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Cazadores y Bestias. (+18)

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Re: Cazadores y Bestias. (+18)

Mensaje por Barsala Manticore el Vie Ene 08, 2016 10:52 pm


-Tantos monstruos han dicho lo mismo “No dejare que los humanos me venzan”, “no dejare que esos miserables me derroten”, y tras un tiempo … han sido asesinados, no hay monstruo invencible, no hay criatura que sea eterna … la sangre que mancho tu pelaje lo demuestra… un simple trozo de metal puede apagar la luz para nosotros … ni nuestras garras o colmillos lo podrían evitar … pero sabes… por ahora, solo podemos seguir luchando, seguir con vida y tratar de que ese destino, no nos alcance pronto.- La manticora había hablado demasiado, incluso para su gusto, durante la siguiente hora se mantuvo en silencio, avanzando, alejándose cada vez más de la cueva. A medida que las nubes comenzaban a abandonar el cielo nocturno, las estrellas podían verse más claras, como si fueran pequeños trozos de hielo o gemas, en lo más alto. Si bien la bestia no sabía lo que eran en realidad, si podía decir que el cielo se veía agradable.

La hierba comenzó a escasear, y pronto las rocas adornaban todo el lugar, con sus superficies libres de todo color, más que el tétrico gris. A medida que subían, las rocas parecían fracturadas, y el viento azotaba los cuerpos felinos. Más la manticora seguía su avanzar, molesto por las heridas que ardían, pero sin mostrar muchos signos de dolor o fatiga, aunque claro, tras consumir la blanda y dulce carne humana, su cuerpo le exigía descansar, una buena siesta para digerir los calóricos alimentos.

A pesar de haber avanzado, aun parecían estar muy cerca de donde habían visto a los cazadores, aún seguían el mismo camino que los animales de pastoreo habían hecho y que los pastores conocían bien. Tras llegar a un punto, donde el camino se bifurcaba, uno subiendo a las montañas y otro internándose en una profunda quebrada, la bestia observo, unos instantes por dónde ir. Si seguían subiendo, se alejarían más de los cazadores, aunque el problema serían los deshielos y de que entre más subieran, menos alimentos tendrían. Si bajaban, los cazadores estarían más cerca, pero habría más lugares para descansar y el clima no sería tan brutal.

Ya había dejado de canturrear, cuando tomó la decisión y sin preguntarle mucho a su “compañero” de viaje, se internó en la quebrada, siempre avanzando por las sombras y apoyado a los muros de roca, para no ser visto desde las alturas por algún indeseable. A pesar de ello, la manticora constantemente se giraba, viendo si el grifo aun le seguía o había aprovechado la oportunidad y se había ido volando. Quizás eso era lo que él hubiera hecho, si hubiera estado en su posición, habría atacado por la espalda o en el peor de los casos, alzar el vuelo cuando pudiera, alejándose del monstruo, que claramente, carecía de la capacidad de despegar su cuerpo de la tierra.

-Cuéntame avecilla… Eliacer… cuéntame de tu raza y tu hogar… ¿acaso hay polluelos como tú?, ¿hay muchas bocas que alimentar y pocas bestias que cazar?- Instintivamente le hablaba como un ave, y no como un grifo, quizás fuera como burla o como costumbre, pero sus conceptos se referían a los emplumados. La enorme cola de la manticora se movía al ritmo de sus pensamientos, mientras que sus garras se afirmaban cuando era necesario de las rocas que bloqueaban su camino. Guiar no era difícil, solo debía de avanzar y preocuparse de que el otro estuviera atrás y no muerto.

Mientras escuchaba al grifo, la manticora estaba pendiente del ambiente, podía sentir el aroma de ovejas no demasiado lejos y si había ovejas, significaba un pastor, no era bueno encontrarse con más humanos por ahora y lentamente, se dirigió en dirección contraria al aroma, para alejarse de un posible encuentro. –No muy lejos, hay granjas y humanos … si logramos encontrar una adecuada, podríamos pasar un par de días sin que llamáramos la atención, pero claro … habría que limpiarla de indeseables … supongo que eso no sería adecuado para ti ¿O me equivoco pajarillo?-  La manticora tenía varias ideas, por una parte, obtener información del grifo, quizás hubiera algo que le sirviera y por otra parte, encontrar un buen lugar para estar tranquilo una temporada, antes de continuar con sus deseos … aunque claro, esto último, podía variar, dependiendo de la abundancia de alimentos y la escases de cazadores o simples e incordios aventureros.


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Re: Cazadores y Bestias. (+18)

Mensaje por Elíacer el Sáb Ene 09, 2016 4:43 pm

Elíacer seguía al otro sin dejar de vigilar el entorno, quedándose con cada hito del terreno, le sería mucho más fácil aprenderse el camino desde el cielo, pero no quería correr el peligro de acabar con una flecha en el trasero o de desvelar su posición y la de la mantícora a los cazadores que podrían estar buscándolos. Escucha la larga diatriba de la mantícora, no lo tenía por una criatura muy habladora, por eso le sorprende un poco su larga charla, aunque solo dice más de lo mismo y cosas que él ya sabía o pensaba.

-Esos monstruos de los que hablas pueden que subestimaran el enemigo y se confiaran, un grifo nunca suele caer en esas cosas. Cualquier descuido puede suponer la muerte, o incluso peor, perder la capacidad de volar si te rompes un ala y no suelda bien.Sí, solo queda luchar y defenderse…- Coincide el grifo, mientras caminaba silencioso, con pasos largos y elásticos, aunque la herida de la grupa le hacía cojear un poco de la pata derecha trasera.

