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Partida Forja de Estrellas

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Re: Partida Forja de Estrellas

Mensaje por Snarl el Jue Dic 03, 2015 8:51 pm

PARTE III



Sentaros ya, se ha dormido el padre Sol.
Preparaos que va a empezar la fiesta.
Comenzad a sacar todo el alcohol
¡Y encended una gran hoguera!

Olvidad qué razón os trajo aquí
¡Y cantad con fuerza!
Dejad atrás cualquier duda que tengáis.
Y embriagad la noche.

No somos buen ejemplo, no te vamos a mentir.
Conoce a nuestra gente en la taberna del Tío Gil.

Al parecer, la presencia de aquel individuo, había traído más de una conversación y cambios de ánimos. Para la guerrera humana, aquel ser tan solo era alguien que merecía la muerte, su honor había sido manchado con sus arrogantes palabras, y de seguro hubiera desenvainado su espada, si aquella voz, no le hubiera susurrado palabras de calma y paciencia, como veneno diluido en un gran torrente de agua. No fue si no el hijo de Frax, quien haciendo gala de su fuerza, arrojo a ese encapuchado como si se tratara de un saco de papas al suelo y tras palabras y miradas, cerró la puerta de un golpe.

La situación se volvió tensa, pero como si aquellos se hubieran comprometido con su honor y orgullo, aceptaron sin dudar en la petición del viejo. Recuperar un viejo trozo de metal, proveniente desde lo más alto del cielo, como un regalo o presagio. Cada uno de los presentes reafirmo su compromiso y el viejo no pudo más que sonreír y suspirar, como si un gran peso se hubiera levantado de su lánguida y cansada alma. Quien dio el primer paso fue el señor “Relumbrón” quien explico algunas cosas de la cofradía, quizás había ocultado otra información, no era bueno dejar todas las cartas en la mesa, tras ello, todos comenzaron a hablar y fue el buen sátiro, quien propuso partir de inmediato a la taberna, con la finalidad de conseguir una guía.

Riim, acepto la petición del mercader, protegería su carreta y a sus mulas, al igual que las alimentaria y cepillaría si era necesario. Tanto el hijo de Frax, como el anciano, sonrieron aliviados, y ayudando a su padre, el herrero se levanto. –Peter, guíalos a la taberna de Tim por favor, si no estoy mal, hoy deben estar haciendo algo especial- Aquello no se entendería por nadie que no supiera lo de ese pueblo, pero básicamente, una vez al mes, uno de los granjeros regalaba alguno de sus animales y se hacía algo especial en la taberna, quizás porque el pueblo era pequeño o por que no habían tantas preocupaciones por el invierno, los granjeros mas “ricos” o con mas animales, podían permitirse demostrar algo de generosidad y por qué no, mostrar que sus animales eran mejores que los de los demás.

El grupo fue guiado por Peter, la noche había caído y si bien la zona era segura, nunca se podía estar confiado, especialmente, después de haber echado tan violentamente a alguien que se notaba peligroso. A pesar de que la noche estrellada parecía una capa sobre sus cabezas, los aventureros no tuvieron dificultad y tras caminar quince o veinte minutos, pudieron llegar tranquilamente al pueblo, más precisamente a la calle mayor. No era difícil reconocer la taberna, pocas casas estaban iluminadas con pequeñas luces, pero aquel lugar, parecía un faro en la oscuridad y tanto la música como la risa, dejaban notar que era el lugar sin duda alguna.

El hijo del herrero se despidió, diciendo que podrían encontrar hospedaje con el viejo Tim, dueño de la taberna y posada, y que el volvería con su padre e hijo, ya que no deseaba dejarlos aquella noche solos. Una reverencia y el fornido hombre se giro, alejándose  con paso veloz, como temiendo que su ausencia, algo malo sucediera.

Cuando el grupo abrió las puertas de aquel lugar, una casa de grandes dimensiones y de dos pisos, pudieron notar a lo que el viejo se refería a “especial”, el lugar era amplio, mesas y sillas, el fuego cálido y ardiente, rostizaba un animal, un cordero más específicamente, el aroma de la carne asándose inundaba el lugar, al igual que la cerveza y las risas. Algunas jóvenes y mujeres corrían de aquí para allá, llevando jarras de cerveza o grandes trozos de carne y pan. Era un lugar agradable, eso no se podía negar.


Hombres cantaban y reían, mientras un hombre de edad, calvo y de prominente vientre, limpiaba las jarras, para rellenarlas de cerveza negra o rubia. El Viejo Tim, como le decían, ya que era el dueño del lugar. El grupo paso desapercibido, aunque… como podría decirse de una forma fácil, el sátiro fue “secuestrado” por un grupo de borrachos, que rápidamente lo comenzaron a  interrogar sobre desde donde venia, pero antes que pudiera terminar de contestar, le pedían que cantara algo o contara una historia. Bueno, lo típico que unos borrachos pudieran pedir. Lamentablemente, y ante la mirada que pedía ayuda a su viejo amigo, el mercader, este hizo como si no viera nada, dejándolo ahí.

No fue difícil encontrar al Viejo Tim y que este les otorgara un par de minutos. – ¿Un guía? ¿Y hacia donde se piensan dirigir?- Tras responder, el viejo se rasco la cabeza, al parecer la petición de Frax era conocida en el pueblo y que ahora, justo ese día, hubiera aceptado a un grupo tan variopinto, no era bueno. La razón era muy simple, era época de cacería, antes de que el invierno llegara, había que cazar a varios animales, ya que estaban más gordos, listos para invernar y por ello, los cazadores y guías no estaban presentes en el pueblo, por lo menos, aquellos que eran mas conocedores de la zona y fueran más o menos confiables y leales. –Uff… -suspiro el tabernero – Es una mala época para los guías y cazadores, están cazando ahora en las montañas y bosques, no volverán hasta dentro de un mes, si les va mal- Mas el tabernero guardo silencio unos minutos… antes de recordar algo –Bueno, habría una opción, Vigo debería de volver mañana, estaba custodiando a unos mercaderes hasta el pueblo cercano y debería de estar de vuelta al amanecer o antes de medio día. Es un hombre capaz, pero algo tosco, si gustan, hablare con el cuando llegue, pero no sé si será algo seguro-

Al parecer, era la única opción, a menos que el grupo decidiera seguir por su parte e intentar llegar sin guía, solo valiéndose del mapa de Frax. Fuera como fuera, no podrían partir esa misma noche y deberían de pasarla en ese lugar, quizás no sería malo despejar la mente antes de internarse en lo desconocido, o aventurarse a una zona inexplorada. El tabernero menciono que la noche en su posada costaba dos monedas de plata, pero que por ser “conocidos” del viejo Frax, solo les cobraría una por cabeza. Algo que al mercader le favoreció y agrado en demasía.

Subiendo unas escaleras de vieja madera y unos peldaños gruesos, una hilera de habitaciones se alineaban, todas iguales, desde algunas, risas y gemidos se escuchaban, al parecer, el viejo también daba algunos servicios mas “carnales” para los que desearan contratar el dulce aroma de una muchacha o el sabor de sus labios.  Ese lugar seria el cómodo refugio nocturno del grupo.

Aquella noche fue llena de las risas de los borrachos, de las canciones mal entonadas y las historias del sátiro, el cual, claramente, no se sentía muy a gusto cuando lo sentaron al lado del fuego, muy cerca del cordero, que extrañamente, tenía un rostro muy parecido a él, ¿Habrá sido algún pariente lejano?

La noche habría sido tranquila, si no hubiera sido por algunos acontecimientos que no se mencionaron a los demás.

Cuando la Señorita Malina se encontraba cerca de llegar al sueño profundo, el aleteo de algo en su ventana le despertó y cuando se abrieron las ventanas de golpe, debió de pararse a cerrar estas, para encontrarse a un pequeño individuo sentado en la silla de la habitación. La muchacha salto del susto y casi profirió un grito de miedo, pero el pequeño individuo, que fácilmente podría haber sido un niño, le hizo una señal de silencio, mostrando el escudo de armas de su familia y un emblema extraño junto a esta.

Por su parte, el señor Relumbrón, estaba haciendo sus propios planes, pero termino por dejarse llevar por el sueño, si no fuera porque antes de retirarse a dormir, alguien toco la puerta de su habitación, deslizando un sobre bajo la puerta. Cuando el mercader abrió la puerta, no había nadie fuera, pero la fiesta seguía abajo y cerrando la puerta, descubrió que la carta traía un sello más que conocido para este.

Para la guerrera, la noche fue más que tranquila, hubo una que otra lucha, una competencia de pulsos y claramente, nadie pudo ganarle a la mujer, que parecía contenta, como si hubiera vuelto a las fiestas de su propio hogar. Más de un joven estaba encantado por lo que se ocultaba bajo las ropas de la fuerte mujer, pero tras ver como casi le rompía los brazos a los que la retaban a un pulso, guardaban sus fantasías para sus sueños nocturnos.

