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Cuentos de Noreth
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Maleficarum [Solitaria +18]

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Maleficarum [Solitaria +18]

Mensaje por Lujuria el Jue Ene 28, 2016 11:32 pm

Verano 992 d. d. G. A.
Año 0 Mes 1 Dia 1
Zheroker
Anochecer

Hacía un par de minutos que la lluvia había comenzado a caer, Asmodea acababa de llegar a la ciudad de Zheroker, una ciudad grande como las demás, la demonesa aun seguía en búsqueda de su compañero, hacía un tiempo que lo buscaba por todo Noreth y aun no habia tenido exito. La demonesa estaba parada en lo alto de un tejado, siempre que llegaba a una nueva ciudad la exploraba con la vista, para después caminar por ella, pero lo que vio borró de la mente todos sus planes.

A lo lejos por una de las calles más transitadas, un hombre caminaba lento y con la cabeza baja, sin ánimos de quitarse del frío líquido y parecía no tener prisa en nada.

Era el dia mas gris en la vida de Emmerich, sus ánimos estaban por los suelos, se sentía el hombre más desafortunado de Noreth, estaba al borde de tomar una soga y colgarse para terminar con su miseria. Su esposa que era de una familia acaudalada e importante había fallecido la noche anterior y hoy por la mañana su cuerpo había sido cubierto por varios metros de tierra, la causa que los doctores le dieron fue posesión, una posesión demoníaca, no tenía sentido, los demonios no llegaban a Zheroker.

Emmerich parecía ser adinerado, sus ropas no eran de gente media, denotaba su rango social y estaba claro que era pudiente. Asmodea lo vigilo a la distancia, tenia la apariencia de un hombre alto y fornido, pelo largo color rubio y barba de candado, de edad madura y ojos azules, su ropa era vieja y parecían de campesino.

Durante toda la tarde Asmodea siguió desde lejos al tipo, hasta que llegó a una casa grande y lujosa como se lo había esperado. Emmerich entró dejando la puerta del pequeño jardín abierta, después abrió con dificultad la puerta principal y la azotó tras haberla cruzado.

Asmodea se atajó el agua desde la casa que estaba al frente de la de Emmerich, observando el ir y venir del sujeto, parecía preocupado caminando de un lado a otro, asi fue su espionaje durante lo que tardo en quitarse la lluvia, Asmodea que tenia un interes raro en el sujeto estaba a punto de irse y dejar de lado aquel tipo hasta que Emmerich empezó a mover muebles de la casa. Primero hizo a un lado la mesa del comedor, siguiendo con las sillas, luego tomó un baúl grande y alto y lo colocó en el centro de la habitación, a continuación tomó un taburete y lo colocó encima del baúl. Asmodea se preguntó qué pasaba por la cabeza de aquel hombre, pero casi al instante la respuesta le vino a la mente cuando vio que regresaba con una soga en mano. Se iba a suicidar.

Era raro que Asmodea sintiera lastima por el sujeto, sentía preocupación, pero cuando vio sus planes de suicidio sintió pena, el sujeto solo se lastimaria y no atentaría contra su vida ni por error. Emmerich había aventado la soga sobre de una trabe de una madera vieja, no soportaría su peso mas de unos segundos, Asmodea se acercó con precaución para no levantar sospechas en los vecinos, la noche ya casi habia caido asi que tenia refugio entre las sombras, la demonesa miraba por la ventana, esperando el momento preciso para entrar.

Emmerich ya tenía todo listo, nudo perfecto, plataforma perfecta, carta de despedida, soporte en mal estado, la receta perfecta para el peor suicidio de la historia.

El hombre subió con dificultad al taburete ayudándose de la soga, tenía en mano un violín y su respectivo arco, cuando estuvo parado sobre su taburete tomó su violín en posición, cerró los ojos y deslizó lentamente las crines de su arco sobre las tripas de su violín, Asmodea nunca habia visto tal cosa, no sabia ni el nombre  del objeto que tenía Emmerich en manos y menos lo que hacía con el. La cabellera de Emmerich se movía rápido para después quedarse quieta al ritmo de su melodía, durante todo su show Emmerich mantuvo los ojos cerrados, sin darse cuenta de que un sujeto le espiaba por la ventana, cuando el músico por fin terminó su canción avento el violín a un sillón, después dejó caer su arco al suelo, puso sus manos en forma de oración, levantó la vista al techo, tomó la soga que ya tenía un perfecto nudo formando un collar, introdujo su cabeza en el, jalo un poco la soga y ajustó su collar, miró a sus pies viendo como bailoteaba el taburete sobre el baúl, tomó un respiro y de un fuerte coleteo arrojó el taburete con sus pies lejos de él. Emmerich permaneció inmóvil unos segundo, su cara se ponía roja, para después soltar todo el aire y comenzar a moverse buscando el oxígeno, Asmodea miro la viga, estaba tardando en romperse, cuando de pronto un crujido fuerte rompió el silencio y Emmerich cayó de lleno encima del baúl quedando inconsciente.  

Asmodea asomo mas la cabeza para ver si no habia desertado, Emmerich estaba noqueado.

Cuando la demonesa se aproximo a la entrada noto que estaba abierta, sin duda dejaba abierto para cuando se percataran de su ausencia, Asmodea tomó un cuchillo de la cocina y cortó su palma, de inmediato su forma comenzó a cambiar de un hombre fornido a una joven delicada y hermosa, de tez blanca y cabello rubio y largo, ojos cafes claro y unos labios rosas y delgados, su cuerpo tenía curvas atractivas y unos glúteos perfectos.

Desafortunadamente Asmodea aún conservaba las ropas viejas de su apariencia anterior, era un problema habitual al que la demonesa ya estaba acostumbra, subió a los cuartos e inspeccionó los guardarropas hasta que dio con uno donde había infinidad de ropa femenina, sabía que era ropa que el sujeto podría reconocer pero entre toda esa gran cantidad era imposible que se aprendiera de memoria todos los atuendos, Asmodea tardó unos segundos en elegir hasta que tomó uno al azar, la demonesa no era la mejor modista y nunca lo seria pero sabia que el vestido que tenia en mano era novedoso y elegante, no dudo en ponerselo.

