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Malleus Maleficarum [Campaña +18]

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Re: Malleus Maleficarum [Campaña +18]

Mensaje por Medielvoulder el Miér Feb 24, 2016 6:49 pm

Los aldeanos cercaron al Divium por distintos lugares, con una rápida mirada desde su escondite tras unos tupidos cedros, Medie pudo contarlos, ¿alcanzarían a ser un peligro para el pelirrojo? El mestizo nunca había visto luchar a un Divium, el hombre tenía una espada a su costado, pero ¿sabría usarla?. Una parte de Medielvoulder quería quedarse ahí escondido para verlos luchar. El pelirrojo no notó a los hombres hasta que el hijo del posadero apareció en el linde de el campamento, desechando la oportunidad de atacar por sorpresa al hombre alado.
—¡Brisa, no te acerques a él, aléjate! —rugió el aldeano. Sus compañeros se acercaron lentamente hasta la mesa, el pelirrojo notó que, de pronto, no estaba solo. Los otros aldeanos de Sacreswood, por la manera en que miraban todo, seguramente nunca habían tenido frente a ellos un espectáculo parecido. «A decir verdad, seguro que ni siquiera se han alejado más de un kilómetro de su aldea en toda su vida». Espantados por el olor a muerte y sangre, los sujetos miraban con un rostro asqueado al Divium, entre el miedo y el odio—. ¡Ahora si estás muerto… extranjero de porquería.

El mestizo se quedó donde estaba, debía tomar una decisión rápida. Si luchaba contra el hijo del posadero y aquellos desgraciados aldeanos ya no podría volver a Sacreswood, y con ello se alejaría de su meta. Y si ayudaba a capturar al Divium quizá podría granjearse un poco de confianza de parte de aquellos recelosos hombres. ¿Podría capturarlo? No era la primera vez que luchaba contra alguien alado, y aquel pelirrojo era tan bajo que bien podría llegarle al cinturón, y aunque ser pequeño tenía uno que otro beneficio, Medie estaba seguro que prevalecería su fuerza y tamaño versus sus alas y rapidez. Si lograba mantenerlo en el suelo para evitar que escapase, seguro que podría capturarlo y llevarlo hasta el inquisidor a cambio de que le perdonase el haber escapado de las celdas. «Está decidido. Les ayudaré a capturarlo».

Medielvoulder dio un paso hacia el campamento, pero un sonido lo alertó.
«¡¿Pero qué…?!»
Era impropio de él no notar el sonido de algo al acercarse con aquellas enormes orejas que le caracterizaban. Aún mientras observaba como rodeaba al Divium la comitiva del hijo del posadero, con sus trinchos y azadones, se mantenía muy pendiente por si alguien se acercaba por los alrededores; cuando el aire se agitó y las ramas del bosque crujieron bajo el peso de alguien, Medie se giró como un torbellino, una de sus dagas se desbesó de su vaina y le dio cara a aquella amenaza.

El mestizo tardó menos de un segundo en notar que tenía enfrente a una figura arcana y demoníaca, era algo que había aprendido muy bien en el Foso Negro. Un olor difícil de olvidar.
A primera vista fue algo impresionante, un enorme bestia hecha de seda y muerte que de pronto empequeñeció frente a sus ojos. Pero todo fue un efecto que produjeron sus enormes alas negras que se cerraron en cuanto tocó el suelo del bosque. La mujer era blanca como la leche, con unas alas negras que la enmarcaban, como la luna en medio de la noche.
Medie no sintió ninguna amenaza, ella mantenía una postura relajada, con sus monstruosas manos reposando en sus caderas, pero nada es lo que parece, y aunque no parecía que ella pretendiera sacarle la cabeza con esas feroces garras, su voz vibrante dejó en claro que no estaba feliz de verle.
—Espiar este tipo de reuniones conlleva la muerte en casi todos los casos —ese ‘casi’ quedó flotando en el aire mientras sus ojos azules palpitaban con vida propia. Que aquella arpía hubiera caído junto a él en vez de sobre su cabeza para arrancarsela significaba que esperaba algo, una respuesta convincente. Pero Medielvoulder no sabía qué decir.
—Soy un agente del caos mi señora —se atrevió a decir—. Soy un esbirro que ha perdido el camino.
—¿Qué haces aquí? Me parece mucha casualidad que estés en estas tierras cuando mis hermanas y yo llevamos a cabo nuestros planes —El demonio se movió con demasiada confianza alrededor de Medie, él no perdía de vista aquellos ojos brillantes que en ese momento lo analizaban de arriba a abajo.
—No es una casualidad. He venido aquí a encontrarles. Vengo desde la ciudad, siguiendo los rumores que se oían en el mercado. Soy un mestizo mitad demonio que ha vivido escondido entre los humanos, pero no he sido nunca parte de ellos, por eso he buscado a mis otros congéneres. No pertenezco a ningún sitio, solo busco mi origen.
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Re: Malleus Maleficarum [Campaña +18]

