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Descanso en Avilda [Libre]

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Re: Descanso en Avilda [Libre]

Mensaje por Elíacer el Jue Jun 30, 2016 12:13 pm

A Elíacer no se le daba muy bien esconderse, pues aunque era flexible como un gato, seguía siendo un bicho grande y voluminoso, sobre todo con las ala, por lo que las veces que le tocó a él esconderse, no debió de ser muy difícil para Niris dar con él. El grifo no era mucho de jugar, pero le dedicó el tiempo a la pequeña como disculpa. Cuando quiso darse cuenta ya era de noche, alzó la vista al cielo y sus ojos azules reflejaron las primeras estrellas del firmamento. Sacudió la larga cola leonina tras él, dando un pequeño respingo cuando de repente notó que la pequeña se restregó contra él. Aquel era un gesto que hacían mucho los grifos entre ellos, para saludarse o mostrarse cariño, de modo que le sorprendió que la pequeña lo hiciera también. Quizás tenía algo que ver porque era en parte animal. El pelaje del grifo era suave y cálido, sus plumas parecían infladas y también eran suaves. El grifo desprendía un ligero olor almizclado, cosa normal en un animal salvaje que seguramente no había visto una pastilla de jabón en su vida.

-Muy bien, monta. Sujétate con las piernas, no te preocupes por apretar mucho, no me harás daño.
- Le aseguró, mientras se agachaba un poco para que ella montara.- Puedes agarrarte a las plumas de mi cruz, son resistentes y será difícil que las arranques aunque tires fuerte. Me alegro de que te gusten.- Dijo mientras se incorporaba y abría las alas, moviéndolas un poco antes de decidirse a alzar el vuelo.

Lo hizo con sumo cuidado y delicadeza, se impulsó con las alas y las cuatro patas hacia el cielo estrellado, dónde los últimos vestigios del sol de aquel día estaba dando a su fin. La escuchó chillar y agarrarse con fuerza a él cuando alzó el vuelo, pero se mantuvo tranquilo, volando con suavidad, ayudado por las corrientes de aire térmicas que ascendían desde el suelo. Cuando ella consiguió abrir los ojos, vio un bello espectáculo. Los últimos rayos de sol daban todo un aspecto de oro antiguo, se reflejaba en las aguas del lago que acababan de dejar atrás. En los viejos árboles del bosque, que mecían sus ramas al viento. En los prados de altas hierbas y alfombras de flores que llenaban el aire con su fragancia. El grifo no volaba demasiado alto, para no intimidar a la pequeña. A lo lejos se veían las montañas, con sus altos picos nevados que parecían en llamas por los rayos dorados del sol. También se veían los capos de cultivo, que parecían los cuadrados de algún tipo de ajedrez gigante. Unos campos arados, otros verdes, otros ya donde la cosecha estaba madura y de un hermoso color amarillo. El grifo la dejó disfrutar de la vista en silencio, mientras volaba hacia la torre. El cuerpo del grifo desprendía un agradable calor, de modo que la pequeña no debería pasar frío durante el trayecto.

-Sí, así es… pensé que te gustaría.- Respondió a la pregunta de ella. Luego siguió en silencio, dejándola disfrutar hasta llegar a la torre.

El lugar estaba lleno de algunas ruinas, como muros de viejas casas y otras construcciones llena de plantas. No podía apreciarse mucho pues cuando llegaron ya había anochecido. La torre era muy alta, de techo cónico de tejas negras de la que colgaban tiras de musgo y liquen. Había un enorme ventanal, aunque sin puertas ni cristales, solo la forma de entrada. El grifo aterrizó en una terraza exterior sin barandillas, hacía mucho que la madera se había podrido.

-Es aquí.- Indicó, mientras se agachaba para que ella pudiera bajar.- Sí, aquí vivo, aún no he terminado de adecentar el lugar. Pero hay una laguna de aguas frías al pie de la torre, un nido grande y muñido donde poder dormir los dos. Hay una chimenea grande donde puedes hacer fuego y en los sótanos de la torre hay aguas termales.- Explicó el grifo mientras entraba al interior de la torre.

La habitación estaba muy oscura, de modo que el grifo caminó hasta donde estaba la chimenea. Se escuchó el sonido de leña echada al fuego y el soplido del grifo. Al poco, unas brasas prendieron y unas llamas iluminaron una estancia circular. Había un gran nido en un rincón resguardado de la habitación, la chimenea era tan grande que cabrían varias personas de pie, a los lados de esta había huecos para la leña. Una gran mesa circular de piedra ocupaba el centro de la torre. Cerca del nido había una pequeña pileta de piedra, llena de agua que salía de un agujero de la pared. La pileta se vaciaba por otro agujero y desaparecía por un hueco en la pared. El lugar olía un poco a almizcle de animal, no era un olor del todo desagradable, se notaba que el grifo no hacía allí sus necesidades, pero no usar jabón no ayudaba a que el olor a animal no fuera fuerte. Al fondo había una puerta, o más bien solo el marco, que daba acceso a unas escaleras que llevarían a estancias inferiores, entre ellas las termas de las que había hablado el grifo.