Asmodea bajó nuevamente a la sala de estar, Emmerich aun seguía tirado, Asmodea se arrodillo frente a él y le dio el beso más inocente que pudo dar durante toda su existencia, sus labios apenas tocaron los del humano, Asmodea sintió como le caminaban hormigas por la espalda, no sabía si era frío, pues el vestido era abierto por la espalda pero fuese lo que fuese nunca lo había sentido. Después de aquello una sonrisa suave y delicada se dibujó en su rostro falso, la demonesa acomodo a Emmerich en el suelo para después ofrecer sus piernas como almohada para el infortunado artista.

Algo en el interior de Asmodea le pedía que no se alejara de aquel hombre.









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Re: Maleficarum [Solitaria +18]

Mensaje por Lujuria el Sáb Ene 30, 2016 7:07 pm

Verano 992 d. d. G. A.
Año 0 Mes 1 Dia 1
Zheroker, Casa de Emmerich
4 Horas Después
Madrugada

Emmerich tardó un par de horas en despertar, durante ese tiempo Asmodea solo contemplo el joven y perfecto rostro del humano, nunca había sentido tanta atracción por algún ser de este plano como por el, la demonesa tenía que saber que tenía aquel sujeto que le causaba tanto interes.

Emmerich abrió los ojos lentamente al sentir las caricias en la cara que asmodea dulcemente le hacía, el joven rápidamente se levantó, el rostro de Asmodea le era conocido pero era imposible que estuviera presente en ese momento.

-¿Que haces aqui?- Emmerich estaba perplejo. -Deberías estar lejos- la cara de asmodea cambio del placer a la duda, el humano conocía su rostro, era la primera vez que le pasaba esto, la apariencia de la demonesa era la de alguien más.

-Donde debería estar según tu- pregunto Asmodea tratando de fingir calma y seguridad.

-En Phonterek… ¿Que no fuiste enviada ahí para volverte servidora de Helios?- Emmerich miraba con pena y nerviosismo todo el tumulto hecho por su penoso intento de suicidio.

-Si eso… Helios puede esperar… tiene muchas más servidoras aparte de mí- bromeó la servidora de Lluughua. Asmodea volteo sutilmente observando todo lo que estaba tirado y fuera de lugar, la cara del joven se torno roja de inmediato y titubeo.

-Lamento que llegaras en este momento- respondió Emmerich a las miradas curiosas de la mujer.

-¿Si, respecto a eso, que ha pasado?-

-Se fue… Allison se ha ido, está muerta- Los ojos de Emmerich se tornaron vidriosos y de ellos brotaron lágrimas.

Asmodea permaneció callada, su apariencia era dificil de llevar, no sabia que responder, cualquier comentario podría delatar su falsedad.

-Vamos, levántate, ya es tarde, mañana hablaremos de eso, por ahora descansa, ve a recostarte, ha sido un dia dificil- respondió lo más amablemente que pudo y casi al instante se puso de pie para sujetar del brazo al joven artista que aún estaba adolorido del golpe, Emmerich no protesto, extrañamente obedeció sin objeción y acompañó a Asmodea que lo guiaba a una cama, la cama del mismo cuarto donde había tomado el vestido.

El artista se recostó finalmente y pronunció desde su cama mientras veía a Asmodea acercarse a la puerta para salir del cuarto -Gracias Karina…- Asmodea se detuvo en seco, “Karina” ese era su nombre, el nombre de la persona que ella estaba suplantando, Asmodea siguió su camino y cerró la puerta ignorando aquel comentario.

Aún faltaban cerca de tres horas para que el sol iluminara la casa, Asmodea bajo con la intención de averiguar más sobre aquel humano y si podía obtener algo de karina de paso.

Cuando bajo lo primero que vio el el desastre de la soga, en otras instancias Asmodea no hubiera pensado siquiera en ordenar las cosas ella misma pero debía ser una humana comun, asi que limpio el caos que había en la sala y el comedor.

En medio de aquella limpieza Asmodea encontró pinturas en las paredes, sacandose la duda que tenía en la cabeza, era pintor, el humano era un pintor, para después toparse con otra pintura de él mismo tocando un chelo, también era músico, siguió inspeccionando la casa y llego al cuarto de música, en el estaba un piano negro de cola, sobre de él había partituras aventadas, todas del mismo autor, Emmerich Van Der Roden, Asmodea intuyo que era el nombre del humano, pero debía asegurarse.

La demonesa camino un poco más por la casa, llegó a un estudio con un hermoso escritorio de caoba negra, inmediatamente se imaginó a sí misma siendo penetrada por aquel humano encima de aquel escritorio. Detrás del escritorio había una silla de madera forrada en piel de algún animal, no sabía bien de qué animal pero era suave, todo en ese cuarto le causaba un enorme placer que tuvo que sentarse en la silla y masturbarse ambos genitales para calmar sus ansias de sexo. Era la primera vez que no usaba su cambio de forma para fornicar con la víctima, esta vez la víctima había sido ella, sus reservas de energía habian sido la ofrenda a su padre.

Cuando Asmodea terminó sus asuntos hecho un vistazo rápido a los cajones, encontró el diario de la ciudad, varias anotaciones de pendientes en una libreta, una lista interminable de numeros que asmodea no entendía para nada, plumas de grifo, de halcón, de águila, tinteros, puntillas, frascos de tinta, pergaminos nuevos, pañuelos, un anillo enorme de plata con un leon de adorno, cera roja para sellos, una vela con candelabro en la mesa y fósforos, y al final de todos los cajones había una caja sola y polvorienta, una caja de madera forrada en terciopelo morado, dentro estaba un libro pequeño, y de un grueso normal, en las pastas tenía el nombre de Allison y estaba acompañado de una cerradura, Asmodea tomó el libro y al levantarlo una llave dorada con el emblema de un león en la cabeza se escondía entre el terciopelo.

“Un diario… esto servirá” pensó la demonesa.

Asmodea abrió el diario, lo hojeo un momento, demasiadas hojas para leerlas todas. Las siguientes dos horas Asmodea leyó fragmentos del diario enterándose de algunas cosas que le iban a servir, pero lo que mejor le serviria era una frase “Al fin me deshice de Karina, la muy zorra a estado intentado robarme a mi prometido” eso esclarecer muchas cosas y daba pie a muchas otras. Karina era alguien que podía entrar en la vida de Emmerich. Ahora la ultima duda que despejará en unas horas, porque tomó la forma de karina, era obvio que el artista tenía un deseo carnal por ella, pero Asmodea queria saber la historia completa.

