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Ser humano, o del Origen

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Ser humano, o del Origen

Mensaje por Gavryel el Sáb Nov 28, 2015 8:30 pm

Thargund, El Imperio, Ciudad de Sylvath. 982 d.G.a  

Un cuartel cerca de la costa, al sur del país.

En una litera se encontraba durmiendo el joven, su rosada piel parecía darle un aire de fragilidad un tanto burlona. Habían más literas pero el que no podía dormir en aquella barraca era Gavryel. Se encontraba con los ojos abiertos mirando por la ventana que tenía a su lado.  Fuera se divisaban con dificultad la arboleda enorme que rodeaba aquél clandestino cuartel, el viento era intenso y se mezclaba con los ronquidos de algunos soldados rasos que allí descansaban. El paisaje era un poco aterrador, árboles meciéndose fuertemente a la par del soplo fino, delirante, del aire, la oscuridad abundando por todas partes. Él no dormía.

Habían pasado unos cuantos días desde que había sido enrolado en esta compañía para la protección del sur de la ciudad, asolada por un nuevo crimen, no se tenía muy claro qué era, pero se rumoreaba que piratas. Al chico no le daba miedo enfrentarse a piratas y menos teniendo la logística, armamento, en resumidas cuentas, toda la miscelánea necesaria para repeler a bandidos de poca monta. Pero esto le hacía replantearse una vez más una extraña duda que le acontecía desde hace días, y es que ¿Cómo podía ser que su nación haya desplegado tantas divisiones y cuarteles clandestinos para hacer frente a meros piratas que con unos pocos cañones en la costa hubieran bastado? Algo más había aquí, algo más estaba ocurriendo.
Gavryel era un muchacho que en toda su joven vida no había salido del imperio, había estado relacionado unicamente con humanos, aquellas razas que llegaban de otras partes o bien eran esclavos para mano de obra gratuita o bien eran diplomáticos y cualquier tipo de político extranjero cuya estancia era breve. Esta condición de vida hermética había hecho en el joven una mella de curiosidad muy grande que no podía ser resuelta aunque el ejército estuviera haciendo algo por solventarla, puesto que se movía más y tenía oportunidad de salir al extranjero, aunque sea para "pacificar" territorios en nombre de la bandera y la nación.

El viento seguía meciendo los árboles, más allá, a unos pocos kilometros se encontraba el mar ''Surpiedragón", se encontraban una série de pueblos costeros pescadores y comerciantes que solicitaban la ayuda de El Imperio. En esos instantes podrían estar pasando cosas, terribles acontecimientos de los que Gavryel y compañía harían descubrimiento más adelante, pero no ahora, ahora debían dormir y descansar para el largo día de mañana,  día en el que marcharían a paso moderado hacia los pueblos, en concreto a la capital de aquella comarca, un pueblo cuyo nombre era -Edettha-, aquí el superior del muchacho haría trato con el gobernador para tener aquello que necesitasen para combatir la piratería, que en un supuesto harían aparición en pocos días.

Más allá, a kilometros del cuartel y a kilometros de la costa, en pleno mar, allí había un Galeón Real escoltado de dos brulotes y en cuyo frente se hallaban unas seis galeras. No se oía nada, solo el mar y el viento intentar mover unas estructuras veladas que no se inmutaban. En aquél galeón real destacaba una figura se encontraba en un estrado cerca de la proa, la figura se confundía un poco con la oscuridad de la madrugada pero algunas velas del barco remarcaban su extraño semblante, una cara inconfundiblemente extranjera, tez gris y afilada, ¿Quién era? ¿Qué hacían ahí? ¿Cuántos? . Un pequeño cuervo salía de unos de los barcos y se dirigía hacia la costa, hacia alguno de los pueblos colindantes de la zona.

Gavryel comenzaba a conciliar el sueño, no sentía ningún tipo de presentimiento, su atención se había centrado en lo que solía regalarse a sí mismo para dormir, bellas imágenes de su muchacha y él juntos, en aquellos verdes parajes de El Imperio, aquellas santiguadas noches de música robada a algún aristócrata, música que se transformaba en una realidad subjetiva, que mucho tenía de realidad, y encima de verdad. El sueño lo invadía, en su alma ambos caminaban juntos por un sendero con piedras, cada uno pisaba una, aquello era su justicia, aquello lo ordebana, le ponía sentido a su vida, debía eternizar esto, se preguntaba cómo hacerlo, se preguntaba más cosas, pero se quedó dormido antes de poder responder algo.


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Re: Ser humano, o del Origen

