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Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

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Re: Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Mensaje por Elíacer el Vie Ene 01, 2016 11:49 pm

El grifo se había acomodado, y aunque sabía de más y de sobra que dormir en el suelo era peligroso, lo cierto es que no tenía pensado abandonarse a un sueño profundo, pues tenía la habilidad de sumirse en un ligero sopor, no era como dormir profundamente, pero al menos estaría algo más descansado. Espera a ver que decide la chica zorro, allá subida en el árbol.

-Una ardilla puede ser un terrible enemigo…-Dice en un tono tan serio y formal, que era evidente que lo decía en broma, burlándose un poco de ella, pero sin ánimos de ofender, solo de bromear con ella.

A medida que el grifo hablaba, su voz iba sonando más “normal”, aunque lo que no cambiaba era aquel tono “joven” en la voz, como de adolescente, saliéndole de vez en cuando como un gallo o un graznido.

-No te preocupes, sé que es peligroso, yo te protegeré, no dormiré, aunque lo parezca.- Le asegura el grifo, mientras agita un poco la cola, animado, al ver como la chica zorro baja del árbol y se acerca hacia él.

Cuando ella se acurruca contra su costado, Elíacer la cubre con su plumosa ala, era suave, cálida y la cubría como una gruesa colcha o una tienda de campaña, en pocos segundos Evelyn estaría calentita, como si estuviera dentro de una casa. El grifo mete la cabeza bajo el ala, de modo que podrían mirarse, en la casi oscuridad que había bajo el ala, pues al meter la cabeza bajo esta, entraba algo de luz. Escucha lo que ella comienza a contarla, mirándola con infinita curiosidad, como si absorbiera toda la información que la mujer zorro le daba.

-Vaya, eso suena muy interesante…- Dice cuando ella le explica sobre los antropomorfos.- Parece que los humanos son bastante… extraños.- Dice sin encontrar la palabra correcta.- Debe ser difícil advertir sus intenciones o estados de ánimo, sin orejas o colas que lo indiquen…- Murmura en voz baja y suave, como si temiera romper el silencio de la noche.

El grifo desprendía un aroma almizclado, a animal, no era un olor muy fuerte, ni desagradable, pero quizás, un buen baño a base de jabón, no le vendría mal de vez en cuando.

-Vaya, lamento que no hayas podido conocer a los tuyos… Yo no sé qué hubiera sido de mi sin haber vivido con mi bandada…- Chasquea la lengua.- No, si se lo que hubiera ocurrido... Seguramente hubiera muerto, si no de tristeza, algún tipo de peligro u accidente, de polluelo era bastante alocado y me metí en más de un problema…-Dice con una sonrisa nostálgica, mientras agita un poco la cola, aunque eso ella no podría verlo bajo el ala.- Te deseo toda la suerte del mundo, y si esta en mis garras y alas, ayudarte a encontrar a los tuyos, si eso quieres.- Dice mientras le da un toque con el pico en el hombro, como quien da una palmadita amistosa.

Cuando ella le pregunta, Elíacer agita un momento las puntiagudas orejas, como si organizara sus ideas.

-Estoy explorando las tierras del continente, busco un lugar donde los míos puedan trasladarse, pues los recursos de la isla donde estamos están casi agotados, debido a que los grifos hemos aumentado de población…- Explica mientras se acurruca más, apoyando la cabeza encima de una de sus patas delanteras, mirando a la mujer.- De modo que puede decirse que sí, que estoy explorando, aunque la verdad también es un poco por iniciativa propia, pues me encanta explorar y vivir aventuras… En cuanto a tesoros…- Encoge las alas, con indiferencia.- Para un grifo un tesoro puede ser una fuente de agua o una buena presa, o las piedras que brillan y el metal dorado…- Alza la cabeza y se rasca con una garra delantera bajo el pico.- En la torre en ruinas donde he instalado mi nido hay algunos objetos, yo no lo considero tesoros, pero podría llevarte allí y mostrártelo, como agradecimiento por tu ayuda.- Le ofrece.
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Re: Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Mensaje por Evelyn Blake el Sáb Ene 02, 2016 10:11 pm

-No dormirás, me protegerás…- no pudo evitar soltar una risita, seguro que empezaba a roncar a los cinco minutos, pero daba igual, ella sabía cuidarse sola, se las apañaría con o sin el grifo. –Solo requiere un poco de práctica, suelen ser tan fáciles de leer como cualquier animal, pero debes buscar cosas diferentes.- por ejemplo, si levantaban el arma, mala señal, aunque puede que a ella le resultara más fácil porque se parecía más, nunca se lo había planteado.

-No me crie “sola”, simplemente no con los míos, me crió un guardia en un pueblecito…- Aunque en retrospectiva, llamar “guardia” a su padre era altamente inadecuado, lo había visto acabar con bandas enteras de bandidos, y el estilo que le enseñó era de duelista, no el típico entrenamiento militar que darían a un guardia… pero ya no podría preguntarle nunca al respecto.-Y… no hace falta grifito, no creo que vayas a encontrar nunca un poblado de hombres zorro en el que pueda quedarme, y tampoco creo que quiera hacerlo…- Había muchas cosas en el mundo que estaban mal, no se veía liderando una rebelión contra las injusticias a sangre y fuego, pero hacia lo que podía, y eso tendría que bastar. –Puede que encuentres algún poblado con una mezcla de antropomorfos, pero sería aún más diferente que entre humanos, me las apañare…- Sin decir más se acomodó bocabajo, mirando la cabeza del ave que se veía por el hueco del ala. Los grifos habían sobreexplotado el medio y ahora tenían hambre, solo debían comer carne, por lo que era lógico que les pasara como a los lobos, tendrían que buscar nuevas zonas de caza o esperar a que se reajustara la cadena alimentaria. Pero claro, no podía decirle que bastaba con que “murieran unos cuantos”, no sonaba muy educado…

