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Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

Mensaje por Feng Roshi el Jue Mar 03, 2016 9:17 pm

EL viaje comenzó tranquilo, demasiado tranquilo, el monje se subió en el primer carro, su compañía era la mujer rubia y bien armada, con detalles cuidados en su armadura, brillante y cuidada, demasiado pomposo para algo que solo tiene que ser práctico. Pero el monje era consciente de que la humanidad estaba perdida entre los bienes materiales, el egoísmo, y el sentirse superior a los demás teniendo que demostrarlo con adornos y baratijas.

El tranquilo guerrero simplemente cerró los ojos, y medito parte del camino, estaba tranquilo, percibía el movimiento del carruaje de tal manera que se movía en armonía con él. Cada traqueteo, cada movimiento, sentía los caballos impulsarlos, las pequeñas subidas y bajadas de velocidad del carruaje según si el terreno se dificultaba o no. El aire se sentía más puro, siempre lo hacía cuando se alejaban de una ciudad y se acercaban a un bosque.
Una vez cerca, el monje agarro el bolso que suele tener colgado y dentro de él saco sus herramientas especiales. Dudó un momento, letal? O implacable? No estaba seguro.

-Tal vez no deberíamos matarlos a todos, y así poder preguntarles por información, ¿no cree usted?- Preguntó a su acompañante, era la primera palabra que le dirigía a aquella mujer, Feng era de pocas palabras después de todo, no hacía falta hablar mucho para entenderse con la gente.

Siguiendo su propio razonamiento. Feng saco sus puños de águila, esos cestus eran contundentes, podían ser letales, y eran implacables, pero sobretodo, si así lo quería podía dejar convida a algún enemigo. Los dejo a un lado, bien colocados uno al lado de otro, y empezó a desenredar sus manos, para quitarse el pequeño cestus de entrenamiento que llevaba siempre puesto. A simple vista podía pasar por vendas normales, por lo que no había problemas por llevarlas en la ciudad, si bien te fijabas era algo extraño, se ven cosas más extrañas en los poblados y las ciudades. Una vez retirado el de entrenamiento, volvió a vendarse las manos, firmemente, debía estar bien prensado para evitar malos golpes.
Guardo los de entrenamiento en el bolso de tela donde estaba el par de Cestus cabeza de águila. Cerró el bolso, lo dejo a un lado, y se puso sus guanteletes dorados, los fijó bien en cada brazo, comprobó la movilidad, dio un par de golpes suaves chocando sus puños.

-Estoy listo, y a tiempo por lo que parece- Habían llegado al bosque, se percibía el olor a hierba en el aire, y la tensión aumentaba. Era un poco irónico, que le monje pensara sobre los adornos y lo pulcra que estaba la armadura de la mujer, cuando su cestus era igual, acabados precisos en todo el arma, plumas plateadas y doradas, bien detalladas, y un metal brillante y limpio, pero era necesario, necesitaba calidad, y su cestus era ideal.

El momento había llegado, unos silbidos de alerta, como planeado, y la información que vino de la misma era interesante, menos de 10, eso era posible si no había demasiada diferencia de fuerza, podría conseguirse.
Se bajó rápidamente del carruaje, los enemigos estaban rodeando la caravana, mayormente eran todos cuerpo a cuerpo, variado de armas, y de tamaños, con unas caras interesantes, ansia, nerviosismo, diversión, estaban impacientes por conseguir el botín. Un rápido vistazo fue más que suficiente para saber a quién tener que quitar del medio. La mayoría de los contrincantes eran cuerpo a cuerpo pero no todos. Al frente, del carruaje había un hombre de túnica, presumiblemente mago. Y por un lado asomó un hombre con un arco, en el grupo no había forma, de llegar a los enemigos lejanos más que el arquero que vino, que ojalá no fuera tan malo.

—¡Chico, dale a ese del torso desnudo! —Escucho el monje que decía uno de sus compañeros, busco con la mirada al del torso desnudo, era grande, y tenía un aire a peligroso, pero el compañero se movía en su dirección y pensaba luchar con él, era una pérdida de tiempo.

-Arquero, no pierdas el tiempo con ese, tumba al arquero enemigo, demuestra tu habilidad, necesitamos cobertura a distancia!-
Pero el guerrero monje ya se había entretenido lo suficiente, de hecho demasiado. Echo a correr en dirección del mago, este no debía de estar a sus anchas, podía provocar mucho daño, y era un ser con una habilidad desconocida. Más razón para no dejarlo que haga uso de su magia.

El monje de la auromancia rodeo la caravana y se alineado con el mago, el mago estaba a 6 metros, más o menos, se creía lo suficientemente lejos para estar a salvo, y necesitaba estar cerca para poder usar su magia, parecía concentrado, daba igual, mientras Feng corría en su dirección, era consciente de su propia respiración, respiró profundamente, fue consciente de su propia energía, y concentro la misma en sus piernas, imbuyéndolas de energía.

