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El cofre maldito [Privada con Masterización]

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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Cletus Spucklet el Lun Mar 14, 2016 2:36 am

Cletus estaba vagando por los bosques de Uzuri, durante las últimas semanas había estado viviendo en esa zona, alejado de la civilización, conviviendo con la naturaleza y con los animales, sin intención de socializar con ninguna otra raza; y no es que las odie, sino porque en su último encuentro con ellas tubo una riña elevada y quería relajarse, sabía muy bien que no todo el mundo era igual, pero también sabia como era él y como se podría llegar a comportar si no se tomaba esos respiros. Por otro lado, ajeno completamente a él se estaba alzando una brisa peculiar aquel día.

Por eso Bull aquel día decidió salir a dar un pase por el bosque y poder observar las islas flotantes, le agradaba mucho aquel lugar, no solían pasear mucha gente, claro, exceptuando algún que otro animal o raza de la zona; con la cual el Minotauro no solía tener ningún tipo de disputa, es más solían agradarle mucho la fauna y las razas silvestres. Y más de una vez dejaba su instinto asesino y bruto perteneciente a su clan para simplemente… Tomarse unas vacaciones.

En aquel momento el Antropomorfo escucho unos gritos, seguramente de humanos por lo que comenzó a correr en la dirección en la que los escucho, corriendo sin detenerse, buscando lo que esperaba no encontrar, por otro lado simplemente se encontró con una yegua suelta y sola, por lo que guardo su martillo nuevamente en la cintura y se acercó a acariciar al caballo. Si había un caballo por esos lares, no muy lejos debería de haber mínimo una persona, y esperásemos que no fuera la misma que sollozo momentos antes.

Para sorpresa del minotauro, lo que se encontró fue con un grupo un tanto peculiar, en el fondo no estaba destinado a poder pasar unas vacaciones en soledad, así que se acercó al grupo con seriedad.—Buenas, parecen una compañía peculiar—Hablo con intención de ser formar y esperando que no odiaran a los minotauros—Mi nombre es Cletus, si os puedo ser de ayuda en algo…No sé si estarán perdidos o en busca de algo, pero creo conocer bien estos caminos, llevo tiempo viviendo por aquí.—Con la intención de haber hecho una buena presentación el Minotauro se fijó en la variedad de razas que se habían juntado en aquel lugar… Una elfa, una dríada, ¿un demonio? Y un último albino que no sabía con claridad lo que podría ser.

Así que una vez se hubo presentado y habiendo observado con claridad a la extraña compañía, si es que eran un equipo, se acercó a la dríada, la cual se mostraba un tanto distante, mas no parecía estar al agrado junto al grupo de personas. — ¿Le ocurre algo?— Termino diciendo el cornudo amigo con intención de socializar un poco con la jovencita, Bull extendió su mano hacia la dríade esperando que esta aceptara la mano para después subirla a su hombro. La situación era extraña, entonces por aquel momento, mientras esperaba respuesta de la jovencita se le paso por la cabeza que quizás, y solo quizás, aquel grupo pudieran saber algo de la moneda de platino que recibió como recompensa hacia unos días en el pueblo, una moneda que nunca había vista antes y que sospechaba no era buena para su persona, ya que desde que la recibió, la desdicha cubrió de negrura su día a día y podía afirmar que no estaba siendo la misma persona desde que aquella dichosa moneda apareció en su vida. Bull tenía la intención de esperar unos segundos a la respuesta de la joven antes de recoger la mano y preguntar al grupo sobre la moneda ¿Quizás ellos le pudieran ayudar?
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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Zeena Samaha el Lun Mar 14, 2016 3:29 pm

La muchacha que antes encaré al bajar del árbol me llamaba gruñona. No le culpaba, ni le iba a desmentir nada, pues en un día como hoy, sí, estaba gruñona. Preferí no responderle y seguir a lo que estaba entre manos.
----------------------
El caballero parecía que iba a responder, pero me sentí estafada en el momento que añadió que debía responder una adivinanza para conocer la información que obraba en su poder.

¿Una adivinanza? ¿Está mal de la chaveta? Me parece un tema suficientemente crítico como para no bromear de él. Y si conoce la existencia del templo, es que sabe de qué trata el asunto.
Me mostré malhumorada, pero tampoco podía sonsacarle por la fuerza nada, menos en presencia de más gente.

Aguanté mi ebullición interna y traté de intentar pensar qué era lo que el hombre de ojos amarillos y penetrante mirada me estaba proponiendo. Pero cuantas más vueltas le daba, menos lógico me resultaba. Para colmo, me empezaba a dar un dolor de cabeza que se acentuaba especialmente en la nuca.

Me dieron ganas de gruñir de frustración, pero traté de reprimir los deseos de muestra de mi irascibilidad, y me mordí simplemente el labio para callarme a mí misma.

