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Del miedo a la compasión, la aldea. [Solitaria] [+18].

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Del miedo a la compasión, la aldea. [Solitaria] [+18].

Mensaje por Rickard Dedrian el Miér Mar 09, 2016 8:18 pm

[…Aldea de antropomorfos, noche. Continuación del temaDel miedo a la compasión. …]

Las miradas seguían clavadas en él, Rickard tomo un sorbo del aguado caldo de raíces, alguien tosió de fondo, había muy breves conversaciones… El joven se fijó en Lotren, el hombre conejo que lo había defendido de Beros, parecía joven, aunque mayor que Rickard, como todos, sus ropas pardas estaban desgastadas y sucias, aunque su pelo más humano era de color negro, el pelaje de conejo era blanco, efectivamente cojeaba de la pierna derecha, parecía un problema de rodilla ¿una mala fijación? ¿una deformación? Parecía probable, ya que no había una herida reciente visible.

- Lotren… ¿no? – pregunto, el aludido asintió - ¿Qué es este sitio? – el hombre conejo se encogió de hombros -

- Se podría llamar… un refugio supongo… estos bosques, aunque están cerca de Erinimar están rodeados de territorios humanos, y en las montañas hay enanos, no es seguro para nosotros salir de aquí… Así que nos refugiamos en este bosque, ya que prácticamente nadie nunca viene por aquí, a menos de que se estén escondiendo y huyendo como nosotros, o se hayan perdido como tú – comento con una leve sonrisa, Rickard volvió a escuchar toses de fondo, provenían de un hombre pantera de pelaje negro que moqueaba varios metros más allá de Rickard, –

- No tenéis medico aquí… - más que una pregunta era una confirmación que Rickard soltó a Lotren, este asintió, Rickard se incorporó – Debo ganarme el pan si quiero hacer noche aquí – comento en un tono jocoso y animado esbozando una leve sonrisa, le miraron de reojo y tanto Lotren como Kara alzaron una ceja – es parte del trato y como me gano la vida, os dije que soy sanador ¿no? Y de la Orden Hospitalaria de Matre ni más ni menos, es mi deber ayudar – se encogió de hombros restándole importancia, había silencio en el ambiente, estaba nervioso y amedrentado por todas las miradas, pero empezaba a saber que tenía que hacer, escucho de nuevo la tos seca, así que se dirigió caminando al hombre pantera que estaba tosiendo, se agacho a su lado, con la mochila en la espalda. El ser lo miro con recelo a medida que el humano se acercaba, los demás prestaban también atención a lo que el recién llegado iba a hacer.


Última edición por Rickard Dedrian el Vie Mar 11, 2016 12:27 am, editado 1 vez
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Re: Del miedo a la compasión, la aldea. [Solitaria] [+18].

Mensaje por Rickard Dedrian el Miér Mar 09, 2016 8:21 pm

- ¿Cómo te llamas? – pregunto Rickard mientras estudiaba en un primer vistazo superficial el hombre pantera, moqueaba, y solo por la mirada Rickard diría que tenía fiebre, además, en ocasiones temblaba un tanto –

- Rogran – le contesto con voz rasposa clavando sus ojos amarillos en el joven sanador –

- ¿Te duele el estómago? – siguió preguntando Rickard –

- No… solo la cabeza y la garganta… - respondió, los antropomorfos lo estaban mirando fijamente –

- Acércate al fuego ¿hace cuando empezó? – ordeno y pregunto Rickard sin alzar la voz mientras le ofrecía la mano y lo cogía del brazo para ayudarlo a levantarse, le contesto que desde ayer, el joven sanador lo hizo sentarse cerca del fuego, dejo la mochila en el suelo a su lado y se colocó frente a Rogran de forma que no bloqueara la luz del fuego – Abre la boca – ordeno –

Básicamente, porque lo había pillado por sorpresa y no sabía bien cómo reaccionar ante la extraña situación, el hombre pantera hizo lo que le había dicho el joven sanador sin resistirse, Rickard se aseguró de no interponerse en el camino de la luz y sujeto la mandíbula inferior de Rogran con la mano izquierda mientras miraba la garganta del antropomorfo, que estaba roja e hinchada… Toco la frente, con la mano derecha, tenía fiebre, pero no era nada grave, parecía un resfriado común… Soltó la mandíbula del hombre pantera.

- Dame un momento… - le dijo, se puso a rebuscar dentro de su mochila… Desenvolvió la tela, y abrió la caja dejándola en el suelo a su lado, había varios potes y saquitos con hierbas, saco su cacerola para preparar infusiones, tenía otro saco de tela pequeño donde introducía las plantas en la infusión antes de echarlas al agua caliente para que no se esparcieran por el líquido, dudo si poner salvia o enulo, pero al final puso la salvia dentro de la tela, la cerro con un pequeño nudo, con un palo, arrastro unas brasas de fuera de la hoguera principal, cogió unos cuantos troncos encendidos y los puso sobre esas brasas, creando un fuego más pequeño al lado de la hoguera, busco unas piedras grandes y relativamente planas, y las situó en su pequeño fuego de forma que, pudiera apoyar la base de la cacerola por sus lados dejando la parte inferior expuesta al calor de las llamas, así pues, mientras se calentaba el fuego, Rickard volvió a rebuscar en su farmacia otra planta medicinal, aquilea concretamente, finalmente, la encontró, cogió una tela limpia, abrió el pote de aquilea, y cogió seis pequeños pellizcos de ella colocándolas en el centro de la tela, envolvió la planta con esa tela y se la entregó a Rogran –

- Estoy preparando una infusión de salvia, te hará sentir mejor y rebajara la inflamación de garganta, esto que te doy es aquilea, durante un par de días toma tres veces al día, mañana, mediodía y noche, durante dos días, recuerda hacerlo en una infusión – hizo una pausa – abrígate y lo más importante, bebe mucho, tienes un resfriado fuerte, aunque no es nada grave, así que no me seas nenaza, pero estás perdiendo mucho líquido y la aquilea te hará sudar aún más, bajo ningún concepto te deshidrates, aunque no tengas ganas, bebe – ordeno, se habían ido acercando varios antropomorfos, mirando con curiosidad, Rickard retiro la cazuela y echo el enulo en el saquito dentro, se giró a los aldeanos que lo miraban – Seguro que tenéis más enfermos y heridos, guiadme donde estén lo que peor lo tengan, empezaremos con ellos ahora – pidió -
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Re: Del miedo a la compasión, la aldea. [Solitaria] [+18].