Tras aquella larga palabrería, se hace un silencio entre ambos, Elíacer se limita a caminar, sin emitir ninguna palabra o queja, aunque le dolía un poco la herida de la grupa esta que no le sangraba. El entorno empieza poco a poco a cambiar, mientras el sol empezaba a clarear el horizonte por el este, haciendo que algunas estrellas fueran extinguiendo su luz, hasta la noche siguiente. La mantícora se detiene por un momento, en una bifurcación, Eliacer se detiene en silencio y trata de revisarse el corte de la grupa, apartando un poco las alas, tratando de ver entre la sangre seca de la zona. Parecía tener buen aspecto. Cuando el otro echa a andar hacia la quebrada, siguiéndolo a distancia prudente, por si a la mantícora se le iba la cabeza y lo atacaba con aquella peligrosa cola, esquivarla. Cada vez que el otro se giraba para mirarlo, el grifo alzaba con orgullo la cabeza, erizando la cresta de plumas de la parte superior de la cabeza. Cuando le pregunta sobre él y los suyos, alza las cejas con sorpresa, no se esperaba que el otro mostrara aquel tipo de interés.

-Yo ya no soy un polluelo… soy joven, pero ya se me considera un adulto…- Dice con orgullo.- Pero si, hay polluelos, familias que vivimos en los altos picos montañosos de la isla… es un antiguo volcán extinto, de modo que cuenta con muchos túneles y oquedades donde anidar.- Explica el grifo, que caminaba siempre a unos pasos alejados de la mantícora, ya fuera por detrás o al lado de esta.-Tienes razón con eso…- Dice molesto, porque el otro hubiera adivinado aquello.- Somos muchos, nuestra raza tardado mucho en recuperarse, pero ahora que lo hemos hecho, nuestro territorio se queda pequeño, pescamos y cazamos, pero las presas son insuficientes y han salido varias docenas de grifos, entre ellos yo mismo, para buscar un nuevo territorio virgen en algunos de los grandes continentes.- Explica el otro, mientras pasaba el tiempo y los kilómetros quedaban a su espalda mientras se alejaban del antiguo cubil de la mantícora. –Allí soy conocido como un Hunter, un Cazador, es un título honorífico, y que me indica como próximo líder de la bandada.- Dice con gran orgullo, sacando pecho y agitando la cola.- Por eso debo cumplir con todas las costumbres, para no deshonrar a los míos.

El olor de las ovejas también llegan hasta el grifo, el olor le resultaba muy novedoso, lo había detectado otras veces, al pasar cerca de granjas o poblaciones humanas. Sabía que pertenecía a algún tipo de animal que criaban los bípedos, por lo que procuraba alejarse de aquellos olores, pues sabía que si cazaba a las presas que los bípedos cuidaban y criaban, llamaría mucho la atención sobre él. Por el cambio brusco de dirección de la mantícora, Elíacer suponía que él también quería evitar toparse con aquellos animales y los bípedos que las cuidaban. Escucha la declaración del otro, lo que hace fruncir el ceño al grifo y que sus orejas se echan atrás con desagrado, pegadas al cráneo.

-No, no te equívocas, haber matado a los cazadores no está mal, pues lo hicimos en defensa propia, pero matar a bípedos, a familias, solo para arrebatarles un sitio donde dormir, no me parece adecuado.-Dice con tono de asco y desprecio.- Llevamos horas caminando… ¿Queda muy lejos el lugar en el que habías pensado? ¿O no sabes a dónde vamos?-Le pregunta, sintiendo la sospecha que la mantícora tampoco sabía a donde tenían que ir.
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Re: Cazadores y Bestias. (+18)

Mensaje por Barsala Manticore el Sáb Ene 09, 2016 9:11 pm


La avecilla hablaba con orgullo, demasiado para la manticora. Tan solo al expresar como su título de “Hunter” le daba el derecho de ser el nuevo líder de la parvada, era risible para la bestia. Quizás había querido tener una buena historia para hacer avanzar la noche y no real interés en el origen del gorrión, pero a medida que este hablaba, comprendía algo más de su personalidad, la forma en que se refería a su raza ya  su grupo, era como la de un niño, muy orgulloso de su figura paterna y de su familia, aun cuando no fueran nada valiosas.

Cada vez que la manticora se giraba a observar al grifo, podía ver como alzaba su cabeza e inflaba su pecho, casi con altanería, quizás el animal no se daba cuenta de ello, pero ese orgullo lo haría agachar la cabeza, todo destrozado y llorando en su momento. Casi con pereza, el camino fue recorrido, mientras la noche se retiraba y el alba estaba por alzarse. La duda del ave era más que aceptable, había decidido acompañar a un monstruo, con la única intensión de ser sumiso ante él y pagar lo que no tenía real valor. Sus dudas, sus preguntas, no dejaban más que un halo de incertidumbre. El monstruo, deteniéndose para observar el lugar, decidía hacia dónde ir. Había muchos lugares, aunque ninguno cercano y recorrer una semana de viaje, no era algo que le agradara, aunque tampoco el ser encontrado por los cazadores.