Mensaje por Gavryel el Mar Dic 01, 2015 8:15 pm

Se hacía el sueño, dicen que los sueños pueden ser interpretados como presagios, rompecabezas que al encontrarse el sentido pueden formar un significado con carácter real, quien sabe, pero Gavryel era poco supersticioso, no creía ni en espíritus ni en dioses ni nada que el considerara supranatural. Era lo que en esa época se llamaban los 'acreditados' , aquellos que no tenían crédito alguno, sostenían que todo lo real era material y punto. Al joven soldadito no le hacía falta más, qué es que acaso ¿Había un mundo inteligible? ¿Más allá de la física? A este muchacho no le interesaba profundizar en el pensamiento, el ejercicio de la reflexión le venía justo, sin embargo una vana curiosidad le conducía a sendos libros de teología y filosofía 'acreditada'.
Aquél sueño... Cuan profundo dormía ahora el chaval, tras contemplar por la ventana, sumado aquél frío, el sueño tenía sentido, a saber:
Se podía apreciar una explanada nevada con sendos árboles sueltos e independientes bien gruesos y sosteniendo gran cantidad de nieve. Ahí estaba el muchacho, él sabía que era él, pero no se reconocía en apariencia sino en esencia, es decir, su cuerpo no era el suyo, era parecido... pero no del todo... Portaba un estandarte, no pudo verlo con claridad, a su costado había filas de soldados, estaban abrigados pero no parecía que tuviesen mucha equipación militar, aun así en sus rostros se apreciaba la convicción por algo, ¿Tal vez por lo que representara ese estandarte? Quien sabe.
- El enemigo caerá hoy también, lo pisaremos y construiremos el nuevo orden aquí también, liberaremos donde vayamos, es nuestra misión, es nuestro compromiso con Dios, para nuestro Dios de ... - No se pudo entender la última palabra, ¿Dios de qué? ¿Qué dios están hablando aquí? ¿Habla Gavryel? ¿yo? El muchacho parecía tener su mente atenta a lo que él mismo decía en aquella circunstancia, que como en todos lo sueños sabemos que damos por sentado de manera ingénua que lo que allí acontece es real y esta no era una exepción pero el muchacho al menos se sentía extrañado con todo lo que estaba pasando y aún de forma de extraña podía separar un poco su verdadero yo del que el sueño estaba imponiendo.
Los gritos de aclamación y euforia resonaban, se gritaban y coreaban consignas extrañas y políticamente heréticas para su 'sano' juicio. Había algo más en aquellas personas y en el propio Gavryel, había una especie de seguridad o confianza en algo, algo supremo, ergo algo que el muchacho que contemplaba el sueño no admitiría jamás pero en dicho momento debía acatar, pues en un sueño es difícil mandar, casi imposible de hecho.
La nieve se extendeía por aquel llano hasta llegar a unas murallas de madera que erigían torres del mismo material donde se encontraban apostados soldados profesionales, bien vestidos y bien armados, pero con una seguridad vana, más relativa que la de los apostados en la nieve junto al muchacho. Aquellas empalizadas cubrían una serie de artefactos y maquinas de asedios custodiadas por esta clase de guardianes. Apreciaban banderas con un tipo de diseño conocido pero que el muchacho no acabava de recordar. Dentro de la empalizada se oían ordenes constantemente y cierta preocupación acompañada de un toque de arrogancia.
Al otro lado, el joven y distinto Gavryel proseguía: El Dios lo ha querido así y es nuestro bien, pongamos orden en el caos, hagamos cosmos en la locura, armonicemos, viva la c....n..!! - No se volvió a entender y los soldados que acompañaban al muchacho volvieron a los ánimos, acto seguido, todos incluyendolo a él se pusieron en marcha, estandarte en mano y arma, pero ¿Qué arma?. Con que curiosidad vemos los sueños, y con que velocidad entran y desaparecen de nuestra alma, perdón, de nuestra mente, el joven no cree en nada, por ahora.
Velozmente la imágen que allí se le daba en su cerebro cedió paso a otra, esta vez el paisaje no era nevoso, más bien oscuro, no se podría decir que tipo de tierra predominaba allí, no se podía apreciar casi nada, solo formas lejanas y difuminadas, formas que no se distinguían entre ellas.


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Re: Ser humano, o del Origen

Mensaje por Gavryel el Jue Dic 03, 2015 9:44 pm

Aquellas formas iban tomando sentido a medida que el tiempo avanzaba, pero caray, como casi todos los sueños, el olvido está más presente que cualquier aspecto de la realidad que allí acontecía, puesto que no podemos negar que en algún mundo esto ha pasado. Se podía ir apreciando poco a poco y allí estaban, se trataba nada más y nada menos que de un complejo de armas y artefactos, como lanzas, hebillas, anillos, martillos, etc. El joven muchacho estaba desconcertado, no tenía idea de que significaba todo eso. - Elige solo un objeto, te seguirá en vida y en muerte. - Algo había hablado y con la seguridad que se proporciona uno mismo en los sueños, el joven soldado se acercó y contempló velozmente los objetos allí presentes, ¿Volaban acaso? ¿Estaban en una mesa? Tampoco podía discernir esto sin embargo los veía claramente y la cabeza le dolía, debía darse prisa y así lo hizo, cogió un trozo de metal extremadamente duro que le transmitía confianza y respeto, el trozo de metal tenía forma irregular pero pesaba algo más de 7 kilos. Gavryel no sabía con exactitud lo que había elegido sin embargo sabía que era lo que quería de todo ello, pero ¿Cómo lo sabía, sin saber lo que es? Paradojas de los sueños tal vez, o nada de eso. Este muchacho jamás creyó en ninguna doctrina determinista, pensaba y por ahora piensa que la libertad sí existe y tenemos dominio y capacidad de deliberación antes nuestros actos, tal vez se equivoque, el tiempo irá resolviendo sus dudas, claro está, si las investiga con ansias. Aquél objeto tenía algo más que materia, Gavryel esperaba que la voz que antes se oyó volviera a resonar para saber como continuar, pero nada más pasó, el plano espacial donde se encontraba cambió y ahora se hallaba en una forja, como si hubiera estado ahí todo el ¿Día?. El ardiente fuego era maravillosamente brillante, parecía distinto a los corrientes, allí estaba Gavryel y allí estaba el trozo de metal que  había elegido, lo estaba moldeando, lo estaba construyendo y sin que pasase más tiempo somnoliento, allí estaba su nueva alabarda, no era cualquiera y antes de poder averiguar más sobre este enigmático sueño... la realidad objetiva topó con él y el despertar fue abrupto.  
- Todo el mundo arriba, vestimenta y arma en el hombro, marchamos en 10 minutos, todo el mundo arriba, vest..." Gritaba un suboficial mientras movía las camas de los allí presentes. El joven alabardero comenzó a obedecer con velocidad y refunfuñar un poco, más que cabreado estaba indignado por no poder saber de qué iba aquel sueño, más aun y como suele pasar: comenzó a olvidar que había estado soñando.
Al cabo de unos 25 minutos se podía observar a la undécima división del Ejército Real de Sylvath marchando hacia la costa, parece que había un inócua prisa pero el joven no cuestionaba, obedecía, para algo era súbdito y soldado. El guía de aquella división el Comandante Hen Rik Lliztèr, era un señor humano de casi dos metros, practicamente mudo hacía las ordenes con señales y gestos e incluso alguna que otra vez algún grito extraño que ya todos entendíamos su objeto. Este buenhombre de poderosa altura era temeroso y arrojado, habíamos tenido contiendas y escaramuzas en las que parecía que quien peleaba contra el adversario era solo él y nosotros animábamos, es decir, la moral de aquella división se debía sin duda el noventa por ciento a nuestro comandante,  y así estabamos nosotros, confiados de ir al frente a limpiar a aquellas ratas piratas de nuestro país de una maldita vez, aunque como ya sabíamos, habían más frentes en la costa, éste era el último en ser cubierto para nuestra fortuna, seríamos los selladores de las tragedias que azotaban las costas de El Imperio,  y seríamos recibidos con flores y vítores una vez pasáramos por la capital y luego la ciudad natal. A Gavryel no le importaban mucho las ovaciones sin bien no las rechazaba, pero a él más le importaba la experiencia y la remuneración económica de todo el asunto, más de una vez se había visto envuelto en pillajes y más actos deshonestos propios de los rapiñeros o siendo sinceros propios de cualquier ejército vencedor en tierra de los vencidos.
El paso que seguíamos era verde y jungloso, aun así se distinguía bien el camino que habíamos de seguir, se oía de vez en cuando algún maldito animal que provocaba algún ligero susto, pero nada que no pudiéramos llevar, estabamos más o menos bien descansados, comidos y bien alimentados, no podíamos exigir más, aunque siempre viene bien la descarga sexual, no teníamos por qué quejarnos, nos las habíamos visto en peores ocaciones.
Allí a unos nueve o diez kilómetros se apreciaba la costa, no había humo ni nada irregular que nos señalara algún indicio de belicidad, así que estabamos tranquilos, sin embargo el comandante Hen Rik no parecía relajado, más bien todo lo contrario, enfocado en el camino moderado como un autómata, sorprendente pero cierto.


