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Las Grietas de la Oscuridad (Libre)

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Las Grietas de la Oscuridad (Libre)

Mensaje por Xres el Mar Ene 05, 2016 1:49 pm

__
El guerrero de verde armadura caminaba con dificultad por la cueva, debido a la poca iluminación de esta, a la humedad, que aún llevando la pesada armadura verde se calaba en los huesos, y al propio peso de la armadura. Había dejado atrás ya la superficie, solo se había encontrado con unas pocas bestias y alimañas, nada que no pudiese solucionar a golpe de su espadón, el cual tenía un brillo tenue, aún sin que ninguna luz fuerte impactase en él, solamente la luz de la antorcha que portaba el guerrero era la única fuente de visibilidad.

Música
Los pasos se escuchaban con eco, parecía que iba a entrar a las mismísimas entrañas de Noreth, iba sólo... ¿Dónde estaban sus compañeros? Parecía no importarle mucho, pues él seguía al mismo ritmo, adentrándose cada vez más en la cueva. Tras estar varios minutos andando, pudo divisar que, en el fondo de aquella cueva, se empezaba a ver luz natural, el guerrero sorprendido se detuvo e intentó ver con más claridad, aunque era imposible, la visión era muy limitada. -¿Cómo es posible...?-Se preguntaba. Sin más, se puso de nuevo en marcha hacia aquella luz que parecía provenir de una fuente natural.

Cuando llegó al lugar lo descubrió, era un rift natural, a varios metros de altura, la tierra se había resquebrajado y se podía ver el cielo, y por ende, la luz natural podía entrar e iluminar aquella zona, la cual estaba llena de vegetación, a pesar de que estaba a varios metros de profundidad. Pero a eso no le echó ninguna cuenta, en absoluto, lo que le dejó impresionado y paralizado fue lo que había en medio de ese extraño fenómeno de la naturaleza... Una especie de grieta verde, que se movía, casi bailaba al son del pálpito de un corazón. El guerrero se acercó con cuidado, desenvainando su espadón a dos manos y dejando la antorcha en el suelo.

-Fin de la Música-

__
Cuando dio unos pasos al frente, la grieta reaccionó y se iluminó con un brillo intenso, una especie de hilera abisal salió de la grieta y atravesó el cuerpo del guerrero, esto no le hizo daño alguno, pero entonces, en el interior de la grieta ocurrió una reacción y se escuchó una especie de explosión que hizo temblar a toda la cueva, lo que hizo que el guerrero se desestabilizara. El temblor pasó y el guerrero se recompuso, entonces, de la grieta salieron unas figuras y empezaron a rodearle, eran las temidas Sombras. Cuando el guerrero estaba rodeado de 8 sombras, a estas le empezaron a dar unas especies de espasmos en sus extremidades, lo que es normal en estos seres pero parecía poner de los nervios al guerrero, el cual miraba hacia todos lados y se mantenía en una posición de defensa. De un momento a otro, las sombras se abalanzaron contra el guerrero, entonces este hizo un ataque en espiral con su arma y un haz de luz salió de esta a modo de halo que se expandió por toda la zona, echando hacia atrás a todas las sombras y aturdiéndolas. El guerrero, de una forma contundente fue a por cada sombra y les clavó su espadón en su vientre, lo que hacía que desaparecieran en un grito agónico, acompañado de un humo negro que era tragado por la grieta.
Música

Al desaparecer todas las sombras, la grieta entonces empezó a reaccionar de nuevo, esta vez bailando mucho más rápido, hasta que de ella salió una figura más enorme y robusta que las sombras comunes y agarró al guerrero al instante del mismo rostro y lo elevó del suelo, al guerrero no le dio tiempo para ver qué era lo que había salido de la grieta, soltó su arma e intentó liberarse de la opresión del monstruo, pero era inútil. El guerrero sentía como su por su cuerpo recorría un aura oscura y lo envolvía, rodeándolo y aprisionándolo. El monstruo lo soltó y desapareció, el guerrero entonces quedó de rodillas, inmóvil y siendo rodeado por una especie de aura negra que le recorría todo el cuerpo, no podía ver nada, no podía gritar, no podía hacer nada. De la grieta entonces salió de nuevo una hilera abisal que le atravesó el cuerpo, esta vez parece que le drenaba la energía, su luz, su ser...

-Fin de la Música-
________________________________________________________________________


En otro lugar...


