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El cofre maldito [Privada con Masterización]

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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Zeena Samaha el Mar Oct 04, 2016 1:31 am

OFF Dado que el resto de jugadores abandonaron la partida, se ignorarán completamente.

Ahora pasará a ser una partida mastereada por mí (No la puedo convertir en campaña porque es necesario que sean 2 jugadores además del máster si no me equivoco). Omitiremos toda acción producida por los demás jugadores, y seguiremos desde el punto en el que nos encontramos.

ON
Aparentemente a la mujer peliblanca no parecía sufrir la maldición de la moneda, al menos todavía. Bien recuerdo que cuando tomé la moneda no se presentó la maldición de forma inmediata, y quizás ahora esté siendo igual.

Ya me sentía algo aliviada, y podía caminar con algo más de cautela, sin ser un individuo que avanzaba sin pensar.

Dado que la muchacha peliblanca no parecía querer avanzar ella delante, tomé la delantera de esta extraña pareja, como una perra de presa.
Ante nosotros se extendía un espeso bosque, que teníamos que atravesar a paso lento, esquivando la maleza que poco a poco nos iba abrazando entre sus ramas. El aire se dejaba notar denso, penetrando nuestras fosas nasales como si fuese más líquido que sólido. La luz del sol seguía derramándose entre las ramas, dejando apenas unos haces finos que parecían ser algún arma divina. La luz de los dioses. ¿Alguien nos estaría guiando?

Sea como fuere, todo era muy extraño. Este bosque, con islas flotantes al fondo, hogar de un templo maldito cuyas monedas se convierten en la podredumbre de su posible dueño, sin duda no es algo normal.

¿Y si esto era obra de un poderoso brujo nigromántico? ¿Y cómo lo habría hecho?¿Estaría vivo?¿Cuándo creó todo esto?

Eran muchas preguntas sin su respuesta las que se me iban ocurriendo. Pero esto eran divagaciones que, si bien me gustaría poder responder, ahora importaban menos que atravesar este lugar y encontrar el susodicho templo.

El tiempo divagando me había hecho preguntarme qué estaría pensando mi compañera de todo esto. Y qué estaría sintiendo ahora mismo. ¿Quizás la maldición ya empezó a afectarle? ¿O aún se resistía?

Me volví hacia ella, en un ejercicio de preocupación, quedándome con un pequeño haz de sol cayendo sobre la mitad de mi cara, iluminando mi ojo rojo sin el parche, que se fijaba directamente en ella.

- ¿Cómo te encuentras? Seguramente no tarde demasiado en afectarte. No quiero tener que cargarte,  y no creo que pueda dadas las circunstancias.

Repuse observándole con atención.

||EDIT continua||

Parece que respondió quitándole importancia a mi preocupación, así que, si ella no se la daba, yo tampoco se la daría.


Avanzamos por el bosque con dificultad, sorteando los matojos que crecían desordenados y salvajes entre la arboleda, hasta que finalmente, el bosque acabó en un acantilado que tenía una profundidad bastante apreciable.


Frente a nosotros, había una de esas islas flotantes, a una distancia de 5 metros, y junto a las demás, conformaban una especie de salteo de tierra que se unía una con la otra por pequeños puentes de piedras apiladas.

Buscaba con la mirada algo que me permitiera llegar hasta el islote flotante, y vi que había un árbol que estaba al borde del acantilado ,y que parecía bastante grande. Eché la mirada a mi espalda, y sólo oía el rumor de las pisadas de la mujer peliblanca, así que supuse que no estaría lejos, pero tampoco cerca.

¿Por fin era el momento de usar la magia que tanto tiempo había guardado? ¿Podría intentar... desarrollar esa parte de mí?

Me puse la mano sobre el parche, notando que ésta temblaba como si hubiera bebido litros y litros de café, mientras un sudor frío resbalaba por mis sienes, nerviosa. Era la primera vez que iba a usar mi magia de forma consciente y controlada, y quería estar totalmente segura de que iba a hacerlo.


Tomé mi parche en la mano, y de un tirón, me lo arranqué del ojo, dejando al descubierto el ojo violeta, que tuve que cubrir de la fuerte luz del sol con el brazo.

Éste brillaba tenuemente como una piedra preciosa brillaba bajo la luz del sol. En el fondo, estaba aterrada. Pero, por una vez, iba a hacer uso de algo a lo que le tenía miedo, porque era necesario.


Inspiré ondo, observando el árbol que tenía frente a mí, y mi ojo emitió un destello intenso, mientras el aire se arremolinaba a mi alrededor, empezando a volverse líquido el agua que flotaba en el aire, la humedad que nos rodeaba, y ésta volaba hacia la base del árbol, arremolinándose como una burbuja que envolía las raíces, hasta que se formó una burbuja más grande que el tronco.

Mientras la burbuja se formaba, mi pelo empezaba a levitar tras mi espalda, y el aire a mi alrededor se volvía como un pequeño remolino, notando la humedad del agua rozarme la mejilla y el cabello.

Entonces, repentinamente, el agua se congeló con velocidad, quedándose unos cristales transparentes que rodeaban el árbol como un bloque y empezó a oirse unos crujidos que, al principio suaves, empezaron a convertirse en un ruido constante y cada vez más atronador, hasta que el tronco del árbol se partió, y cayó hacia delante, en dirección al islote. Una bandada de pájaros huía del árbol que se abocaba a golpearse contra la dura roca, y un golpe sordo se dejó oir en cuanto la copa chocó contra el suelo, dejando todo, tras una algarabía de piar de las aves, en un profundos silencio, sólo interrumpido por el eco del árbol y de los pájaros.


Me quedé patidifusa. No creía que lo había controlado. Mi cuerpo temblaba de emoción, aunque éstos empezaron a ser también de pesadez.


No había de olvidar que tenía algo importante que hacer, y por eso había venido aquí. Pero tendría que esperar a la codueña de la moneda ahora mismo, esperando que no hubiera visto, o no todo, lo que acababa de hacer


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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Vanidad el Lun Oct 10, 2016 10:52 pm

Luzbel avanzaba tranquilamente entre la espesura, lanzando la moneda al aire y cogiéndola al vuelo. Tenía su truco, pero después de un par de veces consiguió hacerlo sin problemas, de manera continuada, aunque ese acto tan trivial la distraía lo suficiente como para dejar que otro tomara el camino por ella, teniendo solo que limitarse a seguir a su acompañante. ¿Por qué toda esa gente no se había limitado a lanzar la moneda a un pozo, que habían tenido que ir en persona o pasársela a un desgraciado? ¿Volvía siempre al dueño con algún tipo de magia o… perderla era una horrible idea? Ese pensamiento le recordaba a uno de los artefactos demoniacos favoritos de su padre. Una pata de conejo que daba suerte a raudales, beneficiando enormemente al dueño… hasta que se perdía, y siempre se perdía, momento en el cual empezaba la racha de mala suerte, que acababa inevitablemente en muerte, usada para alimentar la pata, en esos momentos ya en propiedad de otro. No la tiraría, morir en ese plano no era un drama, conseguir volver era un engorro, pero tenía toda la eternidad por delante. ¿Pero cabrear a la diosa de la muerte haciéndose la listilla? No gracias, un demonio no-muerto debía ser uno de los mayores horrores que los de su raza podía experimentar, eternamente vivo, pero incapaz de volver a casa, enfrentándose a un destino incierto al morir. Sería buena niña, de momento. Estaba tan ensimismada en sus pensamientos que no se percató de que le estaban hablando hasta que la otra peliblanca hubo prácticamente acabado.