Apenas me di cuenta de que el muchacho de túnica blanca hizo amago de querer preguntar hace un momento, pero todo se vio interrumpido por una voz de prepúber aterciopelada que se acercaba desde la linde del claro de la espesa selva.

Respondió sin desaprensión alguna, y parecía que, probablemente, estuviera en lo cierto. No sabía cuál era la relación entre una y otra cosa, pero me daba igual.

Cuando viré mi rostro hacia el origen de aquella voz atemporal, pude ver el cuerpo semidesnudo de su dueña. No parecía tener mucho problema en apenas portar una capa semiabierta, y mostrar sus carnes de aspecto apetecible.

Agité la cabeza, no era momento de pensar esas cosas. Sin embargo, sí me fijé en que no parecía del todo “normal”. Sus piernas estaban cubiertas de algo parecido a una corteza, y algo verde cubría sus puntos sensibles con timidez.

Sea lo que fuere, no es humana. No sabía en aquel momento si eso podía ser algo bueno, o algo malo.

Por otro lado, el novicio parecía querer hacer de moderador y conciliar la situación. Pero yo estaba muy cansada, y no estaba para estos juegos de presentarse y de ser educados todos con todos.
Me volví hacia el muchacho y oteé su rostro con mi ojo rojizo destapado
- Todo eso suena fantástico. Pero no me importa ahora mismo cómo te llames. Estoy muy cansada y…

Me llevé la mano a la frente, presionándome el puente de la nariz y las sienes con los dedos, resoplando de forma pesada y plomiza. Mi cabeza no hacía más que hacérmelo pasar mal ahora mismo. Con los ojos cerrados, proseguí hablando, con la voz más apagada y quizás un poco más relajada que antes.

Y ya es un poco tarde para eso. No creo ser la única que está aquí por poseer una moneda maldita de platino.

Volví a resoplar fuertemente, y abrí los ojos, apartándome la mano de la frente, no sin antes quitarme el sudor de la frente con el dorso de la mano, que empezaba a empaparse de tanta humedad.

¡AARG! ¡ODIO esta humedad!

Con mi grito de frustración, la temperatura a mi alrededor subió más, y el grado de humedad aumentó alrededor de mi cuerpo, exudando un sudor que empezaba a notarse cálido más que fresco.

Otra voz se sumó a la “fiesta” de última hora,  y fruncí el ceño, mirando a todo mi alrededor.

-Yo lo que sé es que tengo que seguir adelante. Si no venís conmigo, me da igual. No necesito un grupo variopinto de circo como acompañantes

Ahí quizás, ya sea por el calor, el dolor de cabeza, o el cansancio, se me había ido la lengua un poco. Pero el daño estaba ya hecho. En aquel momento no lo pensé, pero esperaba que realmente no hubiera herido a nadie con mis ponzoñosas palabras.

Sólo sé que en aquel momento hice el amago de marcharme de aquel claro, procurando seguir hacia el norte, si no me detenía nadie en el proceso.


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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Geralt de Rivia el Lun Mar 14, 2016 5:37 pm

Geralt había conseguido lo que pretendía… Sacar del arbusto a la jovencita de buen olor, no obstante habían aparecido más personas de las que pudiera haber imaginado, no obstante Geralt ahora estaba en otra cosa, había sacado la respuesta de alguno de los presentes por lo que si quería que ninguno de los que estaban delante tendría que soltar lo que sabía, lo que aquel borracho le conto sobre todo esto y lo que lo embarcó en esta aventura, a la espera de este, épica.

—Hace unos días, me entere del secreto del templo, de las monedas y del cofre que está repleto de ellas, al igual de la maldición de esta lleva y concede un mala suerte a todo el que toca una moneda.—Geralt siguió con su fueguito preparando las plantas que había conseguido.—Os preguntareis como lo sé, bueno la verdad no sé si es completamente cierto o no, pero he hablado con uno de los que encontró el Templo y cogió las monedas.—El brujo paro un segundo de hablar para concentrarse en rellenar frasquitos, después siguió—Al parecer el templo esta encima de una columna de piedra un tanto destruida haciendo que parezca un islote.

El albino se quitó su capa y la dejo a un lado, mostrando su pesada armadura, después de ello mientras preparaba algunas pociones se seudo tumbo en el suelo, apoyando sus manos detrás de la espalda y serio hablando—El hecho de que no se si la información en cierta o no es dado que el hombre estaba borracho, pero al hablar parecía saber con certeza cosas sobre el templo.— Geralt ya había contado todo lo que tenía en mente y podía recordar de aquel día. Mas ahora estaba algo distraído, lo que en principio parecía un grupo de cuatro se había convertido en un momento en un grupo de seis, ahora junto a ellos se había presentado un Minotauro, de nombre Cletus, el cual a primera vista parecía ser un poderoso guerrero. Además se estaba acercando mucho a la pequeña mujer con aspecto de semiplanta.

