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Dos años en Thaimoshi Ki Nao [Libre]

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Re: Dos años en Thaimoshi Ki Nao [Libre]

Mensaje por Gerarld Amattore el Lun Feb 29, 2016 5:32 pm

El barco había zarpado, o al menos estaban en ello, pues ya se encontraban en movimiento, aunque solo habían surcado 5 metros de mar. Era un bergantín, un precioso bergantín de dos palos, usado para el mercadeo seguro.

La pequeña caminata dio tiempo a sus alas a despertarse del entumecimiento que tenían, el alado pirata las estiro un poco más, agito un par de veces y se tiró del muelle. Comenzó a volar a ras del agua, se acercó por detrás de la embarcación y podía observar que nadie estaba en el nido del palo de mayor, ni tampoco en el nido del palo de trinquete, que era el palo más cerca de proa.

Se agarró a la embarcación por detrás, evitando las ventanas del castillo de popa, no sabía si había alguien, pero mejor evitar complicaciones. Escaló hasta la parte de cubierta, pero manteniéndose a cubierto esperó.

-Vamos malditos bastardos, a poner los remos en el agua, hay poco viento ahora mismo y quiero llegar hoy- bramaba el capitán, y posiblemente sea la misma persona que el comerciante, tampoco importaba.

A su lado a veces venia un hombre, que luego se iba y daba unas ordenes, desde esta zona solo podía ver a un par de hombres controlando las velas, y por un lado sobresalieron dos palos grandes, dos remos de madera que se sujetaron a la cubierta y cayeron pesados al agua, y luego a grito de algún hombre que no veía empezaron a remar siguiendo el ritmo.
Mucho más no podía ver, al menos no sin descuidar su escondite, pero estaba atento a lo que pudiera oír.

El sol aún no estaba en lo más alto, y eso que ya había pasado medio día, ligeramente inclinado, no podría subirse al nido sin proyectar una sombra, por lo que descartó esa idea. El divium escuchaba, y esperaba, a que se alejaran más del puerto, ya estaban a una milla más o menos, el navío comenzaba a girar en dirección al nuevo puerto. Y el capitán seguía gritando órdenes y bravuconadas.
Fue ese el momento en el que Gerarld desenfundó sus armas. Se soltó y aleteo para no caer al agua, se alejó un poco del barco manteniendo la posición y dejando que este se alejara, y luego cogió impulso volando. Una vez obtenido cierta velocidad, subió a la altura de la cubierta del castillo de popa, voló directamente al capitán que estaba al mando del timón y hundió el filo de su espada en el cuello de aquel hombre, que apenas sospechó de lo que sucedía. Sin embargo el hombre a su lado, probablemente de confianza dio el grito de alarma y desenfundo rápido su arma para atacar.
Gerarld aun así tenía que asegurar que mataba al capitán, el sable no atravesó el cuello, el divium no tenía tanta fuerza física como para atravesar el hueso, más la herida era grave y sangraba bastante. El divium con un movimiento preciso desengancho la hoja de su sable del cuello, lo agarro con su otro brazo, y alzo el vuelo rápido, y a tiempo para esquivar el ataque del primero de abordo. Se alejó por detrás unos palmos, y lanzo al herido capitán al agua.

-El capitán ha caído al agua!- se escuchaba, gritos de órdenes y algunos de alarma se escuchaban, más aun no había acabado su empresa, el pirata cargo otra vez volando, esta vez fue por estribor, un vistazo rápido a las ropas de los que ahí se encontraban y escogió al que mejor ropaje llevaba.

Un hombre de mediana edad, de tez roja del sol, pero blanca originalmente. Un hombre que sería su próximo objetivo, y éste lo esperaba con una lanza de acero.
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Re: Dos años en Thaimoshi Ki Nao [Libre]

Mensaje por Gerarld Amattore el Lun Feb 29, 2016 7:39 pm

El pirata volaba hacia el barco, donde un hombre armado lo esperaba, Gerarld, consciente de que tenía desventaja ante un arma de ese alcance, cambio de estrategia, enfundo el sable mientras volaba, saco un par de dagas, una en cada mano. Y antes de llegar hasta su enemigo subió volando unos 70º de inclinación, giro sobre sí mismo, y lanzo las dos dagas. Aquel hombre las esquivo, las dos pero torpemente, y seguía mirando al divium que saco otras dos y volvió a la carga.

