Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Ingeniería Rúnica
Ayer a las 2:30 am por Staff de Noreth

» El cordero
Ayer a las 12:08 am por La Aberración

» Rakaash
Miér Oct 18, 2017 2:06 pm por Señorita X

» El amor... ¿perdido? ¿O reencontrado? [Isla de Sade] (priv. Atlas y Axis)
Miér Oct 18, 2017 10:12 am por Celeste Shaw

» Llegando a ciudad esmeralda [El Gremio de la Pureza]
Mar Oct 17, 2017 4:57 pm por Veronika

» Malleus Maleficarum [Campaña +18]
Mar Oct 17, 2017 4:59 am por Lujuria

» Visión del primer paso...
Lun Oct 16, 2017 1:03 pm por Alegorn

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
Vie Oct 13, 2017 4:00 am por Aulenor

» [Historia de Asterion] El clan "Cuerno de Hierro"
Jue Oct 12, 2017 10:01 pm por Minos

» Índice de Personajes No Jugadores o NPC
Miér Oct 11, 2017 11:56 am por Minos

» Aracnofobia [Campaña]
Mar Oct 10, 2017 2:06 am por Almena

» La fuga (solitaria) [Phonterek]
Lun Oct 09, 2017 1:29 pm por Lilith, la sombría

» ¿Quién rolea?
Dom Oct 08, 2017 2:51 am por Runesha

» Un Zarpazo en la Tormenta.
Lun Oct 02, 2017 1:19 am por Ayanne

» Índice de ciudades
Lun Oct 02, 2017 12:41 am por Minos




Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Página 1 de 6. 1, 2, 3, 4, 5, 6  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Mensaje por Elíacer el Lun Dic 28, 2015 7:27 pm

Elíacer se encontraba en serios apuros, en una de sus salidas para explorar territorios nuevos para los suyos, había llegado a una serie de cadena montañosa. Eran unas moles gigantescas, enormes, en su viaje nunca había visto uno picos tan altos, los cuales parecían dirigirse al mar, donde se perdían bajo las aguas, saliendo los picos de entre las aguas. Había dejado sus pertenencias en la seguridad de la torre, en el bosque, llevando consigo solo los brazaletes y el collar que le permitiría hablar con algún bípedo de encontrarse con alguno y vaya que se los encontró.

Llevaba tres días sobrevolando aquellos picos, investigando terrenos, cuevas, los valles y bosques que llenaban aquel sitio, y al principio le pareció un lugar ideal. Riscos donde construir los nidos donde solo se podían acceder volando, lugares donde pescar y cazar. En resumen, un lugar ideal para vivir, pero se equivocaba. Cuando fue capturado por un grupo de bípedos que no atendían a razones, mientras dormía en un lugar que creía solo. Le echaron una red de cadenas encima, que le impidió alzar el vuelo, y luego se le echaron encima entre rugidos, golpeándolo con palos, mientras trataban de inmovilizar las alas y ponerle grilletes en las patas. Elíacer perdió la conciencia debido a los golpes recibidos, debieron de pensar que estaría un largo rato inconsciente, pues cuando volvió en si, aquellos bípedos, achaparrados, feos, de piel amarillenta y dientes podridos, se estaban peleando entre si, dándose cuchilladas o arañándose los ojos con largas uñas rotas y amarillentas. Apestaban horriblemente, y Elíacer supuso, por las descripciones que había oído, de que eran goblins. Al parecer el motivo de su discusión, era quien se iba a quedar con el hermoso collar y pulseras que llevaba el grifo, asustado, mira hacia estos y suspira aliviado que aun los conservaba, aunque por las manchas que tenían era evidente que habían intentado quitárselo, lo cual seguramente había provocado aquella discusión. Se pone en pie de un salto, sorprendiendo a al menos la docena de criaturas que formaban el grupo, las cuales empiezan a correr en todas direcciones ante el terrible graznido que lanza Elíacer.

Pero el grifo trata de cantar victoria demasiado pronto, aterrado, comprueba de que ya le habían inmovilizado las alas, atadas con gruesas correas de cuero reforzadas de metal, por lo que sería imposible abrirlas solo con la fuerza de las alas. Los goblins debieron percatarse de su situación, pues hablando su idioma gutural, empiezan a salir de sus escondrijos y a reagruparse, comenzando a rodear al grifo. Haciendo chasquear el pico, Elíacer sacude una pata delantera, donde tenía ya puesto uno de los grilletes, por suerte solo tenía uno, seguramente el goblin que se lo estaba poniendo, vería el collar y las pulseras en aquel momento. Interiormente agradece que la criatura no terminara su trabajo. Con la cresta de plumas alzada amenazadoramente, Elíacer lanza un graznido de desafío, y sale a correr agilmente entre las rocas, desapareciendo entre ellas, ante los gritos de protesta y desilusión de los goblins. Eliacer corre todo lo rápido que podía con las alas sujetas contra los costados, empezando a jadear, pues le dolía la cabeza y las costillas por la paliza que los goblins le habían dado. Le dolían otras partes del cuerpo, pero prefería no pensar en ello, pues le resultaba aun mas doloroso.

