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Vals de medianoche

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Vals de medianoche

Mensaje por Kavaroch el Vie Ene 15, 2016 5:23 pm

Caras falsas en desfile, escondiendo su rostro para que el mundo jamás las encontrase en aquella noche de mascarada en la mansión de Lady Charlotte. Todos los invitados comían, bebían, paseaban por los vastos jardines y bailaban en el gran salón de la lujosa residencia.

Las lámparas de araña embriagaban aquella espectacular estancia con su luz amarillenta, recibiendo a los invitados misteriosos que entraban por la puerta principal, aparentemente despreocupados, dispuestos a pasar una noche inolvidable… pero todo el mundo sabe que los bailes en Malik-Thalish son solo un velo que cubre las intrigas políticas y confabulaciones que conforman El Gran Juego. Los nobles realizaban alianzas y traiciones entre ellos, planeaban cómo amasar más y más poder o la forma de librarse de un rival común. En ocasiones, incluso desaparecían algunos invitados a la fiesta…

Aquél antropomorfo no era un invitado. Ocultaba su rostro sujetando con una máscara blanca y dorada, pero Lady Charlotte no necesitaba ver su cara para llegar a la conclusión de que no conocía a esa persona.

Vestía exquisitos ropajes en tonalidades verdosas que contrastaban con el negro de los trajes de los demás hombres. Su cabeza, sostenida por aquél largo cuello, no se giró ni intentó ocultar que sus penetrantes ojos irisados buscaban a Lady Charlotte en lo alto de las escaleras de mármol que parecían coronar la sala de baile.

La dama era también antropomorfa. Una zorra de pelaje anaranjado y perspicaz mirada. Sus orejas de flecha estaban alertas ante el extraño visitante, el cual hizo una sutil reverencia al otro lado de las escaleras, extendiendo su mano para invitarla al baile.

Lady Charlotte no era una mujer que se dejara encandilar tan fácilmente. Rió junto a las jóvenes que la rodeaban, presumiblemente sus amigas, y dijo algo a una de ellas que el ofidio no necesitó escuchar para entender.

La mujer, una humana de piel pálida y rizados cabellos castaños, descendió por las escaleras con su rostro oculto por su máscara con la forma del astro rey. Se detuvo frente a él ante la atenta mirada de Lady Charlotte, quien parecía disfrutar del espectáculo.

-¿No te has preguntado por qué nadie está bailando con Lady Charlotte?
-sonrió la joven, acercándose más al hombre serpiente.- Ese es un privilegio que debes ganarte, pero te advierto que ha descartado a muchos candidatos.

El extraño no dijo nada. Tan solo asintió con la cabeza, ofreciendo su mano a la joven con una medida reverencia sin prestar atención a las miradas de curiosidad del resto de invitados que deseaban ver humillado al nuevo aspirante.

Lo que ocurrió a continuación nadie se lo esperaba. El ofidio tomó la mano de la joven y, acompañado de ésta, subió las escaleras hacia Lady Charlotte. Una vez frente a ella, le devolvió a su compañera, situando su izquierda a su espalda y ofreciendo su diestra a Lady Charlotte. No dijo ni una sola palabra.

El resto del salón también quedó en silencio, expectante a la respuesta de la antropomorfa. Ella parecía compartir la sorpresa de los presentes, pero su gesto le dedicó un fruncimiento de ceño. Su mano derecha se alzó y, con un delicado movimiento, ordenó a la orquesta que tocaran una nueva canción, aceptando la mano del extraño con su izquierda.


Mientras descendían por la escalinata, Lady Charlotte, recuperando su máscara emplumada, se dirigió sin desviar la vista del salón a su acompañante.

-No os lo perdonaré, caballero.-dijo con tono tranquilo y conservando su elegancia.- Que me hayáis puesto en un compromiso de esa forma.

La sierpe siseo.

-No pensaba disssculparme.

Al bajar el último escalón y adoptar la postura adecuada para el vals, el oficio llevó una mano a su espalda para realizar la reverencia que hacía de obertura para el baile, tomando a continuación una mano de Lady Charlotte y llevando la otra a su cintura mientras ella situaba la suya sobre su hombro.

-¿A qué viene tal insolencia?-inquirió la mujer, más intrigada que molesta.

-Ponerla en evidencia era la única forma de que me concediera essste baile.

Debido a la gran altura del Varassi y los gráciles movimientos de tan peculiar pareja de baile, pronto se convirtieron en el centro de atención del resto de invitados, quienes no podían evitar desviar la mirada de su compañero o compañera de baile para observar el desarrollo del evento.

-¿Quién sois?

Por toda respuesta, el silencio y una sutil sonrisa en los escamosos labios de la sierpe. Lady Charlotte suspiró resignada. ¿Cómo se le ocurría preguntar algo así en mitad de un baile de máscaras?

La antropomorfa admitía para sus adentros el gran interés que la había suscitado el desconocido, pero sus ojos, mirando hacia arriba para intentar escudriñar los de su pareja de baile, revelaban aquél secreto a voces.

-¿Por qué deseabais bailar conmigo?

-Vosss me lo pedisteisss.

-¿Yo?

-Allí, obssservando desde la balaussstrada, aguardando a alguien que rechazase la mano de una simple enviada para pedir la vuessstra.

-Sois perspicaz, os lo concedo.-rió suavemente la antropomorfa.- Y sabéis cómo mover los pies… pero me temo que el baile ha terminado.

