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Demonología: Carnipactum [+18]

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Re: Demonología: Carnipactum [+18]

Mensaje por Lujuria el Dom Ene 17, 2016 3:08 am

-Que desesperado eres, por lo menos ya puedo correr, anda yo te sigo- Asmodea vio con lastima el cuerpo, era una lástima dejar el cuerpo ahí tirado sin aprovechar toda su energía pero no tenia de otra, escapar era más importante en ese momento.

La demonesa ya estaba de pie cuando escuchó el seco sonido de las herraduras de la guardia blanca, los caballos ya les pisaban los talones, seguramente seguían sin saber bien la ubicación de ambos. Su compañero parecía molesto, ya desde un principio notaba su incomodidad pero ahora estaba más claro que se había cabreado.

-Balaam… Ese es tu nombre- Asmodea tomó de entre su cabello el trozo de carne seco de antes y se lo arrojó a Avaricia. -El otro símbolo es el que te pertenece- La cara de Asmodea era de lo más seria, no tenía la intención de revelarle la información al demonio pero era mejor que lo supiera antes de que volviera a desaparecer.

-La noche que llegaste a este plano yo no estuve presente, el cabrón de Vorus, no me espero, el tenia intenciones de invocar un demonio pero no tenía ningún nombre, yo le di tu  nombre, le enseñe el ritual, lo practicamos invocando otros demonios que antes habían sido súbditos tuyos, pero al no tener un recipiente apropiado los demonios llegaban incompletos- Asmodea hizo una pausa, volteo con prisa cuidando que no los fueran a descubrir y prosiguió. -Aquella noche yo regresaba con un humano perfectamente seleccionado para que fuese tu recipiente pero cuando regrese al lugar de invocación Vorus ya no estaba, te había invocado el solo y lo único que encontré fue el cuerpo destrozado de una campesina mediocre.-

-Ahora ya lo sabes- Asmodea volteo nuevamente, los guardas ya estaban a unos metros de ellos, aun sin poder verlos pero cualquier movimiento era suficiente para delatarlos.

La demonesa miro a avaricia, no pudo atinar qué expresión tenía, era difícil saber con tantas bocas y ojos sin una forma fija.

-Tengo un evento preparado en Zheroker, llevó unos años trabajando en él, es una lastima que no me recuerdes si quieres puedes venir conmigo, en la ciudad hay muchos nobles tan ambiciosos como tu, puedes encontrar un buen recipiente ahí.- Asmodea le hizo un ademán con la mano dando a entender una despedida, después de eso la demonesa salió corriendo alertando a todos los guardias y provocando que la siguieran.

Detrás de ella los guardias a caballo se vieron obstaculizados por las innumerables ramas y troncos por los que había pasado, mientras que los guardias sin caballo corrían inútilmente tratando de alcanzar el paso de su objetivo. La demonesa que aún tenía heridas internas detuvo su andar, volteo su mirada, persiguiendola venían varios guardias, necesitaba una víctima más para recuperar energías y pensar por lo menos en llegar al siguiente poblado.

Uno de los guardias blancos de los que parecía tener mejor condición logro divisar la silueta de Asmodea, tomó su ballesta ya cargada y disparó, la saeta rozó la cabeza de la demonesa alertadola de su enemigo, Asmodea volteo y logró ver al guardia, era el otro joven que resguardaba una entrada cuando comenzó todo el embrollo, su cara era de furia, quería venganza por su compañero. En su mente dominaba la ira.

Asmodea noto en él una oportunidad para hacerse de más energía, se acercó lentamente al joven, era claro que era novato, dejaba que sus sentimientos le guiarán en su acción, el joven que astillaba los dientes de la rabia se acercaba desenvainando una espada y cortando cuanta rama se interpusiera, la saliva brincaba de su boca y su cara estaba tan roja como los tomates, Asmodea solo se contoneaba a la distancia, lanzándole besos y provocando más su enojo, poco a poco la demonesa guió a su víctima lejos  los guardias más experimentados y viejos.

-¿Qué te ocurre chico?, tan enojado estás porque me coji a tu amigo y a ti no, calmado, tengo para ti también- Asmodea estaba a unos metros de él sentada en lo alto de una rama, lamiendo sus dedos para después tocar su parte femenina burlándose del enojo del guardia.