Dia 2
3 Horas Después.
Mañana


La demonesa regreso el diario a la caja y la caja al último cajón a la derecha del escritorio de caoba, la luz del dia ya pegaba fuertemente en la casa y entraba por los enormes ventanales de las habitaciones.

Asmodea que en varias ocasiones estuvo en prostíbulos hizo lo que muchas de las chicas hacían a los clientes que les gustaban o de los que se enamoraban, un desayuno, si bien ella nunca lo había hecho, si observaba como lo hacían.

En la cocina había mil cosas, muchas no sabía para qué servían y otras pocas veces las había visto, tomó una charola de plata fina con adornos exagerados que había en la mesa y vio varias frutas en un canasto, eso sería suficiente pensó la demonesa.

Asmodea subió con la charola en manos, las frutas rodaban peligrosamente por las orillas del traste, cuando estuvo frente a la puerta toco dos veces. -Se puede- no hubo respuesta del otro lado. Asmodea giró el picaporte y abrió la puerta de inmediato, Emmerich aun seguía dormido.

Asmodea dejo la charola en un mueble que estaba junto a la cama, aún tenía deseos de intimar con el humano, se sentó en la orilla para no despertar al sujeto, Emmerich solo tenía una sábana de lino casi transparente como abrigo, la demonesa deslizó su mano por encima, primero sintió el fuerte pecho, bajando por un abdomen plano y sin señales de grasa, hasta llegar al vientre suave y relajado del artista, por último sus dedos sintieron el pene de Emmerich, quizá porque la sábana y la ropa de estorbaban asmodea se hizo una idea de que el sujeto tenía un pene grande para su raza, eso lo sabría después con más calma. Asmodea se puso de pie y salió de la habitación sin hacer el más mínimo ruido.







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Re: Maleficarum [Solitaria +18]

Mensaje por Lujuria el Mar Feb 09, 2016 12:16 am

Verano 992 d. d. G. A.
Año 0 Mes 1 Dia 2
Zheroker, Casa de Emmerich
2 Horas Después
Tarde.

Cuando Emmerich bajo de su siesta Asmodea estaba sentada en el cuarto de música, había descubierto que las piezas blancas hacían sonidos al ser sumidas, aunque lo descubrió de una manera muy brusca pues en vez de utilizar los delicados dedos usaba los fuertes puños haciendo que el ruido llegase incluso a las afueras de la casa.

-Gracias por las frutas, creo que necesitaba algo dulce en mi vida- dijo Emmerich desde la puerta del cierto.

-Perdon si te he despertado, no me pude resistir a hacer eso- respondió Asmodea mientras se ponía de pie y se levantaba de la silla.

-No te preocupes, ya es tarde para seguir durmiendo, aunque hace un par de horas alguien me despertó de la manera más hermosa que se puede despertar a alguien- Emmerich se acercó a Asmodea que le daba la espalda dejando ver su piel de mujer joven.

-A eso tampoco me pude resistir- volvió a decir Asmodea mientras daba un paso a la ventana.

El artista se acercó al cuerpo de Asmodea, y clavó sus labios en los hombros descubiertos del cuerpo de Karina. Asmodea solo torció el cuello dándole entrada al artista. Emmerich que entendió el mensaje hizo que marina volteara, sus ojos de marina eran los más compasivos, Emmerich había editado enamorado de la verdadera Marina hacía varios años cuando eran pubertos, y para el este era su sueño, que su primer amor le rescatara de su miseria y tristeza.

El artista abrazo por la cintura el cuerpo de Karina, ella a su vez abrazo por el cuello a Emmerich, el artista besaba descontroladamente el cuello y hombros de su amante, hasta que con su fuerza arrancó el corsé de Karina dejando ver sus pechos grandes y cayendo como dos gotas de agua perfectas, Emmerich no tardó en oprimirlos y moldearlos a su antojo para después besarlos.

-Alto, no sigas- eran palabras raras en Asmodea. -No soy quien tu crees- Asmodea sabía que si su hechizo se rompia desaprovecharia la oportunidad de divertirse más con aquel humano, era mejor presentarse como lo que era.

-Tienes razón, acabo de enviudar y esto puede traernos problemas a ambos, será mejor que te vallas- dijo Emmerich dando pasos para atrás y sin ver a los ojos de Karina.

-Yo no soy Karina- La voz de Asmodea empezaba a recobrar su habitual tono de perversión y misterio.

-De que hablas, por quién me tomas, no soy idiota y no estoy para juegos infantiles- Emmerich enfureció ante el comentario de Asmodea.

-No estoy jugando, No soy Karina, ni soy humana, soy un demonio- Respondió tajantemente la demonesa que empezaba a perder la paciencia con el humano necio.

La cara de Emmerich dudo un poco del comentario, soltó una pequeña carcajada y se dio la vuelta. -Cuando salgas cierra la puerta, si solo has venido a burlarte de mi mejor vete- Emmerich que estaba despeinado y con la camisa desfajada comenzaba a arreglarse pues la oportunidad sexual había terminado para el.

-¡Mirame cuando te hablo!- Alzó su voz la demonesa haciendo que Emmerich la mirara y en forma machista levantando la mano para intentar golpear a la insolente muchacha. -Mi nombre es Asmodea- añadió.

Casi al instante que Emmerich escucho el nombre el cuerpo de Karina que el veia empezaba a tornarse gris, su masa corporal aumentó un poco, y el corsé que estaba flojo fue desgarrado por las alas de Asmodea, la cabeza rápidamente dio paso a la cara y el casco que Asmodea siempre portaba. Emmerich que estaba atonito a aquella magia profana que sus ojos veían no podía moverse del miedo, había besado los pechos de un demonio.

-Tranquilo, no te voy a hacer daño- Asmodea miraba la pintura de la boda entre Emmerich y Allison. -He venido porque has enviudado y un demonio se está metiendo en mis deberes.

Emmerich seguía sin reaccionar.

-Te has quedado congelado, es normal, al menos a ti te fue bien, otros sufren más cuando descubren mi naturaleza- dijo Asmodea casi riendo y caminando para acomodarse en el sillón del piano.

-Como sabias que un demonio mató a mi esposa- preguntó Emmerich saliendo de su trance.

