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Del miedo a la compasión.

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Del miedo a la compasión.

Mensaje por Rickard Dedrian el Mar Mar 08, 2016 7:37 pm

Debería haber llegado ya al pueblo de Kaliok, pero no había nada... ¿Habría calculado mal las distancias? ¿Su ritmo había disminuido? Detuvo su paso un momento, dejo el cayado apoyado en su torso y cogió la cantimplora, le quito el tapón y bebió un sorbo de refrescante agua, el sol se estaba poniendo, y Rickard no quería dormir a la intemperie solo, especialmente porque fuera del camino, el bosque y las praderas que había alrededor eran salvajes, no veía cultivos... Sin embargo, si se había equivocado de camino, no podía echarse atrás, no había nada a su espalda en varias millas, y el camino debía conducir a algún sitio, así pues, su mejor opción para pasar una noche bajo cubierto era seguir adelante, cuando llegara a algún sitio ya se preocuparía de ver si se había equivocado o no. Suspiro, esperaba que simplemente se hubiera equivocado en las distancias y pronto llegara a Kaliok, donde había planeado hacer noche, estaba ya cansado y le dolían algo las piernas, aunque  era capaz de caminar, no era más que una señal del ejercicio físico realizado en la caminata,pero le resultaba molesto. Así pues, tras cerrar la cantimplora y colgarla del cinto, reanudo el paso con el cayado en mano, y empezó a silbar la melodía de la canción de " Matre Misericordia ", un canto religioso de alabanza a la bondadosa diosa.

[...] Era ya noche cerrada, y no había señal alguna de civilización, nisiquiera estaba seguro de seguir bien el camino, había visto alguna bifurcación y estaba en muy mal estado, lleno de hierbas y piedras todo, a oscuras, en los momentos con desniveles y zonas de mayor abandono del camino, había sido incapaz de distinguirlo bien en la oscuridad, simplemente se había movido por zonas despejadas. Por un lado, el joven novicio quería parar, ya estaba bastante agotado, pero estaba en una zona boscosa, un mal sitio para dormir, tenía que haber alguna casa o población cerca después de todo ¿no?. Seguía caminando, empezaba a perder la esperanza, escucho un ruido de algo moverse por el bosque, probablemente algún animal asustado, pero la mente de Rickard le empezaba a jugar malas pasadas, empezó a recordar todas las historias de terroríficas bestias del bosque, fantasmas, espectros y demonios, casi hasta podía sentir una mirada maliciosa clavada en su espalda, sin embargo, cuando miraba detrás, no había nada. Su imaginación simplemente le jugaba malas pasadas, a pesar de que sabía que era su cabeza la que creaba esas amenazas irreales (probablemente), no pudo evitar murmurar para si una oración a Matre pidiéndole protección y guía... En ese momento vio algo, una tenue luz en la distancia, parecían ¿antorchas? ¿una hoguera? A medida que se empezó a acercar quedo claro que había alguna forma de civilización que había echo un fuego allí, el corazón de Rickard salto de alegría prácticamente y sonrió, había costado, pero parecía haber llegado a algún sitio.

- Gracias a Matre - dijo alegre mientras aligeraba el paso para acercarse, seguro que encontraba algún techo para dormir, y quizás hasta podría cenar comida caliente, empezó a ver figuras cerca de la hoguera del centro, irreconocibles y de espaldas por la oscuridad y la contraluz, además, parecía una aldea, aunque los edificios... eran un tanto primitivos, pero eso era irrelevante, donde había gente se podía ir bien, se acercó a las figuras - ¡Hola buenas gentes! - exclamo mientras el sonido de sus pisadas y los arbustos que movía hicieron que las figuras se giraran -

Y en ese momento, Rickard se quedó congelado donde estaba al ver relucir unas miradas de colores claramente no humanos, naranjas, amarillos, verdes, rojo... De toda clase, y cuando las figuras se incorporaron y empezaron a acercarse rodeándole vio que eran claramente no humanos, retrocedió unos pasos al verlos acercarse... " Oh.... mierda... " solo pudo pensar, recordó algunas historias de pueblerinos sobre hombres bestia que se reunían en los bosques y hacían rituales malignos devorando carne humana, toda clase de imágenes le vinieron a la mente y se sintió palidecer. Las figuras estaban flanqueándolo mientras Rickard no sabía dónde colocarse para mantener distancia y mostraba una expresión claramente tensa y atemorizada.