-No debes preocuparte por mí…- lanzó la moneda un poco más alto, observando como su superficie plateada reflejaba los rayos del sol majestuosamente. ¿No la tiraban por algún tipo de conjuro de avaricia? Parecía posible… brillaba tanto que le dolían los ojos-Puedo apañármelas perfectamente, me adelantare y llegare más rápido si la cosa urge, pero creo que exageráis…- Tenia alas, las usaría llegado el caso, pero transformarse allí delante… no le parecía buena idea, además ¿no había wyverns por la zona? No iba a dejar que la cazaran como un pajarito solo porque tenía prisa.

Para cuando se dio cuenta, llegaron al final del bosque, un eufemismo para decir que se habrían despeñado por el acantilado si no les hubiera costado tanto avanzar en primer lugar. Dado que había una isla flotante de esas típicas de la zona delante, la diablesa ya se estaba transformando para desplegar sus alas, preparándose para coger a la mujer por la cintura y transportarla como un águila que ha cogido un pajarito, pero no era la única con sorpresas y al llegar a su altura noto un leve cosquilleo en su piel, interrumpiendo su transformación por si acaso y dejando ver de cara al exterior poco más que un espasmo súbito y un temblor, que en nada reflejaban el horror que apunto había estado de ser desatado.

Llego tarde al espectáculo, pero viendo los cristales de lo que suponía que era hielo y el árbol derribado, no hacía falta ser un lince. Soltó un silbido de admiración y siguió avanzando para cruzar a la isla gracias al puente improvisado, como si allí no hubiera pasado nada.
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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Liello El mestizo el Miér Oct 12, 2016 6:50 pm

Mi llegada al mundo no tuvo que ser bien recibida, eso lo entiendo, mi madre tuvo el valor necesario para suicidarse justo después de mi nacimiento y no antes, dándome así el regalo de la vida, una vida marcada por el pecado, el pecado de mi padre, un ser despreciable que robó de mi madre su tesoro más preciado, su virtud, su gracia y eso fue lo que acabó con ella.

Pero aunque eso fue hace mucho, sus consecuencias se extienden por el tiempo hasta los días de hoy, hasta mi llegada al mundo, hasta mi exilio y su consecuencia final será mi venganza.

Y por eso me encuentro aquí, en este camino, en este momento de la historia en el cual, mi única meta es encontrar alguna pista de mi antecesor, mi padre, ese hombre que nos robó tanto y que juro ante los dioses que lo pagará.

Ha sido un viaje duro, pero creo que ha merecido la pena, le digo a mi acompañante mientras observamos como el sol sale de su descanso nocturno por el horizonte y  a lo lejos una pequeña aldea surge de entre la niebla matinal, haciendo que nuestro viaje no haya sido en balde.

Nos acercamos a la aldea por el camino que sale del bosque y observamos cómo sus edificios siguen estando iguales que hacia muchas lunas, desde el incidente. En sus calles desiertas no se escuchaba ni un alma, las casas algunas derruidas, otras a medio derruir, pero eso si, todas cubiertas de un musgo de color verde oscuro, daban la sensación de tranquilidad, una tranquilidad muy poco ortodoxa.

Noto como mi acompañante no se siente a gusto en estas situaciones, es normal, él es solo un joven asustadizo y no ha vivido y la mitad de lo que he vivido yo, no por edad, la cual es más o menos la misma, sino porque él acaba de salir de su aldea y yo no pude regresar a la mía después de la guerra.

Seguro que es aquí- digo mientras miro a mi acompañante con tono de duda

Sí aquí ponía la carta- dice el mientras revisa mentalmente el contenido de la misiva

Nos adentramos más en la aldea, pero solo encontramos soledad y ruinas, las casas cada vez que avanzábamos se parecían menos a casas y más a un montón de escombros, y las calles, por llamarlas algo, se habían rendido en su lucha contra la vida, dejando que las hierbas y las plantas ocuparan el lugar donde hacía muchos años estaban sus adoquines.

De repente, ante mí aparece una construcción de piedra que nada tenía que ver con las demás casas de la pequeña aldea, era una torre, alta muy alta, con el tejado terminado en pico, sus más de 39 pies le daban un porte distinguido dentro de la estructura arquitectónica de la zona, pero sobre todo era el aire, el aire que de ahí emergía tenía un halo a magia.

Me dispongo a entrar, no pierdo nada por intentarlo, pienso mientras empujo la puerta de la torre, que estaba atascada con algo, por más que empujo no consigo moverla más  de lo que ya está, intento pasar y lo consigo al igual que mi acompañante

Menos mal que no somos orcos- digo mientras miro la estrechez de la abertura de la puerta por donde acabamos de pasar.

La sala donde nos encontramos era redonda, redonda y estrecha, en uno de sus costados hay una escalera que sube hacia arriba, aunque antaño conectaba con la parte de arriba de la torre, ahora solo llega hasta la mitad, y sus tablones del final, roídos y ennegrecidos por el paso del tiempo denotan la inseguridad de su estructura.

Tenemos que hacerlo- le digo a mi acompañante, mientras me encamino a subir esas inseguras escaleras.

Cuando llego al final, veo que la escalera parecía menos empinada desde abajo, pero aun así no tengo miedo, mi ansia de encontrar lo que me ha llevado hasta aquí puede con ello, pero ante mí se abre un abismo, la escalera estaba rota y el agujero que se había abierto entre los dos extremos era muy difícil saltarlo sin sufrir una caída abrupta.

Tengo una idea- le digo mientras cojo de mi petate una cuerda gruesa

Ato su  extremo a una flecha y la disparo contra una viga de madera que sujetaba el techo de la habitación superior. La flecha da en el clavo y se agarra a esta, cojo la cuerda y salto al vacío susurrando ojala no me mate.

