Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Un paseo inesperado [Priv. Celeste Shaw]
Hoy a las 9:05 am por Celeste Shaw

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
Ayer a las 4:11 pm por Balka

» Pero sin presiones eeh!
Mar Nov 21, 2017 3:21 pm por Polvoso Von Lipwig

» The Shining of a Thousand Suns (Privada)
Mar Nov 21, 2017 10:46 am por Lia Redbart

» Varok Martillo de Trueno
Mar Nov 21, 2017 12:34 am por Varok

» Reglas de Noreth
Lun Nov 20, 2017 10:56 pm por Varok

» El deber de un jefe
Lun Nov 20, 2017 5:51 pm por Bizcocho

» A Hope's Tail
Lun Nov 20, 2017 1:09 pm por Gar'Shur

» Strindgaard
Dom Nov 19, 2017 2:29 pm por Strindgaard

» Ficha Varok del Clan Martillo de Trueno
Dom Nov 19, 2017 1:19 pm por Bizcocho

» *dances the seaweed dance* (〜 ̄△ ̄)〜
Vie Nov 17, 2017 2:01 pm por Balka

» Aracnofobia [Campaña]
Jue Nov 16, 2017 9:56 pm por Almena

» - Apocalipsis now -
Jue Nov 16, 2017 7:42 pm por Abdel Azim

» 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete, Pereza, Eudes, Niris, Suwan]
Jue Nov 16, 2017 7:07 pm por Arete

» El cordero
Jue Nov 16, 2017 9:46 am por Bizcocho




Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


No hay cura para todas las Pestes

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

No hay cura para todas las Pestes

Mensaje por Ahazu el Jue Mar 10, 2016 1:23 am



En algún lugar en el desierto de Woestyn Ölüm, en aquella zona ardiente, y acalorada, al norte del paradisiaco Sühl Dunes, en un pequeño Oasis, protegido por una estructura de piedra salida de las profundidades del desierto, un lugar idóneo para la creación de un pequeño poblado, sobretodo porque está en el camino entre Sühl Dunes y las tierras del norte, de donde suelen venir los turistas y aventureros. Este pueblo se llama “Drikhe dunes”.

EL pueblo está aislado, como la mayoría de los pueblos del desierto, pero a pesar de estar a un día de camino del asentamiento más cercano, presenta cierto paso de viajeros a través de sus tierras. Protegidos por la pequeña montaña de piedra, el pueblo está parcialmente a salvo de la arena, y el oasis a dado paso a algunas palmeras y ligera vegetación que a sedimenta el terreno para que no se vaya con la duna.
El pequeño oasis, tiene su origen al pie de la montaña, donde el agua se acumula por ríos subterráneos que pasan por la zona, tiene como 3 estanques, comunicados uno detrás del otro, todas tres a diferentes alturas, y al final un riachuelo que serpentea entre las ultimas casas del pueblo, y desaparecen en el desierto, filtrándose en la arena, y alimentando probablemente el mismo rio subterráneo.
El sol recién había salido del horizonte, y los rayos de luz bañaban aquel poblado, no era muy grande, pues seguía estando en el desierto, pero comparado con poblados desérticos de la región, estaba bastante bien para no ser el Oasis del “paraíso”. El poblado tenía una veintena de viviendas, tal vez algunas más. La mayoría eran de una combinación de madera y arcilla, pues se han ido remodelando y reforzando con la existencia del comercio abierto, aunque las viviendas más viejas seguían siendo puramente de arcilla. Las mejores casas, aquellas cercanas al agua, intentaban separarse del suelo, y de la arena, para protegerse de posibles insectos u otros animales.

En general las casas se agrupaban, no había casi casas solitarias en ese pueblo, y un puente de madera cruzaba el oasis intermedio, para conectar ambos lados.  
Drikhe, solía ser un pueblo tranquilo, políticamente no se metían en ningún problema, militarmente, directamente no podían, subsistían a base de comercio y autosuficiencia, y eran felices con eso. Pero últimamente, esa paz se vio afectada, todo empezó con un viajero, un hombre de tez quemada alto y corpulento. Aquel hombre había muerto en la posada, la única del pueblo. Y su cuerpo fue hallado con sarpullidos y ronchas en la alcoba. En el mismo momento que se descubrió su cadáver, fue incinerado a las afueras del pueblo y enterrado los restos, pero aun así, la enfermedad asoló el pueblo, primero un anciano, luego una mujer, y le siguieron otros. Los síntomas se repiten en ellos, una Tos, y dolor en el pecho, además de que el anciano sufre de cansancio.

No solo eso, si no que en el poblado, también algún animal empezó a actuar extraño, algo que asusto mucho a la pequeña comunidad, pues sus animales eran muy pocos y necesarios. El jefe del pueblo, intento hacer lo que pudo, había mandado a pedir un médico a la capital del desierto esa misma semana, pero no sabía aun cuanto tardaría en llegar.

Tenían a un sanador en el pueblo, una vieja mujer, con experiencia en medicina rural, que çhabía llegado al pueblo hace 20 años, y ahí se había quedado. Tenía a su disposición un boticario muy humilde, con lo que pudiera conseguir comerciando, pero la pobre mujer no podía hacer gran cosa, la tos no desaparecía, y para colmo, la mujer ya mayor, presentaba de vez en cuando desvaríos achacados a la edad, se hacía senil. Sin contar con que la mayoría de sus medicamentos estaban agotándose por el brote de gripe que había asolado la ciudad una semana atrás.