Mismo proceso, acercarse en línea recta, horizontalmente, y elevarse antes de llegar, para atacar desde la espalda y desde arriba, pero esta vez el hombre no se esperaba que Gerarld tirara la primera daga justo en el intercambio de trayectoria, esta daga le dio en la pierna, una herida menor, y casi superficial, pero volvía a su objetivo lento y no pudo esquivar la segunda que venía directo al cuerpo.

EL pirata aéreo había apuntado a su pecho, corazón o pulmón, ambos mortales. Sin embargo acertó en el torso, por debajo del pecho. Podría haber tocado algún órgano, o no, no lo sabía pero el hombre cayo de rodillas sujetando la herida con su mano, y la sangre brotaba entre sus dedos.

Mientras combatía, el guerrero alado observaba la situación, estaba claro que la mayoría de los esclavos se quedaban quietos. Los que no lo eran se movían libremente de un lado a otro, armándose, y posicionándose. Eran 5 contando al que acababa de agredir. El primero al mando que bajaba del castillo de popa para revisar la herida del otro sujeto, dos hombres que habían bajado de las cuerdas para estar parados enfrente de los anteriores, cerca del borde, y esperando que se acercara. Y un quinto miembro que daba órdenes a los demás esclavos, estaban intentando amarar la vela mayor, para intentar frenar el barco, posiblemente para salvar al capitán, no querían alejarse demasiado.

Gerarld volvió a la carga, saco su sable, y concentro gran energía calorífica en la punta del mismo, este cogió un color rojo intenso, como de acero fundido, pero solo la punta, perdiendo el color gradualmente mientras se alejaba de la misma, y siendo normal a los 10 centímetros de la misma.
EL plan era sencillo, volar hacia esos dos, e intentar darles un golpe con su habilidad de acero ignífugo, intentando que ambos se vean alcanzados por la misma. El pirata se acercó volando esquivo el ataque, demasiado obvio, de su contrincante, y aterrizo junto a él, bloqueo con la espada el ataque del segundo, y se movió rodeando al anterior, fue girando y girando, hasta tener a los dos muy pegados, entonces amagando echarse atrás, provocando que ellos dieran un paso adelante para seguirlo, hizo un cambio de sentido espontaneo y abalanzo el sable cual estoque hacia sus enemigos, impactando de frente y liberando la magia dentro del sable.

Un estallido de calor y fuego brotó de la punta, envolviendo frente a si un par de metros, en un fuego abrazador, que pronto desapareció del aire, pero se mantuvo en el cuerpo de ambos piratas y en la cubierta del barco donde se situaban.
Los hombres desesperados gritaban y agitaban sus armas y brazos sin sentido, corrían de un lado a otro hasta que uno se tiró al agua, seguido del otro que lo imitó.

-hombres al agua- se oyó de fondo, Gerarld sonriente levanto la mirada para observar la escena, el pirata estaba ganando esa pequeña batalla y miraba emocionado en busca de sus siguientes objetivos, hasta que un estruendo enorme lleno la cubierta, seguido de un silencio, un dolor agudo en la espalda, y un líquido caliente. Le habían disparado.
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Re: Dos años en Thaimoshi Ki Nao [Libre]

Mensaje por Gerarld Amattore el Miér Mar 02, 2016 2:59 am

Durante un segundo, Gerarld sintió un paso del tiempo distinto al del resto del mundo, durante un segundo, le dio tiempo suficiente a repasar sus acciones, a repasar sus propósitos, a recordar su último encuentro la noche anterior, encuentro muy bueno dicho sea de paso, pero a sobretodo repasar la estupidez de sus acciones. Había dado la espalda a sus enemigos, confiado e irresponsable.

Durante ese segundo se había girado, adolorido, el primero al mando, que antes había ido a revisar la herida de su compañero estaba mirando triunfante, y bramaba una y otra vez –Acabar con ese bastardo, acabar con ese bastardo-

Ahora herido, se tambaleo un poco hacia atrás, sintió la dura y húmeda madera del barco en su espalda al apoyarse contra la barandilla. Con la espada aun en su mano, se defendió torpemente del ataque del último integrante, que había parado de dar órdenes para participar.

El primero al mando también se acercaba amenazador con un hacha de mano. Las cosas se tornaban difíciles.
-Vamos malditos esclavos, ayudad, matad al polizonte o comeréis la mitad esta semana!- Grito aquel hombre agitando su hacha en el aire.
-yoo, soy FENIX- grite, apoyándome con el brazo libre en la barandilla. – y vengo, a liberar a estos esclavos de ustedes malditos bastardos- el final no fue tan enérgico como al pirata le hubiera gustado, pero sembraba la duda en los esclavos, algunos se habían levantado para ayudar, otros ya tenían armas en las manos, se detuvieron un momento, incrédulos de que lo que prometían fuera a ser cierto, solo regalaron un minuto de tiempo, pues a la próxima orden de ataque volvieron a moverse, el herido e intrépido divium tenía que apurarse, o su estratagema no serviría de nada.