Los goblins podrían ser especialistas en emboscadas, sigilosos y astutos como ratas, pero no eran rápidos, y menos aun en terrenos escarpados como aquel, de modo que Elíacer se sorprende cuando unas flechas pasan zumbando al lado de su cabeza, al echar un breve vistazo a su espalda, ve a unos goblins, que corrían endemoniadamente rápido. "Deben ser trasgos." Piensa aterrado el grifo, que acelera su carrera, corriendo, serpenteando y saltando los obstáculos con los que se encontraba. No podría pasarse a tratar de soltarse las alas, pues lo cogerían, tenía que poner por medio un obstáculo que aquellos goblins o trasgos no pudieran superar. Entonces tiene la respuesta ante él, se dirigía hacia un risco, un precipicio que tenia varios cientos de caía, pero en frente, a unos 15 metros, tenía la pared de otro risco, unos 20 metros mas altas que donde se encontraba, pero no tenía opción. Corre todo lo rápido que puede, poniendo entre él y los trasgos unos cientos de metros mas, corre todo lo rápido que sus patas le permiten y... salta al vacío.

Al no poder usar las alas, el cuerpo del grifo impacta contra la pared de roca, de frente, clavando inmediatamente las garras delanteras y traseras en la roca, la cual se resquebraja, crujiendo y partiéndose mientras el grifo cae varios metros, resbalando por la pared hasta que consigue detenerse. Con el pico apretado con fuerza, viéndose los dientes de la mandíbula inferior, Elíacer nota las patas temblorosas, con un fuerte dolor en el pecho y en el estómago por aquella brusca maniobra. Clavando poco a poco las garras, en grietas, salientes o abriendo él mismo huecos, empieza a ascender por la pared, entre graznidos de esfuerzo. Justo cuando empezaban a arderle los músculos y temblarle las patas por el esfuerzo, escucha unos gritos, y a continuación unas flechas empiezan a caer en torno a él, impactando contra le piedra, rebotando o quedándose enganchadas en las grietas. Elíacer lanza un graznido leve de dolor cuando un par de flechas le hieren, rozándole las costillas o las alas. Justo cuando llega a poner una parta al borde del risco, una flecha le hace lanzar un terrible grito de dolor, pues esa se le había clavado en toda la grupa, en la nalga izquierda. La pata trasera de ese lado le pierde fuerza por el dolor, pero por suerte consigue engancharse en el saliente y se eleva por encima de esta, arrastrándose por el suelo, fuera del alcance de las flechas, escondiéndose detrás de una roca, caminando como buenamente podía, cojeando de la pata trasera de donde había recibido el flechazo.

Maldiciendo para si mismo, con lágrimas en los ojos por el terrible dolor, gira la cabeza para mirarse la flecha, la cual se había alojado en su grupa izquierda, haciendo que la sangre manara de ella, manchando el pelaje y las plumas de la zona. El dolor era tan terrible, que el solo echo de pensar en tratar de arrancársela, le provocaba nauseas. Primero trataría de soltarse de las sujeciones de las alas, pues veía muy difícil llegar a la flecha. Con un quejumbroso graznido, empieza a tratar de cortar el cuero reforzado con metal de sus ataduras, para poder salir volando en caso necesario.
avatar
Elíacer

Mensajes : 121
Nivel : 2
Experiencia : 560 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Re: Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Mensaje por Evelyn Blake el Lun Dic 28, 2015 10:02 pm

Cordillera de Daulin… era un lugar sorprendentemente agradable, había bosques, ríos, cataratas, todo lo que una amante de la naturaleza podía desear, pero además estaba cerca de bastantes ciudades enanas, por lo que siempre podía acercarse a una si le apetecía tener una cama calentita o un plato de estofado. De cerveza ni hablar, ya había aprendido su lección tras una experiencia la otra noche. Ahora sabia un montón de canciones enanas, pero aun tenia resaca dos días después, habiendo bebido UNA copa. Intolerable, nunca jamás volvería a hacerlo. Pero eso ahora mismo, daba un poco igual, durmiendo encima de la copa de un árbol, con una bolsa de monedas a rebosar después de rescatar a la hija de un mercader importante… solo se había perdido, pero daba igual, una bolsa de oro a cambio de evitar que una cría barbuda y llorica se sonara en sus colas valía la pena, desde luego.

Un graznido la despertó de su ensoñamiento. ¿Cuánto llevaba durmiendo? Se froto los ojos con una de sus colas. Aún había luz, pero poca, apenas habría dormido media hora. Otra vez escucho ese ruido. ¿Qué maldito pájaro hacia tanto ruido? Las personas decentes intentaban dormir. Se sentó sobre la rama, esparciendo sus colas al lado, lo que provoco que varios bultos cayeran al suelo. Miro hacia abajo y su mirada se encontró con la de una ardilla bastante enfadada que recogía sus bellotas desparramadas por todo el suelo.

-Lo siento pequeña.- le susurró mientras juntaba las manos en gesto de disculpa. Iría a prepararse el almuerzo con ese estúpido pajarraco graznador y volvería a dormir como un lirón. Salto elegantemente de su rama y comprobó que lo llevaba todo y se puso la capa por encima. Por supuesto, ella no perdía nada, y mucho menos la robaban, pero ya se había vuelto una costumbre.
Tenía un oído excelente, identificar la dirección del sonido fue fácil, solo tuvo que caminar una ligera pendiente, lo que no supuso un esfuerzo ni siquiera para la versión medio dormida de la peliblanca. Eso sí, lo que encontró acabo de despertarla.