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Re: Demonología: Carnipactum [+18]

Mensaje por Lujuria el Mar Mar 01, 2016 1:35 am

El joven guardia tenía la espada sujeta a dos manos levantando el hierro cortante sobre su cabeza, era la clásica pose de combate del halcón que los humanos se jactaban de haber inventado, aquel muchacho novato como su compañero caído en desgracia estaba cegado por el enojo y la ira que no se percató del coletazo que Asmodea le receto sobre las costillas. La demonesa se quejo un poco del esfuerzo, sus heridas internas aún no estaban curadas por completo. Asmodea volvió a toser, esta vez arrojando un poco menos de sangre, la demonesa se limpió la sangre que le escurría por la boca, miró su puño que había utilizado como pañuelo, su sangre era roja, casi nunca la veia pero aquella noche había visto mas de la que hubiese esperado.

Cuando Asmodea miró al guardia rió un poco, en parte porque había sido una presa fácil, quizá de las más fáciles de conseguir, mientras que por otra parte ahora tenía un cuerpo más para reponer energías, la hija de Lluughua se acercó a su víctima lenta y cuidadosamente, el joven aún estaba consciente pero el golpe le había dejado muy lastimado para poderse levantar, su espada le había hecho un corte en la pierna que en apariencia era muy alarmante, el guardia levantaba un brazo aparentando pedir ayuda. Asmodea se detuvo a un paso del guardia y se arrodillo hasta tener su cara tan cerca de su mano y poder escuchar sus susurros.


-¿Quieres morir feliz? es lo único que puedo hacer por ti- la demonesa deslizó su mano sobre la pierna herida del guardia hasta llegar a la herida donde hundió sus dedos sin piedad y retorciendo más el corte, los gritos del guardia no se hicieron esperar, eran un coro de tenores y sopranos a los oídos de la demonesa que mostraba los dientes detrás de una sonrisa tan burlona y maléfica como su alma.

A la distancia los ruidos de los guardias que perseguían a la pareja demoníaca se acercaban sin saber con exactitud donde estaba la princesa negra.


-Maldita bruja, moriras aqui conmigo y tu existencia será eliminada de todos los planos existentes- el guardia volvia a levantar la misma mano pero esta vez para mostrarle el dedo medio a la demonesa.

Asmodea soltó una carcajada al ver la grosería del sujeto
-Así se comporta un hombre de Ozma… todos los hombres que sirven a sus dioses son iguales, hipócritas en el fondo- la demonesa oprimió con fuerza el dedo del guardia hasta romperlo y hacer que sus huesos perforaran la piel de los dedos del guardia, los gritos del guardia nuevamente inundaron el bosque de ruido, la demonesa siguió apretando hasta que los mismos huesos del guardia hicieron sangrar a la hija del caos.

Asmodea soltó la mano del guardia aventando agresivamente su mano tratando de lastimar más al infortunado sujeto, su mano escurría en sangre, la demonesa enseñó la lengua y la estiró tanto como pudo, su lengua era bífida, acercó su mano lastimada y la limpio de la sangre dejando libre la herida de su mano, miró al joven militar, su cara denotaba mucho sufrimiento, asmodea estiró su mano que goteaba de sangre y dejo que esta cayera en la cabeza de su víctima, después con un poco de dificultad debido al terreno la demonesa dibujo su simbolo en el piso, rodeando con este el lugar donde el guardia permanecía tirado.


-Puta perra mal parida, me vengare de ti, ya sea hoy o cuando regrese de la otra vida, tu poder no será nada, no podrás esconderte de mi ira- el joven guardia intentaba ponerse en pie pero el corte en su pierna se lo impedía, su piel era de un color rojo, sus venas casi explotaban de la fuerza que hacía, sus dientes se quebraban mas y mas con cada movimiento.

-Quizá sí quizá no, de lo que puedes estar seguro es que no descansaré hasta encontrar a tus hermanos, padres y amigos, y hacerles todo lo que mi retorcida mente se imagine- dijo Asmodea casi sin tomarle importancia a los insultos del humano.

