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Dos años en Thaimoshi Ki Nao [Libre]

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Dos años en Thaimoshi Ki Nao [Libre]

Mensaje por Suz el Jue Ene 21, 2016 1:32 pm

Parece que fue ayer cuando salí de Tirian-Le-Rain con una misión y un collar estrangulador alrededor del cuello, por si no la cumplía. Me mandaron a matar a un mago en un islote en mitad de ninguna parte, con un barco que parecía una bañera y con una tripulación de seis piratas condenados, con el mismo collar que yo, y a los que habían prometido la libertad si el mago moría. Como a mí.

Dos de los piratas fallecieron durante la travesía; a uno lo barrió una ola de la cubierta cuando estaba desplegando velas, y al otro lo barrí yo cuando estaba desplegando mi masivo pecho sin mi permiso mientras dormía. A partir de entonces se terminó el acoso, y pudimos colaborar para llevar a cabo la misión. Tonteé con dos de los piratas para tener algo de protección extra contra los otros dos, y desembarcamos en el islote durante una tormenta.

No voy a entrar en detalles, pero fue difícil. Por lo visto uno de los dos piratas que no tenía controlados era amigo del que asesiné, e intentó atacarme por la espalda en la oscuridad cuando nos dirigíamos a la torre que coronaba el islote. Hubiera conseguido alcanzarme si no se hubiera interpuesto uno de los otros dos: mi nuevo amigo recibió la puñalada por mí, y yo acabé con su asesino quedándome sola con dos piratas.

Con ellos dos entré en la torre para matar al mago. Mi admirador se llamaba Delmarion, y era un chico rapado, alto y musculoso, con un rostro atractivo excepto por la cicatriz que le cruzaba el mentón. El otro, Noric, era un cuarentón gordo, peludo y corpulento que no parecía muy inteligente, pero que era fuerte como un buey. El mago nos esperaba, y mientras mis dos compañeros atacaban de frente yo pude escabullirme hasta su espalda, de forma que cuando ambos murieron abrasados por los rayos y relámpagos que aquel hombre invocaba yo ya estaba en posición de apuñalarlo. Lo hice rápido, para que no sufriera.

Tirain-Le-Rain no me gusta. Tiene un montón de normas y reglas, y eso me repatea. Pero la verdad es que cumplen lo que prometen: en el momento en el que el mago murió con mis dagas en su corazón, el collar que me amenazaba se soltó de mi cuello. Solo tenía que coger el barco yo sola, y volver a tierra firme.

Adivinad. No lo conseguí.

Una tormenta hundió mi bañera, digo barco, cuando me dirigía a una isla que había visto en el horizonte. Afortunadamente sé mantenerme a flote, y la corriente me arrastró hasta las costas de aquel lugar. Un lugar realmente extraño, en el que sufrí mi segundo periodo de esclavitud en mi corta vida, y que fue muy, muy distinto al primero.

Llegué sin fuerzas hasta una playa de arena fina, en la que perdí el conocimiento debido al esfuerzo. Cuando desperté, me habían rescatado. Estaba en una habitación con paredes de papel, (de verdad, papel), con un vestido de colores y pájaros estampados que al principio me pareció una especie de bata. Más adelante descubrí que era un kimono, una prenda típica de la Ciudad de los Cerezos, que es donde estaba. Me recibió la maestra Yuko, la humana más anciana que he visto en mi vida, una especie de muñequita de aspecto frágil, bajita, delgada y quebradiza, con tantas arrugas en su rostro que cuando sonreía parecía una uva pasa. Se presentó como mi rescatadora, y como pago por sus servicios me exigió un periodo de dos años como esclava de la Ochaya que regentaba. Me dijo que mis cosas estaban escondidas, y que me las devolvería tras aquel periodo para que pudiera seguir mi vida.

Yo usé mis sentidos de asesina. El sol pegaba directamente contra las paredes de papel, así que la estancia debía estar al aire libre. Y no se escuchaba gente, sólo el relajante canto de los pájaros, así que la anciana estaba sola. Me levanté como pude e intenté agarrar a la anciana para obligarla a llevarme hasta mis cosas. Lo hice de forma torpe, porque mi absurdo pecho estaba libre bajo el kimono, pero creo que ni preparada con todo equipo hubiera tenido ninguna oportunidad. La maestra Yuko cogió mi muñeca, giró sobre sí misma, hizo no-sé-bien-lo-qué, y yo vi volar el suelo debajo de mi antes de volver a perder el conocimiento cuando mi cabeza se estrelló contra algo. Cuando desperté de nuevo, decidí seguirle el juego a aquella extraña mujer mayor.

Y así dos años. Mi estancia como esclava ha sido feliz, la verdad. He aprendido que una Ochaya es una casa de té, un lugar con clase en el que los hombres con clase vienen a ver a señoritas con clase, (como yo). Empecé limpiando, pero mi experiencia como esclava de cama de los elfos oscuros, (y mi vistosa deformidad), me valieron pronto un sitio como la primera trabajadora extranjera de la Ochaya. A medida que pasaban los meses me fui olvidando de la huida, y me acostumbré a pintarme de blanco y a hablar susurrando. Hice una buena amiga aquí, "Calabaza", y conocí a varios hombres importantes que me convirtieron en su preferida. Recuperé el arte de la conversación, que había aprendido con los amos drow, y otras muchas técnicas que había olvidado.

Todavía presto servicios aquí, pero dentro de una semana se cumple el año, y seré libre. La maestra Yuko, que misteriosamente no ha cambiado nada en estos dos años, me ha ofrecido quedarme como trabajadora. Y estoy tentada, la verdad. En todo este tiempo no he echado en falta mi vida como aventurera: aquí tengo comida caliente, masajes, termas, amigos poderosos, seguridad y más comodidad de la que he conocido jamás. Y encima, si me quedo me pagan. Además me he ablandado, he perdido mucha fuerza y he ganado algo de peso. No he entrenado en todo este tiempo, y no he usado mi protector para el busto: a muchos clientes les gusta lo vulnerable que soy sin él.