-Tengo algo de comida por si tienes hambre, o si te apetece un baño caliente puedo acompañarte a las termas.- Le ofreció el grifo, que se acercó a beber de la pileta de piedra cerca del nido, el cual estaba echo con todo tipo de materiales, como viejos colchones, cojines y telas de cortinas.
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Re: Descanso en Avilda [Libre]

Mensaje por Niris el Jue Jul 14, 2016 5:30 am



Nos acercábamos poco a poco al hogar del grifo mientras observábamos el paisaje. Cercas había cultivos lo cual me hacía pensar en que debería de haber humanos cercas y me preocupe un poco por el hecho de que nos vieran, pero él no parecía preocupado por ello. Supongo que un grupo de granjeros no buscarían problemas con algo de apariencia fuerte como Elíacer suponiendo que no pensaran que quizás fuera su imaginación. Agite mi cabeza quitándome todas extrañas ideas mientras observaba de nuevo los cultivos pensando en que ya tenía mucha hambre y mi estómago empezó a hacer sonidos de queja haciendo que me sonrojara un poco de pena.

Entre más cercas de la torre estábamos sentía que íbamos mas rápido, cerré los ojos por miedo a que algo pasara y nos estrelláramos pero antes de darme cuenta nos encontrábamos dentro de la torre. Me indico que podía bajar y aun un poco entumida por la experiencia baje torpemente casi tropezándome al bajar para luego reírme un poco nerviosa. Era un poco difícil ver en la obscuridad pero el aroma de del lugar me recordaba mucho a la tienda donde había pasado buena parte de mi vida. Un aroma animal ligeramente descuidado pero sin duda perteneciente a mi anfitrión. -¿Cómo  lo encontraste?- Vi una silueta moverse para luego encender una luz permitiéndome ver el lugar.

Entre los muros de la vieja torre encontré lo que parecía ser una pequeña lámpara, me había entrado gran curiosidad por explorar el lugar pero no podía ver bien sin algo de luz al menos tenue. Para mi fortuna entre los muebles encontré una pinta de aceite viejo para lámparas para luego acercarme cuidadosamente a la chimenea, tomar una astilla de madera y encender la lámpara para tener algo de luz, probablemente duraría poco más de una hora antes de que el aceite se consumiera. -¿Puedo explorar?- Estaba un poco insegura de que supiera como funcionara una lámpara pero si sabía encender fuego, no pensé que hubiera problema.

Mi curiosidad me pedía ver todo el lugar, no podía reconocer que había sido antes aquella torre pero sin duda en algún momento debió ser importante, podía ver harapos en los muros que quizá fueron bordados que los adornaban y muebles rotos aun con el paso del tiempo se resistían a la degradación. Me parecía un poco inseguro el lugar pero buena parte del lugar estaba  hecho de piedra pero trataría de tener mis precauciones. Me acerque primero a al nido, se veía algo desordenado pero con un poco de orden seria cómodo, lo siguiente que hice fue bajar lentamente por las escaleras que daban a las termas. -¿Por aquí?- Me sonaba la palabra pero no recordaba que era. Las escaleras se veían algo sucias, me daba un poco de cosa ya que estaba acostumbrada a limpiar para humanos y la suciedad de torre me parecía menos agradable que la de la tierra fresca.

Sentía las pisadas de él siguiéndome para luego llegar a lo que en algún momento debió ser un muy muy elegante baño y fuente natural. Tome la linterna e ilumine algunas antorchas viejas que se encontraban hasta que la habitación fuera completamente visible. Se veía un vapor cálido salir del agua lo cual era muy extraño. -Pyon- Acerque mi mano al agua y notar que estaba caliente, eso me sorprendió mucho y rápidamente metí la punta de mi pie haciendo que me diera un ligero escalofrió por la diferencia de temperatura. -¡Pyon!- Me le quede observando a Elíacer sorprendida esperando alguna reacción de si podía meterme o no. Nunca había probado algo como eso y se veía agradable por lo cual me aleje un poco del agua para desvestirme sin ningún pudor, después de todo no había otro humano o similar conmigo, para lanzarme al agua salpicando. -Esta cálido.- Nunca me había metido a aguas como esta, era una experiencia completamente nueva. -¡Ven ven!- Aun que estaba un poco hambrienta aquello me hizo olvidarlo por un momento y solo estaba pensando en jugar un poco más mientras le arrojaba con la mano algo de agua para animarle.


Última edición por Niris el Lun Jul 03, 2017 7:52 am, editado 3 veces
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Re: Descanso en Avilda [Libre]

Mensaje por Elíacer el Jue Jul 14, 2016 1:42 pm

El grifo dejó que la luz del fuego bañara la amplia sala circular, ahuecando las alas a los costados y mirando a ver que hacía o decía la pequeña. Esta parecía curiosa, caminando por el lugar, mirándolo. Le hizo sonreír un poco divertido, en principio no le gustaban los niños, pero claro, la única experiencia que él había tenido era en la “guardaría” de los grifos, donde más de una docena de pequeñas crías de grifo le hicieron pasar las horas más aterradoras y terribles de su vida. Tardó varios días en que todas las plumas que había perdido volvieran a crecer.

Tal como Niris veía, había muebles hechos polvo, restos de telas de tapices, cuadros en los que apenas se distinguía lo dibujado y objetos de todo tipo. Botellas de cristal, objetos de cerámica y algunas lámparas como las que la conejita había cogido. Se acercó a ella, moviendo la cola a su espalda.