Mensaje por Rickard Dedrian el Miér Mar 09, 2016 8:23 pm

Empezaron por llevarle a una choza, donde había un anciano hombre zorro, estaba sentado en una silla con una manta sobre los hombros, parecía viejo y gran parte de su pelaje tenía un tono o color grisáceo, el anciano primero se escandalizo al ver que habían traído un humano a la aldea, y más aún, a su choza, exigía que echaran al humano de allí, y afirmaba que no iba a dejar tocarse por ninguno de esos “ bastardos desalmados “, los otros antropomorfos que acompañaban a Rickard, como Lotren, y la extraña mujer de ojos rojos, Kara, trataron de convencerlo de que el humano era un sanador y que se dejara tratar, pero seguía negándose rotundamente y con testarudez.

- ¡No sé de quién ha sido la idea, pero dejar a un humano llegar al refugio ha sido una estupidez e imprudencia! ¡Deberíais deshaceros de él lo antes posible! - les grito, Rickard no sabía qué hacer, pero al final parecía ser que iba a ser Kara quien iba a quitarles las castañas del fuego, se acercó al anciano, y puso una mano sobre el hombro de este, empezó a susurrarle al oído mientras esbozaba una suave sonrisa, el joven novicio estudio esa extraña mujer, no era una antropomorfa, parecía humana, y muy bella y joven, con el cabello negro como el ala de un cuervo, largo y que le caía como una cascada, sus ropas eran ligeras, y a pesar de la suciedad se notaba que en algún momento habían sido de buena calidad, se adivinaba el color rojo en ellas, tenía un rostro sensual y, a pesar de las quemaduras tanto en el brazo derecho, cuello, pierna y algo en el rostro, seguía siendo hermosa y con buena figura, pero tenía esos ojos rojos que eran inhumanos… Y a Rickard le producían una tremenda incertidumbre e intranquilizaba. El anciano parecía casi hipnotizado – Pero Kara… Es hu… - empezó a protestar débilmente, ella se separó, sonrió y le beso la frente –

- ¡Vamos viejo tonto! Hazlo por mi ¿vale? – le dijo Kara, el anciano asintió con resignación –

- De acuerdo… dejare que el humano haga lo que tenga que hacer… ¡Pero como no se comporte le parto la crisma! – exclamo, Rickard se acercó ya por fin unos pasos y musito “ gracias “ con una sonrisa a Kara, ella le guiño dejándole espacio –

El anciano tenía las articulaciones un tanto hinchadas e inflamadas, un típico caso de artritis, fuera de eso, cualquier otro tipo de malestar se debía a la edad, Rickard reviso las rodillas palpando con los dedos para ver si había alguna desviación y en el hombro para ver si estaban dislocados, a lo que el anciano contesto con un furioso quejido y le soltó un golpe en la nuca con la palma de la mano “ ¡Ten más cuidado mono lampiño! ¡Me has hecho daño! “ exclamo con tono gruñón, Rickard pidió disculpas con expresión apaciguadora aunque estaba receloso del agresivo anciano zorro. Finalmente, se incorporó y de nuevo rebusco en su farmacia. Saco un pote con un polvo naranja.

- Tome una cucharada de esto en las comidas con un poco de agua, debería ayudarle, es un antioxidante y antiinflamatorio – explico –

- Como que me voy a tomar tus venenos, humano – le gruño el anciano, pero Kara le echo una mirada con expresión mordaz, y al final, el anciano acepto el pote con una expresión de resignación.
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Re: Del miedo a la compasión, la aldea. [Solitaria] [+18].

Mensaje por Rickard Dedrian el Miér Mar 09, 2016 8:26 pm

Rickard salió de la choza, le seguían Lotren, Kara, la mujer araña del principio también se había acercado mientras estaban hablando con el anciano y unos pocos antropomorfos más, lo tomo como buena señal ante sus miradas de curiosidad, incluso vio un par de niños leones mirarlo tímidamente de lejos, Rickard les sonrió, aunque eso provoco que los niños huyeran. Sin embargo, al dar la vuelta a la esquina para seguir avanzando, Beros, el enorme hombre lobo de pelaje negro, lo estaba esperando.

- Cualquier inútil y charlatan puede dar una planteja a un crédulo y decirle que es medicina – gruño mofándose, clavando su mirada en el joven novicio, desafiándolo –

- A mi parecer, sabe de qué habla – contesto Lotren, aunque no parecía seguro de sí mismo, y estaba claramente intimidado por Beros –

- ¿Y acaso sabéis que es lo que está haciendo? Nos podría estar envenenando y nisiquiera nos daríamos cuenta, os olvidáis de porque existe esta aldea, es un cachorro humano – respondió con desprecio, Kara suspiro de forma audible –

- ¿Quieres acaso volver a discutir esto Beros? – le pregunto amenazante, los ojos del hombre lobo destellaron de forma depredadora, el ambiente se volvía amenazante – Es más, Lua no quiere que toques al humano – dijo, Rickard supuso que se refería a la mujer gato de antes -

- Lua es blanda – respondió Beros mientras se encaraba a Kara, era mucho más grande que esta, el hombre lobo bajo el rostro hacia Kara y esbozo una brutal sonrisa colmilluda – Y la única razón por la que proteges al humano Kara es porque eres la puta de los hu… -  Kara repentinamente le dio un puñetazo en el rostro del hombre lobo, interrumpiéndolo y girándole la cara, este rugió y se lanzó hacia adelante con los brazos abiertos para embestir a la mujer de ojos rojos…-

En ese momento, paso algo inesperado incluso para Rickard mismo, de hecho, más adelante se recriminaría a si mismo por su insensata estupidez, pero el joven novicio se lanzó adelante colocándose entre el furioso Beros y Kara, gritando “ ¡No! “ como si sirviera realmente para detenerlo, todo paso tan rápido que Rickard, sería incapaz de comprender lo que estaba viendo mientras pasaba, se movió delante de Kara encarándose al terrorífico hombre lobo. Repentinamente una tremenda fuerza impactaría contra él mientras sentía como si le desgarraran el hombro izquierdo y varias punzadas de dolor en la parte inferior del torso a la derecha, la fuerza lo levanto del suelo como si fuera una muñeca de trapo mientras lo arrollaba hacia atrás, finalmente noto como caía de espaldas al suelo, dejándole el impacto sin aire en los pulmones mientras veía puntitos de luz, olía a perro mojado y solo escuchaba un pitido y un grave gruñido, tenía un tremendo peso encima que le impedía respirar y bajo la vista, encontrándose una mirada de ojos amarillos cargada de odio que se clavó en sus ojos, el hombre lobo estaba cerca del rostro de Rickard, mordiendo su hombro y perforándolo con los colmillos, lo había rodeado con un brazo y clavado las garras para coger al joven humano, hacerle un placaje y derribarlo mientras lo mordía manteniéndolo aferrado como una presa.

