ¿Dónde coño estoy? ¿Qué demonios querréis de mí? Y lo más importante, ¿cuándo me trraerréis algo para comer, panda de amateurs? Maleducados...-

Seguí haciendo lo mismo, esperando a alguna reacción por parte de alguien, o algo. Solo esperaba que no tuvieran dominatrix vestidas de cuero y pinchos.
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Björki Gotriksson

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Re: Gran Torneo De Blitkrieg

Mensaje por Invitado el Jue Jun 09, 2011 10:45 pm

-¿Dónde estoy? – pregunté mientras me incorporaba en una celda. No era especialmente grande ni lujosa, mis anchas espaldas daban contra la pared en la posición que me encontraba. Lo primero que hice fue palpar mi cinto, curiosamente allí seguían mi martillo y mi hacha, en la zurda todavía tenía el escudo y a la espalda noté la espada darme en la cabeza. Era raro, no era la primera vez que me encerraban con desconocidos pero sí era la primera vez que me encerraban con mis armas. No entendía gran cosa y por más esfuerzo que hacía no lograba recordar cómo había llegado ahí.

La luz y los gritos que provenían de los barrotes sumadas a mi innata curiosidad me hicieron asomarme a mirar. Había gente clamando, me sonaba de haber visto algo parecido hacía algún tiempo, una arena lo llamaban, aunque esa tenía algo diferente, creo. Las arenas eran lugares donde se disputaban la vida en combates, algo muy honrado si se hacía como Odín manda, en lugar de valiéndose de rastreros trucos y burdos ardides para escapar de la muerte en el combate. Ahora comenzaba a recordar cómo había llegado a ese lugar, había sido con una pelea, como no.

Una tarde en una taberna, llovía fuera y el caballo estaba bajo la seguridad de un techo en el establo y yo en la taberna, era el único que había. Era u lugar agradable, con un microclima cálido dentro de ella. Me encontraba sentado al lado de la puerta, prácticamente era la primera cosa que se veía al entrar. Sin nadie a mi alrededor, Musashi había ido a sellar un trato a otra tierra, Rothgar estaba de visita en la iglesia del lugar, Ocelotl… hacía tiempo que no sabía del indio, al igual que del catafracto. Una jarra tras otra caía la cerveza de ese sitio, no era nada del otro mundo, más bien era meado de cabra frío.

¿Cuándo aprenderíamos los humanos a hacer cervezas como las de los enanos? Esas cervezas dulces y amargas a la vez, con cuerpo, rubias como las mujeres nórdicas y de sabor robusto. Se podía emborrachar a un hombre de mi tamaño con dos o tres barriles de esa cerveza, sin embargo la de los humanos podía beberla como el que bebe agua gracias a mi cuerpo acostumbrado al alcohol. Sin embargo ese ambiente de tranquilidad y pacifismo pronto dejó de ser tan pacífico y tranquilo.

Por la puerta irrumpieron cinco sujetos, armados con espadas cortas y dagas y con la cara cubierta por un pañuelo de color negro. Tenían el cabello corto y no eran precisamente grandes. Sin mirar ni decir nada a nadie más se acercaron al mesonero y le tomaron entre dos mientras un tercero se hacía con su rostro con la mano – Ahora danos el dinero a las mujeres – dijo el tipo. El hombre se encontraba contra las cuerdas, una daga en su cuello, si renunciaba seguramente lo matarían, y si aceptaba tendría que entregar a su familia – No… - dijo en un fino hilo de voz que solo pude identificar por el movimiento de sus labios.

Las palabras de Rothgar habían sido claras, no meterse en líos, pero la sangre me hervía y me pedía entrar para hacer algo. Pero lograba contenerme, y sí, ese era el tiempo verbal exacto, lograba, porque al ver aparecer a un sexto tipo por una puerta trasera con una niña en hombros, atada de pies y manos y una mujer amordazada y con la cara roja de golpes. Apreté el puño y negué mientras daba un trago largo de la cerveza y dejaba la jarra con un sonoro ruido que parecieron ignorar.

-Bien, bien, bien. Nos divertiremos un poco con la mujer antes de llevarla al mercado ¿No, chicos? – preguntó uno de los asaltantes. Pero la respuesta no emergió de la boca de sus compinches como él esperaba, sino que brotó de la mía con un tono completamente inhumano, furioso como estaba, la voz potente que acompañaba a mi figura, envuelta en una enorme manta de pieles gruesas – No os vais a divertir con nadie. – dije con torpeza por mi escaso manejo de ese idioma común.