-Lo encontré explorando el territorio para encontrar un nuevo hogar para los míos. Pero cerca hay algunas aldeas y pueblos enanos y una ciudad a solo unas tres o cuatro horas de vuelo. Sería imprudente asentarnos aquí, pero lo uso de punto de partida para explorar el resto de los territorios.- Explicó a la conejita mientras se dirigía al nido, donde se tumbó y la dejó seguir explorando la sala.

Había empezado a acicalarse, esperando ver si ella quería comer algo pues había creído escuchar las tripas de la pequeña pidiendo alimento, pero cuando esta le pregunto sobre explorar, asintió con la cabeza, a la vez que se incorporaba. La vio echarle aceite a la vieja lámpara, la cual estaba negra de suciedad, pero se adivinaba que debajo tenía unos hermosos gravados y formas, e incluso se veía un color tenuemente plateado bajo la suciedad de la lámpara. Vio como la encendía con una astilla del fuego de la chimenea y luego la siguió hacia las escaleras que llevaba a los pisos inferiores de la torre.

-Sí, pero ten cuidado, los escalones están muy desgastados.- Le avisó el grifo que caminaba detrás de ella, por si la veía tropezar engancharla con el pico por la ropa.

Lo primero que encontraron fue una salita circular donde había una gruesa puerta de madera con refuerzos de metal, estaba totalmente atascada y cerrada. Después siguieron bajando encontrando salas más amplias y con pasillos llenos de puertas que daban a habitaciones. Estas puertas si estaban abiertas y daban a estancias llenas de muebles medio podridos. Algunos parecían más o menos en buen estado, quizás por el barniz. Había una silla y una pequeña mesa en buen estado. También una estantería con libros, pero estos de deshacían o resquebrajaban si los tocabas con brusquedad. También había camas y butacas a las que les había desaparecido los colchones y cojines.

-Los cogí para hacer mi nido. –Explicó el grifo mientras caminaban por allí.

Había muchas más habitaciones y salas, pero una vez se cansaron de explorar bajaron a las termas, con la promesa o sugerencia de Elíacer de que podrían volver otro día a explorar más. Al llegar a las termas ciertamente se notaban que en el pasado habían sido muy lujosas, con mosaicos y alicatados hermosos. No eran antorchas de fuego, sino de unas gemas mágicas de luz, que iluminaban todo el lugar. Así no se llenaba de apestoso humo. Había una pequeña estancia antes de entrar a las aguas, seguramente unos vestuarios, había huecos en las paredes, donde había sitio donde poner la ropa, había viejas y raídas toallas y viejos trozos de jabón blanco con olor a jazmín. Rio un poco al ver a la pequeña exclamar al tocar el agua caliente, se tumbó sobre el vientre y se la quedó observando.

-Sí, es agua caliente. Además dicen que este tipo de aguas tienen ciertas propiedades curativas y relajantes. Adelante, puedes meterte.- Le dijo divertido, cruzando las patas delanteras haciendo un gesto con el pico hacia las aguas.

La observó tranquilamente mientras se desnudaba, en la mirada del grifo no había lujuria ni deseo al verla desnuda, simplemente curiosidad, como al ver una flor bonita o algo que por un momento llamara la atención. Era realmente curiosa y bonita, con su colita y sus orejas, las cuales podían demostrar tantas emociones como la de un grifo, aquello le gustaba, pero el resto del cuerpo de la joven le resultaba un tanto extraño. Tras observarla un par de segundos o tres, apartó la mirada y se dispuso a acicalarse con el pico.

-Te ves así mejor, más natural, no sé porque los bípedos os empeñáis en llevar ropa…- Comentó mientras ella se lanzaba al agua.

Rio un poco cuando ella le dijo que el agua estaba caliente, asintió y siguió a lo suyo. Cuando ella lo llamó gritando de alegría y salpicándole con agua le sorprendió más que verla desnudarse. ¿Es que no se cansaba de jugar? Se levantó graznando un poco, pues se sentía cansado. ¿Cómo tenía tanta energía aquella pequeña conejita? Terminó por sonreír, tratando de alegarse un poco y no ser un gruñón.

-Ya voy, ya voy conejita revoltosa.- Dijo el grifo mientras bajaba los escalones de las termas y se metía en las aguas. –Ñam ñam, creo que hoy cenaré conejita remojada.- Dijo riendo, poniendo “voz de malo” y persiguiendo a Niris, con la intención de acere una ahogadilla o lamerla con la lengua para hacerle cosquillas, pues no quería hacerle daño con el pico o las garras.
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Re: Descanso en Avilda [Libre]

Mensaje por Niris el Mar Jul 19, 2016 8:30 am



No tenía la intención de jugar cuando me lance al agua, estaba algo cansada y hambrienta pero el agua se sentía muy bien, hacía mucho tiempo que no podía jugar a nada con nadie, me sentía mal si no podía jugar y aprovecharía cada oportunidad que tuviera para llenar ese hueco que había tenido. -Sonreí cuando el acepto mi propuesta de jugar en el agua mientras movía mis orejas de un lado al otro lanzando pequeñas gotitas con ellas y ver cómo estas golpeaban el agua. -¡Pyon!- Se notaba que estaba un poco cansado pero no podía evitar sonreír al verle seguirme el juego.