Empezaron a sonar gritos, escucho un feroz chillido felino mientras una figura parda que debía ser Lua aparecía de la nada y embestía por un costado apartando a Beros de Rickard, ante el impacto de la mujer gato Beros soltó presa del humano y rodo hacia un lado con Lua encima, el hombre conejo corría con expresión preocupada y horrorizada hacia el joven humano, Kara había recibido el impacto de lado cuando Beros se llevó por delante a Rickard, tirándola al suelo, pero se estaba levantando también para intervenir con la mirada llena de ira. Varios antropomorfos más se acercaban a la conmoción.

Rickard se tocó la herida del hombro izquierdo con la mano derecha y miro las manchas de su propia sangre en su mano, el dolor empezó a agudizarse mientras su corazón latía rápidamente, y empezó a ser más consciente de su alrededor mientras el shock del ataque remitía.

- ¿Estas bien Rickard? – le pregunto Lotren mientras ayudaba al joven humano a incorporarse sobre su espalda, los antropomorfos vitoreaban a Lua o Beros dependiendo de sus partidos, estos dos estaban enzarzados en una feroz pelea, el hombre lobo era más grande y fuerte, pero la mujer gato era rápida, y sus zarpazos eran claramente dolorosos, Kara también estaba al lado de Lotren, y miraba las heridas de Rickard –

- Voy a matar a ese hijo de perra… - murmuro, saco una daga y se levantó, dirigiéndose hacia Beros, en ese momento, Rickard por fin logro reaccionar, a pesar del dolor se incorporó precipitadamente, aunque no pudo evitar que se le escapara un gemido, cerró los ojos y apretó los dientes con fuerza, empezó a respirar agitadamente soplando, como para tomar fuerzas, y dio unos rápidos pasos, detuvo a Kara cogiéndola del hombro –

- Para… Me encargo yo… - dijo, no le dio tiempo a hablar a la mujer y se dirigió a la pelea, estaba un tanto mareado, y completamente pálido - ¡BASTA! ¡PARAD ESTO! – grito, algunos antropomorfos se giraron mirándolo, pero claramente la mayoría estaban más interesados en la pelea, y Lua y Belos estaban completamente centrados en su salvaje combate –

Rickard respiro hondo, tratando de calmarse, cerró los ojos para ayudar a la concentración “ Matre… Ayúdame en esta hora de necesidad, ayúdame a detener esta violencia innecesaria… Protégelos de su ciega ira y de las cicatrices de sus almas… Dame fuerzas para hacer mi misión y llevar tu voluntad. “ murmuro con los ojos cerrados, una luz suave empezó a rodear a Rickard, los antropomorfos más cercanos se percataron y empezaron a retroceder, sorprendidos y alarmados mientras murmuraban y lanzaban exclamaciones de sorpresa, una luz empezó a rodear también Lua y Beros, cuyas zarpas y colmillos empezaron a tenerlo más difícil para herir el uno al otro, y se percataron de ello, deteniendo de inmediato la pelea sin creer lo que estaban viendo y mirando al joven humano, Rickard abrió los ojos, y dio unos pasos adelante.

- Beros – dijo con tono calmado – Tienes dudas, lo comprendo y no te culpo, mi pueblo y raza no suele acoger a los antropomorfos… Pero si te demuestro que soy un sanador como digo. ¿Prometes al menos no matarme y dejarme hacer mi trabajo? – pregunto con voz calmada, tenia de aprovechar el momento, aunque le costaba contener las lágrimas de dolor y no volver a sucumbir al shock, Beros no se esperaba esto, estaba sorprendido y le costaba asimilar lo que pasaba, los demás aldeanos lo miraban, y simplemente asintió, porque no sabía que más hacer – Esta bien, ahora te mostrare la prueba… -

Matre misericordiosa,
Tu que nos proteges de las tinieblas,
Ten piedad de nosotros,
Tu que sanas nuestras heridas,
Ten piedad de nosotros,
Tu que secas nuestras lágrimas,
Danos la paz…


Esa fue su breve plegaria, murmurandola, se había sentado sobre una piedra mientras, delante de la gente de la aldea, se llevaba la mano derecha a la herida del hombro, una luz blanca salía de las manos de Rickard, que empezaron a sanar las heridas, deteniendo la hemorragia y cerrándolas, después, procedió a hacer lo mismo con el zarpazo de la cintura, una sensación cálida le invadió, y sintió como el dolor iba desapareciendo… Aun se sentía débil, y estaba pálido, sucio y manchado de sangre, pero tenía fuerzas, la luz se apagó, respiro hondo mientras lo miraban pasmados, se levantó, y fue caminando hasta Beros, este retrocedió un paso receloso.

- Confía en mi… - se limitó a decir, sonrió levemente por fin y empezó a rezar en voz baja, acerco las manos que relucían de nuevo a las heridas de zarpazos que le había infligido Lua, en el rostro del hombre lobo había lo que se podía describir casi como un pasmo reverencial, cuando termino, estaba agotado, pero se giró a Lua, se acercó a ella – Gracias por ayudarme, ya van dos veces que me salvas y aun no te dije nada… Te pido perdón por ello – dijo –

- No hay de que… - respondió ella mientras Rickard de nuevo rezaba y curaba sus heridas –

Cuando acabo, se había echo un completo silencio, había usado la curación muy seguido y Rickard sentía como si se fuera a derrumbar en cualquier momento, sin fuerzas, apoyo la mano en la pared de una choza y se sentó encima de una caja de un par de cajas de madera vacías mientras le temblaban las piernas casi. Tras el asombro inicial, los antropomorfos empezaban a hablar entre ellos excitadamente, lo que habían presenciado superaba sus expectativas, Lotren se acercó con un vaso de agua del que Rickard bebió con avidez.
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Re: Del miedo a la compasión, la aldea. [Solitaria] [+18].

Mensaje por Rickard Dedrian el Jue Mar 10, 2016 2:55 pm

La multitud se había dispersado mientras Rickard estaba tomando un descanso, le habían preguntado si iba ya a dormir, pero el joven novicio se encargaría de los enfermos más urgentes, luego descansaría, mañana, de ser necesario, seguiría ejerciendo. Sentía como se le cerraban los parpados por el cansancio, pero se forzó a permanecer despierto, se levantó y lavo la cara con agua fría de un barreño, escucho pasos detrás suyos, era Lotren.

- Eres un mago – aunque parecía una afirmación, tenía un cierto tono interrogatorio, con curiosidad –

- Se podría decir que si… Aunque mi magia proviene de Matre, yo por mi solo no puedo hacer mucho – explico – Bueno… a pesar de no ser yo quien hace la mayor parte del trabajo, sin duda esto cansa mucho – dijo con una débil sonrisa, se hizo un momento de silencio, hasta que Lotren volvió a hablar –

- Crees que… ¿Crees que yo podría aprender magia? – pregunto, Rickard lo miro sorprendido unos instantes, y luego lanzo una carcajada – ¡No te rías!