________________________________________________________________________

__
Al fin, Xres y sus amigos habían dejado DJSKN y se habían internado por las llanuras de Ujesh-Varsha, en Thargund. Llevaban ya una semana de viaje desde que partieron de Leene, su pueblo natal, el objetivo; Llegar al Bastión de la Luz, para ello tendrían que cruzar casi todo el continente de Thargund, pues dicho bastión se encontraba en Dhuneden.

Música
La mañana se presentaba con una niebla algo espesa, pero que no dificultaba para nada la visión de los viajeros. Xres iba un poco adelantado con respecto a sus compañeros, echó la vista hacia atrás y sus compañeros sonrieron. Acto seguido, el joven se paró, para esperar a sus compañeros. Cuando Serah, Manuh y Rix llegaron, Xres tomó la palabra

-¿Vais bien?-Dijo interesándose por sus compañeros

Manuh y Rix asintieron, pero Serah no estaba tan conforme

-Hace días que no vemos ni siquiera un pequeño poblado donde descansar...

-¡Deja de quejarte, esto no iba a ser un camino de rosas y te lo advertí!

-¡No me estoy quejando!-Dijo alzando un poco la voz y un poco molesta

Para calmar los ánimos Rix intervino

-Vamos, calmaos, dejadme ver el mapa y os diré cual es el poblado más cercano

Rix entonces rebuscó en su zurrón y sacó de él un mapamundi, el mapa estaba hecho por él, en este se podían ver los lugares más destacados del mundo y todos los poblados y ciudades de cada continente. Tras estar un rato leyendo el mapa, alzó la vista y miró a sus compañeros

-Si seguimos el camino, nos encontraremos con un pequeño poblado, ahí podremos descansar y aprovisionarnos de nuevo

-¡Estupendo, hace días que no vemos ni un alma!-Dijo Manuh entusiasmado

Los demás asintieron y sin más se pusieron de nuevo en marcha, hacia el poblado que estaba indicado en el mapa de Rix.
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Re: Las Grietas de la Oscuridad (Libre)

Mensaje por Xres el Mar Ene 12, 2016 7:06 pm

__
Finalmente tras media hora de camino, Xres y sus amigos llegaron al pueblo cercano el cual estaba marcado en el mapa de Rix. En la entrada al pueblo, ponía un cartel en grande que estaba colocado en el camino a modo de arco, en el cual ponía el nombre del pueblo; Caveheim.

Música

El pueblo era un poco más pequeño que Leene. Podría tener unas 30 o 40 casas y, en una colina situada en la parte alta de este, había lo que parecía un cuartel militar, hecho de piedra, lo que contrastaba con el resto de las casas, hechas principalmente de madera y paja, aunque algunas tenían parte de sus cimientos y paredes de piedra. La niebla que antes lo cubría todo se había disipado y los rayos del sol incidían sobre aquella tierra llana, no muy distinta a la tierra natal de Xres y sus amigos. Habían dispersos grupos de gente por el pueblo, haciendo sus quehaceres rutinarios, otros simplemente vagando sin nada que hacer y niños jugueteando y correteando por aquí y por allá. El grupo buscó inmediatamente una posada en la que hospedarse y la encontraron, la única posada de todo el pueblo, en el área comercial de este. El grupo entró en la posada, liderado por Xres. Nada más entrar, unos pocos metros hacia adelante se encontraba el mostrador y unas mesas con sillas repartidas por toda la sala. En la mesa del mostrador había una mujer de mediana edad, a juzgar por su apariencia, de unos 33 años, tenía una complexión algo voluminosa y de cabello rojo como el atardecer. La mujer se encontraba de pie, apoyada sobre la mesa del mostrador y con un rostro lleno de aburrimiento, el trabajo parecía muy rutinario y soporífero para ella. Cuando vio entrar al grupo, se le cambió el rostro completamente, abrió los ojos como platos y dejó de apoyarse sobre el mostrador al instante, poniéndose totalmente rígida. El grupo se acercó y la mujer esbozó una sonrisa

-¡Vaya, viajeros! Es muy raro ver unos, después de todo lo que está pasando...

Xres miró extrañado a sus compañeros y estos le devolvieron la mirada

-¿Tan raro se hace tener viajeros en este pueblo?-Dijo dubitativo

-¡Oh, para nada! Sólo que, tras los últimos hechos... Muchos prefieren desviar su camino o, simplemente, quedarse en sus ciudades o pueblos hasta que todo esto mejore...