El sátiro pronto consiguió lo que siempre quería, nuevas historias, los borrachos mesclaban muchas cosas que sabían, como por ejemplo, cuando una de las mulas se había caído a un foso y juraban que había comenzado a  proferir maldiciones al dueño del foso y que le comería la cara si salía, claramente pusieron sacar al animal, pero el granjero, dueño del foso, estuvo asustado un mes y juraba que la mula le seguía a donde fuera … creo que se había olvidado que la mula era de él y que le seguía por que la usaba para llevar carga desde su granja al pueblo.

Por último, la muchachita, la zorra de nueve colas, al irse a dormir, tuvo un extraño sueño, se veía recorrer esos bosques de su juventud, y de pronto escuchar un ruido familiar, sus pasos le llevaron a ocultarse tras un árbol, viendo como su yo infantil, luchaba contra un hombre, claramente ese hombre era su padre y la lucha era más un juego que una verdadera batalla. Tras ver aquello unos minutos, la pequeña se retiro, corriendo hacia el bosque, quizás con la intención de buscar algo, el hombre guardo la improvisada arma y aguardo, antes de mirar hacia la dirección de la mujer y hablar con voz paternal -¿Cuánto tiempo piensas ocultarte Eve?-

A la mañana siguiente y tras una ajetreada noche, el grupo se volvería a reunir, mientras el tabernero charlaba con un hombre entrado en años y con rostro severo, cubierto con una armadura de cuero, pero una mirada fría e inquietante.


~La familia ... ¿Que sentido tiene cuando hay que despedazarla con tus propias fauces? ... ¿Cuando hay que caminar entre los cadáveres de aquellos que llamaste hermanos y pisar sus entrañas para seguir viviendo? ... la familia ... ~






~Sobrevivir es lo importante ... La forma no~
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Re: Partida Forja de Estrellas

Mensaje por Evelyn Blake el Dom Dic 06, 2015 2:34 pm

Todos habían aceptado, lo que provoco que Evelyn no pudiera evitar levantar una ceja sorprendida. Los integrantes del grupo eran muy valientes, a lo mejor podrían apañárselas contra esos tipos de la daga rota de verdad. Siguió a Peter como una buena chica hasta la taberna, donde fue sorprendida por una fiesta popular en toda regla. La peliblanca noto como se le hacia la boca agua ante el olor del cordero, aún más delicioso gracias a su olfato acentuado. En un arranque de duda, miro al hombre cabra ¿no le importaría si ella comía un poco cierto? Esperaría a que hablaran con Tim, por si acaso, nunca se sabía.

Pero en cuando ese tipo les hubo dado la noticia de que solo había un único guía y que este llegaría mañana, Ev se escabullo a por un poco de cordero. Aunque seguía teniendo sus colas bajo la capa, hacia demasiado calor para llevar la capucha, por lo que sus orejas suaves y peludas levantaron algunas miradas de curiosidad, pero el ambiente festivo y la borrachera hicieron que no fuera a más, simplemente era una chica que destacaba, como esa pelirroja que traía bebidas. En cualquier caso, Ev comió hasta ponerse las botas de delicioso cordero, incluso tomo un poco de esa agria cerveza de pueblo, no demasiada, puesto que no quería acabar arrastrándose por los suelos hasta su cama. Esa imagen mental le recordó que aún no había pagado su habitación, así que se retiró, pagándole la habitación a Tim de camino, mientras canturreaba una de las canciones que había aprendido ese día, la única no obscena según creía recordar. Muerta de sueño y agotamiento, se quitó las botas y la capa como pudo y cayó sobre la cama, como una losa. No tardo ni un mísero minuto en dormirse y entrar al mundo de los sueños.

Antes siquiera de abrir los ojos, pudo notar el olor de las hojas, el ruido incesante del rio, los pájaros canturreando, no necesito abrir los ojos para ubicarse, pero lo hizo igualmente, estaba en un bosque, su bosque. La peliblanca trepo árboles, persiguió ardillas y se hincho de bayas hasta que escucho ruidos de combate, que la atrajeron como si de una polilla contemplando el fuego se tratara. Por si las bayas color arcoíris, su vestido blanco que parecía hecho de luz pura o las ardillas aladas no fueron una pista lo suficientemente fuerte, verse a sí misma en versión miniatura luchando contra su padre ayudo a aclarar que eso era un sueño.

Contempló con horror lo mal que lo hacia la pequeña Ev, haciendo quiebros innecesarios, apuntando mal y con poca fuerza, estaba segura de que ni siquiera tenía el rapier agarrado como debía… y aun así su padre parecía estar esforzándose al máximo, fingiendo para no desmotivarla. Sabía que su padre era bueno, muy bueno, muchísimo más de lo que se esperaría de un guardia, y aun así había perdido miserablemente esa noche. Lagrimas empezaron a brotar de sus ojos, pero una voz las corto de golpe.

-¿Cuánto tiempo piensas ocultarte Eve?- Era uno de esos sueños… Ev se acercó a su padre adoptivo. –Has escogido una senda peligrosa, no quiero que resultes herida- ¿Así que toda esa tontería onírica era para que no se metiera en ese embrollo con la cofradía? Agito sus colas, muy molesta.

-Perdiste tu derecho a darme consejos de padre cuando moriste de manera tan triste, tú podías con ellos, eras muy fuerte, te vi una vez, cuando creías que estaba durmiendo, esos bandidos intentaron atacar el pueblo de noche y tú los paraste como si nada, eras un torbellino, una maldita fuerza de la naturaleza, no hay manera de que unos desharrapados te mataran, te distrajiste mirando si conseguía escapar.-

–No fue culpa tuya- había notado sus lágrimas, genial, se las seco con la manga de su vestido blanco, no podía dejar que un muerto se apiadara de ella.

-Lo fue, si no hubiera sido por mí, esos esclavistas no habrían venido y no te habrían…- se le quebró la voz, a pesar de que no quería que su padre muerto se apiadara de ella

-No eran esclavistas- Espera ¿Qué? ¿Cómo que no lo eran?

-Solo me dices lo que quiero oír, esto es un sueño, eres parte de mi mente.-

-Yo no estaría tan seguro, te pareces más a tu madre de lo que crees- Acababa de… no podía ser.

-Dijiste que nadie en el pueblo conocía a mi madre, que aparecí sin más.-

-Mentí, todos sabían que eras hija suya, nunca te habrían dejado quedarte tanto tiempo si no fuera por eso, tu cara era un recordatorio constante de su cobardía.- No entendía nada, esto seguía siendo un sueño, su propia mente la estaba vacilando. –Hagamos una cosa, si tu ganas, harás lo que quieras, si yo gano, te olvidaras de hacer nada tan peligroso- Sin más preámbulos, su padre cargo contra ella. De alguna forma, un rapier de pura luz apareció en su mano, permitiéndole parar el golpe.

-¿Qué…les…recordaba?- Acompaño cada una de sus palabras con una estocada, que fue bloqueada como si nada, eso empezaba a molestarla.

-Tu madre les salvo mientras ellos se escondían como ratas, lo mínimo que podían hacer era acogerte- siguieron intercambiando golpes, aparentemente igualados. –Y bien… ¿Cómo te va? ¿Algún chico?- Oh no, ni hablar, ni de coña.

-Absolutamente no vamos a hablar de eso- lanzó una estocada directa a la cabeza, que fue evitada como si nada, recibiendo un pequeño corte en la mejilla a cambio. –Está bien… ¿chicas entonces?- Otro intercambio de golpes, no estaba consiguiendo nada, salto hacia atrás, para aclarar su mente, pensar en algún plan. –¿No decías que era tu sueño Ev? Deberías poder hacer lo que quieras en él, mira…- Flotaba, el maldito estaba flotando. –Nunca se me dieron bien esas cosas mentales, por lo que no pude enseñarte tan bien como lo habría hecho ella, pero estar muerto tiene ciertas ventajas.-¿Cosas mentales? Lo que le faltaba. Cerro los ojos y deseo lanzarle una bola de fuego, cosa que obviamente no paso. Resoplo irritada. –Recuerda el trato Eve… Si pierdes, no iras a por ese meteorito- Y cargo contra ella otra vez, a una velocidad absurdamente rápida, ventajas de volar aparentemente.

-Basta- Se apartó a una velocidad que la sorprendió incluso a ella y lanzo un tajo, que araño el brazo de su padre. -No voy a dejar que dictes como voy a vivir mi vida.- El estaba… ¿sonriendo? El siguiente intercambio de golpes fue mucho más rápido, apenas podían ver los golpes del otro, pero después de una estocada particularmente pronunciada de su padre, Ev cargó y detuvo su rapier a un centímetro del cuello de su padre. El no cometía esos errores, nunca, jamas.

-Parece que ya eres capaz de tomar tus propias decisiones- Maldito…estúpido… grandísimo…

-Te has dejado ganar- Su padre se limitó a sonreír.