-¿Y quién coño dice… eso? – la voz del sujeto había ido disminuyendo a la vez que su rostro iba tomando un matiz pálido cuando me vio incorporado del todo. No había sido el único, pues el sonido de espadas contra la madera inundó el lugar al ver como yo echaba la mano a la espalda acariciando el mango de mi espada – Largo – dije lo más calmado que podía. Se hubieran ido en paz de no ser porque el idiota que llevaba a las mujeres todavía no me había visto, a diferencia de la niña, que gritaba y pataleaba. La arrojó contra el suelo y la petó. Muerte. Violencia contra una mujer, violencia contra una familia inocente. Algo se activó en mi interior, una enorme furia y un completo descontrol.

Ese tipo se estaba comportando igual que los de mi vieja tribu, un salvaje sin compasión por nada ni por nadie, ansioso solo de saqueos. Sin pensármelo más solté la empuñadura de la espada y di un gutural grito acompañado de un primer y salvaje puñetazo contra el cabecilla. Sin más este cayó derribado al suelo, la sangre salía de su boca como agua de una fuente, los dientes estaban esparcidos por el suelo y los ojos vueltos. Mi fuerza en esos momentos era peor que la de un orco, aunque eran más. Le lanzaron sobre mí los restantes. Craso error. Uno tiró de mis barbas en un intento por hacerme gritar, pero lo único que se ganó fue un brutal golpe en las costillas con la mano cerrada. Otro muerto, lo sabía porque pude notar como sus costillas se partían al contacto de mi mano desnuda.

Unos minutos de silencio que parecieron ser años fueron los único que me dio tiempo a “pensar” como acabar con los restantes, en especial con el tipo que estaba mirando desconcertado, mirando a la niña en el suelo que lloraba de dolor y a sus compañeros caer cual moscas ante el veneno. Me quité de encima a uno y lo estrellé con fuerza contra el suelo, con tanta que logré quedarme con su brazo en la diestra. Luego a otro lo lancé contra una pared, convirtiendo su cuerpo en una masa amorfa contra la pared, y al último que tenía pegado a mí lo cogí con ambas manos mientras pataleaba y gritaba. Lo alcé sobre mi cabeza y puse la rodilla en un taburete, su vida ya estaba marcada y él mismo había guiado su camino hasta mis manos para ser purificado y mandado al juicio de Thor. Bajé con todas mis fuerzas y lo partí en dos, lanzando luego sus pedazos al suelo.

Furioso, manchado de sangre y completamente enajenado, el idiota del “violador” había reactivado el trauma de mi juventud y ahora lo iba a pagar caro. Salté por encima de la barra de madera y fui directo hacia él - ¡ Hvernig þora að ýta á stelpa?! – vociferé, sin darme cuenta en mi idioma, mientras daba un nuevo paso hacia él - ¡ Þora þú að lemja á hreinu! – volví a decir. Su rostro palideció mientras que yo seguía avanzando. Lo tomé con una mano y apreté su cuello, que partí al momento, pero aun muerto seguí vapuleándolo al grito de: - Til dýrðar Óðni, styrk Þór og á leið til Valhalla þú verður hreinsuð – después de eso todo fue borroso. Cuando pasó ese trance de violencia y sangre me encontraba en la celda.

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Off: Traducciones

1) ¿Te has atrevido a tocar a la niña?

2) Como has podido tocar a un ser puro

3) Por la gloria de Odín, la fuerza de Thor y el camino al Valhalla vas a ser purificado.
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Re: Gran Torneo De Blitkrieg

Mensaje por Lydian el Vie Jun 10, 2011 9:14 pm

Thonomer era el único país que conocía por experiencia, además era el único lugar donde podía encontrar seguridad... Necesitaba asegurarme de que Verdi no me encontrase, pero este hombre también conocía Thonomer, era lógico y más siendo mi tío; varias generaciones de mi familia habían nacido en Thonomer y los registros de aquellos nacidos fuera eran muy pocos, no se sabía con exactitud la fecha en que mis antepasados decidieron establecerse en este país. Era uno de los pocos que necesitaba nuestra magia profana y bastante reducido en alquimistas por lo que nuestra estadía en este lugar podía ser pacifica a no ser que se trate de conflictos internos de familia o peleas entre ciudades. Como era el caso de la constante pelea entre Malik-Talish y Abanisia, que si bien esta última estaba fuera de Thonomer eran muchas las ocasiones en que intentaban conquistar mi ciudad natal, mas las conquistas no les resultaban muy favorables gracias al cambio brusco de clima entre otros factores.

