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Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

Mensaje por Feng Roshi el Mar Mar 29, 2016 2:08 pm

La situación pintaba bien para el grupo, al menos según la perspectiva del monje, mientras se movía por una parte del campo de batalla, pudo ver como sus aliados hacían frente a sus adversarios, el hombretón grande justo había recibido una emboscada y habían acabado con él entre tres, si contábamos con la participación del joven arquero. Al guardia que había ayudado, se las había arreglado para cortarle el cuello a su contrincante, y en general la cosa pintaba bien.

Feng volvió a hacer un giro rápido de dirección mientras veía como aquel intrépido guardia se abalanzaba contra el mago de frente. Feng se apresuró a correr de frente contra el mago, si bien estaba entretenido con aquel guardia, temía que lo matara con algún truco de magia pues el guardia iba muy despreocupado en cuanto a su propia defensa.

Las sospechas se confirmaron, el mago hizo uso de su magia, pero por fortuna esta era de incapacitación, unas arenas movedizas inmovilizaron de pronto al aliado del monje, pero permitieron al mismo acercarse corriendo más y más hasta llegar a la altura del mago. Aquel sujeto se había percatado de su presencia un poco tarde, giro para mirarle pero Feng ya estaba demasiado cerca.
El joven monje llevaba tiempo analizando a su contrincante, en lo que llevaban de batalla había usado 3 hechizos distintos seguidos. Si bien era algo digno de admiración, una cosa estaba clara, su agotamiento mental ahora debería de tenerlo lo suficientemente atontado como para que no pudiera defenderse bien de un ataque frontal, ni siquiera la magia hacía falta para este caso.

El monje guerrero hizo gala de sus habilidades como artista marcial. Bajo su centro de gravedad separando la posición de las piernas, concentro la energía cinética acumulada por el movimiento de llegar corriendo hasta esa zona en un movimiento de giro de cadera, y propulso un poderoso puñetazo de la mano diestra, cubierto del duro acero de su cestus a la altura del abdomen.

El golpe concentraba toda la fuerza propia, del movimiento y el añadido de la técnica en un solo punto, buscando dejar sin aliento al contrincante, posiblemente partirle alguna costilla, y por ultimo mover su cara hacia al frente encogido por el dolor y el impacto. Dicha cara iba a encontrarse de lleno con un segundo puñetazo, pues con el mismo giro de cadera inicial y usando un solo pie como punto de apoyo giro sobre sí mismo. Dejando el brazo izquierdo extendido y en dirección de la mandíbula del mago.
Si bien la combinación podría ser ligeramente mortal, la intención primaria del artista marcial era dejar completamente fuera de combate al contrincante, sin acabar con su vida.

Mientras terminaba el giro, dos cosas aparecieron ante sus ojos, dos cosas muy distintas pero igual de llamativas. La primera cosa que saltaba a la vista era como mas allá sus aliados se veían de repente contra una criatura distinta, una bestia con un brazo demoniaco, si bien era peligroso este giro de acontecimientos, lo era menos que la segunda cosa.
Otro enemigo que venía de frente a por él, un enemigo que a primera vista parecía formidable pues estaba muy bien equipado.

Feng en cuanto pudo, y sin pensar más en el mago, o en el pobre guardia que tendría que buscarse la forma de salir de su enredo particular. Recobró equilibrio y estabilidad después del giro, plantó ambos pies fuerte en el firmamento, inclino ligeramente su cuerpo hacia adelante, concentró su energía interna en los músculos ya algo agotados de tanto correr y se catapulto con fuerza hacia su nuevo enemigo. Sabía que portaba un escudo, sabía que lo usaría para bloquear, pero esperaba que a penas y pudiera reaccionar ante su repentino acometido.

Además, como feng ya suponía un posible bloqueo con escudo, esta vez salto con ambos brazos hacia al frente, pero impactando con los antebrazos cruzados para recibir el menor daño posible del impacto contra el escudo enemigo.
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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

Mensaje por Medielvoulder el Jue Mar 31, 2016 8:58 pm

La espada de la albina salió de las costillas de aquella mole con un extraño sonido de succión «El Pulmón se ha perforado. En cosa de segundos se ahogará en su propia sangre». Casi al mismo tiempo su compañera retrocedió y la punta blanca de la lanza desapareció del vientre del hombre para dejar un pequeño agujero del que corrió la espesa sangre como un surtidor hasta el suelo. El mestizo observó a su oponente, su brazo izquierdo goteaba por el corte de la daga y del hombro derecho aún germinaba la flecha, como una flor.

El gran hombre cayó de rodillas pesadamente, y Medie dedicó un instante en apreciar el acero perteneciente a la demonio, no parecía encantado ni tenía algo remotamente demoníaco en él, se sintió un poco decepcionado por ello pero pronto sus ansias de ver algo así quedaron saldadas, pues el hombre del guante al parecer tenía más que ofrecer.