La demonesa miro con duda al sujeto, vio su emblema dibujado en el piso, todo estaba listo, todo salvo la víctima, el guardia aún tenía fuerza suficiente para defenderse de ella, la demonesa aserco su mano a su cintura para coger su daga que debía estar colgada de una especie de cinturón, enorme fue su sorpresa cuando su mano no encontró nada, dirigió su vista hacia sus caderas, no había nada, los distintos falos habían desaparecido, el látigo ya no estaba, y la daga que balaam le había obsequiado estaba perdida.
«Debieron haberlas confiscado esos pendejos sirvientes de Ozma» Pensó Asmodea. La demonesa cerró su puño lo más fuerte que pudo y golpeó con toda sus fuerzas la cara del guardia, el militar religioso apenas pudo reaccionar al golpe antes de caer desmayado.

Asmodea contempló el cuerpo tumbado en el húmedo suelo del bosque, se acercó  tumbado en el frío suelo del bosque, miro su simbolo y comenzó a acomodarlo para comenzar su ritual. La demonesa con una maestría casi perfecta logró torcer el cuerpo hasta formar media curva, mientras que su pierna derecha y su mano izquierda formaban la flecha de lo que parecía ser un arco.

Casi inmediatamente de haber colocado el cuerpo en posición el emblema comenzó a palpitar como si de un corazón se tratara, una luz medianamente fuerte de color rojizo iluminaba intermitentemente al ritmo de los latidos del simbolo. Asmodea rapidamente comenzo a hablar en lengua inaudible a cualquier ser que no fuese demonio, a ojos del guardia asmodea solo parecia mover los labios.


-Pater mio, imperator nigrum, rex voluptatem,
Aperi oculus tuos et vide a me,
Maledicunt mihi potentiam tuam,
Me facere in vobis-


Asmodea miro como el cuerpo del guardia se retorcia del dolor, si quería que el ritual funcionara debía terminarlo mientras el tipo estuviera aún con vida

-Osculum daemoniorum
Da mihi fortitudinem
Osculum daemoniorum
Da mihi intellectum-


El cuerpo del guardia se estiró de repente causándole un dolor insoportable, sus brazos y sus pies estaban formando una equis, el guardia intentaba recuperar el control de su cuerpo pero lo único que controlaba era su cabeza la cual movía desesperadamente en todas direcciones posibles.

-Pater mio, Magistratus libidinem

Spoiler:
La demonesa acercó su genital masculino al hombre, este con miedo y asco apartaba la cabeza lo más que podía pero era inútil. El guardia que ya tenía el falo en la cara mantenía la boca cerrada, las lágrimas en su cara escurrian como si nunca fueran a parar, las venas de su cara se saltaban y el sudor había humedecido todo su pelo.

-Abre la boca…- ordenó asmodea mientras intentaba violar la boca de aquel pobre hombre.

El guardia cansado de forcejear con el cuello al final cedió, la demonesa le propino un buen golpe al joven, pero este seguía sin abrir la boca, un nuevo golpe se hundió en su cien y la boca seguía cerrada, Asmodea miró sus uñas largas y mugrientas, las metió entre los labios del muchacho y con fuerza le arranco el labio superior de la boca, el dolor de aquella tortura era tanto que abrió la boca de par en par, Asmodea no lo dudo y lo introdujo hasta qe ya no entro mas.

El joven en un principio ni respirar podía, su voluntad era tan fuerte que casi quebrándose el cuello logró hacerse para atrás y morder el miembro de asmodea hasta hacerlo sangrar.

El ruido de los forcejeos de ambos se apagó con un fuerte grito de la demonesa que se sujetaba su pene mirando con odio al guardia. La hija de Lluughua levantó su cola como gato erizando el pelaje y amenazando, se dio la vuelta dándole la espalda al guardia mostrándole su ano, Asmodea dio un par de pasos con dificultad mientras el guardia empezaba a torturarse solo en su mente imaginando lo que su captora estaba a punto de hacerle.







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Re: Demonología: Carnipactum [+18]

Mensaje por Lujuria el Dom Nov 20, 2016 2:09 am

El guardia tenía sus labios o lo que quedaba de ellos hundidos en el orificio más íntimo de la demonesa, algo en aquella magia negra provocaba que el guardia no pudiera despegar su boca del culo de Asmodea, el joven militar forcejeaba con todo lo que podía, empujaba con brazos las nalgas de su captora, intentaba no ver hacia el frente, las lágrimas se le escapaban de los ojos, poco a poco la energía vital del muchacho se iba drenando, completando así el ritual profano que Asmodea había preparado improvisadamente, el cuerpo del guardia comenzó a perder masa muscular, su carne parecía ser absorbida mediante el beso negro, sus huesos comenzaban a notarse en su cara, sus ropas que en un principio estaban entalladas y tenían la talla correcta comenzaron a quedarle grandes, sus armaduras cayeron de su lugar pues ya no se sujetaban bien, lo único que aún permanecía intacto eran sus ojos, su lengua, el cabello, las uñas, era lo único que aun servía como referencia para darse una idea de que era un cuerpo humano.

