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Partida Forja de Estrellas

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Re: Partida Forja de Estrellas

Mensaje por Shanata Chandra el Mar Dic 29, 2015 2:24 pm

Había ya dejado Mignamigra muy atrás cuando, tras varios días a caballo, divisó el primer alto en su camino en las planicies de Keybak. Tros. Un pequeño pueblo donde podría reabastecerse y descansar un par de días antes de retomar su camino. El viento de la montaña la perseguía hasta allí como un acompañante silencioso y lo cierto es que el frío en la cara y el sonido en sus oídos hacían el viaje más llevadero para la joven monje, cuyo único entretenimiento era ese y el sube y baja del constante trotar de Galadari.

-_-_-

La lunas aún brillaban en el cielo cuando Shanata pasó la cabeza por el cuello de su nueva camiseta y miró a Meridien, su maestro, para que le diera su opinión. El color naranja de los monjes mercenarios de Mignamigra, le quedaba como un guante. Probó algunos movimientos y comprobó que no sentía ninguna incomodidad. Era sin duda un honor poder llevar al fin aquella ropa. Por fin se la reconocía oficialmente como parte de aquella institución.

Te queda bien ese color.  —La cogió de una mano haciendo que girara sobre sí misma. —Más que a mí en su momento. —Se sacudió su ropa, ahora negras. —Ahora tienes un deber para con Mignamigra, una reputación que mantener. Sé que nuestro nombre y nuestro honor estarán a salvo contigo.

Lo llevaré con orgullo, maestro. —Chandra hizo una inclinación de cabeza. —Haré que te sientas orgulloso.

No lo dudo, pero ya no soy tu maestro. —Dejó caer su mano sobre la cabeza de la chica. —Ahora eres un miembro en pleno derecho, tu adiestramiento ha terminado, pero recuerda que nunca se deja de aprender. Y ahora… —Meridien cogió algo envuelto en un paño que había dejado a sus pies. —Un regalo que hará tu viaje más ameno. —Sonrió, para perplejidad de la muchacha.

-_-_-

Shanata masticó y tragó uno de los pastelillos que Meridien le había regalado antes de salir, siempre se las apañaba para sorprenderla de alguna manera, después decidió que no comería más por hoy, tendría que racionarlos. Desmontó de Galadari con agilidad mientras aún se hallaba a una distancia prudencial de Tros y recorrió el resto del camino a pié ayudándose de su bastón con una mano mientras que con la otra dirigía al caballo.

Quedó varada durante unos segundos a la entrada del pueblo. Se hacía difícil pensar que pasaría mucho tiempo antes de volver al hogar, todo lo que ella conocía se encontraba ya a sus espaldas. Cambió el peso de pie. Procuró que aquella imagen quedara grabada en su memoria, pues cuando volviera posiblemente todo habría cambiado, el paisaje, sus gentes y más importante que eso, ella misma.

Hay que cerrar algunas puertas antes de poder abrir otras por las que avanzar. La voz de su maestro resonó desde un rincón de su mente. Era fácil decirlo, pero Noreth era basto y extenso. Y desde luego, sus gente, no serían todas agradables. Quizás esa inseguridad que sentía era en el fondo una porción de miedo a lo desconocido.

Respiró hondo, controlando sus emociones, hasta que su mente fue solo el hogar de un estanque de agua. Calmada y firmen como la montaña dio su primer paso y no volvió a mirar atrás.

El pueblo era pequeño; pero parecía que, poco a poco, se llenaba de actividad mañanera. La joven fue a parar hasta el mercado local donde podría comprar toda una suerte de víveres para aprovisionarse bien y tener comida hasta el próximo pueblo. Por ahora su bolsa no flojeaba, pero si quería empezar a mandar dinero a Mignamigra cuanto antes, quizás lo más sensato sería preguntar si alguien necesitaba de sus servicios.

Le compro dos de esos. —Señaló con el bastón a cuales se refería. La pescadera la miró con una sonrisa bonachona esculpida  en su cara regordeta.

Claro hija. —Amarró ambos peces con una cuerda y se los tendió. —Serán 20 bronces. —La muchacha hizo el intercambio.

¿Conoce alguien interesado en contratar mercenarios?

No, lo siento niña, aunque si buscas trabajo quizás los pescadores necesiten un par de manos.

No es lo que busco, pase un buen día. —Una informal inclinación de cabeza mientras colgaba los peces en el lomo de Galadari y la monje siguió su camino por la plaza, aunque ya no buscaba comprar nada más preguntó al resto de mercaderes. Quizás estaba buscando entre la gente equivocada, los nobles eran sin duda mucho más propensos a contratar espadas de alquiler –un término que no llegaba gustarle ya que ella no llevaba espada, pero que usaba porque todo el mundo lo entendia.

Hacía ya rato que había desistido, se apartó prudentemente a un lado del mercado y se apoyó en Galadari pensando el próximo paso hasta que un hombre se acercó a hablar con ella:

Eh... Disculpe....señora...ITA, ¿es acaso usted quien busca trabajo? Sabe mi grupo va a las montañas y buscamos un poco de ayuda, ya sabe un par de brazos fuertes. —Un extraño hombre pálido y pelo oscuro con un mechón blanco. De un primer vistazo le pareció bastante inofensivo a la par que educado, Chandra se alegró, preguntar por allí durante toda la mañana había dado su fruto, quizás pudiera sacar un trabajo justo de allí.

Una pequeña inclinación con las palmas de las manos pegadas a la altura del pecho.
Sí, en efecto, si lo que buscas es una espada de alquiler la has encontrado. —Tratando de ser lo más amable y educada posible. Su maestro se había encargado de que no tratara a los clientes con altanería, si las cosas salían bien, puede que quisieran recurrir de nuevo a sus servicios.

Oh, vaya pues tanto gusto... Estupefacto Relumbrón, ¡mucho gusto! ¿Cuál es su nombre? —Un nombre por demás raro, aunque se abstuvo de comentar nada al respecto.

Encantada señor Relumbrón, Shanata Chandra es mi nombre, pero habitúo a que me llamen Chandra. Dígame, ¿cómo es que van a las montañas? ¿A la gran ciudad quizás? —Preguntó refiriéndose a Mirrizbak, puesto que era bien sabido que cuando los climas eran más benevolentes los mercaderes solían estar más activos por aquella zona.

Pues no, mire... Es un asunto personal más bien,  vamos a un valle entre las montañas y de regreso, de hecho ya contamos con un guía, ah por cierto, el viaje no esperamos que sea muy largo... Unos cuantos días... 6, 7 a lo más. —Una semana de trabajo, sería poco tiempo.

Bueno, por lo demás son nimiedades,  seguramente podríamos encontrar, alguno que otro contratiempo , es por eso que el guía nos ha pedido contratar algo de soporte, me entiende, sólo en caso de necesidad, pero no creo que sea nada muy grave, no es que tengamos que llevar a un batallón con nosotros.—Chandra escuchaba con atención mientras hacía sus propios planes y cuentas, mirando fijamente a su interlocutor. —Y bueno... Dígame... Me gustaría conocer su tarifa... Claro dé por seguro que la comida y cualquier gasto corren por nuestra cuenta, hablo de su salario. —Asintió con cautela antes de precipitarse a cualquier cifra, sin embargo, ello no hizo falta ya que el cliente prosiguió su charla. —Mmmmm mire... Podría comprometer tres a lo más, pero no crea que voy a abusar de usted, se le pagará puntualmente y sin largas, que me dice, ¿cerramos el trato?

Reflexionó unos segundos antes de responder.
Está bien, hay trato, no hay más que hablar. —Una nueva inclinación acompañó las palabras de la joven. — Aunque me gustaría, si no le importa, adelantar la mitad del pago, porque desde entonces su problema es mi problema y su enemigo es mi enemigo.

Esas son las palabras que me gusta escuchar. —El señor Relumbrón rebuscó entre su cartera el kull de oro y los cinco de plata que tendió a Shanata y que está a su vez estrujó entre sus dedos. —Y no se diga más, es un trato, aquí tiene su adelanto, y cerremos esto con un buen apretón de manos, ¡a partir de hoy y hasta que esta aventura termine, somos hermanos! ¡Que así sea! —La peliblanca apretó la mano del hombre con fuerza, una costumbre que resultaba un tanto extraña para ella y trató esbozar una desentrenada sonrisa con la intención de ser lo más amable y educada posible.

Era quizás algo contradictorio o irónico que su primer trabajo como una mercenaria oficial que acababa de abandonar su hogar, la llevara por el camino de vuelta. Sacudió la cabeza y se concentró en lo que tenía entre manos.

¿Cuando partiremos? —Guardó las monedas en un bolsillo entre sus ropajes, haciendo ondear ligeramente su capa de viaje.

Y bueno... De hecho.... Partiremos de inmediato, sólo me resta conseguir algunas cosas más en el mercado y estaremos listos. ¿Usted necesita algo para el camino?

No, mas que comida, agua, abrigo y que se aseguren de llevar todas las cosas imprescindibles para estos viajes.

Solo quedaba confiar en sus propias habilidades. Estaba segura de poder defenderlos y esa determinación brilló en sus ojos y despejó todas sus dudas, porque desde ahora tenía un cometido y tendría que estar a la altura. Cuando volviera a casa buscaría la adoración de un mercenario, no la mirada compasiva dedicada a los tullidos.

La suerte estaba, sin duda, echada.
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Re: Partida Forja de Estrellas

Mensaje por Polvoso Von Lipwig el Mar Dic 29, 2015 8:45 pm

Polvoso no pudo contener un respiro de alivio al escuchar las palabras del guía, las negociaciones habían llegado a buen término, aunque eso le significó ceder en parte sus posibles ganancias,  pero si eso les ayudaba a no quedar varados en medio de las montañas y  encontrar el camino de regreso,  bien lo valía, al final era una promesa sobre algo que aún no tenían por seguro, ya se vería después que se lograba obtener.