Medie vio cómo se llevaba la mano a la herida, pero en vez de tocar la perforación cercana a su ombligo fue hasta su bolsillo para extraer un pequeño frasco, el mestizo quedó conmocionado al ver como se lanzó el líquido a la boca tan rápido que casi se traga también el frasco. Lo demás fue cosa de segundos. El olor de la sangre mezclado con el de la corrupción, los gruñidos inteligibles mezclados con el crujir de los huesos, el grito ahogado de algún testigo y la explosión muscular que produjo aquel mejunje horrible. El brazo derecho le estalló en sombras y pus, la piel se volvió negra como si hubiera muerto y se hinchó como un gusano luego de faenarse un cadáver.

El frasco cayó al suelo vacío y el cuerpo deforme de aquel monstruo se alzó con energías renovadas, con su querida hacha en una mano, con una extremidad negra e informe, plagada de ojos por nuevo brazo, y por mano, un atajo de dedos largos como garfios . «¿Pero qué mierda sucede aquí? —logró articular en su mente el mestizo, totalmente impresionado—. Primero un mago, ahora un demonio. Esto ya me esta empezando a cabrear. ¿cómo de pronto un informe grupillo de asaltantes se vuelve en esto?»
El brazo de aquella bestia era casi del tamaño del torso del mismo, lo suficientemente grande como para hacer que su cuerpo se tambaleara hacia un costado por el peso, Medie se puso en guardia nuevamente, girando levemente a la izquierda para evitar el brazo deforme, abrió la boca para decirle algo a su compañera de la lanza de hueso, pero no alcanzó a formar una palabra cuando el semidemonio se lanzó como una saeta a él. Medie apenas y tuvo un instante para lanzarse a un lado y quedar lejos de la garra para luego agacharse y evitar el hachazo que se comió una pequeña parte del escudo al chocar con él. Aquella bestia quedó a casi dos metros de distancia luego de haber efectuado aquel salto.

Aquella cosa apenas le daba un respiro, el mestizo giró sobre sí para darle cara. Su torso seguía desnudo y su brazo amorfo era un muy buen blanco, sus heridas aún sangraban, ¿cuánto podría seguir sosteniendo aquel cuerpo enorme con un solo pulmón?
¡Definitivamente cobraré el triple por tu fea cabeza, hijo de puta!
Esperaba con eso el semidemonio volviera a lanzarse, era obvio que cargaba por la derecha por el peso de su brazo, si él se lanzaba por la izquierda y tenía suerte, cuando volviera a tenerlo encima podría cortarle aquellos pies desprotegidos y dejarlo fuera de juego
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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

Mensaje por Vanidad el Jue Abr 21, 2016 6:51 pm

Mientras sus acompañantes se entretenían con sus respectivos acompañantes, Vanidad había ido retrocediendo por el bosque, hasta que tuvo la confianza de que ninguno de los integrantes de la caravana podía verla, ni siquiera otro bandido aparte de su acompañante, cuyos espadazos empezaban a ser molestos, previsibles, pero molestos. Su a dos manos tenía dos configuraciones de ataque, un tajo vertical, que solo requería un paso al lado por su parte y un tajo horizontal, con el que se limitaba a dar un saltito atrás. Por supuesto, había una gama más amplia, desde cortes diagonales a estocadas, pero al parecer su rival no había recibido el panfleto informativo.

-¿Qué te parece si acabamos de una vez?- Dijo después de un fuerte bostezo. A su rival no le hizo ni pizca de gracia, y respondió con un tajo horizontal que podría haberla decapitado, lástima que en su ataque de rabia no se hubiera fijado en el árbol que paro el golpe y dejo atascada el arma. La diablesa sonrió, nadie la estaba mirando, así que podía soltarse un poco. –Hora de comer…- de su hombro surgieron un par de bultos que subieron hasta el cuello, creciendo en pocos segundos hasta transformarse en un par de cabezas dentadas, similares a las de una anguila negra. Lo que siguió no fue bonito, ni agradable para ese pobre idiota, pero fue extremadamente nutritivo.

Lástima que no podía entretenerse demasiado, seguro que el resto del grupo lo estaba pasando mal sin su estrella, por lo que después de unos cuantos bocados emprendió una suave carrera hasta la caravana otra vez, justo a tiempo para ver como un tipo con túnica era noqueado por el monje de dos golpes. Iba a quejarse de que se había tomado su tiempo, pero luego vio el muro medio derruido y los arboles partidos, no iba a quejarse, aunque tampoco iba a escucharla, por más que una bonita chica con la boca empapada en sangre hasta el pecho llamara la atención, estaba un poco ocupado, puesto que ya se dirigía de cabeza contra otro, el que parecía el líder. Una carga directa contra un tipo con armadura, que podía perfectamente duplicarle el peso y que se dirigía hacia el… -Dioses, da un salto, da un salto…- no salto, ambos impactaron de golpe el uno con el otro, los ambos fueron derribados, pero el monje debía haberse llevado la peor parte al chocar de lleno contra el escudo. Su rival, en vez de intentar alzarse y seguir con el combate, se limitó a sacar una daga y lanzarse contra el directamente, una opción más sensata cuando la cota de malla ralentizaba tu alzamiento, si conseguía apuñalarlo, podría levantarse con todo el tiempo del mundo.