La cuerda aguanta y puedo trepar por ella hasta alcanzar un punto de apoyo para agarrarme y consigo llegar a la habitación superior. En cuanto subo me asombro de lo grande que es, no me lo esperaba, a mi izquierda había una cama donde supongo que reposaría, en frente, la habitación se habría y se podía observar las pareces en forma circular decoradas por unas librerías grandísimas donde antaño reposaban libros, ahora solo un par de hojas y alguna caratula rota. Y en el otro lado un laboratorio con una mesa enorme llena de cristales y líquidos derramados y al fondo una ventana desde donde se veía como el sol hacia irrupción en la pequeña villa desolada.

Esto es un desastre- digo a mi acompañante, pero un momento, mi acompañante… ahh estas aquí

¿Cómo habrá subido? Yo no le he visto utilizar la cuerda… bueno es hora de buscar algo que nos sirva.

No veo nada, solo basura y desorden, me acerco a la estantería pero todo lo que hay es completamente prescindible, sigo buscando por entre la mesa pero de repente me paro en uno de sus cajones, está cerrado y su cerradura hace tiempo que no se abre. Sin pensarlo demasiado le pego una patada con todas mis fuerzas y el pequeño compartimento se abre y puedo observar como contiene una llave pequeña de hierro y una nota que pone: “Jungla de Uzuri. Templo maldito”

No presto demasiada atención a la nota pues lo que realmente me intriga es la llave, eso significa que hay una puerta, y debe estar aquí.

Busco por las paredes intentando encontrar un pasadizo oculto, pero no tengo mucho éxito, tiro las estanterías al suelo sin mucho esfuerzo pues estaban carcomidas por las termitas y cuando caen se rompen en mil pedazos. Hago esto una por una hasta que encuentro lo que ando buscando. Detrás de una de estas se escondía una pequeña puerta de madre con un candado de acero grande como la cabeza de un bebé.

Esto es- digo a mi acompañante- seguro que aquí encontramos alguna pista de su paradero

Y acto seguido abro el candado, que cae al suelo haciendo un ruido ensordecedor. Abro la puerta y entro en la estancia oculta, todo está oscuro, demasiado oscuro no logro ver nada, menos mal que mi acompañante me avisa y me da una lamparita de aceite que enciendo con mi pedernal e ilumina parcialmente la habitación.
Lo que veo me impresiona mucho, la habitación estaba vacía, solo había una mesa en el centro y encima de ella un cuerpo, o lo que quedaba de él, un esqueleto humano yacía tumbado en esa mesa, todavía llevaba puestas las ropas que debía vestir cuando murió, pero aquellas estaban claramente roídas por los bichos y dejaban ver sus huesos blancos.

Pero algo en ese esqueleto me llama mucho la atención, un colgante, su cadena era dorada y lo que colgaba parecía una moneda de platino con una grabación de una espiral, mi primer instinto es cogerla y eso hago, de repente noto una extraña sensación que recorre todo mi cuerpo y me teletranspota a otro lugar, a un lugar que no podría describir, pero en la lejanía veo a un hombre, vestía las mismas ropas que el esqueleto, se acerca a mí y se ríe

Ja ja ja- dice - ahora estas maldito. Pero ten cuidado, no eres el único, ve hasta el templo y cumple tu misión antes de que la maldición te consuma para siempre.

Me despierto de mi letargo, vuelvo a estar en la habitación con el cadáver, mi acompañante me mira asustado por lo que acabada de suceder, le miro y le digo:
Creo que el medallón estaba maldito y ahora la maldición crece en mí- cojo la hoja de papel que había cogido del cajón de la mesa y digo: Jungla de Uzuri, esa es la respuesta.

Salimos de la torre con más preguntas de las que entremos ¿Por qué mi padre tenía a ese hombre encerrado y le dejó morir? ¿A caso él tenía la maldición escribió esta nota? ¿En la Jungla encontraré la respuesta y ayuda contra la maldición? ¿Quién sería ese señor que me había advertido?

Mientras salíamos de la aldea rumbo a la ciudad, mi mente no deja de recordar a ese hombre que había visto, como me había pasado la maldición y cual debería de ser su siguiente movimiento eran los interrogantes que no le dejaban prestar atención a su camino.

Cuando me doy cuenta ya estoy muy cerca de la ciudad que antes tan solo podía distinguir en la lejanía, se trataba de una ciudad gloriosa, una enorme agrupación de casas de piedra se asentaban en una de las laderas de una monta tan grande que no se podía ver su cima, mientras avanzo hacia la puerta de entrada veo como una muralla de piedra de muchos pies de alto envuelve la ciudad para su defensa contra el exterior.

La puerta de entrada principal era majestuosa, alta de madera negra y coronada con una estatua de un dragón y una espada, que también lucia en todos los estandartes, deduzco que es el emblema de la ciudad, me dispongo a pasar pero antes de ello, coloco mi capucha sobre mi cabeza tapando así mis orejas de elfo, no quiero que sepan que soy un mestizo, prefiero que me crean un mhare.

Una vez dentro de la ciudad, mi olfato me lleva directamente al barrio mercante, esos olores exóticos, esos perfumes, todo lo que hay se vende era poco común por estos lares. Observando mucho me fijo que uno de los comerciantes le explica a otro como está cogiendo provisiones para hacer un viaje en barco hacia el sur.
Cuando el comerciante deja de hablar le sigo y aprovecho cuando está solo para abordarle.

Le puedo hacer una pregunta- le digo mientras le intento parar

Si dígame- responde el con muy buenas maneras

Soy nuevo en la zona y estoy buscando un método para poder ir al sur, cerca de la Ciudad Esmeralda ¿sabe cómo puedo llegar?

Amigo mío-  Dice mientras me hecha su mano por encima- estas de enhorabuena, yo mismo acabo de fletar un barco dirección Kasalaba, un pueblecito mercante al norte de Mashamba Miele, si quieres puedes unirte a mi tripulación, puedes pagarme con tu trabajo en el barco si lo deseas.

Gracias, pero mi acompañante tambien tiene que venir- le digo mientras miro a mi espalda, pero este ha desaparecido ¿Dónde se habrá metido? ¿Seguro que era real?

Y después de esta conversación me veo subido en el barco de aquel comerciante tan hablador,  limpiando la cubierta, pero no me importa, mi objetivo de llegar a la jungla cada vez está más cerca.

Pasan los días, las semanas, los meses y por fin llego a mi destino, desembarcamos en una pequeña aldea costera, cuando me bajo del barco, miro hacia él y siento como si media vida se quedara ahí, dejo muy buenos recuerdos y otros no tanto, cosas del viaje.

