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Sendas maleantes [Tarisa y Zeena][+18]

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Sendas maleantes [Tarisa y Zeena][+18]

Mensaje por Zeena Samaha el Sáb Dic 12, 2015 9:18 pm

El desembarco en la isla de Thaimoshi Ki Nao fue tranquilo y sin mucho ruido. Planeábamos no llamar mucho la atención, para pasar una semana apostados aquí, buscando nuevos trabajos y destinos. De cuando el cuando al capitán le gustaba tomar interesantes misiones marítimas por no tan módico precio. Pero él sabía hacerse valer, como para que le contrataran bastante a menudo.


Por mi parte, en esta clase de paradas, me gustaba irme por mi cuenta, como cada vez más hacía. Ya contaba con el permiso y confianza del capitán, conocedor de que yo no escaparía, ni haría el intento. No tenía ahora otra forma de vida que la piratería, y nadie querría a una aparente tuerta en casi ningún trabajo.

Acudí a uno de los salones de té, o así lo llamaban allí, de la zona más interna, donde la decoración era cargada de madera, de símbología oriental y, sobre todo, de gente viva y despierta. En el interior del establecimiento rebosaba vida. Había muchas mesas a ras de suelo, con gente sentada de rodillas de diversa índole. Qué costumbre tan rara. Es más, a la entrada, estaban todos los zapatos de los clientes. Supuse que yo no podría entrar con mis botas, así que me las quité de la forma más femenina posible, y con los calcetines un poco sudorosos, lo cual me dio un poco de reparo.

Allí todo el mundo estaba acompañado por lo que parecía, y cuando iba a internarme por los pasillos, apareció una mujer con el pelo recogido en un moño, llevando una especie de toga, o algo parecido, de color rosa suave, con estampados de flores. Además llevaba en el pelo unos palillos cruzados.

Buenas noches, señorita ¿Puedo ayudarle en algo?

Tomé el sombrero entre mis manos y lo apoyé sobre mi pecho mientras iba a responder.

Sí. Me preguntaba si podría tomar asiento en alguna mesa.

Pero por otro lado, no he visto a nadie aquí que se siente asolas

La camarera del lugar caminaba de una forma tal que apenas levantaba la ropa ni hacía ruido. Casi pareciera que flotaba.

Me condujo a una mesa que, por el momento, andaba vacía, y me indicó con un gesto de la cabeza que tomase asiento, a lo que respondí sentándome de piernas cruzadas.

La mujer frunció el ceño al verme sentarme así, pero se marchó negando con la cabeza. Y yo me preguntaba ¿Qué había hecho yo para que hiciera ese gesto?


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Re: Sendas maleantes [Tarisa y Zeena][+18]

Mensaje por Tarisa Unami el Dom Dic 13, 2015 12:50 am

Desde la lejanía se notaba que la isla llamada Thaimoshi Ni Kao era muy parecida a la Isla del Invierno Eterno, mi hogar. No esperaba encontrar algo así, la verdad.  Esperaba que el resto del mundo fuese distinto. Sin embargo, el viaje había sido largo y cansador. Por más de que no hiciera mucho durante la travesía, ansiaba posar mis pies en tierra firma de una vez. Los marineros decían que no había otro lugar como Thaimoshi y que sus cerezos eran algo hermosos de contemplar. Cerezos, había oído de ellos pero jamás los había visto florecer. En la isla no podían hacerlo debido al frío constante.

El archipiélago era frío y a medida que nos acercábamos a Thaimoshi, la cubierta se hacía cada vez más cálida. El puerto estuvo a la vista rápidamente y los pasajeros nos preparamos para desembarcar.

El puerto era un lugar cálido, podía sentir el calor besando mi cuerpo. Era una sensación que no quería que secara jamás. La gente iba y venía, trabajando o simplemente viviendo sus vidas; hombres cargando sacos de arroz, parejas paseando, jóvenes lanzando hojas de cerezo al mar, niños jugando. Y las personas, cada una era distinta. Si bien vestían parecido a mí, sus ropas expresaban alegría y elegancia. Las mujeres, tan bellas como los cerezos que habían florecido. ¡Y los cerezos! Majestuosos árboles de hojas rosadas iluminadas por las lámparas de papel que expedían una luz rojiza, bañando a los árboles. Que maravillosa vista de un maravilloso espectáculo.