No sé. Quizás ha llegado el momento de retirarme.
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Re: Dos años en Thaimoshi Ki Nao [Libre]

Mensaje por Gerarld Amattore el Jue Ene 21, 2016 7:12 pm

Pasaron muchos años desde la última vez que estuve por estos lares, recuerdo haber venido con mi capitán, estábamos en los mares cercanos, y necesitábamos usar el puerto de estas islas, tienen muy buenos embarcaderos, y reparan discretamente según a quien se lo pidas.

Al ser un archipiélago sus habitantes aprendieron sobre el arte de construir barcos, y hay buenos barcos saliendo de sus embarcaderos estrenando su madera contra la mar. O lugar tan curioso, costumbres que no conocía y que ahora mismo no recuerdo, pero si quisiera un barco nuevo, por aquí he de mirar.

Mi último botín en conjunto con mi capitán, me dio una bolsa bastante grande de dinero, parte, escondida a buen recaudo, y otra parte volando conmigo.   Quería ver si podría disponer de algún barco en el futuro, o mandar a hacer uno con un adelanto de dinero … o si la fortuna me sonríe llevarme alguno de algún despistado.

Pero mi viaje fue largo, había aprovechado la cola de un barco mercante, para que me acercara parte del viaje, no estaba dispuesto a sobrevolar todo el océano, pero una vez cerca y viendo la tierra desde lejos alce el vuelo y me dispuse a llegar por mi cuenta. Siendo sinceros, estaba impaciente por llegar a las casas de té .

Aun recuerdo la ultima vez, mujeres hermosas por todos lados sirviendo alcohol y siendo amables, esa cultura debería expandirse más por el continente, estaba claro que tienen un avance social que no gozamos en todos los lados.

Tarde varias horas en llegar a vuelo, de hecho la noche había caído al mismo tiempo que yo toque suelo, poco a poco se iba iluminando las calles, hermosas, muy atractivas, las calles de noche tenían vida sin igual, pues parecía que no dormía, luces de velas por todos los lados alumbraban a gente que iba y venía, algunos se irían a dormir, otros a festejar, y otros solo daban vueltas sin rumbo, admirando o comprando, comerciando, o usando servicios.

La ciudad era perfecta para tener cerca, todo pirata con un corazón como el mio aprovecharía la cercanía para venir de vez en cuando y pasar un buen rato, y no solo por mujeres, si no por las fiestas… ¿me pregunto si habría fiesta de carnaval en breves?
En fin, tenía que adaptarme, y me gustaban los trajes culturales de la zona. Mi primer paso fue entrar en un local de ropa y pagarle a un tipo para que me modificara uno de esos ropajes, que según él se llaman Yukata, para que mis alas pudieran sobresalir.
Quería uno bueno, elegante, e incluso caro. Y le pague gustosamente, acto seguido Sali, a disfrutar de aquella ciudad, daría una pequeña vuelta antes de ir a las casas de Té, no había prisa alguna.


Última edición por Gerarld Amattore el Miér Mar 02, 2016 1:48 pm, editado 1 vez
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Re: Dos años en Thaimoshi Ki Nao [Libre]

Mensaje por Suz el Vie Ene 22, 2016 10:09 am

El honorable Sato era un hombre con dinero, pero no lo aceptaban en muchas casas de té debido a sus tatuajes de colores. Todo su enjuto y musculoso cuerpo, pequeño pero sólido como una roca, estaba lleno de ellos. Yo sabía a qué se dedicaba: era un mafioso. Y un asesino. Cuando una ha sido entrenada, no puede evitar ver las señales. La forma en la que se movía, cómo vigilaba cada rincón, las horas a las que venía... y era mucho mejor que yo. Nunca he podido mantenerme alerta todo el tiempo, y él si podía. No bajaba la guardia, ni siquiera cuando estaba pasando el tiempo conmigo.

Él no sabía que yo había sido asesina. No sé si era porque nunca he sido una gran profesional, (hay dos razones que siempre me han hecho demasiado lenta, torpe y blanda para el oficio), o si era porque hacía dos años que no me dedicaba a él. Pero el caso es que me trataba sólo como una dama de compañía, y no me importaba. Venía una o dos veces al mes, pagaba bien a la Casa y pasaba una noche conmigo.

Pero soy una asesina.

Por eso, cuando por la mañana me ofreció una taza de té, pude oler el ligero aroma de la droga en la bebida. Estábamos charlando alrededor de una mesa bajita y sentados en el suelo, en esa postura que aquí llaman seiza, con los talones bajo el trasero. También es una postura habitual entre los drow, así que estoy acostumbrada a ella. Yo llevaba un kimono rosa con estampado como de nubes, y el cabello recogido con un pasador. Él llevaba sus pantalones, y nada más, así que podía ver las líneas de sus músculos pequeños y rígidos, envueltos en tatuajes de dragones dorados y rojos.

Acepté el té. No me vigiló mucho, así que hice como que lo bebía mientras lo derramaba bajo la mesa. ¿Para qué quería drogarme?. Estaba usando una especie de adormidera parecida a mi "Sueño Verde", así que no quería matarme. Solo quería dejarme fuera de juego. No me hizo falta preguntarme más, porque él empezó a explicármelo mientras yo simulaba empezar a dormirme.

"Me han ofrecido un contrato muy jugoso, Suziko". Ése era el apodo que me habían puesto aquí. "Me ha contratado un cliente anónimo, que pertenece a una familia de divium", decía mientras paseaba por la habitación, observando por las ventanas. "Por lo visto hay un miembro en la familia, un tal Gerarld, que no merece estar en ella. Ni siquiera merece estar sobre la faz de la tierra", afirmó mientras se ceñía su katana en el cinturón.

Yo ya estaba "dormida", en la misma posición en la que me había sentado, con mi absurda delantera sobre las rodillas y yo recostada sobre ella. Me di cuenta de sus intenciones: ese Gerarld visitaría la casa de té y él lo asesinaría desde mis aposentos. Ya estaba preparando su arco para hacerlo: un disparo inesperado desde la ventana sería una muerte segura.