Tenía ante ella un pajarraco enorme, con cuatro patas y alas, como los pegasos, pero…diferente -¿Qué demonios eres?- lo había dicho en voz alta, mierda. Parecía tener problemas, a juzgar por el grillete que tenía en una pata y esas correas alrededor de sus alas. Empezó a caminar a su alrededor, en círculos. Tenía pelo, cola y dos zarpas de gato, pero también zarpas de halcón… Puedo ayudarte con eso si prometes no morderme. Tampoco era como si fuera a contestarle, por lo que probo con otra cosa.

Evelyn se quitó la capucha, dejando al descubierto sus orejas, aunque las agito un poco, por si no era obvio. Debía ser más fácil para una criatura que debía tener miedo a los humanos si la consideraba otro animal y, por más que oliera a flores, ella también debía oler un poco a zorro. Dio unos pasos de prueba hacia el grifo, lentamente, para asegurarse de que no le arrancaba la mano si intentaba ayudarlo. –No voy a hacerte daño ¿vale?- salvo si le mordía las colas, entonces se pondría seria.


Habla Narra Piensa


<3:

avatar
Evelyn Blake

Mensajes : 135
Link a Ficha y Cronología :
Evelyn
Cronología

Nivel : 4
Experiencia : 225 / 2000

Volver arriba Ir abajo

Re: Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Mensaje por Elíacer el Mar Dic 29, 2015 1:56 pm

Elíacer luchaba para tratar de cortar aquellas correas que le aprisionaba las alas contra los costados, pero ahora, cuando la adrenalina iba bajando, el dolor en la grupa, por la flecha clavada, iba empeorando. Ya no podía apoyar la pata trasera izquierda, por donde la sangra goteaba desde la herida, formando un pequeño charquito allí donde se había detenido. Los goblins se habían retirado, ya fueran frustrados por que se les hubiera escapado o bien buscando alguna ruta hasta él, Elíacer espera que no fuera aquello último, pues estaba teniendo problemas en cortar el cuero reforzado con aquellas tiras o placas de metal.

Justo daba un tirón de una de las correas, consiguiendo arrancar una de las finas placas de metal, cuando escucha una voz. Da un brinco sobresaltado, volviéndose hacia la procedencia de aquella voz, se arrepiente al instante. Al dar aquel respingo, apoya la pata trasera izquierda, lo que le provoca que un terrible dolor le recorra todo el cuerpo y le provoque nauseas, es tan terrible, que incluso se le emborrona la mirada por unos segundos. Pardeando rápidamente, tratando de no desmayarse y librarse de las lágrimas, Elíacer alza la desafiante mirada, dispuesto a vender cara su vida. Para su sorpresa, lo que ve no es un apestoso y feo goblin, si no, una figura alta y esbelta, con una capucha que le ocultaba los rasgos. No olía a goblin, eso era lo primero que percibió Elíacer, lo segundo era que por su estatura tampoco podría ser un goblin o uno de esos bípedos achaparrados y barbudos.

-So…soy un grifo.- Responde el grifo, con un tono de dolor a la pregunta de ella.

El tono de voz de la criatura era grave, como si hablara con un graznido y algo aguda. Quizás por el tono de voz la mujer podría deducir que era joven, un macho, quizás. A Elíacer le gustaría poder permanecer de frente a la figura encapuchada, pero le era imposible pues empezó a dar vueltas en torno a él, y él no podía estar girando, pues tan solo pensar en apoyar la pata izquierda trasera, le suponía una agonía. Escucha la propuesta de ella, sobre ayudarle, frunce el ceño, desconfiado, alzando la cresta de plumas de la parte superior de la cabeza. Estaba por rechazar la oferta de la mujer, pero al retirar la capucha y mostrarle sus rasgos animales, Elíacer alza las orejas puntiagudas con interés, bajando un poco la cresta de plumas. Cuando la hermosa mujer da unos pasos hacia ella, Elíacer retrocede de forma instintiva, agachando las orejas, algo asustado por la experiencia por la que acababa de pasar. Al darse cuenta de lo que hace, sacude la cola enfadado consigo mismo, y saca pecho, orgulloso.

-Puedes acercarte, no te haré daño, lo prometo.- Dice con una inclinación de cabeza respetuosa.- ¿Crees que podrás sacarme esa cosa del trase…-Carraspea avergonzado.- De la grupa? –Dice indicando con un gesto de cabeza su parte trasera, casi no parecía acordarse del grillete que tenía en una de las patas delanteras.
avatar
Elíacer

Mensajes : 121
Nivel : 2
Experiencia : 560 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Re: Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Mensaje por Evelyn Blake el Mar Dic 29, 2015 10:15 pm

Oh, hablaba, no emitía sonidos que parecían un idioma, hablaba de verdad, de manera entendible. La peliblanca pestañeo, para recuperarse de la sorpresa. –Nunca había visto un grifo.- Para cuando ese ser le informo de que no sufriría daños al acercarse, está ya estaba más cerca de lo que resultaría seguro o cuerdo siquiera, pero no todos los días te encontrabas un animal parlanchín. Perdón, “un grifo”.