Sin embargo, el hambre se hacía notar y el cansancio cantaba su silencioso lullaby. Dormir en el barco había sido incómodo y  estaba deseosa de dormir en un lugar más apropiado. También estaba el asunto del estómago vacío. Nada era mejor que irse a dormir con la tripa llena, pero estaba más desesperada por dormir, por lo que decidí solo tomar un té; un marinero que al parecer era del lugar mencionó, a todos los pasajeros, una casa del té en el interior de la ciudad.
Al recorrer las calles, comencé a pensar que Thaimoshi era una réplica de mi hogar donde no es invierno; los techos de pagoda, los edificios de madera y las lámparas de papel. Todo era igual.

Llegué a la casa del té en poco tiempo. El establecimiento era elegante cuya arquitectura no diferencia del resto de la ciudad. Al entrar, me topé con el calzado de quienes, naturalmente, debían ser los clientes. En vista de que yo no llevaba calzado, entré directamente.
El lugar rebosaba de vida y ánimo; los clientes, en parejas, platicaban y reían. Y no solo los hombres disfrutaban, había mujeres entre ellos que, en vez de servir, también parecían estar disfrutando de su velada.  Quizás este lugar no era tan parecido a mi hogar después de todo.
 
Una mujer que atendía a los clientes recién llegados se me acercó. Vestía ropas rojas, parecidas a las mías y su cabello estaba elegantemente arreglado.

-Buenas noches- Me saludó, a lo que yo respondí con una breve pero cortés reverencia. -¿Le gustaría a usted una mesa?- Preguntó. Hablaba de una forma agradable, pero parecía un poco reservada al dirigirse a mí. Me pregunto por qué.
-Si, por favor.-Respondí, tratando de mantener un tono educado.

La mujer me indicó, respetuosamente, que la siguiera. Me condujo hasta una mesa donde solo había un cliente sentado, literalmente. Era otra mujer, albina y parecía ser más joven que yo por unos años. Estaba sentada con las piernas cruzadas, generando cierto disgusto para los clientes y las camareras, pero nadie le decía nada. No parecía ser de la isla, por lo que sería comprensible que no fuera consciente de su falta de respeto.
 
Finalmente, la camarera me indicó que me sentase haciendo un movimiento con la cabeza. Yo le agradecí con otra reverencia y me arrodillé frente a la mesa. Realicé mis movimientos con la máxima prolijidad que pude tener, tratando de no incomodar a la otra mujer que estaba a mi lado.



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Re: Sendas maleantes [Tarisa y Zeena][+18]

Mensaje por Zeena Samaha el Lun Dic 14, 2015 1:45 am

Miraba a mi alrededor para tratar de dilucidar por qué me habría mirado de esa manera en cuanto tomé asiento, y me di cuenta de algo particular. La gente estaba sentada de rodillas, o con los pies juntos, o con un pie recogido alrededor del otro. Eran formas muy extrañas de sentarse ¿Realmente eso les era cómodo de alguna manera?

Sin embargo, me sacó de mis cavilaciones el haber oído pasos a mi lado, y vi cómo a mi lado se sentaba un ser de piel blanca, y me quedé estupefacta al encontrarme que se trataba de un ser antropomorfo, pero no podía idenfiticar de qué animal se trataba.

Aquel ser de aspecto femenino tomó asiento de forma elegante y suave, casi como si flotara, con sus largas patas. Era un ser hermoso y estilizado, aunque tenía unos enormes ojos amarillos que quizás podían asustar a la gente. ¿Quizás era por eso que apenas habló con ella la mujer que custodiaba la puerta?

Sin embargo, a pesar de su extraño aspecto como ser mitad humanoide y mitad insecto, poseía una belleza especial, adornada por los ropajes que llevaba. Dejé mi sombrero en el suelo, a mi costado, y me giré hacia ella para dirigirle la palabra.

Buenas noches. Parece que nos han sentado juntas en la misma mesa ¿Eh? Repuse con una media sonrisa en mis labios rosados.

Este sitio es muy diferente a una taberna. La gente viste y se mantiene de formas muy refinadas, o incluso diría raras. ¿Tú qué opinas?