Y si yo fuera una dama de compañía normal y corriente no habría habido ningún problema. Pero tras el asesinato me investigarían, y sabrían a qué me dedicaba. Y seguro que me declaraban cómplice. Así fue como todas mis esperanzas de vivir una vida cómoda se esfumaron en un momento. Mi cabeza daba vueltas a todas las opciones posibles.

¿Quizás no me investigaran tras el asesinato?. Aquello era una tontería. En esta ciudad tenían casi tantas reglas y normas como en Tirian-Le-Rain, estaban obsesionados por el control. Gerarld moriría, descubrirían que fui asesina, me declararían culpable y me cortarían la cabeza o algo así. ¿Y si evitaba el asesinato?. Entonces me perseguiría la mafia de gente tatuada de la Ciudad del Cerezo... pero me daría tiempo a huir. Si conseguía mi equipo.

Abrí los ojos. Los músculos de la espalda de Sato estaban tan tensos como la cuerda del arco que apuntaba a través de la ventana. Gerarld estaba a tiro. Me levanté en silencio, abrazándome para ceñirme el pecho, y comencé a moverme lentamente hacia él. Estaba de espaldas y concentrado.

Por otra ventana veía a un chico pequeño, atractivo, pálido, con cierta chulería al caminar y unas alas como de murciélago que le salían de la espalda. Estaba charlando con un tendero al otro lado de la calle. No tenía ninguna posibilidad ante el asesino Sato. A menos, claro, que yo lo asesinara primero.

Llegué hasta él y saqué mi pasador del pelo, alzándolo para clavárselo en la base de su cabeza como me habían enseñado. Pero el simple sonido de mi cabello soltándose lo alertó. Se giró en el último momento, con sus rasgos asiáticos y afilados mostrando una inesperada sorpresa, y la flecha salió volando con fuerza.

A través de la ventana la vi volar recta y mortal, y pasar junto a la cabeza de Gerarld para atravesar una sandía del puesto, y terminar clavada hasta las plumas en la pared de madera que había tras de él. La gente de la calle empezó a gritar y a correr buscando un lugar donde protegerse del tirador, pero yo tenía otros problemas.

Lancé mi ataque, ahora apuntando el ojo rasgado de Sato, pero encorvada por el peso de mi pecho el golpe fue torpe y lento. Mi maestro drow se hubiera reído de mí. El asesino no lo hizo: pensando que todavía tenía tiempo para acabar con Gerarld me lanzó un golpe al cuello con el canto de la mano, que conseguí parar con mi antebrazo. Estaba oxidada, pero todavía tenía reflejos. Reflejos sí, claro, pero lo del equilibrio era otra historia. Con mi busto libre bajo el kimono di un traspiés que me pareció bastante cómico, antes de que el pie de Sato se hundiera dos palmos en mi estómago. Cosas de las artes marciales de la Ciudad del Cerezo, no lo vi venir. Primero pensé que me iba a atravesar, y que el pie saldría por mi espalda como una de esas cajas con sorpresa. Y luego ya no pensé nada. Lo último que vi mientras me derrumbaba como una temblorosa bolsa de agua fue a Sato sacando otra flecha y apuntando de nuevo hacia la calle.

Al menos Geralt estaba avisado, pero el asesino era peligroso, tenía su arco y tenía su katana. Mientras perdía la consciencia, mi cabeza daba vueltas a las posibilidades. Si Sato mataba a Geralt, luego me mataría a mí. Así que, sinceramente, esperaba que no lo hiciera.
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Re: Dos años en Thaimoshi Ki Nao [Libre]

Mensaje por Gerarld Amattore el Lun Ene 25, 2016 2:15 pm

El aire deslizaba los olores de cerezos a lo largo de todas las calles de esta hermosa ciudad, la paz podía respirarse o deducirse de tan suave perfume natural. Me iba acercando poco a poco a la sala de té, compraba cosas varias que me apetecían, comida mayormente.
En un puesto, ya el ultimo que visitaría antes de mi objetivo final. Me llamo mucho la atención unas flores que tenia cortadas en un ramo, flor autóctona del lugar, muy curiosa.
-Curioso espécimen, ¿suelen verse mucho? ¿o es una flor con pocas existencias?- le pregunte al hombre que me atendía con una sonrisa.

Acto seguido, un silbido suave paso cerca de mi cabeza, no estaba seguro de que era, mi instinto me decía que era una flecha, y ver una sandia atravesada frente a mí me dio la razón. Me habían disparado. Deje caer las cosas que tenía y alce rápido el vuelo girándome para ver a mí alrededor. Aquel tendedero cayó al piso gritando, no muy fuerte, de pánico.

En un principio no veía nada, la calle tenía gente, pero todos me miraban con cara desconcertada, pues yo estaba volando y había desenfundado mi sable. Me concentre, tenia buena vista, siempre la tuve así que vi más detalladamente las cosas, ventanas, puertas, balcones… Ahí estaba, un hombre corpulento estaba tensando para disparar una segunda flecha. No perdí el tiempo, volé con rapidez, primero cogí altura, y luego fui descendiendo rápidamente en una trayectoria más o menos recta, pero con ángulo de bajada. Y repentinamente en la misma trayectoria girando en círculo, poniéndome del revés y con el suelo y el mundo sobre mi cabeza.
Un par de giros mas, y rápidos, me permitieron esquivar la segunda flecha que no logro acertarme, y ya cerca saque una daga y la lance antes que intentara volver a dispararme. El hombre aborto la acción de intentar darme con una tercera flecha, pero no pudo esquivar del todo mi daga que le cortó un poco el brazo.

Aquel hombre, que iba de torso desnudo y tatuado, imponía bastante. Fue a coger rápido su espada, al tiempo que yo atravesaba la ventana en pleno vuelo con mi sable a media altura, intente aprovechar la energía del vuelo y mi fuerza en un tajo fuerte y certero.

Pero aquel malnacido había conseguido parar mi embestida con su espada, una katana para ser exactos. Las pintas que tenia, tatuajes, katana, rasgos achinados, y cara de mala ostia, era un mercenario de la región, puede que un sicario. Pero era hábil. No solo paro mi ataque, si no que me desvió hacia dentro y caí contra el tatami rodé haciéndome algo de daño y me reincorpore usando la mano libre como apoyo dos metros por detrás del hombre.