Lo mejor había sido que el guía ya tenía resuelto el tema del transporte, la comida y el agua, al menos hasta donde la carreta pudiera llegar

El grupo aún tendría que buscar algunos petrechos básicos antes de partir hacia la mina y de ahí a su destino en Valle Gris… pero antes de estar pensando en el término del viaje, el mercader debía de ocuparse de lo primero que solicitó Vigo, había pedido manos … nos requirió más manos que pudieran pelear…eso le hizo de nueva cuenta pensar en el Shakal, si les hubiera acompañado ese ser, seguramente  Vigo no les  habría menospreciado,  aunque por otro lado, sería poco probable que varios en el grupo hubieran podido dormir tranquilos teniendo al extraño de compañero de viaje.

Si alguién podría ayudarlo con esto, sin duda sería Tim, él conocía a la mayoría de quienes pasaban por el pueblo y si hubiera algún mercenario disponible y libre de compromisos con sus“amigos” de la Cofradía ,ese sería el tabernero.

Fue en ese momento que la compañera peliblanca tomó la iniciativa, dejó su espada  sobre la mesa pidiéndoles que se la llevaran a la forja para que le dejaran su filo a punto, además le indicó al resto que ella se haría cargo de apañar algunas medicinas y artilugios en caso de que alguno saliera lastimado en el trayecto;  al final, todos se encontrarían en la taberna de Tim como última parada antes de dirigirse hacia las montañas.

La chica ya estaba en la puerta con un pie afuera cuando volteó, agitando su níveo pelaje sólo para responder la única pregunta que le había hecho el mercader “-Soy Evelyn” y sin esperar un segundo más, salió del lugar a toda prisa.

Polvoso tardó un momento en recuperarse, vaya que era una hermosa visión esa chica, pero para cuando se recuperó ella ya no estaba, sólo el batir de las puertas quedó detrás de ella, Polvoso corrió para gritarle esperando que la escuchara

Eh Evelyn!! Chica!! no se te olvide traer algún tipo de desinfectante para las heridas!!... uh..bueno… no se si me habrá escuchado… que mujer… será mejor mantenerse espabilado, no es buena idea andar por ahí con cara de bobo cada vez que mueva las colas...

De regreso a la taberna, empezó a hacer una lista mental de lo que tenían y lo que podrían necesitar… uhm.. pues dado que Vigo se las ha apañado con la comida y la carreta ya podemos estar tranquilos.

Por lo demás, debían de tomar en cuenta todo lo que Vigo les había dicho. Necesitarían antorchas, al menos una para cada uno, unos metros de cuerda resistente, y el mercader estaba ansioso por conseguir algún líquido o material flamable… que más podrían necesitar… ¿habrían animales salvajes en el bosque a las faldas de las montañas o en el Valle?. Eran demasiadas cosas en las que pensar pero poco tiempo para prepararse, en eso estaba al entrar a la taberna cuando vió que el sátiro ya se encontraba tomando sus alimentos,

- Eh Xenagos, escuchaste todo lo que hablamos con Vigo? Se ve que esto va a estar duro de pelar,  pero ya veremos en qué clase de lío nos hemos metido, de  momento creo que es hora de ponernos en marcha,  Oye te puedo pedir que me ayudes con el mercado? Necesitamos algunas cosas y yo me he de ocupar de otros asuntos, mira te dejo una lista y algo de pasta para lo que se ofrezca,  si se te ocurre algo más que necesitemos, compralo de una vez no vaya a ser que después nos haga falta y nos andemos lamentando por el camino.

Polvoso le dió a Xenagos una bolsa con 6 monedas de plata,  y una breve lista de las cosas que se le habían ocurrido  con un


  • Antorchas (7 piezas)
  • 5 o 6 vasijas de cerámica pequeñas <- Muy importante!
  • Paño de algodón
  • Aserrin (1 bolsa de 1 kg)
  • Un bote de brea o media cubeta lo que te vendan <- Muy importante!
  • Aceite para lámpara al menos un frasco de 1 litro
  • 5 metros de soga o cuerda


- La verdad no estoy seguro de que puedas conseguir todo aquí en el mercado,  pero seguro que el pequeño Riim puede ayudarte, él se conoce todo el pueblo de cabo a rabo y si el no sabe donde encontrar alguna de estas cosas nadie más lo haría, si necesitas ayuda espera a que bajen la chica de los tatuajes y la otra la que parecía un ratoncito asustado, tal vez puedan acompañarte, pero si ves que no llegan no te tardes,  tenemos hasta las 12 para reunir todo e irnos.


Dicho esto a su amigo sátiro y puestos de acuerdo,  Polvoso se acercó a la barra donde Tim ya se hallaba de regreso después de haber procurado todo lo que el guía vigo le había solicitado.

- Eh Sr. Tim, buenos días nuevamente,  bueno esto ya se está cocinando, que todo sea a la salud del viejo Frax, pero bueno, le queria preguntar, dado que esta es la única taberna del pueblo, usted ha de conocer a toda la gente que pasa por aqui, o bueno.. a casi toda,  no será que usted sepa de algún viajero que ande en busca de trabajo? un mercenario, un soldado de fortuna, cazador o guerrero que esté de paso? El Señor Vigo nos lo ha pedido y la verdad es que aquí no sabría dónde empezar a buscar.

- Si, si conozco,  pero … ¿Está seguro que no quiere algo más formal?, aquí mismo en nuestro pequeño pueblo  hay una casa que sirve de “sucursal” de un conocido gremio de mercenarios,  los ha de conocer seguramente,...


Polvoso interrumpió de súbito a Tim agitando nerviosamente las manos frente de él,

- No no no.. asi dejelo, la verdad es que siempre me ha gustado tratar con la gente como yo,  independientes, sin ataduras que corran por la vida haciendo sus negocios por cuenta propia.. tratar con organizaciones a uno siempre se lo llevan entre las patas como cliente.


Un tanto  desconcertado Tim, siguió hablando después de tan abrupta interrupción:

- Bueno,  pues ….. creo que hace rato que han venido los pescadores a desayunar comentaron algo, de una mujer joven que andaba pidiendo trabajo de “espada de alquiler” en el mercado,  disculpe que no le sepa dar más señas pero siendo que son solo oídas poca  información puedo darle.


- Creo que con eso tengo, Señor Tim, iré a buscarla, solo espero que aún ande rondando por el mercado , espero tener suerte.


Asi pues Polvoso agarró sus cosas y la espada de Evelyn y salió rumbo del mercado despidiéndose a las carreras de Xenagos, afortunadamente con un pueblo tan pequeño no hay que recorrer mucha distancia, pronto pudo dar con el puesto de la pescadera a la que volvió a preguntarle por señas de la chica que le mencionó Frax.

Ah si.. una chica muy mona,  aunque se nota a leguas que es extranjera, pasó por aquí hace poco,  era alta y de cabello blanco,  llevaba un vestido muy bonito color amarillo, no tendrá problemas para encontrarla.

Polvoso se despidió de la pescadera y empezó a caminar en el mercado,  entre el gentío que empezaba a llenar el único pasillo de aquel mercadito era duro resistirse a la tentación de tomar algunas bolsas de kulls ajenas pero no era el momento adecuado, pronto entre al gente alcanzó a ver los cabellos blancos.. cortos, si, vestido amarillo,  si.. debía  de ser ella,  Polvoso se abrió paso como pudo hasta llegar a su lado.

Primero era por supuesto confirmar si era ella quien andaba en búsqueda de trabajo, no sea que se fuera confundir con alguien más y acabara recibiendo un tortazo que le cruzara el rostro, pero afortunadamente no fué así y  una vez confirmado , el mercader procedió a presentarse formalmente,como siempre con su nombre falso, y ella  dijo llamarse Shanata Chandra, y rápidamente pudo confirmar que lo que decían los otros era correcto, tenía un curioso acento en su voz que no reconocía,  y por el tono de su piel todo confirmaba que era extranjera o al menos no era nativa de ciudad o pueblo cercano.

Asi pues Polvoso  procedió y explicarle de qué se trataba el negocio, claro que.. maquillando ciertos detalles del viaje, haciéndolo ver más como un paseo o una excursión  que como una misión que podría llevar al grupo a las fauces de la muerte, no fuera a ser que la chica le subiera la tarifa.  Al final ambas partes estuvieron de acuerdo, Polvoso sacó de su dinero para pagar el adelanto que solicitó Chandra,  se limpió con su trapo y procedió a cerrar el trato con un fuerte apretón de manos.

- Pues ya todo arreglado, es hora de ponernos en marcha,  los otros del grupo andan ocupados en asuntos justamente preparando nuestra partida,  en cuanto nos reunamos se los presentaré formalmente, pero debemos ir antes con el herrero del pueblo y no tenemos mucho tiempo,  no es muy lejos pero es a las afueras del pueblo.


- Entonces será mejor que nos apresuremos. Yo le sigo.

El mercader le mostró el camino hacia las afueras del pueblo y pasando la colina, le platicó un poco de lo que había pasado apenas la noche anterior en la forja del viejo Frax, de la reunión del grupo y del objetivo de la misión, sin darle mayores detalles respecto de lo que el Shakal había mencionado,  pero explicándole lo que todos ya conocían, de manera que pudiera estar al tanto de que era lo que iban a buscar, ya sería cosa de que en el camino se fuera enterando de mas detalles.

Asi pues al cabo poco menos de media hora de caminar,  llegaron a la puerta de la forja donde se encontraba el viejo herrero, esta vez de pié, en el mismo lugar que el día anterior,  tomando el sol de la mañana mientras el sonido del fuelle de la forja se dejaba escuchar para después dar paso al martilleo constante contra el yunque, los vapores y humos se dejaban oler y picaban un poco al respirar,  pero era soportable.