Añadí, posando las manos sobre las rodillas, e inclinándome levemente hacia el frente, observando el níveo rostro de mi acompañante. Ahora que podía observarle mejor, veía que sus ropajes eran muy parecidos al del resto de clientes de este local. ¿Quizás era lugareña? Pero siendo así, dudo que le miraran con ese respeto con el que le han mirado, como si le tuvieran... miedo


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Re: Sendas maleantes [Tarisa y Zeena][+18]

Mensaje por Tarisa Unami el Lun Dic 14, 2015 2:40 am

Las palabras de quien ahora era mi acompañante me tomaron por sorpresa. No esperaba que alguien, además de las camareras, me dirigiera la palabra. Nadie durante el viaje lo había hecho y, si algún marinero habló, no fue dirigiéndose a mí. La miré, sus ojos eran curiosamente grandes y uno estaba tapado por un parche y el otro era rojo. Tan rojo como las lunas de sangre que se solían observar cada ciertas noches en la Isla. Y solo ese ojo ardía como mil fuegos, dejando una marca incomprensible en mi alma. Quizás fuesen los nervios o el cansancio, pero con tan solo ver ese ojo, sentía perder el control de mi mente.

Respondí a su saludo con una breve reverencia de mi cabeza, sin apartar la mirada de ella, y agregué: -Así parece-traté de suavizar mi voz, añadiéndole un tono de cortesía para devolver el gesto que ella había hecho al esbozar una media sonrisa. –Para mí esto no es nada raro, sin embargo. Se parece mucho a mi isla, de donde vengo. –La mujer se inclinó levemente y yo le seguí con la mirada-Me temo que no puedo decirte como sería una taberna, pues jamás he estado en una. Las costumbres de este lugar, incluso su arquitectura, todo es casi igual a mi gente.

Me acomodé en mi lugar, sin decir nada más. Traté de alisar los pliegues de mis ropas y miré a mí alrededor nuevamente; los vívidos clientes no parecían reparar en mí. Algunos me dedicaban una insignificante mirada, pero nada más.

Finalmente, una camarera se acercó a la mesa y nos sirvió a mi acompañante y a mí unos vasos de té caliente. Agradecí inclinando mi cabeza y, acto seguido, tomé el vaso de lo que parecía ser bambú, agarrándolo con una mano y la otra la puse debajo. Lo acerqué a mi boca y procedía a beber. Grave error.

El té no solo estaba caliente, sino que era increíblemente amargo. Todo mi ser fue recorrido por una extrema necesidad de escupir aquél líquido horrendo y algunas lágrimas brotaron de mis ojos. ¿Qué estaba haciendo?, ¿acaso había olvidado todo lo que había aprendido?

¡Contrólate, Tarisa!” Me grité mientras luchaba con mi cuerpo por tragar el té. Finalmente el líquido recorrió mi garganta y calló hacia mi estómago. Dejé el vaso sobre la mesa y quise jamás tener que levantarlo. Sin embargo, sería una muestra de una falta de respeto desmesurada si despreciaba la hospitalidad de la casa en cualquier manera.
Me volví hacia mi compañera y le dije:

-Cuidado, está caliente.-

Pero, tenía la sensación que faltaba algo. Hasta que reparé en el hecho de que no me había presentado. ¿Dónde estaban mis modales?.

-Me llamo Unami Taruisa y acabo de llegar a la isla.- Añadí, esbozando una sonrisa.



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Re: Sendas maleantes [Tarisa y Zeena][+18]

Mensaje por Zeena Samaha el Lun Dic 14, 2015 4:34 pm

Me respondió con una reverencia tranquila y pausada. Ciertamente, su educación era bastante diferente a la mía. ¿Qué clase de persona sería en su día a día?

Sin embargo, eso no me importó en cuanto le oí hablar con serenidad, aunque con un deje reconfortante. No parecía que fuera precisamente nerviosa a la hora de responderme, ni tenía una extraña fijación por mi apariencia física como otras personas sí tenían.

Es una pena que no haya podido disfrutar de una noche en una taberna bulliciosa de gente

Sin embargo, cabía pensar ¿Realmente era algún tipo de sitio que le gustara a mucha gente? No recordaba haber visto muchas mujeres de bien en las tabernas, si es que había alguna. Normalmente se trataba de féminas de compañía o maleantes como yo.

