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Un hombre nuevo

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Un hombre nuevo

Mensaje por Ulyses el Vie Ene 29, 2016 2:07 am

Cuando las llamas empezaron a escapar por las ventanas de la casa comenzaron a escucharse los gritos. Los vecinos, transeúntes y los guardias de la zona empezaron a reunirse. Se organizaron como pudieron e intentaron apagarlo con baldes y cubetas, pero la gran cantidad de mercancías acumuladas en el almacén y la casa ardían con facilidad. Pronto no tuvieron otra cosa que hacer que gritarse entre sí y observar hipnotizados la forma en que las lenguas de fuego acariciaban las paredes de esmeralda.

Ulyses contempló todo esto desde el umbral de una casa cercana. No tenía la seguridad de no ser reconocido en la débil luz del ocaso solo por tener su rostro cubierto por una capucha, pero el destello que se esparcía por todas partes, reflejado y teñido en verde lo retuvo aquellos minutos. No podía apartar la mirada de la casa que lo había albergado durante 16 años. Había algo dentro de él... Dentro de su cabeza giraban los pocos recuerdos agradables que tenía de su vida allí. Por qué esos precisamente, no lo entendía.

Gordhull ardía dentro de esa casa. Su cuerpo sin vida estaba achicharrándose en su lecho, cocinándose en su propia grasa como un cerdo. Sí, justo como un cerdo…

Apartó sus ojos y su mente de las llamas y miró la multitud. Se había congregado un buen número de personas. Todos los guardias de los alrededores debían estar allí, incluso los de la puerta sur. Los que eran familiares con el mercader debían pensar que el esclavo ardía junto con el amo, y así pensarían hasta que las llamas cedieran y no encontraran su cuerpo carbonizado. Entonces sabrían, y le darían caza como un animal.

Se cubrió bien en su manto y se escurrió entre la muchedumbre. Esa noche no podría permitirse el lujo de pensar en el pasado, en recuerdos o en la posibilidad de que se sintiera un poco culpable. Tenía poco tiempo para desperdiciarlo en contemplaciones. No podía esperar al amanecer para poner cuanta distancia pudiera entre él y los soldados de Ciudad Esmeralda.

El sol se puso mientras atravesaba el gran arco y salía a campo abierto. Su figura, tornada en una silueta evasiva, corrió hasta los árboles, apartándose de los caminos. Corrió a través del bosque.

Corrió.

Seguía corriendo cuando la luz de Sanctra empezó a filtrarse en la espesura y el bosque se tiño de un rojo que le resultó tan sugestivo que no pudo evitar parar a reír, aunque no tenía aliento para ello. Tomó una bocanada grande de aire y atisbó a su alrededor. No vio nada más que la sombra de los árboles, no escuchó más que silencio. Estaba solo...

… y era libre. Por primera vez en su vida, no había nadie que le dijera qué hacer y cuando hacerlo. Nadie que pudiera castigarlo, nadie que le impidiera... Solo estaban él, él y su mente y una inmensidad por recorrer y un pequeño silbido que había salido con él de la apertura, de la ciudad, de la casa y de la habitación donde había cometido un asesinato, el insistente e irritante silbido que escapaba de la cabeza bajo la almohada mientras el gordo se retorcía y se retorcía bajo él...

"Espera un momento..." Apoyó su espalda contra un árbol y cerró los ojos. Silencio... Silencio... Silencio... El crujido de una pequeña ramita a pocos metros.

Corrió. Enviarían una partida a rastrearlo al amanecer, así que no podía subir a un árbol y esperar la llegada del día. Corrió porque prefería morir entre las fauces de cualquier bestia que anduviera rondando por ahí que entre las leyes podridas de hombres podridos. Iba a morir como lo que era ahora, como lo que siempre debió haber sido: un hombre libre.

La luna que no podía ver había avanzado bastante en el cielo cuando Ulyses se desplomó agotado justo al borde de un claro. Nada se lo había comido. Seguía vivo. La adrenalina que recorría todo su cuerpo desde horas atrás, el dolor punzante en su abdomen, la sensación vacía de sus piernas cansadas y el frío que llenaba el interior de su cuerpo entre cada bocanada ansiosa de aire se lo decían: Estás vivo, hoy, por primera vez. Un momento, solo un momento para recobrar el aliento. Hay que correr.