Desde la posición de Geralt, había demasiadas cabezas que se podían coleccionar, la de un minotauro, la de la elfa… Nunca estaba de mas, mas, parecía que también preciaba la posibilidad de disfrutar de una aventura en grupo, o al menos, aprovecharse de ellos mientras le fuera posible, ya que, desde el punto de vista del Brujo, un templo con un tesoro aparentemente maldito, no iba a ser un lugar fácil de investigar, por ello decidió que lo mejor era unir fuerzas para entrar todos juntos a dicho lugar, más aun, entro tanta gente podrían encontrar con más facilidad el susodicho templo.

—No sé ustedes, pero creo que podríamos formar una compañía para el bien común, quiero decir, a mi parecer los aquí presentes, tenemos algún interés en el templo, sea por el motivo que sea, algunos con mas ímpetu que otros, pero en definitiva el destino será el mismo—El brujo se puso en pie, saco su espada y la alzo al frente—Mi nombre es Geralt de Rivia y si aceptáis la unión podéis contar con mi espada.—Quizás, en la mente del albino, aquello sería un momento épico en el cual todos los presentes pondrían sus armas al frente, y formarían, aunque fuera temporal, una pequeña comunidad, esperaba con fuerza no quedarse solo con aquel gesto. Sería muy absurdo y decepcionante, a la vez que ridículo el soltar un discurso y quedarse solo ante la atenta mirada de la gente. Por ello solo iba a esperar un poco, a ver si alguno se los presentes aceptara dicho trato, si no, guardaría su espada y se dedicaría a esperar haciendo sus opciones.


Última edición por Geralt de Rivia el Mar Mar 15, 2016 2:06 am, editado 2 veces


El viaje a cualquier destino comienza siempre con el primer paso.




Ficha:Geralt de Rivia

Un policía pregunta a un caballero "Señor ¿de dónde es usted?". El señor responde "Yo soy de Bilbao, ¿es que nu está claro?" Y el policía responde "Pero aquí en su DNI dice que es de (INTRODUZCA PROVINCIA AQUI)" Y el señor, amablemente, responde "Los de Bilbao nacemos de donde nos sale de los cojones!"
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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Vanidad el Lun Mar 14, 2016 9:39 pm

¿Se consideraba buena persona? No. ¿Intentaba hacer lo que pudiera cada día para mejorar un poco el mundo y crecer como persona? Tampoco, pero incluso ella, con toda su esencia rebosando poder demoniaco sin una sola gota de sangre de otro tipo sabía que estaba mal esperar que le diesen una paliza al tipo por proponer un acertijo, pero aun así… estaba segura de que había estado muy cerca, si no fuese por esa…¿chica? Eso que la tapaba eran… ¿plantas? Malditos elfos, sin sentido de la decencia, cada vez estaban más idos de la cabeza, eran todas esas plantas raritas que les…oh, era humana, tenía orejas normales, debía haberse perdido en el bosque o algo así, criada por lobos desde pequeña... Muy trágico, pero no era su problema, incluso podía verle cierto atractivo a ese tipo de crianza.

El humano se presentó, Rickard para luego soltar un discursito sobre cómo habían sido unidos con un mismo destino. – Jfffff- contuvo la risa como pudo, pero fallo miserablemente y soltó una pequeña risotada cantarina. –Los siento, pero… jajajaja-La mayoría no la habían oído hablar, así que posiblemente su voz dulce y delicada crearía un contraste con su aspecto. –En fin… si, devolver monedas malditas, preguntar a los árboles qué camino seguir.- esta vez lo hizo con su tono más serio, intentando disimular lo absurdo que le sonaba preguntarle a los árboles. -Veo que todos sois buenas personas, puesto que habéis decidido buscar el templo en vez de pasarle la moneda a otro y seguir a lo vuestro ¿así funciona no? El propietario esta maldito y todo eso…- no quería decirlo en voz alta, pero… pringados, eso eran, ella habría dado la moneda al primer vagabundo que hubiese visto y habría saqueado el templo entero sin ninguna estúpida maldición, pero claro, ella era una “encarnación del caos”, una “fuerza entrópica descontrolada”, como podía pretender comprender los entresijos de la mente humana. Casi soltó una carcajada otra vez. Dioses… ¿Cómo no se habían extinguido ya? Había seres mucho más fuertes y seguramente por lo menos igual de achispados, como por ejemplo ese minotauro de allí. –Espera… ¿Qué?- sí, había visto bien, allí había un minotauro. Sus músculos se tensaron, ya no estaban preparados para defenderse de un desconocido, como antes, esta vez estaba lista para saltar como un tigre y desatar una maraña de garras sobre ese tipo cornudo. Cerró los ojos y se forzó a respirar tranquilamente. Esos eran reflejos de otra época, una época que no iba a repetirse bajo ninguna circunstancia, tenía que devolverlos donde pertenecían, en el rincón más oscuro y olvidado de su mente.