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Re: Ser humano, o del Origen

Mensaje por Gavryel el Mar Dic 08, 2015 3:59 pm

Mientras el conjunto militar avanzaba, el joven observó a su comandante que oía a paso moderado las palabras de un oficial que le susurraba al oído, tras esto el alto cargo asintió y contempló hacia arriba, lentamente miró hacia la fila de soldados donde Gavryel también se encontraba y en su mirada se veía algo más que una simple repasada de las tropas, se veía algo así como un secreto, una complicidad que no podía aguantar pero que sin embargo aguantaba, volvió la vista hacia el frente y siguió con temple sereno con un gran tilde de seriedad.
El joven lograba divisar cada vez más cercano aquél poblado, allí se podía apreciar una muchedumbre reunida en una especie de placeta, en un estrado grande había un hombre, bastante alto y algo gordete. La tropa dejaba atrás el malagoso paisaje de jungla costera y ahora se encontraba entre miscelánea rural y comercial.
- Firmes, descansen, hasta nueva orden permanecemos aquí, hablaré con el gobernador del poblado para recibir la información y procederemos velozmente a la ejecución de los movimientos para la defensa. . La voz del comandante era un poco distinta que la que usaba frecuentemente en escaramuzas, le faltaba seguridad, antes la tenía, ¿Qué había pasado ahora? Sea lo que fuere, el comandante se fue a reunir con aquél hombre alto y gordete, mientras tanto los oficiales con total convicción salvo uno, miraban y animaban con su ímpetu corporal a la tropa, entre ellos a mí, pero a mí las ideas sueltas no me dicen nada, yo necesito ver que las condiciones materiales son favorables, y había un par de rostros que me decían lo contrario.

En esos instantes unos barcos desde la costa se venían acercando desde el mar, lentamente, y cargado de ansias de sangre. Pero en la costa se sucedían hechos muy pasivos en contraste al espíritu de muerte que se venía desde las aguas, las tropas se las veía cómodas, como si los males que asolían esas costas fueran meros depredadores de zoológico. - Excelente - Proseguía el comandante hacia sus soldados. - Arcabuceros depositándose con sus respectivos oficiales en aquellas atalayas. Ballesteros irán junto a arqueros voluntarios del pueblo a rodear aquellas empalizadas, desde allí habrá buena perspectiva de rombo. Ahora bien, no haremos en este caso distinción de infanteria ligera y pesada, de hecho la única que habrá será meramente formal, piqueros, rodeleros y hombres de armas del pueblo estarán apostados detrás de las dos puertas de las empalizadas, para establecer contacto con los adversarios... sabemos que vendrán.   - El comandante hablaba seriamente y se le veía ahora más animado que antes, tal vez ahora supiera algo más que alzara su motivación y moral, pero yo aun me encontraba escéptico, no sabría que pensar de toda esta situación extravagante, aun así me aposté junto a los piqueros y algunos lanceros pueblerinos que estaban emocionados por defender su poblado. Nos pusimos delante de una de las puertas y allí esperábamos, yo miraba a las unidades de alcance que se colocaban fieramente en las empalizadas, encima de los portones, etc. Me daban mucha fuerza moral, lo admito, estos pensamientos que os transmito pueden ser verdad, tal vez mentira, tal vez medio de los dos, pero os lo repaso por que estoy recordando, recordando lo que sé, es decir, la reminiscencia de aquello que yo viví. - Esperamos, esperamos y sin pensar mataremos, defenderemos El Imperio, defenderemos a estos pobres hermanos que padecen desde hace semanas. - El comandante iba en caballo por todas partes vociferando e intentando mantener la moral elevada, los que más podían manifestar esto eran los soldados voluntarios del pueblo, era maravilloso y muy comprensible.
Unos gritos que no comprendí me hicieron saber, al menos a mí, que algo se aproximaba por las aguas, algo que causaba un poco de temor y respeto, eso transmitían las voces que oíamos avisarnos, pero aun así nadie se movió, nadie desertó, y las armas se apretaron con más fuerza, yo sostuve mi pica con contundencia y me coloqué bien la celada, al tanto que tenía delante mía literalmente la puerta, preparaba las piernas para correr hacia adelante y ensartar al enemigo, mi espíritu estaba completamente ansioso por la victoria, más que por la propia batalla, de la cual era aun agnóstica.