¿Dónde estaba en esos momentos? Camino a Phonterek. Si, no era la mejor ciudad a la que podía dirigirme para cumplir mi objetivo, pero yo tenía más fama de ser de Malik-Talish que Verdi quien se la pasaba toda su vida viajando hasta que decidió hacerme su ama de casa. Si conocía bien a mis padres, el rumor de que me fui de la casa para ir con mi tío de viajes se habría extendido ya y sabía también que estos no dirían el verdadero motivo de mi viaje ya que este sabía muy bien lo deshonroso que era. Había perdido mi virginidad antes del matrimonio para poder escaparme con Verdi... Si tan solo este no hubiese querido cambiar de planes por vengarse de la vergüenza que le di cuando le conté a mis padres... Suspire profundamente haciendo un alto en mi camino, no necesitaba pensar en eso ahora. Si dejaba que Verdi me capturase mis planes y mis esfuerzos habrían sido en vano.

(…)

Por fin había llegado a la mansión Shamtul en Phonterek, ex-hogar de una antigua familia de vampiros donde ahora solo habitan sus sirvientes. Familia cuya única heredera se había marchado de la ciudad hace muchos años. No conocía la historia en su totalidad, pero tampoco me interesaba, los guardias me habían dicho que había un hechicero profano que había servido a la familia y seguía viviendo ahí. Aquel hombre era lo que necesitaba para que Verdi se diese por vencido en sus intentos. Rece a Elhías pidiéndole ayuda para que me pudiese quedar con aquel hombre el suficiente tiempo para poder partir sin ser perseguida, junto a él serviría a mi dios y luego seguiría mi propio camino. Si se llegase a dar el caso de que el hombre se había enterado de mi historia le diría que escape de Verdi haciéndolo ver como un monstruo, no podía contarle la verdadera historia, sería una vergüenza para los hechiceros de nuestra escuela.

Subí los escalones que dirigían a la puerta de entrada principal de la mansión y toque la puerta dibujando una de mis mejores sonrisas en mi rostro. No quería parecer una niña callejera en busca de refugio, sino más bien una mujer adulta en busca de trabajo tal vez como ayudante del hechicero u otra sirvienta más de la casa. Solo sería algo temporal, sabía que si pertenecía a otra familia Verdi no podría tomarme sin el consentimiento de esta por lo que si llegase a encontrarme sería en vano aún cuando ningún habitante de la familia Shamtul se encontrase viviendo ahí.

Algo no parecía marchar bien, nadie venía a abrir la puerta a pesar de mis constantes intentos y de pronto comencé a sentir que el cuerpo me fallaba, había entrado como en un trance, sentía que en cualquier momento mi cuerpo cedería sin remedio al sueño. No podía entenderlo, no había hecho un viaje demasiado largo como para estar tan agotada. Sacudí mi cabeza y entonces pensé que probablemente se habían dormido temprano. Entonces me entro la curiosidad y decidí dar una vuelta por la mansión. Las ventanas del primer piso estaban todas cerradas por lo que mi vista hacía el interior se encontraba imposibilitada.

Llegué a la parte trasera de la casa, había otra puerta de entrada. Decidí probar nuevamente tocándola, pero por más que intentaba nadie parecía estar en la casa. Entonces escuché una explosión varios metros atrás. Había un camino desde la puerta en donde estaba, se veía bastante oscuro y los bordes estaban delimitados por árboles de gran tamaño. Por unos minutos me pareció oír un grito agónico, probablemente masculino, no estaba segura de eso. Concluí que sería mejor ir a ver lo que ocurría.

El camino era demasiado largo, parecía eterno. Por unos segundos me pareció que estaba atrapada en el mismo paisaje, como si algún hechicero me estuviese jugando una broma pesada. Tal vez se trataba de una defensa anti-intrusos, no podía estar segura de ello, simplemente seguí avanzando. ¡Por fin! El paisaje había cambiado, de hecho, había llegado al final del camino. Al mirar hacía arriba observe la luna llena justo encima de mi, totalmente llena. Me pareció ilógico, ni que hubiese estado caminando por horas, claro que no tenía nada más que me dijese que hora era.