- Vaya, mira que ha llegado aquí... Parece una especie de cervatillo apunto de saltar - dijo una gutural voz de una amenazante figura de rostro lobuno, varios lanzaron varias risas -

- Igual al ser como un cervatillo, también se puede comer. ¿no crees? - comento una voz femenina de una criatura arácnida que causaba bastante repulsión al joven novicio, las criaturas de ese sitio se carcajearon de esa pulla, aunque para Rickard, eso no podía sonar más terrorífico y serio -

- No, está muy delgado y mírale la cara, parece un chiquillo, un chiquillo que parece ir vestido como un monje - esto provino de una voz aterciopelada, una bella mujer había entrado en escena, pero estaba llena de quemaduras, a pesar de su comentario, tenía una sonrisa divertida y un tanto maliciosa - Dime muchacho... ¿te has perdido? - le pregunto con una voz que parecía casi un ronroneo gatuno, varios de los seres volvieron a reírse -

- ¿Se te comió la lengua el gato, cervatillo? - pregunto burlándose una mujer gato -

Rickard estaba sin habla, paralizado por el miedo, el corazón le latía tan rápido que estaba convencido que tenía una taquicardia, y se percató de que sus manos le temblaban... Se sentía casi aturdido, sin saber que hacer mientras los seres hablaban, empezó a verlos con más detalle, había hombres conejo, lobo, mujeres gato, la mujer quemada de ojos rojos y algo que intranquilizaba profundamente al novicio. No podía huir, ni luchar claramente, trago saliva para hablar.

- Bu... Buenas noches... - saludo rezando internamente a Matre, se percató de que no podía controlar su temblor de manos, junto las manos en la espalda sujetando el cayado y las apretó en la madera, para ocultar y tratar de controlar su temblor - Me llamo Ri... Rickard Dedrian... Sí, me he perdido - admitió, en ese momento empezó a fijarse en más detalles, las ropas pobres y sucias que llevaban, su aspecto en algunos un tanto débil o desnutrido, ojos cansados... La mujer quemada de ojos rojos se río -

- Vaya, un chiquillo perdido - dijo rodeando los hombros de Rickard y acercándose de forma sensual - lástima que seas un monje, si no te enseñaría lo que es bueno - se río junto a los otros ante la incomodidad del humano... Pero, en ese momento paso algo que a nadie le llamo la atención, menos a Rickard, había un perro que había estado tumbado junto la hoguera, y se había levantado y vino caminando con total tranquilidad y curiosidad, era un perro normal, pero... su actitud no era amenazante, ni excitada, los perros de su padre siempre habían sido feroces a extraños, y si iban a matar algún animal para alguna comida, se lo presentían y ladraban excitados, ese perro en cambio no parecía alterado y nervioso, no parecía esperar ninguna situación violenta. El perro era un animal muy estrechamente relacionado con Matre según la Orden, un regalo a los humanos, Rickard le gustaba tener ese animal cerca, y en una ocasión un perro ya le había salvado la vida... Siempre que tenía uno cerca, se sentía más tranquilo, más calmado, como si Matre lo estuviera mirando y protegiendo, quizás era porque su padre había sido perrero, y se había criado con esos animales, pero, aunque ese animal no detuvo ni su miedo ni evito que el corazón le latiera rápidamente, si logro por fin darle un pequeño resquicio de seguridad y esperanza. Se forzó a si mismo a sonreír un poco, claramente había supuesto para el difícil hacer ese gesto, pero aun así logro mostrar esa expresión -

- Aun no soy clérigo o sacerdote, tengo el rango de novicio... Lo cual quiere decir que aún no he hecho los votos - dijo guiñando a la mujer quemada de ojos rojos, que pareció sorprendida por el comentario y, lo mejor, es que el comentario de Rickard fue seguido de varias carcajadas de las otras criaturas -