-¿Qué son los ''últimos hechos''?-Dijo Manuh extrañado

-Oh... ¿No se han enterado? Ahora lo veo lógico, nadie se atrevería a venir aquí si supiera lo que está pasando alrededor del pueblo

Los jóvenes no respondieron, sino que esperaron a que la mujer les contase de una vez que es lo que pasaba

-Verán... Hace unos días, los alrededores del pueblo ha sufrido durante todas las noches ataques de unos extraños seres, inmortales según dicen los que han luchado contra ellos, ya se han cobrado 10 víctimas civiles, la guardia del pueblo está al borde del desastre, pues su número de heridos cada día aumenta más, aunque tengo entendido que no han habido bajas militares...

-¿Seres inmortales?

-Eso dicen... La gente tiene mucho miedo, aunque yo aún no he visto a ninguno, debido a que me paso casi todo el día atendiendo la posada... Aunque nadie se quede aquí ya...

Xres entonces se puso a meditar todo lo que la mujer les había dicho... No tenía mucho sentido lo que decía, pero aún así estaban ya allí y necesitaban quedarse esa noche. La mujer entonces tomó la palabra de nuevo.

-Bueno... ¿Puedo hacer algo por ustedes?

Xres entonces dejó de meditar y asintió con la cabeza

-Nos gustaría pasar aquí la noche.

La mujer entonces asintió

-Serán 10 kulls de bronce

Xres entonces rebuscó en su zurrón y agarró su bolsa de monedas, sacó los 10 kulls de bronce y los puso en la mesa de la posadera. Tras aquello, salieron de la posada y observaron su alrededor, el pueblo parecía de lo más normal, como si todo lo que les había contado la posadera no fuese más que alguna patraña para asustarles... Pero no se le veía con esa intención.

-¿Cómo pueden estar tan tranquilos después de todo lo que ha sucedido?

-Intentarán llevar sus vidas con normalidad, aunque no sea así... Lo harán por sus hijos-Dijo cruzándose de brazos

-Bueno... ¿Y qué hacemos ahora?

-Separémonos, busquemos información, este tema me tiene intrigado... Manuh y yo iremos a la taberna a preguntar, allí seguro que sacaremos más información, tú y Serah dirigíos a lo que parece un cuartel militar de la colina

Manuh y Rix asintieron, pero Serah no parecía nada conforme con el plan de su hermano.

-¡Yo no quiero saber nada de este asunto! Prefiero recorrer el pueblo por mi cuenta y relajarme

-Está bien... Iré yo solo....-Dijo resoplando

Xres y Manuh asintieron, tras eso, el grupo se separó y empezó a buscar información por su cuenta a excepción de Serah, que solo quería pasear y relajarse.
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Re: Las Grietas de la Oscuridad (Libre)

Mensaje por Xres el Sáb Mar 19, 2016 5:37 pm

__
Xres y Manuh entraron a la taberna del pueblo, nada más entrar, un olor a alcohol barato les llegó hasta las entrañas, aunque fuese de día el lugar parecía una cueva, con una chimenea al fondo de la taberna para calentar el lugar y con varias mesas desperdigadas por toda la estancia, las cuales estaban ocupadas un par de ellas. En mitad de la estancia a la derecha se encontraba la barra, donde una joven camarera atendía a un joven lugareño.

Música
Cuando ambos jóvenes entraron, toda la taberna dirigió su mirada hacia ellos, extrañados pero a la vez indiferentes. Nadie dijo nada y, tras unos segundos de silencio, cada individuo siguió con sus temas. Xres y Manuh se miraron algo confundidos. Los jóvenes entonces se adentraron en la taberna y se dirigieron hacia una de las mesas libres, la cual estaba al lado de otra mesa en la que habían tres tipos con caras de pocos amigos, uno de ellos estaba completamente dormido y ya borracho a tan temprana hora. Los otros dos parecían cuchichear entre ellos, pero cuando llegaron los jóvenes pararon de hablar y uno de ellos golpeó levemente con el codo a su amigo para llamar su atención y, con un gesto, le indicó que observase a ambos desconocidos.
Cuando ambos se sentaron, miraron con disimulo a los dos tipos que les observaban y luego se miraron entre ellos

-Creo que ha sido un error venir aquí...-Dijo entre susurros

-Tenemos que conseguir información de lo que está pasando, así que habrá que preguntarles-Dijo también entre susurros

-¿¡De verdad piensas que te lo contarán así, por las buenas!?-Dijo apretando los puños y algo alterado, aunque intentando mantener el tono de voz bajo.

Xres le indicó con las manos a su amigo que se calmase, entonces en ese instante llegó la joven camarera a la mesa de los jóvenes.

-¿Qué puedo ofrecerles?