¿A qué lugar había llegado? Parecía una especie de pérgola, era una estructura con piso de cemento y paredes del mismo material que delimitaban un circulo dejando solo dos posibilidades de salir de este. Una por donde yo había entrado y la otra estaba frente a mi. Al rededor de la estructura nuevamente los árboles que cubrían el camino sin dejar ver lo que había detrás de ellos. No había nada más en ese lugar excepto por una mesa redonda, varios frascos e instrumentos parecidos a los que usaban los alquimistas. Me acerqué a ver, había un libro, parecía una bitácora que hablaba de un hechizo por medio de formulas complicadas. Seguí leyendo, y de pronto me dio por volver a la primera página donde encontré el nombre del autor del libro; Greystone, hechicero profano de la familia Shamtul.

Mire con sorpresa lo que mis ojos ya habían leído. Luego examine uno de los frascos en la mesa, una sustancia verdosa y espesa humeaba en el interior de este. A un lado del frasco habían muchos vidrios rotos y entonces recordé la explosión que había escuchado hace algunos momentos, pero volví al libro, hasta la página que había quedado antes de volver.

...Nada, llevo días buscando que la pócima funciona, pero las mezclas solo causan explosiones descomunales, es por esto que hoy he decido venir a la primera pérgola, constantes quejas del resto de los sirvientes.

Deje un frasco con la sustancia original antes de hacer explosión, la última me dejo desmayado así que decidí volver a la mansión por mi camino secreto.


(...)

Suspire al terminar de leer comprendiendo lo que había sido la explosión de la casa, así que decidí que debía volver si quería interceptar a Greystone, pero entonces volví a sentir lo mismo que cuando deje la puerta de la casa; ese trance. Mire nuevamente al libro, la caligrafía había cambiado drásticamente en el siguiente párrafo.


Aparentemente lo que hace falta a la pócima es el cabello de una joven hechicera...

Bien, no era estúpida... Claramente no iba a caer en ese truco, alguien me había hecho venir hasta aquí con algún motivo. Entonces mi piel palideció por completo. ¡Verdi! No podía ser, me había encontrado.

– ¡Escucha maldito! Si piensas que caeré en tu juego estas equivocado, no dejare que me hagas una ama de casa, ¡ahora ven y da la cara como hombre, terminemos esto de una vez! – Grité claramente enfadada, no podía creer lo tenaz que podía ser el sujeto con sus intenciones de capturarme, ya estaba enfadada, no me había escapado con él para eso y si creía que podía capturarme lo tendría que pensar dos veces, no pudo a la primera y mucho menos podría ahora.

Pero entonces caí hacía atrás, no alcanza a ver lo que me había empujado, simplemente supe que me di un golpe contra el borde de la mesa y se me borro todo.

(…)

¨Ese Verdi, ¡Me las pagará!¨ Fue lo primero que pensé al recuperar la consciencia, me sentía algo mareada por el golpe. Tarde en abrir los ojos pero sentí que estaba apoyada contra una pared fría. Escuché unos gritos no muy lejanos, masculinos y femeninos. Sacudí la cabeza pero solo logré marearme aún más. Suspiré intentando calmarme, seguramente aún estaba soñando. Al descubrír que no era así y que no sentía una pizca de sueño, me levante y vi con asombro los barrotes que me tenían prisionera. ¡Yo prisionera!

- ¡Escucha Verdi! ¡Más te vale que dejes tus bromas y me saques de aquí o juro que no seguiré escapando de ti y bailare sobre tu tumba! – Volví a gritar desesperada y eufórica, no entendía lo que estaba pasando ni que clase de cosas me estaban esperando, solo sabía que quien fuese el responsable de mi actual estado lo pagaría caro, muy caro...

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Re: Gran Torneo De Blitkrieg

Mensaje por Illua el Dom Jun 12, 2011 7:55 pm

Illua permanecía ante la puerta de hierro, contemplándola, y con su zurda apoyada en la katana, analizando la puerta... había algo raro en ella...
Empezó a oír voces, cercanas a ella, parecían provenir de las otras celdas, aunque se escuchaban algunas un poco débiles, a causa de los gritos del exterior, que, si bien estaban amortiguados por las paredes de rocas, seguían escuchándose.