-No estás sola Eve, siempre estamos contigo, aunque aún no puedas vernos-

-¿”Aún”? ¿Qué significa eso?- Pero ya había desaparecido y el bosque se ondulaba a su alrededor, y se despertó en su cama de la taberna, con un fuerte ardor en la mejilla, como si le hubiesen dado un bofetón. Se llevó la mano a la mejilla y vio como sus dedos quedaban manchados de sangre. El corte estaba allí, pero… ¿lo había soñado porque se lo había hecho de verdad o se lo había hecho porque lo había soñado? Estaba demasiado dormida, confundida, seguro que se lo había hecho ayer y no se acordaba, seguro…

La mujer zorro se vistió, se equipó y bajo a por su almuerzo, encontrándose con el tabernero ocupado con quien debía ser Vigo, su guía, aunque a juzgar por su mirada y rostro gruñón, no parecía muy por la labor. Pidió algo para comer mientras se sentaba en un sitio desde donde poder oír su pequeña charla. Esperaba que con una mirada de cachorrillo abandonado bastara para convencerlo. Pero a la tercera cucharada de gachas se lo pensó mejor y se dirigió hacia allí, con la esperanza de poder convencer al tipo para que los acompañara. Seguramente convendría omitir todo eso de la cofradía.

Spoiler:
Un pequeño off para acordarme de que esto tiene 100 lineas


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Evelyn Blake

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Re: Partida Forja de Estrellas

Mensaje por Polvoso Von Lipwig el Lun Dic 07, 2015 4:47 pm

La “sesión informativa” con el viejo herrero fue más corta de lo que Polvoso esperaba, de los  que formaban el grupo no se hicieron más preguntas respecto de la misión, únicamente la chica de la capucha se había adelantado con un oportuno  comentario respecto del riesgo que suponía este negocio, una petición razonable respecto de la recompensa y  también respecto de la necesidad de procurarse un medio de transporte antes de pensar en agarrar camino hacia las montañas.

La encapuchada se apoyó en la pared cerca del mercader, quién aún se encontraba  dándole con parsimonia al cuero contra el acero al afilar su navaja,  volteó hacia ella haciendo un discreto saludo con la cabeza tratando de hacerle entender que estaba de acuerdo con su posición al respecto de la misión.

- Coincido con la compañera, necesitamos conseguir con urgencia un medio de transporte fiable, y bueno… ya que ninguno de los presentes conoce un palmo de estas tierras,  un guía será imprescindible si no queremos acabar dando un bonito paseo en las Minas de Tros.

La encapuchada, aún a su lado se despojó de la capa ante el calor que se dejaba sentir en el pequeño local, dejando a la vista unas orejas blancas como la nieve, que se movián al compas de sus palabras,   pero si eso le había sorprendido al mercader , la revelación de 9 esponjosas colas saliendo debajo de sus ropas le dejo, valga la expresión, tal como el nombre con el que se presentaba, “Estupefacto”.

Si bien en el pasado Polvoso había convivido con un León antropomorfo de más de 2 metros de alto, era la primera vez que veía a una de su especie que mantuviera su pelaje tan pulcro y cuidado, más aún que muchas humanas  que conocía que apenas tenían unos pelos en la cabeza.

Xenagos fue el siguiente en dar un paso al frente, o más bien un paso afuera, tan pronto como se confirmó el tema del Guía y de  la necesidad de transporte, el sátiro puso “patas  en polvorosa”  tomando rumbo hacia fuera de la cabaña, ante la sorpresa del herrero, quien supuso que sería el primer desertor,  el sátiro le corrigió la expresión al ser el más entusiasmado con toda la situación, casi daba saltitos de gusto e impaciencia por empezar.

La mujer de los tatuajes y el abrigo de pieles se mantuvo en silencio y con una expresión adusta ante toda la charla que se sucedió en la forja,  por otro lado la última chica que había aparecido en la cabaña en pos de la misión también se mantuvo apartada del grupo y la conversación , pero continuamente torcía la nariz en aparente señal de disgusto, ¿Sería aquello por el riesgo de la misión o que el plan a seguir le causaba molestia… o sería por el olor que dejó impregnado en el ambiente el antropomorfo?
Una vez que el viejo herrero creyó prudente terminar la sesión, instruyó a su hijo a que llevara a l grupo a buscar hospedaje en la posada del pueblo, “la Taberna de Tim” era su destino,  Polvoso creyó recordar el local de cuando entró al pueblo con su carro, si, ese sería un buen lugar para encontrar un guía, y por la familiaridad con la que hablaban del lugar parecía que era gente de confianza.

- Señor Frax, supongo que esta es la despedida, de aquí hasta que nos tenga de regreso con noticias de este metal perdido en las montañas, oiga… algo que se me ha olvidado preguntar… ¿Cree usted que esta roca de la que nos habla… sea demasiado pesada? Es que sabe, con lo que nos ha comentado, creo que no sería buena idea llevar el carro y las mulas, no podrían pasar por entre los pasos estrechos y vaya usted a saber si dejo mis cosas en medio de las montañas si las volveré a ver algún día.

En verdad que desconozco el peso, no hay manera de saberlo, podría ser del tamaño de un escudo , como pudiera ser del tamaño de un oso.

Antes de salir rumbo a Tros, Polvoso pasó por su carro para tomar algunas de sus pertenencias,  lo que siempre cargaba encima no iba a dejarlo pues nunca se sabía cuándo se iba a necesitar abrir algún cerrojo,  aún en medio de las montañas pudiera darse la ocasión, agarró su saco con las cosas usuales, y se alegró de haberse procurado ropa adecuada para el frío, agregó a su ropa el abrigo y guardó los mitones en su saco,  se calzó las botas, tomó su bastón y llenó el odre con vino.

-Vaya pues,… que si  me he de morir en las montañas no pienso hacerlo sobrio. Y bueno si hemos de ir en mula puedo colgarle algunas cosas, Eh Xenagos!  Ven ,  ¿Me ayudarías a cargar con unas cosas?

Polvoso le pasó a Xenagos la cazuela,  la tetera  y  la linterna de aceite, cargó el con la manta, metió un frasquito del combustible para la linterna  también en el saco  y se colgó el hacha en el cinto. Por último, le llamó con un chiflido a su cuervo y el avechucho fue y se le posó en el hombro, el ave aún con restos de maíz en el pico emitió un sonoro graznido y se le quedó contemplando curioso con sus negros ojos al sátiro.

- No te preocupes Xenagos,  el negro no te picará si no le buscas arrancar sus plumas, a lo mucho te hará un amistoso saludo con su pico pero nada de peligro.

Por fin, puestos en marcha de regreso a Tros el grupo fue guiado por Peter, el hijo del herrero, al cual se le notaba algo nervioso al dejar solos a su padre y al pequeño, debería de haber alguna mujer u otro viejo ahí dentro en la casa pero nada que pudiera defenderlos si el extraño visitante decidía regresar, así pues  Peter poco se quedó con el grupo, en cuanto les indicó la ubicación de la taberna, partió de regreso tan rápido como le dieron sus piernas.

Si de lejos se alcanzaba a escuchar el barullo proveniente del local, cuando el grupo se acercó a la entrada, se encontraron con el jolgorio bien armado, el local estaba prácticamente lleno, el olor del cordero al fuego le hizo salivar al mercader,  las jarras de cerveza corrían alegremente y alegremente los parroquianos se  las empinaban hasta el fondo, las carcajadas,  las patadas en el sueño, los gritos pidiendo más alcohol, las puertas de las cocinas batientes entrando y saliendo con platones y guisados eran una visión que a Polvoso le hizo suspirar de alivio.

- Hogar dulce hogar…   ¡Venga quien quiere jugar a los Dados! , doble o nada!

Un amistoso codazo de parte Xenagos le hizo recobrar la compostura… y recordó que estaban ahí con otro motivo, al menos tenían que hablar con Tim antes de unirse al follón,  un instante después un brazo tomó a al sátiro del hombro, era un grandullón con claros signos de embriaguez que le cruzaban el rostro, gritando a todo pulmón se dirigió a los que parecían ser sus compañeros:

- Eh mirad muchachos que ha llegado un bardo! Eh cuernitos ven para acá y cántanos una canción que aquí todos nos hace falta algo que nos ponga a tono, anda! Dale!

Xenagos solo atinó a ver a Polvoso con cara de quien ha sido secuestrado por un Troll de las cavernas en época de apareamiento, pero Polvoso solo atinó a azuzar a los parroquianos y a reírse de la situación

- Eh muchachos, que el sátiro se sabe  historias que los harán patear, Pídanle que les cante aquella de “La Paladina frondosa que se bañaba en un claro de luna” ¡Es buenísima!

Dado  por hecho que el grupo había perdido a Xenagos por el resto de la noche,  se acercaron al posadero de prominente barriga que se afanaba con la limpieza de los tarros detrás de la barra, les explicó la situación, la época de cacería y la poco usual situación complicarían el asunto pero la mención de un guía que regresaría al día siguiente mejoró el panorama, parecía ser justo lo que necesitaba  un hombre que conociera la región y los trajera sanos y salvos de regreso,  eso era justo lo que ocupaban,  si el tipo era mal encarado  no tenía importancia, no se le iba a contratar por su bonita cara.