Xres entonces dejó de mirar a su amigo y dirigió la mirada hacia la camarera, era una joven delgada y esbelta, de una estatura media y podía tener la misma edad que él. Tenía el cabello marrón recogido por una coleta e iba vestida con unos harapos típicos de campesinos.

-Hmm... Sírvanos la bebida más barata que tenga-Dijo con una sonrisa

La camarera miró extrañada a Xres. Manuh entonces sintió vergüenza ajena de lo que había pedido su amigo. La camarera acto seguido se marchó del lugar y se fue de nuevo hacia la barra. Manuh entonces miró a su amigo con desdén

-¿No podías haber sido más rata?-Dijo con ironía

-Te repito que no estamos aquí por diversión...

-¿¡Pero a nosotros que más nos da lo que pase en este pueblo!?-Dijo alzando un poco la voz y golpeando la mesa con el puño cerrado.

Xres de nuevo le volvió a indicar que se calmase, pero los tipos que estaban en la mesa de al lado se enteraron de lo que dijo el joven. El que estaba dormido despertó y miró a Manuh con recelo y los otros dos se pusieron inmediatamente en pie y se dirigieron a la mesa que ocupaban los dos jóvenes. Ambos tipos eran de mediana edad y sus caras daban temor a los dos jóvenes, aunque no parecían muy fuertes. Cuando llegaron a la mesa que ocupaban los jóvenes, ambos tomaron asiento en esta, uno de ellos entre medio de Xres y Manuh y apoyando sus brazos sobre esta, el otro se sentó al lado del arquero.

-Vaya, parece que dos bebés se han escapado de casa y han cogido un arco y una espada... Cuidado, podéis hacer daño a alguien con eso, o a vosotros mismos-Dijo soltando una risa

Su compañero entonces soltó una carcajada. La gracia no le gustó para nada a Xres, mientras que Manuh se encontraba acongojado entre ambos tipos, sin saber muy bien qué hacer ni qué decir.

-Podemos ayudar con el problema que tenéis...

Ambos hombres se miraron entre sí y se sorprendieron ante la respuesta de Xres

-¿Dos niñatos como vosotros podéis ayudarnos?

Tras eso, el hombre volvió a soltar una carcajada, de la cual se contagió su compañero y, a su vez toda la pequeña taberna. Tras eso, el otro hombre tomó la palabra y se puso serio

-De verdad creéis que podéis contra aquello que diez de los hombres más fuertes del pueblo no han podido y han sido totalmente aplastados? ¿¡De verdad piensas eso, renacuajo!?

En ese momento, llegó la camarera para servir las bebidas que había pedido Xres

-Aquí tienen sus bebidas, son 2 kulls de bronce

Tras eso, el hombre que se sentó en el extremo de la mesa al lado del arquero, agarró a la camarera por la cintura y la sentó sobre su rodilla. A la joven le pilló por sorpresa y se sobresaltó un poco.

-¡Vamos Pete, déjame!-Dijo con molestia

-Tranquila pequeña, no te haré nada-Dijo con una carcajada, tras eso, miró de una forma picaresca a ambos jóvenes--Fíjate Francesca, estos dos dicen que pueden acabar con los monstruos inmortales

La joven se calmó y, aún sobre la rodilla de aquel hombre, miró a Xres y Manuh con una media sonrisa

-Bueno, pues parecen decididos y fuertes.

El otro hombre miró a la joven con desdén

-¿Entonces dices que nosotros no somos fuertes? ¿¡Todos los que han muerto o han sido heridos no eran fuertes!?

-No, no he dicho eso. Sólo digo que al menos tienen el valor necesario para intentarlo.

-¿¡Nos estás llamando cobardes!?-Dijo dando un golpe sobre la mesa que asustó un poco a Xres y a Manuh

La joven entonces miró con picardía al hombre, sin achantarse ni un poco

-Bueno, aún no os he visto a ninguno de los aquí presente intentar remediar la situación-Dijo lanzando una mirada colectiva a toda la taberna.

Tras eso, la joven se quitó de encima del hombre que la sujetaba con fuerza y se dirigió a la barra. Los dos hombres estaban furiosos tras lo que la chica había dicho, al igual que la mayoría de los presentes en la taberna. Entonces el hombre que estaba sentado entre Xres y Manuh se levantó con rabia y se dirigió al resto de la taberna

-¡Muchachos, no podemos dejar que unos forasteros nos humillen, esta noche averiguaremos de donde salen los malditos monstruos y acabaremos con ellos!-El hombre entonces miró a Xres y Manuh--¡Y vosotros dos, quiero veros allí, demostraréis si vuestras palabras con verdaderas o simplemente sois unos cobardes con afán de gloria!

