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Un buen precio a un hospedaje

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Un buen precio a un hospedaje

Mensaje por Kael'Thas Sunstrider el Vie Mar 25, 2016 10:02 pm

Hacían unas semanas que había salido de mi palacio de Quel’Thalas al exterior en búsqueda del conocimiento, de la ilustración y de la superación. Numerosas habían sido las enseñanzas que había aprendido de diferentes maestros, forasteros y personas común a lo largo de mi viaje, se podía decir que había sido fructífero mi avance en mi investigación de magia de fuego.

Cuanta sed – Dije viendo mi cantimplora que colgaba del caballo que me había acompañado en el viaje- La cantimplora está vacía. ¡Qué buena suerte que tengo! – Dije sarcásticamente.

Ya era de noche y tenía ganas de acampar y descansar de un largo día galopando, pero, algo me decía que no lo hiciera. Quizás sería que por lógica, después de un día cabalgando sin siquiera ver un rastro de civilización al menos tendría que haber una taberna de mala muerte donde poder guarecerme y dar descanso a mi caballo.

Sin embargo luego de unas horas más no había rastro de edificaciones así que decidí que estaba bastante cansado mi caballo y desmonté. Caminé media hora al lado de mi compañero y pude escuchar alguna algarabía que se oía más adelante.

Alfín. Una posada- Dije viendo aquella edificación medio improvisada y volviéndome para acariciar al caballo- Vamos, descansaremos.

La taberna más bien era una choza grande, no lo suficientemente grande como para ser catalogada como una posada, pero tampoco tan pequeña para ser una casa normal. A un lado de este edificio estaba uno más pequeño con puertas más espaciosas. Pude divisar lo que parecía un establo y me dirigí hacia él.

Buenas noches viajero, ¿En qué le puedo ayudar? – Dijo un hombre que salió de la nada y parecía un poco viejo para trabajar en una taberna – No se preocupe, le atenderemos a usted y a su caballo como unos reyes.

Casi de inmediato comencé a desconfiar de aquel hombre, sin embargo, era muy tarde como para escatimar en prejuicios y le di la oportunidad sin confiar mucho en él. Miré sus ropajes y eran algo andrajosos, alguna tela marrón que por lo descuidada intuía que alguna vez fue blanca.

Pase, pase a la taberna. No se preocupe se le atenderá muy bien –Dijo el hombre antes de titubear y casi interrumpirse así mismo – Le ruego sea piadoso con este servidor y lea aquel cartel- Señaló hacia la pared.

Me acerqué a la pared y comencé a leer.

“Importe por estancia:
Una noche: 2 monedas
Dos Noches: 4 monedas
Cuatro noches: 8 monedas
Atención Oferta especial:
Dos semanas: 25 monedas

-Posada-Taberna El Tierno Dave”




Oh, claro.- Dije mientras buscaba algunas monedas en el bolso que tenía en la cintura- Aquí tiene, guarde el sobrante para usted – le dije mientras le entregaba tres monedas.

Me acerqué a la puerta del edificio principal y pude notar como en el marco de la puerta estaba colgado otro anuncio

“Forasteros buscapleitos,
Si no queréis algo de que arrepentirse
Os recomiendo retirarse
Así como es tierno
También es implacable

-Tierno Dave”

Al menos parece que no me encontraré con matones de mala muerte. Qué bueno que traje mi guardarropas secundario y no el traje de gala –Dije mientras riendo abría la puerta.

Mi estimación fue bastante acertada, parecía una taberna común y corriente. Las personas que allí se encontraban solo querían pasarla bien y quizás perderse hasta la madrugada cuando sus esposas furiosas los vinieran a buscar con escobas en mano. Me acerqué a un lado de la sala, donde parecía haber un muro que asemejaba una barra. Me recargué en el muro observando el ambiente.

Observé y escudriñé con la mirada a todos los presentes en la sala, a donde alcanzaba mi vista. Habían muchas personas, humanos mas que todo; pero se veía a lo más alejado de las mesas a un par de orcos riéndose y hablando y cerca de ellos lo que parecía un minotauro o al menos eso era lo yo apreciaba.

Dígame, señor. ¿En qué le puedo servir? –Dijo una voz detrás del muro.

Señor era mi padre, yo soy… - Me interrumpí cuando voltee a ver quien me hablaba y no vi a nadie- Emm ¿donde está? –Susurré.

Aquí, señor, acá abajo.

Miré hacia debajo detrás de la barra y ahí estaba… Un  enano que se veía bastante viejo como para atender esa taberna, su cara de amabilidad denotaba que no me había reconocido como elfo, gracias a la capucha que tenía que guardaba la mitad de mi rostro. De inmediato pensé en largarme de ese sitio rápidamente, jamás me hospedaría en cualquier sitio atendido por un enano. Si bien no había adquirido el clasicismo de mi familia, el odio mutuo entre enanos y elfos estaba latente. Sin embargo, en las condiciones de aquella noche, donde parecía próxima a una tormenta consideré quedarme.

¿Tiene habitaciones?

Por supuesto…  Tome asiento en cualquier mesa mientras le preparo todo –Dijo mientras con su cara fruncía el seño, parecía que por mi habla sospechaba mi raza.