La situación actual de Drikhe Dunes era crítica, la mitad del poblado, estaba atemorizado, la otra mitad pensaba que eran exageraciones y pensaban que simplemente estaban resfriados y que se curarían. La posada seguía abierta, y los aventureros seguían pasando, sin embargo estaba claro que la actitud de la gente estaba tensa, y para el que fuera bueno escuchando, podría oír algún que otro murmullo, sobre un dios de la enfermedad, mito? Realidad? O solo gente aburrida esparciendo rumores.
avatar
Ahazu

Mensajes : 33
Link a Ficha y Cronología : Ahazu

Nivel : 1
Experiencia : 50 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: No hay cura para todas las Pestes

Mensaje por Rickard Dedrian el Vie Mar 11, 2016 7:23 pm

Rickard se había vestido en algunas prendas como los locales, llevaba una tela parda envolviéndole la cabeza y rodeandole el cuello para apoyarse en los hombros, dejando solo al descubierto el rostro para así protegerse del sol, no llevaba abrigo alguno debajo de su chaqueta de la orden, que la tenia abierta por el calor, mostrando su amuleto de Matre y una simple camisa de lino. Estaba sentado en un carromato de madera junto a Humud. un hombre moreno y corpulento, tenia el rostro arrugado y unas prominentes cejas y mostacho negros, iba vestido con una túnica de beduino, al igual que el conductor del carromato (Freheren, un personaje delgado y de rostro enjuto, nariz prominente y mirada nerviosa) y el conductor y acompañante del otro carro que los seguía de cerca con paso tranquilo, el conductor, Alham era un tipo que llevaba un chaleco y camisa sin mangas, dejando al descubierto unos musculados brazos llenos de tatuajes y llevaba un fez rojo de sombrero, a pesar de su apariencia imponente y de la cimitarra que llevaba en la cintura, tenia un aire calmado y apariencia apacible, a su lado iba su mujer, Shareka, envuelta en telas y con expresión alegre, que se estaba dedicando a tejer. Los dos carros estaban tirados por caballos marrones de crines negras, y llevaban en el segundo carromato unos sacos con arroz,  cuscus, especias y carne secada, junto a un par de caja con varios miscelaneos. Eran unos beduinos nómadas que se dedicaban al comercio por los poblados locales, a cambio de unas monedas y  la promesa de comprometerse a tareas domesticas a la hora de levantar campamento para la noche y similar, habían aceptado llevar a Rickard. En un principio, el joven novicio se había quedado un tanto intimidado por su apariencia y su forma de hablar brusca y directa, pero descubrió que, a pesar de su actitud, y en ocasiones vulgaridad, eran personas bastante agradables, abiertas y decentes.

Cualquiera se preguntaría que hacia un joven muchacho natal de las verdes llanuras de Geanostrum y de un grupo religioso como la Orden Hospitalaria de Matre en un sitio así, lo cierto es que, Rickard podía afirmar orgullosamente que había llevado a cabo una tarea encargada por el mismísimo Maestre Briorn, llevando un correo sellado del cual no sabia de su contenido a la principal sede de la Iglesia de Matre en Ölüm, que estaba situada en una de sus mas paradisíacas capitales. Una ciudad cuya belleza, asombrosa arquitectura y coloridas calles y comercios habían dejado al joven boquiabierto, se la había entregado al Gran Maestre Solemenius, un personaje del cual, Rickard aun no podía formarse opinión alguna, el opulento y obeso Gran Maestre de Ölüm distaba mucho de lo que Rickard se había imaginado, no se parecía en anda a Briorn, anciano, de expresión dura, adusta, sabia y humilde al mismo tiempo, mientras que Solemenius, que era ostentosamente rico, se había limitado a despachar al novicio tras la entrega del mensaje sin ni mirarlo. Se encogió de hombros, las cosas deban ir de forma distinta aquí, en Ölüm, aunque no le gustara no era quien para juzgar. Estaba absorto en sus pensamientos mientras el carro avanzaba cuando Humud, empezó a tatarear una melodía, Rickard la reconoció, era una canción popular de taberna, con un ritmo pegadizo, sonrió levemente y empezó a cantar en voz baja.

"Aquí estás inmerso en una fiesta
Aquí estás bailando sin parar
Sigues el compás de la guitarra y el cantar
¡No quieres parar!
"


Rickard consideraba que cantaba bien dentro de lo que cabía, pero esa era una canción popular, como mejor sonaba, era a varias voces. Humud unió su grave, rasposa y baritona voz a la canción y después lo siguió Freheren, apenas habian cantado los estribillos, que Alham se apunto mientras Shareka se reía.

"Aquí estás bebiéndote una jarra
Aquí estás y todo te da igual
Sigues el compás de la guitarra y el cantar
¡No quieres parar!

No quieres parar, no puedes parar...
Todos tan alegres que no quieren pelear
Pues siguen el compás de la guitarra y el cantar
¡No quieren parar!

La fiesta ha comenzado, el festín tendrá lugar
Todos en la mesa preparados para orar, ¡ja, ja!
Aquí estás inmerso en una fiesta ¡No puedes parar!
"

Las voces se unían en la alegre melodía con los distintos contrastes de los distintos personajes, había un buen humor, finalmente, al acabar la canción, se callaron todos menos Humud, que canto el estribillo una vez mas con su grave voz, que pegaba con el estilo de la canción. Cuando acabo, Freheren lanzo un vítor mientras Rickard hacia un breve aplauso. Poco después de eso, una vez ya finalizada la canción, Rickard se giraría a Freheren.

- ¿Como se llama el pueblo al que nos dirigimos ahora? - pregunto -

- Ah, es una maravilla de lugar donde vamos ahora, pequeño y aburrido, pero se esta bien, Humud es de allí creo - dijo - El sitio es Drikhe Dunes.

[... Apunto de atardecer, ya en el pueblo...]

