Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Hola a todos soy Amelie
por Amelie18 Hoy a las 12:07 am

» [Evento] Criaturas Norethianas y dónde encontrarlas
por Staff de Noreth Ayer a las 8:27 pm

» Criaturas Norethianas: Águila Flecha
por Azura Ayer a las 8:26 pm

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
por Croatoan Ayer a las 5:32 pm

» BrannMur Aullatormentas
por Capitán Pescanova Vie Jul 20, 2018 8:31 pm

» [Reclutamiento] Noche de Muerte
por Strindgaard Vie Jul 20, 2018 6:22 am

» Que no estoy - Alegorn
por Lamb Jue Jul 19, 2018 11:59 pm

» Noche de Muerte [Campaña]
por Katarina Miér Jul 18, 2018 7:35 pm

» Criaturas Norethianas: Cactilio
por Azura Miér Jul 18, 2018 12:11 pm

» Semiausencia
por Bediam Mar Jul 17, 2018 10:01 pm




Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


Una mala noche.

Ir abajo

Una mala noche.

Mensaje por Ioreth el Lun Nov 23, 2015 12:12 pm

Poco hay que decir de aquella ciudad. Era una ciudad mas, como tantas otras por las que había pasado. Una ciudad de esas cuyo nombre no merece ser recordado. Una ciudad en donde podías vivir y morir sin ver nada extraordinario. Aquellas ciudades me interesaban, eran ciudades hambrientas de historias, ávidas de rumores que combatiesen el aburrimiento.
Cuando llegue a ella la luna ya iluminaba la noche. Una luna grande, redonda, rebosante. Su luz bañaba la ciudad. Había estado caminando durante todo el día, pensando que llegaría antes hasta la ciudad. Entré en la ciudad deseoso de poder llevarme algo caliente a la boca y sobretodo de quitarme las botas y poder cerrar los ojos. Mientras caminaba por la calle principal, observaba que poca gente seguía en la calle. Las pocas personas que veía parecían gente sencilla que se dirigían a casa para cenar. Cenar…

– Diablos, que hambre tengo. ¿Dónde estará la taberna?- mascullé para mi.

Seguí caminando por la calle principal con la esperanza de encontrar la taberna. Al poco rato encontré la taberna. Se llamaba El Licor Oxidado, en apariencia no tenia nada de especial. Se veía luz desde afuera y ruido de voces, parecía que había un ambiente animado. Al entrar vi lo normal, grupos de gente bebiendo, comiendo y riendo. La clientela parecía principalmente humana. Nada extraño. El ruido, aunque alto no molesto, era ese sonido tan familiar para mí de conversaciones, risas y eructos que casi me parecían ya el abrazo de una amante.  Me acerque sin demora a la barra. El tabernero era un hombre que aunque maduro mantenía una musculatura envidiable por muchos. Su frondosa barba negra enmarcaba unos ojos duros y cansados.

– Buenas noches. Dame una alegría y dime que tienes algo caliente que comer, si así querría acompañarlo de un poco de vino tinto. –dije componiendo una sonrisa cansada.

El tabernero me miro de arriba abajo. Para un tabernero era importante saber evaluar a su clientela, saber si podrían causar problemas, el dinero que llevan encima… Sinceramente, no tengo ni idea de lo que pudo pensar aquel hombre de mí.

– Quizás tengas suerte, creo que todavía queda algo en la cocina.

Entró por una puerta tras la barra y al poco rato volvió trayendo consigo la comida. Miré la carne que tenia delante, y juro por todos los dioses, que no tenía ni idea de que era aquello que tenia delante. El tabernero levanto una ceja como retándome a que hiciera alguna objeción. Preferí no preguntar.
Me senté en una mesa un poco apartada. La comida estaba dura, y más bien fría, pero era mejor que nada. Tuve que acompañar la comida con más de una copa de vino para poder tragar aquello. Mientras pensaba en coger una habitación para poder pasar allí la noche paseaba distraídamente la mirada por la taberna, disfrutando de un agradable calorcito provocado por el vino que había bebido.

– ¡No puede ser! -pensé.

En una mesa en el extremo opuesto de la caverna estaba mi hermana, Eriana. Hacia ya mucho tiempo pero era ella sin ninguna duda. Nunca podría olvidar su cara, el recuerdo de su rostro y el de mis padres me torturaba cada vez que cerraba los ojos. Sus ropajes eran distintos, llevaba ropa de aldeana, eso era lo único que me llamaba la atención. Eso y el anciano que no paraba de toquetearla descaradamente.

