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Sendas maleantes [Tarisa y Zeena][+18]

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Re: Sendas maleantes [Tarisa y Zeena][+18]

Mensaje por Zeena Samaha el Miér Dic 30, 2015 3:15 am

Intenté llevar mi mano hacia mi cintura, donde reposaba una de mis pistolas, pero su agarre me provocaba dolor tal que no podía intentarlo siquiera. No sin alertar a nadie.

Entonces Tarisa se puso al lado de esa bestia, y se dirigió a él de forma educada y más correcta de lo que correspondía.
De repente, la enorme bestia me soltó, y se dispuso a intentar golpear a Tarisa, fallando en cada intento suyo, y acto seguido nos marchamos Tarisa y yo corriendo.

¿Qué has hecho para que se ponga así?

Repuse con curiosidad, mientras seguíamos la cuesta corriendo. No había tiempo que perder.

Llegamos al puerto, y arramplamos pasando del mercado y de todo. Yendo por el puerto, fuimos corriendo por los muelles, viendo botes y embarcaciones de distintos tamaños, hasta que dimos con un pequeño velero de una vela, con un simple timón en una parte elevada, y apenas unos 8 metros de eslora. Era una embarcación sencilla, seguramente no estaba pensada para largas travesías, pero era lo que había a mano que pudiéramos manejar dos personas.

No estaba vigilada, al menos no aparentemente, y no dudé un instante en darle un tirón a Tarisa para que me siguiera hacia aquella nave flotante.

Corrimos hacia allí, y saltamos sobre la cubierta de madera, resonando la gastada madera quejosa al caer sobre ella.

- Tarisa, quita los amarres, y explora el camarote. Voy a poner esto en marcha –

Repuse mientras me dirigía hacia la vela que estaba enrollada en el mástil. Desaté el cordel que la mantenía recogida, y acto seguido me fui hacia la parte alta, sobre el único y pequeño camarote del barco, donde estaba el timón, y lo puse recto, mientras la vela se extendía con la fuerza del viento, que lo empujaba suavemente hacia mar abierto.

Spoiler:
En el interior del camarote reposa durmiendo su dueño, en una hamaca colgada al fondo en un rincón, pero apenas perceptible. Ahí ya te lo puedes tomar como que lo ves o como que no


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Re: Sendas maleantes [Tarisa y Zeena][+18]

Mensaje por Tarisa Unami el Jue Dic 31, 2015 6:30 pm

Yo no estaba acostumbrada a correr, incluso estando en una cuesta abajo. Inyectarle mi toxina a aquél hombre me había debilitado un poco, pero era nuestra carrera la que me había quitado el aliento. El sudor empapaba mi espalda y sentía las piernas cansadas.

Finalmente, una vez en los muelles, Zeena eligió una embarcación entre todas las que habíamos visto. Era mucho más pequeña comparada con el barco que me trajo a la isla, pero sería suficiente y tampoco teníamos tiempo de ser selectivas. Además, la nave estaba desprotegida. Sin embargo, no podía evitar que un sentimiento amargo atormentase mi cabeza; ¿estás robando?

Me pregunté, ¿por qué haces tal cosa?, ¿no ves que está mal?  “¡Es eso robar o morir!” quise gritar.
Subimos al barco en un santiamén. Una vez sobre cubierta, Zeena me ordenó soltar los amarres. No tenía idea de cómo operar un barco, pero sabía lo que eran esas cosas. Las gruesas cuerdas de cáñamo estaban atadas de tal manera que unían al barco con el muelle mediante nudos complejos y cabos de acero. No teníamos tiempo para desanudarlas, ergo, decidí cortar las cuerdas con mi espada. Le recé a los dioses porque no hubiera perdido todo el filo. Para mi suerte, la espada cortó las cuerdas, pero necesite asestar varios golpes.