Mensaje por Gerarld Amattore el Jue Feb 25, 2016 3:02 pm

-maldita sea!- exclamo el corsario al ver a su alrededor. La situación había empeorado, había caído ante las provocaciones y las curvas de esa mujer, y ahora unos enfadados pueblerinos clamaban justicia… para más inri, la mujer era la hermana del posadero, que venía muy cabreado y con intenciones de matarlo, eso seguro.

La mujer adoptó ahora un absurdo semblante de preocupación y fingía estar afligida. Gerarld supo que no conseguiría nada diciendo la verdad, no le creerían y además ella mentiría.

-Ahora si estas muerto… extranjero de porquería-

-Ya estamos con los juicios a los extranjeros…- dijo mientras apuntaba con su sable a los humanos que lo rodeaban –Este extranjero no ha hecho nada, pero bien puedo ser culpable de asesinato involuntario al intentar defenderme-

La actitud de Gerarld era arrogante, desafiante, como siempre había sido, como siempre había encontrado peleas, pero era una actitud que mantenía alejada a la gente insegura, el tal Kay, como se llamaba el posadero no parecía inseguro, pero de los otros no se puede decir lo mismo.

Lentamente el divium fue dando paso a paso mientras giraba, observaba bien a su alrededor, y algo llamo su atención, algo se movió a un lado del campamento, algo había caído de la copa de los árboles, aunque no pudo distinguir que era. Benditos sean los ojos de los diviums que si bien distraídos no sirven de mucho, con concentración son una bendición.

-verá señor kay…. Tu hermana es una mujer muy fogosa, me confeso que se había acostado con muchos hombres de tu pueblo, y que quería más…- dijo Gerarld provocando – Porque no preguntas a tus compañeros, cuantos han yacido con ella, a ver si son sinceros- Algunos se miraban entre sí, miraban a Kay, pero Kay mantenía la vista clavada en los ojos rojos de Gerarld, miraba con furia, y era casi palpable.

En ese momento, en el que ya las palabras y la sutileza de sus movimientos parecían tener los últimos efectos de mantener a todos alejados, Gerarld decidió que era momento de actuar.
Concentró sus pensamientos, calor, furia, fuego. Mientras señalaba con el sable, saco con su otra mano tres proyectiles, tres dagas. Podía, con cierta dificultad, mantener los tres firmemente en su mano. Y las puntas de dichos proyectiles sentían la energía que fluía de su cuerpo. Tardo pocos segundos hasta tornarse de un color rojo candente, como el acero de una forja, su habilidad Acero Ignifugo estaba lista.

-Les diré malditos idiotas porque yo no fui el de la taberna- El pirata puso ya una mirada agresiva, y los aldeanos iniciaron su ataque bajo la orden de kay que gritaba con ira.

-Si hubiera sido yo- dijo Gerarld que rápidamente se movía corriendo por el campamento esquivando al hombre que le bloqueaba el paso –Hubiera habido mucho más FUEGO!- dijo gritando con la última palabra mientras lanzaba una daga a su lado a una pequeña tienda de campaña. Esta estallo en llamas asombrando a los que estaban cerca, si bien no fue una explosión dañina si fue intimidante, el fuego ardía y se expandía por donde pudiera.