- Señor Frax buenas tardes, Soy Estupefacto,  Estupefacto Relumbrón,  uno de los que iremos a las montañas por su roca.


- Ah señor Relumbron ... ¿Han conseguido un guía ya?- Mientras tomaba asiento en una vieja y gastada silla de madera-

- Asi es, el Señor Tim nos ha recomendado a un guía local llamado Vigo, le conoce? De hecho, esta mujer que me acompaña esta aqui a solicitud de él.  Permítame presentarle a la señorita Shanata,  ... Shanata Chandra,  El guia nos ha pedido conseguir al menos un par de brazos para ayudarnos con la misión y ella es a quien hemos contratado para que nos acompañe,  espero que usted esté de acuerdo.


El viejo sonreía, mientras sobaba sus rodillas, como si estuvieran cansadas - No vería problema en ello, solamente que el mismo ofrecimiento que les he hecho seria para ella, si desea que le forje algo. Y Vigo, si le conozco, ciertamente es un buen guia, algo terco y de mal genio, pero siempre cumple sus contratos-

- Sr Frax, también me trae de regreso antes de lo previsto otro tema, necesitamos de su ayuda, o más bien de la de su hijo, para recuperar el filo de nuestras armas previo a la partida,  digo,  la verdad es que de momento solo le traigo la espada de Evelyn y no se si pueda hacer algo con mis navajas, son más bien pequeñas y siempre  las mantengo en buen estado, pero una afilada con cuero no se compara a una afilada profesional.

Vamos a ver, acérqueme las armas por favor - El herrero pedía con las manos que se las acercaran y cuando las tomo en sus manos probó el filo con seguridad y probo copn sus yemas el tacto del metal,. que solo la experiencia puede darle a unas manos y tocara el metal, y tras revisarlo unos instantes dira -No hay problema, mi hijo esta en la forja ene stos mismos instantes, pueden darle sus armas y las tendrá en breve listas-

- Bueno si me permite pasaré entonces al interior para buscarlo, pero antes, quería preguntarle ¿ya no regresó aquel tipo que estuvo por aquí ayer en la noche? ¿Nadie los vino a importunar , nada extraño?

El viejo sonrió abiertamente y suspiró aliviado antes de hablar -Por fortuna no vino nuevamente ese individuo, aunque recibimos la visita de una jovencita encantadora, hablamos durante un tiempo y después se marchó con la promesa de volvernos a visitar-

El mercader escuchó atento las palabras del viejo Frax,asimilando lo dicho y buscandole el significado a la visita que recibieron, pero no parecía haber nada en particular sobre lo cual sospechar,  

- Señorita Chandra, podría esperarme un momento aquí,  pasaré y en un momento salgo con usted de nuevo.

Así pues. el mercader, entró a la forja y buscó al hijo del herrero, a quien saludó , le explico la situación y la necesidad de llevar las armas con el filo a punto, se las entregó  y tomó asiento en una de la bancas a un costado de donde Peter Mc Ferguson estaba empezando a trabajar con la espada de Evelyn.

- Sabe.. señor Peter,  hay una cosa mas que quiero comentarle, pero es mejor hacerlo ahora que solo estamos nosotros, … ¿Recuerda del ofrecimiento que nos hizo el día de ayer? ¿La bolsa de monedas de Plata? es posible que al regreso de nuestro viaje requiramos al menos una parte de esa bolsa, los gastos del viaje nos han tomado un poco por sorpresa, entre el guía y un mercenario que tuvimos que contratar, llevamos 80 monedas de plata.. no le digo que su bolsa corra con todos los gastos, pero al menos sería recuperar una parte al final, solo a nuestro regreso, espero que le parezca justa esta petición.

El hijo del herrero estaba trabajando en la fragua, martillando un trozo de metal al rojo, más cuando vió al mercader, dejó el metal en el fuego, para limpiarse las manos y estrechar las del recién llegado -Hola nuevamente, a si si ... recuerdo esa bolsa, bueno, si es por mi padre, no hay problema, de por si, ese dinero lo tenía para una emergencia-

Descuide, procuraré que lo que pidamos al final sea lo mínimo, pero apenas vamos iniciando y ya tenemos esto encima,  de cualquier manera créame que será bien  empleado y le traeremos de vuelta la petición de su padre.

El mercader iba a terminar la conversación pero una duda cruzó sus ideas:

- Peter, Oiga se me ha ocurrido algo curioso… su padre mencionó hace unos momentos que ayer recibieron la visita de una señorita a la que se refirió como “encantadora” y habló puras linduras al respecto de ella, creo que hasta le  vi ruborizarse un poco..., supongo que será una vecina de Tros, o ¿será acaso que su padre aún tiene aspiraciones amorosas eh ?  Sabe a qué me refiero - haciendo un guiño,

El hombre pegó una carcajada que por poco y le hace errar el golpe al yunque, pero se recompuso  negando con la cabeza y sonriéndole al mercader le respondió  -Nada mas lejos de la realidad, no conocía a la señorita, pero de que era bella y encantadora, concuerdo con mi padre, era extraño, cuando comenzamos a hablar, no desconfie en lo absoluto de ella y eso que estaba maravillada con las historias de mi padre. Al final, se despidió y se marchó, tampoco estuvo tanto tiempo, quizás una media hora, en los que mi padre habló a sus anchas y no se calló casi ninguna de sus historias.

La duda se convirtió en miedo en su mente la idea cobró color …”¿todas sus historias dijo?” ?

- Eh… y no le habrá contado de casualidad la del metal que vamos a buscar o acerca de nuestro grupo… ¿sabe usted si lo hizo?

EL hombre parecía hacer memoria unos instantes, como si ese detalle no fuera realmente importante para el momento que había sucedido - Creo que esa es la historia que más le interesó a la señorita, estaba bastante fascinada cuando le hablo de la estrella, incluso dijo que le gustaría verla. No le tome mucha importancia, sabiendo que no es un viaje que una mujer sola pueda hacer sin ayuda-

El miedo se convirtió en certidumbre al terminar de escuchar la historia… había alguien más detrás de la estrella… una simple niña , “ Si, como no”  ...  si esa era una inocente coincidencia Polvoso se cambiaba el nombre por Maria Anonieta" ...pensó

- Bien… bueno como dice.. no debe ser nada  ¿Quién podría imaginarse a una chica sola cruzando las montañas verdad?

Así pues..el mercader espero a que Peter terminara con su trabajo y recibió de sus manos las recién afiladas armas, no quedaba más que regresar a la posada y esperar la hora señalada por el guía para partir con rumbo a Valle gris.
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Re: Partida Forja de Estrellas

Mensaje por Avaricia el Dom Ene 03, 2016 11:13 pm

La Vikhar era la única que no había hablado hasta ahora. Se mantenía con el grupo, pero se limitaba a observar y escuchar en silencio. Evidentemente, no era una mujer de muchas palabras, pero carecía de ese toque siniestro de muchos viajeros que reservaban para ellos las mesas del rincón más oscuro de las tabernas, allí donde la luz de la chimenea no llegaba a alumbrar sus rostros. No, parecía haber maldad o motivos ocultos en el rostro de Karakari, y si alguien le hubiese preguntado no habría tenido ningún problema en revelarle el motivo de haberse unido a tan peculiar grupo.

No obstante, el viaje sería largo y Avaricia sabía que no podría ocultarse durante todo el trayecto. Al menos el guía debía conocer su existencia, se “presentaría” a los otros cuando la oportunidad surgiese. Así se lo hizo saber a Karakari, quien finalmente se puso en pie y dirigió una mirada seria al guía.

-Vigo, me gustaría hablar contigo, en privado.

Su tono de voz, aunque tranquilo, denotaba la importancia de que la siguiera para escuchar lo que tuviera que decir. Muy especial debía de ser para no poder hablar en la taberna, por lo que, sabiendo que la joven guerrera norteña insistiría, Vigo terminó por acompañarla detrás de la posada, donde tras las rocas que delimitaban el comienzo de los empedrados campos tendrían la suficiente privacidad y estarían alejados de ojos y oídos indiscretos.

-No estoy sola en este viaje.-comenzó a explicarse.- Me acompaña quien me ha guiado hasta el pueblo y hasta la leyenda de la estrella que cayó del cielo. Nos será de gran ayuda durante la travesía, y nadie deberá temer por su presencia, doy fe de ello.

El guia suspiro, estaba molesto y sus ojos cansados, mientras más rodeos daba esa mujer más cansado estaba, al punto de que su mal humor, común y conocido, ya estaba en sus límites. Con voz seca y sin mucho tacto, se dirigió hacia la mujer, que hasta ese momento parecía una brava guerrera, ahora era una simple mujer que le incordiaba

- Habla rápido, que debo descansar pronto, no tengo tiempo para dudas de alguien que no hablo cuando pudo. Y si van a traer a otro para el viaje, que se prepare, que no pienso cargar con pesos muertos.

-Le es posible viajar en mi interior, pero sería un derroche tanto de su energía como de la mía mantener tal magia, y ninguno de los dos deseamos sorpresas en momentos inoportunos que desemboquen en un malentendido debido a su naturaleza. Ahora, él desea conoceros.

Cuando Vigo hubiese asentido, el demonio comenzaría su regreso del interior de Karakari. Era costoso, no porque requiriese un gran esfuerzo, sino por lo cómodo que se encontraba en aquél oculto rincón. ¿No era perezoso el cazador al apartarse de su fuego, o el león al bajar de su cálida roca bañada por el sol?