-Es mucha coincidencia que tu mujer muera justo en la primer semana de recién casados, algún enemigo mío vino por ella para defenderte a ti de mi.- Asmodea dio un par de pasos mas.

-Esto retrasa nuestro trabajo, pero mañana podremos continuar, mañana en la tarde te enseñaré algo de mi poder y tu seras mi mano derecha- Emmerich se fue de la habitación, subió a su cuarto como si fuera un niño regañado y se encerró el resto del dia.

Dia 3
12 Horas Después
Amanecer

Asmodea había salido la noche anterior, con su forma demoniaca le habia sido dificil conseguir una presa para absorber energía, pero logró tomar por reen un pueblerino inútil al cual uso para obtener una nueva forma, pues no podía andar vagando en las calles sabiendo que tenía la apariencia de una mujer real.

Cuando comenzó a cambiar de forma noto que el pueblerino no tenía malos gustos, y es que en los hombres difícilmente encontraría algo diferente a una mujer joven y atractiva, aunque la nueva apariencia era un poco mayor a Emmerich hallo esta como útil. Tomo al infortunado sujeto y lo llevo a casa de Emmerich, bajo al sótano y ahí mismo lo encadenó, para fortuna de ella el tipo se había desmayado nomas de verla y no logro dar con la forma en que había adquirido.

Durante el último día Asmodea hizo y deshizo en la casa del artista cuanto quería, se pasaba las noches golpeando las teclas del piano, jugaba con los utensilios de la cocina y hasta intentaba hacer algo de comer.

Cuando el sol por fin empezó a salir Asmodea subió por su artista, para sorpresa de ella el tipo aun seguía tumbado en la cama, Asmodea rápidamente lo desvistió y lo vistió como si de un niño se tratara dándole de paso unas buenas cachetadas para ver si reaccionaba, cuando terminó la demonesa contempló su trabajo, Emmerich estaba de lo más atractivo, cabello recogido, con los mejores atuendos de alcurnia y zapatos finos.

Asmodea lo tomó del brazo como cualquier mujer que se respetara y ambos salieron a la calle, era temprano que aún se podían ver algunas estrellas brillar.

-Esta es la historia… Soy tu tia Lilith, Hermana del esposo de tu tía Josephine, cuñada de un primo de tu padre. No tenemos relacion sanguinea pero somos muy cercanos y vine a cuidarte en tu pena-

Emmerich casi se suelta a carcajadas tras escuchar una de las peores mentiras de la historia.

Minutos más tarde la tía Lilith y Emmerich caminaban por la calle principal, iban con direccion al templo a orar como se acostumbraba, Asmodea llevaba un velo negro fingiendo estar de luto. Emmerich que en verdad sentía el dolor de la pérdida oraba realmente, cuando terminó abrió los ojos, frente a el cinco monjas pasaron caminando en hilera, una detrás de otra. Una de ellas en especial volteo a ver al hombre que se le escapaban las lágrimas, Emmerich se llevó la manga a los ojos y seco el liquido rapidamente. La monja soltó una sonrisa muy tranquilizadora y siguió su camino.

-Bien, has captado su atención, no olvides a esa monja…- Asmodea se levanto y tomo del brazo a Emmerich y ambos salieron del templo.







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Re: Maleficarum [Solitaria +18]

Mensaje por Lujuria el Lun Feb 15, 2016 10:31 pm

Otoño 993 d. d. G. A.
Año 1 Mes 2 Día 2.
Zheroker, Casa de Emmerich.
Desayuno.


Habían pasado ya un poco más dos años desde que Emmerich había visto por primera vez a la monja del templo lunar de Sanctra, había quedado flechado por la expresión de tranquilidad y felicidad que la joven le había regalado aquel día.

Durante esos dos años Asmodea se había instalado en casa de Emmerich, se había impuesto una dieta de energía que se limitaba a tener sexo solo con cadáveres y animales, era como si un humano solo se alimentara de hierbas, cubría sus necesidades pero nunca estaba satisfecha. En ese lapso la demonesa se desaparecía por semanas y en una ocasión desapareció casi tres meses, eran en esas ocasiones cuando salía del pueblo y se aventuraba en busca de alguna víctima para saciar su hambre.

En ese tiempo Asmodea había encomendado diversas misiones a Emmerich, todas con el fin de corromper al grupo de monjas que estudiaban en el convento de la ciudad.

Muchas ocasiones hicieron desayunos invitando a todos los clérigos y religiosos de la ciudad, alegando que gracias a los dioses Emmerich se había recuperado de la muerte de su esposa y había logrado rehacer su vida.

Curiosamente aquella mañana se estaba celebrando un compromiso y aunque todos habían quedado estupefactos con la noticia, Emmerich se casaba de nuevo. Los padres de Allison, aquella que había sido su esposa, se sintieron traicionados y habían dejado la mesa de inmediato, los clérigos y las monjas que también estaban presentes empezaron a cuchichear, Emmerich ignoro todo, volteo alegremente a donde estaba una jovencita, de apenas unos veinte años y muy hermosa, o al menos asi la veian los demas, pues Emmerich en su lugar veía a Asmodea regodearse de sus mentiras.

El desayuno continuo, Emmerich platicaba cálidamente con la sacerdotisa de la ciudad, la mujer que instruía a las monjas, al parecer le tenía un futuro encargó de pintura para decorar las paredes del convento.

-Claro que se le remunerara muy bien, un artista de su calibre merece el precio que el exige- La sacerdotisa presumía del dinero del templo, dinero que no estaba destinado a tales cosas, peroa Emmerich eso no le importaba.

-Bueno basta de tonterías, hablemos de los novios, que planes tienen- dijo uno de los clérigos presentes, miraba a asmodea con mucho deseo y parecía querer saborearla pues en ningun momento de su plática apartó la vista de la demonesa.

-Bueno señor, planes a futuro tenemos muchos- respondió la demonesa muy sutilmente mientras estiraba la mano y la colocaba encima de la del clérigo. -Hijos, lo primordial- añadió Asmodea.

-Claro que si, una pareja joven como ustedes debe tener hijos en cuanto pueda.- se apresuró a decir el clérigo mientras acariciaba la mano de Asmodea.

-Claro padre, pero no antes de casarse- Emmerich se apresuró a bromear con lo clérigos intentando distraer en todos la osadía de Asmodea al tocar y excitar al clérigo. -Pero dejemos la platica para otro momento, la verdad de que estemos aquí reunidos es para anunciar mi compromiso con la señorita y mi muy querida novia, la Duquesa de Heer, la señorita Johana Lander.- todos los presentes soltaron un caluroso aplauso.