La mayoría de los presentes en la taberna gritaron jaleando a favor de la propuesta de aquel hombre. Tras eso, todos los que estaban dispuestos a ir a averiguar el origen de aquellos monstruos se levantaron de sus asientos y se fueron de la taberna, armando mucho jaleo y con furia. Sólo unos pocos quedaron en la taberna, incluidos Xres y Manuh, que se miraban entre ellos atónitos, pues a pesar de la que se había formado, no habían logrado ninguna información acerca de lo sucedido.
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Re: Las Grietas de la Oscuridad (Libre)

Mensaje por Xres el Sáb Mayo 28, 2016 4:00 pm

__
Cuando todo aquel alboroto de hombres rabiosos y eufóricos se fue de la taberna, Xres y Manuh se levantaron de sus asientos y se dirigieron hacia la joven tabernera, para ver si ya que la cosa estaba menos tensa y más calmada podrían saber algo más de la situación tan extraña que se vivía en aquel pueblo.

Música
La joven estaba tras la barra, viendo como ambos jóvenes se acercaban a ella. Ambos se apoyaron en la barra y la miraron. La joven se cruzó de brazos y mantuvo la mirada hacia los jóvenes.

-Y bien, ¿Qué queréis ahora, chicos?

-Queremos saber qué es lo que pasa por aquí, esos seres inmortales... ¿Qué son?

-¿Por qué tanto interés en esto?

-Nos pica la curiosidad...-Dijo esbozando una sonrisa

La joven calló unos segundos y resopló, acto seguido también esbozó una sonrisa

-Sois unos forasteros bastante extraños...

Manuh, que no había intervenido en la conversación y al que no le interesaba mucho todo esto, se separó de la barra y se cruzó de brazos mientras observaba como conversaban su amigo y la camarera.

-Hace unos cuantos días, de la noche a la mañana, la gente del pueblo empezó a desaparecer como por arte de magia, sin dejar rastro alguno. Todas las noches desaparecía alguien. La guardia del pueblo no podía hacer nada, porque también les desaparecían efectivos. Aunque deja que te diga algo, creo que la guardia sabe algo que nosotros desconocemos.... No nos quieren decir que pasa, pero no dejan de mandar efectivos a las afueras del pueblo y siempre a un sitio concreto, pero siempre les desaparecen, sin dejar rastro. Algunos de los hombres más atrevidos del pueblo intentaron averiguar qué estaba pasando, así que una noche, un grupo de 10 hombres se quedó por las afueras del pueblo esperando a ver qué pasaba... Un grito de terror absoluto alertó a todo el pueblo. Algunos hombres de los que se propusieron averiguar qué estaba pasando regresaron corriendo con la definición más absoluta de terror en sus rostros... Parecían haber visto fantasmas... Y es que eran esos... Figuras negras que entraron en nuestro pueblo persiguiendo a los hombres. Yo desde la taberna pude ver a escondidas la batalla, bueno, la masacre más bien que se vivió, pues nuestros hombres no tuvieron ninguna oportunidad contra esos seres inmortales... Todos los hombres eran envueltos en una aura negra y espesa que poco a poco parece que drenaba sus energías y poco a poco desaparecían sin dejar rastro... Me asusté mucho y me tapé los ojos aterrada ante tal masacre... Cuando los volví a abrir, los primeros rayos de sol de la mañana incidían en nuestro pueblo y aquellos seres desaparecieron y todo volvió a la normalidad, como si nada hubiese pasado....

Tras la aterradora historia, Xres se quedó atónito y miró a Manuh, el cual estaba igual que su amigo.

-10 hombres fueron masacrados y no tuvieron ninguna oportunidad... ¿De verdad creéis que es buena idea enfrentarse a esas cosas?

-Obviamente no-Dijo Manuh con rotundidad

Xres se quedó sin palabras, le había invadido un temor que le hizo echarse para atrás. Si esa historia era cierta, lo mejor que podían hacer era irse del pueblo cuanto antes y sin mirar atrás.

-¿No hay nadie que pueda solucionar esto?

La camarera se dejó de cruzar de brazos y se apoyó en la barra al igual que Xres, acercándose a él y bajando la voz.

-Dos días después de la masacre de aquellos hombres, vinieron al pueblo tres extraños sujetos; un guerrero portando un brillante espadón y una armadura verde, un pícaro con una armadura de cuero y una capa azul con dos dagas que desprendían una luz tenue y un mago con ropajes morados y sombrero picudo cuyo bastón emitía también un sinuoso brillo... Un día montaron una expedición con la guardia del pueblo y exploraron las afueras de este... No se les ha vuelto a ver más.