Dio un par de pasos más, ahora estaba al alcance, en medio del trote bajo la cabeza y el cuerpo inclinándolo hacia adelante y liberó instantáneamente la energía que había concentrado en sus piernas. Un golpe fuerte en el suelo por parte de sus piernas al pisar, lo impulsaron velozmente hacia adelante, en un segundo estaba ya enfrente del mago con el puño hacia delante apuntando al cuerpo del mismo, un golpe seco en el estómago sería perfecto como para dejarlo fuera de combate, o al menos hacerle mucho daño. Algo más de 4 metros de trayectoria en un instante, era un montón de energía concentrada en su puño de acero. No se estuvo con chiquitas el monje, tenía que ser implacable.
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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

Mensaje por Sheoldred el Vie Mar 04, 2016 3:27 am

La tejemuerte se guardó el mapa, no tenía muchos lugares para esconder cosas asi de pequeñas y menos bolsas para sujetarlas, viajar con lo minimo aveces era una desventaja, pero se evitaba cargar peso innecesario.

Tras sus peticiones sheoldred espero un par de minutos mientras sus compañeros y ella intentaban ponerse de acuerdo, de pronto un chiquillo menudo y sucio llegó con lo que parecía su pedido, unas ropas casi a su medida de colores cafes, acompañadas de una armadura de cuero ligera, no eran la gran cosa pero cumplirian para su propósito, no llamar tanto la atencion. La tejemuerte recibió con algo de agradecimiento lo que el crío le daba y en ese mismo lugar se quitó la gran capa que traía como única prenda y sin nada de vergüenza dejó ver su naturaleza no humana, algunos de los presentes no pudieron evitar mirarla, ya sea con curiosidad o morbo pero muchas miradas estaban clavadas en ella, tomó las ropas y se vistio rapidamente parloteando en voz baja lo inútil que era usar prendas pues no comprendía porque lo hacían los humanos, después con algo de dificultad se colocó la armadura de cuero obligando al crío a que le apretara las cintas. cuando terminó de vestirse se acercó a sus compañeros nuevamente, lo único que alcanzo a escuchar fue el comentario final, «nos vemos en la entrada en veinte minutos» Sheoldred se alegró de escuchar esas palabras, no era de las que hacía amigos, solamente asintió con la cabeza mientras se volvía a tapar con su capa y capucha para salir del palacio y perderse unos minutos entre las calles y buscar algo que pudiera servirle.

El trayecto a las entradas de las murallas exteriores fue normal, la gente parecía estar acostumbrada a ver mucha gente armada y peligrosa. Sheoldred no pudo evitar tomar un trozo de seda de tejemuerte que ella misma fabricaba y cambiarla por algunos cachibaches, no sabía porque lo hacía la gente pero le parecía divertido, la aracne se acercó a un puesto de joyas ambulante. -¿Que me das por esto?- sheoldred mostró casi tres kilogramos de seda a un señor anciano, el hombre tomó la seda y la miró con mucha atencion, despues tomo una especie de collar de sus mercancías y se la entregó a la aracne en sus manos. Sheoldred solto una risa estupida, era dificil que algo le hiciera reir pero su primer trueque en su vida le emocionaba mucho como para sonreír, la araña tomó el collar e intento ponerselo, sus cuernos que eran grandes no le permitieron introducir su cabeza por la apertura del collar asi que solo lo guardo en una especie de bolsa y siguió su camino, pues sus compañeros ya le adelantaban muchos pasos.

El señor de los cachibaches corrió detrás de ella, no dijo ninguna palabra, su expresión era clara, el señor estiró la mano, sheoldred comprendió que quería el collar, la aracne lo sacó de su bolsa extrañada y lo entregó, el señor lo tomó con prisa y se colocó detrás de la tejemuerte, abrió el collar y de un movimiento rápido rodeo el cuello de sheoldred para después atorar el collar cuando ya estaba puesto, Sheoldred lo miró agradecida, muy raras ocasiones sentía aquel cosquilleo en el pecho, quizá aún tenía rasgos humanos muy en el fondo.

-Le será de utilidad jovencita, esa seda es muy fresca, nadie consigue esa sustancia tan fácil y menos tan fresca, usted es quien la fabricó pero su cuerpo no es de tejemuerte… este colgante le será de ayuda para cuando tenga que cambiar de aspecto, cuidelo bien.- El señor regresó corriendo a su puesto pues ya tenía una señora gorda y ataviada en joyas esperando a que le vendieran otra joya para su repertorio. Sheoldred miro el colgante en su cuello, era muy sencillo, cadena de algun metal que no conocía, y un dije grande con una piedra amatista colgando de él, un bonito detalle.

Cuando Sheoldred llegó al punto de encuentro ya estaban todos, ella era la rezagada, ignoró las posibles miradas de reproche, cuando vio la caravana noto que los carros del frente ya estaban ocupados, «Joder..» sheoldred subió a la parte trasera del último carromato y se aplasto sin importarle quien más le acompañara, cuando los carros empezaron a caminar confirmó que nada más estaban esperándola, se recargo en las redilas del carro no sin antes tomar sus armas y tenerlas a la mano, sus armas eran estorbosas pero el carro era grande asi que no se limitó a tenerlas con ella, solo las dejo recargadas entre las mercancías y miró hacia el frente intentando ver qué pasaba afuera, al principio el viaje fue tranquilo, solo podía sujetarse bien del tortuoso camino y de las duras ruedas que no ayudaban a evitar que las nalgas se entumieran, la tejemuerte se puso de pie para evitar el constante choque con el asiento.