El hombre me miraba fijamente por un breve momento, sin decir nada, luego cogió bien su katana, se puso en posición, y fue a por mí.
Yo hice lo propio, saque una daga mas de mi pequeño arsenal que tenia entre el Yukata que me había comprado, estaba genial para eso, disimulaba perfectamente las armas que tenia escondidas, menos el sable que obviamente no tenia escondido.

Quise ir a por él, pero mi pierna adolorida por la caída, no tenía las mismas intenciones, así que más bien tuve que parar las estocadas y ataques de aquel hombre.
Me atacaba sin cesar, yo mantenía la calma, al menos en un principio. El hombre era bueno, no me daba casi ningún hueco, y cuando parecía que había uno, yo hacia un amago de querer usarlo, para ver cómo reaccionaba, y él respondía al acto, demostrando que no era tan abierto a ataques como parecía.
Aquel hombre estaba acostumbrado a combate con katana, si no fuera porque yo también estoy acostumbrado, hace tiempo que hubiera perdido la cabeza.

Por suerte podía defenderme bien, algún que otro corte me lleve en las alas, pues eran mas difíciles de cubrir, y aquel malnacido aprovechaba esa ventaja, pero su suerte acabaría pronto.
Simule una abertura, estaba cansado realmente, y no podría seguir así mas tiempo, cogí toda mi energía restante en el siguiente movimiento. En cuanto el intento atacar, desvié su katana a un lado, consiguiendo una gran abertura en su defensa, en la que no podía atacar con mi sable, porque estaba también lejos, pero aquel hombre olvidaba que yo tenía una daga todo este tiempo. Daga que arroje rápidamente con mí otra mano. Daga que se enterró en su costado. Provocándole una mueca de dolor, y dándome un segundo de tiempo para girar sobre mi eje dejarle avanzar en la trayectoria de su ataque y atacando rápidamente a su cuello, lo esquivó, pero no lo suficiente, conseguí acertarle en el cuello, provocándole una herida mortal, si bien no inmediata, si era definitiva.

El hombre cayó al suelo, sangrando y tapándose la herida con la mano. Mirándome mientras con ira, o con frustración por no haberme matado, no estaba seguro. Me fije por primera vez en la habitación, a ver si estaba solo, o no. Me di cuenta que había una mujer ahí, una Geisha, no podía verle bien la cara pues estaba tumbada boca abajo, o casi, pues tenía un busto enorme y la medio inclinaba a un lado. Supuse que estaba inconsciente y no muerta, pues respiraba con dificultad, pero lo hacía.
No había más nadie, aquel hombre termino muriendo poco a poco, sosteniendo su último aliento en su cuello. Ya me daba igual, desencaje mi daga de su cuerpo, limpie mis armas, y salí por la ventana.

Poco después estaba en la entrada de dicho local. Pidiendo a la amable propietaria que me situara en una habitación con una Geisha que me habían recomendado, una inusual, guapa y de increíble pecho. Y que esperaría a que me atendieran sin problema. Seguramente ya habría despertado, no sabía muy bien cómo iba a actuar, pero seguro era que no me había visto, pues durante todo el combate estaba inconsciente.

Por ahora tenía tiempo de actuar antes de que reportaran la falta de un sicario, y más aun de que pensaran siquiera que fue él quien lo hizo, por ahora actuaría con normalidad, pero necesitaba hablar con esa put… “Calmante Gerarld, la mujer merece su respeto, y no es culpable, de tu cabreo, no la insultes” … necesitaba hablar con esa geisha.

-Si tarda mucho ene star disponible, no me importa esperar junto a otra- dije con un tono picarón, también necesitaba des estresarme.
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Re: Dos años en Thaimoshi Ki Nao [Libre]

Mensaje por Suz el Vie Ene 29, 2016 12:52 pm

Me hubiera gustado despertarme en el momento en el que el chico murciélago salió por la ventana. Eso me hubiera permitido acudir a Yuko y pedirle mis cosas antes de que se enterara de todo lo que había pasado. Por motivos evidentes la casa de té está bastante aislada de las calles; hay un alto muro de piedra que separa el jardín del exterior, y las seis estancias, seis pequeños edificios con aspecto de pagoda, están separados entre sí y lejos de la actividad frenética de la ciudad.

Mientras en las calles la gente estaba avisando a los guardias por el intento de asesinato, en el jardín sólo se escuchaban los pájaros y el agua de las fuentes chapoteando en el estanque. Gerarld entró a través de la puerta principal sin ningún problema, y atravesó el sendero de arenilla blanca, rodeado de árboles bajos y bambú, hasta la estancia principal. Allí le esperaba Yuko, una mujer muy anciana, diminuta y de rostro surcado por infinitas y profundas arrugas.

Fuera, una patrulla de soldados de la Ciudad de los Cerezos atendían la explicación del tendero. Vestidos con kimonos rojos y dorados y armados con largas lanzas, giraban las cabezas para ver el lugar al que el tendero señalaba, la cúspide de la estancia desde la que se disparó la flecha, que asomaba sobre el alto muro. "¡Entonces, el honorable divium voló hasta allí, entró por la ventana, y desde aquí pudimos ver que había movimiento, como si estuvieran peleando. Luego salió de nuevo, aterrizó junto a la puerta de la Casa de Té, y entró!".

Yuko, en el interior del tranquilo recinto, no sabía nada de todo aquello.  Aquel chico alado, pequeño y atlético, le había pedido los servicios de su esclava extranjera. Sería esclava por poco tiempo, pero ella le había cogido cariño y le había propuesto seguir como trabajadora. Sonrió a Gerarld haciendo que en su rostro salieran todavía más arrugas que antes; "Por supuesto, honorable divium, siéntese y disfrute el té que le traeremos mientras avisamos a Suziko, pues ese es su nombre". Envió a una de las jóvenes sirvientas, solo una niña, a preguntarme porqué todavía no había despedido a mi último cliente, el honorable Sato.