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Re: Ser humano, o del Origen

Mensaje por Gavryel el Lun Dic 28, 2015 2:47 pm

La propia agua parecía ser cómplice directa del mal, de aquellos que en sus grandes casas flotantes nos contemplaban con ansias de sangre. Se oían palabras extrañas, gemidos, metales y se olía la polvora a mucha distancia, involuntariamente todos estos elementos eran factores desmoralizadores para los soldados del Imperio apostados en la costa. Uno de esos guerreros era el joven Gavryel, enormemente inferior en cuanto a sangre fría que sus adversarios, acostumbrados al pillaje, la violación de mujeres, etc.
Las velas de sus fragatas y galeones estaban en todo su esplendor, dirigiendo los mortales transportes a la costa. Comenzaban a atisbarse algunos ruidos de armas de fuego, las explosiones se acercaban cada vez más sin embargo desde las posiciones de retaguardia no se apreciaba nada material en el entorno. Desde cierto ángulo se apreciaban las cabezas yelmadas de los jóvenes que como Gavryel esperaban el enfrentamiento cerca de las empalizadas, cada uno aferrandose a su respectiva arma: hachas, mandobles, alabardas, etc.. Arqueros apostados y con caras de serenidad disimulada veían con claridad el desembarco del enemigo, veían todo aquél panorama: Jinetes bajando de enormes plataformas de despliegue, algunos tenían arcabuces, otros dos hachas, otros rodelas, eran el terror sobre montura. Sus ropajes más extraños que su lenguaje, parecían sacados del norte, tal vez lo fueran, portaban enormes pieles y huesos como ornamentación, metales finos acompañaban sus "cascos" de cuero.
Un grupo de tres salvajes del mar se pusieron cerca de unas rocas y clavaron un enorme mástil, comenzar a izar una bandera, y allí la dejaron: era negra, tenía algo escrito en un idioma excéntrico y un símbolo enorme, más o menos sería una especie de sol y luna negros unidos en unos lazos rojos que parecieran sangre.
Oyeron la voz del comandante, el joven alabardero no oyó exactamente las palabras pero captó la intención, se abrieron las puertas de madera de la empalizada y salieron despegados y a gritos patriotas los fieros y disciplinados guerreros. Gavryel notó algo extraño al comenzar a correr y es que los arqueros se estaban marchando de sus puestos, estaban desertando, el joven no entendió esto pero siguió corriendo a la contienda.
Desde una vista panorámica se podría ver con curiosa atención las dos partes beligerantes entregándose a la sangre, más para unos y mejor para otros. Los soldados del Imperio corriendo de una misma forma todos en filas ordenadas, como el entrenamiento recibido indicaba y por otro lado los irracionales e indisciplinados salvajes disparando y lanzando filos hacia la masa del orden, era una batalla entre orden y desorden, entre razón y espíritu, solo una tensión de tal calibre podría mover el tiempo hacia adelante, y sin duda la lucha entre esta tesis y antítesis resultaría de un Síntesis de lo más interesante.
¿Por qué huían los arqueros? Le volvía la pregunta mientras buscaba con la vista al enemigo, una vez que las filas se 'rompieron' y dio paso al entrentamiento abierto, la respuesta que el joven buscaba llegó materializada.. El enemigo. No eran hombres corrientes, no eran traviesos piratas cobardes, no eran ladrones, eran el mal encarnado y que venía de las aguas, y que probablemente volvería a las aguas. Eran el mal. ¿Qué mal? ¿Por qué eran el mal? ¿Quién tiene verdadera autoridad para decidir que actúan mal? No podemos sacar juicios éticos o morales de burdas acciones como un asesinato, puesto que un asesinato es eso mismo, un hecho, un hecho aislado, tal vez no haya que aislar las cosas, más bien verlas en relación a todo lo que le rodea.
La masacre era inminente y no habían pasado ni diez minutos de contienda, la porción militar de los salvajes era superior en número y moral a la del ejército del Imperio, que no paraba de retroceder. Para este momento Gavryel había golpeado sin ningún tipo más de efecto a cuatro o cinco jinetes con su alabarda, teniendo como consecuencia caer al suelo, el joven, desesperado, había optado por dar marcha atrás despacio, junto sus compañeros, pero ahí estaba su destino.  Un salvaje, con arcabús portante, mirándolo, cabalgando a toda hostia hacia el joven. Gavryel asumiría su destino no sin antes levantar su arma de asta con la intención de hacer la contra al enemigo... insuficiente... dos balas atravesaron sus dos pulmones, cayendo el mucho atónito, desconcertado e incrédulo. ¿En serio? ¿Ya está todo? Todas las horas de lectura, de duro entrenamiento físico, de reflexión teológica, de afilar su arma ¿En vano? Parece que ahora la historia de los dioses justos no le parecía tan real y verdadera, parece que nunca hubo un verdadero sentido, ¿Parece o es? No importa, el joven se apaga lentamente, oye explosiones, risas, choques de acero, más risas y más gritos, ya no importa y ahora le toca descansar. No te aferres a la vida que se va, no entres dócilmente a esa buena noche.     Rabia, rabia contra la luz que se esconde.


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Re: Ser humano, o del Origen

Mensaje por Gavryel el Sáb Ene 16, 2016 5:48 pm

Le gustaría recordar lo que es el frío, aunque le fuera molesto cuando se apagaba la luz, ese frío aun es señal de que algo estuvo o supo que era lo caliente, maldición, eso está bien, que pena todo, tan rápido, no pudo servir más a El Imperio.