Asmodea por su parte parecía recobrar sus fuerzas, sus heridas estaban sanando y por sus expresiones y sonrisas estaba claro que disfrutaba frotando los labios ya casi secos del guardia casi muerto en su ano.

La demonesa que había tomado la cara del guardia como asiento se puso de pie, inmediatamente el cuerpo seco se desmoronó como si fuera una escultura de arena, el símbolo dibujado en el suelo dejo de parpadear apagándose por completo su luz, en su lugar quedó un dibujo de ceniza sobre el piso verde de la jungla con la forma del simbolo.

A lo lejos los guardias que aún buscaban al par de demonios se acercaban sin temor, alertados por los gritos que el joven había dado.


-Lastima, era un chico apuesto, habría tenido a la mujer que quisiera…- dijo Asmodea mientras miraba los restos de polvo que quedaban esparcidos sobre el símbolo.

Asmodea miro su cuerpo, las heridas de la noche aún estaban presentes pero en menor grado, la sangre ya no brotaba pero aún estaban abiertas, sus alas que eran las que más necesitaba todavía estaban perforadas y usarlas no era una opción, la demonesa miro en direccion de donde provenían los ruidos de los guardias, aun tenía tiempo de escapar a pie pero debía moverse rápido entre la densa jungla y su cuerpo carnoso y alas estorbosas no se lo permitirían.


«Parece que vienen demasiados, uno a uno tengo la victoria asegurada, pero con dos ya no hay oportunidad, solo queda esconderse y esperar» pensó la fémina del averno mientras intentaba alejarse de la escena del crimen.

Asmodea solo había dado un par de pasos cuando la voz de una mujer la interrumpió por la espalda, era una voz firme y llena de confianza, ligeramente joven, y parecía ser de clase alta. -¿A dónde te diriges, demonio?...- Lady Ardat estaba de pie a un par de metros atras, pisando justamente el símbolo y los restos del guardia que hacía unos instantes habían sido utilizados para el ritual profano. Asmodea estaba perpleja, era imposible que una humana hubiese llegado hasta ese punto sin ayuda, sin ningun rasguño, sin ninguna mancha de lodo en los zapatos, ni siquiera jadeando por la caminata, la demonesa sabía sin dudarlo que aquella mujer no era alguien común.


-¿Como me has encontrado, o mejor dicho, como me has alcanzado?- preguntó la demonesa sin rodeos, cuando asmodea estaba serie iba siempre al grano.

-¿En serio no te das una idea demonio?- respondió preguntando la mujer de vestido largo y blanco digno de alguien rico y de gran poder.

La hija de Lluuhgua no pudo pronunciar sonido alguno, en su lugar se dibujó una sonrisa forzada, una mueca de enojo e impotencia, asmodea nunca se había visto humillada por nadie.


-Pensaba que serias un demonio más dedicado, no uno mediocre como la mayoría, que lastima, tenia muchas ganas de divertirme contigo pero en vista de que no eres el tendre que mandarte de regreso a tu mundo- respondió Ardat sin titubear.

-Jaa, quiero ver que lo intentes, no eres la primera que lo desea, y no seras la ultima- alardeo Asmodea aun sabiendo que un combate en su estado sería su fin.

-Lo malo de ustedes demonios es que nunca se preocupan por conocer mas, los de tu calaña solo saben copular cual animales, por lo menos tus congéneres siervos del señor de los cambios son mas entretenidos, ustedes son los mas fáciles de exterminar- Lady Ardat sonrió con simpleza demostrando que sus palabras eran verdad. Asmodea solo podía hacer sangrar su boca pues sus dientes afilados se enterraban del coraje en sus negras encías. -Despídete de este plano engendro- la emisaria de Ozma levantó la mano mostrando su palma derecha a los cielos, en poco tiempo una luz blanca baño su palma, la luz dejaba ciega a la lujuriosa demonesa, tanto que solo podía poner sus manos entre la luz y sus ojos con la intención de protegerse de la divina luz.