La cosa pintaba mal, pero quiso asegurarse de que el resto no estaban peor, eso y comprobar si el tipo con su espada había muerto o peor, roto su arma. -¿Qué diab…?- Ese tipo no estaba allí antes, se habría fijado en la enorme mano llena de ojos siniestros. Mientras intentaba deducir que diablos pasaba allí, esa cosa agarro un puñado de tierra (aunque teniendo en cuenta el tamaño de esa mano, debían ser como diez puñados), la arrojo y luego se lanzó hacia delante con un corte vertical. Mientras no fuese partido en dos, el cornudo estaría bien, seguramente, además, tenía a la otra mujer con él, aunque parecía paralizada por la impresión. Ahora… ¿A quién ayudar? Matt no pareció dudarlo y un pobre desgraciado que luchaba contra uno de los guardias recibió un flechazo en la pierna, algo era algo.
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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

Mensaje por Feng Roshi el Jue Abr 28, 2016 12:26 pm

El salto fue rápido, directo, hubiera sido oportuno que aquel mercenario dudara, o errara en la toma de decisiones, pero no lo hizo, y bloqueo con su escudo. Una parada en seco, ambos habían rodado un poco por el suelo y mordido el polvo.
La peor parte se la había llevado el monje, pero ya sabía bien a lo que se enfrentaba, había amortiguado el impacto dejando que cediera un poco sus brazos una vez tocara el escudo, su propia armadura le protegió los brazos, y su entrenamiento había bastado para que el golpe no hubiera sido determinantemente un fuera de combate para el monje.

Feng en el suelo, algo desorientado, mantuvo la calma y busco a su enemigo. No sabía dónde estaba norte ni sur, pero había localizado a su contrincante que estaba a pocos centímetros en el suelo. Y desenfundando una daga.

La cosa no pintaba bien, el monje estaba boca arriba aun que le costaba distinguir eso pues su equilibrio aún no estaba del todo ajustado. Su enemigo gateaba los pocos centímetros en su dirección e intento una apuñalada rápida. La única opción del monje era rodar, y rodar. Acostado en el suelo intento dar un par de vueltas en una dirección. Su contrincante intentaba darle alcance ejecutando varias puñaladas.

La escena desde fuera podría verse algo ridículo, pero era algo de vida o muerte. El monje confiaba en que se movía más rápido que aquel hombre en su pesada vestimenta. Una vez alejado un poco y ya recuperado la orientación. Se incorporaría con un gesto rápido, ayudado por sus manos contra el suelo e impulsado rápidamente hacia arriba para ponerse en pie.

Si aquel hombre lo siguió hasta ahí, entonces aprovecharía para darle una patada en la cara, con fuerza, para desorientar a su enemigo y al tiempo alejarlo. Si aquel mercenario no se alejó tanto de donde había caído y había aprovechado para levantarse, lo enfrentaría nuevamente, pero esta vez esperaría el primer ataque de su contrincante para esquivarlo y buscar un hueco para contra atacar.

Sea como fuere, el monje recordó que tenían un arquero en el equipo, y también esperaba cierto apoyo del guardia al que antes había ayudado, no necesitaba gran cosa, una distracción, un pequeño gesto de participación de aquel guardia sería suficiente para que su enemigo tuviera que concentrarse en dos focos.

Mirando por encima vio que el guardia había conseguido soltarse de su trampa arenosa, y también vio que el arquero del grupo, ese jovenzuelo descarriado estaba concentrado con otro contrincante que apenas podía ver pues el carro lo tapaba.

-Chico!, apunta a este hombre, donde sea, pero dale!- ordeno Roshi con un tono lo suficiente mente alto como para que lo oyeran, pero sin llegar a ser un grito.

Con eso ya serían 3 cosas de las que preocuparse. Que hará el mercenario, era la pregunta de oro, y el monje estaba esperando para ver la respuesta, esperando y aguardando el momento. Un buen golpe a la cabeza, y lo dejaría K.O solo hacía falta la oportunidad de hacerlo.
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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

Mensaje por Medielvoulder el Vie Abr 29, 2016 5:31 am

Qué largo se le había hecho el combate, el mestizo sentía que llevara atrapado semanas en el camino desde que salió de Hanseal, y no era que el cansancio o la fatiga lo amilanaran, sino que era otra cosa, una sensación tosca y molesta, como el sonido de unas uñas rasguñando una pizarra, algo que para sus delicados oídos era una terrible tortura. Así se sentía, torturado al estar metido allí, frente a frente con esa… cosa, tratando de sobrevivir a aquellos bandidos con extrañas sorpresas y poderes, que se habían lanzado a por un trío de carretas venidas a menos, con tres comerciantes de poca monta avanzando a un pueblucho como Valfrondoso, un punto perdido en el mapa. «¿Qué es lo que no encaja aquí?» se preguntó nuevamente el mestizo. El sol permanecía estático en el cielo, como una mancha amarilla y profusa, el calor que sentía ya estaba marcando de sudor su camisa y perlando su frente. Con la mano del escudo se tocó el pecho, donde hace unos instantes había recibido el puñetazo, de seguro le dejaría un buen moratón. Los sonidos de la pelea seguían retumbando en sus largas orejas, las espadas y los gritos, lo que le recordaba que no estaba solo. Aunque así se sentía un poco en ese momento.