-Estamos cerca de varios lugares, algunos mejores que otros… todo depende de lo que se necesite- EL pequeño grifo, que se hacía llamar adulto, se quejaba como niño pequeño al haber caminado durante horas… quizás le hubiera sido más fácil volar, y dejar que alguna corriente de aire le llevara kilómetros y kilómetros más lejos de lo que sus patas podrían hacerlo. –No te quejes de lo caminado pequeño grifo … te queda conocer mucho del mundo para ser considerado un adulto, la edad no lo es todo …- Mientras levantaba la mirada de su máscara, podía notar las direcciones y tras unos instantes de silencio, sonrió o por lo menos, lo hacia ese rostro blanco y monstruoso –En medio día mas llegaremos a un lugar donde podremos descansar … una granja abandonada hace tiempo, los humanos se mataron entre ellos … es una historia interesante y me la conto un bocadillo antes de alimentarme-

La manticora sabía muchas historias, algunas más crueles que otras, pero todas obtenidas de sus alimentos o mejor dicho, de sus víctimas, mientras el monstruo seguía caminando, muchas veces utilizando sus garras para trepar alguna saliente o roca de gran tamaño, le hablaba al grifo, para que comprendiera algo más hacia donde iban. –Hay algo llamado bandidos, humanos o bípedos como le has dicho, que se dedican a robar y saquear, no tienen buen sabor, te lo puedo asegurar- Esas acotaciones dejaban más que a la vista que esos habían también sido sus alimentos o como él les decía, sus bocadillos o aperitivos. –Ellos atacaron una granja, mataron al hombre y violaron a la mujer y niños… estos terminaron muriendo tras muchas noches de “juegos” por parte de los bandidos.-  Interrumpió la historia cuando vio el rostro del grifo, que quizás no entendía lo que significaba todo lo que le decía o quizás si lo entendía y le repugnaba, cosa que le hacía gracia al monstruo.-Los bandidos abandonaron la granja y ahora nos dirigimos hacia ella … no debe de haber nadie y estará abandonada … será un lugar agradable para descansar … ¿o temes encontrarte a los que murieron ahí avecilla?-

Noreth no era un lugar fácil, era un lugar donde la muerte acechaba y si no llegaba por una mordida de un simple animal, podía llegar por la mano de otro rápidamente. Quizás el grifo, o mejor dicho, la manticora, no dudaba de que aquella cultura no era comprensible para el grifo, que hasta ese momento, se había mostrado como orgulloso y claramente, “honorable” como él había dicho. No comería de seres inteligentes, ni tampoco los mataría por el hecho de asesinarlos. Pero en ese lugar, fuera de su piedra perdida en el océano, debía de matar o morir.

-Sabes que hay más como tú en estas tierras ¿no avecilla?... la mayoría vive en montañas como estas, cazando y matando, comiendo y reproduciéndose … pero a diferencia de ti … ellos no hablan, no cantan .. No suplican, solo graznan, como aves…-


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Re: Cazadores y Bestias. (+18)

Mensaje por Elíacer el Dom Ene 10, 2016 11:10 pm

Elíacer no era consciente de su forma de hablar, de cómo hinchaba el pecho con orgullo y alzaba su cresta de plumas. Era simplemente una mezcla de cómo había sido educado y de su propia forma de ser. Era tan distinto a la mantícora de mente perversa y retorcida, que el grifo muchas veces se preguntaba cómo era posible que no se hubieran lanzado el uno contra el otro, tratando de destrozarse mutuamente.

Bostezando largamente, Elíacer abre el pico, mostrando la hilera de dientes de la mandíbula inferior, y una lengua larga y rosada, que se arquea hacia arriba al bostezar. No era tan puntiaguda como en las aves, pero era más puntiaguda que en los felinos. Se le notaba cansado, era innegable que parecía un “crio” era joven y aunque se mostraba fuerte y orgulloso, como bien le había comentado en algún momento la mantícora, conocía muy poco de aquel ancho mundo. Nunca había caminado durante tantas horas desde que aprendió a volar, y comenzaban a dolerle las patas y la herida de la grupa le había empezado a palpitar de forma molesta y dolorosa. El sol iba saliendo, mostrando un cielo con nubes blancas, hinchadas y grumosas, pero separadas, lo que indicaba que no iba a llover, al menos durante las próximas horas.

-Pues vayamos a uno de esos lugares, estaría bien poder dormir un poco.- Dice sin intención de quejarse, pero ya le costaba mantener las alas en su posición, llevándolas algo bajas, al igual que la cola, que iban gachas.-No me quejo solo por el camino… Llevo dos, no, tres días sin dormir…- Deja escapar un nuevo y portentoso bostezo, arqueando la lengua, se limita a graznar, como soltando un gruñidito por lo que el otro le dice que le quedaba mucho que aprender, sacude la cola y sigue caminando.

Cuando el otro le dice que aún estaban a medio día por llegar a su destino, no puede evitar estremecerse, pero asiente con firmeza, inspira profundamente y alza la cabeza, sacando pecho y caminando sin titubear tras la mantícora. Hace una mueca de disgusto cuando el otro comienza a contarle lo del asesinato de la familia de aquella granja a la que se dirigían. Frunce el ceño, echa atrás la cresta, y aplasta las orejas contra el cráneo, quedando patente que le disgustaba aquel tema que la mantícora le empieza a contar sobre bípedos bandidos y ladrones. El grifo no se queda atrás al momento de trepar, impulsándose con sus patas y sus alas, pudiendo hacer largos y ágiles saltos, aterrizando en cada uno de ellos con suavidad, aunque en un par de veces está a punto de caerse, pues no apoyaba todo el peso en la pata derecha trasera, pues tenía le herida en la nalga de ese lado.

