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El cofre maldito [Privada con Masterización]

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El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Zeena Samaha el Dom Mar 13, 2016 2:23 pm

Después de tanto pensarlo, había decidido escapar del barco con un ser muy querido para mi. Pero de ello no quedan más que trazas en mi memoria, disolviéndose en el mar de los recuerdos.

Ahora eso quedó atrás. Y ya no podía volver al barco, no de forma sencilla. Sólo me quedaba la opción de hacer pillaje cual ratera o prostituirme, pero ninguna de las dos cosas me terminaba de gustar.

Así que abrí un camino en medio de ambos, y de casualidad, encontré algo a lo que poder dedicarme.

Había llegado muchas veces a mis oídos una historia de un antiguo templo dedicado a Kiara, señora y dueña del dominio de los muertos.  Sin embargo, nunca fue tan veraz hasta que, una noche de primavera, en busca de alojamiento, me cedieron el pajar de un granero para poder dormir.

Cuando subí al pajar, en la parte alta del granero, bajo una bala de paja encontré un cofre pequeño, de vieja madera de pino, ya desgastada por el pasar del tiempo.

No quería traicionar la confianza del granjero que me dejó la estancia, pero la curiosidad me podía, y abrí aquel cofrecito del tamaño de mi mano, y necontré dentro una moneda, y un mapa. La moneda era de platino, y tenía un grabado de una espiral en sentido horario. El mapa por otro lado tenía los bordes gastados y quemados, e indicaba claramente una localización. Señalaba una zona de la jungla de Uzuri, zona que sólo conocía por la cartografía que practicaba el capitán en el barco, mas nunca había ido allí.

Detrás del mapa había un mensaje.


A quien tenga la desgracia de encontrar esta caja, esperemos que su alma sea acogida por los dioses, pues su dicha caerá en desdicha al momento de tocar la moneda que se encuentra en ella.

Mi vida desde que la encontré fue un cúmulo de trágicas desgracias. Ya exploré la posibilidad de deshacerme de ella, pero siempre acababa volviendo a mis manos, por lo que la tuve que guardar en algún sitio.

Seguramente cuando esto lo lea alguien, ya estaré muerto y pudriéndome en algún zulo.

La única forma de romper la maldición es encontrar el cofre de donde proviene ésta y devolverla a su lugar legitimo. Hasta donde yo sé, es un templo en la Jungla de Uzuri, mas nunca he podido ir allí por mis circunstancias personales. Esperemos que el nuevo dueño de la moneda pueda conseguirlo


Excelente, ahora tengo una maldición en mis carnes. Qué emoción y qué poco creíble...

Traté de dormir aquella noche después de volver a dejar todo en el interior del cofre. Pero los hados de la noche no me dejaron dormir relajadamente. No paraban de asaltarme hombres que desconocía por completo en sueños. Personas cuyas cuencas oculares se encontraban vacías y observaban a un vacío infinito.

Desperté entre sudores gélidos cuando el sol apenas entraba por un ventanuco de vidrio verdoso.

Estaba decidido. Iba a ir en búsqueda de dicho templo, y lo haría hoy mismo.


Por suerte, desde la Ciudad Esmeralda no había tanta distancia. Sólo serían 2 días de camino.

Pero para cuando llegué allí, estaba mi cuerpo destrozado, sin poder descansar, y con unos terribles sudores que pegaban mi camisa de lino a la piel de una forma incómoda.

Empiezo a pensar que no estaba tan desacertado el mensaje... Esto no me termina de gustar

Repuse pensando en voz alta. No esperaba que nadie me respondiera, pero necesitaba hablar aunque fuera conmigo misma. Llevaba sola varios dias, sin nadie a mi lado. Nunca había pensado que echaría de menos a aquella mantis. Ni a mi capitán, a pesar de todo.

A pesar de todo, me cuidaba y me protegía.

Subí a la rama de un árbol, a apostarme a descansar, procurando así evitar a las fieras, y una magnífica visión me cambió un poco mi imagen mental.

Unas islas flotantes navegaban por el cielo, portando vegetación en su superficie, o pequeños montículos de tierra y árboles.

¿Esta era la legendaria jungla de Uzuri?


Última edición por Zeena Samaha el Mar Oct 11, 2016 5:58 pm, editado 1 vez
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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Vanidad el Dom Mar 13, 2016 3:14 pm

-Que calor…- murmuro para si la peliblanca con fastidio mientras levantaba con un dedo el cuello de su armadura de cuero. Puede que hubiese sido mejor dejar la capa para otro día, pero no iba a cambiar su vestimenta por el estúpido clima.

-El clima de las junglas es el más caluroso del continente señorita, puede que incluso del mundo.-
comentó uno de los dos guías que había contratado. -¿Por qué dijo que había venido?- eran un incordio, intentando darle conversación, aunque claro, eran humanos, no podía esperar gran cosa.

-He venido en una… visita gastronómica, en busca de nuevas experiencias.- Técnicamente cierto, una vez dominadas las transformaciones humanoides, tenía curiosidad por saber cómo podía mejorar su cuerpo, como hacerlo más rápido, más fuerte, más mortífero, y no bastaba con ver una serpiente para saber usar veneno, tenía que consumirla, un montón aparentemente, puesto que por el momento no había manera de replicar los rasgos que deseaba.