Nada más llegar a la aldea busco mi siguiente medio de viaje, una caravana mercante formada por un par de mercaderes y un carro, que se adentraba en la jungla dirección Ciudad Esmeralda y que no pusieron demasiadas pegas para que les acompañara en su viaje, me pueden dejar lo más cerca de la jungla que les permite su camino, pero a partir de aquí ya tengo que seguir solo.

En mi frente, la espesa jungla se abre  hasta que no me da más la vista, sus árboles frondosos, sus lianas me llaman la atención pero hay algo que me lo llama mucho más a lo lejos veo unas pequeñas plataformas de tierra, como si de nubes se trataran pero completamente reales, esas plataformas tenían vida en su interior y se podía llegar a ellas, me acerco lo suficiente para ver algo que o me cuadra demasiado, veo a lo lejos una figura que en un abrir y cerrar de ojos tira un árbol con algún poder emanado de sus manos, el sonido del árbol cayendo se pudo oír en toda la inmensidad de la jungla, veo como esa figura pasa por encima de este, no llego a distinguir ya que están muy lejos aún para mí, pero lo que si veo es que no está sola, esa figura está acompañada de otra.

Me estremezco, ¿Puede que se traten de enemigos a los que enfrentarme? ¿Pueden que sean habitantes de la jungla? Lo único que sé es que a partir de ahora tengo que ir con más cuidado.



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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Zeena Samaha el Sáb Oct 15, 2016 12:05 am

OFF: Vaya, está claro que le ha puesto ganas al post para escribir tantas líneas de un tirón. Ehnorabuena (Aunque siempre hay margen de mejora, claro, pero yo también lo tengo, faltaría más) Veamos. Como mencionaba en posts anteriores, la maldición genera o un gran cúmulo de mala suerte o una enfermedad que crece con el paso del tiempo. Ahora mismo Zeena sólo tiene temblores, pero poco a poco se sentirá fría y sudorosa nuevamente.

Primero haré la masterización. Liello tiene la posibilidad de seguir a Zeena y Vanidad, si se apresura lo suficiente, y quizás unirse a la extraña pareja, o ir en paralelo, en cuyo caso, le pondré una línea de acción distinta a la de Zeena y Vanidad. Partiendo de esto, pasaré a describir lo que sucede ahora. Como añadido, la magia de Zeena no surge de sus manos, sino de su ojo. Pero no es visible cómo lo manipula.

ON

Era extraño, pero me había parecido oír algo antes de que me estuviera concentrando en la congelación del agua para romper el árbol. Algo así como piel azotándose contra el aire, a mi espalda. Pero cuando hube cruzado el improvisado puente, lo que encontré tras de mí fue únicamente a la muchacha de cabellos plateados, aparentemente impresionada, o agradada.

Para mi propia sorpresa, me sentía bien. La adrenalina inundaba mi cuerpo como el fuego se extiende por un bosque. Mi cuerpo ardía en deseos de saber qué era capaz de hacer después de tantos años sin practicar la magia. Y en cierto modo, empezaba a echarla de menos. ¿Por qué?

Había sido tan independiente de ella, y la consideraba la culpable de mis problemas anteriores. Pero aun con eso, notaba que era parte de mí, y no estaría completa si no aceptaba esa parte de mí. Tendría que perder el miedo a utilizarla.

Mientras todos estos pensamientos cruzaban mi mente de forma febril, notaba una sensación helada recorriéndome la sien. Una gota de sudor frío no era nada bueno, sino un signo de que la maldición estaba regresando. Se agotaba el tiempo.

Debía apoyarme en esta mujer para poder conseguirlo- y de hecho, lo estaba haciendo. Me estaba ayudando con esta carga.

Cuando salimos de la arboleda del bosque, pudimos divisar, unas islas más allá, una edificación de piedra, aparentemente gastada, a excepción de un monolito de piedra con grabados. A esta distancia podía verlo. Debía de ser gigantesco, igual que el susodicho templo.  Tan solo unos abismos de 6 metros de ancho separaban las islas.

En la primera isla, la que estábamos pisando, había un lago en el centro, de aguas cristalinas y muy claras. Tan claras que se podía ver el fondo…. Que no era sino el vacío sobre el que flotaba la isla. El agua flotaba bajo la isla, sin nada que la sostuviera, y parecía seguir por debajo de ella hacia otras islas.

El lago se mostraba rodeado de fina arena blanca, con apenas un árbol no muy grande en el centro del lago, y otros tantos desperdigados alrededor.

Decidida, caminaba hacia las aguas, pero un canto que resonaba en el aire, no demasiado lejos, me hizo detenerme.

Buscaba y buscaba, hasta que por fin di con el origen de aquellos bellos cánticos.

Sobre la arena yacía una figura de aspecto femenino, de espaldas a nosotras dos, luciendo su piel desnuda bronceada y brillante bajo el sol, con su larga cabellera negra como el carbón derramado en forma de abanico sobre su espalda. Sus músculos parecían bastante tonificados, y  movía en un suave vaivén las piernas de un lado a otro.

Para mi sorpresa, apenas había detenido su canto tras el sonoro golpe del árbol cayendo sobre la tierra, y sólo se giró lentamente, curvando y retorciendo su tronco, cual contorsionista.

La mujer tenía una mirada de un color claro que no podía distinguir en la distancia, pero por su forma de mirarnos, estaba claro que no se encontraba del todo a gusto con nuestra presencia.  Sin hacer amago de levantarse, se mantuvo observándonos con atención, atenta a cualquier movimiento que hiciéramos.

---------

Por otra parte, en la espesura de la selva, las hojas de palma rodeaban al joven elfo que, sorprendido por el derribo del árbol, se quedaba patidifuso sin saber si seguir o no.

Pero su decisión tendría que ser acelerada, pues un gutural gruñido se dejaron oir a las espaldas de él.

Un enorme jaguar mostraba sus afilados dientes ante el elfo, probablemente haciendo acopio de posesión de su territorio.

El animal estaba preparado para saltarle si hiciera falta, por lo que el elfo podría decidir entre combatirle o salir corriendo.


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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Vanidad el Lun Oct 17, 2016 8:02 pm

La mujer del parche se giró hacia ella en cuando salió del precario equilibrio que era ese puente, siempre había pensado que eso de que los arboles no fuesen planos era un importante fallo en la mente del dios de las plantas, fuese cual fuese, hacía décadas que había dejado de intentar seguir las volátiles creencias humanas, nunca había empezado a intentarlo en realidad. No parecía la mirada que se le hacía a alguien para asegurarse de que no se había partido la crisma al caer desde… vete a saber la altura, sino la que hacías cuando te girabas al escuchar un rugido y solo encontrabas un pequeño gatito. La diablesa no pudo evitar sonreír y agitar la mano como saludo mientras intentaba no reírse, por pura supervivencia, ya que caerse sonaba muy peligroso y transformarse mientras estallaba en carcajadas sonaba…francamente difícil.