No pasó mucho tiempo parada cuando los carros se detuvieron, sheoldred intento mirar por encima de los carros, cuando escucho un silbido, algo había escuchado acerca de aquel ruido, no recordaba que era, en aquel momento la aracne seguramente estaba distraida, pero en cuanto escucho los gritos de batalla de los demas salio corriendo de su carro con lanza y espada en mano, fuera la batalla tenía segundos de haber empezado.

La aracne miró de reojo la batalla, no tenía mucha experiencia combatiendo hombro con hombro cuidando las espaldas de algún aliado, ella era mas de pelear sola. Clavó su mirada en el tipo más llamativo, todos tenían pieles encima menos uno, aquel tenía armadura y casco, espada y escudo, un buen objetivo para comenzar a ambientarse con el trabajo.

La aracne corrió a todo lo que daban sus pies, tenía por lo menos unos 6 metros de espacio para encarrerarse desde el fondo de la caravana, tomó en su mano derecha su lanza de hueso, y la lanzo en direccion a donde se conglomeran los enemigos, no era su especialidad el lanzamiento de jabalina pero con suerte dañaria a alguno o incluso dejarlo moribundo.

La aracne miro como el tipo del casco tenía intenciones de ayudar a un compañero, sheoldred se apresuró y con fuerza alcanzó a meter su espada para desviar un tajo que iba directo a la cabeza de uno de los guardias que acompañaban al equipo. La tejemuerte miro a los ojos al bandido, no podía evitar alardear en todo momento. -Hoy no... dijo la aracne mientras empujaba con fuerza la espada de su rival y retrocedía un par de metros. Sheoldred volvió a cargar contra el hombre del casco, usaba su espada a dos manos, de cierta manera estaba en desventaja pues el escudo ayudaba bastante al bandido, la aracne chocó espadas con él unos momentos, nada ofensiva para matar a la primera solo para calar a su enemigo.

Entre golpe y golpe de espada la aracne pudo notar donde estaban sus demás compañeros, miro al monje que parecia volar en el aire, miro a su oponente esperando que se distrajera con aquel salto y arremetió con su espada tratando de dar un golpe fuerte en la espada de su enemigo para desarmarlo.







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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

Mensaje por Vanidad el Vie Mar 04, 2016 5:14 pm

El viaje fue aburrido, siempre lo era. Para algunos, la espera era una oportunidad para evaluar su vida y las pobres decisiones que habían tomado, otros rezaban, con la esperanza de que algún tipo de salvación divina (o demoniaca) los protegiera de algún destino atroz. Pero Luzbel era demasiado arrogante como para considerar la posibilidad de haber tomado malas decisiones, o de siquiera considerar la posibilidad de sufrir un destino atroz. ¿Qué bandido de mala muerte seguiría impávido cuando se transformara ante él, cuando le mostrara que era una diablesa purasangre, un ser creado prácticamente de manera literal de las pesadillas humanas? Tendrían que ser como… veinte para reunir el valor de atacarla, cosa poco relevante cuando podías volar y desgarrarles la cabeza como un halcón.

El monje no era muy hablador, cosa que agradeció. Usualmente agradecía la atención que suponía una charla insustancial con insinuaciones más o menos veladas, pero no quería ser distraída cuando podían estar siendo dirigidos hacia una muerte segura. Ella podía volar fuera de una trampa mortal, pero solo si se daba prisa en darse cuenta de que lo era. Por ese motivo fue buena chica por una vez en su vida y mantuvo un gesto neutro, pensando en sus propias cosas de manera callada, hasta que su compañero de carruaje hablo.

-No creo que ellos intenten dejarte vivo, si te crees capaz de solo herir a un enemigo que quiere matarte, puedes intentarlo… y no soy lo suficientemente mayor como para que me trates de usted- técnicamente… seguramente era mayor que todo el grupo de mercenarios junto, que la mitad al menos, pero ni harta de vino iba a decir eso, una señorita nunca decía su edad. Pero el monje parecía estar embelesado poniéndose esos guantes tan curiosos, era como intentar matar a alguien con una joya, podía hacerse, pero no era aconsejable. No… parecía más bien una espada ceremonial, de esas que se rompían al chocar un par de veces. Esperaba que al menos aguantara lo suficiente como para que pudiera acabar con su parte de enemigos antes de tener que salvarle el pellejo. Si se molestaba siguiera, la falta de atención la había molestado más de lo que estaba dispuesta a admitir. Cierto que era un monje, pero aun así, si no intentaba romper el voto de castidad (¿tenían de eso cierto? Los templos le causaban picores, nunca se había acercado demasiado a uno) por ella, no lo haría por nadie. Un pajarraco interrumpió sus pensamientos, pero luego se dio cuenta de que era una señal cuando se repitió. No sabía qué diablos estaba imitando el propietario de la voz, no era una maldita ornitóloga, pero al menos había prestado atención al código, así que en cuando salió del carro detrás del monje ya estaba haciendo cálculos en su cabeza.

El chaval, ese tal Matt, el niño repelente que había asegurado que no necesitaba la bebida, cargo una flecha con dedos temblorosos y disparo contra lo que ella supuso que era el arquero enemigo, pero habría empalado a ese pobre monje si no se hubiese estado catapultando hacia el mago en ese momento. –Genial… estamos muertos…- Miró al arquero y luego a un guardia de los suyos que corría hacia él. No pensaba dejar que le disparara, así que le pidió que cambiara de objetivo. –El tipo gigante, no puedes fallar algo tan grande ¿cierto?- había un deje de reproche en su voz, lo que ofendió al chaval, el próximo golpe seguramente no fallaría.