Examino las correas de las alas. Cuero y metal, pero no veía candados… Paso la mano por las correas, TENIA que ser cerrado de alguna forma, no podía impedirle volar sin estar sujeto de alguna forma. Finalmente pareció encontrar algo parecido a un cierre, justo en la punta de sus dedos. –Lo tengo- se puso de puntillas y se apoyó un poco en el león emplumado. Ninguna cerradura se le resistía, mucho menos un estúpido gancho, que salto con un click. –Ahora la otra.- Una vez había conseguido abrir el primero, el segundo estaba chupado.

-Soy Evelyn- Saltaba a la vista que estaba herido, tenía rasguños aquí y allá, pero como le había destacado el pajarito, la que peor parecía era la flecha de la grupa. –No estoy segura de que sea buena idea quitarla…seguro que va a doler horrores- tampoco tenía mucha idea de medicina, allá él.

La mujer zorro se situó a su lado, pensando en la mejor manera de quitarle la flecha, mientras movía sus colas a lado y lado. Finalmente, decidió obedecer al pie de la letra. Le dio un coletazo a su acompañante como distracción y le arranco la flecha de golpe, tapando la sangre que salía con la otra mano. Observo la saeta. Parecía entera, eso era bueno, no se había quedado dentro.

-Supongo que todo eso no te lo has hecho tu solo- no juzgaba, pero la flecha parecía indicar cierta intervención externa. Seguro que querían arrancarle las plumas y venderlas, eran muy suaves, serian geniales para escribir o incluso como almohada. Aunque ella se sentiría culpable durmiendo en una cama hecha de animal parlanchín.

Blake se situó ante el grifo y se agacho, extendiendo su mano -Dame la patita- lo decía en tono de broma, pero le enseño unas ganzúas con la otra mano.



Habla Narra Piensa


<3:

avatar
Evelyn Blake

Mensajes : 135
Link a Ficha y Cronología :
Evelyn
Cronología

Nivel : 4
Experiencia : 225 / 2000

Volver arriba Ir abajo

Re: Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Mensaje por Elíacer el Mar Dic 29, 2015 11:51 pm

El grifo percibía un aroma atractivo de la mujer, era como a algo animal, almizclado… como de zorro o de lobo, criaturas con las que ya había tenido encuentros casuales, en peleas por los mismos recursos, es decir, por piezas de caza. Era un olor que no dejaba de cosquillearle en el pico, por lo que resopla y estornuda un par de veces, frotándose el pico contra una de las patas delanteras, como para limpiarse algo. Cuando ella se pone a inspeccionar las correas, Elíacer agita la cola un poco inquieto, agachando levemente las orejas, haciéndolas “mirar” hacia donde estaba la mujer zorro. Cuando ella se apoya en él, puede comprobar que su pelaje era suave y cálido, al igual que sus plumas. Desprendía un olor a depredador, a animal, no era un olor intenso ni desagradable, pero no le vendría mal un baño con jabón. Cuando ella le libera una de las alas, no puede evitar soltar un graznido de alivio, estirando el ala con placer, haciendo un suave crujido de pumas cuando el ala se estira en toda su longitud.

-Ah, qué bien sienta eso…- Dice realmente agradecido, algo impaciente de que le liberase la otra ala, cuando lo hace, las estira las dos, graznando de placer, agitando un poco las alas, comprobando de que estaba todo bien.-Encantado de conocerla, dama Evelyn.- Dice respetuoso, con una inclinación de cabeza.- Mi nombre es Elíacer Ojo de Hielo, pero puedes llamarme solo por mi primer nombre.- Se presenta él, tratando de sonreír amable.

Cuando ella se acerca a su retaguardia, observando la flecha, Elíacer siente que se le encoge el estómago por el dolor que le iba a provocar aquello. Alarga el cuello hacia un arbolillo seco, y lo arranca con un firme tirón del pico, manteniéndolo mordido con firmeza. La sigue con la mirada, mientras observa como la mujer parecía inspeccionar la flecha. Justo cuando él la miraba atento, la mujer lo distrae con rozándolo con una de sus colas, haciendo que un cosquilleo le recorriera las patas. Justo iba a preguntar sobre aquello, cuando le arranca la flecha, aquello le duele al grifo más que cuando le clavaron la flecha. Lanza un terrible graznido de dolor, mientras los ojos se le llevan de lágrimas, flojeándole tanto las patas que se apoya sobre el pecho, estirando las patas delanteras, quedando sobre las patas traseras. La madera del arbolillo había crujido, partiéndose en el pico del grifo, el cual la escupe mientras jadeaba de dolor.

-Gra…gracias.- Le dice aun con dolor, mientras todo su cuerpo temblaba.

La herida sangraba, pero por suerte la punta de flecha tenía forma de hoja, por lo que al extraerla no había desgarrado músculos o empeorado la herida.

-No, no me lo hice yo… fueron unos bípedos, pequeños, delgados, de piel amarillenta o verdosa…. Y apestaban horriblemente.- dice mientras aun le temblaban las patas, haciendo una buena descripción de los goblins.