No pasaron dos segundos antes de que lanzara otra daga al otro lado, esta vez al suelo pues no había nada lo suficientemente cerca, más que una mesa de madera rodeada por pasto. La daga también prendió fuego momentáneamente al suelo y a la mesa, antes llena de sangre, ahora llena de fuego.

Los gritos de los aldeanos lo perseguían, y no solo eso, fue alcanzado por uno de ellos que lo intento tirar al suelo, tirándose encima del divium con su propio impulso, El piromante tuvo que darle un codazo en el último momento para poder evitar caer al suelo. Y siguió corriendo cuando Kay se interpuso…

-Acuérdate de mi nombre Kay, soy Gerarld, el Fénix- le lanzo la tercera daga al cuerpo, pero Kay fue rápido y salto del sitio para esquivar, aunque no lo suficiente para evitar la explosión ignifuga que atrapo su pierna y prendió fuego la pierna y el pantalón.

Hacía tiempo que Fénix el pirata, como lo conocían algunos puertos, no usaba sus habilidades y se sentía bien, así que no desaprovechó el tiempo y cogió impulso y alzo el vuelo por encima de las copas de los árboles, en la dirección donde había visto movimiento hacía un minuto, no sabía quién o que estaba debajo, pero si no había salido cuando lo rodearon, o bien era un animal, o alguien que no estaba del lado de los aldeanos, así que serviría como distracción extra para poder escapar. Pero mirando atrás, vio la escena, algunos hombres seguían su estela, otros ayudaban a Kay a apagar el fuego de su pierna, otros miraban pasmados. Pero la mujer, Brisa como la llamaron. Había entrado al bosque también por otro lado, a escondidas, escapándose de su hermano.

El corsario después de sobrevolar un par de árboles volvió a aterrizar, le dolía cada vez que aleteaba, así que avanzó dirección sureste.
La dificultad de volar, el recién haber usado magia, el poco descanso, y la posibilidad de que aún no acababa todo ese embrollo, lo agotaban mentalmente, siguió avanzando por el bosque, notaba que le seguían, aunque al principio eran más, solo persistía una persona que lo seguía. Pero parecía no querer alcanzarle, pues se mantenía lejos y en las sombras.

Gerarld no le dio importancia si… tenía que seguir caminando, aunque no sabía bien que esperaba encontrar, de nada sirve quedarse quieto.
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Re: Malleus Maleficarum [Campaña +18]

Mensaje por Lujuria el Mar Mar 01, 2016 12:09 am

El grito de Kay hizo que volaran todas las aves que habitaban el bosque, el divium había quemado la pierna del humano y no se había quedado para ver su sufrimiento. El humano tenía la pierna medianamente quemada, había azotado fuertemente en el piso sin oportunidad siquiera de dañar al divium.

-Hijo de puta… Maldito demonio, te juro que pagarás con tu vida- gritó Kay con una combinación de dolor, ira, impotencia, y odio, la saliva había brincado de su boca cual bestia canina. Kay se oprimía la pierna quemada mientras miraba cómo escapaba su enemigo.

El fuego rápidamente se extendió por los pastos, no era la temporada más seca pero tampoco llovía desde hacía un par de meses, las llamas que aún vivían reclamaron terreno haciendo que los humanos se vieran en la necesidad de quedarse atrás en la persecución, pues las llamas se interponían entre la ruta de escape del divium y Kay.


-Kay que hacemos, el demonio escapa y tu hermana ya no está- advirtió uno de los acompañantes.

-¿Como que ya no está? ¿Que nadie la pudo cuidar?- grito Kay que aún se quejaba del dolor en el suelo,mientras buscaba con la mirada a la chica.

-Todos intentamos atrapar al extranjero- se excuso un tipo gordo grande y de barba sumamente poblada.

-Seguramente dejó un rastro, encuentrenlo- dijo Kay mientras intentaba ponerse en pie, estaba furioso por el descuido de sus compañeros.

Los demás hombres no tardaron en ponerse a buscar, aun apestaba y algunos lanzaron chorros de vómito. Kay solo miro la dirección en la que el divium había escapado, su mirada atravesaba las llamas y seguía más allá sin saber lo que se ocultaba en el bosque.
-Así que eres el fenix… ya veremos si de verdad los fénix renacen de sus cenizas- Dijo Kay mientras ponía en el fuego un machete con el filo casi extinto.