Su pequeño grupo no tenía mucho más que hacer, el tipo peliblanco revelo lo que sabía gracias a la adolescente de las hojas, aunque, la verdad, les causo más problemas de los que dio. ¿Un templo perdido en medio de la selva? ¿Cómo iban a llegar esos tipos allí antes que ella? Si no volaban… Demonios 1, Mortales 0. Pero eso hizo que le picara la curiosidad de verdad. Siempre podía transformarse y llegar al templo antes que ellos, pero quería ver cómo se las apañaban, seguro que ver como intentaban montar a un wyverno era muy divertido. ¿Había wyvernos por allí? Seguro que sabían genial.

La elfa gruñona (acababa de fijarse en que era una elfa) se dispuso a partir, pero parecía un poco… más gruñona, con jaquecas al parecer, dudaba que llegara lejos. Luzbel interpuso la espada en su camino, funda incluida, para evitar malentendidos y luego extendió la otra mano. –Dámela- No lo hacía por la bondad de su corazón, solo tenía una enfermiza curiosidad sobre la maldición, una maldición divina era nuevo para ella. ¿La afectaría más por ser un demonio?¿Menos al no ser mortal?¿O simplemente no notaria absolutamente nada? Necesitaba saber esas cosas si quería saquear el templo, era una pequeña prueba de campo. Además, la elfa parecía destrozada, mientras que ella acababa de devorar a dos hombres adultos, no estaba falta de energías precisamente. Ignoró con una mueca divertida al alvino cuando este puso su espada al frente. ¿Un anillo de armas como en los cuentos?


Última edición por Vanidad el Mar Mar 15, 2016 11:10 am, editado 2 veces
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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Sasitza Minaren el Lun Mar 14, 2016 11:08 pm

Tras su repentina aparición las reacciones fueron bastantes variadas, aunque el sacerdote humano pareció tomar la iniciativa presentándose y en dar un discurso, algo sobre un templo, unas monedas de platino y una maldición, un asunto que sonaba peligroso y nada que ver con la ninfa, el discurso del joven humano continuo y la pequeña driada miro interesada al resto de integrantes, hasta ahora no se había percato de que la joven del parche era una elfa que por su aspecto debía estar enferma o sufriendo agotamiento físico, por otra parte los demás integrantes eran aparentemente humanos con rasgos raros. Sin percatarse el joven humano que daba su discurso sobre el destino este se dirigió a Sasi educadamente para solicitar su ayuda, las bromas sobre hablar con los arboles parecieron algo estúpidas viniendo de un humano que evidentemente carecía de cualquier conocimiento sobre el idioma silvano, aunque algo de gracia tenia ya que el sacerdote la trataba como una niña humana desconociendo la raza de la misma. Para la pequeña driade era la primera ocasión en la que un humano la trataba con tanta delicadeza y educación, aunque también era cierto que sin ella aquel grupo jamas encontraría nada entre toda la vegetación.
-Esto... claro, preguntare a los señores arboles si pueden guiaros...-

Avergonzada ante la mirada de tanta gente nueva Sasi tardaba en pensar como convencer a los arboles para que la ayudaran, por suerte por el sendero un enorme toro bipedo apareció, un imponente y fornido minotauro que avanzaba con paso firme hacia el grupo, lentamente levanto la mano, por un segundo la ninfa pensó en que en unos segundos los humanos estarían muertos por el ataque de la bestia salvaje, pero para su sorpresa y agrado aquel antropomorfo saludo al grupo con total tranquilidad y simpatia, para despues de presentarse acercarse a la ninfa al verla tan saturada para comprobar si esta estaba bien.
-No, todo esta bien, solo me siento algo abrumada de ser el centro de atención, jejeje...- La driada sonrió sinceramente y rió inocentemente al ver un ser del bosque entre un grupo de aventureros, viendo el ofrecimiento del tauro al ofrecerle la mano para que esta se subiera a su hombro esta sonrió y se apoyo con ambas manos en la palma del toro. -Con permiso...- La joven subió a la mano del toro y esta la levanto hasta sentarla en su hombro. -Muchas gracias señor Cletus...-

Ya en un lugar alto alejada de distracciones Sasi comenzó a concentrarse y a hablar con los arboles, estos eran muy reacios a compartir información del templo con la joven driada, el grupo de circo continuo con sus asuntos, un discursito de un anciano con tono caballeresco, una mujer poco respetuosa por dioses y una elfa con bastante mal aspecto y mal carácter, era comprensible porque la selva quería que el templo siguiera oculto, pero doña curiosidad ataco de nuevo, una selva entera intentando mantener un secreto? eso era algo muy interesante.