Tras la descripción de la joven, Xres y Manuh se miraron entre ellos. Estaba muy claro y no podía ser una coincidencia, eran Rossou, Halas y Mises... Aquellos que les ayudaron en aquel templo abandonado hace un par de meses.

-¡Si ellos están aquí podrían ayudarnos a ir al Bastión de la Luz!-Dijo mirando al arquero con entusiasmo

-No se les ha visto más... Podrían haber acabado como todos los que intentaron enfrentarse a estos seres

Xres entonces cambió su repentino entusiasmo y puso un rostro serio. Pasaron los segundos y nadie habló, entonces la camarera intervino

-Bueno chicos, tengo que ponerme a lo mío

Xres no habló, se quedó mirando serio hacia la barra y cabizbajo

-Gracias por la información

Tras esto, la camarera se fue y en la barra solo quedaron ambos jóvenes. Xres entonces se recompuso y miró a Manuh

-¡Tenemos que encontrarlos!

A Manuh no le gustaba mucho la idea, pero aún así asintió con la cabeza mientras estaba de brazos cruzados.


-Fin de la Música-



Más tarde, Xres y Manuh fueron para el cuartel militar del pueblo, donde estaría Rix que había ido a informarse directamente por la guardia. Al seguir el camino que llevaba hacia la colina en la que estaba situado dicho cuartel, vieron a Rix sentado en un banco que estaba a la entrada. El joven de rojo estaba en sus cavilaciones ajeno a todo, sólo cuando Xres y Manuh se acercaron volvió al mundo real. Rix entonces miró a sus amigos, mientras estos estaban de pie observándole.

-¿Y bien....?-Dijo esperando alguna respuesta positiva

Rix negó con la cabeza y miró hacia la puerta del cuartel, la cual estaba custodiada por dos guardias con armadura gris ligera y de placas, con sus cabezas cubiertas por un casco del mismo material y color que el resto de la armadura. Ambos guardias llevaban envainada una espada y se mantenían regios ante la puerta

-No me dejan pasar, ni preguntar, ni nada.

-Seguramente no quieran alertar a los pueblerinos, aunque la situación no se pueda sostener más-Dijo cruzándose de brazos y mirando a Xres

-Ya que sabemos lo que está pasando, podríamos intentar pasar

Rix y Manuh asintieron. El joven de rojo se puso en pie y siguió a sus dos amigos, que se dirigían hacia aquellos guardias. Cuando los tres llegaron ante ellos, uno habló.

-¿Otra vez tú, no te dije que no puedes estar aquí?-Dijo mirando a Rix

-Estamos buscando a tres hombres que vinieron hacia acá... Rossou, Halas y Mises. Somos amigos, hemos venido en su ayuda

Ambos guardias se miraron y no dijeron nada, de nuevo uno de ellos miró a Xres.

-No tenéis pintas de ser sus "Amigos", ¿Cómo podréis acabar con las Sombras?

-Podemos y lo haremos, sólo dinos donde están

Ambos guardias se miraron entre ellos. El que no habló asintió con la cabeza y de nuevo el de antes volvió a mirar a Xres.

-Esperad aquí

Tras eso, el guardia llamó al portón que tenía a su espalda y le abrieron. Este entró y el portón volvió a cerrarse. Tras varios minutos esperando, de nuevo el portón se abrió y de nuevo salió el mismo guardia.

-Podéis hablar con el Capitán, él os dirá cómo encontrar a vuestros amigos.

Tras esto, los tres entraron en el cuartel militar y el portón volvió a cerrarse, dejando afuera a los dos guardias que siguieron vigilando la puerta.
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Re: Las Grietas de la Oscuridad (Libre)

Mensaje por Xres el Miér Jun 29, 2016 5:50 pm

Xres, Rix y Manuh entraron en aquel cuartel, tras de sí el portón se cerró. Les costó adaptar la vista a un lugar tan oscuro y mal iluminado, tan solo por algunas antorchas y por unas pocas ventanas pequeñas que dejaban entrar escasos rayos de sol. Dentro habían muchos más guardias, casi todos yendo de un lado para otro. En el interior del cuartel habían tan solo dos estancias; una enorme en la que estaban los barracones de los guardias, junto al comedor y la armería, todo en una misma sala y otra estancia, la cual estaba situada al fondo del cuartel y cerrada por una puerta de madera que estaba custodiada por dos guardias inmóviles ante esta.