Entro al agua para luego perseguirme a lo que respondí lanzándole agua y tratando de esquivarle aunque sin duda ambos éramos muchísimo más torpes en el agua que en la tierra para mí o en el aire para él. Empezó intentando hacer ahogadillas y después de corretear un poquito lo había logrado pero al salir del agua era obvio que no me había gustado, aun con cuidado era más voluminoso y pesado que yo por lo cual me ponía muy incómoda el que me intentara mantener bajo el agua. Una vez que nos dimos cuenta de eso cambio a simplemente perseguirme para darme lengüetazos en el rostro. Por mi parte cuando se descuidaba llegue a saltar un par de veces sobre él terminando por estar encima de él montándolo en el agua lo cual era divertido.

Estuvimos jugando un largo rato hasta que el cansancio y el hambre me ganaron. -Hum... hambre.- Salí de la terma para recostarme en el suelo al lado de ella respirando rápidamente por el cansancio debido a todo el ejercicio realizado. -Fue divertido.- Una vez que recupere un poco el aliento fui por mis ropas para luego acercarme a él. Estaba un poco ocupada jugando pero había escuchado su comentario de llevar ropa y quería enseñarle en agradecimiento. Le acerque mis ropas para que las oliera y luego me señale a mí misma para indicarle para que servia. Primero alza un dedo y lo frote un poco contra una pared hasta que estuviera levemente raspado, luego de eso tome una prenda y envolviéndola toscamente alrededor de otro dedo repetí el frotar la pared y luego enseñarle que ese dedo no se había raspado. El primer uso es proteger la piel delicada que tenía, no todos tienen plumas o escamas o gran pelaje para cubrirse.

Después de mostrarle eso empecé a vestirme, no tenía con que secarme por lo cual la ropa quedo un poco mojada pero nada que estar frente a una fogata no pudiera arreglar. -Protege, calor y bonita.- Probablemente no podría entender bien la ropa. -A humanos desagrada ver mucha piel, debo usar ropa con ellos, me gusta.- Mi apariencia era muy similar a la de ellos supongo que por eso me enseñaron a usar ropa a diferencia de animales de granja, moví mis orejas y mene un poco el rabo al pensar en eso, no estaba segura de sí el me entendía pero quizá era mejor hablar de otra cosa.

Me levante hasta Elíacer para luego montarme encima de él mientras me agarraba cansadamente de su cuerpo para luego gruñir un poco tratando de indicarle que estaba cansada para subir las escaleras seguido de mi estómago quejándose de la falta de comida. -Ya jugué mucho.- Simplemente me dejaría llevar esperando que lo que tenga para comer sea delicioso.


Última edición por Niris el Lun Jul 03, 2017 9:38 am, editado 5 veces
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Re: Descanso en Avilda [Libre]

Mensaje por Elíacer el Miér Jul 20, 2016 12:37 am

El grifo terminó pasándoselo bien en el agua, era como jugar con los pequeños grifos de la guardería, teniendo que aguantar salpicaduras, que se le echaran encima y todo lo demás. No parecía incomodarle el hecho de que Niris se le encaramara encima des nuda, y siguió jugando con ella, procurando no hacerle ahogadillas pues pareció que la primera le asustó, por lo que se limitó a lamerle la cara, el cuello, las manos o el estómago para hacerle cosquillas. Llegó un momento que hasta el grifo se sentía hambriento y cansado, cuando ella dijo que tenía hambre y salía de la terma, el grifo la siguió fuera. Se alejó a un lado y se sacudió con energía, quedando con todo el pelaje y las plumas inflados, como un pompón suave y esponjoso.

-Sí, mucho, yo también me divertí.- Respondió el grifo que empezó a pasarse el pico por las plumas y el pelaje para alisarlas y no parecer un plumero o un pompón con patas.

Cuando le conejita le trajo su ropa y se le ofreció, Elíacer se quedó mirando sin saber qué hacer, la olió y percibió un poco olor a sucio y a la conejita. Aquello le hizo sacudir la cola pues no terminaba de gustarle aquel olor que tenía la ropa pero suponía que su propio olor no era mucho mejor para la Niris. Observó como la pequeña le hacía una demostración de para que servía la ropa, al parecer servía en parte para proteger le suave y final piel rosada de la conejita.

-Sí, sí ya veo, sirve de protección…- Asintió el grifo mientras trataba de secarse todo lo posible. –Entiendo.-Dijo con la cabeza graciosamente ladeada, con una oreja caía y la otra alzada mirando hacia ella, cuando le dijo que además servía para dar calor y que era “bonita”.

Aquello último era bastante cuestionable según el gusto del grifo, pero se guardó de no decir nada al respecto. Lanzó un resoplido cuando escuchó que a los humanos no les gustaba ver toda la piel y se preguntó cuán difícil debía ser para estos tratar de reproducirse con ropa, no entendía como no se habían extinguido.

-Aquí no debes preocuparte por lo que piensen otros humanos, sólo estamos nosotros…- Cuando ella se acercó dispuesta a encaramarse encima, se agachó todo lo que pudo para facilitarle el trabajo, cuando Niris estuvo acomodada, se incorporó despacio.-Sí y yo también, te dejaré en el nido para que descanses, yo bajaré a las ruinas que rodean la torre. Hay antiguos cultivos de árboles y plantas frutales, encontraré algo que puedas comer.- Le ofreció mientras subía el largo trayecto de las escaleras, que estaba iluminada de vez en cuando por gemas de luz, pues algunas se habían roto o habían perdido su brillo.