El grupo estuvo de acuerdo en contratarlo y pasar la noche en la posada,  al menos no había mucho de donde elegir, era eso o partir confiando en que sabrían interpretar el mapa, pero ante el tema de la “competencia”  que tendrían con los de la Daga Rota, no era para andar con juegos de niños perdidos en el bosque,  habría que ir a lo seguro.

- Mire,  señor Tim,  dígale por favor a este joven Vigo que nos ha mencionado, que lo veremos en la mañana y que la idea es partir de inmediato,  no sea que alguien más procure sus servicios y nos quedemos con un palmo de narices, , Usted puede rentarnos algunas mulas o Caballos? ¿Tendrá algo decente en la cuadra para nosotros cinco?

Y ahora que lo pienso,  Si alcanzamos a llenar la barriga en el desayuno pues bien, s i no le encargo que nos tenga algo para ir masticando por el camino, y mire que tenemos entre nosotros a una señorita de gustos refinados… así que no se olvide de ponerle un trasto limpio eh?


Una vez que todos se acercaron al posadero para hacerle sus preguntas, Polvoso se dirigió al  resto del  grupo.

- Chicos, creo que mañana tendremos ocasión de organizarnos al amanecer por mi parte me uno a mi amigo Xenagos  con aquel grupito que se ha formado, al menos por un rato,  no vaya a ser que en una distracción nos lo cocinen para el desayuno

Así pues, Polvoso se despidió de las mujeres con una educada reverencia a la señorita de las holapandas y a la encapuchada,   pero la mujer de los tatuajes le miró con cara de pocos amigos, se dipo la vuelta   y se dirigió a su vez hacia las mesas buscando con quien  medir sus fuerzas.

Noche más alegre no había pasado Polvoso en un buen tiempo,  el talento de Xenagos le había salvado del azadón,  pues sus canciones e historias pusieron del mejor humor a la concurrencia que al poco de haber empezado a tocar se habían reunido en coro alrededor del bardo. Para  el mercader de necios cabellos, aquello era su hábitat,  se acomodó en una mesa de la esquina y se puso a jugar a los dados con un par de tipos que se habían interesado y así se entretuvo un buen rato entre cervezas aguadas,  desplumando a uno que otro  y perdiendo de vez en cuando para disimular sus argucias.  

Unas horas más tarde, recordó que al día siguiente partirían y no sería una jornada de descanso,  así pues se despidió de sus compañeros  de juerga y se retiró a sus habitaciones, por lo que se veía Xenagos aún se quedaría un rato más , los lugareños no lo dejarían ir tan fácilmente.

Polvoso subió al piso de arriba donde se encontraban las habitaciones, balanceándose un poco  por efecto de los alcoholes mezclándose en su sangre,  abrió una puerta  y al asomarse recibió una serie de gritos e improperios así como una bota que se estampó a unos centímetros de su nariz… una peliroja que Polvoso recordaba haber visto en la taberna sirviendo bebidas se tapaba como podía su desnudez debajo de las sabanas y un rechoncho barbudo gritaba todo lo que podía sin abandonar el lecho.

- Disculpen, disculpen que me he equivocado  de cuarto... ustedes sigan en lo suyo que aquí no ha pasado nada! … Cerró la puerta con rapidez, pero aún se dejaban oír los insultos tras la madera.

- Vaya de haber sabido que la camarera también era parte del menú de la noche hubiera pedido yo también un buen plato, bueno... creo que por hoy voy a pasar de probar esos manjares… ya será en otra ocasión.

Polvoso entró a su habitación como pudo y dando brinquitos en un pié comenzó a descalzarse o al menos eso trataba… cuando un ruido fuera de su habitación le llamo la atención, una sombra se dejaba ver frente a su puerta, temiendo que fuera el tipo barrigón de hace unos momentos Polvoso corrió y se apoyó contra la puerta… pero no escuchó nada, sería acaso alguien de su grupo -  Eh, Xenagos eres tu?

Polvoso abrió la puerta con cuidado… asomando la nariz al pasillo pero este ya se encontraba desierto, solo los ruidos proveniente de los cuartos vecinos se escuchaban en el pasillo, al cerrar la puerta le pasó el pestillo y  al dar un paso de regreso a la cama se dio cuenta que pisaba algo ,



Se agachó a recogerlo,  era un sobre cerrado  y al darle la vuelta, lo que observó hizo que toda la borrachera se le fue a los pies en un momento, conocía ese sello, solo lo había visto en un algunas ocasiones en sus años en Thargund, pero era inconfundible … Polvoso abrió la carta y leyó


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Estimado Sr. Relumbrón,  o deberíamos  dirigirnos a usted como Von Liwig?

Tanto tiempo sin vernos caballero, un par de años desde que desapareció del mapa y mire que pequeño es el mundo que por acá lo venimos a encontrar.

Le escribimos pues estamos enterados de que usted y un grupo de improvisados ha tomado una misión de la cual nuestro gremio tiene cierto interés,  ¿Se preguntará que como nos enteramos? , Pues eso a usted no le incumbe, así como tampoco debería  usted meter sus narices en asuntos que no le competen, nos llama la atención que es lo que hace un “honorable” mercader como usted haciéndole al aventurero.

Pues bien, esta carta no pretende ser una amenaza,  si así lo fuera bien podríamos simplemente pedirle amablemente que “Se largue de inmediato si no quiere bañarse en la sangre de sus mulas”, pero su abuelo es uno de nuestros mejores clientes y usted mismo contrató en alguna ocasión nuestros servicios, por tal es que nos preciamos de ofrecerle el siguiente negocio.

Como seguramente ya lo sabe,  este “objeto” perdido en las montañas  es un dolor en el culo pues encontrar una piedra perdida en una montaña  no es tarea sencilla aún para un enano,  y,  aunque no dudamos de la capacidad de nuestros agremiados,  tampoco queremos dejar algún cabo suelto.  La oferta es como sigue,  En caso de que su grupo se hiciera al final con el dichoso pedrusco,  aún por sobre nuestro equipo local,  usted nos entrega la piedra y en recompensa le repartimos una pequeña parte del botín, claro además de que le dejamos que conserve la vida y partir vivito y pateando.

Creemos que es una oferta muy generosa la que le hacemos y estamos seguro que la tendrá en cuenta, de momento hemos de despedirnos, deseándole que  no se encuentre con nuestro grupo en las montañas,  pues ellos no se andan con cartas de presentación, de menos les rebanarán y es poco probable que alguno de ustedes viva para contarlo.

Sus amigos y camaradas,
Gremio de la Daga Rota

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Al terminar de leer la carta, Polvoso cayó en cuenta de que sus manos temblaban, su frente estaba empapada de sudor y no podía articular palabra sin tartamudear,  arrojó la carta al suelo esperando que desapareciera, que fuera un alucinación provocada por el alcohol, pero el papel seguía en el piso de su habitación, la carta no tenía por qué estar ahí,  de eso ya hacía mucho tiempo, porque a él,  porqué lo habían encontrado y que era todo esto.

Polvoso caminó hacia atrás como temiendo que la carta se lanzara contra el en cualquier momento,  pero por supuesto que esto no ocurrió, Polvoso se refugió en las mantas... se tendió en el lecho pero poco pudo hacer por dormir… cada una de las veladas amenazas que traía consigo la misiva le daban vueltas y vueltas en la cabeza.
Polvoso al final fue vencido por el sueño, pero al despertar nada había cambiado, la carta seguía en el piso de su habitación, se levantó y  la guardó en el interior de la chaqueta, en una de las bolsas ocultas del forro…  lo que había empezado como una noche de pura risa, terminó en una pesadilla… se arregló un poco la cara frente al espejo y se  acomodó sus cosas para bajar en busca de sus compañeros.

Cuando se apareció en el restaurante, la chica de las orejas peludas ya se encontraba cerca del que parecía ser su guía, y  vaya que si Tim lo había descrito como “hosco” había acertado en usar esa palabra, era el tío con peor cara que había conocido,   se tomó un momento para recomponerse antes de acercarse y aprovechó para presentarse.



- Buenos días señorita, y buenos días  señor, supongo que usted es Vigo, el guía que nos ha recomendado el amigo Tim, al preguntarle por un guía nos ha dicho que usted es el mejor del pueblo y de inmediato le hemos pedido que nos concertara una cita,   permítame presentarme, mi nombre es Estupefacto Relumbrón, mercader  de profesión y familia y bueno  no sé si la señorita ya le habrá explicado nuestra situación,  de momento somos cinco los que vamos rumbo a las montañas, a un lugar llamado Valle gris, es ahí donde nos interesa que nos lleve y de regreso al pueblo,   Ante esto claro que me gustaría hacerle algunas preguntas…

- Primero, dígame ¿Le es familiar este lugar?

- Segundo,  ¿Cree usted que precisemos algún equipo especial para esta ruta que pedimos? Si no nos aprovisionamos antes de salir del pueblo, después seguro nos andaremos comiendo las uñas.

- Tercero,  Sabemos de lo delicado de su labor y apreciamos enormemente sus conocimientos, por lo que queremos estar seguros que usted nos acompañará de inicio a fin,  independientemente del tiempo que dure este viaje y que no nos encontremos una mañana tirados sin guía en medio de las montañas, así que dígame,  cuanto es que nos cobrará por sus servicios?