Por suerte nota que ya podía apoyar la pata izquierda trasera sin dolor, por lo que poco a poco se incorpora, adoptando una postura más digna. Cuando ella se coloca delante, y le pide una pata, al principio piensa que se burlaba de él, pero al bajar la mirada y ver el grillete, recuerda ese trozo de metal y alza la pata delantera donde lo tiene, ofreciéndosela a la mujer.

-Eres una bípeda muy mañosa…- Le felicita el grifo, que agita la cola tras de él.- Quizás conozcas el terreno… ¿Sabes si hay aloe vera? ¿Margaritas? ¿Sauce? Todas esas plantas ayudan a cortar hemorragias, evitan infección y alivian el dolor… eso último la corteza de sauce.- Se explica el grifo, mientras espera que la mujer le quitara el grillete.

Esta quizás podría reparar en el collar y pulsera de cuero que llevaba, las cuales tenían gemas semi esféricas de color azul cobalto.

-¿Perteneces a la raza humana? Nunca he oído en sus descripciones que tengan ojeras y cola animales…- Era evidente que el grifo era muy parlanchín, también quizás se notaba su juventud, pues era muy curioso y parecía desconocer mucho del mundo.


Última edición por Elíacer el Sáb Ene 16, 2016 9:31 pm, editado 1 vez
avatar
Elíacer

Mensajes : 121
Nivel : 2
Experiencia : 560 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Re: Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Mensaje por Evelyn Blake el Miér Dic 30, 2015 9:23 pm

Bípedos, pequeños y verdes o amarillos… no le gustaba como sonaba eso, pero no eran enanos, eso era bueno, no se metería en problemas por ayudar al pajarito. Empezó a trabajar con la pata que le tendía el grifo, era un grillete normal y corriente, nada que la mejor ladrona jamás nacida no pudiera abrir. El grillete soltó unos pocos chasquidos y se abrió, cayendo al suelo y liberando la pata. Tan concentrada había estado en forzar la cerradura por una buena causa que no había respondido a la primera pregunta que le habían hecho, por lo que hizo memoria para recordarla. Plantas… -¿Margaritas? ¿Blancas y amarillas? He visto por algún lado…- No tenia la más mínima idea de que aspecto tenía el aloe vera, así que lo ignoro, no sabía si habría o no.  –Y sauce… hay muchos árboles por aquí, seguro que alguno es un sauce.- Por probar no perdían nada.

La peliblanca se levantó y se quitó el polvo a manotazos. –Hay una ciudad cerca, podrías dejar de hacer de botánicos y pedir un tratamiento en condiciones…- Pero se giró y fue a buscar las flores igualmente, mientras meneaba las colas a lado y lado. Las flores eran gratis, una cualidad que apreciaba mucho, además, no parecía llevar dinero encima, tendría que pagar ella y eso no le hacía demasiada gracia. –No soy humana grifito-  se limitó a decir mientras se giraba y ponía los brazos en jarras, bajando un poco las orejas y situando las colas en abanico, como para resaltar lo que acababa de decir. Y luego se giró sin más, sonriendo con aire misterioso. –Los humanos son más…digamos que yo soy más interesante- siguió avanzando, mirando el suelo en busca de flores. Cuando sus ojos finalmente vislumbraron algo que parecían margaritas, no pudo evitar hacer un ruidito por la alegría y se agacho a recogerlas, solo para recibir un golpe en la cabeza.

-¡Au!- Miró a su acompañante, pero estaba demasiado lejos como para haber sido el, luego miro a derecha e izquierda, tampoco había nada, cuando finalmente miro arriba, vio a una pequeña ardilla haciendo unos ruidos sospechosamente parecidos a una risa burlona.

-¿Tu otra vez? Ya te pedí disculpas AU- ese maldito roedor le tiró otra bellota, y ella se la lanzó a su vez, haciendo que la ardilla saliera disparada entre los árboles. –Maldito bicho… nadie te dio permiso para dormirte en mi cola.- Después de ese pequeño incidente, siguió a lo suyo, recogiendo flores como cuando era pequeña, salvo que esta vez no las convertiría en una diadema o un ramo, ni se las pondría en el pelo, eran para sanar una herida, de alguna forma que no acababa de comprender, lo que despertaba su curiosidad.

-Los grifos… ¿sois de aquí? ¿De estas montañas?- nunca había estado allí hasta ahora, podía ser, no conocía las especies de cada rincón del continente, ni que fuera taxónoma… Ya había reunido un nutrido grupo de flores, lo suficiente como para hacer un ramo, esperaba que bastara. Uso uno de los tallos para atar el resto de las flores y se lo tendió al grifo. -¿Y ahora? ¿Una infusión?- dudaba que un té ayudara con una herida tan fea, ella preguntaría a un profesional, pero claro, que lo pagara otro, una señorita tenía sus gastos, no podía ir haciendo caridad por desconocidos sin un buen motivo, y por más suaves y cómodos que parecieran los grifos, eso no bastaba para ayudar a uno, sobretodo teniendo en cuenta que surgirían muchas preguntas alrededor de un animal parlanchín. Podía decir que era un loro gigante…