El hombre con cuernos se encaró sin dudarlo contra el tipo más alto y fuerte que encontró, tirándose escudo al frente contra un tipo con un arma enorme. Parecía confiar mucho en que su escudo de madera aguantara el golpe brutal de su rival, al menos lo suficiente como para abrirle otro ombligo a su enemigo, pero ese gigantón no las tenía todas, así que cuando el gigante se hizo una idea de lo que pasaba, dejo su golpe horizontal a un lado y le atizó un puñetazo al pecho, mucho más rápido. La buena noticia era que dolía menos que un hachazo, la mala era que dolía lo suficiente como para tirarlo al suelo, donde su vida peligraría en cuando el rival recuperara el hacha.

El monje se había lanzado contra el tipo con túnica, con la pretensión de atizarle en el estómago con ese puño de acero recargado de adornos, pero su golpe se petrifico en el aire. No era algún tipo de figura literaria rebuscada, ni siquiera un eufemismo para decir que se había quedado quieto, literalmente choco contra un muro de piedra, no demasiado grande, puesto que tendría un volumen de un metro de anchura por dos de altura, más un palmo de grosor, pero basto para bloquear el golpe  medida que aparecían grietas en él. El mago sonrió extendió una mano. Alzar un muro así del suelo no podía ser fácil, puesto que el tipo tenía unas pocas de sudor en la cara, pero Feng tenía poco tiempo para preguntarse como los bandidos habían conseguido la ayuda de un mago más que decente, puesto que el muro agrietado empezó a vibrar. No tardaría mucho en romperse en un montón de astillas pétreas que, por suerte, se dirigían solo en la dirección en la que el estaba.

La mujer cornuda se había cambiado de ropa en algún momento, y ahora llevaba una armadura mucho más adecuada para la misión, en esos momentos estaba intercambiando golpes con el tipo de la armadura, el que parecía el líder. Soltó un suspiro al ver como los mejores ya estaban ocupados, tendría que buscar a otro, no iba a interrumpir un combate salvo que realmente no tuviera nada más que hacer. Su compañera cornuda descargó un golpe contra el arma de su contrincante, pero este desvió el golpe con un ligero golpe de escudo, para lanzar una estocada contra el pecho de la mujer a continuación. Era un golpe decente, bien elaborado, pero no especialmente rápido ni potente.

La peliblanca había estado allí quieta, con su pelo ondeando al viento en uno de esos gestos dramáticos a los que no podía resistirse, pero un tipo con una enorme espada se acercó a ella y le dio un mandoblazo mientras seguía adelante hacia el chaval. Perdonaba el mandoblazo, que evito agachándose sin demasiado esfuerzo, pero la estaba ignorando, a ELLA. Soltó un “hey” ofendido y le lanzo un puñetazo con sus guanteletes metálicos, que fue evitado en el último momento cuando el mandoble de su rival se interpuso, creando un hormigueo en su puño derecho.
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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

Mensaje por Medielvoulder el Lun Mar 07, 2016 3:32 am

«Desvío el golpe del hacha y le abro las tripas en horizontal» …Pensó ese movimiento en un instante, y en un instante el hacha perdió la fuerza de su impacto para ir a caer a un costado, y un puño como un ariete se abrió paso entre los dos hombres y se estampó en su pecho. El aire escapó de sus pulmones de súbito y su campo de visión se nubló un instante, el impacto lo lanzó hacia atrás y al ser tan repentino, no pudo siquiera colocar bien los pies, perdió su punto de equilibrio y vio como el cielo se abría ante sus ojos.
«¿Mi espada llegó a destino?» Se preguntó mientras caía. Esperaba que aquella mole retrocediera para un esquive, ¿pero avanzar y golpearlo? Si el hombre del guante se acercó lo suficiente para darle un puñetazo, el arco que hizo Medie con su espada de seguro habría hecho algún daño en aquel torso desnudo.

Los sonidos de la batalla tintineaban en sus oídos en una cacofonía de acero y gritos mientras él caía como un saco de patatas. La primera reacción de todo hombre es poner ambas manos para aminorar el golpe al llegar al suelo, pero en aquel momento Medielvoulder llevaba bien amarrado su escudo en el brazo izquierdo y cargaba su querida espada en la mano derecha, le sería imposible soltar el escudo, ¿soltaría la espada? El pensamiento muchas veces, en los segundos de lucha, es dejado de lado para dejar surgir el instinto, pero el instinto no siempre toma las decisiones correctas.

El mestizo soltó la espada y trató de detener el impacto de la caída. El golpe no fue suave, y a pesar de la mano, cayó de culo como un borracho en el solsticio de verano.
Alzó el escudo instintivamente y vio avanzar al tipo del guante rojo a menos de dos metros de él, el hacha pendía de sus manos, como un muerto colgando de un árbol. Medielvoulder pudo apreciar como se aproximaba, sin prisa, como un campesino con una hoz recorriendo su campo de trigo maduro, listo para sesgar. El mestizo se impulsó con su mano libre para girar y ponerse de pie antes de que su oponente estuviera sobre él, pero solo podía retroceder y su espada yacía ahora detrás de aquella mole.