Lo que a primera vista parecía un fluido negro y espeso comenzó a brotar de la boca de Karakari, como si ésta vomitara su cena. La masa informe se iba acumulando a sus pies, creciendo y alzándose en una nueva forma de la cual brotaban terribles bocas que se abrían y cerraban en lo que parecían bostezos y penetrantes ojos que posaban su afilada mirada en el guía desde la altura que le sacaba el demonio. Avaricia bajó lo que parecía ser su cabeza en aquél momento, desprovista de boca y plagada de aquellos ojos brillantes que se clavaban en los del hombre que tenía ante sí. Algo comenzó a cambiar en su voluble cuerpo, y una extremidad se alargó, formando una retorcida mano de finos dedos que se extendió para ofrecerla a modo de saludo.
-Un placer, mi estimado y caro guía.-el demonio pareció sonreír con las bocas que, súbitamente, surgieron en su vientre y “cabeza”.- Mi querida Karakari, ¿nos dejas un momento a solas? Ve a ayudar a los demás a encontrar lo necesario para el viaje.

“Nos veremos mañana”- dijo el demonio directamente a la mente de la guerrera.

Vigo había llevado la mano a su cinto, listo para desenvainar y asestar un corte, por lo que Avaricia se preparó para esquivar y endurecer su cuerpo si fuese necesario. Lo último que deseaba era un combate, en especial con alguien que probablemente era más diestro con la espada que la joven Karakari.

- Debí de cobrarle más caro a ese maldito mercader...

La guerrera aguardó, desconfiada por la reacción del guía, pero la insistencia del demonio finalmente hizo que volviera para reunirse con el grupo y ayudar a abastecerse para el viaje.

-Vamos, vamos, no tiene sentido llorar por la leche derramada.-rió suavemente el demonio, hablando con una voz femenina y tranquilizadora, haciendo que su apéndice volviera a sumergirse en su cuerpo.- Deja la espada para cuando la necesites, no tengo interés en ser tu enemigo.-el demonio se encorvó, alterando su cuerpo para quedar a la altura del guía.- Pero dime, ¿no crees ventajoso contar con algo más que espadas y antorchas para enfrentarte a una horda de cadáveres renqueantes? Alguien especial e increíble. No digo que sea yo, pero lo soy, y por eso estás de suerte.

El tono despreocupado del demonio buscaba relajar la tensión que flotaba en el ambiente. En cualquier caso, Vigo estaba cansado y de mal humor, por lo que no convenía tentar la resistencia de su materia gris. Sin embargo, emplearía su sutil influencia para despertar la codicia del hombre, tratando de despertar su interés en una jugosa recompensa.

-Verás, mi astuto guía, no voy en busca de oro ni joyas, ni tengo bolsillos para guardarlo, por lo que te cederé tales tesoros como muestra de mi buena fe.-ofreció sin borrar sus sonrisas.- Tan solo deseo viajar junto a este variopinto grupo de aventureros y guiar a mi joven guerrera hasta su destino. ¿O acaso despreciarías la inestimable ayuda que puedo ofrecer tan solo por el nimio detalle de haber sido vomitado por una norteña ante tus narices? Siempre puedo cambiar esa primera impresión…-su sonrisa se acentuó aún más si cabía.- Permíteme unirme al grupo cuando marchéis, a la salida del pueblo, habiendo advertido antes al resto de viajeros para evitar torpes malentendidos, y mi generosidad contigo no conocerá límites.

*      *     *

Karakari buscó al resto de integrantes del grupo, pero solo encontró al estrambótico hombre que se dio a conocer como Sr. Relumbrón, quien parecía que ya volvía a la posada, llevando varias armas consigo. Saludó con la cabeza al cruzarse con él.

-Sr. Relumbrón.-era un nombre realmente extraño, pero para Karakari, todos los sureños (todo aquél que no fuese del norte) eran extraños.- Veo que ya se ha encargado de las armas, pero no creo que un filo sea lo más adecuado para los no muertos.-observó la hoja de aquellas espadas.- Por mucho filo que tengan, los muertos no sangran, o al menos no lo hacen en mi tierra, y dudo mucho que un corte en las entrañas les impida perseguirnos. Hay que darles un buen golpe, romperles los huesos.

Y, tal y como había saludado, se despidió. Desde luego, no era una mujer de muchas palabras y, si hablaba, no se andaba con muchos rodeos.

Se dirigió pues a la misma herrería, donde compraría una maza, ligera pero contundente. No era ninguna experta en su uso, pero podría llegar a salvarle la vida si la espada y el escudo fallaban. Compró también flechas, brea para antorchas y aceite, el cual hizo que se lo guardaran en tres recipientes de cristal del tamaño de botellas de vino, algo más pequeñas. Los muertos se ocultaban en la oscuridad, por lo que su mejor defensa sería no solo la luz, sino también el fuego.

Estaba cansada, pues la posesión de Avaricia consumía también su propia energía, así que decidió que lo más sensato era volver a la posada y recuperar fuerzas. Si bien estaba acostumbrada a duras caminatas en un clima totalmente adverso, no cometería el error de confiarse. Lo hizo nada más llegar a Noreth y, de no ser por el demonio, habría perdido la vida.
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Re: Partida Forja de Estrellas

Mensaje por Snarl el Miér Ene 06, 2016 3:16 pm

PARTE VI


Todo lo dicho y hecho tiene sus consecuencias
Ya sean para bien o para mal
Los mortales deben de vivir con sus palabras y actos
Como el camino que han marcado en el mundo

Viejo proverbio olvidado.

Y con las últimas compras, la campana del templo sonaba, era medio día, y tras los últimos acontecimientos, el viejo Tim, aguardaba con una pequeña carreta en los establos de la posada y un par de caballos y mulas, lo mejor  que tenía en esos momentos. Los minutos pasaban y cuando la puerta trasera de la posada se abrió, apareció el guía, con cara de haber dormido poco y de estar de un pésimo humor, nada fuera de lo normal para él.  Tras un saludo corto, el guía reviso las cosas, comida y agua, algo de vino y provisiones varias, no necesitaba más.  No era que el viaje fuera sencillo, si no que por costumbre, el no compraría nada más de lo esencial para el viaje y de lo demás, deberían de preocuparse los aventureros, su trabajo era guiarlos, no ser su madre.

Los minutos pasaron y los aventureros comenzaron a llegar, incluyendo alguien más, al parecer una mercenaria, para Vigo, ese lugar estaba lleno de mujeres, pero que se le haría, no le pagaban para objetar, aunque si veía que la gesta no iba por buen camino y que la presencia de tantas mujeres era peligroso, objetaría y recomendaría volver, no arriesgaría su cuello por alguien más, aun cuando estuvieran pagando por su trabajo.

Suspirando, observo a todos y comenzó a hablar –Bien, nos dirigiremos a las Minas de Nashkell, al este , está a día y medio de viaje, por lo que si todo va bien, llegaremos mañana al anochecer. Acamparemos a las faldas de la montaña esta noche, así que pongámonos en marcha- Las instrucciones fueron claras y sencillas, el viaje no sería tan largo y si iban a buen ritmo, no habría problemas, algo difícil en esas zonas, especialmente por los animales y por qué no decirlo, los ocasionales bandidos que surgían cuando había escases de alimentos o simplemente la codicia imperaba.

Los animales eran dóciles, por lo que no tendrían problemas al montarles, aunque claro, el hecho de no haber subido jamás a uno de ellos, podría traer más de una consecuencia. La carreta no era como la del mercader, era más pequeña y ligera, a la vez que estaba llena de los enseres que tanto el mercader como los otros habían comprado.  

Mientras el grupo comenzaba a retirarse del pueblo, tomando uno de los caminos principales, más de uno noto que el sátiro no había llegado y claro, para el guía no importaba eso, ya que se les había dicho que no esperaría a nadie. Los animales se movían a buen ritmo, y  parecían acostumbrados a esos caminos, había pasado media hora, cuando a la distancia, se pudo notar una silueta que estaba corriendo. Era el sátiro, a regañadientes, Vigo disminuyo el paso de los animales y espero al antropomorfo, cuando llego, estaba jadeando, podía verse que había corrido bastante y su bolso tenía algunas cosas con riesgo de caerse. Se hizo la pregunta de rigor, que le había retrasado. La respuesta era simple, una bella moza que no se había querido desprender del cornudo, y que habían sido sus piernas, quien habían atrapado el cuerpo del sátiro, evitando que llegara a tiempo.

El guía suspiro al escuchar la historia y bajándose de su montura, se acercó al sátiro y apoyando su mano en su hombro le dijo claramente –La próxima vez que pienses con tu miembro y no con tu cabeza, yo mismo te abro en canal y te dejo a las arpías… no me preocupare por los lastres, no me importa si me pagan, si arriesgas a todos, yo seré el primero en dejarte de lado y a tu suerte-

El guía se retiró, más de una idea surgió en la mente de los presentes, era un hombre frio y claramente de un corto genio, pero con las palabras de Frax, era alguien de fiar y siempre cumplía sus contratos. El resto del día fue tranquilo, las pocas granjas que habían a ambos lados del camino eran escasas, pero la gente era jovial y saludaba como si fueran amigos, más de una vez el explorador levanto la mano en señal de saludo a un granjero solitario, otras veces, debieron de detenerse cuando los animales estaban cruzando el camino. Mientras avanzaba la tarde, el viento helado de las montañas se notaba más y más, como un preámbulo de la gélida bienvenida que recibirían al llegar a las minas.

Casi al caer la noche, se presentaba ante ellos un denso bosque, sería una locura adentrarse en el de noche, fácilmente se perderían o estarían a merced de los animales salvajes o quizás algún saqueador o bandido. Por lo que el guía aviso de que aquella noche, como estaba avisado, acamparían ahí. Sacando algunas cosas de la carreta, se armó una improvisada tienda. Vigo pidió que algunos recolectaran madera para la fogata y otros montaran guardia, se rotarían.  Una hora después y con la noche  ya sobre ellos, el fuego ardía, crepitando con la leña algo húmeda. Sobre este, una cacerola hervía lo que parecía un cocimiento, carne que había secada, algunas legumbres y papas. No era una comida de la realeza o lo que podrían comer en una taberna por unas monedas, pero calentaría el estómago y saciaría el hambre.