- No, perdona, no me reía de ti… Es simplemente que he de admitir que me sorprende – contesto Rickard risueño – Veras… es muy difícil “ aprender “ este tipo de magia, la diosa escoge a poca gente como sus servidores, y suele tardar en manifestarse su poder… No es lo que dijéramos, una ecuación matemática o una manipulación de fuerzas como otras formas de magia, es mucho más… ¿caprichosa? Y se basa en la fe, la creencia de que Matre vela por ti y después que ella, te ayudara, muy pocos tienen esta bendición – explico - ¿Crees en Matre?

- Bueno, después de lo que he visto esta noche, no puedo negar que tiene poder – contesto encogiéndose de hombros – Ninguno de nuestros dioses ha escuchado nunca mis plegarias, y por alguna razón tu llegaste a esta aldea, así que quizás Matre si decida escucharlas – en ese momento, Rickard empezó a comprender la seriedad del tema, después de todo, lo que había dicho Lotren era cierto –

- Matre es patrona de la humanidad, nacida del volcán y la luna al igual que sus hermanos para liberarnos de la amenaza de otras razas y especialmente del yugo de los demonios… A diferencia de sus hermanos Retham el guerrero, Elhias el destructor y Belthalas, hijo del mar. Matre se caracteriza por su compasión y bondad, por las segundas oportunidades y es símbolo de paz y prosperidad, nos enseña a amar y a perdonar – explico, lo de que era patrona de la humanidad era un punto importante – sin embargo… ¿Por qué no? Igual podrías convertirte en el primer antropomorfo que profesa fe a Matre – sonrió – ten en cuenta que poca gente acaba pudiendo hacer milagros, yo lo descubrí por casualidad… -

- ¿Cómo fue descubrir eso? – pregunto, Rickard sonrio de nuevo –

- Estaba borracho en ese momento, pero alguien necesitaba mi ayuda, y fue… Maravilloso – se limitó a decir – Así pues ¿Quieres saber más de Matre? – Lotren le respondió con una sonrisa –

- Enséñame como se reza a un dios – dijo acercándose a Rickard, este empezó sacando su Tomo de Matre, y empezó con algunas de las principales oraciones, rezando junto al antropomorfo a la diosa…
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Re: Del miedo a la compasión, la aldea. [Solitaria] [+18].

Mensaje por Rickard Dedrian el Jue Mar 10, 2016 6:04 pm

Era tarde, Sancra estaba casi en su cenit, mientras que Meistic aparecía majestuosa, solo Kring era levemente visible, Rickard estaba agotado después de tratar a varios enfermos del pueblo, había gastado gran parte de sus suministros médicos y solamente tenía ganas de tumbarse en algún sitio y dormir inmediatamente, la actitud de los aldeanos estaba cambiando, empezaban a mirarlo con respeto y algo de esperanza, aun había escépticos o temerosos por supuesto, pero al menos ahora, Rickard ya no temía por su vida, Beros especialmente había mantenido las distancias con el joven humano, el novicio no lo había visto durante la noche, hablando de gente desaparecida… No estaba seguro, pero juraría que tras intervenir en la pelea de Lua y Beros, no había visto a Kara cerca, más tarde lo acompañaba de nuevo amistosamente, para guiarle por la aldea, parecía bastante atenta con Rickard, de una forma distinta a la curiosidad de Lotren. Por fin guardo sus últimas posesiones y salieron de la choza. Aunque aún quedaba algo que hacer…

- Kara, déjame echarle un vistazo a las quemaduras – dijo, se había percatado en algunos puntos, cerca de las quemaduras estaba rosado o rojiza la piel, era posible que hubiera una infección, la mujer soltó una carcajada -

- ¡Míralo buscando excusas para mirar! – respondió – Pero si estas echo polvo muchacho, no te preocupes – Rickard iba a replicar, pero ella lo detuvo – ¡mañana si quieres te dejo pervertido! – le guiño con picardía, el novicio estaba demasiado cansado como para seguir las bromas –

- No, de verdad… Si tienes algo inflamado o infectado, mejor que te lo mire cuanto antes, no te preocupes, será un momento – dijo –

- ¿Pero no te estas sobreforzando? No sé si deberías usar tu magia en estas condiciones – le replico Kara con… ¿preocupación? –

- No te preocupes, es cierto que no debería abusar de las bendiciones de Matre mas por hoy, pero… Al menos déjame aplicar una limpieza y usar algún ungüento o vendaje limpio, lo que sea necesario – le replico Rickard sin prestar mucha atención, Kara solto un suspiro resignado –

- Vaya… Estas impaciente ¿eh? Bueno, no me puedo negar a esa cara – contesto en un cambio de opinión –

Se dirigieron a la cabaña de Kara, Rickard la hizo sentarse de espaldas, y empezó por levantar la camisa de la espalda para ver el estado de las quemaduras… No tenían buena pinta, debían haber sido relativamente recientes, aunque había partes ya recuperadas, otras la piel estaba un tanto inflamada y enrojecida cerca de la quemadura, aunque las heridas estaban bastante limpias, no había pus en las partes principales… Así pues, saco un ungüento que tenía, y empezó a aplicarlo con suavidad por las zonas inflamadas o áreas donde la quemadura no estaba recuperada, había que admitir algo… a pesar de esas heridas, la figura de Kara era espectacular, y las partes sanas tenia una piel tersa y suave, Rickard sacudió la cabeza para apartar esos pensamientos de su mente, no, para, tenia de concentrarse, eso no era ético, estaba como sanador, se ruborizo… Esa mujer desprendía una sensualidad casi antinatural que para un joven novicio como Rickard podía llegar a ser abrumadora, Kara soltó un delicado gemido al contacto de la pomada en alguna herida.
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Re: Del miedo a la compasión, la aldea. [Solitaria] [+18].

Mensaje por Rickard Dedrian el Jue Mar 10, 2016 6:11 pm

- ¿Qué pasa sanador? ¿Te falla el pulso? Eso no es bueno para un médico – dijo sonriendo con picardía mirando a Rickard, que sin poder evitarlo se ruborizo, lo cual lo fastidiaba –

- No es nada, estoy simplemente cansado – replico molesto, enfadado consigo mismo, respiro hondo – enséñame la pierna – Kara lanzo una carcajada –

- ¡Vaya! Eres de los que les gusta ir lento ¿verdad? ¡Eso me encanta! – claramente, la mujer estaba disfrutando mucho con la situación –

- ¡No es nada de eso y lo sabes! – exclamo indignado Rickard, respiro hondo para calmarse – soy miembro de la Orden Hospitalaria de Matre, no… -

- ¿No eras un novicio? – le replico Kara interrumpiendo, la expresión exasperada de Rickard le hizo soltar otra carcajada – ¡No seas así! Es natural tener deseos, todos los hombres lo tenéis, y los sacerdotes o clérigos no son excepciones, créeme – le explico –

- ¿Y tú qué sabes? – gruño Rickard, suspiro rebajando más el tono – No es eso, de momento estoy dedicado completamente a Matre, las tentaciones o deseos nos distraen de nuestro propósito y servicio, hay que mantener una disciplina total y demostrar nuestra total disposición a la diosa, eso implica no establecer lazos de ese tipo – le explico, empezando a aplicar el ungüento, estaba demasiado cansado como para discutir de forma seguida, a lo que Kara le respondio con un bufido –

- Suena MUY aburrido… - le replico - ¿Qué clase de diosa no quiere que sus súbditos se lo pasen de bien y disfruten de vez en cuando?