-Creo que piedras brillantes y metal dorado encajaran con el concepto de tesoro del resto de razas, junto con cosas mágicas u objetos de valor- como las plumas de grifo. –Y créeme, NO quieres que les eche un vistazo a tus cosas- lanzó la advertencia al aire, tampoco quería decirle en toda la cara que le robaría sus objetos valiosos, principalmente porque no estaba segura de que fuera a hacerlo, y no solo porque sospechaba que serían un montón de rocas, bolas de pelo y cachos de carne… Pero quería evitar la tentación en caso de que fuera una gran pila de oro y piedras preciosas.

Inconscientemente, movió las orejas cuando oyó un ruido lejano, no era extraño en un bosque, incluso de noche, pero el roce de la hierba y las ramas rotas no se repetían tan seguido, ningún animal era tan torpe como para revelar su posición a medio bosque, así que la respuesta era simple, no era un animal… -Muévete grifito, tenemos compañía- se desperezo y recogió su arma, que seguía al lado. Estaba adormilada, pero hizo lo mejor que pudo para salir de su cama de plumas y desperezarse, desenfundando su arma. Puede que no fuese nada, algún cazador borracho que se había perdido, pero puede que no, que fueran los hombrecillos verdes que venían a robarle su grifo. No iba a soltar un “yo me encargo” sin verlos antes, pero eran hombrecillos verdes, no podía ser tan difícil…


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Re: Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Mensaje por Elíacer el Dom Ene 03, 2016 10:54 pm

El grifo la mira curioso, ladeando graciosamente la cabeza cuando ella suelta aquella risita después que le dijera que él la protegería y no dormiría, se limita a sonreír, algo extrañado, mientras sacude la cola.

-Bueno, supongo que lo mejor para aprender sobre las emociones de los humanos es tratar con ellos, aunque…- Hace una mueca de disgusto.- Mi primera experiencia en el continente, con unos bípedos, no fue lo más agradable… Eran bajos, achaparrados, con pelo por toda la cara…- Hace una mueca de disgusto, lo que significaba que parecía torcer el pico y sacudir las orejas.- Quise presentarme de forma cortés, pero antes de poder abrir el pico me atacaron… por suerte pude defenderme y huir, pues no me parece apropiado empezar una exploración matando a los habitantes de la misma, creo que me hubiera buscado muchos problemas, si algo me contaron de los bípedos antes de partir, es que son seres vengativos, por eso nos recomendaron no matarlos a no ser que no viéramos obligados a ello.-Dice mientras se le escapa un suspiro, al recordar su hogar.

Asiente comprensivo, cuando ella le explica que fue criada por un guardia, el grifo supone que era algún macho bípedo. Los grifos también solían “adoptar”, un grifo o pareja de grifos podían criar a un polluelo que hubiera quedado huérfano. Aquello lo hacían mucho parejas grifos del mismo sexo, pues estos eran bisexuales por naturaleza, aunque eran pocas las parejas del mismo sexo que se establecían de forma sólida, pues tarde o temprano casi todos los grifos sentían la necesidad de tener descendencia.

-Oh, bueno, es una pena…- Dice algo triste cuando la mujer zorro le dice que no existían los pueblos de hombres zorro.- ¿Entonces no tienes un lugar fijo donde vivir?-Intenta preguntar con delicadeza.- Pareces ser una buena persona, al menos a mí me has ayudado, algo de lo que siempre te estaré agradecido.- Le dice animoso, alzando la cresta de plumas de su cabeza.- Si alguna vez deseas un lugar acogedor, donde dormir y descansar, cuenta con mi hogar… Aunque no sabría decirte muy bien donde se encuentra para llegar a pie…- Dice con una sonrisa de disculpa.- Se encuentra en un denso bosque cercano, son unas antiguas ruinas de bípedos…-Trata de explicarse.- Me he instalado en una alta torre, el único edificio que queda en pie, realmente.- Dice encogiendo un poco las alas.

Elíacer parecía estar cansado, al menos los ojos se le notaban adormilados, aunque sus orejas puntiagudas, siempre estaban agitándose o moviéndose cuando se escuchaba algún pequeño ruido en el bosque, lo que daba a entender que estaba atento a su entorno. Escucha lo que ella le dice sobre los tesoros, además de lo que él le había dicho, objetos mágicos, Elíacer conocía aquellos objetos, de echo el collar y las pulseras que tenían eran mágicos, era lo que le daba la capacidad de hablar. Cuando ella le dice con tanta convicción que no sería buena idea llevarla a su nido, alza una ceja extrañado sin entender porque, sacude la cola pensativo. Justo cuando iba a abrir el pico para preguntarle porque le había dicho aquello, el grifo escucha un ruido en el bosque, poniendo el cuerpo en tensión y sacando de golpe la cabeza de debajo del ala, mirando tanto con los ojos como con las orejas hacia donde le llegaba aquellos ruidos. Sin demora, alza el ala para dejar salir a la mujer zorro y se incorpora en silencio.