Una vez había cortado todos los amarres, me dirigí hacia el camarote, pues Zeena me había dicho que lo investigase una vez hube liberado el barco. El interior del camarote desprendía una sensación acogedora; había un escritorio un tanto rústico, plagado de papales y cartas de navegación, y un cofre envejecido. Me adentré un poco más, alejándome de la puerta, una pared a mi derecha me impedía ver el resto de la habitación.

Habiendo pasado la pared, examiné el lugar con más atención. No había nada fuera de lo normal, sin embargo, algo me llamó la atención, como una punzada virtual en la cien. Me asusté cuando caí en la cuenta de qué era eso.
El dueño del barco no había abandonado la nave.

Allí, dormido en una hamaca, estaba una persona robusta, de espaldas anchas ¿Cómo alguien así podría pasar inadvertido? Algo me resultaba familiar, sin embargo, había visto esa figura en algún lugar. Un cosquilleo atrás de mi cabeza me gritaba la identidad del desconocido, pero mis oídos no podían traducirlo a palabras.

Me acerqué, con cuidado, hacia la hamaca. Pero el dueño del barco se despertó más rápido de lo que pude avanzar. Temerosa retrocedí y llevé mi mano a la espada, pero no me atreví a sacarla de la funda. Examiné a la figura, y entonces supe quién era.

Incrédula le miré, deletreando su nombre en mi cabeza. No me esperaba encontrarlo aquí, y mucho menos en estas circunstancias.

-¿Ono?-

Ono Huya se incorporó, masajeándose el cuello con uno de sus cuatro brazos musculosos. Me miró, con esos ojos azules que
penetraban la parcial oscuridad.

- ¿Eh? , ¿Tarisa, eres tú? – Ono se aclaró la garganta – ¿qué estás haciendo aquí?

Ono Huya era un buen amigo de mi padre, y al igual que él, era un mercante. Solía pasarse por casa a menudo mientras ambos estaban en la isla. Él era de la parte inferior de la isla, por eso su pinta de escarabajo cornudo.
¿Cómo le explicaría que estábamos robándole barco?

No pude decirle nada, ergo, salí del camarote para reunirme con Zeena. Pero Ono me siguió.

Al examinar la condición de la cubierta, Ono se reparó en los cabos cortados y más aún en el movimiento de la nave. Estábamos navegando.

Él me miró, desconcertado más que enfadado.

-Tarisa, ¿qué está pasando? – Exigió

-Eh… Zeena, ¿podrías venir aquí, por favor? – Quizás ella pudiera aclarar las cosas. Yo no podía confesarle que, en efecto, estábamos robando su barco.
{OFF}
Spoiler:
Este es Ono. No he podido encontrar una imagen donde estuviera fuera de combate
Spoiler:



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Re: Sendas maleantes [Tarisa y Zeena][+18]

Mensaje por Zeena Samaha el Jue Dic 31, 2015 6:55 pm

El barco se deslizaba por el agua casi como si no pesara, cada vez avanzando más deprisa. Era un día de viento suave, pero la embarcación era tan ligera que parecía más que suficiente.

Bajé la vista a cubierta, y no vi a Tarisa por ningún lado. Supuse que estaba mirando en el interior del camarote, a ver qué había dentro, como le pedí que hiciera.

Aún pensaba cómo rayos Tarisa había hecho cambiar de actitud a ese hombre. Pero más aún me atormentaba la idea de: ¿Estaba preparada para todo lo que estaba ocurriendo ahora mismo?

No volvería al barco del capitán. Sería libre. Ya no sería la señorita de compañía de nadie. Nadie controlaría mi vida, a pesar de la creciente libertad que me estaban dando.

Me sumía tanto en mis pensamientos, que no me daba cuenta de que a mi alrededor notaba una especie de aire caliente que giraba en torno a mí, hasta que se volvió vapor y me hacía sudar como una cerda preñada. Eso me quitó de mi enmimismamiento, y me di cuenta de lo que ocurría. Sólo a mi alrededor había vapor. Era cosa de mi ojo. Era yo quien lo estaba provocando.