Avanzó con paso lento, siempre preocupado de su oponente, que se encontraba a unos siete u ocho metros de él sosteniendo su bestial hacha y con su horroroso brazo colgando, esperando el momento justo para atacar, quizá. Medie ponía sus botas con precisión en el suelo, sin perder de vista al medio demonio, hasta llegar donde estaba tirada su espada. La levantó del suelo con parsimonia y sin quitar la vista ante cualquier movimiento. La envainó en su cintura para quedarse con la espada de la diablesa en la mano, al menos si iba a romper una espada en el cogote de aquel monstruo no sería la suya. A un paso de distancia, Sheoldred, aquella escurridiza mujer que había dejado solo al asaltante con quien luchaba, se encontraba quieta en su sitio luego de haber efectuado aquella majestuosa caída. Con su arma aún en la mano y manchada de sangre.
Oye, ¿piensas seguir ayudando? —le preguntó el mestizo desde su sitio—. No me vendría mal una mano, o una mano sosteniendo una lanza.

Miró a su alrededor preocupado. Los guardias de la caravana la tenían difícil, Matt el Pequeño seguía intentando dar un tiro con temor a clavárselo en un pie y el monje que los acompañaba también vivía sus dificultades contra un bandido con galas de soldado desertor. La única que parecía estar pasándola bien era la dueña de la espada que sostenía. La diablesa. Con sangre en su costosa vestimenta y paso sosegado apareció entre las lindes del bosque, como si acabara de despertar de una siesta o hubiera estado acampando cerca y viniera a reclamar por el ruido.
¿Qué diab…? —articuló cuando su mirada llegó hasta la mole del brazo lleno de ojos. Al parecer no estaba acostumbrada a esa clase de vistas, quizá no estaba acostumbrada a verse al espejo cuando perdía su bonita forma.

Medielvoulder dejó de procrastinar, la bestia con quien luchaba sangraba, la herida del pecho, hombro, brazo y estómago rezumaban sangre suficiente para haberse muerto dos veces, Medie lo miraba mientras su respiración agitada iba y venía en su torso, esperando a que efectuara su movimiento, «Tanta sangre en el suelo, si aún no muere debe estar ya muy débil» pero el problema era que no lo demostraba. No tenía idea de qué era lo que se había tragado aquel sujeto, pero no había que ser un genio para notar que no lo salvaría de una muerte por desangramiento. Tan solo necesitaba esquivar, nada más, esquivar y esperar a que las heridas hicieran su trabajo.

De pronto comenzó con un extraño movimiento, la bestia metió su aborrecible brazo en el suelo y sacó un buen lote de tierra. Afianzó sus pies y lo lanzó con todas sus fuerzas al mestizo, Medie captó el ángulo y movimiento de la tierra en el aire y preparó su escudo para cubrirse, pero tras la manta de piedras, tierra y demás, el medio demonio comenzó su carrera para abalanzarse hacia él, con su hacha cogida con solo una mano y lista para caer en vertical.
Sin perder un segundo, el mestizo cogió la lanza de su compañera cornuda y estática, a tiempo que la tierra caía sobre él levantando una nube café de polvo. Agachándose, clavó la lanza de hueso al suelo y dirigió su punta hacia el medio demonio, que con el gran impulso que había dado, esperaba que no alcanzara a detenerse o esquivar. El mestizo supuso que el monstruo no viera la lanza gracias a la nube de polvo que levantó su lanzamiento de tierra, pero ya se había salvado una vez de morir aquella cosa. Giró en el suelo cuando su oponente llegó sobre él para esquivar la caída del hacha, en esos momentos todo podía pasar.
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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

Mensaje por Vanidad el Sáb Abr 30, 2016 12:10 am

Mientras la diablesa se decidía por una víctima, el combate seguía su curso, el monje se escabullo rodando como una croqueta que le provoco a Luzbel un flashback de un tipo en llamas, aunque esta versión tenía menos gritos, obviamente. En cualquier caso, como decían los humanos, si parecía una tontería pero funcionaba, no era una tontería, y efectivamente, Feng evito ser horriblemente apuñalado como una cortesana en un callejón oscuro, incluso consiguió alzarse dejando cierto margen entre él y su enemigo. El líder del grupo, viendo que había perdido su ventaja, se levantó a su vez y retrocedió, guardando la daga y recuperando su espada, luego avanzo con cautela, escudo en alto, para dar un paso de manera súbita cuando estaba a poca distancia que acabo en una estocada al pecho. Ese par estaban controlados, no necesitaban ayuda inmediata, sobre todo ahora que Matt se peleaba por apuntar con su arco sacando la lengua de manera tan poco profesional que la peliblanca no pudo evitar poner los ojos en blanco de pura exasperación.