Mientras los miembros del grupo pensaban en su próximo movimiento, mientras el anciano posaba en una postura absurda y las dos mujeres de pelo blanco charlaban mientras la elfa intentaba marchar al norte, la driade sonrió y balanceo las piernas sentada en el hombro del tauro.
-Muchas gracias señores arboles, son muy amables- La driada consiguió convencer a la vegetación selvática de que la orientaran a través de espesa vegetación, los tozudos arboles no pudieron con los encantos de la driada y su curiosidad, razón por la que la pequeña sonreía. -Señorita elfa, si va por el norte se perderá entre zarzales y nubes de mosquitos, los arboles dicen que tenemos que ir al este...- Señalando en la dirección la ninfa sonreía convencida al grupo.

Para la ninfa nada la obligaba a ayudar a un grupo de desconocidos, pero, tres humanos, una elfa, un minotauro y una driada contra una maldición sonaba muy interesante, mas que vagar por la selva hasta el pueblo mas cercano para buscar a unos humanos de los cuales no tenia casi pistas, quizás tras esta pequeña aventura consiguiera ayuda de algún humano para encontrar lo que tanto buscaba.



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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Rickard Dedrian el Mar Mar 15, 2016 1:04 am

Unos arbustos se movieron, y repentinamente una bestia enorme, peluda y con cuernos apareció, Rickard estuvo apunto de soltar un grito alarmado hasta que, el ser hablo con calma, entonces se percato que se encontraba ante lo que era el primer minotauro que veía en su vida, la actitud del ser y su reciente experiencia en el pueblo antropomorfo evitaron que al joven le diera una taquicardia del susto. Aunque se quedo mirando un rato al recién llegado con curiosidad, aparentemente les ofrecía su ayuda ya que tenia conocimiento del terreno, entre el poder de la niña y el minotauro, estaba seguro de que podrían encontrar el templo, Rickard hizo una sonrisa agradecida.

- Cletus... ¿No? Si, estaríamos muy agradecidos de contar con su ayuda y la de esta joven - indico refiriéndose a la extraña niña - buscamos un templo del que salen unas monedas malditas, cualquier asistencia nos seria de gran ayuda - entonces se giro al que se había presentado como Geralt - Así es, acepto gustosamente unirnos en grupo para encontrar ese templo, por Matre que romperé esta maldición de los afectados actuales - dijo -

La guerrera, que hasta ahora se había quedado apartada mirando con diversión parecía divertirse bastante a costa del joven humano, eso hizo crecer la inseguridad en el sanador de que igual no le tomarían en serio, pero al menos si parecía funcionar algo y parecía reprochar su candidez por romper la maldición de otras personas. En esos momentos también paso algo mas, la elfa perdió la paciencia, no se encontraba bien y ademas, no había que olvidar que se encontraba bajo una maldición... Rickard había ido a devolver la moneda en lugar de Jaben, que había sido maldito, y Geralt la tenia de un borracho, y tampoco parecía maldito... Pero la elfa, por alguna razón, parecía que había estado cargando con la maldición sola hasta aquí. Como novicio de la Orden Hospitalaria de Matre no poda dejar que fuera sola a la jungla en ese estado.

- ¡Espera! - exclamo, pero por suerte, la guerrera detuvo la elfa, Rickard suspiro aliviado, hasta que repentinamente la guerrera le pidió la moneda a la joven elfa, el sanador se quedo pasmado, admirando el sacrificio y lo que interpretaba como compasión de la guerrera. Independientemente de si la elfa daba o no la moneda a la guerrera, Rickard se acercaría con mas calma a la elfa para hablar de nuevo - No estas en estado para ir sola al templo - se limito decir - sola caminaras mas rápido, pero en grupo llegaras mas lejos - suspiro - necesitamos a la dríada y el minotauro o nos perderemos, no se cuantos de aquí sabéis orientaros en la jungla, pero yo no - se explico, se quedo unos segundos pensativo - No se si servirá para la maldición, pero tengo sauce blanco aun en mi mochila, si no quieres hervirlo, puedo dártelo para que lo masques, igual te aligera el dolor de cabeza como mínimo - explico, el sauce blanco no era milagroso, pero era uno de los analgésicos mas comunes (y también útiles después de todo)  de las plantas medicinales, se descolgó un momento la mochila del hombre y cogió sus ultimas reservas de sauce blanco que estaban en un limpio paño, se las ofreció a la elfa extendiendo el brazo, y de nuevo presto atención a la niña, sonriendo ante sus indicaciones - ¿ves? - se limito a señalar, miro al minotauro y la niña - Pongámonos en marcha pues, vosotros nos guiáis -

Así pues, tenia la esperanza de que el grupo lograra mantener su unidad y encontrar el templo. Con el minotauro que conocía la zona, la la niña que podría localizarles el templo hablando con los arboles a pesar de que estaba en movimiento, el guerrero albino de aspecto experimentado, la bella guerrera de sonrisa burlona y la joven pero sin duda determinada elfa, que después de todo había llegado hasta allí sola a pesar de la maldición, el joven humano tenia fe de que podían encontrar y llegar al templo.
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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Cletus Spucklet el Mar Mar 15, 2016 7:59 pm