La palma de Ardat se cerró de golpe luego de unos segundos, ahora el puño iluminado recibía la bendición de Ozma, sin titubear Ardat bajo lentamente el puño  para después lanzar un golpe al aire en dirección a donde estaba la demonesa, asmodea que aun estaba protegiéndose de la luz no pudo más que recibir el impacto del hechizo en todo el cuerpo, Asmodea intentó parar aquella luz con sus brazos y manos pero fue inútil, el impacto dio por completo en todo su cuerpo, sus fuerzas se le fueron por completo, un adormecimiento total invadió su cuerpo, su mente también fue invadida por la luz, todo en su cabeza era blanco, después poco a poco la sensación de levitar tomó a la demonesa por sorpresa.


-¡Yo soy Duvet Ardat, y te mandaré a tu negra morada!- Gritó la mujer de piel blanca y nariz afilada, la luz que bajaba de los cielos y bañaba todo el cuerpo de Duvet se concentraba en su puño que parecía redirigir todo el torrente en contra de asmodea, Ardat disfrutaba el combate, si es que se le podía llamar de esa manera, pues su rival no había podido ni por asomo esquivar su único ataque, la risa de satisfacción de la mujer dominaba su cara.

«Qué sucede cómo es posible que no haya podido hacer nada, aun no complazco a mi padre, este mundo debe ser de mi señor, no puedo terminar así, no aun, no, tengo mucho que hacer» en su cabeza la demonesa recordaba su plano, aquel mundo gris sin vida y plagado de caos, guerra y muerte, un lugar acogedor para alguien como ella, recordaba sus dominios y sus vástagos, sereas que la obedecían por miedo, lugares que ningún habitante del nuevo plano podría imaginar.

El cuerpo de Asmodea que recibía la luz pura de Duvet parecía quemarse lentamente, en sus puños, pies, alas y cuello se habian formado unas cadenas de luz que la ataban al suelo, poco a poco las cadenas se hundían mas y mas, duvet que tenia controlada la situación no paraba de reir, hasta que asi sin previo aviso y de la nada una especie de sombra empezó a invadir las cadenas que sujetaban al demonio, Duvet lo noto casi enseguida.


«¿Qué está pasando?» se preguntó la humana, «No es posible, esta magia es sumamente poderosa, no puede provenir del demonio, es imposible está bajo mi control, pero de quién es» Ardat volteaba sin lograr ver de donde provenía la ayuda, la mujer comenzó a sudar, no del cansancio, el temor y los nervios la invadieron. «No es posible, sera el mismísimo señor del caos, este engendro no es uno cualquiera, si Lluuhgua la esta ayudando debe ser….» la cara de Duvet Ardat palideció mas de lo que ya estaba, las sombras pronto reventaron las ataduras de la mujer demonio, Ardat se sobresaltó tanto que el torrente de luz perdio intensidad, las sombras comenzaron a ganar terreno en el cuerpo de Asmodea lentamente. -No, no, aun falta poco, nooo- la humana vio como las sombras recuperaban el cuerpo de su rival y como su luz se iba extinguiendo.

-Largo, humana de pacotilla, vete ahora o muere, estoy mas que seguro que en tu cabeza sabes quien soy, yo se mucho de ti, zorra benévola- una voz sumamente seductora y oscura resonó en el lugar, Lady ardat no sabia que hacer, sus ojos estaban más que alertas, su sudor ya era exagerado, miraba en todas direcciones tratando de visualizar al dueño de la voz.

-Si lo que dices es verdad ¿tu debes ser Lluuhgua, señor de la depravación o me equivoco?- la voz de Duvet ya no era la misma, era sumisa y cautelosa.

-Así es maldita puta, y si quieres seguir viviendo esfumate, o sentirás el placer que el señor del caos puede ocasionar en una humana inmoral como tu- Duvet Ardat no dijo nada, sabía que no era rival para alguien como él, su torrente que ya casi era nulo salvo por un haz de luz que aun impactaba en la princesa del caos se detuvo por completo, la mujer hizo lo más obvio, se dio media vuelta lo más tranquila posible y comenzó a caminar en dirección a la ciudad

-Cuida bien a esa aberración tuya, la próxima vez que la vea no tendrá tanta suerte- dijo la seguidora de Ozma sin dejar de caminar hasta desaparecer tras un par de árboles.