- Matre nos protege, y nos ofrece prosperidad, felicidad y bienestar, es benigna, pero es cuestión de respeto a ella que nosotros, sus predicadores y seguidores más devotos demos parte de nosotros a ella, sí, soy un novicio, no he hecho los votos… Pero igualmente apenas te conozco, además… Estoy demasiado cansado. No es que no seas atractiva – dijo ruborizándose – pero no es apropiado… -

- ¿Y porque no es apropiado? No sé por qué, pero tus argumentos me parecen un tanto forzados – replico con una sonrisa, Rickard no encontraba respuesta en su agotamiento, se sintió un tanto enfadado, empezó a vendar las zonas que ya había tratado con el ungüento –

- ¿Tienes más quemaduras en ese estado? – pregunto, realmente la mayoría de zonas no bien tratadas eran (se percató) simplemente zonas donde la mujer habría tenido dificultades en llegar ella sola a limpiar o tratar, por eso el área en peor estado había sido la espalda -  

- Aquí en el pecho – dijo sonriéndose mientras se acariciaba esa zona con una mano –

- Me estas tomando el pelo… - afirmo Rickard – En serio, basta – replico –

- No, si lo digo totalmente en serio – respondio Kara sonriendo lascivamente - ¿Por qué no le echas un vistazo doctor? Me duele mucho…. Necesito que me hagan una revisión completa – empezó a reírse –

Rickard empezó a irritarse, al final se resignó - Creo que eso es todo, mañana echare un vistazo a ver qué tal se desarrollan las heridas y si hace falta usare algo de magia – se levantó y se dirigió a la puerta – buenas noches – dijo, y salio por la puerta -
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Re: Del miedo a la compasión, la aldea. [Solitaria] [+18].

Mensaje por Rickard Dedrian el Jue Mar 10, 2016 6:42 pm

Le ofrecieron dormir en una vieja choza que utilizaban de almacén, Richard guardo sus utensilios, se echó la manta de viaje que llevaba encima y, usando su propia mochila de cojín, se tumbó y prácticamente se durmió al instante. A la mañana siguiente se despertó temprano, más por costumbre que otra cosa, pero la aldea ya estaba activa, algunos medicamentos que eran más para combatir síntomas, como los analgésicos, ya habían hecho efecto, quizás no estuvieran completamente curados, pero varios antropomorfos de encontraban mucho mejor, y lo tomaron eso como buena señal, mientras desayunaba algo de pan duro con un queso viejo junto a Lotren, se enteró de que Beros había salido de caza con varios otros antropomorfos temprano.

- ¿Qué crees que pasara con Beros? – le pregunto Rickard a Lotren, a pesar de los sucesos de la noche anterior, lo había simplemente pillado por sorpresa con la magia, pero no tenía la certeza de que el hombre lobo aun aceptara al humano –

- ¿Cómo voy a saberlo yo? – respondio el hombre conejo encogiéndose de hombros –

- Lo que pasa con Beros es que simplemente necesita un tiempo para pensar – dijo una voz femenina a sus espaldas, Rickard se giró sobresaltado para encontrarse solo con la mujer gato parda, Lua – Tiene mucho que asimilar, y creo que no se hace una idea clara de que pensar de ti tampoco, por eso ha salido de caza, imagino que cuando vuelva habrá llegado a alguna conclusión, de si seguirá odiándote o aceptándote a regañadientes – le explico –

- Eso no es un pensamiento muy consolador – respondió Rickard mientras Lua se sentaba a su lado y tomaba un poco de pan también -

- No esperes que venga y te abrace como amigo, su orgullo se lo impedirá, si a regañadientes decide aceptarte es lo mejor que puede pasarte, además, sentirá así como que ha dado su permiso para tu estancia. Quiere tener la sensación de que manda aquí. Pero no te preocupes, no te vamos a devorar, estás haciendo mucho por nuestra pequeña comunidad – respondió Lua con una sonrisa –

- ¿Y no es así? – pregunto Rickard, Lua la miro interrogativamente, el joven humano se corrigió – Quiero decir… Este sitio me parece un tanto anárquico, pero me da la sensación de ser de los que manda Beros – Lua lanzo una carcajada –

- ¿Beros? ¡Por los dioses no! Mira a tu alrededor – dijo – una aldea, ancianos, algunos niños, enfermos, estamos maltrechos pero vivos ¿crees que Beros podría organizar algo así? – lanzo un bufido – cierto es que, si hablamos de fuerza física, él es el más respetado aquí, y posiblemente el más fuerte, caza y nos defiende… Pero apenas es algo más que un animal, ha vivido casi siempre de una forma salvaje ¿sabes? El hechicero humano que lo creo lo tenía en una jaula con otras bestias, y luego cuando escapo vivió en los bosques, cuando lo encontramos apenas sabia unas pocas palabras, a merito suyo, se ha civilizado mucho desde nuestro primer encuentro, y es útil al Refugio – Rickard estaba pasmado con la historia que le habían explicado y las implicaciones de esta – Quien empezó a organizar este sitio fui yo, no te equivoques. No te preocupes por Beros, ayer puede que estuviera algo rebotado, pero hoy lo tendré bajo control sea cual sea el humor con el que venga… -

El resto del día Rickard se dedicó a revisar el progreso de la mayoría de enfermos, también les enseño medidas de higiene básica y a usar plantas medicinales básicas, les enseño a cocer la corteza de sauce, limpiar una herida, buscar plantas como la aquilea, etc… Beros regreso con su partida de caza al mediodía con una cierva, y se organizó un festín, en un principio nisiquiera miro a Rickard, aunque mientras el joven humano disfrutaba de un trozo de la carne asada (lo mejor que había comido desde que había llegado a ese sitio) el hombre lobo se acercó, Rickard alzo la vista y Beros lo miro de arriba con un cierto aire de superioridad.