-Si yo también lo he oído…- Susurra a la mujer, mientras sacude amenazante la cola, alzada a su espalda, no parece importarle que le llamara grifito o no se había dado ni cuenta. – Podemos huir… puedo llevarte sobre mi lomo, puedo volar guiándome por las estrellas toda la noche si es necesario, o podemos quedarnos y luchar.- Dice mientras la mira con atención, manteniendo las alas semi abiertas, dispuesto a cualquier cosa.

El grifo mira hacia los ruidos, se le erizan las plumas y sacude la cola.

-Iré a ver de qué se trata, espera aquí, no tardaré...- Elíacer se impulsa con las alas, casi en silencio y se eleva entre las ramas de los árboles con poderosos y firmes aleteos que apenas hacen más ruido que el viento que roza las hojas de los árboles.

El grifo se aleja en silencio, volando bajo, ocultándose entre las densas sombras que provocaban las copas de los árboles y los picos montañosos de los riscos. Vuela en dirección al ruido, y antes de llegar ya los olía, eran los mismos bípedos horribles de antes. Aguantando las náuseas y las ganas de lanzar un graznido despectivo, gira en silencio y vuelve hacia donde estaba la mujer zorro. Aterriza en silencio en el claro, cerca de ella, agitando nervioso la cola.

-Vienen esos bípedos pequeños, flacos y apestosos… los de piel amarilla y verde.- Explica el grifo en susurros.- No he podido verlos bien en la oscuridad, pero calculo que son de una docena a veinte… puede que incluso más. –El grifo saca pecho, alzando el pico con orgullo.- No me considero un cobarde, pero tampoco un insensato… Mi consejo es que volemos lejos de aquí… Le herida del traser…-Carraspea.- De la grupa ya no me duele, creo que podré volar hasta un lugar seguro, puede que s vuelo hasta el amanecer pueda llegar a mi nido.- Le dice a la mujer zorro, esperando que ella tomara una decisión.- Si no te sientes cómoda con la idea, puedo llevarte a algún lugar que me pidas. No tenía pensado servir de montura, pero te debo la vida por ayudarme.- Dice sonriendo, sacudiendo la cola y agitando un poco las alas, impaciente por actuar.
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Re: Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Mensaje por Evelyn Blake el Lun Ene 04, 2016 10:51 pm

Así que los primeros bípedos que había conocido el grifo le habían atacado, seguramente serían los mismos que le habían hecho eso en las alas. –Así que todos los bípedos son seres vengativos…- Puede que alguna lección de etiqueta fuese recomendable para el grifo. –No creo que ir llamándonos bípedos y generalizar sea buena idea…, esa ardilla caminaba a cuatro patas y era muy rencorosa, pero no creo que pueda decir lo mismo de ti ¿cierto?- le echo una mirada divertida que acompaño con un coletazo juguetón. –No me quedo en el mismo lugar mucho tiempo debido al…trabajo- estaría bien encontrar un lugar en el que quedarse, pero eso requeriría una organización monumental, uno no podía simplemente llegar a una ciudad, robar a media nobleza y esperar que no pasara nada, necesitaría un gremio o algo así para que eso pasara… No sonaba tan mal, la verdad. –Pero no tengo problemas para moverme, encuentro comida sin problemas, y si no voy a la ciudad y tengo una cama mullida y comida caliente- el dinero no era un problema, siempre que no fueran cantidades desorbitadas. Pero enseguida se centró y siguió al problema que les ocupaba, ese pequeño problema con los goblins.

La peliblanca se sorprendió un poco ante la oferta, mientras el grifo salía por patas…por alas…daba igual. Ella no había querido sugerirlo, mucho menos intentarlo, puesto que montar un animal salvaje, por más parlanchín que fuera, sonaba muy peligroso, y él iba y lo proponía sin más. Suspiro mientras acomodaba su rapier en su sitio y se ajustaba la ropa a una posición más cómoda. Seguro que solo era algún cazador borracho, o unos pocos bandidos, a lo mejor una ardilla muy grande y borracha, cualquier tipo de ser borracho sonaba plausible, la cerveza local pegaba muy fuerte. En cuando el grifito volvió, supo que se equivocaba.

-Goblins, deben ser goblins…- Empezó a hacer algunos cálculos. Eran pequeñajos, seguramente podía contarlos como medio humano, pero seguían siendo de seis a diez… -Si pudiera hacer algún apaño con el terreno…- miró el entorno, se le ocurrían cosas, varias, y todas muy chulas y eficaces, pero no tenían tiempo para ello. Suspiro. –Vámonos- y se giró hacia el animal. Revisó rápidamente que no se dejaba nada e intentó montar a su nuevo amigo emplumado. Entonces se dio cuenta de un pequeño problema. –No llevas silla… ¿Cómo se supone que voy a sujetarme?- sabia montar a caballo, pero a duras penas, su nivel de jinete serviría para montar adecuadamente un poni, mejor ni hablar de un enorme pajarraco volador, cierto era que sabría ir solo, pero estaba segura de que la clave con las monturas voladoras era no partirse la cabeza desde treinta metros de altura al caerte de manera estúpida, sonaba como una horrible manera de morir. Pero la alternativa no era mejor, realmente. Con un gruñido subió, acomodándose como haría con un caballo pero abrazando el cuello del ave, como si eso fuera a impedir que se estampara contra el suelo. Al menos estaba tan apretada que no tendría que preocuparse de la fricción del aire, con suerte…


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Re: Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Mensaje por Elíacer el Miér Ene 06, 2016 9:23 pm

El grifo esperaba impaciente, moviéndose algo inquieto e impaciente, agitando la larga cola felina a su espalda, al igual que las alas plegadas a los costados que temblaban como si de un momento a otro las fuera a abrir y alzar el vuelo. Había estado pensando en las palabras de ella, aun le daba vueltas, aquello sobre no generalizar, lo cierto que ahora que lo pensaba el quedaba bastante feo y ella podría haberse ofendido.