- Tan santito que parece y resulta que es todo un picaron! - exclamo la mujer araña entre carcajadas, hasta incluso la mujer quemada, después de su inicial sorpresa, se río también –

- ¿Qué haces pues aquí Rickard? – pregunto un hombre conejo que parecía… ¿cojo? Si, parecía como si la rodilla de la pierna izquierda la tuviera rígida –

- Soy un sanador ambulante - explico – a cambio de mis servicios esperaba poder hacer noche aquí... – miro a los seres – creo que podrían ser nece… - un bufido lo interrumpió, el hombre lobo –

- ¿De verdad vamos a seguir con esto? Ya me he hartado del humano… Matémoslo y cojamos lo que tenga – gruño de forma directa, Rickard estuvo apunto de orinarse encima cuando el hombre lobo dio un paso al frente, pero para su sorpresa, tanto la mujer quemada como el hombre conejo dieron un paso interrumpiendo –

- ¡Espera Beros! – dijo el hombre conejo - ¿No has oído lo que ha dicho? Es un novicio de algún dios y un sanador… No podemos hacer eso

- ¿Y porque no? Es humano, apártate Lotren... – dijo empujándole, pero la mujer quemada se interpuso –

- Porque es un curandero, estúpido ¿acaso no tienes cerebro entre esas dos orejas? Míranos – despotrico con mordacidad la mujer – Nos hace falta -  

- Es un bastardo humano Kara – mostro los dientes mientras su voz denotaba frialdad y amenaza – y encima un religioso, deberías estar impaciente por ponerle las manos encima. Es más, si lo dejamos ir, buscara otros humanos… ¡¿Y entonces qué?! – clavo sus ojos amarillentos en Rickard, y dio otro paso adelante – acabemos con esto… -

De nuevo, aunque en un principio parecía que se iba a salir, el miedo lo invadió cuando la colmilluda criatura se acercó… Al menos había tenido tiempo de reflexionar sobre sus circunstancias, un pueblo de hombres bestia… La verdad es que Rickard había tenido casi nulas interacciones con miembros de otras razas, viviendo más en un territorio de predominancia humana, lo más curiosos que había visto eran enanos y elfos en la ciudad de Tabalec, pero los antropomorfos solían ser marginados. Aunque… Tampoco era tan raro, sabía que había antropomorfos que convivían con otras razas, o que eran usados como mercenarios, guardias de caravana o mercaderes, herbolarios, cazadores… No conocía ninguno de esos, pero había oído hablar de ellos. Y lo más importante, compasión, caridad, bondad… Los valores de Matre, creía en las segundas oportunidades y el perdón, y en apiadarse de los pobres y necesitados… Ellos eran necesitados, quizás no era casualidad que acabara aquí, y el perro seguía allí. ¿Estaría Matre mirándolo a través de los ojos del perro?.

- Alto! – exclamo con tono firme, aunque le tembló un momento ligeramente la voz, pero dio con la punta del cayado al suelo y la mano derecha firmemente apretada a él, la mano izquierda aun le temblaba, pero se la metió en el bolsillo y apretó con la mano el muslo para controlarlo – Soy un novicio de la Orden Hospitalaria de Matre… - dijo, hizo una pausa – No os deseo mal alguno, ni tengo nada contra vosotros, cierto es que Matre es patrona de la humanidad, pero es bondadosa y caritativa con todo el que lo necesita… Me han enseñado a no dar la espalda a aquellos que sufren heridas… Sean del cuerpo u otras, a dar oportunidades, puedo ayudaros y juro por la diosa que no os descubriré… - explico, hizo un suspiro y una pausa, avanzo un paso al hombre lobo – Dame una oportunidad por favor

Se hizo un momento de silencio, aunque Rickard estaba aterrorizado y rezando a Matre de forma constante por dentro, trataba de mantener una imagen serena, cualquiera podía ver el miedo en sus ojos, y ese miedo despertaba el lado más depredador de Beros, pero, como mérito para Rickard, se podía decir que a pesar de ello mantenía su posición sin huir, y eso que parecía apunto de vomitar casi. El silencio se prolongó, el hombre lobo mantenía la mirada clavada en Rickard, dio un paso adelante y… Levanto la zarpa izquierda, lanzo un rugido empezando a iniciar un golpe de arriba dirigido a la cabeza del joven, pero en ese momento la mujer gato de antes salto cogiéndole el brazo.