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Re: Demonología: Carnipactum [+18]

Mensaje por Lujuria el Dom Nov 20, 2016 2:29 am

Cuando la demonesa despertó su cuerpo estaba completamente recuperado, no tenía ninguna señal de que hubiese recibido aquel hechizo divino de Duvet Ardat, sus alas estaban completamente sanas al igual que el resto de su cuerpo, extrañamente el paisaje era sumamente diferente, los alrededores de la ciudad esmeralda habían desaparecido, y en su lugar el color gris predominaba, Asmodea se giró lentamente para tratar de ver en qué lugar se encontraba, piedras secas y tormentas de tierra era lo único que se podía ver, le era familiar este paisaje.

Era extraño caminar un largo tiempo sin encontrar ninguna señal de vida, ningún rastro de agua o un pasto asomándose en el piso, la demonesa extendió sus alas, no es que pudiera volar, pero un buen salto le daría el ángulo suficiente para ver mas alla del horizonte.

Cuando la demonesa se elevó con la facilidad de siempre se llevó la más grande sorpresa desde que había llegado al plano de Noreth, sin duda alguna el palacio que se erigía varios kilómetros desde donde estaba no era de Noreth, no era el foso negro, como lo pensó en un principio, el desierto gris era precisamente eso, el desierto gris, las tierras del señor de la ira, estaba de vuelta en su plano natal….


-¡Como lo ha logrado! ¡Esa maldita zorra me mandó de vuelta a mi plano, y para colmo aparecí precisamente aquí, si Amon se entera de que estoy aqui sera mi fin!- Asmodea que ya había terminado de caer de su salto miro al cielo, nada, ni una sola estrella, ni un punto que le sirviera de referencia, no tenía mucho tiempo fuera de noreth y ya deseaba volver. «Mierda para donde debo caminar,  maldito desierto, asi que este es el famoso desierto gris, ahora veo porque nadie sale con vida de su castillo» pensó Asmodea recordando cuantos demonios intentaron salir de su azote y murieron solos y sin un lugar al cual ir. «Eso es cruel, pero somos asi, alguien a de superar eso» Asmodea miro en la única direccion que podia ir, el maldito castillo de Ira….

Asmodea había caminado ya un largo tiempo, demasiado largo, si se hiciera una comparación con los días de noreth lo más probable es que llevara caminando tres o cuatro días, para la demonesa estando en su plano no era gran cosa, el camino había sido el mismo, la misma dirección todo el tiempo, de vez en cuando la demonesa volvía a dar un salto para ver que tan alejada iba del camino, afortunadamente el castillo siempre había estado al frente y casi no se salía de curso.
«Esto se está volviendo agotador, ya caminé bastante y no puedo creer que aun este lejos del mugriento castillo de Ira» Asmodea empezaba a tener señales de cansancio, si bien en este mundo no necesitaba tanto de la energía sexual aun asi le hacia falta, antes la obtenía de sus subordinados, pero ellos no estaban aquí, no había nada de donde obtenerla eso era un problema para la hija del príncipe negro, poco a poco y a cada paso la mirada de Asmodea empezaba a nublarse, poco a poco sus ojos comenzaban a cerrarse involuntariamente, Asmodea dio su último paso cayendo de rodillas en la tierra, aún no estaba inconciente pero tampoco se podía decir que estaba alerta, lo último que sus ojos vieron sue su propia mano estirandose para seguir avanzando, hasta que sus ojos la dejaron en completa oscuridad.

-¡Abre los ojos!- la voz de un hombre algo maduro hizo que la demonesa volvieron en sí, lentamente Asmodea fue recuperando la claridad de su vista, solo para darse cuenta de que aun seguía en Noreth, solo que ya no estaba en los alrededores de aquella ciudad verde.

-Debes ser alguien importante entre sus seguidores para que el mismísimo Lluughua te haya traído hasta aquí- la misma voz rasposa y madura habló nuevamente. -No conozco a muchos como tu, me refiero a lo que eres, un demonio- añadió el mismo hombre que empezaba a pararse de un viejo sofá saliendo de entre las sombras, solo para ocultar su rostro con la sombra de una capucha mas.