En ese momento cuatro guardias armados con largas lanzas entraron en la recepción, con aspecto serio y enfadado. La anciana Yuko esperaba en la estancia, y dos niñas traían el té y los dulces para Gerarld, que esperaba sentado en una silla baja. "Oh, ¿qué puede hacer una anciana propietaria de una Casa de té por la guardia de la ciudad?", preguntó Yuko con una sonrisa, sospechando que algo malo había pasado.

En aquel momento, no muy lejos de allí, la niña enviada para hablar conmigo corrió la puerta de papel de la pagoda y se encontró con el horrible escenario. La sala solía ser un sitio perfectamente ordenado, con olor a jazmín, limpio y pulcro. Sin embargo, lo que la niña vio fue una habitación desordenada, con las sillas volcadas, tajos de espadas en las paredes, una daga clavada en el suelo, surcos de sangre aquí y allá y el cadáver del cliente, el honorable Sato, tirado en medio de un charco de sangre roja que se había derramado varios metros en todas direcciones, llenando el lugar de olor salado y desagradable. Inmóvil e inconsciente yo estaba tumbada boca abajo sobre mi propio pecho, como si me hubiera derrumbado sobre un par de grandes cojines.  Creo que había intentado vomitar después de la patada en el estómago que Sato me había regalado, pero por fortuna no había tomado ni el té.

El grito de la niña, agudo y resonante, consiguió hacer que abriera un ojo y me limpiara la comisura del labio. "¿M?... Q...". Mientras el dolor terminaba de despertarme y yo me espabilaba lentamente, no podía saber que los cuatro guardias que había en la recepción habían echado a correr hacia mí y llegarían en un momento. Yuko, dándose cuenta de que algo terrible había pasado y de que la Casa de té estaría comprometida, se internó en una sombra... y desapareció, dejando a las dos niñas, con el té y los dulces, delante de Gerarld, totalmente confusas.

Si los guardias aparecían probablemente me detuvieran, y entonces podía olvidarme de salir de la Ciudad del Cerezo, probablemente para siempre. O quizás, si lograba arreglar un poco mi kimono y ponerme en pie, podría camelarles con alguna mentira. Tenía que pensar en algo, pero no podía más que encogerme a cuatro patas debido al dolor de mi estómago. ¿Qué haría Gerarld mientras tanto?.
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Re: Dos años en Thaimoshi Ki Nao [Libre]

Mensaje por Gerarld Amattore el Vie Ene 29, 2016 2:12 pm

Sentado tranquilamente esperando, la amable mujer me envió unas crías a servir té y golosinas mientras esperaba. Pero más pronto de lo que yo creía, unos guardias entraron a la sala de Té.
Sin moverme demasiado, gire y contemple la escena, un poco perplejo.

“Rayos, aquí si son diligentes en cuanto a estas cosas… de donde yo vengo aun faltaría una hora para la primera inspección de la ley”.


Consciente de que estaban ahí por que siguieron su pista, supo que no tendría la oportunidad de acostarse con una hermosa mujer en un plazo corto de tiempo… eso le molestaba, pero en fin, mala suerte.
Las niñas llegaron con el Té, y cogí un pastelito de galleta mientras me levantaba y comía, pensaba entablar conversación con los guardias, tenían aspecto serio, pero eran jóvenes patrulleros. Diría que inexpertos. Suponía que ya habían mandado a llamar a alguien de mayor rango. Me acerque a ellos y justo un grito se oyó mas allá de nuestra localización.

Estaba claro que alguien había visto el cadáver. Que poco sigiloso era este lugar… de donde yo vengo, se actuaba de forma más acorde de cara al público… Esto daba muy mala imagen, pero peor que eso era que ahora los guardias fueron a revisar la procedencia del grito. Y yo me vi obligado a seguirles.
Sabía que podía irme sin más, jamás me pillarían, pero tenía planes que hacer en esta zona, y necesitaba mantener un estatus legal. Así que mejor cooperar con la ley, por ahora. Total, todo lo ocurrido fue en defensa propia, estoy a salvo.

Los guardias fueron corriendo, casi atropellaron a una chiquilla que estaba en la entrada, y se pararon en seco al ver la escena desde afuera. Yo iba caminando tranquilamente, no tenía por qué correr, el cadáver no se iba ni a escapar, ni a levantar para matar a nadie.

Un par de ellos entraron, no sabía si para auxiliar a la Geisha que estaba dentro, o para inspeccionar al cadáver. Los otros dos se pusieron en guardia, inspeccionando la zona y buscándome a mí con la mirada. Una vez localizado uno de ellos fue a por mí con cierta prisa.

Antes de que llegara a mí, vi prudente ser el primero que hablara.
-Buen día Agente, quería notificar ante la ley un intento de asesinato hacia mi persona, y el trágico final del agresor, por defensa propia y por miedo a perder mi vida-

El hombre, que inicialmente venia decidido y con cara de pocos amigos, supongo que para arrestarme, se tranquilizo bastante y al llegar a mi lado, me inspecciono, y me pidió que le acompañara… desarmado.

-Vera señor agente, temo por mi vida, no se si es buena idea que me este despojando de lo único que me protege ahora mismo- … mientras hablaba seguía caminando hasta donde estaba la entrada y el otro agente, que estaba en guardia mirándome atentamente.

-Si les sirve de consuelo hare lo siguiente, me mantendré con las manos levantadas lejos de mis armas, pero si intentan inmovilizarme me lo tomare como un acto de agresión hacia mi persona, no sé si ustedes son realmente de fiar, ¿ y si son parte de la banda de ese hombre que intento matarme? Vengo a gastar mi dinero aquí, y a hacer grandes negocios con estas tierras, soy una persona importante e influyente, ya ve que tengo enemigos- Una ligera mentira, fácil cubrir, difícil de desmentir.