Antes de que pudiera recuperarme del shock el anciano se levanto, agarrando bruscamente a Eriana del brazo y llevándola afuera, ella no parecía muy a gusto precisamente. Rápidamente me levante y salí tras ellos. No entendía como Eriana permitía aquello, siempre había sido una chica fuerte y con carácter. Nunca dejaría que la tratasen así, a no ser… A no ser que quisiera o que lo necesitase…

En la calle el anciano y ella ya estaban doblando una esquina, aquel hombre era más ágil de lo que parecía. Fui siguiéndoles, cuidándome de no hacer ruido y que me descubrieran. Avanzaba de sombra en sombra, jugando con la luna a que su luz no me tocase. De vez en cuando escuchaba al hombre hablar, trataba de alagar a Eriana, decía cosas que ni en el mayor estado de embriaguez diría jamás a una mujer. Por las caras que lograba atisbar los encantos de aquel hombre no surtían mucho efecto.

Al doblar un recodo los vi entrar en una casa. Estaba harto, averiguaría que pasaba, acabaría con esto, ya. Me puse agachado junto a la puerta. Pegue la oreja a la madera, no escuche nada. Con un par de alambres que llevaba siempre me dispuse a forzar la cerradura. No era difícil, era una cerradura sencilla. Pese a ello, era un trabajo delicado y sentía que las manos me temblaban de rabia. Me di tiempo a respirar un par de veces y abrí la puerta.

La habitación estaba solo iluminada por un par de velas. Y al fondo tumbado sobre la cama estaba aquel asqueroso hombre solo con unos calzones puestos. Fui consciente de todo mi cuerpo, la sangre golpeando mi cabeza, los músculos tensándose. Salte sobre él, no pensaba lo que hacia. Sus ojos abiertos de la sorpresa y el miedo me miraban cuando puse sobre su asqueroso cuello mi daga. Solo podía pensar en las cosas que le podía haber hecho a Erianna, en las cosas que pensaba hacerle.

– ¿Dónde esta?- dijé.
– ¿Quién? ¿Esa puta? ¡Suéltame por los dioses, haz lo que quieras con ella, no me importa!

Le mataría, le mataría. Un ligero movimiento sobre su cuello, solo seria eso… Nadie echaría en falta a este desgraciado. Un poco mas de presión.

– ¡No, suéltale, déjale en paz!

Tras de mi vi a Erianna desnuda, esa imagen me hubiera turbado sino fuera porque aquella no era ella. Se parecía, no había ninguna duda, la misma constitución, la misma altura, el mismo color de pelo, pero no era ella. No era ella. Un frió me inundo todo el cuerpo.

– A veces es un poco brusco, pero no se merece que lo maten, ¡suéltale por favor!-suplicó aquella chica.

Salté de la cama y eché a correr. Salí de aquella casa y seguí corriendo. Empezaba a llover, hacia frió, la luna iluminada la noche, burlona. Ya no podía descansar allí. Salí del pueblo y seguí corriendo. Buscaría otro lugar donde descansar, donde no alcanzasen los rumores del incidente. Notaba el agua fría sobre mi rostro, y dos gotas calidas deslizarse desde mis ojos.

– ¿Cómo me pude dejar llevar así? ¿Cómo fui tan imbecil? Si al menos no hubiera sido tan precipitado, si no se hubiera parecido tanto a Erianna…

Corrí y corrí huyendo de aquel pueblo sin nombre. Sentía los pies arder. La historia se propagaría rápido, es complicado dejar atrás una historia. Por mi cabeza pasaban imágenes entremezcladas de la chica…, de Erianna…, del rostro de pavor de aquel hombre. A veces es complicado dejar atrás las historias, a veces dejar atrás la vergüenza es imposible.


-Diálogos
-Pensamientos

Ficha de Ioreth

Cronologia de Ioreth
avatar
Ioreth

Mensajes : 11
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Una mala noche.

Mensaje por Señorita X el Mar Nov 24, 2015 3:26 pm

Muy bien, Hijra aprobado. Te daré permisos y color, y así ya podrás rolear tranquilamente.

Bienvenido seas a Noreth
avatar
Señorita X

Mensajes : 1269
Edad : 24
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.