Tras unos minutos el grifo había llegado a lo alto de la torre, a la llamada Sala del Nido. Allí caminó hasta el nido, donde se agachó de nuevo y se ladeó para hacer que Niris se deslizara rodando hasta el nido blando y cómodo. Ahuecó las alas a los costados y sacudiendo la cola se dirigió al balcón, estaba cansado pero allí no tenía más que carne y pescado. Suponía que Niris era vegetariana, de modo que le traerá la fruta que había visto crecer entre los muros en ruinas de más abajo.

-No tardaré, si quieres puedes ir secándote junto al fuego, pero no te acerques demasiado o te harás pis en la cama.-Dijo divertido, pues aquello era algo que se le decían a las crías grifos para que no jugaran con el fuego.

Elíacer cogió una alforja de cuero que había colgada de un clavo en la pared, la alforja parecía relativamente nueva. Tomó con el pico la alforja de cuero y abrió las alas, dejándose caer desde lo alto de su posadero hacia abajo. Ya era de noche pero la luna llena le permitía ver bien en la oscuridad. Aterrizó cerca de unos árboles frutales, manzanos y perales. Recolectó algunas de las frutas, también encontró fresas y moras negras. No puedo evitar comer algunas de estas últimas, pues estaban dulces y era goloso. Tras llenar la alforja, la tomó de nuevo y alzó el vuelo dirigiéndose al posadero de la terraza. Se adentró de nuevo en el nido anunciando su llegada con un graznido y dejando la alforja con cuidado cerca del nido, la fruta rebosaba de la alforja y el pico del grifo estaba manchado del líquido púrpura de las moras negras.

-Espero que te guste algo de esto, hay más si quieres.- Dijo ahuecando las alas, señalando con un gesto de la cabeza hacia fuera. –Cuando hayamos comido, dormiremos.- Anunció mientras él caminaba hacia una pequeña habitación, que en el pasado debió ser un escobero o algo así.

Sacó un gran trozo de carne, seguramente de ciervo y empezó a dar cuenta de ella, sujetándola con sus garras delanteras, arrancando pedazos y tragándolos enteros. Esperaba no incomodar a Niris, pero era un grifo y un grifo comía carne y pescado principalmente, no podía avergonzarse de lo que era.
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Re: Descanso en Avilda [Libre]

Mensaje por Niris el Sáb Ago 06, 2016 12:19 pm



Tenía el presentimiento de que no había entendido bien para que servía la ropa, pero al pensar un poco tenía sentido que nunca la había necesitado ya que su cuerpo entero estaba cubierto por completo de plumas, sin duda eso y la falta de manos haría difícil el usar ropa. -Tus plumas protegen, yo tengo ropa.- No creía que pudiera entenderme si nunca había estado en invierno en la tienda protegida solamente con unos trapos de tela o la felicidad de ser comprada y recibir de regalo un mullido abrigo protegiéndome del frió.

Elíacer empezó a subir las escaleras conmigo encima para volver a la torre, estaba tan cansada que no quería caminar por lo que solamente abrace a mi compañero mientras me acurrucaba con sus plumas, aunque era un poco incómodo porque ambos aun no nos habíamos secado. -Quiero explorar... pero muy cansada.- Termine negando con la cabeza para luego bostezar un poco, por mi exploraría mas y seguiría jugando pero no creía que aguantara más actividad e incluso probablemente mañana me dolerían mis músculos.

Recorrimos las escaleras que estaban iluminadas con extraños cristales mágicos, era un poco tenebroso pero no tardamos demasiado en volver a lo alto de la torre que estaba iluminada por el fuego de la chimenea. Me bajo cercas del nido sugiriéndome secarme junto al fuego aun que me le quede observando raro cuando menciono lo de tener accidentes en la cama. -Hum- Simplemente di por hecho que algo en los grifos tenía que ver por lo cual ignore el comentario. -Gracias, espero.- Me acerque al fuego esperando que no tardara demasiado.

Estuve frente al fuego hasta que sentí que mi ropa se había secado, no podía dejar de bostezar de cansancio pero el hambre no me dejaba dormir tampoco. Me acerque al nido para acomodarme pero no era del todo cómodo así que empecé a cambiar de lugar algunas cosas, había almohadas rotas, algunas sabanas y mantas hechas bola. Acomodar el nido tardo más de lo que pensé pero al final lo sentía bastante más mullido poniendo todo lo suave al centro así como lo más sólido en las orillas del mismo.

Casi al terminar de reacomodar las cosas del nido el grifo volvió con una alfombra que cargaba bastante fruta. -¡Pyon!- Sin duda era más de la que podía comer pero con el hambre que tenía ataque las fresas dulces, moras y una manzana. Una vez que termine de comer me sentía bastante llena por lo cual me recosté en el nido para luego observar al grifo terminar de comer. No era una escena de mi agrado pero también a los humanos solían gustar de la carne lo cual no se me hizo raro aunque quizás un poco incómodo.

Una vez que termino de comer me le quede observando para luego bostezar y acurrucarme en la cama. Al poco rato Elíacer llego al nido para acomodarse. -¿Esta bien el nido?- La verdad no escuche del todo bien su respuesta pero en cuanto lo sentí acomodarse me acurruque para que sus plumas me dieran calor y sentirme protegida.