-Los bípedos son criaturas extrañas… extraordinarias podría decirse también… Pueden ser capaces de los actos más viles y repugnantes y de las cosas más maravillosas, como construcciones, libros, armaduras, etc.-Dice el grifo en respuesta a lo que el otro le contaba, haciendo un pequeño alto en su caminar, para examinarse la herida, la cual se había abierto un poco por los saltos, pero por suerte no sangraba mucho.-Un grifo nunca actuaría de esa manera con otro grifo, es cierto que hay conflictos, a veces peleas, pero nos declaramos duelos formales, los cuales pueden ser a muerte o no…-Explica con cada de disgusto, cuando el otro le contaba todas las maldades que habían hecho aquellos bandidos, el monstruo parecía disfrutar con decirle aquello.-Que sus espíritus estén con la Madre Naturaleza.- Dice el grifo cuando el otro para de dar detalles y se limita a decir que el lugar estaba abandonado.- Estoy seguro que sus espíritus están con la diosa Madre.- Se limita a responder, con un movimiento molesto de su larga cola.

Al escuchar la declaración del otro sobre que había más criaturas como él por el lugar, lo hace mirarlo con cierta sorpresa y desconfianza. Frunce el ceño, pensativo, como si tratara de recordar algo, quizás alguna historia o enseñanza sobre el pasado de su raza.

-No sabría que responder a eso, es posible que algunos grifos se dispersaran durante la última gran batalla, donde todos los Jinetes Alados fueron asesinados.
-Dice rumiando algunos segundos para sí mismo.- Pero veo difícil que sobrevivieran solos… Tendré que investigar al respecto, puede que haya una población de grifos ya en el continente o pueden ser algún tipo de descendientes de otra rama distinta, como los hipogrifos.- Explica muy interesado el joven grifo, olvidando durante aquel rato su cansancio.- Quizás no sean grifos… que sean algo parecido, pues nosotros tenemos nuestro propio idioma… y nosotros, los grifos, no suplicamos.- Grazna con enfado, erizando las plumas.
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Re: Cazadores y Bestias. (+18)

Mensaje por Barsala Manticore el Lun Ene 11, 2016 1:13 am


Paso a paso, la noche desaparecía y el sol comenzaba a levantarse. Seria agradable, pero el sol calentaba poco y el viento provenía desde las lejanas montañas, frio y gélido era. Mientras las dos bestias avanzaban por quebradas y caminos olvidados, la manticora estaba pendiente de todo, desde las aves que no se veían en el cielo aun, como de los aromas y sonidos lejanos. Pero también de quien le seguía aun, sin haberle atacado o siquiera huido. ¿Su honor y orgullo le ataba hasta pagar su “deuda”? era posible, algo que a la manticora le parecía útil por ahora. Aunque el tener otra boca que alimentar no era precisamente fácil.

Los pasos poco a poco comenzaron a hacer mella en aquel que no estaba acostumbrado y tras hablar algo, se notaba cierto cansancio en su voz y clara decepción al saber que faltaban muchas horas por delante. –Cuando lleguemos podrás descansar… si confías en mi para dormir algo- En sus palabras, el grifo podría notar que no había malicia o perversidad, pero quizás lo consideraría una trampa, como fuera, el debería de decidir qué hacer.

Cada cierto tiempo, el monstruo se detenía unos segundos, como observando el ambiente, aunque mayormente, lo hacía por el pajarillo, ya que notaba que su cuerpo estaba cansado y que su herida se había abierto, el aroma a sangre era más que notorio para un monstruo y por lo que había dicho, quizás no había comido hace bastante, a diferencia de la bestia, que se había dado un festín con los cazadores.

Pronto, animales comenzaron a surgir de sus madrigueras, a medida que algo más de vegetación brotaba, no solamente maleza y ortigas, si no también arbustos espinosos y otros no tanto. El cansancio podía notarse en el ambiente, pero no para el monstruo, que parecía que sus heridas habían cerrado lentamente y que ya no ardían como antes, incluso la herida de su lomo no sangraba, aunque la sangre seca no se notaba sobre el pelo rojizo.

-Los grifos que conozco son como te los he dicho, salvajes y violentos, bestiales… a menos que la raza haya cambiado de nombre, mitad león y mitad ave es un grifo- Decía la criatura, mientras movía su cola con tranquilidad y su máscara miraba de un lado a otro. Tras una hora de viaje y que el sol calentara levemente el ambiente, la manticora noto el cansancio de su “compañero” al igual que los restos, casi cubiertos de maleza, de una vieja y olvidada valla. –Estamos cerca, quizás lleguemos antes… había un camino por aquí- Menciona al indicar un trozo de madera casi consumido por la vegetación. Había que caminar, pero la manticora buscaba otra cosa además de un refugio adecuado para descansar un tiempo, buscaba algo para llenar el estomago, y no solo a él, si no al gorrión, que de seguro necesitaría alimento.

Era notable como, en un inicio había tenido intención de alimentarse del ave y ahora le daba la espalda, sin preocuparse demasiado, a simple vista, de que le atacara. Quizás era porque hacía mucho tiempo que no había tenido una conversación con alguien o que tenía otros planes para quien se había ofrecido a someterse ante él. La hierba pronto cubrió las rocas y a lo lejos, se pudo ver las ruinas a medio consumir, algo que la manticora ya esperaba. –Llegaremos en breve pajarillo- Susurro el monstruo, mientras sentía el aroma de algo útil.