Mientras servía los alimentos, Vigo daba un trozo de pan oscuro a cada uno, siendo una comida bastante contundente, aunque claro, solamente comerían dos veces, o mejor dicho, acamparían solo al anochecer y el resto descansarían unos momentos o comerían sobre las monturas, era una vida difícil, pero parecía estar acostumbrado. –Escúchenme, aun cuando este lugar parece tranquilo, hay animales y bestias y quizás uno que otro bandido. Así que habrá que hacer guardia durante la noche, será de a dos, por lo que yo tomare la primera con el sátiro, la segunda será la chica de las colas y la mercenaria, la tercera la otra chica y la norteña, el mercader se quedara con el último turno, antes del amanecer conmigo, así que coman y vayan a descansar, les despertare cuando sea su turno.-

¿Por qué había hecho esos turnos? Por un lado, no le daría la posibilidad al sátiro de dormirse en los laureles, y por otro lado, las mujeres que parecían más débiles, tenían a otra más fuerte a su lado, por lo menos, no entrarían en pánico si veían algo o no despertarían a todos por un simple conejo. Mientras los demás iban a descansar, el guía se quedó revisando el fuego y alimentándolo con leña, no podía apagarse o sería peligroso, debería de arder durante toda la noche y estar pendiente de este y de no gastar toda la leña.  

La noche era fría y estrellada, por costumbre, Vigo traía un abrigo, y estaba pendiente de cualquier sonido, tanto del bosque como de las quebradas o llanuras que le rodeaban. Aparte del viento que cruzaba las hojas y producía un tétrico aullar, y el de un grillo solitario, no había más sonidos que le rodearan o amenazaran. En dos ocasiones, el cansancio domino al “patas de cabra”   y en dos ocasiones, había sido despertado con el golpe del pomo de la espada, dando precisamente en las costillas, para que no volviera a suceder.

Mientras había sido su guardia, Vigo no noto nada más allá de un aullido ocasional a la distancia, cosa que no le agradaba en lo absoluto. Cuando ya había terminado su turno, se dirigió a despertar a las mujeres y con algo más de suavidad, evitando despertarlas de un par de patadas y solamente moviendo sus hombros, les despertó. Mencionando el aullido de los animales y que estuvieran atentas por si algo surgía. Por su parte, el guía se cubrió con unas mantas y se durmió, no dejando su espada en ningún momento. Por un lado, por si eran atacados de noche y por otro lado, por el nefasto viajero que iba con ellos, mas precisamente, aquel vomito negro.
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Re: Partida Forja de Estrellas

Mensaje por Evelyn Blake el Sáb Ene 09, 2016 9:30 pm

Un viaje en carro era cuanto menos, un comienzo poco épico para la más que probable lucha para un material celestial, pero no tenían que andar, así que Evelyn no se quejó y dejo su bolsa llena de potecitos y frascos con mucho cuidado, no solo porque esas cosas valían una fortuna, sino porque ya era costumbre tratar con sumo cuidado sus pocas posesiones. Tenía verdadera curiosidad sobre qué diablos harían con el carro y los animales al llegar a la mina, no creía que fuera un sitio tan grande, pero ella no era el guía, ya se encargaría su excelencia el carísimo Vigo. De manera que se sentó en el carro, mientras la gente iba llegando. Al parecer habían encontrado a una espada de alquiler, aunque “espada” sonaba bastante incorrecto para alguien que no llevaba espada, ni ningún tipo de arma… Seguro que el mercader había encontrado a alguien competente, que se habría asegurado de que la chica servía, pero no pudo evitar dudar. Pero a saber, puede que fuera una gran archimaga arruinada y que su paseo por la mina fuera un paseo… Suspiró mientras escuchaba lo que el guía tenía que decirles. Día y medio hasta la mina, iba a ser un paseo por el campo ¿Qué podía salir mal?

Había el pequeño problema de no saber montar, pero no podía ser muy difícil, los humanos lo hacían todo el tiempo. Escogió el animal de aspecto más manso, un bonito caballo negro (no era como si pudiera distinguir un caballo de una mula, pero caballo sonaba más elegante). El animal parecía tener más años que ella misma y decidió acariciarlo un poco mientras miraba de reojo como subía el resto. Parecía fácil… Puso un pie en el estribo, cogió impulso y subió, cayendo por el otro lado de manera no demasiado elegante. Su montura la miro con cierta indiferencia y le dio un golpe de morro, como animándola, o riéndose de ella, no le quedó muy claro. Por suerte, el segundo intento funciono y se encontró sentada encima del animal. Le dio un suave golpecito con las riendas y avanzó. Chupado…

El sátiro no había llegado aún, y partieron sin él. Seguro que al pobre le había sentado mal el cordero, pero resulto que no, cuando ya llevaban un buen rato fueron alcanzados por este, que simplemente se había entretenido ligando. Genial, todo un profesional…

Cuando por fin acamparon, en las afueras de un bosque, Evelyn prácticamente se estampo contra el suelo, mullido por la hierba. Le dolía todo, incluso músculos que no sabía que tenía ¿Cómo diablos montaban esas cosas todo el rato? Remoloneo un poco cuando el guía les pidió leña, de manera que se quedó haciendo guardia. Tenía que estar derecha, pero así se movía menos, y eso era una gran ventaja para su adolorido cuerpo. Luego toco comer, cosa que hizo encantada, como siempre, pero levanto la mirada cuando oyó a su glorioso guía hablar. –Houye, tenguo nmbre- dijo con medio pedazo de pan en la boca. Definitivamente iba a robar a ese tipo. Pero le tocaba el segundo turno, así que no perdió mucho tiempo y se fue a dormir, cosa que consiguió bastante rápido gracias al cansancio. Fue despertada con un zarandeo suave, lo que provoco que la peliblanca tomara su arma, pero solo era el guía, era su turno. Ev bostezo, se desperezo y extendió las colas como si le hubiera caído un rayo, para separar el pelo y que tuvieran el aspecto esponjoso de siempre. Se arregló un poco el pelo y se puso a vigilar con su pose más seria. El ahora roncante guía menciono algo de aullidos, pero él era un simple humano, no podía compararse con ella, que veía, oía y olía mucho mejor, aunque no había nada que vigilar, solo grillos y viento, hasta que de repente, ya no hubo grillos. Eso era raro… Lo siguiente que noto fue un ligero temblor y un bulto en el suelo, un bulto que no estaba antes, obviamente. Cogió una rama de la hoguera y desenfundo su rapier con cuidado, seguro que solo era un topo, un topo muy crecido. Pero luego vio salir a un enorme y feísimo bicho que, a pesar de sus dudosos conocimientos taxonómicos era sin lugar a dudas, no era un topo, claramente, sino algún tipo de gusano o ciempiés de más de dos metros. En cualquier caso, era feo, grande y parecía hambriento, por lo que soltó un fuerte silbido que rompió el silencio de la noche justo cuando otro aparecía. –Nos atacan los gusanos- gritó, sin darse cuenta de lo ridículo que sonaba. Parecían duros, pero tenían ojos, antenas y patas de aspecto más blando, por lo que Evelyn se preparó para lanzar un tajo contra una de las antenas del de la derecha.
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Re: Partida Forja de Estrellas

Mensaje por Shanata Chandra el Dom Ene 10, 2016 4:09 pm

Chandra siguió al hombre que la había contratado de cerca, llevando a Galadari de las riendas, era un animal obediente y después de todo le siguió sin rechistar. Por el camino, el Sr. Relumbrón tuvo la amabilidad de explicar en más detalle en qué iba a consistir aquella misión y lo motivos que llevaban a aquel grupo a emprender aquel viaje tan arriesgado para llegar a valle. Al parecer se trataba de cumplir el último deseo de un pobre viejo que había sido herrero durante toda su vida. Un gesto noble, sin duda. También muy curiosa la historia sobre el meteorito, ojalá todo llegara a buen puerto para poder ver aquel meteorito con sus propios ojos, pues serían las primeras personas en verlo y usarlo con algún fin útil. Se cruzaron con otra mujer que saludó a su acompañante de camino a la forja.

Llegaron por fin hasta la forja del viejo el ambiente destacaba por el ruido constante del martillo contra el yunque produciendo un sonido metálico incesante. El mercader le presentó a Frax, el viejo culpable de toda aquella aventura, al cual saludó con una inclinación. Shanata no podía evitar sentir respeto por la personas ancianas, eran para ella un símbolo de sabiduría y experiencia. Frax le propuso a ella el mismo trato que los demás ya habían aceptado, algo forjado. Con el material que fueran capaces de traer, supuso.

-Estaré encantada si fuera usted capaz de forjar un brazalete para mí. -Quizás habría pensado en forjar algún tipo de arma, pero dado que ella no habituaba a usarlas -ni nadie en Mignamigra- un brazalete sería un buen recuerdo de aquella aventura que estaba a punto de comenzar.

Volvieron ambos de nuevo a la posada, repitiendo el camino que habían realizado minutos antes. El guía ya se encontraba allí, junto con una muchacha de muchas colas que captó la total atención de Shanata.

-Me llamo Chandra. Será un placer compartir este viaje con vosotros. -Se presentó. Sus gestos eran duros como de costumbre, pero trató de sonreír en la medida de lo posible, tratando de causar una buena impresión entre aquellos extraños cuyas costumbres no le eran totalmente conocidas y en los que no confiaba.

El resto de los integrantes tardaron poco en llegar y menos aún tardaron en ponerse en marcha. Chandra observó que la chica de las colas tenía problemas para subirse al animal, lo que le parecía divertido, pero se las arregló ella sola para finalmente quedarse encima de la mula. Por su parte, la mercenaria subió a su caballo.