-Por cierto… tenías razón… Lamento haber generalizado… trataré de no volver a hacerlo.- Promete mientras espera agitando la cola, esperando ver que decidía hacer ella.

Al parecer ella se decide por salir de allí, cosa que el grifo agradece, pues él no era un cobarde, pero tampoco un inconsciente y sabía que vencer a veinte o más de aquellos seres, iba a ser muy difícil, por no decir imposible. El grifo aparta el ala por el lado donde ella sube, permitiendo que esta pudiera pegarse a él antes de pasar una de sus piernas sobre su lomo. Elíacer no puede evitar lanzar un graznidito de intranquilidad, pues era la primera vez en su corta vida que sentía el peso de un jinete, o en este caso, de una amazona, sobre su lomo. Evelyn puede notar el flexible y fuerte cuerpo del animal temblar durante unos segundos bajo sus piernas.

-No, no llevo. No te preocupes… seré delicado, los grifos fuimos durante siglos las monturas de los Jinetes Alados, sabemos por instinto como movernos con un jinete a nuestro lomo…- Le asegura el grifo, que siente como ella se abraza a su cuello. –Rodéame también con tus piernas el cuerpo…- Le aconseja antes de empezar un ligero trote, empezando a correr hacia un claro, extiende las alas y se impulsa suavemente hacia el cielo, ayudándose con las patas y las alas.

El primer sorprendido era Elíacer, había alzado un vuelo tan suave, que Evelyn no debería haber sentido apenas nada, sentía el cuerpo cálido de la mujer contra el suyo, e incluso quizás podría sentir el latir del corazón de la mujer zorro. Era una nueva sensación, extraña, algo confusa, casi podría decir que era excitante, como ese instante antes de lanzarse sobre una presa, antes de sentir como las garras se cerraban en torno a ella. En pocos minutos Elíacer volaba por encima del bosque, lo suficientemente algo para que no les llegara el disparo de un arco o una ballesta. Alza la vista al cielo, y en sus hermosos ojos azules se refleja la grandeza del firmamento, con un giro suave de su cuerpo, corrige el rumbo, hacia su nido, una vez parecía que había dominado el vuelo con un jinete, el grifo se atreve a hablar.

-¿Cómo vas? Intenta no abrazarte a mi cuello con los brazos o podrías estrangularme…- El cuerpo del grifo se estremecía suavemente, de vez en cuando, pues estaba luchando con aquella extraña sensación de llevar a alguien sobre su lomo.

Era una mezcla confusa de incomodidad, satisfacción, familiaridad y excitación, como si su mente rechazara el echo de ser montado, pero algo en su corazón le dijera que aquello estaba bien.

-Mi nido queda algo lejos, pero será un lugar muy seguro, una vez hayas descansado, te puedo llevar a donde quieras.- Le ofrece el grifo, mientras volaba a una buena velocidad, cómoda y rápida.

Si Evelyn se sentía con suficiente seguridad, podría comprobar que podría incorporarse, agarrándose con las piernas y quizás con los puños cerrados en torno a un mechón de pelo de la cruz del grifo.

-En cuanto a lo que me dijiste antes sobre los bípedos… tienes razón… Tengo que aprender a no ver a todos los bípedos como iguales… sé que todos tendrán sus propia personalidad, su forma de ser y de enfrentarse a distintas situaciones…-El grifo se mantenía durante largos minutos sin mover las grandes alas, aprovechando las corrientes de aire.

Los kilómetros pasaban bajo ellos, pronto aquel terreno montañoso queda atrás, dando lugar a unas praderas salpicadas con alguno árboles, granjas aisladas y terrenos cultivados, todo cubierto por una bruma que se iba extendiendo con unos tentáculos desde los ríos y lagos de la zona. Ella no debería estar pasando mucho frío, pues el pelaje del grifo era denso, suave y transmitía un calor muy agradable. Una lluvia de estrellas empiezan a cruzar el cielo cuando el grifo volaba tierra de nadie, donde los árboles empezaban a hacerse más numerosos, dando a saber que estaban cerca de un bosque.
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Re: Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Mensaje por Evelyn Blake el Vie Ene 08, 2016 6:26 pm

Tenía serias dudas sobre eso de “moverse con un jinete por instinto”, los caballos llevaban siglos siendo montados y seguían tirando a la gente, no creía que un grifo fuera a ser diferente. Pero dudo especialmente cuando grazno y empezó a temblar, como si fuera a derrumbarse. –Oye, tampoco peso tanto ¿eh?- Pero ya había empezado a correr, era muy tarde como para acobardarse, saltar de un grifo parecía una excelente manera de romperse algo. Soltó un pequeño gritito cuando el pajarraco abrió las alas, que se extendió unos segundos hasta que abrió los ojos y comprobó que estaba volando. Eso había sido sorprendentemente suave, no se habría dado cuenta de no ser porque tenían las copas de los arboles debajo, cosa bastante extraña para ella.