Saltó grácilmente del tronco a la isla y siguió andando junto a su acompañante, sin decir nada, no era como si estuviese ahorrando energía para la titánica carga que soportaba, eso habría implicado que no se veía con fuerzas de tener éxito, y eso no había pasado en… nunca, en realidad, sino que se trataba más bien de que no acababa de apreciar las charlas banales en las que se enzarzaban las especies mortales, por lo que se limitó a observar el paisaje, preguntándose si esos bosques en las islas flotantes tendrían también ardillas voladoras, parecía una idea lo suficientemente adecuada como para ser real, y nadie, salvo una ardilla, iba a convencerla de lo contrario. Perdida en sus pensamientos ardilliles tardo un poco en percatarse del edificio que se veía en la lejanía, tan grande que inicialmente lo había confundido con una montaña negra como el carbón. Era…curioso, con un fuerte contraste con el resto de la isla, como si hubiesen traído las piedras desde… vete a saber dónde, le recordaban a casa, pero nadie en su sano juicio habría traído piedras del foso para construir un templo, puede que fuese obsidiana normal y corriente, de algún volcán cercano, o que… algún dios muy vanidoso hubiese querido su templo negro y hubiese cambiado el color. Porque ese era el objetivo ¿cierto? Dudaba que hubiese DOS edificios espectaculares en esa sección de islas en concreto, seria mucha casualidad y demasiado esfuerzo.

Pero del mismo modo que un niño al que se le enseñaba un juguete nuevo, toda la atención de la diablesa se enfocó en el lago que tenía delante, con su paradisiaca arena blanca, sus aguas claras y cristalinas, estuvo a punto de darse un chapuzón, hasta que vio que el lago NO tenia fondo, literalmente, el agua parecía flotar, así que se decidió por tirar una piedrecita, y a pasar de largo, por si acaso. Para rematar la idílica playa, esta venía con banda sonora incorporada, aunque tardo un poco más de lo que esperaba en encontrar el origen, una mujer de melena negra y piel bronceada, lo que le parecía extraordinariamente raro, ya que su acompañante, humana hasta donde llegaba a ver, había tenido que derribar un árbol para llegar hasta allí. ¿Vivía en esa isla?¿Sola? Parecía improbable, lo que llevaba a la inquietante pregunta de cómo había llegado allí, puede que no inquietante para la mayoría de mortales, que lo verían como una simple curiosidad, pero para un demonio disfrazado… podía estar delante de uno de sus congéneres, uno no demasiado amigable.


Spoiler:


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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Liello El mestizo el Vie Oct 21, 2016 3:35 pm

Sí, parecen personas- digo mientras observo en la lejanía a los dos seres que momentos antes han tirado un árbol.

Veo cómo pasan a través de él y llegan a otra de las plataformas donde las pierdo de vista.

Que extraño, que harán aquí- digo mientras avanzo por la espesa jungla.

Mi primera intención es ir a su encuentro, pero sin acercarme demasiado, sin que me vean para así poder observarlas con total tranquilidad, pero algo me quita de mi cabeza rápidamente ese pensamiento.

Un sonido esperpéntico, un rugido que estremece toda la jungla pero en particular me estremece a mí, lo noto cerca, observándome.

Instintivamente, mi primer recurso es mirar hacia todo los lados buscando un árbol el cual poder escalar, miro a la derecha y observo que no hay mucho refugio, miro hacia la izquierda y entonces me decido a ir para ese lado. Observo como hay un conjunto de árboles con lianas que en caso de necesitarlos me podrían dar unos segundos esenciales en mi huida de tal monstruo.

La respiración cada vez está más cerca, noto como el aire se solidifica y cada vez me cuesta más respirar, no sé si es por la tensión del momento o es esa maldición que se supone que tengo, lo único que sé es que cada vez me estoy menos lucido, me cuesta más pensar, y me encuentro en una situación en la que necesito estar lo más espabilado posible si quiero seguir andando por este mundo.

Al final me decido a ir por la derecha, sin correr, despacio, el monstruo todavía no ha dado la cara y creo poder evitarlo, ando por entre las hierbas observando siempre a mi alrededor, me desplazo sigilosamente hacia los árboles que considero que son más seguros, cuando …. Clak! Piso una rama, y el ruido hace que la bestia salga de su escondrijo y pueda verla perfectamente y lo peor de todo ella a mí también.

La bestia en sí era un jaguar negro, majestuoso, de casi mi estatura, con unos dientes amarillos y enormes que apuntaban directamente hacia mí.

¡Una rama!- pienso para mis adentros- ¡voy a morir por una rama!

El jaguar no para de mirarme y de rugir abriendo la boca, yo estoy muy cerca del primer árbol, creo que con un esfuerzo podría llegar a subirme a este, aunque no creo que sea suficiente como para despistar a esta bestia.

¿Y si le ataco?- me digo mientras miro fijamente a mi adversario- No creo que pudiera matarle, creo que lo mejor es huir.

Mi siguiente movimiento es necesario, en un abrir y cerrar de ojos, me lleno de valor y rompo a correr contra el árbol, mi adversario hace lo mismo en mi dirección, pero la fortuna hace que por unos pocos centímetros no me alcance y soy capaz de trepar dicho árbol hasta su copa, pero no me siento tranquilo, la bestia sin cortarse un pelo, llevada seguro por su hambre y su sed de cazar, se encarama al árbol y es capaz de empezar a trepar con sus garras.

Cojo una de las lianas que salen de la copa del árbol y salto hacia el suelo, la sensación que experimento es la misma que la del vuelo de un pájaro, durante unos pocos segundos, cierro los ojos y me veo volando por encima de la jungla, llegando al mar, surcando el llamado desierto azul y llegando a mi casa, a mi aldea, pero todo eso se desvanece y caigo al suelo.

He avanzado menos de lo que creía, me siento débil- pienso mientras veo como el jaguar me mira desde lo alto del árbol donde instantes atrás estaba yo- si me llego a quedar me hubiera matado- sigo pensando cuando observo la intención de mi adversario de tirarse al suelo y seguir con su caza.

No pienso más que en correr hacia delante, avanzo rápidamente entre raíces, plantas y árboles, oigo su respiración cerca, sus rugidos en mi espalda, está lo bastante cerca como para no poder esconderme pero lo bastante lejos como para poder pensar mi próximo movimiento. Mientras sigo corriendo veo enfrente de mí un acantilado, estoy a varios metros de él, y después el vacío.

¡Mierda, voy a morir!- me digo mientras veo como el jaguar se acerca rápidamente a mí y me rasga con su garra un costado. El dolo es insufrible, el cansancio demoledor, nunca me había cansado tanto, pero sigo corriendo, es eso o morir- pienso mientras me acerco al acantilado.