Pero los otros dos integrantes del grupo tuvieron incluso mejores resultados, el mestizo aprovecho la nube de polvo para crear una pica improvisada con la lanza de su acompañante y la inercia hizo el resto, la potencia de ese demonio deforme lo empalo contra la lanza como si de una carga de caballería se tratara, con un resultado muy similar. El arma se clavó de lleno en el pecho, destrozándolo todo a su paso hasta salir por la espalda, habiendo seccionado la columna vertebral. Nada mortal sobrevivía a eso, por más jugo mágico que bebieras, aunque en realidad la diablesa no tenía ni idea de porque diablos le había crecido un brazo a ese tipo, tendría que preguntar y buscar el frasco más tarde. Mientras ese grotesco brazo con ojos se retorcía y menguaba hasta volver a su tamaño normal, la diablesa decidió que ellos necesitaban aún menos ayuda, en combate al menos, que la mujer estuviese allí parada no era normal, debía estar teniendo algún tipo de estrés postraumático, algo raro en esos tiempos, o a lo mejor olía a tostada y estaba teniendo un aneurisma. La opción más realista era que se le había caído una rama en la cabeza, pero esa idea era aburrida, así que la descartó.

En su lugar se decidió por una tercera opción, empezó a rondar al bandido que Matt había herido anteriormente, que estaba luchando contra un guardia, como un lobo hambriento, entrando y saliendo de su rango de visión, acercándose súbitamente y alejándose sin llegar a golpearle y, en general, estorbar tanto como pudiera, eso combinado sobre la presión sobre la herida que suponía girarse cada dos por tres bastó para que su auténtico rival lo rematara con una estocada en el cuello.
El guardia que había rescatado el monje, en vez de jurarle servidumbre eterna como en una de esas novelas de caballería, había decidido hacer algo similar a lo que acababa de hacer Vanidad, se acercó al líder de los bandidos, por su espalda, esperando el momento oportuno para clavarle una espada por la espalda. Aunque esa cota de malla podía dificultar su noble misión de redención para devolverle el favor al monje.

Aunque ahora que la diablesa ya no tenía ningún problema inmediato, pudo fijarse mejor en los integrantes del grupo de enemigos, concretamente en sus emociones, ya había visto antes esas caras, estaban a un momento de salir por patas y correr por sus vidas, aunque su líder parecía no darse cuenta. ¿No era su líder? ¿O no eran sus hombres? Cada vez parecía más raro.
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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

Mensaje por Medielvoulder el Mar Mayo 10, 2016 3:26 am

El mestizo tosió saliendo de la nube de polvo indemne. La lanza de hueso de Sheoldred fue lo primero que apareció bajo la polvadera, llena de sangre, blanco y rojo. El polvo se terminó de disipar y al fin Medie sonrió. Su contrincante colgaba inerte empalado por el arma de la cornuda. El mestizo no perdió el tiempo y le lanzó un corte certero al cuello del semi demonio para acabar de una vez por todas con él, sin detenerse a pensar si ya estaba muerto o no. El arma cortó recto y sin problemas la carne del cuello, y la cabeza quedó colgando de un pequeño jirón de piel que se cortó por el peso y cayó, dio un bote y quedó con el rostro del enemigo mirando al cielo con una mueca de dolor inmortalizando su último aliento. El cuerpo del demonio manaba sangre espesa, mezclada con un limo negro de vez en cuando. El cornudo sacó la lanza del cuerpo y este cayó pesadamente, le devolvió la lanza a la mujer, y le dijo.
Joder, gracias por la ayuda, pero aún necesito una mano. ¿Ayudarás? Porque si no, mejor mete tu existencia dentro de una carreta y espera lo mejor. Acá serás un blanco fácil, ahí inmóvil.

Medielvoulder estaba cansado y dolorido, dejó el sitio lleno de tierra en la cabeza y la ropa, odiando cada paso ensangrentado. Pero la lucha no había terminado, los guardias de la caravana luchaban con todas sus fuerzas, Matt aún no lanzaba su tercera flecha, y sus compañeros mercenarios estaban en su mayoría desocupados, exceptuando al monje de puños de hierro, que también compartía su manía con la tierra y daba giros llenándose de polvo. El mestizo vio que el soldado al que se enfrentaba estaba armado hasta los dientes, bañado en metal y con su feroz espada brillante lista para separar la calva cabeza del hombre de sus hombros. Un rápido análisis de la situación lo llevó a elegir ayudar a su compañero.
El cornudo llegó furtivo hasta el campo de visión del soldado, un guardia se aproximaba por su espalda esperando el momento indicado, Feng a la derecha se mantenía a distancia de la espada ya que no llevaba más defensa que un poco de acero en sus manos. El mestizo entró por la izquierda, gritando para llamar su atención.
¡Tu jodido demonio está muerto, y tu mago también fue dado por culo, ahora ha llegado tu momento cabrón de mierda!