Y esta persona no tiene pinta de ser nada de eso

Pero de repente, donde mi vista estaba perdida mirando al frente, reaccioné al ver cómo se le saltaban las lágrimas a la antropomorfa, y agité la cabeza, ladeándolo levemente. ¿Qué le había pasado?

Sin embargo, contrariamente a lo que esperaba, se giró hacia mi con mesura y murmuró algo que si no fuera porque iba dirigido a mi, podría haber sido ininteligible.

Hice el intento de probar el té, pero cuando lo acerqué a mis labios, casi podía notar cómo el vapor hacía arder mi piel. Así que con mesura lo deposité de nuevo en la mesa, y me volví hacia la muchacha

Para haber respondido de esa forma después de saltarle las lágrimas, debe ser muy dura. ¿O quizás quiere guardar las apariencias?

Instintivamente me acariciaba el pelo con una mano, mientras ella se presentaba, al verle sonreir.

Mientras tanto, le extendía la otra mano, devolviéndole otra media sonrisa.

Es un nombre interesante. Me llaman Zeena Samaha, pero puedes llamarme solo Zeena.

Esperé a estrecharle la mano, manteniéndome firme y serena.


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Re: Sendas maleantes [Tarisa y Zeena][+18]

Mensaje por Tarisa Unami el Mar Dic 15, 2015 2:49 pm

Estreché la mano de la mujer con delicadeza, tratando de ser cordial en vez de bruta aplicando fuerza de más. Su piel era suave, podría sujetarla todo el día y jamás me cansaría. Así mismo, transmitía un aura de tranquilidad. Parece que mi compañera era una persona más agradable de lo que parecía a simple vista.  Su nombre era melodioso, si se lo colocaba en la estrofa indicada al tempo perfecto de una canción, no se saldría de la armonía. Y, la sonrisa que me había dedicado, no el por qué, pero me hacía sentir de una forma extraña.

-Mucho gusto, Zeena- Le dije, manteniendo un tono educado.

Volví a tomar el vaso de té y bebí de este por mera educación; el líquido recorrió mi garganta, quemándola con su sabor amargo. Reprimí un gesto de repugnancia. ¿Por qué el té sabría tan mal? De vista, era muy parecido al de mi isla, pero todo lo demás era parecido al té que yo preparaba…

El sueño comenzó a atacarme. El té no calmaría mi hambre, esperaba poder encontrar una posada en la cual dormir antes de medianoche.  ¿Quizás mi acompañante supiera de alguna posada? Me volví otra vez hacia ella, miré nuevamente ese ojo rojizo y le pregunté:

-De casualidad, ¿no conoces alguna posada de por aquí?-



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Re: Sendas maleantes [Tarisa y Zeena][+18]

Mensaje por Zeena Samaha el Miér Dic 16, 2015 3:48 pm

Para mi sorpresa, su mano era suave y fina, y más cálida de lo que podria aparentar. De hecho, diría que era una mano bastante humana.

Así que no es del todo insecto

Lo mismo digo.

Fui a intentar tocar el vaso infernal con las manos, y a ldarme cuenta de que seguia ardiendo como si hubiera salido de los volcanes más profundos de Noreth, la volvi a apartar, tratando de dejar que se enfriara un poco.

Por un momento se me ocurrió una idea. ¿Por qué no usar mi magia?

Pero no. No iba a usarla, no ahora. Todavía no me había planteado de nuevo volver a practicarla.

Intenté darle un sorbo aunque estuviera a punto de derretirse el vaso, pero solo obtuve un líquido ardiente en mi garganta, que además me amargaba toda la boca. Frunci el ceño de forma automática, y lo devolví a su lugar sin miramientos.

De repente, me sacó de mi ensoñación el que me preguntara Tarisa acerca de alguna posada.

Me volví hacia ella, mirándole a los ojos fijamente.

No conozco mucho del lugar, pero sé que en el puerto hay muchas posadas. Quizás quede lejos, pero si quieres, puedo intentar acompañarte por la ciudad a buscar alguna. ¿Qué te parece?


Para mi sorpresa, Tarisa respondió afirmativamente, a lo que me saltó como respuesta una media sonrisa semipicaresca.

Excelente. Bueno, marchemos de este sitio tan pijo Añadí en un suave tono bajo.