-No estoy aquí para juzgarte, ni siquiera elegiste nacer. Sé cómo puedo hablarte porque sé lo que sabes, sé como dirigirme a tí, joven crédulo. ¡No hagas esfuerzos! ¡Cálmate! Voy a intentar tranquilizarte porque vas a más... déjame decirte, puedes considerarme la Muerte, puedes considerarme orígen y eterno devenir a la vez, y por supuesto fin... sé que me entiendes. Yo detengo las cosas que se pusieron en marcha, pero no las detengo de cualquier forma ni para siempre. Yo no empecé ni acabaré, al igual que nada y todo, quiero decir, para que me entiendas... que el círculo en el que estamos ya estaba y estará, no es razón para desesperar sino de maravillar, es un eterno retorno, lo cambiamos todo tranquilo, tú también podrás seguir participando de esto y en el bando de los objetos animados, ¡Es genial! ¿No? Lo que sigue puede confundirte un poco más, pero lo estás haciendo bien muchacho, tranquilo. El asunto es que aun no has alcanzado la ataraxia, el nirvana, el comunismo, la paz eterna, como quieras llamarlo... tampoco creo que nadie pueda conseguirlo... pero el tema es que aun te queda padecer un poco más... "poco"... que irónico. No puedo predecir el futuro, las contradicciones que producen avance son tan impredecibles... incluso para mí que soy el que recoge lo que hay que renovar. Casi se me olvida... que mayor estoy...
Acerca de los Dioses y semidioses que son adulados o insultados en Noreth... ellos también habrán de pasar por mis manos así que no los consideres más valiosos que un árbol de melocotones. Noreth estuvo mucho tiempo bajo las pezuñas del camello... cuando despiertes habrán muchos leones rompiendo valores, pero incapaces de crear alguno, deberás ser el niño que invente y curiosee, un niño que ame, un niño que quiera asomarse por el abismo y mirar. Creo que no me dejo nada para decirte salvo que tengas mucha voluntad, es la segunda y probablemente última vez que veas lo que verás tal y como es... mensajero de la muerte...


Una serie de paradigmas escalofriantes e inimaginables fueron contemplados por el joven alabardero o lo que fuera en esos instantes:  Imposible de explicar con las palabras que acostumbrados a utilizar para definir lo que podemos apreciar con los sentidos.. parece que son percibibles con otra cosa.. con algo más.. sea lo que fuere no agradaba al ser de Gavryel, pululante y doliente intentando que aquello ocurriera de una buena vez... ¿Ocurriera? ¿Acaso se encontraba en un lugar y un tiempo determinado? Es lo que sabe decir, no tiene otras palabras para expresarse, dejadlo marchar ya, no atormentéis más al nuevo.

Un impulso... ¿Vital?
La tierra.. la nota entre sus manos, el frío de la tierra, el frío en general.. agh!, como lo echaba de menos... sí señor.. ¿Señor? ¿A quién llamas señor, Gavryel? Un mensaje de la muerte ya sabe que no tiene señores, ni siquiera la muerte, una semejante y fraternal compañera. Pero deberemos agachar la cabeza por ahora.. algo le invita a usar la palabra -señor-.. contra su voluntad..
-Alzaos, soldados míos, alzaos. - La voz venía de arriba, la tierra no le permitía discernir bien la voz ni especular acerca del sujeto que emitía los gritos.. el joven alabardero escarvaba hacia arriba con fuerza, con más fuerza que antes.. intentaba ver la luz, el frío y la textura de la tierra eran agradables para recordar la vida pero qué mejor elemento que el fuego que todo lo enciende y todo lo cambia. Al fin una mano logró sacar al raso de la tierra.
-Eso es, siervo, álzate para rendir pleitecía a tu señor. - El joven alabardero no se cansaba, salió de la tierra y lo primero que hizo fue mirar hacia el cielo, miró las nubes, contempló un instante el sol y volvió su mirada al suelo, entrecerrando los ojos. // Que maravillosa casualidad. // Al cabo de un instante observó al sujeto que tenía delante, sabía que debía obedecerlo pero no por convicción más bien por convención.. algo lo ataba a él de forma represiva y odiosa.. Gavryel aguantaría... no es la primer adversidad a la que se enfrentaría.. si bien no recordaba el discurso que le ofreció la muerte tenía en su interior la esencia de la lección que ésta le dispuso a su alma...


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Re: Ser humano, o del Origen

Mensaje por Gavryel el Lun Ene 18, 2016 11:40 pm

- A partir de hoy mis fieles esbirros me serviréis, me seguiréis allí donde yo pise, os entrenaré en la pura verdad que no es otra que la voluntad de fuerza, que la fuerza misma para conseguir las cosas... ah... .la fuerza.. única  idea  con legitimidad para hablar de justicia y poder.. y vosotros tres me ayudaréis a conseguirlo.
-El nuevo pero aún joven Gavryel miró a su alrededor, parecía que habían acciones que él mismo podía ejecutar sin necesidad de sentirse sometido al mentor que tenía delante, sin embargo otras acciones y pensamientos se le veían restringidos.. por algún tipo de naturaleza irracional..En su vista a su entorno logró ver a un muchacho. Éste portaba una capa muy sucia y destrozada color verde oscuro.. el rostro del chico parecía algo deteriorado pero se notaba que era humano. Tenía como un corte grotesco y notorio en la mejilla izquierda. A su lado había una chica, vestía armadura de cuero y portaba dos vistosas dagas en los bolsillos del costado de su cintura. El brazo que se podía apreciar tenía golpes y cortes profundos, sin embargo parecía no dolerle y al igual que el chico también tenía aspecto moribundo contrapuesto a su resplandeciente vitalidad. Gavryel se dio cuenta de que él estaba en las mismas. No pudo mirarse porque portaba armadura pero comprobó algo importante.. en el centro de su pecho tenía dos agujeros, su armadura y él agujereadas demostraban que sí, había sido disparado a morir. El recuerdo parecía algo lejano y ficticio pero la realidad era que esto había pasado sin lugar a dudas.
No tuvo la capacidad de preguntar ni inquirir nada al mentor, el cual continuó: - Nos llevará tiempo, pero aprenderéis a usar vuestros nuevos cuerpos, sobre todo tú.. ¡ah! ¿Cómo olvidarlo? Os voy a mordecir, habéis oído claramente,, mordecir. Os voy a necrotizar a cada uno con un nombre porque a partir de hoy soy vuestro único y eterno padre, al que debéis sumisión y respeto.
Tú. -Señalaba a la muchacha, la cual se genuflexionaba. - Tú serás mi hija, serás Celefanía, la que con rapidez profana el templo. Yo te nombro por los dioses de la putrefacción y la corruptibilidad.
Tú. -Me señalaba a mí ahora, y automaticamente proseguí a agacharme como mi nueva hermana. - Tú serás mi hijo, serás Férremor, la dura e impenetrable muerte. Yo te nombro por los dioses de la putrefacción y la corruptibilidad.
y Tú. -Señalaba al tercero de nosotros que procedió a su debido arrodilleo - Tú serás mi hijo, serás Natumag, quien cambia los elementos con la magia. Yo te nombro por los dioses de la putrefacción y la corruptibilidad.
Los tres sois mis hijos, mis lacayos, mis eternos siervos, con vosotros tres me alzaré como señor de noreth, con vosotros tres encontraré las herramientas que me sirvan para autoerigirme señor de la vida en Noreth.. seguidme..
- El extraño y nuevo señor de Gavryel se giró y comenzó a caminar.. el joven alabardero contemplaba a su nuevo amo por la espalda.. era claramente humano pero tenía rasgos extraños en la cara y el cuerpo, tal vez fuera mitad elfo u otra cosa. Su vestimenta parecía lujosa sin embargo no bien cuidada, tal vez llevara mucho tiempo fuera de su reino o ciudad-estado, quien sabe.. caminaaba con lustrosa pasciencia y elegancia, hablaba con una poderosa elocuencia. En el trayecto a saber donde Gavryel observó a sus nuevos hermanos.. ambos le dirigieron la mirada,una mirada que en el fondo intentaba decir algo pero que su pura apariencia transmitía indiferencia y continuidad de los hechos. ¿Así acababa todo? ¿Esto era lo que deparaba la vida al no-muerto de Gavryel? ¿Ciega y eterna sumisión a un levanta cadáveres? Esto no podía quedar así, pero las cosas parecían estar destinadas y no determinadas a ser así.. pero nadie cuenta nunca con el factor de la naturaleza, un factor importantísimo que todos quienes pretenden construir la perfección y lo absoluto olvidan, y olvidan de una forma infantil y para ellos mismos fatal...