-Oh, ¿es usted cocinera? No lo parece, con esa espada y escudo…-
El otro guía, el que iba visiblemente armado con un hacha y un escudo, el guardia que la “protegía” de las bestias salvajes. Sabia que el otro llevaba algunas dagas escondidas aquí y allá por esa forma tan rígida de moverse, pero no dijo nada, no quería estropear la diversión.

-No exactamente…- Sus dos acompañantes se pararon, uno delante y otro detrás, con las armas desenfundadas. -¿Se puede saber que hacen, caballeros?- Dijo con falso horror.

-Se acabó la guía turística, danos todo lo que llevas y puede que no te pase nada malo.-

-¿Si? Me gustaría ver como lo intentáis.- Los dos hombres sonrieron, la diablesa sonrió, luego solo hubo gritos de horror y la jungla se tiñó de rojo cuando de sus hombros salieron un par de apéndices inquietantemente similares a dos serpientes dentadas. –Excelente, empezaba a tener hambre.- se limitó a decir entre crujidos y chasquidos de huesos mientras sus mascotas improvisadas empezaban a devorar la carne de esos pobres incautos, pero no tardo en aburrirse de estarse allí quieta así que se arrodillo y optó por una comida más clásica. Había traído provisiones, de las “normales”, pero no era lo mismo, salía más a cuenta comer personas, un pedazo de pan con mermelada no tenía un alma que poder consumir para obtener energía. De manera que Luzbel, aun con la cara ensangrentada y algo más rica al haber robado los cadáveres siguió su camino, lamiéndose la sangre de la boca como si de un gato se tratara. A pesar de que ella podía estar más acostumbrada a cosas sobrenaturales debido a su… especie, esas islas flotantes seguían llamando su atención, de manera que se encontraba mirándolas de vez en cuando. Fue en una de esas ocasiones cuando vio a una mujer de pelo blanco subida a un árbol como si de una ardilla se tratara. ¿Estaba durmiendo? Lástima que ahora mismo no tuviese hambre.
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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Rickard Dedrian el Dom Mar 13, 2016 4:30 pm

La maldición había causado una gran conmoción en la sede de la Orden Hospitalaria de Matre en Tabalec, Jaben, otro novicio de mayor edad y rango que Rickard (y gran amigo de este) había sido maldito, un buhonero le había entregado una extraña moneda como supuesto donativo o amuleto en forma de agradecimiento, el novicio había tenido terribles pesadillas que no le dejaban dormir y cuando el maestre Briorn vio la moneda, reunió a los clérigos de mayor rango de la Orden para averiguar qué clase de influencias o magia teñía esa moneda. Aparentemente, estaba sujeta a una maldición antigua, cuando la rama militante del Orden se dirigió a la caza del buhonero, se percataron que era un demente, se carcajeo de haber colado una maldición entre los servidores de Matre. " ¡A ver si vuestra diosa os salva de eso bastardos! " había gritado mientras los soldados de la iglesia se lo llevaban. El Inquisidor de Tabalec saco pocas cosas claras de la torturada mente de ese hombre que estaba bajo la misma maldición que Jaben, pero lograron averiguar que la moneda procedía de un templo en la Jungla de Uzuri, devolverla a donde pertenecía puede que rompiera la maldición. Así pues, con la bendición de Briorn y Matre, Rickard se ofreció voluntario para esa misión, después de todo Jaben le había salvado la vida en una ocasión, era la hora de devolver el favor.

[...Jungla de Uzuri, varias semanas después de su partida de Tabalec...]

Había guardado la moneda en un pequeño cofre de madera con un candado y tenía guardada la llave, no debía tocar bajo ningún concepto la moneda y no podía arriesgarse a que otra gente la tocara tampoco, aparte de eso, había viajado con su equipo médico y farmacéutico, aunque la Orden le hubiera proporcionado fondos para el viaje, necesitaba ganar dinero extra ejerciendo de sanador. Lo cual no suponía problema alguno para Rickard, estaba ya acostumbrado a hacer de curandero nómada y novicio de Matre, aunque cuanto más se alejaba del norte, Geanostrum y Efrinder, mas maravillas y extrañas personas, costumbres y paisajes veía, menos la ocasión que había ido a Ölüm nunca había viajado tan lejos, y las costumbres locales diferían de las suyas. Pero por suerte, la religión de Matre era popular entre los humanos, y había humanos por doquier, así que incluso cuando llegaba a grandes ciudades, siempre podía buscar refugio y cama para dormir (o indicaciones) en los templos dedicados a la diosa.

Sin embargo, la parte más difícil y complicada de su viaje se encontraba ante el... La Jungla de Uzuri. Rickard no tenía ni idea como encontrar el templo que buscaba en ese salvaje y vasto territorio. En uno de los pueblos colindantes a la jungla había esperado encontrar guía, pero resulta que los guías de ese poblado habían partido esa misma mañana ya con una mujer, le ofrecieron que esperara en la aldea a la vuelta de los guías por una cantidad de dinero similar a la que perdería en un robo, ese detalle, más el hecho de que, después de tantos días de viaje y teniendo prisa, con la meta ya delante suyo, lo hizo decidir avanzar con las indicaciones que le habían dado (aunque le habían desaconsejado de forma insistente que se internara solo en la jungla a pesar de las indicaciones y el burdo mapa que había comprado)...