Minutos después, cuando el sol ya estaba bastante alto, llegaron a el lugar destinado, eran simples ruinas, pero aun había un techo bastante firme y que no parecía estar por caer. Al igual, que los restos del lugar parecían cómodos. La casa principal, estaba llena de maleza, pero era suficientemente blanda como para echarse, aunque el monstruo estaba acostumbrado a la dura superficie de las rocas. Las ventanas dejaban pasar el viento, pero no tan gélido como antes y aparte de algo de polvo, el lugar parecía muy abandonado. La manticora entro antes que el grifo y observo si había algo que les pudiera atacar, pero estando todo a salvo, llamo al ave para que entrara.

-Ya hemos llegado gorrioncillo … si quieres descansar adelante … yo me haré cargo de algunas cosas antes… pero no creas que estamos a salvo, quizás podría aparecer algún viajero y nos incordiaría…- Tras decir eso y sin más, se giro, saliendo por la abertura que antes tenía una puerta. Con un rápido movimiento, la quimera salió corriendo hacia un punto en especial… como si buscara algo, desapareciendo tras una colina de hierba, dejando al grifo solo, quizás huiría, quizás se alejaría volando y desaparecería de la vista del monstruo, ¿Quién lo sabría? Su honor no estaría manchado, ya que… según sus propias palabras, la manticora era un ser sin honor y claramente, un monstruo que solo pensaba en matar… ¿O no era así?


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Re: Cazadores y Bestias. (+18)

Mensaje por Elíacer el Lun Ene 11, 2016 1:04 pm

Gracias al pelaje y plumas con que contaba, a no ser que fuera un frío extremo, en principio Elíacer no correría peligro de congelarse el trasero, de modo que con el sol que hacía, tenía suficiente calor, era como una suave y fina manta que le echaran por encima. Aquello no hace más que adormilar al grifo, pero por suerte cama los dolores de los músculos, por la larga caminata, los días sin dormir y al menos un día entero sin comer. De vez en cuando una ráfaga de are gélido, agitaba las plumas y el pelaje del joven grifo, que entonces si sentía el frío atenazar sus músculos, cosa que le desagradaba. En las islas siempre hacía unas temperaturas regulares,  las cuales solo se veían un poco afectadas en la época de lluvias. Grazna como simple respuesta a lo que el monstruo le dice que podrá descansar cuando lleguen, lo otro le hace reír un poco, pero con cansancio y sin humor.

-No me quedará más remedio…
- Parece pensar en algo.- ¿Cómo decías que te llamabas? Con tanto lío con los cazadores humanos se me ha ido de la mente, si lo dijiste en algún momento…- Se dice a si mismo, con cierta duda el joven grifo.

Escucha de nuevo al monstruo hablar cobre aquellos grifos salvajes, Elíacer no creía que realmente fueran así, ser seres inteligentes y en cierto modo sociables, estaba en su naturaleza, tendrían que ser quizás algún tipo de subespecie, como en el caso de los bípedos, que podrías encontrarte con todo tipo de ellos, desde unos pequeños, feos, flacuchos y con piel que iba desde el amarillo al marrón, a bípedos humanos como los que se habían encontrado en la cueva.

-Puede que sean alguna subespecie de grifos, no lo sé, ahora mismo mi mente no da para pensar en lo que me enseñaron mis tutores sobre la historia de los nuestros…-Le dolía la cabeza por la falta de comida, por suerte agua había, pues había llovido hacía poco, de modo que se pararía a beber en algún arroyo, estanque o incluso charca.

Cuando llegan a un punto, la mantícora dice que estaban más cerca de lo que creía, cosa que alegra mucho al grifo, que tarda un poco en distinguir una extraña construcción de palos entre la maleza. Enredaderas y otras malas hierbas, habían crecido en torno a la madera de las vallas, la cual comenzaba a ceder en algunos puntos debido al clima y otras inclemencias. Sigue en silencio a la mantícora, observando el entorno, en el que se podía ver que los árboles habían sido quitados de forma artificial, aun se podían distinguir parte de los cultivos echados a perder, y que ahora, crecían a duras penas de forma salvaje. Cuando ve un edificio en ruinas, Elíacer frunce un poco el ceño, lo veía bastante pequeño, un espacio cerrado… aquello lo inquietaba, no le gustaban los espacios cerrados tan pequeños… Pero no había nada mejor, y con el clima impredecible de aquellas montañas, podría ponerse a llover o incluso haber otra fuerte tormenta. Se limita a asentir a la indicación del otro de que ya estaban llegando y apura el paso hacia el lugar, reparando en extraños objetos, seguramente mano de los bípedos. Eran aperos de labranza, como un arado cubierto por la maleza, horcas, azadas, rastrillos y otras herramientas apoyadas contra paredes o caídas en el suelo, olvidadas y oxidándose, con la madera pudriéndose y alimentando la tierra. Al llegar al edificio, Elíacer deja que el otro se adelante, para que inspeccionara el lugar. Al salir, le dice que el lugar era seguro y que podía descansar, pues tenía que ocuparse antes de algo. Aquello no hace mucha gracia el grifo, pero estaba demasiado cansado para discutir o interrogar al otro. Sin más, entra al interior, pasando junto a la mantícora, observando el lugar. Pese al cansancio, reúne un montón de pinaza, hojas secas y cualquier otra maleza que pudiera encontrar por la casa, como mantas, colchones y cojines y construye un nido grande para dormir.