Los dos carromatos entraron en el pueblo, pero había poca gente, en el aire había un ambiente pesado y sofocante, no es que pudieran decir que algo fuera mal, pero los viajeros no se sentían cómodos... Dejaron los carros al lado de la taberna y se bajaron, entraron en la posada pero estaba aun vacía menos por el propietario. Alham iba en cabeza, el era el que solía negociarlo todo, mientras que Rickard estaba detrás con Humud y Freheren. El joven novicio simplemente aguardaba a ver que hacían al lado de los demás mientras Alham saludaba al posadero.

- ¡Buenas tardes! - saludo - ¡Quisiéramos dos habitaciones! Una para mi y mi esposa, y otra para los tres detrás mio, también necesitaremos el establo para guardar los caballos y una cena - dijo sonriendo mientras se acercaba al posadero -
avatar
Rickard Dedrian

Mensajes : 32
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: No hay cura para todas las Pestes

Mensaje por Ahazu el Lun Mar 14, 2016 2:32 pm

La taberna no era muy grande, tenía dos pisos, el piso de entrada, constaba de un salón donde tenían 3 mesas redondas con 4 sillas cada una, esparcidas al lado izquierdo de la entrada, y una barra que cubría casi por completo el lado izquierdo con varios taburetes, detrás del cual se encontraba aun viejo con pocos pelos blancos en la cabeza y una coronilla calva en el centro, de piel blanca, pues no solía salir de su establecimiento y evitaba el sol con ello, y arrugada y una nariz puntiaguda que señalaba al piso constantemente.

Al final de la sala había una escalera que subía al piso de arriba, y al final de la barra una puerta que iría a la cocina, y a la habitación del tabernero.
El viejo, Himha, estaba negociando las habitaciones que había, pero por más que intentará el hábil comerciante rebajar el precio, el tabernero no estaba dispuesto a alojar a nadie por menos del precio establecido, no le gustaba nada la idea de meter seres que podrían venir infectados y encima que pagaran menos.

AL final Alham tuvo que desistir, y conformarse, tendrían sus dos habitaciones, dos de las 5 que hay arriba, 2 grandes, y 3 pequeñas, particularidad del sitio era que no tenía un aseo dentro, había que salir para ir a una letrina que estaba por detrás del edificio. Era un poco engorroso, pero necesario.
En la posada, Alham aparte de no poder rebajar ni medio kull, descubrió que ya había un extraño aventurero hospedado en una de las habitaciones, que ponía de mal humor al pobre Himha pues salía siempre de noche, y era muy sucio y apestaba. Y que en parte era responsable del precio establecido. Alham informo al resto de su grupo, estos aceptaron sin más la situación, poco podían hacer, mientras dejaban los carros y caballos en el establo de madera grande y de uso público que se encontraba también detrás de la taberna.

Un hombre que pasaba por ahí se desmayó bajo el implacable sol del desierto. El hombre venia de fuera, estaba volviendo a la ciudad por el sur, caminando con ropajes típicos de la zona, aunque bastante viejos y rasgados. El hombre de unos 30 y tantos años. Tenía la piel seca y estuvo en el suelo apenas 2 segundos cuando recupero la conciencia e intentaba volver a levantarse.

El hombre, si se observaba de cerca tenia restos de vomito en la comisura de los labios, los labios estaban resecos y agrietados, y la frente le ardía, a duras penas podía hablar, y solo repetía lo mismo

-Agua, por favor agua, agua-
avatar
Ahazu

Mensajes : 33
Link a Ficha y Cronología : Ahazu

Nivel : 1
Experiencia : 50 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: No hay cura para todas las Pestes

Mensaje por Rickard Dedrian el Lun Mar 14, 2016 3:34 pm

El ambiente había cambiado mucho del camino al pueblo, mientras que, con los mercaderes había un buen animo, el pueblo daba la sensación de que algo iba mal, y parecían muy recelosos de los extranjeros. Parecía que hacer noche allí iba a salir algo mas caro de lo planeado, pero la verdad se ha dicho, después de varios días de acampar en el desierto, el joven novicio se moría por dormir en una cama bajo techo durante las frías noches. Estaba sin su mochila, que se había quedado en el carromato junto a su cayado y en ese momento, después de que Alham cerrara trato e informara de las condiciones una persona mas apareció. El personaje parecía un viajero que había pasado por algo duro o un vagabundo, y no tenia buena pinta, se derrumbo, alarmando a Rickard que enseguida se dirigió, como era previsible, a esa persona, se acerco mientras esta volvía a tratar de incorporarse. El joven sanador se arrodillo al lado de la persona, paso gentilmente el brazo por detrás de los hombros del hombre para ayudarle a incorporarse y que se apoyara. Parecía enfermo, y pidió agua.

- Tranquilo amigo - se limito a decir mientras cogía su cantimplora, sujetándola con el brazo libre la acerco a la mano que tenia al otro lado de los hombros del hombre para quitarle el tapón y apoyo el borde en la boca del hombre para que bebiera sin hacer que cayera demasiado rápido - No bebas demasiado rápido... - le indico, ya que eso podría sentarle mal y hacerlo vomitar, se fijo en el aspecto del hombre, le toco la frente y se percato de que tenia fiebre, parecía muy enfermo... Dejo que bebiera un poco - Échame una mano, incorpórate recto y respira a un ritmo regular - ordeno Rickard, ayudando con el brazo a que se sentara, pego la oreja en el pecho del hombre, tanto para comprobar el ritmo cardíaco como para escuchar si tenia algún problema de respiración, mucosidades o irritaciones en la laringe - Por favor Humud... ¿Podrías traerme mi mochila? Perdona que te incordie - dijo. Independientemente de lo que percibiera al auscultar al paciente, necesitaría su material y medicinas, miro hacia Himha - Disculpe señor posadero... ¿Podría poner a calentar agua? - pregunto, a continuación se centro en el paciente -