Ya se estaba arrepintiéndose de su decisión, no le hubiera venido bien la ayuda de los guías solo para orientarse, si no además para prepararse para ese ambiente tan hostil, en los desiertos cuando había ido en aquella ocasión, había copiado la forma de vestirse y algunas costumbres de los beduinos para aguantar la sequedad y calor de Ölüm, pero esa jungla era algo completamente distinto. Rickard llevaba abierta la chaqueta blanca de bordes azules que lo identificaba como novicio, debajo solo tenía la camisa de lino empapada de sudor y con el colgante con el símbolo de Matre colgándole del cuello, también tenía toda la espalda mojada en el punto de contacto con su pesada mochila donde no solo llevaba lo que necesitaba para sobrevivir, si no que algo de material médico (la mayor parte lo había gastado en su viaje para ganar dinero), a pesar de que era ligera comparado con lo que llevaba habitualmente, se le estaba haciendo muy pesada, los mosquitos e insectos eran lo peor... Le molestaban, zumbaban constantemente y no podía evitar rascarse de vez en cuando.

¿Se habría perdido? No estaba seguro de haber seguido las indicaciones correctamente, y a pesar de los senderos (casi invisibles por la maleza y el poco cuidado que tenían), había rezado a Matre para que lo guiara, pero no solo el agotamiento evitaba que se concentrara, si no que un enorme mosquito que se posó en su mejilla hizo que, con más rabia de la que habría esperado de sí mismo, se auto abofeteara interrumpiendo la oración para acabar con ese bastardo que llevaba un buen rato acosándolo con sus picaduras y zumbidos irritantes. Exasperado por la simplemente agobiante situación, pero al menos satisfecho con la muerte del mosquito, llego a la conclusión de que si no ponía de su parte, Matre no iba a ayudarlo, así pues, siguió caminando para encontrar el sendero...

Por fin, tras apartar la maleza que tenía ante sí, se encontró en un terreno alto desde donde tenía una buena visión de una gran extensión de jungla y montañas ante sí, y lo que es más... Las islas flotantes. Rickard miro boquiabierto esa maravilla imponente, las gigantescas masas que desafiaban las leyes naturales mediante alguna magia, o quizás habían sido echas así por voluntad de los dioses. Bebió un trago de agua y disfruto del paisaje mientras tomaba un respiro... Sin embargo, su paz no duro mucho, mientras miraba el terreno escucho lo que parecían... ¿Gritos de gente? Varios pájaros alzaron el vuelo y monos chillaron excitadamente. Miro en dirección a la jungla, aunque claramente, venía de lejos y no vería nada. Decidió que era hora de ponerse en marcha, con un cierto temor... ¿Qué bestia o animal salvaje seria la causante de esa conmoción? Y mientras empezó a andar al lado del desnivel, el blando terreno bajo sus pies repentinamente cesio y se vio repentinamente resbalando y rodando por la ladera llena de barro y arbustos con un grito sorprendido. Las hojas y ramas lo abofetearon y finalmente choco de cara con el suelo dándose en el lado de la cabeza con una raíz, apretó los dientes unos instantes por el dolor, pero no pudo evitar lanzar al final una sarta de maldiciones por el agudo dolor, incluso le caía un hilillo de sangre de la cabeza, más por el corte y daño a la piel que otra cosa, pero sin duda eso le hizo sentirse sumamente desdichado.

Se levantó, echo polvo, sudoroso, con manchas de tierra en la ropa, rostro y manos, trato de sacudirse lo que podía de encima, cerca había una especie de riachuelo, se acercó para lavarse un poco la cara, pero repentinamente, una cosa que había tomado por una roca o tronco que estaba en la orilla fuera del agua inmóvil, abrió una enorme boca colmilluda mientras emitía un siseo amenazante, esa extraña criatura era enorme y la sorpresa hizo que Rickard gritara " ¡MATRE! " y echara a correr en dirección contraria mientras la reptiliana criatura hacia un avance rápido hacia el joven novicio, aunque pronto se frenó al ver que se alejaba el humano que lo había molestado y volvió a quedarse inmóvil, sin embargo, Rickard estuvo trotando un buen rato más hasta que se detuvo jadeando. En ese momento, vio a una distancia tampoco muy grande lo que parecían... ¿Personas? Merecía la pena el riesgo de ir a investigar para ver si podía tener ayuda, después de todo ahora sí que estaba perdido. Empezó a acercarse a esa dirección.

- ¿Hola? - grito preguntando en común para ver si alguien contestaba mientras se acercaba – ¿Hay gente por allí? -
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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Sasitza Minaren el Dom Mar 13, 2016 5:27 pm