Primero las típicas palabras, la gente preguntando donde estaban... si, era lógico preguntarse eso, pero decirlo en alto... bueno, al menos eso ayudaba a Illua a deducir que los demás que se hallaban allí tampoco sabían donde estaban.
Pero otros parecían mas asustado, una voz de hombre, bastante potente, resonó, parecía dirigirse a sus captores... aunque parecía darle prioridad a la comida... una segunda, la de una mujer, esta parecía dirigirse a alguien en concreto, no alcanzó a escuchar bien el nombre, pero parecía conocer a quienes les habían encerrado allí... bueno, al menos eso parecía, tal vez se equivocase, Illua era una persona que le daba muchas vueltas a las cosas, por lo que rara vez daba algo por hecho.

-Mas capturados... interesante... ¿Cuantos habremos?-Pensó la mujer, sin apartar su mirada de la puerta, cuando entonces se percató de lo que le pasaba... el cerrojo... estaba por dentro, y estaba abierto...-¿¡Que demonios!?

Acercó su mano a la puerta, con cuidado, agarró un barrote y... empujó... con un chirrido la puerta se abrió hacia afuera sin oponer resistencia alguna.

-¡Está abierta!-Dijo en voz alta, sin dar crédito a lo que veía.

-¡Claro! ¿Por que debería estar cerrado tu cuarto? Eres tu quien decide si cerrar la puerta o no, para algo tienes ese cerrojo dentro.-Comentó una voz, saliendo de una celda, y apareció ante ella un hombre lobo, que se quedó mirándola y pareció sonreír.-Ya veo... nueva... ¡Salid todos, pedazo de dormilones! me dio tiempo a dormirme dos veces entre que os despertabais!

Empezó a mirar las celdas, y detuvo su mirada en dos, en cada una había una persona mas, pero ambos dormían. Dio un suspiro y se volteó. Viendo a una persona que le resultó familiar, al menos eso parecía a juzgar por la mirada de sorpresa que lanzó, y las palabras que se procesarían al poco.

Spoiler:

-¡Perrete! Mira por donde... tu también participas este año... parece que nos toca ser los veteranos esta vez...

-El gatito... jeje... nos volvemos a ver las caras... esta vez si te lo buscas te mandaré fuera del campo...

Spoiler:

Illua estaba un poco confundida, aquel hombre lobo parecía conocer al... hombre león... y hablaban de algo que no comprendía, finalmente optó por interrumpirles para informarse, la sabiduría es el mayor arma, y a ella le gustaba tener todo lo mejor, no era un momento para desperdiciar las explicaciones que podrían darles los que tenían una idea de que demonios sucedía.

-Perdonad la intromisión, pero, ¿podrían decirme que demonios pasa aquí?

El hombre lobo se dispuso a hacer un comentario, pero de repente un haz de luz apareció ante ella, cegándolos a todos temporalmente, aunque los hombres bestia parecieron no verse afectados mucho, al desaparecer la luz se vio una figura alada ante ella, con múltiples mascaras flotando a su alrededor.

Spoiler:

-Yo os lo explicaré... se hallan en el estadio Trueno, y son los jugadores en este día, de un deporte llamado Blitzkrieg, como dicta la tradición, se os ha reclutado desde diversas zonas por vuestro potencial, sin avisaros, claro está, os acompañarán los veteranos de otros años, ellos os podrán explicar las reglas del juego y demás... creo que es todo lo que necesitáis saber por el momento, yo soy la mayor eminencia en este deporte, me encargo de que todo funcione bien para el disfrute de los espectadores... nos veremos en el campo del juego... oh... como ya debéis saber estas son vuestras habitaciones... y... si queréis volver a vuestras vidas normales, deberéis terminar el partido de Blitzkrieg... no hay otra forma de salir... adiós...-Tras decir esas palabras se desvaneció en otra explosión de luz, pero esta vez Illua estaba preparada, y no le afectó tanto el fogonazo, aunque las palabras del ser... no habían hecho mas que hacer surgir mas dudas.