OFF ROL:
- Off  Rol –

- Supongo que la platica con el guía sigue mientras que los otros miembros del grupo se van bajando y se unen a la conversacion

- Cualquier referencia a nuestra querida paladina Veronika Mishaovna fue totalmente mal intencionada.




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Re: Partida Forja de Estrellas

Mensaje por Xenagos el Mar Dic 08, 2015 9:53 pm

Xenagos estaba ha en la puerta casi dándo saltos de alegría. El anciano impartió la orden a su hijo de guiar al grupo a la posada, pero el sátiro sabía donde se encontraba la taberna, la había visto de pasada, aunque dejó pasar el tema, estaba demasiado emocionado.
-Adiós anciano, no se preocupe volveremos- Dicho esto salió.

Cuando salieron a la calle el mercader y conocido de Xenagos pilló por banda al sátiro. -EH Xenagos ven ¿me ayudarías a cargar unas cosas?-

- Por supuesto- dijo amablemente.
Los dos cargaron varias utensilios para pasar varios días. También cogió a su cuervo el cuál graznó cuando se le posó en el hombro. Al principio puso cara de sorprendido pero no más a la que el mercader se fijó.

- No te preocupes Xenagos,  el negro no te picará si no le buscas arrancar sus plumas, a lo mucho te hará un amistoso saludo con su pico pero nada de peligro.-

- Vale, sólo me sorprendí- terminaron ya de cargar y se unieron de nuevo al grupo rumbo a la posada. Por el camino el bardo fue silbando una melodía pegadiza y alegre. De vez en cuando miraba hacía el grupo para ver que nadie se quedaba atrás, en una de las veces que miró se dio cuenta que no se había fijado en el grupo con el que se iría de aventura. Hizo un pequeño recuento, una mujer monda y lironda, un mercader, una salvaje, una kitsune y un sátiro. Volvió a mirar a la kitsune, iba algo ocultabajo esa capa, pero si lo era ya había visto otras en su viaje. " Vaya grupo más raro" pensó sonriendo y silbando con más ritmo.

Ya se podía divisar la posada, había fiesta algo que entusiasmo al bardo. Al entrar el aroma a comida, vino y cerveza, patatas asadas y otras comidas que parecían de la zona. La gente bailaba y cantaba, la que ahora entonaban no la conocía. Mientras el grupo iba hacía el posadero alguien agarró a Xenagos por la cintura y le metía hacia un grupo de personas que estaban cantando. Antes de desaparecer Relumbrón dijo algo entre risas que no escuchó.
El hombre que cogió al sátiro empezó a gritar. - ¡Un bardo señores, un bardo! - la gente entusiasmada se giró hacia él aplaudiendo y gritando -¡que cante! ¡Que cante!- el bardo se empezó a unir a la fiesta, empezó a cantar y bailar.
En uno de sus bailes se movió por la mesa hasta que vio el manjar estrella de esa noche, que no era ni más ni menos que un cordero, el sátiro sonrió sarcásticamente, pero no le preocupó demasiado.
Cada integrante del grupo hacía una cosa distinta, el mercader jugaba a los dados, la salvaje participaba en pulsos y la kitsune comió sin descanso, a la humana a penas la vio en toda la noche. Uno a uno se fueron retirando  tanto aldeanos como su grupo. En la posada ya sólo quedaba un hombre que olía a mujer extrañamente como la camarera, y otros tres hombres más junto con el sátiro. Le estaban contando un par de historias pero la última era la más interesante y encima había ocurrido en el pueblo.

-Pues como te lo cuento, tuvimos que sacar una mula que se le cayó al viejo Sotomonte en su foso, menos mal que había llovido y estaba embarrado y el animal no sufrió ningún daño al caer, tuvimos que sacarla entre cinco hombres-

- Vaya no.me digas y que más pasó.- Siempre había algo más en una historia.

- Pues según Sotomonte el animal desde el foso empezó a proferir maldiciones y dijo que cuando saliese le iba a comer la cara, pero lo único que escuchamos cuando llegamos era los resoplidos de la mula. El viejo Sotomonte estuvo muerto de miedo una temporada, ya que la mula le seguía, aunque nosotros le dijisnos que como no le iba a seguir si era su mula de carga.-

Los hombres empezaron a reír mientras se metían con el ausente Sotomonte.

- ¿Y han vuelto a ocurrir cosas extrañas?- preguntó el sátiro.

- Algunos dicen que por las noches escuchan unas voces, pero no hay que hacer mucho caso, son en contadas ocasiones y siempre de noche. Para mi que lo sueñan. Bueno joven bardo, nosotros nos vamos ya. Mucha suerte y que pase buena noche.- Dijo despidiéndose el hombre y todos hicieron lo mismo.
Xenagos les devolvió la despedida. Mientras subía e iba hacía la habitación, fue pensado en la historia. "Estaria bien ir a echar un vistazo, pero a la vuelta de encontrar la roca" pensó mientras se dormía.

A la mitad de la noche en una casa cercana a la taberna una familia escuchó unas voces de maldiciones. Pero Xenagos no lo sabría, al.menos aún.

A la mañana se despertó recogió su eñmacuto y arco y bajo para desayunar y encontrarse con sus compañeros y guía. Abajo ya estaban el.mercader y la kitsune.

-Buenos días- dijo el sátiro mientras veía como el mercader hablaba con el supuesto guía, el cuál daba un poco de miedo con la cara que tenía. Decidió no.molestar y fue a pagar al tabernero su habitación. Y volvió para escuchar la conversación de los dos hombres.


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Re: Partida Forja de Estrellas

Mensaje por Snarl el Dom Dic 13, 2015 3:30 pm

PARTE IV



Escúchenme amigos, les contare una historia
De bravos aventureros, que buscaron una estrella
Hombres y mujeres por iguales
Sin miedo a lo desconocido
Pero con elecciones duras que afrontar
Que podrían traer lágrimas y llanto.

Viejo Bardo en la taberna del viejo Tim, dos meses después de los eventos.


Una jarra de oscura cerveza fue puesta frente al guía, Vigo, un hombre de pocas palabras, y de un rostro que pocos podrían considerar agradable a la vista, dio un trago al amargo líquido, espesado por harina por Tim, algo que podía tomarse al iniciar el día con completa normalidad. Las palabras de “elogio” hacia el explorador, poca importancia tenían para este, el hacia su trabajo y por ello le pagaban, ni más, ni menos. Mas el hecho de escuchar lo del Valle Gris, era algo que muy pocas veces oía y aún menos, pedían viajar hasta ese recóndito y desolado paraje. Tim ya le había mencionado algunos detalles, la petición del Viejo Frax y de cómo un par de aventureros tenían los bolsillos con dinero para ser guiados. Media jarra después de ello, el grupo comenzó a despertar y reunirse.

Dos mujeres, una que parecía ocultar algo y otra que claramente, era de cierta importancia, pero ello no quitaba que podría sangrar igual o más que la más simple de las granjeras. Un hombre con el cabello más que estrafalario y por ultimo un sátiro, que de seguro ya había probado el sabor de alguna de las chicas de ese lugar. Vigo miro con el ceño fruncido a todos, no era que estuviera  molesto, sino más bien, que era su rostro normal y su mirada “calmada”

-Poca gente va a ahí y solo he ido dos veces, no es un lugar para mujeres o mercaderes.- En ese momento, las puertas de la taberna dejaban entrar a la mujer del norte, se notaba que había dormido en los establos, quizás por el hecho de estar acostumbrada a la tierra como lecho y no a una cama común de paja. El guía le miro un instante, y noto que no era una simple campesina. De cualquier manera, el mercader le siguió preguntando, cosa normal, si deseaba viajar con cierta prontitud, como le había mencionado el tabernero.

-Hay dos caminos, uno cruza las montañas, por el viejo puente, pero hay arpías en ese lugar y están en época de desove, lo que las hace más agresivas de lo normal.- Dándole un trago a su jarra, miro a Tim un instante, antes de proseguir con su explicación – El otro es cruzar las minas de carbón- En ese momento, el tabernero miro fijamente a Vigo, antes de interrumpirlo –No lo dirás en serio ¿cierto?, ese lugar lo cerraron por los no muertos que comenzaron a brotar desde ahí- El guía solo sonrió, mientras daba un último trago a su jarra y la vaciaba –Son los caminos más rápidos, es probable que demoremos uno o dos días cuando mucho por el puente o la mina. Pero si no tienen prisa, podríamos rodear la montaña y pasar por otros dos pueblos, pero el viaje se extendería por lo menos un mes, y el servicio sería igualmente caro.-

Aquello parecía algo que claramente no era agradable, enfrentarse a arpías, criaturas horribles y malévolas o, internarse en la oscuridad, contra los no muertos, elecciones difíciles y si no se llegaba a un consenso, claramente podrían elegir algo que no podrían superar, especialmente, tomando en cuenta que el poder para luchar, no era precisamente alto. El grupo no contaba con un mago, o quizás un guerrero con armadura. El mercader no era precisamente alguien  que pudiera luchar y aguantar muchos golpes, el sátiro podría lanzar flechas, pero, ¿Servirían contra los huesos que no sienten dolor? La horige tampoco parecía lista para luchar contra muchos enemigos y para que hablar de la otra mujer, que de seguro de un golpe se quebraría en mil pedazos. La única que parecía ser, medianamente fuerte, era la guerrera, aunque estar sola en primera línea, tampoco era sencillo. Debían de elegir sabiamente o quizás buscar algún otro mercenario para luchar.