Medie se puso de pie de un salto y sacó de su cinturón la daga más larga que tenía, 23 cm de hoja de acero, con filo por ambos lados, contra un hacha de doble filo, oscura por el centro y de brillante filo por las orillas, con pequeños puntos de óxido que parecían tener vida cuando el hacha se mecía.

Esta vez se lo tomó con más calma. Aquel hombre no era tan lento como parecía, pero él no tenía que cargar con un arma de veinte kilos así que sólo tenía que esperar a que su oponente hiciera el primer movimiento y luego atacar.

El mestizo dio una rápida mirada a su alrededor, quizá alguien pudiera ofrecerle algo de ayuda, pero la persona más cercana era el mercader del segundo carro, escondido entre sus caballos, tratando de calmar a los corceles, pero ni él parecía calmo, observando entre avergonzado por haber pensado en que podría lograr su travesía con solo tres mercenarios, y horrorizado tras ver cómo se ponían las cosas apenas unos kilómetros de la ciudad. Más allá estaban sus compañeros, Matt el Pequeño buscaba una flecha, el monje estaba en su propia disputa contra aquel pordiosero de bastón que resultó saber algo de magia, la busca problemas de cuernos luchaba contra aquel hombre de armadura y los demás no los pudo ver porque oyó el silbar del acero mucho antes de verlo. El hacha cruzó el aire y con un certero paso Medie logró quedar fuera de su filo. Apretando el puño de su daga y abrazando el escudo a su pecho Medielvoulder se concentró en el siguiente movimiento del hacha, porque quizá podría ser el último.
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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

Mensaje por Sheoldred el Mar Mar 08, 2016 9:58 pm

«Que gracioso» pensó la mujer arácnida al ver como su compañero calvo y acrobático se encontraba con un muro que había aparecido de la nada,   «seguramente es mágico», se dijo a sí misma al momento que miraba el divertido accidente, para su mala suerte la distracción no había servido de mucho y al final había terminado siendo contraproducente pues terminó viendo la desgracia de su aliado y no puso la suficiente atención para evitar chocar su espada torpemente contra el escudo firme de su enemigo.

Sheoldred reacciono al sentir como su espada era empujada con facilidad hacia atrás haciendo que su cuerpo quedará levemente desprotegido y acarreado levemente por la fuerza y peso del movimiento de su arma, la aracne apenas volteo para ver como una estocada firme y correctamente dirigida tenía la intención de enterrarse en su cuerpo, la mujer arácnida  arrojó su cuerpo hacia su derecha siguiendo la trayectoria de su espada desviada y moviéndose un par de metros para salir de peligro.

El lugar era muy rural, el camino era de un ancho suficiente para que dos carromatos circulen en direcciones opuestas y con suficiente espacio para no chocar, la aracne vio un árbol cercano a la vereda, rápidamente en su mente ideó su plan, su rival enfocado en acabar con ella le persiguió hasta donde había saltado que Sheoldred apenas tuvo tiempo para ponerse en pie y recibió el siguiente espadazo cuando apenas había estirado las piernas, la aracne ahora solo se defendía de los ataques sin piedad de su enemigo caminando hacia atrás tratando de llevar al bandido hacia el árbol para poder  subir por su corteza y salir del alcance del bandido.

Cuando la aracne estuvo cerca del árbol dio un par pasos hacia atrás lo más rápido que pudo para evitar que el bandido le alcanzara, giro rápido para poder correr con sus pies desnudos sobre la superficie dura y áspera del árbol saliendo del alcance de su enemigo y ocultándose entre las hojas tupidas del árbol.

Esperaba que desde el árbol pudiera ver los demas combates y caer de sorpresa donde los bandidos menos se lo esperaran.

La aracne camino entre las ramas tratando de hacer el menor ruido posible y evitando que las hojas se movieran mucho para no llamar tanto la atención.

Desde su punto podía observar mas de un combate, pero el que más le llamó la atención fue el del hombre alto de su grupo, no porque le agradara, sino porque cerca de él estaba su lanza. Sheoldred alcanzó a avistar su lanza, el color blanco del hueso con el que estaba hecha era inconfundible, estaba algo lejos pero no tanto como esperaba que estuviera, lo más probable era que había chocado con algún escudo y cayó al suelo pues no parecía tener restos de sangre. La aracne miró al hombre de los cuernos, para su fortuna estaba cerca de un árbol y la densa mata verde de los troncos le ayudaba a llegar hasta aquel árbol por medio de saltos. Poco a poco y con mucho cuidado la aracne brinco con algo de esfuerzo entre las ramas intentando no caer para llegar hasta su objetivo.

«Que no se mueva de su lugar» pensó esperanzada la aracne mientras intentaba llegar su objetivo  







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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

Mensaje por Feng Roshi el Lun Mar 14, 2016 12:34 pm

Un impulso prematuro, un acto rápido y desesperado para intentar tirar a un enemigo con el elemento sorpresa. Sorpresa la que se llevó el monje cuando en su camino se levantó una barricada de piedra. La barricada absorbió el impacto, y se volvió añicos. Feng no había resultado herido de aquella maniobra, pero si adolorido por el impactó. Pues un muro es más duro que la carne, y si bien los guanteletes ayudaban, el daño recibido en sus manos seguía siendo alto.