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Off: perdonad el retraso, tuve que irme a mi pueblo y no pude postear... hasta el viernes que viene...
Oh, Sanguine y Bargho... no os saltéis este turno ¿si? ^^ podéis poner que os despertáis un poco antes de que aparezca el "ser alado"
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Re: Gran Torneo De Blitkrieg

Mensaje por Invitado el Vie Jun 17, 2011 3:41 pm

Me quedé mirando a la mujer que había encerrada conmigo, también había despertado, es más, había despertado antes. Había allí conmigo, en otras celdas, dos mujeres y un ser más pequeño, como un mini-hombre. Curioso, nunca había visto uno así, pero llevaba armadura, ¿Un guerrero? Vaya, debía de estar más ciego que el ojo malo de Odín, porque era la primera vez que veía en toda mi vida un guerrero miniaturizado. Sin embargo las dos mujeres parecían más normales, bueno, al menos la del vestido negro, porque la otra llevaba consigo una guadaña y una de esas espadas de juguete que se hacen el oriente. Una “katana”, nunca entendí el funcionamiento de un arma que no es capaz de sajar a un hombre con armadura, solo sería un hobby, como el mío por aplastar vampiros.

En el exterior seguía reinando el ruido de la gente clamando, así que me acerqué a la puerta e hice un amago de tirar de sus barrotes, pero al hacer esto la celda se abrió como una puerta más. Que me pise Loki con su bota verde, ¿Qué demonios estaba pasando? Había sido encerrado en una celda con mis armas, mi escasa armadura, no más que una piel en el estómago, y con la puerta abierta. ¿Algún descuido por parte de los guardias? O eso o es que verdaderamente estaba encerrado en un coliseo. El catafracto hablaba a menudo de coliseos que había visto al pasar con su ejército hacia el oeste, lugares llenos de gente donde se disputaban la vida. En general, arenas enormes.

Entonces una voz cortó el aire. Una voz poco humana, como acatarrada y algo nasal a mi parecer. De una de las celdas salió un hombre, o tal vez un perro. Thor sabrá, porque parecía una mezcla de ambos, con aquel morro alargado, el cuerpo cubierto de pelo, orejas de perro y ojos de color ámbar. En sus manos podía ver cinco garras negras como la noche y que refulgían con la luz del día. Nos invitaba a salir, ¿Tal vez el primer combate? Si era así me iba a durar poco, porque era más bajo que yo y no iba armado, eso por no decir la diferencia de musculatura. Pero en lugar de eso comenzó a hablar con otro engendro.

Esta vez era la mezcla de un hombre y un tigre de tonos albinos, era de un color ceniza pálido, cómo nieve manchada con cenizas y con betas negras. Tenía en la cara rodeada por una melena superior de pelaje más parecido a pelusa sucia, y en la barbilla le nacían diferentes trenzas bien gruesas y con una cinta de cuero cada una. Eso me hizo desviar la mirada a mi propia barba, morena y más larga, aunque no mucho más. También trenzada, pero en lugar de acabar en simples cintas de cuero las cuales en mi vieja tribu y mi comunidad representaban el ser un novato, un recién iniciado en la batalla, la mía estaba acaba en varios aros metálicos de oro puro, forjadas hace algún tiempo, todas ellas signo de un enemigo derrotado, y había una trenza en la que apenas cabía un aro más, todo un guerrero y orgulloso de ello.

Salí de la celda cuando la mujer de la katana y la guadaña lo hubo hecho, no quería ser el primero en dar un paso en falso, aunque de haber pelea sería el primero en dar un mamporro. Cuando salí vi algunas celdas más, en ellas había gente, durmiendo todavía. En una pude distinguir a un enano, una raza de honor y digna de mención en la historia por algo más que por su cerveza. Me quedé observando unos segundos y pude ver que en su barba de color rojizo también había aros de oro. Un guerrero, como yo. Esperaba que en su cultura representaran lo mismo que en la mía, porque llevaba el vello facial plagado de aros, de ser así y de tener que combatir sería un enemigo formidable contra el que no me importaría dar hasta la última gota de sangre si después de todo me ofrecía un combate digno de su raza.

Pero de tanto esperar algo ocurrió, un fogonazo de luz inundó el lugar y me hizo cubrirme los ojos con la mano de la rodela para rápidamente asistir a mi martillo de mano con la diestra. Pero fue innecesario, pues al disiparse la luz pude ver a lo que Rothgar llamaba un ángel, un ser de luz pura que solo podía traer el bien, y en este caso la información. Fue breve su estancia antes de desvanecerse con otro fogonazo, para el cual me volví a cubrir como si esa luz no se pudiera mirar, pero había dicho lo importante. Un deporte de nombre extraño y una recompensa, nuestra libertad. Bueno, nunca estaba mal un poco de diversión mediante sana competencia y deporte ameno, y si había que repartir leña mejor que mejor.