La verdad es que no estaba esperando que el soldado perdiera la concentración con ese llamado, era un tipo que se notaba curtido en batallas, para ese momento supuso ya habría de estar cansado por el peso de su armadura vieja, y por haber levantado ya tantas veces su escudo, de seguro estaba acostumbrado a su peso, quizá llevaba mucho tiempo haciendo el uso de ella, quizá hasta durmiendo, como los viejos caballeros. Ese tipo era un maldito soldado de tomo y lomo, y el mestizo definitivamente no esperaba que perdiera la concentración con el grito. Pero sí con la espada.

Movió el brazo con determinación, puso a mover toda su maquinaria muscular en pos del lanzamiento. La espada de la mujer hendió el aire, abriéndose camino como una flecha metálica, silbando en dirección al líder. Seguramente no sería más que un rayón en el escudo, pero serviría para distraerlo, posiblemente haría una mella en el arma, en el filo o en la punta, pero no era su espada, así que le importó un bledo. El líder quizá podría esquivar, o protegerse, pero eso no importaba.

¡Ahora! —gritó el mestizo, esperando que el guardia a la espalda del hombre captase la idea. Desenvainó su espada y se tiró como una roca contra el soldado con su escudo en alto, listo para el impacto. Su espada salió de su saya y cortó el aire, buscando una juntura del brazo, un espacio entre dos metales.
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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

Mensaje por Feng Roshi el Miér Mayo 11, 2016 11:56 am

El veterano guerrero, no perdió el tiempo en vanos intentos de asesinar al monje en el suelo, y astutamente se mantuvo en el sitio y aprovecho para ponerse en pie. Había asegurado su equipo, su espada, y estaba en guardia. Feng necesitaba un buen hueco, una abertura, pero aquel hombre no iba a dársela.

Por suerte para el joven artista marcial, no estaba solo, el guardia al que había ayudado antes, se había unido, generando una constante amenaza para el contrincante. Pero había que hacer las cosas bien, calculaba su distancia, la justa para no ser atacado de pronto por la espada, y tener espacio suficiente para esquivar, pero no más lejos, tampoco le convenía

Entonces un grito llamo su atención, estaban gritándole a su contrincante, Roshi entendía el motivo, pero dudaba profundamente que eso bastara para distraer a su experimentado contrincante.

La situación, sin embargo, se complicaba para aquel mercenario. Feng tenia cada vez más ayuda, el guardia de antes por la retaguardia, esperaba que con suerte el pequeño Matt, y por último se unió el Cornudo mercenario que tenia de compañero.

Entonces todo empezó a suceder a una velocidad bastante rápida, Aquel guardia, no había pasado desapercibido, mi contrincante seguro que sabia de su presencia. Pero lo que mas notaba aquel guerrero, y también el monje, era un proyectil, grande, mortífero, y de acero. Una espada usada de forma no convencional, pero muy efectiva. La espada obligaba al guerrero a darse la vuelta para bloquear, o esquivar. Un grito seguramente para que el guardia y tal vez el arquero dispararan, servia también para el propio monje, todos podrían intentar coordinar un ataque simultaneo.

Pronto el guerrero con la idea clara como su calvicie, se posiciono rápidamente en otro flanco, buscando dar punto ciego a los demás, o conseguir un punto ciego por sí mismo. Y atacó.

El caso del asunto era evitar el escudo. El artista marcial sabía que unos puños cualesquiera no harían nada contra una armadura. Pero también sabía que las armas de contusión eran mucho más efectivas que las cortantes. Una armadura nunca amortiguaba del todo un impacto directo, podía inutilizar un ataque de espada completamente, dejando solo un moratón de donde el filo impacto. Pero un buen golpe siempre era un buen golpe, podía abollar la armadura, romper costillas y dar hemorragias internas serias.

Los próximos movimientos del artista marcial fueron rápidos. Muy rápidos y contundentes.
Un golpe con toda su fuerza a la altura del riñón. Si bien no es lo mismo que un golpe normal, la fuerza de tanto entrenamiento y los guanteletes especializados con punta extra dura para golpear, conseguirían el impacto suficiente como para que note algo de dolor. Este dolor sea lo que fuera que hiciera aquel sujeto, lo molestaría y afectaría.

El siguiente golpe seria en la cabeza, la mano izquierda giraba como un poco como un gancho, y la cabeza del enemigo que embutida en el acero como estaba resonaría cual campana. El golpe lo desorientaría mucho y dolería bastante. Y por último un medio giro del cuerpo, los pies bien plantados en el suelo mientras el torso gira hacia la derecha para aprovechar energía cinética y dar un último golpe con todas las fuerzas, y toda la energía concentrada en la mano derecha que se mantenía extendida. La idea era que impactara con el dorso del Cestus. Y otra vez en la cabeza. Pero este golpe podría fácilmente noquear a un enemigo. Otra cosa era un enemigo veterano como el que tenía. Era cuestión de probar suerte.
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Feng Roshi

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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