Cletus había subido a la dríade a su hombro, después saco su martillo y lo puso junto con la espada de Geralt, mostrando así su unión a la alianza, que aunque, más que alianza pareciera un circo, le sería de gran ayuda. —Disculpad, una última cosa antes de comenzar el camino, han estado hablando de un templo y de las monedas, como estas verdad?—Dijo sacando su moneda del bolsillo y exponiéndola al grupo—No sé lo que es, pero hace unos días un hombre me la entrego como paga por mis servicios, al ser de platino no dude y la acepte, no obstante desde entonces, digamos que mi suerte no ha sido muy buena y a cada momento un grupo de gentes aparecían con ganas de matarme. No suele ser normal por ello últimamente ando vagando de aquí para allá.

Aunque el minotauro no se sentía cohibido si estaba un poco preocupado por lo que pudiera ser aquella asquerosa moneda, la cual, al parecer no era la única en el grupo, algunos de los presentes portaban una moneda por algún motivo, que solo ellos conocían, en definitiva parecía que se acababa de formar una comunidad, que más que festival parecía el circo de los horrores, pero eso le agradaba al Minotauro, le agradaba pero aun quería saber más cosas sobre alguno de los presentes en la zona, es decir, si bien conocía el nombre de ellos, no sabía nada más, secretismos por parte del albino con armadura pesada, la pequeña elfa que parecía ser la más interesada; una guerrera distante y a su rollo y luego estaba el humano.

De la dríade al hombro no se preocupaba, tenía en mente que era una persona de confianza, por el simple hecho de estar rodeado de gente que pudiera hacerle daño le ponía nervioso, tan nervioso que podría estallar en cualquier momento. Cletus era un minotauro que destruía todo a su paso cuando estaba enfadado, aunque normalmente el intentara no enfadarse, si algo se interponía en su camino no dudaba en enfrentarlo, además de ello, últimamente andaba con un ojo avizor, siempre intentaban cazarlo, por ello no se sentía a gusto en aquel grupo, no al menos en un grupo que no conociera, por ello hizo un esfuerzo y quiso unirse a ellos, quizás si les conocía podría entablar una amistad con alguno de ellos y evitar así seguir solo.

La situación era esta, habían dado instrucciones de por donde tenían que marchar para encontrar el templo, el templo que se suponía que les ayudaría o les serviría para terminar con aquella extraña maldición. Según lo que su pasajera había hablado con los árboles, habían descubierto la dirección en la que debían ir, así pues, el minotauro propuso comenzar el camino—Que les parece si nos ponemos en movimiento, por la posición del sol, nos quedaran quizás, alrededor de 3 horas de sol. —Termino diciendo el minotauro sujetando la espalda de la dríada con su mano para que esta no se callera, mientras se disponía a ponerse en marcha.
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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Zeena Samaha el Jue Mar 17, 2016 10:41 pm

Mientras estaba a punto de irme, oía que hablaba acerca del templo, y se encontraba sobre un pilar de roca. Ignoraba el resto de cosas que estuvieran diciendo, porque mi cabeza no estaba para prestar más atención que al dolor y a los fríos sudores que me caían por las sienes.

Sin embargo, cuando ya estaba arrancando a andar, una vaina me detuvo el paso. Me giré hacia la dueña de aquella espada enfundada, y me quedé observando con pesadez hacia la muchacha, que extendía la mano hacia mí, inquisidora, pidiéndome que se la dé.

- Estás loca si quieres coger esta moneda… Pero allá tú -

Me erguí, y deslicé mi mano sudorosa por el bolso que portaba colgando de mi hombro. En un bolsillo externo guardaba la dichosa, maldita, y odiada moneda.

La tomé entre los dedos, palpando los grabados que tenía en una de sus caras. Un grabado de un símbolo parecido a una tela de araña, pero donde los hilos eran espirales en lugar de rectos.

Se la acerqué parsimoniosamente a su mano, y la dejé caer suavemente sobre su palma.

OFF
Spoiler:
La moneda otorga una maldición que afecta a la salud de su portador. Afecta lentamente, y va en aumento a medida que pasa el tiempo. AL principio puede notar un dolor de cabeza, un pinchazo en algún sitio, su corazón latiendo más deprisa, o mareos o lo que quieras. A medida que pase el tiempo, el personaje se sentirá enfermar, y cada vez será más y más. Las maldiciones no se quitan hasta que la moneda vuelva a su lugar, pero se pueden compartir entre varias personas. Aun así, el crecimiento de la maldición en cada persona es igual, y crece de igual manera. Sólo se divide el estado de la maldición al principio.

En otras ocasiones, la moneda pueda dar una enorme mala suerte, en lugar de mala salud, por lo que te puedes partir miembros fácilmente, ser objeto de ataque de otros seres, o bien, hacerte daño a veces sin sentido aparente. A medida que pase el tiempo, los resultados de esta mala suerte se van aumentando, hasta quizás acabar muerto.
Da igual la raza del personaje, le afectará de la misma manera. La maldición es imparable, y continua.