-Láttu leikir byrja! – dije en Vikhard mientras me golpeaba el pecho con la diestra sobre el lado del corazón, mirando al cielo y esperando una señal de Odín para dar comienzo al juego.

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Off:
Spoiler:
Para la descripción de los PNJs me he basado en las imágenes, espero no haber puesto de más o de menos. Respecto a la frase que dice Agrid su traducción es: "¡Qué empiece el juego!"
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Re: Gran Torneo De Blitkrieg

Mensaje por Lydian el Sáb Jun 18, 2011 3:02 am

Intente calmarme y respirar un poco, no valía la pena seguir gritando de ese modo al menos que quisiese gastar energías cuyo caso no era mi cometido puesto que deseaba con todas mis ganas acabar con mis captores y si era Verdi como era de suponerse; castrarlo, despellejarlo, torturarlo y si en eso seguía tenaz con sus intenciones para mi matarlo y como había gritado; bailar sobre su tumba. Empero hasta que no me asegurase de que el era realmente mi captor debía conservar energías y pensar mejor en un método de escape si es que era posible.

Entonces ya recobrando mi compostura entre en cuenta de que no era la única que había sido capturada puesto que podía escuchar más voces en el pasillo fuera de mi celda. No solo eso, también como si del viento soplando a distancia se tratase, podía escuchar el rugir de un publico eufórico. Aquello me dejo sin duda confundida. ¿Para qué demonios había sido capturada? ¿A caso era que mis padres decidieron enviar a capturarme para matarme y recobrar el honor de la familia que había manchado? Ni que la familia tuviese tanto honor, bueno... Al menos mis padres si lo tenían, eran gente honrada, pero ese Verdi... No había cumplido con la promesa que me había hecho de llevarme en sus viajes y quería castigarme... Sacudí la cabeza de lado a lado para quitar esos pensamientos, de nada me servía ponerme a divagar en tales situaciones. Sabía muy bien que estaba sola y que debía ingeniármelas para salir de aquel lugar con vida.

¿Estaba abierta? ¿Qué cosa? Pude escuchar a unos pocos metros de distancia de donde estaba una voz femenina decir que algo estaba abierto, entonces entre en cuenta que el cerrojo de mi celda estaba hacia adentro... ¿Cómo podía ser? No era una experta en ser prisionera ni mucho menos en tratar con prisioneros, pero por sentido común cualquiera daría por sentado que el cerrojo de una celda debía de estar hacía afuera, entonces ¿estaba realmente capturada o había sido invitada a la fuerza? Deduje que solo había un método de saberlo.

¡Así de fácil! Realmente no podía creerlo, en lo que mis manos se posaron sobre la puerta de mi celda y empujaron levemente esta... ¡Estaba abierta! Aquello me dejo aún más desconcertada... El rugido del publico, celdas abiertas, invitaciones a la fuerza... ¿Había sido realmente tomado prisionera? Y si era así ¿era acaso que mis captores estaban demasiado confiados en que no podría escaparme con tanta facilidad o había sido más bien un descuido?

Cerré los ojos unos instantes tratando de que la lógica dejase de brillar en su ausencia...

(…)


– Apuestas querida sobrina, así fue como les di tantos regalos a tus padres, apostando en un coliseo –.

– ¿Qué es un coliseo tío? –...

(…)

Claro, ahora lo recordaba, Verdi cuando aún nos queríamos me lo había contado... Solo en esa clase de lugares podría haber celdas y tanto publico, pero ¿realmente estaba en uno de esos? ¿Cómo podía ser? ¡Yo no era una guerrera, soy una hechicera! ¿Cómo saldría viva de ahí? Bueno, no me quedaba otra que salir del ensimismamiento y comenzar a poner atención a mi al rededor, puesto que parecía que las cosas comenzarían a responderse sin necesidad de preguntar.