- ¿Puedes hablar? - pregunto - De ser así... ¿De donde vienes? ¿Como te encuentras? Dame tantos detalles como puedas... Por donde te duele de la cabeza si te duele, si has comido algo que te podría haber sentado mal - eso era importante, si algo le había echo vomitar o tener diarrea, habría perdido mucha agua, y el desierto no era un buen sitio donde estar enfermo de algo que te deshidrate, olía mal, pero el joven sanador lo ignoro -

Esperaba a ver la reacción del hombre, y a ver si los demás presentes le ayudaban.
avatar
Rickard Dedrian

Mensajes : 32
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: No hay cura para todas las Pestes

Mensaje por Ahazu el Miér Mar 16, 2016 11:18 pm

El pobre diablo, que casi había sucumbido ante el enemigo más presente de la zona, el arrasador sol, tuvo suerte de conseguir a alguien que se ocupará de él. Aunque también hubiera dado igual, había tenido la suerte de llegar al poblado.

Mucha gente disimuladamente se dio cuenta de la intervención del joven novicio en el casi centro del pueblo, Humud había traído la mochila sin mediar palabra, mientras el joven revisaba a su paciente, este le costaba contestar, tenía un retraso de unos segundos antes de responder, no respiraba mal, ni le dolía la garganta, solo la cabeza, tenía un ardor, un dolor de cabeza, pero nada era mayor que la sed. Siguiendo el consejo del novicio, el hombre bebió lo más lento que podía en esa situación, se atragantó un poco, pero pudo beber sin problemas.

El posadero ante la situación ayudo a los viajeros a meter al hombre en la taberna, lo sentaron en una de las sillas para que descansará.

–Se llama Fridick, es un hombre curioso que lleva aquí desde hace un año, es bastante solitario y deambula mucho por las afueras- informó el tabernero, pensando que le haría falta esa información.

-Veo que sabes de medicina… me llamo Himha- se presentó al chico, que seguía prestando más atención a su paciente. – Podría hacerles un descuento si me prestarais vuestra ayuda-
EL hombre golpeo la mesa de la taberna un par de veces y una joven muchacha asomo la cabeza, solo se le veían la cara, y el cabello, pues tenía una ropa ancha, de colores claros, entre blancos y beige un vestido que caía desde la cintura y una camisa de manga larga. En el cuello unos trapos le cubrían la garganta y la boca.

-Henda, por favor prepara un plato de sopa para el enfermo, pon a calentar agua y luego siéntate aquí con nosotros- índico el hombre.

-Vera muchacho, le seré sinceró me preocupo por mi hija, lleva tosiendo intermitentemente desde hace semanas, simplemente tose, sin más ni menos, pero no sabemos ni la razón ni cuándo acabará el martirio, está bien vestida por si se acatarra y le he dicho que no se quite el trapo por si es algún tipo de enfermedad contagiosa, por ahora yo estoy bien, pero más gente del pueblo está enferma-

El posadero detrás de la barra sirvió un par de copas, era un alcohol destilado de la región, hecho con agua de cactus, y destilado de cebolla. La cebolla era algo que podía cultivarse en esas áridas tierras, si bien no eran cebollas normales, seguían siendo eso... cebollas, y en circunstancias extremas se hacen alcoholes de cualquier cosa. También tenía mandrágora, pero ese no pensaba regalarlo.

Alham al ver que la cosa se calmaba, se fue con su esposa para poner a buen recaudo las mercancías y los animales. Freheren en cambio se disculpó y subió a su alcoba con el equipaje que tenía encima, realmente quería descansar. Hummud se quedó con Rickard sentado a su lado.

-puedo hacer algo más?- pregunto con cierto tono de duda, no sabía si realmente existiera algo que pudiera hacer.

El posadero llego a la mesa, con tres copas de alcohol. Y las dejo ahí, luego fue a la cocina, y salió con agua caliente en un tarro mediano, tendría 1 litro de agua, no sabía si hacía falta más o menos. Dejo el agua en una mesa vacía cercana, cogió uno de las copas y bebió.

-aaah sabe a rayos, pero invita la casa, y siempre viene bien para despejarse- dijo el tabernero, antes de dar otro sorbo.

Hummud, como comerciante que es, sabe que se deben aceptar los regalos de la gente, por respeto o por otras muchas razones, cogió su copa y bebió, no era de su agradó, pero ya lo había bebido antes, sabía que podía acostumbrarse, así que bebió de vez en cuando.

---
Off: En tu post por favor incluye que viene la chica, con el plato de sopa para el enfermo, se sienta junto a ustedes, tiene ataques de tos, es seca, y a veces es bastante ruidosa, otras es bastante suave, y en entre ataque y ataque, parece que esta normal, como si no tuviera tos ni nada. Otro dato es que tiene pupilas bastante dilatadas.
avatar
Ahazu

Mensajes : 33
Link a Ficha y Cronología : Ahazu

Nivel : 1
Experiencia : 50 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: No hay cura para todas las Pestes

Mensaje por Rickard Dedrian el Jue Mar 17, 2016 12:32 pm

Rickard suspiro aliviado, no parecía nada peor, solo un golpe de calor y deshidratante, saco un poco de corteza de sauce de su mochila, lo importante era que bebiera, pero el analgésico ayudaría a calmar el dolor de cabeza. A continuación, se reunió con el tabernero, ya que parecía querer hablar... El tabernero se presento como Himha, el joven novicio respondió con una leve inclinación de cabeza.