ON
En el momento de darle la moneda, suspiré de alivio, notando cómo remitieron levemente los dolores de cabeza, a pesar de que los sudores proseguían siendo helados y fríos.
Mi cuerpo se estremeció en cuanto se liberó de una parte de la carga de la maldición, y cerré los ojos.

Tras unos segundos los volví a abrir y empecé a ser consciente de las cosas que pasaban a mi alrededor.
La muchacha de buen ver semidesnuda me decía que no fuera hacia el norte, o me perdería. Me quedé anonadada pensando en ello. ¿El norte es el camino equivocado?
Tomé el mapa de mi bolso, y lo volví a revisar. Levanté la vista hacia el cielo, y traté de calcular la posición. Ciertamente, la posición del templo estaba hacia el este. ¿Por qué tenía tan en la cabeza que era el norte?¿Qué era lo que me ronroneaba en el fondo de mi cabeza?
Entonces oí la voz de aquel muchacho de extraños y formales ropajes, acercándose hacia mí. Levanté la vista hacia sus ojos castaños, y me quedé observando atentamente en el mar de su mirada.

- ¿Sauce… blanco? Nunca había oído hablar de algo así. Pero… agradezco tu ofrecimiento

Todavía estaba seria, pero mucho más aliviada que hace un momento. Miré con cautela aquel vegetal de hojas blancas, y tomando un tallo, lo llevé hasta mi boca y lo mastiqué despacio, tratando de escupirlo si notaba algo raro.

Pero ciertamente, masticar me relajaba la cabeza, así que me mantuve con ello. Aun así, no tuve ahora mismo las ganas de agradecérselo mejor, pero lo estaba.

Me volví hacia la muchacha, y le miré a los ojos intensamente.

- Guárdala bien. Más nos vale no perderla. Ahora estoy mejor pero… Volverá todo otra vez, con el tiempo suficiente.

El resto de la extraña compañía estaba decidida a ir adelante ya, así que me preparé para marchar, pero estaba también pendiente de lo que le pudiera pasar a esta mujer albina.

Procuré estar a su lado, para ver qué le sucedía antes de partir hacia el este.

Spoiler:

Estoy pensando que tal y como va la partida adelante, considero que convertirla en campaña va a ser más adecuado. En cuyo caso, estaré con Zeena como un apoyo, y daré instrucciones como Master. Los plazos como indiqué anteriormente, 1 semana para responder, ampliable si se avisa previamente.

¿Os parece la idea? Porque creo que para una aventura como ésta, necesito unificar la partida. Cualquier duda que se os presente a la hora de hacer una acción que os suene rara, o que no sepáis qué hacer, en dicho caso, deberíais consultármelo, y os apoyaré.
Si se convierte en campaña, no será una de alto riesgo. Será una de bajo riesgo, sin peligro de muerte, pero así podréis ver un poco cómo funciona el tema de las campañas y el máster


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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Geralt de Rivia el Vie Mar 18, 2016 7:02 pm

Algo era algo, no se iba a quejar, aunque solo el Humano y el Minotauro habíanse unido de palabra, el brujo no se podía quejar, era mejor que nada. —Bueno, decidme, ¿porque habéis tenido tanto ímpetu en coger esa moneda?—Pregunto Geralt a la morena que había compartido la pena de la elfa—En el tiempo que llevo yo, he llegado aquí evitando al máximo el coger una moneda, y sinceramente creo que ni por todo el dinero del Noreth cogería una moneda que pueda estar maldita. —El grupo se estaba moviendo a un buen ritmo, acercándose hacia la zona donde Geralt había dejado a Sardinilla y de dónde venían. A lo que, por ese mismo camino venían un grupo de tres cazadores, en busca del minotauro.

—Alto, aléjense del criminal y no les pasara nada—Dijo uno de los tres mercenarios que acababa de aparecer en escena. Los cuales no tenían una armadura decente, y seguramente unas armas comunes, quizás, ni siquiera de Acero si no de Hierro. En aquel momento Cletus cogió de la mano a la dríada y el bajo al suelo, acaricio su cabeza y dio un paso al frente.

—Mientras no hagáis daño a estos hombres, yo me enfrentare a vosotros—Termino diciendo el cornudo, con intención de no meter en problemas a sus compañeros. Geralt pensó en lo que dijo hacia un rato Cletus, que su mala suerte había llegado desde que consiguió la moneda en un pueblo después de un trabajo. Quizás, lo más seguro era eso, la mala suerte del minotauro, era que por alguna razón que hubiera pasado en un pueblo de humanos, ahora lo intentaban cazar a todo momento.