A la mañana siguiente desperté temprano olfateando a mi alrededor, el aroma no era el que acostumbraba en las mañanas para luego abrir los ojos me sobresalte un poco al ver al Grifo hasta que empecé a recordar lo de la mañana anterior. -Hum.- Sentía el cuerpo adolorido por todo el ejercicio que había realizado, pero de todas formas no podía moverme bien ya que una de las patas de él estaban sobre mí, me sentía como si fuera una especie de peluche o juguete por lo que me quede así un rato hasta que despertara, después de todo no era mi primera vez así.


Última edición por Niris el Lun Jul 03, 2017 7:55 am, editado 2 veces
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Re: Descanso en Avilda [Libre]

Mensaje por Elíacer el Lun Ago 08, 2016 12:02 am

Ciertamente Elíacer no entendía lo de la ropa, hasta cierto punto entendía lo de usar una armadura, él tenía una que solo usaba en ocasiones especiales, como combates que se presentaran especialmente difíciles o peligrosos. Pero aquello estaba pensado para protegerlo de heridas peligrosas o incluso mortales, al igual que servía para intimidar a sus enemigos, pues un grifo furioso y con armadura era un enemigo a tener en cuenta, incluso los dragones temían a un grifo furioso. Cuando escuchó a la chica hablar sobre sus plumas el grifo se miró. Las plumas cubrían su pecho y cuello y su pelaje de color dorado y blanco por el vientre cubrían el resto del cuerpo.

-Entiendo…- Dijo algo dubitativo en respuesta a las palabras de la conejita.

No le importó llevarla por las escaleras hacia el piso superior o Sala del Nido como la había bautizado el grifo. El peso y el calor del cuerpo de la pequeña sobre el lomo eran en cierto modo reconfortante aunque al mismo tiempo extraño. Tras más de mil años de haber estado unidos a Jinetes y Amazonas bípedos en el pasado, Elíacer llevaba en la sangre el servir como montura, eso sí, de manera voluntaria como en aquel momento. El estar húmedos era algo incómodo, sobre todo en caso de Niris, cuya ropa no olía demasiado bien en opinión del grifo.

-Ya exploraremos mañana.- La tranquilizó el grifo, pues se notaba el cansancio en la pequeña, para él tampoco había sido un día fácil, pero no hasta el punto de ser agotador.

El cuerpo del grifo aunque algo mojado desprendía un calorcillo agradable y su pelaje se secaba rápidamente, sus plumas ya estaban secas, de hecho no se habían mojado demasiado y tras peinarlas con su pico habían quedado secas. Mientras él había ido a buscar frutas, la pequeña había estado explorando un poco más la sala y se había estado entreteniendo en recolocar el nido a su gusto. Elíacer dejó el saco improvisado de fruta y se acercó a observar el nido, no estaba muy seguro de que para él resultara más cómodo, pero seguro que se apañarían de alguna forma. Después de dar cuenta de sus ambas cenas, el grifo fue al nido, buscando una postura cómoda, tumbado sobre el vientre y alzando una de sus alas para que ella pudiera acomodarse contra él y pudiera darle calor. El fuego de la chimenea se había reducido a un montón de ascuas candentes.

-El nido está genial, gracias por prepararlo.
- Le dijo el grifo mientras la tapaba con su ala como si fuera una polluela.

Elíacer se despertó con las primeras luces del alba, aun sentía a Niris acurrucada contra él, pero tenía que salir a hacer sus abluciones matinales y a estirarse un poco, tal como le prometió a la pequeña la llevaría a donde ella le pidiera. Se dio cuenta que una de sus patas descansaban sobre ella, levantó la pata con delicadeza y se incorporó, estirándose y desperezándose gustoso.

-Buenos días pequeña.- Saludó el grifo que tenía las plumas y el pelaje un poco revueltos, empezando a peinarse con el pico para alisarse las plumas del pecho y las alas. –Iré a pescar y a… bueno, a hacer mis cosas.- Explica ahuecando las alas.- Queda fruta de ayer, puedes ir desayunando y cuando venga puedo llevarte donde quieras.- Le ofreció mientras caminaba hacia la terraza del exterior, desde donde alzó el vuelo y se alejó hacia el bosque.

Elíacer estuvo fuera poco más de una hora, en la que hizo sus necesidades, se aseó y pescó un par de sabrosas truchas. Cuando regresó estaba preparado para llevar a Niris donde la conejita quisiera, había sido una compañera agradable pero ella le había dado a entender que tenía sus propios planes. Esperaba que hubiera tenido tiempo de explorar la torre, aunque no había mucho que ver, viejos muebles, cortinas, tapices, ropas y libros.

-¿Estás lista? ¿Quieres que te lleve a algún lado?
-Ofreció el grifo mientras se colocaba algunas plumas. –El Sol ya ha salido y soy grifo de palabra.- Dijo riendo un poco mientras sacudía la larga cola felina a su espalda.
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Re: Descanso en Avilda [Libre]

Mensaje por Niris el Lun Sep 05, 2016 7:17 am



Una vez que el grifo salió de la cama también me levante un poco del nido para empezar a estirar mi cuerpo y empezar a masajear mis piernas y brazos que sentía adoloridos. Era una sensación extraña, hacía mucho tiempo que no me había sentido después de jugar, no me gustaba como se sentía mi cuerpo pero suponía que era lo que tenía que pagar después de jugar casi todo un día sin parar. No podía hacer nada para aliviarme el dolor más que simplemente descansar y quizás tranquilizarme un poco. Lentamente me puse de pie para luego caminar hasta donde se encontraba la fruta y recostarme. Me quede tirada solamente alargando el brazo para comer lentamente la fruta que estaba cercas hasta saciar mi hambre.