Se dirigían al parecer a “las minas de Nashkell”. Hacia el este. Partieron de inmediato cuando la hora llegó. Más tarde sabría Chandra que no todos los integrantes habían llegado a la reunión, había dejado atrás a un mujeriego hombre-cabra con el que el guía parecía especialmente enfadado, aunque no podría decir que aquel hombre no estuviera enfadado en algún momento.

Aquella primera parte del camino fue sin duda un agradable paseo por entre las granjas de los alrededores. Vigo parecía conocer a más de uno por allí y realmente parecían personas simpáticas y amables. Sin embargo, pronto el clima empezaría a ser menos benevolente, cuanto más cerca de las montañas estaban el viento se volvía cada vez más frío.

Al caer la noche, encontrándose ya en el linde con un bosque Vigo dió el alto a la marcha, descansarían allí por aquella noche. Chandra consideró que por su papel en aquella aventura, lo mejor sería que ella montara guardia en lugar de recoger madera, aunque realmente no le importaba hacer ni lo uno, ni lo otro. No tardaron mucho hasta que un fuego ardía ya vivamente y calentaba lo que sería la cena de esa noche. La mercenaria se encontraba hambrienta y estaba cansada por haber montado durante tanto tiempo seguido. Comió alegremente, pues si bien no era una comida de reyes agradecía todo lo que pudiera comer y darle energías. -¿Qué habéis pedido que os forje el Sr. Frax? -Preguntó Shanata ahora que estaban todos reunidos entorno al fuego, por curiosidad principalmente y porque tendrían que cargar con mucho mineral a la vuelta si querían un objeto para cada uno.

Después de saber que ella haría la segunda guardia junto con la muchacha de las colas, terminó su comida y sacando su saco y manta de la mochila quedó sumida en un sueño ligero. Estar tan lejos de casa y rodeada de gente extraña tenía ese efecto para ella.

Sentir como alguien la tocaba hizo que despertara al instante, ya era hora de hacer su guardia. Se levantó y se estiró en tanto como pudo, desperezando los músculos. El aire frío fue más que suficiente para traerla de vuelta a la realidad.

-Nosotras nos encargamos desde aquí. -Aseguró al guía cuando se inclinó sobre la hoguera, echando un poco de leña para que no se apagara. Abrigada aún con la manta paseó por alrededor del campamento, comprobando que no había nada sospechoso y fue a parar al lado de la muchacha de las colas. -Espero que todo vaya bien…

Pasaron así varios minutos en los que Shanata daba una vuelta por el pequeño campamento, se aseguraba de que la hoguera aún estaba encendida y comprobaba que, en general, todo iba bien hasta que un ligero temblor las sobresaltó a ambas. Los caballos comenzaron a inquietarse mientras, crecía ligeramente en intensidad hasta que el suelo se abultó y desde ahí algo parecido a un ciempiés gigante salió desde el suelo. Arrastrándose ahora a por ellas, seguido de cerca de otro que había surgido cerca del anterior.

-¡Vamos, arriba, tenemos visita! -gritó golpeando con el pié tan suavemente como pudo a alguien que dormía cerca de donde ella se encontraba mientras se preparaba para encarar a los insectos gigantes. -Uma. -Susurró para que el colgante que llevaba al pecho se iluminara con una agradable y brillante luz blanca que eliminó gran parte de las sombras que proyectaba la hoguera desde detrás de ella.

Concentró su aura en puños y antebrazos, haciendo que estos se volvieran más duros preparada para encarar a la otra criatura y dar tiempo a que el resto despertara también para hacerles frente. Trataría de esquivar a toda costa las mandíbulas del insecto, mientras que por otro lado se preparó para golpear tan fuerte como le fuera posible la armadura natural del mismo, para comprobar cómo de resistente era. Si su armadura era más dura que sus puños trataría entonces de golpear sus patas, que parecían partes menos resistentes. Cogiendo distancia entre el bicho y ella siempre que se veía seriamente amenazada por aquellas terribles mandíbulas gigantes.
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Re: Partida Forja de Estrellas

Mensaje por Avaricia el Mar Ene 12, 2016 4:15 pm

¡Ya llegaban! Avaricia podía ver al grupo de ambiciosos aventureros saliendo del pueblucho, tomando el camino que se dirigía a las minas a las que optaron por dirigirse. El demonio ya podía degustar la codicia de aquellas personas, atrayéndole como un banco de peces atrae a los tiburones. Aquél guía, quien parecía vivir con un palo atravesándole el ano, tenía que haberles avisado, ¿verdad?

... ¿Verdad?

“¡Hijo de trol! ¡Aborto de mejillón! ¡Gusano traidor!”

El demonio vio pasar a los aventureros desde su escondite. Una rápida comunicación mental con Karakari le confirmó que Vigo no había dicho ni una palabra al grupo sobre la nueva adquisición que estaría esperándoles allí mismo.

Pero Avaricia no se iba a dar por vencido tan fácilmente. No iba a dejar pasar así por las buenas tal banquete. Uno de ellos, aquél que se presentó al grupo como Estupefacto Relumbrón, era la guinda del pastel. Si la codicia fuera algo físico, a ese hombre le estaría chorreando hasta por las orejas. De pronto, ya no le interesaba Karakari… salvo por ser un instrumento para acercarse al “Sr. Relumbrón”.

Durante el avance del día, siguió al grupo a una distancia suficiente para pasar desapercibido. Era sencillo debido al rocoso paisaje, pues aquellos escabrosos montes le daban mil y un escondites donde ocultarse. Al llegar la noche, aguardó en silencio entre las rocas cercanas, escuchando las conversaciones que surgieran entre ellos.

No pudo resistirse…. Simplemente no pudo.

“¿Qué ocurrirá si no lo logras?”

Esa voz, femenina y tranquila, resonó en la cabeza de Estupefacto Relumbrón, al tiempo que Avaricia usaba su influencia sobre él para alimentar su codicia.

“No temas, mi ambicioso amigo, puedes considerarme tu voz de la razón... y estoy aquí para devolvértela. Has pagado por unas provisiones de las que se han perdido la mitad por culpa de ese sátiro despistado. Has accedido a atravesar una oscura mina infestada de muertos vivientes. Has aceptado correr el riesgo de una sangrienta banda de mercenarios siguiendo vuestros pasos… ¿Para qué? ¿Tal vez para conseguir una bonita daga brillante? O peor aún: nada. Mas no te preocupes, mi querido amigo, te ayudaré a que el viaje haya valido la pena y cuidaré de que no te ocurra nada malo. Mantén el silencio, y confía en mí.”

No volvió a dirigirse a aquél hombre, al menos no aún. Pasarían una o dos horas hasta que se quedaran dormidos y decidieran montar guardias. El sueño no les duraría mucho, ya que unos invitados indeseados llegarían al campamento en busca de algo que llevarse a la boca.

Primero fue una de esas bestias insectoides. Luego dos. Los de sueño más ligero se levantaban para avisar al resto y tomar las armas para defenderse del ataque en la oscuridad. Pero bien era sabido que los torpes ojos de los humanos no les servían para ver en las sombras, por lo que lo único que alumbraba sus movimientos e impedía que se mataran los unos a los otros con desacertados tajos era la luz de la hoguera y la de aquella mujer de pelo blanco y corto, la cual parecía disponer de algún tipo de magia u objeto mágico. Karakari se había unido a esa mujer y a su lado, intentó asestar otro tajo a las patas del insecto gigante, imitando su estrategia. Parecían estar ocupados con la primera de las bestias, pero la segunda pensó acertadamente que aquellos que todavía no se habían armado o siquiera puesto en pie serían una presa más fácil.

¿Cuándo volvería a presentarse una oportunidad así? ¿Cuándo volverían a alinearse las estrellas para entregarle tal ocasión en bandeja de plata?

Aquellas criaturas no le habían visto en su escondrijo, y aprovechando el factor sorpresa se lanzó con todo su voluble cuerpo contra el segundo de los insectos, enroscando su cuerpo en el suyo y haciendo surgir varios tentáculos para mantener las extremidades y cabeza de la bestia fuera del alcance de los aventureros rezagados, mordiendo el duro cuerpo con enormes fauces surgidas de toda la extensión de su masa.

“He aquí una muestra de mi buena fe.”
dijo a la mente del ladrón. “No dejes que tus compañeros me dañen, matad al insecto, no a quien trata de matad al insecto”.

“Me dejaste atrás, Vigo.” Dijo a continuación en la mente del guía. “¿Confías en mí ahora?”
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Re: Partida Forja de Estrellas

Mensaje por Polvoso Von Lipwig el Miér Ene 13, 2016 3:21 pm

El grupo ( o lo que quedaba de él), se había reunido en la posada tal como les había instruido su mal encarado guía. Caballos, carreta, comida, agua, un par de brazos extra, las armas recién afiladas, y algunos artilugios provenientes del templo estaban listos y empacados. Sólo faltaban las cosas que se le habían encargado al sátiro, pero de este ni sus luces.

No podían esperar más, el grupo partió sin mirar atrás con rumbo a las minas, sería un camino largo pero a lomo de caballo sería más llevadero, o bueno, al menos lo sería para los que supieran montar, que no era el caso para todos.

A pesar de tener un poema a la vista como lo era Evelyn, a pesar del clima frío que tanto le gustaba, del paisaje y de que por fin se habían puesto en marcha, el humor del mercader era peor que el de un oso con espinas de puercoespín en la cola. Aquel sátiro taimado le había dejado botado con las cosas que le había encargado, la chica de los tatuajes había traído algunas cosas consigo, y Shanata seguro cargaba con otras pocas pero en su mente seguía dándole vueltas a cómo conseguir algo que suplantara lo que había perdido.

En su mal humor ideas extrañas como moscas cruzaron por su mente, “Y si fallamos…” .. Se sacudió aquella a funesta idea de la cabeza, Frax contaba con ellos no, tendría que encontrar la forma… a pesar de aquella carta.