Tras perderse en un bosque, casi morir calcinada por un pariente de fuego y nuevamente perderse al abandonar una ciudad de humanos, tras varias semanas andando Sasi se encontraba rodeada de una vegetación nueva para ella, un lugar lleno de plantas coloridas y frondosos arboles cubiertos de enredaderas y lianas, todo a su alrededor era nuevo para ella, tantos sonidos nuevos, animales que sin ella buscarlos se acercaban a saludar a la ninfa atraídos por su fresco olor a flores, arboles que la daban la bienvenida, tal era el cumulo de novedades que la joven driada fue adentrándose mas y mas en la jungla sin prestar atención al camino, lo cual ocasiono como con anterioridad que esta acabara perdida entre la vegetación sin un rumbo.
-No puede ser, ¿de nuevo estoy perdida?- Sasi frustrada y cansada de vestir ropajes incómodos para caminar por el bosque se quito el vestido elfico guardándolo en la bandolera, ahora al natural con la capa sobre los hombros se sentía mas cómoda para viajar entre vegetación. -Hora de orientarse como es debido- Sin perder tiempo, la driada con su cuerpo semi-desnudo comenzó a trepar por un árbol selvático hasta llegar a la copa. Las vistas de una extensa jungla de arboles, islas flotantes rebosantes de vegetación y pequeños claros de tierra asombraron a la joven que aun maravillada por las vistas necesitaba orientarse en aquel mar de verde vegetación.

Tomando aire la joven se concentro y comenzó a comunicarse con los arboles en silvano.
-"Buenos días señores arboles, ando algo perdida, ¿serian tan amables de indicarme la localización de lugar donde descansar y reabastecer mis provisiones de agua?"- Los arboles en su lenguaje  lentamente indicaron un camino entre acacias que los humanos usaban para viajar por la selva, no muy lejos de donde la joven se encontraba encaramada a la copa. Tras agradecer a los arboles la joven se dejo caer por una liana al suelo y quitándose la capa para que esta no se enredara con ninguna rama comenzó a andar cargando su bandolera y arco sobre su cuerpo semi-desnudo.

Unos minutos tardo la joven en encontrar el sendero entre arboles el cual parecía haber sido transitado recientemente por las pisadas en el terreno, inspeccionando las pisadas podían distinguirse tres patrones de huellas que se adentraban en la selva, la curiosidad de la driada se despertó al momento por saber de que tipo de humanos se trataría y oculta entre la vegetación siguió lentamente los pasos de la tierra, para su sorpresa no tardo en alcanzar el origen de dos tipos de pisadas, dos cadáveres de dos humanos que habían sido destrozados y aparentemente saqueados; la visión de dos humanos muertos no altero mucho a la driada que simplemente pensó que serian dos cazadores y que se lo tenían merecido, al examinar os cuerpos pudo ver como un patrón de huellas aun seguían en dirección a la selva, podía ser un superviviente o quien matara a los humanos, la curiosidad era grande, pero Sasi no era estúpida, así que con suma cautela se escondió entre los matorrales y avanzo camuflada siguiendo los huellas desde el exterior del camino.

Al final de las huellas caminando tranquilamente encontró una dama mirando hacia los cielos, por su apariencia seria humana, lo cual no daba mucha confianza a la driada que opto por mantenerse oculta cual arbusto sin llamar la atención. Curiosa por saber que miraba la misteriosa dama miro en su misma dirección y observo que otra mujer estaba encaramada a unas ramas a gran altura y para su sorpresa no tardo en escuchar unos pasos que se dirigían en la dirección en la que se encontraban todas las desconocidas y una voz de un hombre. Los acontecimientos se sucedían uno tras otro, sin saber como desembocaria la situación la joven Sasi se mantuvo oculto cubriendo su cuerpo de hojas para no llamar la atención de nadie esperando ver como actuarían los humanos de la selva entre ellos.
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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Geralt de Rivia el Dom Mar 13, 2016 7:19 pm

Geralt llevaba ya algún tiempo de viaje, hacia quizás una semana que abandono Kaer`Morhen, su hogar, el cual visitaba una vez al año, para reaprovisionarse y volver al camino, esta vez en dirección al otro lado de Noreth, había escuchado rumores de la existencia de un cofre y una moneda malditas. El que parecía un loco borracho en una taberna afirmaba, que encontró en su día una moneda de platino y que desde que la consiguió, aun habiéndola cambiado por mucho dinero comenzó a tener mucha mala suerte, tal y como decía un mapa que venía junto a ella. Prácticamente parecía algo imposible, más absurdo, pero a ojos de Geralt esto no era del todo raro, no después de lo que ya había vivido. Así pues con suma seriedad y tranquilidad le pregunto al borracho por aquella moneda.

La respuesta del borracho, entre palabras que no se entendían, fue concisa, un cofre con más monedas idénticas, un cofre maldito; con un contenido en monedas de platico, las cuales estaban malditas al separarse del cofre y que maldecían a cualquier persona que tocara alguna de esas monedas, quedaría maldito y caería en la desdicha hasta el día de su muerte o al regreso de la moneda a su lugar correspondiente. Geralt, con más ímpetu en el templo donde se encontraba el cofre que en la moneda, viajo hacia la zona que el borracho le había indicado, la Jungla de Uzuri.

El brujo llego a Uzuri al alba del quinto día desde que dejo al borracho, la frondosa jungla era imponente, mas no impidió que el brujo se aventurara a ella. Sin saber nada de la zona, más únicamente lo escuchado por algunas personas sobre los secretos que esta jungla escondía y sin saber si encontraría más gente dentro del bosque, en su soledad, caminando a la par que su yegua el brujo se acercó hacia un pequeño acantilado. Desde aquel lugar pudo ver como había islas flotando en el cielo y de repente noto un olor muy dulce, un olor que chocaba con el olor de la jungla, así pues decidió seguirlo para ver si era capaz de encontrar el lugar o la cosa de la que provenía.