-Vamos, venid a por el Fénix!- durante ese minuto, sus dos enemigos, lo tenían rodeado, y tanteaban, no eran diestros guerreros, por lo que no se querían estrepitar, aun que tenían cierta confianza, pues Gerarld estaba herido. Un par de ataques y un par de bloqueos, pero ahora era momento de usar su As bajo la manga.

Había ganado el tiempo suficiente, se había recuperado un poco como para volver a centrar su magia en su sable, el sable fue cogiendo el color incandescente rojo, emitía calor cada vez más y de repente el fuego broto del acero y rodeo la hoja al completo.

El pirata, estaba usando la habilidad que le daba su mote, si bien su mayor utilidad en ese momento era el impacto visual, los esclavos se quedaron quietos, la duda aumentaba, y en algunos incluso el temor, en otros tal vez esperanza. Pero aparte de su impacto visual, tenía un impacto real físico.

Rápidamente y aguantando el dolor del tirón al moverse, Gerarld se movió hacia adelante, aprovechando la sorpresa de sus adversarios, dio tres ataques rápidos, todos bloqueados, luego una patada en la zona baja, seguida de un corte rápido en la cara de su enemigo que se había inclinado hacia adelante por aguantar el golpe. Recibió un corte en la cara, no tan profundo como para ser grave, pero no era superficial tampoco. Sin embargo, era un acero tan caliente, que quemaba al contacto, y las llamas que lo rodeaban afectaban a los alrededores. Un corte normal acabo quemando la cara del sujeto, el hombre tenía un tajo que llegaba de la oreja a la nariz, cortando el labio, y alrededor los cabellos y los ojos habían recibido el impacto del fuego. Aquel hombre gritaba, soltó su arma y se llevó las manos a la cara, intentando apagar con las palmas, pero después de lograrlo, el daño estaba hecho, la retina se había quemado, el dolor aun persistía y la visión de ese ojo se había ido.

Por lo que quedó el Pirata, y el Primero al mando. Las miradas se cruzaban, la tensión era palpable. El tiempo se congeló.
-Mira, tu capitán ha muerto, lo herí de muerte y tire al agua, eres el ultimo capaz de combatir, pero no quiero matar a nadie más, ni a ti ni a tu compañero, ninguno de los dos- dijo señalando con un gesto al otro hombre que estaba detrás herido, puede morir o sobrevivir, era difícil decirlo, pero estaba claro que habían dos heridos, uno muerto, y dos desaparecidos en el mar.

-No era mi capitán, era mi timonel y primero al mando bastardo!-

Esa frase no se la esperaba el astuto divium. Desde el principio pensó que el capitán era el que estaba bramando las órdenes, pero resulta que el comerciante era del estilo que delegaba todo a su primer al mando. Su golpe de gracia había fallado. Y ahora se encontraba en un embrollo.
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Re: Dos años en Thaimoshi Ki Nao [Libre]

Mensaje por Gerarld Amattore el Miér Mar 02, 2016 1:27 pm

Si bien inicialmente la hoja candente impactaba y metía duda en el capitán, ahora después de la charla la furia de aquel hombre era aún mayor que el miedo, la conversación había despertado en el capitán la realidad en la que estaba, estaba a punto de perderlo todo, y ya había perdido bastante.

Embestida tras embestida, el espadachín alado, se veía arrinconado, bloqueaba como le era posible, había sacado una daga y adoptado el estilo de pelea de sable y daga. Un estilo más defensivo, y que trataba de buscar oportunidad de contraataque. Oportunidad que no llegaba, pues aquel hombre no dejaba de atacar, pero el Fénix tenía una ligera ventaja. Su contrincante usaba un hacha, y a pesar de que el mango estuviera recubierto por una capa protectora, cuando lograba bloquear un ataque por la parte de madera, esta se quemaba un poco. Con los repidos movimientos del arma no lograba prender fuego nunca, pero poco a poco se quemaba y se debilitaba. Era cuestión de tiempo… Tiempo que obviamente el Divium no poseía.