- Rickard - dijo escuetamente como presentacion de si mismo, y entonces pidió su ayuda... El joven sanador ya se acerco mirando al posadero, interesado, se sentó con el posadero y apareció la hija de este, como joven humano de pueblo que era, la morena chica le parecía atractiva. Pero fuera de esa reflexión no se fue, ya que tenia de saber que quería el posadero, entonces le explico la situacion... Su hija tosia desde hacia... ¿Semanas? Rickard se alarmo un tanto, en el mejor de los casos, podría deberse al consumo de alguna sustancia que le dañara la laringe o pulmones, o que estos simplemente tuvieran un daño a esas regiones ya fuera por otra causa... Sin embargo, había enfermedades graves que tenían por primer simptoma ese, el profesor de medicina que visitaba el centro de la Orden Hospitalaria había hablado de virulentas enfermedades víricas cuyo primer simptoma era ese. Directamente, hasta que Rickard revisara a la paciente y hablara con ella, no podía dar nada por echo, lo mas probable, era que fuera el primer caso después de todo - ¿Una tos que dura semanas? No se preocupe, averiguare que pasa... Aunque tendré de hablar con ella - explico, y le comento el tabernero que mas gente del pueblo estaba enferma, ese era un detalle importante, era normal que, dependiendo de las épocas del año aparecieran resfriados o similares, enfermedades no muy grave pero si muy contagiosas que provocaban que varias personas de una misma comunidad estuvieran enfermas al mismo tiempo, pero un resfriado no te tenia semanas tosiendo, se apunto en la lista mental de tareas visitar a la gente enferma del pueblo, no solo porque era su trabajo y deber como novicio de Matre, si no porque quería ver si se trataba de un resfriado o gripe común - ¿Me podrá indicar donde esta la gente enferma? Soy novicio de la Orden Hospitalaria de Matre, es mi deber ir a ver esas personas - explico -

El tabernero se fue a buscar unas copas y el cazo de agua caliente, Rickard musito un agradecimiento, y echo la corteza de saúco (que estaba en un saquito) en el agua justo cuando parara de burbujear (no era bueno en infusiones echar la planta cuando aun hervía, era mejor cuando estaba simplemente muy caliente). Mientras lo dejaba unos minutos se volvió a sentar en la mesa. Hummud vino para preguntar si hacia falta algo mas, Rickard sonrió.

- No, eso es todo, gracias por la ayuda - en ese momento, la chica fue a traer el plato de sopa al enfermo y se acerco a la mesa, mientras volvió el tabernero con unas copas que las sirvió a si mismo, Hummud y Rickard, invitándoles, el joven novicio miro un tanto escéptico la bebida, pero viendo que tanto el Himha y Hummud bebían, para no hacer el feo Rickard cogió el vaso y bebió un buen trago, el rostro del joven novicio se contrajo un momento mientras dejaba el vaso en la mesa y no pudo evitar toser - Esto... es muy... fuerte... - dijo conciliadoramente, bebía normalmente vino, cerveza o licores con sus amigos en Tabalec, pero nunca había sido aficionado a los destilados o aguardientes, y ese era criminal desde la perspectiva de Rickard, pero después de un rato, bebió otro trago, la diplomacia lo ordenaba -

La chica no parecía estar mal, no tenia mala cara, ni parecía debilitada, pero escuchaba ocasionalmente la tos seca, el reflejo instintivo de Rickard iba a ser ofrecerle beber agua, cuando recordó que llevaba semanas así, sin duda ya había bebido, miro a la joven de reojo, estudiándola, entonces... Se percato de las pupilas dilatadas, eso si era extraño, muy raro... Las pupilas se dilataban en pocas circunstancias, y una de ellas era... Entre la tos de semanas y las pupilas, Rickard empezó a considerar seriamente de que la joven consumiera inhalando o fumando alguna sustancia que le estaba dañando los pulmones y garganta... Pero no podía preguntarle por sustancias a la chica delante del padre de este, se cohibiría, lo negaría, el padre probablemente sobrereaccionaria, por no decir que aunque le parecía probable (después de todo, en la gran ciudad de la que acababa de venir Rickard había MUCHA gente fumando), si se equivocaba, preguntando eso delante del padre sembraría una semilla de duda y discordia en la familia, algo que no deseaba.

- Bueno señor Himha - dijo Rickard, mientras intentaba pensar como iba a pedirle al padre que dejara a solas con su hija al sanador, esperaba que no fuera sobreprotector - Si me disculpa quisiera hablar a solas con su hija en una habitación que de al oeste - teniendo en cuenta que era por la tarde, seria la habitación con mejor iluminación, y por la forma de dirigirse al tabernero, breve y conciso, esperaba que no pusiera muchas pegas, si el tabernero insistía en preguntarle porque (y solo en ese caso) Rickard respondería - aparte de hacer el diagnostico, debo preguntarle sobre sus ciclos por una posible enfermedad, espero que comprenda que a su hija le incomodara hablar de algo tan privado con su padre delante - explicaría en ese caso, esperando que la mentira colara, Matre lo entendería -

Una vez lograra ir con Hende a la habitación, Rickard le indicaría que se sentara en la cama por comodidad, mientras, el joven novicio se quedo simplemente medio sentado y recostado sobre el baúl que había en la pared opuesta, por la ventana, que daba al oeste, se podía ver las luces del atardecer, sus colores cálidos y algún juego de sombras. El joven humano no era un guerrero, ni un aventurero, pero ahora, a pesar de las dificultades que podía presentar, estaba en su salsa, la medicina e interacciones eran cosas que le gustaban. Se quedo unos segundos en silencio, mirando por la ventana con calma y tranquilidad. Finalmente se giro a la chica.