-Muy bien, pero necesito dormir unas horas, espero que al menos durante esas horas no aparezca nadie, ahora mismo no sería capaz ni de extender las alas…- El grifo se había fijado en la chimenea, la cual limpia rápidamente de maleza, echa leña de una leñera cercana y busca algo con que prender el fuego, como magnesio o un pedernal que pudiera usar con el pico o al menos intentarlo. –Sé qué hará humo, pero si no tenemos fuego, se nos congelaran las colas por la noche… -Explica mientras trata de pender el fuego, colocándose delante de la leña con una barrita de magnesio y un pedernal.

Apoya el pecho en el suelo, dejando las patas traseras posadas en el suelo. Rasca unas virutas de magnesio con el pico y luego, hace saltar unas chispas, que prenden el producto y empieza a arder con una llama intensa y blanca. En pocos minutos tendría un fuego ardiendo en la chimenea, posiblemente para cuando la mantícora regresara el lugar estaría caldeado y confortable. Aunque en un principio el nido solo lo había hecho para él, si la mantícora se lo pedía, Eliacer no compartiría, aunque no le hiciera gracia, era un pequeño precio a pagar por todo lo que el otro había hecho por él.
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Re: Cazadores y Bestias. (+18)

Mensaje por Barsala Manticore el Lun Ene 11, 2016 11:03 pm


Estar lejos de aquella avecilla era agradable para el monstruo. No era que la presencia le incomodara, si no que sentirse libre y sin ninguna atadura era más cómodo. Las montañas eran su hogar, y aunque no pensaba estar mucho más tiempo allá, debía de encargarse de algunos asuntos, entre los cuales estaba terminar con la presencia del gorrión.

El viento, traía el aroma a alimentos calientes, animales que fácilmente podían ser cazados y destripados, para alimentar su cansado cuerpo y el estomago de alguno que otro. El monstruo recorría la hierba y rocas que había en la zona, saltando sobre un pequeño arroyo y mojando sus patas, para seguir el camino que le indicaba su olfato. Los minutos pasaron y poco a poco se alejo donde aguardaba su contrario, pero él debía de alejarse algo antes de poder cazar algo o quizás, atraería la atención de algún indeseable. No estaban tan lejos de los cazadores y si bien habían avanzado por lugares que serian difíciles de llegar en alguna montura, tampoco era imposible, quizás los cazadores les seguirían y buscarían venganza o simplemente, buscarían terminar lo que no habían logrado. Fuera como fuera, la manticora tenía otras cosas en mente, como para jugar con bocadillos difíciles de cazar en esos instantes.

Su avance se hizo más lento, cuando, tras unas rocas, observo algo que le podía ser útil. Cabras de monte, en esas épocas estaban preparándose para alimentar a sus crías, por lo que no serian tan pacificas como siempre, pero estarían más atentas a sus retoños que a sus propias vidas. No muy lejos, una docena parecía arrancar las hierbas y alimentarse de ellas, unos aperitivos, si bien un poco duros, podían ser bastante deliciosos. Ahora solo quedaba elegir una presa adecuada y la más gorda, al parecer un carnero macho, era perfecto.  Agachando su grupa y apoyando ambas patas en el suelo, aguardo, hasta que el carnero dio la espalda y con un poderoso salto, la caza inicio.

En el cielo, una solitaria águila observaba el suelo, un pequeño carnerito hubiera sido más que un apetitoso bocado para sus polluelos, pero la escena que observaba era diferente, un enorme animal corriendo tras un rebaño de cabras, las pobres intentaban mantener en el centro a sus crías, mientras el animal corría  a toda velocidad, las presas giraban abruptamente, intentando evitar las fauces de su enemigo, pero sin percatarse de su trampa, uno de los carneros, el más grande parece, no pudo evitar ser golpeado con brutalidad por la musculosa cola, volando un par de metros y rodando por el suelo, mientras balaba con dolor, al sentir como sus patas eran quebradas por las rocas y el suelo.

El monstruo corrió rápidamente y abriendo sus enormes fauces, mordió el cuello del animal, destrozando sus huesos y abriendo profundos agujeros en su yugular, el animal no pudo hacer más que desangrarse y morir en cuestión de minutos, mientras la bestia se sentaba en el suelo y lamia sus patas, como si disfrutara del espectáculo, tras revisar que el animal estuviera muerto, lo sostuvo con su quijada y se lo llevo, eran varios kilos de carne, pero el animal lo llevaba sin dificultades, quizás para alimentar a sus propias crías.

Casi una hora después de haber salido, la manticora volvió a la destartalada granja, llevando consigo su presa, el aroma a carne era notorio, al igual que a la sangre, mientras entraba a donde el grifo había sido dejado y encontrando un nido, similar al de una gigantesca ave. No era raro que el monstruo le hablara de “avecilla” o “gorrioncillo” si se comportaba como uno, pero con demasiado orgullo y altanería incluso al hablar de su propia raza.