A no mas de veinte metros del lugar Abrahel tenía a su merced al mestizo, lentamente se acerco y acaricio con sus uñas afiladas las mejillas del demonio que comenzó a sangrar sin darse cuenta del fino corte que la súcubo le causaba. Abrahel escuchó con atención las palabras del sujeto, y respondió casi interrumpiendo.
-Tienes razón en la escoria que eres…- Abrahel detuvo su caminar examinatorio parándose de frente al mestizo. -Si no fuera por mi hermana te acabaría aquí mismo- añadió la súcubo muy altanera. -Por ahora mas te vale seguirme sin hacer preguntas, sin hacer el más mínimo ruido, sin intentar algo estúpido o tendré que arrancarte ese cráneo tuyo y hacerme una linda corona con esos cuernos tuyos- finalizó la demonesa mientras caminaba en dirección a donde estaban los humanos. De pronto un grito de alarma resonó en el lugar.

Kay había visto la figura de Abrahel, estaba completamente seguro de que la demonesa tenía algo que ver con la desaparición de su hermana, los demás hombres miraron en la dirección que Kay apuntaba, todos se congelaron al ver las alas negras y membranosas de Abrahel.

Los gritos no tardaron en empezar.
-Debe ser la compañera del Fénix- gritó uno de los humanos que intentaba ver desde lejos mientras tomaba camino en dirección al muro de llamas que dividía al grupo.

Abrahel volteo de golpe al escuchar tales declaraciones, miro al mestizo con algo de lastima dedicándole una leve sonrisa mientras extendía sus alas.
-Te ayudaria, pero un mestizo como tu debe ganarse su lugar, si lo consigues buscanos en el bosque, mi señora tendrá planes para ti-  la súcubo dio un par de aleteos mientras flexionaba las rodillas, extrañamente el viento que sus alas provocaba era sumamente fuerte, cuando Abrahel estuvo unos metros sobre el piso miro al mestizo y después la muralla de fuego que le separaba del resto de humanos. -Las cosas nunca son tan fáciles…- la criatura estiró su mano hacia el frente y expulsó una fuerte ventisca que apago el incendio.

Los humanos que intentaban apagar el fuego arrojando tierra a las llamas alcanzaron a cubrirse de las llamas que se extingian, cuando todos levantaron la vista encontraron el camino libre hacia el vagabundo, del grupo inicial que habían llegado sólo unos cuantos estaban en buenas condiciones pues las ligeras explosiones del divium habían causado leves quemaduras a mas de uno, Kay se apoyaban de un compañero para caminar, otro seguía tendido en el piso, daba la impresión de estar muerto aunque su herida no era ni la mitad de seria que su compañero, así solo seis pudieron pegar la carrera buscando capturar con vida al mestizo.

Detrás de los humanos por fin había llegado Thalandrius, detrás de él su joven escudero y un par de Sacreswoodenses mas le seguían pero solo como guías, el mestizo estaba en aprietos.

Abrahel ya se había retirado del lugar, la dirección en la que había volado era la misma en la que el divium lo había hecho, lamentablemente la ruta terrestre no era la mejor, a la vista había un par de caminos o mejor dicho senderos, no superaban el metro de ancho y ninguno se veía prometedor.

Más adelante con una ventaja decente en tiempo el divium que se trasladaba con dificultad pudo observar como la súcubo le superaba volando bajo solo sobre de las copas de los árboles por un par de metros, Abrahel no lo tomo en cuenta, a pesar de que lo había visto desde el aire le ignoro y dejo que viera hacia dónde se dirigía.


-----------------------------

Cuando Abrahel llegó, desde el cielo se podía apreciar una figura hecha de piedra de tamaño medio, era una escultura extraña y retorcida, rodeada de acólitos del señor de las depravaciones.

Abrahel permaneció volando esperando que los acólitos terminaran de maldecir el lugar.