- Henda ¿no? - pregunto, sonrió levemente - es un nombre bonito... Me llamo Rickard Dedrian - se presento, tenia de llevarlo con cuidado si quería preguntarle si consumía sustancias - dime... ¿hace cuanto empezó la tos? - hizo una pausa, y la haría entre pregunta y pregunta, quería darle tiempo a contestar y no sobrecargarla -  ¿Te duele la cabeza? ¿no? ¿el estomago? - esperaría las negativas de la chica, después, tendría de ir al terreno delicado - Te comentare algo, vengo de Geanostrum, de concretamente una ciudad llamada Tabalec - explico - empezó a trabajar como sanador en la Orden Hospitalaria de Matre, pero también tenia amigos de la Escuela de Medicina. Salimos a menudo y nos divertimos un rato, hacemos tonterías, nos metemos en líos... De echo, a pesar que soy un novicio, descubrí que puedo usar magia sanadora gracias a Matre. ¿Pero sabes cuando lo descubrí? - pregunto riendo entre dientes - con mis amigos, borracho como una cuba en una taberna - no iba a entrar en detalles, para no hacerse pesado, al menos no de momento, dejo que pasara un rato de silencio -

- Veras... Lo que quiero decir es que... Todos hacemos cosas tanto buenas como malas, y es normal, forma parte de la vida - no sabia como enfocar lo que quería preguntar, pero era hora de ir al grano - Quiero por favor, que me digas si has tomado alguna sustancia inhalándola, como tabaco o similares... - hizo una pausa - lo que me digas aquí, te juro por Matre que quedara entre tu y yo, pero si es así necesito que me lo digas, ya que esta afectándote y estoy aquí para ayudarte - la invito a hablar -

Probablemente, ella lo negara, pero Rickard se fijaria en su respuesta tanto verbal como del lenguaje corporal ante su indagación. A continuación saltaría a otras cosas si se negara.

- Muy bien, en ese caso tendre de visitar los otros enfermos del pueblo, tengo de averiguar mas de los simptomas, ya que también existe la posibilidad de que una grave y peligrosa enfermedad este expandiéndose aquí - diría si ella negaba consumir sustancias - Alguna infección vírica, o peor, necesito lo máximo de información para tratarlo bien... -

- Hende... Quiero que sepas que puedes confiar en mi, si quieres contarme algo, lo que sea, no solo me servirá para ayudarte a mejorar, si no que también aliviara la preocupación de tu familia y tus vecinos -
avatar
Rickard Dedrian

Mensajes : 32
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: No hay cura para todas las Pestes

Mensaje por Ahazu el Vie Mar 18, 2016 2:12 pm

Todo parecía ir bien, el tabernero, contento por poder conseguir ayuda para su hija no quiso interferir en las investigaciones del novicio y mucho menos incomodar a su única hija, por lo que después de acabarse la bebida, fue detrás de la barra, saco papel y pluma y pensó en lo que se acordará de los enfermos del pueblo. Mientras que el joven aventurero, se iba con su hija a otra sala.

En ese tiempo Hummud, sabiéndose inútil, y sin ganas de dormir, salió para pasear por la ciudad.

Himha escribió primero los que más le venían a la mente, una pareja simpática de mediana edad que vivían al frente y antes eran clientes diarios. Ambos habían caído enfermos, parecía gripe, pero era fuerte, pues la curandera loca del pueblo no consiguió mejorarles. También se acordaba de un hombre que tenía una tos fuerte como su hija, y de una anciana que junto a su nieto ambos tenían diarreas, eso según le informo otro vecino. Himha ya había recordado bastante y escribió la carta.

-Jimoste y Quimeko, Fiebres, casa de enfrente.

-Lekhalat, tos y creo que dijo algo de dolores de cabeza.

-Zhogen, un aventurero que acampa a las afueras, tiene fiebre y vómitos ocasionales, viene de vez en cuando para beber agua después de que vomita.

-Iweyo, un negro de otra región, lleva viviendo aquí unos años, tiene diarrea.

-Kuzhibha, su hija y amiga de la mía también tiene tos.

/////

La joven mujer se sentía muy nerviosa, su tos no paraba pues el nerviosismo al alterarla, hacia que respirara mas rápido de lo normal, por lo cual la tos era mas frecuente. La chica aun tenia el pañuelo rodeando el cuello y la boca, y aun asi se tapaba con una gracia muy jovial la cara cada vez que tocía. Se había sentado en la cama, y miraba a un lado avergonzada, no quería mirarle los ojos al chico.
La conversación empezó de la peor manera posible para ella, con lo nerviosa que estaba y recibiendo piropos, escondió aún más la mirada y se sonrojo ante aquel comentario.

-Encantada Rickard- dijo con un tono de voz muy suave y dulce.

La chica intento hacer memoria, la verdad es que alguna vez le dolía un poco el estómago, pero era muy infrecuente y suave, no podía ser lo mismo. Y tampoco recordaba que le doliera la cabeza, así que lo negó, solo le dolía los pulmones cuando tenía ataques de tos largos. Y la garganta obviamente.
Ante la historia que le contaba el joven médico, la chica fue perdiendo más la timidez, y termino por mirarle la cara a su historiador, Rickard aun podía ver en sus ojos esas pupilas dilatadas que delataban que había algo. Pero también se percató con la ayuda de la luz del atardecer, que sus ojos tenían un precioso color verdoso.

La historia era interesante, pero el final la pillo por sorpresa, incluso la incomodo, y volvió a apartar la mirada.

-no hago nada de eso señor- dijo la chica, pero su voz sonaba temblorosa, podría decir la verdad, o podría mentir, era difícil de decir, pero algo faltaba.

El joven médico, decidido a seguir su rutina de sanador, entendió que la situación aún no era la ideal y tomo la sabía decisión de no insistir. La joven se preocupó al oír del novicio el posible peligro que tenían y volvió a mirarlo fijamente.