-Despierta palomilla … despierta antes de que la comida se “enfrié”- Lo dice con tono de burla, al estar ya fría la carne, mientras el ave despertaba, la manticora comenzaba a despedazar al carnero, dejándole ambas piernas y cadera al ave y el quedándose con el pecho y cabeza, la cual claramente masticaría cuando estuviera aburrido, pero que por mientras, comería el corazón y los pulmones, bastantes sabrosos realmente –Come y recupera energías, esas heridas deben de curarse, yo no necesito preocuparme … las mías van bastante bien, con solo lamerlas, le dolor se va y curan más rápido … y por lo de tu pregunta, mi nombre es Barsala, significa “Error”, según lo que decían los alquimistas-


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Mensaje por Elíacer el Miér Ene 13, 2016 11:41 pm

Tras limpiar el hogar y encender el fuego, Elíacer se había echado a dormir, en el nido que había improvisado con los materiales de los que disponía a su alcance. Quizás no era el mejor nido que había hecho, pero estaba tan agotado que le daba todo igual, hubiera dormido igualmente tumbado en un charco de barro. El sueño es apacible y sin brusquedades, pues no solo estaba agotado físicamente, si no, mentalmente, por lo que no tenía ni fuerzas para soñar con nada.

No está seguro de cuantas horas pasa durmiendo, pero cuando una voz lo despierta, no se siente del todo descansado, parpadea varias veces, bostezando y abriendo el pico, mostrando aquella gran lengua rosada, arqueándola hacia el paladar. Lo primero que nota es un intenso olor a animal de presa muerto y sangre, algo sobresaltado, alza la cresta de la cabeza con un respingo y mira hacia la mantícora que acababa de entrar a la casa, llevando consigo un animal que el grifo ya había visto en otras ocasiones, pero que no había tenido la oportunidad de cazar.

-No me llames así… -Dice molesto.- Casi prefiero lo de gorriencillo… las palomas son ratas con alas.- Grazna con fastidio, mientras se incorpora, acicalándose un poco las plumas de las alas, antes de caminar hacia el otro.

Observa como la mantícora empieza a despedazar la pieza de caza, se acerca a la chimenea y prepara una base de brasas, sobre la que pone una oxidada parrilla, para que las llamas quemaran toda aquella suciedad.

-Suelo comer la carne cruda, pero si como ahora carne cruda, mi estómago no la soportará y terminaré vomitando…. La asaré un poco, así me entrará mejor en el estómago.- Explica el grifo, mientras toma sus piezas de carne y las pone sobre la parrilla, que emite un chisporroteo, empezando a llenar el lugar con el delicioso aroma de la carne asada.-Gracias por traer la caza.- Le agradece mientras procura que la carne se haga de manera uniforme. –“Error” ya veo….- Dice mientras aparta uno de os trozos asados y empieza a dar cuenta de él.- Barsala suena mucho mejor.- Se limita a decir mientras arranca trozos de humeante y deliciosa carne de cabra.

Después de tragar un bocado y pensar unos segundos, se limpia el pico con una de sus patas y sacude la cola.

-Es posible que tu saliva tenga alguna cualidad especial, como curativa… Me pregunto si en mí tendría el mismo efecto…- Dice hablando consigo mismo, mientras sigue comiendo la carne de cabra.- Esto está delicioso, no había tenido tiempo de cazar ninguna aun.- No tarda mucho el joven grifo en dejar completamente limpio los huesos de la cabra dejándolos a un lado, cerca del fuego de la chimenea.-Bueno… No quiero pasar mucho tiempo por aquí, he descansado y comido, lo cual te agradezco. Pero si me dices que vas a hacer respecto a cobrar la deuda de la que hablamos, dime que has decidido.-Le exige el grifo, sin ser grosero o impetuoso, solamente pidiendo que le dejara clara sus intenciones.
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Mensaje por Barsala Manticore el Vie Ene 15, 2016 7:17 pm


La carne era dulce y se desprendía con facilidad del hueso, la grasa bajo la piel y entre los músculos, se derretía sobre la lengua y dejaba que los sabores se mesclaran. Era un bocado jugoso, a pesar de que la carne estaba algo dura en los tendones, aun así, era un suculento bocado. Eso pensaba el monstruo, pero a diferencia del grifo, este no pensaba chamuscar la carne o cocinarla. Aquello era demasiado civilizado y de paso, muy antinatural para él, que acostumbrado a comer sus presas aun calientes, no tenía necesidad de calentar la carne y aún menos, desperdiciarla al cocinarla.

Las palabras del grifo eran las de un niño humano, demasiado … cómodo, cocinar la carne era realmente útil a veces, pero para alguien como esa bestia, carecía de importancia, ya que no podía prender fuego, cocinar la carne y esperar pasar desapercibido. Realmente, el grifo debía de haber sido criado en un lugar fuera de la vista de enemigos, sin más preocupaciones que comer, engordar y aparearse, para hacer más avecillas como el mismo.

La manticora le vio comer, mientras el hacía lo mismo, el romper los huesos y succionar el, aún caliente, tuétano, era una delicia. La bestia se había manchado de sangre y como bien felino, utilizo su lengua y patas para limpiarse, mientras escuchaba con tranquilidad a su contrario, de por si, al parecer que el apodo de “palomilla” le había sentado mal, aunque no se sorprendía, era una forma de calificativo por sus alas y plumaje.

-Je je- Rió levemente el monstruo, notando algunas cosas que decía. –Puede ser, aun no conozco todo lo que puede hacer este cuerpo, es la gran desventaja, cuando te “crean” y no simplemente naces de otros seres similares… de cualquier manera, dudo mucho que dejaras lamerte las heridas … apuesto que aún no confías en mí y no me sorprende, al fin y al cabo, soy el gato y tú la avecilla …- De la forma en que se expresaba, y por qué constantemente lo repetía, la bestia ya había decidido que él era el dominante y el grifo, simplemente el sumiso, o quizás no tanto como ello, pero la “relación” que se había formado en esas horas, lo demostraba, empezando por haberle salvado la vida, quizás, y proclamar que era de su propiedad y el haberle llevado a un lugar más seguro, alimentándole de la misma presa que había cazado para él.