Emmerich les dedico una sonrisa agradeciendo a todos para después continuar. -Sin embargo, otro motivo de esta reunión es para pedir un favor muy grande a la comunidad religiosa de mi querido Zheroker- todos estaban muy atentos a las palabras de Emmerich. -Mi querida Johana como muchos saben no es muy devota a nuestra querida Selen Sanctra, y es mi deseo que sus enseñanzas sean depositadas en ella- todos guardaron silencio, algunos miraron a Asmodea un poco incrédulos pero al final un clérigo se paro y hablo.

-No se hable más, nunca es tarde para aprender de la vida religiosa, la duquesa de Heer es bienvenida con las novicias que están en los monasterios en esta generación nueva de monjas.- Asmodea que a ojos de los demás era la duquesa de Heer dedicó una sonrisa radiante de placer y comenzó los aplausos.

El resto de la reunión se fue volando con pláticas pedantes sobre la política del lugar, las decadentes enseñanzas impuestas por los gobernantes y criticas absurdas a las composiciones artísticas de los rivales de Emmerich.

Otoño 993 d. d. G. A.
Año 1 Mes 5 Día 13.
Zheroker, Monasterio.
Amanecer.

Hacía dos meses que Asmodea se había visto obligada a pasar las noches en los cuartos del monasterio, por órdenes del sacerdote mayor la prometida que no estaba educada en el culto a Selen Sanctra debía instruirse durante 3 meses y aprender las costumbres antes de desposarse, esto había causado problemas a la demonesa, vivir en un edificio donde los demonios no eran recibidos le provocaba preocupación e incertidumbre.

Aquella mañana Asmodea que fingía dormir se levantó muy temprano, su apariencia tenía que presidir una ofrenda a la diosa y era su deber autenticar la pureza de las novicias que se encargaban del acto. Como ya era costumbre debía dormir en un simple camisón de lino, asi que tardo unos segundos más en vestirse.

Unos minutos después, la duquesa de Heer caminaba rápidamente a los cuartos de las novicias, llevaba en manos lo que parecía ser un amuleto de la diosa lunar del amor, sus pasos eran apresurados, era día de ofrenda y cualquier falta a las ofrendas era motivo para cancelar la boda con Emmerich.

Cuando la duquesa de espíritu demoníaco llegó a los cuartos de las novicias se apresuró a tocar las puertas de diez aspirantes, la demonesa se quedó parada con mucha preocupación y algo espantada a la espera de las novicias, no pasó mas de un minuto cuando diez hermosas chicas salieron de sus cuartos con solo un camisón de lino que no tapaba mucho, asmodea en su mente se imagino a las novicias desnudas y completamente alcoholizadas, algunas con falos en el ano y otras mas haciendose sexo oral entre ellas, pero la que más le gustaba, una novicia de tez morena de pelo chino y labios carnosos, a esa la imaginaba con ella, a ella le tenía ganas de violar personalmente y no con ayuda de juguetes.

Todas y cada una de las monjas se postraron frente a sus habitaciones, dejando la puerta abierta y parándose a los lados de la puerta para dejar la vista sin obstruir. Asmodea camino frente a cada una, hechando un vistazo al cuarto y examinando las vaginas de las presentes, se le había encargado los exámenes de castidad antes de cada ofrenda a la diosa, asi que cualquier novicia que dejara de ser virgen durante su preparacion era echada del convento y la casaban con el sujeto que le había quitado la virginidad, a estas alturas era común ver hombres con mas de una esposa.

Para Asmodea esta tarea era sumamente placentera, para ella no era necesario hacer revisiones a las caras ni al comportamiento de las novicias, ni oler la orina ni nada de las tonterías religiosas que le imponían hacer, ella sabía con el puro aroma cuál de ellas se había ido a coger, y cual seguía siendo virgen.

La demonesa revisó una a una a las novicias, y como ya era costumbre la novicia morena estaba al ultimo, cuando llegó a ella se sintió más extasiada, Asmodea le pido que se levantase el camisón dejando ver su vagina, el vello púbico la cubría, aunque después de varias revisiones Asmodea ya había dado algunos tijerasos a la selva que tenía abajo, sus piernas voluptuosas y firmemente torneadas eran el perfecto ejemplo de los genes Deseh en una mujer, la demonesa llevaba un par de meses revisandola y cada vez le era más dificil contenerse con la revision, pero aprovechaba para acariciar el clítoris de la morena haciendo que soltara risas combinadas con quejas leves que solo ella alcanzaba a percibir, siempre finalizaba con una mirada seductora y subía su mano alejándose y sintiendo la pierna derecha de la chica.

-Gracias señoritas, ahora por favor apresúrense y vístanse, la ofrenda comenzará al medio dia, purifiquen sus mentes y espíritu, que los malos deseos se alejen de ustedes- Asmodea miró con incredulidad la cara de la novicias que se sentian alentadas por la palabras de la duquesa.

Asmodea hizo una señal con la mano para que entren y todas se dieron media vuelta y entraron con calma a sus cuartos para vestirse, la demonesa alcanzo a ver el trasero de la novicia morena y lanzó un suspiro al ver como entraban a sus cuartos, su tortura había terminado.


Invierno 993 d. d. G. A.
Año 1 Mes 5 Día 13.
Zheroker, Casa de Emmerich.
13 Horas Después.
Anochecer

-La chica sigue siendo virgen, hemos de apresurarnos, ya han desertado mas de la mitad, tenemos que tener cinco por lo menos, seis con ella...- Asmodea estaba recostada en la cama junto a su prometido, desde que habían anunciado su compromiso era muy dificil salir del convento y ver a Emmerich, pero el sexo valía la pena, Emmerich era la única persona con quien podía coger sin miedo a que se espanta al ver su verdadera forma.

Emmerich estaba desnudo sobre ella penetrando su vagina una y otra vez, para la demonesa era algo normal, no sentía placer, ella estaba sumida en sus planes mientras el humano frotaba su pene en ella.