Pensé en lo que había vivido últimamente, recordé mi vida con el medico la cual era tranquila aunque monótona mientras limpiaba y ayudaba a lo que hacía, era una vida un poco ocupada y no tenía con quien jugar por lo cual solía hacerlo sola. Recordé mi pequeña estancia entre los esclavistas donde mi día era dormir en una caja y esperar a que alguien me comprara. Recuerdo mi estancia en aquel barco donde me sentía mareada buena parte del tiempo, no tenía espacio para moverme pero al menos recibía muchos mimos. Pero nadie se había comportado como otra cría y jugar conmigo hasta el punto de quedar exhausta.

Estuve así hasta que Elíacer volvió. El día anterior estaba un poco decepcionado por decirle que solo estaría esa tarde con él pero no me sentía del todo lista para volver a casa. Señale mis piernas para luego alzar los brazos a él para que se acercara montarme sobre él. -Duele.- Reí un poco por lo patética que sonaba comparado con ayer. Una vez que ya estaba sobre él extendí los brazos señalando varios pasillos de la casa el cual tenía ganas de explorar sin tener que subir y bajar escaleras o hacer movimientos bruscos. -Muéstrame.- Empezamos a recorrer la casa, en algunos momentos desmontaba para buscar dentro de los libreros, cajoneras y guardarropas. La mayoría de las cosas estaban en mal estado y llenas de polvo que provocaban estornudos y algo de picor en la nariz.

No podía evitar sentir curiosidad por la gente que había vivido en aquel lugar. Ni si quiera estaba segura de si él se había dado cuenta de que este lugar alguna vez había sido habitado por humanos o solo veía una muy conveniente madriguera. -¿Quien vivía aquí?- Abrí algunos de los libros, no parecían decir cosas muy interesantes o estaban tan maltratados que se hacían pedazos al contacto. También revise algo de la ropa, la tela estaba bastante frágil ya que un pequeño estirón era suficiente para rasgarla. Por un momento pensé en ponérmela pero el polvo y el miedo a que se hiciera pedazos me convencieron de lo contrario.

Una vez que terminamos de explorar la torre me quede pensando en lo que debería de hacer. De cierta manera me encantaba estar recibiendo atención pero por otra parte me daba bastante pena que, sea lo que haga un grifo para vivir, use su tiempo para cuidarme. -Quisiera explorar, pero también volver.- Me quede callada un momento para luego continuar. -¿Cómo vives normalmente?- Una parte de mi quería saber más sobre él, pero otra le preocupaba que fuera tan condescendiente, no estaba acostumbrada a que me dieran que si tan fácil a mis peticiones y tenía que estuviera descuidando algo importante por mi culpa. Suspire un poco mientras esperaba su respuesta.

Off: Perdon por la tardanza


Última edición por Niris el Lun Jul 03, 2017 7:58 am, editado 2 veces
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Re: Descanso en Avilda [Libre]

Mensaje por Elíacer el Lun Sep 12, 2016 11:19 pm

El grifo venía bastante fresco y limpio de su pequeña salida, tenía el estómago lleno y las plumas limpias, aunque él no usaba nada más que agua para su aseo, no le hacía perder aquel olor de almizcle animal. Aunque no era desagradable producía “cosquillas” en la nariz. El grifo estaba preparado para llevar a la chica donde esta le pidiera, de modo que esperó paciente a que le indicara que quería. Miró los gestos de ella con la cabeza ladeada al ver que se señalaba las piernas y decía que le dolían. Alzó una plumosa ceja cuando alargó las manos hacia él, para indicarle que quería montar.

-Ya veo. ¿Te has hecho daño o algo?- Preguntó curioso, acercándose a la joven y agachándose un poco, pegando el pecho al suelo para que pudiera montar encima de él.

Cuando la chica le señaló los pasillos dejó escapar un pequeño suspiro, recordando que le había prometido la noche anterior que irían a explorar esa mañana. El grifo echó a andar por uno de los pasillos, moviendo su larga cola leonina tras él. Tomó un farol que había en el suelo y lo tomó por el asa con el pico y se lo ofreció a Niris, el farol tenía en el interior un cristal que se iluminaría girando una ruedita metálica que había a un lado. El grifo descendió el primer tramo de escaleras y fue por un pasillo que el día anterior no habían explorado.

-¿Qué te muestre? ¿Es que tenemos cinco años? –Dijo riendo divertido, sacándole la lengua después de que ella cogiera el farol.- Sí, ya sé que te prometí explorar más…- Dijo mientras caminaba por el pasillo en penumbra.

Entraba algo de los por los viejos postigos de las ventanas, en algunos casos éstos se habrían desprendido de los oxidados goznes y entraban columnas de luz que dejaban ver el polvo que flotaba en el ambiente, como columnas doradas. En otros unas enredaderas habían formado una cortina natural en las ventanas e incluso algunas plantas habían empezado a crecer en el interior de las habitaciones, donde las hojas secas de años anteriores se habían ido acumulando. Cuando Niris bajaba para investigar las estanterías, armarios o baúles esperaba pacientemente, inclinándose de nuevo para permitirle subir sobre su lomo. La pregunta de ella le hizo ladear la cabeza, con una oreja caída y la otra tiesa, “mirando” hacia ella.