Mensaje por Vanidad el Sáb Mayo 14, 2016 2:27 pm

Ese pobre hombre tenía años de entrenamiento y practica a sus espaldas, había participado en por lo menos media docena de batallas, pero la experiencia no bastaba para salir indemne de cuatro ataques. Una flecha silbo en el aire y se clavó en su espalda, atravesando la cota de malla, luego llego la espada de Luzbel, que fue parcialmente desviada por el escudo y raspo la armadura, pero ese movimiento amplio del escudo dejo una apertura para los siguientes dos ataques, el puñetazo del monje se estrelló en uno de los costados, muy cerca del riñón, lo que impulso al líder bandido contra el filo del guardia, la fuerza de ambos ataques basto para que la espada se clavara casi un palmo en el costado. Aun podía moverse, pero carecía de la fuerza y resistencia sobrehumana de su compañero, ya no suponía una amenaza para ninguno de los presentes, ni siquiera lo seria para una mísera planta en unos minutos, cuando muriera desangrado.

Y esos bandidos lo sabían, puesto que no tardaron en salir por patas en todas direcciones. Unos pocos fueron abatidos por los guardas que aún tenían fuerzas para una pequeña carrera, pero en general, el equipamiento más ligero de los bandidos les permitiría escaparse. La diablesa observo la situación con calma, ahora que todo había pasado. Los tres bandidos raritos, un par más y los que consiguieran atrapar ahora estaban muertos, mientras que ellos solo tenían un atajo de guardias con algunas heridas y uno con una herida que parecía más seria. No era doctora, pero el tipo no estaba muriéndose, solo era un corte feo en la pierna, con unas vendas viviría hasta encontrar a alguien competente, seguramente en el próximo pueblo.

Solo había un pequeño problema, esos tipos no eran bandidos, ningún bandido habría seguido el ataque contra una caravana tan firmemente defendida, y seguramente se habrían retirado ante la primera muerte, así que… ¿Qué diablos hacían allí, atacando a los viajeros que fuesen o llegasen desde esa dirección en concreto? Las explicaciones que se le ocurrían no eran buenas, nada buenas. –Buscad algo en estos bandidos- no estaba segura de que buscar exactamente, pero puede que tuviesen suerte.

Avanzó un poco hacia ese bandido del brazo demoniaco, que ahora tenía un aspecto normal y chutó algo sin querer. Cuando se agacho a recogerlo, vio un pequeño frasco agrietado, con gotitas de algo…curioso, nunca había visto un líquido negro que a su vez brillara en otro tono de negro, por no hablar de la calidad del cristal… La peliblanca lo puso boca abajo y le dio un lametón cuando una gota asomo por la apertura. Un hormigueo le recorrió la lengua y un ardor se extendió por su cuerpo, como cuando se bebían alcoholes fuertes. Y… nada, el ardor se fue, siendo sustituido por un fuerte mareo y lo que supuso que sería fiebre, pero no noto ningún cambio positivo ¿Se había equivocado y eso no había sido la causa de esa abominación mestiza? ¿O simplemente no funcionaba en ella? ¿Qué tipo de poción daba poderes demoniacos a la escoria mortal pero enfermaba a los demonios purasang…? –Oh mierda-
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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

Mensaje por Medielvoulder el Lun Mayo 16, 2016 9:41 pm

Lo peor ya había pasado. El mestizo jadeaba y resoplaba, el líder yacía plácido como si durmiera en medio del suelo del bosque. La mayoría de los hombres de la caravana sonreían al ver cómo huían los bandidos restantes, algunos mercaderes llegaron a soltar gritos en su contra —¡Huid, cobardes hijos de puta!—, como si un bálsamo de valentía los hubiera bañado cuando notaron que ya no estaban en peligro. Pero Medie se encontraba intranquilo, necesitaba muchísimas respuestas y éstas se escabullían por los árboles. Hubiera sido buena idea atrapar a uno con vida, una tortura rápida y aquellos débiles hubieran contado todo. Pero había que ser realistas, el mestizo no se encontraba con todas sus energías y si se encaminaba a capturar a alguno y resultaba ser otro semi demonio o un hechicero con ínfulas de gran mago, habían muchas posibilidades de no vivir para contarlo.

Medielvoulder se acercó al cuerpo del líder quien ya tenía encima a un guardia recuperando su arma perdida en la espalda y otro quitándole mecánicamente los cierres de la armadura para robársela. Él recogió la espada de Luzbel, la levantó al cielo para ver si tenía alguna mella visible al sol, pero parecía intacta. Luego cogió el escudo, era considerablemente pesado, y de mejor calidad que el suyo, pero seguía prefiriendo su redondo pedazo de madera de roble, por el acero le darían unas buenas monedas en Valfrondoso, o si lo guardaba lo suficiente podría venderlo una vez de vuelta en Hanseal. Dejó que los demás se cebaran con las cosas del líder y fue hasta su víctima.