El olor se había impregnado en varias zonas de un sendero del bosque, el cual el brujo pudo seguir con suma facilidad hasta encontrarse a varios metros de un grupo de tres personas, dos mujeres y un hombre, además de ello pudo distinguir claramente que el olor dulce que lo había llevado a ese lugar se encontraba cerca, quizás a un par de metros del grupo, más de repente pudo escuchar como unas hojas se movían bruscamente.

“Veamos qué es lo que se mueve por allá” Pensó el brujo acercándose lentamente a un matorral de un lado de la zona, sorprendiendo a una niña, mas no dijo nada y tapo su boca antes siquiera que ella pudiera gritar del susto.—Shh no digas nada—Dijo mientras se tumbaba en el suelo y junto a la dríade observaba al grupo de tres.—Creo que no nos han ni visto ni oído.—Dijo el brujo sin quitar mirada al grupo, y sin darse cuenta de que lo que estaba a su lado no era una niña cualquiera.—No te muevas—Dijo antes de levantarse.

Geralt había tenido en mente en todo momento que lo que había detrás del matorral era una niña asustada… En ocasiones la falta de conocimiento de ciertas razas del brujo le podía ocasionar problemas como estos. Mas la muchacha que seguía escondida no dijo nada, aun estando confusa por lo que acababa de suceder. El albino se acercó al grupo de tres, tapado completamente con su capucha, debajo de ella guardada su espada, en su mano el cayado, dando una imagen de alguien perdido. Sardinilla se había quedado más atrás, en la zona donde Geralt pudo contemplar las islas flotantes. El cazador creyó conveniente dejar un rato suelta a su amiga y llevarse consigo todo lo que le pudiera ser de utilidad.

Entonces, en aquel momento el Brujo hablo por primera vez delante de  grupo, de manera directa, sin presentación alguna por parte del recién llegado, irguiéndose un poco, dejando ver su rostro—Saben algo de unas monedas de platino y de la existencia de un posible templo por estos lares tan ambiguos y de tan buen agrado para la vista de los viajeros.
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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Zeena Samaha el Dom Mar 13, 2016 8:04 pm

En la rama del árbol podía observar una gran panorámica de la jungla, pero abajo, había una espesura vegetal tan tupida que parecía imposible que la luz del sol llegara al suelo.

Esto iba a ser complicado, dado que el mapa marcaba ir hacia el norte, pero no veía nada parecido a un edificio de piedra sobresalir de la vegetación.

Cuando parecía que el calor del sol y la humedad del ambiente me empezaban a embriagar y a cobijar en el mundo de los sueños, oí unos desgarradores gritos a mi espalda, que me hizo voltear la mirada en busca de su origen. Mas nada podía ver por allí, ya que la vegetación me lo impedía.

Me desabroché dos botones de la camisa, y tomé mi sombrero con una mano, apoyándolo bajo mi axila. El calor era infernal, y el no haber podido dormir no ayudaba precisamente.

Empezaba a sopesar la posibilidad de quitarme el parche, cuando entonces oía pasos detrás de mí. No le di mayor importancia, pero los gritos de antes no me gustaron nada, particularmente hablando. Así que me di la vuelta, y me encontré con una mujer de cabellos blancos como los míos, observarme con desdén.

- ¿Qué estás mirando? ¿Tengo monos en la cara o algo? - Me sentía irritada con tanto calor, y tanta humedad. Aún no me había venido a acercarse ningún insecto, pero seguramente no tardarían en aparecer.
Me apoyé en la rama del árbol con las manos y me dejé caer al suelo, flexionando las piernas al tocar el suelo.

- ¿Has oído los gritos de antes? Los dueños de aquellas voces no parecían muy felices Volví a colocarme el sombrero sobre la cabeza ,tratando de tapar la feroz luz del sol que estaba deseando calcinarme, y miré a mi alrededor. No tenía tiempo que perder, y menos aún con una mujer que aparecía de ninguna parte.

- Bueno, si no tienes nada que responderme, tengo que ir en busca de algo importante
Un muchacho hablaba por aquí, tratando de encontrar a alguien, pero eso no me importaba demasiado.
Sin embargo antes de marcharme, veía cómo otro hombre llegaba en escena, con ropajes de aspecto pesado. Lo peor no era eso, sino que sabía la existencia del templo que estaba buscando. Eso me hizo girarme

- ¿Cómo que un templo? ¿De dónde has escuchado eso?

Me acerqué hasta él con paso rápido y firme, hasta detenerme a medio metro de ese hombre. Quizás mi altura no era muy imponente a su lado, y quizás mi parche sobre mi ojo violeta tampoco fuera algo determinante para intimidar a nadie. Pero ahí estaba yo.
Poseía el cabello blanco como yo. ¿Tanta gente con el cabello blanco en el mismo lugar? Eso sí que era raro. Aunque no más raro que lo que íbamos a encontrar próximamente quizás
Sus ojos amarillos destellaban un brillo más allá de la inteligencia, pero tampoco era momento de cuestionarlo.