Empecé a hablarle sin pausa sobre proyectos e intenciones de mi empresa con su país, que se irían por la borda si no me gustaba el trato. Aquellos hombres más que cualquier otra cosa estaban confundidos, sabían que tenían que vigilarme, sabían que era sospechoso, pero no sabían del todo como proceder.
Por fin uno de los hombres que había entrado primero, salió a mi encuentro. Era el mayor de los cuatro, y seguramente el líder de la escuadra.

-Discúlpeme el atrevimiento, pero esto es un crimen que se ha cometido y usted claramente es sospechoso, lamentamos si le parece brusco pero en esta ciudad hay una serie de reglas que usted también debe cumplir, así que si no es molestia por favor entregue su arma y responda unas preguntas-

“mierda, me toco un o que no es tan tonto”


Después de un suspiro y un gesto de vagancia y aprobación, me quite de la cintura mi sable, limpio pues lo había limpiado antes de entrar al local. Y se lo entregue al más cercano.

-Como venía diciendo, ese hombre ahí tirado intento asesinarme, disparo 2 o tres veces flechas hacia mí- dije pausando bien para que escucharan con calma

–mi primera intención era identificar la amenaza y luego alejarme para notificarla a las autoridades- Mentira… - Pero justo vi a una joven damisela ahí tirada desmayada y tuve que entrar por si acaso aquel hombre mataba a la mujer después de mi escape-
-Mi segunda intención era solo dejarlo fuera de combate, pero aquel hombre era muy fuerte y diestro, estuvo a punto de matarme varias veces- dije señalando hacia dentro para que miraran ellos mismos la escena de combate.

-Y por ultimo no quería matarlo- Mentira otra vez- Solo herirlo en la espalda, pero si se fija en la herida, no es nada limpia, ni certera, le di en el cuello de casualidad, y murió desangrado-

Los hombres miraron dentro y luego me miraron a mí, no me dejaban entrar, eso estaba claro, y la mujer de dentro no sabía que hacía, solo sabía que estaba con el otro hombre que faltaba, supongo que hablando con ella.
La situación se me hacia exasperante y eterna. Me hicieron una serie de preguntas, del estilo, que hacia por aqui, si habñia visto al hombre antes, si sabñia el motivo, cuanto pensaba quedarme en la zona, y respondia con cierta sinceridad, pues mayormente la verdad me servía. Uno de los que estaba en la entrada se fue a comunicar a no se quien la situación, y seguían sin dejarme entrar a ver.
Cuando la "entrevista" acabó, intente poder alejarme pero me hicieron ver que tampoco podía… así que llame a la niña del té, me dejo la taza los dulces y a petición mía me trajo una silla, me senté a tomar el té ahí mismo, con glamur y clase.

-Por favor, acaben cuanto antes con esta situación, tengo asuntos que atender-
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Re: Dos años en Thaimoshi Ki Nao [Libre]

Mensaje por Suz el Mar Feb 02, 2016 8:47 am

Los guardias habían oído la versión del tendero, y lo cierto era que coincidía con la que Gerarld les había dado. Alguien, (seguramente Sato, por sus tatuajes era un mafioso), había disparado desde la habitación después de dejar fuera de combate a su acompañante. El disparo había fallado, y el divium se había defendido matando al asesino.

"Todo apunta a que dice la verdad, honorable extranjero", le dijo al chico con alas el capitán de la patrulla. "Así que usted y la trabajadora de la Casa pueden seguir haciendo vida normal. Pero no salgan de la ciudad: todavía tenemos que hacer algunas averiguaciones acerca de todo el asunto".

Yo ya me había levantado, me había arreglado el kimono y me había sentado con toda la dignidad que podía, teniendo en cuenta lo que sentía en mi estómago después de la patada que me había propinado Sato. Y pensar que le daba un trato especial. Sonreí, y  asentí al guardia; "Por supuesto, no se preocupe, no me moveré de mi puesto", mentí con toda naturalidad.

La gente de la Ciudad del Cerezo estaba obsesionada con las normas, el deber y el honor. Me había pasado aquí dos años, y lo sabía. Si el capitán decía que nos investigarían entonces nos investigarían, y descubrirían mi pasado como asesina. Eso me traería problemas, seguro, y si no terminaba condenada como cómplice de Sato me echarían de la Casa de té.

Al marcharse, le devolvieron el arma a Gerarld. "Si esto ha sido un intento de asesinato, honorable extranjero, podría haber otros. Sería deshonroso que muriera sin defenderse, así que le hacemos entrega de su sable". Los guardias, perfectamente sincronizados, desfilaron para salir de la habitación. Antes de dejarnos solos a Gerarld y a mi, el capitán aclaró; "En una media hora llegará la brigada de limpieza. Ellos se encargarán de llevarse el cadáver. Mientras tanto, no toquen nada". Y con una reverencia, se marchó cerrando la puerta corredera.

Permanecí sentada sobre mis talones, mirando a Gerarld, un buen rato. En parte para parecer tranquila, y en parte porque sentía que mi estómago explotaría si me atrevía a moverme. Estaba claro que estaba desentrenada; los abdominales que se marcaban alrededor de mi ombligo se habían debilitado lo suficiente como para que una patada me dejara fuera de juego, y la potente musculatura que me permitía moverme a pesar de mis dos cremosas deformidades estaba totalmente oxidada. Necesitaba ayuda para salir de la ciudad antes de que descubrieran mi pasado, así que alcé la barbilla y sonreí al tal Gerarld. "Te he salvado la vida, ¿m?. Me debes una", le sonreí con descaro. "Tengo que salir de este lugar, y tú también deberías hacerlo si los asesinos de la mafia te están buscando. ¿Qué te parece si nos aliamos?".