Polvoso cabalgaba con la mirada perdida, sumido en sus pensamientos… o al menos eso creía, que eran suyos Las cosas saldrían bien, si...recuperaría lo perdido, superarían los peligros, regresarían con bien y… ¿una … daga?.. En el momento que el mercader trató de recuperar esa idea de entre las marañas de sus ideas, fue regresado bruscamente a la  realidad, Negro le graznó con enojo justo frente al rostro y permanecía allí, mirándolo fijamente con aquellos pequeños ojos negros.

-Eh gracias Negro, debí quedarme dormido, mejor espabilar antes de que termine en el suelo.

Al caer la tarde Vigo mandó a montar el campamento, y organizó las guardias, a Polvoso le tocó la mejor, al menos podría dormir de corrido, ayudó a Vigo a montar la hoguera y le dió de comer a los caballos, alguien tendría que ocuparse de los animalitos también.
Negro lo seguía de un lado a otro dando brinquitos o posándose en las ramas bajas, atento a los movimientos de su amo, pero más atento a la bolsa de maíz que colgaba del cinto del mercader.

-Eh tu listillo, no creas que no te he visto, espera tu turno y nada de quejas ¿oíste?

El cuervo graznó con enfado y revoloteo hasta el lomo del caballo de Shanata. Al que procedió a espulgar minuciosamente en búsqueda de algún bocadillo para matar el hambre.

Cuando la cena estuvo lista, todos acercaron sus cuencos a la olla donde Vigo había cocido el  puchero, la cena estuvo bastante decente y sentados alrededor se cambiaron algunas chanzas e historias. Shanata se presentó ante todos y preguntó respecto lo que cada uno había pedido a Frax, bien así que al final ella también obtendría su parte - “Eso podría servirme para ahorrarme el resto de su paga al final de esto” pensó en mercader.

-Pues lo mío es algo más bien simbólico, he pedido una cadena y un dije, algo para recordar a mi familia, ¿Sabes?, de donde vengo, las raíces son tan escasas que pueden olvidarse con facilidad, sólo eso le he pedido al herrero.

Polvoso aún no sabía el nombre de la guerrera de los tatuajes pero cuando trató de hacerle conversación ella sólo gruñó y escupió al suelo, bien pues de aquella respuesta no iba a sacar mucho tema de plática y la otra chica ya se había ido a dormir así que tampoco había más que averiguar.

Así pues empezaron las guardias y cada uno se fue a dormir esperando descansar y seguir su camino al despuntar el alba. Pero nada más lejos de la realidad, la noche les tenía previsto invitados inesperados en el campamento.

Una grosera patada en las costillas, sacó a Polvoso del mundo de los sueños,...gritos, ...golpes… y esos ruidos horribles como chasquidos …-color=#ffff00] "Pero que demonios...".[/color]..Polvoso abrió los ojos sólo para encontrarse al resto de sus compañeros luchando contra ¿sombras?..

-¡Shanata! ¡Evelyn! ¿Que pasa? ,gritó en medio de aquella confusión.

En medio de la noche, un resplandor iluminó a una de aquellas sombras, un grotesco insecto tan grande como una vaca se alzaba sobre sus compañeras y ellas hacían lo posible por contenerlo.

La mente de Polvoso, aún sin salir  del letargo, sin comprender de dónde habían salido o qué era aquella pesadilla , no pudo atender a la amenaza que se cernía frente a sus narices, un segundo insecto se encontraba frente a él, con sus enormes mandíbulas dispuestas a trozarle un buen pedazo, el chasquido de sus tenazas hizo que el mercader girará la vista para encontrarse de frente a su muerte.

Arrastrándose sobre su espalda el mercader trató de alejarse cómo pudo pero era inútil, tenía la bestia encima de él, y sus gritos de auxilio quedaban ahogados por el fragor de la pelea.

En el último instante cuando las tenazas se aprestaban a dar el golpe fatal,  Polvoso vio frente a sus ojos lo que sólo puede describirse como si la noche misma se hubiera tragado a la bestia.Una masa oscura y amorfa de la cual brotaban apéndices bocas y ojos se enredaba alrededor el enorme insecto.

Aquello era demasiado, el mercader había escuchado historias y visto cosas en sus viajes que le habían hecho entender que el mundo no es un lugar ordinario, pero lo que pasaba aquella noche frente a sus ojos era más de lo que podía entender.

La gota que derramó el vaso de la cordura del mercader fue escuchó un grito en su mente que le pedía matar… matar y callar...Se levantó como pudo y corrió hacia donde el instinto le decía que estaría más seguro, hacia el fuego. El fugaz recuerdo de la falta de antorchas y brea le recordaron el enojo que había sentido a lo largo del camino, pero también le ayudó a concentrarse.. Fuego…

Envolvió su mano con trozo de tela que rasgó de sus ropas, cubriendo sus dedos por encima de los  guantes y tomó una de las teas que aún ardían de la hoguera … La valentía que le brindó la antorcha se esfumó en un santiamén al tratar de enfrentar la situación.

-” Si, claro un leño ardiendo va a impedir que esas cosas me trozen en dos…mejor sería tomar los caballos y …”

Caballos… ¿podría ser?.. bueno de perder a uno a morir ahí.... Ya después Vigo le echaría la bronca de su vida pero no se le ocurría nada más, corrió hacia donde habían amarrado a sus monturas que pateaban y cabeceaban agitando su crin, también estaban asustadas, desató a la primera y la llevó con trabajos a colocarse de frente hacia donde el par de monstruos se debatian.

-Amigo… perdona por esto pero necesito de toda tu ayuda para que esto resulte y si no resulta.. Pues ya te encargarás de recordármelo cuando te alcance en el otro mundo.

Polvoso se subió al caballo, afianzó sus piernas lo mejor que pudo a los costados de su montura y se enredó las riendas fuertemente en una de sus manos mientras que con la otra le “atizó” en los cuartos traseros al animal con la tea ardiendo… al sentir aquello, el caballo se encabritó y Polvoso azotó sobre del lomo del animal, pero logró mantenerse arriba, el caballo salió corriendo desbocado ciego de dolor y enojo por el daño.

Su taimado jinete pretendía llevarlo a impactarse contra aquellas dos horribles apariciones, ya sea que cayeran bajo sus patas  o se llevaran un impacto de frente, ¡cual carga de caballería!…Bueno… así era en las historias que se contaban de batallas y guerras.. ¿O no? , ah si.. no podía ser una carga de caballería apropiada sin un grito de guerra apropiado.

-Mieeeeeeeeeerd… !

En nada, el pesado animal ya se encontraba a un par de metros… pareciera que el retumbar de los cascos detuvo la pelea de aquellas dos bestias, pues al unísono las dos dejaron de forcejear y voltearon su mirada, abriendo los ojos tan grandes como podían,(Avaricia todas sus miradas) en la dirección de donde estaban a punto de recibir la carga del equino y de su “intrépido jinete”.
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Re: Partida Forja de Estrellas

Mensaje por Snarl el Dom Ene 17, 2016 5:00 pm

PARTE VII


El aleteo de una mariposa, puede causar tempestades. De la misma manera, el actuar de uno, puede afectar a todos.

La alarma fue dada y cada uno de los aventureros debió de luchar por sus vidas. Se puede decir que cada uno tenía su estilo, alguno más pulcro que otro, más bello y menos brutal, pero cada uno lucharía por mantenerse con vida y si fuera posible, mantener todos sus miembros en su lugar. Quien se percató de la presencia de los insectos o bestias, fue la mujer horige, quien rápidamente, e hizo gala de sus dotes en la esgrima y el uso de aquella delicada, pero mortífera arma.

Con maestría, la jovencita movió su espada, su enemigo era fuerte, pero el filo de la hoja corto las uniones, una de las antenas cayo pesadamente al suelo y el monstruo comenzó a gemir de molestia. No era sorpresa, ya que para cualquier insecto, las antenas eran sus sistemas para sentir el mundo y ahora, una de ellas había sido mutilada cruelmente. El sonido alerto a todos, la lucha había iniciado y por qué no decirlo, los acontecimientos que habían sido detenidos hacia tanto tiempo, volvían a seguir su curso. La muchacha debió de retroceder para evitar que una de las patas la golpeara, era verdad, podría haber bloqueado el golpe, pero sin saber que tan duro era el insecto o que tan fuerte podía ser, su hoja podría haberse roto y por ende, su arma para defenderse.

La mercenaria, hacia lo suyo, su propio cuerpo era el arma y no requería más que sus puños y su determinación. Rápidamente comenzó a golpear el caparazón de uno de los insectos, pero a diferencia de lo que podía creer, el caparazón no era duro como una placa de metal o blando como la lana, si no que era similar al cuero y cada uno de sus golpes dejaba marcas, pero no lograba destrozar aquella protección. Los insectos eran bestias acostumbradas a vivir bajo la tierra, en túneles cavados por ellos mismos, por lo que estaban preparados para golpes de las propias rocas, por lo que sería difícil atravesar ese caparazón únicamente con las manos. La opción de luchar y golpear sus patas podría ser arriesgada, ya que el filo de estas, fácilmente podrían desgarrar la piel y carne, a pesar de ello, logro dar un golpe y una de las patas se destrozó, quedando colgada de los nervios y tendones en su interior, la bestia estaba molesta y con sus mandíbulas, intentaba atrapar a su presa con ira y desesperación.

Tanto el sátiro como el guía habían luchado a su manera, el antropomorfo, había estado golpeando y atacando la retaguardia de una de las criaturas, básicamente, aprovechaba que intentaba atrapar a la mercenaria y el atacaba las patas, en su mayoría infructuosamente, pero lo suficientemente molesto, como para evitar que el insecto se concentrara en su objetivo y errara la mayoría de los ataques. Aquello era como intentar acertar con un arco, cuando un mosquito volaba en la oreja. Era imposible y de esa manera, la mujer podía seguir luchando y golpeando el caparazón, que lentamente, dejaba ver un fluido entre sus placas.