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Re: Ser humano, o del Origen

Mensaje por Gavryel el Miér Ene 20, 2016 12:56 pm

El tiempo pasó largo y tendido para los tres nuevos hermanos. Pueblos y aldeas pequeñas donde otrora vez Gavryel había jurado lealtad y servicio de defensa ahora estaban siendo diezmados por los tres hermanos. Ni ellos mismos podían dar crédito de la resistencia y sobrenaturalidad de sus facultades tanto físicas como mentales, era muy probable que se debiera al lazo misterioso que ahora los unía a aquél extraño señor.
El joven no-muerto iba por delante de sus hermanos apartando y partiendo todo lo que se movía en dos. La muchacha alcanzaba y ponía al descubierto a los rezagados que intentaban huir o esconderse. El chico no-muerto de la capa no paraba de lanzar fuegos fatuos a techos e individuos. Esta combinación tricatastrófica estaba siendo un verdadero problema para El Imperio, que no paraban de enviar grupúsculos de 5 a 10 guardias creyendo que tres ladronzuelos no serían problema para sus entrenados soldados... al parecer no era así. Mientras la masacre se ejercía en estas villas, al paso de los tres hermanos caminaba lentamente El Señor, ataviado con ropa noble aunque desgastada andaba regocijándose de su campaña, donde miraba había desesperación y tragedia, pero no sometimiento, parece que buscaba algo y no la sumisión de los pueblos donde chafaba el pie.
Desde una montaña verde como una hermosa mañana observaban los tres el fuego y humo que solo podía apreciarse de lo que había sido hace horas un pueblito costero. Gavryel miraba el mar. La sangre en la ropa de los tres hermanos se estaba secando lentamente a la vez que su mentor se encontraba revisando unos libros robados de aquél pueblito. -Este tampoco, este menos aun... esto es un manual de cocina ¡qué cojones!.. bueno no importa, sé que estamos cerca pero hemos de ser precavidos mis siervos.. he enviado hace poco un cuervo de un solo ojo a mirar por los alrededores y ha localizado una partida de 50 hombres de El Imperio para darnos caza, permaneceremos aquí en los bosques un tiempo hasta que se calmen las cosas.. - Pero mi señor.- Era Natumag. -  Estoy seguro de que podemos aplastarlos, tan solo que Férremor los aplaque con sus deformaciones, yo los incendiaré y ataré a todos y Celefanía los rematará sin piedad para voz. Nuestro padre señor se quedó pensando un rato y al cabo de un instante agitando la cabeza sonrió y dijo: en realidad es lo mismo que hacemos siempre con grupos fuertes salvo que ahora son cincuenta, es una locura . Pero mi señor.- No he dicho y es suficiente. no desestimo vuestra fuerza, pero no soy ningún necio y no estoy dispuesto a que os vuelvan a matar, ¿Así me agredeces que es haya revivido? ¿Queriéndote matar de nuevo? Lucháis para mí y por mí, yo sé quienes son los auténticos dioses y tengo una misión para con ellos, para causar mi eternidad, vosotros me acompañaréis al infinito, no procedas a equivocarte Natumag.Lo siento mi señor.- El mago no-muerto simulaba serenidad y firmeza pero lo cierto es que estaba estallando en furia, ¿Quién se creía este débil aristócrata para decirle nada a tres poderosos seres venidos de la tierra? El joven mago observó a sus hermanos, Gavryel ahora miraba hacia abajo, hacia el pueblo, le resultaba confuso, no quería hacerlo, la violencia en algunas ocaciones le causaba goce sin embargo la violencia gratuita y desmesurada contra el sinsentido no. Su hermana de muerte estaba limpiando y afilando sus dagas, tan solo resopló mirandolo un instante y siguió con su labor. Tras eso observó a su mentor el cual estaba elaborando una magia para guiarse dentro del bosque, aun no estaban dentro, se hallaban en la punta desde donde se veía el pueblo . En las visiones del señor padre de los tres muertos se podían contemplar una serie de árboles que rodeaban un claro con un lago en medio. - Perfecto, ya sé donde nos esconderemos este tiempo, y aprovecheramos a entrenar y mejorar nuestras habilidades. Seguidme, siervos míos. El caballero noble y ruín se movió con opulencia hacia el bosque, se internó y sus vasallos le siguieron, los tres en contra de su voluntad, pero le siguieron.