En cuando estuvo bastante segura de que no estaba cayendo, levanto un poco la vista, ignorando completamente la “recomendación” de su montura para no estrangularlo, su seguridad primaba más que la del grifo, por más que fueran a darse un piñazo si a su montura le faltaba aire, mientras cayera encima de él, estaría bien, probablemente. Pero se distrajo al ver el cielo estrellado, tan cerca, tan brillante y bonito. –No se esta tan mal, mientras no haga tormenta, y casi no hay viento… ¿Seguro que estas volando alt…?- miro hacia abajo, gran error, estaban arriba, MUY arriba. Volvió a su posición estranguladora mientras se le calmaba el corazón. –¿Muy lejos dices…? No pasa nada… no hay prisa, estoy muy bien…- disimuló como pudo. Podría ser peor, no estaba mareada... eso si, recomendaría encarecidamente al grifo una silla de montar, con correas, montones de correas, aunque seguramente a su acompañante no le haría mucha gracia la idea de tener que llevar riendas. Aunque, sinceramente, ahora que llevaba un rato, tampoco era tan peligroso, no era una “cabalgata” tan inestable como para temer caer, pero si caía una única vez…adiós muy buenas, se veía estampada en el suelo como un borrón rojo.

Al cabo de un rato que quiso considerar corto, por fin volvió a reunir el valor suficiente como para levantarse, nada exagerado, lo justo y necesario como para poder decir que iba derecha, incluso se dio el lujo de contemplar sus alrededores, tenía que reconocer que era bonito, y si ignorabas el miedo plausible y aterrador de caer, una podía acostumbrarse a ello.

Y eso hizo, cerró los ojos y dejo que la brisa le acariciara el pelo, mientras pasaban bosques, granjas, campos… ese nido estaba bastante lejos ¿no irían a surcar el mar hasta esa isla? Realmente, bastaba con que la dejara en cualquier sitio con un mínimo rastro de civilización, pero parecía hacerle ilusión llevar a alguien al nido, a lo mejor le presentaba a sus padres o algo. Sonrió ante la idea, sería interesante. -¿Falta mucho?- llevaban ya un tiempo considerable y, aunque el grifo estaba calentito, el viento hacia que su capa ondulase al viento, atravesando los resquicios de su ropa de cuero, lo que le daba una extraña mezcla de calor y frío. Por suerte, eso se solucionaba tumbándose otra vez encima el pájaro.


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Re: Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Mensaje por Elíacer el Sáb Ene 09, 2016 12:48 am

Poco a poco Elíacer iba encontrando en cierto placer en sentir un jinete sobre el lomo, sentir la sensación de unas piernas rodeando su cuerpo, le resultaba excitante, no en el mal sentido de la palabra, si no, en el que le resultaba emocionante y lo llenaba en cierto modo de alegría. Él había estado pensando que ser una montura sería rebajarse, que sería molesto y desagradable, pero para su sorpresa, estaba disfrutando con ello, de compartir aquellas sensaciones que solo se podía sentir volando. Además, de que se había dejado montar por voluntad propia, y no obligado.

-Perdona, no era por tu peso… es que sentí una sensación extraña por todo el cuerpo…- Responde algo avergonzado mientras bate un par de veces las alas, ayudándose a volar más deprisa y con menos esfuerzos por las corrientes de aire.

La luz de luna azul, daba todo un aspecto hermoso y fantasmagórico, tiñéndolo todo con aquel hermoso azul plateado. Resaltando las fuentes de aguas, como ríos, lagos y charcas. Las hojas de los árboles y los tallos de la hierba, también tenían un tinte azulado, dándole a todo un aspecto como de congelado en el tiempo, aunque las hojas se mecían con la brisa. Elíacer había sonreído de medio lado al sentir como ella se abrazaba con fuerza a su cuello, dando un gritito, él no puede evitar reír un poco, haciendo vibrar su pecho, notándolo quizás ella con los costados del grifo. Nota como que al rato ella se relaja lo suficiente como para soltarse un poco y poder observar su entorno.

-No, no lo está, en mi nido tengo una montura para gente de tu rara y otras parecidas, me la traje de mi hogar, pues pensé que para cumplir mi misión, quizás debería asociarme con un bípe…
- Carraspea.- Con una persona, quizás un humano, un elfo o alguna otra raza.- Escucha que ella comienza a hacerle una pregunta, pero antes de terminarla, nota como se le agarra de nuevo con una fuerza tremenda, haciendo que se le escape un graznido de sorpresa y ahogo, haciéndole sacar incluso la lengua con un pequeño jadeo, y mirando un poco hacia atrás.- No te preocupes, volando llegaremos pronto, puede que un par de horas.- Explica mientras sobrevolaba un bosque, el cual parecía no tener fin.

Allí hacia donde se mirase, solo se veía árboles, rompiendo la monotonía del paisaje alguna formación montañosa o un claro, provocado por algún lago, río o la caída de algún árbol durante una tormenta. Por suerte, ella vuelve a relajarse al rato, lo que le permite respirar mejor al animal, y poder volar más rápido y cómodo. Por suerte, justo cuando ella e hace aquella pregunta, el grifo había empezado a volar por un lugar donde altos muros sobresalían de entre los árboles. Por aquellos muros crecían plantas trepadoras, helechos y musgo. Muchos pájaros habían construidos sus nidos allí, pero a aquellas horas estaban todos recogidos, durmiendo calentitos y acurrucados.