Habla Narra Piensa


<3:

avatar
Evelyn Blake

Mensajes : 135
Link a Ficha y Cronología :
Evelyn
Cronología

Nivel : 4
Experiencia : 225 / 2000

Volver arriba Ir abajo

Re: Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Mensaje por Elíacer el Jue Dic 31, 2015 12:07 am

A Elíacer le gustaba aquella hembra bípeda, olía de forma agradable y bien era sabido entre los grifos que alguien con un buen olor, significaba que seguramente también fuera bueno de espíritu. El joven grifo permanece quieto, mientras la habilidosa mujer consigue en solo unos segundos forzar la cerradura de aquellos grilletes. Cuando la cadena cae al suelo, el grifo agita un poco la pata, viendo que el metal le había provocado unos cortes en la dura piel amarilla de la pata, pero por suerte no eran profundas. Cuando ella pregunta por las plantas el grifo asiente con la cabeza, haciendo que su pelaje dorado y beis ondule como oro y marfil líquido.

-Principalmente blancas, son las mejores para hacer lo que quiero…- Le explica mientras sigue a la mujer, cojeando un poco de la pata trasera izquierda.- Bien, echemos un vistazo a esos árboles también.- Dice el grifo animado, pues no solo acaba de salir vivo de una muerte casi segura, si no, que había encontrado a una bípedo que parecía ser agradable, que no intentaba matarlo o huía de él.

El grifo la sigue hacia la zona boscosa cercana que ella había mencionado, cuando menciona lo de la ciudad, frunce el ceño, torciendo un poco el gesto y sacudiendo la cola con indecisión.

-Preferiría evitar poblaciones grandes, de momento he tenido malas experiencias con los bípedos… Creo que me tienen miedo, quizás si fuera con uno de los suyos no me temerían tanto, pero aun así…- Deja el resto en el aire. No puede evitar seguir con la mirada el movimiento de la cola de la mujer zorro, tenía algo que le provocaba un cosquilleo por todo el cuerpo.- Ya, lo cierto es que las descripciones que he escuchado no incluían las orejas y las colas… He de añadir que son muy hermosas.- Dice con una agradable sonrisa, tratando de mostrarse simpático, para agradecer su ayuda.-Ciertamente sois muy interesante…- Dice mientras él se acercaba a los árboles, lanzaba una exclamación al ver un sauce llorón y empieza a arrancar tiras de corteza con el pico.

El grifo empieza a masticar la corteza, pues no podía machacarla de otra forma. Cuando escucha el quejido de la hembra, se gira a mirar, y está a punto de atragantarse al ver que discutía con una ardilla, la cual parecía atacarle con bellotas o nueces. Trata de no reírse, por dos razones, que no se le cayera o tragarse la corteza, ni por respeto a la mujer que lo había ayudado. Mastica la corteza hasta hacer una pasta, tras lo cual intenta aplicársela, pero le es muy difícil llegar al lugar. Arranca una corteza de otro árbol y escupe la pasta que había hecho en la corteza.

-¿Puedes ponérmela sobre la herida? Puedes aplicarlo directamente desde la corteza, así no te mancharás los dedos.- Le explica mientras veía como ella recogía flores.-Vengo de una isla lejana, nosotros la llamamos Isla del Pico Roto, pero supongo que los bípedos la conoceréis por otro nombre… si es que la conocéis, pues no hemos visto nunca un bípedo por aquella zona.- Dice el frigo, mientas agita un poco la cola. La herida de la grupa seguía sangrando un poco. –Se puede hacer una pasta, como con la corteza, o una infusión.- Dice el grifo asintiendo.- ¿Podrías preparar una infusión?- Mira alrededor.- Aunque ahora que me fijo no tenemos las herramientas necesarias…- Dice apurado.- Necesitaría coserme la herida… -Dice mientras mira de nuevo hacia la grupa, tratando de verse la herida del flechazo.- Siento molestarte tanto sin apenas conocerte…- Dice mientras se aplica un poco de la corteza masticada en las heridas de la pata donde había tenido el grillete.-Te prometo que te deberé una… una muy grande, pídeme lo que quieras. Si esta en mis garras, te lo concederé, por mi honor.- Dice con orgullo, mientas alza una de las patas delanteras y la posa sobre su pecho, donde debería tener aproximadamente el corazón.
avatar
Elíacer

Mensajes : 121
Nivel : 2
Experiencia : 560 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Re: Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Mensaje por Evelyn Blake el Jue Dic 31, 2015 6:37 pm

Ver a un grifo mordisquear arboles era cuando menos curioso, pero no dijo nada, el sabría lo que hacía, posiblemente. Y, como suponía, no quería ni acercarse a una ciudad enana, debido a “malas experiencias”, y eso que no había mencionado que vivían en montañas y que por lo tanto no podría volar… Lo mejor seguramente sería callárselo. Además, entendía las suspicacias que levantaría un animal tan grande, parlante y solo en una ciudad o aldea, no sería tan exagerado como con un wyverno, pero no se quedaba corto tampoco. Su cadena de pensamientos fue interrumpida por un cumplido.