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Re: Ser humano, o del Origen

Mensaje por Gavryel el Miér Ene 20, 2016 1:45 pm

Los días pasaban, los trabajos y los días pasaban. En aquél claro bajo la luna los tres hermanos de la muerte habían construido una cabaña, que con el paso de los días se transformó en una casa, y con el paso de los trabajos y los días se transformó en un verdadero hogar de lo siniestro.
De vez en cuando Celefanía bajaba a los pueblos coolindantes a robar comida, materiales para sus hermanos o su señor, ropa, etc. El práctico mago y no-muerto Natumag cambiaba de forma y volúmen todo lo que se le daba con el fin de hacerlo más útil, desde la madera y con algo de dificultad algunos metales. El joven alabardero Férremor podía hacer el trabajo de sus dos hermanos pero con algo más de violencia, asaltaba alguna caravana que otra o traía leña de arboledas enteras. El trío no paraba de mejorarse a sí mismo todos los días. El mentor de los tres también, profundizando en sus lecturas hasta dar con el pueblo donde encontraría lo que buscaba: un manual tratado sobre la consecusión de la inmortalidad en uno mismo, así podría servir a los dioses que tantas veces le hablaban al día.
-El maestro sabe lo que hace, tan solo hagámosle caso. -  Hablaba el ingénuo Gavryel, o Férremor..- No tienes ni idea de lo que dices, hermano mío, el Señor nos usa, somos herramientas, sabemos los tres de sobra que actuamos en contra de nuestra voluntad... una palabra suya  y obedecemos ciegamente. Cuando él consiga su dichosa inmortalidad no le serviremos de nada, será más poderoso que nosotros, tal vez nos deje vivir, o malvivir, pero nos relegará como la escoria.
- Natumag tiene razón, Era Celefanía no hay razón para que existamos siendo tres seres más poderosos que él, no creo que le haga mucha gracia a sabiendas de que sí podemos pensar por nosotros mismos, pero no actuar, y como vosotros, estoy arta de servirle y hacer lo que hago, y tú también estás en contra Férremor, no luchamos por ninguna causa propia, luchamos por alguien que quiere ser poderoso, es ridículo.  -El joven alabardero que se había vuelto más reflexivo últimamente contemplaba a su hermana y acto seguido a su hermana, los quería, no como un ser humano quiere a otro, era extraño, esta nueva condición de muerto viviente despertaba nuevas formas de ejercer los sentimientos y las ideas.. él los quería, pero tal vez iba más allá. - Pues no nos queda otro remedio que aguantar y esperar.. esperar, y aprovechar.. Los tres estaban en la sala principal de su nuevo hogar, un hogar hecho de piedra lastimosa, madera de boj y cristal burdo de lidia. En tanto que su maestro se hallaba ensimismado en su habitación, anticipándose a todo lo que él creía que podría lograr en cuanto tuviera aquél libro, aquél poder, aquella eternidad. Estaba menospreciando por instantes a sus tres lacayos que tanto le habían ayudado a llegar a donde estaba por llegar. Se levantó de la silla donde estaba y miró por la ventana, observó la luna y se dijo: jajaja, no habrá nadie que se pueda acercar a mí en poder. Nadie. Salió de la habitación y ordenó a sus tres hijos siervos que se prepararan, esa noche abandonarían la clandestinidad donde se hallaban para dar paso a la fase superior de su mentor, para prolongar lo que siempre fue caduco y perecedero, darían paso a una nueva era en Noreth.
El trío  se preparó, sus armas, equipo, armaduras, todo. Como siempre el implacable Férremor delante, cubriendo a los tres que iban detrás suya. La noche le inspiraba una  intranquila sensación, como si algo fuese a pasar. ¿Pero el qué y por qué? ¡Qué absurdo! Se distrajo pensando en el inminente enfrentamiento que tendría para que su mentor pudiera robar aquél libro o lo que sea. Los otros dos hermanos iban a pasar firme y pensando en sus cosas, en realidad los tres hermanos tenían pensamientos en común en aquél instante, pero no había nada seguro, nunca había nada seguro ni aún en la más certeza clara y distinta.
Allí estaban, delante del pueblo, la entrada constaba del paso a través de un pequeño puente de piedra sobre un riachuelo poco sonoro. Qué paisaje tan extraño, los cuatro individuos apostados en reposo observando el pueblo desde su horizontalidad. Natumag pensaba en si su señor había estado observando con su cuervo de un solo ojo los alrededores últimamente puesto que estaba tan exaltado y emocionado con su descubrimiento que podía caer en subestimaciones propias de alguien que se ve envuelto en megalomanía. Estuvo a punto de preguntarselo pero El Señor habló primero: Ya sabéis, comenzad, hijos míos, siervos míos, mis lacayos, empezad lo que ya sabéis que tenéis que hacer. Y así fue, empezaron.


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Re: Ser humano, o del Origen