—Si tú luchas, yo lucho, recuerda que acabamos de formar una alianza amigo cornudo. —Geralt dio un paso al frente y se puso mirando a los hombres, dubitativo, atacaba con la espada o se trasformaba en un licántropo. La verdad hacía tiempo que no usaba ninguna de ellas, en los últimos meses Geralt había estado usando únicamente su forma animal, por lo que, en aquel momento pensó que sería útil ser un Hibrido de lobo y humano. —Chicos, antes de nada, je, para que no me malinterpretéis—Geralt comenzó a transformarse en un licántropo, colocándose en posición fetal hasta después volver a alzarse, el collar que llevaba al cuello absorbió la ropa, dejando la albina piel del Licántropo descubierta. Si bien Geralt no era de esos que decía a cualquier persona que era un Licántropo, había visto en ciertas personas del grupo algo que le interesaba y que le hacía poder intentar tener confianza en ellos.

Sin más preocupación que en la seguridad del grupo Cletus y Geralt se pusieron los primeros del Grupo, preparados para dar caza a los cazadores… Aquello sí que iba a ser una masacre, pero las cabezas que iban a rodas, no serían la del minotauro y sus amigos.


El viaje a cualquier destino comienza siempre con el primer paso.




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Un policía pregunta a un caballero "Señor ¿de dónde es usted?". El señor responde "Yo soy de Bilbao, ¿es que nu está claro?" Y el policía responde "Pero aquí en su DNI dice que es de (INTRODUZCA PROVINCIA AQUI)" Y el señor, amablemente, responde "Los de Bilbao nacemos de donde nos sale de los cojones!"
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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Vanidad el Dom Mar 20, 2016 10:19 pm

Al parecer la mayoría de los presentes habían tenido contacto con esas monedas malditas, eso ya era de por si increíble, pero que además no se la hubiesen pasado a cualquier pringado y seguido su camino… Si no estuviese ella allí mismo, como representación pura encarnación del caos, habría pensado que se trataba verdaderamente de alguna conspiración divina como había sugerido ese tipo, Rickard. Era la prueba viviente de que eso solo era una extraña casualidad, o una conspiración de Yigionath, sonaba a algo que él haría.

Pero carecía de la paciencia o el tiempo para intentar desvelar los entresijos de una conspiración hecha por ese amante de las mutaciones, así que siguió como si nada, cogiendo la moneda de platino cuando la elfa se la dejó caer. –Parece… normal- no le picaba, como algunos objetos sagrados, y tampoco notaba nada especial, aunque eso era normal, nadie sería tan idiota de conservar una moneda que provocaba efectos nada más tenerla, seguramente tardaría un poco más en que le ocurriera algo, si llegaba a pasar siquiera. Respiró profundamente para parar sus pulsaciones, que se habían disparado ante la posibilidad de aniquilación divina por objeto sagrado, pero no lo consiguió completamente. Que raro…

Examino su preciosa moneda mientras la elfa masticaba algún tipo de planta en la que no se fijó. O puede que fuese una rama, daba igual, estaba centrada en examinar los grabados de la moneda, como si de repente fuesen a salirle ojos o decir algo en demoniaco. Obviamente, no pasó y se aburrió rápidamente, guardándola en su bolsa con el resto de su efectivo, bastante más abultado de lo que debería gracias a ciertos guías de poca monta. Levantó la vista y vio que la elfa peliblanca seguía allí, mirándola, y que incluso cuando empezaron a avanzar se mantenía a su lado. ¿Se preocupaba por ella? Que mona, si supiese…

-Tengo mis razones para contradecir a los dioses, podría decirse que nací para ello…- se limitó a contestar con una sonrisa enigmática al tipo peliblanco que acababa de montar el numerito del circulo de espadas. Además de sus motivos científicos para saber con cuanta seguridad podía saquear el templo, también existía cierto componente de arrogancia. Su linaje era más antiguo que esa maldita selva, una monedita no bastaría para derrotar a una diablesa purasangre como ella. Se mantuvo en la parte trasera del grupo, caminando lentamente y sin prisa, total, no era como si fuesen a salir volando como codornices. No estaba segura que esas aves volaran, pero daba igual, puesto que su posición retraída le permitió ver a esos tipos en el camino un poco después que el resto, lo que implicaba menos problemas. La peliblanca se apoyó en un árbol mientras se desarrollaba esa conmovedora escena fraternal hombre-toro. Seguro que podía encargarse ella sola de lo que parecían tres campesinos paletos, pero le daba pereza. Además, no estaba segura de como reaccionaria ese grupito ante dos anguilas carnívoras o, aún peor, ante su gloriosa forma demoniaca. Hasta ahora todos habían demostrado terror, pero puede que fuese porque se los estaba comiendo, le faltaba un observador imparcial en eso.

-Tu puedes perrito, ¡yey!- dijo sin siquiera inmutarse cuando se transformó. Las transformaciones no eran nada nuevo para ella, pero las suyas molaban más, a ella le salían alas y cola, no un poco de pelo y colmillitos.
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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

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