Vigo había aprovechado lo mismo, la molestia de una de las criaturas por perder su antena, le dio la oportunidad de dar una puñalada por el costado a esta, el violento movimiento hizo que terminara en el piso, pero por fortuna, la espada aún estaba clavada y por ende, el animal  chillaba de dolor y se retorcía. La horige aprovecho y con un movimiento certero, rebano una de las patas, en la unión de la rodilla. El miembro cayo, desperdigando un nauseabundo aroma y un líquido viscoso y claro desde la parte cercenada.

La aparición de aquella sustancia gelatinosa y oscura, llena de bocas hizo que tanto el sátiro como la mercenaria se hicieran para atrás ¿Otro enemigo? Era posible, el surgimiento desde la oscuridad y por sobre todo, su apariencia monstruosa, no era buen signo, en lo absoluto. Pareciera que todos se sorprendieron, a excepción de la mujer bárbara, que utilizando su arma, había desprendido otra pata a la ya maltrecha criatura, la cual gemía por su costado apuñalado.

La batalla parecía inclinarse levemente a favor de los aventureros, mientras las dos criaturas atacaban y se defendían. Quizás en un par de minutos, podrían haber terminado con todo, si no hubiera sido por la temeraria acción del mercader. Hasta cierto mundo, era alguien que no podía luchar contra individuos más armados y valiéndose de su ingenio, había logrado superar varias dificultades, alzándose victorioso. Más en esta ocasión, había pasado algo inesperado y es que, con la mente claramente en caos y con la voluntad pendiendo de un hijo de araña, decidió arriesgar uno de los caballos, con la esperanza de que eso les diera una brutal y rotunda victoria.

Los caballos de guerra estaban entrenados para cargar y destrozar las líneas enemigas, el contar con uno de esos corceles era importante en el campo de batalla. Mas el caballo elegido, no era de guerra, si no… para lastima del grupo y del guía, era el caballo de Vigo. Este había pasado seis años con el explorador y había pasado por mucho, pero siempre, había logrado sobrevivir, esquivando las dificultades, como había sido enseñado por el guía.  El “jinete” en este caso el mercader, Estupefacto, Cargo contra las dos bestias, arrojándose en el último momento, para no recibir el impacto. El caballo al sentirse  más ligero, a un metro de chocar contra las dos bestias y quizás pasar por encima de sus compañeros… se desvió, evitando a los enemigos e internándose en la oscuridad. Fue aquello la suerte para el grupo, ya que, notando una presa más sencilla y menos violenta, ambos insectos volvieron a internarse en sus agujeros y desaparecer, aunque el relincho del caballo segundos más tarde, indicaban que habían alcanzado a este, a pesar de sus heridas, y ahora se estaban alimentando.

Al parecer, todo se había tranquilizado… si no fuera porque aún estaba esa masa con ojos y bocas frente a los aventureros, sin ser para nada amigable en su apariencia. Por otro lado, el guía había recogido su espada, la cual se había desprendido de la criatura al internarse en su agujero y la colocaba ahora en su cinto. Girando su mirada hacia los caballos, noto lo que había sucedido y apretando los dientes, miro al mercader, que se limpiaba la ropa de tierra.    Los metros que le separaban fueron reducidos en un instante y levantando un puño, el guía dio un fuerte golpe al rostro del mercader, que de seguro no entendía nada, más cuando fue levantado por las ropas por el iracundo hombre, noto que su rictus, ya de por si huraño, ahora estaba furibundo.

-¿Tienes idea de lo que has hecho? ¿Sabes de quien era ese caballo? … era MIO, ahí llevaba los mapas para el viaje, los talismanes para pasar la mina y el maldito dinero que había ganado en mi trabajo pasado… ¿Qué vas a hacer con respecto a eso?- Si hubiera podido matar al mercader, claramente lo hubiera hecho. Con su actuar, el mercader había llevado a la dificultad al grupo, el guía no le prestaba atención a la masa de ojos, que ya había visto con anterioridad, ahora le importaba que hacer con el mercader. –Vas a tener que pagar muy caro por esto… y si no pagas, me cobrare tu vida- No se sabría decir que harían los demás, pero el guía soltó al mercader, mientras volvía al fuego y mascullaba palabras de molestia e ira.

Por otra parte y tras ese hecho, claramente quedaba un asunto pendiente, la presencia de esa masa monstruosa y de que la norteña, parecía conocerla, ya que con gusto se acercó a esta,  sin temerle ni mostrando alguna preparación por si le atacaba.

Quedaba en “manos” de esa masa, como hablar con los demás, si tenía alguna intención de poder acompañarles o simplemente, evitar que fuera atacada por estos. Debería de hablar y hacer uso de su labia, claro, si lograba convencerlos de que no había “malicia” en su actuar o en su presencia mejor dicho.
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Re: Partida Forja de Estrellas

Mensaje por Avaricia el Dom Ene 17, 2016 7:56 pm

¿Sabéis esas veces en las que uno ve pasar su vida en diapositivas? El tiempo se para y ves llegar un episodio extremadamente doloroso mientras piensas “Oh, mierda”. Eso fue exactamente lo que pasó por la mente del demonio cuando uno de sus múltiples ojos se fijó en aquél caballo dirigiéndose a él e, instantáneamente, todos sus demás ojos siguieron al primero. Para Avaricia, todo sucedió a cámara extremadamente lenta. Las múltiples extremidades que se enroscaban en el cuerpo del insecto gigante se separaban de su exoesqueleto y el resto del demonio tomaba impulso para saltar a un lado y apartarse de la trayectoria de aquél loco armado con un equino desbocado.

Resultó que el caballo estaba más cuerdo que el jinete, pues en cuanto éste saltó de la silla de montar, el caballo cambió su rumbo y se marcó una de “venga, hasta luego” para desaparecer en la oscuridad, seguido por los monstruosos insectos. Por fortuna, Avaricia había logrado separarse del bicho gigante a tiempo y había acabado a dos metros escasos del grueso del grupo de aventureros.

-Vaya, esto es incómodo…

Se pudo en pie, desarrollando un par de piernas “semi humanas” y do…tres brazos. Dos de ellos brotaban del costado derecho y el último del izquierdo. Cerró esa mano en un puño, llevándolo a la boca que había surgido en lo que sería su estómago y carraspeando mientras un único y gran ojo en la parte superior de su cuerpo observaba a los aventureros.

-Buenas noches, mis queridos compañeros.-sonrió, momento en el cual una nueva boca más pequeña surgió junto a la ya existente para desaparecer al segundo siguiente.- Esperaba no tener que presentarme de una forma tan brusca, pero al parecer nuestro querido guía “olvidó” mencionaros que viajaría junto a vosotros y… ¡oh! También “OLVIDÓ” que estaría esperando en la salida del pueblo.-remarcó aquella palabra con saña, obviamente molesto por la actitud de Vigo y la situación a la que le había obligado a llegar.- Así que… si por esas cabecitas vuestras está pasando la idea de perseguirme con palos y antorchas, me gustaría destacar que me he lanzado desinteresadamente contra un bicho de más de 2 metros para salvaros la vida y que ese hombre ha intentado atropellarme con un caballo, pero no le guardaré rencor.-señaló a Polvoso, que en ese momento estaría aún degustando el dolor del puñetazo de Vigo.- Mi querida Karakari puede dar fe de ello, ¿no es así?

Karakari, quien se había aproximado a él sin miedo para demostrar al grupo que la criatura no era ningún peligro, asintió con la cabeza y se pronunció a continuación con un tono de absoluta seriedad.

-Si no fuera por él, mi cuerpo sin vida se habría hundido en los ríos de Jyurman. Gracias a Vhalokri-así llamaba Karakari al demonio, lo cual significaba "Enviado de Vhalos", el dios de la Muerte de su pueblo.- puedo continuar el viaje que me ha llevado desde mi tierra natal en los Glaciares hasta aquí, junto a vosotros. Si no podéis aceptarlo como un compañero más en éste viaje, entonces nosotros iremos por nuestra cuenta. En caso contrario, os aseguró que, ahora con la ausencia del equipo que iba a ayudarnos en las minas,-ni siquiera se dignó a mirar al ladrón al decir aquello.- necesitaremos de su ayuda para guiarnos en la oscuridad.

"No les hagas caso, amigo mío." susurró el demonio a la mente de Polvoso."Ellos son demasiado orgullosos para ver que les has salvado la vida."

"Lo has perdido todo, amigo mío." susurró, ésta vez, a la mente de Vigo. "El pago que ibas a recibir ya no será suficiente para cubrir todos esos gastos. Ni siquiera la parte de ese insensato será suficiente... pero los accidentes ocurren, especialmente en la oscuridad de unas minas malditas... ¿cierto?"

Pero Avaricia no se limitó a las palabras. Empleó su influencia aprovechando la puerta que le abría la furia de Vigo para sembrar en él una codicia mayor. Él mejor que nadie sabría cuántos aventureros morían o se perdían en una travesía tan peligrosa. ¿Quién iba a sospechar de él si volvía con algunos menos y se cobraba su recompensa para amortizar los gastos?
Off:
Como he mencionado, me gustaría que se tuviera en cuenta que Avaricia emplea su influencia en Vigo:


Alimentar ambiciones: Avaricia tiene la capacidad de inducir éste sentimiento en las personas, haciéndoles ambicionar más y más. Para ello, debe tener contacto visual con la víctima y solo afectará a una persona a la vez. Ésta habilidad casi siempre tiene éxito, pero su fuerza varía enormemente: una persona podría simplemente guardarse en el bolsillo la moneda que iba a arrojar al sombrero de un mendigo, mientras que otra podría optar por planear el asesinato de su socio para quedarse con todo el negocio.
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