-----------------------------

El divium caminaba en direccion a donde estaban las monjas, aun le faltaba una hora a pie para llegar al lugar si no torcia camino en ningun lado, situación que era fácil de conseguir pues mientras mas caminaba mas tupido y denso se volvía el bosque, la estación húmeda ya estaba acabando dándole espacio a los vientos secos y fríos, los árboles aún conservaban el verde en sus hojas pero los suelos estaban repletos de las primeras hojas y ramas muertas, la vista se hacía inútil a distancias largas pues entre las ramas apenas se podía vislumbrar a un par de metros adelante.

Conforme el divium avanzaba se escuchaba como crujían las ramas y se quebraban las hojas, al principio era posible imaginar que el viento hacia el trabajo pero con el tiempo el ser alado podía escuchar un ligero patrón si escuchaba con cuidado.

A unos metros adelante de donde se encontraba Gerald había una especie de cuerpo sangrante, era el de una mujer, el hedor delataba la putrefacción si alguien se acercaba a unos 3 metros de distancia, el cuerpo estaba descuartizado en seis partes, todo amontonado y regado a medio bosque, de lejos no se podía ver la cara pero el cabello era rojo, rojo intenso como el de una fresa en perfectas condiciones. Si se acercaba mas se podia ver como un par de serpientes se ocultaban entre los restos amontonados esperando agarrar una presa distraída y curiosa.



Última edición por Lujuria el Miér Oct 04, 2017 3:03 am, editado 1 vez







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Re: Malleus Maleficarum [Campaña +18]

Mensaje por Gerarld Amattore el Miér Mar 16, 2016 8:52 pm

Gerarld ya avanzaba por tierra, pues prefería descansar las alas, el bosque era relativamente espeso, le incomodaba un poco, se sentía atrapado, pero no era tan espeso como para dificultar su avance aun con sus entrometidas alas. Gerarld avanzaba y avanzaba, pero aun así percibía algo detrás, unos ruidos característicos, unas sombras rápidas en donde acaba la percepción periférica, alguien le seguía, el hecho de que mantuviera la distancia seguía haciendo pensar al joven divium que su perseguidor no era uno de los que buscaban darle muerte o ya hubieran salido, o avisado al resto que pudiera seguirle.

Entre caminata y caminata, pudo vislumbrar a lo lejos un cuerpo de humana, mujer, desnuda que se escondía. Estaba claro quién era, aun sin reconocerla, no muchas mujeres estarían siguiéndole desnuda. Aun que era un pensamiento agradable, el hecho inusual de que una mujer hermosa lo persiguiera desnuda, no era una situación idónea … todo lo contrario, ya se había dejado llevar y casi paga las consecuencias.

Gerarld la ignoraba y seguía avanzando, el tiempo pasaba y la presencia de la mujer desaparecía y volvía a intervalos.

El ya cansado divium estuvo un par de horas caminando, el bosque ya era más frondoso, más difícil de pasar, la humedad era distinta a la que estaba acostumbrado, no era salado ni abierto, era un aire cargado de humedad, solo movido por alguna que otra corriente fría de aire. Se hizo hasta monótono aquella situación hasta que dio con un cadáver… un cuerpo que antes pudo olerlo que verlo, y la vista de los divium eran la envidia de muchas razas. Oculto entre los hierbajos, en el suelo, se encontraba el cuerpo de una mujer, sangre por todos lados teñían las hojas verdes y los hierbajos de rojo. Una mujer con cabellos rojos como los suyos propios, pero descuartizada en pedazos. En 6 grotescos pedazos, habían separado los miembros del cuerpo central, dejando una imagen muy retorcida y asquerosa.

El divium sufrió inmediatamente de arcadas se acercó a una planta y vomito un poco. El pirata, acostumbrado a muertes y torturas, había visto cosas parecidas en medio de combates, pero así de golpe, no se esperaba esa imagen y su cuerpo no lo aguantó. Se limpió la boca con la manga, sacó una petaca con ron, le dio un buen trago, la guardó y observo detenidamente el cadáver que tenía enfrente.

Manteniendo uno de los brazos frente a la nariz para disimular el olor, vio que entre los restos habían dos serpientes, aguardando alguna presa, o dándose un festín, el alado no tenía ni idea de si las serpientes comen carroña, pero ¿por qué no?.