-¡Por supuesto que son hermosas!- dió una vuelta sobre si misma con una risita –Y muy suaves- se acarició su propia mano con una de ellas. Pero ese incidente con ese vil roedor arruino cualquier glamour que pudiese haber acumulado, aunque al menos su acompañante tuvo la decencia de no reírse. –Solo es una inquilina no deseada, nada de lo que preocuparse- al contrario de lo que pasaba con esos hombrecillos verdes que debían estar buscando al grifo… Mal asunto, pero ya podía volar, no debía suponer un problema para él salir por patas, pero ella no tenía alas… Ya pensaría en algo, siempre se las apañaba. –Isla del Pico Roto- ni idea, pero no debía haber muchas islas con forma de pico roto, seguro que si conseguía encontrar a un cartógrafo decente le diría que isla era, pero ahora daba igual. Se acercó por enésima vez al grifo y recogió esa corteza con pasta de corteza. La olisqueo un momento, había esperado que oliera a rayos… en cualquier caso, cogió un poco con el índice y lo restregó por la herida, cubriendo toda la superficie ensangrentada. –Yo como cosas frías, no tengo como calentar el agua- se quedaba sin infusión, al menos hasta que se pasara por la ciudad a por una antorcha o un pedernal. –Lo que si tengo es aguja e hilo, pero coserte una herida a la que acabas de aplicar un mejunje me parece una manera muy buena de que se te infecte...- No era su problema, pero después de todo el esfuerzo que estaba invirtiendo, le daba pena que el grifo sufriera una infección, y no solo porque dolían horrores…

-Vas a buscar un lugar tranquilo en el que descansar y mañana por la mañana iré a buscar algo para limpiar y desinfectar la herida, mientras tanto deja que el potingue haga efecto… y mastica las margaritas anda- Y se giró sin más, buscando algún lugar donde un grifo pudiera dormir sin chocar contra un árbol o algo así, un simple claro estaría bien. En ningún momento contemplo la posibilidad de que el grifo no le hiciera caso, al fin y al cabo, no era como si pudiese coserse solo, y su aguja no era precisamente pulcra e impoluta, si lo cosía moría seguro, y no iba a cargar con la culpa de cargarse al primer grifo que había visto en la vida, no señor. Cuando finalmente encontró un lugar que la convenció, trepo a uno de los arboles cercanos sin más.

-Descansa un poco y no te muevas, la herida curara en nada- y lo sabía por sus amplios conocimientos médicos… seguro… en fin, daba igual, solo tenía que creerla, daba igual si era verdad o no. Estaría un rato despierta hasta que se durmiera, por si venían esos hombrecillos verdes.


Habla Narra Piensa


<3:

avatar
Evelyn Blake

Mensajes : 135
Link a Ficha y Cronología :
Evelyn
Cronología

Nivel : 4
Experiencia : 225 / 2000

Volver arriba Ir abajo

Re: Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Mensaje por Elíacer el Vie Ene 01, 2016 3:00 am

El grifo sonríe divertido, ladeando la cabeza graciosamente, con una oreja caía hacia un lado y la otra “mirando” hacia la mujer zorro, mientras esta exclamaba que sus colas eran efectivamente hermosas. El animal agita su propia cola, sacudiéndola en el aire, mientras sigue con la mirada a la joven, asintiendo a sus palabras.

-Si, se nota y seguro que lo son…- Dice refiriéndose a lo de que eran hermosas y suaves.- Si te molesta mucho podría comérmela… he tragado roedores más grandes que esa cosa…- Dice refiriéndose a la ardilla, mirándola mientras parece relamerse el hocico con una lengua grande y rosada.

Cuando la mujer menciona la isla, el grifo se vuelve para observarla y asiente, mientras se gira hacia ella, dándole la espalda cuando ve que recoge la corteza con la pasta masticada de corteza. Cuando le aplica el ungüento, se le escapa un pequeño siseo, encogiendo, el cuerpo, pero no se queja. La corteza no olía más que a la propia sabia del árbol, y no era un olor desagradable.

-Oh, bueno, no importa…- Responde cuando ella le dice que solo tomaba cosas frías, que no tenía modos de hacer fuego o utensilios para hacer la infusión con las margaritas.

Al escuchar la explicación de la mujer zorro sobre lo peligroso de coserle en aquel momento la herida, tuerce el pico en un gesto de preocupación. Avergonzado, asiente, estando de acuerdo con ella, pues sinceramente el grifo no había prestado mucha atención en “clases” cuando los ancianos explicaban cosas como aquellas. Solo recordaba lo de las plantas porque su madre le había obligado, pues ella además de cazar como cualquier grifo, también era recolectora. Cuando después de explicarle aquello, ella le da aquella “orden” de que buscara un lugar donde descansar y pasar la noche, lo sorprende un poco, pues le hacía sentir un poco como un polluelo. No le da mucha importancia, pues supone que era la forma de ser de aquella bípedo, además, de que lo había ayudado sin pedir nada a cambio, por lo que le estaba muy agradecido.

-Como tú digas… Es una gran idea, muchas gracias por todo… siento causar tantas molestias…- Se disculpa mientras la sigue, preguntándose qué es lo que buscaba la mujer zorro entre los árboles.