Pero el monje no podía tener tiempo para mirar la situación, pues en cuanto alzó la mirada los escombros actuaban de manera antinatural, en un parpadeo, incluso menos, el monje comprendió y forzó al máximo sus reflejos para rodar a un lado y poder evitar a medida de lo posible, los proyectiles enemigos.

Pensó escapar de la mayoría de los proyectiles, mas algunos se incrustaron en un costado, que estaría al descubierto mientras rodaba por el suelo. Feng sentía sus piernas un poco agotadas por el salto reciente, pero aun tenia energía suficiente para correr un poco, pero un enfrentamiento frontal ahora era mala idea, al menos hasta que recuperará energía suficiente para volver a embestirlo de frente.

El monje miraba atentamente al mago, siguiendo la mirada del mago el hombre empezó a correr en zigzag, intentando evitar cualquier ataque que pudiera salir del mago, se acercó un poco, y luego se alejó metiéndose dentro del bosque ocultándose detrás de los árboles.
Esperaba que el mago intentara volver a atacarlo en algún momento, y esperaba esquivar dicho ataque, de hecho solo estaba concentrado en poder evitar el ataque del enemigo y buscar un posible contraataque.

También había otra opción, que el enemigo se pasará de seguirle o de atacarle a él y se centrara en la caravana, por lo cual el monje aprovecharía un intento de ataque por la espalda, o por el flanco.

Sea como fuere, estaba esperando el momento oportuno para atacar, y había cambiado un par de veces de árbol para asegurar que no fuera fácil acertarle, ¿le habría seguido? ¿Atacaría de lejos? Feng se agarraba el costado, sangraba un poco, escocía otro poco. Pero lo importante ahora respirar mientras podía, y esperar al contraataque.
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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

Mensaje por Vanidad el Lun Mar 14, 2016 8:00 pm

El cornudo (tenía que empezar a aprenderse sus nombres, eso de tener dos tipos con cuernos se estaba volviendo irritante) había soltado la espada en pleno combate. Cierto que el tipo llevaba una daga de algún tipo, pero la diablesa no pudo evitar hacer una mueca, dudaba que fuese ni siquiera la mitad de diestro con la daga que con la espada y con la diferencia de rango… Suspiró. –Malditos mortales, mira que dais problemas. ¿Por qué estoy aquí?... Oh, cierto, por los asesinatos.- y la comida, no había que olvidar la comida que actuaba como una gloriosa aventura secundaria en su épica búsqueda de poder. El problema de perder el arma era que se volvía demasiado obvio que ibas a ir a recuperarla, pero había una manera muy sencilla de solucionar eso. Se desabrochó la espada después de unos pocos saltos preventivos, total, aun no la había usado, no la iba a echar de menos. Soltó un fuerte silbido y la arrojo contra cuernitos. No era la mejor tiradora de la historia, así que no iba a darle en la cara, pero caería cerca, más o menos. –Como la rompas te parto las piernas.- Gritó mientras rodaba para evitar un tajo de mandoble, lo mejor sería ir a lo suyo.

Matt, el chaval, por fin se había decidido a ir a por la segunda flecha. Puede que tuviese problemas para tensar ese arco y que por eso tardara tanto, pero para el grupo, que tenía la adrenalina tan alta que diez segundos parecería una semana, seguramente parecía solo acobardado. En cualquier caso, la flecha del joven zumbo por el aire y se clavó en el hombro izquierdo del hombro del guante rojo. No era mal tiro, pero toco hueso, así que la flecha no suponía una herida grave, solo una distracción a explotar.

La otra cornuda, la mujer, salto a un árbol, aunque más bien se trataba de correr por el árbol, algo curioso, que sin duda habría atraído la atención de los presentes si no tuviesen asuntos más apremiantes de los que ocuparse en esos momentos, como salvar sus miserables vidas. Pero su rival obviamente se dio cuenta, y su propia experiencia le engaño, puesto que alzo el escudo, esperando un ataque desde las copas de los árboles que nunca llego. No tardaría en darse cuenta de que algo pasaba e iría a ayudar a sus compañeros bandidos, pero eso era un problema para la Sheoldred futura.

El monje por otra parte, recibió algunas astillas pétreas en el costado y luego salió por patas dejando tras de sí un reguero de sangre. Menos mal que la peliblanca estaba demasiado ocupada atrayendo al bandido hacia el interior del bosque y solo podía ver al mestizo y su acompañante o se habría exasperado. El mago parpadeo un par de veces como si no acabara de creerse que su rival hubiese salido por patas y cuando se recuperó de la sorpresa dijo unas pocas palabras. Unas pocas piedras del tamaño de puños se levantaron del suelo y salieron despedidas como si fuesen proyectiles de onda, haciendo boquetes inquietantemente grandes en los arboles de la zona, aunque sin dar a ningún infeliz para la suerte del monje y la araña.

La buena noticia era que el resto de guardias de la caravana, los guardias de verdad, parecían estar aguantando el tipo contra los bandidos, seguramente porque les habían tocado los tipos de aspecto menos amenazante, los normales.
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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

Mensaje por Medielvoulder el Jue Mar 17, 2016 4:44 am

La lucha continuaba. Los ecos de las espadas habían ya recorrido cientos de metros alrededor del camino y Medie se preguntaba si aquello no hubiera llamado la atención de algún otro grupo de salteadores, pero tenía otras preocupaciones en ese momento, unas más apremiantes. Su espada había quedado tras su enemigo, y cualquier intento de recuperarla habría sugerido una muerte segura bajo el hacha. Así que se quedó donde estaba, esperando a que el feo tipo del guante hiciera el primer movimiento.