- ¡Beros basta! – dijo frenando al hombre lobo y su letal ataque, el fiero rostro del lobo miro la mujer gata a los ojos, esta negó con la mirada - ¿En que nos convierte esto? No merece la pena… ¿crees que miente? – Beros gruño algo ininteligible – Lo ha jurado por su diosa y es muy joven… Déjalo… - el hombre lobo bajo el brazo, Rickard estaba apunto de derrumbarse y estaba sin respiración casi por el aire que había contenido, Beroz lanzo una mirada de odio al joven, escupió en su dirección (aterrizando en los ropajes de Rickard) y se alejó –

El jocoso y burlón ambiente en el que había llegado se esfumo, Rickard se percató de que había estado cerca, pero por otro lado… Esto empezaba a recordarle a un poblado humano, uno pobre claramente, pero… era un principio, tenia de superar sus miedos y prejuicios, era una prueba de la diosa, el hombre conejo llamado Lotren se acercó.

- Ven al fuego – se limitó a decir, y se dirigió de nuevo al centro de la aldea, Rickard lo siguió, sintiendo como todos los ojos lo miraban, juzgándolo claramente, algunos con odio y desprecio, otros con hambre o ansiedad, otros con… ¿compasión? ¿aprobación? Se sentaron alrededor del fuego, Rickard al lado del hombre conejo y de la mujer quemada de ojos rojos llamada Kara, Lotren le ofreció un cuenco con una cantidad frugal de lo que parecía un caldo acuoso de raíces, aunque no tenía muy buena pinta, Rickard lo acepto dando las gracias, sentía que no le quitaban los ojos de encima, el perro se recostó al lado de Rickard para su sorpresa, y este lo acaricio detrás de las orejas. Estaba rodeado de esos rostros medio en las sombras por la danza de las llamas, pero la presencia del perro lo reconfortaba, sabía que es lo que tenía que hacer y cuál era la voluntad de Matre para con esta aldea.

OFF:
Este tema lo continuare en una solitaria, si no como hijra se alarga mucho, perdona las molestias.
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Rickard Dedrian

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Re: Del miedo a la compasión.

Mensaje por Señorita X el Miér Mar 09, 2016 2:09 pm

Hijra aceptado, si bien con una condición. Como usted indica, va a proseguir esta historia en una solitaria. La condición es, que la primera partida que comience (puede hacer otras en paralelo si lo desea) sea dicha solitaria.

Me gusta cómo ha expuesto las posibles personalidades de cada uno de los personajes, y les ha dado su propio aspecto. La idea ha ido muy cerca de lo que le he propuesto y me gusta.

Como nota de agregación, la idea era una aldea de seres marginados incluso de entre los de sus propias razas, y lo ha seguido bastante bien.

Como última nota, le recomiendo hacer más uso de los puntos, ya que estos indican pausa. No es lo mismo.

Estaba rodeado de esos rostros medio en las sombras por la danza de las llamas, pero la presencia del perro lo reconfortaba, sabía que es lo que tenía que hacer y cuál era la voluntad de Matre para con esta aldea.

Que

Estaba rodeado de esos rostros medio en las sombras por la danza de las llamas, pero la presencia del perro lo reconfortaba. Sabía que es lo que tenía que hacer, y cuál era la voluntad de Matre para con esta aldea.

El sentido cambia más de lo que pudiera parecer, puies el punto es una pausa larga. Esto es más una mera recomendación de escritura que otra cosa. Pero le felicito porque lo está haciendo muy bien, caballero.

Le otorgo color y permisos para rolear. Buen trabajo
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Señorita X

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