Lady Charlotte deslizó la mano de entre los dedos del Varassi, despidiéndose con el roce de su otra mano sobre el hombro en el que se posaba. La mujer se volteó, aplaudiendo la interpretación de la pequeña orquesta, siendo imitada por el resto de invitados.

Cuando quiso darse la vuelta, el extraño ya no estaba.

* * *


La fiesta daba a su fin con los últimos invitados abandonando la mansión, cuyo silencio ahora contrastaba con las alegres horas dejadas atrás. Lady Charlotte permaneció en el balcón de la segunda planta, observando a sus invitados desaparecer entre las calles de la ciudad. El motivo de sus fiestas no era ningún secreto: tras la muerte de su padre, había quedado sola en aquella gran mansión, anhelando la compañía de los “amigos” que su inmensa herencia atraía. Todos buscaban dónde guardaba tal cantidad de dinero, pues ocultarlo al banco de la ciudad en tiempos de guerra sería considerado un grave crimen. Con el tiempo, se comenzó a creer que realmente no había ninguna herencia, que aquello era solo un cuento y que realmente su padre no la dejó ni un kull. El rey, en cambio, no le creía así, y ese era el motivo por el que la antropomorfa volvió a ver al extraño woe enmascarado en la entrada de su mansión.

Dudó. ¿Debía bajar? Era obvio que la estaba esperando, y si se rendía en ese momento no habría marcha atrás… su curiosidad actuó por ella.

Cuando salió abrió las puertas de la mansión, se encontró cara a cara con el ofidio, quien volvía a ofrecerle su mano.

-Ya hemos bailado una vez. ¿No estáis satisfecho?


-Sois vosss quien no está satisssfecha.

La antropomorfa rió nuevamente, sin poder creer lo que acababa de escuchar.

-¿De dónde proviene tal osadía?

-De la obssservación.

-¿Ah sí? En tal caso, observad cómo os cierro la puerta.

Y la cerró. Vaya si lo hizo… pero tras ello, apoyó su espalda contra la puerta y sonrió para sí misma. Cerraba una puerta, pero abría una ventana.

* * *

Hubo más bailes aquella semana, y Lady Charlotte no podía evitar buscar con la mirada al extraño Varassi en cada una de las fiestas. Ordenó a todos sus sirvientes que la avisaran inmediatamente si aparecía, pero jamás volvió a presentarse en público. No obstante, al terminar la fiesta, siempre estaba allí, frente a la entrada.

Lady Charlotte decidió hacerle esperar, alargando su propia agonía, pues cada día, inconscientemente, se ahogaba más y más en los pensamientos hacia el extraño. Aquella última noche, no pudo seguir prolongando aquél extraño sufrimiento.

La curiosidad, el enigma, lo desconocido, el peligro… todo se mezclaba en la copa de Lady Charlotte. Todos conceptos que la seducían y embriagaban como el más poderoso y refinado alcohol.

Esa noche, al abrir la puerta, ninguno dijo nada. Ella tomó su mano, y ambos pasearon en silencio por los jardines hasta la bella cúpula de madreselva. Él guiaba, ella le seguía, absorta en recorrerle con la mirada. Sentía un ferviente deseo de despojarle de aquella máscara y ver todas sus facciones, y al mismo tiempo deseaba mantener el misterio que lo envolvía y que hizo que lo deseara de aquella forma inexplicable.  

Él le devolvió la mirada, y Lady Charlotte sintió cómo se aceleró de súbito su corazón, asustado como el de un ratoncillo en presencia de una víbora y excitado como el de una joven en presencia de su primer amor. Unos ojos verdosos la observaban a través de aquella máscara blanca y dorada, y ella sintió que podría caer y ahogarse dentro de ellos. No eran necesarias las palabras, pues un inconfundible mensaje se intercambiaba entre ellos a través de aquella mirada.

* * *

Cada noche, Lady Charlotte esperaba el regreso del enigmático extraño. No había otra cosa que ocupase su mente, y el deseo de volver a perderse en él era más fuerte que cualquier otro. Por varias noches, las visitas siguieron sucediéndose. Durante meses, Lady Charlotte esperaba la ansiada visita, la cual siempre terminaba en distintas zonas de su jardín.

-No.-pidió, tirando ligeramente de la mano del extraño.- Aquí no. Éste árbol lo plantó mi padre. Es el único recuerdo que me queda de él.

Se trataba de un viejo roble de ramas torcidas y de frondosa copa. La atenta sierpe pudo observar la carencia de hierba frente a él, contrastando con lo exuberante del resto del jardín.

Lo había encontrado.

-No deberíasss esconder eso aquí.

Ella le observó sorprendida. Pensó en desviar la conversación, pero sabía que sería inútil. Sus secretos estaban al descubierto ante la serpiente.

-¿Y qué he de hacer? Sin la fortuna de mi padre, no podré mantener mi posición.

La sierpe negó con la cabeza.

-Os equivocaisss. Donad la mitad como muessstra de buena fe a la causa del Rey y ganaosss su favor. El resto invertidlo en mejorar los negociosss de vuessstro padre.

-Hablas como si vieras el futuro.

-¿Acaso vosss no lo veisss?

-Así lo haré entonces.
-dijo al fin después de una larga pausa.- Pero prometedme que volveré a veros en mis fiestas.

-Osss lo prometo.


Ella rió, resignada.

-Supongo que no he de confiar en la palabra de una serpiente

-Hacéisss bien.
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Re: Vals de medianoche

Mensaje por Señorita X el Vie Ene 15, 2016 5:42 pm

Es una historia muy romántica, y me encanta. El hijra cumple con creces. Voy dando color y permisos
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