-¿Donde estoy?- Asmodea se agarraba la cabeza y parpadeaba rápidamente para tratar de acostumbrar su vista nuevamente. -¿Cómo es posible que conozcas a otros como yo?- dijo Asmodea que se paraba de una cama vieja y llena de polvo.

-Disculpe mi lady, no suelo tener muchas pláticas, ya olvidé cómo es esto de tener compañía- Dijo aquel hombre mientras salía a la luz y se quitaba la capucha de la cabeza. -Mi nombre es Nelchael.

Asmodea abrió lo ojos y miró de cerca al sujeto, le era un poco familiar, aunque eso no tenía sentido para ella.

-¿Porque dices que Lluughua me trajo aquí?- preguntó la demonesa muy confusa, mientras le echaba una pequeña mirada al lugar.

-Porque yo los recibí, obvio- Nelchael respondió casi burlándose de la pregunta y soltando una leve risa. -Soy un fiel seguidor de Lluughua, mis ofrendas son muy particulares, no muchos encuentran placer en mi parafilia- Nelchael hablaba un poco dudoso de confesar sus mañas, pero estaba seguro que la demonesa era de fiar, después de todo su amo y señor en persona la había dejado a su cuidado. -Le rindo culto Necrofilicamente- dijo el hombre mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro de oreja a oreja, mostrando el amarillento color de sus dientes.

Asmodea casi sonríe, no sabia de que hablaba el sujeto, no entendía la palabra, no conocía su significado.
-¿Que es parafilia?- preguntó la demonesa parándose de la cama mientras inspeccionaba la habitación mas de cerca.

-Oh vamos, debe ser una broma, ¿en serio no sabes que es?- volvió a burlarse Nelchael mientras esperaba una respuesta. Asmodea sin embargo ignoró aquel comentario mientras tomaba de una repisa lo que parecía ser un dedo humano.

-Es difícil de explicar con palabras, pero se puede decir que es un placer prohibido- respondió Nelchael al ver la indiferencia y el silencio de su visitante.

-Entiendo, ¿Y que es necrofilicamente?- pregunto Asmodea mientras miraba los curiosos objetos de la habitación.

-Esa es mi parafilia, tengo sexo con cadáveres recientes- Nelchael miraba con asombro la verdadera forma de Asmodea.

-¿Y Lluughua te bendice cuando haces eso?- pregunto Asmodea con algo de asombro.

-Asi es, es muy atento conmigo cuando de bendiciones se trata, creo que en estos tiempos está más interesado o le atrae más este tipo de depravación- respondió Nelchael mientras habria un enorme ataúd, Asmodea le hecho una mirada desde donde estaba y pudo ver el cadáver de un hombre.

-Llevas un par de días aquí, Lluughua me ordeno que te enseñara, asi que adelante es todo tuyo, murió esta mañana, no tiene mas de 4 horas muerto.- dijo Nelchael mientras veía que Asmodea dudaba del acto. -La primera vez es la mas placentera, y creeme es mejor empezar con un cadáver fresco- rio Nelchael mientras se sentaba en el sillon nuevamente.

-Y como se supone que lo haga, no se mueve, mi magia malsana no lo reanimara ni hara que se mueva- respondió la demonesa un poco frustrada.

-Primer error- hablo Nelchael desde su sillón. -La necrofilia no es para dar placer ó dolor a los demás, es para satisfacerte a ti misma, usa su cuerpo como te plazca. Eso es la necrofilia, no necesitas tu magia, solo tus manos, manipula su cadáver a tu antojo, frotate donde quieras con la parte de su cuerpo que quieras- dijo un poco alterado mientras miraba con incredulidad la ignorancia de Asmodea. -¡El no podra decir que no y mucho menos oponerse pues ya esta muerto!- termino de decir Nelchael ya muy emocionado y casi gritando.

-Joder, que yo piense que estás enfermo ya no es bueno para ti, pero por otro lado, no suena mal, no pierdo nada con probar- Dijo Asmodea mientras tomaba el cuerpo del baúl y lo acomodaba en su cuerpo mientras tarareaba un vals y daba graciosisimos pasos y saltos cargando el cadáver que se movía sin direccion alguna. -Esto empieza a gustarme- le dijo Asmodea al cadáver mientras sujetaba del pelo la cabeza de su pareja de baile para poder verlo a la cara muy de cerca. -¿A ti no?- Añadió la demonesa de la Lujuria para después morder amorosamente los labios del cadáver.
FIN







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