El jaguar está apunto de cogerme y no tengo más remedio que saltar si quiero tener la mínima oportunidad de vivir, si me quedo me mata, si salto puede que con suerte algún árbol, algún río pare mi caída y no sea mortal. Me freno antes del acantilado y en una décima de segundo lo decido. Salto.

Mientras salto pegado al acantilado, veo como el jaguar no puede frenar y salta al vacío conmigo. Con su garra intenta alcanzarme pero la suerte hace que le falten unos cuantos milímetros y no es capaz de llegar a su objetivo.  Por lo menos el también morirá- pienso mientras veo caer a esa criatura y mover las patas en el aire intentándose agarrar a  algo que no existe.

Mientras caigo veo que del acantilado sale unas raíces que cuelgan, y que gracias a mi frenada puedo agarrarme a una de ellas.

Me quedo colgando de un precipicio, cogido a una raíz de dudosa estabilidad, con un zarpazo en mi costado derecho que empieza a sangrar, mientras veo como la figura de mi oponente se va haciendo cada vez más pequeña hasta que de pronto un ruido sordo me hace pensar que no ha tenido la misma suerte que yo. He de dar gracias a ese momento de duda que tuve en la boca del acantilado y a estas raíces milenarias que me han salvado de acabar con mis sesos esparcidos por el suelo de la jungla.

Lástima de no traer un piolet, me hubiera sido de gran ayuda- digo mientras sigo colgado de la raíz que afortunadamente sigue resistiendo mi peso. De repente una idea recorre mi mente y hace que con la mano que tengo libre coja una de las flechas de mi carcaj y la clavo en la tierra de tal modo que puedo apoyarme en ella para poder ir subiendo hasta que consigo llegar a la cima del acantilado.

Me siento desfallecido, es como si toda mi energía estuviera consumida, como si llevara caminando por el desierto meses y no pudiera ni tenerme en pie, la herida no para de sangrar, cojo mi pañuelo y me lo pongo a modo de venda improvisada para que no me moleste a la hora de caminar.

Yo antes aguantaba más- me digo mientras me tumbo en la tierra y miro el horizonte. Antes con la carrera no me había podido percatar que las islas flotantes en las que antes había vista a esas personas tan raras cruzar, no eran solo un camino de islas, sino que casi todo el cielo estaba cubierto por ellas, y que sin duda había más de un camino para poder seguirlas.

A lo lejos se extiende una de esas islas, casi pegada al suelo, seguro que sirve de plataforma para poder subir al nivel superior, sin gran esfuerzo subo por ella y veo otra un poco más arriba que también me encamino a subir y así unas cuantas más hasta que puedo observar que he alcanzado una altura interesante, delante de mí se extiende otra isla, mucho más grande que la anterior y llena de árboles, me adentro en ellos, pero no consigo ver más allá de sus ramas.

Creo que la mejor opción es subirse y ver lo que hay delante, no quiero volver a enfrentarme a un acantilado- digo mientras me encaramo al árbol más alto que consigo ver. Cuando llego su copa, desfallecido por el cansancio, el dolor de la herida y agotado mentalmente por algo que no logro saber, veo en la lejanía una edificación de piedra que parece antigua y lo que era un monolito grande.

Ese debe ser el templo- digo mientras miro con más atención. Pero estoy tan cansado- me repito - debería descansar un poco.

¡No! Tengo que localizar ese maldito templo del que hablaba la nota, y tengo la sensación de que no soy el único- digo mientras veo como dos figuras recorren la isla con un lago en el medio,  que estaba delante del bosque donde yo me hallaba, eran las mismas personas que había visto antes tumbar un árbol sin tocarlo.

Son gente muy rara- me repito mientras observo que no son solo dos, que en  verdad son tres las personas que se encuentran en el centro de esa isla a orillas del lago, pero una de ellas es muy extraña, estaba tumbada en la orilla y parecía como que cantaba, las otras dos personas se quedaron mirándola.

Me puede el cansancio- creo que tomaré un poco el aire aquí arriba antes de emprender la marcha hacia el templo y encontrarme con esas personas tan extrañas.


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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Zeena Samaha el Sáb Oct 22, 2016 3:57 pm

OFF Liello, sin querer que suene como que tu post no me haya gustado, que me ha encantado, debes saber que en una partida con masterización, debes efectuar tus acciones con la posibilidad de que te salga bien o no, porque quien decide si sale o no bien es el máster. Evidentemente no todo, cosas simples como subir un árbol o abrir una puerta, a no ser que sea en momentos concretos, o porque sea más oportuno, no se espera que el máster te lo vaya a impedir. Pero sí estaría bien que, cuando vayas a hacer un post de estas características, consultes al máster, en este caso yo, para decirte qué va a pasar y qué planes tiene. Y discutir entre ambos si tus acciones salen o no bien según lo que estaba planeado por el máster. Te lo digo porque, si bien ahora no es un problema, más adelante si haces acciones que no dependen de ti que salgan bien o no (Como lo del jaguar, que bien podría haber actuado de otra forma según la situación hubiera acontecido), puede ser que no dejes que ciertas cosas que deberían pasar pasen.

También advierto que un máster puede decidir castigar a un jugador, teniendo razones para ello, como una desobediencia de un evento o algo así.

Como probablemente no sabías esto, y dado que el evento no era importante no pasa nada, pero procura tener esto en cuenta para la próxima vez. Dicho esto, sigamos adelante.

Te informo por otro lado que como estás separado del grupo, tus mastereos irán aparte, por lo que puedes contestar aunque Vanidad no haya contestado, y viceversa, Vanidad puede contestar aunque tú no hayas contestado. Eso hasta que te juntes con ellas. En esta acción, sin embargo, si deseas, puedes juntarte con el grupo en una acción.



----------------------------------------------------------------


ON:

Al ver que la mujer había detenido su canto y nos miraba fijamente, me detuve en seco, pensando bien si debía o no seguir avanzando. ¿Sería amistosa? ¿O por el contrario… estaría lo suficientemente enfadada como para que se nos lanzara a la yugular? Por otra parte, estaba desnuda, y no tenía ningún arma que le permitiera defenderse. Quizás fuera inofensiva.

Caminando di unos pasos hacia ella, observando a la mujer que teníamos delante, y poco a poco empezaba a distinguir detalles en su anatomía. Podía ver su rostro con un gesto de tensión en la frente y mejillas, y sus brazos y piernas parecían tensos como el acero, como si habitualmente hiciera carreras o algún ejercicio físico fuerte. De tener que enfrentarme mano a mano con ella, yo tendría las de perder, sin duda, así que evitaría acercarme demasiado.