-No, ya estamos cerca…- Señala el grifo, que parecía cansado, muerto de sueño, pero alerta.

El grifo había señalado hacia una alta torre, la única estructura que parecía completa de todas aquellas ruinas. La torre era alta, seguramente tenía más de 60 metros. En la oscuridad no podía verse mucho, pero parecía sólida, aunque se pudieran distinguir helechos y muscos que cubrían los bloques de piedras con la que estaba construida. El grifo se dirige hacia una apertura de donde salía algo de luz, una terraza abierta, parecía haber sido acondicionada para que aterrizara el grifo, dando lugar a una amplia apertura que daba al interior. Elíacer aterriza con gran suavidad, agitando las alas hacia atrás y abajo, para posarse con un suave “pum” sobre las patas delanteras e inmediatamente con las delanteras. Avanza unos metros con un ligero trotecito, debido al impulso, pero luego se detiene y deja abierta una de sus alas, para que ella pudiera bajar de su lomo con facilidad.

-Este es mi hogar, hoy estoy agotado, mañana te lo mostraré si quieres…- Dice lanzando un largo bostezo, mostrando que en su mandíbula inferior tenía dientes.- Duerme conmigo en mi nido, es blanco, cómodo y bastante amplio.- Le dice mientras le indica que lo siga con un gesto al interior.

La estancia era amplia, circular, con algunos muebles viejos y libros apilados en los rincones, como si el grifo estuviera amontonándolos para sacarlos de allí. A la izquierda, había una gran chimenea, en la cual aún brillaban unas brasas, cerca de esta, había una leñera con madera seca y lista para usar. Cerca de la chimenea, pero lo suficientemente lejos para que una chispa o brasa lo quemara, estaba el nido del grifo. Era como una cama circular, con forma de nido, echa con todo tipo de materiales blandos, como cojines, almohadas, mantas, colchas, y demás. Elíacer camina pesadamente hasta el nido y se tumba sobre este.

-Aún estoy adecentando el lugar, pero creo que quedará perfecto… lo único de interés que he visto, es que en la base de la torre, surgen unas aguas calientes que forman una terma en el exterior, mañana te mostraré eso y el resto de la torre…- Alza una de sus alas, ofreciendo a la mujer tumbarse con él para dormir, como hicieran hacía unas horas en el bosque.-Puedes acomodarte conmigo, así estarás caliente.- Le ofrece, con los ojos cansados y una sonrisa amistosa en el pico.
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Re: Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Mensaje por Evelyn Blake el Dom Ene 10, 2016 9:07 pm

A juzgar por la cada vez menor frecuencia en los temblores del grifo, se estaba acostumbrando a llevar jinete, bien por ella, porque por lo que recordaba del “nido” del grifo, no se podía bajar a pie, por lo que necesitaría volver a montarlo para salir de allí. Se acomodó un poco más en su posición y miro a su alrededor, bañándose en luz de luna azulada. Era más agradable que montar a caballo, había acabado destrozada la última vez con tanta subida y bajada, al parecer volar tenía sus ventajas. –Así que pensaste en asociarte con alguien eh…- Quería encontrar un sitio para su gente, algún pico perdido para que nadie los molestara. No debía ser especialmente difícil de encontrar, el mundo era muy grande y había un montón de mapas en cualquier ciudad decente, no, lo difícil seria encontrar un sitio que no estuviese plagado de dragones, quimeras, manticoras o cualquier otra aberración de la naturaleza. Parecía que eso de pasar tiempo con ella no era solo cortesía, debía querer alguien que le acompañara en su periplo contra los dragones… Aunque se estaba adelantando, incluso si se lo proponía, seguro que había algún lugar relativamente seguro, algún lugar donde no tendría que realizar una campaña de exterminio para que los grifitos se instalaran, pero sus cálculos geográficos fueron interrumpidos por el grifo -¿DOS HORAS?- cierto era que no estaba muy incómoda, si no fuese por el miedo a morir se habría dormido, pero dos horas… suspiro y se acomodó un poco, apretando su cuerpo contra el grifo, pero sin estrangularlo, quería probar algunas cosas. Primero empezó apretando su pierna derecha en el costado, para ver si se desviaba de la recta imaginaria que estaban siguiendo, como un caballo. Siempre había pensado que los caballos iban al lado contrario porque huían del peligro, por lo que iban en dirección contraria, pero los grifos eran cazadores ¿iría hacia la izquierda como los caballos o “atacaría” el peligro e iría a la derecha?

-¿Cómo de rápido puedes ir?- le dijo con cierto tono divertido, ya que iban a estar dos horas, al menos podía pasárselo bien. Siempre que no cayera, eso sería horrible. –Mejor me lo enseñas de día…-

Cuando por fin llegaron, Evelyn bajo con tanta elegancia como supo del grifo y se desperezo mientras miraba alrededor. No veía ninguno de esos supuestos tesoros, pero al menos no eran ratones y animales muertos como si fuera la guarida de un gato volador, era de agradecer. Volvió a mirar una segunda vez ante la proposición del grifo, no era como si hubiese mucho donde escoger… Puso un poco de leña en la fogata y avivo el fuego, estaban bastante altos y la torre no estaba bien cubierta, obviamente, puesto que habían entrado volando, por lo que hacía bastante frío. La peliblanca se quitó las botas dando saltitos para no caerse y en cuando hubo acabado, piso con cuidado por la amalgama de cojines, mantas, almohadas y demás hasta llegar al centro, donde estaba el grifo. -¿De dónde diablos has sacado todo esto?- si abría por la mitad todas esas cosas, tendría suficientes plumas para otro grifo entero… En cualquier caso, ambos estaban agotados, así que la pregunta no le quitaba el sueño precisamente, se metió en el hueco que le dejaban y se acurruco, juntando las rodillas y las colas contra el pecho. –Buenas noches grifito-