- ¿Qué sabes de eso? Exijo una respuesta
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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Geralt de Rivia el Dom Mar 13, 2016 9:16 pm

Geralt se quedó pensando, si bien había confirmado sus sospechas de que los allí presentes sabían algo sobre el templo en la jungla no iba a decir lo que sabía, no al menos sin divertirse un poco. El brujo en ocasiones podía sacar a relucir en todo su esplendor su irónica aptitud, aquel momento era uno de esos. —Bien, os diré lo que sé, pero con una condición—Comenzó a hablar el albino, mirando fijamente a quienes tenía delante—Os contare una adivinanza y si cualquiera de los presentes, repito cualquiera de los presentes—Geralt recalco esa última afirmación con la intención de hacer salir a la chica que momentos antes había visto.

Los que estaban delante de él asintieron, entonces Geralt comenzó a contar…

“Imaginaros que hay un cofre, abierto, sin cerradura, encima del hay un minotauro sentado, el cual protege el cofre. Una persona se acerca al minotauro y este le dice un numero -Tres- a lo que el humano que está enfrente del minotauro responde-Uno- La bestia se queda pensando, cuenta con los dedos y se levanta, abre el cofre y deja ver al hombre su interior. Al rato pasa un elfo, se acerca con interés al minotauro y este le dice otro número -Cinco- a lo que el elfo después de pensar un poco responde -Nueve- El minotauro nuevamente se queda pensando, hace algunas cuentas y se levanta, dejando ver el interior al elfo.

Pasan las horas y un orco se acerca al minotauro con intención de ver lo que hay en el cofre, este había estado observando el cofre hacía rato y tenía curiosidad por saber que contenía. Al acercarse y verlo el minotauro le da otro número - siete- a lo que el orco se queda pensando y dice -Diez- entonces el minotauro, piensa, hace las cuentas y niega con la cabeza, acto seguido se levanta del cofre, agarra su hacha y decapita al orco”

—Ahora os pongo en situación, vosotros sois los interesados en ver el cofre, es decir saber lo que yo sé, pero yo soy el minotauro, así pues os diré un numero para que intentéis poder saber lo que yo conozco, en mi caso no os matare, ni lo intentare ya que no sé qué tan fuertes sois, pero con que solo uno de los presentes que me escuche me diga la respuesta correcta contare a todos todo lo que se.—Geralt se sentó un momento en el suelo, saco su equipo de alquimia y un libro, mientras calentaba el fuego comenzó a buscar algunas plantas y minerales por la zona para preparar ingredientes alquímicos por si fuera menester.—Siete—termino diciendo el brujo antes de ponerse nuevamente con la tarea de recolectar ingredientes.

Los presentes delante de él se sentaron cerca de la cazuelita que el brujo había colocado, pensando, intentando descifrar lo que quería decir con aquella adivinanza, la chica del parche era la que pensaba con más ímpetu, no obstante nunca terminaba de decir un número y a cada momento que elegía decir uno se callaba pensando que fallaría y jamás conseguirían la información por parte del albino.

Mas había algo, más bien alguien que también estaba pensando, pero distanciados del grupo, la muchacha que desprendía aquel olor, la cual estaba completamente camuflada entre unos matorrales, decidió que también iba a participar en la adivinanza que el brujo había propuesto.



Última edición por Geralt de Rivia el Lun Mar 14, 2016 12:24 am, editado 1 vez
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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Vanidad el Lun Mar 14, 2016 12:07 am

La chica del árbol le respondió, de manera no demasiado amable, pero no podía culparla, su forma humana era tan perfecta que no sabía a quién le estaba hablando, no sabía que su linaje era más antiguo que esos árboles, ríos y montañas, a veces se olvidaba de lo bueno que era su disfraz. Tendría que encontrar la manera de hacerlo tan majestuoso como su auténtica forma, pero lo haría otro día, un día en el que hiciese menos calor. –Gruñona…Sí, los he oído…- se pasó la lengua por los labios –Puede que fuesen groseros con alguna desconocida que estaba solo de paso…- la otra peliblanca ya estaba a su altura, pero antes de poder seguir su profunda charla fue interrumpida, tenían compañía. Esa estúpida y calurosa selva llena de bestias supuestamente sabrosas se estaba llenando de gente a una alarmante velocidad. Primero estaba ese tipo que llevaba una ropa de patrones demasiado concretos para ser algo que comprabas en cualquier sitio, parecía estar llevando algún tipo de uniforme, ese abrigo blanco y azulado le sonaba mucho, pero no caía. ¿Era algún tipo de mayordomo? Repaso mentalmente las casas nobles que conocía, pero ninguna heráldica acababa de coincidir exactamente. Pero el oficio del tipo importo poco o nada cuando apareció otro tipo, uno encapuchado.