No pudo evitar volver a reír por la intención de pagar la deuda aquella avecilla. Mientras sacaba sus garras y lamia sus patas, sacando cualquier resto de sangre o carne que hubieran quedado entre ellas. –Así que deseas pagarme… y saldar la deuda que has contraído conmigo… pero me pregunto ¿Cuál de todas ellas?- El monstruo hablaba con malicia, como quien sabe mucho, mientras los demás lo ignoran, levantándose de su lugar, se acercó al fuego, estirando sus músculos y moviendo su cola, calentándola –Vamos a ver… entraste a mi hogar y te protegiste de la lluvia…. Te salve de ser atravesado por un virote de cazador, te traje a un lugar tranquilo y seguro, lejos de los cazadores y por ultimo… comiste de lo cazado… creo que tu deuda a aumentado, o ¿no avecilla?-

Quizás no le faltaba razón a las palabras del monstruo, quizás eran mentiras, pero al final, el orgullo  y honor del grifo decidirían si creía o no en sus palabras. Pero quedaba otra duda, ¿Acaso él no lo habría planeado? Era posible, el monstruo había aumentado más y más las deudas del grifo, ya no solamente era el refugiarse del clima, si no que de a poco, el grifo parecía forjar otro eslabón a la cadena que le unía con la bestia. Mientras el grifo de seguro pensaba en algo, la manticora se levando, caminando alrededor del ave, mirando su cuerpo, su lomo, sus cuartos traseros, quizás el cuerpo del ave podría saciar como un postre para el monstruo.

-Oh avecilla, depende de lo que estés dispuesto a ofrecerme y tenga el mismo valor de lo adeudado, o quizás deberás de quedarte a mi lado una temporada y servirme… de más de una forma… o ¿no estás de acuerdo?-


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Re: Cazadores y Bestias. (+18)

Mensaje por Elíacer el Sáb Ene 16, 2016 1:44 pm

Elíacer come con apetito, pues era la primera comida en dos días, de modo que no se anda con miramientos y devora la carne asada con apetito, no le importaba lo que pensaba la mantícora, con la carne cocinada, su digestión sería mucho más sencilla y no le resultaría tan pesada al estómago, además de que los nutrientes serían absorbidos antes por el cuerpo. Como hasta saciarse, dejando a un lado de la chimenea los huesos limpios y pelados, se mantiene tumbado, soltando un suspiro de satisfacción y cerrando los ojos. Por un momento olvida que aún estaba en deuda con la mantícora hasta que esta le vuelve a hablar y le hace abrir los ojos, torciendo el gesto con desagrado.

-Deja de poner ese tipo de ejemplos, son ofensivos…- Explica el grifo molesto, mientras sacude la cola, tumbado sobre el vientre, con las patas delanteras extendidas delante de él.- Y entiendo lo que dices sobre desconocer las capacidades de tu cuerpo, eso es algo que hacemos los grifos desde muy jóvenes, conocer nuestros límites, pues solo así puede uno alcanzar la perfección que esté a su alcance.- Cuando menciona lo de lamerle el grifo deja escapar un graznido sarcástico.- Creo que no me queda más remedio que confiar algo en ti, me has salvado de los bípedos cazadores y me has dado de comer… Lo único por lo que podría rechazar que me lamieras le herida, es que desconozco si tu saliva tendría algún efecto en mí, ya sea positivo, negativo o neutral.

Cuando la mantícora le hace ver todo lo que le debía, Elíacer frunce el ceño molesto, no podía negar la veracidad de sus palabras, pero le seguía molestando de igual modo, ni por un momento pensó en esta con la mantícora más que el tiempo necesario como para que este se cobrara la deuda, es decir, un rato y luego poder partir con la conciencia tranquila, pero aquello lo había desconcertado.

-Una deuda es una deuda… -Grazna molesto.- Es cierto que has hecho todo eso por mí, pero no puedo estar aquí por un largo periodo, mi tiempo tiene que ser breve, cada día que pasa es una oportunidad perdida de encontrar el hogar perfecto para los grifos.- Explica mientras se incorpora, quedando sentado, cuando el otro se acerca al fuego a calentarse. Para no saber o no querer encender fuegos en su anterior cubil, la mantícora le sacaba mucho provecho a aquel que el grifo había encendido.- Ya te dejé claro lo que estoy dispuesto a ofrecerte… cazar y ayudarte con tus enemigos, siempre que las circunstancias sean las adecuadas y someterme a ti, no sé qué más puedes querer de mi…- Dice con el ceño fruncido y las orejas echadas atrás con desagrado y enfado.- ¿Una temporada?-Grazna divertido.- ¿Cuánto es una temporada para ti?- Niega con la cabeza.- No puedo quedarme más que unos días, dos o tres a lo sumo, si me quedara más tiempo, me sentiría culpable por la situación que los míos sufren cada día.- Le ofrece el grifo, esperando que el otro o bien aceptada o bien negociara un tiempo más largo.- Eso es lo que puedo ofrecerte, durante esos días te serviré de la forma que quieras.- Afirma con algo de desagrado y molestia, pues no le gustaba “perder” en nada.

Se incorpora, poniéndose de pie, esperando la respuesta del otro o una posible acción por su parte, pues el grifo ya se estaba imaginando que tipo de servicios exigiría de él la mantícora.
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