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Re: Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Mensaje por Elíacer el Lun Ene 11, 2016 12:03 pm

El grifo había volado sin temblores ni incomodidades, de echo lo había terminado disfrutando, pero no lo reconocería, al menos en principio. La luz de la luna azul, parecía hacer brillas las franjas azules de sus plumas, dándole un aspecto como fantasmagórico, como si por allí donde iba pasando fuera dejando una franja de luz que permanecía durante unos segundos antes de extinguirse. Al escucharla hablar, el grifo parece “girar” una de sus orejas hacia ella, para prestarle atención.

-Así es, creo que es la mejor forma de conseguir contactar con otras razas… como humanos, elfos…mujeres zorro…- Dice sonriendo un poco, girando un momento el rostro hacia ella, para hacerle ver que ya no usaba el término genérico de bípedos.-Así aprenderé sobre sus leyes, normas y costumbres, para evitar un conflicto entre nuestras razas y poder encontrar un territorio donde los grifos no molestemos a las otras razas ni estas nos molesten a nosotros.- Explica mientras volaba a una buena velocidad, pero sin llegar a resultar peligroso para ella.-Si bueno… puede que un poco menos si las corrientes nos son favorables…- Dice encogiéndose un poco por la exclamación de ella, parecía evidente que no le hacía gracia estar volando durante tanto rato.

Nota como ella se acomodó contra su cuerpo, aquello le hace temblar un poco, pero no de miedo o incomodidad, si no, de gustito, sentía una sensación muy complaciente por aquello, aumenta un poco la velocidad, llegaría más cansado, pero no le importaba con tal de ahorrarle tiempo de incomodidad a la mujer zorro. Ella quizás noto el ritmo de un batir de alas más rápida, pero no por ello el vuelo se volvió incómodo. Entonces, durante el vuelo, Elíacer sintió como ella se acomoda sobre él, buscando quizás el calor que desprendía su cuerpo, el grifo nota una presión en su costado derecho, se encogió un poco y soltó una risita, mientras giraba ligeramente hacia aquel lado, inclinándose de forma tan suave y leve, que aunque se giró hacia aquel lado, ella no correría ningún peligro de caerse.

-¡Me haces cosquillas!- Exclama riendo un poco, mientras trataba de corregir el rumbo.

Si ella hubiera presionado con la pierna derecha cerca de la zona de la cincha y la otra pierna hubiera presionado por detrás de aquella línea imaginaria de la cincha, en vez de girar, Elíacer se hubiera ladeado, es decir, hubiera avanzado hacia delante y a la derecha.

-Si no dejas de hacerme cosquillas, no llegaremos nunca.
- Dice volviéndose a mirarla de nuevo, sacándole la lengua divertido.

La lengua del frigo era rosa, ligeramente picuda, no tanto como un ave pero más que en un felino y seguramente fuera ligeramente rasposa, pero sin llegar a ser doloroso o molesto, más bien daría una sensación mayor de cosquillas.

-Puedo ir muy rápido.- Dice riendo un poco.- No sabría decirte, pero puedo hacer un picado tan rápido como un halcón.- Explica mientras avanzaba hacia su hogar. –Claro, si quieres, mañana podemos usar la montura que traje de mi hogar, creo que podría servir, aunque nunca me la he puesto…- Dice torciendo un poco el pico, con preocupación.

Una vez hubieron llegado al nido, Elíacer se acomoda, tan cansado que iba arrastrando la cola y las alas la iban algo caídas. Cerca del nido había una especie de pequeño abrevadero, de donde da un par de largos tragos. El abrevadero estaba pegado a la pared y aunque lo había vaciado hasta la mitad, este empieza a llenarse lentamente hasta llegar a su nivel original. Parecía ser algo que ya estaba allí en la torre antes de la llegada del grifo, seguramente el anterior dueño, lo instaló para poder realizar tareas domésticas o experimentos, pues aquel sitio tenía el aspecto que se decía tenían las torres de los magos. Lo más destacable del lugar, era un arcón de madera, reforzado con metal, que contaba con un asa de resistente cuero, el cual, parecía ser muy antiguo y de buen tamaño para guardar no solo una montura, como había mencionado el grifo, si no, muchas más cosas. Este estaba contra una pared, cuyo suelo había sido escrupulosamente limpio y sobre el que habían puesto una raída pero limpia alfombra o tapiz.

Después de que ella echara más leña a la chimenea, el fuego prendió enseguida, llenando todo con luz y calor. Aunque el lugar era obvio que necesitaba reparaciones, no era tan frío como pudiera pensarse, pues por suerte el aire no soplaba en dirección al gran ventanal con terraza por el que había pasado. De hecho, era obvio que en algún momento allí había habido unas puertas, quedaba parte del marco y restos de una puerta colgaban a un lado, con algunos recuadros con cristales, por lo que era evidente que era una puerta de cristal o gran ventanal. Luego, mientras que se tumbaba y esperaba con un ala alzada, sonríe adormilado al ver como ella trataba de quitarse aquella piel dura que llevaba en las patas traseras… ¿o lo llamaban piernas? Debía aprender más sobre los bípedos, al menos, sobre Evelyn, pues le seguía pareciendo la hembra no grifo más guapa que había conocido, o al menos, la más expresiva, pues sus orejas y colas “hablaban” como podían hacerlo las de un grifo. Sonríe un poco por la pregunta de ella, mientras caminaba por el blanco nido hasta tumbarse en el hueco que él le dejaba.