Si ya era raro que ella llevara capa con ese calor asfixiante, para que alguien llevase puesta la capucha… La diablesa miró de frente al nuevo participante de su improvisada reunión. Era sospechoso, muy sospechoso. Se quedó callada, en guardia, escuchando como ese par se intercambiaban preguntas sobre un templo. Un templo en medio de la jungla… seguro… Aunque sería un templo inexplorado, con tesoros, y propiedad de un dios o diosa… Todo eso gritaba “saqueo”. Claro, esos humanos tenían absurdas supersticiones sobre saquear templos, que si estaban malditos, que si les caería un pedazo llameante de cielo en toda la jeta… sandeces. No le interesaban las riquezas, pero siempre iba bien tener a mano algún tipo de objeto mágico, y una reliquia divina parecía un excelente método para enfrentar a otros demonios, siempre que no fuese tan poderosa como para que no pudiera tocarla. Y sino, si ese dios realmente existía, si se molestaba en interesarse por los asuntos mortales y tenía algo de poder, puede que conviniera ganarse un poco de favor divino en su búsqueda de venganza, al fin y al cabo, todo sumaba. Cuando recupero su atención en la charla, no se había perdido nada, esos tipos siguieron charlando, algo sobre un acertijo que ignoró completamente. ¿Responderle a un minotauro para que te dejara acceder a un tesoro? Por favor, ella lo habría decapitado, había un momento y un lugar para el ingenio, y usar una respuesta ingeniosa ante un minotauro solo tenía un resultado posible, uno no muy agradable y que implicaba una enorme cantidad de sangre desparramada.

También había otro motivo, ella podía simplemente alzar el vuelo, buscar el templo y volar elegantemente hacia él, es decir, no necesitaba la información en absoluto, no jugaría, si tan interesada estaba la mujer trepa-árboles en información del templo, que jugase ella a las adivinanzas. O el otro tipo. Vanidad se apoyó en el árbol, con una mueca divertida en la cara. Puede que pensaran un rato, se hartaran y decidieran sacarle la información a puñetazos, pagaría por ver eso.
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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Sasitza Minaren el Lun Mar 14, 2016 12:24 am

Un grupo extraño se reunió en aquella selva, el ser descubierta por el humano de pelo blanco confundió a la joven driada que prestaba atención a los que sucedía frente a ella. El grupo parecía que fuera a comenzar una pelea entre ellos por información sobre una moneda o una caja, Sasi no entendía nada de lo que sucedía, quienes eran esos humanos, que era esa historia de una moneda de platino, ni porque el humano raro no desvelo su escondite cuando se junto con los demás humanos.

El humano peliblanco parecía haber calmado la situación, y por estúpido que sonara decidió hacerles un acertijo a un grupo de desconocidos, y mas estúpido aun fue como ellos aceptaran intentar descifran la adivinanza. Mientras el humano anciano relataba la historia de la adivinanza el resto escuchaba prestando atención a cada detalle de la misma. al terminar el anciano dijo el numero siete y con una sonrisa en la cara mirando al resto de integrantes comenzó a calcular mentalmente, frustrándose por la adivinanza, la joven del parche que parecía la mas interesada por saber que escondía el anciano era la que mas frustración mostraba al no saber la respuesta, el humano de pelo castaño se lo tomaba con calma, y la otra chica de pelo blanco, simplemente se aparto sumiéndose en sus pensamientos sonriendo; el anciano parecía que únicamente ganaba tiempo hasta desesperar a las jóvenes que a cada minuto que pasaban sin saber la respuesta mas ganas tenían de obligar al viejo a hablar por la fuerza; por su parte Sasi interesada con la adivinanza pensó un poco en como la había contado la historia de la adivinanza y callo en la cuenta de que no era la primera vez que había escuchado una adivinanza similar.

La situación entre el grupo comenzó a volverse mas tensa cuando sin previo aviso de entre los matorrales, el cuerpo semi desnudo de Sasitza salio con un brazo en alto y sonriendo.
-La respuesta es catorce...- La joven driada tardo en darse cuenta que su emoción por descubrir la respuesta había desvelado su escondite, al mirar preocupada al grupo, vio diferentes reacciones procedentes donde había salido una chica semi-desnuda. -Esto... esa historia esta mal contada, originalmente la historia trataba de un troll y una caverna... pero bueno, he acertado, no?- El anciano quito importancia a que la muchacha apareciera de golpe y sin avisar; ignorando la presencia de la ninfa que lentamente retrocedía a esconderse entre la vegetación de nuevo para no llamar la atención, mientras los humanos del grupo estuvieran mas atentos a su asunto sobre aquel templo o lo que fuera.

Por falta de segundos la joven driada habría huido de no ser por el anciano que la señalo y simplemente hizo mención a que ella seria una criatura del bosque y sabría de su ubicación, todo ellos basándose en una mera suposición.
-Yo no se nada de ningún templo, lo juro, solo estoy de paso...- Negando con la cabeza e intentando mantener una sonrisa Sasi buscaba la manera de escurrir el marrón. -En serio, yo no se nada, pero puedo preguntarles a los arboles, ellos sabrán que es lo que buscáis.- El grupo quedo algo confundido ante la propuesta de la chica en paños menores de silvana apariencia, por unos segundos Sasi no sabia si la creerían o la tomarían por loca, esperando a que la tomaran por loca para poder marcharse impone de la situación, ya que estar rodeada de tantos humanos no era de su agrado.