-Mañana mismo debes ir a verme al monasterio, es un calvario vivir ahi, si me descubren date por muerto- repitió Asmodea. Emmerich sudaba por el esfuerzo que hacía, al mismo tiempo asentía a las órdenes de la demonesa. Asmodea pinto una sonrisa en su cara para después empujar al humano. -Creo que ya estás listo para  darle placer a la novicia, has aguantado bastante esta noche- Asmodea se acerco a gatas a Emmerich que seguía mudo del esfuerzo y jadeaba muy rapido, tenia el pene bastante erecto, Asmodea acercó su lengua y comenzó a hacerle sexo oral. Emmerich se recostó por completo y se dejó llevar por el placer que la boca de Asmodea le brindaba.







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Re: Maleficarum [Solitaria +18]

Mensaje por Lujuria el Miér Mar 02, 2016 9:23 pm

Invierno 993 d. d. G. A.
Año 1 Mes 5 Día 23.
Zheroker, Monasterio.
Desayuno.

La duquesa de Heer se encontraba sentada en el comedor principal, era un cuarto grande y de techo alto, era cuadrado y las mesas se postraban al rededor con suficiente espacio para caminar entre las paredes y las mesas, los asientos eran tarimas largas y comunales. Era una mañana fría, tanto que los pezones de la mayoría de las novicias se notaban en sus ropas, Asmodea que resistia un poco mas el frio era la única que no mostraba el pezón.

-Buenos días hermanas- dijo la duquesa mientras recibia con gentileza a las novicias recién llegadas de sus cuartos, el desayuno grupal estaba por comenzar, era obligatorio que todas estuviesen presentes y escucharan las plegarias dirigidas a la diosa lunar.

El sacerdote primarca ya estaba presente en la mesa y se levantaba cada vez que una mujer entraba a la habitación en señal de gallardía, caballerosidad y respeto.

Cuando todos los presentes estaban completos el primarca se puso de pie y tras esto todos los demás hicieron lo mismo. -Tengan todas y todos los presentes una grata mañana, como ya sabrán hoy comienza el fin de semana libre para todos ustedes, debo recordarles que mantengan la fe en la diosa y no caigan en el mal uso de sus dominios, el amor es engañoso y más si es tentado con el pecado de la copulación- el Sacerdote hizo una pausa y lanzó una mirada a cada una de las novicias y estudiantes del monasterio. -Bueno pues, no esperemos más, hay que bendecir estos alimentos- El sacerdote junto las manos y en voz baja casi mentalmente dijo sus plegarias a Sanctra y los demás le imitaron como antes, cuando terminó hizo un ademán con la mano y todos comenzaron a comer.

En la mesa de la duquesa estaba otra muchacha en la misma situación que ella, una chica que quería casarse y debia primero integrarse a la religion de la diosa Sanctra, además estaban la novicia morena que excitaba a Asmodea, y otras dos monjas de tez clara, una de nombre Rafaela que a millas se le notaba la ascendencia Mhare, la otra era una pelirroja de trenzas que respondía al nombre de Skadi. Ambas provenían de un pueblo pequeño alejado de la urbe.

-Bueno chicas, yo se que vienen de lejos, ¿que harán este fin de semana?- preguntó la duquesa mientras partía un trozo de pan.

-La verdad es que yo no había planeado nada, al venir de tan lejos nos vemos obligadas a pasar el fin de semana en el monasterio- respondio Skadi un poco resignada.

-Si gustan podemos organizar una cena para mañana, nos desvelamos y platicamos para desahogarnos un poco, mi prometido saldrá de viaje este fin de semana asi que la casa será nuestra- comentó la duquesa que comía con muchas ganas un caldo de verduras de los más pobre.

-Sería una idea excelente, ¿Podemos invitar a las demás novicias de nuestro pueblo?- pregunto Skadi entusiasmada por la invitación de la duquesa.

-Claro, mientras mas seamos mas divertido sera- afirmó la duquesa que ya estaba a unas cuantas cucharadas de terminar su plato. -Si las demás aceptan la invitación las espero en la puerta del monasterio, por el momento me retiro, preparare mis cosas y me despediré del sacerdote, compermiso- la duquesa se limpió la boca con mucha educación, salió de los asientos con un poco de dificultad y se retiró del comedor para irse a su cuarto.

Las novicias miraron el plato vacío de la duquesa, se miraron las unas a las otras y las tres rieron levemente, era dificil creer que alguien comiera a esa velocidad pues los platos de las novicias estaban completamente nuevos.

El desayuno de las novicias fue de lo más normal, las novicias que eran nativas de la ciudad de Zheroker platicaban entre sí, al parecer tenían planes para ir de dia de campo, mientras que las foráneas se juntaron con el grupo de la duquesa para salir con ella, los estudiantes para sacerdotes por su parte ya estaban pensando en ir por unos tragos y parecían discutir sus filosofías sanctranas con mucho entusiasmo.

Poco a poco el comedor se fue vaciando, algo muy raro pues lo normal era que salieran todos juntos con sus respectivos platos y partieran a sus labores religiosas, pero no ese dia, aquel dia todos eran libres de descansar de la religion, era una forma de segregar a los de moral débil y quedarse con los castos y puros de mente, cuerpo y espíritu.


Año 1 Mes 5 Día 23.
Zheroker, Calle principal.
2 Horas Después.

-Me alegra que se juntaran muchas, ya veran que sera un fin de semana entretenido, mi prometido tiene un piano y una reserva de vino muy buena- La duquesa de Heer caminaba hasta el frente del grupo, detrás de ella siete novicias con caras de diversión y un poco de miedo le seguian fervientemente.

-Ahora… lo primero es planear la cena, ¿Alguna sabe hacer de comer algo decente para la ocasión?- habló en voz alta la duquesa esperando obtener una respuesta afirmativa.

Rápidamente una de las novicias dijo yo, una chica de piel morena, no tan oscura pero si bronceada, tenía lo rasgos de un hunta en todos lados, algo raro de ver pues aquella raza de gente era muy salvaje. -Mi madre me enseñó bastantes guisos de mi pueblo- respondió la novicia de nombre Luciela.

-Perfecto, tu diras que ocupamos para la cena- La duquesa de Heer siguió caminando hasta llevar a todo el grupo de novicias al mercado, un lugar bastante ajetreado, las novicias no habían tenido la oportunidad de ver cómo era la ciudad en verdad.

Las siguientes dos horas el grupo pasó buscando los ingredientes,  patatas, puerco, frutas, un sin fin de especias, y varias cosas mas, todo pagado con el dinero de Emmerich que la duquesa traía consigo.