Aquellos segundos de tensión le sirvieron para oír lo que sucedía alrededor: un grito ahogado, la canción de las espadas, el restallar de la roca, el duro golpe de algo contra el suelo, el piafar de los caballos; —Como la rompas, te parto las piernas— oyó decir a la albina, y acto seguido vio cómo lanzaba su espada. El acero recorrió el aire girando, atrapando la luz del sol, el lanzamiento quedó corto y la reluciente espada de la albina cayó al suelo en vez de llegar a las manos del mestizo.

El arma estaba a sus pies, el hombretón del guante y Medie bajaron los ojos un cuarto de segundo para cerciorarse de ella. El hombre parecía aburrido, el mestizo entrecerró los ojos y comenzó a calcular sus posibilidades de coger la espada.

De pronto oyó el destensar de una cuerda, Matt, que estaba a unos tres metros de él a su izquierda había disparado. Medielvoulder, sin quitarle los ojos de encima a su adversario vio por el rabillo del ojo como la flecha se clavaba en el hombro de su enemigo casi de milagro. Quizá por la adrenalina, aquella mole de hacha en mano apenas y notó la saeta, sólo dio un pequeño movimiento de cabeza hacia la derecha para ver como las plumas de ganso revoloteaban al viento.

Medie aprovechó el instante y lanzó su daga hacia el hombre, estaban apenas a dos metros de distancia así que no intentó nada muy elaborado, no intentó darle a la cabeza, al cuello o a las piernas, sujetó la daga por el puño ya que no era una daga de lanzar, de esas que se toman por el filo ya que tienen el punto de equilibrio en la punta, lo que facilita que giren al lanzarlas, echó el brazo hacia atrás y lanzó su daga con fuerza hacia el pecho desnudo del hombre, recta como una flecha, justo al centro para evitar un esquive. Metió el pie bajo el centro de la espada y la levantó, con un ágil movimiento de pie y mano tuvo la espada empuñada antes de lo que se tarda en respirar dos veces. Una vez con una espada en mano se lanzó en carrera hacia el enemigo, no habría mejor oportunidad, levantó el escudo entre la barbilla y la cadera, listo para apartar el hacha o hacer que se deslice cuando lanzaran el golpe, y mantuvo la espada levantada para atacar.

Su enemigo sujetaba su enorme hacha con ambas manos y se prestó para el ataque, tenía toda su atención sobre el mestizo, se veía listo para lanzar un corte, y al parecer no notaba que por sobre su cabeza, se movía como una sombra la mujer de cuernos. Medie vio brillar la esperanza de la ayuda y se acercó aún más a su enemigo, sujetando bien su escudo, concentrado en recibir cualquier golpe con el umbo para así poder desviarlo y que el hacha resbalara por él, afianzó su mano en el puño de su arma y se concentró en clavarle la punta de la espada de la diablesa albina entre las costillas.

Entonces, a metros de distancia una ráfaga de lo que parecieron ser piedras surcó el campo, una pasó cerca de los dos mercenarios, como un pájaro en picada atravesó el espacio entre ambos y fue a parar contra un árbol, la madera se tambaleó por el golpe, pero de las ramas, en vez de caer hojas, la figura de la mujer de cuernos apareció.
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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

Mensaje por Feng Roshi el Mar Mar 22, 2016 2:23 pm

La situación no era para nada buena, el monje asombrado vio como un hueco atravesaba el árbol donde estaba escondido a pocos palmos por encima de donde estaba. Y no era el único hueco, varios proyectiles habían ido a parar al bosque, por suerte Feng se había agachado un poco detrás de uno de los árboles al escuchar el primer impacto de las rocas. Tenía que mantener al mago ocupado, sabía que ningún mago de pacotilla podría usar demasiados hechizos seguidos, y menos de esa fuerza.

Tenía dos opciones, o el mago necesitaba descansar de ahora y estaba desprotegido por un tiempo. O podría hacer un ataque más antes de estar totalmente desprotegido a una acometida frontal.
Feng respiró hondo y analizó su estado, sus piernas estaban agotadas, no aguantarían mucho más, pero aun podían trabajar, su respiración controlada permitía que pudiera seguir manteniendo el ritmo de combate, buscaba no cansarse demasiado veía posible forzar e intentar otra vez saltarle al mago, pero era mejor proceder con precaución no sabía que tanto se alargaría el combate.

El joven guerrero salió del bosque con cautela, refugiándose con los arboles al borde del camino. El mago lo buscaba con la mirada claramente, pero el artista marcial tenía otros planes, cerca del mago había un pequeño combate uno de los bandidos, tenía una hachuela estaba encaramándose contra uno de los guardias de la caravana, posiblemente era el encargado de mantener en lo posible a la gente alejada del mago, el combate era igualado, no parecía que nadie fuera mejor que nadie, pero los dos estaban ignorando el campo de batalla.