-De la torre, la exploré, las aguas termales que te mencioné antes, salen de la base, en una especie cueva natural que hay debajo, hay una serie de estanques y corrientes de aguas calientes. Salen al exterior por una especie de túnel abierto y forman otro estanque de agua caliente en el exterior, es hermoso, mañana te lo enseñare si quieres.- Se ofrece mientras una vez acomodada, baja el ala para cubrirla como antes, metiendo la cabeza debajo del ala.-Buenas noches, Evelyn.- Dice cerrando los ojos, tan cansado, que se queda dormido en tan solo unos segundos, haciéndose su respiración, profunda y pausada.

Elíacer se despertaría unas cinco horas después, no era un sueño muy largo, pero al menos para haber descansado lo suficiente. Adormilado, se preguntaría dónde estaba por unos segundos, luego, como en un flash lo recordaría todo, empezando a moverse con cuidado, para comprobar si la mujer zorro seguía durmiendo con él o ya se había despertado. El sol había llegado casi al medio día, de modo que tendría hambre, además, de que una punzada en el trasero o grupa, le recordaría le herida del flechazo que le habían dado y que quizás necesitase ser atendida de nuevo. Alza con cuidado su ala, del lado donde había dejado durmiendo a Evelyn, para o bien comprobar que no estaba, o bien que si estaba y levantarse intentando no despertarla.
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Re: Peligro en las montañas. (Priv. Evelyn Blake.)

Mensaje por Evelyn Blake el Mar Ene 12, 2016 9:05 pm

Un grifo aprendiendo sobre las costumbres de las otras razas…soltó una pequeña risita. No es que hubiera nada malo en ello, pero la idea de un grifo parlanchín llegando a una ciudad humana y pidiendo aprender sus costumbres era demasiado para ella. La mañana siguiente le preguntaría como tenía pensado conseguir eso exactamente.
Su plan funciono más o menos, el grifo se ladeo hacia la derecha, pero al parecer le estaba haciendo cosquillas. Quería seguir probando, pero un grifo de cosquilla fácil en pleno vuelo sonaba bastante peligroso, así que lo dejo estar para otro momento.

La peliblanca se durmió pensando en las aguas termales que el grifo le había prometido, sonaba muy cómodo y calentito, nunca había estado en algunas. Mañana exploraría un poco, no podían ser muy difíciles de encontrar, estaban en una torre, solo tenía que seguir bajando hasta llegar al suelo, aunque no se había fijado si había escaleras. Daba igual, no eran horas de empezar a explorar, y ya estaba muy calentita con su manta de grifo, no iba a renunciar a su suave comodidad para buscar unas estúpidas escaleras.

Un poco de claridad cubrió su cuerpo horas más tarde cuando el grifo alzó su ala para ver que tal estaba, pero ella prácticamente ni se enteró, sino que remoloneo, haciéndose aún más un ovillo y tapándose los ojos con una de sus múltiples colas. –Es muy temprano…- murmuro por lo bajo, preguntándose porque diablos su cama era tan blandita. ¿Había dormido en una taberna? Pero también era muy caliente, no conocía ninguna taberna con sistema de camas calentitas, aunque parecía una manera de hacer una fortuna segura… tenía que apuntárselo. Movió la cola que le cubría los ojos y miró delante suyo. No reconocía esas paredes tan sucias, esa cerveza enana pegaba fuerte de verdad, menos mal que ella era una chica decente y no se habría metido en problemas… Entonces vio una pluma entre los múltiples cojines y mantas, una pluma muy grande, recordó al grifo mientras se incorporaba, chocando con su ala y dándose cuenta de que estaba justo detrás suyo. –Oh, hola- bostezó -¿Qué haces despierto tan temprano?- se sacó las legañas de los ojos con una mano mientras miraba el sol, que estaba MUY alto. –Oh…- habían estado volando muchísimo rato al parecer. Se levantó, aun adormilada y cogió sus botas. Estaba demasiado dormida para realizar tareas complejas, por lo que decidió ponérselas sentada allí mismo, en el suelo. –Tengo hambre…- sacó su bolsa y miro dentro, tenía alguna seta, bayas algo chafadas, incluso un poco de mermelada y medio pan del día anterior. -¿Qué coméis los grifos? ¿Solo carne y pescado?- darle pan como si fuera un gorrión o un pato en un estanque tenía su gracia, pero dudaba que un pajarraco tan grande tuviera suficiente con medio pan, y esa mermelada de fresa tenía muy buena pinta… Siempre podía tomársela tal cual, sin pan, aunque necesitaría un lugar donde lavarse las manos, no pensaba lamer el cuchillo, era horriblemente peligroso. –Espera….lavarse… LAS FUENTES TERMALES- se despertó de golpe y se acercó al grifo, la comida podía esperar. -¿Dónde? Llévame- lo agitó un poco, como una niña pequeña señalando un juguete en una tienda.


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