Entre los restos había un libro, viejo, también manchado de sangre, pero olvidado. Con el sable, el cauto aventurero alejo el libro de las serpientes que lo miraban amenazadoramente, siseando, analizando, y esperando ver si tenían oportunidad. Pero Gerarld no le dio esa oportunidad, cogió el libro y se alejó.
En el libro había varias anotaciones, algunas legibles, algunas no tanto, ya sea por sangre o por la mala letra. En general, se podía ver que eran anotaciones de una investigación, aquella mujer observaba algo, vigilaba algo, y viendo su final, bien podría haber sido por eso.

Entre las anotaciones había un fragmento que hablaba de monjas poseídas, y que había conseguido identificarlas, el pajarraco humanoide no tenía ni idea si la victima de aquella atrocidad conocía personalmente a las monjas o simplemente averiguo por su cuenta, pero había anotaciones personales, como que una monja llamada Esther, tenía gatos. Lo sabría por los pelos de gato en la ropa? O habría visto a dichos gatos? También decía que Philippa tenía unos pendientes, era una cosa curiosa. Habían más datos, que en principio no llegaba a comprender, sobretodo descripciones de las monjas, una Cite, una Vikhar. Pero Gerarld no pudo descifrar más cosas pues había llegado el momento fijarse mas en el entorno.
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Re: Malleus Maleficarum [Campaña +18]

Mensaje por Medielvoulder el Mar Mar 22, 2016 2:12 pm

La arpía alzó el vuelo, y luego de su pequeño espectáculo en el aire, se fue aleteando por sobre las copas de los árboles. —Las cosas nunca son tan fáciles— le había dicho a Medielvoulder, y para ejemplificar sus palabras le había dejado el camino abierto a los aldeanos hasta él. ¿Qué significaba aquello? ¿Esperaba a que los matara? Medie no pretendía atacar a nadie, los pobres aldeanos de Sacreswood no tenían culpa de lo que hacían los demonios. Pero tampoco podía dejarse capturar por ellos. Thalandrius no le perdonaría el haber escapado, y seguro lo implicarían en aquella escena.

Kay, el hijo del posadero estaba hecho una furia mientras apuntaba al mestizo y pedía que lo capturasen, a su alrededor había por lo menos seis hombres en condiciones de seguirlo. ¿Pero qué harían contra él? ¿Golpearlo con una pala, tratar de encajarle un azadón? Medielvoulder se quitó el sombrero de paja para dejar ver sus cuernos y desenvainó su espada para parecer lo más amenazante posible. Puso su mejor rostro de demonio, mostró los dientes, frunció el ceño y gritó:
¡¿Acaso creen que tienen alguna posibilidad contra los Hijos del Caos?! Sólo miren a su alrededor y contemplen de lo que somos capaces... ¡Si alguno de ustedes se siente con ganas de retar a este demonio, adelante, los abriré en canal uno a uno, para que adornen junto a los caballos muertos nuestro campamento!

Los aldeanos se miraron entre ellos y luego miraron a Kay. Tenían miedo, se podía ver dibujado en sus rostros, pero no estaban dispuestos a renegar luego de haber llegado tan lejos. En ellos había un fuego proveniente de sus creencias, de su religión, quizá pensarían que su Dios los protegería, o quizá temían que los castigara si huían, la cuestión es que decidieron atacar.

De los seis hombres, cinco comenzaron a caminar lentamente hacía el mestizo. No tenían más que herramientas de agricultura, palas, azadones y trinches, y no tenían más que fuerza para combatirlo, ¿o acaso alguno podría tener entrenamiento marcial? Medie lo dudaba.
Necios.
El mestizo sostuvo su espada, se dio la vuelta y corrió para perseguir a la arpía.

Corrió por un sendero informe, el bosque se cerraba a su alrededor, los pasos de sus perseguidores se ahogaron tras la tupida capa verde de hojas, hasta el canto de las aves se apagó. Deambuló por cerca de media hora hasta que estuvo seguro de que estaba perdido.
Todos los árboles se veían iguales, el suelo del bosque era un lienzo de hojas muertas que crujían con cada paso, y gracias a ello, para Medie no fue difícil saber dónde se encontraba cada aldeano a sus espaldas.