Feng con presteza salió del bosque corriendo, un poco en circunferencia rodeando al mago y pasó justo por detrás del bandido que estaba luchando con aquel guardia. Mientras pasaba hizo un movimiento rápido con el brazo, intentando golpear el costado de su enemigo, buscando desequilibrarlo y hacerle perder la guardia, para ver si con suerte, su aliado lo aprovechaba.

No se quedó para mirar lo ocurrido, siguió corriendo, valiéndose de una roca grande a un lado del camino como obstáculo para evitar posibles ataques y moviéndose intentando esquivar cualquier posible ataque cuando no estuviera a cubierto, busco nuevamente el flanco del mago. Esta vez le saltaría otra vez con todo, solo necesitaba esperar el momento adecuado.
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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

Mensaje por Vanidad el Sáb Mar 26, 2016 8:17 pm

La espada cayó suficientemente cerca, por lo que lo que fuese a pasarle a cuernitos dejo de ser su problema, estaba demasiado ocupada jugando con su enemigo como para preocuparse del mestizo. El susodicho cogió su espada sin demasiadas dificultades, sin duda fruto de la distracción provocada por el flechazo del crío y su propia daga, que aunque directa al pecho, fue desviada con el brazo izquierdo, haciendo un corte bastante feo cuando esta se clavó y salió disparada del antebrazo por la inercia.

Lo siguiente sucedió en un parpadeo, una espada clavada en el pecho, que eventualmente encharcaría el pulmón izquierdo de sangre, una lanza procedente de la mujer araña sobresaliéndole del estómago, como si de un segundo ombligo se tratara, habiendo fallado la espina dorsal por poco. El tipo estaba muerto, pero aún no lo sabía, puesto que tardaría algunos minutos en perder sangre suficiente o al menos cansarse lo suficiente como para no poder moverse más. Pero el grandote del hacha tenía otros planes, soltó su arma, que cayó al suelo pesadamente, metió su mano en el bolsillo y saco un pequeño frasco de ella y se lo bebió tan rápido que los presentes dudarían sobre si se había tragado o no el tapón. Había un montón de quejas repetitivas sobre porque los alquimistas no hacían las pociones con sabor a fresa, o al menos que no supiesen horribles, pero una poción negra como la noche con pequeños puntos negros que brillaban como luciérnagas hacia esa en concreto, sin lugar a dudas, bastante especial, sobretodo porque ningún alquimista en su sano juicio metería a un demonio en un frasco, o al menos a una parte de él.

Siendo estrictos, era un catalizador, el tipo ya era un demonio, a duras penas según los estándares raciales de Luzbel, pero técnicamente mestizo, pero esa poción había despertado de manera obvia su parte demoníaca. De donde diablos había sacado un bandido de poca monta algo tan raro, peligroso y por lo que ella sabia inexistente era algo que la diablesa tendría que preguntar sin falta en cuando se enterara de todo eso tras su vuelta. En cualquier caso, sus ojos se volvieron negros, volviendo su iris de un rojo intenso y su guante rojo, que seguramente había cubierto la deformidad que solían presentar los de su clase prácticamente estalló en jirones, dejando tras de sí un desproporcionado brazo claramente demoníaco que palpitaba y se agitaba, en el cual se abrieron unos pocos ojos que observaron a los testigos de ese grotesco espectáculo. Algo así muy posiblemente mataría a un mestizo, incluso a un demonio puro, como cualquier humano que se hinchara a estimulantes, pero en esos momentos podía perfectamente ser lo único que lo mantenía con vida. Si la sospecha sobre los contenidos del frasco o la espantosamente rápida transformación de tipo normal a semidemonio no había bastado para que el mestizo y la araña no guardaran las distancias, la recuperación de su arma y el giro que realizó con ella habrían bastado para convencerlos de ello. El semidemonio se lanzó contra su oponente, ignorando a la araña, lanzando un puñetazo con su mano demoníaca seguido de un tajo horizontal con su hacha, que por suerte solo era blandida con una sola mano.

Feng, por su parte, decidió tomárselo con calma y ser un buen samaritano. Total, ¿Qué era lo peor que podía pasar al darle tiempo libre a un mago? En cualquier caso, la mera distracción de tener a un tipo calvo correteando por su espalda habría bastado para distraer el bandido, pero el golpe ayudo, por supuesto, y ese guardia le corto el cuello a su rival como un héroe de cuento, para luego lanzarse contra el mago que estaba causando estragos por los alrededores. El guardia, un tipo llamado Larry, miró al hechicero, este lo vio a su vez y lanzo un virote de piedra, que fue bloqueado a duras penas por el escudo del pobre Larry, que empezó una carrera contra el mago, realmente  se estaba acercando mucho y parecía que iba a llegar hasta el y empalarlo con su espada. Por desgracia, el tipo de la tunica extendió una mano y Larry tropezó, cayendo al suelo. Se trataba de algún tipo de arena movediza, que había atrapado el pie del guardia y ahora sus manos. Aunque humillante, no era mortal, y mientras un segundo ataque era conjurado contra el guardia, el mago estaría ciertamente distraído.

Mientras tanto, el líder bandido se había cansado de esperar un ataque que nunca llegaría, así que se dio cuenta del truco y busco a otro adversario, que resultó ser el monje, que destacaba gracias a que corría como un conejo por el campo de batalla. Solo podría realizar otro ataque antes de tener que enfrentarse a dos enemigos.
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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

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