El chico se dispuso a salir, pero Hende se levantó de la cama y se le acercó, era un poquito más baja que él, no podía mirarle directamente a los ojos si miraba para el frente pero tampoco había tanta diferencia, la chica se bajó el pañuelo de la boca para poder hablar mejor pues le incomodaba un poco. Ahora por primera vez podía verse su cara al completo, era agraciada, no tenía para nada el aspecto de su padre, por lo cual debería de parecerse a su madre.
Tenía unos labios rosados carnosos, una nariz pequeña y unas suaves pecas en las mejillas, su piel era tersa y brillante, claramente era joven tendria entre 16 y 20 años, era dificil saberlo a simple vista.

-puedo…. Puedo ir con usted?- dijo la chica aun con la timidez en la sangre y el alma. –Me encantaría acompañarle y si es necesario y me lo dice me quedo por fuera, o hago lo que me indique no seré un estorbo- eso ultimo lo dijo sin pausa alguna en la frase, quedando sin aliento al final, despues de un momento se volvió a tapar con el pañuelo.

Decidiera lo que decidiera, abajo ya se estaba impacientando el posadero con la nota escrita, pensaba dejarle el papel y si hiciera falta darle unas indicaciones, pero no le gustaba nada que ya pasaran varios minutos sin saber nada, sobretodo tardándose de su hija.

--
Off: Tu decides que hacer con Hende si llevarla o no, si te la llevas el tabernero te mirara extraño, mirara a su hija y ella le dira que va a acompañarte, sin mas palabas entre ellos, no pondra objeciones.
Si quieres saber alguna cosa en especial, sobre uno de la lista preguntaselo al tabernero (y a mi por chat) y te digo como respondería.
avatar
Ahazu

Mensajes : 33
Link a Ficha y Cronología : Ahazu

Nivel : 1
Experiencia : 50 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: No hay cura para todas las Pestes

Mensaje por Rickard Dedrian el Vie Mar 18, 2016 6:48 pm

Realmente, la chica era guapa y un encanto, esa timidez y mirada... Rickard aparto esos pensamientos de su cabeza. Cuando se refirió a el como señor sonrió con calma.

- Llámame Rickard - se limito a decir en contestación, también Henda le pregunto si podía acompañarlo, el sanador lo considero... Si estaba con la chica, esperaba que ella cogiera confianza con el y le contara lo que realmente pasaba, también ella era del pueblo, le podría guiar y ayudaría a que la gente fuera mas cooperativa, ya que algunos podrían mostrarse incrédulos o reacios a que un extranjero los tratara, ademas, nunca venían de mas un par de manos extra - Esta bien, no me vendrá mal que me guié y ayudes - acepto - pero antes... Vamos a hacer algo que aunque no curara, si ayudara con esa tos - explico -

Salieron de la habitación para dirigirse a la sala común de la posada, se reunió con el posadero y agradeció que le hiciera una lista.

- Gracias, así me sera mucho mas fácil cumplir con todos mis deberes - dijo Rickard mientras revisaba la lista - Hende ha dicho que me ayudaría a localizar cada una de esas personas y a echarme una mano en tratarlas, espero que no le importe, viendo como esta el resto de la gente puedo hacerme una mejor idea de la situación - explico - aunque antes, quería preparar algo para la tos... -

Puso una de sus cazuelas al fuego, y cuando el agua estaba humeante, echo eucalipto dentro, acerco la cazuela.

- Aspira el vapor - indico a Henda, el eucalipto aspirado aliviaba los pulmones y garganta, favoreciendo la expectoración , reduciendo irritaciones y suavizando, después de una poco de respiración lenta y relajada, calmada, cogería un paño limpio, cogería las hojas y mojaría un tanto el paño, guardaría las hojas dobladas en el paño que ahora olía bien, le entrego el paño a Henda - de vez en cuando aspira si quieres, sin vapor pierde efecto, pero nunca esta de mas, y en el caso de que nos encontremos con algo que huela mal, puedes ponértelo con el pañuelo que tapa la boca para perfumar - explico -

Tras eso, recuperaría su mochila con sus medicinas e instrumentos, cogería su cayado y se dirigirla primero a la casa de enfrente, Jimoste y Quimeko, llamando a la puerta acompañado por Henda.

OFF: Si quieres que lo edite para avanzar mas avisa.
avatar
Rickard Dedrian

Mensajes : 32
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: No hay cura para todas las Pestes

Mensaje por Ahazu el Vie Mar 18, 2016 7:45 pm

La chica se le notaba más alegre después de aspirar el vapor medicinal que le brindaban, pero no era por el vapor si no más por el trato que recibía. Su padre la había mirado de forma un poco severa, pero le daba igual, a las jóvenes de esa edad les gustaba más estar con gente de su misma quinta, que siendo obedientes y sumisas con sus padres. Sabía que su padre no mostraría desagrado alguno enfrente de clientes, y ella se aprovechaba de eso, aunque luego se llevara la bronca por la noche.

La chica agradecida se lleva el trapo limpio y lo huele varias veces en el camino, aspirando el leve y agradable perfume. –gracias … Rickard- dijo suavemente la chica, sin saber si lo había oído o no. Llegaron al otro lado, tuvieron que cruzar el puente de madera.
Era viejo pero parecía fiable y robusto. El agua cristalina que tenían debajo fluía lentamente, acelerándose solo al final antes de caer en la última piscina y luego desaparecer en el desierto. Alrededor del puente se levantaban algunos hierbajos de un color muy claro, un verde tan claro que casi parecían estar muertas. Entre los hierbajos un roedor pequeño, un roedor del desierto se comía una miga de pan antes de esconderse por la silueta de quienes cruzaban el puente. Y lo más curioso era que el agua tenía unos pequeños peces incoloros, que nadaban ajenos del horrible mundo que se vivía fuera del agua en esas tierras. Estaba claro que el oasis era un pequeño grito de auxilio en una tierra infernal.