Recorrió el bosque y guiándose por su nariz siguió un rastro traído por la brisa fría que se colaba entre los árboles. Era un olor pestilente, el mismo que había en el campamento, caminó cerca de media hora y pensó que, en su deambular podría haber regresado, pero en vez de caballos y el campamento encontró otro tipo de muerte. Algo profundo en Medielvoulder salió a flote cuando se encontró con aquella escena, los recuerdos de su tiempo en el Foso y las mutilaciones que contempló silente.

Aquello que quedaba sobre el bosque, lo que había sido una mujer pelirroja, estaba separado en seis partes, formando un signo que no le era desconocido, no quedaba duda que era obra de aquella arpía y su señora. El mestizo se acercó lo suficiente para tratar de averiguar cuánto tiempo llevaba allí aquello y si podía obtener alguna pista. De entre los cuerpos encontró un cuaderno que leyó rápido y siempre pendiente de si los aldeanos se acercaban, también halló dos serpientes enroscadas cerca del centro de aquello y por último halló pisadas. Eran frescas, pequeñas y no muy profundas, presumiblemente de mujer, «O quizá del Alado.»
Medie siguió los pasos en busca del otro extranjero, quizá él también buscara a la arpía, o quizá la arpía lo buscara a él.
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Re: Malleus Maleficarum [Campaña +18]

Mensaje por Lujuria el Mar Oct 17, 2017 4:59 am

Las serpientes que en apariencia iban a carroñear los restos del cuerpo descuartizado amenazaron con sus características lenguas bífidas al pirata que tomaba el libro de entre las entrañas, estas se retiraron del lugar rápidamente después del hecho, internándose juntas entre las hierbas bajas del bosque, acto que no llamo para nada la atención del divium que no dejaba de fisgonear impacientemente el contenido del libro negro.

Peccātum Primordium:

El divium que aparentaba estar distraído fue interrumpido de su lectura por la voz de una chica.

-¿Porque me has estado ignorando?- Brisa estaba parada a unos pocos metros detrás del pelirrojo, estaba completamente desnuda, el clima no era frío pero cualquier persona completamente destapada en la noche en medio de un bosque debería tenerlo, aun asi la chica sacreswoodense no parecia sentir el clima en la piel, quizá en parte porque sus ganas de sentir el miembro del pelirrojo dentro de ella eran muy grandes. -¿No te gusto?- preguntó la joven de forma triste y chantajeadora esperando convencer al divium para que la penetre nuevamente. -Aun no estoy satisfecha…-

brisa:


La chica se acerco lentamente al divium, a pesar de estar sucia por transitar desnuda en un bosque seguía siendo atractiva, tenía los pies negros por la tierra del bosque, las manos igual que los pies, tenía manchas verdes en el cuerpo hechas por tallarse con algunas hojas de algunas plantas, el pelo esponjado y un poco empolvado y con ramas. -¿Quieres más información de todo lo que viste alla atras?- pregunto la chica que ya tenía la mirada del divium encima de ella, Brisa estimulaba sus pezones lentamente ensuciando mas la blanca piel de sus pechos. -Sígueme, te garantizo que no has experimentado algo como lo que vas a experimentar conmigo.-

Quizá por el cansancio o por alguna otra extraña razón el divium no había notado un estanque a unos escasos metros de donde él estaba parado, el vapor delataba la temperatura del agua, Brisa no espero a que Gerarld aceptara la invitación, la chica caminó hasta el estanque pasando de largo a un lado del divium y rozando la mano del alado con su cadera mientras caminaba lo más provocativamente, metió ambos pies en el estanque, el agua apenas le cubría una palma arriba de la rodilla. -Estas aguas son mágicas… son curativas, y reponen las energías, ideales para tener buen sexo, nunca te cansaras…- Brisa estaba de espaldas al divium, se empinaba repetidamente para recoger agua con las manos y limpiar su cuerpo de la suciedad de la tierra, hasta que se quedó tocando sus tobillos por debajo del agua sin doblar las rodillas, enseñaba sus labios descaradamente con toda intención de hacer que el pirata lubricara. -¿No vas a entrar?- respondió Brisa que asomaba su cabeza por detrás de sus glúteos hablando en doble sentido.