- ¿Sabes que a ese ciervo lo mate yo? – dijo, Rickard no sabía que responder – lo aceche tras captar su rastro de lejos, y antes de que pudiera huir, salte sobre él, lo mordí y degollé con el cuchillo, nunca supo que lo golpeo – hizo una pausa – permitiré que te quedes humano, y comparto mi comida contigo, pero que sepas que te vigilo… Como nos engañes, traiciones o hagas algún truco, te abatiré antes de que salgas de este bosque – el hombre lobo se fue tras esa afirmación, a pesar de lo que había dicho Lua, Rickard se sintió intranquilo, lo creía capaz… -

- Gracias supongo… - musito para sí, ya que Beros se había ido -
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Re: Del miedo a la compasión, la aldea. [Solitaria] [+18].

Mensaje por Rickard Dedrian el Jue Mar 10, 2016 8:19 pm

Durante el atardecer, los suministros médicos de Rickard habían prácticamente desaparecido, quedándose con escaso material, lo que no había usado lo había entregado dando instrucciones para su uso futuro, sin embargo, aún faltaban un par de cosas… Tenia de ocuparse de Kara, pero esta se había negado, había usado excusas o lo había guiado a otros, y finalmente, otra cosa, pero más arriesgada,  el cielo del atardecer era anaranjado y morado, con varias tonalidades multicolor, era un espectáculo bello, se acercó a Lotren tomando aire, se saludaron y finalmente el joven humano hablo.

- Puedo curarte esa cojera – se limitó a decir, el hombre conejo lo miro sorprendido –

- ¿En… ¿En serio? ¡Eso sería fantástico! – exclamo mientras su rostro se iluminaba, aunque Rickard mantenía una expresión seria –

- Pero no es un procedimiento fácil… Me he fijado y parece como si tuvieras el hueso un tanto deformado o mal unido a la rodilla, tendrá de hacer una operación, aplicar cirugía, abrir, quizás romper algo y volver a cerrarlo, aunque para eso ya tengo magia… He visto hacer esa práctica y conozco la teoría, pero nunca lo he hecho yo mismo, ni tengo tanto material como me gustaría – respiro hondo – solo lo haremos si tu estas dispuesto, sobra decir que será doloroso – aunque en ocasiones la tenía, Rickard no llevaba ningún opiáceo o somnífero encima, Lotren lo considero en silencio, claramente con ganas pero también miedo, tras un silencio el joven sanador hablo – No tienes por qué hacerlo si te sientes confiado, y si quieres tiempo para pensarlo… - empezó a decir –

- No – le interrumpió Lotren, estaba pálido, pero parecía decidido – una oportunidad así no puedo desaprovecharla. Tú te iras pronto, y ahora debo aprovechar que estoy decidido – afirmo –

Rickard con un delantal improvisado, logro que tres antropomorfos, dos hombres y la mujer araña accedieran a ayudarle, después de lavarse las manos, habían despejado una mesa para hacer la operación, tenía unas cuantas cuchillas, un martillete, unas pinzas y tijeras, el joven humano se aseguró de tener tanto las manos como el rostro limpios, al igual que el instrumental y la mesa, la estancia estaba tan bien iluminada como se podía con velas, antorchas y la luz del oeste al sol poniente, mientras preparaban todo, y con permiso de Lua, Lotren había bebido bastante de un licor alcohólico, aun así, estaba pálido, nervioso y le temblaban un poco las manos mientras veía todo lo que se estaba preparando.

- ¿Listo? – pregunto Rickard, el hombre conejo asintió mientras se tumbaba respirando hondo – atadlo bien y sujetadlo… Muerde esto – dijo acercando una cinta de cuero enrollada sobre si misma – que no mueva la pierna sobretodo – los antropomorfos aparte de mantener el cuerpo de Lotren contra la mesa, también se aseguraron de fijar la pierna, Rickard cogió el bisturí, respiro hondo recordando todo lo que sabía de eso, cuando había visto esa operación por parte de los estudiantes del Colegio de Médicos, el paciente había estado dormido, y había mucha mejor iluminación y un ambiente más limpio y preparado, pero Rickard tenía la ventaja de que, pasara lo que pasara, tenía la magia sanadora para después… - Allá vamos

Rickard aplico la primera incisión vertical en la parte inferior de la rodilla, la tibia estaba mal colocada, movida hacia un lado, cuando debería estar justo debajo de la rótula y apoyando correctamente, en vez de eso estaba como salida, tenia de desplazar la tibia debajo de la rótula de nuevo, y eliminar un trozo de hueso si había demasiado. La herida sangro y Lotren se un poco, para su mérito, aun se controlaba, aunque aún no había empezado lo peor… con las pinzas, Rickard las introdujo en la incisión, y empezó a aplicar otros cortes para separar la carne del hueso al mismo tiempo que abria la pierna de Lotren mas y mas, las partes que no estaban inmovilizadas de Lotren se sacudieron mientras se escuchaban ahogados gritos de dolor, porque estaba mordiendo el nudo de cuero, uno de los voluntarios parecía encontrarse mal, Rickard no se atrevió a mirar el rostro de Lotren, pero el hombre conejo no podía evitar que le saltaran las lágrimas, cuando Rickard empezó a abrir y separar la piel y carne como un libro, repentinamente la resistencia con la que se enfrentaban ceso, el joven sanador levanto la vista preocupado ante la inmovilidad de Lotren, uno de los antropomorfos miro primero a Lotren y luego a Rickard.

- Se ha desmayado – se limitó a explicar, aliviado, el joven procedio con la operación –

Tenía las manos pringosas de sangre, y a pesar de que para esas cosas Rickard no era nada aprehensivo, sentía un cierto malestar, después de todo conocía bien a Lotren, la sangre y la luz le dificultaban la vista, pero vio claramente como la tibia estaba situada de lado sin apoyar bien en la rótula, Lotren no podía apoyar peso sobre esa pierna, ya que no lo podía soportar y sin duda si lo hiciera, sentía dolor, ahora venía la parte más “ brutal “. Gracias a dios, no es que la tibia fuera más larga de lo que tocaba, pero sí que tendría de moverla, primero dio un par de golpes con el martillete para ayudar a encararla, no era nada agradable ver eso, y después, sujetando con una mano el lado de la pierna y con la otra apoyándola en la dirección contraria a la que había que mover la rótula, aplico fuerza apretando los dientes y se escuchó un “ CRACK”, claramente los tendones habrían sido dañados en el proceso, pero no había mucho más que pudiera hacer, estaba sudando, llevaba mucho rato allí dentro, ya había anochecido… solto la pierna y se la miro, parecía estar donde tocaba, suspiro, era hora de recomponer…

Con cuidado de no tocar la ahora frágil pierna, empezó a recomponer, cosiendo con una guja, apenas se sostenía, la carne no estaba fijada al hueso en varios puntos, y los tendones estaban dañados, pero por suerte contaba con ayuda.