Cuatro minutos habían pasado, podría aguantar las llamas por solo un minuto más, 50 segundos en realidad. Gerarld intentaba como fuera posible mientras se movía a lo largo del barco pegado a las paredes, y esquivando obstáculos. Bloquear siempre en una misma zona.
30 segundos, por fin un ruido característico, el de la madera crujiente, como avisando de que ya no era lo resistente que fue cuando construyeron el arma. Gerarld sabía que faltaba poco… necesitaba un buen golpe, pero él no podía dárselo. Así que debía de recibirlo.
20 segundos, en una pantomima, Gerarld se tiró al suelo fingiendo haber tropezado. Una pantomima que en realidad le dolió bastante, pues estaba herido y no pudo evitar gritar de dolor. Su enemigo, el capitán frustrado, hizo lo más probable que haría cualquiera, un tajo descendente, que contenía más fuerza y era mejor para objetivos en el suelo.

Gerarld se deslizo, ligeramente, solo para evitar el proyectil que resultaría. Coloco su sable en horizontal, en la trayectoria del hacha, coloco la daga de la otra mano en la parte sin filo de su arma, para dar soporte y mayor resistencia. Y con fuerza encarto el filo de su espada en la madera del hacha.

No se partió, como había esperado, pero al quedarse enganchado dio tiempo suficiente al fuego de la hoja a prender la madera. 5 Segundos de forcejeo entre ambos combatientes, lograron separar las armas, pero el capitán no tuvo más remedio que soltar su arma que ahora estaba en llamas.

10 segundos. Gerarld se puso en pie, apunto al gaznate del capitán con su hoja en llamas y caminando hacia adelante fue empujando hacia atrás al capitán, derrotado y frustrado.
-Y ahora, te vas nadando- Dijo aquel pirata mientras lo empujaba hasta la borda. El capitán se resistía por lo que se llevó un ligero corte en el cuello, un corte que en seguida cauterizo pues estaba en llamas, y le dejo una herida de quemadura por el cuello y la parte inferior de la mandíbula. El hombre cayó al agua. La espada se apagó.

Mirando alrededor, exhausto por la hazaña conseguida, Gerarld no podía seguir combatiendo, estaba cansado física y mentalmente, y además estaba herido. Jadeaba un poco, pero intentó mantener la compostura, y miro a los que quedaban.
-Tirar un barril de madera, pero vacío, dejad las provisiones que tenga el barril en la cubierta- Gerarld no era asesino a sangre fría, quería darle la posibilidad de sobrevivir a su contrincante, que tampoco merecía perderlo todo, e incluso su vida. –Que la mar decida si muere o vive ese hombre- dijo mirando uno a uno, en principio nadie se movía. Uno de los heridos obedeció, si bien para ayudar a su antiguo capitán, o porque pensaba que moriría si no lo hacía, o porque pensaba que podría serle útil a él mismo si también lo tiraban por la borda.

-A partir de ahora, tomo el mando de este navío, lo rebautizare como Falkennest, y como nuevo capitán de este barco declaro por la presente que los esclavos serán liberados cuando lleguemos al próximo puerto, y que todas las mercancías del navío y sus ganancias serán repartidas por partes iguales entre todos ellos-

Los esclavos incrédulos tardaron en asimilarlo pero luego comenzaron a gritar de alegría. Los dos hombres heridos, miraban, sabían que no podían hacer nada, debían de jugar bien sus cartas para sobrevivir.

Gerarld, tambaleando en su primer paso, camino hasta el sujeto que tenía la cara quemada
-no voy a matarles, ni a tirarles por la borda, si se rinden, se mantendrán cautivos hasta que lleguemos al puerto y podrán irse- les dijo, estos hombres, comerciantes mayormente y con miedo a morir, no dudaron en aceptar.

-Ahora soltad las cadenas de los esclavos- les ordenó –Tráiganlos a todos-

En 5 minutos, tenían a 10 hombres y a 2 mujeres, todos consumidos por la vida que llevaban
-Mi nombre es Fénix, el que les ha salvado de una vida de miseria, ayúdenme a llegar al próximo puerto, y todos serán libres, libres de hacer su vida, y libres de gastarse las provisiones que les daré como quieran, pueden venderlos, guardarlos, me da igual, pero ahora mismo tenemos nuevo rumbo, y necesito gente en las velas-
Gerarld se movió caminando hacia el timón. –Así que a mover el culo, trabajar por la libertad, a toda vela!, nos vamos de aquí-ordenó.