Pero ella estaba al lado del agua, y ver que estaba transparente me llamaba la atención y me hacía querer acercarme.

En cuanto estaba a una distancia a la que podría disparar a la mujer con casi total certeza, la mujer se levantó de un salto, y ahí me di cuenta del poderío físico que ella tenía.

Con apoyarse en ambas manos, se impulsó desde el suelo y se puso en pie, mirándonos a la peliblanca y a mí, con una mirada tan seria y penetrante que pareciera que estuviera mirando en el interior de mi alma, mientras nos mostraba su desnudez.

Posee caderas anchas en comparación con el resto de su cuerpo, cintura y abdomen estrecho, todo ello musculado, igual que sus piernas y sus brazos. Sus pechos no parecían muy grandes, apenas serían como los míos, pero parecían duros como rocas. Tenía el cabello largo y asalvajado cayendo por su piel bronceada desordenado, y dos ojos amarillos que se mantenían observando quizás el interior de nuestro cuerpo.

Todo su cuerpo estaba musculado, pero en cierto modo, cuando estaba relajada como antes en el suelo, mantenía su femininidad.

Pero no ahora. Ahora parecía tener los músculos tensos, preparada para cualquier eventualidad.

Me detuve. Esta mujer podría bien ser peligrosa, y no confiaba en que me dejara pasar fácilmente a su lado. La tensión era tal que el más mínimo crujido la desataría sin control.

La mujer entonces empezó a hablar en una lengua desconocida para mí, pero su tono era claramente agresivo. Seguramente sería una seria advertencia, una última advertencia antes de atacarnos sin control.

Tragué saliva ¿Debería callarme y darme la vuelta, o intentar hablar con ella? ¿Y qué haría la moza que estaba a mi lado ante estos eventos?

Quería observar qué hacia ella, porque no estaba segura de si proceder por mi cuenta o no.

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Por otra parte, el elfo ahora mismo estaba en la calma que aparecía entre tormentas, pero a saber cuánto duraría aquello.

Desde el árbol donde se encontraba podía observar la escena que estaba ocurriendo, aunque no pudiera distinguir los detalles como la anatomía de la mujer desnuda, o el tono de su voz, pero se podría hacer quizás una idea de lo que estaba pasando.
Frente a sí, tras la larga corrida entre él y el jaguar, tenía el tronco extendido que momentos antes habían tirado las dos chicas, y que podría usar como puente si quería llegar a la isla. En caso contrario, bien podría hacer un rodeo hacia dos islas más que se encontraban relativamente cerca de la primera, y que con algo de maña, podría alcanzarse. Sin embargo, sin herramientas, no había muchas posibilidades que escoger



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OFF La lengua que habla la mujer es dracónico, pero eso no lo puede saber ni tu personaje ni el mío, porque no conocemos la lengua. Corto el post aquí porque si no, no voy a dar oportunidad al personaje de Vanidad a responder a las acciones, pero consultaré con Vanidad sobre lo que va a hacer y editaré este post

También necesitaré datos sobre lo que hará Liello, porque este no va a ser el post de masterización completo. Necesito que ambos me consultéis en MP vuestras intenciones y qué quereis hacer, e iremos desarrollando la respuesta para que luego ya publiquéis vuestro post. Enviadme los MPs a la cuenta de Señorita X.


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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Liello El mestizo el Dom Oct 23, 2016 10:13 pm

Agua… ¿Otra vez el agua, pero dónde estoy?- digo mientras miro a mi alrededor.

Aunque el lugar me es familiar no puedo distinguirlo, solo distingo el agua. Me quedo quieto durante unos momentos y lo que veo me hace recordar mis verdaderas intenciones.

Aranel, mi dulce Aranel, era ella, por un instante la veo, veo su cara, sus ojos, sus labios…, los está moviendo como si me intentara decir algo, no la entiendo.

Síguelas, consigo oír entre los susurros del viento mientras desaparece y vuelvo a estar solo, solo pero en el agua.

Uff, me he quedado dormido- digo mientras me seco el sudor de la cara con la manga de mi camisa

A sido demasiado real- me digo mientras observo el horizonte

Síguelas, síguelas- se oye como un susurro en el viento, miro hacia todos los lados pero no hay nadie cerca mío

¿De dónde ha salido esa voz?- pienso mientras observo a las tres personas que tenía delante, en la lejanía.

No se podían distinguir muy bien pero estaban las dos mujeres que había visto antes y una tercera que se levantaba del suelo y se encaraba con ellas

¿Estarán discutiendo? ¿Necesitaran ayuda?¡Ay como duele! - digo mientras me llevo la mano al costado donde el jaguar me dejó su marca que ahora estaba empezando a cicatrizar.

Debería bajar del árbol y ponerme en camino si quiero pillarlas y ver que se traen entre manos, al igual me son útiles- digo mientras me incorporo y me dispongo a bajar del árbol.

Ya abajo, sigo andando por la espesura del bosque hasta que en la lejanía veo como este desaparece y logro observar un árbol caído en forma de puente, sigo andando hasta salir al claro.

Cada vez me resulta más difícil avanzar, aunque he descansado un rato arriba, en la copa del árbol, no ha sido bastante, y me siento sin fuerzas, y a eso hay que sumarle el regalito que me dejó mi amigo el jaguar, que cada vez que me muevo un poco más de la cuenta me duele a horrores, y ahora se le puede sumar el hambre atroz que tengo.

Tengo que buscar alguna planta que pueda comer antes de encaminarme fuera del bosque- me digo a mi mismo mientras miro en todas direcciones buscando algo que llevarme a la boca.

Después de un rato buscando, logro conseguir unja buena cantidad de frutos rojos de una zarza que había cerca del camino, así como unas raíces, que me como sin pensármelo dos veces para intentar aliviar el hambre que tengo, y da resultado de momento.

Veo también lo que se supone que es una planta verde carnosa con un tallo largo, que al córtala suelta una savia blanca que según lo que recuerdo de mis años con los Hunta, servía como anestésico.

Justo lo que necesitaba para aliviar mi dolor- digo mientras recojo varios esquejes de la planta y me aplico la leche que emana de ella en mi herida

Ya me encuentro muchísimo mejor, no con toda la vitalidad que solía tener antes de emprender esta aventura pero si puede hacer más que dormir.

Ahora ya puedo reemprender mi viaje- digo mientras retomo el camino.

Veo el árbol, pero antes de cruzarlo lo vuelvo a mirar de cerca, esta como congelado.

Y esto lo ha hecho la mujer que vi- digo mientras inspecciono el árbol- ¿Qué clase de brujería habrá podido utilizar?, será mejor tener cautela con ellas, no son lo que creía que eran.