---------------------------------------------------------
Los pies de la bruja rompían las ramas secas que yacían en el piso a cada zancada que daba, la falda negra, vieja, polvorienta, roída y deshilachada revoloteaba en el aire detrás de la bruja, su pelo que parecía cuidar en igual medida que la falda también se movía en el aire.

Muriel:

La bruja tenía poco tiempo para llegar a aquel lugar, corria lo mas rapido que podia, aunque su velocidad era demasiada para una humana cualquiera, era gracias a sus pociones que podía llegar a esa velocidad. Su mente solo podía concentrarse en un solo objetivo, tenía la mirada puesta en el sabath, cuando sin darse cuenta llegó a un claro, se detuvo de golpe solo para darse cuenta de que su tiempo era más corto de lo que imaginaba, el demonio, su amo, había dicho la verdad y si tenía razón en todo no le quedaba mucho tiempo, miró de reojo el lugar, ese campamento no era el verdadero objetivo, nada de lo que había en aquel lugar tenía sentido, había sido solo una distracción para ocultar el verdadero sabbath, la brujo alcanzó a vislumbrar las pisadas de toda la muchedumbre, la procesión que perseguía a los extranjeros había dejando un rastro más que visible, sin pensarlo más tiempo la bruja brinco a las ramas de los árboles y entre salto y salto siguió el camino de pisadas y arbustos pisados.

Primero alcanzó al grupo del inquisidor, pocos hombres y de entre todos solo uno con el potencial suficiente para combatir, quizá el ayudante pudiese servir de algo pero la bruja lo dudaba, además había un dicho muy famoso, el enemigo de mi enemigo es mi amigo, o por lo menos eso pensaba la bruja, pues iba a necesitar una mano para frustrar los planes de ella. La bruja miró un poco más el grupo de thalandrius esperando ver algo más, aunque no pasó mucho tiempo para que volviera a continuar su camino.

Después de estar saltando entre rama y rama alcanzó al grupo de kay, ahí nadie atrajo la atención de la bruja, hombres brutos que querían venganza solo eran carne de cañón para ella así que no perdió su tiempo y siguió su camino. Muriel, que era el nombre de la bruja se detuvo en seco, el aire era sumamente pesado, el hedor era inconfundible, aquella aura de maldad solo podía significar una cosa, ella estaba muy cerca.

La bruja bajo al piso, el ruido que hizo había sido mucho pero para ser un bosque era normal, cualquiera hubiese dado por hecho que había sido un animal, muriel camino rápidamente y con mucho cuidado hasta que avistó al mestizo. La mueca de preocupación de la bruja cambio por una de alivio al ver que no era quien ella imaginaba, pero eso no significaba que el peligro desapareciera, solo añadía más incógnitas al misterio, que hacía un macho en ese lugar, ella esperaba solamente sucubos y el ser que tenía enfrente ni siquiera era un demonio completo.

La bruja se debatía entre preguntar y actuar o primero actuar y después ya cuando el mestizo estuviera agonizando preguntar, Muriel sabía que un demonio como ella no daría cabida en sus planes a un mitad humano, y menos a uno que no tuviese la sangre del señor de las depravaciones.

Muriel miró en todas direcciones asegurándose de que no estuviera nadie, los humanos que seguramente perseguían al desafortunado ser todavía estaban lejos, y no sentía la presencia de otro demonio, sus ojos se pararon en seco en una rama del suelo, estaba seca y era tan alta como ella, la tomó y acercó una de las puntas de la rama a su boca y susurró lo que seguramente era un hechizo, la vara empezó a moverse desde el suelo como si fuera la cola de un animal, la bruja apuntó en dirección al mestizo y lanzó la vara que aún continuaba en proceso de transformarse en una serpiente, para cuando llegara a su objetivo está mordería el cuello del mestizo.

La bruja no perdió más el,tiempo, sus manos se prendieron en fuego, unas llamas moradas ardían en sus puños, no se iba arriesgar a,dejar a un aliado de la demonesa con vida, el tiempo se le,agotaba trataría de matar al demonio y salir corriendo a,donde estaba el pecado capital, tomo pose de combate y comenzó a preparar su siguiente ofensiva.








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Lujuria

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Peccata Carnalia

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