Tras un momento para prepararme me levanté con algo de dificultad debido al dolor, y caminé lentamente, con pasitos cortos, hasta el escanciador del saque. Serví un par de copas, y le miré directamente. "Ya sé lo que crees; que seré una carga. Casi no puedo moverme con estos dos horrores que me han dado la fama en la ciudad", sonreí mirando hacia abajo sin poder verme los pies. "Pero te sorprendería si supieras quién soy. ¿Sabes la recepción, donde te recibió Yuko?. Ella esconde mi equipo, seguramente en sus aposentos, sobre esa misma recepción. Allí tengo mis armas, mi cerbatana y un traje ortopédico que me ciñe y me protege el pecho. Con mi equipo puedo seguirte el ritmo, y conozco gente que podría sacarnos de la isla sin ser vistos. Así no puedo hacer nada, pero si me traes mis cosas te ayudaré. ¿Qué me dices?
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Re: Dos años en Thaimoshi Ki Nao [Libre]

Mensaje por Gerarld Amattore el Miér Feb 03, 2016 1:49 pm

Las cosas iban por buen camino, se estaban resolviendo y todo apuntaba a que podría reanudar mi día pronto.

Al marcharse, los hombres me devolvieron mi arma bajo una premisa "Si esto ha sido un intento de asesinato, honorable extranjero, podría haber otros. Sería deshonroso que muriera sin defenderse, así que le hacemos entrega de su sable” dijeron y se fueron cual compañía militar, paso a paso. Me incline para despedirme y respire profundamente, calmar mi corazón y poner en orden mis ideas.

Ahí estábamos los dos, esa mujer y yo. Era guapa, no tenia rasgos típicos de la región, y mucho menos un pecho típico de la región, una leve mirada arriba y abajo, la ropa disimulaba sus curvas del cuerpo, aun que no tenían tanta suerte disimulando su delantera.
Bueno tenía una pregunta importante que hacerle a esa mujer, que se me quedo mirando un segundo, me sonrió y se me adelanto rompiendo el silencio.

-. "Te he salvado la vida, ¿m?. Me debes una-, dijo sonriendo - "Tengo que salir de este lugar, y tú también deberías hacerlo si los asesinos de la mafia te están buscando. ¿Qué te parece si nos aliamos?".-
“JA! Que descarada”

-Me has salvado la vida, ¿Cómo exactamente?- dije devolviendo la sonrisa – bueno suponiendo que así fue, yo también te la salve a ti, estamos en paz-

- ¿Pero más importante, porque me busca la mafia?- pregunte, curioso, igual no sabía nada, o igual si, necesitaba saberlo-

La mujer se levantó torpemente camino, y nos sirvió saque, bueno almenos eso estaba bien.
"Ya sé lo que crees; que seré una carga. Casi no puedo moverme con estos dos horrores que me han dado la fama en la ciudad",
La verdad no pensaba en salir aun, más bien ignore lo que me dijo, pero mejor me guardo eso para mí
-Pero te sorprendería si supieras quién soy. ¿Sabes la recepción, donde te recibió Yuko?. Ella esconde mi equipo, seguramente en sus aposentos, sobre esa misma recepción. Allí tengo mis armas, mi cerbatana y un traje ortopédico que me ciñe y me protege el pecho. Con mi equipo puedo seguirte el ritmo, y conozco gente que podría sacarnos de la isla sin ser vistos. Así no puedo hacer nada, pero si me traes mis cosas te ayudaré. ¿Qué me dices?

-Te digo que paso, yo no me quiero ir aun de la ciudad, he venido con un propósito y aun no es tiempo de marcharme, sea quien sea quien vaya a por mí, no tendrán listo el ataque hasta mañana, o en medio día suponiendo que son rápidos- Me estire un poco.

-Teniendo en cuenta lo que me dices, puede que no seas tan inútil para escapar, te puedo ayudar, si me ayudas a mí, conoces esta zona mejor que yo, vete pensando donde podemos ocultarnos, yo necesito un barco, y tú necesitas una salida, intentemos conseguir mi barco, ¿conoces alguien legal o ilegal que pueda ayudarme?-

La volví a mirar, de arriba abajo, pero suponía que estaba demasiado ocupada y preocupada con lo sucedido
-si no te importa, he venido aquí por el excelente servicio que prestan, supongo que estas un poco en shock como para trabajar hoy, voy a conocer mejor esa Yuko, y a pedir una Geisha, cuando acabe proseguimos con nuestro problema- Me alejo ha paso decidido pero antes de irme pícaramente vuelvo el rostro a la mujer y le digo –Puedes unirte si sientes que quieres agradecerme el salvarte la vida-

Acto seguido me fui, llegue a la recepción, la mujer recién llegaba otra vez, supuse que de su habitación, que ya sabía que estaba encima. Me miro actuando como si no había pasado nada, disimulando estupendamente manteniendo el negocio.
-He decido ir con otra señorita en vez de la que he pedido, pero estoy un poco cansado de esperar me gustaría ser atendido cuanto antes con alguna bella Geisha- Dije poniendo ya encima del mostrador unas monedas para pagar los servicios de antemano.

La mujer aviso a una de las sirvientas algo, y la chica se fue rapido en una direccion, suponía que a preparar la habitación, la chica, o en el peor de los casos, revisar si habia alguna disponible. Sea como fuere, me puse a charlar con la mujer de forma simpatica y elocuente, ganarme un poco su confianza, su confidencia, y siempre haciendo le creer que tengo dinero suficiente, suficiente como para que esa mujer tambien le interese tenerme de cliente fijo, o de contacto.
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Re: Dos años en Thaimoshi Ki Nao [Libre]

Mensaje por Gerarld Amattore el Lun Feb 29, 2016 12:36 am

Gerarld estuvo esperando, y se cansó de esperar, la verdad era que con el lio ocurrido, la espera, y el riesgo de muerte, era difícil que su libido aguantará el nivel inicial.

El galán se disculpó con la señora, que perpleja vio como ser marchaba –Volveré en otra ocasión, cuando tenga más apetito-

Al salir respiro profundamente el aire y partió a los muelles, su objetivo tenía que estar en los bares, eso estaba claro. Ahora estaba algo alertado, y la paz que tenía originalmente había desaparecido, por lo cual dejó de perder el tiempo y fue directo a sus objetivos. Recordaba de vez en cuando a la mujer de la casa de Té… estaba claramente sobre reaccionando, como sabrían que fue de ella, que hizo ella, paranoia pura que la llevaba a pensar que estaba condenada. Pero Gerarld era un caballero, la ayudaría a huir, a su debido tiempo. Sin precipitar las cosas.