La joven antes de tocar la puerta le explico a su acompañante un par de cosas, era de una pareja que podría decirse tenían bastantes recursos, normalmente hacían dinero vendiendo telas a los lugareños o a los viajeros que la esposa tejía, y tenían un par de ovejas e incluso una cabra, de la cual sacaban lana y leche. De hecho, si se prestaba atención se podía escuchar los ruidos de coral de detrás de la casa. También le explico que suelen ser simpáticos con los viajeros y que no debía preocuparse.

Cuando tocaron a la puerta esperaron un rato, que se hizo largo pero solo fueron unos segundos, y abrió el hombre de la casa. Un señor que ya empezaban a salirle las canas tenía la cara surcada con arrugas, aunque estas no fueran profundas, por lo cual a pesar de aparentar una edad avanzada, no parecía un viejo.

-Hola que tal?- se presentó primero Henda.
-este de aquí es un médico que está de visita, y ha dicho que le gustaría revisar a los del pueblo para ver si puede ayudar-

El hombre primero desubicado, miró fijamente a Rickard, y luego se apartó caminando hacia dentro de su morada.

-Pasen chicos, no nos hará daño que perdamos el tiempo con ustedes- al entrar se dieron cuenta que estaba bastante a oscuras, no querían que les entrara el sol y por lo que se apreciaba estaban acurrucados en una especie de sofá hecho de paja y cubierto por pieles y con unas mantas.
La esposa estaba aún entre las mantas y el hombre se sentó junto a ella.
-Quimeco te presento a un médico que dice de venir a ayudarnos-

La mujer, tenía rasgos distintos a los del pueblo, era más bajita incluso que Hende, y tenía una cara redonda y suave, aun no tenía canas, pero en su cara se notaba el paso de los años. Y tenía una sonrisa muy bonita que enseño a sus visitantes.
-La verdad es que nos pilló de lleno la gripe, no somos los únicos hay bastante gente en el pueblo con síntomas de gripe, así que no nos hemos preocupado demasiado, aunque mi querida esposa vomito ayer, pero no se ha repetido desde entonces y nos mantenemos hidratados-

El hombre lo miro, y suponiendo las preguntas que el novicio haría se adelantó con las respuestas.
-Llevamos 3 días en cama, si bien ha tardado en remitir, ayer nos sentíamos mucho peor que hoy, los dos tenemos fiebre, ella vomito pero no fue gran cosa.- Hizo una pausa para hacer memoria –Cierto, en los últimos dos días teníamos también dolores de cabeza, pero ahora ya se nos pasó-

El hombre miro al chico, esperando cualquier otra pregunta que pudiera hacerle. Y se mostró en todo momento amable y con aspecto de dominar bien la situación.
avatar
Ahazu

Mensajes : 33
Link a Ficha y Cronología : Ahazu

Nivel : 1
Experiencia : 50 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: No hay cura para todas las Pestes

Mensaje por Rickard Dedrian el Dom Mar 20, 2016 6:00 pm

Realmente, el oasis era un sitio idílico enmedio del duro y seco desierto, rebosaba de una riqueza vital en comparación con su árido alrededor. Escucho lo que Hende le explicaba acerca de esas personas, la chica tenia una actitud... Curiosa. La puerta de la casa se abrió y el señor Jimoste les abrió, parecían amables y al entrar dentro de la hogareña vivienda no solo su buen trato le resulto agradable, si no que el joven sanador comprobó muy satisfactoriamente que la pareja sabían como cuidarse, realmente, aunque las medicinas hacían su trabajo, no había nada como una buena dieta, higiene y actitud para recuperarse de las enfermedades.

- Muchas gracias por permitirnos el paso señor Jimoste - respondió Rickard, aunque se percato que el hombre evitaba irse al sol, la fotofobia era normal con ciertas migrañas y dolores de cabeza, y si bien es cierto que, dependiendo de la persona, si tenia gripe, la luz le podía molestar... También podía ser algo peor, daba la sensación de que la pareja pasaba por una gripe normal y ya se irían recuperando, pero aun así, Rickard iba a llevar a cabo un par de pruebas mas -

- Veo que se cuidan y mantienen bien sus cuerpos, debo felicitarles por ello - explico - Dejare aquí algo de corteza de sauce si os vuelve el dolor de cabeza o fiebre, quiero que lo tomeis en infusion, aun así, de pasar algo avisadme por favor, me alojo en la posada - ordeno, tras eso hizo una pausa - ahora, dejadme hacer un par de pruebas si no os es molestia -

La primera prueba que realizaría seria para comprobar si la fotofobia era producida por meningitis, ya que de ser asi tenia de tratarlo de inmediato, le pidió a Jimoste que se dejara guiar y lo cogió del mentón mientras este estaba sentado, le hizo mover la cabeza y especialmente la nuca de un lado a otro y arriba y abajo, comprobando si se producía alguna resistencia o rigidez que indicara indicios de esa enfermedad o alguna similar que afectara la terminal nerviosa. A continuación encendió una vela y pidió que mirara la llama, quería ver la respuesta que hacia el ojo ante los cambios de luz, de nuevo para comprobar que no sucediera nada grave a la cabeza. También le preguntaría si la luz del sol solo le molestaba o dolía. A continuación, comprobaría si seguían teniendo fiebre y finalmente haría una prueba de coordinación y sensibilidad en manos y piernas, ordenando movimientos sin que miraran de sus miembros y preguntando en que puntos exactos notaban el contacto de la mano de Rickard cuando tocaba, solo para estar seguros.
avatar
Rickard Dedrian

Mensajes : 32
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: No hay cura para todas las Pestes

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.