Los tres jóvenes avanzaron hacia aquella otra estancia, la que estaba custodiada por aquellos guardias, pues intuyeron que ahí es donde debía estar el capitán. Al acercarse, uno de los guardias se adelantó un paso, observó de arriba a abajo a los tres jóvenes sin mediar palabra. Estos se miraron entre sí sin hacer ningún gesto. Tras unos segundos de silencio, el guardia miró a su compañero y asintió con la cabeza, tras eso su compañero se acercó a la puerta y la abrió. El otro guardia miró a los jóvenes y les dejó pasar haciendo un gesto con la mano para que entrasen.

-Podéis pasar

Los jóvenes sin más pasaron. Al entrar, el guardia que abrió la puerta la cerró, dejando a los tres en la estancia más pequeña con el capitán. Esta estancia era mucho más pequeña que la anterior, tan solo tenía una cama en la pared derecha pegada a la esquina del fondo de esta, una mediana librería en la pared izquierda del fondo y un escritorio de madera con una silla del mismo material en el centro de la estancia. El escritorio estaba lleno de libros y con un mapa de la zona abierto. El capitán se encontraba de pie, apoyado en el escritorio con sus manos y estudiando el mapa de la zona. Cuando los tres jóvenes entraron, rápidamente dejó sus cavilaciones y su estudio y desvió su mirada hacia la puerta donde se encontraban ellos. El capitán llevaba puesto su armadura de placas, pero era de distinto color y material que el del resto de los guardias, era de bronce. Llevaba una espada mediana envainada y su escudo se encontraba reposando a los pies del escritorio. Su casco se encontraba al lado del escudo, en el suelo y pegado al escritorio, tenía la tez blanca, no muy pálido, unos ojos marrones claros y un cabello mediano algo alborotado y negro como la noche.

-Me imagino que vosotros sois los que conocéis a aquellos guerreros-Dijo con un tono algo sarcástico

Xres asintió, mientras que los otros dos jóvenes miraron al capitán sin decir nada.

-¿Y qué hacéis aquí? ¿Habéis venido a ayudarnos?-Dijo cambiando el tono a uno más serio

-No conocemos muy bien a esas sombras, pero una vez luchamos contra ellas y sabemos manejarnos, creo que si creamos una buena estrategia, podemos acabar con ellas...

Xres dio unos pasos hacia adelante hasta colocarse enfrente del escritorio del capitán, sus amigos le siguieron. Pero de pronto, la puerta de la estancia por donde habían entrado los tres jóvenes se abrió y una voz conocida y algo sofocada se hizo notar

-¡¡Error!!

Los tres jóvenes y el capitán desviaron su mirada desde donde provenía aquella voz. En la puerta se encontraban un hombre con una armadura hecha de cuero y una capa azul oscura con capucha, se le podía ver el rostro perfectamente, aunque no con mucho detalle, era un hombre con una tez morena tostada y unos ojos marrones oscuros con una altura más bien baja para ser un hombre. A su lado había un hombre de estatura media, con tez blanca y con ropajes morados de mago tenía el pelo mediano de pincho azul muy oscuro que parecía casi negro, portaba un bastón que irradiaba una tenue luz morada. Ambos hombres con paso firme y rápido llegaron hasta donde se encontraban los tres jóvenes. Eran ellos, Halas y Mises.

-A las sombras no se les puede matar con armas normales-Dijo mirando a todos los presentes de la sala y llevándose a una mano a una de sus dagas ocultas bajo su capa -¡Esto!-Dijo mostrando su daga reluciente con un brillo tenue -O la magia de magos experimentados y entrenados es lo que puede acabar con esas cosas-Dijo refiriéndose a su compañero

Xres entonces frunció el ceño algo molesto e intervino

-¡Pues yo acabé con una y se desvaneció!

-Exacto, se desvaneció, pero su oscuridad seguía en el ambiente, por lo tanto seguía viva y podía reaparecer en cualquier momento, en cambio, cuando se mata a una de verdad, esa oscuridad desaparece del ambiente-Dijo interviniendo el mago, el cual no había hablado hasta ahora

-¿Y qué, traéis buenas nuevas, chicos?-Dijo dejando de apoyarse en el escritorio y cruzándose de brazos

-Encontramos el origen de las sombras, en una galería de cuevas que hay por la zona. No suelen moverse de allí, por eso no suelen entrar en el pueblo, a menos que se las provoque, como ya hicieron aquellos hombres que fueron masacrados

-Pero... Esperad un segundo, ¿No eráis tres? Qué pasa con vuestro otro compañero, el del espadón enorme y la armadura verde

Tras la pregunta de Manuh, Halas Y Mises se miraron entre sí preocupados y luego devolvieron la mirada al arquero

-Nos dividimos en la galeria, normalmente las sombras suelen ser objetivos fáciles y corrientes de matar para nosotros... Dijimos de reunirnos aquí cuando hubiésemos acabado, pero veo que aún no ha llegado

-Eso no puede ser buena señal... Me preocupa que le pueda haber ocurrido algo a Rossou...