Mensaje por Gavryel el Vie Ene 22, 2016 8:59 pm

El joven de poderosa armadura caminaba con firmeza por la calle principal delante de sus dos hermanos que atacaban a distancia todo lo que veían, ¿Todo? Parece ser que algo se escondía allí, sin embargo el fuego comenzó a brotar de aquellas casas y edificaciones. La muchacha extrañada corría por todas partes en lo que solo encontró algunos aldeanos armados que perecieron en pocos segundos bajo sus dagas. El mago, detrás de su escudero hermano seguía lanzando hechizos naturales por doquier. ¿Dónde estaba el señor? Ya se encontraba donde el quería, les gritó que mantuvieran la posición en lo que el saqueaba aquel pequeño edificio anticuario. A simple vista no parecía difícil mantener la posición en tanto que nadie oponía resistencia, Férremor sabía que algo pasaba. - Tranquilízate histérico, estás viendo cosas donde no las hay. le increpaba su hermano, pero la pícara no-muerta también compartía la inquietud de su joven hermano Férremor. Mientras aguardaban en aquél sitio la ausencia de gritos contrastaba con el ruido del fuego y las casas destrozándose, era un paisaje grotescamente extraño. Al cabo de un rato salía El Señor con su chuchería. -¡Lo tengo siervos m...!- No pudo acabar su alegría cuando se oyó una voz humana y firme que gritó: Por El Imperio. , una bandada numerosa de flechas zumbaban hacia El Señor y otra hacia los tres hermanos. Rápidamente el malvado otrora vez noble movió los dedos al tiempo que susurraba algo y su cuerpo se volvió sombra, las flechas pasaron y cayeron al suelo. Por otro lado, Natumag había creado con velocidad una semicúpula de tierra que detuvo unas cuantas flechas, muchas cayeron en la espalda de Férremor que rodeaba con sus brazos a Celefanía. Una sombra se materializaba en humano cerca de los tres hermanos: Rápido, vástagos míos, volvamos al hogar, rápido. La retirada no estaba clara.
Las flechas, lanzas y piedras se iban incrementando con cada pequeña distancia que lograban huir. por pequeñas callejuelas ardiendo aparecían guardias del imperio y aldeanos armados, los tres hermanos estaban intentando darlo todo para poder salir con vida de aquella emboscada. Por aquella calle principal huían a paso lastimoso perseguidos por una masa enorme de arqueros, honderos, milicianos, etc. Los gritos de furia y convicción del adversario era notorio, la moral de los tres hermanos consistía en la supervivencia, El Señor los estaba dejando atrás a gran velocidad ayudado por su magia extraña.
- No vamos a poder, son muchos, no vamos a poder., Férremor se lamentaba con total franqueza mientras apartaba con fiereza trozos de las casas que ellos mismos habían destruido. Su hermano tenía los ojos como platos, su nerviosismo se notaba hasta en su voz, seguía creando barreras de tierra mientras intentaba exhortar a sus hermanos a seguir: No me jodas. podemos hacerlo, saldremos de aquí, ¡¡¡sigamos!!!. De un momento a otro Celefanía se metió en una callejuela, lanzó una daga con garfio atada a un largo hilo de acero y lo enganchó en un enorme pilar. - Por aquí, Férremor, tira de esto y sigamos por aquí. , la penosa retirada iba de mal en peor, las fuerzas mágicas de Natumag se iban agotando, el joven alabardero seguía con fuerza pero sin ánimos...se acercó y estiró de aquel hilo de acero provocando una barricada que ocupaba toda la callejuela. Eso les daba un chance para escapar, había esperanza. - No puedo usar más magia. La marcha de huida comenzaba a tomar celeridad, esta vez el alabardero detrás para recibir cualquier proyectil que pudiera atravesar la barricada. Al cabo de unos instantes se toparon con el cauce estrecho del riachuelo que bordeaba el pueblo, habían antorchas que se podían apreciar a lo lejos, en el puente que anteriormente habían podido cruzar. Cruzaron de forma penosa el riachuelo para evitar ser descubiertos y marcharon por el bosque hacia lo que ellos creían era su hogar.
En el trayecto no pronunciaron una sola palabra, estaban respirando con agitación, vaya paradoja, tres no-muertos cansados y absorbiendo oxígeno para recuperar energías. Alguien les había visto internarse en el bosque.
Llegaron al "hogar", su atadura y vínculo mágico a El Señor les impedía romper en furia, si bien estaban decepcionados y en cólera, tan solo se detuvieron en el gran salón para curar heridas. Férremor sentía quemazón y dolor en toda la espalda, en los brazos, y en las piernas. Sus hermanos estaban por el estilo.
El Señor bajó las escaleras con un libro rosa en las manos, lo estaba leyendo mientras murmuraba y masticaba algo, se colocó en medio del gran salón y siguió susurrando, cada vez más alto, era un idioma extraño y desconocido para los tres hermanos. El trío miraba de vez en cuando a su amo y mentor a la vez que recuperaban vitalidad.
De un momento a otro un halo rojizo comenzó a rodear a El Señor, un halo que se convirtió en un resplandeciente círculo que lo rodeaba con mucha intensidad. - Ahora si, ahora si, estarán a mis pies, no se va a hablar nada, nadie dialogará nada, estarán a mis putos pies. , el otrora vez noble y aristócrata señor hablaba en alto mientras sonreía y parecía delirar. Los tres hermanos se encontraban extrañados, observaban con inquietud a su amo.
Una piedra rompió una ventana.
-Imposible.
-Tendréis que sacrificaros para que yo pueda eternizarme, ahora es el momento de pagar vuestra deuda conmigo, lacayos, morid por vuestro señor. - La voz del humano había cambiado, su aspecto también lo hacía, progresivamente aumentaba de tamaño y absorbía el color rojo que le rodeaba. -No, ni hablar. , Natumag observaba inquisidor a quien fuera en otro momento su amo. Férremor, Gavryel, no entendía nada, pero también sabía que ya no era un siervo. Tal vez el trance que estaba experimentando aquél hombre había roto el hechizo que los ataba en espíritu.
Un espada de tierra atravesó al Exseñor por un costado, Natumag estaba en frenesí. Una daga se clavó en otro costado del humano. Y ahora Férremor, Gavryel, atravesaba el pecho del esclavizador con su alabarda. Los tres se acababan de liberar.
-Malditos.. llegó a pronunciar aquél ser entre demonio y humano. Ahora un fuego desprendía y emanaba de su cuerpo, un fuego que se iba incrementando con violencia. Por la puerta principal entraron con antorchas y lanzas soldados y aldeanos. En la confusión y la imposibilidad de organizarse, los tres hermanos huyeron en distintas direcciones evadiendo al encolerizado pueblo, tenían razón, pero ya no, los tres hermanos ya no eran siervos, eran libertos.
Desde una prudente lejanía, los tres miraron hacia el bosque que ardía. Los tres juraban a su manera que se reencontrarían, los tres sabían que sus vidas acababan de empezar, una vez más, y de verdad.


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Re: Ser humano, o del Origen

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