Uno de los esclavos, de tez tostada, probablemente un Vikhar, alto y musculoso, con muchas cicatrices en el cuerpo se giró a sus compañeros y los animó a que hicieran lo que el nuevo capitán pedía. A este hombre Gerarld lo llamo a su lado después.
-Cómo te llamas?-
-Abduk’karek-
-Pues mira Abduk, quiero un repaso de cual era las funciones de ustedes aquí-

Después de una breve charla, Gerarld se enteró de que mayormente, estaban para mantener el barco, remar, trabajar en artesanías bajo cubierta, limpiar. Lo más interesante era que una de las esclavas era la cocinera, y se le daba bien tratar a sus compañeros esclavos heridos con algún que otro ungüento cuando estaban en la celda durmiendo. Celda que tenían acondicionada para meter a los 12 esclavos, y no cabía ni uno mas.

-Vale Abduk, quiero que metas a nuestros dos heridos en esas celdas, bajo llave, y me llames a esa mujer para que me trate las heridas, aprovecha y pásate por la cocina y trae una hogaza grande de pan para cada uno, seguro tienen hambre, después de que me curé espero que la cocinera acepte en cocinarnos un festín para todos-

El hombre, sonriente con la última parte de la frase, se fue dio las ordenes y desapareció bajo cubierta con los dos heridos, que acataban sin rechistar, pues su vida estaba en juego.

Gerarld giro el timón, debía alejarse de esa isla, y puso rumbo al mar, debía llegar a Geanostrum, donde poner el barco a buen recaudo, ya habían hablado del asunto el corsario y su capitán, primero debía conseguir un Barco, luego llevarlo junto a él, donde se repararía, prepararía. Y se lo guardarían hasta que tuviera una tripulación. Si bien ahora tenía una, sabía bien que ex esclavos eran malos recibiendo órdenes, y siempre hay algún problema, además era un mayor incentivo ser libre y con dinero, que ser un bucanero.

Sin embargo, el nuevo capitán estaba cansado, empezaba a sudar, debía aparentar fuerza para que las cosas fueran como debían, o no le harían ningún caso, debía estar al timón, aunque ahora más bien lo usara como apoyo para mantenerse en pie. Al rato, la mujer llegaba con un bolso de pieles, del cual saco un frasco.

Sin decir nada abrió el frasco y un extraño hedor salió de él, y una crema viscosa estaba a la vista. La mujer callada cogió un poco y se puso a su espalda y espero.

Tras un rato despistado, comprendió finalmente que tenía que quitarse la camisa. Fue una empresa difícil, y dolorosa, y más difícil fue no gritar, pero no pudo evitar quejarse y gemir suavemente de dolor. Una vez quitada la camisa, la mujer hecho el ungüento en la herida.
Gerarld ahí si grito, no solo tenía mal olor, sino que además escocía bastante. Una risa leve se escuchó a un lado, era Abduk que subía con 2 trozos de pan.
-Si no duele, es que no hace efecto- dijo mientras dejaba un trozo de pan encima de la barandilla de madera, y se comía el suyo.
-Cuál es tu plan, alado- alado, estaba claro que aún no le consideraban capitán, pero que seguían sus reglas, por ahora.
-Mi plan es liberarles, en un puerto que está a un par de semanas de aquí, este bergantín parece rápido, igual podríamos en una semana llegar, luego cada uno es libre-

-¿Y por qué tenemos que esperar tanto? Estamos dejando atrás un puerto-

-Un puerto con gente que nos busca, tienen hombres ahí, esperando por el barco, mejor alejarnos de esta isla, y yo se manejar bien las cartas de navegación, y se bien a que puerto ir, no te preocupes Abduk, cumpliré con mi palabra-

Cuando la mujer dejo de tratarme, Abduk le dio el pan y y ambos se fueron abajo.
-Si tardas más de dos semanas, dejaremos de seguirte- advirtió aquel hombre, estaba claro que lo decía para que el pirata estuviera en sobre aviso, seguramente significa que hay gente en contra, pero que Abduk puede convencerles de que esperen dos semanas.

El resto del viaje fue tranquilo, la idea del festín agradó bastante a la tripulación provisional, y después de un inventario de raciones se convenció a todos la cantidad de comida que se debía comer diariamente para llegar sin problemas a su destino.
Durante el viaje, la mujer cocinera, llamada Sareha, resulto ser extremadamente útil, sus dotes de cocina y conocimientos de medicina natural. Además de ser extremadamente callada. Cuando por fin llegaron a puerto, se repartió como prometido las mercancías que tenía el antiguo dueño entre todos, y todos abandonaron el barco. Gerarld mando un mensaje a su capitán con un mensajero, y se dispuso a esperar. Al fin tenía un barco, tenía a Falkennest, y Gerarld no podía ser mas feliz.

FIN
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