-Cuando vine este lugar olía a cerrado, moho e ingredientes que he visto usan algunos humanos para crear magia. De modo que supongo que era un lugar de encuentro y estudio para los humanos y otras razas que estudian magia.- Explicó el grifo, mientras se detenía en otra habitación que Niris quería explorar, en aquel lugar había frascos de cristal e instrumentos para poder explorar las estrellas, como un telescopio de latón y un astrolabio. –Aunque solo es una hipótesis.- Dijo mientras ahuecaba las alas a los costados, esperando que Niris terminara de curiosear.

Cuando terminaron la exploración de aquel pasillo volvieron a la sala del nido. Entonces la joven le dijo sobre lo de que quería seguir explorando pero también marcharse. Elíacer se tumbó cómodamente en su nido y cruzó las patas delanteras mientras se limpiaba las garras con el pico y la lengua.

-Bueno, aquí puedes quedarte todo el tiempo que quieras, me agrada tener a alguien con quien charlar.- Aseguró el grifo encogiendo las alas.- Exploro territorios para que los míos puedan tener un nuevo hogar donde podamos vivir y prosperar. Estos días estoy descansando, pero mañana tengo que partir a una nueva exploración. Si quieres puedes venir.- Le invitó el grifo mientras se acicalaba tumbado en el nido. –El viaje me llevará unos cuantos días… Calculo que entre ida y vuelta una semana o poco más.- Le avisó por si ella tenía planes para los próximos días. –Esta zona de ahora sería buena para una familia de grifos, pero no para toda una bandada, que está compuesta por muchas familia y los solteros.- Explicó mientras dejaba escapar un suspiro, se estira perezoso como un gato y termina por tumbarse panza arriba, todo despatarrado y cerrando los ojos, como si estuviera cansado, pero por el movimiento de su cola, que barría el suelo, se notaba que no se había dormido.
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Re: Descanso en Avilda [Libre]

Mensaje por Niris el Vie Sep 30, 2016 9:43 am



Mientras explorábamos la torre me quede atenta escuchando lo que encontró la primera vez que llego aquí, me sorprendía un poco que hablara de magos, había visto algunos antes aunque nunca había conocido a uno realmente. Supongo que era más reflexivo de lo que le había dado crédito en un inicio. -¿Sabes magia?- La magia siempre había sido algo misterioso, había escuchado que solo quienes nacían con la capacidad podrían llegar a utilizar magia aunque otros dicen que el estudio era primordial. Revisaba los instrumentos extraños que se encontraban hay, lo más interesante era un tubo el cual podía hacer que las cosas se vieran más cercas o más lejos de donde estaban y decidí llevármelo de recuerdo. -Bonito, mira.- Me acerque a Elíacer y le puse el telescopio en el ojo para mirar. -Quiero ser mágica, poder defenderme.- Fue un pensamiento fugaz, no es que quisiera saber pelear, solo quería poder evitar el peligro que muchas veces simplemente llegaba a mí, no creo que yo fuera especialmente débil, pero entendía que había muchas cosas mas fuertes que yo y las cicatrices en mi espalda son una muestra de cuando casi me come una bestia .

Pronto volvimos al nido donde empezamos a charlar. -Hablar gusta.- Me hablo de como buscaban nuevos territorios, que pronto realizaría un gran viaje para explorar territorios y me propuso incluso acompañarle. -Tengo que volver.- Negué con la cabeza, ya me había pasado todo un día y tenía que volver y continuar mi camino. -No lista para conocer familia... ¡¿Qué tal si verme como comida?!- Solté una risa nerviosa pero la verdad es que no esperaba que todos los grifos fueran tan amables como él. Me pareció gracioso ver como se tumbaba al suelo a lo que respondí recostándome sobre, acurrucarme y soltar una pequeña sonrisa. -Me quedo hoy.- Dije bastante animada mientras veía reacción.

La verdad no estaba acostumbrada a platicar pero no era una mala idea, incluso cada obtenía un poco mas de confianza para hablar. -No hablo mucho, pero hablar, piernas cansadas.- Sobe un poco mis piernas y me quede pensando un momento sobre qué hablar. -A veces pienso en padres, solo recuerdo estar con humanos. Me ven como tonta y me lastimaban hablaba. Por eso no acostumbro hablar.- Me quede en silencio por un momento, no estaba enojada por lo que me habían hecho pero sí que estaba triste de recordar esas experiencias. -Quisiera saber si viven, donde están, si me recuerden.- Nunca envidie a los humanos por ser lo que eran, mi vida parecía muchas veces más sencilla que la de ellos y como mascota solo debía procurar ser buena y no me faltaría nada, pero no podía evitar sentir envidia de los niños humanos y sus padres. -¿Cómo son tus padres?- Esperaba que pudiera contarme cosas más felices. Una vez que escuche su respuesta me sonroje un poco para continuar preguntando cosas. -¿Te has imaginado siendo padre? Me pensado cómo es tener crías, tengo miedo de que sufran como yo, pero si tuviera les daría familia que no tuve.- Me levante un poco para observarle y acariciarle en el estómago, tenía en presentimiento de que le gustaría. -Si me soportaste un día, seguro que tus crías serán felices jugando contigo.- No pude evitar reírme imaginando a varios mini grifos encima sin Elíacer pudiéndose defender.


Última edición por Niris el Lun Jul 03, 2017 9:44 am, editado 5 veces
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