Me levanté de mi cojín, y esperé a que Tarisa se levantara y me siguiera, en busca de la puerta para salir de este sitio tan poco acogedor con los extranjeros. Porque desde luego eso era. Nadie me había intentado corregir acerca de lo que sea que les incomodara, y todos me observaban con cierto reparo en cuanto veían mi parche.

Tarisa se levanto y me seguía hacia la calle, y sin pararme a saludar a la mujer que nos llevó a la mesa, me marché por la puerta.

Una vez allí, miré en las cuatro direcciones que teníamos a mano, y marché por la calle que me parecía correcta, una que era algo más tranquila que el resto de calles, que ahora mismo estaban a rebosar de vida.

Andando hacia delante, mirando a ambos lados de la calle, me dirigí a Tarisa.

Así que tampoco eres de aqui ¿verdad? ¿No te resulta desagradable que te observen de esa manera como nos han observado antes?


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Re: Sendas maleantes [Tarisa y Zeena][+18]

Mensaje por Tarisa Unami el Jue Dic 17, 2015 3:55 pm

Seguí a Zeena, luego de acceder a su propuesta. Era una persona más amable de la que parecía, en verdad. Tampoco tenía pinta de bellaca, si alguien me preguntaba. Aunque, en mi opinión, sus modales quizás deberían de ser pulidos un poco. Al salir del establecimiento, ella no se molestó en saludar a la camarera. Yo solo le dediqué una inclinación de cabeza al pasar. Nuestra salida fue, quizás, un poco apresurada.

Zeena encabezaba la marcha, parecía que tenía muy en claro qué camino tomar. Entre cuatro, eligió el menos transitado; los otros tres estaban a rebosar de actividad. Creo que fue lo mejor, no me gustaban las aglomeraciones, eran propensas a accidentes y el refugio de los amigos de lo ajeno. Thaimoshi era casi igual a mi isla, en vista, pero las costumbres y la gente no lo eran del todo.

Escuché la pegunta de Zeena, quien parecía haber leído mis pensamientos: quise preguntarle algo parecido, pero no con esas palabras exactas.

-Así es. Yo vengo de una isla. Creo que por aquí la llaman la Isla del Invierno Eterno. Nosotros, mi gente, la llamamos solo nuestra isla.
>Y, debo admitir que no me he percatado de cómo la gente nos miraba. En cualquier caso, no me desagrada ni me molesta. Aunque, supongo que sí es algo poco educado. – Respondí, manteniendo un tono sereno.

La calle no era muy distinta a las demás; flanqueada por edificios amurallados con paredes no muy altas de madera marrón y bien barnizada, prolijamente empedrad e iluminada por faroles de papel rojizo.

Caminamos por varios minutos, sin mediar palabra. La atmosfera, súbitamente, se había vuelto silenciosas. Finalmente, nos detuvimos ante un edificio bastante elegante y de fachada sutil. Con un cartel, de aspecto artesanal, que ponía “Posada El Dragón Azul”. Le dirigí una mirada a Zeena, buscando sus ojos y llamándola a entrar.



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Re: Sendas maleantes [Tarisa y Zeena][+18]

Mensaje por Zeena Samaha el Lun Dic 21, 2015 11:38 am

Mientras paseábamos por la calle, en busca de la tan ansiada posada, Tarisa volvió a emitir unas tranquilas palabras por sus labios a modo de respuesta.

¿La isla del invierno eterno?  Eso… Es un lugar… horrible y extraño
Hubo unos segundos en los cuales mi cara pareció perder la apariencia de autoconfianza y seguridad, como si mirara en un vacío infinito. Pero pronto me repuse y respondí a Tarisa enérgica.

Pues me parece que no nos miraban precisamente con gusto. La pija de la camarera me miraba de una forma casi asqueada

Añadí, volviendo el rostro hacia la pared, mientras me cruzaba de brazos, contrariada por mis pensamientos.

Seguimos avanzando mientras yo me metía en mi cabeza, quizás un poco distraída, hasta que Tarisa se detuvo, y choqué con ella, despertando de mis pensamientos. Me giré para ver qué había a nuestro lado que hubiera detenido nuestro paso, y allí la podía ver. “El Dragón Azul”, una posada que parecía estar esperándonos con los brazos abiertos.