Una voz resonó frente a él. Se puso en pié con rapidez... o lo intentó. Sus piernas no respondieron y su cuerpo volvió a ceder, sus manos lo sostuvieron en la tierra. “No. No ahora…” Levantó la vista del suelo. Tres figuras se acercaban con andar pausado, dejando una aldea tras ellos en la que no había reparado en su frenesí. Tres figuras de orejas puntiagudas. “Elfos... Son elfos. Elfos del bosque. No debería estar en peligro. No debería...” Se acercaron a él con suavidad y uno de ellos se arrodilló a su lado. En la penumbra no pudo descubrir sus facciones, solo pudo escuchar la voz segura y un tanto urgente que le dirigió palabras desconocidas. “No habla la lengua común, pero supongo que pregunta si estoy bien... Jajaja”

No sabía mucho de los elfos del bosque, y no tenía razones para creer que le desearan mal... excepto 16 años de esclavitud. Eran seres pensantes. ¿Era muy irracional suponer que no fueran muy distintos a los humanos? Permaneció en silencio. El elfo frente a él habló una vez más se puso en pié y le tendió una mano. “Quédate y descansa hasta que salga el sol” Tal vez. Ulyses estaba cansado de correr en la noche. El bosque estaba lleno de peligros. No estaba armado. Estaba solo.

Estaba solo…

“Siempre estarás solo”

No hizo caso de la mano que le ofrecía y con un esfuerzo, una llamada de pura fuerza de voluntad, se puso en pié. Esta vez sus piernas respondieron a su orden y lo sostuvieron con firmeza.

- Gracias –dijo con voz queda.

“Gracias, pero no puedo permitirme confiar en ti. A partir de hoy estoy vivo. A partir de hoy es mi trabajo proteger mi vida y mi libertad porque estoy solo, porque nunca le he importado a nadie. Solo estoy yo, y no puedo empezar mi primer día vivo poniendo esa vida y esa libertad que recién gané en las manos de alguien más. Mi destino será el mío. Probaré mi suerte en el bosque.” Era lo que le habría dicho si fuera a entenderlo o pudiera permitirse desperdiciar aire en palabras tan vacías y orgullosas. No podía ver sus ojos, pero antes de voltear sí vio al elfo asentir con la cabeza. Tal vez había entendido sin escuchar.

“Estúpido”, dijo una voz en su mente mientras se alejaba por donde vino, una voz que se parecía horriblemente a la de cierto mercader muerto. “No puedes correr por mucho tiempo. Vas a morir aquí, devorado, o vas a morir en la horca o en el suplicio. Vas a pagar...”

-Cállate.

Corrió entre la oscuridad, solo y libre. Corrió hasta que la luz del amanecer saludó a un hombre nuevo, en pié sobre el mundo.
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Re: Un hombre nuevo

Mensaje por Señorita X el Vie Ene 29, 2016 11:59 am

Vale, el hijra está correcto. Ahora bien. Como ha decidido huir por la noche, a ser posible, trate de conectar este hijra con su primera partida. Es solo una petición personal, no tiene por qué seguirla. Pero me gustaría ver el resultado del experimento. Un saludo
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Re: Un hombre nuevo

Mensaje por Ulyses el Vie Ene 29, 2016 6:32 pm

Pues, en realidad suena como un experimento interesante, y realmente sería ideal conectar el Hijra con mi primera partida, pero voy a tener que declinar ^^ Por una parte, se supone que durante mi primer rol ya debo tener los objetos listados en mi ficha. Postergué ese evento en el Hijra para adecuarme a él, pero ya que me es posible me gustaría que Ulyses empezara ya con su equipamiento. Tampoco me gustaría empezar mi primer rol. Preferiría unirme al de alguien más para adecuarme lo mejor posible al estilo de este foro. Es evidente que, por lo general, todos tienen un alto nivel, así que tendré que aprender mucho.

Por otro lado, entendí perfectamente lo que quisiste decir. De acuerdo al contexto propuesto, la decisión de Ulyses de no aceptar la hospitalidad de los elfos no fue lógica. Desarmado, agotado y todo eso, debió elegir quedarse. Sin embargo, no era una situación lógica. Estaba huyendo por un asesinato, estaba cansado y su mente no estaba en condiciones de "pensar" lógicamente. Prefirió correr su propia suerte. Tal vez no fue la mejor decisión del mundo, pero todos cometemos errores impulsados por sentimientos del momento, ¿no es cierto? El cómo se las arregló luego, pues, quién sabe x)
Gracias igualmente. Espero contar con tu ayuda pronto ^^





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Re: Un hombre nuevo

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