Mastica las margaritas como ella le dice, es algo asqueroso para él, que estaba acostumbrado al sabor del pescado y la carne. Nunca comía vegetales y rara vez comía fruta. Ve como ella trepa a un árbol, en un claro cubierto de hierba, el lugar le parecía adecuado al grifo, estaba escondido, con árboles, arbustos y todo tipo de maleza que los ocultaba de la vista de otros. Camina cojeando un poco, hasta la base del árbol donde ella se sube, empieza a acomodar la hierba y el pasto a modo de círculo ovalado, casi dándole forma de nido. Tras tumbarse en medio, alza la vista hacia el árbol.

-¿Siempre duermes en árboles? Yo podría hacerte sitio, las noches suelen refrescar, yo podría darte calor.- Le ofrece, apartando una de sus alas, como ofreciéndole tumbarse en el hueco que formaba su cuerpo y el ala, luego la taparía con la misma, como si fuera una especie de manta o tienda de campaña.-No me moveré…- Asiente a las palabras de la mujer zorro.- Si aún no vas a dormir… ¿Qué tal si me cuentas algo sobre tu raza? Hay muchísimos bípedos por lo que he podido observar… muchas razas y etnias distintas. Seguro que los vuestros tienen sus propias costumbres…- Dice mientras se tumba sobre el vientre, manteniendo la cabeza erguida, cruzando las patas delanteras delante de él. – Yo también podría contarte sobre los míos, de modo que pregunta sin miedo o vergüenza.- La invita cortes, mientras espera a ver si ella aceptaba la invitación de dormir junto a él.
avatar
Elíacer

Mensajes : 121
Nivel : 2
Experiencia : 560 / 1000

Volver arriba Ir abajo

Re: Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Mensaje por Evelyn Blake el Vie Ene 01, 2016 9:59 pm

En cuando sugirió “comérsela”, Evelyn dio un pequeño respingo, apenas perceptible si no fuera por sus colas, que dieron un pequeño brinco. Pero estaba hablando de la ardilla, no de las colas, falsa alarma, no pasaba nada. No hace falta, solo está enfadada porque la tire de un árbol.- No pudo evitar sonreír cuando oyó al grifo disculparse cabizbajo, y no solo porque la estaba siguiendo como había supuesto, sino por el tono, igual al de los críos cuando les echaba la bronca por tirarle de las colas.

Ya estaba cómoda en el árbol, tapada con su capa y mirando el cielo estrellado que se vislumbraba por un hueco en el follaje cuando escucho al grifo bajo ella, que parecía haberse montado su propio nido. -Es peligroso dormir en el suelo, nunca sabes cuándo puedes toparte con un lobo o bandidos, aunque confíe en que me despertare antes de que estén demasiado cerca, prefiero no arriesgarme.- Pero claro, nadie iba a atacarla si dormía al lado de un maldito grifo de casi dos metros.

–Bueno, porque no…- Bajo con agilidad por el lado contrario del árbol, para no chafar a su acompañante al caer y rodeo el árbol. Miro con un poco de suspicacia el hueco que el grifo dejaba bajo su ala y después de pensárselo, se tumbó dentro, usando su capa de almohada. Dejo su arma al lado, ahora que estaba en el suelo habría menos tiempo para reaccionar si ocurría algo.

Estaba calentita, lo que provocaba que el sueño la invadiera por momentos, pero las palabras del grifo le recordaron que debía estar despierta, de guardia y todo eso, además, que un ser emplumado de casi dos metros le pidiera un cuento tenía cierta gracia. No era técnicamente un cuento, pero se acercaba…

Suspiro mientras se acomodaba, no tenía sentido bombardearlo con datos, omitiría la mayoría de los nombres. –Soy una antropomorfa, un tipo especial, porque luzco mucho más humana que la mayoría- Movió las colas molesta, eso le traía recuerdos no muy agradables. –La mayoría lucen más… ¿animalescos? Hablan y todo eso, pero parecen básicamente animales bípedos.- paso de largo sobre los orígenes y todo eso, nunca se había molestado en aprendérselo ella misma. Puede que un día se fuera a explorar los orígenes de su raza, a proclamarse reina o algo, pero ese día no sería hoy. Se dio cuenta de que no le había explicado lo que era un humano, dándolo por supuesto. –Los humanos son… er…- no sabía cómo explicarlo, genial –pues los bípedos que has mencionado antes, sin orejas y colas bonitas y suaves, se auto-dividen en diversos tipos, pero todos son bastante iguales.- Igual de robables concretamente –Y… si, seguro que “los míos” tienen sus propias costumbres, pero la verdad es que no tengo ni idea, me crie entre humanos, la verdad, nunca he conocido a alguien como yo, es decir, los he visto, he hablado con ellos, pero nunca los he conocido…- ni siquiera a su propia madre, era muy triste. Suspiro, mientras oía los ruidos típicos del bosque. Le había dicho que preguntara sin miedo, pero la verdad era que no sabía que preguntar. –Si los grifos venís de esa isla… ¿Qué haces aquí? ¿Explorar? ¿Cazar tesoros?


Habla Narra Piensa


<3:

avatar
Evelyn Blake

Mensajes : 135
Link a Ficha y Cronología :
Evelyn
Cronología

Nivel : 4
Experiencia : 225 / 2000

Volver arriba Ir abajo

Re: Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 6. 1, 2, 3, 4, 5, 6  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.