-El valor será diez monedas de oro, cinco al iniciar el viaje y cinco al regresar, les llevaría hasta la boca del valle, y les esperaría un día, si no regresan a tiempo, me marchare y habré ganado solo cinco monedas. Si no les gusta el trato, busquen otro guía-

Quizás el precio era alto, para un viaje, pero el hombre parecía saber lo que hacía y aun mas, sabia de los riesgos de un camino u otro, quizás haber ido solos, hubiera sido su condena, ya que el mapa únicamente mostraba el camino del puente, donde las arpías habían hecho sus nidos. La elección estaba con ellos, aunque aún faltaba que los acontecimientos de la noche anterior, afectaran los planes a futuro.

Mientras el guía hablaba con voz fría, la mujer guerrera, pedía su desayuno, o mejor dicho, la comida de la mañana, frente a ella, el tabernero le dejo un par de huevos, cecina y pan, mientras seguía limpiando los vasos y jarras. Tim conocía la zona y sabía que, si bien, Vigo no era el hombre más amable, o gentil del lugar, era uno de los más capaces. Mas, sabiendo que el precio podía variar, tomando en cuenta que él era el único guía disponible y podía colocar el precio que deseara, el viejo hombre solamente aguardo.

En esos momentos, las puertas de la posada se abrieron nuevamente, pero esta vez, era el joven Riim, quien venía corriendo al parecer. Con una sonrisa saludo a todos, más cuando vio el rostro del guía, palideció levemente, no era porque le tuviera miedo, o bueno, si le tenía algo en verdad. La razón de esa actitud, era porque en varias ocasiones, habían tenido roces, especialmente cuando el hombre volvía cansado de algún trabajo y el muchacho intentaba gastarle alguna broma, acabando, con la ya poca, paciencia del guía.  – ¿Riim, vienes por lo de siempre? – Dijo el tabernero, mientras sacaba una hogaza grande de pan y un odre de vino, al parecer, el muchacho siempre venia las mañanas a buscar algo para comer con su familia y en esa ocasión, había querido echar una última mirada a los aventureros, aunque propiamente, no lo eran aun. Quizás fue la curiosidad, o el hecho de la juventud, pero en su vida,  pocas veces había visto extraños, aparte de algún comerciante o mercenarios que solo pasaban la noche.

Mientras Tim, guardaba las cosas en un canasto, el muchacho se acercó al grupo de aventureros, quería escuchar lo que sucedía, aunque claro, siempre alejado algo del malhumorado Vigo.

En otro lugar, un grupo de hombres comenzaban a avanzar, habían salido ya varios días antes desde el Gremio y ahora estaban cruzando las montañas, quizás les parecería ridículo movilizar una docena de exploradores y guerreros, para recoger un simple trozo de metal, pero, si lo había dicho el Maestro, debía de hacerse. Aquella mañana se habían puesto en marcha rápidamente, un cuervo había traído noticias perturbadoras, no eran los únicos que estaban en busca de ese trozo de roca, si no que otras fuerzas también se estaban movilizando y el premio tan solo era uno. El fallar no era algo que se aceptara con facilidad, ni tampoco era algo que no tuviera consecuencias. Sabían que el fallar, era poner precio a sus cabezas, traer la ira del Maestro y por sobre todo, deshonrar la fama del gremio.

Tres cadáveres fueron destrozados, eran meros sacos de huesos, la pequeña figura tosió desgarradoramente, como si sus pulmones desearan salir de su pecho. No había sido difícil cruzar ese lugar, los no muertos apenas eran juguetes y tan solo un puñado se había interpuesto en su camino, ahora estaba frente al Valle Gris, antiguamente conocido como Valle esmeralda, era una misión importante, encomendada por su propio Amo, el deseaba un trozo de las alturas y él se lo daría, no importaba a cuantos debiera de sacrificar o a cuantos debería de asesinar. La figura, apoyándose en un bastón, comenzó a caminar, cojeaba, no por una herida, si no porque una de sus piernas era más corta que la otra. Tras esta, una bestia caminaba, su porte solemne, su pelaje, sus garras y fauces, no era un león, ni un felino cualquiera, era una quimera, un obsequio de su Señor y Amo, un seguro, de que cumpliría con lo encomendado, o seria su alimento.


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Re: Partida Forja de Estrellas

Mensaje por Evelyn Blake el Lun Dic 14, 2015 9:44 pm

Su mirada de cachorrillo se volvió fría ante la primera palabra que escucho de Vigo. –Soy perfectamente capaz de cuidarme sola- Y dio un mordisco malhumorada a su almuerzo, lo que llevo a una inevitable mirada hacia los contenidos del bol. ¿Estofado? ¿Para desayunar? En fin, al menos estaba bueno.

Su enfurruñamiento no le impidió pensarse detenidamente las dos rutas. No conocía mucho de las arpías, casi nada, en verdad, ni siquiera sabía si había alguna diferencia entre una arpía y un antropomorfo alado, pero eso de herir a unas pobres madres que solo intentaban cuidar a sus retoños, aunque fuera a costa de los viajeros le parecía algo horrible, por no hablar de que pasarse un par de días evitando que se la llevaran volando y la tiraran por algún peñasco sonaba horrible y peligroso.

Eso dejaba a los no-muertos, cadáveres sin vida, putrefactos y animados por magia siniestra. Cuando pensaba en ellos, no sentía asco como seguramente haría el resto del grupo, sino una profunda pena. ¿Había gente allí dentro? ¿Pobres desgraciados atrapados obedeciendo a un mago o un artefacto? No podía ignorar algo tan terrible. Además, adentrarse en un túnel siniestro sonaba mucho más defendible, podían turnarse para luchar o algo así, lo que hacía que internarse en una mina siniestra con muertos andantes sonara mucho más seguro que cruzar un puente con pajaritos enfadados.

Cualquier otra opción estaba descartada, no podían tardar un maldito mes, para cuando llegaran no quedaría ni la más mínima brizna de metal. –Yo iría por la mina, parece más defendible.- Aunque, después de escuchar el precio, daba bastante igual. No era una experta, se limitaba a tomar prestado aquello brillante y bonito, pero diez monedas de oro debían ser cien de plata, exactamente todo lo que les había ofrecido el herrero, dudaba seriamente que pudiera pagar la tarifa y pagarles a ellos –Por ese precio… exterminaras a los no-muertos tu solito ¿cierto?- La peliblanca suspiro, y aun así le parecería caro, al fin y al cabo, disfrutaría de su compañía, su adorable compañía. Dejaría el regateo al mercader, cualquier rebaja para el pobre anciano supondría un favor, sino… la seguridad del guía era opcional, un tipo tan agarrado como para pedirle esa fortuna a un anciano moribundo tendría que pagar por su protección, mucho. Y no le cobraría por su compañía simplemente porque su padre le había dicho que no era propio de una señorita, por algún motivo que había mantenido en secreto.

Su cadena de pensamientos capitalistas fue interrumpida por la llegada del crío de antes, el del herrero. Había vendido a despedirse, que encanto. Evelyn lo saludo con la mano y se acercó a él, acariciándole la cabeza. – ¿Verdad que tu eres buen chico y no nos pedirías una fortuna para ayudar a un anciano?- Dijo mientras movía las colas casualmente. Luego lo dejo a lo suyo y volvió a por su estofado. En serio… ¿de dónde diablos había salido? El resto estaba comiendo huevos y cecina, pero el suyo estaba caliente, no era de ayer. Encima estaba delicioso, tendría que llevarse un poco para el camino. –Oh, cierto, provisiones, necesitamos provisiones- Podía coger setas y frutas en el bosque, pero para tantos les duraría una comida como mucho…


Última edición por Evelyn Blake el Jue Dic 17, 2015 7:31 pm, editado 2 veces


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Re: Partida Forja de Estrellas

Mensaje por Polvoso Von Lipwig el Mar Dic 15, 2015 2:15 pm

La mañana pintaba difícil, el mal encarado guía había contestado y puesto su precio, claro que él estaba en esa posición ventajosa, sabía que no tenía competencia en el pueblo y el destino no era precisamente un paseo.

Oferta y demanda, la rueda del mundo gira gracias a esta relación entre más necesita uno algo, más caro le cuesta, eso era el credo y pan de cada día del mercader, pero hay ocasiones en que uno tiene que aceitar la rueda para que gire a su favor.