Me volví hacia Tarisa, y su mirada parecía dividirse entre la incertidumbre, y  petición. Como una señorita muy bien educada, se quedó quieta, tan sólo mirándome con una postura serena, y una mirada limpia y tranquila. Me pregunto cómo habrá sido su vida anterior.

Bueno, aquí fuera no hacemos nada. Vamos a ver qué nos ofrece esta posada

Entré con paso decidido en la posada, encontrándome tras las puertas de madera una hermosa y cálida estancia. Las paredes estaban dando iluminación gracias a una serie de candiles de aceites que estaban allí en la pared, que daban luz a dos cuadros que había, uno frente al otro. Siendo uno de un dragón azul, y el otro de un paisaje de un rio discurriendo entre montañas.

El techo y el suelo eran de madera, y la sala se extendía hacia un lateral, teniendo una forma rectangular, con unas pocas mesas repartidas a lo largo de ésta. Al fondo había unas escaleras hacia arriba y hacia abajo, con un pasamanos de madera lacado. A nuestra derecha estaba el recibidor y barra de lo que parecía ser un bar de posada. Frente a nosotras, en el fondo, había otra puerta, que estaba cerrada a cal y canto.

Detrás de la barra estaba un hombre de aspecto mayor, junto a una muchacha joven y vivaracha. Ahora mismo no parecía haber más gente por el local nada más que ellos.
La muchacha vestía un pañuelo en la cabeza, dejando caer su cabello negro como el azabache por su espalda. Tenía sus ojos verdes oscuro, y su piel aceitunada. Parecía bastante esbelta y alta, y físicamente ágil y fuerte. Llevaba puesto un vestido de color café.

Mientras tanto, el caballero llevaba una camisa de cuadros, y unos tirantes sujetando sus pantalones marrones.

Me acerqué hasta la barra con Tarisa, y saludé quitándome el sombrero ante la señorita y el caballero.

Buenas noches

Miré a Tarisa durante unos segundos, instándole a hablar. Quería ver cómo se defendía ella con palabras.

Spoiler:

No he escrito mi diálogo con la posadera porque ya me parecía que iba a salir muy largo si no. Así que te lo dejo a ti, jeje


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Re: Sendas maleantes [Tarisa y Zeena][+18]

Mensaje por Tarisa Unami el Lun Dic 21, 2015 10:52 pm

Seguí a Zeena hasta el interior de la posada. El lugar desprendía una sensación de comodidad, me sentía como en casa. También, parecía estar equipada para suplir todas las necesidades de sus inquilinos temporales, naturalmente. Era acogedora.


Regresé por unos instantes a la isla, mi mente me transportó contra mi voluntad. Sentí como la nieve caía y me besaba la piel, el frio filtrándose por esta y atacando mis huesos. La regresión duro apenas unos segundos, mientras me acercaba con Zeena hasta el mostrador de la recepción, que estaba al lado de una barra, atendida por una pareja; un hombre y una mujer.
Zeena se quitó el sombrero a modo de saludo, yo incliné mi cabeza manteniendo el nivel de respeto adecuado.  


-Buenas noches – Dijo Zeena.


Y me miró.  ¿Por qué me miraba?


“¿Que intenta decir?” Me cuestioné, “No querrá que yo diga algo, ¿verdad?”
Los nervios comenzaron a recorrerme de pies a cabeza. ¿Qué pasa si decía algo inapropiado?, ¿Qué pasa si me equivocaba al pronunciar una palabra? ¡Quedaría en ridículo ante Zeena y la pareja que atendía el lugar!


“Tranquilízate, Tarisa. En tanto pienses cuidadosamente cada palabra y hables con naturalidad, todo irá bien. …  ¿Estoy sudando? ¿Ellos notan que estoy sudando?”


Espabilé y me aclaré la garganta.


-Buenas noches. A mi compañera y a mí nos gustaría alquilas dos habitaciones, por favor.- No me gustó las palabras que dije, aun así forcé un tono calmado.  


La mujer asintió y camino hacia el recibidor, se agachó a buscar algo y regresó con un pequeño libro. Lo abrió y ojeó.


-Lo lamento, pero solo nos queda una habitación. Posee dos camas, sin embargo.-


Volví a mirar a Zeena.


-¿Qué opinas?-



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Re: Sendas maleantes [Tarisa y Zeena][+18]

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