Cuando el grupo terminó de comprar las cosas todas se dirigieron a la casa del artista, algunas lavaron trastes, otras más se dedicaron a limpiar la casa, que como era de esperarse de un soltero estaba hecha un caos. Luciela que era la encargada de la cocina se había agarrado a un par de asistentes y se habían encerrado en la cocina para encargarse de los preparativos de la cena.

Año 1 Mes 5 Día 23.
Zheroker, Casa de Emmerich.
5 Horas Después.

-La cena está servida- de la cocina salieron las tres monjas que preparaban la comida, cada una cargando un plato, la primera una monja vikhar llevaba consigo un estofado de patatas, la segunda una preciosa ensalada, y detrás de ellas Luciela con una enorme pieza de puerco horneada y con una corteza bronceada a la perfección.

Las demás presentes que ya estaban listas en la mesa y con algunas cartas en mano matando la espera soltaron varios aplausos, algunas incluso expresiones de asombro pero todas miraban la comida con fantasía. La mesa estaba más que perfecta, purés de papa con su respectiva salsa, frutas muy variadas, un lechón al centro perfectamente dorado, pescados asados, camarones, un pavo grande, tartas de limón y chocolate, servilletas de seda, platería de porcelana, cubiertos de plata, velas adornando la mesa y tres botellas de vino tinto, era una mesa bien dispuesta.

-Felicitaciones a la cocinera, sin lugar a dudas se supero- elogio la duquesa de heer a la monja que había cocinado.

-Si es una mesa perfecta, aunque no somos tantas para tal cantidad de comida- añadió una monja mientras miraba con asombro los platillos y la cantidad de comida sobre la mesa.

-Mejor que sobre a que nos falte, además mañana tenemos que regresar al monasterio así que debemos aprovechar- respondió la duquesa muy altanera mientras ignoraba los hábitos religiosos para dar gracias por la comida y tomaba una botella de vino y disparaba el corcho para después comenzar a servir en unas elegantes copas de cristal.

-Muy bien, comenzemos a cenar…- dijo la duquesa animosamente. Dos monjas que estaban sentadas frente a los platos fuertes tomaron la iniciativa y con mucha generosidad sirvieron los platos de todas las presentes, platos bien servidos y copas rebosando de vino, pronto la jugada de la demonesa comenzaría, su mesa estaba servida.

La duquesa de Heer espero a que todas las monjas tuvieran comida en sus platos, una a una la miraron cuando sus platos estaban rebosantes de comida, la duquesa tomó su copa y dio unos toques en ella con un cubierto de plata, algo innecesario pues todas las presentes la miraban, la mayoría reia como tontas de la emoción, la monja de piel negra se reservo sus emociones y solo lanzo un sonrisa por compromiso. La duquesa noto aquel semblante de incomodidad pero no dijo nada, miró a todas por igual y comenzó un pequeño discurso.

-Compañeras, amigas, señoritas, prometamos todas juntas que esta noche no la olvidaremos jamás, es nuestra última noche de libertad, mañana estaremos durmiendo en las incómodas camas del templo esperando a que les nombren sacerdotisas- La duquesa hizo una pausa para mirar la cara de emoción de todas, las monjas estaban entusiasmadas por divertirse. Asmodea miró la copa y sonrió maquiavélicamente para continuar con el discurso. -Para mi es al igual que para ustedes una última noche, pues estare recluida en el templo hasta el dia de mi boda, asi que en frente de ustedes prometo que esta noche será inolvidable… Brindemos pues por una noche especial en nuestras vidas- La duquesa levanto mas su copa, las monjas le imitaron, todas y cada una levantaron sus copas, incluso la monja de piel morena que tanto le gustaba a la demonesa, Asmodea se acercó la copa a los labios y bebió hasta el fondo, las demás monjas le imitaron.

Asmodea se carcajeo ignorando lo raro que sería para las monjas








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Re: Maleficarum [Solitaria +18]

Mensaje por Lujuria el Miér Nov 15, 2017 6:36 am

Año 1 Mes 5 Día 23.
Zheroker, Casa de Emmerich.
Cena

La casa del artista comenzó a oscurecerse, la noche que ya era oscura no era rival para las sombras que poco a poco se iban esparciendo sobre el edificio sin nada que pudiera detenerlas, la luz de aquel lugar se había ido y con ella la esperanza de que alguien salvara al grupo de religiosas ingenuas.

Dentro de la casa las luces de las velas eran muy tenues, las mujeres que degustaban la bebida prendía velas intentando aumentar la luz, algo inútil pues la magia malsana era tan fuerte que nada iluminaba la habitación.

Las novicias bebieron de las copas hasta acabar con su contenido, todas y cada una bebieron hasta la última gota de vino, líquido que la demonesa había contaminado con su magia profana, al principio las novicias se resistieron al sentimiento de deseo, pero conforme tomaban más y la bebida pasaba por su garganta la magia negra de Asmodea iba corrompiendo la voluntad pura de las novicias.

Asmodea poco a poco iba tentando las pasiones de sus invitadas, de las siete la primera en caer fue la más joven, una muchacha de piel clara, primero jugueteo con la cabellera de otra novicia y acariciaba dócilmente las mejillas disimulando sus intenciones, sus ojos parecían dormilones, seductores a la vez, ninguna de las monjas tocaba la comida, todas sentían como un deseo extraño les invadía y estaban más concentradas en aguantar tales impulsos de copular y satisfacer sus húmedas vaginas que en comer, sudaban como si hubiesen trabajado de sol a sol, sus rostros estaban rojos del calor y los pezones les dolían.

Asmodea volvió a servir más vino.
-Vamos muchachas, no han tocado la comida- la duquesa tomó un buen trozo de puerco jugoso y carnoso, las novicias parecían tener hambre, esto no le importo para nada a la duquesa que mordió sin ningún modal el trozo de carne -No me digan que solo nos dedicaremos a embriagarnos, mañana será un día largo y la resaca será muy fea, anímense, coman un poco, por lo menos estas uvas o las fresas, mi prometido gasto bastante en estas frutas, solo los adinerados pueden saborear estos manjares que la tierra nos da- la Duquesa tomo una fresa, pequeña, un poco pálida y la mordió lentamente, el jugo rojo casi como la sangre resbaló por las comisuras de sus labios, la duquesa observó como las novicias miraban atentamente a su boca, parecían hipnotizadas con aquella mordida, no estaban seguras de morder la comida.