- Esto ya casi esta… - dijo Rickard a los antropomorfos, empezó a rezar y apoyo sus ensangrentadas manos sobre la herida, empezó a emitir una luz, tenia de empezar curando por las heridas más profundas, tendones, daños en el hueso, carne… Los antropomorfos lo miraron con cala – esto durara un rato… - la herida era profunda, y Rickard prefería curarlo con calma, rezaba y hacia fluir las energías, fijaba la carne al hueso, la carne a la carne… Pasaron varios minutos hasta que por fin la piel empezó a unirse también, quedando solo los hilos de donde había cosido (que servían para ayudar a mantener la posición en la que debía la piel y carne de la superficie, finalmente, Rickard paro, y se sentó agotado… - Ya está… - dijo –

Los antropomorfos se retiraron, llevándose el instrumental de Rickard para limpiarlo a petición de este, comprendían que el humano estaba cansado y querían hacerle un favor, tras retirar los puntos de sutura, Rickard se lavaba las manos tratando de quitarse toda la sangre, había dejado el delantal ya más rojo que blanco de forma desordenada aparte, se lavó la cara también y bebió un largo trago de agua, jadeando. Otros antropomorfos, gracias a Lua, habían preparado unas muletas a medida de Lotren, Rickard procedió a inmovilizar, vendar y fijar la rodilla, no estaba seguro que con magia fuera suficiente, quería asegurarse de que el hueso se había fijado donde tocaba y se fortaleciera antes de forzarlo. Tras eso, se quedó sentado al lado de Lotren un buen rato, simplemente descansando…

Después de quizás, una hora o algo así escucho la voz del hombre conejo…

- ¿Ha… ido todo bien? – pregunto Lotren mirando al humano, Rickard le respondió con una débil sonrisa –

- Si… aun asi quiero que seas prudente, no fuerces la pierna durante varias semanas, empieza por ir con muletas cinco días, luego, de vez en cuando dedícate a doblar y hacerle ejercicio sin apoyar el peso de tu cuerpo durante…  ¿una semana? Debería ser suficiente… A partir de allí, empieza a caminar, empezando por paseos cortos y luego cada vez más largos, hasta que la notes fortalecida – Lotren extendió la mano hacia Rickard y el joven humano la cogió entre las suyas, se incorporó un tanto para mirar su pierna y se volvió a tumbar sonriendo –

- Gracias– se limitó a decir – Matre ha velado por nosotros ¿verdad? – Rickard sonrió ante esa contestación y asintió –

Salieron juntos de la improvisada sala de operaciones llena de sangre, estaban encendiendo las hogueras y cocinando las sobras del ciervo en un guiso para esta noche, varios antropomorfos vitorearon al verlos, felicitaron a Lotren y dieron palmadas a la espalda de Rickard en un gesto de apreciación, a pesar de las muletas, el joven sanador no pudo evitar fijarse que de vez en cuando, el hombre conejo apoyaba la pierna sin darse cuenta y… Parecía ir bien, si no le dolería, igual las bendiciones de Matre habían hecho su trabajo de forma excelente. El ambiente era animado y alegre, mientras se sentaban en el fuego, y para sorpresa de Rickard, Kara, después de un dia un tanto distante, se había sentado al lado del humano como si nada, hablaron durante la cena y bromearon, Lotren, Lua, incluso Beros parecía alegre, aunque no fuera por las acciones de Rickard. Esa noche Meistic, la luna roja, estaba llena y brillaba con todo su esplendor…
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Re: Del miedo a la compasión, la aldea. [Solitaria] [+18].

Mensaje por Rickard Dedrian el Vie Mar 11, 2016 12:25 am

Los antropomorfos habían sacado un hidromiel casero esa noche de festejos, la luna, la exitosa caza de Beros y exitosa operación de Rickard invitaban a pensar que era un muy buen día y merecía la pena celebrarlo. El guiso estaba delicioso, y el joven humano bebió unas cuantas de esas copas de hidromiel… Estaba un tanto “contentillo “, no se atrevería a decir que borracho, pero si alegre. Habian muchas risas, Rickard había sacado su repertorio de chistes y anécdotas graciosas.

- Y después de que la mismísima diosa demostrara su presencia en esa taberna a través de un humilde servidor, cuando veía ya que algunos de los colegas de la Escuela de Médicos estaban santiguándose prácticamente ante lo sucedido… - hizo una pausa- vomite allí mismo delante de todos y me caí en el abrevadero de los caballos! -  exclamo, soltaron unas carcajadas los que estaban escuchando, Rickard también se rio de su propia historia - ¡En mi defensa os recuerdo que estaba borracho como una cuba!

- Realmente Matre opera de formas muy misteriosas – dijo con sorna Lua – tu diosa tiene una forma muy curiosa de elegir sus servidores – se giró a Lotren – No cojas ejemplo de este sanador, aunque si emborracharte es lo que hace falta para que tengamos nuestro propio curandero… ¡Adelante! ¡Traeremos un embudo! – lanzaron varis carcajadas, aunque a Lotren le pareció horrorizar un tanto la idea, después de todo, estaba un tanto resacoso tras emborracharse antes de la operación –

 La noche transcurrió en ese alegre ámbito, y finalmente, empezaron a irse a dormir, Rickard se levantó mientras le explicaba a Kara uno de sus peores chistes.

- ¿Cómo se dice “ posadero “ en elfo? – hizo una pausa - ¡Eldelbar! – exclamo, y Kara sorprendentemente, le reía el chiste - ¿Y marinero? ¡Eldelmar! – siguió, se rio y luego miro a Kara - ¿Dónde vamos? – pregunto –

- Habías dicho que le echarías un vistazo a como se curaba ¿verdad? – dijo Kara con una sonrisa pícara rodeando a Rickard por la cintura con un brazo y guiándolo a su cabaña –

- Cierto… - respondió Rickard, estaba pensando en negarse, pero había dicho que lo haría, tras la operación y con los festejos se había olvidado, y con Kara evitándolo por la mañana no había hecho nada, es más, cuando miro su rostro de hermosas proporciones (solo apenas roto por una quemadura que le subía por la mejilla) y destellantes ojos rojos, sintió como si no pudiera negarse – ¡Vamos!

Cuando entraron en la cabaña, Rickard se arrodillo sobre la manta que había dispuesta en el suelo, mientras Kara se sentaba en ella de espaldas para que el joven humano pudiera empezar a revisar las quemaduras, subió la camisa por la espalda, los vendajes no presentaban manchas, y la inflamación se había rebajado. No pudo evitar de nuevo fijarse en la piel que, de no ser por las quemaduras, seria completamente lisa y suave, sin imperfecciones, la figura perfecta de la mujer que parecía humana, de pelo negro y ojos rojos… El hermoso pelo suelto tapaba una parte de la espalda, y cuando Rickard lo aparto con la mano para examinar el desarrollo de la cura, el contacto de su mano con la piel de Kara le resulto mucho más electrizante de lo esperado, se quedó vacilando… Kara sonrió.