La compañera de las esponjosas colas, había expresado su desencanto, tanto por la tarifa, como por la poca estima del guía hacia el grupo, y la verdad, ante lo que pintaba el panorama no lo culpaba, bestias voladoras en un puente por un lado, una caverna “quiensabedios” que haya debajo por otro y dos meses de viaje al último… pues se las tendrían realmente complicada, Polvoso meditó su respuesta y por un momento lamentó que aquel Shakal de la noche anterior no los acompañara.

Polvoso se apoyó en la barra, a un lado de ella y pidió una cerveza tal como la que tomaba el guía a Tim

-Creo que estamos de acuerdo… aunque las minas son lugares que uno preferiría evitar, me parecen mejor opción, eh...por cierto, ¿Como dijo usted que se llamaba señorita?

Mientras que se la servían se dirigió al guía.

-Sr. Vigo, como ya estará al tanto no somos un grupo de riquillos que van de paseo a la costa, nos mueven motivos genuinamente honestos para con el viejo herrero Frax, aquí el Sr. Tim presente puede confirmarlo, no se trata de una carrera por el oro sino la última voluntad de un viejo.


Polvoso tomó un trago del espeso brebaje y se limpió la comisura de los labios con la manga de la camisa.

-Tampoco vamos a pedirle caridad, así que permítame ofrecerle un trato. Viaje de ida, nos acompaña usted a valle gris y viaje de regreso, a cambio, le damos 5 oros como nos lo pide y al regresar, si es que la fortuna nos sonríe y encontramos cualquier otra ganancia, usted se lleva una parte proporcional y claro que cubriremos los gastos de comida y cualquier otra cosa que se presente.

Polvoso dio otro trago al tarro, debía de esperar una respuesta pero el guía lo miraba cual esfinge tallada en roca.

-Sr. Vigo, así es la cosa, se que uno no se llena la tripa con promesas, pero espero que acepte nuestra proposición, mire que hablamos a nombre del abuelo de este rapazuelo al que seguramente conoce, la familia McFerguson es parte de este pueblo tanto como usted.

Al escuchar que se referían a él, Riim salió de atrás de la mesa donde se había acomodado para escuchar

-Se…eh...Señor Vigo... mire... Se que no me he comportado muy…eh... bien con usted, pero ..

El niño tartamudeaba y temblaba presa de los nervios y el miedo al hablarle directamente al guía, Polvoso le puso una mano en el hombro en signo de confianza, el pequeño tomó aire y comenzó de nuevo.

-Señor Vigo le prometo, que no volveré a poner cardos en sus mantas, ni a darle de comer manzanas pasadas a su caballo, es más prometo que yo mismo se lo cepillaré cada vez que venga al pueblo, pero por favor, llévelos Valle Gris, es la última voluntad de mi abuelo…

El pequeño apenas podía contener las lágrimas… estaba tan congestionado al final que parecía que le iba a dar un ataque, Polvoso lo tomó del hombro nuevamente retirándolo de enfrente y pasándolo con la peliblanca para que lo consolara.

La respuesta del guía era lo único que faltaba, pero seguramente los otros tendrían algo que decir al respecto del viaje.

Si es que el guia aceptaba, aún debían de conseguir algunas provisiones y equipo como antorchas y cuerdas, la verdades que las peleas no eran la especialidad del mercader, si bien era hábil en el uso de sus navajas, dudaba que éstas le fueran a ser de mucha utilidad contra seres que no sangran, palpó por instinto su hacha de mano… pero atacar a un no-muerto tampoco sería igual que partir un leño… si… creo que vamos a necesitar una buena cantidad de fuego, pensó.







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Re: Partida Forja de Estrellas

Mensaje por Xenagos el Dom Dic 20, 2015 10:55 pm

La negociacion ya había comenzado y el sátiro no daba crédito a la imponente suma de dinero que había pedido el guía, a la kitsune tambien le pareció una gran suma y al Señor Relumbrón no parecía muy conforme.

Tampoco le gustó ninguno de los dos caminos que dijo que deberían tomar. Por un lado una mina con zombies, y por el otro un paraje abierto donde anidan arpias, las cuales había escuchado ya historias de que te atacan desde el aire y apenas las ves venir. Daba miedo. Luego estaban los zombies a los cuales en una mina no podría disparar bien y cuanto menos amplia peor aún, sin contar el problema de la oscuridad. Esto no iba a ser pan comido.

La kitsune manifestó su desagrado al coste de los servicios del guía e hironizó con cierto pesimismo que con el precio que le pagábamos el guía exterminaría a lo que se pusiera por delante. A Xenagos ese comentario le pareció muy gracioso. Tambien dijo que ella prefiere la mina.

El mercader empezó a negociar el precio. Xenagos no quiso intervenir en la negociación ya que sabía que el mercader era mejor que el sátiro en esas lides. Al sátiro le gustaba ver y aprender de ciertas estrategias de negociaciones y la que puso en marcha Relumbrón le gustaba. Así mismo puso en manifiseto que las minas tambien sería el lugar que escogería.

Mientras por la puerta entró el pequeño Riim a comprar pan para la comida con su abuelito. Vigo pareció mirarlo mal, aunque no es que mirase bien a alguien, y Xenagos no pudo si no reirse para adentro pensando que travesuras habría llevado a cabo. El bardo le dió una apretón en el hombro mientras el chiquillo parecía que se escondía detrás del comerciante.

Relumbrón estaba hablando en un tono comprensivo a Vigo, y el pequeño Riim salió de detrás del humano y confesó todos sus "crimenes", disculpandose de ellos y diciendo que nunca más le haría ninguna broma. La expresión del guía no cambió, seguro que sabía que todo eso se lo había hecho el joven picaruelo. Xenagos decidió entrar en la negociación.

- Creo que la propuesta de aquí mi amigo comerciante es bastante justa y la parte proporcial que me tocaría se la dejó al Señor Vigo como pago extra.- Dijo el sátiro mirando fijamente al guía. Ya sólo quedaba que aceptase, comprasen lo necesario para el viaje y se pusieran en marcha.


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Re: Partida Forja de Estrellas

Mensaje por Snarl el Miér Dic 23, 2015 5:28 pm

PARTE V


Ahora les contare, como la situación fue
Como las elecciones de aquellos aventureros
Sellaron sus destinos… para ser bueno o malo
Y se internaron en la boca de la bestia
Esperando encontrar el brillo en la oscuridad.

Bardo Ciego, Vieja Posada de Tim

El precio había sido dicho por el guía, una suma importante, y quizás demasiada alta para los aventureros y encomendados, pero Vigo sabía que no era un viaje por una plaza o simplemente por la orilla de un lago. El lugar tenía sus problemas, aparte de los animales salvajes y las bestias que podían surgir, tanto el puente como la mina eran lugares más que complicados y peligrosos. De cualquier forma, sabía que regatearían el precio, y que de seguro debería de bajar dos o tres monedas, cosa que no le importaba realmente, ya que, internamente, hubiera no deseado tomar el trabajo. Más tenía cierta deuda con el viejo herrero, como todos los del pueblo.

Una de las mujeres menciono de mala manera el hecho de encargarse por sí mismo de los no muertos. Al parecer, no conocía la regla de jamás tratar mal al guía, era por sentido común, ya que sus vidas estaban en sus manos y por el simple hecho de tratarlo mal, podía dejarles en una situación de vida o muerte o simplemente, abandonarles en un sitio del cual no pudieran salir. Una leve sonrisa se dibujó en los duros labios del hombre curtido. Quien parecía más entender de la situación era el mercader, el cual trataba de negociar con una futura recompensa, sin saber lo que le aguardaba más adelante. Era como contar los pollos antes de que salieran del cascaron. Fuera como fuera, el sátiro, intervino y dio una última acotación, realmente el grupo parecía interesado en marcharse y que no vaciara sus bolsillos.

Vigo solo frunció el ceño, realmente estaba cansado y aquello, no será algo sencillo de realizar. Tim conocía al guía, hombre tosco, que más de una vez había destrozado su local en una batalla o lucha de puños y pulsos. El hombre comenzó a sacar cuentas, dos mujeres que no parecían buenas luchando, una mujer que tenía buenas posibilidades, un hombre que no parecía de primera línea y un sátiro que de seguro no había matado a más hombres de las mujeres conquistadas.  Incluso, el mocoso de Riim había intentado convencerle, ya sabía de sus fechorías y de las amenazas de colgarle de un árbol y darle de golpes, e incluso así y temblando, se había acercado a hablarle. Vigo dio una carcajada, que pareció bastante agresiva, y de una forma ruda, mientras pedía otra jarra de cerveza y algo de comer.

-No es mal negocio, está bien, acepto, pero será bajo mis condiciones. Si han decidido marchar hacia las minas, necesitan más fuerza en los brazos o nos comerán con vida. Busquen a un mercenario más o a quien sea desechable si gustan. Nos reuniremos al medio día aquí.- Miro seriamente al tabernero, que ya sabía lo que le pediría. –Viejo, prepara cuatro caballos y una carreta, ponle comida para tres días y agua para cuatro.-  El tabernero saco unas cuentas y dijo rápidamente – tres de plata la comida, dos el agua, cuatro los caballos y la carreta. Nueve en total. – El guía abrió su propia bolsa y pago, al parecer, el precio que le cobraba, estaba parte de las provisiones. De todas maneras, el posadero coloco un anuncio de estar cerrado y se marchó a preparar lo pedido.