A unos metros más allá, junto al grandullón empalado, se encontraba la mujer albina sosteniendo algo diminuto en la mano.
El hacha es mía. —dijo el mestizo, la diablesa apenas y se había movido en todo el encuentro como para que se le desordenara el cabello y ahora registraba a su muerto. «Seguro también espera que le de las gracias por la espada.»
Caminando a ella se encontró el pedazo de cuero rojo que usaba el bandido como guante, estaba destrozado cuando aquella mano abominable creció pero preservaba un dibujo de un sol negro.
Llegó hasta ella y le tendió su arma por la empuñadura.
Oh, mierda —dijo. Le tendió aquel frasco.
El miró su interior, no tenía intención de meter la lengua a aquellas gotas de terciopelo

El mestizo miró el frasco, no tenía ninguna intención de meterle la lengua. Miró detenidamente su interior, el potingue era negro, con pequeñas volutas de terciopelo oscuras y brillantes en su interior. Le recordaba vagamente algo que había visto en el Foso Negro, pero, no podría ser aquello.
Miró a la diablesa, su rostro le dejaba claro que ella pensaba lo mismo.
¿Es Grial Impur…?
La albina asintió.
Oh, mierda. Esto va cada vez de mal en peor.

Al otro lado, los guardias, como hormigas con un insecto en su camino, ya habían logrado despojarlo de casi toda sus ropas con tan poco respeto como sea posible. Uno de ellos sacó del pantalón remendado y viejo del líder una carta.
¡Hey, mirad lo que he encontrado! —gritó, atrayendo la atención de todos.
Leedla. —le dijo el guardia que estaba revisando el peto y las grebas.
—No, mejor hazlo tú.
¿Qué acaso no sabes leer?
El guardia alzó los hombros.
¡Vamos, haganse a un lado, yo leeré esa carta!
Matt, con gran desenvoltura y galgo se hizo un espacio entre los guardias y el monje, como si hubiera dado muerte a todos los bandidos de un solo flechazo que los atravesó a todos.
Dame eso —le dijo al guardia, y éste, posiblemente acostumbrado a las palabras golpeadas de sus superiores, se la entró sin rechistar.
Veamos —dijo el muchacho con su arco atravesado en la espalda y la mayoría de sus flechas intactas—. Esto dice… uhmm… Capitán Finn Noon. —miró al hombre desnudo y lleno de sangre a sus pies—. ¿Este era un capitán? Puaj, hoy en día regalan los rangos. —luego de darle una semi patada en las costillas al muerto siguió leyendo con soltura, con su voz aniñada y pulcra:
»Debo ser muy enfático en que sus actos de brutalidad y rituales claramente demoníacos de sus socios los Amyr han sido tomados en consideración, aunque en este instante son necesarios para el bien de nuestra nación Zerrakia.

Al leer esa palabra el rostro del Pequeño se hizo de piedra. Entrecerró los ojos y siguió leyendo en silencio.
Pero dinos, ¿qué dice?
En una semana Hanseal habrá caído y podrás volver a recibir una condecoración.
La compañía se sumió en un silencio artificial. El mestizo llegó hasta Matt, y le espetó.
¿Hace cuánto fue escrita? —El arquero miró la fecha.
Hace seis días.
Todo el campamento se revolucionó, había que volver cuanto antes, los mercaderes arreglaron las amarras sueltas, estribaron a los caballos. Los guardias terminaron de recoger rápidamente todo lo de valor. Medie cogió el enorme hacha de dos manos y el escudo y lo dejó en la parte delantera del carro en que viajaba.
Los mercaderes se subieron a sus asientos, pero no giraron las monturas.
Hanseal queda para allá —dijo uno de los guardias.
No iremos a Hanseal, nuestro viaje seguirá su curso.
¡¿Es que no han escuchado la carta? ¿No vieron los soles negros tatuados en esos cuerpos?!
Eso nos tiene sin cuidado —dijo uno de los engalanados mercaderes, al parecer el dinero los movía más que salvar un par de miles de vidas—. Nosotros nos vamos a Valfrondoso.
Valfrondoso está plagado de bandidos. Zerrakia está de camino hacía allá, si llegan a saber que tenemos esta información —dijo batiendo la carta frente a las narices del mercader—. Nos van a arrancar la piel a tiras, y de paso se van a quedar con todas sus pertenencias como recompensa de guerra. —Aquello hizo eco en los viejos mercaderes.
Estos fueron los primeros Amyr que nos encontramos. Y dudo que sean los únicos. Yo me largo y mis compañeros conmigo. Mi tío debe saber sobre esto, hay que volver tras los muros de la ciudad mientras aún podamos.

Los mercaderes consideraron sus opciones. Medie se acercó a la diablesa y a Matt, y le pidió que se acercara el monje a ellos. Sheoldred estaba ensimismada, no sabía si iban a seguir contando con ella.
Hay que volver cuanto antes, si estos tipos no se convencen, considero una buena opción quitarle a los caballos más rápidos y regresar por nuestra cuenta.


Última edición por Medielvoulder el Miér Mayo 25, 2016 4:26 pm, editado 1 vez
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Re: Hanseal no ardió en un solo día (Campaña)

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