Al final logro cruzarlo, no con mucha seguridad pero lo cruzo y ante mí se abre la inmensidad de la segunda isla, sigo andando hasta que en la lejanía logro ver el lago en el cual estaban hacia unos instantes las tres figuras, no consigo verlas ya que el desnivel del terreno me hace estar en una posición poco visible, por eso sigo avanzando hasta que logro verlas, ahí estaban, dos mujeres imponentes, la primera con cabello largo y liso, de piel muy blanca, vestía una camisa blanca y unos pantalones negros y una chaqueta; y la segunda mujer también de cabello blanco aunque más largo, de piel pálida  y vestida con una armadura de cuero y una capa negra

Lo que veo a continuación hace que un escalofrío recorra mi columna y mis pensamientos se nublen, sin posibilidad de hacer nada...


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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Vanidad el Lun Oct 24, 2016 9:12 pm

La diablesa contempló como la desconocida se levantaba de un bote para encararlas, pero no se lanzó al ataque de inmediato. Primer error, ella no habría dudado lo más mínimo, puesto que al parecer se sentía a gusto en esos lares, debía ser su territorio o algo así. Ella desde luego no habría dejado a un par de desconocidas vagabundear por su jardín.

Pero sin una excusa para defenderse y viendo que su acompañante peliblanca tampoco estaba muy por la labor, no parecía adecuado lanzarse sobre esa mujer, por lo que en su lugar siguió caminando a su lado, rodeándola como un lobo a una distancia prudente, observándola. No podría dar una vuelta completa salvo que por algún milagro consiguiera caminar por las aguas, pero le sirvió para verla mejor. Admiró su cara, sus brazos y piernas tonificados, las caderas anchas que contrastaban con el vientre estrecho y plano, y unos pechos firmes. Hizo una pequeña mueca ante ese pelo tan desordenado, pero justo antes de salir de su campo de visión, obligándola a seguirla con la mirada y perder de vista a su acompañante o ignorarla le mantuvo firmemente la mirada a esos ojos amarillentos, ojos que le recordaban demasiado a los suyos en su gloriosa forma demoniaca. Esa sensación la inquieto un poco, pero fue descartada al instante, aunque fuese un demonio, no era de los suyos, estaría bien. Su examen visual había acabado, uno muy diferente al que haría un hombre, o incluso su acompañante, eran razas mortales, sucias y efímeras razas mortales, por lo que su mirada no tenía rastro de lujuria, sino una objetividad práctica, como quien admiraba un perro de caza o un caballo purasangre, y estaba considerablemente satisfecha con el resultado, lo que técnicamente era malo si finalmente se liaban a golpes, pero tampoco demasiado, podría encargarse de una simple humana, sin duda.

Pero entonces habló, nada especial para una humana, y además había estado cantando, por supuesto que podía hablar, pero la sorpresa que hizo levantar una ceja no era debida al acto en sí, sino por el idioma. No lo conocía, no era común, ni ninguno de sus dialectos derivados, ni siquiera era una pronunciación tan cerrada que parecía otro idioma, situación con la que se había encontrado con relativa frecuencia al principio de sus andadas por ese plano, las pocas palabras que consiguió aislar de esa verborrea de tono amenazante no eran común, ni demoniaco, por supuesto, y aunque no podía asegurarlo porque con casi total seguridad no les estaba ofreciendo comida, tampoco elfico. ¿Cuántos malditos idiomas había en ese plano? –No tengo ni idea de qué diablos acabas de decirme cielo…- Era extraño que no se dirigiera a dos humanas, en apariencia al menos, en común directamente. ¿No lo hablaba? Eso iba a ser un problema… Menos mal que improvisaba bien –Hemos venido a devolver esto, ¿lo conoces?- Volvió a tirar la moneda plateada al aire, como llevaba haciendo durante… ya ni se acordaba, un montón de tiempo. –Seria de mala educación enfurecer a los dioses por atacar a alguien que trae ofrendas.- ¿Contaba el material robado Y maldito como ofrenda? No lo tenía claro, había un vacío legal allí.


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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

Mensaje por Zeena Samaha el Lun Oct 31, 2016 4:50 pm

Al principio la mujer se mantenía alerta, con sus músculos tensos y prietos, mientras observaba y analizaba la situación. SE mantenía observando a la demonesa con atención, al ver que era ella quien hablaba. Sin embargo, cuando la demonesa lanzó la moneda al aire, algo se activó en su cabeza. Su mirada se quedó perdida por dos segundos, observando la moneda caer desde el aire a su mano.

Fue en ese momento cuando emitió un fuerte rugido que no parecía humano, sino de un animal muy grande, mientras sus dientes parecían alargarse, especialmente los colmillos.

La mujer empezó a correr hacia Vanidad, y cuando estuvo a una distancia de unos 6 metros, saltó. Su piel empezó a tornarse violeta y escamosa, y su cuerpo cuadruplicó su tamaño, a la vez que le surgían unos cuernos en la parte posterior de su cráneo. Su cuerpo se transformaba a una velocidad que apenas parecía que momentos antes fuera humanoide.

Se había vuelto una dracónida, y su gran salto iba a hacerle caer sobre Vanidad y empujarle contra el suelo si ella no hacía nada por evitarlo. Pero tendría poco tiempo para esquivarla, y era posible que, durante el vuelo, le infligiera daño igualmente por sus afiladas garras.


Sin embargo, la peliblanca saltó por encima de ella mientras efectuaba alguna clase de magia extraña, aunque se llevó consigo un zarpazo de regalo de la dracónida. Cuando vio que su rival estaba por encima de ella, a cosa de unos metros, lanzó una poderosa llamarada hacia el estómago descubierto de Vanidad, procurando calcinarla cual hierba seca.

La dracónida fue a procurar erguirse para pelear contra ella.

----------------------------------------


Mientras tanto, yo me hacía a un lado cuando veía a la mujer acercarse a esa velocidad, no dándome tiempo a desenfundar mi pistola, y una pelea de bestias se desató ante mis ojos. No sólo reusltó que la mujer era draconiana, sino que mi acompañante tampoco era normal. ¿Y ahora qué haría? Ninguna de las dos me había querido hacer daño, y aun con eso, no sabia si disparar o esperar. La peliblanca me estaba ayudando con la moneda. Iba a ser un problema que la dracónida, al haberla visto, se lanzara con una furia inusitada.


Desenfundé la pistola de mi cintura, y tras amartillar el percutor, observé a ambas. Dadas ambas posiciones, un disparo podría ser muy dañino para las dos, cosa que no pretendía.

Decidí que era mejor esperar a un momento adecuado, o preparar mi próximo "truco de magia"-


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Re: El cofre maldito [Privada con Masterización]

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