- ¿Qué pasa señor sanador? – su voz era mucho más aterciopelada y sensual de lo habitual – ¿Está todo bien allí? –

- S-Si… - respondió titubeando Rickard ¿Qué demonios estaba pasando? – Se-se recupera bien – trago saliva y respiro hondo unos momentos cerrando los ojos, para concentrarse –

- Bueno… Me estoy cansando aguantando la espalda de la camisa subida – dijo, y repentinamente, se quitó la camisa dejando el torso desnudo, se giró mirando a Rickard y mostrándole los pechos perfectos (excepto por unas quemaduras en un costado y en uno de los pechos) y resaltando las sinuosas caderas, el novicio estaba completamente mudo, con la boca abierta, paralizado y en su mirada había de total incertidumbre a una creciente hambre y deseo mientras no apartaba la mirada de ese escultural cuerpo y ese hermoso rostro de ojos rojos como la luna de Meistic, que estaba plenilunio esa noche. Rickard quería decir algo, pero no podía, había alguna especie de aroma en el aire, excitante, no podía tampoco moverse, no podía apartar la mirada de Kara, que sonrió lascivamente se puso a gatas y empezó a colocarse sobre Rickard mientras este se echaba un tanto atrás sentándose en el suelo sin saber cómo reaccionar, el joven humano noto como le empezaban a apretar los pantalones y la sonrisa perfecta de Kara se ensancho – Déjate llevar… No te resistas… -

- Yo… - empezó a decir Rickard, pero Kara lo interrumpió besándolo en la boca, era increíblemente dulce, y la lengua aumento la lujuria, la mujer metió la mano derecha en los pantalones del humano y empezó a tocar y acariciar el miembro, en ese momento, si alguien le preguntara su propio nombre, Rickard sería incapaz de responderle, el humano estaba desposeído de voluntad, no sabía porque, pero no podía hacer más que dejarse llevar, con la otra mano, Kara cogió la mano derecha de Rickard y la llevo a la cintura, empezó a subir la mano hasta el pecho sano y la dejo allí –

- Es hora de jugar… - dijo tras separarse de él, se bajó los pantalones, después, se inclinó adelante y empezó a quitar los botones del abrigo blanco de bordes azules de la Orden, al terminar, abrió el abrigo para quitárselo, en ese momento paso algo que rompió el hechizo –

Rickard solía llevar un amuleto de Matre colgado de un collar debajo del abrigo, y apareció alli, sobre la camisa y el pecho de Rickard frente a Kara, durante un momento, la mujer aparto el rostro con expresión de… ¿Asco? ¿Ira? ¿Miedo?, pero ese instante en que tenía la mirada con esa expresión clavada en el amuleto, y el hecho de que Rickard mirara el amuleto, lo devolvió a la realidad, empezó a recobrar su conciencia de ese estupor en el que se encontraba, Kara aparto con la mano el amuleto, miro a Rickard un tanto alarmada, sonrió como si no pasara nada, y volvió a inclinarse sobre el humano para besarlo apretando los pechos contra él, pero Rickard, en ese momento, la cogió por el brazo.

- Un momento… - susurro mientras una horrible sospecha empezaba a apoderarse de él, respiraba agitadamente por la nariz, y sintió su corazón latir rápidamente… esa mujer de ojos rojos, empezó a sentir miedo mientras su certeza de ante que se encontraba aumentaba, la mantuvo sujeta por el brazo - ¿No tenía de curarte? – dijo con expresión seria, el entrecejo fruncido, la voz de Rickard había cambiado a un tono más envenenado y frio, empezó a musitar unas palabras de adoración a Matre mientras acercaba la otra mano libre a Kara, esta lo miro con horror –

- ¡NO! ¡Para! ¡Basta! ¡NO TIENES PORQUE HACER ESO! – exclamo alzando la voz hasta el punto de gritar - ¡SUELTAME! – grito cuando la mano empezó a brillar levemente con una luz blanca –

Apenas acerco la mano a la mujer, que esta lanzo un grito de dolor y se escuchó un extraño ruido como chispeante, donde había acercado la mano Rickard en el hombro de Kara la piel había enrojecido y parecía apunto de empezar a quemar, pero entre el grito y el suceso, el joven novicio soltó a Kara que cayó de espaldas hacia atrás, Rickard retrocedió de espaldas sentado, empujándose con las piernas y apoyando las manos en el suelo, colocándose en el extremo opuesto de la cabaña, con una expresión de puro horror en el rostro y la respiración agitada, mientras aún tenía el abrigo abierto con el amuleto de Matre sobre el pecho.

- Eres un demonio… - su voz estaba llena de incredulidad y horror, Kara empezó a gemir, parecía estar… ¿sollozando? – Eres una jodida demonio… -

- Rickard… Esto no tiene porque… - empezó a decir –

- ¡ME HAS EMBRUJADO! ¡¿QUÉ PLANEABAS HACER HIJA DE PUTA?! – le grito Rickard mientras notaba como lo invadía la ira, lo que había estado a punto de hacer, ante lo que se encontraba ¿Cómo podía haber sido tan estúpido? Lo cerca que había estado a punto de traicionar todos los valores y principios a los que el servía, de insultar a la mismísima Matre, Kara levanto el rostro, estaba… ¿Llorando? –

- ¡¿Y que querías que hiciera?! ¡¿Era lo que deseabas?! ¿no? – pregunto – ¡Mi maestro me abandono, hace mucho que no estoy con ningún humano y menos aún que me miren con deseo!

- Eres una blasfema lujuriosa, súcubo del infierno… - empezó a decir Rickard con tono de desprecio –

- Por favor… Estoy sola… - decía mientras sollozaba -

- Enemiga de Matre… - escupió prácticamente, en ese momento Kara exploto –

- ¡Siempre con la zorra de tu diosa! ¡¿No decías tu que era bondadosa?! ¡¿No decías que era la diosa de las segundas oportunidades?! – le respondió llorando, Rickard se quedó mirándola, sin que su expresión se atenuara lo mas mínimo ni mostrara ningún indicio de compasión - ¿Crees acaso que Matre te dará lo que deseas? ¿No eres más que otro borrego que sigue ciegamente lo que se le dice? ¡¿Dónde estás tu Rickard?! ¿Dónde está esa diosa de segundas oportunidades?

Se hizo un momento de silencio, el joven novicio sentía su corazón encogido, casi tenía ganas de llorar… pero la ira ahogaba esos sentimientos, el miedo, el desprecio…

- No con los de tu calaña… - respondió secamente, se levantó, cogió sus cosas y se fue corriendo de la cabaña, escucho a Kara llamarle, pero no se volvio -
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