Comencé a caminar a una mesa que estaba cerca. No era nada lujoso, una mesa de madera de roble, me parecía, con sillas bastante resistentes para su apariencia. Empecé a observar de nuevo a todos que estaban metidos en sus asuntos, pero, aquellos orcos seguían captando mi atención haciendo mucho ruido y con carcajadas que enmudecían la taberna. De pronto uno de ellos se levantó y comenzó a pedir algo en la barra. Al ver que no había nadie, comenzó a golpear el muro retumbando el lugar. Se volvió hacia las mesas y lanzó una por los aires mientras se tambaleaba.

Todos lo miraron mientras este, completamente ebrio, gritaba y retaba a todos. Todos le prestaban atención menos yo. Sólo lo escuchaba, hasta que se acercó a mi mesa, se sentó y dijo en lenguaje común.

¿Qué pasa? Niña, ¿Tienes miedo? –Dijo mientras el olor a licor inundaba el ambiente.

Lárgate.

Oh, parece que tenemos un chico rudo –Dijo mientras se colocaba de pie y tomaba la silla arrojándola contra la pared.

Los músicos, que tocaban desde que había llegado, detuvieron sus compases y su cantar. Tomé mi bastón que hasta ahora no lo había hecho notorio a los demás, me levanté  y empecé a caminar hacia las escaleras al segundo piso, en dirección a donde se había ido el enano. Cuando escucho que comienzan a cargar en dirección a mi. Mi reflejo fue hacerme a un lado y esquivar al orco que cargaba hacia mí, estrellándose de cabeza contra la pared y cayendo al suelo.

El alcohol en el orco era más que sus habilidades toscamente combativas. Me quité la capucha y deje en descubierto mis orejas y mi cabellera, así como mi cara. Todos los presentes sólo veían la situación.

El orco se levantó muy toscamente y con la misma cantidad de rabia que licor comenzó a cargar nuevamente contra mi, a lo que me aparté nuevamente y se estrelló contra la mesa donde estaba el otro orco. Sabía que no podía utilizar mis poderes o la taberna que estaba construida mayormente de madera se quemaría y me quedaría sin dormir esa noche.

Los dos orcos se levantaron y corrieron hacia mí, pero, en el camino se tropezaron con los pedazos de mesa destrozada en el suelo, cayeron como un árbol cuando lo talan. Uno de ellos cayó desmallado en el suelo y el otro se levantó rápidamente. Una vez más comenzó a cargar contra mi y esta vez estaba más cerca así que, choza o no, extendí mis manos hacia él y de pronto, cuando estuvo unos metros cerca de mí, un vendaval de brazas, chispas y fuego lo expulsaron varios metros atrás cayendo sobre otra mesa.

El orco, ciego por cenizas en sus ojos se levantó en pánico y corrió hasta estrellarse contra una de las paredes del lugar, cayendo inmóvil. Casi todos se levantaron así que actué rápido.

Tranquilos, no quiero problemas –Dije mientras hice con mi mano una pequeña llama  lo suficientemente vistosa para todos en la sala- Sólo siéntense y disfruten de lo suyo.

Mi mayor preocupación era el minotauro que fácilmente podía hacer de esa mi última noche, pero, suerte para mí estaba tan borracho que no podía ni levantar la cabeza de la mesa, increíblemente estaba dormido de borracho sobre la mesa.

¡Oh, por todos los dioses! ¿que haz hecho? –Dijo aquel enano que venía bajando las escaleras.

Disculpa, enano, ellos comenzaron, no fue mi culpa –Dije intentando hacer que no me corriera de su posad-a.

No, lo digo en el buen sentido. Esos orcos han molestado a toda mi clientela desde hace unos días, tal vez así se marchen de una vez- Dijo volteando hacia mi- Me llamo Dave. Escucha, elfo, nuestras razas no son las mejores amigas, pero, dejaré que te quedes esta noche por lo que hiciste. Gracias.

Gracias –Dije mientras le hacía una reverencia.

Sígueme, vamos a tu habitación –Dijo mientras hacía una señal a unos hombres con la mano para que sacaran a los orcos del establecimiento.

Aquí es, buenas noches. –Dijo mientras abría la puerta de una de las habitaciones.

Gracias.

Esa noche dormí profundamente, debido al cansancio de haber cabalgado todo el día y el combate que había tenido esa noche, mientras reflexionaba cómo podría haber muerto a manos de esos orcos si no hubieran estado borrachos. Santo alcohol, pensé.

Al siguiente día no había rastro de los orcos ni de ningún enfrentamiento en aquella sala principal, Dave estaba sentando bebiendo algo en la barra, así que me acerqué agradecí el hospedaje dejando unas cuantas monedas de más y despidiéndome.

Recuerda, nunca te hospedaste en la Taberna del Tierno Dave. –Dijo mientras habría la puerta para salir.

Seguro –Le dije al tiempo que reía por aquel nombre.

Tomé mi caballo de manos de aquel anciano que había conocido esa noche, monté y emprendí el largo camino que me faltaba para llegar al Palacio de Quel'Thalas.


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Re: Un buen precio a un hospedaje

Mensaje por Mister Orange el Sáb Mar 26, 2016 10:48 pm

Buen hijra, solamente faltaron algunas comas, pero aceptable en general. Un punto, recuerde que no todos los enanos y elfos estan peleados y si es verdad que hay roces, no se intentaran matar por compartir el mismo techo.

Le entrego color, diamantes y experiencia.
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