Finalmente, Skadi fue quien no aguantó más, estiró la mano y tomó un cucharón para servirse generosamente del estofado de patatas que humeaba en la mesa, las demás que parecían apretar las piernas para contener el calor de sus vaginas también comenzaron a estirar las manos, una a una fueron sirviéndose de comer, Asmodea no sonreía así de expresiva desde hacía mucho tiempo, sus labios parecían romperse de tan extensa sonrisa.

Fuera de la casa, más exactamente en el tejado de la casa de enfrente estaba un ser de pie, era grande, cornamentado, claramente tenía alas, parecía musculoso a la distancia y tenía una cola que se movía lentamente de lado a lado cual péndulo de reloj, no se podían ver sus ojos pero su mirada se sentía, la oscuridad hacía que solo se percibiera su silueta, el ser misterioso dio un enorme salto quebrando las tejas de barro donde estaba apoyado, segundos después aterrizó en la ventana de la casa del artista justo en el balcón rompiendo los vidrios de las ventanas y haciendo un ruido tremendo.

Abajo en la mesa una de las monjas alcanzó a escuchar el ruido.


-¿Qué fue eso?- pregunto algo espantada.

-¿Que fue que cariño?- respondió la duquesa fingiendo no haber escuchado nada.

-El ruido… algo golpeo arriba…-

-Debió ser tu imaginación, anda disfruta de la cena- la duquesa se paró de su silla y se acercó hasta la monja cite que comenzaba a distraerse. La novicia volteo a la mesa nuevamente con algo de duda y continúo tragando.

«¿Por qué tarda tanto?» Asmodea miraba constantemente las escaleras del vestíbulo, esperaba una visita muy peculiar

El tiempo se le acababa a la demonesa, la magia profana de la bebida no era tan fuerte como ella pensaba y sus efectos no terminaban de detonar la orgía que ella esperaba, tenía que hacer algo pero sus fuentes de energía eran escasas, se había mantenido a raya con sus perversiones desde que había conocido a Emmerich y eso le mermaba la fuerza profana de sus embrujos.

La duquesa se puso de pie, si alguna de las presentes estaba lista para recibir su miembro esa era Skadi, miro a las novicias que le prestaron toda la atención en cuanto esta se puso de pie.
-Chicas todavía hay un premio más… un pequeño postre, Skadi querida, ¿Puedes ayudarme en la cocina un segundo?-

-Por supuesto- Skadi se paró sin refutar nada y se encaminó sola a la cocina entrando por detrás de la duquesa, el resto de las monjas continuaron con su cena algunas ya empezaban a sentir los efectos del vino, pero solo los efectos de la embriaguez, el embrujo no estaba surtiendo efecto.

En el interior de la cocina Skadi buscaba con la mirada el postre que la duquesa había prometido.

-¿Y cuál es el postre madame?-

-Hice una tarta pero no sé donde puede estar-

-Seguramente los malditos canes de mi prometido entraron y devoraron la tarta- mintió la demonesa sin darse cuenta que la mentira había sido tan absurdamente improvisada que Skadi no parecía creer lo que escuchaba.

-No podemos salir de aquí con las manos vacías- Asmodea que aún tenía una botella de vino libre de su magia tomo una copa de la alacena y se sirvió un poco. -¿Gustas un trago?-

La duquesa estiró la copa ofreciéndola a Skadi, la novicia tomó la copa más por respeto que por gusto pero justo en el momento en que ambas sujetaban el delicado cristal de la copa esta última se quebró, la duquesa había apretado con más fuerza de lo normal para quebrarla a propósito y había provocado un corte ligeramente serio en la mano de su acompañante. -Mil disculpas corazón, creo que apreté de más, déjame ayudarte.-

Las manos de la duquesa sujetaron fuertemente la de Skadi y las jalo hasta su boca, la duquesa miro con lujuria a la chica sin importar lo que está sintiese. Poco a poco la mujer madura comenzó a lamer la herida de la joven.

-Un poco de saliva hará que se detenga el sangrado, o por lo menos eso dice la gente-

Skadi tenía la boca ligeramente abierta, en su interior quería arrebatar su mano pero la poca influencia que el vino tenía sobre ella la obligaba a dejarse llevar por la excitación del momento.

-¿Se siente rico?

-Si un poco- respondió Skadi casi riendo, la duquesa raspaba con su lengua la yema del dedo herido. La novicia dejaba escapar suspiros muy contenidos intentando no hacer ruido.

-¿Tienes miedo?

-No, eso creo-

La duquesa deslizó lentamente su mano libre sobre el abdomen plano de la joven, está terminó de sacar el aire que no la dejaba excitarse, ya no había marcha atrás. Asmodea sujeto firmemente y sin pena uno de los pechos de la chica, eran pequeños y firmes, característicos de las mujeres vikhar, atléticas y de cuerpos delgados, Skadi que ya tenía los ojos cerrados no opuso ninguna resistencia. La demonesa soltó el dedo de la chica rebosante de su saliva y comenzó a sobar los genitales de la chica por encima de la ropa, su excitación era tanta que sin importar el grosor de la falda que llevaba puesta se podía sentir la humedad proveniente de la vagina de Skadi.

El efecto de la magia de la apariencia de Asmodea estaba a punto de perderse, esta última detuvo el acto de golpe.


-Te voy a enseñar un juego- la demonesa tomó un delantal que estaba  a su alcance y comenzó a vendarle los ojos a la muchacha pelirroja. «Esto me dará más tiempo»

Asmodea se puso en cuclillas frente a la novicia y comenzó a acariciar las pantorrillas blancas de Skadi, que no podía mostrar sus facciones pero las risas delataban el gusto por el toqueteo previo.

Poco a poco las manos de la hija del caos subieron pasando por las rodillas y apretando los muslos de la joven, que completamente invadida por el deseo sexual sujetaba su falda para que la demonesa pudiera hacer lo suyo.

Del otro lado de la habitación el resto de las novicias empezaban a preguntarse porque demoraban tanto, y sin percatarse oculto entre las sombras de la casa estaba aquel que enseñaría a pecar a las novicias, Zaraknyel.







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Re: Maleficarum [Solitaria +18]

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