Una vez fuera de mi ¨celda¨ pude ver en el pasillo que un montón de gente y criaturas de aspectos más aguerridos comenzaban a reunirse. Al acercarme comencé a escuchar la conversación que había empezado con la exclamación de la voz femenina que había escuchado. Esta a simplemente podía ver que llevaba una katana y una guadaña, llevaba ropa morada y para mi gusto demasiadas joyas preciosas, su cabello azul ya la hacía llamar demasiada atención y eso no significaba que le iba mal, sino al contrario. Como sea, mi atención no se fijo mucho en ella puesto que era aparentemente la criatura más normal en ese lugar. Quien respondió a su exclamación fue quien logró capturar mi interés. ¿Era un lobo, humano, hombre lobo o mutante? No podía decirlo con exactitud. El caso es que su respuesta me dejo aún más desconcertada. ¿Cuarto? ¿Nos habían invitado? ¿Quién? Y más importante; ¿para qué?.

Otra voz por detrás de mi hizo que me sobresaltara, sin darme cuenta mis manos quedaron apoyadas sobre el hombro del lobo. – Yo, ¡lo siento! – Exclamé apartándome rápidamente y con el rostro sonrojado mientras las dos criaturas, gato y lobo, intercambiaban palabras dejando las cosas un poco más claras. Seguidamente la mujer de cabellos azules pregunto aquello que también deseaba saber. Mas la respuesta vino de la nada o más bien de un ser que apareció de la nada.

La ceguera fue bastante espontánea y no tanto como esta la aparición de un ¨ángel¨ cuya misión fue explicarnos el motivo de nuestra estadía en ¿el estadio trueno? ¡Dónde demonios estaba eso! ¿Partido de Blitzkrieg? ¿Lo estaba si quiera pronunciando bien? No tenía idea de si quiera como se pronunciaba el juego y ¡quieren que participe! Debía planear algo y más me valía hacerlo rápido. Entonces recordé las palabras del gato, tanto él como el lobo eran veteranos, significaba que ya habían jugado, no sabía quien sería mi compañero de equipo, pero el lobo no me había hecho nada cuando lo toque, así que era obvio a quien iba a acudir. No me agradaba, era lobo pero además macho... Mas no me quedaba de otra si quería asegurarme de salir con vida. Suspiré intentando calmarme y me acerqué nuevamente al lobo.

Titubee un poco antes de realizar mi juego, sabía muy bien lo que pasaría si el lobo me tomaba en serio, sería lo mismo que ya había vivido así que debía asegurarme pero de momento debía actuar. Ahogue un suspiro cerrando los ojos y luego dibuje una sonrisa lasciva en mi rostro. – Disculpa lobito, ¿te molestaría explicarle a una novata el juego? – Dije en un tono algo más maduro con cierto deje que iba acorde con mi rostro mientras reducía un tanto de distancia con el por su costado acariciando levemente su muñeca sin que se diese a notar demasiado.
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Re: Gran Torneo De Blitkrieg

Mensaje por Zephyrae el Sáb Jun 18, 2011 7:10 am

Para cuando había terminado de reír pude notar que los sonidos de fuera habían cambiado. Además de los constantes gritos que se oían lejanos, llenos de emoción y entusiasmo más cerca podían claramente distinguirse voces tras la puerta.

Al acercarme a la salida para tratar de escuchar las voces logró ver como la puerta no es lo que esperaba. Para empezar no se trata de simples barrotes para poder vigilar a un prisionero como los que vi en las ventanas sino de una puerta de madera como esperas ver en una habitación y ni siquiera estaba del todo cerrada.

Tras asegurarme de que aun traía todas mis cosas conmigo y al parecer ni un solo diamante extra como regalo después del trabajo por el collar, aunque en definitiva no lo hice por el dinero sino por la compañía.

Al salir de la habitación me encuentro en un largo y amplio pasillo varios otros ya están en este y puedo ver claramente dos hombres, uno con facciones de perro y otro a su vez de gato así como algunos humanos.

Y mientras camino hacia ellos para averiguar qué está pasando y que es esto de un juego una poderosa luz me ciega, tras desvanecerse en su lugar deja lo que parece ser un Divium, su magia es grande para haber aparecido de tal manera, distintas máscaras flotando a su alrededor.

Nos explica muy vagamente el que habremos de participar en alguna especie de juego, un partido creo escuchar y si he leído alguna vez esa palabra suele referirse a una batalla o encuentro entre equipos.

-Bienhallados sean compañeros. – Digo emocionado ante la idea de una competencia. – Quienes serían los mencionados veteranos y sería posible que alguien nos dijera como se lleva a cabo este juego o mejor aun cual es la manera de ganarlo.
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Re: Gran Torneo De Blitkrieg

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