Una vez en el muelle, dio un repaso, había muchas tabernas, algunas llenas de marines, otras de pescaderos, otras de todo un poco, y otras de peor calidad… Esas eran las buenas pero no era el momento, el divium entro en una taberna grande, muy transitada, pues el murmullo se oía desde afuera, la noche era calida, y perfecta para beber.

Entro a aquel sitio, y para su sorpresa, no hubo silencio, alguna que otra mirada, pero mayormente lo ignoraron, fue un alivio muy grande para el ser alado que suele llamar mucho la atención. Aun así no tardó en llegar alguna mujer, típica cazamarineros.
-hola bombón, que te trae por aquí?-

-hola preciosidad, pues la verdad es que descanso, he terminado mi último trabajo y ahora quería tomar algo?-
-o ¿por qué, no me invitas a algo y me cuentas?-
-oye Zubune, porque lo acaparras y no lo presentas- llego otra mujer, ambas, asiáticas que eran muy guapas, si fueras un pescador, al galante acostumbrado a ligar a menudo, le parecían del montón, pero aun así no le haría asco, sobre todo porque son fuente de información.

-Vamos chicas, vamos, el trabajo era de los buenos, puedo invitarlas a ambas-
Y con esa premisa rodeo a las dos coquetas mujeres y se fue a un lugar de la taberna sentándose con ellas, y pidió 3 jarras llenas al tabernero.

El resto de la noche avanzo entre risas y varias rondas, el galante joven hizo uso de su hábil lengua para generar confianza en las mujeres, y poder sacar información necesaría.
En la primera media hora se enteró de que la marina había sufrido un duro golpe en una batalla naval reciente, que se aclaró todo, pero perdieron un par de barcos, gente, y apoyó de la gente. Era normal, eso era un sube y baja de popularidad de fondos, cuando van bien, nadie dice nada, y luego la cagan, pierden efectivos y popularidad, cuando la gente ve que no puede defenderse sola, vuelven a confiar en una tropa armada, vuelven los efectivos, y la marina se vuelve fuerte hasta que vuelve al estado de falso equilibrio. Y así sigue el bucle.
Pero eso no le interesaba, aunque fuera información útil. Siguió bebiendo en la noche, su experiencia como bebedor consumado, conseguía que aun borracho, supiera que es lo que quiere conseguir y como conseguirlo, y quería más información.
Las mujeres entraron en una discusión al final de la noche de con quien debía irse el galante Gerarld, discusión que acabo con los tres en una posada cercana, discusión que acabo con una larga noche de gemidos por parte de ambas mujeres que disfrutaron de una de las mejores cosas que Gerarld puede ofrecer.

Al final de la noche, las mujeres se dejaron dormir entre sus brazos, apoyadas en su pecho desnudo, y arropadas por sus alas. Una de las cosas que le gustaba al divium de esas mujeres era que solían ser de su altura. O más pequeñas incluso. Por lo que podía acurrucarlas sin problemas.
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Re: Dos años en Thaimoshi Ki Nao [Libre]

Mensaje por Gerarld Amattore el Lun Feb 29, 2016 12:56 am

Por la mañana, el rompecorazones se levantaba cuidadosamente para no despertar a las mujeres, se ponía su ropa y salía mientras era bañado por rayos de sol.

La noche había sido larga, estaba desorientado, y preguntó la hora a algún pescador cercano.
-pues es mediodía señor- dijo el amable hombre que caminaba cargando una pesada red de pesca.
El alarmado divium estiro las alas, que entumecidas por estar soportando el peso de dos mujeres, le dolían un poco.

Y camino a paso acelerado, pues aún no se atrevía a volar, en dirección del muelle mediano, que se encontraba junto al que él se encontraba.
La ciudad gozaba de tres muelles. Uno grande, el comercial, donde iban y venían los barcos más grandes, con cargamentos, y también donde llegaban los marines con buques de guerra, o naves más pequeñas. Uno secundario, al lado del primero, pero con menor superficie, con otra entrada, de menor envergadura. En este, se encontraban los pesqueros, y algunos barcos mercantes de menor tamaño o importancia.

Y por último un tercer puerto, pequeño, a algunos kilómetros de ahí, en una playa más solitaria, una de poco trafico naval, es sabido que es el más barato, suele albergar barcos pesqueros, barcos de posesión privada de hombres avariciosos que no querían pagar el impuesto elevado de los otros puertos, o barcos de reputación dudosa.
Si bien era vigilado por las autoridades, la mala localización del mismo, provocaba una difícil vigilancia, un barco patrulla pasaba de vez en cuando, pero mantener vigilancia dentro del puerto era difícil.

En este puerto, sobretodo, llegaban barcos de regiones no tan civilizadas, barcos que portaban esclavos, ya sean dudosos o no, no querían adoptar mala fama en la ciudad del cerezo por tener esclavos a bordo, y preferían pagar algo más para el transporte de la mercancía por tierra hasta el puerto ese, que atracar a la vista de todos.

Gerarld, en la noche anterior, se había enterado que recientemente un hombre, nuevo en el comercio con esa ciudad, había atracado en el puerto secundario, con una nave llena de esclavos. El hombre quería comerciar ciertas especias de su tierra natal, una tierra que las mujeres no recordaban como se llamaba. Pero en la primera noche los rumores se esparcieron sobre un barco esclavista en la costa, y el hombre supo que tendría que ocultar el barco.
Aquel hombre estuvo preguntando por la taberna para informarse, y fue donde le dijeron sobre el tercer muelle.

Gerarld a base de copas sabía que esas mujeres seguramente habían intentado hablar con él también, y si bien fueron rechazadas, estuvieron cerca de su mesa y sabían que el hombre había planeado mover su nave a la otra localización dos días después. Hoy era ese día. El hombre tenía media tripulación en tierra, pues no los necesitaba a todos y les dio libre la semana, y con algún que otro miembro de su tripulación más cercana, y los esclavos, zarpó del muelle, rumbo al muelle pequeño.
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Re: Dos años en Thaimoshi Ki Nao [Libre]

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