-Chicos, os pido por favor que encontréis el lugar exacto de donde salen las sombras y las paréis, os lo ruego en nombre de Caveheim

Halas y Mises asintieron con la cabeza

-Iremos, pararemos a las sombras y encontraremos a nuestro compañero.-Dijo con toda seguridad

Tras eso, el mago y el pícaro dieron media vuelta dispuestos a salir. Pero entonces Xres les llamó la atención y los detuvo.

-¡¡¡Esperad!!!

Tras eso, ambos se pararon y desviaron la mirada hacia el espadachín

-Queremos ayudar con esto, tenemos que saber como se paran las sombras... ¿Podemos ir con vosotros?

El mago y el pícaro se miraron entre ellos, tras eso, Mises desvió la mirada hacia Xres y sus amigos

-Está bien ¡Venga seguidnos!

Sin más, todo el grupo se dispuso a salir de la estancia y dejaron al capitán de nuevo solo. Este volvió de nuevo al mapa para estudiar su estrategia, para poder defender el pueblo, pues era lo único que podía hacer por el momento.
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Re: Las Grietas de la Oscuridad (Libre)

Mensaje por Almena el Vie Ago 19, 2016 9:23 pm

__Tras lo que (por experiencias pasadas) supongo que fueron 3 noches vagabundeando sin consciencia por Thargund, desperté en plena llanura en lo que parecía el medio de ninguna parte. Se veían unas montañas a lo lejos, y el resto del horizonte esta lo conformaban algunas elevaciones de hierba amarillenta, que casi no podían considerarse colinas. O eso parecía a simple vista.
__Me sientan muy mal las Kring llenas. Y cómo ésta ultima llevaban muchos años sin sentarme tan mal. El que no haya recobrado la consciencia ni durante el dia... Debía de ser por estar en otra región. Supongo.

__Me transformé en humana de nuevo, y comprobé que llevaba todas mis pertenencias conmigo. La única que no llevaba en el collar no tardó mucho en llegar serpenteando de comerse algún ratón de campo o algo. Alargué el brazo para que subiera hasta mi mochila, y después me puse en marcha.
__Decidí apostar porque aun era de madrugada, y por tanto el Sol me estaba marcando el Este. Lo que dejaba las montañas al norte y, por lo poco que sabia de geografía, significaba o bien que ya no estaba en Zheroker o que me habia confundido y era por la tarde. ¿Cuanto podía haberme movido en tres días? Intenté no pensar en ello, puede que suene algo fanfarrón, pero mi capacidad de movimiento me da miedo.
__Me dirigí hacia el Suroeste. Bueno, lo que esperaba que fuera el suroeste. Me sonaba que por esa dirección había un rió grande. Y junto a los ríos grandes siempre hay poblaciones.
__Sin embargo, tras cruzar dos veces el horizonte, no encontré si rastro de agua. ¡Pero encontré algo mejor! ¡Un camino!
__Ni idea de hacia dónde se dirigía, pero lo seguí hacia el Oeste, y antes del mediodia me encontré con un pequeño pueblo humano llamado Caveheim.

__Me adentré en el pueblo buscando a alguien a quién preguntar dónde me encontraba, pero para mi desgracia solo me encontré a un par de señores transportando unos maderos a alguna parte y gritándose el uno al otro. Decidí no importunarles y seguir adentrándome en la aldea.
__Al poco llegué a la plaza del pueblo, donde varías señoras estaban reunidas mirando cómo jugaban unos niños en mitad de estas. Me fui a acercar a preguntarles, pero un gentío de hombres bastante enfadados salieron de golpe de un edificio gritando nosequé sobre matar monstruos. Se dirigían hacia mi dirección y por poco no me llevan de calle, ya no parecían ir prestando atención al camino, si no a enardecerse unos a otros.
__Al final acabé refugiándome en una calleja sin salida hasta que pasaron todos, y cuando salí las viejas y los niños habían desaparecido.


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Re: Las Grietas de la Oscuridad (Libre)

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