Súbitamente, me asusté y retrocedí un paso con violencia, dejando el timón suelto. Respiré de forma agitada, mientras trataba de cerrar los ojos, abrazándome a mí misma con los brazos por el abdomen. Tenía que calmarme. No podía dejar que cambiara el estado del agua de esa forma sin control alguno.

Abrí los ojos de nuevo, y vi que el vapor había desaparecido. Retomé el timón y traté de tranquilizarme.

Entonces emergió una cabellera castaña por las escaleras, y me preguntaba si podía ir un momento. Busqué algo con lo que afianzar el timón, una especie de banda de tela recia que colgaba de la baranda, y la até al timón firmemente para que se mantuviera firme.

Me fui acercando hacia las escaleras, hacia Tarisa, para preguntar qué sucedía.

Entonces cuando bajé, vi a un hombre fornido detrás de ella, que no sabía de dónde habría salido. Con paso apresurado, me acerqué hacia las escaleras, posando mi pie en el último escalón, mientras tomaba la pistola de mi cinturón y apuntaba al desconocido con ella

- ¿El dueño del barco estaba aquí? Esto complica las cosas –

Con el pulgar retiré el percutor de la pistola, permitiendo así quitarle el seguro.  Notaba de nuevo aquel calor, y la nube de vapor volvió a formarse a mi alrededor, más denso que antes, y más extendido.

- Caballero, siento decirle, pero necesitamos este barco. Así que puede o bien dejarse atar y quedarse quieto, o tirarse por la borda ahora mismo. Aunque siempre queda la tercera opción, que no se la recomiendo

Repuse con firmeza. Mi ojo morado tenía un destello impropio de un ojo, y brillaba como si tuviera luz propia, aunque tenue. Como si portase energía de alguna clase.


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Re: Sendas maleantes [Tarisa y Zeena][+18]

Mensaje por Tarisa Unami el Jue Ene 07, 2016 2:24 am

Zeena se vino hacia nosotros, rápidamente. Entonces, desenfundó su pistola. ¿Qué estaba haciendo?, ¿no pensaba matar a Ono, verdad?

El hombre reaccionó y levantó sus cuatro brazos, mostrando sus manos ante Zeena, y retrocedió unos pasos.

-Tarisa, ¿qué es esto? – Su voz era temblorosa, estaba asustado más que enfadado.

Me acerqué hacia Zeena ya miré a los ojos, esperando formar una conexión. Su ojo morado brillaba y parecía que a su alrededor se alborotaba una nube de vapor, pero quizás fueran imaginaciones mías.
Su arma era atemorizante. Ella no sería capaz de apretar el gatillo, ¿verdad?

-Espera, por favor. – Le rogué – Él es Ono Huya, un amigo de mi familia. No sabía que este barco era de él, es muy distinto al que solía navegar. Por favor, Zeena, estoy segura de que le explicamos la situación, el entenderá. –
Me gire hacia Ono, quien seguía en el mismo lugar. A pesar de ser tan robusto y posiblemente fuerte, no había intentado nada. Era un alivio, la verdad. Podría haber muerto o herido a Zeena.

Repasé ese último pensamiento; ¿herido a Zeena?
¿Por qué te importa?” Me pregunté
Porque la amo.” Respondí instantáneamente
¿La amas?

¿La amaba? Se lo había dicho antes de abandonar la posada, entre lágrimas sinceras. Y yo también estaba siendo sincera. “Te amo, Zeena”, eso es lo que le dije y lo había dicho en serio. Mi corazón se encendía y danzaba como una llamarada salvaje cuando ella estaba cerca, cuando la miraba a los ojos. Pero, ahora tenía miedo, le tenía miedo a Zeena. Miedo a la persona de la que me había enamorado.

Volví a mirar a Zeena, sin decir nada. “Tonta” murmuró mi mente, “tú no te has enamorado. No puedes enamorarte de alguien que no conoces, de alguien con quien solo has compartido el lecho una noche.