-Tienen hasta el mediodía, les aconsejo ir al templo del pueblo y  hablar con el sacerdote, si quieren algo más, lo pagaran ustedes- Tras decir eso, tomo la jarra de cerveza y se dirigió hacia las habitaciones para descansar algo. Cuando la figura del guía desapareció en una habitación, el muchacho suspiro, como si hubiera aguantado la respiración durante todos esos momentos y el color lentamente comenzó a volver a su rostro.  –La última vez que me vio… dijo que me ataría a su caballo y me arrastraría por todo el pueblo- Claramente, aquel hombre no se iba por las ramas y aún menos tenia paciencia para tonterías y problemas idiotas.

Al parecer, las negociaciones habían terminado a buen término, el precio había sido fijado y ahora tenían un par de horas antes de partir. Mas las palabras del guía tenían que ser escuchadas, él se había ocupado del transporte y los víveres, pero faltaban muchas cosas, antorchas, sogas, elementos de curación, afilar las armas y un largo etc., y el tiempo parecía que no esperaría a nadie. Riim levanto su mano y alzo la voz para que todos escucharan –Yo los puedo llevar donde el sacerdote, lo conozco y sé que les ayudara si le hablo de mi abuelo, las tiendas también estarán abiertas pronto- Realmente el muchacho quería ayudar, de cierta forma, el encuentro con Vigo le había hecho temblar, y a la vez, notar que podía ayudar a su abuelo, no únicamente guiándole.

En la forja, Peter estaba revisando las brasas para colocar a hervir agua, cuando unos suaves golpes tocaron a la robusta puerta de madera, con tranquilidad se levantó de la mesa y se dirigió a abrir la puerta. Tras ella, una mujer aguardaba, tenía cierta belleza encantadora y aunque no mostraba tanta piel, se podía notar que bajo sus ropas, existía un cuerpo por el cual, muchos hombres perderían la cabeza, bajo un hacha. Con una inclinación de cabeza saludo y pidió hablar con el Honorable Frax, al parecer deseaba hablar con él. Durante toda la mañana, la mujer charlo animadamente con el anciano, que parecía estar encantado, al igual que su hijo, el cual no consideraba extraña a esa bella mujer. El anciano hablo de su juventud, de su familia y la mujer sonreía y reía con algunas peripecias que el viejo había realizado en su niñez. El tema poco a poco fue tornándose hacia los recuerdos de Luca y por lo tanto, sobre la roca que muchos habían visto y que hasta ese momento,  nadie había reclamado.

Al final la mujer se despidió, prometiendo que volvería a visitar al anciano, no había pasado nada más que una visita agradable, cosa que se lo comentarían al muchacho cuando volviera. La situación podría considerarse rara, pero como si de un encanto hubieran sido puesto sobre ellos. La mujer se alejó algo, fuera de la vista de cualquier curioso y mientras caminaba, su aspecto cambiaba, sus ropas parecían despedazarse contra el viento, dejando ver telas oscuras, cuero y hierro. Su bello rostro, tomo un aspecto más oscuro, su piel se volvió un azul oscuro y sus largos cabellos rojizos, se tornaron pálidos como la luna, sus orejas se alargaron y cuando termino de caminar, de la mujer no quedaba nada, tan solo un elfo oscuro, de mirada afilada, riéndose para sí mismo.  Levantando su mano, una niebla le rodeo y cuando el viento soplo, de esta no quedo nada, al igual del individuo. Nuevas manos parecían moverse en la oscuridad.

Los vendedores comenzaban a levantar sus tiendas, el mercado parecía algo más alegre que el día anterior, quizás por el hecho de que el día era más agradable. Pronto, se escuchó la clásica y conocida voz de la Señora Marcia “AREEEEENQUEEEEES…. AREEEEENQUEEEEEES, FRESCOS Y SABROSOS”, mientras sostenía un par de pescados para que cualquiera pudiera verlos. En otro lado, ya se comenzaba a intercambiar monedas, era extraño, el pueblo parecía poco a poco despertar y con él, los habitantes a moverse. Podían verse como algunos llevaban cestas de alimentos y otras telas, había un hombre con una vaca para la leche fresca y otro que vendía quesos. Era una situación bastante común en el lugar y aun más, tomando que pronto llegaría la época de los mercaderes y habría aún más movimiento.

Las puertas del templo se abrieron, era una pequeña edificación de roca y madera, con un símbolo curioso sobre las puertas, un anciano, bastante encorvado y con una larga barba, caminaba a paso lento barriendo los escalones de piedra. Poco a poco estiro su espalda, está crujiendo por la edad y el anciano quejándose algo, para volver a sus labores.


~La familia ... ¿Que sentido tiene cuando hay que despedazarla con tus propias fauces? ... ¿Cuando hay que caminar entre los cadáveres de aquellos que llamaste hermanos y pisar sus entrañas para seguir viviendo? ... la familia ... ~






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Re: Partida Forja de Estrellas

Mensaje por Evelyn Blake el Dom Dic 27, 2015 10:26 pm

El trato estaba sellado de manera más o menos decente. Una maldita fortuna para una simple escolta, por más que fuera peligrosa, pero tampoco era su dinero. La mujer zorro suspiro. Se acababa de convertir en alguien muy robable, podía dar gracias que ella no era de las que lo arrojarían a un barranco para quedarse su bolsa. No sin motivos al menos. Ademas, parecía no considerarlos capaces de defenderse solos, puesto que les sugirió contratar a un “profesional”. Soltó un soplido molesta. Podrían apañárselas solos, seguro, pero daba igual, no era su dinero.

-Toca moverse… Voy a conseguirnos medicinas…- Dejó su rapier en la mesa. –Si alguien fuera tan amable de dárselo al anciano para que lo afile un poco...Soy Evelyn- En este pueblo no tendrían boticario, ni cirujano, ni siquiera médico, por lo que Evelyn salió por la puerta y empezó a caminar tranquilamente hacia el pueblo, chocándose de vez en cuando con algún infeliz. No era que se chocara solo con personas tristes, simplemente lo estarían después de chocarse con ella, al darse cuenta de que les faltaba la bolsa de monedas. Desde luego no iba a usar SU dinero para comprar cosas para el resto, ya había realizado su buena obra del año al ayudar al herrero.

La peliblanca llego al templo local y pico a la puerta con timidez. El sacerdote abrió la puerta solo para ver a una joven muchacha encapuchada, con cara de duda y un mechón de pelo blanco resbalándole por la mejilla. Obviamente, nada en esa postura era casual.

-Esto… me preguntaba si podrías venderme medicinas.- la frase fue sentenciada con una mirada de pena profunda.

-Claro, tengo bálsamos para la tos, el dolor de musculo, el insomnio…-
no quería el repertorio, tuvo que interrumpir al pobre hombre, de mediana edad y con una túnica de colores chillones, seguramente para que todo el mundo lo reconociera como sacerdote.

-Nono, para heridas, cicatrizantes, coagulantes, algo para el dolor…- fue respondida con una mirada de alarma. Casi le daba pena ese numerito, era buen hombre.

-¿Estas cuidando de algún herido? Espera, cojo las cosas y voy de inmediato.-

-Nonono- lo agarro por el brazo. -¿Conoce al herrero?¿Frax? Vamos a cumplir su última voluntad… pero suena más peligroso de lo que había pensado inicialmente… Puedo encargarme de lobos y demás cosas, pero los no-muertos me dan mucho miedo…- Acompañó su discursito con un temblor final, acentuado por su capa.

-Tengo unas cuantas cosas para curar accidentes de caza… y deberías poder comprar hilo y aguja en el pueblo sin problemas, pero estas cosas no son baratas, tengo que comprárselas a un comerciante una vez al mes…-

-Pagare, tengo un poco de dinero… ¿tiene algo para esas…cosas?- Eso era lo que más la preocupaba, no un poco de bálsamo, la prioridad era sobrevivir al combate contra esas cosas que apenas conseguía imaginar.

-Puedo darte un poco de agua bendecida, eso expulsara a todo mal que toque.- Una reliquia sagrada destructora de mundos habría sido mejor, pero oye, algo era algo.

-¿Funciona?¿Seguro?-

-¿Perdón?-

-¿Estas completamente seguro de que funcionara y no se me comerán? Sería un fantasma muy enfadado…- Esta era la parte importante.

-Bueno… eso dicen las historias, nunca lo he visto, pero tengo fe…- miro al hombre firmemente, con suspicacia.- Voy a darte un poco, seguro que te es útil.-

No se molestó a regatear, puesto que el precio era más que justo, incluso le pareció que era demasiado barato, por lo que dejo todo lo que había robado ese día en la caja de ofrendas, de manera disimulada, salvo unas pocas monedas para aguja e hilo que fue a comprar en cuando ese buen hombre le hubo dado su bendición. Era curioso como se sentía sorprendentemente bien después de eso…


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Re: Partida Forja de Estrellas

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