Última edición por Sasitza Minaren el Lun Mar 14, 2016 2:59 am, editado 1 vez
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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Rickard Dedrian el Lun Mar 14, 2016 2:07 am

Efectivamente, para alivio del joven novicio que estaba esperando encontrarse algunas de las tribus salvajes de la jungla de las cuales había escuchado rumores o algo peor, ante si tenia un grupo de personas que... Como mínimo, parecían dispuestas a dialogar. Pero sin duda alguna, era un grupo extremadamente variopinto, los estudio con la mirada realmente sin creerse muy bien lo que estaba viendo. Había una elfa, que como todos los de su raza tenia una apariencia joven, pero no sabia su edad de verdad, casi nunca había visto los de su raza y ademas parecía agotada, como si no hubiera dormido, el sudor y la palidez... ¿Estaría enferma? De ser así, igual debería el sanador de mirar que no estuviera sobresforzandose, y hacer uso de alguna de sus ya escasas medicinas. A continuación había una bella mujer de pelo blanco, iba con capa y armadura de cuero, parecía una guerrera y su presencia era imponente. Iba a hablar hasta que repentinamente, apareció un extraño sujeto de pelo blanco y aspecto duro, iba con capucha, prendas oscuras y también armadura y armas, ademas tenia unos ojos amarillentos que le hacían dudar a Rickard de que fuera humano. Y hablo de las monedas de platino, eso alarmo al joven novicio, estaba seguro que hablaba de las monedas malditas, como la que llevaba en la mochila.

- Si, disculpa yo tam... - empezó a decir, pero la elfa acribillo a preguntas al viejo guerrero, este se limito a... ¿Plantear una adivinanza? Se le antojaba absurdo, había gente padeciendo de la maldición y ese personaje salia con una adivinanza, por otro lado... Dudaba de que el pudiera convencer o forzar al guerrero de que compartieran ya la información, no tenia la capacidad de imponerse ante personajes como ese, así que se obligo a si mismo a respirar hondo y calmarse, tendría de pensar en la adivinanza. Sin embargo, de momento no le salia... Rickard estaba agotado, acalorado, sudado... Podía mantener la calma al tratar o operar heridos, aunque durara horas, y siempre se había considerado una persona flematica, pero simplemente, el joven novicio debido a las incomodas circunstancias ambientales estaba mas irritable de lo habitual, y no lograba dar con la solución distraído por las circunstancias mas apremiantes, el guerrero parecía estar preparando algo en una cazuela y la mujer guerrera se limito a esbozar una expresión divertida mientras contemplaba la escena, no parecía tener prisas... ¿podría ser una escolta de la elfa?.

Rickard tenia de admitir que estaba preocupado, excepto el y la elfa por sus apremiantes preguntas iniciales, nadie parecía tener prisa, pero estaban en una jungla salvaje y peligrosa, hacia apenas un momento había escuchado unos gritos que no le habían gustado nada... En ese momento, salio una especie de... ¿niña? Eso sobresalto al novicio ¿que hacia en un lugar tan peligroso una criatura tan frágil? Sin embargo, parecía tener recursos, tendría de haber estado observándolos (Rickard no la había detectado) porque salio con la respuesta a la adivinanza. El humano soltó un suspiro, tendría de bastar, quizás ahora podría poner un poco de sentido a todo esto, entonces al anciano menciono que la niña sabia donde estaba el templo, poco le falto al novicio para no pegar un salto hasta la criatura, y le pregunto precipitadamente donde estaba el templo, entonces se percato de que incomodaba a la niña y se freno.

- Mis...  Mis disculpas... - respiro hondo, estaba un poco alterado, resuelta la adivinanza y con quizás una dirección, podrían solucionar esto – Primero de todo, esta joven ha resuelto la adivinanza, así que creo que una explicación esta a la orden del día – dijo – sin embargo... No voy a exigir nada sin daros nada a cambio, me llamo Rickard, me gustaría también saber vuestros nombres – a continuación miro a la elfa y el guerrero de la adivinanza – veo que también estáis buscando el templo, y usted señor ha mencionado una moneda de platino... deben saber que están malditas, no las toquen bajo ningún concepto – advirtió, sin saber que probablemente no les estaba contando nada nuevo, se toco instintivamente con la mano libre, en la que no sujetaba el cayado, el amuleto de Matre – creo... que este no es un encuentro casual – hizo una pausa solemne – Vamos a un mismo lugar ya sea por obra de los dioses o el destino... Esta jungla es peligrosa, hace nada escuche unos gritos y creo que hay peligrosas bestias salvajes sueltas por aquí, por no decir que si vamos a un templo del que salieron monedas malditas, debemos extremar precaución. Quisiera proponeros que cooperáramos para llegar al templo y superar los obstáculos, y romper esa maldición – Rickard estaba contento con su discurso, se consideraba una persona con tacto y era optimista en cuanto a la resolución de este encuentro, aun así, también temía que ese grupo de personajes de apariencia dura o extraña rechazara la propuesta o tuviera otros objetivos en mente, pero... El echo de que no le desvalijaran solo asomarse, era una buena señal ¿no?. Tras eso haría ademas una pausa, con la esperanza de que sus palabras surtieran efecto, y se giro a la niña -

-Discúlpame pequeña – dijo sonriendo con suavidad  - No quería presionarte, pero un amigo mio esta en problemas y agradecería mucho si una vez nos pongamos en camino, nos indicaras el camino al templo, ya que yo no puedo hablar con los arboles – explico, hizo una mueca – lo se, es muy estúpido por mi parte no preguntarles, pero necesito tu ayuda – bromeo, no era humana, pero Rickard mantuvo esa actitud mas suave con ella, como si fuera una niña humana -

Tras eso, también quería preguntarle a la elfa por su salud, pero antes tenia de ver cual era la respuesta de la gente, no podía desviar su atención de lo que ahora pudiera pasar.
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