Pero, estábamos en una situación complicada. Ya aclararía mis pensamientos más tarde. Dirigí la mirada hacia Ono, nuevamente.

-Ono- Comencé – ella es Zeena. Estamos escapando de unos piratas. Y… y necesitamos un barco. No sabíamos que este era tuyo. Yo no sabía siquiera que estabas aquí, o si volvería a ver algún día. –Hice una pausa, esperando la reacción del hombre.

-Tarisa…- Dijo Ono, bajando los brazos. –Yo tampoco esperaba verte otra vez. Y menos encontrarte robando y en compañía de gente… de dudosa moralidad –le lanzó una mirada filosa a Zeena – Pero, déjame que te pregunte. ¿Qué estás haciendo aquí, tan lejos de casa?

Sopesé la pregunta durante unos instantes.

-He dejado la isla. Y no pienso volver- Dije finalmente, adoptando una postura firme.



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Re: Sendas maleantes [Tarisa y Zeena][+18]

Mensaje por Zeena Samaha el Jue Ene 07, 2016 2:28 pm

Mientras apuntaba al antropomórfico insecto con apariencia de escarabajo, Tarisa se acercaba hacia mí preocupada, tratando de enfocarse en mis ojos. Mi pistola seguía apuntando a ese individuo mientras observaba a Tarisa de cerca.

- ¿Estás segura de ello? No quiero dispararle, pero si hay que hacerlo, lo haré, aunque no sea a matar

Repuse manteniéndome serena frente a Tarisa. Ella se volvió al escarabajo un segundo y luego me volvió a mirar. Y luego volvió a mirar al escarabajo.

Volví a colocar el percutor, bajando el arma a mi cadera, pero no la guardaría en el cinturón todavía. Aunque me daba ganas de responder a este hombre, ¿Para qué iba a hacerlo? ¿Qué ganaría? Tenía claro que no le gustaba mi persona.

- ¿Y a quién le gustaría yo? Sólo soy un despojo

Me acerqué hacia el hombre, y me dispuse recta, junto a Tarisa, notando cómo mi ojo violeta estaba un poco más caliente de la cuenta. La nube de vapor empezaba a hacerse algo más densa, y a arremolinarse en un giro constante a mi alrededor.

- Me gano la vida de forma respetable, igual que usted. Así que le rogaría que no cuestionara mis métodos.

Repues pasando al lado de Tarisa, paseándome frente al dueño del barco, a unos 6 metros con la mano derecha en la pistola, y la izquierda en mi espalda.

- Dudo mucho que por las buenas quisiera prestarnos su embarcación ¿verdad? Así que continuemos por donde lo hemos dejado. ¿Va usted a colaborar con nosotras, o cuál es su decisión al respecto? Si colabora, nada más toquemos tierra nos iremos y no le molestaremos nunca más. ¿Le parece bien?

Expuse volviéndome hacia Ono de nuevo, poniendo las manos a mi espalda. Realmente parecía un hombre peligroso en combate cuerpo a cuerpo. Pero ahora mismo, no me tenía a su alcance, por lo que podía sentirme tranquila.

Las casualidades eran cada vez más. ¿Un conocido de Tarisa, justo en el barco que hemos robado? Esperaba que todo fuera casualidad de verdad. Odiaría pensar que todo esto ha sido organizado por a saber quién y con qué propósito pero, dudaba que todo esto fuera también producto de la casualidad.

Quizás le estaba dando demasiadas vueltas a todo. Tarisa parecía un alma inocente que había obrado con sinceridad. No podría dudar de su palabra, ni de sus sentimientos. Pero ¿Cómo podría asimilarlos yo? No es que no me gustara, pero… Sentía que era un ser frágil, y no quería partirle en dos el alma, por un descuido mío, o porque viera de mi cosas como ésta.


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Re: Sendas maleantes [Tarisa y Zeena][+18]

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